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G27 presentación

  1. 2. <ul><li>Mezcla de tradición y modernidad, originada por la pasión de la literatura clásica (Manrique, Garcilaso, Fray Luis de León, San Juan de la Cruz…), tanto culta como popular (Cancionero y Romancero) y por el influjo de los «ismos» , corriente que se observa en libros de algunos de estos poetas ( Manual de espumas (1924), de Gerardo Diego; Sobre los ángeles (1928), de Rafael Alberti; o Poeta en Nueva York (1930), de Federico García Lorca. Toman del Surrealismo: </li></ul><ul><ul><li>Irracionalismo: lo onírico, lo ilógico. </li></ul></ul><ul><ul><li>Posibilidad de expresar conflictos íntimos. </li></ul></ul><ul><ul><li>Libertad formal. </li></ul></ul><ul><ul><li>Asociaciones subjetivas: metáforas </li></ul></ul><ul><li>Abundante utilización de la imagen y la metáfora, con el fin de crear un mundo sugerente separado de la realidad cotidiana. </li></ul>
  2. 3. <ul><li>Contactos en la Residencia de Estudiantes de Madrid. Allí conocen al cineasta Luis Buñuel y al pintor Salvador Dalí. </li></ul><ul><li> </li></ul><ul><li> Pájaro putrefacto (Dalí) </li></ul><ul><li>(en la siguiente diapositiva explico qué significa para el grupo </li></ul><ul><li>el adjetivo «putrefacto») </li></ul><ul><li>Composición surrealista con </li></ul><ul><li> figuras invisibles (Dalí) </li></ul>
  3. 4. <ul><li>Innovación métrica, mediante el uso del verso libre y el versículo (**) junto a estrofas tradicionales como el soneto, el romance, la seguidilla, etc. Ejemplo del uso del versículo en un poema de Luis Cernuda ;-) </li></ul><ul><li>El gobierno francés, ¿o fue el gobierno inglés?, puso una lápida </li></ul><ul><li>En esa casa 8 Great College Street, Camden Town, Londres, </li></ul><ul><li>Adonde en una habitación Rimbaud y Verlaine, rara pareja, </li></ul><ul><li>Vivieron, bebieron, trabajaron, fornicaron, </li></ul><ul><li>Durante algunas breves semanas tormentosas. </li></ul><ul><li>Al acto inaugural asistieron sin duda embajador y alcalde, </li></ul><ul><li>Todos aquellos que fueran enemigos de Verlaine y Rimbaud cuando </li></ul><ul><li>[vivían. </li></ul>
  4. 5. <ul><li>(**) </li></ul><ul><li>La métrica tradicional se basa en el cómputo de sílabas, en la distribución de los acentos y en las rimas como medios para crear el ritmo (es decir, reiteración de elementos fónicos) </li></ul><ul><li>Verso libre, versículo: crean otras formas de conseguir ese ritmo: </li></ul><ul><li>La medida de los versos y las pausas son variables. </li></ul><ul><li>Los acentos no aparecen con regularidad. </li></ul><ul><li>Reiteración de palabras, esquemas sintácticos en paralelismos (revisad las figuras retóricas) </li></ul>
  5. 6. <ul><li>Utilizaban mucho el término «putrefacto», con el que se referían a lo convencional y con el que expresaban su espíritu desenfadado y provocador. </li></ul><ul><li>En la Residencia, se entretenían en realizar «Anaglifos», poemas compuestos por tres versos, el segundo de los cuales siempre debía ser «gallina», y el tercero no tener ninguna relación con el primero. Ejemplo (que recuerda Alberti): </li></ul><ul><li>El té, el té, </li></ul><ul><li>la gallina </li></ul><ul><li>y el Teotocópuli. </li></ul><ul><li> Dalí, Moreno Villa, Buñuel, García Lorca, Rubio Sacristán </li></ul>
  6. 7. <ul><li>Toma de partido con distinta intensidad. Poetas de «urgencia»: Primer romancero de la Guerra Civil (1936) y Romancero general de la Guerra de España (1937). </li></ul><ul><li>Búsqueda de la perfección formal. </li></ul><ul><li>Variedad de temas, echando mano de temas vanguardistas (la técnica, lo moderno) y de temas tradicionales (el amor, la muerte, el paisaje, la soledad, etc.) </li></ul><ul><li>Influencia de Bécquer en la primera etapa de estos poetas. </li></ul><ul><li>Posteriormente, influencia de JRJ y su «poesía pura» (¡ese concepto tan difícil!...). Dice León Felipe: </li></ul>
  7. 8. <ul><li>Deshaced este verso. </li></ul><ul><li>Quitadle los caireles de la rima, </li></ul><ul><li>el metro, la cadencia </li></ul><ul><li>y hasta la idea misma. </li></ul><ul><li>aventad las palabras, </li></ul><ul><li>y si después queda algo todavía, </li></ul><ul><li>eso </li></ul><ul><li>será la poesía. </li></ul><ul><li>Frente a esta «poesía pura», Pablo Neruda (poeta chileno que llega a Madrid en 1934, funda la revista Caballo verde para la poesía y toma contacto con el grupo) alimentará la idea de «poesía impura»: la que está en contacto con las circunstancias humanas y sociales concretas. </li></ul>
  8. 9. <ul><li>Podemos identificar, entonces, tres periodos en la evolución de estos poetas (teniendo siempre en cuenta las peculiaridades de cada uno): </li></ul><ul><ul><li>Periodo anterior a la Guerra Civil (años 20), clásico, temas y metros tradicionales. </li></ul></ul><ul><ul><ul><li>Guerra Civil: poesía «de urgencia». Toman partido a través de su poesía. Metros populares, poesía combativa. </li></ul></ul></ul><ul><ul><ul><li>Tras la Guerra Civil: verso libre, versículo, temas de la realidad (el exilio, la tierra…) </li></ul></ul></ul><ul><li>Vamos a ver algunos ejemplos de su poesía (el orden de los poetas es alfabético) </li></ul>
  9. 10. <ul><li>DÁMASO ALONSO (1898-1990) (es el «crítico literario» de la Generación. Como autor lo veremos en la Generación de postguerra) </li></ul><ul><li>RAFAEL ALBERTI (1902-1999) </li></ul><ul><li>VICENTE ALEIXANDRE (1898-1984) </li></ul><ul><li>LUIS CERNUDA (1902-1963) </li></ul><ul><li>GERARDO DIEGO (1896-1987) </li></ul><ul><li>FEDERICO GARCÍA LORCA(1898-1936) </li></ul><ul><li>JORGE GUILLÉN (1893-1984) </li></ul><ul><li>PEDRO SALINAS (1891-1951) </li></ul><ul><li>MIGUEL HERNÁNDEZ (1910-1942) (por edad no le correspondería, pero sus amistades e influencias están en este grupo. Dámaso Alonso dijo que era «genial epígono» de la Generación) </li></ul>
  10. 11. <ul><li>¡No pruebes tú los licores! </li></ul><ul><li>¡Tú no bebas! </li></ul><ul><li>¡Marineros bebedores, </li></ul><ul><li>los de las obras del puerto, </li></ul><ul><li>que él no beba! </li></ul><ul><li>¡Que él no beba, pescadores! </li></ul><ul><li>¡Siempre sus ojos abiertos, </li></ul><ul><li>siempre sus labios despiertos </li></ul><ul><li>a la mar, no a los licores </li></ul><ul><li>¡Que él no beba! </li></ul>
  11. 12. <ul><ul><ul><ul><ul><li>El mar. La mar. El mar. ¡Sólo la mar! ¿Por qué me trajiste, padre, a la ciudad? ¿Por qué me desenterraste del mar? En sueños la marejada me tira del corazón; se lo quisiera llevar. Padre, ¿por qué me trajiste acá? Gimiendo por ver el mar, un marinerito en tierra iza al aire este lamento: ¡Ay mi blusa marinera; siempre me la inflaba el viento al divisar la escollera! </li></ul></ul></ul></ul></ul>
