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Tema 9 la crisis del sistema de la Restauración y la caída de la monarquía 1902 1931

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1.-Los intentos de modernización. Regeneracionismo.
2.-La creciente agitación social y las crisis de 1909, 1917 y 1921.
3.-La dictadura de Primo de Rivera y el fin del reinado.
4.-Evolución demográfica en el primer cuarto del s.XX

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Tema 9 la crisis del sistema de la Restauración y la caída de la monarquía 1902 1931

  1. 1. 1 Tema 9.-La crisis del Sistema de la Restauración y la caída de la Monarquía (1902-1931) 1.-Los intentos de modernización. Regeneracionismo. 2.-La creciente agitación social y las crisis de 1909, 1917 y 1921. 3.-La dictadura de Primo de Rivera y el fin del reinado. 4.-Evolución demográfica en el primer cuarto del s.XX
  2. 2. 2 1.Intentos de modernización. Regeneracionismo. 1. 1. El contexto político y los problemas de España. Tras el desastre del 98, el período que se inicia en 1902, con el ascenso al trono de Alfonso XIII, y concluye en 1923, con el establecimiento de la dictadura de Primo de Rivera, se caracterizó por una permanente crisis política. Diversos factores explican esta situación: • Intervencionismo político del rey: que no respetó el papel de árbitro que teóricamente debía jugar. Su apoyo a los sectores más conservadores del ejército culminó con el respaldo a la Dictadura de Primo de Rivera, que será un elemento clave en el desprestigio de la monarquía. • División de los partidos del "turno“: provocada por la desaparición de los líderes históricos y las disensiones internas. • Debilitamiento del caciquismo, paralelo al desarrollo urbano del país. •Desarrollo de la oposición política y social al régimen de la Restauración: republicanos, nacionalistas, socialistas y anarquistas. Desde 1917 se sucederían gobiernos de coalición; ni liberales ni conservadores consiguieron mayorías suficientes para conformar gabinetes sólidos.
  3. 3. 3 En este contexto de inestabilidad política, el país tuvo que enfrentarse a graves problemas sociales: • Agudización de las luchas sociales. Las posiciones de patrones y trabajadores se fueron enfrentando cada vez más, por causa de la industrialización y de una estructura de propiedad de la tierra desigual e injusta. Anarquismo y socialismo, con raíces en el siglo XIX, se consolidaron. Los anarquistas predominaron en el campo andaluz y entre los obreros industriales de Cataluña, y crearon en 1910 la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), de carácter anarcosindicalista, que lucharía por conseguir una sociedad libertaria mediante la acción directa. Con un sentido más extremista, en 1927 se fundó la Federación Anarquista Ibérica (FAI).
  4. 4. 4 Los socialistas destacaron entre la industria siderúrgica y minera del País Vasco, Asturias y León, y entre el proletariado madrileño. De su seno surgiría como escisión el Partido Comunista de España (PCE) en 1920, aunque apenas tuvo relevancia en estos años. La conflictividad social aumentó mucho a partir de 1917. La neutralidad española en la I Guerra Mundial produjo grandes beneficios empresariales, pero también carestía para la mayoría de la población. En ese contexto hay que situar el fenómeno del “pistolerismo” catalán, con enfrentamientos a tiros entre miembros de los sindicatos libres (al servicio de los patronos) y del sindicato único anarquista. Dejó un reguero de muertos y se prolongó hasta la llegada de la Dictadura.
