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Microrrelatos

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Microrrelatos, IES "Consaburum", Día de la Biblioteca

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Microrrelatos

  1. 1. DÍA DE LA BIBLIOTECA I.E.S “Consaburum” LECTURA DE MICRORRELATOS 24 DE OCTUBRE DEL 2016
  2. 2. Sombras Se despertó sobresaltado aquella fría noche de lluvia. Lo había vuelto a soñar, pero esta vez no era su imaginación: esa sombra con ojos rojos lo vigilaba desde una esquina de la habitación. Nunca descubriría quién era esa persona con aquellos ojos peculiares, ya que no distinguía si soñaba o en realidad estaba despierto sintiendo como le observaban. Teresa Galán López, 2º ESO E.
  3. 3. Un triste cumpleaños Silvia se despertó y vio el cielo brillante. Empezó a oír voces muy conocidas. Bajó rápidamente las escaleras y en la sala de estar estaba esperando su familia: -¡Feliz cumpleaños, Silvia! - ¡Papá, mamá, Roberto!- dijo y las lágrimas comenzaron a deslizarse por sus mejillas- os quiero tanto… -Y nosotros a ti, cariño- dijo su madre con dulzura. Entonces Silvia fue corriendo a abrazarlos y cuando los tenía entre sus brazos comenzaron a desvanecerse. Silvia comenzó a gritar que no se fueran, que se quedaran con ella. Elena Casiana Dragusín, 2º ESO A.
  4. 4. La vida Hay un cuerpo extraño en mí que me hace sentir sufrimiento, intriga y comedia. No puedo pasarlo, es un círculo vicioso de sentimientos, aunque el sentimiento que sientes al verte es indescriptible; es como el amanecer, es cuando por primera vez se abre la amapola: esto es la creación de un ser que te ama y te odia a la vez. Esto es el “nacimiento”. Diego Escribano Jiménez, 2º ESO E.
  5. 5. Mi dama Yo recuerdo esa dama invisible para algunos que me hizo soñar lejos del sendero de la vida, esa de la infancia. Ella era mi cielo y mi sol. Ella llegó un día sombrío y me deslumbró. Esa pequeña niña que me sacó mil sonrisas. Recuerdo su llegada hacía mí, invisible para mis compañeros pero el cielo para mí. Ese momento donde empecé a saber qué es vivir. En ese momento donde compartí unas bonitas palabras que vivirían en mi recuerdo de por vida, donde empezó nuestra amistad, nuestras sonrisas, nuestras palabras. Esa a la que yo le decía mi dama. Y a la que le tuve que entregar mi corazón con ese último adiós. Esa dama de mi infancia. Minerva Rodríguez Pérez, 2º ESO A.
  6. 6. Todo quedó destruido, solo podíamos ver trozos de paredes de las casas que ese tanque o esos aviones, ya no me acuerdo muy bien, habían destrozado. El pueblo se envolvió en nube de tristeza, que ni una sonrisa puede remediar. Después de marearme, me levanté y vi a mi madre cogiendo en brazos a mi hermano y al lado, mi padre, lamentando la pérdida de la casa donde habíamos crecido. Desde aquel día me di cuenta que cambiamos muchísimo o así ponía en el libro de familia que guarda mi abuela en ese cajón tan especial. Arturo López Casas, 1º Bachillerato C.
  7. 7. Él era el mejor. Lo hacía todo bien. Era inteligente, sabía de todas las materias, sabía razonar (le llamaba el Sócrates del siglo XXII). Además de inteligente era muy trabajador, nunca se cansaba. Hacía todo tipo de tareas, a cualquier hora y gratis. Era atlético y tenía mucha fuerza. Cualquiera pensaría que era el hombre perfecto e indestructible hasta que llegó un niño y le quitó la batería. Alberto Rodríguez, 1º de Bachillerato C.
  8. 8. Cuando llegó a casa, su madre se había ido. Ricardo González Moreno.
  9. 9. Le gustaba salir cada mañana a ver el jardín. Allí se sentía tranquila, sus pensamientos eran claros, ninguno de ellos le hacían sentir mal. Todos los días observaba cómo crecían sus plantas, esperando alguna llamada de despedida. Pero cuando empezaron a crecer las rosas, ella ya había desaparecido. Celia Sevillano Casanova, 1º Bachillerato C.
  10. 10. Él ya estaba delante de su casa, abriendo la puerta con impaciencia, imaginando qué comida le esperaría de su madre hoy o si su padre llegaría a tiempo para comer. Subió las escaleras y, sin dejar la mochila, se dirigió a la cocina para salir de dudas respecto a la comida de hoy. Su padre salió de la cocina antes de que él pudiese entrar. Saludó a su padre, pero como respuesta no escuchó un cariñoso saludo por parte de él sino una bomba precipitándose contra un edificio a pocas calles de distancia de la casa en la que ahora se refugiaban de un país en guerra. Una casa en la que ahora solo quedaba un huérfano que daba vida a un pasado que ahora solo él podía recordar. Antonio Catalán Galán.
  11. 11. Esa extraña sombra se me fue acercando y de pronto sonó un crujido acompañado de una rara voz que parecía venir de detrás. Qui Le Lin, 3º ESO D.
  12. 12. Café Me recuerdas al café. Tal vez por tus grandes y destellantes ojos marrones. Tal vez por tus palabras amargas. Eres como una taza de café por las mañanas, aquella que consigue despertarte, llenarte de energía. Aquella que con un poco de azúcar puede ser lo más dulce que hayas probado en tu vida. O como ese olor que emana el líquido, el cual por alguna extraña razón te tranquiliza, haciéndote creer que todo está bien. También desprendes el mismo calor que la bebida en una fría noche de invierno. Un calor embriagante, confortable; un calor que te recorre desde los pies hasta la cabeza, calentado cada recoveco de tu cuerpo. Pero el café puede crear una adicción. Sigo buscando tus besos amargos y ya no me queda azúcar para endulzarlos. Nerea Guijarro Verbo, 1º Bachillerato BC.
