NUESTRAS PALBRAS DE FE

Tomando la Tierra
Una Guía Espiritual para la Restauración del Alma
Por John y Glenna Miller

JOSH...
CONTENIDO
INTRODUCCION

7

SECCION UNO: LOS CIMIENTOS

15

¿QUIÉN ES DIOS? ¿QUIÉN ES EL HOMBRE? Dios es Trino y es el Crea...
LOS METODOS DE DISOCIACION: Sueños, Fantasías e Imaginaciones; Las Consecuencias de la
Disociación; Los Espíritus Familiar...
INTRODUCCION
La preparación para este libro empezó hace medio siglo. Glenna y yo ahora vemos como el Señor nos ha
preparad...
La mañana siguiente, alguien de mi oficina me regaló un libro y me dijo que necesitaba leerlo, así que
esa misma tarde com...
Decidimos entonces pedirle al Señor que nos ayudara a tomar lo que prometía ser una difícil decisión.
Le explicamos a El n...
Cada vez que leíamos un libro nuevo, probábamos los métodos de ministerio descritos allí. Algunas
veces observábamos bueno...
Desde ese tiempo, hemos experimentado muchos altibajas. Nos ha resultado muy difícil dejar que el
Señor lleve el control. ...
hemos enfrentado. No nombraremos a personas específicamente a menos que se trate de nuestras
ministraciones entre nosotros...
PRIMERA SECCION: LOS CIMIENTOS
¿QUIÉN ES DIOS? ¿QUIÉN ES EL HOMBRE?
Dios es Trino y es el Creador
(Isaías 42:5) La Palabra...
creó el lago de fuego para que fuera el destino eterno para Satanás y todos sus seguidores. Satanás no
puede quitarnos nue...
Imágenes Distorsionadas del Padre Celestial
Creemos que las más grandes conceptos equivocados de Dios Padre se basan sobre...
Personas normales nos dicen, “Sólo hago los movimientos. No entiendo porque no puedo experimentar
el toque de Dios.” Cuand...
para poder tener el control, tomar el merito y echarse los galardones. “Porque por gracia sois salvos por
medio de la fe.....
No queremos crear complicaciones. Si la Bibia dice que tenemos tres partes primarias, lo aceptamos
como la verdad. (1 Tesa...
La definición de la palabra salvación tiene muchas facetas. Es como una piedra preciosa, cortadada con
mano de maestro; no...
del Espíritu de Vida en Cristo Jesús nos ha librado de la ley del pecado y la muerte. (Romanos
Capítulo 8)
Dios nos ha ord...
¿Te acuerdas que la “carne de gallina” y los pelos parados de punta, eran reacciones favorables?
¿También te acuerdas que ...
Hay tres niveles mayores del proceso de la salvación. Al ir venciendo nuestros temores acerca de poder
aceptar el regalo i...
proceso de pensar se ha vuelto automático, porque están basados nuestros pensamientos sobre la antigua
programación.
El co...
No podemos lograr estas cosas en nuestra propia fuerza. Estamos escarbando las fortalezas espirituales
en nuestras propias...
material celeste, estará seguramente más allá de nuestra capacidad presente de entendimiento. Creemos
que poseerá poderes ...
Se Restaurado Como lo Fue Pedro
Creemos que no se puede lograr la sanidad completa sin la restauración, porque es un compo...
y en conversaciones con pastores y otros cristianos. Sería imposible determinar cuántas veces se nos ha
preguntado, “¿Por ...
Observó que ocurrían abominaciones en los atrios. Luego se le instruyó
muro para que fuera testigo a las actividades del L...
Creemos que nuestro pecado limita nuestra capacidad de ser usados por Dios de acuerdo a Sus
intenciones más altas y mejore...
¿Cómo es que Entran?
Si Pablo pudo recibir el pecado en su carne, ¿por qué nosotros no? ¿Somos acaso más grandes que él?
Y...
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  1. 1. NUESTRAS PALBRAS DE FE Tomando la Tierra Una Guía Espiritual para la Restauración del Alma Por John y Glenna Miller JOSHUA WORLD MINISTRIES www.joshuaworldministries.com
  2. 2. CONTENIDO INTRODUCCION 7 SECCION UNO: LOS CIMIENTOS 15 ¿QUIÉN ES DIOS? ¿QUIÉN ES EL HOMBRE? Dios es Trino y es el Creador; Dios es el Padre y el Juez; Las Imágenes Distorsionadas del Padre Celestial; Dios es el Hijo y el Salvador; Dios es el Espíritu Santo y el Controlador; el hombre el Trino, como Dios. ¿QUÉ ES LA SALVACIÓN? Re-creación, Sanidad, Liberación, Restauración; El Temor es un Estorbo para la Salvación; La Muerte y el Temor a la Muerte; la Salvación del Espíritu; la Salvación del Alma; la Salvación del Cuerpo; Renuncia al Pecado y Sé Liberado; Arrepiéntete del Pecado; Sé Restaurado como Pedro lo Fue; Oración de Muestra. ¿LOS CRISTIANOS, PUEDEN SER POSEÍDOS POR DEMONIOS? Nosotros Somos el Templo; ¿Y Qué del Aguijon de Pablo?; Serpientes Ardientes; ¿Cómo es que entran? ¿Y Quién es Responsable? En Conclusión. NUESTRA AUTORIDAD: La Autoridad de Dios; La Autoridad que se Dio a Adán y Eva; La Rebelión de Adán; La Serpiente fue Maldita; Eva Recibió las Consecuencias; Adán Recibió las Consecuencias; Satanás Recibió la Autoridad; Jesús Derrotó a Satanás; ¿Y Qué de Adán y Eva? Jesús Recuperó la Autoridad; Nuestra Autoridad como el Cuerpo de Jesús; El Poder del Cuerpo de Jesús; Nuestra Misión como Su Cuerpo; Una Oración de Muestra. SECCION DOS: EL CORTE DE RAICES 55 EL PECADO GENERACIONAL Y LA INIQUIDAD: La Iniquidad Acumulada; El Pecado Cultural y la Iniquidad; Los Espíritus Territoriales; Las Distinciones y las Creencias Culturales; Podemos Ser Libres; Una Oración de Muestra; ¿Por Quién Podemos Orar? LOS LAZOS DEL ALMA Y LAS TRANSFERENCIAS ESPIRITUALES: Los Lazos del Alma que Vienen de Dios; La Falsificación de Satanás; (o, Los Lazos del Alma Que No Vienen de Dios); El Pecado y la Iniquidad en la Carne; La Transferencia Espiritual; Muchas Generaciones Contaminadas; Una Oración de Muestra. BAUTISMOS Y DEDICACIONES: Los Bautismos y Dedicaciones Cuestionables; Los Bautismos Cristianos; Una Oración de Muestra. LAS MALDICIONES DE GENERO (SEXO) DE IDENTIDAD, Y DE DESTINO: Las Maldiciones a Través del Linaje Familiar; Las Maldiciones de los Nombres; De los Apodos; De Otras Personas; De Miembros de Nuestra Familia; Las Maldiciones que Nos Compramos; Las que Nos Echamos; Las que Les Echamos a Otros; Tenemos Una Alternativa; Las Maldiciones de Traumas Físicas y Emocionales; El Abuso de Sustancias; El Escapismo; La Falsa Sanación; Una Oración de Muestra. EL ESPIRITU DE ANTICRISTO: El Anticristo Niega al Mesías; El Anticristo Disminuye la Obra de Cristo; El Anticristo Intento Reemplazar a Cristo; ¿Y Qué de los Seres Creados?; ¿Qué es el Amor? ¿Qué Hay de las Cosas Creadas? ¿Qué Hay de los Espíritus que Imitan al Espíritu Santo? Una Oración de Muestra. SECCION TRES: EL ALMA 113 LA DEFINICIÓN DEL ALMA: Alma en Hebreo, Corazón en el Griego; La Definición de la Mente; Sembrando Semillas en el Alma; La Germinación y el Crecimiento; El Desarrollo del Fruto; Lo Demanda Dios; El Conflicto en el Alma; El Pecado le Causa Daño al Alma; ¿Podemos Perder el Control de Nuestra Alma?; Los Daños del Alma Afectan al Cuerpo; ¿Qué no se ha Hecho Ya el Trabajo?; La Vieja Programación vs. La Verdad de Dios; ¿Obrar Nuestra Propia Salvación?; Confiesa Y Sé Limpio; Una Oración de Muestra. 2
  3. 3. LOS METODOS DE DISOCIACION: Sueños, Fantasías e Imaginaciones; Las Consecuencias de la Disociación; Los Espíritus Familiares; Los Espíritus Familiares de la Muerte; Tenemos Otras Opciones; la Restauración de Nuestra Alma; ¿Y Ahora Qué?; Una Oración de Muestra; ¿Puedes Tú Ser Como Dios? SECCION CUATRO: LOS ASUNTOS DEL FRUTO DEL ALMA 161 ¿PUEDES TU JUZGAR COMO EL PADRE?: La Falta de Voluntad de Otorgar Perdón; Los Efectos Sobre el Cuerpo; Las Reacciones Temerosas, Asignamos Culpabilidad; Una Oración de Muestra. EL RECHAZO Y EL ABANDONO: Una Oración de Muestra. EL ORGULLO, LA VERGÜNZA Y EL DEVALÚO PROPIO: El Devalúo Propio, (O, “La Tortuga”); El Orgullo (O, “La Liebre”); La Corrupción; Percepciones Equivocadas; El Yo Idealizado o Idolatrado; Nuestra Identidad Verdadera; Una Oración de Muestra. ¿QUÉ HAY DEL PRIMER AÑO DE VIDA? Transmitida; Una Oración de Muestra. Las Raíces mas profundas; La Muerte Espiritual LA IMAGEN DEL PADRE: El Creer que el Padre Celestial es Como el Padre Terrestre; Una Oración de Muestra; Las Imágenes Idealizadas, Tanto Buenas como Malas; ¿Quién se Supone que Debo Ser Yo?; El Deseo de Ser Juez; Una Oración de Muestra; La Bendición del Padre. ¿PUEDES SALVAR TU COMO LO HACE EL HIJO?: El Fracaso que Motiva las Acciones; El Temor al Fracaso; ¿Estamos Institucionalizados?; La Potencial de Fracaso; La Falta de Esperanza y la Desesperación; El Fracaso Programado; El Fracaso Garantizado; La Necesidad de Ser Perfecto; La Necesidad de Dar Perfecto Rendimiento; La Rivalidad y la Competencia Entre Hermanos; La Competencia por la Atención de sus Padres; Los Deportes y Otras Actividades Escolares; La Competencia en los Medios Noticieros; En el Matrimonio; En los Negocios; En la Iglesia; ¿Estamos Actuando como se Fuéramos Salvadores?; El Vampirismo Emocional; ¿Tienes Trabajo para Mí?; Necesidades Desesperadas; La Inanición Emocional; El Comportamiento de Auto-Destrucción; Satanás, el Chantajista; ¿Qué Le Pasa a Dios?; ¿Qué Tal te Doy Esto por Aquello?; Rehúsa la Oferta de Satanás; Nuestras Conclusiones; El Deseo de Ser Salvador; Una Oración de Muestra PUEDES TU CONTROLAR COMO LO HACE EL VERDADERO ESPÍRITU SANTO?: La Injusticia Produce Rebelión; La Rebelión Igual a la Hechicería y lo Fuera de la Ley; La Contaminación del Género Sexual; ¿Qué es la Honra?; Las Programaciones y los Medios Ambientales Religiosos; Las Alternativas a la Violación; ¿Cómo Podemos Tener el Control?; Nunca Estamos en Control; Una Oración de Muestra. CONTROLAR POR MEDIO DE ENFERMEDAD O LASTIMADURA: ¿Es la Enfermedad una Ilusión? Una Oración de Muestra; El Deseo de Ser el Controlador; Una Oración de Muestra. TU PUEDES SER TODO LO QUE EL CREO EN TI!: Justificado; Libre de la Ley del Pecado y de la Muerte; Herederos con Cristo; Con la Garantia de Tener el Amor de Dios; Tener Su Naturaleza Divina; Una Oración de Muestra; Al Terminar. BIBLIOGRAFÍA 287 3
  4. 4. INTRODUCCION La preparación para este libro empezó hace medio siglo. Glenna y yo ahora vemos como el Señor nos ha preparado para el día de hoy. El ha usado eventos de nuestras vidas, nuestro entrenamiento como ingeniero y maestra, para equiparnos para los retos que ahora encaramos. Puede ser de ayuda una breve mirada a nuestros trasfondos. Antes de que Glenna entrara a mi vida, yo había estado involucrado con la metafísica de la Nueva Era. Mientras yo vagaba entre esas malas hierbas, me involucré con muchas cosas peligrosas. Iba en pos de búsqueda y estaba siendo manejado en maneras que yo no entendía. Mi búsqueda comenzó en la escuela secundaria, donde se me animó a desarrollar mis habilidades psíquicas naturales. Yo entonces te habría dicho que estaba buscando a Dios y la Verdad. Todo lo que buscaba realmente, era el poder. No buscaba al Dios verdadero, porque yo no deseaba entregarle el control de mi vida. Yo quería lo mismo que querían Adán y Eva: Ser como Dios y empuñar los poderes del universo de acuerdo con mi voluntad en vez de la Suya! Mi deseo de tener el control había empezado porque yo crecí en una familia que distaba mucho de ser idílico. Mi madre era una católica, ocasionalmente activa, quien parecía tener una relación genuina con Jesús. Creo que mi padre se habría llamado cristiano, porque su madre le había insistido que asistiera a la iglesia de pequeño. A pesar de eso, yo veía en él más fruto de hechicería y rebelión que del cristianismo. Como resultado de este ambiente del hogar, crecí con inseguridades masivas, rabias contenidas, y un sentir avasallador de desesperación y de falta de cualquier esperanza. Estaba convencido de que yo era un fracaso, inadecuado en cada aspecto de mi vida y de mi ser. Esto me produjo un sentido de falta de poder que me hizo ansiar el tener el control de mi vida, de las vidas de los que me rodeaban, y hasta de las mismas fuerzas de la naturaleza. Durante mi tiempo de descubrimiento psíquico, me casé y me divorcié dos veces. Aquellas relaciones fueron destruidas, en gran parte, por mis problemas emocionales y espirituales. Estos problemas se aumentaron debido a mi viaje a la metafísica. En retrospecto, lamento los años en los que yo le respondía a mi familia, mis esposas, mis hijos y mis hijastros de las manaras que ahora me recuerdan a mi padre. También entré en relaciones con otras gentes, tanto hombres como mujeres, que resultaron ser dolorosas y destructivas. Muchos años después, trabajaba en Mesa, Arizona, como ingeniero de proyectos. Mis exploraciones espirituales habían incluido el uso de los espíritus familiares para hacer guerra contra los que yo percibía como mis enemigos. Ocasionalmente mis espíritus familiares me sugerían a otros que debían ser atacados de maneras específicas. Si yo me negaba, mis espíritus familiares expresaban su enojo de varias maneras. Con el correr del tiempo, me di cuenta de que los espíritus que yo consideraba como mis servidores, en realidad me consideraban como el servidor de ellos. Ya dormía yo muy poco de noche. Me despertaba con un sudor frío y con todos los cabellos erizados en mi cuerpo. Podía sentir la presencia de ellos, y su odio que proyectaban hacia mi. Prendía yo las luces y me quedaba sentado en medio de mi cama, haciendo voluntad para que se fueran. Se me había enseñado que yo tenía el control y que ellos tenían que hacer lo que yo quisiera, pero no tenia yo el control, y ellos no hacían lo que yo quería. Una noche, con desesperación absoluta, miré hacia arriba y le hablé a Dios. El siempre había estado allí, pero yo siempre había elegido no reconocerlo. Mi búsqueda había sido siempre la de establecer mi poder y mi control en todas las cosas. En aquella noche yo estaba suficientemente aterrado para finalmente entregarle el control a El. Yo Le dije, “No se si realmente estás allí, Pero si estás, yo necesito Tu ayuda.” Sabía que me había encontrado con mi propio fin, y necesitaba algo mas. 4
