Etica y ciencia

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Etica y ciencia

  1. 1. Documento de Cátedra Introducción al Pensamiento Científico Etica y cienciaLa responsabilidad social del científico. Crítica de la teoría sobre la neutralidadvalorativa de la ciencia y de la actividad científica. Polémica entre cientificismo yanticientificismo María Beatriz ContrattiIntroducción La relación entre ética y ciencia deriva principalmente de la imperiosa necesidadde la sociedad contemporánea de poner en orden o contener los resultados de lasinvestigaciones científicas que se hacen tangibles para la mayor parte de los habitantesdel planeta a través de la tecnología. Desde luego, la ética no es el único modo a travésdel cual puede llevarse a cabo esa tarea de ordenamiento. También lo hacen lajurisprudencia, la política y la religión, por ejemplo. Pero el fenómeno de la ciencia ytecnología ha desbordado las posibilidades de esos tres ámbitos que se han ocupadotradicionalmente de generar o mantener orden social. Por qué esto parece ser así, se iráviendo a medida que se avance en el desarrollo de los temas. Una de las primeras tareas que se abordarán aquí, entonces, será la de esbozarbrevemente los rasgos de la sociedad actual que, precisamente al estar caracterizada porla impronta de la ciencia y la tecnología, se suele denominar sociedad del conocimientoo sociedad de la información. En segundo lugar, se hará una breve síntesis de lo que es la ética, en tanto marconormativo de la conducta humana y en tanto disciplina filosófica, para referirnosdespués a la ética aplicada, terreno al cual pertenece en parte el tema de este texto. Estasnociones permitirán incursionar en la cuestión específica que nos ocupa: los aspectoséticos de la ciencia y/o de la tecnología. Sobre todo, se intentará hacer hincapié en elmodo de reflexión que opera en este campo, con el propósito de poner en evidencia losproblemas o cuestionamientos que más comúnmente se formulan a la ciencia y latecnología desde diversos sectores sociales. Se verá que es el concepto deresponsabilidad el que predomina en los juicios éticos que tienen por objeto a latecnociencia. Una vez aclaradas estas cuestiones básicas preliminares, es posible examinar unode los de los aspectos de la ética de la ciencia: la investigación científica. En ésta sepone de relieve la conducta del investigador a la luz de la corrección o incorrección desus acciones en relación con la producción de conocimiento. Como todo trabajo oprofesión, la tarea del investigador debe ajustarse a ciertos estándares establecidos,algunos generales y otros peculiares a su campo, para que el resultado de su tarea sea eladecuado. Se analizarán algunos de esos estándares o reglas de conducta. Pronto se verá que la ética de la ciencia no puede reducirse a juzgar la tarea delcientífico como si de eso sólo dependiera la obtención de resultados confiables de lasinvestigaciones, entendiendo por resultado confiable teorías ciertas y objetivas oaltamente probables. La conducta del científico ajustada a normas éticas esimprescindible en una investigación seria, pero el problema de la ética de la ciencia es
  2. 2. Documento de Cátedra Introducción al Pensamiento Científico – UBA XXImás complejo y difícil de tratar. Incluye el análisis y crítica del conocimiento mismosurgido de las investigaciones, aun de aquellas que respetan todos los protocolosrequeridos por la labor científica. El análisis epistémico de la investigación y las teoríascientíficas mostrará que la pretensión de obtener conocimiento altamente confiable,objetivo, es una empresa mal encaminada. El conocimiento, desde este análisis, resultaser más bien “construido” que “obtenido”. Las conclusiones de esta forma de ver elconocimiento de la ciencia tienen importantes implicancias en el tema que nos ocupa. Esto lleva, finalmente, a la distinción entre cientificismo y anticientificismo,términos estos desde los que se ha planteado la polémica entre dos posturas opuestas:quienes piensan que la ciencia es neutral respecto a valores, es decir, es conocimiento“obtenido” acerca del mundo por procedimientos confiables, no contaminado conintereses o tendencias personales, políticas o ideológicas (cientificismo), y quienescreen que la ciencia es conocimiento “construido”, lo que hace inevitable que todos esossesgos e intereses confluyan en su producción (anticientificismo). Es preciso aclarar que la postura cientificista, que proporciona una imagen de laciencia como conocimiento imparcial y objetivo, tiene aún, a pesar de que los recientesestudios sobre la ciencia han mostrado que esa imagen es inadecuada, una influenciamuy grande en las capas dirigentes de la sociedad, lo que conlleva una unión íntimaentre ciencia y poder, o conocimiento y poder. Como cierre, se intentará brindar un panorama del mundo actual que recojatodos los aspectos de la relación ciencia-ética que se han ido comentando. Se dejaráclaro que cuando se habla de ciencia se quiere decir en realidad “tecnociencia” en todoslos casos, pues una y otra, a diferencia de lo que piensa el cientificista, son, en lapráctica, difíciles de distinguir y, a los efectos de considerar las consecuencias de laaplicación del conocimiento científico y tecnológico en el mundo social y natural, sonindistinguibles.Caracteres de la sociedad contemporánea “Saber es poder”, el famoso aforismo enunciado por el filósofo inglés FrancisBacon1 en el siglo XVII, parece encontrar en la sociedad actual un significado pleno.Efectivamente, en la segunda mitad del siglo pasado se caracterizó a la sociedadcontemporánea como la “sociedad de la información” y “sociedad del conocimiento”justamente porque la información y el conocimiento constituyen los recursosfundamentales que nutren su cultura y resultan condición de su mantenimiento ydesarrollo. El alto valor adquirido por el saber en el presente se relaciona con la difusiónde las llamadas “tecnologías de la información”, por un lado, y, por otro, con lapreponderancia adquirida por el conocimiento científico sobre cualquier otro tipo deconocimiento. Las tecnologías de la información presiden el desarrollo tecnológico engeneral puesto que toda la técnica actual depende para su funcionamiento en formadirecta o indirecta de la primera. A su vez, la tecnología de la información ha sidoposible gracias a la comprensión por parte de la ciencia de los mecanismos que permitena los seres vivos en general interactuar con su medio, de los procesos cognitivosestudiados por la psicología, de los conocimientos matemáticos avanzados y del interés1 Bacon, F. (1961). Novum Organnum. Buenos Aires: Losada.Este material es utilizado con fines exclusivamente educativos. 2
  3. 3. Documento de Cátedra Introducción al Pensamiento Científico – UBA XXIen transformar los dispositivos mecánicos en automáticos en beneficio de la producciónindustrial2. Es fácil advertir que la complejidad y profusión del panorama que presenta lacultura científica y tecnológica contemporánea hace que los fenómenos como la cienciay la tecnología no se dejen apresar en definiciones o caracterizaciones simples. Unaafirmación como la siguiente: “a la ciencia sólo le interesa ofrecer conocimiento delmundo”, resulta demasiado estrecha si tomamos en cuenta las diversas motivacionesque impulsan a los científicos a realizar su trabajo y no considerar que el conocimientosobre el mundo es algo tan problemático y discutido que hace poco plausible dichoofrecimiento. De igual modo, sostener, como es habitual, que la tecnología tiene comoobjetivo no conocer el mundo, sino “sólo transformarlo”, es realizar un recortesumamente arbitrario en la compleja red formada por propósitos, saberes, historia,relaciones sociales y otras cuestiones que son inherentes al proceso tecnológico. Se hace necesario, pues, proporcionar una caracterización de la ciencia y latecnología más ajustada a la diversidad y complejidad de su papel en el mundocontemporáneo, y esta necesidad no se debe sólo a razones de índole conceptual, sinosobre todo a esclarecer las relaciones entre la ciencia y la tecnología con la sociedad. Esobvio que ellas han sido creadas y desarrolladas por el hombre para hacer cada vez másconfortable y satisfactoria su vida, pero este propósito natural y original parecedesvirtuarse en la actualidad cuando la ciencia o la tecnología, cada una por razones aveces muy diferentes y otras veces semejantes, se independizan de la sociedad a la quepertenecen y cobran un poder autónomo mediante el cual dejan de servir a la humanidadpara convertirse más bien en sus amos despóticos. Cómo y por qué ha sucedido estoestá ya insinuado en la Introducción y se profundizará en el resto del documento. Esta cuestión del poder adquirido por la ciencia y la tecnología sobre el resto delas fuerzas sociales, poder que en última instancia tiene una raíz política, ha sidodenunciada y analizada por