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Reescritura del Paisaje Cultural Cafetero desde la Novela de la Colonización

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Desde la Novela de la Colonización I y II, son dos ensayos publicados en la revista Salmón del diario La Patria de Manizales por el investigador César Augusto Bautista y muestra cómo se perfila desde el siglo XIX el actual Paisaje Cultural Cafetero. El autor ofrece una mirada desde la novela regional a la construcción de identidades culturales de los grupos social del Eje Cafetero.

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Reescritura del Paisaje Cultural Cafetero desde la Novela de la Colonización

  1. 1. Martín Candela, un jefe rebelde Por las lomas del Cerro Tatamá DISONANCIAS La emoción de viajar Reescritura del Paisaje cultural cafetero Desde la novela de la colonización (I) En los cincuenta años de Rayuela Cortázar y Rayuela, el gran juego Anna Karenina de León Tolstoi Anna la posesiva EDICIÓN 1.078 domingo 14 de JULIO de 2013 Manizales - Colombia creación y vida
  2. 2. 2 | | 3A NI V ER SA R IO| domingo 14 de JULIO de 2013 domingo 14 de JULIO de 2013 |A NI V ER SA R IO Hay en Rayuela distintas novelas, la de la secuencia consecutiva, la de las dos partes y la de los saltos que puede hacer el lector. Se destacan el vanguardismo y el sentimiento político. Crear y encontrar. Alonso Aristizábal* Papel Salmón R ayuela se publica en el año de 1963, con todo el ámbito de las transformaciones y sen- tires de la época. La novela anuncia el modo de pensar de la generación del sesenta y ocho. Ex- En los cincuenta años de Rayuela Cortázar y Rayuela, elgranjuego(II) presa su manera de entender la existen- cia humana, lo mismo que la política, los sentimientos, la religión. Defiende la ilu- sión por encima de todo. Incluso desde el comienzo se muestra una realidad que es un código de ética. Esto lo hace Cortázar que hizo de la literatura, la política y la cultura otra forma de ética. Todo en él parece resumirlo el interés por el otro. En la novela no se da la presencia de un padre, solo madre e hijo, dos hechos originarios. Incluso, como en Joyce hay un conflicto con el padre. Quizá Rayuela sea la nostalgia del padre que Cortázar nunca tuvo. Este siempre, un fantasma o un ser castigador. Lo vivencial de la obra lo lleva incluso a denunciar la soledad: Puesto que se había acordado de los poetas era fácil acordarse de todos los que habían denun- ciado la soledad del hombre junto al hombre, la irrisoria comedia de los saludos, el “perdón” al cruzarse en la escalera... *** Según Andrés Amorós, autor de la edición crítica de Rayuela, en 1952 Cortá- zar vio actuar a Louis Armstrong y escri- bió un artículo en el cual lo calificó como enormísimo cronopio. Quizá es la prime- ra vez que aparece la palabra en el au- tor y que diez años después dará origen a Historias de cronopios y de famas (1962), otro claro antecedente de Rayuela. Aquí se ratifica la estética de la imaginación como una forma de salvación. Expresa su sentido creativo por su carácter de diario a modo de juego mental. Escuchemos las palabras de Vargas Llosa: El efecto de Rayuela cuando apareció, en 1963, en el mundo de la lengua española, fue sísmico. Removió hasta los cimientos las convenciones o prejuicios que escritores y lec- tores teníamos sobre los medios y los fines del arte de narrar, y extendió las fronteras del gé- nero hasta límites impensables. Gracias a Ra- yuela aprendimos que escribir es una manera genial de divertirse, que era posible explorar los secretos del mundo y del lenguaje pasán- dola muy bien, y que jugando, se podía son- dear misteriosos estratos de la vida vedados al conocimiento racional, a la inteligencia lógica, simas de la experiencia a las que nadie puede asomarse sin riesgos graves, como la muerte y la locura. … Rayuela rebosa vida por todos sus poros, es una expresión de frescura y mo- vimiento, de exaltación e irreverencias juveni- les, una resonante carcajada frente a aquellos escritores que, como solía decir Cortázar, se ponen cuello y corbata para escribir. Cortázar dice en una conversación con el periodis- ta español Francisco Soler, que tal obra plantea los problemas de la generación siguiente, y que es a la que ciertamente marca. Incluso desde la introducción, re- salta su sentido ético que aunque irónico corresponde al deseo de crear otro tipo de comportamiento e historia. *** Se trata de otro estilo de novela, una obra escrita para romper los hábitos de los lectores. Influye en otra manera de contar y escribir. Modifica la estructura de la novela, e incluso la de la forma de leer. Es la novela como palíndromo por la posibilidad de ser leída en varias ór- denes. Hay en ella distintas novelas, la de la secuencia consecutiva, la de las dos partes y la de los saltos que puede ha- cer el lector, según lo propone el autor. Presenta muchos temas: amor, desamor, separaciones, filosofía y metafísica. Hay bromas y chistes que hacen soltar la car- cajada. Todo ello dentro del propósito de ir más allá del lenguaje, o sea constituir un metalenguaje. Es la narración como totalidad del arte con sus referencias de lugares, personas, obras literarias, plásticas y musicales. Ello tiene que ver con la comunidad de lenguas e idiomas. A esto se debe que los personajes vienen