  5. 5. La mañana siguiente, alguien de mi oficina me regaló un libro y me dijo que necesitaba leerlo, así que esa misma tarde comencé a leer El Lado Hermoso de la Maldad, escrita por Johanna Michelson. Se trataba de una mujer joven, quien había crecido envuelta por la magia y la hechicería. Ella también fue atormentada por espíritus, y unos cristianos le dijeron como librarse de ese tormento. Cerré el libro, resuelto a dormir, pero en cuanto las luces se apagaron, mis atormentadores volvieron a hacer su aparición. Me llené de miedo por su presencia y por el odio tan intenso que podía sentir que me dirigían. Al principio me inmovilicé, pero mi miedo se mezcló con una ira intensa, producto de muchos meses de ser acosado. De voz en cuello les grité, “En el nombre del Señor Jesucristo, lárguense de aquí! Fue un inmenso alivio cuando ellos, junto con las emociones y sentimientos tan intensos, se fueron al instante. Me dejó atónito el poder de ese Nombre. Mi búsqueda de toda la vida había llegado a hacer círculo completo, y había llegado yo de vuelta, a clamar al Dios que antes había despachado como algo sin importancia. El poder que yo buscaba no era nada en comparación del poder de ese Nombre. Había encontrado por fin lo que buscaba. La noche siguiente miré en el televisor a un hombe cuyo nombre no recuerdo. El apuntó a la cámara, me miró directamente, y dijo, “Esta es tu noche para recibir al Señor Jesucristo.” Tenía razón. Me quedé sentado en medio de un charco de lágrimas, allí en el piso, frente a mi sillón, por mucho tiempo. Glenna creció con padres que demostraban los conceptos del cristianismo. Ellos vivían por la regla de oro, y se la enseñaban a sus hijos; trata a otras gentes como tu quisieras que te trataran. Ella experimentó los estándares, la ética del trabajo y los valores familiares muy saludables y superiores a las normas de la sociedad. Sus padres trataron de infundirles amor y seguridad a los corazones de los hijos. Aunque nunca hubo abundancia de dinero, esa familia tenía muchas formas de riqueza. Yo conocí a Glenna en Winslow, Arizona, en un estudio bíblico, en el año de 1989. Me habían mandado a ese pueblo, para que ayudara con un proyecto de construcción que mi compañía de ingenieros había acordado hacer, en conjunto con el departamento de carreteras del estado de Arizona. Durante los 10 meses que siguieron, nos hicimos buenos amigos y disfrutamos al visitar varias iglesias además de nuestra iglesia local. Nuestra meta era el de abrir un grupo de estudio, y luego invitar a personas de otras iglesias, con el fin de derribar los muros que separaban a las iglesias. El grupo que se juntó efectivamente representaba a varias iglesias de diferentes trasfondos. Como resultado de este grupo ecléctico, empezamos a involucrarnos con la guerra espiritual, y con otros temas relacionados. Fue una buena experiencia de crecimiento para todos. Un día en el almuerzo, Glenna y yo charlábamos sobre cuanto disfrutábamos estar juntos. Yo lamentaba el hecho de que en unas cuantas semanas más, el proyecto de construcción se vería terminado, y yo tendría que salir de Winslow. Me sorprendió lo mucho que había disfrutado nuestros tiempos de compañerismo, y ya experimentaba un sentimiento de pérdida. Glenna compartia ese mismo sentimiento. Una semana después nos casamos, y al poco tiempo nos mudamos a mi condominio en Gilbert, Arizona. Una vez terminada la tarea de la mudanza, empezamos a considerar nuestras opciones. Ambos éramos profesionales con experiencia en países extranjeros. Glenna se había desepeñado como maestra de secundaria, enseñado fuera del territorio de Estados Unidos con el Departamento de Defensa de los E.E.U.U. Yo era ingeniero civil registrado, con bastante experiencia en la construcción. Decidimos buscar empleo en otros países. En 1990, había grandes proyectos de construcción en todo el mundo. Se me había dicho que estaban contratando a cualquiera que tuviera aun la más mínima experiencia en el ramo. Así es que Glenna y yo preparamos nuestros currículums y se los mandamos a varias empresas potenciales. Dimos por asentado que no pasaría mucho tiempo sin que empezaran a llegar a raudales, las ofertas de trabajo. 5
  6. 6. Decidimos entonces pedirle al Señor que nos ayudara a tomar lo que prometía ser una difícil decisión. Le explicamos a El nuestro cuidadosamente urdido plan, y Le advertimos que ciertamente nos llegarían muchas ofertas, de las cuales tendríamos que escoger la que representara Su mejor y más alto plan para nosotros. Sabíamos que no podiamos confiar en nuestros propios recursos para tomar la mejor elección, así que Le pedimos al Señor que nos cerrara todas las puertas que no fuesen de lo mejor de Su voluntad. Le pedimos que solo nos dejara abierta una puerta; la que representara Su mejor elección, y nosotros Le prometimos que pasaríamos por esa puerta. Pasaron muchas semanas, y un día recibimos una carta con una respuesta corta de agradecimiento por nuestro interés, pero que no tenían oferta para nosotros ahora. Nos sentimos algo frustrados. Después, mi jefe me llamó a su oficina para explicarme que durante el tiempo que pasé en Winslow, mi trabajo de la oficina de Gilbert se lo habían pasado a otros compañeros. La compañía me ofrecía ayudarme a encontrar otro trabajo con otra compañía, o que me trasladara a Las Vegas para abrir una nueva oficina allí. Esa tarde acordamos Glenna y yo que Las Vegas sería el último lugar sobre la tierra a donde quisiéramos ir. Glenna había estado allí antes, y no tenía ningún deseo de volver. Mi padre era un adicto a los juegos de azar, y yo había jurado que jamás iría a Las Vegas, debido a mi negativa actitud hacia cualquier cosa que tuviera algo que hacer con los juegos de azar. Se nos recordó, sin embargo, de nuestras oraciones previas. Habíamos pedido que el Señor nos abriera una sola puerta, y habíamos prometido pasar por ella. Estábamos viendo solo una puerta abierta, y nos hubiera encantado poder encontrar una laguna jurídica en ese acuerdo. El Señor había ignorado campalmente el maravilloso plan que Le habíamos presentado, para trabajar en tierras lejanas, amasar mucho dinero, poner ese dinero en el banco, y luego viajar, sirviéndole como misioneros. Pero en vez de eso, en el otoño de 1990, nos dirigimos a Las Vegas. El Desierto Llegamos a Las Vegas y pasamos varios meses buscando una iglesia hogar. Finalmente encontramos una iglesia que iba empezando una semana de reuniones para renovar los votos matrimoniales, misma que culminaría en una rededicacion de los matrimonios, precisamente el día que cumplíamos el primer año de nuestro matrimonio. Ambos sentimos que el Señor nos confirmaba que este sería nuestra iglesia, pero no pudimos conectarnos con la mayoría de las personas que asistían allí. Después de varios meses de este aislamiento relativo, apareció un rayito de esperanza. Uno de los pastores anunció una clase para el entrenamiento de nuevos líderes de grupos de casas. Nosotros teníamos experiencia en los ministerios caseros, así que nos inscribimos, y asistimos a todas las clases, esperando la oportunidad de servir liderando un grupo de casa. Cuando nos casamos, Le habíamos dicho al Señor que haríamos cualquier cosa que El nos ofreciera como ministerio. No teníamos idea de que una vez mas El iba a ignorar nuestros planes y nuestras recomendaciones de cómo mejo Le podríamos servir. Descubrimos que nos habíamos comprometido con lo que llamaban <<ministerio de liberación>>. De todas las maneras que nos habíamos propuesto para servir al Señor, nunca habíamos mencionado la liberación. No sabíamos nada acerca de ello y preferíamos dejar las cosas así. La idea de tratar con demonios, uno a uno, fue totalmente repugnante, y nos intimidaba. Otra vez, El ignoró nuestros planes, porque conocía lo que realmente era mejor para nosotros. Durante el año siguiente, nos encontramos en una curva de aprendizaje sumamente empinada. Leimos libros y escuchamos cintas de cassette. Se nos dio la oportunidad de ministrar con algunas personas muy especiales. Si es verdad lo que nos dijeron, algunas venían de situaciones familiares más allá de nuestras imaginaciones más locas. Este fue entrenamiento sobre la marcha en la escuela de golpes duros del Señor. El mostró mucha paciencia en soportar nuestras quejas y lloriqueos. 6
  7. 7. Cada vez que leíamos un libro nuevo, probábamos los métodos de ministerio descritos allí. Algunas veces observábamos buenos frutos, algunas veces no. Le clamábamos al Señor, que nos mostrara como ministrar de una manera que le sirviera mejor. Nos sentíamos muy incómodos con algunos de los modelos para ministraciones que nos parecían abusivos. Nos frustrábamos y nos sentíamos golpeados espiritualmente, emocionalmente y físicamente. Cruzando la Barrera Una noche nos encontrábamos quejándonos con Dios; pensábamos que Le servíamos de maneras importantes y valiosas para que Su Plan Maestro pudiera lograrse. Pero estábamos sufriendo y El no hacía nada para remediarlo. Habíamos guerreado con todo lo que conocíamos, sin lograr efectos aparentes. Habíamos cumplido con muchas de las formulas para oraciones que habíamos cosechado de los muchos libros que habíamos leído. Nada parecía ayudarnos. Yo me sentía enojado y quería que El lo supiera. Como resultado de esta confusión y desconcierto, nos alejamos del ministerio con otras personas y nos regresamos a la lectura y el estudio, esperando encontrar una resolución para estos problemas. Este fue un tiempo de decisiones, porque era fuerte la tentación de darnos por vencidos y dejar a un lado este ministerio tan frustante. Durante este tiempo, el Señor fue fiel en mostrarnos problemas que aún nos afectaban nuestros corazones y nuestros cuerpos. A medida que El nos revelaba las cosas de las que necesitábamos liberación, nosotros nos hacíamos listas de ellas y tratábamos con ellas. Asistimos a seminarios y conferencias para aprender más sobre el alma y lo que llamaban abuso satánico ritualística. Encontramos nuevos modelos de ministración y experimentamos con nosotros mismos. Algunos de los modelos producían buenos frutos y algunos no. Los modelos de ministración que se habían desarrollado para las personas de trasfondos extraordinarios parecían ser una mezcla de muchas cosas. Encontramos que los métodos de Satanás para despedazar las almas de las personas, se aplicaban con todos. Nuestras actitudes y tendencias de antes para nombrar y categorizar a la gente se erosionaban rápidamente. A medida que nuestro pastor nos mandaba gente para ser ministrada, probábamos las nuevas técnicas y los modelos que habíamos aprendido. Algunas cosas desechábamos, y otras las guardábamos. Nuestro deseo era de quitar todas las cosas que considerábamos abusivas e inefectivas, y guardar las que producían frutos buenos. Fue en este tiempo que nuestro pastor nos propuso que produjéramos nuestro propio seminario de ministerio. Respondí en la rebelión, como resutado de mis temores e inseguridades, y me negué a considerarlo siquiera. Ocupando la Tierra Llegó el tiempo de hacer a un lado nuestras rebeliones, temores e inseguridades. En 1995, presentamos a nuestro pastor la primera esquema para nuestro seminario, y le pusimos por nombre Taking the Land. (Tomando la Tierra) En un solo documento habíamos combinado los puntos fuertes de los modelos de ministerio que habíamos leído, y de lo que habíamos experimentado. Lo leyó, y nos instruyó que programáramos nuestro primer seminario. Con mucho temor y trepidación y con la boca seca, presentamos nuestro primer seminario en nuestra iglesia hogar. Fuimos gratamente sorprendidos, al recibir muchos comentarios positivos. Una persona nos dijo que siempre había sentido atracción al estar cerca de nosotros, pero al mismo tiempo sentía una aversión, una especie de rechazo al acercarse. Después del seminario, esa aversión se quitó. Desde entonces hemos recibido muchos comentarios similares. 7
