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Tema17 evolución distribución y dinámica natural de la población española

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1. Evolución y distribución de la población en España.
2. La dinámica natural como principal responsable del crecimiento demográfico en España.

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Tema17 evolución distribución y dinámica natural de la población española

  1. 1. TEMA 17.- EVOLUCIÓN, DISTRIBUCIÓN Y DINÁMICA NATURAL DE LA POBLACIÓN ESPAÑOLA. En este tema vamos a aproximarnos a los factores naturales –natalidad, mortalidad y crecimiento vegetativo– que condicionan la evolución de la población española. El principal aspecto a destacar son las intensas transformaciones demográficas vividas por España, una evolución similar a la de los países de nuestro entorno europeo, pero producidas aquí con cierto retraso y aceleración. En el transcurso del último siglo la población española se ha duplicado, al tiempo que se han producido intensos cambios en la distribución interior de esa población, a través de desplazamientos masivos desde las áreas rurales a las urbanas. En este mismo periodo se han reducido notablemente las tasas de natalidad, mortalidad y crecimiento vegetativo, que se traducen en un claro envejecimiento de la población española. 1- EVOLUCIÓN Y DISTRIBUCIÓN DE LA POBLACIÓN EN ESPAÑA. Junto al aspecto del ámbito histórico, la evolución en el tiempo de la población española, abordaremos también la vertiente geográfica, es decir, su distribución espacial. 1.1.- Evolución del volumen de efectivos. España cuenta en la actualidad con 46,4 millones de habitantes (julio 2015). De este total, casi 42 millones corresponden a personas de nacionalidad española y 4,6 son extranjeros. La población residente en Castilla y León se sitúa ligeramente por debajo de los 2,5 millones de habitantes (datos de 2015). Estas cifras son el resultado del considerable crecimiento experimentado por la población española a lo largo del siglo XX, periodo en el que incrementa por más del doble sus efectivos. Sin embargo, aunque se mantiene el crecimiento a lo largo de todo este periodo, el ritmo de crecimiento no ha sido uniforme en el mismo y en la actualidad existe una ligera regresión. La progresión de la población española fue lenta hasta el siglo XX (régimen demográfico antiguo). En el siglo XX se desarrolla la transición demográfica en España, que culminó en la década de los 70, y trae como consecuencia un considerable incremento de la población, pasando de los 18,5 millones de habitantes en 1900 a los casi 38 en 1980, con un crecimiento medio anual cercano al 1% para todo el periodo, produciéndose el mayor crecimiento entre finales de los años 50 y mediados los 70, a pesar de las pérdidas de población por la emigración al exterior. A partir de los años 80 España entra en una fase (régimen demográfico moderno) de crecimiento demográfico casi nulo, acercándose a fines de siglo al “crecimiento cero”. Entre 1980 y 2000, la población española se amplió sólo en poco más de 2 millones. En la primera década del S. XXI la población española ha experimentado un cambio de tendencia, con un crecimiento demográfico –el mayor de su historia–, fruto de la llegada de población inmigrante. La incesante afluencia de extranjeros en esos años posibilitó un incremento de más de 5,5 millones de habitantes. A pesar de este aumento 1
  2. 2. de la población, y de que España ocupa el quinto lugar por volumen total de población dentro de la Unión Europea, éste es un país poco poblado. La segunda década, marcada por la crisis económica, ha sufrido un estancamiento primero, y una reducción de la población después. 1.2.