  12. 13. <ul><li>Ese ángel, No en las calles, en todo, </li></ul><ul><li>ese que niega el limbo de su fotografía indiferente, necio, </li></ul><ul><li>y hace pájaro muerto me lo encuentro. </li></ul><ul><li>su mano. </li></ul><ul><li>¡El ángel tonto! </li></ul><ul><li>Ese ángel que teme que le pidan las alas, </li></ul><ul><li>que le besen el pico, ¡Si será de la tierra! </li></ul><ul><li>seriamente, —Sí, de la tierra sólo. </li></ul><ul><li>sin contrato. </li></ul><ul><li>Si es del cielo y tan tonto, </li></ul><ul><li>¿por qué en la tierra? Dime. </li></ul><ul><li>Decidme. </li></ul>
  13. 14. <ul><li>UN FANTASMA RECORRE EUROPA… </li></ul><ul><li>… Y las viejas familias cierran las ventanas, </li></ul><ul><li>afianzan las puertas, </li></ul><ul><li>y el padre corre a oscuras a los Bancos </li></ul><ul><li>y el pulso se le para en la Bolsa </li></ul><ul><li>y sueña por la noche con hogueras, </li></ul><ul><li>con ganados ardiendo, </li></ul><ul><li>que en vez de trigos tiene llamas, Rafael Alberti y Mª Teresa León </li></ul><ul><li>en vez de granos, chispas, </li></ul><ul><li>cajas, </li></ul><ul><li>cajas de hierro llenas de pavesas. </li></ul><ul><li>¿Dónde estás, </li></ul><ul><li>dónde estás? </li></ul><ul><li>Los campesinos pasan pisando nuestra sangre. </li></ul><ul><li>¿Qué es esto? </li></ul>
  14. 15. <ul><li>— Cerremos, </li></ul><ul><li>cerremos pronto las fronteras. </li></ul><ul><li>Vedlo avanzar de prisa en el viento del Este, </li></ul><ul><li>de las estepas rojas del hambre. </li></ul><ul><li>Que su voz no la oigan los obreros, </li></ul><ul><li>que su silbido no penetre en las fábricas, </li></ul><ul><li>que no divisen su hoz alzada los hombres de los campos. </li></ul><ul><li>¡Detenedle! </li></ul><ul><li>Porque salta los mares, </li></ul><ul><li>recorriendo toda la geografía, </li></ul><ul><li>porque se esconde en las bodegas de los barcos </li></ul><ul><li>y habla a los fogoneros </li></ul><ul><li>y los saca tiznados a cubierta, </li></ul><ul><li>y hace que el odio y la miseria se subleven </li></ul><ul><li>y se levanten las tripulaciones. </li></ul>
  15. 16. <ul><li>¡Cerrad, </li></ul><ul><li>cerrad las cárceles! </li></ul><ul><li>Su voz se estrellará contra los muros. </li></ul><ul><li>¿Qué es esto? </li></ul><ul><li>— Pero nosotros lo seguimos, </li></ul><ul><li>lo hacemos descender del viento Este que lo trae, </li></ul><ul><li>le preguntamos por las estepas rojas de la paz y del triunfo, </li></ul><ul><li>lo sentamos a la mesa del campesino pobre, </li></ul><ul><li>presentándolo al dueño de la fábrica, </li></ul><ul><li>haciéndolo presidir las huelgas y manifestaciones, </li></ul><ul><li>hablar con los soldados y los marineros, </li></ul><ul><li>ver en las oficinas a los pequeños empleados </li></ul><ul><li>y alzar el puño a gritos en los Parlamentos del oro y de la sangre. </li></ul>
  16. 17. <ul><li>Un fantasma recorre Europa, </li></ul><ul><li>el mundo. </li></ul><ul><li>Nosotros </li></ul><ul><li>lo llamamos camarada. </li></ul>
  17. 18. <ul><li>Se ha de ver en tus manos el viento, y tómate en él </li></ul><ul><li>anclado en tus dedos, y viérteme el cuerpo, </li></ul><ul><li>alzarse y prenderte. </li></ul><ul><li>De llama en tu pelo antes que mi frente, </li></ul><ul><li>— crepúsculo—, tú y el viento lejos, </li></ul><ul><li>se enrosca a mi cuerpo sea sólo roce, </li></ul><ul><li>y se yergue memoria del viento. </li></ul><ul><li>hecho cinta y reflejo, </li></ul><ul><li>de cobre en tus ojos, </li></ul><ul><li>de carne en mis dedos. </li></ul><ul><li>Si te das al viento, </li></ul><ul><li>date toda hecha </li></ul><ul><li>viento contra viento, </li></ul>
  18. 19. <ul><li>Eres hermosa como la piedra, </li></ul><ul><li>oh difunta; </li></ul><ul><li>oh viva, oh viva; eres dichosa como la nave. </li></ul><ul><li>Esta orquesta que agita </li></ul><ul><li>mis cuidados como una negligencia, </li></ul><ul><li>como un elegante biendecir de buen tono, </li></ul><ul><li>ignora el vello de los pubis, </li></ul><ul><li>ignora la risa que sale del esternón como una gran batuta. </li></ul><ul><li>Unas olas de afrecho, </li></ul><ul><li>un poco de serrín en los ojos, </li></ul><ul><li>o si acaso en las sienes, </li></ul>
  19. 20. <ul><li>o acaso adornando las cabelleras; </li></ul><ul><li>unas faldas largas hechas de colas de cocodrilos; </li></ul><ul><li>unas lenguas o unas sonrisas hechas con caparazones de cangrejos. </li></ul><ul><li>Todo lo que está suficientemente visto </li></ul><ul><li>no puede sorprender a nadie. </li></ul><ul><li>Las damas aguardan su momento sentadas sobre una lágrima, </li></ul><ul><li>disimulando la humedad a fuerza de abanico insistente. </li></ul><ul><li>Y los caballeros abandonados de sus traseros </li></ul><ul><li>quieren atraer todas las miradas a la fuerza hacia sus bigotes. </li></ul><ul><li>Pero el vals ha llegado. </li></ul><ul><li>Es una playa sin ondas, </li></ul><ul><li>es un entrechocar de conchas, de tacones, de espumas o de </li></ul><ul><li>[dentaduras postizas. </li></ul><ul><li>Es todo lo revuelto que arriba. </li></ul>
  20. 21. <ul><li>Pechos exuberantes en bandeja en los brazos, </li></ul><ul><li>dulces tartas caídas sobre los hombros llorosos, </li></ul><ul><li>una languidez que revierte, </li></ul><ul><li>un beso sorprendido en el instante que se hacía «cabello </li></ul><ul><li>[de ángel», </li></ul><ul><li>un dulce «sí» de cristal pintado de verde. </li></ul><ul><li>Un polvillo de azúcar sobre las frentes </li></ul><ul><li>de una blancura cándida a las palabras limadas, </li></ul><ul><li>y las manos se acortan más redondeadas que nunca, </li></ul><ul><li>mientras fruncen los vestidos hechos de esparto querido. </li></ul>
  21. 22. <ul><li>Las cabezas son nubes, la música es una larga goma, </li></ul><ul><li>las colas de plomo casi vuelan, y el estrépito </li></ul><ul><li>se ha convertido en los corazones en oleadas de sangre, </li></ul><ul><li>en un licor, si blanco, que sabe a memoria o a cita. </li></ul><ul><li>Adiós, adiós, esmeralda, amatista o misterio; </li></ul><ul><li>adiós, como una bola enorme ha llegado el instante, </li></ul><ul><li>el preciso momento de la desnudez cabeza abajo, </li></ul><ul><li>cuando los vellos van a pinchar los labios obscenos que saben. </li></ul><ul><li>Es el instante, el momento de decir la palabra que estalla, </li></ul><ul><li>el momento en que los vestidos se convertirán en aves, </li></ul><ul><li>las ventanas en gritos, </li></ul><ul><li>las luces en ¡socorro! </li></ul>
  22. 23. <ul><li>y ese beso que estaba (en el rincón) entre dos bocas </li></ul><ul><li>se convertirá en una espina </li></ul><ul><li>que dispensará la muerte diciendo: </li></ul><ul><li>Yo os amo. </li></ul>