  8. 8. Desde ese tiempo, hemos experimentado muchos altibajas. Nos ha resultado muy difícil dejar que el Señor lleve el control. El se sigue rehusando a seguir nuestra agenda, y es siempre fiel para mostrarnos nuestros errores y desbocamientos. Hubo una ocasión en la que hice lo que supongo que hayan hecho otras personas; apunté con mi Biblia al techo, y Le dije al Señor que me sentía confuso y frustrado, y que necesitaba saber qué era lo que estaba sucediendo. Dejé caer mi Biblia sobre la mesa, y se abrió sólo en Isaías capítulo 58. Mis ojos se enfocaron sobre el versículo 6, y leí hasta el final del versículo 12. Allí, el Señor proclamaba el ayuno que El había escogido. No tenía nada que ver con nuestras tradiciones religiosas. El nos decía allí que hiciéramos nuestra parte para romper los yugos, desatar las cuerdas, quitar las cargas pesadas y ayudar a liberar a los cautivos. Nos decía que compartiéramos nuestro pan y que ofreciéramos nuestra hospitalidad; que vistiéramos al desnudo y que nunca nos escondiéramos de nuestros semejantes. Nos decía que si hiciéramos todas esas cosas, que nuestra luz saldría como la aurora, nuestra sanidad vendría pronto, nuestra justicia iría delante de nosotros, y que la gloria del Señor seria nuestra retaguardia. Nos decía que nos llamarían reparadores de brechas y restauradores de calles donde habitar, porque El estaría obrando a través de nosotros. Nos estaba diciendo claramente lo que El quería que hiciéramos. Estos versículos se han convertido en la clave de nuestro ministerio. Nuestro Señor desea que Su pueblo sea libre de toda clase de ataduras. El desea que funcionemos como Sus embajadores, en Su representación, y que Le ayudemos en el proceso de liberar a Su pueblo de las cargas de tinieblas y muerte. Pasamos los próximos dos años siguiendo esta nueva visión con todas nuestras energías. A medida que presentábamos seminarios en varios lugares, mas y mas gente se nos acercaba, pidiendo catálogos de nuestros libros y cintas. No teníamos catálogo, porque no teníamos ni libros ni cintas para vender. Todo lo que teníamos era el bosquejo del seminario que presentábamos. Teníamos una caja grande llena de cintas de audio de los seminarios que habíamos presentado, pero éstas no estaban ordenadas. Recibíamos peticiones por cintas del seminario que acabábamos de presentar, y esas pudimos satisfacer. Pero la idea de escribir libros nos intimidaba demasiado. Yo decidí que estábamos demasiado ocupados como para involucrarnos en proyectos que yo no me sentía capaz de cumplir. Yo Le dije al Señor que si de veras quería El que escribiéramos libros, que nos tendría que enseñar; no esperaba yo que El lo hiciera, porque yo no era más que un ingeniero, y no escritor. El, obviamente, disfruta con utilizar lo menos adecuado, lo menos probable, para cumplir Sus propósitos. Este libro es una viva muestra de ello. Existen muchos ministerios de liberación. La mayoría de ellos se enfocan en cierta parte del espectro total de ministerio, y parecen ser efectivos cada uno en el área de enfoque. Nuestra meta ha sido la de proveer un modelo de ministerio con un espectro tan grande como se pueda abarcar con efectividad. Como resultado, hemos combinado lo que creemos ser los mejores atributos de un grupo de modelos de ministerio. Vemos nuestro modelo como un tratamiento de amplio espectro para las infecciones espirituales. También hemos llegado a reconocer que la liberación por sí sola, no es suficiente. A nuestro ver, se necesita combinar la liberación con la restauración para que el proceso de la salvación sea completo. Una forma de restauración ocurre cuando nuestro espíritu es re-creado (salvo). Creemos que más restauración debe ocurrir durante la salvación del alma y del cuerpo. Estaremos discutiendo estos procesos de la salvación, la liberación y la restauración en todo este libro. Exponemos ejemplos de problemas y situaciones que hemos encontrado. Observamos un código estricto de conducta; nunca violamos la confianza de una persona que venga con nosotros para efectos de ministerio. Por esto, los ejemplos que usemos serán compuestos, pero representarán situaciones verídicas de ministerio. Representarán de manera precisa, algunas situaciones y asuntos reales que 8
  9. 9. hemos enfrentado. No nombraremos a personas específicamente a menos que se trate de nuestras ministraciones entre nosotros mismos. Puede haber en este libro ideas y algunas metodologías de ministerio que pudieran entrar en conflicto con las creencias o las teologías del lector. En esos casos, te pedimos que cheques las referencias que citamos, para verificar que no hayamos pervertido nada de lo que ha dicho Dios, ni hemos tomado las cosas fuera de contexto de cómo se presentan en la Biblia. Le pedimos al Espíritu Santo que El haga brillar Su luz de la verdad, y que claramente ponga al descubierto cualquier error que enseñemos o propongamos. Nos hemos esforzado en estudiar detenidamente el material que presentamos a continuación, y confiamos en que nuestro lector encontrará que representamos con precisión la verdad bíblica. Nuestra oración ferviente es que este libro sea leído por mucha gente, y que esa gente se decida a orar las oraciones, y que sean liberados de sus ataduras, de sus cargas pesadas, y de todo yugo de tinieblas y muerte. La Escrituras nos prometen que, “donde dos o tres se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan aquí en la tierra, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.” (Mateo 18:19). Al leer y hacer estas oraciones usted, Glenna y yo estaremos de acuerdo. Siendo que ya somos tres, y que los tres estamos de acuerdo, esperamos que nuestro Señor honre estas oraciones siempre y cuando alguien las use! JOHN MILLER Para empezar este libro, será necesario establecer algunos cimientos. Nosotros somos cristianos, y como tales, presentamos toda la información a seguir desde nuestra perspectiva cristiana. Esto incluye la creencia de que sí hay un Dios, el Único Pre-Existente, Quien es responsable por la creación entera. Nos dice la Biblia en Hebreos 11:6 que necesitamos creer que El es, y que El recompensa a los que Le busquen con diligencia. Todo lo que en este libro presentemos dándolo por hecho, se basará sobre lo que entendemos que habla la Biblia, y también sobre nuestra experiencia en el ministerio con miles de personas alrededor del mundo. En todo este libro, nuestras oraciones se dirigen siempre a nuestro Padre en el cielo. Jesús, en el libro de Juan dice, “En aquel día, no me preguntareis nada. En verdad, en verdad os digo, si pedís algo al Padre, os lo dará en mi nombre.” (Juan 16:23). Jesus dijo, “Vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes que vosotros le pidáis. Vosotros, pues, orad de esta manera: Padre nuestro que estás en los cielos” (Mateo 6: 8-9). Por esto es que llegamos a la conclusión que debemos orar al Padre, no específicamente a Jesús, ni al Espíritu Santo; el modelo de este libro es de seguir las instrucciones de nuestro Señor Jesús. 9
  10. 10. PRIMERA SECCION: LOS CIMIENTOS ¿QUIÉN ES DIOS? ¿QUIÉN ES EL HOMBRE? Dios es Trino y es el Creador (Isaías 42:5) La Palabra dice que Dios es uno, en tres identidades principales. Se Le define como el que es eternamente Padre, Hijo y Espíritu Santo. A Dios se Le atribuyen muchos nombres a lo largo de toda la Biblia. Sin embargo, para los fines de este estudio, trataremos mayormente del Dios que es los Tres en Uno. En Génesis, observamos dos manifestaciones de Dios, Quien creó los cielos y la tierra. El Espíritu de Dios se movía sobre las aguas (Genesis 1:1-2) La palabra hebrea que se usa en este pasaje para nombrar a Dios está escrita en forma plural. El apóstol Juan inició su evangelio con una descripción de la tercera manifestación de Dios, y de Su parte en estas actividades... “En el principio existía el Verbo...y el Verbo era Dios... Todas las cosas fueron hechas por El; y sin El, nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En El estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. (Juan 1:1-4AB). Al examinar el proceso de la creación, nos podemos imaginar a Dios el Padre, Quien tuvo la muy buena idea de crear el universo. Luego el Hijo, la Palabra de Dios, definió el universo con Sus Palabras. Finalmente, el Espíritu Santo usó Su poder infinito para hacer que se materializara lo que se había hablado. Ellos funcionaron como equipo para que se manifestara la creación. Parece que cada una de las manifestaciones de Dios intervino con su función especial en el plan maestro de la creación. Hay quienes no aprueban Su creación. Muchas personas observan las inigualdades y las injusticias en asuntos relacionados con sus propias vidas, y en el mundo a su alrededor. Quieren saber porqué parece ser incapaz un Dios creador de corregir todos los problemas tan obvias que existen sobre la tierra. Quieren saber, si El es tan lleno de amor, ¿Por qué no quiere que todo refleje Su bondad? Estas personas normales quieren saber, “¿Por qué permite las cosas malas en la vida?” O más precisamente, “¿Por qué permitió que esas cosas malas me pasaran a mí?” ¡Todas esas cosas sí reflejan Su bondad y Su amor! Dios no quiere que funcionemos como perritos o robotitos. Dios, en Su amor infinito, nos ha dado libre albedrío para que elijamos. Nos ha dicho que escojamos vida o muerte, luz o tinieblas, el reino de El o el de Satanás. No es un juego. Las elecciones que hacemos nos afectarán para siempre. Dios nos ha dado el derecho y la responsabilidad de tomar esas decisiones. (Romanos 11:29) Vamos a hacer de cuenta que es tiempo de las elecciones nacionales. Cuando te toque tu turno para votar, descubres que hay cinco candidatos para la presidencia. El candidato número uno es John Miller. El Candidato número cinco es John Miller. Se te instruye que votes por uno de los candidatos. ¿Valida esto tu libertad para escoger? Para que sea libre nuestro albedrío, tiene que haber una alternativa de elección. Dios nos dió derecho de escoger, y El no nos quitará ese derecho nunca. Nos permite tomar decisiones buenas y malas, que hagamos cosas malas, que lastimemos a otros, y que seamos lastimados. Por Su propia Ley, tiene que permitir las cosas malas que hacen las personas en el mundo, y que sucedan cosas malas, ¡aún cuando nos sucedan a nosotros! El creó la vida y la muerte, la luz y las tinieblas, y la realidad de dos reinos distintos, eternos: el cielo y el infierno. Es sólo así que nos puede ofrecer la opción de elegir. Así que a resumidas cuentas se trata de Su amor por nosotros. (Isaías 14:12-15) El creó a Lucifer, sabiendo que éste se rebelaría. Después de ser desterrado del cielo, Lucifer, el hijo de la mañana, se convirtió en Satanás, el enemigo de Dios y de toda la humanidad. Dios 10