  5. 5. 5 • La “cuestión religiosa”: se reavivaron las protestas contra el poder de la Iglesia, especialmente en la enseñanza. El anticlericalismo se extendió por buena parte de la población urbana y las clases populares. La división entre derecha e izquierda en muchos casos se manifestó como un conflicto entre clericalismo y anticlericalismo, y se llevarían a cabo algunas medidas para poner el catolicismo al día, como la fundación de sindicatos agrarios católicos, con implantación, sobre todo, en zonas rurales del interior. • La “cuestión militar”: el ejército, humillado en 1898, recibía críticas crecientes de los sectores opositores (republicanos, socialistas, nacionalistas), lo que aumentó el descontento de los militares. • Consolidación del movimiento nacionalista en Cataluña y el País Vasco. • El "problema de Marruecos“: la presencia de Francia en el norte de África y la amenaza de participación de Alemania, llevaron a España a implicarse más en Marruecos, para evitar el predominio de estos países en el Mediterráneo. Pero habría otras razones: renovar el prestigio perdido frente a las grandes potencias después de 1898; y dar respuesta a los intereses económicos de la oligarquía financiera. En la Conferencia de Algeciras (1906) se acordó el reparto entre Francia y España del territorio marroquí. A España le correspondió la franja norte. Desde 1909 se inició un conflicto bélico, la guerra de Marruecos, muy impopular en el país, que ensanchó el foso que separaba al Ejército y la opinión pública, esencialmente las clases populares.
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  8. 8. 8 1. 2. El regeneracionismo y los intentos de modernización. El término regeneracionismo encuadra las críticas al sistema de la Restauración, originado en círculos intelectuales, que acabó por crear un estado de opinión muy generalizado tras el Desastre del 98. Su principal teórico fue Joaquín Costa, a quien se sumaron intelectuales de la época, como Unamuno, Maeztu, Ortega o Azaña, aunque tendrían evoluciones muy diversas. Sus teorías llegaron a influir en políticos de la Restauración, como Maura. La reflexión regeneracionista sobre el “problema español” se puede sintetizar en tres puntos: • Un diagnóstico pesimista sobre el pasado español. La historia de España es contemplada como un proceso que desembocaba en una “nación frustrada”. • La solución a los problemas de España había que buscarla en Europa, donde otros países más avanzados aparecían como una realidad que gozaba de riqueza material, orden social, auténticos sistemas parlamentarios y de una expansión popular de la cultura. • El sistema político de la Restauración lo resumió Costa en dos rasgos negativos: oligarquía y caciquismo. El país estaba dirigido por una “minoría absoluta, que atiende exclusivamente a su interés personal, sacrificándole el bien de la comunidad”.
  9. 9. 9 1. 3. La crisis de 1905 y el regeneracionismo de Maura (el “revisionismo político”). En 1905 estalló una grave crisis en Cataluña. En 1901 se había fundado la Lliga Regionalista, partido nacionalista liderado por Prat de la Riba y Francesc Cambó. Su victoria en las elecciones locales de 1905 alarmó al ejército que veía en peligro la unidad del país. Los comentarios satíricos anticastrenses en la publicación barcelonesa Cu-cut, llevaron a que trescientos oficiales asaltaran e incendiaran las imprentas. La reacción del gobierno fue ceder ante el Ejército: en 1906 se aprobó la Ley de Jurisdicciones que identificaba las críticas al Ejército como críticas a la Patria y pasaban a ser juzgadas por la jurisdicción militar. La reacción pública fue inmediata. Una nueva coalición nacionalista, Solidaritat Catalana, consiguió una clara victoria electoral en 1907, reduciendo drásticamente la representación de los conservadores y liberales en Cataluña.
  10. 10. 10 En enero de 1907 el rey nombró jefe de Gobierno a Antonio Maura, líder del Partido Conservador, que emprendería un ambicioso programa de gobierno influido por las teorías regeneracionistas. Desarrolló la Ley de Protección de la Industria Nacional, un plan de reconstrucción naval y actuaciones dirigidas a mejorar la situación de la agricultura. Para atender las demandas sociales, en 1908 estableció el Instituto Nacional de Previsión (antecedente de la Seguridad Social), y reguló también el descanso dominical y la jornada laboral de mujeres y niños. También modificó la ley electoral. Su más ambiciosa reforma sería la Ley de Administración Local, por la que se creaban las mancomunidades, asociaciones de las Diputaciones de cada región, un primer paso hacia un autogobierno regional. Todo su programa reformista se vio frenado por la crisis de 1909.