de muchas partes. Por eso las citas en otros idiomas. En este sentido resume la cultura de su tiempo también como una sensibilidad. En una cita que tiene que ver con Cien años de so- ledad en el capítulo que habla de la pes- te del olvido, dice: Ustedes si no nombran las cosas no las entienden. Ello significa la necesidad de hablar de otros lenguajes como los signos de nuevos tiempos. Está escrita desde la existencia misma como un hecho del que es necesario testimo- niar. Afirma que París es una enorme me- táfora, como una forma de reconocer el mundo intrincado del conocimiento y la cultura que representa, y que es allí don- de los personajes se deben desenvolver. Después habla de una de las zonas de París donde el cielo vale más que la tierra. Como la mayoría de las novelas del boom, su len- guaje depende de la poesía que se encar- na en las imágenes o epifanías. Expresa al escritor como creador que se propone hablar de la vida con cada una de sus vertientes más allá de las formas litera- rias, incluso de la novela. Predomina la visión de los surrealistas que también se aprecian en sus demás obras. Se destacan en ella el vanguardismo y el sentimiento político como otras de sus obsesiones. *** Sin embargo no deja de ser muy autén- ticamente argentina y por ello no aban- dona expresiones de su tierra como cebar el mate. Esto tiene, además, un sentido de reconciliación consigo mismo. Algo simi- lar ocurre con el cigarrillo por la forma como lo presenta. Por lo mismo son mo- mentos totales que dan lugar a la concen- tración de muchos elementos en un solo instante. Se da una mirada del tiempo co- tidiano como recomienzo. Se trata de una gran visión desde un ángulo que todo lo resume. La novela tiene dos momentos, el primero cuando el narrador habla en primera persona, y el segundo cuando se relatan los encuentros del grupo de ami- gos. Lo anterior hace pensar en que esta obra presenta varios tonos, algo similar a lo que ocurre con el Ulysses de Joyce. Este es uno de los aspectos que plan- tean la diferencia de la totalidad de Ra- yuela con la estructura de sus cuentos. En estos hay una imagen en torno a la cual se crea una sucesión de hechos o accio- nes dirigidos hacia un final. Los protago- nistas se ven e inician su tertulia porque tienen un amor verdadero, el arte y París como cultura de todos los tiempos. Su conversación es lo que le da al libro el ca- rácter de novela abierta. Este se convierte en una forma de adoración que llega a su plenitud en cada uno de los encuentros que son como ceremonias. Por lo mismo cita a autores como Picasso que también aparece en Los premios. Ello hace parte de la cultura que asimila el escritor y que también es lector. Hay juegos de inteli- gencia e incursiones fantásticas. En esto va más allá para hallar otra realidad que es su obsesión. Detrás de todo está la búsqueda de la felicidad y del amor aunque ellos sepan que al final siempre se llega al infierno. El pesimismo parece su norma. Estos personajes viven entre el estoicismo y el escepticismo como si vinieran de una tragedia, quizá la incer- tidumbre de los países latinoamericanos de entonces. En elementos como estos radica la gran influencia del existencialismo en la Fotos/Tomadas de www.casadellibro.com/Papel Salmón Edición crítica de Rayuela novela. Los personajes son perseguidores como seres que van en pos de un sentido para sus días. El racionalismo de Descar- tes ya no satisface al hombre y por tanto no es el momento de quedarse sentado con la verdad. Lo anterior quiere decir que no hay tanta causalidad y coherencia en la realidad humana. Denuncia las con- venciones y hábitos como pactos con la falsedad, el anquilosamiento, las fórmu- las, la retórica, otra constante de la obra de Cortázar. La Maga es vida. Olivera, intelectual presumido. *** Cortázar afirma que sin humor el li- bro sería insoportable. Aboca incluso las limitaciones lingüísticas propias del idioma. El estilo según Morelli debe ser rotundo, lleno de ironía y autocrítica. De esta manera la obra crea su propia con- cepción estética. La novela pasa de la re- membranza de los juegos de la infancia a la realidad del adulto. El jazz aparece como acto de libertad. Proust está allí como recuerdo y memoria. Igualmen- te veo la plenitud narrativa, desarrollo máximo de un estilo como otra manera de contar. De ahí las partes como la evo- cación que hace la Maga de su infancia en Montevideo. Funde recuerdo y fanta- sía. La vivencia de la ciudad, es una ma- nera de convertirla en aventura. En este sentido tiene el propósito de crear formas literarias. Crear y encontrar es un tema que se repite. Hace parte del ideal que di- rige la novela desde el comienzo. ¿Encon- traría a la Maga? Y más adelante insiste: Y por qué no, por qué no había de buscar a la Maga. Es la búsqueda que se debe hacer en medio de ese mundo intrincado, lle- no de sentidos. Buscar era mi signo, dice. Y agrega más adelante: Vos buscás algo que no sabés lo que es. Yo también y tampoco sé lo que es. Esto se observa en cada uno de los momentos de la novela. Veamos lo que dice: Era feliz a pesar de estar todo el tiempo exasperado por esa manera de no hacer las co- sas como hay que hacerlas. Lo anterior, también, la tarea del es- critor que, como en sus cuentos, por instantes interrumpe una frase como el modo de dejarla colgando. Es