Entropía (Social) Global y Desarrollo Sustentable: Un Enfoque Histórico-Comparativo

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Proyecto para aprobar la materia de Filosofía del Derecho (calificada con honores, 100/100):

Tesina de 40 cuartillas (+21,000 palabras) en la cual he desarrollado una noción económica y social acerca del concepto de Desarrollo Sustentable, y llevado a cabo un estudio de cómo dicha noción ha evolucionado a lo largo de la historia, su impacto en la ciencia jurídica y cómo ha de ser garantizado como derecho fundamental del hombre y deber de las naciones...

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Entropía (Social) Global y Desarrollo Sustentable: Un Enfoque Histórico-Comparativo

  1. 1. UNIVERSIDAD IBEROAMERICANA DEPARTAMENTO DE DERECHO Por: Raúl Alejandro Luján Anaya FILOSOFÍA DEL DERECHO DR. MARIO CRUZ MARTÍNEZ 1
  2. 2. ÍNDICE DE TEMAS INTRODUCCIÓN… PRIMERA PARTE: Sustentabilidad y Derechos Humanos. 1. Nociones Históricas Relevantes. a) Nomadismo, Sedentarismo y Revolución Agrícola en la Antigüedad. b) Nociones de Derecho y Patrimonio en Roma, Exaltación de la Naturaleza en los Pueblos Nórdicos. c) Búsqueda y Administración de la Abundancia en la Edad Media y el Renacimiento. d) La Revolución Industrial y Económica de la Modernidad. e) Imperialismo Bélico y Saldos Negros de la Postmodernidad. f) Guerra Fría, Focos Rojos y Transición entre los Conceptos Tradicionales e Innovadores de Desarrollo. g) Deus Ex Machina: Tecnocracia, Globalización y Neoliberalismo como Estandartes del Orden Actual. 2. La Sustentabilidad como Derecho Fundamental. SEGUNDA PARTE: Retos Derivados de la Entropía Global Contemporánea. 1. Combate al Cambio Climático. 2. Administración y Distribución de las Riquezas Naturales. 3. Optimización del Capital Humano. 4. Sustentabilidad Política. CONSIDERACIONES FINALES Y CONCLUSIONES… 2
  3. 3. INTRODUCCIÓN ¿Qué se debe entender por Entropía? El término de entropía, surge en el ámbito de la física y las ciencias naturales, específicamente en lo que respecta al campo de la termodinámica. Proviene del griego , que significa vuelta, evolución o transformación, y es utilizado para describir una situación de desorden en las moléculas o partes que componen a un sistema. El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, define este término como: “Entropía (…)1. f. Fís. Magnitud termodinámica que mide la parte no utilizable de la energía contenida en un sistema. 2. f. Fís. Medida del desorden de un sistema (…).”1 Este término ha sido trasplantado al ámbito de las ciencias sociales y económicas, para medir y/o representar una situación de desigualdad o desequilibrio dentro de un sistema social o comunidad de personas (que bien puede ser una familia, una colonia, una ciudad, un Estado-Nación, una región mundial, o incluso la sociedad global en conjunto dentro de la cual vivimos en la Tierra), desigualdad que surge de intentar aplicar un orden coercitivo o enérgico dentro de los elementos que lo componen, por lo que este desorden se mantendrá o aumentará de forma proporcional a la energía invertida en intentar mantener o extender el orden preestablecido en la colectividad. Un ejemplo sencillo de entropía social que podría ayudar a entender mejor este concepto sería decir que violencia genera violencia: si un gobierno intenta resolver un problema social con opresión, comenzará a generar descontento general y tensión colectiva, lo cual conduciría a aplicar más opresión por parte de la élite del poder y a una escalada del conflicto, que si no es remediado por medios pacíficos y eficientes podría terminar en una conflagración, lo que representaría un punto extremo de desorden o entropía social; siendo preciso buscar una solución (sea una revolución, un acuerdo social o una reestructuración de poder) que contribuya a reestablecer la armonía y termine en un nuevo orden dentro de esa comunidad. Temática a Tratar en el Proyecto: En el presente proyecto propongo hacer un discernimiento acerca del concepto de desarrollo sustentable, siguiendo una lógica deductiva y partiendo del análisis histórico- comparativo de preceptos relevantes en los campos de la ciencia jurídica y las ciencias sociales de manera paralela y convergente, para conformar a partir de dichos elementos un concepto de desarrollo sustentable, en su dimensión social y económica, describiendo asimismo cómo el concepto de sustentabilidad ha llegado a constituirse en derecho fundamental del hombre y deber de los pueblos, entendido en cuanto derecho y obligación que tiende a ser reconocido por diversos ordenamientos jurídicos en la actualidad, así como un instrumento político orientado a la solución de conflictos que gravemente azotan a núcleos sociales a gran escala que viven bajo el actual Orden Global. 1 Diccionario de la Lengua Española, Real Academia de la Lengua: http://buscon.rae.es/draeI/ 3
  4. 4. En la primera parte del ensayo, se llevará una breve reseña sobre la evolución de teorías y acontecimientos que constituyen el punto de partida de preceptos sociales y económicos que han evolucionado hacia la formación y consolidación del concepto de desarrollo sustentable que conocemos actualmente, los cuales serán asimismo analizados a la luz de otros preceptos que forman parte de un conglomerado de doctrinas, ordenamientos, y códigos de conducta universales que han regido relaciones sociales a todo nivel y constituyen premisas fundamentales del sistema que hoy por hoy rige al orden Político Internacional. Con base en dicho análisis, llegaremos a un concepto de lo que es el desarrollo sustentable, y se estudiará cómo este concepto ha permeado a la ciencia jurídica, en el plano de los derechos fundamentales del hombre, siendo incorporado a numerosos sistemas jurídicos a nivel mundial, incluyendo al ordenamiento mexicano. En la segunda parte, se hará una breve mención y descripción de ciertos problemas de malestar generalizado que representan un azote para diversos núcleos sociales que representan un porcentaje significativo de la población que vive bajo el actual Orden Mundial, y hasta que punto el concepto de desarrollo sustentable aterrizado a un plano jurídico-político, puede contribuir al alivio de esta situación y al establecimiento de un equilibrio social que podría lograrse gradualmente, mencionando asimismo el papel que ha jugado México en este ámbito. El análisis del concepto de desarrollo sustentable bajo la óptica del presente proyecto, atenderá las siguientes cuestiones: combate al calentamiento global; administración y redistribución de las riquezas, tanto naturales como económicas; optimización de capital humano en las naciones desarrolladas y su potencial dentro del tercer mundo; así como preceptos de política humanitaria que nos rigen en la actualidad; problemas que serán tratados a partir del estudio realizado en la primera parte del trabajo. ¿Por qué un Análisis Histórico-comparativo? La necesidad de realizar un análisis histórico comparativo surge del razonamiento según el cual la historia no sigue un curso lineal, sino que se repite en sí misma a lo largo del tiempo, cumpliendo ciclos progresivos que se asemejan entre sí. Esta visión nace de una concepción ecléctica entre la concepción griega que propone que la historia del hombre sigue el curso de una rueda que gira sin parar y termina en el mismo punto donde inició, repitiéndose el mismo ciclo una y otra vez de manera inevitable; y la concepción judeo- cristiana según la cual la historia ha seguido y seguirá un curso lineal, desde las épocas del Antiguo Testamento, hasta el fin de los tiempos (el Apocalipsis), tomando el nacimiento de Jesucristo, registrado en el Nuevo Testamento, como parteaguas entre ambas épocas. Marc Bloch, historiador francés de principios del siglo XX, quien tuvo la desgracia de padecer los horrores de la Segunda Guerra Mundial y perecer en un campo de concentración, postulaba que para entender la ciencia de la historia es preciso hacer una reflexión de los acontecimientos que se dan en un momento presente a la luz de hechos pasados que han influido en su materialización, como también analizar, por otro lado, los acontecimientos pasados a la luz del presente. Hace manifiesta esta necesidad al decir que “la incomprensión del presente nace fatalmente de la ignorancia del pasado. Pero no es quizás, menos vano esforzarse por comprender el pasado, si no se sabe nada del 4
  5. 5. presente (…). En forma menos excepcional ocurre que para encontrar la luz es necesario llegar hasta el presente. (…) No hay pues, más que una ciencia de los hombres en el tiempo y esa ciencia tiene el cometido de unir el estudio de los muertos con el de los vivos”2 . Lo anterior nos indica que resulta de suma utilidad el análisis histórico para la temática del presente trabajo, pues los argumentos ya mencionados nos motivan a pensar que los conflictos que vivimos en nuestro entorno social no tienen un origen exclusivamente reciente, sino que devienen de acontecimientos que se remontan a épocas pasadas y son atribuibles a vacíos generacionales que se proyectan ad infinitum hacia el futuro, por lo que muchas sociedades en la actualidad permanecen inmaduras por no saber comprender, reflexionar y actuar en consecuencia de su historia. PRIMERA PARTE: SUSTENTABILIDAD Y DERECHOS HUMANOS 1. Nociones Históricas Relevantes § A. En principio, el hombre coexistió en perfecta armonía con la naturaleza, y por un tiempo fue bueno… El homo sapiens sapiens tuvo que empezar desde cero: dada su inferioridad fisiológica en comparación con otros animales, y explotando su potencial racional y social, así como su creatividad para sobrevivir y servirse de la naturaleza, cualidades que había heredado de sus ancestros el neanderthal y el homo erectus; e hizo su vida cotidiana gracias a la creación de utensilios que le permitieron multiplicar su capacidad de producción, al descubrimiento del fuego y a su capacidad para domesticar otras formas de vida. El hombre vivía en comunas al más puro estilo que describía Karl Marx en su obra El Capital, y las sociedades estaban estructuradas de manera tan sencilla y sumamente eficiente: los conflictos sociales eran mínimos, sino es que prácticamente inexistentes; había gran prosperidad y abundancia de riquezas naturales; en vez de trabajar como se hace hoy día, las familias y los miembros de las comunidades, salían a cazar en grupos y pescaban en zonas seguras, tomando los frutos de los árboles que tenían en los alrededores y bebiendo el agua de los riachuelos, errante de región en región en busca de ese sustento tan elemental, pero que podía ser explotado en absolutamente cualquier rincón de la Tierra, un paraíso de horizontes infinitos, sustento ilimitado e infinita renovación; la dieta consumida por el hombre era sumamente variada y mucho más rica que nuestra alimentación actual; e incluso no existía la necesidad de satisfacer vacíos existenciales y espirituales; Gabriel Zaíd en su ensayo Abundancia y Libertad nos dice que “su verdadero capital era el saber, la tradición, la cultura, que le deba sentido a la vida y que permitía conservar, transmitir, celebrar, ciertos avances milagrosos (…)”3 . El 2 Bloch, Marc. Introducción a la Historia. Fondo de Cultura Económica. Cuarta Edición. México, 2000. Pp. 43-51. 3 Zaíd, Gabriel, artículo: Abundancia y Libertad. Revista Vuelta. Número 205, Diciembre de 1993. 5
