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Tema 6. La conflictiva construcción del estado liberal (1833-1874)

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1.-El carlismo como último bastión absolutista.
2.-Las Regencias (1833-1843)
3.-El triunfo y consolidación del liberalismo en el reinado de Isabel II.
4.-El Sexenio Democrático.
5.-Los inicios del movimiento obrero español.

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Tema 6. La conflictiva construcción del estado liberal (1833-1874)

  1. 1. Tema 6. La conflictiva construcción del Estado Liberal (1833-1874) 1.-El carlismo como último bastión absolutista. 2.-Las Regencias (1833-1843) 3.-El triunfo y consolidación del liberalismo en el reinado de Isabel II. 4.-El Sexenio Democrático. 5.-Los inicios del movimiento obrero español.
  2. 2. 2 1.El carlismo como último bastión absolutista. 1.1. Las dos primeras Guerras Carlistas. Tras la muerte de Fernando VII, estaba por desarrollarse en España la transición de un régimen de monarquía absoluta a otro de monarquía parlamentaria, que se democratizaría progresivamente, al amparo de diferentes constituciones. La transición no sería fácil ni corta, y se encontraría con numerosos problemas a lo largo del convulso siglo. El primero de ellos surge nada más desaparecer el Rey, en 1833, reapareciendo a lo largo del periodo; se trata del conflicto carlista. La firma de la Pragmática Sanción por Fernando VII en 1830, derogando la Ley Sálica que impedía el acceso al trono de mujeres, haría posible a su muerte el nombramiento como reina de su hija Isabel bajo la regencia de su madre, María Cristina de Borbón. Sin embargo aquel hecho provocó la sublevación de Carlos María Isidro, hermano del difunto rey, que se autoproclamó heredero al trono en el Manifiesto de Abrantes (1 de octubre de 1833), como Carlos V.
  3. 3. 3 Las Guerras Carlistas son guerras civiles que se desarrollan en la España del siglo XIX entre la rama carlista de los Borbones, partidarios del absolutismo, y los gobiernos liberales. Los carlistas encontraron mayores apoyos en el País Vasco, Navarra, Cataluña y el Maestrazgo, en torno al lema “Dios, Patria, Rey” y la defensa de los fueros tradicionales. Las acciones militares de esta guerra se desarrollaron desde la muerte de Fernando VII en 1833 hasta 1876, a comienzo del reinado de Alfonso XII, en tres fases claramente diferenciadas: Primera (1833-1839) Segunda (1846-1849) Tercera (1872-1876)
  4. 4. 4 a) La Primera Guerra Carlista (1833-1839) El conflicto sucesorio escondía un enfrentamiento que dividió política y socialmente al país. En el bando isabelino se agruparon las altas jerarquías del ejército, la Iglesia y el estado, y a ellos se unieron los liberales, que vieron en la defensa de los derechos dinásticos de la niña Isabel la posibilidad del triunfo de sus ideales. En el bando carlista se agruparon todos los que se oponían a la revolución liberal: pequeños nobles rurales, parte del bajo clero y muchos campesinos de determinadas zonas del país, muy influenciados por los sermones de sus párrocos y para los que el liberalismo venía a suponer simplemente un aumento de impuestos. Todos estos grupos identificaron sus intereses con la defensa de los derechos al trono de Carlos y los ideales que defendía, el absolutismo y el inmovilismo absoluto. La guerra se desarrolló en las zonas rurales de las provincias vascongadas, Navarra, Cataluña, Aragón, Castilla, Nordeste de León (Riaño) y Valencia, donde los carlistas tuvieron más respaldo social. Esta distribución geográfica debe verse en el contexto de un conflicto campo-ciudad. Las ciudades vascas fueron leales a los liberales
  5. 5. 5 Dos fueron los grandes personajes de este episodio bélico: el carlista Zumalacárregui, muerto en el sitio de Bilbao en 1835, y el liberal Espartero. Tras unos primeros años de incierto resultado con predominancia carlista, a partir de 1837, sus derrotas fueron continuas y Don Carlos terminó huyendo a Francia. Fue el final del absolutismo en España y marcó el inicio de la España de régimen liberal. La guerra concluyó con el denominado Convenio o Abrazo de Vergara (1839). Acuerdo firmado por Espartero y Maroto, principal líder carlista tras la muerte de Zumalacárregui. En el acuerdo se reconocieron los grados militares de los que habían luchado en el ejército carlista y se hizo una ambigua promesa de respeto de los fueros vasco-navarros. En realidad, se mantuvieron algunos de los privilegios forales y se eliminaron otros.