muchos especialistas en cuestiones socio-políticas, filósofosde la ciencia y de la tecnología, científicos, tecnólogos y analistas provenientes demuchas otras áreas. En este artículo se destacará el aspecto ético de esas relaciones. Esésta una cuestión que requiere realizar distinciones y precisiones porque el rótulo “losproblemas sociales y éticos de la ciencia y la tecnología” admite diversasinterpretaciones y enfoques que son muy discutidas, o, al menos, discutibles.La ética y sus relaciones con la ciencia y la tecnología Antes de hablar sobre las relaciones entre ciencia, tecnología y sociedad espreciso aclarar qué se entiende por ética, en general y especialmente en el marco de losestudios sociales de la ciencia. En términos muy abarcadores, la ética es una disciplinafilosófica que se ocupa de la justificación racional de las normas morales que regulan laconducta humana individual y social. Las normas morales nos dicen qué es correctohacer y qué no lo es, tanto en relación con nosotros mismos como en relación con losdemás. Dichas normas se expresan en juicios morales que, si se consideran en conjunto,suelen revelar aspectos importantes de la idiosincrasia de grupos o pueblos, comopodría ser el ideal de vida buena que una comunidad comparte. En relación con la2 Esta referencia a las fuentes diversas de las cuales surge la teoría y la tecnología de la informaciónpuede servir como ejemplo de lo que se sostendrá más adelante sobre la construcción del conocimiento,tanto el científico como el técnico.Este material es utilizado con fines exclusivamente educativos. 3
  4. 4. Documento de Cátedra Introducción al Pensamiento Científico – UBA XXIacción humana, entonces, en dichos juicios se articulan conceptos como bueno, malo,correcto, incorrecto, justo, injusto deber, obligación, prohibición y otros que aluden alas creencias que tiene la gente sobre la conducta propia y ajena y lo que estácorporizado en las instituciones sobre lo que es moralmente aceptable. El conceptovinculado con las cuestiones éticas de la ciencia y la tecnología que más peso tieneactualmente, dada la influencia que tienen la ciencia y la tecnología sobre el destino delas sociedades y los hombres, es el concepto de responsabilidad. Como sucede con la gran mayoría de los conceptos filosóficos, el significado dela noción de responsabilidad es problemático. Aquí se tomarán en cuenta sólo aquellossentidos que sean relevantes a las cuestiones de la ética de la ciencia. En primer lugar,habría que distinguir un sentido causal y un sentido normativo de responsabilidad: lafalta de lluvias es causa de la sequía y, por lo tanto, de la ruina de las cosechas, pero lafalta de lluvias no es moralmente responsable de esa catástrofe. Pero si alguien arrojóalguna sustancia perjudicial a los cultivos, entonces ese alguien sí es responsable moraly/o legalmente de su ruina.3 Parece, pues, que un elemento de intencionalidad es necesario para adjudicarresponsabilidad por la consecuencia de una acción, por eso, en el lenguaje del derechose dice que quien causa daño a otro tiene la obligación de “responder” o es“responsable” o tiene “responsabilidad” por el daño sufrido por la otra persona. Desde luego, es preciso realizar posteriores especificaciones respecto de lascondiciones psicofísicas que debe reunir una persona para ser considerada responsablede sus actos, pero ésta es una cuestión que urge dilucidar más desde el sentido jurídicoque desde el moral. Es necesario además aclarar que estos dos tipos de evaluaciones delcomportamiento humano no siempre coinciden sobre las distinciones de los actos(correctos o incorrectos) y su correspondiente noción de responsabilidad. Un ejemplo:desde el punto de vista jurídico no es imputable mentir a un allegado por piedad oconmiseración, pero desde un punto de vista moral puede crear un dilema, y desde laperspectiva ética, filosófica, es posible plantearse si la regla que dice “no mentir”admite excepciones. De acuerdo con estas consideraciones, cabría preguntarse por qué y en quémedida se puede hablar de la responsabilidad moral de la ciencia y la técnica. Si, comose ha dicho, los sujetos de la responsabilidad son las personas o los individuos, son loscientíficos o tecnólogos quienes pueden ser imputados en ese sentido. Pero laresponsabilidad moral no es sólo atribuible a los individuos, también es lícito plantear laexistencia de la responsabilidad colectiva. Justamente, los problemas socio-ambientalesocasionados por la ciencia y la tecnología actual han llevado a considerar el concepto deresponsabilidad más allá de los individuos que intervienen circunstancialmente en laproducción de un fenómeno dado; los desastres ecológicos producidos por derrame depetróleo, las transfusiones realizadas con sangre contaminada con el VIH y muchosotros casos conocidos ilustran la cuestión de la responsabilidad colectiva. Es indudableque el concepto plantea muchos interrogantes difíciles de solucionar4, pero su empleoviene exigido por las peculiares situaciones conflictivas de la vida contemporánea.3 Los distintos aspectos del significado del concepto de responsabilidad señalados en este artículo sontratados por Bonilla, A. (2003).4 El concepto de responsabilidad colectiva genera muchos cuestionamientos, por ejemplo: ¿cómo sepuede adjudicar responsabilidad a un grupo por daños que unos pocos hicieron sin violar los principios dela libertad individual?, se puede atribuir intencionalidad al grupo, considerado distinto de sus miembros,para atribuirle responsabilidad?, etc.Este material es utilizado con fines exclusivamente educativos. 4
  5. 5. Documento de Cátedra Introducción al Pensamiento Científico – UBA XXI Por otra parte, a raíz de los diversos perjuicios en la salud y el medio ambientederivados de la implementación de las teorías científicas y tecnológicas, es que hanacido en los últimos tiempos una disciplina filosófica denominada “ética aplicada”. Enprincipio, la ética aplicada sería, valga la redundancia, la aplicación de la ética teórica,es decir, aquella que analiza filosóficamente las normas morales, a casos particulares.Cómo se realiza tal aplicación, o sea, los métodos y procedimientos, si los hay, quepermitirían “bajar” al campo de los hechos concretos los principios teóricos, es materiade ardua discusión. Lo que interesa en este texto es mostrar cómo el uso generalizado dela ética aplicada está señalando la íntima relación que hay entre ciencia, tecnología yética, puesto que son esos dos primeros fenómenos típicamente contemporáneos los quehan elevado la necesidad de apelar a la ética para resguardar los derechos a la vida delos habitantes de la Tierra expuestos a diversos peligros por el accionar de aquéllas.Precisamente, el tema tratado en este artículo se encuadraría en una reflexión generalsobre cuestiones de ética aplicada a la ciencia y la tecnología en tanto productores deconocimiento y las prácticas que ello implica. Existen dentro del campo de la éticaaplicada otras disciplinas que se ocupan de los problemas específicos ocasionados por laciencia y la tecnología en ciertos sectores del mundo natural y social. Así se puedehablar de “ética del medio ambiente”, “ética médica” o “bioética”, “ética aplicada altratamiento de los animales (y plantas)”, etc. Todos estos ámbitos tienen a lainvestigación científica o al conocimiento científico y tecnológico como marco dereferencia, pero no cuestionan directamente el conocimiento mismo o el accionar de laciencia y la tecnología como instituciones generadoras de saber, como se hace aquí, sinosobre todo a los conflictos sociales y morales que provoca su aplicación. Es precisoaclarar, por otro lado, que ambas perspectivas, la que considera las consecuencias de laaplicación del conocimiento y la que se interesa por el conocimiento mismo,interaccionan en forma continua en los estudios de ética aplicada. Otra distinción aplicable a la cuestión de la responsabilidad moral de la ciencia yla tecnología (a las personas o al colectivo) es la establecida entre responsabilidadretrospectiva y responsabilidad prospectiva. La primera se refiere a los resultados delas acciones ya realizadas, por ejemplo, el haber permitido que se arrojaran los residuosindustriales en el Riachuelo, y la segunda, a la exigencia de prever los posiblesresultados de las acciones. El segundo sentido, del que se pueden encontrar infinidad deejemplos, tiene un interés especial pues plantea a la ciencia y la tecnología la exigenciade conservar el planeta en buenas condiciones para las generaciones venideras. Sin embargo, no todos acuerdan en que el “conocimiento” científico ytecnológico pueda ser en parte responsable de los daños medioambientales, médicos,etc. que ocurren en el mundo actual. Desde un extremo por demás optimista, se sueleafirmar que la ciencia y la tecnología están más allá de posibles objeciones denaturaleza ética porque son buenas en sí mismas, lo cual quedaría probado por lasmúltiples formas de progreso con que han beneficiado a la humanidad. Efectivamente,día a día sorprenden al mundo nuevos artefactos y procesos innovadores que salvanvidas, evitan los efectos, o al menos los atenúan, de las catástrofes naturales,incrementan la posibilidad de la comunicación entre las personas y, en fin, proporcionantodos los medios para lograr el bienestar material, psicológico y espiritual que necesitanlos seres humanos. Y esto es, sin duda, cierto. Pero desde otras perspectivas se muestranlos efectos adversos e irreversibles que acompañan a los beneficios. Muchas veces lasmismas técnicas y productos que permiten salvar vidas ocasionan otros malestares ydolencias, y no pocas veces esos malestares y dolencias terminan en daños irreversibles:la represa que proporciona la energía eléctrica tan necesaria en un mundo superpobladoEste material es utilizado con fines exclusivamente educativos. 5