  23. 24. <ul><li>Se querían. </li></ul><ul><li>Sufrían por la luz, labios azules en la madrugada, </li></ul><ul><li>labios saliendo de la noche dura, </li></ul><ul><li>labios partidos, sangre, ¿sangre dónde? </li></ul><ul><li>Se querían en un lecho navío, mitad noche, mitad luz. </li></ul><ul><li>Se querían como las flores a las espinas hondas, </li></ul><ul><li>a esa amorosa gema del amarillo nuevo, </li></ul><ul><li>cuando los rostros giran melancólicamente, </li></ul><ul><li>giralunas que brillan recibiendo aquel besos. </li></ul>
  24. 25. <ul><li>Se querían de noche, cuando los perros hondos </li></ul><ul><li>laten bajo la tierra y los valles se estiran </li></ul><ul><li>como lomos arcaicos que se sienten repasados: </li></ul><ul><li>caricia, seda, mano, luna que llega y toca. </li></ul><ul><li>Se querían de amor entre la madrugada, </li></ul><ul><li>entre las duras piedras cerradas de la noche, </li></ul><ul><li>duras como los cuerpos helados por las horas, </li></ul><ul><li>duras como los besos de diente a diente solo. </li></ul><ul><li>Se querían de día, playa que va creciendo, </li></ul><ul><li>ondas que por los pies acarician los muslos, </li></ul><ul><li>cuerpos que se levantan de la tierra y flotando… </li></ul><ul><li>Se querían de día, sobre el mar, bajo el cielo. </li></ul>
  25. 26. <ul><li>Mediodía perfecto, se querían tan íntimos, </li></ul><ul><li>mar altísimo y joven, intimidad extensa, </li></ul><ul><li>soledad de lo vivo, horizontes remotos </li></ul><ul><li>ligados como cuerpos en soledad cantando. </li></ul><ul><li>Amando, Se querían como la luna lñucida, </li></ul><ul><li>como ese mar redondo que se aplica a ese rostro, </li></ul><ul><li>dulce eclipse de agua, mejilla oscurecida, </li></ul><ul><li>donde los peces rojos van y vienen sin música. </li></ul><ul><li>Día, noche, ponientes, madrugadas, espacios, </li></ul><ul><li>ondas nuevas, antiguas, fugitivas, perpetuas, </li></ul><ul><li>mar o tierra, navío, lecho, pluma, cristal, </li></ul><ul><li>metal, música, labio, silencio, vegetal, </li></ul><ul><li>mundo, quietud, su forma. Se querían, sabedlo. </li></ul>
  26. 27. <ul><li>Hermoso es, hermosamente humilde y confiante, vivificador y profundo, </li></ul><ul><li>sentirse bajo el sol, entre los demás, impelido, </li></ul><ul><li>llevado, conducido, mezclado, rumorosamente arrastrado. </li></ul><ul><li>No es bueno </li></ul><ul><li>quedarse en la orilla </li></ul><ul><li>como el malecón o como el molusco que quiere calcáreamente </li></ul><ul><li>[imitar a la roca. </li></ul><ul><li>Sino que es puro y sereno arrasarse en la dicha </li></ul><ul><li>de fluir y perderse, </li></ul><ul><li>encontrándose en el movimiento con el que el gran corazón de los </li></ul><ul><li>[hombres palpita extendido. </li></ul>
  27. 28. <ul><li>Como ése que vive ahí, ignoro en qué piso, </li></ul><ul><li>y le he visto bajar por unas escaleras </li></ul><ul><li>y adentrarse valientemente entre la multitud y perderse. </li></ul><ul><li>La gran masa pasaba. Pero era reconocible el diminuto corazón afluido. </li></ul><ul><li>Allí, ¿quién lo reconocería? Allí con esperanza, con resolución o con fe, [con temeroso denuedo, </li></ul><ul><li>con silenciosa humildad, allí él también </li></ul><ul><li>transcurría. </li></ul><ul><li>Era una gran plaza abierta, y había olor de existencia. </li></ul><ul><li>Un olor a gran sol descubierto, a viento rizándolo, </li></ul><ul><li>un gran viento que sobre las cabezas pasaba su mano, </li></ul><ul><li>su gran mano que rozaba las frentes unidas y las reconfortaba. </li></ul>
  28. 29. <ul><li>Y era el serpear que se movía </li></ul><ul><li>como un único ser, no sé si desvalido, no sé si poderoso, </li></ul><ul><li>pero existente y perceptible, pero cubridor de la tierra. </li></ul><ul><li>Allí cada uno puede mirarse y puede alegrarse y puede reconocerse. </li></ul><ul><li>Cuando, en la tarde caldeada, solo en tu gabinete, </li></ul><ul><li>con los ojos extraños y la interrogación en la boca, </li></ul><ul><li>quisieras algo preguntar a tu imagen, </li></ul><ul><li>no te busques en el espejo, </li></ul><ul><li>en un extinto diálogo en que no te oyes. </li></ul><ul><li>Baja, baja despacio y búscate entre los otros. </li></ul><ul><li>Allí están todos, y tú entre ellos. </li></ul><ul><li>Oh, desnúdate y fúndete, y reconócete. </li></ul>
  29. 30. <ul><li>Entra despacio, como el bañista que, temeroso, con mucho amor y recelo [al agua, </li></ul><ul><li>introduce primero sus pies en la espuma, </li></ul><ul><li>y siente el agua subirle, y ya se atreve, y casi ya se decide. </li></ul><ul><li>Y ahora con el agua en la cintura todavía no se confía. </li></ul><ul><li>Pero él extiende sus brazos, abre al fin sus dos brazos y se entrega [completo. </li></ul><ul><li>Y allí fuerte se reconoce, y crece y se lanza, </li></ul><ul><li>y avanza y levanta espumas, y salta y confía, </li></ul><ul><li>y hiende y late en las aguas vivas, y canta, y es joven. </li></ul><ul><li>Así, entra con pies desnudos. Entra en el hervor, en la plaza. </li></ul><ul><li>Entra en el torrente que te reclama y allí sé tú mismo. </li></ul><ul><li>¡Oh pequeño corazón diminuto, corazón que quiere latir </li></ul><ul><li>para ser él también el unánime corazón que le alcanza! </li></ul>
  30. 32. <ul><li>Luis Cernuda agrupó todos sus libros de poesía bajo un título único: La realidad y el deseo . Esta obra incluye los siguientes títulos: </li></ul><ul><ul><li>Perfil del aire (1924-1927) </li></ul></ul><ul><ul><li>Égloga, elegía, oda (1927-1929) </li></ul></ul><ul><ul><li>Un río, un amor (1929) </li></ul></ul><ul><ul><li>Los placeres prohibidos (1931) </li></ul></ul><ul><ul><li>Donde habite el olvido (1932-1933) </li></ul></ul><ul><ul><li>Invocaciones (1934-1935) </li></ul></ul><ul><ul><li>Las nubes (1937-1940) </li></ul></ul><ul><ul><li>Como quien espera el alba (1941-1944) </li></ul></ul><ul><ul><li>Vivir sin estar viviendo (1944-1949) </li></ul></ul><ul><ul><li>Con las horas contadas (1950-1956) </li></ul></ul><ul><ul><li>Desolación de la quimera (1956-1962) </li></ul></ul>
  31. 33. <ul><li>El amor mueve al mundo, La palabra esperada </li></ul><ul><li>Que descansa perdido Ilumina los ámbitos; </li></ul><ul><li>A la mirada. Y esta Un nuevo amor resurge </li></ul><ul><li>Ternura sin servicio. Al sentido postrado. </li></ul><ul><li>Ya las luces emprenden Olvidados los sueños </li></ul><ul><li>El cotidiano éxodo Los aires se los llevan. </li></ul><ul><li>Por las calles, dejando Reposo. Convertida </li></ul><ul><li>Su espacio solo y quieto. La ternura se deja. </li></ul><ul><li>Y el ángel aparece; </li></ul><ul><li>En un portal se oculta. </li></ul><ul><li>Un soneto buscaba </li></ul><ul><li>Perdido entre sus plumas </li></ul>