  11. 11. creó el lago de fuego para que fuera el destino eterno para Satanás y todos sus seguidores. Satanás no puede quitarnos nuestro derecho de hacer elección, porque él está sujeto a las mismas Leyes de Dios. Muchas personas esbozan ideas interesantes sobre da naturaleza de Dios, y han expresado un punto de vista que se asemeja a lo que se enseña en algunas religiones orientales. Por ejemplo, dicen que Dios es una fuerza que existe en todas partes del universo. El es omnipresente y como tal, existe tanto como el bien infinito como el mal infinito. El creó el universo para que funcionara de acuerdo a unas reglas definidas, pero no tiene interacción con Su creación. Es nuestra responsabilidad aprender y crecer para podernos volver a hacer la identidad de dios, aún cuando esto nos lleve varias vidas para lograrlo. Otra vista común de Dios Le expone como un hombre viejo muy enojado. Tiene una barba larga y blanca, vestiduras sueltas y fluidas, y con un puño lleno de rayos de luz. Se sienta malvadamente sobre Su trono en espera de que algún miembro de Su creación haga algo malo. Cuando esto sucede, le tira con los rayos. Es mata, destruye y hace miserables las vidas de los de Su creación. Este Dios de ira ofrece por un lado un don de la salvación, y por otro lado amenaza con quitar esa salvación si alguien no se comporta de manera perfecta. Conocíamos a una mujer, quien aparentemente veía de esta manera a Dios. Un día, al salir de la iglesia, se tropezó con la guarnicion de la acera y cayó sobre sus rodillas y sus manos. Yo fui a ayudarle a levantarse, y le pregunté si se había lastimado. Aunque manifestaba no haberse lastimado, se quedó sentada allí, llorando desconsoladamente. Le pregunté qué le pasaba, y sollozando me dijo, “Dios debe estar enojado conmigo.” Ella creía que porque Dios estaba enojado, le había hecho que se tropezara con la guarnición. Nosotros nos consternamos por esa imagen distorsionada que ella tenia de Dios, e intentamos convencerle que El no le haría ese daño. Creemos hasta la fecha que nunca se convenció de Su carácter amoroso verdadero. Este es sólo un ejemplo de gente que está confundida acerca de la naturaleza de Dios. Se han creído tantas enseñanzas equivocadas que en realidad no tienen ningún fundamento Bíblico, y no se tiene ni idea de quién es Dios realmente. Desafortunadamente, está muy difundida esta confusión, aún entre los mismos cristianos, y se han generado muchas imágenes distorsionadas de Dios. Dios es Padre y Juez Dios, el Creador y el Padre, también se define come el Juez infinito. David escribió, “Examíname, o Dios, y conoce mi corazón” (Salmos 139:23). El apóstol Juan describe, “Y vi un gran trono blanco, el al que estaba sentado en él...y fueron juzgados los muertos” (Apocalipsis 20:11-15) Pedro nos advierte, “Pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos” (1 Pedro 4:5). El autor de Hebreos declara, “...a Dios, el Juez de todos” (Hebreos 12:23). Aunque las Escrituras identifican claramente a Dios como el único Juez, muchos de nosotros juzgamos a otros, a nosotros mismos, y particularmente, a Dios, basándonos sobre nuestras experiencias. La mayoría de la gente que profesa una creencia en Dios, Lo acepta como su Creador, pero hay asuntos del corazón que nos evitan que Le veamos en Su identidad como Padre. ¿Se habrá conocido alguna vez a un padre perfecto? No creemos que nadie que tenga vida haya visto jamás a un padre terrenal perfecto. Sabemos que hay hombres quienes se esfuercen en ser buenos padres. Aún así, no concebimos como cualquier hombre pudiera esperar llenar este papel, cuando nadie ha visto un ejemplo de un padre perfectamente funcional. Por esto, llegamos a la conclusión de que todos los padres terrenales son disfuncionales de mayor a menor grado. Esto lo decimos no como ataque, sino como una observación. 11
  12. 12. Imágenes Distorsionadas del Padre Celestial Creemos que las más grandes conceptos equivocados de Dios Padre se basan sobre nuestras experiencias de la vida. Todos hemos tenido papás imperfectos normales, y probablemente hayamos llegado a la conclusión que todos los padres son como nuestro padre terrenal. Esto se entiende, pero representa un problema en relación a nuestro Padre celestial. Muchas personas encuentran dificultad en establecer una relación con Dios, por esta confusión entre las dos imágenes. Y hay otra fuente de preocupación. Vemos en la Biblia que el rey o el sacerdote con autoridad sobre una nación, define la personalidad espiritual de esa nación. El esposo y padre del hogar es el sacerdote de la casa. Su disfunción de la administración de sus responsabilidades afectará a la familia, y el resultado son los comportamientos y las interacciones malsanos. El establece la personalidad espiritual de su hogar y de su familia. Mi padre demostraba constantemente que él era incapaz de funcionar como esposo ni como padre. Yo crecí con su ejemplo de lo que yo sería. Recuerdo que me aterré cuando me di cuenta que iba yo a ser padre. El temor al fracaso me abrumó porque yo no quería ser como ese hombre al que yo llamaba Papá. Temía hacerles a mi esposa y mis hijos lo mismo que se había hecho con mi familia y conmigo. Como resultado de esta programación y de mi auto-maldición, yo hice y dije muchas cosas abusivas a mi esposa y a mis hijas. Había otras personas, además, que me veían como modelo de un hombre sano. Al mirar hacia atrás, reconozco que fallé miserablemente, y espero sinceramente que ellos me hayan podido perdonar y que hayan recibido sanidad. Todavía lucho con “la voz” me llega a recordar las cosas que dije e hice. Estos recordatorios me llenan de remordimientos el corazón. Me considero afortunado por haber encontrado una medida de paz a través del amor de mi Padre celestial. Creo que El me ha dicho que puedo entregarle a El a toda esta gente, para que El les sane. ¿Y qué de los hombres que nunca descubren el poder sanador del Espíritu Santo? Ellos hacen cosas terribles con sus hijos, porque ellos están quebrados, llenos de temor y enojo, y no saben hacer lago diferente. No creemos que esas personas sean malvadas, sino que están siendo controlados por la maldad, hasta cierto punto. Esto no es para darle excusas a nadie, sino simplemente es una observación. Cada vez que un hombre sale a embriagarse o a buscar mujeres, vuelve a su casa borracho y abusa o molesta a su familia de cualquier manera, allí está el acusador, haciendo lo suyo. Cada vez que no se le encuentre cuando la familia lo necesite, o que trate a alguien con injusticia, el acusador les habla a los corazones de sus hijos. Puede que diga, “ya ves, así son todos los padres. Siempre te van a rechazar, abandonar, abusar de ti y a tratarte injustamente. Esto incluye al Padre celestial.” Esto puede pasar con cualquier figura de autoridad, incluyendo la madre, los hermanos o hermanas, cualquier otro miembro de la familia, un maestro de la escuela, un policía o un ministro de la Palabra de Dios. La razón de nuestro enfoque sobre el papá es porque creemos que Satanás trabaja diligentemente para profanar o envilecer nuestra relación con nuestro Padre celestial. La manera puede más fácil de lograr esto es profanando o envileciendo la imagen de nuestro padre terrenal. Aún cuando es la mamá o son otros los abusadores, el papá es responsable porque él es la cabeza de la casa. El es el responsable de proveer protección y seguridad. Cuando él permite los abusos de otros, ya sea activamente o pasivamente, retiene la responsabilidad de esos abusos, tanto a los ojos de Dios como a los ojos de los que reciben los abusos. 12
  13. 13. Personas normales nos dicen, “Sólo hago los movimientos. No entiendo porque no puedo experimentar el toque de Dios.” Cuando Le pedimos al Espíritu Santo que les examine su corazón para poder descubrir la verdad, muchas veces encontramos en el interior profundo a un niño que tiene mucho coraje o mucho temor. Siguen respondiendo con temor a la intimidación, la manipulación, los gritos y varias amenazas. Quizás se recuerden a sí mismos escondidos debajo de la cama, en el closet, en el cuarto de atrás o afuera en el patio, por el temor tan grande que le tienen a su papá. Los niños crecen al lado de un padre normal, imperfecto y disfuncional, y llegan a la conclusión que los papás no ofrecen seguridad. No se les puede hacer confianza ni se puede depender de ellos. Un niño puede creer que todos los papás son enojones y crueles, y que vale más acercarse más con la mamá. ¿Podría ser ésta la razón porque mucha gente preferiría tener un dios femenino? Hay varios pasajes escriturales que definen a Dios como el Padre: “Y cuando estés orando, perdonad...para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas.” (Marcos 11:25). “Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso” (Lucas 3:36). “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.” (Juan 6:37). Estos pasajes nos hablan de la naturaleza de nuestre Padre celestial que es perdonador, misericordioso y que nos acepta. Hablando con Felipe, Jesús proclamó que cualquiera que Le haya visto a El, ha visto al Padre. (Juan 14:9). Durante Su estancia en esta tierra, Jesús demostraba el amor, la justicia y la naturaleza divina del Padre. Solo necesitamos estudiar la manera en que Jesús manejaba las situciones y trataba con la gente, para llegar a un claro entendimiento de nuestro Padre. Dios es Hijo y Salvador Hay muchas organizaciones religiosas dispuestas a aceptar al Señor Jesucristo como un gran hombre, profeta y maestro, pero no están dispuestas a aceptarlo como el Hijo del Dios vivo, ni como el Salvador. (Juan 1:1-4; Lucas 2:11). En el primer capítulo del libro de Juan, se describe a Jesús como La Palabra. El estaba con Dios, era Dios, El Mismo. El era responsable de crear todo. (Juan 1:1-4). A través del libro entero de Juan, se hace énfasis deliberadamente sobre la deidad de Cristo. Creemos que uno se tendría que esforzar mucho para pasar por alto el significado de estas aseveraciones; y aún así mucha gente lo logra. Jesús vino para representarnos delante del Padre, para funcionar como nuestro embajador, trayendo paz (Juan 14:27) y reconciliación (Romanos 5:11), para que podamos venir confidamente delante de trono, sin temor. (Hebreos 4:16; Romanos 3:22-26). También vino Jesús a servir como el embajador de Dios, representando al Padre delante de nosotros. (Juan 14:9). El vino a mostrarnos el amor y la verdadera naturaleza de Dios, nuestro Padre celestial, para que no solo pudiéramos, sino que quisiéramos, ir delante de Su trono. El papel de Jesús, como Salvador, es el de representar ambos lados delante del otro, y así poner fin a la guerra. (Zacarías 8:17; Proverbios 8:36; Apocalipsis 21:7-8; Efesios 2:13-18) En el capitulo 4 de Juan, se describe a Jesús como el Salvador del mundo. Se nos dice que El realizó la obra formidable de pagar por todos los pecados del mundo. El roció Su propia sangre sobre el propiciatorio en el cielo, nulificando el poder del pecado. Hay muchos pasajes más que nombran a Jesús como el Salvador del mundo. (Juan 4:42; Hechos 5:30- 31; 2 Timoteo 1:10; 1 Juan 4:14) A pesar de estas proclamaciones de las Escrituras, conocemos regularmente a gente que al parecer están epeñados en funcionar como salvadores. Quizás se dieron por vencidos con la idea de Jesús, en alguna epoca de su vida. Quizás nunca Le vieron como el Salvador. Quizás tienen necesidad de ser salvadores 13
  14. 14. para poder tener el control, tomar el merito y echarse los galardones. “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe...pues es el don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.” (Efesios 2:8-9). Existen muchas razones para explicar por que la gente elige ser salvador. Es ahora como era entonces en el jardín del Eden. La serpiente todavía nos dice, “Tu puedes ser como Dios.” Asintimos, y procedemos como se fuera verdad. El problema es que nadie califica para ser El Ungido, ni tampoco para fungir como juez, y al tratar de tomarnos estos papeles, nos echamos a cuestas un trabajo con el cual es imposible cumplir. Dios es el Espíritu Santo y el Controlador La evidencia biblica sugiere que el Espíritu Santo es infinitamente poderoso. En el principio, El se movía soble la faz de las aguas, sobre un universo vacio, y fue Su poder que produjo todo al darse las palabras. (Génesis 1:2; 1 Juan 4:13; 1 Juan 5:6; Romanos 15:19) El era, y es la Fuerza motivadora, haciendo realidad todas las palabras habladas por Dios. El es el poder espiritual que resucitó a Jesús de entre los muertos. (Romanos 8:11) Nos dicen que El es capaz de hacer cosas infinitamente más allá de cualquier cosa que podamos pedir o entender. (Efesios 3:20). Como cristianos, ahora El mora en nuestros corazones, haciendo posible que nos relacionemos con Dios como nuestro Padre. (Romanos 8:15) Tenemos otros pasajes de Escritura que definen Su papel en el plan maestro del Padre para la redención. El es la Fuerza motivadora, el Poder infinito que hace manifiesto el plan de Dios. El es nuestro tutor, nuestro entrenador, nuestro Consuelo, y todo lo demás que necesitemos. El tiene el control de absoutamente todo. A pesar de saber esto, gente normal cree que se supone que nosotros debemos llevar el control. Por las experiencias en la vida, por nuestra programación y por nuestra desesperada necesidad de sobrevivir, intentamos mantener el control. No nos atrevemos a confiar en Dios para que El controle nuestras vidas, porque no tenemos ningún cuadro de referencia para entregarle ese tipo de control a nadie. La Voz nos dice que la única manera de sobrevivir será si mantenemos el control. Así es que, intentamos ser como Dios y tomarnos el control, aún cuando no tengamos las cualidades necesarias y encaremos la garantía de fracasar. El Hombre es Trino Como Dios El hombre fue creado para reflejar la imagen y semejanza de Dios. (Génesis 1:26) Aun cuando esto no parezca ser crítica para efectos de nuestro entendimiento bíblico, la Palabra parece dibujar una distinción entre la creación de los animales y la creación de los humanos. Hasta donde podamos ver, las personas son la única creación hecha a la imagen de Dios y con Su semejanza. En el libro de Génesis, vemos que Dios les dio a los animales dos partes distintas en su ser. Les dio un cuerpo y algo que se llama el alma viviente; y estas dos partes definen el ser de cada animal. Dios sopló aliento de vida a los animales y a los hombres. (Génesis 2:7) Un estudio de palabras nos revela que el espíritu, que se define como aliento o viento, en un sentido, sólo se aplica a los seres racionales. Llegamos entonces a la conclusión que Dios les ha dado algo a los humanos, algo que no les dio a los animales. Sabemos que Dios tiene tres partes primarias, así que es razonable creer que los humanos deben tener también tres partes primarias. La Biblia dice que se nos dio espíritu, cuerpo y alma. Las Escrituras nos dicen que la Palabra de Dios es más filosa que una espada de dos filos, separando el alma del espiritu. (Hebreos 4:12) Esto indica claramente que son dos cosas distintas el alma y el espíritu, porque si no fuera así, nada se les podría poner entre medio. 14