  11. 11. 11 Por su parte, José Canalejas, del Partido Liberal, emprendió el intento más importante de regeneración del sistema para lograr su progresiva democratización y ampliar sus bases sociales. Intentó la secularización del Estado (“Ley del Candado” 1910, que limitaba el crecimiento de las órdenes religiosas) y la intervención en materia social : -Reducción de las jornada laboral; -Ley de accidentes de trabajo; -Prohibición del trabajo femenino nocturno; -Supresión del impuesto de consumos por otro progresivo de las rentas urbanas; -Desaparición de la redención en metálico del reclutamiento. Intentó resolver la cuestión catalana con un proyecto de Mancomunidad preparado con la colaboración de Enric Prat de la Riba.
  12. 12. 12 1. 4. La oposición al sistema -El republicanismo fue la fuerza de oposición más importante. Representaba el anhelo de intelectuales y algunos sectores de las clases medias a una democratización política que identificaban con el régimen republicano. El impulso regenerador y unificador dio sus frutos en 1903 con la formación de la Unión Republicana que tuvo un notable éxito electoral en las grandes ciudades. Estuvieron bastante desorganizados: las divergencias terminaron por dividirlo: en 1908 se escindió el sector radical liderado por Alejandro Lerroux, que formó el Partido Radical. Lerroux fue un político populista y demagogo que en sus primeros años en la carrera política destacó por su anticlericalismo. Creó la Alianza Republicana el 11 de febrero de 1926, aniversario de la Primera República Española, y la componían cuatro fuerzas políticas que iban desde el republicanismo histórico a los nuevas formaciones republicanas. Entre ellas estaba Acción Republicana, fundada por Manuel Azaña.
  13. 13. 13 -El nacionalismo catalán era el de mayor relevancia en las primeras décadas del siglo XX. Estuvo dominado por la Lliga Regionalista, fundada en 1901. Esta formación política propugnaba que se debía aunar regeneración política, modernización económica y autonomía para Cataluña. Francesc Cambó era su principal dirigente, y Prat de la Riba el ideólogo. Era un partido conservador, católico y burgués con dos objetivos principales: ·Autonomía política para Cataluña dentro de España. La Lliga nace alejada de cualquier independentismo. Cambó llegó a participar en el gobierno de Madrid, pese a no conseguir ninguna reforma ante el cerrado centralismo de los gobiernos de la Restauración. ·Defensa de los intereses económicos de los industriales catalanes. Defensa de una política comercial proteccionista. El nacionalismo catalán se extendió esencialmente entre la burguesía y el campesinado. Mientras tanto, la clase obrera abrazó mayoritariamente el anarquismo. La Lliga era el partido que defendía los intereses de la burguesía catalana, no contando con el apoyo de la clase obrera ya que no atendía a las reformas sociales. Practicó una política pactista colaborando en ocasiones con los partidos del turno, tanto con el Partido Conservador como con el Partido Liberal.
  14. 14. 14 -El nacionalismo vasco sufrió un duro y largo enfrentamiento tras la muerte de Sabino Arana (1903), fundador y líder del Partido Nacionalista Vasco (PNV), con dos bandos: por un lado, el sector independentista y defensor de las ideas aranistas; y, por otro; un sector más moderado, liberal y posibilista que optaba por la autonomía vasca dentro de España. Con la nueva estrategia del sector moderado autonomista, el nacionalismo vasco se expandió desde Vizcaya al resto de las provincias vascas, se aproximó a la burguesía industrial, amplió sus bases sociales y se consolidó como la fuerza mayoritaria en el País Vasco.