  32. 34. <ul><li>Como el viento a lo largo de la noche, Como él mismo extranjero </li></ul><ul><li>Amor en pena o cuerpo solitario, Como el viento huye lejos. </li></ul><ul><li>Toca en vano a los vidrios, Y sin embargo vine como luz. </li></ul><ul><li>Sollozando abandona las esquinas; </li></ul><ul><li>O como a veces marcha en la tormenta, </li></ul><ul><li>Gritando locamente, </li></ul><ul><li>Con angustias de insomnio </li></ul><ul><li>Mientras gira la lluvia delicada; </li></ul><ul><li>Sí, como el viento que al que un alba le revela </li></ul><ul><li>Su tristeza errabunda por la tierra, </li></ul><ul><li>Su tristeza sin llanto, </li></ul><ul><li>Su fuga sin objeto; </li></ul>
  33. 35. <ul><li>Diré cómo nacisteis, placeres prohibidos, </li></ul><ul><li>Como nace un deseo sobre torres de espanto, </li></ul><ul><li>Amenazadores barrotes, hiel descolorida, </li></ul><ul><li>Noche petrificada a fuerza de puños, </li></ul><ul><li>Ante todos, incluso el más rebelde, </li></ul><ul><li>Apto solamente en la vida sin muros. </li></ul><ul><li>Corazas infranqueables, lanzas o puñales, </li></ul><ul><li>Todo es bueno si deforma un cuerpo; </li></ul><ul><li>Tu deseo es beber esas hojas lascivas </li></ul><ul><li>O dormir en ese agua acariciadora. </li></ul><ul><li>No importa; </li></ul><ul><li>Ya declaran tu espíritu impuro. </li></ul>
  34. 36. <ul><li>No importa la pureza, los dones que un destino </li></ul><ul><li>Levantó hacia las aves con manos imperecederas; </li></ul><ul><li>No importa la juventud, sueño más que hombre, </li></ul><ul><li>La sonrisa tan noble, playa de seda bajo la tempestad </li></ul><ul><li>De un régimen caído. </li></ul><ul><li>  </li></ul><ul><li>Placeres prohibidos, planetas terrenales, </li></ul><ul><li>Miembros de mármol con sabor de estío, </li></ul><ul><li>Juego de esponjas abandonadas por el mar, </li></ul><ul><li>Flores de hierro, resonantes como el pecho de un hombre. </li></ul><ul><li>Soledades altivas, coronas derribadas, </li></ul><ul><li>Libertades memorables, manto de juventudes; </li></ul><ul><li>Quien insulta esos frutos, tinieblas en la lengua, </li></ul><ul><li>Es vil como un rey, como sombra de rey </li></ul><ul><li>Arrastrándose a los pies de la tierra </li></ul><ul><li>Para conseguir un trozo de vida. </li></ul><ul><li>  </li></ul><ul><li>No sabía los límites impuestos, </li></ul><ul><li>Límites de metal o papel, </li></ul><ul><li>Ya que el azar le hizo abrir los ojos bajo una luz tan alta, </li></ul><ul><li>Adonde no llegan realidades vacías, </li></ul><ul><li>Leyes hediondas, códigos, ratas de paisajes derruidos. </li></ul><ul><li>  </li></ul><ul><li>Extender entonces la mano </li></ul><ul><li>Es hallar una montaña que prohibe, </li></ul><ul><li>Un bosque impenetrable que niega, </li></ul><ul><li>Un mar que traga adolescentes rebeldes. </li></ul><ul><li>  </li></ul><ul><li>Pero si la ira, el ultraje, el oprobio y la muerte, </li></ul><ul><li>Ávidos dientes sin carne todavía, </li></ul><ul><li>Amenazan abriendo sus torrentes, </li></ul><ul><li>De otro lado vosotros, placeres prohibidos, </li></ul><ul><li>Bronce de orgullo, blasfemia que nada precipita, </li></ul><ul><li>Tendéis en una mano el misterio. </li></ul><ul><li>Sabor que ninguna amargura corrompe, </li></ul><ul><li>Cielos, cielos relampagueantes que aniquilan. </li></ul><ul><li>Abajo, estatuas anónimas, </li></ul><ul><li>Sombras de sombras, miseria, preceptos de niebla; </li></ul><ul><li>Una chispa de aquellos placeres </li></ul><ul><li>Brilla en la hora vengativa. </li></ul><ul><li>Su fulgor puede destruir vuestro mundo. </li></ul><ul><li>  </li></ul>
  35. 37. <ul><li>No sabía los límites impuestos, </li></ul><ul><li>Límites de metal o papel, </li></ul><ul><li>Ya que el azar le hizo abrir los ojos bajo una luz tan alta, </li></ul><ul><li>Adonde no llegan realidades vacías, </li></ul><ul><li>Leyes hediondas, códigos, ratas de paisajes derruidos. </li></ul><ul><li>  </li></ul><ul><li>Extender entonces la mano </li></ul><ul><li>Es hallar una montaña que prohíbe, </li></ul><ul><li>Un bosque impenetrable que niega, </li></ul><ul><li>Un mar que traga adolescentes rebeldes. </li></ul><ul><li>  </li></ul><ul><li>Pero si la ira, el ultraje, el oprobio y la muerte, </li></ul><ul><li>Ávidos dientes sin carne todavía, </li></ul><ul><li>Amenazan abriendo sus torrentes, </li></ul><ul><li>De otro lado vosotros, placeres prohibidos, </li></ul>
  36. 38. <ul><li>Bronce de orgullo, blasfemia que nada precipita, </li></ul><ul><li>Tendéis en una mano el misterio. </li></ul><ul><li>Sabor que ninguna amargura corrompe, </li></ul><ul><li>Cielos, cielos relampagueantes que aniquilan. </li></ul><ul><li>Abajo, estatuas anónimas, </li></ul><ul><li>Sombras de sombras, miseria, preceptos de niebla; </li></ul><ul><li>Una chispa de aquellos placeres </li></ul><ul><li>Brilla en la hora vengativa. </li></ul><ul><li>Su fulgor puede destruir vuestro mundo. </li></ul>
  37. 39. <ul><li>Luis Cernuda y Serafín Ferro </li></ul>
  38. 40. <ul><li>Donde habite el olvido, </li></ul><ul><li>en los vastos jardines sin aurora; </li></ul><ul><li>Donde yo sólo sea </li></ul><ul><li>Memoria de una piedra sepultada entre ortigas </li></ul><ul><li>Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios. </li></ul><ul><li>Donde mi nombre deje </li></ul><ul><li>Al cuerpo que designa en brazos de los siglos, </li></ul><ul><li>Donde el deseo no exista. </li></ul><ul><li>En esa gran región donde el amor, ángel terrible, </li></ul><ul><li>No esconda como acero </li></ul><ul><li>en mi pecho su ala, </li></ul><ul><li>Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento. </li></ul>
  39. 41. <ul><li>Allá donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya, </li></ul><ul><li>Sometiendo a otra vida su vida, </li></ul><ul><li>Sin más horizonte que otros ojos frente a frente. </li></ul><ul><li>Donde penas y dichas no sean más que nombres, </li></ul><ul><li>Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo; </li></ul><ul><li>Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo, </li></ul><ul><li>Disuelto en niebla, ausencia, </li></ul><ul><li>Ausencia leve como carne de niño. </li></ul><ul><li>Allá, allá lejos; </li></ul><ul><li>Donde habite el olvido. </li></ul>
  40. 42. <ul><li>No me queréis, lo sé, y que os molesta </li></ul><ul><li>Cuanto escribo. ¿Os molesta? Os ofende. </li></ul><ul><li>¿Culpa mía tal vez o es de vosotros? </li></ul><ul><li>Porque no es la persona y su leyenda </li></ul><ul><li>Lo que ahí, allegados a mí, atrás os vuelve. </li></ul><ul><li>Mozo, bien mozo era, cuando no había brotado </li></ul><ul><li>Leyenda alguna, caísteis sobre un libro </li></ul><ul><li>Primerizo lo mismo que su autor: yo, mi primer libro. </li></ul><ul><li>Algo os ofende, porque sí, en el hombre y su tarea. </li></ul><ul><li>¿Mi leyenda dije? Tristes cuentos </li></ul><ul><li>Inventados de mí por cuatro amigos </li></ul><ul><li>(¿Amigos?), que jamás quisisteis </li></ul>