  6. 6. 6 b)Segunda Guerra Carlista (1846-1849) Surge tras el fracaso de las negociaciones para casar a Isabel II con el pretendiente carlista don Carlos Luis de Borbón (1818-1861). Finalmente, la reina se casó con su primo Francisco de Asís de Borbón, lo que desencadenó el conflicto, que duró de 1846 a 1849. Esta segunda fase de la guerra carlista tuvo menor intensidad que la anterior, y se desarrolló de forma intermitente en Cataluña, Aragón, Navarra y Guipúzcoa. Carlos Luis, aspirante al trono como Carlos VI, sería derrotado y hecho prisionero. Además de las pérdidas humanas que supusieron, las dos primeras guerras carlistas tuvieron como consecuencias unos enormes gastos que se sumaron a los de la Guerra de la Independencia y a los de la pérdida de las colonias americanas. Provocarían la urgente necesidad de ingresar dinero, lo que aceleraría las diferentes desamortizaciones del s. XIX, pero primando su aspecto económico y descuidando la idea de reforma agraria. Otra consecuencia de esta guerra fue que los militares se convirtieron en árbitros de la política del momento. (Tercera Guerra Carlista en diapositiva 37)
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  8. 8. 8 2.-Las Regencias (1833-1843) 2.1. Las reformas administrativas en la Regencia de María Cristina. Ante la minoría de edad de Isabel, María Cristina de Borbón asumió la Regencia en 1833. En un principio el gobierno estaría en manos de los moderados de Cea Bermúdez, quienes, entre otras medidas, establecieron la división provincial de España que, con algunos retoques, se mantiene en la actualidad. Pese a que no se identificaba con el reformismo, los liberales se configuraron como la única fuerza capaz de mantenerla en el trono. Así, María Cristina llamó a Martínez de la Rosa, liberal moderado, a formar un gobierno que hiciera frente a la insurrección carlista. Emprendería una serie de reformas muy moderadas entre las destacó el Estatuto Real de 1834. ESTATUTO REAL DE 1834 • Es una Carta otorgada, no una Constitución (concesión de la Corona al pueblo). • Soberanía: conjunta Rey – Cortes. • Carácter conciliatorio. • El Rey tiene derecho de veto; además convoca y disuelve las Cortes. • El Consejo de Ministros responde antes las Cortes. • Cortes: bicamerales: • Próceres: elegidos por el Rey. • Procuradores: sufragio y elección censitarios.
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  10. 10. 10 La insuficiencia de las reformas de Martínez de la Rosa, en un contexto de guerra civil contra los carlistas, llevó a que los liberales terminaran por escindirse en dos grupos: moderados y progresistas. El proceso se había iniciado durante el Trienio Liberal. El descontento progresista culminó, en el verano de 1835, en una insurrección que se extendió por la mayoría de las ciudades del país y obligó a la regente a entregarles el gobierno. El nuevo gabinete fue presidido por Juan Álvarez Mendizábal, que aprobó medidas de guerra decisivas para el triunfo Cristino, y adoptó las primeras decisiones encaminadas a desmantelar el Antiguo Régimen: libertad de imprenta, ley de supresión de conventos y desamortización de los bienes del clero.
  11. 11. 11 La primera gran desamortización de la historia de España fue la de Juan Álvarez Mendizábal a partir de 1836. Afectó sobre todo a los bienes eclesiásticos, especialmente del clero regular. La mayor parte de los monjes y frailes fueron exclaustrados. Se abandonaron y deterioraron muchos monasterios por toda España. La desamortización continuó después con Espartero. Los compradores y principales beneficiados fueron, en su mayor parte, nobles y burgueses, que comenzaron a formar una nueva clase terrateniente. Los campesinos que adquirieron tierras fueron pocos. Fue un proceso en el que se pensó sobre todo en los intereses de las clases adineradas, que eran la base del sistema liberal. Los campesinos salieron muy perjudicados porque ya no podían alquilar las tierras de la Iglesia; y los que aún tenían tierras no podían competir con los terratenientes, por eso se convirtieron en jornaleros explotados. Muchos campesinos gallegos, asturianos o leoneses emigraron por la falta de rentabilidad de sus minifundios (explotaciones agrarias pequeñas).
  12. 12. 12 2.2. La Constitución de 1837. Las medidas de Mendizábal le enfrentaron con los moderados y con la regente, quien forzó su dimisión en mayo de 1836. El paso atrás de María Cristina provocó en agosto el Motín de los Sargentos de la Granja, que le obligó a devolver el poder a los progresistas y a restablecer la constitución de Cádiz. Pronto el gobierno se dio cuenta de la necesidad de conciliar a los partidos, por lo que puso en marcha la elaboración de una nueva Constitución, la de 1837, más moderada que la de Cádiz,y que estuvo vigente hasta 1845. La regente siguió confiando en los moderados y promoviendo medidas conservadoras, provocando un nuevo motín en 1840 que le llevaría al exilio, haciéndose con el poder Espartero. CONSTITUCIÓN DE 1837 • Soberanía Nacional. • Cortes bicamerales: • Senado: elegido por el Rey entre tres candidatos. • Congreso: sufragio censitario más amplio que en el Estatuto Real. • Rey conserva el poder ejecutivo, derecho de veto y poder de disolución de Cortes. • Ayuntamientos elegidos por Sufragio censitario. • Derechos individuales y libertad de imprenta. • No prohíbe cultos religiosos pero el gobierno se compromete a subvencionar al clero católico.