  15. 15. 15 2. La creciente agitación social y las crisis de 1909, 1917 y 1921. 2. 1. La Semana Trágica de Barcelona (1909). Barcelona, corazón en aquella época de la industrialización española, había vivido desde principios de siglo un gran auge de las movilizaciones obreras que había culminado en 1907 con la creación de Solidaridad Obrera, organización anarquista que nació como respuesta a la burguesa y nacionalista Solidaritat Catalana. Alejandro Lerroux y su Partido Republicano Radical también se desarrollaron en la Ciudad Condal con un programa demagógico y anticlerical. La Ley de Jurisdicciones de 1906 trajo un reforzamiento del anticlericalismo y antimilitarismo en la ciudad. La política autoritaria del gobierno de Maura no ayudó a calmar los ánimos. Sin embargo, fue la guerra de Marruecos, la que determinó el estallido de la Semana Trágica: los ataques de los habitantes del Rif contra los trabajadores españoles de una compañía minera llevó a la movilización de reservistas. Las protestas obreras pronto aparecieron en Barcelona y Madrid, impidiéndose en la primera el embarco de soldados.
  16. 16. 16 Los primeros choques militares en Marruecos, se saldaron con el Desastre del Barranco del Lobo (1200 bajas españolas). El día 26 de julio estalló la huelga general en Barcelona, convocada por Solidaridad Obrera y la UGT. Se iniciaron tres días de protestas, quemas de conventos, enfrentamientos con el ejército. La Semana Trágica tuvo un brutal coste humano: un centenar de muertos, heridos, destrucciones... La represión fue muy dura y culminó con el juicio sin garantías y la ejecución de Francisco Ferrer y Guardia, pedagogo anarquista y fundador de la Escuela Moderna. Los hechos acabaron con el programa reformista de Maura (dimisión). Mientras, el PSOE conseguía que Pablo Iglesias fuera elegido diputado en 1910, el liberal José Canalejas llevó a cabo el último intento regeneracionista dentro del sistema de la Restauración. Su acción reformista (servicio militar obligatorio en tiempos de guerra, ley del "candado", Ley de Mancomunidades que se vio finalmente frustrada en el Senado) acabó brutalmente con su asesinato por un anarquista en 1912. En adelante, podemos hablar de una crisis permanente de los partidos del turno.
  17. 17. 17 2. 2. La crisis de 1917. El mal reparto social de los beneficios del boom económico y la creciente inflación llevaron a una profunda y compleja crisis en 1917. En ella podemos distinguir diversos aspectos: • Crisis militar: El descontento entre los oficiales "peninsulares" ante los rápidos y, a veces inmerecidos, ascensos de los "africanistas" culminó con la creación de las Juntas de Defensa; especie de sindicatos militares. Inicialmente reprimidas por el presidente García Prieto, sus amenazas llevan a Alfonso XIII a destituirle y dar el gobierno a Eduardo Dato (conservador), quien las aceptó aunque iban contra la disciplina militar y la subordinación del ejército al poder civil. Como no tenía el apoyo del parlamento, el nuevo mandatario cerró las Cortes.Manuel García Prieto, el presidente astorgano
  18. 18. 18 • Crisis parlamentaria: Ante la suspensión de las garantías constitucionales por parte de Dato, sesenta y ocho diputados y senadores de la Lliga Regionalista, republicanos, socialistas e incluso del partido liberal constituyeron en Barcelona una Asamblea Nacional de Parlamentarios que demandó un cambio de gobierno y la convocatoria de Cortes Constituyentes. El Gobierno la disuelve mediante el empleo de la fuerza. • Crisis social: la huelga general de 1917: Convocada en agosto por CNT y UGT tuvo un amplio seguimiento en las ciudades y se saldó con un centenar de muertos y miles de detenidos.Comité organizador de la huelga y movilizaciones Eduardo Dato