  41. 43. <ul><li>Ni ocasión buscasteis de ver si acomodaban </li></ul><ul><li>A la persona misma así traspuesta. </li></ul><ul><li>Mas vuestra mala fe los ha aceptado. </li></ul><ul><li>Hecha está la leyenda, y vosotros, de mí desconocidos, </li></ul><ul><li>Respecto al ser que encubre mintiendo doblemente, </li></ul><ul><li>sin otro escrúpulo, a vuestra vez la propaláis. </li></ul><ul><li>Contra vosotros y esa vuestra ignorancia voluntaria, </li></ul><ul><li>Vivo aún, sé y puedo, si así quiero, defenderme. </li></ul><ul><li>Pero aguardáis al día cuando ya no me encuentre </li></ul><ul><li>Aquí. Y entonces la ignorancia, </li></ul><ul><li>La indiferencia y el olvido, vuestras armas </li></ul><ul><li>De siempre, sobre mí caerán, como la piedra, </li></ul><ul><li>Cubriéndome por fin, lo mismo que cubristeis </li></ul><ul><li>A otros que, superiores a mí, esa ignorancia vuestra </li></ul><ul><li>Precipitó en la nada, como al gran Aldana. </li></ul>
  42. 44. <ul><li>De ahí mi paradoja, por lo demás involuntaria, </li></ul><ul><li>Pues la imponéis vosotros: en nuestra lengua escribo, </li></ul><ul><li>Criado estuve en ella y, por eso, es la mía, </li></ul><ul><li>A mi pesar quizá, bien fatalmente. Pero con mis expresas excepciones, </li></ul><ul><li>A vuestros escritores de hoy ya no los leo. </li></ul><ul><li>De ahí la paradoja: soy, sin tierra y sin gente, </li></ul><ul><li>Escritor bien extraño; sujeto quedo aún más que otros </li></ul><ul><li>Al viento del olvido que, cuando sopla, mata. </li></ul><ul><li>Si vuestra lengua es la materia </li></ul><ul><li>Que empleé en mi escribir y, si por eso, </li></ul><ul><li>Habréis de ser vosotros los testigos </li></ul><ul><li>De mi existencia y su trabajo, </li></ul><ul><li>En hora mala fuera vuestra lengua </li></ul><ul><li>La mía, la que hablo, la que escribo. </li></ul>
  43. 45. <ul><li>Así podréis, con tiempo, como venís haciendo, </li></ul><ul><li>A mi persona y mi trabajo echar afuera </li></ul><ul><li>De la memoria, en vuestro corazón y vuestra mente. </li></ul><ul><li>Grande es mi vanidad, diréis, </li></ul><ul><li>Creyendo a mi trabajo digno de la atención ajena </li></ul><ul><li>Y acusándoos de no querer la vuestra darle. </li></ul><ul><li>Ahí tendréis razón. Mas el trabajo humano </li></ul><ul><li>con amor hecho, merece la atención de los otros, </li></ul><ul><li>Y poetas de ahí tácitos lo dicen </li></ul><ul><li>Enviando sus versos a través del tiempo y la distancia </li></ul><ul><li>Hasta mí, atención demandando. </li></ul><ul><li>¿Quise de mí dejar memoria? Perdón por ello pido. </li></ul>
  44. 46. <ul><li>Mas no todos igual trato me dais, </li></ul><ul><li>Que amigos tengo aún entre vosotros, </li></ul><ul><li>Doblemente queridos por esa desusada </li></ul><ul><li>Simpatía y atención entre la indiferencia, </li></ul><ul><li>Y gracias quiero darles ahora, cuando amargo </li></ul><ul><li>Me vuelvo y os acuso. Grande el número </li></ul><ul><li>No es, mas basta para sentirse acompañado </li></ul><ul><li>A la distancia en el camino. A ellos </li></ul><ul><li>Vaya así mi afecto agradecido. </li></ul><ul><li>Acaso encuentre aquí reproche nuevo: </li></ul><ul><li>Que ya no hablo con aquella ternura </li></ul><ul><li>Confiada, apacible de otros días. </li></ul><ul><li>Es verdad, y os lo debo, tanto como </li></ul><ul><li>A la edad, al tiempo, a la experiencia. </li></ul><ul><li>A vosotros y a ellos debo el camino. Si queréis </li></ul>
  45. 47. <ul><li>Que ame todavía, devolvedme </li></ul><ul><li>Al tiempo del amor. ¿Os es posible? </li></ul><ul><li>Imposible como aplacar ese fantasma que de mí evocasteis. </li></ul>
  46. 48. <ul><li>Representante español del Creacionismo. </li></ul><ul><li>Dos direcciones en su obra: </li></ul><ul><ul><li>Poesía de vanguardia: Imagen (1922) y Manual de espumas (1924). Poesía de libre imaginación, al margen de la lógica y de cualquier referencia a la realidad. </li></ul></ul><ul><ul><li>Poesía «clásica» o «tradicional». Temas: el amor, el paisaje, los toros, la religión… Romances, sonetos, cantarcillos populares. Versos humanos (1925), Alondra de verdad (1941) </li></ul></ul>
  47. 49. <ul><li>El mantel </li></ul><ul><li>jirón del cielo </li></ul><ul><li>es mi estandarte </li></ul><ul><li>y el licor del poniente </li></ul><ul><li>da su reflejo al arte </li></ul><ul><li>Yo prefiero el mar cerrado </li></ul><ul><li>y al sol le pongo sordina </li></ul><ul><li>Mi poesía y las manzanas </li></ul><ul><li>hacen la atmósfera más fina </li></ul><ul><li>En medio la guitarra </li></ul><ul><li>Amémosla </li></ul>
  48. 50. <ul><li>Ella recoge el aire circundante </li></ul><ul><li>Es el desnudo nuevo </li></ul><ul><li>venus del siglo o madona sin infante </li></ul><ul><li>Bajo sus cuerdas los ríos pasan </li></ul><ul><li>y los pájaros beben el agua sin mancharla </li></ul><ul><li>Después de ver el cuadro </li></ul><ul><li>la luna es más precisa </li></ul><ul><li>y la vida más bella </li></ul><ul><li>El espejo doméstico ensaya una sonrisa </li></ul><ul><li>y en un transporte de pasión </li></ul><ul><li>canta el agua enjaulada en la botella </li></ul>
  49. 51. <ul><li>Picasso, Naturaleza muerta </li></ul>
  50. 52. <ul><li>Río Duero, río Duero, nadie a acompañarte baja; nadie se detiene a oír tu eterna estrofa de agua. </li></ul><ul><li>Indiferente o cobarde, la ciudad vuelve la espalda. No quiere ver en tu espejo su muralla desdentada. </li></ul><ul><li>Tú, viejo Duero, sonríes entre tus barbas de plata, moliendo con tus romances las cosechas mal logradas. </li></ul>
  51. 53. <ul><li>Y entre los santos de piedra sino los enamorados y los álamos de magia que preguntan por sus almas pasas llevando en tus ondas y siembran en tus espumas palabras de amor, palabras. palabras de amor, palabras. </li></ul><ul><li>Quién pudiera como tú, a la vez quieto y en marcha, cantar siempre el mismo verso pero con distinta agua. </li></ul><ul><li>Río Duero, río Duero, nadie a estar contigo baja, ya nadie quiere atender tu eterna estrofa olvidada, </li></ul>
  52. 54. <ul><li>«Si es verdad que soy poeta por la gracia de Dios —o del demonio—, también lo es que lo soy por la gracia de la técnica y del esfuerzo» (es decir: inspiración y trabajo consciente) </li></ul><ul><li>En su obra se unen lo POPULAR y lo CULTO. </li></ul><ul><li>Escribe poesía y teatro. </li></ul><ul><li>En 1932 funda La Barraca </li></ul><ul><li>(grupo de teatro universitario </li></ul><ul><li>que llevó obras clásicas </li></ul><ul><li>por toda España) </li></ul>