el papel de la incertidumbre de quien ante una idea encuentra muchas ideas más. Por eso inte- rrumpir es una manera de hacer pensar en muchas otras posibilidades. Aquí la litera- tura se vuelve signo o representación de muchos sentidos. La condición humana, para ratificar la relación del autor con Malraux, tiene un comienzo similar. Escuchemos: ¿Intentaría Chen levantar el mosquitero? Un inicio similar tiene Nadja de Breton que también plantea una búsqueda del perso- naje a través de la calles de París. *** La obra se ocupa de esta ciudad como centro del arte y en la cual se reúnen ar- tistas de todo el mundo. La novela asume otra manera de vivir. Otras novelas cuen- tan de qué modo se viven las formas so- ciales. Los protagonistas se casan, tienen hijos, se divorcian. Aquí hay una forma de sentir, y sobre todo, de qué modo se rompen las convenciones. En las nuevas generaciones el verdadero vínculo es el amor. E incluso más que este, el presente. La gente vive en grupos. La novela nunca habla de trabajo, predomina la bohemia con la cultura de lo inmediato. A mí todo lo que me ha sucedido me ha sucedido ayer, anoche a más tardar *alonsoaristizabal@hotmail.com
  3. 3. | 54 | PA ISA J E CU LT UR A L CA F ET ERO| |PA ISA J E CU LT UR A L CA F E T EROdomingo 14 de JULIO de 2013 domingo 14 de JULIO de 2013 Cómo se perfila desde mediados del siglo XIX el actual Paisaje cultural cafetero. Las novelas contribuyen a la identidad cultural de los grupos sociales de esta región. Relación hombre- naturaleza. Tópicos. César Augusto Bautista Escobar* Papel Salmón S e busca indagar acerca de la re- lación entre el Paisaje cultural cafetero del centro occidente de Colombia al cual hace re- ferencia la declaratoria de la UNESCO -Decisión: 35 COM 8B.43, del 25 de junio de 2011-, con el paisaje cultural que se ficciona en algunas novelas sobre la colonización de la región del Eje Cafe- tero. Si bien la interpretación de un pai- saje cultural debe hacerse desde las mira- das que brindan las diversas disciplinas, conocimientos y vivencias, miradas que construyen las múltiples caras del polie- dro amorfo e inestable de los procesos sociales, aquí sólo se abordan algunos tó- picos en novelas de escritores de esta re- gión en las cuales es posible realizar esta indagación. Algunas novelas acerca de la colonización Quindío: epopeya del colono antioqueño (1940) de Antonio J. Arango, Hombres tras- plantados (1943) de Jaime Buitrago Cardo- na, Un campesino sin regreso (1956?) de Eu- clides Jaramillo Arango, El río corre hacia atrás (1980) de Benjamín Baena Hoyos, Trueque (1981) de Danilo Calamata, La Bru- ja de Lanta (1993) de Néstor Gustavo Díaz Bedoya, Mi vestido verde esmeralda (2003) de Alister Ramírez Márquez y 1851, folle- tín de cabo roto (2007) de Octavio Escobar Giraldo, son novelas que, al desarrollar el Reescritura del Paisaje cultural cafetero Desdelanoveladelacolonización (I) tema de la colonización antioqueña, per- miten escudriñar cómo, desde mediados del siglo XIX, se perfila el actual Paisaje cultural cafetero. A este corpus se agrega Risaralda (1935), de Bernardo Arias Truji- llo que, aunque no tiene como escenario territorios hoy definidos en este paisaje y no corresponde, inicialmente, a ese mode- lo de colonización, hace referencia a una típica subregión étnico-cultural del Eje Cafetero, como es la del valle del río Risa- ralda. Se dejan para otro espacio de análi- sis a Eloísa en el umbral del infinito (1999) de Samaria Márquez Jaramillo que, aunque definido por la autora como relato históri- co-biográfico, tiene características de no- vela, y la novela Cayetana, de Juan Bautista López Ortiz, que refiere aspectos de la vida de esta mujer colonizadora del siglo XIX en el actual municipio de La Merced. Se suspende el juicio crítico acerca del valor literario de estas novelas así como el análisis detallado de la relación realidad- ficción o verosimilitud-productividad, en términos de Víctor A. Bravo, valoraciones necesarias pero prescindibles para los ob- jetivos aquí fijados. Novela: ¿fundacional, fundadora de regionalidad o de la colonización? No es posible catalogar a estas novelas como fundacionales en los términos que aplica Doris Sommer a las “novelas na- cionales” -fundacionales- del siglo XIX en América Latina, puesto que no son nove- las que se exijan “en las escuelas secun- darias oficiales como fuente de la historia local y orgullo literario”, tampoco son novelas que se identifican “con la misma facilidad con que se reconocen los himnos nacionales”, ni sus autores son “escritores/ estadistas” con “estrechos vínculos con el Estado”, razón por la cual no hubieran te- nido “una clara distinción epistemológica entre el arte y la ciencia, la narrativa y los hechos, y en consecuencia, entre las pro- yecciones ideales y los proyectos reales”. Son ficciones literarias fundadoras de regionalidad, puesto que contribuyen a la identidad cultural de los grupos sociales de esta región y, a la vez, son expresión de ella. Como lo anota la escritora Susana Henao, “la novela no sólo es un camino para el reconocimiento de los otros, pues también ofrece opciones en cuanto a la comprensión de la propia identidad... para la narración la identidad va configuran- do una persona que está disponible para otros”. Son, entonces, novelas acerca de la colonización, fundadoras