- Desigualdades territoriales en el reparto de la población: factores explicativos. Los contrastes en la distribución espacial de la población son el resultado de los movimientos vegetativos y migratorios que han afectado a España, los cuales a su vez responden a una dinámica más profunda, que es esencialmente de tipo económico; esta desigualdad se manifiesta en todas las escalas: regional, provincial o municipal. La densidad media de 92 habitantes/km2 es superada por 20 provincias, cuyas densidades medias están por encima de los 100 hab/km2 , mientras que hay otras que no llegan ni siquiera a los 25 hab/km2 ; estas densidades provinciales no se distribuyen de forma aleatoria, sino que presentan una localización característica. Mientras provincias como Madrid o Barcelona superan los 700 hab/km2, Soria o Teruel no alcanzan los 10 hab/km2. Respecto a la UE estamos por debajo de los países de nuestro entorno, que llegan hasta los 200 hab/km2 . Por tanto, el rasgo básico que caracteriza a la distribución de la población española es su gran desequilibrio espacial, pues la mayor parte tiende a concentrarse en una proporción de espacio reducido: la periferia costera, las islas y Madrid. La concentración en tales zonas se debe a que en éstas es donde se asientan las actividades económicas más intensivas por unidad de espacio, es decir, las actividades industriales y terciarias, propias de las ciudades, de tal manera que en las 7 grandes aglomeraciones urbanas se reúne un tercio de la población total española. Esta población, tan concentrada en el espacio, se ordena de acuerdo con unos ejes que coinciden esencialmente con los del desarrollo económico español. De ellos el más consolidado y más dinámico actualmente es el costero mediterráneo, que se extiende desde Gerona hasta Murcia. Otro, hoy en declive parcial, sería el del Atlántico, y un tercero, sería el del valle del Ebro, que comunica a ambos. Existe además una tendencia a establecer una conexión entre estos ejes y Madrid, aunque aún en un estadio inicial, debido a los casi “desiertos demográficos” que rodean a la gran concentración madrileña. Fuera de estos grandes ejes poblacionales aparecen otras zonas con densidades importantes en una posición un tanto excéntrica, como son las islas, la Galicia atlántica, el eje Sevilla-Cádiz-Málaga, que se prolongaría por la mayor parte de Andalucía, y, ya en el interior, la provincia de Valladolid. En el resto de España, sobre todo en la interior, existe con frecuencia un vacío demográfico, muy acusado en provincias como Soria, Teruel y Cuenca, todas ellas situadas en el Sistema Ibérico. Las causas que explican esta desigual distribución son complejas. En algunos casos son el resultado de condicionantes naturales: los grandes "vacíos poblacionales" 2
  3. 3. están vinculados a un medio físico difícil (zonas montañosas del sistema Ibérico, Pirineos centrales…; zonas desérticas de los Monegros, sudeste...) con densidades inferiores a los 10 hab/km2. Sin embargo, los acusados contrastes entre interior/periferia responden esencialmente a razones históricas y económicas, en especial a los movimientos migratorios interiores desde el campo a la ciudad y desde las zonas más pobres a las más desarrolladas. La población es atraída por las áreas de mayor dinamismo económico. Por ello, presentan bajas densidades las zonas marginadas del proceso de industrialización (ambas Castillas, Extremadura, Aragón). Estos movimientos migratorios son, por tanto, la expresión de desequilibrios económicos más profundos: la concentración de las actividades económicas productivas en determinadas áreas del territorio español. 2- LA DINÁMICA NATURAL COMO PRINCIPAL RESPONSABLE DEL CRECIMIENTO DEMOGRÁFICO EN ESPAÑA. La dinámica natural es uno de los factores demográficos que, junto con los movimientos migratorios, explican el volumen actual de la población española y su distribución espacial. El crecimiento natural o vegetativo de la población de un lugar es el resultado de la diferencia entre natalidad y mortalidad. 2.1.