  53. 55. <ul><li>Libro de poemas (1921). Influencias de Bécquer, del Modernismo, de Antonio Machado y de JRJ, como en casi todos los poetas de su generación. </li></ul><ul><li>Temas: nostalgia de la infancia. Destino trágico. </li></ul><ul><li>Poema del cante jondo (1924). En este libro, Lorca expresa su dolor a través de mecanismos parecidos a los «cantes hondos» andaluces. </li></ul><ul><li>Romancero gitano (1928). En este poemario aparece claramente el destino trágico. Dice Lorca: «hay sólo un personaje real, que es la pena que se filtra». Grandes ansias de vivir que tropiezan con la imposibilidad de vivir. </li></ul>
  54. 56. <ul><li>Poeta en Nueva York (1929). Un viaje a Nueva York le produce una gran conmoción al tropezar con un tipo de sociedad muy diferente a la que él conocía. Lo define así: «Geometría y angustia». </li></ul><ul><li>Temas: el poder del dinero, la esclavitud del hombre por la máquina, la injusticia social, la deshumanización. </li></ul><ul><li>El dolor personal se proyecta en lo marginal, en lo social. </li></ul><ul><li>Técnica SURREALISTA, versículo amplio, imagen ilógica. </li></ul><ul><li>Neopopularismo: su primera etapa poética. </li></ul><ul><li>Vanguardismo: Poeta en Nueva York . </li></ul>
  55. 57. <ul><li>El corazón (Frío, frío, Pero mi corazón </li></ul><ul><li>que tenía en la escuela como el agua roído de culebras, </li></ul><ul><li>donde estuvo pintada del río) el que estuvo colgado, </li></ul><ul><li>la cartilla primera, del árbol de la ciencia, </li></ul><ul><li>¿está en ti, Mi primer verso. ¿está en ti, </li></ul><ul><li>noche negra? La niña de las trenzas noche negra? </li></ul><ul><li>que miraba de frente, </li></ul><ul><li>(Frío, frío, ¿está en ti, (Caliente, caliente, </li></ul><ul><li>como el agua noche negra? como el agua </li></ul><ul><li>del río) de la fuente) </li></ul><ul><li>(Frío, frío, </li></ul><ul><li>El primer beso como el agua Mi amor errante, </li></ul><ul><li>que supo a beso y fue del río) castillo sin firmeza, </li></ul><ul><li>para mis labios niños de sombras enmohecidas, </li></ul><ul><li>como la lluvia fresca, ¿está en ti, </li></ul><ul><li>¿está en ti, noche negra? </li></ul><ul><li>noche negra? </li></ul>
  56. 58. <ul><li>(Caliente, caliente, </li></ul><ul><li>como el agua </li></ul><ul><li>de la fuente) </li></ul><ul><li>¡Oh gran dolor! </li></ul><ul><li>Admites en tu cueva </li></ul><ul><li>nada más que la sombra </li></ul><ul><li>¿Es cierto </li></ul><ul><li>noche negra? </li></ul><ul><li>(Caliente, caliente, </li></ul><ul><li>como el agua </li></ul><ul><li>de la fuente) </li></ul><ul><li>¡Oh corazón perdido! </li></ul><ul><li>¡ Requiem aeternam ! </li></ul>
  57. 59. <ul><li>Empieza el llanto Llora por cosas </li></ul><ul><li>de la guitarra. lejanas. </li></ul><ul><li>Se rompen las copas Arena del sur caliente </li></ul><ul><li>de la madrugada. que pide camelias blancas. </li></ul><ul><li>Empieza el llanto Llora flecha sin blanco, </li></ul><ul><li>de la guitarra. la tarde sin mañana </li></ul><ul><li>Es inútil callarla. y el primer pájaro muerto </li></ul><ul><li>Es imposible sobre la rama. </li></ul><ul><li>callarla. ¡Oh, guitarra! </li></ul><ul><li>Llora monótona Corazón malherido </li></ul><ul><li>como llora el agua, por cinco espadas. </li></ul><ul><li>como llora el viento </li></ul><ul><li>sobre la nevada. «La guitarra» </li></ul><ul><li>Es imposible </li></ul><ul><li>callarla. </li></ul>
  58. 60. <ul><li>Las piquetas de los gallos Soledad de mis pesares, </li></ul><ul><li>cavan buscando la aurora, caballo que se desboca, </li></ul><ul><li>cuando por el monte oscuro al fin encuentra la mar </li></ul><ul><li>baja Soledad Montoya. y se lo tragan las olas. </li></ul><ul><li>Cobre amarillo, su carne, No me recuerdes el mar, </li></ul><ul><li>huele a caballo y a sombra. que la pena negra, brota </li></ul><ul><li>Yunques ahumados sus pechos, en las tierras de aceituna </li></ul><ul><li>gimen canciones redondas. bajo el rumor de las hojas. </li></ul><ul><li>Soledad, ¿por quién preguntas ¡Soledad, qué pena tienes! </li></ul><ul><li>sin compaña y a estas horas? ¡Qué pena tan lastimosa! </li></ul><ul><li>Pregunte por quien pregunte, Lloras zumo de limón </li></ul><ul><li>dime: ¿a ti qué se te importa? agrio de espera y de boca. </li></ul><ul><li>Vengo a buscar lo que busco, ¡Qué pena tan grande! Corro </li></ul><ul><li>mi alegría y mi persona. mi casa como una loca, </li></ul>
  59. 61. <ul><li>mis dos trenzas por el suelo ¡Oh pena de cauce oculto </li></ul><ul><li>de la cocina a la alcoba. y madrugada remota. </li></ul><ul><li>¡Qué pena! Me estoy poniendo </li></ul><ul><li>de azabache, carne y ropa. «Romance de la pena negra» </li></ul><ul><li>¡Ay mis camisas de hilo! </li></ul><ul><li>¡Ay mis muslos de amapola! </li></ul><ul><li>Soledad: lava tu cuerpo </li></ul><ul><li>con agua de las alondras, </li></ul><ul><li>y deja tu corazón </li></ul><ul><li>en paz, Soledad Montoya. </li></ul><ul><li>Por abajo canta el río: </li></ul><ul><li>volante de cielo y hojas. </li></ul><ul><li>Con flores de calabaza, </li></ul><ul><li>la nueva luz se corona. </li></ul><ul><li>¡Oh pena de los gitanos! </li></ul><ul><li>Pena limpia y siempre sola. </li></ul>
  60. 62. <ul><li>En la mitad del barranco Juan Antonio el de Montilla </li></ul><ul><li>las navajas de Albacete, rueda muerto la pendiente, </li></ul><ul><li>bellas de sangre contraria, su cuerpo lleno de lirios </li></ul><ul><li>relucen como los peces. y una granada en las sienes. </li></ul><ul><li>Una dura luz de naipe Ahora monta cruz de fuego, </li></ul><ul><li>recorta en el agrio verde, carretera de la muerte. </li></ul><ul><li>caballos enfurecidos El juez, con guardia civil, </li></ul><ul><li>y perfiles de jinetes. por los olivos viene. </li></ul><ul><li>En la copa de un olivo Sangre resbalada gime </li></ul><ul><li>lloran dos viejas mujeres. muda canción de serpiente. </li></ul><ul><li>El toro de la reyerta Señores guardias civiles: </li></ul><ul><li>se sube por las paredes. aquí pasó lo de siempre. </li></ul><ul><li>Ángeles negros traían Han muerto cuatro romanos </li></ul><ul><li>pañuelos y agua de nieve. y cinco cartagineses. </li></ul><ul><li>Ángeles con grandes alas La tarde loca de higueras </li></ul><ul><li>de navajas de Albacete. y de rumores calientes </li></ul>
  61. 63. <ul><li>cae desmayada en los muslos </li></ul><ul><li>heridos de los jinetes. </li></ul><ul><li>Y ángeles negros volaban </li></ul><ul><li>por el aire del poniente. </li></ul><ul><li>Ángeles de largas trenzas </li></ul><ul><li>y corazones de aceite. </li></ul><ul><li>«Reyerta» </li></ul>
  62. 64. <ul><li>La aurora de Nueva York tiene </li></ul><ul><li>cuatro columnas de cieno </li></ul><ul><li>y un huracán de negras palomas </li></ul><ul><li>que chapotean las aguas podridas. </li></ul><ul><li>La aurora de Nueva York gime </li></ul><ul><li>por las inmensas escaleras </li></ul><ul><li>buscando entre las aristas </li></ul><ul><li>nardos de angustia dibujada. </li></ul><ul><li>La aurora llega y nadie la recibe en su boca </li></ul><ul><li>porque allí no hay mañana ni esperanza posible </li></ul><ul><li>A veces las monedas en enjambres furiosos </li></ul><ul><li>taladran y devoran abandonados niños </li></ul>