de regionalidad y en las cuales se indaga por la génesis del Paisaje cultural cafetero. El volátil aroma del café En el tiempo de inicio de la mayoría de estas novelas, a finales de la primera mi- tad del siglo XIX, el cultivo del café en esta región era inexistente, en tanto que en los Santanderes, Cundinamarca y Antioquia ya se orientaba al mercado; Albeiro Valen- se abastecen en centros urbanos mayores. Tópicos específicos del café en ellas responden, entre otros aspectos, al tiem- po de la novela, a su contexto geográfico, a la especificidad del relato y a la inten- cionalidad del autor. En Quindío: epopeya del colono antioqueño, se narran desiguales relaciones sociales en la economía cafete- ra al pasar el producto de manos de los cosecheros a las comercializadoras del grano en el exterior en donde “los agentes de Wall Street viven en suntuosas mora- das y van matando al pueblo lentamente... Proceso lento y fatigoso el del café desde la mata al pocillo”. En Hombres trasplantados las referencias tienen mayor alcance social y económico; así, con la siembra del café se obtiene “la propiedad del trabajo”, el caserío se forma rodeado de cultivos de plátano, maíz, café y tuberosas, Armenia será “ciudad cos- mopolita y ensoñadora, índice del pro- greso gigante, ceñida por cinturón de haciendas y cafetos”. En Un campesino sin regreso, que se inicia con la llegada de los colonizadores a mediados del siglo XIX y va hasta principios de la violencia bipar- tidista en mitad del siglo XX, se expresan conflictos en torno a la producción y al mercado del café en etapas de mayor de- sarrollo, las triquiñuelas de los comprado- res para pagar a menor precio el grano de café al campesino productor, y se esboza el modelo de ocupación del predio -usos en vivienda, agrícola, pecuario, manejo de linderos y beneficio del café-. En El río corre hacia atrás las referencias al café se hacen tanto en contextos de cul- tivo doméstico y artesanal como de auge de su producción y del mayor desarrollo comercial. En La bruja de Lanta, cuyo tiem- po transcurre desde el período de auto- consumo (segunda mitad del siglo XIX) “hasta antes de 1979”, se establece una débil relación entre sociedad y economía cafetera; en salto no articulado por un tex- to narrativo explícito, la novela pasa de la producción y procesamiento artesanal del café a una sociedad de clases definida, también, por la economía cafetera. En Mi vestido verde esmeralda, el em- porio económico que hereda y fortalece Clara, personaje principal de la novela, se genera con base en varias actividades productivas -guaquería, cría de gallinas, fonda-restaurante y lechería- que le per- miten acumular para comprar haciendas y propiedades urbanas en Armenia, cul- tivar café, pagar a más de quinientos co- secheros, así como los créditos bancarios, el chofer permanente, la enfermera que al final de su vida estuvo día y noche a su Foto/Cartográfica: SIR/Papel Salmón Región del Eje Cafetero. Geografía política de la novela de la colonización. Foto/Tomada de Melitón Rodríguez fotografías – El Ancora editores, Bogotá 1985 y Germán Ferro, A lomo de mula, Bancafé, Bogotá, 1994/Papel Salmón Chapoleras y recolectores de café. lado y criar seis hijastros y tres hijas cuyas locuras “tuvieron serias repercusiones en el capital de la familia”; este es un modelo de acumulación inicial que corresponde al identificado por Valencia Llano en esta región. A diferencia de las otras novelas, aquí aparecen vínculos explícitos de la producción del café con aspectos econó- micos, ambientales y políticos en la se- gunda mitad del siglo XX: cambios en el tipo de café, nuevos problemas sociales, invasiones rurales y su extraño manejo por el gobierno, el secuestro extorsivo y las primeras manifestaciones de grupos armados. Finalmente, 1851, folletín de cabo roto narra en la segunda mitad del siglo XIX cuando el cultivo del café se destina para consumo doméstico, razón por la cual, quizá, es tangencial la referencia al produc- to en junio de ese año. Solamente Trueque, en un relato metafórico y estructura literaria casi poética, centra su ficción en forma ex- plícita en el café, su origen, su proceso histó- rico, social, cultural, ambiental, tecnológico, comercial, sin pretender sustituir con la fic- ción literaria el relato histórico. Por último, la alusión a los vínculos internacionales que generan la economía y la sociedad del café es prácticamente inexistente en estas nove- las, excepto en Trueque y en Quindío: epopeya del colono antioqueño. Escenario geográfico de la ficción Para la UNESCO y los gestores regio- nales de su declaración, “Un paisaje cultu- ral es una parte del territorio, resultado de la acción humana y su influencia sobre factores naturales. El paisaje es el resul- tado de un proceso histórico natural y cultural de relaciones de una comuni- dad con un medio ambiente determi- nado”. El del Eje Cafetero es “un paisaje evolucionado orgánicamente, producto de una dinámica social, cultural y eco- nómica que ha quedado plasmada en la adecuación de las formas de vida a su entorno natural”. Distintos lugares de la región del Eje Cafetero son escenario de las novelas co- mentadas. En Quindío: epopeya del colono antioqueño, Un campesino sin regreso, Hom- bres trasplantados, El río corre hacia atrás y Mi vestido verde esmeralda se