  19. 19. 19 La huelga general, sin embargo, trajo inmediatas consecuencias. Ante la amenaza de revolución obrera, las Juntas de Defensa abandonaron sus peticiones y apoyaron la represión contra los huelguistas. Por otro lado, la dimisión de Eduardo Dato y la formación de un gobierno de coalición con la participación de la Lliga Regionalista trajo la inmediata desactivación de la Asamblea de Parlamentarios. Dentro del contexto de enfrentamiento entre anarquistas y empresarios, la aplicación de la "Ley de Fugas", que establecía la pura y simple ejecución sin juicio de los detenidos exacerbó aún más el conflicto. La respuesta anarquista llegó en 1921 con el asesinato de Eduardo Dato, presidente del gobierno. Dos años después, el líder anarquista Salvador Seguí murió asesinado. Eduardo Dato reunido con el Rey y el líder anarquista Salvador Seguí
  20. 20. 20 2.3.Repercusiones de la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Cuando estalló la Gran Guerra, el gobierno de Eduardo Dato declaró la neutralidad, que fue respaldada por todos los partidos. A pesar de la neutralidad oficial, las fuerzas políticas y los sectores sociales mejor informados y con inquietudes políticas se dividieron en dos bandos, los aliadófilos y los germanófilos. Se puede decir que los sectores más conservadores de España simpatizaron, por lo general, con los Imperios Centrales, representantes del orden y de la autoridad, mientras que los sectores más liberales y la izquierda se inclinaron con los aliados, que representaban los principios democráticos. Solo los anarcosindicalistas y una minoría socialista calificaron la guerra como un enfrentamiento entre imperialismos, sin decantarse por unos o por otros.
  21. 21. 21 La neutralidad favoreció una espectacular expansión de la economía. España se convirtió en abastecedora de los países beligerantes, a los que suministró materias primas y productos industriales. Sin embargo, mientras la burguesía industrial y financiera se enriqueció con los beneficios extraordinarios de la guerra, las clases trabajadoras sufrieron un fuerte descenso de su nivel de vida, a pesar del alza de los salarios, por la escasez y por la subida vertiginosa de los precios de los productos de primera necesidad. Esta situación agravó las diferencias sociales de la época y provocó una gran agitación social y el auge del movimiento obrero. Este clima de extrema tensión social intensificó el número de huelgas.
  22. 22. 22 2.4.El impacto de la Revolución Rusa (1917) Influyó sobre todo en las organizaciones políticas y sindicales, pero también en las clases conservadoras, que a partir de entonces comienzan a temer que la expansión de los postulados de la revolución rusa, el comunismo soviético, llegue también a nuestro país. En el partido socialista, PSOE, el triunfo de la revolución bolchevique en Rusia y la fundación de la III Internacional en 1919, dividieron al partido. Una minoría prosoviética, favorable al ingreso en la Internacional Comunista, fundó en 1921 el Partido Comunista de España (PCE). También contribuyó la revolución rusa, debido a la crisis social, agudizada por la recesión económica de posguerra, al enorme crecimiento de los sindicatos y radicalizó las posturas de las clases trabajadoras. Así, la UGT aumentó el número de sus afiliados de 160.000 en 1916 a 240.000 en 1921 y, su presencia en el medio rural, sobre todo en Andalucía; y la anarcosindicalista CNT que pasó de 80.000 afiliados en 1916 a 600.000 en 1920; de ellos, más de la mitad procedían de Cataluña.
  23. 23. 23 2. 3. Marruecos y la crisis de 1921. Cuando la guerra duraba ya tres años, en 1912, Francia y España pactaron un nuevo reparto de Marruecos para mejor hacer frente a la resistencia de las cabilas rifeñas. Tras finalizar la I Guerra Mundial, el general Berenguer se pondría al frente de un ejército mal preparado y equipado, en el que destacaban los Regulares, tropas indígenas, y la Legión, cuerpo fundado por Francisco Franco y Millán Astray a imagen de la Legión extranjera francesa. En el verano de 1921, las tropas españolas se embarcaron en una acción mal planificada dirigida por el general Fernández Silvestre. El líder guerrillero Abd-el-Krim, atacó las posiciones españolas con una fiereza tal que provocó las desbandada de las tropas. Mientras los soldados huían, fueron perseguidos y masacrados. El episodio se conoce como el Desastre de Annual, que costó más de doce mil muertos, entre ellos el general Fernández Silvestre.