  13. 13. 13 2.3. La regencia de Espartero (1840-1843). Baldomero Espartero gobernaría durante tres años con el apoyo de militares y progresistas, si bien, su carácter autoritario hizo que pronto perdiera su popularidad. En 1842, los rumores de que el general estaba negociando un tratado de libre comercio con Gran Bretaña, lo que afectaría a la industria textil catalana, motivaron una insurrección en la ciudad de Barcelona. Espartero respondió con una dura represión que incluyó el bombardeo, lo que hundió definitivamente su prestigio. Los moderados y algunos progresistas, organizados por el general Narváez, dieron un golpe de Estado que obligó a Espartero a exiliarse. En mayo de 1844, Narváez se convirtió en jefe del gobierno.
  14. 14. 14 3.El triunfo y consolidación del liberalismo en el reinado de Isabel II REINADO DE ISABEL II (1833-1868) PERIODO DE LAS REGENCIAS (1833-1843) MAYORÍA DE EDAD DE LA REINA (1843-1868) REGENCIA DE MARÍA CRISTINA (1833-1840) REGENCIA DE ESPARTERO (1840-1843) DÉCADA MODERADA (1844-1854) BIENIO PROGRESISTA (1854-1856) GOBIERNOS MODERADO Y DE UNIÓN LIBERAL (1856-1868)
  15. 15. 15 3.1. Los partidos políticos. -El partido moderado representaba básicamente los intereses de los grandes propietarios, y especialmente de los terratenientes. Rechazaba la soberanía nacional ante la que postulaba la soberanía compartida: el poder legislativo debía residir conjuntamente en las Cortes con el Rey. Los moderados propugnaban una monarquía y un gobierno con amplios poderes; unas Cortes bicamerales, con un Senado elitista elegido por la Corona para frenar los posibles impulsos reformistas del Congreso; y unos poderes locales también controlados por el Rey, quien debería elegir a los alcaldes. Defendían también un sufragio censitario muy restringido, que permitiera a la oligarquía monopolizar el régi­men. Por tanto, limitaron los derechos individuales y, sobre todo, los colectivos: prensa, opinión, reunión y asociación. La reina Isabel se alineó claramente con el moderantismo.
  16. 16. 16 -El partido progresista representaba la tendencia reformista y los intereses de la alta burguesía financiera e industrial. Sus miembros defen­dían la soberanía nacional, con un poder legislativo que debía corres­ponder exclusivamente a las Cortes, y un poder ejecutivo fuerte, entregado a la Corona y a un gobierno que debía estar sometido al control de las Cámaras. Eran partidarios de Cortes bicamerales, pero con un Senado electivo y renovable. Defendían los poderes locales de elección popular, y un sufragio más amplio, aunque aún censitario. Se apoyaba en las clases medias urbanas: comerciantes, pequeños fabricantes, empleados públicos, profesiona­les liberales, oficiales del Ejército. Rechazaban los cambios revolucionarios. Defendían el desarrollo de los derechos individuales: opinión, expresión, habeas corpus, residen­cia, propiedad. pero no eran tan favorables a los derechos colectivos: reunión, asociación o huelga. -El Partido Demócrata, surgido de una escisión progresista. Integraba a los progresistas más radicales, republicanos y los primeros socialistas. En su manifiesto de 1849 defendían la soberanía nacional y el sufragio universal, la libertad de conciencia, derechos de reunión y asociación, instrucción primaria universal y gratuita e intervención directa del estado. Nunca participó en el sistema político isabelino. -La Unión Liberal, encabezada por O´Donell, se erige como partido de centro con vocación de erigirse en alternativa. Se convertiría en un partido decisivo en algunos momentos.
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  18. 18. 18 3.2. El protagonismo político de los militares. Una constante del reinado fue la presencia per-manente de militares entre los gobernantes del país: Espar­tero, Narváez, O'Donnell. La partici­pación de los militares en la vida política se debía a varias causas: 1ª­La idea del militar victorioso en un país que había pasado medio siglo en guerra. 2ª­La debilidad de un sistema parlamentario en el que los partidos eran grupos de presión que solo luchaban por el ejer­ cicio del poder, no respetaban el juego parlamentario y recurrían a los militares para acceder al gobierno mediante el pronunciamiento. 3ª­Existía en los medios políticos la convicción de que la pre­ sencia de un militar al frente del ejecutivo, en vez de un civil, garanti-zaba mucho mejor un gobierno fuerte y el mantenimiento del orden. Los militares acostumbraron a la sociedad española a una permanente confusión entre su papel militar y político, de forma que se hizo habitual y legítimo su derecho a intervenir mediante el pronuncia-miento, que se convirtió casi en su método habitual de acceder al gobierno. Conscientes de su debilidad, los mismos políticos civiles acudieron continuamente a la conspiración militar y fomentaron la inestabilidad del régimen.