priorizan es- cenarios del departamento del Quindío; en La Bruja de Lanta son escenarios de Caldas y en particular de Manizales y su entorno; en 1851, folletín de cabo roto se construye un escenario longitudinal en el eje Medellín-Abejorral-Sonsón-Sa- lamina-Neira-Manizales; Trueque tiene como referente toda la zona producto- ra del grano, con alusiones, inclusive, a otras regiones de América; finalmente, el escenario de Risaralda es el valle del cia Llano anota que “la economía cafete- ra apareció cuando la colonización había penetrado gran parte del antiguo Caldas, y cuando se disponía de agricultura esta- ble, acumulación de capital y abundante mano de obra”. Al finalizar el siglo XIX se va gestando la identidad regional de la cultura del café. En estas novelas algunos tópicos co- munes relativos al café y matizados por el tratamiento literario que cada uno de los autores les da, están relacionados con el consumo inicial de esta bebida en un ambiente familiar y de vínculos interper- sonales de confianza; con el incipiente mercado del café destinado básicamente a complementar ingresos familiares y no orientado a la acumulación o a la repro- ducción ampliada de un capital inicial; con la producción complementaria de ar- tesanías y de productos agropecuarios en baja escala; con la esperanza del campesi- no en la cosecha para cubrir los costos de las mercancías fiadas a comerciantes que río del mismo nombre en el entorno de lo que hoy es La Virginia, inicialmente llamada Sopinga. Es en la relación hombre-naturaleza donde adquiere relevancia y significado en estas novelas las imágenes que dibu- jan los escenarios de la colonización y delinean los primeros trazos de la nueva sociedad regional. Imágenes de selva, de lluvia y de ríos, de caminos sinuosos y pantanos, de flora y fauna exuberante, fic- cionan estos lugares antes de constituirse en el territorio del actual Paisaje cultural cafetero *cabautistae@gmail.com Arquitecto de la Universidad Nacional de Colombia – Sede Manizales; Maestro en Desarrollo Urbano de El Colegio de México, México. D.F., Especialista en Planeación del Desarrollo Rural y Urbano – ESAP, Bogotá; diplomado en Políticas para el Desarrollo Regional –CEPAL/ILPES-, Santiago, Chile. Tesista de la Maestría en Literatura de la Universidad Tecnológica de Pereira. Ha sido profesor en universidades de la región y asesor de entidades públicas de distinto nivel territorial en materia de planeación y desarrollo regional y sectorial. Este ensayo forma parte de la investigación que adelanta el autor acerca de la novela del Eje Cafetero. Foto/Archivo LA PATRIA/Papel Salmón Desde mediados del siglo XIX se perfilaba el actual Paisaje cultural cafetero.
  4. 4. | 76 | | HIST OR I Adomingo 14 de JULIO de 2013 domingo 14 de JULIO de 2013L I T ER AT UR A| Éste clásico de la literatura universal se publicó en 1877. Se han hecho cinco versiones en el cine de Anna Karenina. Tolstoi utiliza un lenguaje corporal que reta la técnica cinematográfica. En el tiempo. Alfonso Gómez Echeverri* Papel Salmón T anto el atractivo físico del con- de así como aquella disposi- ción sutil de subordinación ante ella, fascinaron a la prin- cesa Anna Karenina, ello se puso de manifiesto aquel día cuando en el escenario de magnificencia y esplen- dor de la Rusia Imperial, bailó la ma- zurca con Vronsky. Esa danza cargada de plasticidad y sensualidad, definió el hechizo, tejiendo lazos de afinidad solo perceptibles por una pareja de enamo- Anna Karenina de León Tolstoi Anna laposesiva rados: “Si Anna sonreía, Vronsky se apresu- raba a corresponderle. Si Anna se mostraba pensativa, también él adoptaba una expresión grave”. En adelante el repudio a su esposo Karenin, veinte años mayor que ella, se convirtió en una constante de su coti- dianidad, y se refería a él: “He oído decir que las mujeres aman a los hombres hasta por sus vicios, pero yo le odio hasta por sus vir- tudes… le odio por su generosidad…”. “¿Pero por qué tendrá tan separadas las orejas? ¿O es que se ha rapado el pelo demasiado corto?”. Conocía de sobra aquellas actitudes de su marido: “el levantarse el enorme sombre- ro hongo que le oprimía las orejas”. También inquiría: “¿Acaso podría un hombre con sentimientos vivir en la misma casa con una mujer a la que sabe infiel? ¿Podría dirigirle la palabra y llamarla querida?”. “Nada más que ambición, nada más que deseos de en- cumbrarse: eso es todo lo que hay en su alma, pensó Anna; “en cuanto a esos elevados sen- timientos suyos, su pasión por la cultura y por la religión, sólo son para él otros tantos instrumentos de encumbramiento.” Vronsky, creyendo haber consolidado su vínculo afectivo de pareja, comenzó a romper progresivamente aquella depen- dencia absorbente de Anna. El inicio de su gestión política le demandaba activi- dad y tiempo suficiente, que Anna tra- ducía como indiferencia o menoscabo de su relación amorosa; llegó a considerar el deseo de Vronsky de tener más hijos, “como una prueba de su indiferencia ante su belleza… un momento, parecía muy enamo- rada de él, y al siguiente se mostraba fría, irritable y distante. Algo le preocupaba…”. Los celos por sus ausencias temporales se hicieron progresivos y reñían en todo momento. “Las cosas más crueles que un hombre brutal puede decir, Vronsky se las ha- bía dicho a Anna, en la imaginación de ésta, y