  6. 6. homo sapiens era un ser pleno y ávido de recorrer el mundo y conocer los misterios que en él se escondían; es así pues, como vivió la humanidad durante millones de años en una panacea que fue realidad y que a la fecha ha de ser añorada. Durante la época del neolítico aumentó la productividad del hombre, y el hombre se dio cuenta que, explotando la fecundidad de la Tierra y cultivando vida nueva, podía multiplicar y concentrar más riquezas sin tener que desplazarse continuamente de un lugar a otro: esta es la noción de sedentarismo. Entonces no sólo domesticó animales, sino también la vida que brotaba de la tierra fértil, con lo cual nació la agricultura, y vió que era buena. Con ella, también surgieron conceptos como la división del trabajo, el establecimiento de núcleos sociales permanentes, al igual que la necesidad de regular las relaciones sociales entre individuos y entre grupos sociales. De esta manera nace el concepto de Estado como entidad jurídico-política, aunque en un plano ciertamente precario… Así pues, la vida del hombre comenzó a ser poco a poco más compleja: con el sedentarismo, bajo una nueva estructura de poder y riqueza, el hombre buscó abrir aún más sus horizontes. Así surgirán también los conceptos de comercio e industria, en fin, otras maneras de buscar más tierra, poder y fortuna. El progreso humano ya no tomaría millones, sino apenas miles o centenares de años. Según este esquema, nacerán y proliferarán los grandes Estados imperiales de la antigüedad. La población mundial en estas épocas oscilaba en poco menos de cien millones de habitantes… Sin embargo, el hombre no se daba cuenta que el progreso sería logrado a grandes costos: un gran sacrificio de libertad (tanto en el plano individual como social), y la necesidad de regular las relaciones humanas a diverso nivel; además de una expansión demográfica de manera exponencial, la cual era proporcional a una ocupación extensiva de tierras que eran explotadas de manera intensiva. Este esquema de desarrollo humano, ya traía consigo una complicada ecuación paradoja que aunque no fue evidente en su momento, será reflexionada y recapacitada hasta decenas o cientos de miles de años después. § B. Y entonces dijo: ¡Hágase la luz!, y la luz se hizo… Roma fue una de los imperios más prósperos y longevos de la antigüedad, siendo también una de las que más interesan para efectos del presente estudio… Bien sabemos que Roma, como civilización, nació en el siglo VIII a.C. habiendo sido formalmente fundada por su primer rey, Rómulo; y murió en el siglo V d.C., con el término del reinado del último emperador de occidente, Rómulo Augústulo. Las principales instituciones que dieron gran prosperidad, y crecimiento acelerado a la civilización romana fueron: el establecimiento sistemático de un esquema de repartición, administración y explotación de extensiones considerables de tierra bajo una división del trabajo socialmente estratificada (la clientela); la procuración de un sistema jurídico sumamente complejo, aunque eficiente y adaptable a las necesidades de todos los miembros del Estado, según el grupo social al que pertenecieran (ius publicum, ius 6
  7. 7. privatum; ius civile, ius gentium) y que fue cultivado a través de la jurisprudencia (el arte de crear, dar forma e interpretar el derecho); la creación de una maquinaria bélica que permanentemente activa, acompañada de una política diplomática sumamente agresiva e intimidatoria, gracias a la cual lograron llegaron a tener bajo su control político-jurídico y militar a prácticamente una cuarta parte de la población mundial en la antigüedad; y la implantación de una gran red comercial y de transporte a lo largo del mar Mediterráneo, al cual llegaron a denominar mare nostrum, una noción que será explicada más adelante. Se puede decir que la clientela es una de las instituciones fundamentales que darán origen a la noción de patrimonio. La lógica bajo la cual operaba este esquema es muy sencilla: un terrateniente (paterfamilias) que formaba parte del estrato socio-económico más alto y contaba con la disposición de dicha tierra por mandato legal, encomendaba la administración de dichas tierras a otros miembros que vivían dentro de su dominio, los cuales a su vez administrarían la explotación llevada a cabo por los esclavos, que formaban parte del estrato socio-económico más bajo; y bajo este mismo esquema, el mismo terrateniente, a cambio de enriquecerse, brindaba protección y sustento a quienes vivían bajo su señorío. Este modelo fue tan exitoso para el desarrollo socio-económico del imperio, que posteriormente sería adoptado por la institución del feudo medieval (e incluso en la institución de la encomienda colonial española). De lo anterior se desprende que “gran parte de la vida económica y política gravitó sobre la propiedad fundaria y sobre un número relativamente pequeño de familias nobles (equites), los cuales poseían la mayor parte del suelo romano”4 . Dado este esquema de distribución y aprovechamiento de la tierra, y considerando el enorme peso político y social que tenía la clase de los equites sobre la actividad política y económica cotidiana, las instituciones que regían la vida jurídica de Roma son de carácter eminentemente privado, en específico el ius civile y el ius gentium, que regulaban las relaciones sociales entre los individuos que vivían tanto en la metrópoli romana como en las provincias del Estado… Esta situación prevaleció hasta la época imperial, momento histórico en el cual las instituciones del Estado cobraron mayor poder, dado el peso político que para el siglo III a.C. fue cobrando la figura del princeps (que evolucionaría a la del emperador) como señor del Estado, mientras el sistema político transitaba de un régimen republicano aristocrático, hacia un régimen eminentemente monárquico. Una de estas instituciones de orden público que se consolidaron de manera posterior a la época de la República, fue el de Mare Nostrum, nombre que se le llegó a dar al mar Mediterráneo, una vez que durante la época del principado-imperio, Roma alcanzó su apogeo socio-político y su mayor extensión territorial. De esta manera, se consideró que el mar es res communis (cosa común, bien de todos); concepto que trascendería al ámbito de la política internacional contemporánea y prevalecería como régimen jurídico aplicable al mar y al espacio exterior. Debemos tomar en cuenta que la cultura romana, al haber centrado su desarrollo social, político y económico en privilegiar la planeación centralizada de una monstruosa metrópoli, la expansión del Estado a través de la guerra y el comercio, la intensiva explotación de tierras, y de manera paradójica provocó que los mismos factores que la 4 Kunkel, Wolfgang. Historia del Derecho Romano. Ed. Ariel, Jurídica. Barcelona, España; 1999. p. 13. 7
  8. 8. harían crecer, la llevaran a su extinción: el oneroso mantenimiento de un aparato burocrático, y la corrupción que con ello trajo, comenzaron a permear las instituciones políticas y jurídicas del Estado; la generación de diversos conflictos socio-económicos: la creciente pobreza que era proporcional a la explosión demográfica, las epidemias y las guerras intestinas, mancillaron la fortaleza de la metrópoli; lo anterior aunado al hecho de que resultaba cada vez más difícil defender los confines de una extensión territorial tan amplia que hizo imposible resistir las frecuentes invasiones y saqueos que enfrentó un imperio dividido en todos aspectos, durante los siglos IV y V de nuestra era. Estos factores desembocaron de manera inevitablemente en el colapso del imperio de Occidente. Distinta situación de los pueblos que ellos mismos denominaron bárbaras (algunos de los cuales llegaron a incorporarse como provincias como la Galia, la Germania, algunas comunidades celtas, etc.), sobre todo al norte y al este de Europa y que se caracterizaron por su exaltación y observación cuidadosa de la naturaleza, al igual que la rendición de culto en su honor… Mientras los romanos explotaban y transformaban los recursos para servirse de ella, fomentando la industria y el comercio, así como para desarrollar tecnología; éstas civilizaciones tenían una concepción distinta, dado que el clima hostil y de inviernos perpetuos en el que vivían les hizo generar conciencia sobre la necesidad de administrar muy bien los frutos que obtenían de la tierra, con lo que sentían la necesidad de procurar a las diversas formas de vida que existían en su entorno, además de que creían que de esta forma retribuían a sus dioses como agradecimiento al hecho de que ellos procuraban el sustento de la comunidad: las riquezas naturales sólo podían ser aprovechadas para satisfacer las necesidades de la sociedad, por lo tanto, todo aquello que tomaran de de la Tierra debía ser devuelto a ella mediante la generación de nueva vida, al igual que ofreciendo ritos y sacrificios en honor al carácter divino de la naturaleza. Gracias a estas nociones, las civilizaciones nórdicas desarrollaron técnicas útiles para el trabajo de la tierra y la explotación de recursos naturales, que a la fecha siguen siendo ejemplo de explotación sustentable tales como la rotación de cultivos, o los esquemas sistemáticos y meticulosos de tala y reforestación de zonas boscosas, entre otros. Así fue como estos pueblos lograron un incipiente desarrollo que, aunque tecnológicamente inferior al de Roma, prevaleció hasta bien entrada la Alta Edad Media y la era del feudalismo, y cuyas ideas han influido en mayor o menor medida en el pensamiento económico y social de toda la cultura occidental. Lo cierto es que la caída del Imperio Romano de Occidente retrasaría los relojes de la cultura occidental, dejando tras de sí una larga estela de desolación y fragmentación social que tomaría largo tiempo y grandes esfuerzos remediar… § C. La Era antigua termina de esta manera, con un escenario lúgubre y deplorable: las enfermedades y la hambruna habían diezmado altos porcentajes de la población que llegó a vivir bajo el régimen del dominado (la población de la antigua metrópoli romana había sido reducida de 1,500,000 a 300,000 pobladores; entre los siglos V y VII, la población total de Europa llegó a reducirse de 83,000,000 a 27,000,000 habitantes: esto es una 8
  9. 9. estadística de más del 66%), las guerras civiles también causaron gran escasez económica, una significativa reducción del comercio y por tanto estancamiento de la riqueza e incluso una carestía de agua y alimentos a gran escala; al igual que la desintegración socio-política del imperio de Occidente y las invasiones hacían patente la necesidad de unificar a los diversos núcleos sociales aislados que habitaban el territorio de Europa occidental. Este caos generaba pues, una situación de incertidumbre e inseguridad que provocaron el despoblamiento de los campos y la inactividad de las grandes ciudades, por lo que la gente se vio en la necesidad de buscar formas defensivas de supervivencia, recurriendo a la autarquía… Así surge la entidad del estado feudal, que funcionó bajo una mecánica idéntica a la institución de la clientela romana: los señores feudales eran señores de una vasta parcela amurallada de miles de acres de extensión, y dentro de la cual tenían a su servicio y bajo su protección a familias enteras de siervos. Esta institución resultó especialmente provechosa para las clases sociales más bajas, pues fuera de sus murallas no se encontraban a salvo… Realmente la estructura social a nivel Estado era muy sencilla y básica: el señor feudal tenía poder y jurisdicción sobre sus siervos (en virtud del pacto de vasallaje); y fuera de éste, el rey se encargaba de dirimir controversias, cual árbitro o mediador, entre los señores feudales. Bajo esta coyuntura, a falta de un liderazgo definido que organice a la sociedad para lograr el bien común de éstos núcleos, y dada la necesidad de crear consensos entre un enorme crisol de culturas para la formación de instituciones sociales y jurídicas, son varios los esfuerzos que se realizan por crear un nuevo orden político. Entre todos ellos, sobresalieron las empresas de dos grandes reyes que fundarían dos Estados que se proclamaran herederos de la grandeza romana: El Imperio Carolingio, fundado por Carlomagno en el siglo VIII y que posteriormente sería el Imperio Romano-Germánico; y Bizancio-Constantinopla, gobernado por el emperador Justiniano en el siglo VI, que perecería al terminar el medioevo tras la ocupación del territorio por los turcos otomanos en el siglo XV. Ambos obtendrían predominancia económica y militar, consolidándose como imperios mediante la imposición de un aparato político fuerte y la unificación de instituciones jurídicas (los ejemplos más notables son el Corpus Iuris Civilis de Justiniano, y las Paces Territoriales de Federico Barbarroja); la restauración de rutas comerciales y redes de transporte; al igual que la diligencia de una serie de campañas militares que buscaron obtener el control de extensiones de tierra que tuvieran utilidad estratégica, retomando el estandarte de la Pax Romana como un ordenamiento de carácter universal5 ; y posteriormente, la fundación de universidades que tendrían la tarea específica de promover y enriquecer la educación de los pueblos (aunque en realidad sólo estaba al alcance de la élite del poder)… En este sentido también fue determinante la influencia que llegó a ejercer el Papado y el alto clero de la Iglesia Católica Romana, que en ese entonces fungió como Institución Supranacional que se encargó de dirimir controversias entre Estados, coronar reyes, y establecer los principales lineamientos y preceptos en la implantación de dichas políticas. 5 En este sentido es notable esfuerzo realizado por Justiniano para la reconstrucción de la unidad del Mare Nostrum, gracias al cual logró recuperar el control comercial y de redes de transporte a lo largo del Mar Mediterráneo mediante una serie de campañas bélicas y de colonización en las antiguas provincias del norte de África y las islas del Mediterráneo occidental, al igual que el desplazamiento de los visigodos en la península ibérica. 9