- Transición demográfica en España: evolución de las variables de dinámica natural y factores explicativos. En todos los países desarrollados se ha producido una transición demográfica, ligada al desarrollo económico de las sociedades, desde una primera fase de natalidad y mortalidad elevadas hasta una fase final en que ambas son bajas. Este modelo demográfico también se puede aplicar a España, aunque con algunas peculiaridades: - Hasta comienzos del XX (régimen demográfico antiguo), las tasas de natalidad (>35‰) y de mortalidad (>30‰) eran muy elevadas, por lo que el crecimiento vegetativo era muy reducido (entre 0,3%-0,5% anual). Este crecimiento quedaba absorbido por la presencia periódica de situaciones de mortalidad catastrófica, como la epidemia de cólera de 1885. - A comienzos del siglo XX se inicia en España el régimen de transición demográfica, caracterizado por una aceleración en el crecimiento de la población. La disminución de la mortalidad –por las mejoras higiénicas, sanitarias y alimenticias–, pese a mortalidades catastróficas como la epidemia de gripe (1918), y el mantenimiento inicial de elevadas tasas de natalidad traen como resultado un incremento en el ritmo de crecimiento de la población que alcanza el 1% anual en los años 20. La guerra y la inmediata posguerra (años 40) suponen un paréntesis en esta evolución, ya que aumenta la mortalidad (sobremortalidad masculina en el frente) y sobre todo desciende la natalidad, tanto durante la guerra como en la posguerra más inmediata. En los años 60 y primeros 70 (años del "desarrollismo" económico) se registra un fuerte crecimiento vegetativo (cercano al 1,5% anual) –consecuencia del repunte de la 3
  4. 4. natalidad (“baby boom”) y de las mejoras sanitarias que hacen disminuir la mortalidad infantil–. Este crecimiento es regulado por la intensa emigración a Europa. - La segunda mitad de los años 70 marcan el final de la transición demográfica y el inicio de un régimen demográfico moderno, caracterizado por una reducidas tasas de natalidad y de mortalidad y un escaso crecimiento vegetativo. Desde mediados de esa década, cuando la crisis económica empezó a mostrar sus efectos y se producen cambios en la mentalidad social, las tasas de natalidad comenzarán a descender a un ritmo muy rápido, situando el crecimiento anual de la población en las cifras más bajas de todo el siglo (0,1% en 1998), próximas al "crecimiento 0". En los inicios del S. XXI el efecto natalista de la inmigración, y una ligera reactivación de la natalidad en la mujer española, han hecho cambiar en sentido positivo (0,3%) la anterior tendencia hacia el crecimiento natural negativo en el conjunto de España, provocando un ligero repunte de la tasa de natalidad y un descenso de la tasa de mortalidad (por el rejuvenecimiento de la población española). Este régimen demográfico moderno es característico de las sociedades desarrolladas. España lo ha alcanzado tardíamente, pero con aceleración. La transición demográfica española se ha producido con un cierto retraso respecto al mundo desarrollado, y con unas características peculiares (el máximo crecimiento vegetativo se produce al final de la transición y no en sus inicios –donde las tasas de natalidad y de mortalidad descienden casi simultáneamente–) resultado en gran parte de los efectos del diferente ritmo de nuestros procesos de industrialización y urbanización. 2.2.- Situación actual de los componentes esenciales: natalidad, mortalidad y crecimiento vegetativo. La situación actual de la dinámica natural española se presenta como problemática. El principal problema es la desnatalidad, es decir, la muy baja natalidad -por debajo de la necesaria para asegurar el reemplazo generacional-, a la vez que hay un ligero aumento de la mortalidad, debido al mayor envejecimiento de la población, lo que produce, como consecuencia, un estancamiento en el crecimiento vegetativo, que llega a ser nulo o incluso negativo en los momentos actuales. Desnatalidad que se mide tanto a través de la tasa de natalidad -inferior al 10 ‰- como mediante el índice de reposición, que no supera el 1,2 hijos por mujer en edad de reproducción; de esta forma España ostenta las tasas de natalidad y de fecundidad más bajas de todo el mundo. Esta situación, tal como ya se ha indicado, es el resultado de un conjunto de causas económicas, sociales y culturales, entre las que destaca el problema del paro persistente y la inestabilidad en el trabajo probablemente como causa principal; a ellas se unen otras que son fruto de la evolución social: la incorporación permanente de la mujer al trabajo, los mayores costes de formación de la mano de obra en la sociedad de la información y las incertidumbres que provocan en estos tiempos la educación y el futuro de los hijos. Mientras la natalidad ha ido cayendo, la mortalidad ha variado su tendencia a la baja y ha sufrido un ligero aumento debido al progresivo envejecimiento de la población. 4