  19. 19. 19 3.3.El proceso constitucional; la Constitución de 1845. Tras la constitución de 1837 (ver punto 2.2.), y con los nuevos acontecimientos políticos, surgió la necesidad de redactar una nueva ley fundamental. Lo primero que hicieron los moderados tras la marcha de Espartero fue declarar mayor de edad a Isabel II, con tan solo 13 años, en noviembre de 1843. La reina mostró desde un principio su preferencia por los moderados, dejando fuera del juego político al partido progresista. En mayo de 1844 se formó un gabinete presidido por el General Narváez, la gran figura de los moderados. Fue el principal inspirador de una nueva constitución, la de 1845, en vigor hasta 1869, y de otras leyes y reformas introducidas en este periodo. Anuló los aspectos más progresistas del texto constitucional de 1837, dando paso a la soberanía compartida y al aumento de poderes del monarca. Restringe el cuerpo electoral, solo el 1% de la población podía votar. Es una constitución conservadora. CONSTITUCIÓN DE 1845 • Soberanía compartida entre las Cortes y el Rey. • Cortes bicamerales: • Senado: miembros vitalicios de las élites elegidos por la Corona. • Congreso: sufragio censitario restringido (1% de la población). • Rey conserva el poder ejecutivo, derecho de veto y poder de disolución de Cortes. • Alcaldes y presidentes de las diputaciones serían elegidos por el gobierno. • Restricciones a la libertad de prensa.
  20. 20. 20 3.4. la legislación económica de signo liberal -La liberalización del mercado de la tierra y las desamortizaciones. Durante el Antiguo Régimen gran parte de las tierras eran inalienables, bien al estar amortizadas, bien por ser parte de mayorazgos. Para liberalizar el mercado de la tierra se adoptan tres medidas fundamentales: a)La supresión de los mayorazgos (1836) b)La abolición del régimen señorial (1837) c)Las desamortizaciones: consistieron en la expropiación por parte del estado de tierras eclesiásticas y municipales para su venta a particulares en pública subasta. En compensación el estado se haría cargo de los gastos de culto y clero. Ya hemos visto la desamortización de Mendizábal de 1836 (punto 2.1); veamos qué ocurrió con la de Madoz, a partir de 1855. En esta fueron vendidos otros bienes del clero y, sobre todo, bienes comunales (del conjunto de los vecinos de un pueblo). De los ayuntamientos se subastaron los propios (tierras que el ayuntamiento podía alquilar al que quisiera cultivarlas). Su objetivo fundamental era financiar la red de ferrocarriles que se iban a construir. Este proceso se continuó en las décadas siguientes. Consecuencias de esta desamortización: empeoró la situación de muchos labradores pues perdieron el derecho de uso de los bienes comunales (usar los pastos, recoger leña), que servían como complemento de su economía. Fue un proceso en el que se pensó sobre todo en los intereses de las clases adineradas. Los campesinos salieron muy perjudicados porque ya no podían alquilar las tierras de propios ni de la Iglesia.
  21. 21. 21 -La reforma de Mon-Santillán de la Hacienda (1845). La reforma tributaria de 1845 fue una iniciativa de Alejandro Mon y Ramón Santillán sobre la base de las nuevas ideas liberales. Representa la definitiva superación del caos tributario del Antiguo Régimen mediante un sistema fiscal moderno, simplificado y racional, con una clara división entre impuestos directos (contribución sobre bienes inmuebles, cultivos y ganadería; e indirectos. Pese a ello no pudo poner fin a la crónica situación de déficit de la Hacienda Pública. -La ley general de ferrocarriles (1855). La primera línea de ferrocarriles que se creó fue la Barcelona-Mataró (1848). El gobierno progresista de 1855 proclamó la Ley General de Ferrocarriles, conectada con la Desamortización de Madoz. Supuso la formación de las primeras sociedades anónimas por acciones. El objetivo era ofrecer un medio de transporte económico que estimulase la red industrial. La ley dejaba a la iniciativa privada la construcción y explotación de los tramos ferroviarios, ofrecía todo tipo de incentivos para beneficiar la entrada de capital y material extranjero. Por ello los ferrocarriles consumieron acero y carbón británico, en vez de español. Las principales líneas se construyeron hasta 1865, pero posteriormente muchas fueron poco rentables por la escasa actividad económica y el limitado comercio interior. En los años setenta había 6000 kilómetros de vía, que seguían un trazado radial, al situar a Madrid como el centro. Los trenes mejoraron mucho el transporte terrestre y contribuyeron a abaratar los costes del transporte de cereal.
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  23. 23. 23 3.5. La nueva sociedad de clases. La sociedad de clases fue la característica del liberalismo. En esta se determinaba la posición social de un individuo mediante su nivel económico y ocupación profesional. En teoría había más movilidad entre clases, pero en la práctica existían muchas barreras para el ascenso social. a) LA CLASE ALTA. Estaba formada por dos grupos principales: 1. Nobleza. La baja nobleza prácticamente desapareció al diluirse en el resto de la sociedad. La alta nobleza, aunque perdió sus privilegios legales, siguió manteniendo una importante distinción social, una fuerte capacidad económica (algunos incluso la mejoraron con la compra de tierras desamortizadas), y parte de sus miembros siguieron entre las élites políticas. Su principal novedad fue la alianza con la alta burguesía, tanto en los negocios como en las uniones matrimoniales. 2. Alta burguesía (industriales y grandes comerciantes). Era la triunfadora en un nuevo mundo de negocios como la desamortización o el ferrocarril, adoptó modos de vida lujosos y distantes del pueblo. Algunos consiguieron títulos de nobleza. Las burguesías periféricas (vasca y catalana), se acercaban más a la burguesía industrial europea, aunque será marginada del poder político, por lo que en su seno se desarrollará el nacionalismo a fines del XIX. Situación de la mujer: en las clases altas y medias, solían estar limitadas al hogar y al cuidado de los hijos. En las clases populares, además de esto, muchas veces trabajaban fuera, en el campo, fábricas o el servicio doméstico. Todo ello con salarios claramente más bajos que los masculinos.