  15. 15. No queremos crear complicaciones. Si la Bibia dice que tenemos tres partes primarias, lo aceptamos como la verdad. (1 Tesalonicenses 5:23) Cuando combinamos esto con la imagen que tenemos en la similitud a El, vemos que las personas son distintas en Su creación. No tenemos conocimiento de ningún otro ser que haya sido creado de manera similar. ¿Quién es el hombre? Dios nos ha ordenado que escojamos. (Deuteronomio 30:19) Esta habilidad de escoger es importante porque tiene que ver con las relaciones. El hombre fue creado para ser amigo y compañero del Señor. Llegamos a la conclusión que sólo nosotros los humanos tenemos la capacidad de experimentar este compañerismo tan singular con nuestro Papito, Dios. (2 Corintios 13:14; Juan 15:14-15; 1 Corintios 1:9; 1 Juan 1:3) Además, se nos dice que somos los hijos eternos de Dios, y herederos juntamente con Cristo. (Romanos 8:16-17) Y por si esto fuera poco, tenemos lo siguiente: “Porque no sujetó a los ángeles el mundo vinidero, acerca del cual estamos hablando; pero alguien testificó en cierto lugar, diciendo: ¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él, o el hijo de hombre, para que le visites?...Le coronaste de gloria y de honra, y le pusiste sobre las obras de tus manos; Todo lo sujetaste bajo sus pies. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto a él. Pero todavía no vemos que todas las cosas le sean sujetas. (Hebreos 2:5-8)(Tambien, Salmos 144:3) Por esto es que Satanás y todos sus seguidores nos odian tan intensamente. Dios nos ha dado algo que ellos nunca tuvieron, y que nunca lo tendrán, y debe de enfurecerles. Previamente deciamos que Jesús había venido como el embajador de Dios Padre, para representar al Padre, en un esfuerzo de terminar con la guerra. Como embajadores de Dios en el mundo, nosotros tenemos la misma comision que Jesús. Debemos presentar la oferta de paz, no de la guerra a la gente y al mundo que nos rodean. Dondequiera que vamos, debemos ofrecer un tratado de paz el Padre celestial y la gente, que son Su creación más alta y mejor. ¿QUÉ ES LA SALVACIÓN? Re-Creacion, Sanidad, Liberación, Restauración Hay muchas sistemas de creencias religiosas que describen una variedad de procesos necesarios para la salvación. Las religiones orientales buscan llegar al estado de Nirvana y la expiación de los pecados basada sobre muchas vidas de trabajo. Otras religiones nos enseñan que la salvación se basa sobre el descubrimiento de todo el conocimiento secreto del universo. Esto nos recuerda la oferta que les hizo Satanás a Adán y Eva. También hay sistemas religiosos que hacen hincapié exclusivamente en hacer buenas obras y dar regalos. Existe un factor común que se asocia con estos sistemas de creencias religiosas. En todos, es necesario para que cada individuo se gane la salvación a través de algo, como buenas obras y habilidades. Por la razón de promover la auto-salvacion, estas filosofías se unen por el evangelio del anticristo. Cuando una gente indica el deseo de orar para recibir el regalo de la salvación, puede que cierre sus ojos. Quizás llore o masculla entre dientes una oración mientras el ministro esta orando por él (o ella). Quizás se quede estóicamente parado, o quizas se le defina en el rostro una mirada de “Por favor, que esto sea real para mi.” Nosotros lo vemos con tristeza, porque no parece haber entendido la sencillez de recibir este regalo de la salvación. Algunos cristianos, parece que piensan que la salvación es mono-dimensional, y que solo puede ocurrir en algún punto incierto en el tiempo. No están totalmente seguros, y no se les ha enseñado como es que ocurre; solo esperan que sea real. Para poder presentar los conceptos de la liberación y la restauración, necesitamos aclarar el asunto de la salvación. El significado del nombre Jesús en el griego y en el hebreo, significa El salvará. Esto describe la identidad de nuestro Señor, y Su destino como Salvador. (Ver Strong’s, H 3442 y G 2424) 15
  16. 16. La definición de la palabra salvación tiene muchas facetas. Es como una piedra preciosa, cortadada con mano de maestro; no importa de qué ángulo la veamos, porque dondequiera se ve reflejada la gloria de la luz y la verdad. También la definición incluye tales cosas como la liberación, la ayuda, la victoria, la prosperidad, la salud, y el bienestar. (Ver Strong’s H 3444) La Biblia nos dice que meditemos sobre las cosas de Dios, o sea que mentalmente, mastiquemos algo. Nuestro estudio de un thesaurus nos proporcionó mayores dimensiones de esta palabra. Cuando consultamos la lista amplificada de definiciones de la palabra salvación, se expandió nuestro entendimiento. Las Escrituras nos dicen que fuimos escojidos y que nuestros nombres fueron escritos en el libro de la vida, “antes de la fundación del mundo”, o bien, “Desde la fundacion del mundo.” (Efesios 1:3-4; Apocalipsis 17:8) Esto nos provoca una pregunta muy importante. ¿Qué debemos hacer para que nuestros nombres queden escritos en el libro de la vida? ¿Cuántas vidas debemos vivir, cuantas obras buenas hacer, cuanto dinero debemos dar; o cuanto conocimiento secreto debemos acumular? ¿Cuál es el precio que Dios ha puesto para que nuestro nombre quede escrito en Su libro? Si es que nuestros nombres se escribieron antes de, o desde la fundación del mundo, no temos nada que hacer. La gente intenta realizar, en su propia fuerza, lo que El ya hizo. Jesús, al derramar Su propia sangre, ha hecho expiación, El ha pagado por todos los pecados del mundo, para siempre, lo cual significa que el pasado, el presente y el futuro están incluidos en ese siempre. Mucha gente opera bajo un engaño, creyendo que los pecados que ellos han cometido son tan grandes que no es posible que ellos sean salvos. Nuestra pregunta tendría que ser, que si cual de los pecados del mundo no caen en la categoría de todos y siempre? (1 Juan 2:2; Hebreos 10:12) No es por lo que podamos hacer, por nuestra justicia, nuestra bondad, nuestro dinero ni buenas obras; no por cualquier otra cosa más que nuestros pecados son perdonados. Dios ha perdonado nuestros pecados por Su Nombre. ¿Puedes ver que tan reconfortante es esto? (1 Juan 2:12) Jesús ha perfeccionado un pacto, y Dios honra ese pacto, no obstante nuestra incapacidad de cumplir con la parte que nos toca. Por Su nombre, y por Su justicia, es que El ha garantizado que cumplirá con Su parte del trato. No tenemos que sentirnos condenados por nuestros desperfectos. Los reconocemos, y los lamentamos, pero sabemos que nada de lo que podamos hacer o dejar de hacer, podrá afectar Su habilidad de llavar el pacto. (Hebreos 9:15; Tito 1:2) Nuestra santificación no se ha cumplido del todo, pero nosotros somos Sus obras en proceso. El ha prometido terminar la obra que empezó en nosotros. (Hebreos 10:14) ¿Puedes ver que esta es otra promesa tremenda? Vamos a recapitular lo que hemos discutido ya: El ha escrito nuestros nombres en Su Libro de la Vida antes de la fundación del mundo. El ha pagado por todos los pecados del mundo, incluyendo los nuestros. Si buscamos en los libros de Romanos y Gálatas, y también en mucho del Nuevo Testamento, encontraremos que la salvación es un regalo. No nos cuesta nada, y no hay nada que podamos hacer para ganarla! La sangre del pacto proveyó para nuestra santificación. La palabra santificar significa hacer santo, purificar, y consagrar. Cuando Jesús terminó Su obra en la cruz y roció Su sangre sobre el propiciatoio, los efectos del pecado fueron nulificados para los que acepten el regalo de la salvación. Si se nos ha dado como regalo la justicia, ¿podría mantenernos en cautiverio la lay del pecado y la muerte? Pablo proclama que no hay ninguna condenación para los que están en Cristo Jesús. La ley 16
  17. 17. del Espíritu de Vida en Cristo Jesús nos ha librado de la ley del pecado y la muerte. (Romanos Capítulo 8) Dios nos ha ordenado que escojamos la vida o la muerte, la luz o las tinieblas, Su reino o el reino de Satanás. El Espíritu de gracia oferece el regalo de la salvación. Si una persona considera la sagre de Criso como cosa común, e indeseble el regalo de la salvación, de hecho está insultando al Espíritu de gracia y reusando su unica esperanza. Si durante toda la vida continúa rehusándolo, llegará el tiempo en el que ya no esté disponible ese regalo; se quedará entonces como hijo/a de las tinieblas, y recibirá juicio eterno. Por eso es que el rehusar el regalo de la salvación es el único pecado que no tiene perdón. (Hebreos 10:26-29) El Temor es Estorbo para la Salvación Hace años, al tiempo que trabajaba sobre un proyecto de construcción, hablaba yo con uno de los trabajadores. El era grande y fuerte y su persona respiraba la esencia de la masculinidad. Nuestra conversación de algún modo se fue inclinando a los asuntos espirituales. El compartió conmigo sus creencias, y yo le compartí mi cristianismo. Cuando le pregunté que si le gustaría aceptar el regalo de la salvación, lo ojosse le hicieron lágrimas y me respondió, “No puedo hacerlo hoy. Tengo miedo. Quizás lo haga en otra ocasión.” Esa respuesta me sorprendió. A pesar de la imagen de fuerza y masculinidad que él proyectaba a toda la gente, ese día no recibió el regalo de la salvación, por temor. Hay muchos otros como él. Ellos se racionalizan que podrán ganarse la salvación, algún día, por sus buenas obras. Quizás se digan, “Yo no soy una mala persona; nunca he matado a nadie, ni he robado un banco. Yo creo en Dios, en Jesús, y en lo que hizo Jesús. Estoy seguro que Dios pondrá en consideración todo esto, y que me encontrará un lugar”. ¿Alguna vez has oído, o quizás has dicho algo así? Satanás, todos los angeles caidos, todos los demonios, y los que sirven a Satanás, creen en Dios, en Jesús, y en lo que hizo Jesús. A pesar de creer, estos seres pasarán la eternidad en el lago de fuego. El sólo creer filosóficamente so el suficiente. Algunas personas prefieren a una diosa feminina, porque no les resulta tan intimidador. Ellos se imaginan a una diosa amorosa, maternal y aceptadora, como una buena mamá. Se imaginan que ella sería todo lo que nunca fueron sus padres terrenales. El estorbo más grande al recibir el regalo de la salvación es el temor, que resulta en los malos entendidos acerca del Dios Padre y Su verdadera carácter, o sea, Su naturaleza divina. La mayoría creemos que Dios es como nuestro padre o madre terrenal, o como algún personaje de autoridad que hayamos conocido. Quizás creamos que El nos haría lo mismo que nos han hecho estos otros. Como resultado, nos sentimos escamados y no queremos exponernos al peligro que puede representar este Padre celestial. Es nuestra opinión que el temor es un motivador común para todo pecado. La esclavitud al temor nos puede evitar que recibamos salvación, liberación, sanidad, y aún el compañerismo con Dios. No hay temor en el amor, ni tampoco pensamientos de castigos, a medida que crecemos en la perfección completa del amor. (I Juan 4:17-18) Al leer que no hay temor en el amor, también podemos concluir que no hay amor en el temor. Donde rige el temor, el amor no puede existir. Dado que se nos ha otorgado el dominio en este reino, nosotros somos los que tenemos que decidir abrazar ya sea el temor, o el amor. ¿Te acuerdas que, cuando eras niño, contabas historias de fantasmas, haciendo juegos que evocaban miedo, y que disfrutabas la energía y la emoción del miedo? ¿Te acuerdas como se escondían unos de otros, para luego saltar repentinamente del escondite, asustando y causando el grado máximo del miedo? ¿Y qué de los carnavales, las casas embrujadas y los paseos mecánicos de miedo? 17