Anna no podía perdonárselas, exactamente igual que si se las hubieran dicho en la rea- lidad”. “Y la idea de la muerte se le apareció clara y vívidamente como el único medio para hacer renacer su amor por ella, para castigarle y lograr la victoria en la lucha que el espíritu del mal de su corazón había empeñado contra él.” El desenvolvimiento final no se hizo esperar. Anna, “… recordó al hombre que había sido arrollado por el tren el día que co- noció al conde Vronsky, y entonces supo lo que debía hacer”. La dosis de morfina que venía consumiendo para calmar su an- siedad y conciliar el sueño, la fue incre- mentando paulatinamente hasta causar el embotamiento mental que precipitó su suicidio. Cuándo se lanzó para ser arro- llada por el tren, hubo un instante de re- flexión que la volcó a la realidad, y trató de incorporase para evitar el impacto del implacable artefacto a vapor que con sus cientos de toneladas recorría raudo por el carril, pero todo fue en vano: “Y la vela a cuya luz Anna había estado leyendo aquel libro lleno de inquietud y de engaño, de dolor y de males, ardió súbitamente con luz más intensa, iluminando para Anna todo cuanto hasta entonces había permanecido en las ti- nieblas, vaciló, perdió el esplendor y se apagó para siempre.” La novela y el cine Los cineastas han trasladado al celu- loide la novela Anna Karenina con relati- vo éxito, pero éste clásico de la literatura universal de León Tolstoi, salido a la luz pública en 1877, se muestra remiso por desprenderse de las sutilezas que solo la lectura integral, sosegada y juiciosa de la obra nos puede deparar. Tolstoi, conocedor profundo de la condición hu- mana, utiliza un lenguaje corporal que reta la técnica cinematográfica y exige a Frases Algunas frases consignadas por León Tolstoi en Anna Karenina, mantienen su vigencia en el tiempo y son materia de reflexión para el lector: - “Hay personas que cuando conocen a un rival afortunado, en cualquier campo de acción, cierran inmediatamente los ojos a todo lo que pueda haber en él y sólo advierten lo malo.” - “La felicidad estriba en buscar la verdad, no en encontrarla”. - “Si una cosa es buena para ti, lo es para todo el mundo”. - “La lucha por la existencia y el odio son las únicas cosas que unen a los hombres”. Foto/Tomada de http://bimg2. mlstatic.com/ Papel Salmón Edición en inglés de Anna Karenina de León Tolstoi. Foto/Tomada de www.melodiasporescrito.com Afiche de la película Anna Karenina (2012). los protagonistas su máximo desempe- ño actoral. Se han hecho cinco versiones de Anna Karenina y el papel estelar de Anna ha sido interpretado por actrices de renombrada categoría: Greta Garbo, sueca (1935), Vivian Leigh, inglesa (1948), Jacqueline Bisset, inglesa (1985 - en una película para TV), Sophie Marceau, fran- cesa, (1997 - filmada en Rusia) y Keira Knightley, inglesa (2012). Aun persiste aquella patética figura de Anna renuente a difuminarse en el tiempo: “Se quitó el velo y el sombrero. Un mechón de su negra y rizada cabellera había quedado sujeto al sombrero, y tuvo que me- near la cabeza para liberarlo… y una extraña sensación de placer mezclada de aprensión se adueñó inmediatamente de su corazón. Era Anna sola, sencilla, natural, elegante, y al mismo tiempo alegre y animada, la que se mostraba a los asistentes” *alfonsogomez@etb.net.co Candela estableció su campamento en el Alto del Rey. El Estado Mayor del Ejército gobiernista del Cauca le hizo frente a la guerrilla liberal. Con la caída de San Pablo se cayó el andamiaje defensivo de Martín Candela y la moral de sus tropas. Refugio. Alfredo Cardona Tobón* Papel Salmón A fines del siglo XIX Martín Candela era uno de los hombres más importantes de Anser- manuevo; de enorme figura, tez blanca y cabello rojizo, como todos los Candelas cau- canos, colonizó parte de las riberas del río Cañaveral y abrió selva en la cordillera occidental por los lados del Alto del Rey y por las vertientes del río Sopinga. Martín Candela además de empresario y aventurero era un aguerrido seguidor del radicalismo liberal; un guapo de pelo en pecho, veterano de la fugaz guerra de 1895 y el primero en levantarse contra las autoridades conservadoras al estallar la guerra de los Mil Días. A Candela no le fue difícil reclutar combatientes en los sitios de Calabazas, La Virginia y Ansermanuevo. Ar- mados de machetes y lanzas los guerrilleros de Martín Candela se internaron en el monte y pusieron en jaque a los tuntunientos gobiernistas de Cartago y a las tropas que el gobernador de Antioquia envió a la frontera para impedir el paso de los revoltosos. En el Alto del Rey Con el grado de coronel, que posiblemente le dieron sus guerrilleros, Candela estableció su campamento en el Alto del Rey, un punto estratégico sobre el camino colonial de las Ansermas, desde donde se oteaba cual- quier movimiento enemigo; en ese punto, que hoy ocu- pa la reducida área urbana del municipio de Balboa, Risaralda, retumbaron las descargas de fusil y su eco se extendió por la trocha de la Gironda y los abiertos de Patiobonito dando la sensación de crudos combates cuando en realidad no pasaban de simples tiroteos. De tanto en tanto la gente de Martín Candela se des- colgaba desde la Serranía y se enfrentaban a las fuer- zas gobiernistas acantonadas por el río Cañaveral, por Calabazas y las orillas del Cauca, que