  10. 10. El eventual crecimiento económico-tecnológico de los feudos y la creación de una gran maquinaria bélica que sólo era utilizada para la depredación y defensa de los feudos entre sí, aunada a la búsqueda de una identidad cultural entre los pueblos de la Europa occidental, hizo brotar en los diversos Estados inquietudes generalizadas de ampliar horizontes comerciales, poner en marcha esa maquinaria bélica relativamente inactiva, y probarse a sí mismos como líderes de una civilización culturalmente superior, inquietudes que catalizaron el lanzamiento de una gran aventura militar a la que se dio un trasfondo religioso y espiritual: las Cruzadas. Esta empresa se constituiría en un formidable pretexto para la búsqueda de tierras, riqueza, poder, fama y redención en una panacea de riquezas naturales y espirituales, por parte de los propios señores feudales y de hombres libertos o esclavos que deseaban huir de la opresión, las enfermedades, y la inseguridad bajo la cual vivían dentro y cerca de los feudos; a la vez que el clero de la Iglesia Católica vio en esta aventura una oportunidad para acrecentar aun más su influencia social y su poder político… Como aventura militar, las Cruzadas resultaron ser un rotundo fracaso al no ser lograda la conquista de Tierra Santa ni la demostración de superioridad cultural por las potencias que dirigieron esta campaña, al saberse superadas por la destreza comercial y militar de los bizantinos, y vencidas por la tecnología y el avance cultural que habían desarrollado los pueblos que vivían bajo los preceptos del Islam, aunado a un entorno que les era hostil a aquellos caballeros que provenían de climas boscosos y templados… A pesar de ello, y después de cientos de años y mucha sangre derramada por dos culturas en confrontación, lo cierto es que de alguna forma se abrió el mundo para los caballeros cruzados y se obtuvo un gran enriquecimiento cultural: efectivamente se lograron abrir nuevas rutas de comercio hacia Oriente; y con ellas se logró también abrir un provechoso intercambio tecnológico y económico: conocimientos científicos y médicos, la adquisición de costumbres más sanas y la obtención de materias primas nunca vistas, y consigo, una notable mejoría en la calidad de vida de estos pueblos. Con esto, también surgen dos fenómenos relevantes que cambiarían el rostro de la civilización europea-occidental y la haría evolucionar históricamente: el desarrollo de gremios y ciudades, gracias al surgimiento del comercio ambulante y una incipiente economía de mercado; al igual que la caída del estado feudal y las viejas ciudades-estado amuralladas, gracias al descubrimiento de las armas de fuego. Acontecimientos que darían paso a un nuevo capítulo en la historia de la humanidad: el Renacimiento… A partir del siglo XV, a los nacientes Estados (como los conocemos hoy día) únicamente les preocupaba la búsqueda y la administración de recursos de manera abundante, para lograr el sustento de entidades complejas dotadas de territorios que medían miles o millones de kilómetros cuadrados, poblaciones de millones de personas, gobiernos estructurados sobre una base burocrática en la que el rey soberano delegaba su cometido de lograr el bien común del pueblo en autoridades investidas de facultades específicas y determinadas; a la vez que buscaban la manera de defender sus intereses depredando al vecino mediante una política de carreras coloniales e invasiones continuas. La política socio-económica de la “búsqueda y administración de la abundancia” que se siguió en la época de la Cruzadas se verá repetida en la política renacentista, con el nacimiento de estos nuevos Estados y el expansionismo territorial a gran escala de las 10
  11. 11. nuevas potencias, cuyo parteaguas serían y las demás expediciones dirigidas por mercaderes exploradores como Vasco da Gama y Fernando de Magallanes, con rumbo a las Indias de Asia Meridional, y con ellas, el descubrimiento de América por Cristóbal Colón hacia el año de 1492; los cuales habían sido auspiciados por los nacientes Estados mercantilistas y coloniales como serían España, Portugal, y posteriormente Francia, Holanda, e Inglaterra. De esta manera, se iniciaba una gran revolución mercantil, que traería un crecimiento no sólo territorial, sino una época de bonanza y prosperidad inesperadas: el oro y la plata provenientes de las minas explotadas dentro de las colonias españolas ubicadas en México y Sudamérica llegaron a circular por toda Europa y las colonias de ultramar en América y Asia, de manera que los precios de bienes y servicios llegaron a incrementarse entre 200 y 400%, dando lugar a una ola enorme de especulación comercial y una circulación rápida de bienes y servicios, así como de riqueza líquida, dando origen a una economía de efectivo bajo la cual, los comerciantes y la burguesía llegaron a cobrar más poder que los señores de la vieja nobleza feudal. Inclusive la Iglesia Católica se ve obligada a cambiar sus paradigmas ideológicos respecto del manejo de riqueza: de la creencia según la cual se consideraba que la usura y el cobro de intereses eran pecado, comienza a hacer empréstitos y a lucrar con el diezmo, con lo que se convierte en la mayor institución recolectora y distribuidora de dinero, la mayor depositaria de bienes inmobiliarios, sobre todo en las colonias españolas y los territorios itálicos; llegando a comprar poder dentro de los Estados e interviniendo en sus negocios, lo cual también detonaría la reforma protestante en las Naciones del Norte de Europa, al verse como los más afectados en sus intereses económicos por esta política, con lo que se escindirían ideológicamente del orden político, social y jurídico propuesto por la Iglesia, y preocupándose más bien por defender sus intereses económicos en manera autónoma. Sin embargo, resulta curioso e importante notar que los fenómenos de mercantilismo y colonización llevaron a que se retomaran las instituciones de la clientela romana y el feudalismo medieval bajo nuevos esquemas de explotación: ejemplos notables de estas instituciones serían la encomienda colonial española; el establecimiento de parcelas de recolección y procesamiento de algodón en las trece colonias de Inglaterra; así como la trata de esclavos y los campos de trabajo en las colonias africanas. Esto llevaría al gradual crecimiento de las industrias a través de la búsqueda de procesos que multipliquen la obtención de productos terminados que habrán de ser destinados al comercio, contribuyendo a la obtención de mayores riquezas por parte de las aristocracias burguesas y las arcas nacionales de los Estados, situación que gradualmente llevaría al nacimiento de la revolución industrial. En esta época también se llegaría gradualmente a un periodo de estabilidad en materia de política internacional entre las potencias a partir del siglo XVII, gracias a los nuevos preceptos en materia de Derecho Internacional tales como las doctrinas del iusracionalismo moderno postuladas por Hugo Grocio y Francisco de Vitoria, con los conceptos que proponían acerca del derecho de paz y guerra, y la suscripción de la Paz de Westfalia, en virtud del cual los Estados europeos no podrían entrar en guerra por razones geopolíticas o religiosas (y que pone fin al conflicto generado por la reforma protestante). 11
  12. 12. De este esquema social, político y económico, se puede notar que la riqueza de un Estado era medida en función de la cantidad de oro y plata que llegaba a las arcas de su gobierno mediante la circulación masiva de bienes y servicios, con lo que se entiende que poder político y poder económico se relacionarían íntimamente… § D. Con el fenómeno de la revolución mercantil y la bonanza económica que vieron los Estados a partir de la revolución mercantil del renacimiento e inicios de la modernidad, así como de la estabilidad política que alcanzaron las potencias occidentales a partir del siglo XVII, el intercambio de bienes y servicios se haría mucho más ágil y llegaría a todos rincones de la Tierra, mientras la industria también sería estimulada y cobraría mayor importancia social a pasos agigantados, a través del desarrollo de tecnología aplicada al procesamiento efectivo de materias primas y la multiplicación de productos terminados (sobre todo en lo que respecta a la minería y la metalurgia), dando lugar a economías más completas y a la necesidad de obtener mayor mano de obra o tecnología que permita esta producción de bienes y servicios a nivel masivo. Esto dará paso al nacimiento de la revolución industrial entre los siglos XVIII y XIX… Al multiplicarse la producción de bienes y servicios y circular la riqueza cada vez con mayor rapidez, se genera también una revolución económica a nivel macro: la necesidad de adquirir bienes y servicios comienza a superar por mucho la capacidad de los Estados para satisfacer el bien común, así como de los grandes consorcios industriales y mercantiles para satisfacer los intereses económicos de la sociedad a la que pertenecen. Con esto, la riqueza económica dejará de estar sustentada en la acumulación de metales preciosos, sino en deuda que empezará a circular en el mercado. De igual manera, el crecimiento de estos gremios y consorcios industriales y mercantiles, nos llevará al concepto de libre empresa: un conjunto de personas físicas, a la que se reconoce personalidad jurídica para constituirse en una entidad definida que tiene derechos y obligaciones, y que busca cumplir fines de especulación comercial a través de la producción de bienes y servicios. Con estos conceptos revolucionarios conceptos de empresa y crédito, la economía comenzará a ser consolidará sobre ficciones (término que terminará por ser plasmado a los ordenamientos jurídicos de la época y posteriores, en el ámbito del derecho civil) que han de representar la expresión más sublime del capitalismo y la economía de mercado. Por tanto, el desarrollo de los Estados, y de las sociedades humanas que tienden a ser cada vez más complejas, será medida en función de la eficiencia con la que produzca bienes y servicios, así como en la agilidad con la que haga circular la riqueza que genere a partir de estas actividades… Se seguirán desecando bosques, agotando minas, y exprimiendo tierras fértiles y mares abundantes, con mucha mayor agilidad e intensidad; a la vez que el poder socio-económico de las pequeñas comunidades rurales decaerá para ser transferido al de las grandes ciudades, en aras de la especulación comercial y bajo el estandarte de la industria eficiente. Por otro lado, es importante señalar que a partir de finales del siglo XVIII, gracias a los movimientos de Independencia de Estados Unidos de 1776 y la Revolución Francesa de 1789 (y los posteriores movimientos de independencia en América), y a través de los 12