  63. 65. <ul><li>Los primeros que salen comprenden con sus huesos </li></ul><ul><li>que no habrá paraíso ni amores deshojados; </li></ul><ul><li>saben que van al cieno de números y leyes, </li></ul><ul><li>a los juegos sin arte, a sudores si fruto. </li></ul><ul><li>La luz es sepultada por cadenas y ruidos </li></ul><ul><li>en impúdico reto de ciencia sin raíces. </li></ul><ul><li>Por los barrios hay gentes que vacilan insomnes </li></ul><ul><li>como recién salidas de un naufragio de sangre. </li></ul><ul><li>«La aurora» </li></ul>
  64. 66. <ul><li>Es el máximo representante de la «poesía pura» en la Generación del 27. </li></ul><ul><li>En realidad, la poesía de Salinas parte de la realidad pero realiza una estilización, un embellecimiento en la forma poética. Agradecimiento por la belleza del mundo. </li></ul><ul><li>Lenguaje muy elaborado, resulta difícil por su condensación. </li></ul><ul><li>Abundancia de sustantivos. </li></ul><ul><li>Al igual que Cernuda, reúne en un título ( Aire nuestro ) todos sus libros: Cántico , Clamor , Homenaje y Final . </li></ul>
  65. 67. <ul><li>¡ Sí! </li></ul><ul><li>Luz. Renazco. </li></ul><ul><li>¡Gracias! </li></ul><ul><li>Un silbido </li></ul><ul><li>Se desliza aguzándose, veloz, hacia la aurora. </li></ul><ul><li>¡Buen filo! </li></ul><ul><li>Rasgando irá la sombra </li></ul><ul><li>Que se interpone aún entre el sol y el afán. </li></ul><ul><li>Despertar es ganar. </li></ul><ul><li>Balcón. ¡Oh realidad! </li></ul><ul><li>A través del aire o de un vidrio, sin ornamento, </li></ul><ul><li>La realidad propone siempre un sueño; </li></ul><ul><li>Canta, gallo jovial. </li></ul><ul><li>Canta con fe. Te creo. </li></ul>
  66. 68. <ul><li>¡Beato sillón! La casa Central sin querer, la rosa, </li></ul><ul><li>Corrobora su presencia A un sol en cénit sujeta. </li></ul><ul><li>Con la vaga intermitencia Y tanto se da el presente </li></ul><ul><li>De su invocación en masa Que el pie caminante siente </li></ul><ul><li>A la memoria. No pasa La integridad del planeta. </li></ul><ul><li>Nada. Los ojos no ven, </li></ul><ul><li>Saben. El mundo está bien </li></ul><ul><li>Hecho. El instante lo exalta </li></ul><ul><li>A marea, de tan alta, </li></ul><ul><li>De tan alta, sin vaivén. </li></ul><ul><li>Queda curvo el firmamento, </li></ul><ul><li>Compacto azul, sobre el día. </li></ul><ul><li>Es el redondeamiento </li></ul><ul><li>Del esplendor: mediodía. </li></ul><ul><li>Todo es cúpula. Reposa, </li></ul>
  67. 69. <ul><li>Entiende la poesía como una forma de conocimiento de realidades profundas. </li></ul><ul><li>Dice: «Estimo en la poesía, sobre todo, la autenticidad . Luego, la belleza . Después, el ingenio ». Este ingenio se muestra en su poesía a través de paradojas, juegos de ideas, observaciones insólitas… </li></ul><ul><li>Su métrica es sencilla, prefiere los metros cortos. </li></ul><ul><li>Publica sus primeros libros entre 1923-1931 con influencias de la «poesía pura»: Presagios, Seguro Azar, Fábula y signo . </li></ul><ul><li>Sus obras maestras son: La voz a ti debida (1933) y Razón de amor (1936) </li></ul>
  68. 70. <ul><li>No, no te quieren, no. Y lo que yo te dé, </li></ul><ul><li>Tú sí que estás queriendo. rendido aquí, adorándote, </li></ul><ul><li>tú misma te lo das: </li></ul><ul><li>El amor que te sobra es tu amor implacable,, </li></ul><ul><li>se lo reparten seres sin pareja posible, </li></ul><ul><li>y cosas que tú miras, que regresa a sí mismo </li></ul><ul><li>que tú tocas, que nunca a través de este cuerpo </li></ul><ul><li>tuvieron amor antes. mío, transido ya </li></ul><ul><li>Cuando dices. «Me quieren del recuerdo sin fin, </li></ul><ul><li>los tigres o las sombras» sin olvido, por siempre, </li></ul><ul><li>es que estuviste en selvas de que sirvió una vez </li></ul><ul><li>o en noches, paseando para que tú pasaras </li></ul><ul><li>tu gran ansia de amar. por él —aún siento el fuego— </li></ul><ul><li>No sirves para amada; ciega, hacia tu destino </li></ul><ul><li>tú siempre ganarás, por él queriendo, al que te quiera. </li></ul><ul><li>Amante, amada no. de que un día entre todos </li></ul><ul><li>llegaste </li></ul><ul><li>a tu amor por mi amor </li></ul>
  69. 71. <ul><li>No, nunca está el amor. con ardor de subir. decimos: amor mío. </li></ul><ul><li>Va, viene, quiere estar Por eso no se sabe A su fugacidad, </li></ul><ul><li>donde estaba o estuvo. de qué profundidad con alma del alma, </li></ul><ul><li>Planta su pie en la tierra, viene el amor, lejana, la llamamos lo eterno. </li></ul><ul><li>en el pecho; se vuela si de honduras de cielos, Y un momento de él, </li></ul><ul><li>y se posa o se clava o entrañas de la tierra. de su tiempo infinito, </li></ul><ul><li>— azor siempre o saeta— Ya si nos toca en la frente </li></ul><ul><li>en un cielo distante, parece que está aquí, será la vida nuestra. </li></ul><ul><li>que está a veces detrás, que es nuestro, entre dos cuerpos, </li></ul><ul><li>y va de presa en presa. que no se escapará, </li></ul><ul><li>En las noches mullidas guardado entre los besos. </li></ul><ul><li>de estrellas y luceros Y su pasar, su rápido </li></ul><ul><li>se tiende a descansar. vivir aquí en nosotros, </li></ul><ul><li>Allá arriba, celeste llega, fuerte, tan hondo </li></ul><ul><li>un momento, la tierra que aunque vuele y se huya </li></ul><ul><li>es el cielo del cielo a buscar otros cambios, </li></ul><ul><li>Mira, la quiere, cae a ungir nuevos seres </li></ul>
  70. 73. <ul><li>Formación autodidacta. </li></ul><ul><li>Se unen en él lo popular y las técnicas cultas por su conocimiento de los clásicos ( Perito en lunas es el libro más gongorino del 27) </li></ul><ul><li>Si ruborizó renglones, </li></ul><ul><li>huella en pompa a toda vela, </li></ul><ul><li>siguió sus indicaciones </li></ul><ul><li>el curso de la novela: </li></ul><ul><li>o brújula en flor, o estela. </li></ul><ul><li>Y en el capítulo aquel, </li></ul><ul><li>hoy mejor, siendo el papel </li></ul><ul><li>plancha de dos pisos cultos, </li></ul><ul><li>pegada como un cartel, </li></ul><ul><li>olores espira, bultos </li></ul><ul><li>  </li></ul><ul><li>«Rosa entre páginas» </li></ul>