no se atrevían a trepar al Alto del Rey. Ante la amenaza creciente de Martín Candela y de sus lugartenientes Arcesio Londoño e Ignacio Penilla, el Estado Mayor del Ejército gobiernista del Cauca, des- plazaron parte del batallón Apía y la totalidad del ba- tallón Riosucio para hacer frente a la guerrilla liberal. Ante el acoso de las fuerzas conservadoras, Candela se replegó hacia el caserío de Arrayanal y a las montañas del Chamí, donde al poco tiempo los insurgentes se vie- ron sin víveres y atribulados por las culebras, los bichos ponzoñosos y las enfermedades del trópico. La guerra en el Chocó Los gobiernistas entraron al Chocó por varios fren- tes; el 31 de marzo de 1900 el Batallón Reserva de Apía ocupó la población de San Pablo después de cuatro ho- ras de intensos combates con una fuerza liberal bajo el Martín Candela, un jefe rebelde PorlaslomasdelCerro Tatamá mando de Eliodoro Rodríguez. En el Chocó más que las bajas en los combates fueron las deserciones las que menguaron las fuerzas de uno y otro bando y las enfermedades y los bichos que se cebaban en la humanidad de los soldados. Con la caída de San Pablo se fue al suelo todo el an- damiaje defensivo de Martín Candela y la moral de sus tropas. La dramática situación se refleja en el siguiente comunicado del jefe rebelde a las fuerzas gobiernistas: “Serranía del Caucho-Abril 4 de 1900 Comandancia de las Fuerzas de Operaciones por al vía de Juntas de Tatamá- Señor Francisco de P. Castro o quien sea jefe de las Fuerzas invasoras del gobierno por la misma vía, el Puente o donde se halle. Teniendo en cuenta de que el gobierno persiste en invadir este territorio chocoano y siendo yo uno de los jefes encargados para su defensa, persuadido como estoy de la gran inutilidad que hay en el derroche de una sola gota de sangre más en su defensa, ya porque veo de ninguna importancia la toma del Chocó por cualquiera de los dos bandos beligerantes y porque estoy convencido que aquí es insostenible la guerra por la es- casez de recursos alimenticios como también por el clima de- letéreo: por todas estas consideraciones y teniendo en cuenta que a un enemigo que se entrega se le respeta y se le trata con todas las consideraciones que los sentimientos de generosidad y justicia y la práctica de la guerra civilizada exigen, he tenido a bien, de acuerdo con la oficialidad que me acompaña, pro- poner que estoy dispuesto a entregar a usted todas las armas de que dispongo con sus correspondientes pertrechos, bajo la condición que a jefes y oficiales se les permita que conserven sus espadas y que a todos en general se nos expida el corres- pondiente pasaporte para continuar nuestra marcha hacia el interior. Aguardo se conteste lo que usted crea conveniente. Patria y Libertad. Martín Candela” El general Cerezo, comandante en Jefe de las fuerzas conservadoras de Cartago aceptó el ofrecimiento y las condiciones del comandante Martín Candela, quien el 8 de abril de 1900 se entregó con 50 combatientes, ar- mamento y numerosos pertrechos. Entre tanto, el Ba- tallón Apía ocupó la población de Tadó en el Chocó, y su comandante Lorenzo Palomino, después de limpiar la zona de rebeldes, regresó a Cartago, tras una odisea por la selva venciendo torrentes y haciéndole el quite a los animales ponzoñosos. La historia no volvió a mentar a Martín Candela. El guerrillero se perdió para siempre en los cacaotales del Tatamá, donde quedaron sepultados los capítulos de su vida aventurera y se puso fin a otro suceso sin gloria en la región fronteriza con el Chocó, que a través de los siglos, no ha tenido gran importancia política ni militar y solo ha servido de refugio para cuadrillas desespera- das que huyen a sus selvas para huir del peligro, y caen víctimas del tifo, las diarreas, el pian y los bichos, que son enemigos más temibles que los armados de fusiles y granadas *http://www.historiayregion.blogspot.com Foto/Cortesía Alfredo Cardona/Papel Salmón Cerro de Tatamá.
  5. 5. 8 | |Director Nicolás Restrepo Escobar | Editora Gloria Luz Ángel Echeverri|Diseño Virgilio López Arce| Circula con LA PATRIA todos los domingos |Cra 20 No.46-35. Tel 878 1700 |Impresión: Editorial LA PATRIA S.A |E-mail: salmon@lapatria.com domingo 14 de JULIO de 2013P U B L I C A C I O N E S | EN ESTANTERÍA CONVOCATORIADISONANCIAS Los ministerios de TIC y de Cultura invitan a empre- sas creadoras de contenidos digitales a participar en la convocatoria ‘Crea Digital 2013’, que destinará mil millo- nes de pesos para el fomento y la creación de contenidos digitales de cultura, lectoescritura y la apropiación de las TIC. La convocatoria se encuentra abierta hasta el 22 de julio de 2013 en tres categorías: Coproducción para el desarrollo o mejora de la calidad de juegos de video en diferentes formatos, Coproducción para el desarrollo de libros digitales interactivos (e-books) y Sorprende Digital, coproducción para desarrollo o mejora de proyectos in- teractivos innovadores en diferentes formatos. Informes en: http://www.mincultura.gov.co/?idcategoria=46566 Crea digital 2013 Max Brooks ha dedicado varios años a recorrer el mun- do en busca de los testimonios que reúne en este libro sobre la guerra mundial zombi. Esta obra aclara cómo el doc- tor Kwang Jingshu descubrió los primeros casos y se desta- paron las pruebas ocultadas por el gobierno chino sobre el gran estallido. Por fin, el mun- do sabrá la historia verdadera de cómo la humanidad estuvo a punto de extinguirse. Guerra mundial Z es el relato definiti- vo de los detalles tecnológicos, militares, sociales, económi- cos y políticos de cómo la civi- lización estuvo al borde de la extinción en la lucha contra el muerto viviente. BROOKS, Max. Guerra mundial Z. Octava edición. Ediciones Urano. Almuzara. España. 