  13. 13. fenómenos jurídico-políticos del Constitucionalismo así como de la noción de contrato social propuesta por Rousseau, provenientes del movimiento la Ilustración, se consolida el concepto de Estado Democrático como lo conocemos en la actualidad: el concepto de Soberanía ya no residirá en el gobernante, sino en los gobernados que componen el tejido social de esta entidad; y para hacer valer este precepto surge el concepto de los derechos fundamentales, un instrumento de carácter legal y coercitivo que busca el reconocimiento de los derechos básicos de la persona en virtud de su dignidad humana: la abolición de la esclavitud, la igualdad ante la ley, el derecho a la propiedad, el derecho de asociación, la libertad de expresión… Esta coyuntura jurídico-política y económica da origen a la doctrina del liberalismo: las personas pueden ejercer los derechos de los que son titulares, en tanto no afecten los derechos del prójimo y cumplan las obligaciones que tengan para con el Estado; doctrina que fomentó la consolidación del poder político-jurídico en el Estado Democrático y del poder financiero en los grandes consorcios empresariales que sustentaban su economía, perviviendo una relación simbiótica entre ambas entidades. De esta manera, el ideario del liberalismo capitalista, se expandiría rápidamente por todo el mundo como estandarte triunfador de la cultura occidental. Sin embargo, esta doctrina pronto entrará en crisis por la situación tan miserable en que llegaron a vivir numerosos sectores trabajadores de la población así como las condiciones tan deplorables de trabajo que existió en las industrias, al igual que el desempleo masivo que se generó al ser reemplazada la mano de obra por la tecnología de eficiencia industrial, dio lugar a una crítica ideológica generalizada del capitalismo por parte de diversas corrientes del pensamiento, de las cuales destaca la doctrina socialista de Karl Marx, la cual describe que tanto la economía de mercado, así como el orden jurídico liberal, pueden ser utilizados como un instrumento de dominio y represión por parte de la élite del poder y de la aristocracia comercial hacia la clase proletaria, por lo cual ambos habrían de ser destruidos por parte de la clase oprimida, para crear un orden social utópico en el que todas las personas de la sociedad fueran perfectamente iguales. Por otro lado, era inevitable que el desarrollo industrial tan sofisticado que llegaron a obtener algunos Estados se extendiera a sus arsenales, con lo cual las potencias se enfrascaban en una carrera de poder bélico con la cual se mostraban dispuestas a quebrantar la estabilidad política a la que se habían comprometido anteriormente, con tal de mostrar al mundo su capacidad de mantener a raya a sus vecinos y someter a los que consideraban pueblos inferiores, situación que se reflejó en las constantes luchas de poder que había entre Francia, Inglaterra y un naciente Estado Alemán a partir de las guerras napoleónicas en Europa, mientras dejaban a un continente africano en desolación; en un Estados Unidos hambriento de expansión que compraba territorios o arrebataba colonias; en una Rusia sedienta de petróleo y siempre amenazante hacia los Estados bálticos y balcánicos, o en una China imperial en permanente tensión con Japón… En este contexto, será abierto un capítulo en la historia de la humanidad que se caracterizará por ser una época de constante inestabilidad social, política y económica a nivel mundial, que nos habrá de mostrar la capacidad destructiva del ser humano en su máxima expresión, y por tanto nos habrá de conducir a un replanteamiento generalizado de lo que es y debería ser la civilización… 13
  14. 14. § E. De esta manera la historia de la humanidad abre sus puertas a la llegada de un siglo XX lleno de contrastes… Por un lado, estaba la promesa de una mejor calidad de vida para el hombre gracias al desarrollo cada vez más sofisticado de tecnología industrial y comercial, que se reflejaría en fenómenos como la invención y posterior producción masiva de máquinas que simplificarían las labores cotidianas de las personas; así como en el surgimiento de una incipiente clase media capitalista que proliferaba dentro de las áreas urbanas, y cobraba poder adquisitivo al beneficiarse de las fuentes de trabajo que se multiplicaron gracias a la industria y de la gran distribución de riqueza que generaban las empresas. Mientras tanto, se generaba un monstruoso crecimiento económico y militar de los Estados, que se convertirían en nacionales al orientar su noción de bien común a la celosa protección de sus intereses internos y seguir alimentando un enorme crecimiento económico a cualquier costo (ideología que será condensada en los conceptos de Imperialismo y Real Politik operantes en el ámbito de la política internacional); a la vez que se seguían acortando distancias en las relaciones entre individuos, empresas y Estados, quienes comenzaban a interactuar y coexistir en un ámbito mundial, en oposición a regional. Sin embargo, ambos fenómenos traerían consigo dos crisis latentes que eran bomba de tiempo, y cuya detonación tendría un enorme impacto en la comunidad global. En primer lugar, el creciente resentimiento social que existía por parte de la clase proletaria contra la aristocracia burguesa que a partir de la revolución industrial, daría pie al surgimiento de movimientos sociales en virtud de los cuales la clase proletaria demandaría al Estado la reivindicación de sus derechos civiles tomando el estandarte del socialismo, lo que se reflejaría en movimientos como la Comuna de París de 1870, la Revolución Mexicana de 1910 o la Revolución Rusa de 1917 (que daría origen al surgimiento de la Unión Soviética, donde se llevaría por primera vez el ascenso al poder del proletariado a través de la dictadura). Por su parte, el gigantismo económico y militar de los Estados nacionales e imperialistas llevó a una ambición desmesurada por parte de éstos a competir por el dominio del mundo, a la configuración de extrañas alianzas estratégicas en función de sus intereses, y a una serie de confrontaciones económicas por el control de mercados regionales o coloniales; ideológicamente, se decía que el Estado nacional se componía de un solo pueblo que le debía amor a su patria. Evidentemente, esta coyuntura generó creciente tensión que conduciría al estallamiento de dos conflagraciones bélicas de proporciones multilaterales a nivel mundial, que traerían consigo una gran ola de destrucción y desolación nunca antes visto. La primera guerra mundial, dejó tras de sí un saldo devastador después de cuatro años: más de 10 millones de muertes y 20 millones de lisiados y mutilados; altos costos materiales y la grave reducción de economías que se reflejó en la parálisis de la agricultura, la ganadería, la minería, la industria y el intercambio de bienes y servicios, así como en la creación de tecnologías de destrucción a gran escala. Asimismo, se dejaba entrever la necesidad de que se creara un orden jurídico coercitivo a nivel supranacional, que constituyera un código de conducta entre las naciones y que buscara que los Estados buscaran resolver sus diferencias de manera pacífica; sin embargo, el primer intento resultaría un rotundo fracaso, pues no se logró un consenso 14
  15. 15. para que las potencias coexistieran de manera pacífica, dada la humillación y el acoso que los vencedores ejercieron sobre los derrotados, mientras no sanaban las heridas de los Estados que habían resultado más afectados en su integridad socio-económica. Finalmente, todos perdieron en la guerra, a excepción de Estados Unidos de América, que se perfilaba como única superpotencia industrial, comercial y bélica, dado el gran poderío que mantuvo intacto en la posguerra así como el liderazgo que logró ejercer en la economía global, con lo que acrecentó también su zona de influencia y dirección política, constituyendo esta Nación el nuevo modelo de imperio. Sin embargo, en el plano económico surgiría una gran crisis mundial: la depresión económica internacional de 1929, que pondría en tela de juicio el éxito que había logrado hasta entonces el capitalismo como ideología de mercado: una economía construida y consolidada sobre la ficción según la cual existen bienes y capacidad económica, pero no personas que pueda adquirirlos, así como una abundancia que no podía ser administrada; de esta manera, una economía que flotaba dentro de una burbuja imaginaria, naturalmente tronaría y caería precipitadamente, provocando gran incertidumbre que empeoraría la situación de los países que habían resultado más dañados por la guerra y que de por sí ya estaban terriblemente empobrecidos: situación que se hizo evidente en la pérdida de poder adquisitivo en sectores de población sustanciales, en la pérdida de fuentes de trabajo y una multiplicada carestía y escasez de bienes y servicios. Este escenario fomenta que los Estados nacionales sojuzgados, acosados y humillados por el enemigo; o bien empobrecidos y marginados por una coyuntura de tensión política y crisis socio-económica que no parecía nunca terminar, muten a lo que conoceríamos como Estado fundamentalista: un pueblo fragmentado y necesitado de identidad, vengativo o hambriento de recuperar la gloria perdida, y que habría de ser dirigido por un líder omnipotente y oportunista que no saciaba su ambición de poder y dominio… Entonces, las voces racionales discreparon: ¿quién dijo que una Nación no tenía derecho a reivindicar su poderío ante la comunidad global? Bajo este argumento surge el fenómeno político del totalitarismo: el nacional-socialismo en Alemania, el fascismo en Italia, el imperialismo radical en Japón, el socialismo radical en la Unión Soviética y China, y el falangismo en España, en fin, movimientos que comparten un factor común: todos nacen del conflicto bélico y de la incertidumbre que existía tanto en un plano doméstico, como en un plano internacional… Entre 1919 y 1939, se presentaría exactamente el mismo escenario de tensión política y social que se había vivido a principios de siglo, situación que inevitablemente detonaría un conflicto bélico de peores proporciones a la que fue denominada la gran guerra. La humanidad aún no había aprendido la lección ni asimilado el legado que dejó la anterior conflagración global… La segunda guerra mundial acarrearía costos mucho más elevados: los relojes de la cultura occidental se atrasarían décadas, sino es que siglos; más de 50 millones de muertes, junto con un número mucho mayor de heridos; un saldo de pérdidas materiales y económicas incalculables; el desarrollo y el uso de maquinaria bélica apocalíptica al igual que la perversión moralmente reprobable del progreso científico y tecnológico, que no hicieron más que mostrar el nivel de destrucción que era capaz de dejar atrás el ser humano, y que no sólo se tradujo en la gran cantidad de pérdidas de vidas, al igual que en 15
  16. 16. daños preocupantes al medio ambiente y a la diversidad biológica, e incluso en la destrucción de núcleos sociales y economías enteras. Esta vez el alcance del conflicto bélico abarcó todo el globo, ya que la gran mayoría de los países tomo parte como aliado de las potencias y bloques políticos que permanecían en conflicto. Por otro lado, permanecería un legado terrible que nos lleva a formular el cuestionamiento siguiente: el concepto de guerra ha cambiado radicalmente, lo que se traduce en “el nacimiento de una clase de guerrero más cruel que nunca y mejor armado… deshumanizan a sus adversarios y equiparan compasión con debilidad… la guerra antigua era más civilizada que la de nuestro tiempo… a partir de la Ilustración, los líderes [estadistas y de guerra] occidentales se han eximido de la pena merecida y han pretendido castigarse unos a otros indirectamente: destruyendo los ejércitos rivales y haciendo sufrir a la población civil [y destruyendo territorios]. Pero ¿es realmente más honrado matar a miles de personas con bombardeos aéreos, que con la espada y el hacha?…La confianza exclusiva en la tecnología, antaño ingenua y arrogante, tiene poco en cuenta la historia local, las tradiciones, el terreno y otros factores que son esenciales para emitir juicios sensatos ”6 . De este saldo por demás desastroso, desolador y lúgubre, resalta la importancia de que las relaciones sociales y políticas a nivel internacional sean reguladas dentro de un marco jurídico e institucional eficiente, que contribuya a establecer un verdadero balance de poderes en el inmenso concierto de las naciones, bajo la necesaria premisa de que tanto particulares como Estados convivan y resuelvan sus controversias, cualquiera que sea su naturaleza, de manera pacífica, recurriendo al imperio del derecho y la razón. Para poner en práctica este cometido y hacer efectiva esta tarea, se crea la Organización de las Naciones Unidas, una nueva entidad de carácter político y jurídico a la que se encomendarán las tareas específicas de mantener la convivencia social armónica de los Estados, defender los derechos y la dignidad de la persona, promover la igualdad de derechos dentro y entre los pueblos, y fomentar la mejoría de la calidad de la vida en las naciones que habitan la Tierra; entidad que a la fecha, y en cooperación con los Estados que se han ido formando desde entonces, ha cumplido con éxito dichos cometidos. Por lo tanto, a partir de éste punto, se presenta la necesidad de que la humanidad en conjunto razone y replantee lo que hasta entonces había entendido por civilización, una enseñanza que le exigiría aprender de sus errores y actuar en consecuencia, coexistiendo en armonía dentro de una comunidad global bajo una perspectiva de diversidad y multiculturalidad, en el que todas y cada una de las personas y entidades sociales que vive bajo este orden global comparten una responsabilidad específica, en medida de sus posibilidades, de contribuir a hacer de la Tierra un mejor lugar para vivir, y proveer de un mañana a las generaciones futuras… § F. Y poco a poco, la civilización fue renaciendo de sus cenizas… Después de 1945, las cuatro potencias triunfantes de la Segunda Guerra Mundial: Estados Unidos de América, Inglaterra, Francia y la Unión Soviética, idearon planes de reconstrucción para los Estados más afectados por la guerra y que habían quedado prácticamente reducidas a 6 Kaplan, Robert D.; El Retorno de la Antigüedad. Ediciones B, S.A., 2002. Barcelona, España. Pp. 181-186. 16