  24. 24. 24 Aquellos hechos provocaron una terrible impresión en una opinión pública contraria a la guerra. Hubo grandes protestas en el país y los republicanos y socialistas se apresuraron a reclamar el abandono de Marruecos. La presión de la opinión pública llevó a la formación de una comisión militar que investigara sobre los acontecimientos. Su resultado fue el Expediente Picasso, informe redactado por el General de División Juan Picasso. Pese a las trabas que le pusieron las compañías mineras interesadas en el dominio de Marruecos y altos cargos del gobierno y el ejército, el expediente ponía en evidencia enormes irregularidades, corrupción e ineficacia en el ejército español destinado en África. El expediente no llegó a suponer responsabilidades políticas ni criminales. Antes de que la comisión del Congreso encargada de su estudio fuera a emitir su dictamen, el 13 de septiembre de 1923 el general Miguel Primo de Rivera dio un golpe de estado y estableció una dictadura militar. Soldado herido en Marruecos Retrato de Millán Astray
  25. 25. 25 3. La dictadura de Primo de Rivera y el fin del reinado. 3. 1. Las causas del golpe de Estado: Diversos factores explican que la dictadura militar empezara a contemplarse como una solución a la crisis del país entre la alta burguesía, gran parte de las clases medias y el Ejército: • Descontento del ejército tras el desastre de Annual y el afán de evitar las consecuencias del expediente Picasso para algunos importantes generales, entre ellos el general Berenguer. • Auge de los nacionalismos periféricos y ascenso de republicanos y del movimiento obrero. • El triunfo del fascismo en Italia tras la Marcha sobre Roma en 1922 y el ascenso al poder de Mussolini.El general Primo de Rivera y Benito Mussolini
  26. 26. 26 3. 2. El golpe de Estado de 1923. El 13 de septiembre de 1923, el capitán general de Cataluña Miguel Primo de Rivera, dio un golpe de Estado. Alfonso XIII se apresuró a aceptar el pronunciamiento y encargó al general sublevado la formación de un nuevo Gobierno o Directorio compuesto exclusivamente por militares. Las primeras medidas se encaminaron a establecer una férrea dictadura militar. Primo se convirtió en ministro único, asesorado por un Directorio Militar. Se declaró el estado de guerra en todo el país y los mandos militares se hicieron cargo de los gobiernos civiles. Se declaró la suspensión de las garantías constitucionales y se disolvieron las Cortes. La actitud de la población osciló entre la satisfacción y la pasividad. La burguesía pensaba en un rápido restablecimiento del orden, mientras muchos españoles vieron en el pronunciamiento el ideal “regeneracionista” de poner fin a la corrupta “vieja política”. Dentro del movimiento obrero, los socialistas adoptaron una posición expectante y cauta, y sólo los anarquistas trataron de ofrecer resistencia. La oposición crecería a medida que la situación se prolongaba. El rey despacha con el General Primo de Rivera
  27. 27. 27 3. 3. El Directorio Militar (1923-1925). Tras el nuevo gobierno estaría el mismo bloque de poder que había dominado el país durante la Restauración, la oligarquía de terratenientes e industriales. El Directorio Militar tomó rápidamente medidas para controlar la situación: • Prohibición de la bandera y el himno catalán y restricción de la lengua catalana al terreno privado. • Política de "mano dura" en todo lo referente al orden público. • Formación de la Unión Patriótica, partido único bajo la dirección de un militar. Se trataba de seguir el modelo fascista impuesto por Mussolini en Italia. • El Desembarco de Alhucemas en 1925, el primer desembarco anfibio moderno de la Historia, fue un gran éxito del gabinete, y puso fin de la resistencia de las cabilas del Rif . Su líder Abd-el-Krim se entregó a las autoridades del Marruecos francés. El fin de la guerra en Marruecos les dio gran popularidad al dictador, animándole a continuar al frente del país.