  13. 13. Llegué a casa y le volví a encontrar allí, en el mismo sitio de antes de marcharme. Lo único que cambió fue la postura, estaba distinto, no sabía de qué forma se habría podido mover sin mi ayuda. Incluso llegó un punto en el que me asusté porque, aunque era poco común, rara vez lo hacía y siempre cuando no había nadie en la habitación. Paula García-Huertos Rodríguez.
  14. 14. …Y, de repente, se abrió la puerta dejando una desoladora y oscura sombra por toda la habitación. Eduardo Tarjuelo, 3º D.
  15. 15. Entré en la habitación y allí estaba lleno de polvo y sin usar. Después de tocarlo y recoger la partitura descubrí un mundo que no conocía. Carlos Seldas Moraleda, 3º C.
  16. 16. Pisadas en un viejo suelo de madera Desde niña había sabido leer esas pisadas, las del largo y desagradable pasillo que conducía a su cuarto. Las de sus padres, su hermana pequeña, las de un extraño. Le bastaba con escucharlos durante un instante, y sin vacilación, identificaba al dueño de estos. Aquel suelo de madera, ahora sucio y gastado, y una vez limpio y robusto, era como un folio en blanco, un lienzo en el que la cara del caminante se dibujaba al caminar. Por primera vez en su vida, se alegró de la existencia del pasillo. Unas pisadas potentes e irregulares fueron su único aviso. Alba Romero, 1º de Bachillerato D.
  17. 17. Cuando me di cuenta ya no estaba allí, sino en otro lugar muy diferente parecido a nuestro mundo, pero con algo especial. Sentí que el aire no existía y no podía respirar pero seguía viviendo. Ramón Arriscado Martín, 2º ESO A.
  18. 18. Alucinante Jugaba con un ser humano y, de repente, robamos un planeta en el que vi cosas asombrosas. Jesús Moraleda Moreno, 1º ESO C.
  19. 19. El cristal Estalló. El volcán entró en erupción. Entonces Thomas pensó que su vida pasaba ante sus ojos…No podía imaginar qué era el cristal ni de dónde venía… Entonces, un meteoro cayó donde ese material se encontraba. De repente, todo desapareció. Thomas se encontraba en la nada, un lugar completamente vacío. El cristal que le llevó a tal misterio, se encontraba con él. Pero, de repente, un hombre grita: - ¡Despierta!- Le disparó y Thomas cayó al suelo mientras su vida pasaba por delante de sus ojos. Y allí ve a un hombre anciano contándole a un bebé por qué ha de cuidar el cristal. Entonces se levantó de la cama: -¡Era un sueño! Pero … el cristal seguía ahí, con él. No podía ser un sueño. Diego Palomino Moreno, 1º ESO D.
  20. 20. Recuerdos Una mañana, después de tres años, la encontré paseando por la calle. Le dije “hola”, pero no me dirigió la palabra, como si fuera un desconocido. Otro día más pasó por mi lado y ocurrió lo mismo. No me respondió. Así una y otra vez. Al final le pregunté por qué no me hablaba y dijo que no me reconocía. Yo intenté olvidar este hecho, pero siempre pensaré qué podía haber pasado para que no me recordara. María Valle Martín, 1º ESO B.
  21. 21. No dejó pistas Cuando llegamos al aparcamiento, el coche del asesino no estaba, se había desvanecido y no entiendo cómo, pues acordonamos la zona… La hora Viajé y vi a los hombres de las cavernas asustados, confusos. Al parecer había llegado el momento… Elena Valle Rico, 1º ESO B.
  22. 22. Y pensar que confié en ti, en los abrazos, en tus caricias, en tus besos… Y pensar que me dejé guiar por tus palabras bonitas que al único lugar al que consiguieron llevarme fue al abismo. Nicoleta Dulhan, 4º A.
  23. 23. Salvación Corrían tiempos difíciles, siempre lo son para estas cosas. Nos habíamos reunido en la biblioteca del edificio principal para celebrar tan memorable fecha, cuando comprendimos que en el exterior se había producido un nuevo ataque de aquella plaga devastadora. Todos nos salvamos de milagro, pues aquella parte del edificio se escapó de la destrucción. Una sirena ensordecedora anunció que había llegado el momento, que podíamos salir. Lo que aún no había sido destruido nos sirvió de refugio en los difíciles tiempos que vinieron después, pero eran los restos de un mundo oscuro y silencioso. Menos mal que no estábamos solos. Enseguida comprobamos con espanto que los síntomas se agravaban en aquellos que no habían tenido la suerte de permanecer a cubierto: primero perdieron la capacidad de soñar y poco más la tarde la sensibilidad. Estábamos perdidos. Beatriz González, profesora de Lengua Castellana y Literatura.
  24. 24. Los alumnos que asistieron a la sesión de microrrelatos recibieron algunos regalos… Separadores con el microrrelato de Salvación, ¿descubristeis la palabra misteriosa? Y unos dulces ricos, ricos: magdalenas y galletas de chocolate.
  25. 25. GRACIAS A TODOS POR ASISTIR Y PARTICIPAR. OS ESPERAMOS EN LA PRÓXIMA.

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