  6. 6. Documento de Cátedra Introducción al Pensamiento Científico – UBA XXItambién provoca la pérdida de valiosas especies naturales y altera el microclima de laregión donde se construyó, perturbando de ese modo el sabiamente aceptado modo devida de las poblaciones cercanas al punto de causar su extinción por la ruptura delequilibrio ecológico, la comodidad que brindan los medios de transporte modernos se vedisminuida en su valor por la contaminación que produce, y como éstos, hay grancantidad de otros ejemplos que muestran los efectos nocivos que en forma directa opotencial puede acarrear la implementación de las distintas tecnologías. Un caso que ha resultado paradigmático en años anteriores en los estudios deciencia y tecnología es el de la energía nuclear. En este ámbito se ve claramente elrostro dual de la ciencia y la tecnología. Si fuera posible dominar los procesos que rigenla desintegración o fisión del átomo de modo que su utilización fuese segura, losbeneficios serían cuantiosos. Pero la lección que dejó la catástrofe de Chernobyl5 fuesuficiente para saber que se está lejos de alcanzarse este ideal, y que los peligros queentraña la manipulación de la energía nuclear por ahora se consideran inevitables, comotambién lo atestigua el problema de los residuos nucleares. La decisión de poner enmarcha una central nuclear exige una evaluación rigurosa de los riesgos que implica.Pero, ¿es posible realizar una tal evaluación? ¿Hay algún procedimiento establecidodesde el cual se pueda determinar con una precisión aceptable el riesgo potencial quesupone el funcionamiento de una planta nuclear? Las evaluaciones de riesgo se realizanen general por procedimientos estadísticos, pero como la estadística opera sobrevariables preestablecidas es bueno preguntarse hasta qué punto ese método resultatotalmente satisfactorio para los habitantes de una región donde se encuentra una plantanuclear. La estadística nos da alguna información sobre la correlación entre ciertasvariables seleccionadas por el evaluador, pero bien analizadas las cuestiones referidas alas evaluaciones de riesgo van mucho más allá de los porcentajes que proporciona laestadística. Lo que la gente quiere saber para aceptar o tener cierta seguridad sobre unadeterminada tecnología, tiene menos relación con números que con modos de vida,esperanzas, temores, creencias enraizadas en la tradición y perspectivas sobre el futuro. La consideración de estos factores por parte de quienes dirigen el aspectopolítico y social de la ciencia y la tecnología significaría adoptar un modelo deevaluación en el que se considere el riesgo, no como algo abstracto y determinable enforma cuantitativa o técnica solamente, sino pensándolo desde una dimensiónintegralmente humana. En otras palabras, este modo de encarar el control de la ciencia yla tecnología implica asumir sobre todo una perspectiva ética y no meramente técnica endicho control. Silvio O. Funtowics y Jerome R. Ravetz, filósofos de la cienciacontemporáneos, argentino e inglés respectivamente, hablan en este sentido de una“comunidad de evaluadores extendida” que es requerida cuando la evaluación, como enel caso de la complejidad del proyecto de construcción de una represa, “no depende demanera esencial de la diversidad de disciplinas científicas relevantes, sino que, másbien, consiste en la multiplicidad de perspectivas legítimas desde las que es posiblecontemplar el problema en su totalidad” (1997. 156). La posibilidad de concretar estetipo de evaluaciones se sostiene, según los autores, en lo siguiente: “En las sociedadesmodernas, incluyendo tanto las ricas como las pobres, hay un gran número de gentecomún que puede leer, escribir, votar y debatir. La democratización de la vida políticaes algo usual hoy por hoy; sus riesgos se aceptan como un pequeño precio a pagar acambio de sus beneficios” (1997. 159). Estos beneficios resultan de “el logro de un5 La explosión ocurrió en un reactor de la planta nuclear de Chernobyl, Unión Soviética, el 26 de abril de1986.Este material es utilizado con fines exclusivamente educativos. 6
  7. 7. Documento de Cátedra Introducción al Pensamiento Científico – UBA XXIsistema que, a pesar de sus ineficacias, es el medio más eficaz de evitar desastresoriginados por el prolongado silenciamiento de las críticas. Experiencias recientes hanmostrado que tal presencia crítica es tan importante para nuestros problemasambientales y tecnológicos como lo es para la sociedad” (1997. 159).La ética de la investigación científica Es preciso convenir, por lo pronto, que el proceso de producción deconocimiento científico y tecnológico involucra cuestiones éticas que comprometen alcientífico en tanto ser humano que tiene intereses, porta valores personales, incurre enparcialidades y errores y otros rasgos conductuales comunes a todos. Algunas normasde conducta exigidas a los científicos, en tanto individuos, son las exigibles a cualquierprofesional o trabajador, como la honestidad, la veracidad, etcétera, y otras estánasociadas a la puntillosa observación de los pasos del método científico y lascondiciones de su aplicación. A raíz de este nexo entre regla metodológica y reglamoral, que sería exclusivo del ámbito de la ciencia, muchos piensan que más que hablarde códigos de conducta o normas a las que el científico debe ajustarse, es suficienteponer de relieve los valores que son propios de las actividades propias de lainvestigación. Estos valores serían de diversos tipos: cognitivos, metodológicos yprácticos o morales, y el tenerlos en cuenta y darles cumplimiento en el proceso deinvestigación daría forma por sí mismo a la responsabilidad ética del investigador.Otros, en cambio, piensan que sólo los valores o reglas cognitivas y metodológicas sonde posible consideración en la ciencia, puesto que ésta se ocupa de conocer el mundoúnicamente y no realiza acciones que apunten a cambiar ese mundo.6 Los valoresprácticos o morales quedarían fuera de toda consideración. Pero esta perspectiva resultabastante simplificadora y supone la aceptación de criterios que han sido muy objetados,como la distinción tajante entre ciencia y tecnología. Es, pues, pertinente hablar de unaética de la investigación científica en la que se entienda al investigador científico comouna “persona” que investiga, sujeto por lo tanto a una constelación de restricciones deorden moral que quedaría formulada en códigos deontológicos como en cualquier otraactividad profesional. En un documento de la National Academy of Science de Estados Unidos: OnBeing A Scientist: Responsible Conduct in Research7, documento redactado ysupervisado por academias y comités científicos norteamericanos, se examina elproblema de la investigación científica en la actualidad y los errores que se puedencometer en la investigación dañando fuertemente, no sólo el resultado de la misma, sinola confianza que la sociedad puede otorgar a la ciencia. Una primera cosa que los autores del documento aclaran es que cuando se habladel científico, no sólo se alude a un individuo particular, sino también a una comunidadde científicos, sin la cual la ciencia actual en su complejidad y entrecruzamientos decampos y disciplinas no sería posible. Esta comunidad científica tiene que enfrentar enforma constante numerosos problemas: el crecimiento de la ciencia ha sido muy grandey rápido, y esto ha creado dificultades con el financiamiento, con los medios paraalcanzar las metas y nuevas y problemáticas relaciones con la sociedad de la que forma6 Larry Laudan, por ejemplo, afirma que la filosofía de la ciencia sólo se puede ocupar de valoresepistémicos o cognitivos, pero no debe preguntarse por el deber ser de los científicos.7 Washington DC: National Academy of Science. 1995.Este material es utilizado con fines exclusivamente educativos. 7