  18. 18. ¿Te acuerdas que la “carne de gallina” y los pelos parados de punta, eran reacciones favorables? ¿También te acuerdas que a los que elegían no participar, se les llamaba por nombres burlescos, como wimp or sissy? Todos pensábamos que nos estábamos divertiendo. Sin embargo vamos a suponer que se abrió una puertita y entró una criatura, que nos prometía darnos la sensación del miedo cada vez que nosotros quisiéramos. Así que le entregamos partes de nuestra mente y sistema nervioso. Al hacerlo, le concedimos el derecho de llenarnos de miedo cada vez que la criatura quería. Como resultado de este simple contrato, podemos experimentar una vida llena de muchos temores. Olvidando nuestros juegos de niños, le echamos la culpa a Dios y queremos saber porqué no nos libera de ese espiritu de temor. Dios nos está honrando nuestra decisión de permitir que el temor ocupe lugar en nuestro corazón. De la misma manera que tenemos el derecho de escoger la vida o la muerte, tenemos el derecho de escoger el temor o el amor. Esto no es complicado. Dios nos dice, “El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y El será mi hijo. Pero los cobardes e incrédulos,.....tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.” (Apocalipsis 21:7-8). ¿No es interesante que El encabeza esta lista con los que son controlados por el temor? Muchos cristianos no creen en las manifestaciones del Espíritu Santo, ni tampoco creen en Sus dones. No creen que Dios fuera a tener interacción directa en sus vidas al proveerles sanidad, liberación, victoria ni prosperidad. Pueden creer que “Dios ayuda al que se ayuda”. Muchas veces piden que otros oren por ellos, para no tener que acercarse a Dios personalmente. Esto es entendible; también es un problema. Dios dice que lo que no se de la fe, es pecado. Si no Le creemos lo que El dice acerca de si mismo, concerniente a Si naturaleza divina de amor, gracia y misericordia, ya tenemos un problema. Una vez más nos remontamos a las Escrituras, y encontramos “Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartase del Dios vivo,....Y vamos que no pudieron entrar a causa de la incredulidad.” (Hebreos 3:12-19) (Ver también Lucas 19:12-27; la parábola de las diez minas, y Mateo 25:14-30; la parábola de los talentos.) La Muerte y el Temor a la Muerte Hemos estudiado lo que dice la Biblia sobre la muerte y el papel que juega en nuestras vidas. Parece haber sido una de las primeras de las armas de Satanás. Dios le dijo a Adán que si comía del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal, moriría. La serpiente contradijo a Dios, asegurándole a Eva que ella no moriría. Ella comió, y le dio a Adán, quien estaba con ella, y recibieron la muerte. (Ver Genesis 3:4-6) También nos dice la Biblia que la muerte será el postrer enemigo que se destruirá. (1 Corintios 15:2526) Una vez más, se describe la muerte como enemigo primario aquí en la tierra. La Escritura nos ayuda a definir la obra que Dios le encargó a Jesús, la cual era de derrotar a Satanás. La Biblia nos dice que por medio de la muerte destruyó al que tenía el imperio de la muerte...y libró a todos los que por el temor a la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre. (Hebreos 2:14-15) ¡El poder del temor ha sido vencido en Cristo Jesús! ¡No hay razón para que el temor siga reinando en nuestros corazones ni en nuestras vidas! En resumen, todo temor es pecado porque es el opuesto del amor. (Romanos 8:15; 2 Timoteo 1:7). No hay por qué permitamos que el temor, la muerte ni el temor a la muerte reine en nuestras vidas. Podemos, sin embargo, permitir que el amor reine en nuestras vidas; y Dios es amor. 18
  19. 19. Hay tres niveles mayores del proceso de la salvación. Al ir venciendo nuestros temores acerca de poder aceptar el regalo inicial de la salvación, iniciamos un viaje de descubrimientos, apoderados por nuestra libertad de elección y guiados por el Espíritu Santo. La Salvación del Espíritu Para entender mejor el proceso de la salvación, nos puede servir el observar el modelo del Templo que nos ha dado Dios para su comparación. Cuando a Moisés se le ordenó que hiciera el primer Templo de Dios, se la dio una lista muy clara y precisa para que consiguiera todas las partes componentes, y también un programa para la construcción que describía cada paso del proceso. La primera fase consistía de la construcción del Lugar Santísimo, y la provisión de todas las cosas asociadas con él. La fase dos era la construccion del Lugar Santo con todos sus muebles. Finalmente, se terminó el Atrio. Este es nuestro modelo para la construcción del Templo de Dios. Sabemos que, como parte del nuevo pacto, nosotros somos el templo y la residencia de Dios. Las cosas que se relacionan con el antiguo testamento, se definen en la Biblia como sombras del nuevo pacto, y creemos que esto se refiere al Templo también. De ser así, el programa de Dios sería el de construir las tres partes del Templo. Lógicamente, El empezaría con el Lugar Santísimo, luego el Lugar Santo y finalmente, el atrio de afuera. Si identificamos nuestro espiritu con el Lugar Santísimo, tenemos donde empezar. Creemos que la salvación del espíritu ocurre en un instante, por medio de la gracia, y no por nada que nos podamos ganar. Cuando recibimos el regalo de la salvación, deja de existir el ser espiritual que habíamos sido hasta ese momento, y se crea un ser espiritual nuevo. Creemos que nuestro espiritu, se une con el Espíritu Santo. (Efesios 5:8-9; Ezekiel 11:19; 2 Corintios 5:17) Vista desde la perspectiva de Dios, nuestra condicion previa, tanto moral como espiritual, ha dejado de existir. Jesús le dijo a Nicodemo, el Fariseo, que tendría que nacer de nuevo. Cuando Nicodemo Le cuestionó, Jesús le explicó que no hablaba de un nacimiento físico, sino que renacimiento espiritual. Esta nueva creación espiritual, que antes fuera hijo de las tinieblas, ahora es hijo de la luz, vestido de justicia y santidad. (Efesios 4:24; 1 Corintios 1:30; 1 Corintios 6:11; Romanos 8:35-39, 11:29; y Ezekiel 18:31) En las Escrituras no hay discusiones sobre la re-creacion del cuerpo como parte de esta experiencia de la salvación. Sabemos que las Escrituras que hablan de este evento no se refieren a nuestro cuerpo ni nuestra alma. Nunca hemos conocido a nadie que no siga teniendo pensamientos y deseos físicos que no provienen de Dios. El espíritu es el enfoque de la creatividad de Dios en el momento de nuestra salvación inicial, y es nuestro propio Lugar Santísimo. Ha sido salvado, lavado, santificado, justificado y creado de nuevo. La primera fase ya está completo. La Salvación del Alma Creemos que en este punto todas las cosas que tengan que ver con nuestro espíritu ya son hechas nuevas. Sin embargo, a nuestra alma todavía le quedan muchos de los mismos patrones de pensar, actitudes, creencias, sentimientos y deseos de los que tenía antes de ser salvos nosotros. En las Escrituras encontramos muchas referencias a la triste condición del alma antes de la salvación. (2 Corintios 3:14; 4:4) Todos hemos visto a hermanos y hermanas en Cristo, cuyas vidas distan mucho de ser victoriosos. Generalmente, la antigua programación de nuestro corazón no está a la par con la verdad de Dios. Parecen haber niveles de conciencia que no conocemos. Muchas veces respondemos a otras gentes, sucesos en la vida y a Dios en maneras que muchas veces ni las entendemos. En muchos casos nuestro 19
  20. 20. proceso de pensar se ha vuelto automático, porque están basados nuestros pensamientos sobre la antigua programación. El corazón es el centro tanto de la función física, como de las funciones moral y espiritual. La Escritura indica que no sabemos lo que sucede en nuestro propio corazón, el cual es engañoso y perverso. (Jeremías 17:9; Marcos 7:21-23; Proverbios 23:7). Lo que creemos acerca de nosotros mismos, otras gentes y Dios, representan la realidad en la que vivimos. Estos conceptos, sembrados en el corazón y expresados en nuestras palabras y acciones, seguido se convierten en profecías que se cumplen solas. Puede que reaccionemos explosivamente a sucesos relativamente sin importancia, y nos sorprenemos con el fervor de nuestra reacción. Proclamamos, “Caracoles, no sé de dónde vino eso!” La programación, puesto en nosotros hace muchos años, podría estar estimulando respuestas automáticas a ciertas situaciones y sucesos. Reaccionamos de la manera que creemos sea necesario para nuestra sobrevivencia, o para que nuestras necesidades sean satisfechas. No hay respuesta accidental. Aún después de recibir el regalo de la salvación, vivimos todavía en un cuerpo de barro y funcionamos en este mundo. Por eso es que nuestro cuerpo y nuestra alma se ven afectados, hasta cierto punto, por las influencias que nos rodean. Y porque la antigua programación la vemos todavía como normal, seguimos respondiendo normalmente. Son muchas las áreas que tenemos programadas con las antiguas ideas y tradiciones: la vida, la familia, la política, la iglesia, entre otros. Las tradiciones de la iglesia y de los asuntos religiosos parecen controlar, aún cuando los podemos refutar por medio de las Escrituras. Parecen regir en nuestros corazones, las antiguas creencias que tienen que ver con la vida y como debieran estar las cosas, aunque a veces ni sentido tienen. ¿Conoces la historia de la joven esposa? Su esposo le observaba mientras ella preparaba el jamón. Antes de colocarlo en la fuente de hornear, ella le cortó un trozo de unos tres pulgadas a un extremo del jamón, y luego lo puso en la fuente por un lado del otro extremos del mismo jamón. Su esposo le preguntó, “¿Por qué le cortas el extremo delgado?” Ella lo pensó un momento, y contesó “No lo sé, es que así lo ha hecho siempre mi mamá.” Intrigado, él esposo sugirió que le llamaran a su suegra para hacerle la misma pregunta. “Yo le corto ese trozo de hueso porque mi mamá siempre lo hacía. Le voy a hablar para preguntarle por qué lo hacía así.” Más tarde llamó de vuelta la mamá de la joven esposa, riéndose y con un poco de vergüenza al axplicar, “Tu abuela me dijo que ella tenía que cortarle ese trozo al jamón porque la fuente que ella tenia no era la suficientemente grande como para acomodar el jamón entero.” Nos reimos de esta anécdota, pero no está muy lejos de la realidad de nosotros. Respondemos a muchas situaciones de nuestra vida de una manera automática, y posiblemente hasta irracional. Siempre lo hemos hecho así, y por eso seguimos el mismo patrón. Es tiempo de cuestionar por qué hacemos lo que hacemos, y por qué creemos lo que creemos. ¿Nos beneficia, o hay otra manera mejor? ¿Realmente provino del Espíritu de Dios, o es tan sólo la antigua programación? Quizás sea tiempo de hacer un cambio, de tomar nota de nuestras creencias, nuestras respuestas y de nuestros pensamientos. Esto no es complicado. Juzgamos nuestros pensamientos, basándonos sobre la Pablo nos da algo de perspectiva en torno a nuestros pensamientos, y de donde provienen, al proclamar, “Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo...” (2 Corintios 10:3-5). En este pasaje, las fortalezas podrían ser sistemas de pensar o programaciones espiritualmente inspiradas. 20