  17. 17. escombros, con lo que se repartieron el control y la administración política de las naciones derrotadas, especialmente dentro de Europa, que había sido en todos sentidos el corazón de la guerra: donde fue iniciada, donde ocurrieron las bajas más numerosas y devastadoras, y donde se hacía patente la necesidad de implantar un liderazgo, una mano fuerte, que restaurara y sacara adelante la maquinaria socio-económica que había quedado no sólo paralizada, sino completamente atrofiada; para lo cual sería implementado el Plan Marshall, como programa de recuperación económica para las naciones. Cabe mencionar que dentro de éste esquema de administración, las directrices económicas seguidas por Estados Unidos, Inglaterra y Francia, eran muy distintas de las seguidas por la Unión Soviética, en virtud de que ésta última potencia tenía muy arraigado dentro de su sistema político-jurídico la doctrina del socialismo postulada por Marx, en oposición a la ideología capitalista de las otras potencias; escenario que generaría un grave conflicto de intereses de política económica entre el grupo aliado y esta última potencia, conflicto que se convertiría en el pretexto para el estallamiento de un gran lucha ideológica a nivel mundial: la denominada Guerra Fría y la Cortina de Hierro, que amenazaría las relaciones armónicas entre naciones y crearía un caos político que alcanzaría todos los rincones de la Tierra, bajo el temor fundado de que esta confrontación detonara una nueva conflagración de proporciones apocalípticas. El mundo se dividía, de esta manera, en dos bloques político-económicos: el capitalista, representado por el poderío de Estados Unidos; y el socialista, representado por la Unión Soviética… Si bien fue afortunado el hecho de que la tensión generada en este conflicto no hubiera detonado otra conflagración a nivel mundial, lo cierto es que durante más de cuarenta años, las comunidades de la tierra volvieron a vivir en un gran estrés colectivo bajo el que se generó un concepto de guerra tan sofisticado, que si bien no fue desastroso en términos materiales, tampoco fue sano para el desarrollo socio-económico de individuos y naciones: se generó mucho espionaje y caos psicológico en las colectividades humanas, núcleos sociales a todos niveles fueron divididos (tanto familias, comunidades y Estados, e incluso regiones globales enteras); los Estados menos desarrollados fueron los más amenazados en su integridad, dado que las potencias ejercían presión sobre ellas y ponían a prueba su poderío en pequeños conflictos o escaramuzas, mientras se escudaban en ellos; a la vez que nuevamente se generaban graves daños al medio ambiente y los ecosistemas del planeta a través del desarrollo y de pruebas de tecnología de destrucción masiva. Otro factor que resultó contraproducente para el desarrollo de las Naciones que se formaron bajo el orden de la posguerra, fue la multiplicación de las economías piramidales y burocráticas, que se dio tanto en países capitalistas, socialistas o de economía mixta, que se tradujo en volver al gigantismo de la revolución industrial e implicó un gran consumo de recursos materiales y humanos, lo que en principio contribuyó a la recuperación durante los primeros 20 o 30 años de la posguerra; sin embargo, a partir de la década de 1970, al dispararse los precios del petróleo, que desde principios del siglo XX era considerado el recurso que mejor respaldaba la riqueza de un Estado. “El [nuevo] gigantismo prosperó mientras estuvo subsidiado el consumo en un solo siglo de gran parte de la energía fósil acumulada en millones de años; mientras estuvo subsidiado por la gratuita destrucción ecológica; mientras estuvo subsidiada por 17
  18. 18. créditos baratos, por encima de la capacidad de ahorro; mientras estuvo subsidiado por el despilfarro de casi todas las formas de capital”7 . En esta ocasión, tanto la gran pugna que existía entre las ideologías del socialismo y capitalismo a nivel mundial, como el resquebrajamiento de la economía piramidal del gigantismo industrial y comercial, prendería muchos focos rojos en la conciencia colectiva de las naciones, pues nunca como antes, la humanidad se veía a si misma al borde de una catástrofe que podría haber destruido a la gran civilización humana… § G. Después de la Segunda Guerra Mundial, y durante la Guerra Fría, las voces racionales buscaron rescatar los valores tradicionales, retomando lo mejor de las épocas pasadas y manifestando su descontento hacia la gran tensión que pervivió durante gran parte de la época de la postmodernidad (sobre todo bajo los ideales cristianos), adaptándolos a la nueva realidad histórica y mientras creaban innovadoras líneas de pensamiento y las artes: en este sentido destacan el existencialismo en la literatura y la filosofía, el expresionismo y la sinfonía nacional en la música, la abstracción en la pintura, el nuevo aire de humanismo en el pensamiento jurídico (que será explicado más adelante), y la democracia multicultural en la ciencia política, entre otras corrientes características de cada disciplina. En el ámbito de las ciencias exactas y la tecnología, también se buscó hacer borrón y cuenta nueva: gran parte de la investigación y técnica que habían sido desarrollada para la guerra, sería transformada para sacar adelante lo poco que quedaba de actividad industrial y comercial en los Estados donde existía dicho potencial y que habían sido los principales afectados en su integridad económica, buscando mejorar de manera gradual, la calidad de vida de los núcleos sociales. Con esto, ciencia y tecnología también se convertirán en premisa fundamental del avance socio-económico, lo que nos lleva a que tiende a ser insuficiente la explotación exclusiva del capital industrial y comercial, sino que debe ir acompañada por el desarrollo y la explotación del capital cognoscitivo del ser humano. A partir de éste punto, el factor determinante de las relaciones internacionales sería el económico, lo que se refleja en el concepto de sociedad de consumo, y en una nueva consolidación de la economía de mercado en el que se han retomado y adaptado los preceptos doctrinales del comercio liberal al entorno histórico-social, bajo el cual ha nacido una nueva entidad: la empresa multinacional, que habrá de desplazar a la pequeña y mediana empresa de antaño que había cobrado auge a partir de la modernidad, y habrá de ganar poder gracias a la realización de operaciones comerciales a nivel mundial, lo que constituirá la esencia misma del neoliberalismo y la tecnocracia global: las relaciones sociales entre individuos y entre Estados ahora estarían regidas por una economía de mercado que ha sido implantada y que se erigió nuevamente como estandarte del pensamiento económico occidental, a la vez que la vida cotidiana de todas las personas ha tendido a estar regida por el desarrollo de la tecnología, bajo la promesa de que el avance de la ciencia y la técnica simplificarán cada vez más nuestras actividades del diario. 7 Zaíd, Gabriel, artículo: Abundancia y Libertad. Revista Vuelta. Número 205, Diciembre de 1993. 18
  19. 19. Por lo tanto, industria, comercio y ciencia comenzarán a abrir las puertas de una nueva era: la era del comercio global, la exploración espacial, la electrónica y las telecomunicaciones; así como, en una etapa más reciente, de la informática… En el ámbito de la política global, observamos que la Guerra Fría, como confrontación ideológica liderada por dos imperios postmodernos en confrontación que buscaron imponer su propia concepción de desarrollo socio-económico al mundo, terminó con la victoria definitiva del capitalismo sobre el socialismo, la cual se reflejó en el éxito que obtuvo la implementación del Plan Marshall en Europa occidental como política reactivadora de la economía en el continente, al cual se unirían cada vez más naciones en la región, y que también contribuiría en la consolidación de la Unión Europea como prototipo exitoso de un novedoso núcleo cooperativo supranacional de economía global: un modelo que sería adoptado por Estados ubicados en otras regiones, como América del Norte, América del Sur o los países del Medio Oriente, en función de sus intereses económicos, culturales y políticos; todo lo anterior, en contraste con el rezago y el aislamiento económico y tecnológico que había causado el socialismo industrialista de la Unión Soviética, así como la pérdida de influencia política en regiones enteras del planeta, aunada a la necesidad de establecer un orden que no garantizaba la cohesión social de sus satélites. De esta manera, un Estados Unidos de América triunfante ha permanecido por algún tiempo como única superpotencia que logró implementar un nuevo orden político y económico a lo largo y ancho de la Tierra, erigiendo la bandera del capitalismo neoliberal en el gran mercado internacional cual estandarte de la victoria y la supremacía económica que ha vencido sobre la doctrina socialista que buscó hacer de las enseñanzas de Karl Marx una utopía de convivencia en comunas, en la que no existiera opresión por parte de las élites del poder, ni instituciones que puedan ser maleables por ellas, un entorno social en el que no hubiera luchas de poder y todos los hombres interactuaran en una distribución perfecta del trabajo, pero que comenzó a resquebrajarse mostrándonos una utopía que a éstas alturas de la historia era imposible de alcanzar. Por otro lado, esta superpotencia ha vigilado constantemente que éste orden permanezca inalterado de alguna u otra, al más puro estilo de la Pax Romana con el que esta nación ha desempeñando el papel del gran policía del mundo como hizo aquél imperio de la antigüedad, permaneciendo sin ser desafiada al proteger de manera tan pragmática y feroz sus intereses, manteniendo un equilibrio de poderes a lo largo y ancho de la Tierra, mientras dirige la gran orquesta de la economía mundial… En el campo del derecho, cabe mencionar que tras la creación de la Organización de Naciones Unidas en 1945, y específicamente la Carta de los Derechos del Hombre en 1948, comienza a surgir el concepto de derechos humanos, a través del concepto de las garantías del gobernado. Asimismo, comienza a surgir un cuarto poder: el de los organismos no gubernamentales (ONG’s), que han de desempeñar un papel de fiel de la balanza entre el sector público y el sector privado dentro de los Estados, bajo el cometido de una protección jurídica, política y social efectiva de aquellos derechos naturales inherentes a la persona, en virtud de su dignidad como ser racional que ha de desarrollar su potencial en comunidad. 19
