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sobre estudios de genero y queer

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Breve trabajo sobre estudios de género. Para Rikchary Warmi.

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sobre estudios de genero y queer

  1. 1. SOBRE ESTUDIOS DE GÉNERO y QUEER RAFAEL FELIX MORA RAMIREZ Miércoles 27 de marzo del 2013 *Rikchary Warmi*
  2. 2. DEDICATORIA• A todxs mis amig@s;• en especial, a lxs rikcharyn@s.
  3. 3. EPÍGRAFES• El macho es superior por naturaleza y la hembra inferior; uno gobierna y la otra es gobernada; este principio de necesidad se extiende a toda la humanidad.• -Aristóteles-• No se nace mujer, llega una a serlo.• -Simone de Beauvoir-• La sexualidad es al feminismo lo que el trabajo es al marxismo: cuanto más es de una, más se la arrebatan […] La sexualidad es el proceso social que crea, organiza, expresa y dirige el deseo, creando a los seres sociales que conocemos como mujeres y hombres, mientras que sus relaciones crean a la sociedad […]. Así como la expropiación organizada del trabajo de algunos en beneficio de otros define a una clase –los trabajadores–, la expropiación organizada de la sexualidad de algunas para el uso de otros define el sexo de la mujer.• -Catherine MacKinnon-• La identidad representa un acto creativo y no una realidad objetiva que se ha de aprehender.• -Medina y Rodrigo-
  4. 4. INTRODUCCIÓN• Se me encargó leer y dar una exégesis del texto: “Cuerpos, interrogaciones y relecturas locales” de Sonia Montecino. El mentado articulo más parece una presentación que en si mismo un ensayo. Sin embargo, sacándole el jugo pude encontrar algunos temas que están involucrados en él. En lo que sigue desarrollaré algunos de estos tópicos, tomando ideas de otros trabajos que se consignan en la bibliografía.• Temas:• Cuerpo, Sexo, Género y Cultura• Estudios de género y Queer• Escuela como reproductora de las desigualdades de género
  5. 5. PRELIMINARES• Lo que hace que tejer canastas sea una actividad de mujeres o de hombres no son cuestiones inherentes a la diferencia sexual, sino al género: que esa canasta sea utilizada en tareas consideradas femeninas o masculinas.• Si los papeles sexuales son construcciones culturales, ¿por qué las mujeres siempre están excluidas del poder público y relegadas al ámbito doméstico? Y si los papeles sexuales son determinados biológicamente, ¿qué posibilidades hay de modificarlos? El nuevo feminismo lo formuló acertadamente: ¿por qué la diferencia sexual implica desigualdad social?
  6. 6. PRELIMINARES• Cuando una mujer se quiere salir de la esfera de lo natural, o sea, cuando no quiere ser madre ni ocuparse de la casa, se le tacha de antinatural. En cambio, para los hombres “lo natural” es rebasar el estado natural: volar, sumergirse en los océanos, etcétera.• Que la diferencia biológica, cualquiera que ésta sea (anatómica, bioquímica, etcétera), se interprete culturalmente como una diferencia sustantiva que marcará el destino de las personas con una moral diferenciada es el problema político que subyace a toda la discusión académica sobre las diferencias entre los hombres y las mujeres.• ¿por qué, aun en sociedades realmente igualitarias en casi todos los aspectos, las mujeres seguían marginadas o rezagadas respecto del poder político?• A partir de la diferencia biológica entre los sexos se explicaba la subordinación femenina en términos “naturales” y hasta “inevitables”
  7. 7. PRELIMINARES• Inclusive una corriente feminista postulaba que la “tiranía de la reproducción” era la causante más significativa de la desigualdad entre los sexos y planteaba la reproducción artificial como la condición previa y necesaria para la liberación de las mujeres.• Si lo biológico es inmutable, vayámonos a lo social, que es transformable. Se debe aceptar el origen biológico de algunas diferencias entre hombres y mujeres, sin perder de vista que la predisposición biológica no es suficiente en sí misma para provocar un comportamiento. No hay comportamientos o características de personalidad exclusivas de un sexo. Ambos comparten rasgos y conductas humanas.• En la actualidad, como dice Sullerot “es mucho más fácil modificar los hechos de la naturaleza que los de la cultura”. Es más fácil librar a la mujer de la necesidad “natural” de amamantar, que conseguir que el marido se encargue de dar el biberón.