  28. 28. 28 3. 4. El Directorio Civil (1925-1930). En diciembre de 1925 se restableció el Consejo de Ministros, sustituyendo al Directorio Militar. Se trataba de institucionalizar la dictadura. El nuevo gobierno fue conocido como Directorio civil por la entrada de políticos civiles, como José Calvo Sotelo (ministro de Hacienda) o el conde de Guadalhorce (Fomento). En 1927 se creó la Asamblea Nacional Consultiva formada en su mayoría por miembros de la Unión Patriótica elegidos mediante sufragio restringido (copia del Gran Consejo Fascista). Fue inoperante: su proyecto de una nueva Constitución disgustó a casi todos. A la altura de 1929, la Dictadura apenas tenía respaldo, empezando por el rey. Directorio Militar José Calvo Sotelo
  29. 29. 29 Podemos sintetizar la política del nuevo gabinete en tres ámbitos: • Política económica: desarrolló una política de nacionalismo económico en un contexto internacional favorable (los “felices veinte”). Creó el monopolio de petróleos (CAMPSA) y la Telefónica. Intentó introducir un impuesto global sobre la renta, que tuvo muchas resistencias. • Obras Públicas: puso en práctica ambiciosas obras hidráulicas, amplió la red carreteras y modernizó la de ferrocarriles. • Política laboral: creó los “comités paritarios” para resolver los conflictos entre obreros y patronos. Se inspiró en algunos aspectos del corporativismo fascista y contó con la colaboración de los socialistas. Estas medidas, combinadas con la represión, redujeron la conflictividad social.
  30. 30. 30 3. 5. La oposición al régimen y la caída de Primo de Rivera. En sus comienzos, la oposición se limitó a algunos representantes de la “vieja política” (liberales y conservadores). En cuanto al movimiento obrero, la oposición de los anarcosindicalistas fue liquidada de forma contundente y rápida. Más importancia tuvo la oposición de los intelectuales. El más destacado fue Miguel de Unamuno, cesado en sus cargos académicos y desterrado a Fuerteventura. Huyó y se refugió en Hendaya, desde donde hostigó sin descanso a la Dictadura. A partir de 1927, esta actitud intelectual conectó con un movimiento estudiantil organizado en la Federación Universitaria Escolar (FUE), que protagonizó protestas. El Gobierno cerró varias universidades. Los grupos republicanos, muy divididos y dispersos, se fueron reorganizando. Lerroux creó la Alianza Republicana y Azaña fundó Acción Republicana. Surgieron disensiones en el propio ejército. La crisis mundial de 1929 devolvió a España la huelga y el desorden social, acrecentando el descontento. Entonces los socialistas se apartaron de la colaboración y se decantaron con claridad por la salida republicana. El 27 de enero de 1930, Primo de Rivera presentó su dimisión al monarca, que se apresuró a aceptarla. El general murió en Francia dos meses después.