  20. 20. Este mismo concepto de derechos humanos, rápidamente será madurado, a través de retomar y adaptar los conceptos del iusnaturalismo racional clásico a la realidad histórica contemporánea, para consolidar conceptos como el de las garantías sociales o bien los derechos sociales, económicos, políticos y culturales: de ahora en adelante los Estados, a través de sus ordenamientos jurídicos fundamentales, debían garantizar el ejercicio pleno y efectivo de facultades jurídicas a favor de diversos grupos sociales que en él coexisten, tales como el derecho a un trabajo digno y remunerado, a la preservación de la salud a nivel social, a la protección del entorno natural y económico, el reconocimiento, la protección de las riquezas culturales. Esta nueva concepción acerca de los derechos del hombre, habrá entonces de llevarnos a un nuevo esquema jurídico-político bajo el cual, los Estados contemporáneos son responsables ante la gran comunidad internacional y deben por otro lado, garantizar los intereses ya no sólo de los individuos que lo componen, sino del gran conglomerado social y de todos los núcleos étnicos y culturales que en él han de coexistir armónicamente: esta es la esencia del Estado multicultural, en contraposición a un Estado nacional y homogéneo bajo el cual los diversos núcleos étnicos y culturales debían acoplarse a la infraestructura institucional nacional en detrimento de sus propias costumbres y tradiciones, e incluso de su riqueza cultural y patrimonial; ahora el Estado debía aprender a adaptar los intereses de dichas minorías sociales y culturales al ordenamiento fundamental del Estado sin comprometer esa riqueza cultural que a lo largo de la historia les ha dado su propia identidad, fomentando a su vez la convivencia armónica y la interacción política entre éstos grupos y el gran núcleo socio-político homogéneo, reduciendo esa brecha de desventaja social y económica que aún los mantiene al margen del bien común que ha de garantizar el orden estatal… Y así es como llegamos a la época contemporánea, una época que se ha caracterizado por la gradual cohesión social y económica de las distintas que existen en el orden mundial, una cohesión impulsada por el desarrollo de tecnologías que nos han permitido interactuar a nivel de comunidad global. En un contexto de armonía y convivencia estable, también podemos observar que prevalecen contrastes, el mundo hoy por hoy se divide en cuatro hemisferios: el norte como el hemisferio del primer mundo; el sur como el hemisferio de los Estados subdesarrollados o en vías de desarrollo; así como los polos culturales, los Estados que pertenecen a la tradición cultural del pensamiento occidental; y los que pertenecen a las tradiciones del pensamiento oriental, más allá de los montes Urales y de Turquía y hacia las tierras del sol naciente: China, Japón, y lo que comprende Asia-Pacifico. Cada uno de los Estados que integran dichas regiones con particularidades étnicas y culturales y con concepciones muy distintas del conocimiento e incluso con una realidad histórica, social y económica muy peculiar; aunque con la necesidad de convivir y competir económicamente en un plano internacional; mientras la población mundial ha crecido en los últimos años a aproximadamente siete mil millones de habitantes, de los cuales la gran mayoría viven en la necesidad de reivindicar su situación social, dados los problemas que por el propio crecimiento demográfico acelerado, aunado a la concentración de las riquezas naturales y económicas en unas cuantas manos que controlan y gobiernan a las grandes factorías comerciales e industriales que regulan la actividad cotidiana del mercado global, en fin, un conjunto de problemas que se traducen en un panorama de entropía socio-económica a nivel mundial, que se refleja en 20
  21. 21. cuestionamientos políticos complejos tales como la optimización de riquezas naturales y económicas, el cuidado al medio ambiente, la organización y administración de la fuerza laboral y el capital humano, las cuestiones de planeación urbana en las grandes metrópolis, las cuestiones relativas a la protección de las diversas minorías etnoculturales, e incluso la responsabilidad del Estado en un plano multinacional. En este contexto ha tendido a cobrar cada vez mayor importancia el mismo concepto de desarrollo sustentable en todos los planos ese continuo trayecto del progreso científico- tecnológico, social, y jurídico-político del ser humano en el infinito camino de la historia… 2. El Desarrollo Sustentable como Derecho Fundamental Es importante decir que el concepto de desarrollo sustentable (o sostenible) es relativamente nuevo, y esta noción es desarrollada por primera vez en el documento conocido como Nuestro Futuro Común (mejor conocido como Informe Brundtland), a raíz de una jornada de mesas de trabajo que se llevaron a cabo en el seno de la Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo de las Naciones Unidas, en virtud de las cuales se plantea un cuestionamiento que busca hacer resonancia en la conciencia colectiva de las Naciones: ¿a dónde nos está llevando el crecimiento económico que se ha desarrollado hasta ahora?, ¿es viable y justo el esquema actual de distribución de la riqueza?, ¿cómo organizar a los sectores poblacionales y cómo planificar el crecimiento demográfico de las zonas urbanas existentes a nivel mundial?... Sin embargo, la pregunta más importante era: ¿Cómo crear conciencia tanto en Estados, empresas y en individuos, para fomentar el crecimiento económico de los diversos y complejos núcleos sociales que existen en el entorno mundial de la actualidad sin sacrificar las riquezas y los bienes que son comunes a todos los seres humanos?... Cuestionamientos que nos llevarían a decir que desarrollo sustentable, consiste en satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las necesidades de las generaciones futuras, sugiriendo de manera expresa la importancia de cambiar los esquemas tradicionales de desarrollo y consumo humano, bajo la premisa de que prolongar dichos esquemas indefinidamente, traería consecuencias preocupantes al corto y mediano plazo, tomando en cuenta que entre más han tendido a crecer las comunidades humana a nivel mundial, cada vez son más escasos los recursos existentes en la Tierra. El término de desarrollo sustentable fue formalizado por primera vez en lo que conocemos como la Cumbre de Río que tuvo lugar en 1992, cuyos principios fueron plasmados en cinco instrumentos internacionales de relevancia: la Agenda XXI, la Declaración de Principios Forestales, la Convención para el Cambio Climático, la Convención sobre Diversidad Biológica y la Declaración (de Río) sobre Medio Ambiente y Desarrollo; así como la suscripción posterior Protocolo de Kioto, suscrito en 1997, sobre cambio climático y reducción de emisión de sustancias dañinas a la atmósfera, causantes del efecto invernadero y causa principal del cambio climático. Los principios fundamentales a los que se llegaron en esta magna conferencia que reunió a la representación de 172 países y 2,400 Organismos no Gubernamentales, y que por 21
  22. 22. consiguiente, contienen los mencionados documentos, son los siguientes: (i) la cooperación solidaria entre Estados para la conservación y la protección de la integridad en los ecosistemas de la Tierra; (ii) el derecho soberano de los Estados de aprovechar sus propios recursos minimizando riesgos al medio ambiente, y respondiendo a las necesidades de desarrollo de los diversos sectores sociales, así como de las generaciones presentes y futuras; (iii) la cooperación entre Estados y particulares para contribuir a la disminución de la pobreza; (iv) el desarrollo de un sistema económico internacional que favorezca al crecimiento de los países, así como establecer un marco jurídico de responsabilidad e indemnización hacia las víctimas de la contaminación y otros daños ambientales; (v) implantar un sistema de sondeos y evaluaciones, a nivel jurídico nacional, de impacto ambiental sobre toda actividad propuesta que importe un riesgo de causar daños al medio ambiente; (vi) un marco político incluyente que garantice la participación de las mujeres, los jóvenes, las comunidades indígenas y las minorías sociales para la ordenación del medio ambiente; (vii) la guerra es enemiga del desarrollo sostenible; (viii) la paz, el desarrollo y la protección del medio ambiente son principios que deben siempre ir de la mano, y nunca desentenderse entre sí. Por otro lado, tenemos la formulación de la Carta de la Tierra, en 1997, por parte de la Earth Council Alliance, una organización no gubernamental internacional que cuenta con gran peso político, especialmente dentro de varios Estados en el continente americano. Este documento constituye una declaración de principios que busca la formación de una sociedad justa, sostenible y pacífica en un contexto en el que la humanidad se encuentra a las puertas de un nuevo siglo y la consolidación de una nueva era en el pensamiento social, económico y político; una declaración que busca inspirar un sentido de interdependencia y responsabilidad compartida entre todos los individuos entidades a favor de la humanidad y para el bien de todas las especies que habitan la Tierra. La Carta fue moldeada por expertos en materia ambiental, así como por representantes de diversos núcleos sociales y comunidades base, provenientes de varios países. En general, lo que busca este documento es ampliar el concepto de desarrollo sustentable, plasmándolo en principios como: (i) el respeto hacia todas las formas de vida que habitan el planeta; (ii) la protección y restauración de la integridad de los sistemas ecológicos que conforman la Tierra, mediante la protección efectiva de la diversidad biológica y los procesos naturales que sustentan la vida; (iii) el logro de la justicia social y económica, a través del combate frontal a la pobreza, al igual que promoviendo la igualdad y erradicando las diversas formas de discriminación; y (iv) la consolidación de las instituciones democráticas dentro de los Estados, expandiéndola hacia las diversas entidades existentes dentro de la comunidad internacional. Asimismo, con el fin de fomentar la materialización de estos principios, fue creada la Secretaría de la Carta de la Tierra, en el Consejo de la Tierra, con sede en Costa Rica. Sin embargo, es importante mencionar que, aunque este documento no busca desempeñar el papel de un instrumento de carácter jurídico coercitivo o justiciable, sino un conjunto de preceptos flexibles que constituya un código de conducta entre todas las personas que contribuya a consolidar y profundizar los principios fijados en la Cumbre de Río, con el fin de retomar los lazos simbióticos que han de existir, entre un ser humano que conviva con sus semejantes de manera pacífica y armónica, y todas las formas de vida que habitan en la Tierra. 22
  23. 23. Pero sobre todo, este constituye el primer intento por escribir una Constitución del Planeta… En el año de 2002, a diez años de la celebración de la Cumbre de Río, fue celebrada la Cumbre de Johannesburgo, conferencia en la cual serían evaluados y replantados los principios establecidos en la primera que tomó lugar diez años atrás. En esta ocasión se hace notar la necesidad de que los principios planteados inicialmente sean reforzados, pues si bien las medidas planteadas hasta ahora han dado resultados notables, aún era necesario plantear metas aún más concretas y la implementación de instrumentos efectivos que permitan su cumplimiento, además de que el avance que se ha logrado en materia de concientización generalizada, tanto en las élites del poder socio-político y económico, como en sectores populares, a lo largo y ancho del globo terrestre, aún se daba de manera muy lenta y gradual, especialmente por la gran renuencia que aún muestran algunas de las corporaciones mercantiles e industriales más poderosas e influyentes a nivel multinacional, así como de gran parte de Estados desarrollados y en vías de desarrollo a adquirir compromisos internacionales a través de los instrumentos derivados de la propia Cumbre de Río, reticencia que puede ser atribuida al temor fundado por parte de dichos consorcios y Estados, de que sus intereses comerciales, los cuales aún permanecen sustentados en manera primordial en la explotación y comercialización de energías fósiles y esquemas tradicionales de producción y crecimiento económico, se vean amenazados por los nuevos paradigma… Lo cierto es que raíz de la conferencia de Johannesburgo, se han propuesto metas concretas que contribuyan a la realización efectiva y contundente de los preceptos fijados en la Cumbre de Río, y los instrumentos internacionales que plasman sus postulados: la reducción a la mitad para 2015 del número de personas que no tienen acceso a servicios básicos de saneamiento; la producción y utilización de productos químicos para 2020 con el empleo de métodos que no tengan efectos negativos importantes sobre la salud humana y el medio ambiente; mantener o restablecer, para 2015 las poblaciones de peces agotadas a niveles que puedan dar la producción máxima sostenible; así como lograr para 2010 una reducción importante de la tasa actual de pérdida de la diversidad biológica. Con este antecedente, se puede observar que el concepto de desarrollo sustentable se ha de perfilar como un derecho fundamental, en un auténtico deber de las Naciones… ¿Por qué decir que se trata de un deber? Porque tanto es un derecho del ser humano en el plano individual y social, como igualmente es obligación de las naciones garantizar la tutela efectiva del derecho que tiene toda persona, a vivir en un entorno (tanto natural como económico) armónico, seguro, justo y saludable en el que pueda satisfacer sus necesidades materiales y espirituales, respetando, pero sobre todo garantizando otro bien de igual o mayor trascendencia, que ha sido elevado a noción de orden público: aquél derecho que han de tener las generaciones futuras a beneficiarse de una mejor calidad de vida, a través del progreso tecnológico, social y económico racional y equilibrado; bajo el supuesto de que si bien el hombre ha de servirse de la naturaleza para desarrollarse y satisfacer éstas necesidades, también es cierto que el hombre es parte de ella misma, con lo que entendemos que ambos entes deben coexistir en una relación simbiótica, procurando su beneficio mutuo… 23