  21. 21. No podemos lograr estas cosas en nuestra propia fuerza. Estamos escarbando las fortalezas espirituales en nuestras propias almas, y sentimos la oposición de parte de los seres espirituales malvados, mismos que se describen como “toda altivez”. Para poder alcanzar el éxito en este ejercicio, necesitamos la participación activa y el poder del Espíritu Santo. Muy al principio de la era de las computadoras, se acuñó una frase que aplica aquí: Basura entra, basura sale. Como invertimos nuestro tiempo y lo que vemos y escuchamos afectan de gran manera a nuestro corazón y nuestro alma. Mientras que algunas actividades nos pueden influenciar positivamente, estas mismas actividades nos pueden influir negativamente, también. La tele, la música, los libros, los juegos de video, las revistas y la realidad virtual son sólo una muestra. Si permitimos que respondan pecaminosamente nuestras emociones, nuestro alma o nuestro cuerpo, nos volvemos culpables del pecado y recibimos las consecuencias espirituales de esos pecados. (Mateo 6:22-23; Lucas 11:34) Pablo nos dice que si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra. (2 Timoteo 2:20-21) Esta limpieza incluye todo lo que representa nuestro medio ambiente. Cuando somos salvos, y empieza el proceso de la reprogramación, nuestro alma se va limpiando a medida que va entrando la luz verdadera. A medida que vayamos alimentándonos de la Palabra de Dios, la cual es Palabra de vida, el proceso se continúa. Esta reprogramación, la Biblia la llama la renovación de la mente, y nos queda muy claro que es un paso importante en el proceso de la salvación del alma. (Oseas 4:6) La Palabra de Dios nos equipa con el conocimiento necesario para lograr esto. (Romanos 12:2; Colosenses 3:10; Efesios 4:23) Esta renovación de la mente se asemeja a la reprogramación de una computadora. Al instalar software nuevo o actualizar software antiguo, queremos deletear la versión antigua. Cuando oprimimos el botón de “delete” la computadora nos manda un cuadrito con la pregunta, “¿Estás seguro de querer borrar esto?” Tenemos que ser persistentes en borrar el software antiguo, para poder reemplazarlo con el nuevo. El software nuevo no actualizará la función de la computadora si no lo sacamos de la caja. Tenemos que instalarlo y usarlo para poder mejorar las operaciones. De la misma manera, debemos aplicar la Palabra de Dios en nuestra vida para que nos beneficie su sabiduría. Jesús se ha responsabilizado de perfeccionar la obra que El comenzó en nosotros. (Philipenses 1:6) No nos dice específicamente cuando quedará perfeccionado. Por tanto, creemos que la salvación de nuestro alma nos requiere que tomemos un papel activo si es que deseamos acelerar el proceso, minimizar la incomodidad y caminar en victoria de mayor grado ahora. A medida que sucede el proceso, vemos la contruccion del Lugar Santo, o la segunda fase del Templo que se hace como parte de Su plan maestro. La Salvación del Cuerpo Nos es posible experimentar una medida de sanidad y restauración en nuestro cuerpo a medida que recibamos sanidad y restauración en el alma. Durante nuestros años de ministerio, hemos recibido testimonios de personas que experimentaron sanidades en sus cuerpos después de ser restauradas sus almas. Siempre nos gozamos al recibir tales reportes, y sabemos que existen aún más. La Biblia describe la realización de nuestra recreación. Cuando Jesús se preparaba para irse, les dijo a Sus discípulos que la casa de Su Padre había muchas moradas, y que El iba a preparar lugar para ellos. (Juan 14:2) Las moradas son residencias grandes e imponentes. Pablo habla de su cuerpo como un lugar humilde, una tienda. También proclama que un día recibiremos la terminación de nuestra herencia en el cuerpo nuevo y glorificado. Este cuerpo nuevo, creado con 21
  22. 22. material celeste, estará seguramente más allá de nuestra capacidad presente de entendimiento. Creemos que poseerá poderes y capacidades que no podemos imaginar. Existe una dimensión mucho más grande, aplicable a la salvación de nuestros cuerpos. Creemos que se logra la total salvación del cuerpo al recibir nuestro cuerpo glorificado, según se promete en las Escrituras. (Romanos 8:23; 1Corintios 15: 40-49; Philipenses 3:20-21). Será nuestro regalo de graduación, de parte de nuestro Papito en el cielo. Cuando recibamos el cuerpo glorificado, Dios ya habrá terminado la construcción del Atrio, o la tercera fase de Su Templo. (2 Corintios 5:1-4) Renuncia al Pecado y Sé Libre La Palabra de Dios nos dice que sucederán cosas maravillosas si confesamos nuestros pecados. (1 Juan 1:9). Cuando confesamos nuestros pecados, estamos reconociendo que somos desesperadamente perversos. Admitimos que no tenemos esperanza de salvación, si es que ésta se basa sobre nuestra habilidad de cumplir con la Ley. Confesamos que nuestra única esperanza mora en Su misericordia, Su gracia y Su obra consumada de salvación. (1 Pedro 1:13-15) Cuando dejamos de depender de nuestra propia habilidad y dependemos de El enteramente, El es capaz de hacer todo lo necesario. Cuando confesamos nuestros pecados, tomamos la responsabilidad de haber hecho acuerdo con el reino de las tinieblas por medio de nuestras palabras y acciones. Empezamos a reconocer cuales patrones de nueastra conducta Le desagradan a Dios, y que son dañinos para nosotros mismos y también para otros. Renunciamos estas conductas y acciones. Se nos aconseja que declaremos nuestras confesiones entre nosotros. (2 Corintios 4:2; Santiago 5:16; Apocalipsis 12:11) Como lo discutiremos más adelante, sabemos que el que peca se vuelve esclavo del pecado. Si queremos ser libres de esta esclavitud espiritual, debemos renunciar a nuestros pecados. Este es un proceso legal por el cual nulificamos el acuerdo que habíamos hecho con el reino de tinieblas. Antes de cumplir Jesús Su comisión, esto era imposible; pero ahora, gracias a lo que El hizo, podemos ser libres por medio de ejercitar nuestro libre albedrío. Cuando renunciamos nuestros pecados y nulificamos el derecho legal de Satanás, Le pedimos al Señor que nos libere y nos haga libres del poder del pecado. El nos rescata de la esclavitud al pecado y nos libera del encarcelamiento espiritual. Su obra consumada incluye el pasado, el presente y el futuro, proveyéndonos de seguridad perfecta. (Lucas 4:18; Colosenses 1:13; 2 Timoteo 4:18; 2 Corintios 1:10) Arrepiéntete del Pecado En la Biblia, el mensaje del arrepentimiento era para todos los hombres, tanto salvos como no salvos. (Apocalipsis 2:4-5; Apocalipsis 2:22; Apocalipsis 3:19; Mateo 3:8; Hechos 26:20) Creemos que esto se aplica aún más hoy día, dado que el Señor Jesús ha pagado por todos los pecados del mundo. Mientras seamos esclavos del pecado, nuestras decisiones de dejar de pecar son sólo un esfuerzo de voluntad, como las resoluciones que hacemos cada Año Nuevo, mismos que se desvanecen después de unos días. Pero cuando renunciamos nuestros pecados, quitamos el derecho legal que tenía sobre nosotros el reino de tinieblas, y ya no somos esclavos del poder del pecado. Al ya no ser esclavos, nos es posible arrepentirnos de eso pecados. El arrepentimiento no es el decir “lo siento”. El arrepentimiento es el tomar una decisión de cambiar nuestro comportamiento. Cuando recibimos la libertad y la renovación de nuestra mente, hacemos a un lado esos pecados. Ya sin ser esclavos al pecado, nos podemos decidir emprender una nueva dirección. Cambiamos nuestro patrón conductual, conformándonos al camino trazado por nuestro Señor. 22
  23. 23. Se Restaurado Como lo Fue Pedro Creemos que no se puede lograr la sanidad completa sin la restauración, porque es un componente vital del proceso. (Salmos 23:3). En el hebreo, la palabra que significa confortar (restaurar) es primordialmente devolver o traer de vuelta. (Strong’s, H 7725) Desde nuestra punta de vista, todo el proceso de la restauración es el traer a la gente de vuelta a la entereza, como Adán y Eva antes de la caída. Por causa de nuestras reacciones pecaminosas frente a las cosas que hemos experimentado, hemos entregado partes de nuestro alma y de nuestra humanidad al reino de tinieblas. Esto lo veremos más a detalle en la segunda sección. Juan 10:10 nos dice que el ladrón viene sólo a hurtar, matar y destruir. Nuestra meta es el de tomar de vuelta todo lo que ha sido hurtado, muerto o destruido Como ilustración, Pablo estaba dormido en la prisión encadenado entre dos guardias. Entró un ángel a la celda y le dijo a Pedro que se levantara y se pusiera sus sandalias. Cuando lo hizo Pedro, se cayeron sus cadenas. Técnicamente, fue en este momento que Pablo fue libertado. Todas las restricciones que le habían mantenido cautivo fueron quitados. Pero el ángel no paró con su liberación. Le dijo a Pedro que lo siguiera hasta llegar a estar fuera de la celda, pasando por más guardias, por la puerta de fierro de la prisión, la cual se abrió sola. (Hechos 12:6-10). El ángel restauró a Pedro a las calles de la ciudad y a la libertad relativa que gozaba antes de su encarcelamiento El objetivo de este ministerio es el de ayudar a las personas a reclamar todas las partes de su alma y su humanidad, mismos que se habían perdido al control de Satanás por medio de engaños y el pecado. Hay partes de nuestra humanidad y allma que se han quedado en cautiverio, o encarcelamiento espiritual. Por medio del poder del Espíritu Santo, se nos Ofecemos esta oración de muestra para que tu la proclames fervientemente a tu alma y al reino espiritual. Hay otras oraciones similares en este libro. Cada vez que encuentres una, te animamos a que la leas en voz alta. Oración Ejemplo: Renuncio a todos los pecados de mi pasado. Renuncio a todas las cosas ocultas vergonzasas, y al poder de esas cosas para controlarme. Renuncio a todas mis decisiones y elecciones que le hayan entregado mi alma o mi humanidad al reino de Satanás. Padre Celestial, Te doy gracias por el regalo de la salvación que Tu me das por obra de Jesucristo. Te doy gracial por apartarme para Ti. Te doy gracias por el regalo de la justicia y por el regalo de la gracia, por la cual soy lavado y justificado. Yo sé que el Señor Jesucristo me ha librado del poder de las tinieblas. Te doy gracias porque ya no estoy bajo la condenación ni la Ley del pecado y la muerte. He sido librado del cautiverio por la Ley del Espíritu de Vida, y restaurado a Tus amorosos cuidados. Te doy gracias por Tu Palabra viviente que renueva mi mente y destruye el poder del engaño que me controlaba. Te doy gracias por limpiarme y por restaurar mi alma, y por darme la habilidad de prosperar en todas las cosas, así como prospera mi alma. ¡Alabo Tu santo nombre! Amen. ¿LOS CRISTIANOS, PUEDEN SER POSEÍDOS POR DEMONIOS? Ahora que hemos determinado qué es lo que significa ser cristiano, necesitamos tratar con un punto quisquilloso. Por muchos años, Glenna y yo nos hemos topado con esta pregunta en nuestros seminarios, 23
  24. 24. y en conversaciones con pastores y otros cristianos. Sería imposible determinar cuántas veces se nos ha preguntado, “¿Por qué es necesario la liberación para los cristianos?” Hay una percepción general de que, como cristianos, debemos ser inmunes a las infestaciones demoniacas. Somos, después de todo, el Templo de Dios. Se nos ha dicho que es imposible que Dios y los que le sirven a Satanás moren en la misma casa. La luz y las tinieblas no pueden moral en el mismo lugar. Estas voces prolaman en alta voz que en absoluto, un cristiano no puede ser poseído por demonios. Para los fines de nuestra discusión, la posesión significaría ser propiedad. Si esto es cierto, necesitamos determinar cómo se puede establecer quien es el dueño. Porque somos trinos, necesitaremos determinar las condiciones de los tres niveles de nuestro ser. El hecho de que Dios sea nuestro Padre y Creador de nuestro espíritu, proclama que El es nuestro Dueño. (Isaías 42:5; Zacarías 12:1; Eclesiastés 12:7; 1 Corintios 6:20). Dios dice que todas las almas Le pertenecen. (Ezequiel 18:4). También El asevera ser Dueño de nuestro cuerpo de de la tierra. (Salmos 24:1; 1 Corintios 10:26) Siendo que nuestro cuerpo está hecho del polvo de la tierra, El mantiene una reclamación anterior sobre la tierra y sobre nuestros cuerpos. Además, como cristianos, somos Su posesión comprada de Dios por medio del Señor Jesucristo. A la mayoría no nos gusta la idea de ser propiedad de nadie. Queremos sentirnos libres e independientes para poder llevar una medida más grande de control. Por otro lado, esta idea es extremadamente reconfortante. Contradice la postura de que Dios sea sólo una fuerza en el universo, y que no se involucra con las vidas de las personas. Al contrario, sugiere que El jugará un papel activo en los suceso sobre la tierra, porque por ser su Dueño, El tiene interés en las cosas que afectan a Sus propiedades. Si El reclama la potestad, ya sea activa o pasivamente, sería razonable que protegiera lo que Le pertenece. Este que reclama la podestad es el Rey todopoderoso y amoroso del universo. El tiene interés en evitar que Su rebaño se auto-destruya. El se motiva para ayudarnos a encontrar agua dulce y comida buena, y protegernos de enfermedades, bichos y parásitos. Le complace que nosotros estemos saludables y contentos (Ezequiel 34:12-16) Hablando de bichos y parásitos, nosotros no creemos que los cristianos puedan ser poseídos por demonios. Por el precio que El pagó, el Señor es nuestro Dueño. Nos es imposible tener otro dueño. Quizás podamos dar acceso a los bichos y parásitos espirituales. De esa manera, podemos ser atormentados, molestados o hasta infestados por esas cosas, así como una casa puede ser infestada por cucarachas. Nosotros Somos el Templo La Biblia dice que representamos una casa, el templo de hoy de Dios. En Proverbios 20:27 se nos dice que lámpara de Jehová, la cual escudriña lo más profundo de su corazón. La traducción literal habla de las habitaciones del vientre. Nuestro corazón aparentemente tiene compartimientos múltiples. Esto nos ofrece un paralelo interesante. El primer tabernáculo para Dios tuvo tres espacios o habitaciones bien definidos. A Moisés se le instruyó que construyera primero el Lugar Santísimo, luego el Lugar Santo, y finalmente el Atrio. En el libre de Ezequiel, capítulos ocho, nueve y diez, Dios le mostró al profeta una variedad de actividades que se desarrollaban en el templo de Jerusalén. 24