  31. 31. 31 3. 6. De la monarquía a la república. Tras la dimisión de Primo de Rivera, Alfonso XIII nombró jefe de Gobierno al general Berenguer. Se iniciaba así un período conocido humorísticamente como la "Dictablanda", en el que se intentó infructuosamente volver a la situación previa a 1923. Los partidos tradicionales, liberales y conservadores, eran incapaces de articular un sistema de partidos aceptable por la sociedad española. La lentitud en la vuelta a las libertades constitucionales, fue aprovechada por una oposición que cada vez conseguía más apoyo. En agosto de 1930 republicanos, socialistas y otros grupos de oposición firmaron el denominado Pacto de San Sebastián, por el que se comprometían a derrocar la monarquía e instaurar un régimen democrático. Para coordinar la labor de oposición crearon un Comité Revolucionario presidido por Niceto Alcalá Zamora, republicano bastante conservador. El general Berenguer
  32. 32. 32 Con un Alfonso XIII vez más aislado, incluso los militares empezaron a ver con buenos ojos las posibilidad republicana. Incluso la CNT apoyo a la conspiración para traer la República. El 15 de diciembre de 1930, fracasó una sublevación militar republicana en Jaca. Sus líderes, Galán y García Hernández, fueron juzgados y ejecutados. La mayor parte del Comité Revolucionario fue detenido, en medio de un creciente descontento antimonárquico. Berenguer dimitió el 14 de febrero de 1931 dando paso a un nuevo gobierno presidido por el almirante Aznar. El nuevo gabinete convocó elecciones municipales para el 12 de abril, se trataba de ir volviendo poco a poco a la legalidad constitucional. Sin embargo, las elecciones locales se convirtieron en un plebiscito sobre la monarquía. El triunfo aplastante en las zonas urbanas de las candidaturas republicanas y socialistas precipitaron la abdicación del rey y la proclamación de la República el 14 de abril de 1931. Galán y García Hernández Proclamación de la II República
  33. 33. 33 4.- La evolución demográfica de España en el primer tercio del siglo XX En el primer tercio del siglo XX se produjo en nuestro país la transición demográfica, aunque con retraso respecto a otros países de Europa occidental, en los que este proceso tuvo lugar en el último tercio del siglo XIX. En España, la caída de las tasas de mortalidad y de natalidad fue simultánea, mientras que en los países industrializados la reducción de la mortalidad precedió a al descenso de la natalidad. Pese a todo, el descenso más rápido de la mortalidad que de la natalidad explica que la población experimentase un importante crecimiento. Esta fue la clave la modernización demográfica de España que se prolongaría hasta la segunda mitad del siglo XX.
  34. 34. 34 3.1.El crecimiento de la población. Desde fines del siglo XIX comenzó el descenso de la tasa de mortalidad (del 29%o en 1900 al 17%o en 1930) y en particular de la mortalidad infantil (de 204 fallecidos de menos de un año por cada mil nacidos en 1900 a 117 en 1930), y como consecuencia aumentó la esperanza de vida al nacer (de 35 años en 1900 a 50 en 1930). Los factores que contribuyeron a ese descenso fueron: la práctica desaparición de mortalidad catastrófica, con la excepción de la letal epidemia de gripe de 1918, y la mejora de las necesidades básicas (alimentación, vestido y vivienda), así como de los servicios públicos higiénicos y sanitarios, de limpieza, alcantarillado y agua potable. Estas mejoras atenuaron e incluso acabaron con las enfermedades infectocontagiosas (diarreas y gastroenteritis) que causaban la mayor parte de las defunciones, sobre todo en la infancia. Por su parte, el descenso de las tasas de natalidad fue más lento (del 34%o en 1900 al 28%o en 1930) y se debió a la modernización de la vida urbana y la incipiente incorporación de la mujer al trabajo no doméstico, hecho que favoreció el control de la natalidad con medidas anticonceptivas elementales. El tardío pero intenso descenso de la mortalidad elevó las tasas de crecimiento natural a nivel de las europeas del siglo XIX (por encima del 1% anual).
  35. 35. 35 3.2.Los movimientos migratorios y el proceso de urbanización. Los movimientos migratorios tanto interiores como exteriores se multiplicaron a partir de fines del XIX. En los primeros años del siglo XX aumentó de forma muy notable la emigración a ultramar, teniendo un espectacular aumento hasta 1914 IGM (Cuba, Argentina). El proceso migratorio interior estuvo íntimamente relacionado con el progreso del sector industrial y terciario y con el desarrollo urbano de este periodo El proceso de urbanización comenzó en la segunda mitad del siglo XIX y se aceleró a partir de las décadas de 1910 y 1920 por el desarrollo de la industria. En 1930 Madrid y Barcelona superaban ya el millón de habitantes y diez capitales de provincia, los 100.000 habitantes. Entre 1900 y 1930 la población urbana creció pero todavía estábamos lejos de la tasa de urbanización de los principales países industriales europeos. La modernización demográfica y económica se reflejó también en la distribución de la población activa con un descenso en la agricultura y una creciente mano de obra industrial y de servicios.

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