2013. Pp. 464. $47.000. Construir al enemigo En su pró- logo, Umberto Eco se refiere a estas piezas como “textos de ocasión”, es decir, escritos que nacieron de un encargo o del puro di- vertimento. El libro Empieza con “Construir al enemigo”, donde se insiste en las bondades de tener siempre a mano un enemigo en quien descargar nuestras debili- dades o faltas y, si ese enemigo no existe, pues habrá que crearlo. Le siguen otros textos que cabalgan de Dan Brown a Barak Obama y Ange- la Merkel, y una pieza que aborda el tema de Wikileaks e invita a re- flexionar sobre el poder del silencio en una sociedad donde el escándalo es moneda corriente. ECO, Humberto. Construir al enemigo. Lumen. Bogotá. 2013. Pp. 318. $47.000. A sangre y fuego. El asesinato de Gaitán. “Al salir del ascensor recibieron en los ojos la luz un poco cegadora de la ca- lle, que reboza de gente y rumores. ¡Ese fue el último instante de la vida normal de Gaitán! Delante iban él, Plinio Men- doza; un poco más atrás, el profesor Cruz, Vallejo y Padilla. Dieron un paso en la acera mientras Plinio, inclinándo- se un poco para que lo oyese el jefe - a quien había cogido por el brazo - decía: Lo que yo que- ría decirte es muy corto”. “La frase no fue ter- minada jamás. En una visión alucinante, per- cibieron a un hombre des- conocido, que a cosa de dos metros y en un área despejada les tendía un revólver”. MANRIQUE, Ramón. A sangre y fuego. El asesinato de Gaitán. Segunda edición. Libros & Letras. Bogotá. 2013. Pp. 253. $25.000. Rosa de fuego Premio na- cional ciudad de Bogotá de novela breve 2012. Es la historia de Igna- cia Robles Esca- lante, una mujer de belleza esca- lofriante, quien vive en una casa de campo en las afueras de La Villa. Una jo- ven que se crió al lado de sus dos abuelos y hace uso de un extraño don: seduce a los hombres que pasan por su vida y ex- trae su vitalidad hasta provocar su decrepitud, su ruina y su muerte, mientras ella renueva su juventud y su belleza, expuestos en los pensa- mientos de una mujer que utiliza su hermosura para lograr su objetivo, pero un día llega al pueblo un des- conocido más frío y más extraño que ella. SÁNCHEZ, Marco F. Rosa de fuego. Editorial Bronce. Bogotá. 2013. Pp. 196. $29.000. Sebastián Estrada Robledo* Papel Salmón E n los últimos años se me ha desperta- do la pasión por viajar. A Cartagena o a Managua, un mes, una semana o de un día para otro, de trabajo o de ocio, no me importa mucho: podré leer. No sé qué mala impresión tengo de mi tiempo en la ciudad, no sé si son solo pretextos o si de verdad no tengo cómo; lo cierto es que huelo un viaje y me emociono, como si los aviones fueran el último re- fugio de la lectura continuada, la única oportuni- dad de amortajarme y desaparecerme en páginas y más páginas, hasta olvidarme de todo. Mi permanencia afuera puede ser excitante, corriente o mala, tampoco me importa mucho: anhelo volver. Con el tiempo me he convertido en un experto en exprimirlo (al tiempo): no pien- so solo en el avión, pienso en la fila para regis- trarse, en los cafés o restaurantes donde mato minutos, en la sala de espera. Durante el regreso, por raro que parezca, es cuando más disfruto de los libros, sobre todo por la etapa final del viaje, cuando la aeronave llega a su sitio de parqueo. Se detiene por completo y suena, al unísono, el chasquido de todos los cinturones desabrocha- dos. Las primeras veces, muy inocente, muy distraído yo, asumía que algunos pasajeros ado- lecían de graves condiciones cardiovasculares o de anquilosamiento progresivo de sus articula- ciones, y que debían enhestarse con la discipli- na de un soldado. Las veces siguientes, todas las más recientes, cuando el avión en pleno se pone de pie no bien la máquina frena del todo, sien- to más que nunca que estoy leyendo por última vez. No parece suficiente la jornada laboral de 48 horas semanales, el horario de 8 a 6, la “hora” de almuerzo de 45 minutos, las vacaciones anuales de quince días; nada de eso parece tener valor, hay que procurar la máxima eficiencia, hay que desalojar a toda velocidad. Pero el avión continúa cerrado. En los pasillos la multitud se amontona. Toman su equipaje de mano, se lo ponen sobre sus espaldas o lo cuel- gan de sus hombros, y agobiados por el peso y la premura empiezan a patalear. Se estrujan, se aco- san, se asedian a respiros y gruñidos, como unos adolescentes haciendo fila para entrar a un con- cierto de reggaetón o como las barras bravas an- tes de una final. Miro ese fenómeno extraño solo unos segundos; luego, sin prestarle más atención, me repantigo sobre los dos o tres asientos que me han quedado libres, saco las almohadas, estiro mis brazos, me acomodo bien, y disfruto muchos minutos más del libro que tengo entre manos, consciente de lo que me espera fuera del avión, en la ciudad *sestrada@rhm.com.co Guerra mundialZ Laemociónde viajar

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