  71. 74. <ul><li>Temas: vida, muerte, amor, vivido como un sentimiento trágico: las ansias de vida chocan contra el destino. </li></ul><ul><li>Durante la guerra, va al frente y escribe poemas comprometidos con la República. Dedica Viento del pueblo a Aleixandre con la siguiente dedicatoria: «Vicente: a nosotros que hemos nacido poetas entre todos los hombres, nos ha hecho poetas la vida junto a todos los hombres. [...] cada poeta que muere deja en manos de otro, como una herencia, un instrumento que viene rodando desde la eternidad de la nada a nuestro corazón esparcido. Ante la sombra de dos poetas nos levantamos otros dos, y ante la nuestra se levantarán otros dos de mañana. Nuestro cimiento será siempre el mismo: la tierra. Nuestro destino es parar en las manos del pueblo. [...] El pueblo espera a los poetas con la oreja y el alma tendidas al pie de cada siglo» </li></ul><ul><li>Es encarcelado en 1939 y muere de tuberculosis en la cárcel en 1942. </li></ul>
  72. 75. <ul><li>Hoy estoy sin saber yo no sé cómo, </li></ul><ul><li>hoy estoy para penas solamente, </li></ul><ul><li>hoy no tengo amistad, </li></ul><ul><li>hoy sólo tengo ansias </li></ul><ul><li>de arrancarme de cuajo el corazón </li></ul><ul><li>y ponerlo debajo de un zapato. </li></ul><ul><li>Hoy reverdece aquella espina seca, </li></ul><ul><li>hoy es día de llantos en mi reino, </li></ul><ul><li>hoy descarga en mi pecho el desaliento </li></ul><ul><li>plomo desalentado. </li></ul><ul><li>  </li></ul><ul><li>No puedo con mi estrella. </li></ul><ul><li>Y me busco la muerte por las manos </li></ul><ul><li>mirando con cariño las navajas, </li></ul><ul><li>y recuerdo aquel hacha compañera, </li></ul><ul><li>y pienso en los más altos campanarios </li></ul><ul><li>para un salto mortal serenamente. </li></ul>
  73. 76. <ul><li>Si no fuera ¿por qué?... no sé por qué, </li></ul><ul><li>mi corazón escribiría una postrera carta, </li></ul><ul><li>una carta que llevo allí metida, </li></ul><ul><li>haría un tintero de mi corazón, </li></ul><ul><li>una fuente de sílabas, de adioses y relatos, </li></ul><ul><li>y ahí te quedas, al mundo le diría. </li></ul><ul><li>  </li></ul><ul><li>Yo nací en mala luna. </li></ul><ul><li>Tengo la pena de una sola pena </li></ul><ul><li>que vale más que toda la alegría </li></ul><ul><li>  </li></ul><ul><li>Un amor me ha dejado con los brazos caídos </li></ul><ul><li>y no puedo tenderlos hacia más. </li></ul><ul><li>¿No veis mi boca qué desengañada, </li></ul><ul><li>qué inconformes mis ojos? </li></ul>
  74. 77. <ul><li>Cuanto más me contemplo más me aflijo: </li></ul><ul><li>cortar este dolor, ¿con qué tijeras? </li></ul><ul><li>  </li></ul><ul><li>Ayer, mañana, hoy </li></ul><ul><li>padeciendo por todo </li></ul><ul><li>mi corazón, pecera melancólica, </li></ul><ul><li>penal de ruiseñores moribundos. </li></ul><ul><li>  </li></ul><ul><li>Me sobra corazón. </li></ul><ul><li>  </li></ul><ul><li>Hoy descorazonarme, </li></ul><ul><li>yo el más corazonado de los hombres, </li></ul><ul><li>y por el más, también el más amargo. </li></ul><ul><li>  </li></ul><ul><li>No sé por qué, no sé por qué ni cómo </li></ul><ul><li>me perdono la vida cada día. </li></ul>
  75. 78. <ul><li>No me conformo, no: me desespero </li></ul><ul><li>como si fura un huracán de lava </li></ul><ul><li>en el presidio de una almendra esclava </li></ul><ul><li>o en el penal colgante de un jilguero. </li></ul><ul><li>Besarte fue besar un avispero </li></ul><ul><li>que me clava al tormento y me desclava </li></ul><ul><li>y cava un hoyo fúnebre y lo cava </li></ul><ul><li>dentro del corazón donde me muero. </li></ul>
  76. 79. <ul><li>No me conformo, no; ya es tanto y tanto </li></ul><ul><li>idolatrar la imagen de tu beso </li></ul><ul><li>y perseguir el curso de tu aroma. </li></ul><ul><li>Un enterrado vivo por el llanto, </li></ul><ul><li>una revolución dentro de un hueso, </li></ul><ul><li>un rayo soy sujeto a una redoma. </li></ul>
  77. 80. <ul><li>He poblado tu vientre de amor y sementera, </li></ul><ul><li>he prolongado el eco de sangre a que respondo </li></ul><ul><li>y espero sobre el surco como el arado espera: </li></ul><ul><li>he llegado hasta el fondo. </li></ul><ul><li>  </li></ul><ul><li>Morena de altas torres, alta luz y ojos altos, </li></ul><ul><li>esposa de mi piel, gran trago de mi vida, </li></ul><ul><li>tus pechos locos crecen hacia mí danto saltos </li></ul><ul><li>de cierva concebida. </li></ul><ul><li>  </li></ul><ul><li>Ya me parece que eres un cristal delicado, </li></ul><ul><li>temo que te me rompas al más leve tropiezo, </li></ul><ul><li>y a reforzar tus venas con mi piel de soldado </li></ul><ul><li>fuera como el cerezo. </li></ul><ul><li>  </li></ul><ul><li>  </li></ul>
  78. 81. <ul><li>Espejo de mi carne, sustento de mis alas, </li></ul><ul><li>te doy vida en la muerte que me dan y no tomo. </li></ul><ul><li>Mujer, mujer, te quiero cercado por las balas, </li></ul><ul><li>ansiado por el plomo. </li></ul><ul><li>  </li></ul><ul><li>Sobre los ataúdes feroces en acecho, </li></ul><ul><li>sobre los mismos muertos sin remedio y sin fosa </li></ul><ul><li>te quiero, y te quisiera besar con todo el pecho </li></ul><ul><li>hasta en el polvo, esposa. </li></ul><ul><li>  </li></ul><ul><li>Cuando junto a los campos de combate te piensa </li></ul><ul><li>mi frente que no enfría ni apaga tu figura, </li></ul><ul><li>te acercas hacia mí como una boca inmensa </li></ul><ul><li>de hambrienta dentadura. </li></ul>
  79. 82. <ul><li>Escríbeme a la lucha, siénteme en la trinchera </li></ul><ul><li>aquí con el fusil tu nombre evoco y fijo, </li></ul><ul><li>y defiendo tu vientre de pobre que me espera </li></ul><ul><li>y defiendo tu hijo. </li></ul><ul><li>  </li></ul><ul><li>Nacerá nuestro hijo con el puño cerrado, </li></ul><ul><li>envuelto en un clamor de victoria y guitarras, </li></ul><ul><li>y dejaré a tu puerta mi vida de soldado </li></ul><ul><li>sin colmillos ni garras. </li></ul><ul><li>  </li></ul><ul><li>Es preciso matar para seguir viviendo. </li></ul><ul><li>Un día iré a la sombra de tu pelo lejano, </li></ul><ul><li>y dormiré en la sábana de almidón y estruendo </li></ul><ul><li>cosida por tu mano. </li></ul><ul><li>  </li></ul><ul><li>  </li></ul>
  80. 83. <ul><li>Tus piernas implacables al parto van derechas </li></ul><ul><li>y tu implacable boca de labios indomables, </li></ul><ul><li>y ante mi soledad de explosiones y brechas </li></ul><ul><li>recorres un camino de besos implacables. </li></ul><ul><li>Para el hijo será la paz que estoy forjando. </li></ul><ul><li>Y al fin en un océano de irremediables huesos </li></ul><ul><li>tu corazón y el mío naufragarán, quedando </li></ul><ul><li>una mujer y un hombre gastados por los besos. </li></ul><ul><li>  </li></ul><ul><li>«Canción del esposo soldado» </li></ul>
  81. 84. <ul><li>Ropas con su olor, </li></ul><ul><li>paños con su aroma. </li></ul><ul><li>  </li></ul><ul><li>Se alejó en su cuerpo, </li></ul><ul><li>me dejó en sus ropas. </li></ul><ul><li>  </li></ul><ul><li>Lecho sin calor, </li></ul><ul><li>sábana de sombra. </li></ul><ul><li>  </li></ul><ul><li>Se ausentó en su cuerpo. </li></ul><ul><li>Se quedó en sus ropas. </li></ul>

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