  5. 5. En efecto, España dispone en estos momentos de una esperanza de vida que la coloca también a la cabeza del mundo, con una media de 78 años, aunque esta larga esperanza de vida viene desde hace varias décadas, razón por la cual se va incrementando de forma rápida y progresiva la proporción de población envejecida, a cuyo incremento contribuye también la progresiva reducción de los efectivos infantiles por la desnatalidad. Así, la cifra de la mortalidad se acerca a la de la natalidad en el conjunto de España. La consecuencia, pues, es que el crecimiento vegetativo de España está estancado, con el riesgo de situarse en unos niveles de crecimiento cero o incluso negativo. 2.3.- Las desigualdades espaciales en la dinámica interna: factores estructurales (envejecimiento) y culturales. Aunque actualmente las tasas de natalidad, mortalidad y de crecimiento natural son bajas en todas las regiones españolas, persisten aún notables desigualdades entre comunidades autónomas. Las comunidades autónomas con menor tasa de natalidad y mayor de mortalidad y, por tanto, las que presentan un menor crecimiento vegetativo son las localizadas en el Noroeste de España: Asturias, Galicia y Castilla y León presentan tasas de crecimiento vegetativo negativo. En el otro extremo, las mayores tasas de natalidad y menores de mortalidad, con un crecimiento vegetativo positivo se encuentran en el arco que va desde el Nordeste al Sur (costa mediterránea, Andalucía), Madrid e islas. Las causas que explican la distinta dinámica natural regional de España están estrechamente ligadas con la estructura por edades de la población. Ésta a su vez es el resultado, en gran parte, de los movimientos migratorios interiores de los años sesenta, que envejecieron las regiones emisoras y rejuvenecieron a las receptoras. Las regiones más envejecidas presentan tasas de natalidad menores y tasas de mortalidad mayores que las jóvenes. Por otro lado, la llegada reciente de inmigrantes extranjeros tampoco fue homogénea. Estas inmigraciones —en especial las de comportamientos demográficos más fecundos (Marruecos, Latinoamérica)— se dirigen esencialmente hacia la costa mediterránea y Madrid, rejuveneciendo su población e incidiendo positivamente en su crecimiento vegetativo. A estos factores demográficos hay que añadir los distintos comportamientos sociales y culturales. La mayor natalidad de la zona meridional de España es consecuencia sobre todo de un mayor índice de fecundidad de esta zona con respecto al resto de España. CONCEPTOS. 5
  6. 6. CENSO DE POBLACIÓN: Es un recuento individualizado de la población de un país en un momento dado. Recoge datos demográficos, económicos y sociales sobre la población (cifra de habitantes, sexo, edad, estado civil, lugar de nacimiento, nacionalidad, nivel de instrucción, características económicas y fecundidad de las mujeres).En España se realiza cada diez años (desde 1981 en los acabados en 1). PADRÓN MUNICIPAL: Es un registro oficial de carácter administrativo, de competencia municipal (sirve de base para la confección del censo electoral) cuya finalidad es conocer el número y las principales características de sus habitantes. Desde 1996 se actualiza anualmente, con anterioridad su renovación se realizaba cada cinco años. TASA BRUTA DE NATALIDAD: Indicador demográfico que expresa la relación, en tantos por mil, entre el número de nacidos durante un año y el promedio de la población existente en dicho año en un lugar concreto. En los países desarrollados, como España, alcanza cifras muy bajas, inferiores a 10 por mil. TASA BRUTA DE MORTALIDAD: Indicador demográfico que expresa la relación, en tantos por