  24. 24. SEGUNDA PARTE ¿Qué nos ha enseñado la historia hasta ahora? ¿Qué es lo que se puede rescatar sobre la reseña que se ha proporcionado?... Sin duda en la actualidad prevalecen gran cantidad de fenómenos entrópicos en el orden global de la actualidad, que se encuentran íntimamente con los acontecimientos sociales, políticos y económicos que han sucedido a lo largo del trayecto histórico de la humanidad y de los cuales ha resultado necesario tomar acción a todos los niveles sociales: en el plano Internacional, en el plano Estado o Nacional, en el plano Local o Regional, o incluso en el plano particular. A continuación se profundizará en el análisis de algunos de los grandes retos de entropía global que hoy por hoy se tienen a nivel mundial así como de decisiones relevantes que se han tomado al respecto, o bien de propuestas hipotéticas viables, así como de soluciones de carácter jurídico y político, que han de contribuir a la mejora en la calidad de vida de los sectores sociales más afectados por dichos problemas, o bien a garantizar la satisfacción de las necesidades en las comunidades que habitan el planeta, preservando la satisfacción de las necesidades de las generaciones futuras… 1. Combate al Cambio Climático Se ha demostrado científicamente que, de 500 años atrás a la fecha, tanto el crecimiento económico, demográfico e industrial incontrolados; junto con los destrozos provocados por el continuo estallamiento de conflictos bélicos durante los siglos XIX y XX, han contribuido en mayor o menor medida al cambio gradual de las condiciones del tiempo y geológicas en los ecosistemas de la Tierra, lo que conocemos como cambio climático. Acerca de éste fenómeno, los temas más preocupantes han sido el del calentamiento global así como el posible derretimiento de los polos, que amenaza con elevar el nivel de las aguas mundiales a escalas alarmantes, y con ello, sepultar bajo el agua y desaparecer regiones enteras del globo terrestre; temas que sin duda han dado mucho de que hablar, y sobre los cuales se han tomado acciones pragmáticas tendientes a hacer frente y minimizar los graves riesgos a este fenómeno que cada vez se manifiesta como enemigo del ser humano y de las distintas formas de vida que habitan el planeta. Considero pertinente empezar mis consideraciones sobre este tema, mencionando la paradoja histórica que se ha vivido en los países del norte de Europa: Noruega, Suecia, Dinamarca, Alemania, Holanda, en fin, naciones que alguna vez conformaron pueblos considerados como bárbaros o retrógradas, aquellos pueblos que tenían una concepción de progreso basada en el trabajo de la tierra y la rendición de culto a la naturaleza, un concepto que en su tiempo fue considerado precario a la luz de la beligerante tecnocracia del imperio romano; con lo que resulta tanto curioso como admirable, el hecho de que los Estados del bloque nórdico hayan sido los pioneros en la creación y fomento de un 24
  25. 25. concepto de civilización completamente vanguardista que ha resultado tan exitoso, que las ideas que han propuesto y las soluciones prácticas que han adoptado en lo relativo al desarrollo de tecnologías sustentables, han sido importadas, imitadas o explotadas por un sinnúmero de Estados a nivel mundial en las últimas décadas, sobre todo a partir de las décadas de 1970 y 1980, en el contexto del auge del Estado de Bienestar en aquella región, a la vez que la economía mundial se veía afectada por la crisis mundial del petróleo que había tomado lugar a mediados de 1970, mientras fueron los primeros en notar la necesidad de racionalizar la explotación de las riquezas naturales de la Tierra, y que el crecimiento socio-económico e industrial descontrolado de los Estados a costa del medio ambiente, resultaría contraproducente para el desarrollo de las comunidades humanas, al verse cada vez más limitadas las posibilidades de satisfacer las necesidades de estas en el futuro. El éxito de esta nueva concepción se ve reflejado, desde un punto de vista jurídico, en la celebración de la Conferencia sobre el Entorno Humano, celebrada en Estocolmo en 1972, que constituye el precedente fundamental de la Cumbre de Río de 1992, dado que en este documento se estipula por primera vez que el respeto al medio ambiente debe constituir limitante al modelo tradicional de crecimiento económico y de la explotación de los recursos naturales… Regulación Jurídica y Económica de la Tecnología Sustentable: Es notable que a partir de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático adoptada en 1992, y de la suscripción de los instrumentos internacionales que se han adoptado con el transcurso del tiempo en gran número de Estados en todos los rincones del planeta, se han multiplicado los compromisos y se ha tendido a generalizar de manera creciente la incorporación de dichos compromisos al derecho interno de éstos, trayendo consigo la implementación de un marco jurídico que haga justiciable la protección de los ecosistemas como un deber conjunto entre Estado y particulares, sean personas físicas o morales. Ejemplos dignos de mención a este respecto serían las disposiciones normativas tendientes a fomentar la investigación, producción y comercialización de tecnología sustentable a través de subsidios o estímulos financieros que han impulsado la consolidación de toda una industria de bienes y servicios proambientales (como es el caso de los productos biodegradables) o de los medios alternativos de generación de energía, sobre los cuales existe una demanda millonaria en la actualidad; o bien, en el caso del sector privado, la implementación de diversos programas de certificación y autorregulación empresarial (como el programa ISO:14000 implementado a nivel mundial, o los esquemas de autorregulación implementados por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, en el caso de México) vigentes en una cantidad creciente de Estados, en los cuales nuestro país, con su gran potencial, también habrá de desempeñar un papel de fundamental importancia, considerando que esta nación ha destacado por su riqueza en recursos naturales, y de la cual se sabe que es una de las principales potencias económicas y culturales de Latinoamérica. Por otro lado, ha sido notable el cambio de mentalidad jurídico-política y pragmática en algunos de los Estados industrializados que alguna vez se mostraron renuentes a comprometerse de lleno con este cometido solidario internacional, como son el caso de 25
  26. 26. China, que en 1999 promulgó una Ley de Protección Ambiental a nivel nacional y con ella implementó la creación de un aparato burocrático centralizado que lo haga efectivo a todos los niveles de su gobierno, sea nacional, provincial, o distrital; y el de Estados Unidos de América, una de las naciones que más se han negado a cumplir plenamente los instrumentos que ha suscrito y que también se negó a ratificar el Protocolo de Kioto sobre la reducción de emisiones de sustancias dañinas a la atmósfera, sobre el cual resulta notorio el ejemplo que ha dado estado de California, cuyo gobierno se ha caracterizado por adquirir un liderazgo en materia de protección al medio ambiente, especialmente tras la promulgación de la Pavley Act en 2007, de acuerdo con la cual se obliga a empresas e industrias a reducir dentro de su actividad, así como a la producción de bienes de consumo que reduzcan, dentro de parámetros específicos, la emisión de gases contaminantes y que son dañinos a la atmósfera, causantes del efecto invernadero, específicamente en lo que respecta a dióxido de carbono. A este respecto, considero que una viable, sencilla y pragmática, propuesta de soluciones de técnica jurídica y política que ayuden a aliviar de manera sustancial la problemática de la protección ambiental encaminada a contrarrestar los riesgos causados por el calentamiento global, sería la creación de un nuevo marco jurídico de carácter internacional que complemente y amplíe los instrumentos internacionales que prevalecen así como de derecho interno vigentes, tanto en México como en países en vías de desarrollo, sobre todo en las zonas de América Latina, Europa Oriental, y de Asia Meridional, y que se pueda posteriormente extender a otras naciones del tercer mundo (África, Medio Oriente); un marco jurídico encaminado a hacer posible a estos países el desarrollo de tecnología sustentable, así como su adquisición de manera accesible y asequible a través de diversos instrumentos jurídicos como podrían ser acuerdos de cooperación e intercambio de éste tipo de bienes y servicios, o bien incentivos de carácter económico y fiscal (subsidios, deducciones, desgravación de mercancías, o eliminación de cuotas compensatorias), sobre su comercialización o importación, una medida que podría dar resultados efectivos en ámbitos de oportunidad como es el mercado de los sistemas de generación de energía alternativa, que actualmente siguen siendo poco accesibles y muy costosos para los Estados que se encuentran en vías de desarrollo o en el subdesarrollo. Un caso que me ha llamado la atención y que podría ser un buen ejemplo de ello, es el de las azoteas verdes, un concepto que ha cobrado auge en países desarrollados como Estados Unidos, Canadá, Francia, Alemania y Australia, y que ha comenzado a proliferar gradualmente en México y América Latina: pequeños espacios verdes instalados en los techos de inmuebles destinados a diversos usos, y sobre los cuales, algunos gobiernos locales como es el del Distrito Federal o el del estado de Nuevo León, han otorgado incentivos y beneficios fiscales sobre su adquisición e instalación en casas habitación. En términos breves, el mensaje que busco dejar claro en este apartado, consiste en mostrar la necesidad de fomentar continuamente, y consolidar una cultura de la sustentabilidad en el ámbito jurídico y político que siga favoreciendo el crecimiento de esta innovadora industria, no sólo en las regiones de primer mundo donde ya se encuentran perfectamente implementadas, sino extendiéndola a regiones globales y locales donde realmente haga falta el desarrollo de estas tecnologías de crecimiento 26