  8. 8. Documento de Cátedra Introducción al Pensamiento Científico – UBA XXIparte. El peso que la ciencia y la tecnología tiene sobre la sociedad contemporánea hadespertado el interés de los no científicos en evaluar las afirmaciones de los científicos,ya que su bienestar hoy depende en alto grado de la actividad de los últimos. Entre las cuestiones que atañen a la responsabilidad personal del investigadorrelacionadas con el cumplimiento de las normas institucionales explícitas o implícitas, ode las que se desprenden de las prescripciones metodológicas, se encuentran lassiguientes: • Errores cometidos en el transcurso de la investigación: pueden ser “errores honestos” que se producen inevitablemente por razones circunstanciales (falta de tiempo o recursos financieros); en la medida en que sean detectados en publicaciones o artículos, deben ser reconocidos por su autor, lo cual seguramente será considerado con tolerancia por la comunidad científica. Otro tipo de error posible se puede deber a la “negligencia” del investigador; el error surge por precipitación, falta de cuidado, inatención, etc. En este caso, la reacción de los pares será más severa, y las consecuencias que pueden tener los errores debidos a la negligencia son más difíciles de revertir que los primeros. Pero los errores más graves son los que involucran “engaño” por parte del científico: inventar datos o resultados o falsificarlos y el plagio constituyen los más conocidos. Según los autores del documento On Being a Scientist, éstos no sólo socavan el progreso de la ciencia, sino el conjunto completo de valores sobre los cuales se sustenta la misma. Las consecuencias de tales acciones no es asunto interno solamente, pues su corrección no se dirime exclusivamente en el ámbito de la comunidad científica, sino también en tribunales externos. • La adjudicación de créditos o recompensas:8 según este documento de la “National Academy of Science”, en el sistema estándar de la ciencia la adjudicación del crédito por el mérito de los trabajos realizados es reconocido en tres lugares: en la lista de autores, en el reconocimiento por las contribuciones de otros y en la lista o referencias de las citas. En estos lugares pueden surgir conflictos por una inadecuada atribución del crédito o reconocimiento. Varias son las consecuencias cuando las citas no se realizan como es debido: perjudican tanto al investigador en su prestigio y su carrera como al sistema de publicaciones científicas. Los nombres de los autores de un proyecto de investigación, el primero de los lugares mencionados, debe preestablecerse al desarrollo de la investigación, para no crear conflictos posteriores. La contribución de cada miembro suele determinarse de acuerdo con el rango que ostenta: graduado, estudiante, etc., pero una cuestión importante es que estén mencionados “todos” los colaboradores. • El tratamiento de las técnicas experimentales: las observaciones realizadas por los científicos a través de las técnicas experimentales estandarizadas permite la verificación independiente de los datos. En la medida en que el científico usa esas técnicas, los resultados de su trabajo pueden ser reproducidos por otros científicos y esto favorece su confiabilidad. Pero tanto los métodos como el conocimiento obtenido mediante ellos no son infalibles, deben someterse a continua revisión y control, de lo contrario se puede caer en fatales errores. El8 Generalmente se cree que la recompensa que gozan los científicos es de naturaleza intelectual uhonorífica, en tanto la del tecnólogo es más bien económica pues los inventos tienen un valor comercialque no lo tiene la producción científica.Este material es utilizado con fines exclusivamente educativos. 8
  9. 9. Documento de Cátedra Introducción al Pensamiento Científico – UBA XXI escepticismo es por esta razón una característica de la ciencia presente en todos los momentos de la investigación. • La publicación y la apertura: la ciencia no es una experiencia individual sino conocimiento compartido basado en la comprensión común de algunos aspectos del mundo físico o social. Para garantizar la confiabilidad de este conocimiento la ciencia cuenta con ciertas convenciones sobre la forma en que deben difundirse los resultados de la investigación. La principal es la publicación de esos resultados. Se pueden originar conflictos sobre la prioridad en los descubrimientos, ya que el primero que publica es el que obtiene el crédito, no el primero en descubrir algo nuevo. Quien publica es reconocido por sus pares a través de la cita en otras publicaciones que usan sus hallazgos, pero debe cumplir una condición básica: su trabajo tiene que haber pasado el control de calidad efectuado por sus colegas. De lo contrario, puede caer en errores o dar lugar a interpretaciones equivocadas. • Conflictos de intereses: el científico tiene que emplear su propio juicio para interpretar datos, para encontrar problemas de investigación y cuándo concluir un experimento. Para ello se necesita desarrollar ciertas habilidades que se pueden aprender, pero no totalmente. Cuenta mucho la creatividad y la intuición que son condiciones personales. En estos casos los juicios empleados por los científicos comportan valores. Algunos de estos son de naturaleza epistémica, como la consistencia, la precisión en las predicciones, la capacidad de unificación de observaciones diferentes, la simplicidad y la elegancia. Otros son valores personales, religiosos, filosóficos, culturales, políticos o económicos, que forman el juicio del científico de manera fundamental. Un punto importante desarrollado por los autores del Documento es el de la influencia positiva o negativa de los valores en el desempeño del científico en tanto tal. Piensan que a veces favorecen la investigación y otras la entorpecen; un ejemplo de lo primero es el deseo de realizar una buena investigación, así como aceptar los estándares de honestidad y objetividad propios de la ciencia y un ejemplo de lo segundo es cuando desde el campo de la eugenesia (aplicación de las leyes biológicas de la herencia al perfeccionamiento de la especie humana), se usa las técnicas de la ciencia para intentar mostrar la inferioridad de ciertas razas. Los autores creen que cuando la investigación corre peligro de distorsión por la influencia de los valores de los científicos, los mecanismos correctivos de la ciencia, como el control empírico de las afirmaciones y el consenso de la comunidad científica, ponen límites a esa posibilidad. Además, la formación del científico debe ser lo suficientemente amplia a fin de que pueda tomar conciencia de las suposiciones y creencias que subyacen a las elecciones y decisiones que debe enfrentar en su trabajo y así, en lo posible, neutralizarlos cuando afectan negativamente los objetivos de la ciencia. Esa formación debe incluir el aprendizaje de cuestiones no científicas, como las que proporcionan las ciencias sociales, la religión y la ética. Las consideraciones que se acaban de formular se relacionan con dos cuestionesque posiblemente sean las que más influyen en los problemas éticos de la ciencia: elaislamiento del científico del resto de la sociedad y la percepción exclusivamentetécnica de los conflictos que suscita su actividad. Pero por sí solas, estasconsideraciones no agotan la cuestión de la responsabilidad de la ciencia, razón por lacual deben ser ajustadas y profundizadas.Este material es utilizado con fines exclusivamente educativos. 9
  10. 10. Documento de Cátedra Introducción al Pensamiento Científico – UBA XXI Si bien la ética de la investigación tal como la expone la National Academy ofScience destaca aspectos importantes de la conducta responsable de los científicos, esde lejos insuficiente para comprender los aspectos éticos de la ciencia. La razón de estainsuficiencia es que mide la adecuación moral de la conducta del científico sobre eltrasfondo de “la ciencia” como una institución autosuficiente e indiscutiblemente certeraen todos sus presupuestos. Bastaría entonces con dar al científico una formación ampliaque le permita reflexionar sobre sus inclinaciones e intereses, como recomendaba antesel documento mencionado, para lograr un conocimiento objetivo y neutral respecto devalores éticos. Sin embargo, en primera instancia, se puede decir que este enfoque esmuy defectuoso porque supone que tal conocimiento es posible logrando solamente la“deshumanización” del investigador. Si bien es cierto que es necesario despojar a lainvestigación de elementos espurios, como ciertos intereses o inclinaciones, no es algoindiscutido que todos los intereses o inclinaciones sean negativas en la labor científica. Quienes sostienen a ultranza la idea de que el conocimiento científico es, y debeser, formalmente racional, objetivo y éticamente neutral, es decir, no atravesado porintereses o valoraciones de ningún tipo, han sido denominados “cientificistas”. Una delas estrategias del anticientificista para desactivar las bases de la posición cientificistaes