  8. 8. PRELIMINARES• Si en una cultura hacer canastas es un trabajo de mujeres (justificado por la mayor destreza manual de éstas) y en otra es un trabajo exclusivo de los varones (con la misma justificación) entonces es obvio que el trabajo de hacer canastas no está determinado por lo biológico (el sexo), sino por lo que culturalmente se define como propio para cada sexo, o sea, por el género. De ahí se desprende que la posición de la mujer no está determinada biológica, sino culturalmente. El argumento biologicista queda expuesto: las mujeres ocupan tal lugar en la sociedad como consecuencia de su biología, ya que ésta determina que serán —antes que nada— madres; la anatomía se vuelve destino que marca y limita. Pero ¿es el hecho biológico de tener vagina lo que genera la discriminación, o lo es la manera en que ese hecho es valorado socialmente, o sea, la pertenencia de las que tienen vagina a un grupo diferente del de las personas que no la tienen?
  9. 9. PRELIMINARES• El cuerpo es el punto de referencia a través del cual se articula el mundo, en donde se ponen en juego toda la constelación de las relaciones subjetivas e intersubjetivas del ser humano en la sociedad. El cuerpo es el campo primordial donde confluyen y se condicionan todas las experiencias, las situaciones vividas a través del cuerpo. El cuerpo como ser en el mundo, es la estructura fundamental de la realidad humana.• La sociedad contemporánea construye un rol para las mujeres que les impide tomar conciencia y vivir su propio cuerpo, que atribuye valor a los aspectos exteriores del cuerpo. Por eso la reconstrucción de la historia del cuerpo de la mujer es fundamental para la recuperación del sitio que verdaderamente les pertenece a las mujeres• Pero, el mito del “instinto maternal” sigue operando. El cuidado de los hijos y las tareas domésticas siguen estando, en su mayoría, en manos de las mujeres estableciéndose de esta forma la doble jornada laboral femenina. ¿Ser madre es un trabajo o mas bien algo instintivo?
  10. 10. LA ESCUELA• El estereotipo social sobre la mujer que se reproduce en la escuela indica que ella tiene menor protagonismo, esta muy presente en las tareas de la casa y el cuidado de los hijos, participa en actividades de tiempo libre (esparcimiento) y tienen un importante papel como objeto de consumo erótico• El estereotipo sicológico de la mujer la presenta alterando estados de alegría y tristeza, muestra actitudes de dialogo, dependencia y receptividad, tiene rasgos de un ser débil y coqueto que desea agradar al hombre.
  11. 11. LA ESCUELA• La escuela es una organización ritualizada. En su cultura se instalan muchas formas de actuación que la rutina convierte en ritos. Las formas de saludo son diferentes. Se repiten en el caso de las mujeres, expresiones alusivas a su belleza, a su vestidos, a su corte de pelo; en el caso de los varones se utilizan otro tipo de claves: notas obtenidas, victoria o derrota de su equipo favorito. Las canciones, los juegos, los refranes, los chistes, etc. reproducen pautas sexistas de forma velada e inconsciente. Es el caballero valiente el que salva a la hermosa dama, es el principe poderoso es que despierta a la bella durmiente, es el hombre fuerte el que protege a la mujer débil. Impregnándolo todo está el lenguaje como un clima omnipresente.