  24. 24. 24 b) CLASE MEDIA. Compuesta por comerciantes, funcionarios, profesiones liberales o militares. La pequeña burguesía era muy débil. Las clases medas eran limitadas en número, aunque aumentaron a lo largo del siglo. Esta clase comenzó el siglo con una ideología revolucionaria, al luchar por el fin de los privilegios. Pero terminó más conservadora, pues trató de imitar los gustos de las clases altas y marcar diferencias con los niveles sociales inferiores. c) CLASE POPULAR. Su nivel económico era muy bajo y sufría altas tasas de analfabetismo. Los principales grupos eran: 1.Campesinos. En las regiones de la mitad norte predominaban los pequeños propietarios de un nivel económico bastante miserable y apegados a su condición de dueños de algunas tierras. En la mitad sur predominaban los jornaleros sin tierra propia, dependientes de salarios irregulares y escasos y de la voluntad de los terratenientes. 2.Obreros industriales (proletarios). Aunque todavía había bastantes artesanos tradicionales, el proletariado aumentó fuertemente con la industrialización, especialmente en Cataluña y País Vasco. Sus condiciones de vida eran muy duras: sueldos bajos, jornadas largas (a veces entre 12 y 14 horas), fábricas contaminadas, vivienda indigna, ausencia de protección social o despido libre. Esta forma de vida contrastaba de forma insultante con la de los burgueses para los que trabajaban; esto hizo que surgiera la protesta del movimiento obrero. Dentro de este grupo también estarían los asalariados urbanos (criados y servicio doméstico).
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  26. 26. 26 3.6. El reinado de Isabel II. a) La Década Moderada (1844-1854) Como ya hemos visto (punto 3.3) en 1844 el general Narváez llegó al poder e impulsó la redacción de la Constitución de 1845. Otras medidas de este periodd fueron: •Creación en 1844 de la Guardia Civil, fuerza armada encargada de aplicar la ley y orden esencialmente en el medio rural. Como medida complementaria se suprimió la Milicia Nacional. •Reforma del sistema fiscal de 1845, elaborada por Alejandro Mon. Se estableció un nuevo sistema fiscal más racional, basado en los impuestos indirectos, que puso fin al enrevesado sistema impositivo del Antiguo Régimen. •Concordato de 1851. Acuerdo con la Santa Sede por el que el Papa reconoció a Isabel II como reina y aceptó la pérdida de los bienes eclesiásticos ya desamortizados. A cambio el estado español se comprometió a subvencionar a la Iglesia y a entregarla el control de la enseñanza y a encargarle labores de censura. •Construcción del primer ferrocarril de la península (1848).
  27. 27. 27 b) El Bienio Progresista (1854-1856) El poder cada vez más dictatorial de Narváez propició un creciente descontento que culminó en un pronunciamiento de complejo desarrollo en 1854. Iniciado por el general O'Donnell en Vicálvaro (Vicalvarada), el golpe se radicalizó tras la publicación por los rebeldes del denominado Manifiesto de Manzanares, que hizo que consiguiera un amplio respaldo popular y animó a otros generales a unirse a la rebelión. Finalmente el golpe triunfó y propició la formación de un gobierno presidido por el progresista Espartero, regresado a España. La otra gran figura del gobierno, el general O'Donnell creó un nuevo partido, la Unión Liberal, que trató de cubrir un espacio de centro entre moderados y progresistas. Obtuvo mayoría absoluta para gobernar durante dos años con apoyo de los progresistas puros. Durante este corto período destacaron las siguientes medidas: •La desamortización general de Madoz en 1855 que culminó el proceso desamortizador, con los bienes comunales y de los municipios. •Unas nuevas Cortes Constituyentes iniciaron la elaboración de una nueva constitución, de 1856, más progresista que no llegó a aplicarse (non nata). • Medidas para propiciar la modernización económica del país como la Ley de Ferrocarriles de 1855 o la de Sociedades Bancarias y Crediticias de 1856.