apelar al argumento de la naturaleza problemática del conocimiento. Se verá acontinuación cuáles son las características de estos dos enfoques, sus proponentes, losproblemas conceptuales, históricos y políticos que entrañan, así como las alternativas dela disputa en la que están involucrados.El cientificismo, el anticientificismo y la ética Se considera al cientificismo como un punto de vista sobre la naturaleza de laciencia, la tecnología y sus relaciones con el resto de la sociedad caracterizado porconsiderar a la ciencia, no sólo independiente del resto de la sociedad, sino también surectora. La preeminencia de la misma sobre los demás ámbitos sociales se suponederivada de su capacidad de obtener y formular un conocimiento de la realidadabsolutamente racional y objetivo. Las teorías científicas, como resultado de eseproceso altamente preciso y seguro, proporcionarían una descripción y explicación delos fenómenos reales totalmente cierta y confiable. En los estudios epistemológicos sobre la ciencia, fueron las corrientesdenominadas positivismo y empirismo lógico9 las que trasmitieron esta imagen delconocimiento científico. Sin embargo, desde otras perspectivas epistemológicas sefueron planteando objeciones a esa imagen y sus implicancias, de modo que elpositivismo o empirismo lógico fueron perdiendo vigencia y terminaron siendosuperados por otras perspectivas que, lejos de idealizar el conocimiento científico,mostraron sus raíces históricas y humanas. Estos cambios en el enfoque sobre lanaturaleza de la ciencia provinieron también desde otros estudios filosóficos, desde laepistemología, tales como la historia de la ciencia y la filosofía de la tecnología, y desdeotros ámbitos no filosóficos como la sociología y la antropología. Se puede decir que9 El origen del Positivismo lógico se remonta a la constitución del Círculo de Viena en la Universidad deViena en 1922. Sus representantes principales son L. Wittgenstein y M. Schlick. Sostienen una forma deempirismo estricto: las proposiciones científicas pueden ser verificadas en forma completa por laexperiencia. El Empirismo lógico que continúa esta corriente, representado principalmente por R. Carnap,C. Hempel y H. Reichembach, encarna un empirismo más moderado: la experiencia sólo puede mostrarque las proposiciones científicas son probables.Este material es utilizado con fines exclusivamente educativos. 10
  11. 11. Documento de Cátedra Introducción al Pensamiento Científico – UBA XXIhoy día una caracterización ajustada de lo que es la ciencia no puede prescindir dealguno de estos distintos puntos de vista. Los estudios sobre ciencia, tecnología ysociedad, justamente, representan un enfoque integral del fenómeno tecnocientífico10. Es preciso aclarar, no obstante, que si bien el positivismo lógico ha sidoreemplazado en su presentación primitiva por otras concepciones que son opuestas ensus presupuestos fundamentales, los aportes que aquellos realizaron al análisis de laciencia fueron tan importantes y fecundos que constituyen la condición necesaria detoda la reflexión posterior. El control empírico de las hipótesis y las cuestiones lógicasque éste implica, entre muchas otras, que fueron muy elaboradas y estudiadas por losmiembros de aquellas corrientes, deben ser tenidos en cuenta en cualquier enfoqueepistemológico o metodológico que se precie de tal, aunque se discrepe con lospositivistas sobre su rol y alcance. Continuando con el tema del cientificismo, se puede decir que uno de sus másfamosos exponentes es el físico y filósofo argentino Mario Bunge (n.1919) que seencuentra trabajando en Canadá desde 1966. Desde su punto de vista, la ciencia es elúnico modo de saber que proporciona una comprensión fundamentada de la realidad,por eso está totalmente justificado su papel central en la cultura contemporánea. Pero nosolamente la ciencia predomina sobre cualquier otro aspecto del sistema cultural sinoque la ciencia misma es un modelo de ética. Afirma: “La ciencia es un modelo deproducción con una modalidad ética bien precisa: no puede haber ciencia deshonesta,ciencia en búsqueda deliberada del error, o que eluda la crítica, o que suprima laverdad. La búsqueda de la verdad objetiva impone una recta conducta […]” (Bunge,1996. 54). Y más aún: “De aquí la posibilidad de moralizar por la ciencia; estaposibilidad puede realizarse si se adapta el código de conducta deseable en la vidadiaria al código de conducta deseable en el campo de la ciencia” (Bunge, 1996. 56).Las palabras de Bunge son suficientemente elocuentes como para no dejar dudas sobreel modo de pensamiento caratulado como cientificista. Profundizando las críticas y objeciones ya señaladas recibidas por elcientificismo, se podría decir, en primer lugar, que la influencia que ha tenido la imagende la ciencia construida por el positivismo y sus defensores ha sido y es muy grande.Como sería absurdo pensar que los teóricos fundadores del positivismo, y otrosfilósofos que adhieren a esa corriente, hayan obrado de acuerdo con oscuros propósitos,resulta claro que es en el terreno político desde donde se ha logrado instalar la idea deautonomía y “santidad” de la ciencia11 de modo de modo de sacar partido de su poderpotencial. Es preciso aclarar que se entiende aquí el término “política” en sentidoamplio, referido al modo en que una sociedad y sus instituciones gestionan sus recursos,proyectos, ámbitos de poder, etc., y no significando las actividades partidarias delsistema político formal. Al hacer de la ciencia no una institución más en interacción conotros sistemas sociales, sino un santuario encerrado en una torre de marfil desde la cualsólo se emite verdades indiscutidas, se ha impedido al resto de la sociedad participar en10 A partir de la obra de Kuhn (1962) surge una profusión de trabajos sobre la ciencia señalandoespecialmente su relación con la sociedad actual; constituyen un conjunto heterogéneo, pero suelenagruparse bajo la sigla CTS (Ciencia, Tecnología y Sociedad). Se ha distinguido entre la tradicióneuropea de Science and Technology Studies y la tradición americana: STS ( Science, Technology andSociety ). Aunque comparten presupuestos generales sobre la dimensión social de la ciencia y latecnología, la primera enfatiza el origen de las teorías científicas, es decir, en la ciencia como proceso. Lasegunda se centra en la descripción de los lazos políticos, económicos y culturales y las teorías científicas.Ver González García, M., López Cerezo, J y Luján López J. (1996).11 La expresión es de Vandana Shiva (1993).Este material es utilizado con fines exclusivamente educativos. 11
  12. 12. Documento de Cátedra Introducción al Pensamiento Científico – UBA XXIun diálogo con la comunidad científica sobre la conveniencia de proseguirinvestigaciones propuestas o de conservar teorías que se han mostrado perjudiciales, auncuando las actividades de esta comunidad ponen en riesgo sus intereses y hasta susupervivencia. Habría que preguntarse, entonces, si el conocimiento científico contiene loscaracteres que el cientificista dice que tiene y que justificarían su posición. Si seencuentra que nos los tiene, o son imposibles de definir claramente, entonces la posiciónanticientificista, cuya tesis es opuesta a la del cientificista en la medida en que consideraa la ciencia como conocimiento construido, provisorio y negociable, histórica yculturalmente contextualizada y éticamente comprometida junto con la tecnología,encontraría razones de peso para rechazar la posición cientificista, que, como se hadicho, pretende que el conocimiento científico tiene preponderancia sobre todo tipo deconocimiento y por eso es ajena a todo requerimiento de orden social y ético. En Ciencia, tecnología y sociedad (González García, López Cerezo y LujánLópez. 