  27. 27. favorable al medio ambiente, contribuyendo a aliviar un gran peso de encima en las naciones que por su situación social y económica aún no les es posible cumplir plenamente los compromisos adquiridos a nivel internacional, considerando que tanto derecho como tecnología deben avanzar de la mano y nunca desentenderse uno del otro, en lo relativo al cumplimiento de esta obligación universal y en la cual todas las personas que habitemos la Tierra, hemos de solidarizarnos… 2. Administración y Distribución de la Riqueza Natural Para efectos del presente apartado, considero empezar haciendo la distinción entre dos tipos de riqueza: las riquezas naturales, que se traducen en aquellos bienes generados de manera espontánea en la Tierra y cuyos frutos son extraíbles a través de la explotación de éstos bienes; y las riquezas económicas, que se traducen en el conjunto de frutos que pueden ser obtenidos a través de la explotación del capital generado de manera artificial por el ser humano… Por lo que respecta a la administración de las riquezas naturales, y después del análisis que ha sido abundado con anterioridad, podemos observar que a lo largo de gran parte de la historia, la infinidad de recursos naturales que existen en la Tierra han tendido a ser explotados de manera irracional, de igual forma en que han sido administrados, constituyendo ambos factores algunas de los principales catalizadores del cambio climático, así como de otras situaciones entrópicas que prevalecen en la actualidad. A mi parecer, resultaría ocioso para efectos de este proyecto, hablar sobre todos y cada una de los bienes, sin embargo, considero preciso hablar sobre el más importante de todos los recursos naturales y bienes comunes que existen en el mundo: el agua. La Crisis del Suministro de Agua: Sobra decir que el agua es uno de los elementos que constituyen premisa fundamental de la existencia de vida en la Tierra, aunque es importante señalar que en términos históricos, éste también ha constituido un valioso recurso de desarrollo social y crecimiento económico: los grandes imperios que han existido en el largo trayecto de evolución del ser humano, se han encontrado rodeados por este vital líquido: el Imperio Romano (en la época en que llegó al tope de su poder), el Imperio Romano-Germánico; Inglaterra, Francia y España; la Unión Soviética, y Estados Unidos, todos ellos se encontraban rodeados por mares y ríos; y cada uno de los cuales le ha dado un valor muy particular al grado que cada pueblo se ha considerado dueño de la porción que sea capaz de defender, aunado al hecho de que cada cultura, ha desarrollado de manera muy particular técnicas que le permitan optimizar su uso y aprovechamiento. En un plano jurídico, es curioso notar cómo en la segunda mitad del siglo XX, bajo la celebración de las Conferencias de los Mares, se le ha dado un régimen jurídico especial al agua de los mares, en el ámbito del derecho internacional: se considera que éste es res communis y patrimonio común de la humanidad, un régimen muy similar, si no es que idéntico al que se le dio en el derecho romano, en virtud del cual se consideraba que el agua es un bien de todos, y por lo tanto, no es susceptible de apropiación privada por 27
  28. 28. persona alguna; una noción que de alguna manera fue reforzada en 1605 por Hugo Grocio, bajo la idea del Mare Liberum: “Dios creó los océanos para la comunicación del ser humano (…), por lo que nadie puede adueñarse de los mares”. En lo que respecta al agua de ríos, lagos o que se encuentre presente en otras formas, cada Estado tiene completa soberanía sobre el manto acuífero existente en su territorio, por lo que su explotación y manejo compete de manera exclusiva al derecho interno de cada país… A partir de las últimas décadas del siglo XX, y aunada a la cuestión del cambio climático y el calentamiento global, ha saltado a la atención de la comunidad global una crisis que sin duda ha dado mucho que hablar en varios foros a nivel mundial y del cual existen gran variedad de encrucijadas, así como se sabe que no se podrá llegar a una solución fácil para la administración de éste recurso que es tan valioso como vital para la existencia y el desarrollo del ser humano, al grado que se le ha llegado a conocer como el oro azul. Y es tan notable el valor tan grande que ha adquirido este recurso, que el valor del agua ha llegado a ser igual o superior al del petróleo y otros recursos que son considerados raros o preciosos, lo que se refleja en una situación que se ha presentado de manera reciente en el plano internacional: Estados que se han visto en la necesidad de importar agua proveniente de otros que cuentan con reservas acuíferas vastas, a cambio de exportar los recursos que son base de su riqueza, como ha sido el caso de las naciones de Oriente Medio, que han tenido que importar agua a cambio de exportar petróleo a países como Canadá, Australia o Estados Unidos, que hoy por hoy son algunos de los países que cuentan con los mantos acuíferos más grandes de la Tierra… La crisis puede ser explicada en breves términos, como una ecuación paradoja: la Tierra tiene una composición de agua en una proporción poco mayor al 75% de su superficie, incluyendo mares, ríos, lagos, el manto acuífero del subsuelo, y el agua generada por precipitación natural; y por el otro lado, un porcentaje de población global que ronda el 25% carece de acceso a él… Actualmente, una cantidad aproximada de 500 millones de personas a nivel mundial carecen de acceso al agua potable, entendida ésta como agua susceptible de ser consumida por el ser humano para su subsistencia; ahora bien, si proyectamos hacia el futuro las condiciones que persisten en el presente, llegaríamos a que la cifra podía multiplicarse a 2,500 millones de personas para el año 2025. Estas estadísticas tan alarmantes han obligado a los líderes mundiales a comenzar a tomar medidas para remediar este problema que de por sí empieza a traer resultados catastróficos. El problema de la distribución y la asequibilidad de este recurso radica principalmente en dos factores: por un lado, tenemos el crecimiento demográfico descontrolado que se ha dado en los últimos, junto con una mala planificación social que se ha dado principalmente en algunas de las grandes urbes metropolitanas, como es el caso de la Ciudad de México: ¡no olvidemos que una de las razones principales que contribuyeron a la caída del imperio romano fue la mala planificación social que se dio en la metrópoli central del Estado!; y por otro lado, tenemos una carestía de la infraestructura necesaria para su suministro en las comunidades que se encuentran marginadas, derivada tanto del serio rezago tecnológico que se ha hecho patente, así como de las políticas de privatización de la tecnología necesaria para hacerla accesible al consumo humano que se han implementado en estas mismas naciones; políticas que han dado un poder 28
  29. 29. desmesurado a consorcios empresariales que han hecho del consumo vital del agua una actividad lucrativa y de especulación comercial, y que ha importado graves violaciones de los derechos humanos y las garantías fundamentales de que gozan todas las personas, sobre todo las que menos tienen acceso al agua potable. Un ejemplo que me ha llamado la atención y que debo mencionar, es el caso de Bolivia, un Estado que al comenzar la década de 1990, fue uno de los primeros de Latinoamérica en seguir esta política, y que a petición del Fondo Monetario Internacional, se vio obligada a adjudicar los servicios de suministro y transporte de agua a empresas privadas, en las comunidades rurales de Cochabamba, habitadas en gran parte por núcleos indígenas guaraníes, en las cuales dichas empresas llegaron a cobrar tarifas poco asequibles y por demás injustas a los habitantes de dichas regiones, y llegando a extremos inhumanos, como la imposición de gravámenes onerosos sobre el consumo (o incluso el envenenamiento) de las aguas que llegaban a las comunidades por vías naturales, como es el agua de los ríos, los lagos o incluso de la lluvia; situación que desembocó en un conflicto de intereses y represalias mutuas entre estas empresas y los órdenes de gobierno locales y nacional de ese país, un conflicto a la fecha no ha encontrado solución. Es evidente que estas políticas importan graves violaciones a los derechos humanos y a las garantías fundamentales de los gobernados, como pueden ser las garantías de igualdad, el derecho a la salud, entre otros. Esta situación pone de manifiesto que para llegar a una solución viable que ayude a aliviar sustancialmente esta crisis que azota a cientos de millones de personas alrededor del globo terrestre, es necesario que se lleguen a acuerdos y equilibrios de poder entre los ámbitos internacional y nacional, entre órdenes de gobierno nacionales y locales, e incluso entre el sector público y el sector privado; tanto en cuestiones como la planificación urbana de ciudades (o Estados enteros), como en lo que respecta a las políticas que se deben seguir para el suministro eficiente, sobre todo en las comunidades social y económicamente marginadas. A mi parecer existe un gran espectro de soluciones, que pueden ir desde la constitución de alianzas estratégicas o empresas de economía mixta, nacionales o internacionales, en las que se lleven a cabo obras para la creación y/o mantenimiento de la infraestructura para el suministro del agua, concesiones parciales sobre los mantos acuíferos, la implementación de beneficios financieros o fiscales a favor de las diversas entidades, privadas y/o públicas, que desarrollen o incluso comercialicen esta tecnología, hasta la celebración de tratados internacionales y acuerdos de cooperación comercial; se me ocurre que existen un sinnúmero de medidas creativas que pueden (y deben ser tomadas), pero sin que se pierda de vista que dichas medidas deben traer consigo la tutela efectiva y la justiciabilidad de los derechos humanos y las garantías fundamentales de las personas, sobre todo de aquellos núcleos sociales que más lo necesitan y que se encuentran en desventaja por este problema que aún nos encontramos distantes de resolver… La Contabilización Económica de los Recursos Naturales: Una solución práctica que han adoptado en las últimas décadas algunos de los Estados económicamente desarrollados, de la cual se puede aprender mucho y que operaría no sólo para el caso del agua, sino para el de cualquier recurso natural, y que resultaría de 29
  30. 30. gran utilidad para cobrar una dimensión más objetiva acerca de la administración de las riquezas naturales, así como para valorar en términos económicos éstas mismas; es el caso de la contabilización económica de los recursos naturales: las naciones del primer mundo, al darse cuenta que su riqueza total no se puede medir únicamente por el Producto Interno Bruto, sino que detrás de dicho indicador debe existir un inmenso capital explotado y explotable, que ha de respaldar la producción total de bienes y servicios de un país: justamente, los recursos naturales existentes dentro de su soberanía, son parte de dicho capital. Eso es lo que realmente deberíamos de valorar: ¿Cuánto costaría talar un árbol o perder un bosque?, ¿cuánto costaría cazar un animal o desaparecer una especie?, ¿qué carga económica traería arrasar con todo un ecosistema?; o por el otro lado, ¿cuánto se ganaría con plantar un árbol, fertilizar unas cuantas hectáreas, multiplicar santuarios de especies animales o recuperar un manto acuífero?… ¿Cómo y qué tanto se podrían beneficiar las economías nacionales de medidas como éstas?… 3. Optimización del Capital Humano Para este apartado quisiera abordar dos grandes retos de alcances globales, que hoy por hoy enfrentan numerosos países desarrollados y en desarrollo: los dilemas de la migración y la distribución de las fuentes de empleo a nivel internacional, dos grandes retos en el contexto de interacción internacional que vivimos en la actualidad, y tras la consolidación y el auge del Estado multicultural, han constituido dos problemas entre los cuales ha tendido a existir un vínculo cada vez más estrecho, y de los cuales se han generado variedad de debates sobre política económica y desarrollo sustentable… Los Dilemas de la Migración y la Administración de la Fuerza Laboral: Tanto la cuestión de la migración, como la de la distribución del trabajo, viene desde tiempos inmemoriales, con el desarrollo de la agricultura y a partir de que las diversas comunidades humanas abandonaron su modo de vida nómada para la formación de la sociedad sedentaria y el Estado antiguo durante la época del neolítico, y tras el surgimiento de las nociones de la división del trabajo y posteriormente el intercambio comercial, ha existido la necesidad por parte de individuos, familias y núcleos sociales de diversa naturaleza para desplazarse de un lugar a otro en busca de conocer el mundo y mejorar su calidad de vida; en fin, la historia nos ha hecho evidente que se tratan de actividades que son inherentes a la naturaleza humana… Con el paso del tiempo, y conforme las sociedades se han hecho cada vez más complejas y han crecido en términos demográficos, el movimiento y el tránsito de las personas de un lugar a otro, dentro y fuera de las comunidades donde coexisten, han tendido a ser cada vez más generalizadas y masificadas. Con el surgimiento de los Estados imperiales de la antigüedad: Egipto, Babilonia, Grecia, Roma, la actividad migratoria será motivada ya sea por necesidades económicas y comerciales, militares, o de planeación social y urbana. En Roma, durante las épocas de la república y el principado, la actividad migratoria comenzará por adquirir una dimensión jurídico-política, gracias a los preceptos del ius gentium vigente en las 30

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