  28. 28. 28 c) Gobiernos moderado y de Unión Liberal (1856-1868). La agitación social creciente provocó la ruptura entre Espartero y O'Donnell. Aunque el líder de la Unión Liberal fue nombrado presidente del gobierno en julio de 1856, sería pronto sustituido por Narváez; en octubre de 1856. Se volvía así al régimen moderado de la Constitución de 1845. Tras un período de dos años, O’Donnell y la Unión Liberal volvieron al poder en 1858. Esta época estuvo marcada por la euforia económica ("boom" de los ferrocarriles) y por las aventuras en el exterior: ·Expedición hispano-francesa a Indochina (1858-1863), por el asesinato de varios misio- neros, pero que en el fondo respondía a la intención francesa de adquirir una base colonial en el Sureste asiático. Fue un paseo militar, pero no reportó nada concreto a nuestro país, y sí a los franceses, que iniciaron así su control de la región ·Guerra de Marruecos (1859-1860), que respondía a un intento de expansión colonial en África. El ejército expedicionario dirigido por Prim y Zavala tomó Tetuán y puso cerco a Tánger. Pero la amenaza de una intervención de Inglaterra obligó a aceptar un acuerdo de paz ·Intento de recuperar Santo Domingo (1861), que fracasó por presiones internacionales. ·Expedición a México junto a ingleses y franceses (1862) para castigar el pago de la deuda por parte del gobierno mexicano. ·La guerra contra Perú y Chile a raíz de varios incidentes comerciales y navales, con el bombardeo español de los puertos chilenos (1866). Esta actividad bélica respondía a una búsqueda del prestigio perdido en el exterior, pero apenas dio ningún resultado práctico para el país.
  29. 29. 29 El desgaste y las divisiones en el gobierno llevaron O´Donnell a presentar la dimisión, propiciando la vuelta de Narváez al poder en 1863, lo que marca el inicio del período terminal del partido moderado. La inestabilidad política y la deriva autoritaria de los gobiernos caracterizaron una etapa en la que la bonanza económica llegó a su fin tras la crisis económica de 1864: comenzaron a detenerse las construcciones ferroviarias (las líneas construidas no daban el beneficio esperado), faltaron inversiones extranjeras, los precios cayeron. Hubo escasez de algodón, por la Guerra de Secesión estadounidense, lo que hizo caer en picado la producción textil catalana y disparó los precios. La crisis se extendió a todos los sectores. Además la Bolsa quebró en 1856 por el crack europeo, lo que provocó la ruina de muchos pequeños inversores. A ello se sumó que los progresistas, viendo la imposibilidad de entrar en el gobierno, y dirigidos por el general Prim, se unieron a demócratas y republicanos para denunciar el sistema y a la propia Isabel II. Los intentos de insurrección como el motín de San Gil en Madrid en 1866 fueron duramente reprimidos. El creciente autoritarismo del anciano Narváez llevó a la formación del Pacto de Ostende: demócratas, progresistas y republicanos se aliaron para derribar a Isabel II y el régimen moderado. Las sucesivas muertes de O´Donnell y Narváez dejarían a Isabel II completamente aislada en el verano de 1868.
  30. 30. 30 4.-El Sexenio Democrático (1868-1874) SEXENIO DEMOCRÁTICO (1868-1874) LA REVOLUCIÓN DE 1868 – LA GLORIOSA (sept. – oct.) EL GOBIERNO PROVISIONAL Y LA CONSTITUCION DE 1869 (oct. 1869 – enero 1871) LA MONARQUÍA DEMOCRÁTICA DE AMADEO I DE SABOYA (enero 1871 – feb. 1873) LA I REPÚBLICA Y LA CRISIS DEL SEXENIO (feb. 1873 – dic. 1874)
  31. 31. 31 4.1. La revolución de 1868 y la caída de la monarquía isabelina. La sublevación estalló en septiembre de 1868. Iniciada por el militar unionista almirante Topete en Cádiz, se le unieron rápidamente sublevaciones populares en diversas zonas del país, con formación de Juntas revolucionarias. Isabel II huyó a Francia el día después de que sus tropas fueran derrotadas en Alcolea por los sublevados. La que los progresistas vinieron a denominar "Revolución Gloriosa" había triunfado con gran facilidad en el país. El 8 de octubre de 1868 se constituyó el Gobierno Provisional de la revolución bajo la presidencia del general Serrano, que será nombrado Regente y con Prim como ministro de la Guerra.
  32. 32. 32 4.2. La Constitución de 1869 y la búsqueda de alternativas políticas. El nuevo gobierno se enfrenta a: •Juntas revolucionarias, partidarias de un sistema republicano. •Convocatoria de elecciones a Cortes Constituyentes por sufragio universal masculino (mayores de 25 años). Triunfaron los partidos del gobierno (progresistas, demócratas y unionistas), que aprobaron una nueva constitución (junio de 1869). •Insurrección armada en Cuba, que se venía gestando antes de la revolución. •Búsqueda de un nuevo monarca para la corona vacante. Tras estudiarse varias candidaturas, la elección y aprobación de las Cortes recae en Amadeo de Saboya, hijo de Víctor Manuel II, rey de la recién unificada Italia, con fama de liberal. La Constitución de 1869: • Soberanía nacional. • Sufragio universal directo para los varones mayores de veinticinco años. • Monarquía democrática, con una serie limitación de los poderes del rey. • Poder ejecutivo en manos del Consejo de Ministros. • Poder legislativo en unas Cortes bicamerales. Ambas cámaras, Congreso y Senado, son elegidas por el cuerpo electoral. • Poder judicial reservado a los Tribunales. • Amplia declaración de derechos, reconociéndose por primera vez los derechos de reunión y asociación. • Libertad de cultos religiosos.