1996) se ha sistematizado el conjunto de objeciones epistémicas quecomúnmente se formula contra la idea de ciencia como conocimiento universalmenteválido, racional y objetivo que es la que sustenta la postura cientificista; esas objecionesson las siguientes: • La fragilidad del conocimiento inductivo: remite al problema ya planteado por David Hume (filósofo británico, 1711-1776) en el siglo XVIII, según el cual ningún número finito de enunciados singulares puede justificar concluyentemente un enunciado universal. Ninguna de las dos versiones de la inducción, ni la verificacionista ni la confirmatoria, se salva de la condena de este argumento. Las observaciones son limitadas y las enunciados de la ciencia son generales, abiertos, de modo que el conocimiento que brindan no es totalmente racional (en el sentido de tener un fundamento absoluto), sino sólo “razonable”, dependiente más del acuerdo intersubjetivo que de la certeza objetiva. Tampoco la refutación resulta un proceso concluyente, aunque el esquema lógico correspondiente lo sea, pues en ciencias fácticas las hipótesis no se ponen a prueba aisladamente sino en “red” con otras creencias e hipótesis auxiliares, lo cual hace imposible determinar su falsedad. Tomas Kuhn (1922-1996), sociólogo e historiador de la ciencia, asestó un golpe definitivo a la concepción del conocimiento empírico tradicional al introducir nociones impensables hasta ese momento en el hallazgo y evaluación de ese conocimiento: a través del concepto de paradigma postuló que una amalgama de factores tecnológicos, pedagógicos, psicológicos, sociológicos, considerados no epistémicos por la tradición empirista, era la responsable de las teorías aceptadas. La historia interna de la ciencia se muestra así insuficiente para explicar el modo en que la ciencia debe resolver sus problemas. • Relativismos: a partir de Kuhn se desarrollan con intensidad los estudios sociológicos de la ciencia. Con la entrada de la sociología, la frontera entre ciencia y sociedad parece desdibujarse. La ciencia no es ya un dominio privilegiado donde se produce el conocimiento, sino que éste surge de las mismas fuentes que alimentan cualquier creencia común. La calificación de buena o mala ciencia ya no depende sólo de criterios epistémicos sino también de intereses y convenciones sociales. Michael Mulkay (n.1936), sociólogo inglés que trabaja actualmente en la Universidad de York, por ejemplo, sostiene que la ciencia toma muchas veces del ámbito cultural externo ciertos términos o conceptos cuando sus recursos interpretativos fracasan o que también esEste material es utilizado con fines exclusivamente educativos. 12
  13. 13. Documento de Cátedra Introducción al Pensamiento Científico – UBA XXI receptora de las demandas de intereses de grupo, y esto le permite afirmar que “el contenido de la ciencia se afecta por factores sociales y culturales originados fuera de la ciencia” (Mulkay, 1994. 347). Por lo tanto, el valor cognitivo de una teoría científica resultaría en aras de su justificación relativa a los contextos particulares, o sea, a los criterios correspondientes a aquellos sectores externos, o bien carecería por completo de justificación. • La carga teórica de la observación: esta cuestión alude a que lo que se ve o percibe depende tanto de las impresiones sensibles como del conocimiento previo, las expectativas, los prejuicios y el estado interno general del observador. Este modo de concebir la observación complica la explicación del cambio teórico (cuando una teoría es sustituida por otra que le es incompatible) o bien la elección entre teorías rivales incompatibles. El concepto de paradigma de Kuhn expresa en forma radical este problema, pues científicos que trabajan bajo paradigmas diferentes también ven el mundo de modo diferente12. La cuestión de la carga teórica profundiza el problema de la relatividad. • Infradeterminación: es un problema ocasionado por la posibilidad de establecer teorías alternativas incompatibles para explicar un mismo conjunto de fenómenos. Otra manera de expresar esto es afirmar que la evidencia empírica es insuficiente para determinar la solución de un problema dado. La infradeterminación se relaciona con el problema de la carga teórica y la incomensurabilidad. • Clausura metodológica: a raíz de los problemas anteriormente mencionados se produce un vacío epistémico entre la evidencia empírica y las teorías respectivas. Como no hay recursos de ese orden para llenar esa brecha se recurre a factores no epistémicos, que, según los autores, pueden ser “-Factores técnico- instrumentales, como tradiciones técnicas y disponibilidades instrumentales, que canalizan el tipo de resultados obtenidos y la interpretación de los mismos. – Factores sociales, es decir, factores económicos, profesionales, políticos o ideológicos (el ‘contexto social’, en pocas palabras), que tienen un papel crucial en la interpretación de los resultados teóricos y la promoción selectiva de ciertas tecnologías” (González García, López Cerezo y Luján López, 1996. 46). De este modo, parece clara la relación del contenido de las teorías con los factores externos considerados no epistémicos por la perspectiva tradicional. En lugar de considerar este modo de clausura como un procedimiento espurio, se piensa que favorece la consecución de los objetivos de la ciencia y disminuye la incertidumbre ocasionada por la infradeterminación. Son importantes en la medida en que permiten tomar decisiones sobre asuntos de interés general. Este conjunto de restricciones al alcance epistémico de las afirmaciones delconocimiento científico es objeto de amplio consenso entre los estudiosos de la cienciay ofrecen, más allá de lo que pueda implicar desde el punto de vista estrictamente lógicoo epistemológico de las teorías, una imagen de la ciencia como una actividad humanamás, lejos de la idealizada perspectiva del cientificista. Y esto no es un rasgo12 La tesis de la incomensurabilidad entre paradigmas y el relativismo que implica fue radical en Laestructura de las revoluciones científicas (Kuhn. 1962), pero luego, ya en la Posdata de La estructura… yen las obras posteriores, fue debilitando ese relativismo haciendo hincapié en la incomensurabilidadlingüística.Este material es utilizado con fines exclusivamente educativos. 13
  14. 14. Documento de Cátedra Introducción al Pensamiento Científico – UBA XXIsecundario, externo a la ciencia misma, sino una condición necesaria en la producciónde su saber. Las cuestiones puntualizadas más arriba están apuntando a una concepción delconocimiento científico como algo construido, no dado, sus resultados sonconsensuados, no impuestos por “la realidad”; los científicos, que son seres humanos,de algún modo deciden con qué cosas han de tratar (ya sean teóricas o empíricas), no las“encuentran” aquí y allí. Este modo de concebir el mundo de la ciencia no significa quesus conceptos y objetos sean libres invenciones. Hay límites respecto de la posibilidadde construcción del conocimiento. Como dicen los autores “La naturaleza, realidad,mundo externo, o como queramos llamarlo, es interpretable de diversas maneras, (eneste aspecto reside el componente social del conocimiento), pero no de cualquiermanera (de aquí su componente lógico y empírico).[…] No decidimos, en un sentidofuerte, cuales son los hechos del mundo, aunque sí asumamos o alcancemos unconsenso acerca de cómo describirlo o acerca de cómo manipularlos dados ciertospresupuestos y ciertos fines “extracientíficos” (González García, López Cerezo y LujánLópez, 1996. 51). Esto significa decirle “no” al mantenimiento de una posturapositivista ya sin fundamento, pero también “no” a la anticiencia. La idea esdesenmascarar a la ciencia en su pretensión hegemónica injustificada para acercarla a lasociedad y ponerla a su servicio, es decir, invertir la dirección que actualmente se daentre ambas.Ciencia básica, ciencia aplicada, técnica y tecnología En los tópicos que hacen a la ética de la ciencia, tratados hasta el momento, nose ha hecho ninguna alusión a las posibles diferencias entre ciencia y tecnología. Ahoraes preciso referirse al tema porque otro de los factores que favorecen el mantenimientode una idea de ciencia desvinculada de la sociedad y productora de conocimientouniversal y necesario, tal como la ve el cientificista, es justamente la diferenciación quese suele establecer entre ciencia o ciencia aplicada y tecnología.13 La distinción da piemuchas veces a la creencia de que la ciencia es valorativa o éticamente neutral porquesólo se ocupa de producir conocimiento el cual es indiferente respecto a valores onormas morales, y que es la tecnología, en tanto aplicación de ese conocimiento, la quetiene propósitos o fines que pueden ser intrínsecamente malos. Este argumento generaldel cientificista suele tener mucho peso en la sociedad por la propia consideración de loscientíficos respecto de su actividad; según Stewart Richards, científico ingléscontemporáneo dedicado al estudio de epistemología e historia de la ciencia, “Muchoscientíficos practicantes, que ignoran o desprecian la filosofía de la ciencia, se aferran auna concepción idealizada de su profesión y propagan una opinión de la ‘verdadcientífica’ que implica absoluta certeza, objetividad y desprendimiento. Tal punto devista podría sostenerse con conocimiento total de que muchos tipos de ciencia puedenpracticarse solamente en virtud del apoyo financiero proporcionado por los gobiernoso las compañías industriales con fines que frecuentemente son poco claros, y casisiempre dirigidos por intereses políticos o económicos” (Richards, 1987. 172). Ladistinción entre ciencia y tecnología suele deberse, además, a que la gente tienemayormente contacto directo con técnicos o tecnólogos y no con los científicos, quienes13 Ciapuscio (1994) desarrolla un panorama completo de las teorías sobre las diferencias entre ciencia ytecnología.Este material es utilizado con fines exclusivamente educativos. 14