  25. 25. Observó que ocurrían abominaciones en los atrios. Luego se le instruyó muro para que fuera testigo a las actividades del Lugar Santo. El abominaciones que ocurrían en el Lugar Santo. Vió los ídolos de la casa rastreras, y bestias abominables pintadas sobre las paredes. Fue testigo ofrecían sacrificio a las imágenes y los ídolos. que excavara un hoyo en el se asomó y vió malvadas de Israel, imágenes de cosas de los setenta ancianos que Después de esto, Dios dirige su atención hacia un lugar donde se sentaban mujeres, endechando a Tamuz. En términos modernos, esas mujeres estarían llorando por el Anticristo. Una vez más, Dios llevó a Ezequiel al Lugar Santo, donde los varones adoraban al sol, o sea el dios del sol, Baal, inclinándose hacia el este. Dios proclamó esto como abominación aún más grande. Para aquellos que están convencidos de que Dios y Satanás no pueden morar en la misma casa, es que elaboramos este punto. En la visión de Ezequiel, Dios residía en el Lugar Santísimo mientras que ocurrían las abominaciones y las actividades demoniacas en el Lugar Santo y en los Atrios. No sabemos por cuantos tiempo compartió El la casa con la actividad satánica. Vemos, en el capítulo once, que finalmente El salió de allí y se fue a una montaña al este de la ciudad. (Ezequiel 8:4-6, 9:3; 10:4, 18, 19; 11:23) Nosotros, que somos el templo presente, tenemos también tres compartimientos: nuestro núcleo espiritual, que es el Lugar Santísimo; nuestro alma, que funciona como el Lugar Santo; y nuestro cuerpo, el Atrio. Si dibujamos un paralelo con el otro templo, creemos que el Espíritu de Dios mora en nuestro Lugar Santísimo. Esto es verdad, aún a pesar de que puedan haber actividades demoniacas todavía en nuestro Lugar Santo y el Atrio. Dios nos ha dicho que El nunca cambia. Lo que fue verdad en el templo antiguo también debe ser verdad para el templo de hoy en día. (1 Corintios 3:16; 6:19-20, y 2 Corintios 6:16) ¿Y Qué del Aguijón de Pablo? Se nos ha dicho también que las referencias al antiguo Templo no son revelantes en estos tiempos; que esa estructura existía antes del nuevo pacto, y a pesar de que Dios nunca cambie, no aplica para nosotros. Y una vez más, insisten esas voces en que un cristiano ¡no puede tener un demonio! Y nuestra respuesta tiene que ser en forma de otra pregunta: “¿Qué es lo que dice la Biblia?” Pablo escribe que a él le fue dado un aguijón en la carne, un mensajero de Satanás, para abofetearlo. Indica Pablo que esto fue para que no se enalteciera por las revelaciones que Dios le había dado. Dice que para que no se fuera a exaltar desmedidamente, así que su tentación más fuerte para Pablo puede haber sido el orgullo, lo cual es pecado. El aguijón aparentemente funcionaba como contra-medida para controlar el orgullo. (2 Corintios 12: 6-10) La palabra usada en este pasaje es mensajero, y es la misma palabra griega que se usa en otras partes donde se traduce como ángel. Un mensajero de Dios sería un ángel; un mensajero de Satanás sería un demonio. Las Escrituras dicen claramente que el aguijón de Pablo fue un mensajero de Satanás. Este mensajero demoniaco no ha de haber sido como Gasparín, el fantasmita amistoso, flotando en el aire a un lado de Pablo. Le fue dado en su carne, afligiendo y atormentando a Pablo. El le pidió a Dios que se lo quitara, pero Dios se negó a hacerlo, diciendo que le bastara Su gracia. Interpretamos esto com que Dios se glorificaba en Pablo, y para hacerlo, forzaba a Pablo que aceptara un lugar humillante de debilidad. También creemos que Dios le decía que el aguijón era necesario para el bien de Pablo. Parece que Pablo lo entendía así, al proclamar que se gloriaría en sus debilidades, enfermedades, reproches, necesidades, aflicciones y persecuciones. Al ser humillado por todas esas cosas, Pablo estaría menos sujeto a los pecados de orgullo y auto-exaltación. Así Dios pudo usarlo de manera más grande. 25
  26. 26. Creemos que nuestro pecado limita nuestra capacidad de ser usados por Dios de acuerdo a Sus intenciones más altas y mejores. En Su amor infinito, El nos responde con permitir que experimentemos las consecuencias de nuestros pecados. Si nuestro pecado nos causa un aguijón, o aflicción, podemos responder de la manera que lo hacía Pablo. Cuando estemos motivados a dejar el pecado, Dios nos puede levantar más alto y llevarnos a un lugar o posición mejor. Creemos que esto es bueno. Serpientes Ardientes Mientras viajaba el pueblo de Dios en el desierto, se quejaban contra Dios y contra Moisés. Dios oyó sus quejas, y respondió a ellas mandado las serpientes ardientes. Las serpientes mordieron al la gente, y algunos de ellos murieron. El pueble fue con Moisés para pedirle que Le dijera a Dios que se habían arrepentido de su pecado. Querían que Dios les quitara a las serpientes ardientes. (Números 21) Cuando Moisés oró por el pueblo, Dios le dijo que hiciera una serpiente de bronce y que lo colgara en una vara. A la gente que había sido mordida, se les llevaba para que vieran la serpiente, y así no morían. Pero no quitó las serpientes. Qizas pudo haber dicho, “Las serpientes son buenas para ti, porque te motivan a buscar la sanidad de la serpiente de bronce en la vara.” (Esto era una sombra del Cristo que había de venir) “Te motivan a mantener una relación más estrecha conmigo. También te motivan a seguirte encaminando hacia la tierra prometida. Todo esto es bueno para ti”. Podemos ver que el dolor puede producir resultados buenos. Hay una enfemedad que hace que la persona que la sufre no sienta dolor. Cuando alguien que padece esa enfermedad daña su cuerpo, no sienten dolor, y por tanto no son motivados a buscar ayuda médica. Este daño podría Dios le dio a nuestro cuerpo la capacidad de experimentar el dolor. Ese dolor nos motiva a hacer lo que beneficie vuesta supervivencia. Hay un buen número de maneras de tratar una herida, siempre y cuando nos demos cuenta de que llevamos la herida. Es por eso que decimos que el dolor puede ser usado para nuestro bien. Creemos que esto aplica también a los niveles espirituales y emocionalesde nuestro ser. Un aguijón en la carne se puede percibir como algo bueno, porque es muy motivador. El hostigamiento espiritual y emocional también podemos percibir como bueno, porque nos motivará a que busquemos a Dios. Cuando buscamos a Dios, recibimos la sanidad y la restauración que El ha provisto por medio de Su plan maestro de la salvación. Dios ha instituido un sistema perfecto para ayudarnos a perdurar durante nuestro tiempo sobre el planeta Tierra. Por Su misericordia, El permite que circunstancias desagradables obren con los asuntos en los corazones de Sus hijos. Dios proclamó, “...formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo, Jehová, hago todo esto.” Y luego dice, “Yo Jehová lo he creado. ¡Ay del que pleitea con su Hacedor!” (Isaías 45:7-9). “...Yo he creado al destruidor para destruir.” (Isaías 54:16). En el siguiente versículo El también proclama, “Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová y su salvación de mi vendrá.” (Isaías 54:17). Dios creó la calamnidad, las tinieblas y al destruidor. ¿Este hecho Lo vuelve el tirano enojón y vengativo que mucha gente cree que El es? No. Cuando El declaró estas cosas, ofreció también la alternativa en el siguiente versículo. Creemos que todo es parte de Su plan de salvación. Es parte del propósito de darnos la libertad de experimentar las consecuencias de nuestras elecciones, tanto malas como buenas. Como individuos, esto nos fortalece, y en general, nos fortalece como el cuerpo de Cristo. (1 Corintios 10:13) 26
  27. 27. ¿Cómo es que Entran? Si Pablo pudo recibir el pecado en su carne, ¿por qué nosotros no? ¿Somos acaso más grandes que él? Y si no es as´, ¿cómo es que los bichos espirituales entran? ¿Podemos recibir demonios por usar un inodoro con el asiento sucio? ¿Podemos recibirlos por las puertas de los ojos, los oidos o la boca? ¿Podemos recibir un virus espiritual por tener asociación con gentes que lo padezcan? ¿Pueden las entidades demoniacas brincar de una persona a otra? Se nos han preguntado todas estas dudas. Hemos leído libros y hemos acumulado mucho material sobre el tema. Por el ministerio con el que nos involuncramos, hemos oido algunas cosas muy extrañas. Finalmente llegamos a la conclusión de que necesitábamos desechar las fórmulas complicadas y buscar más bien una respuesta desde la Fuente. Al hacer esto, encontramos lo que buscábamos leyendo ambos extremos del Libro. En el extremo fin del Libro, en Apocalipsis 3:20, Jesús proclama que El toca a nuestra puerta, y creemos que esto se refiere a la puerta de nuestro corazón. Cuando El toca, y Le abrimos nuestra puerta, El entrará. Tendremos compañerismo con El, cenará El con nosotros, y establecerá un pacto con nosotros. Puede ser que esta puerta sólo tiene manivela por dentro, así que nosotros tendremos que abrirla. De todos modos, tenemos la convicción de que El no abrirá esa puerta, porque hacerlo negaría nuestro libre albedrío, y neutralizaría nuestro derecho de escoger. En el Cantar de Cantares, el Rey (que también le llama ella su amado pastor) vino y tocó, pero la sunamita no respondió con suficiente rapidez. Cuando por fin abrió la puerta, El ya se había ido. (Cantar de Cantares 5:2-6). Esto demuestra que El honra nuestro derecho de escoger. Esto se puede aplicar a otros que representen al Señor. Si orando pedimos un espíritu de sabiduría, creemos que la sabiduría vendrá a tocar nuestra puerta, y de nosotros depende si se la abrimos. Si buscamos otras cosas de parte de El, ¿será menester abrirles la puerta para poder recibir lo que, o a quien, El mande? Siempre será nuestra responsabilidad el abrir la puerta para El. En el extremo inicio, en el libro de Génesis, el sacrificio que Le había ofrecido Cain a Dios había sido rechazado, y Cain estaba enojado. La respuesta de Dios fue preguntarle, “¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaido tu semblante? Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? Y si no hicieres bien, el pecado está a tu puerta; quiere entrar y adueñarse de ti; pero tú debes enseñorearte de él.” (parafraseado por el autor, Génesis 4:6-7) Esta afirmación es muy significativa. Cain no es cristiano, así que no tiene la sangre de Cristo, ni el nombre de Cristo, ni el poder del Espíritu Santo. A pesar de esto, Dios le dice a Cain que él debe enseñorearse de esta cosa llamada pecado. Este versículo usa las palabras que se basan en una antigua palabra babilonica que se usaba para describir un demonio perverso agazapado en la puerta de un edificio, amenazando con dañar a la gente que anda dentro. (See NIV Study Bible note for Genesis 4:7) En este caso, lo que amenaza es el pecado, y también el castigo que acompaña al pecado. La palabra que usa la Biblia para decir pecado, significa una ofensa con su castigo o sanción. (Strong’s H 2403) También denota el estado de ser perverso. Significa, de manera literal, absorber o ingerir, como una esponja o una mecha. Viene de actur sin ley, y nos trae pre-disposición para cometer pecados. Podemos entonces recibir ese pecado como resultado de nuestra malas decisiones y por medio de nuestra voluntad pecaminosa. De acuerdo con este ejemplo, a medida que vayamos pecando, absobemos (o ingerimos) el castigo o la sanción que va con dicho pecado. Cuando nos tomamos esto que se llama pecado, las Escrituras dicen que nos volvemos esclavos del pecado. (Juan 8:34) Recuerda que el pecado estaba agazapado a la puerta de Cain, esperando una oportunidad para entrar; una oportunidad que extendió Cain cuando él eligió pecar. Ahora tenemos un retrato hablado. Cain se 27

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