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  34. 34. 34 4. 3. La monarquía democrática de Amadeo I de Saboya. A finales de octubre de 1870, Amadeo de Saboya, aceptó la corona española, tras el consentimiento de las potencias europeas y la aprobación de las Cortes españolas. Su llegada a España se produjo en un ambiente tenso debido a que el general Prim, su principal valedor y apoyo, había sido asesinado tres días antes. El rey llegó a Madrid, el 2 de enero de 1871. El panorama que se encontró no podía ser peor, con la fuerte oposición a su figura de republicanos, Iglesia católica, carlistas y clases contrarias al liberalismo. Además, en su breve reinado se abrieron o recrudecieron diferentes conflictos: la insurrección cubana, conflictos federalistas, la III guerra carlista y los inicios del movimiento obrero. Ante semejante panorama, Amadeo renunció al trono ante las Cortes en febrero de 1873; Congreso y Senado reunidos en Asamblea Nacional, proclamaron la I República.
  35. 35. 35 4.4. La I República y la crisis del Sexenio. La República fue proclamada por unas Cortes en las que no había una mayoría de republicanos. Las ideas republicanas tenían escaso apoyo social y contaban con la oposición de los grupos sociales e instituciones más poderosos del país. Los escasos republicanos pertenecían a las clases medias urbanas, mientras las clases trabajadores optaron por dar su apoyo al incipiente movimiento obrero anarquista. La debilidad del régimen republicano provocó una enorme inestabilidad política. Cuatro presidentes de la República se sucedieron en el breve lapso de un año: Figueras, Pi y Margall, Salmerón y Castelar. En este contexto de inestabilidad, los gobiernos republicanos emprendieron una serie de reformas bastante radicales que, en algunos casos, se volvieron contra el propio régimen republicano.
  36. 36. 36 El Congreso eligió al moderado Estanislao Figueras como jefe del poder ejecutivo, quien ya desde el principio tuvo que enfrentarse a un clima de desorden social con revueltas campesinas frecuentes. Además, entre el propio seno republicano, se asistía a la separación entre federalistas y unionistas. La presión de la opción federalista llevó a Figueras a la dimisión, posibilitando la elección de un nuevo presidente, Pi y Margall. Rápidamente las Cortes se pusieron a trabajar en el proyecto de la Constitución de 1873, que establecía una república confederal de 17 estados, con Cortes bicamerales elegidas por sufragio universal. No llegaría a entrar en vigor porque en los primeros días de julio se desencadenó la revolución cantonal que acabaría por hundir definitivamente a la República.
  37. 37. 37 4.5. Los conflictos del Sexenio. El final de la I República. -La Guerra de los Diez Años en Cuba (1868-1878), también conocida como “Guerra Larga” o “Grande”: en Cuba existía un movimiento liberal que aspiraba en un inicio a aumentar la autonomía de la isla. La guerra se inicia tras el triunfo de la “Gloriosa” en España. La insu­rrección, dirigida por Carlos Manuel Céspedes, se inició con el Grito de Yara en octubre de 1868. La revolución se extendió rápi­damente por toda la isla cuando se adhirieron a ella los esclavos negros y los propietarios de pequeñas plantaciones de azúcar. El gobierno español actuó con gran torpeza con respecto a Cuba siguiendo una estrategia de guerra sin cuartel con pobres resultados por los escasos recursos militares disponibles y el apoyo encubierto de EEUU a los rebeldes cubanos. La Guerra no finalizaría hasta diez años mas tarde, con la Paz de Zanjón, ya duran­te el período de la Restauración. -La Tercera Guerra Carlista (1872-1876): La proclamación de la República avivó un conflicto que no se resolvería hasta 1876, en la Restauración, con la intervención del joven rey Alfonso XII. La guerra carlista, en tomo al preten­ diente Carlos VII, se recrudeció en 1873. En sólo cuatro años los carlistas se enfrentaron a los gobiernos de Amadeo I, de la I República y de Alfonso XII. La rebelión, comenzó en Valen­cia y el Maestrazgo, se extendió por Aragón, Cataluña, Navarra, el País Vasco, Cuenca y AIbacete. Las victorias carlistas les permitieron poner de nuevo sitio a Bilbao y establecer un embrión de estado carlista en las provincias vascongadas. Pero después de la derrota de Lácar (Navarra), el 28 de febrero de 1876, las fuerzas de Alfonso XII conquistaron Estella, capital carlista, lo que supuso la huida definitiva del pretendiente y el fin de las guerras carlistas.
  38. 38. 38 -La Revolución Cantonal: Algunas ciudades y comarcas españolas, impacientes de reformas, se declararon independientes durante el gobierno de Margall. Además, los carlistas aprovecharon la situación para recrudecer sus posturas. Este contexto llevó al presidente a presentar su dimisión en julio. Su sucesor, Nicolás Salmerón, inició un giro a la derecha. Dio plenos poderes al ejército, que, dirigido por Martínez Campos y Pavía, fue sofocando los focos de sublevación. Salmerón dimitió en septiembre al negarse a firmar sentencias de muerte. Castelar intentó resolver el caos político y social mediante un sistema autoritario, suspendiendo las garantías constitucionales. Consiguió controlar la sublevación, pero una coalición de federalistas le dejó en minoría en el Congreso. En nombre del orden y la salvación nacional, el general Pavía entró con sus tropas en las Cortes republicanas y las disolvió el 3 de enero de 1874.