  15. 15. Documento de Cátedra Introducción al Pensamiento Científico – UBA XXIpermanecen a salvo aislados en gabinetes o laboratorios, y es a aquellos a quienesatribuyen toda la responsabilidad (causal y moral) por los daños y perjuicios en elmedio ambiente social y natural. Es momento de preguntarse qué razonabilidad tiene la afirmación sobre ladistinción tajante entre ciencia y tecnología, como si fueran dos empresas conpropósitos cognitivos, sociales, políticos y económicos tan diferentes que, en tantoobjetos de una evaluación ética, según los cientificistas, deben ser tratadas comoámbitos independientes. Uno de los autores internacionalmente conocido que apoya la distinción esMario Bunge, filósofo del que ya se ha hecho referencia. Bunge distingue entre cienciabásica, ciencia aplicada y tecnología. Las dos primeras tienen como objetivo laproducción de conocimiento aplicando el método científico, pero mientras la primera“trabaja en los problemas que le interesan (por motivos puramente cognoscitivos), elinvestigador aplicado estudia solamente problemas de posible interés social” (Bunge,1997. 42). Por eso, mientras la investigación básica no se puede planear, la aplicada sí.En la ciencia básica el científico debe ser absolutamente libre en la elección de lostemas a investigar, y en el tiempo y los procedimientos que utiliza. Si no se entorpeceeste modo de trabajo del científico básico, el mismo producirá resultados beneficiosos ala ciencia aplicada, a la técnica y a la sociedad en forma automática. La técnica se diferencia de las dos formas de ciencia porque mientras éstasbuscan las leyes que explican la realidad, el propósito de la primera es controlar larealidad empleando principalmente el conocimiento y el método científico, perotambién otros tipos de conocimientos. Se encarga de solucionar problemas prácticos, nocognoscitivos. La diferencia en los resultados de la investigación básica/aplicada y latécnica también es inequívoca: en la primera el producto final es conocimiento y en lasegunda es un artefacto o plan de acción con valor práctico. El cuadro trazado por Bunge no deja duda acerca de la concepción del autorsobre la ciencia, la técnica y sus relaciones. Y explica por qué sostiene la neutralidadvalorativa de la ciencia y no de la tecnología: la primera es totalmente independiente decualquier interés externo u objetivo que trascienda el puro conocimiento, en cambio lasegunda produce efectos reales en el mundo. Una de sus conclusiones sobre el tema dela ética, la ciencia y la técnica, es la siguiente: “A diferencia de la ciencia básica opura, que es intrínsecamente valiosa o, en el peor de los casos, carente de valor, latecnología puede ser valiosa o disvaliosa, según sean los fines a los cuales sirve. Porconsiguiente es preciso someter la tecnología a controles morales y sociales” (Bunge,1996. 125)14. En la misma vena que Bunge, Nicolas Rescher (n.1928), filósofo alemánradicado en EE.UU, en su obra Razón y valores en la Era científico-tecnológica afirmaque “Las ciencias de la Naturaleza y la tecnología van juntas como piezas de un mismocuerpo. Ninguna puede ir lejos sin la otra” (Rescher, 1999. 100). Esta unidad, sinembargo, se debe al sofisticado desarrollo científico-tecnológico actual y no a la funciónintrínseca de cada una. En este último sentido, considera que el cometido de la cienciaes puramente cognitivo: “la representación y racionalización ‘desinteresadas’ delhecho objetivo” (Rescher, 1999. 108). Mientras el conocimiento científico es sólodescriptivo, el conocimiento tecnológico presenta una vertiente cognitiva y otra14 Es preciso aclarar que para Bunge, el científico sí es moralmente responsable pues se puede prestar acualquier tipo de conducta corrupta o a alterar el correcto proceso de investigación cediendo a presionesexternas. Ver Bunge (1996). Capítulo V.Este material es utilizado con fines exclusivamente educativos. 15
  16. 16. Documento de Cátedra Introducción al Pensamiento Científico – UBA XXInormativa: la primera corresponde al “saber cómo hacer” y la segunda al “saber si”hacer algo concreto es razonable dadas las circunstancias. El saber hacer esespecíficamente técnico, pero generalmente está enraizado en el conocimientocientífico. Por ser la ciencia descripción (y explicación) de lo que es, considerarla“antiética” respecto de los valores e intereses humanos es “irracional e inapropiado”.“Las cuestiones normativas de valor, importancia, legitimidad y similares, quedansimplemente ‘fuera del tema’ en este proyecto” (Rescher, 1999. 111). Otros autores encuentran más compleja la cuestión de la distinción entre cienciay tecnología y la consiguiente atribución de responsabilidad moral. Evandro Agazzi(1934), filósofo italiano, considera que ciencia y tecnología conforman un fenómeno dela modernidad que no tiene precedentes en épocas anteriores. La constitución de latecnología, afirma, es una consecuencia de la ciencia moderna; es esta ciencia la queproporciona los fundamentos teóricos de la acción eficaz. Por eso la tecnología no es laforma moderna de la técnica sino una rama de la técnica, la que se puede entender como“ciencia aplicada”. La técnica actual sigue el camino de la técnica antigua: lafabricación de dispositivos útiles descubiertos empíricamente, sin usar, ni necesitar,conocimiento científico. Una diferencia entre técnica y tecnología que tiene relacióndirecta con el tema de la responsabilidad moral es el vínculo que resulta establecido, porparte de cada una, entre la humanidad y el mundo artificial. El surgimiento de la técnicade algún modo produjo una bifurcación en el mundo humano al producir lo artificial,pero esto significó una domesticación del mundo natural para satisfacer las necesidadesde la naturaleza humana; además, el crecimiento de ese mundo artificial fue lento yfragmentario, permitiendo así la integración paulatina de los artefactos al ambientenatural y al contexto de las condiciones humanas existentes. En el caso de la tecnología,la naturaleza no se domestica sino más bien es sustituida por los artefactos, y el mundoartificial crece con una rapidez, una amplitud y una complejidad tal que le confiere lascaracterísticas de una autonomía creciente. Aunque la producción de cada tecnología eslocal, su impacto y consecuencias, que son imprevisibles, inmediatamente se globalizan. El modo en que cada uno de estos procesos, el técnico y el tecnológico, deacuerdo con Agazzi, se relaciona con el tema de la ética, se da a través de la necesidadde regulación requerida por el mundo artificial que generan. En el caso de la técnica, sesuponía que ésta se ponía al servicio del hombre adaptando la naturaleza a susnecesidades, pero se lo hacía “obedeciendo a la naturaleza”, motivo por el cual lanecesidad de regulación estaba implícita en las “reglas del oficio”. Pero en el caso de latecnología, el mundo artificial es creado por los seres humanos en forma independientede la naturaleza, por eso necesita ser regulado por los propios seres humanos en formade normas que aseguren la armonía y sabiduría que antes se confiaba a la naturaleza. La característica de la ciencia y la tecnología consistente en conllevar laposibilidad de su uso incontrolado hace que las mismas no contengan las directivas desu propio uso. El campo de la ética constituye el campo apropiado desde donde se fijenlas directivas para su ejercicio positivo. Es preciso tener en cuenta que para Agazzi laposibilidad de distinción entre ciencia y tecnología es a lo sumo de carácter conceptual,pero no existe entre ellas ninguna distinción real, de ahí la pertinencia del término“tecnociencia” que refiere a un fenómeno unitario. No obstante, para el autor, la cuestión de la responsabilidad exigida a latecnociencia no debe entenderse como la de un asunto externo a la propia ciencia ocomo la posible existencia de un tribunal moral que juzgue sus producciones. Es alcientífico individual, en tanto investigador, a quien compete el control responsable de latecnociencia, pues guiándose por los principios de la moralidad, puede evaluar cadaEste material es utilizado con fines exclusivamente educativos. 16