mil, entre el número de defunciones habidas en un año en un territorio dado y el promedio de habitantes de ese lugar en ese año. MORTALIDAD INFANTIL: Es aquella que afecta a los niños menores de un año. Se mide mediante la tasa de mortalidad infantil, es decir, la relación entre el número de niños fallecidos antes de cumplir un año de vida y el total de nacidos vivos. El resultado se expresa en tantos por mil. Es un excelente indicador de las condiciones higiénico- sanitarias de un país, al estar referido a un sector de la población muy vulnerable a sus deficiencias. En España es inferior al 5 por mil, indicador del desarrollo socioeconómico de este país y reflejo de una buena estructura sanitaria y de los avances en higiene y alimentación infantil. CRECIMIENTO VEGETATIVO: Indicador demográfico que mide el crecimiento biológico de una población. Se halla calculando la diferencia entre el número de nacimientos (o tasa de natalidad bruta) y el número de defunciones (o tasa de mortalidad bruta). Suele darse en tantos por ciento. España presenta un crecimiento vegetativo muy reducido, próximo al crecimiento cero, similar al de los países europeos desarrollados. CONTROL DE NATALIDAD: Procedimientos, fundamentalmente artificiales, a través de los cuales se logra reducir la natalidad. Propio de las sociedades modernas, con políticas maltusianas. En España se produce en la segunda mitad de los años setenta tras la crisis económica y el cambio político. DENSIDAD DE POBLACIÓN: Variable utilizada para medir el grado de ocupación de un territorio y que resulta de dividir el número de habitantes por la extensión total de dicho territorio. Se expresa normalmente en habitantes por km2 (h/km2). El principal riesgo que supone su utilización es que puede ocultar parte de la información, ya que la distribución de la población no suele ser homogénea, sino que tiende a la concentración espacial en puntos concretos. 6
  7. 7. TRANSICIÓN DEMOGRÁFICA: Este concepto se emplea para designar un período característico dentro de la evolución demográfica de países que comienzan a vivir un proceso de modernización. Las sociedades tradicionales se caracterizan por una alta natalidad y una alta mortalidad (sobre todo infantil) por lo que el crecimiento demográfico es lento. Las sociedades que comienzan un proceso de modernización, pronto ven reducir su índice de mortalidad infantil, sobre todo por la importación de medicina moderna desde los países avanzados y la difusión de nuevas normas de higiene, mientras su índice de natalidad permanece alto, acorde con las pautas culturales tradicionales. Se produce entonces una "explosión demográfica" que luego cede, cuando se adoptan nuevas pautas reproductivas, características de las sociedades modernas, y entonces reaparece el lento crecimiento demográfico, en un nuevo contexto socio-cultural. ________________________________________________________________________ PRÁCTICAS. Comentario de gráficos lineales sobre la evolución de los efectivos demográficos. Comentario de mapas referidos a la distribución espacial de la población española (bien densidades o bien número de efectivos totales). Comentario de mapas temáticos referidos a los valores alcanzados por las variables de dinámica interna en las distintas provincias o CC.AA. Comentario de gráficos lineales referidos a la evolución de una o más variables de dinámica interna. ________________________________________________________________________ 1. COMENTARIO DE MAPAS REFERIDOS A LA DISTRIBUCIÓN ESPACIAL DE LA POBLACIÓN ESPAÑOLA (BIEN DENSIDADES O BIEN NÚMERO DE EFECTIVOS TOTALES). 2. COMENTARIO DE GRÁFICOS DE BARRAS SOBRE LA EVOLUCIÓN DE LOS EFECTIVOS DEMOGRÁFICOS. 7
  8. 8. 3- Haz un análisis y comentario comparado de CyL con respecto a España tanto en la evolución de la población, como de su crecimiento vegetativo. EVOLUCIÓN DEL CRECIMIENTO VEGETATIVO ESPAÑA Y CASTILLA-LEÓN.- 1983-1994 ESPAÑA CASTILLA-LEÓN 1983 1984 1985 1986 1987 1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 -3 -2 -1 0 1 2 3 4 5 8

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