  39. 39. 39 Se formó entonces un nuevo gobierno provisional presidido por el general Serrano, cuya misión inicial era la de salvaguardar la República, si bien el régimen se convirtió en una dictadura militar. Las guerras cubana y carlista, así como los problemas hacendísticos, desacreditaron la postura republicana y comenzó a imponerse una opinión favorable a la vuelta de los borbones, alentada por Antonio Cánovas del Castillo. El 1 de diciembre de 1874 el futuro rey Alfonso XII, hijo de Isabel II en quien la reina había abdicado en 1870, firmaba un manifiesto a la nación desde Sandhurst (Inglaterra), garantizando una monarquía dialogante, constitucional y democrática. El 29 el general Martínez Campos daba un golpe de Estado en Sagunto para su entronización, método que no agradó a Cánovas. En enero de 1875 fue recibido apoteósicamente en Barcelona y en Madrid.
  40. 40. 40 5.-Los inicios del movimiento obrero español 5.1. Las condiciones de vida de obreros y campesinos. La ruina de los campesinos que dio lugar al proletariado (clase social marginada y desposeída de la propiedad de la tierra y los medios de producción), primero el proletariado rural (jornaleros del campo), y luego el proletariado industrial (obreros descendientes de jornaleros emigrados a la ciudad) (Véase “CLASE POPULAR” en el punto 3.5, diapositiva 24). 5.2. La Asociación Internacional de Trabajadores y el surgimiento de las corrientes anarquista y socialista. Durante la primera mitad de siglo, no existía una conciencia colectiva sobre los derechos de los trabajadores. Además, las asociaciones obreras estaban prohibidas y las huelgas eran ilegales. Hubo también algunos movimientos luditas (destrucción de máquinas por pensar que quitaban el trabajo a los obreros), aunque sin mucha repercusión. Después algunos obreros abrazaron las ideas del socialismo utópico (filosofía heredera de la Ilustración surgida como reacción a las consecuencias negativas de la industrialización). En 1840 nació la primera organización obrera de España, la Sociedad de Tejedores de Barcelona, como sociedad de socorros mutuos. Una entidad aseguradora creada a base de aportaciones de tejedores para dar pequeños subsidios a viudas y huérfanos de obreros.
  41. 41. 41 En esta época, los obreros apoyaban al Partido Demócrata, porque aspiraban al sufragio universal. También empezaron a exigir el derecho de huelga entendido como la cesación colectiva del trabajo al objeto de defender los intereses y derechos de los trabajadores. A finales del XIX declararse en huelga ya no deparaba la muerte o la cárcel, pero podía acarrear sanciones laborales o económicas por incumplimiento de las obligaciones contractuales. Los códigos penales de 1850 y 1870 lo consideraron un delito. Incluso con la proclamación de la Primera República Española no hubo legalidad para el derecho de huelga. La Constitución monárquica de 1876 silenció el derecho de asociación y también el de huelga. Durante la Década Moderada las organizaciones obreras fueron violentamente reprimidas. Por consiguiente, el movimiento obrero no se desarrolló hasta el Sexenio Democrático. La Constitución de 1869 y la democracia del Sexenio Revolucionario trajeron por primera vez la libertad de asociación, y ello permitió una rápida expansión del movimiento obrero. La principal organización a nivel internacional de este movimiento era la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), que se había creado poco antes. La AIT se había dividido entre los partidarios de Marx –marxistas- y los de Bakunin – anarquistas-. Aunque ambos eran revolucionarios y deseaban alcanzar la sociedad sin clases y la propiedad colectiva, los anarquistas pensaban que no debería existir ningún tipo de estado ni autoridad. Mientras que los marxistas defendían que para llegar a la igualdad social debería existir primero un estado obrero (“dictadura del proletariado”).
  42. 42. 42 Esta división pronto se trasladó al joven movimiento obrero español: un colaborador de Bakunin, Fanelli, creó los dos primeros núcleos de la AIT en España, en Madrid y Barcelona, con ideas anarquistas. Su primera formación será la Federación de Trabajadores de la Región Española. De forma paralela surgió otra sección de la AIT de inspiración marxista, creada en una visita a España de Lafargue (yerno de Marx). Desde entonces, el movimiento obrero español quedó dividido en dos grupos diferenciados: * La corriente socialista (marxista), que predominó en Madrid, Bilbao o Asturias. Con esta ideología Pablo Iglesias funda el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en 1879, en Madrid. Así como la Unión General de Trabajadores (UGT) que nació en 1888. Estas organizaciones serán ilegalizadas por Serrano en 1874. * La corriente anarquista, con mayor cantidad de seguidores en esta época, aunque no tuvo una organización importante, la Confederación Nacional del Trabajo, hasta principios del siglo XX. Predominó en Cataluña, Valencia y Andalucía.

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