  17. 17. Documento de Cátedra Introducción al Pensamiento Científico – UBA XXIetapa de la investigación de modo que el resultado final pueda ser visto por lahumanidad como un beneficio y no como una amenaza. Sin embargo, el enfoque de Agazzi puede ser cuestionado. La formación ética delos científicos es necesaria, y también lo es seguir las normas establecidas para laregulación de la actividad científica. Pero de ninguna manera es suficiente. Los peligrosinherentes a la tecnociencia, como dice el propio Agazzi, son incontrolables, y losconflictos actuales y potenciales que genera exceden los límites personales deresponsabilidad y pide el control ético-político y social. Éste sería el modo másadecuado para que la ciencia y la tecnología logren la confianza y la cooperación de lasociedad toda en el cumplimiento de los objetivos de la ciencia, que no serían otros, demodo mediato, que los de la propia sociedad. Un ejemplo de armonización de losintereses sociales y los científicos se ha visto en el presente documento en el tema de laevaluación de riesgo de las tecnologías. León Olivé (n.1950), filósofo mexicano, rechaza la idea de que la neutralidadvalorativa sea una característica de la ciencia, porque tanto ella como la tecnología estánpresentes en el desarrollo de una tecnología dada. Tanto en una como en otra hay queaplicar lo que científicos y tecnólogos, así como instituciones ecologistas, han llamadoel “principio de precaución” que exhorta a suspender la implementación dedeterminadas tecnologías si existen bases razonables, “aunque no se tenga evidenciaconclusiva de que existen relaciones causales” (Olivé, 2000. 66), de que unainnovación puede provocar daños en el medioambiente. A pesar de que es difícil establecer cuáles son las bases razonables cuandointervienen actores de cuño muy distinto como empresarios y funcionarios de Estado enla puesta en marcha de una determinada tecnología, la única solución justa es ladiscusión y participación de todos los afectados por esa tecnología, incluso lacomunidad más amplia. Si parece difícil la aplicación del principio de precaución en el campo de latecnología por la diversidad de actores intervinientes en las decisiones y/o evaluaciones,más difícil resulta pensar que un científico, antes de obtener la evidencia conclusiva,sobre bases sólo “razonables”, deba, por razones éticas solamente, suspender undeterminado desarrollo. Sin embargo, como documenta Olivé, ese caso existió: MarioMolina, Premio Nobel de Química (1995) junto a su colega Sherwood Rowland,enfrentaron lo que Molina llamó “un problema de ética superior”, a principios de ladécada del 70, cuando sospecharon que los clorofluorocarburos (CFS’s), presentes enmuchos productos industriales (aerosoles, aire acondicionado, etc.), provocaban ladestrucción de la capa de ozono de la atmósfera terrestre. No es necesario reproduciraquí la historia de lo sucedido; lo importante es el énfasis de Olivé sobre el hecho deque las consecuencias dañinas de la sustancia podían ser detectadas en el “contenido”mismo de la creencia científica. Por eso afirma tajantemente: “No es cierto que losúnicos problemas morales de la ciencia y la tecnología los constituya el uso posterior(bueno o malo) que se haga de los conocimientos” (Olivé, 2000. 75).Reflexiones generales sobre el tema Los beneficios que la ciencia y la tecnología proporcionan a la sociedad soncuantiosos, pero también están rodeados de riesgos. Aquí se ha defendido la idea de quela responsabilidad por los riesgos actuales y potenciales de la empresa tecnocientíficaabarca diversos aspectos de las actividades de investigación y también los resultados deEste material es utilizado con fines exclusivamente educativos. 17
  18. 18. Documento de Cátedra Introducción al Pensamiento Científico – UBA XXIla misma. Científicos y tecnólogos comparten esa responsabilidad en la medida en queciencia y tecnología no constituyen ámbitos separados con su propia lógica, sino sonextremos de un continuo que los incluye. Antes de la explosión tecnológica del siglo XX, la ciencia guardaba ciertadistancia del resto de la sociedad, pero con el surgimiento de tecnologías de usocotidiano, la gente comienza a tomar conciencia de la participación en los riesgos que lamisma tiene. El cuestionamiento por los “descubrimientos” científicos se fueextendiendo y llevó a que muchos sectores sociales tomaran cartas en el asunto. Loscomités de ética en hospitales y centros de salud, los acuerdos internacionales sobre elcuidado de los recursos disponibles en el planeta, como el protocolo de Kyoto de 1997 yla recientemente finalizada Cumbre de Copenhague sobre la reducción de gases quecausan el efecto invernadero, y otros acuerdos regionales sobre el uso cauteloso de losbienes naturales compartidos, son ejemplos de la búsqueda de límites a las actividadesde la ciencia y la tecnología. Aun así los controles políticos y sociales son muy resistidos, y lo son en nombrede una ciencia que muchas veces se autocalifica como autónoma y reclamaindependencia completa de los demás sectores sociales. Ya se vio que algunasposiciones filosóficas sobre la ciencia respaldan tal pretensión argumentando que laciencia sólo produce conocimiento objetivo universalmente válido, que por eso mismoes neutralmente valorativo, no pudiéndosele imputar ningún tipo de responsabilidadmoral. Pero esto no es otra cosa que el enfoque que hemos llamado “cientificista” que escerrado y determinante respecto del papel jerárquico y hegemónico que otorga a laciencia y los valores que porta sobre otros ámbitos de interés social. Se ha tratado de mostrar aquí la insuficiencia de esta perspectiva, ya sea desde elpunto de vista epistemológico, ético o social. El conocimiento científico no tiene laprecisión ni la objetividad que se creía al comienzo, tampoco está libre de lasinfluencias externas en la elección de problemas y la justificación de las soluciones.Además, como hija de su tiempo, puede estar sujeta a la dirección que le marcan lasfuentes de financiación o los fines políticos. En el terreno de los efectos y resultados delas investigaciones la falta de responsabilidad ha sido y es frecuente: la sofisticación delos armamentos es cada vez mayor, los experimentos con personas no informadas enlugares del tercer mundo aún ocurren, siempre aparecen sustancias nuevas que soncontaminantes, etc. La solución propuesta consiste en que los proyectos de investigación y dedesarrollo tecnológico sean puestos a consideración de los interesados o afectados porellos. A muchos puede parecerles, al menos, utópico este tipo de sugerencia, pero nohay soluciones indiscutibles, salvo en lo que hacen al mantenimiento del respeto ydignidad de las personas. Además, una ciencia no contaminada por los intereseseconómicos, políticos y sociales no deja tampoco de ser una idea utópica. La dimensiónética la atraviesa, como lo hace con todo quehacer humano. Es preciso aclarar que al tratar el tema de ética de la ciencia y sus aplicacionesderivadas, que es objeto de enfoques controvertidos e interpretaciones contrapuestas, seincurre en simplificaciones. Algunas veces ocurre involuntariamente, pero la mayoría delas veces es necesario realizar recortes con el fin de lograr concretar algunas ideas,aunque con ello se cercene la profundidad que tiene este tema. Queda pues, como tareasiempre pendiente, rescatar la riqueza y complejidad que le es inherente al estudio de unfenómeno típicamente humano como es el de la ciencia y su relación con la ética.Este material es utilizado con fines exclusivamente educativos. 18
  19. 19. Documento de Cátedra Introducción al Pensamiento Científico – UBA XXIBIBLIOGRAFÍAAgazzi, E. (1997). Equivalence or Separation Betwen Science and Technology?. EnFrom Technique to Technology: The Role of Modern Science. Society for Philosophy &Technology. Vol. 4, nº 2.Ávila, H. (2002). Ciencia y ética. En Temas de pensamiento científico. Buenos Aires:Eudeba.Bonilla, A. (2003). La ética de la responsabilidad de Hans Jonas en su discusióncontemporánea. (Conferencia sin editar). Pontificia Universidade Catolica Do RioGrande Do Sul. Brasil.Bunge, M. (1996). Ética, Ciencia y técnica. Buenos Aires: Sudamericana.Bunge, M. (1997). Ciencia, técnica y Desarrollo. Buenos Aires: Sudamericana.Ciapuscio, H. (1994). El fuego de Prometeo. Buenos Aires: Eudeba.Echeverría, J. (1998). Filosofía de la ciencia. Madrid: Akal.Funtowicz, S. y Ravetz, R. J. (1997). Problemas ambientales, ciencia post-normal ycomunidades de evaluadores extendidas. En González García, M. I., López Cerezo, J.A. y Luján López, J. L. Ciencia, tecnología y sociedad. Buenos Aires: Ariel.González García, M. I., López Cerezo, J. A. y Luján López, J. L. (1996). Ciencia,tecnología y sociedad. Madrid: Tecnos.Guariglia, O. (1996). Moralidad. Ética universalista y sujeto moral. Buenos Aires:Fondo de Cultura Económica.Laudan, L. (1984). Science and Values. Berkeley: Univ. of California Press.Mulkay, M. (1994). La ciencia y el contexto social. En La explicación social delconocimiento. México: UNAM.National Academy of Sciences. (1995). On Being a Scientist: Responsible Conduct inResearch. Washington DC.Olivé, L. (2000). Ciencia y tecnología. En Los linderos de la ética. Madrid: SigloVeintiuno.Rescher, N. (1999). Razón y valores en la Era científico-tecnológica. Barcelona:Paidós.Richards, S. (1987). Filosofía y sociología de la ciencia. México: Siglo Veintiuno.Shiva, V. (1993). Colonialism and the Evolution of Masculinist Forestry. En Harding,S. (Ed.). The “Racial” economy of Science. Indiana: University Press.Este material es utilizado con fines exclusivamente educativos. 19

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