  12. 12. SISTEMA SEXO-GÉNERO• Rubin examinó la «domesticación de las mujeres», en la cual hembras humanas constituían la materia prima para la producción social de mujeres; esto tuvo lugar, durante el nacimiento de la cultura humana, en sistemas tribales organizados según el parentesco, a través del intercambio de mujeres controlado por hombres. Rubin definía el Sex-Gender-System como una forma de relaciones sociales en las que se transforma la sexualidad biológica en un producto de la actividad humana y en la que se sosiegan las así resultantes necesidades sexuales históricamente específicas. Ella veía en la división sexual-genérica del trabajo y en la construcción psicológica del deseo (sobre todo la formación edípica) las bases de un sistema de producción de seres humanos que inviste a los hombres con derechos unilaterales sobre las mujeres. Donde hombres y mujeres, en la lucha por la supervivencia material, no pueden hacer el mismo trabajo, y donde estructuras profundas de deseo tienen que ser satisfechas en un Sex-Gender-System en el cual los hombres intercambian mujeres, la heterosexualidad
  13. 13. SISTEMA SEXO-GÉNERO• Dentro de las teorías de género constructivistas y deconstructivistas son centrales los conceptos en los que el género se entiende como «doing gender». A este respecto han sido determinantes especialmente los estudios etnometodológicos de Harold GARFINKEL (1967). En estos estudios se hace visible la construcción social de la pertenencia de género como un sinnúmero de interacciones cotidianas, en las cuales el género de una persona es producido por ella misma y por otros (cfr. LINDEMANN 1993; HIRSCHAUER 1993). Pero aún mayor trascendencia tuvieron las tesis de Erving GOFFMAN (1977) que, como punto de partida, cuestionó cómo era posible que la mayoría de las personas recurriera a diferencias biológicas sexuales mínimas para explicar las grandes desigualdades sociales entre los géneros. Para suponer que eso es plausible se requeriría «de un cuerpo de creencias y prácticas sociales vasto e integrado». Aquí el sexo funcionaría como «base de un código fundamental según el cual están construidas las interacciones y estructuras sociales; un código que también influye determinantemente sobre las ideas que tienen los individuos sobre su naturaleza humana fundamental» (302).
  14. 14. SISTEMA SEXO-GÉNERO• Judith BUTLER parte de la crítica a la naturalidad con la que, dentro de la teoría y política feminista, se construyen argumentos usando la categoría ‹mujer› o ‹mujeres›. Este uso sienta algo anterior que, supuestamente, todas las mujeres, en sus calidades de ser-mujer, compartirían entre sí. Pero en fin de cuentas eso sólo es posible bajo recurso a un cuerpo sexual natural común a todas las mujeres. A esto se asocia por otra parte la idea metafísica de un sujeto substancialmente dado que se representa en sus exigencias. Y no en último lugar se supone una identidad homogénea de las mujeres. Pero para Butler tanto el sujeto, como la identidad, como el cuerpo no son hechos o esencialidades que presuponer sin vacilación o duda alguna. Como lo formula desde la perspectiva de la teoría del discurso, hay que designarlos como efectos de prácticas discursivas. Así el concepto de género debería designar «el aparato mismo de producción a través del cual (whereby) se establecen los sexos» (11). Y, en consecuencia, también debería abarcar «los medios discursivo-culturales a través de los cuales la ‹naturaleza sexuada› o ‹un sexo natural› es producido y establecido como ‹prediscursivo›, anterior a la cultura, una superficie políticamente neutral sobre la que actúa la cultura.» (ibid.) La importancia de esta óptica radica en que sólo así se torna visible la vinculación constitutiva del sexo y la heterosexualidad en el discurso hegemónico del sexo. La relegación de «la dualidad del sexo a un dominio prediscursivo» se evidencia como un aseguramiento de la estabilidad interior y del marco binario para el concepto del sexo (ibid.). Esta es la razón por la cual, según BUTLER, hay que entender al género / sexo expresamente como «efecto de una práctica reguladora que puede ser identificada como heterosexualidad de coerción
  15. 15. SISTEMA SEXO-GÉNERO• Esta insistencia en el nexo entre sexo y organización heterosexual del deseo que es constitutivo para el orden actual de géneros / sexos es de seguro otro de los aspectos de importancia en la obra de Butler (cfr. HARK 1993; HENNESSY 2000). La figura en que se plasma la idea del sexo como efecto discursivo es para BUTLER el travestismo. Éste es, en su forma «más compleja, una doble-inversión que dice: ‹la apariencia es ilusión›. Por un lado afirma: mi apariencia ‹externa› es femenina, mi esencia ‹interior› (el cuerpo) es masculina; y simboliza al mismo tiempo la inversión contraria: mi apariencia ‹externa› (mi cuerpo, mi género) es masculina, en cambio mi ser interior (myself) es femenino.» (NEWTON 1972, 103, según BUTLER 1999, 174) En la manifestación de que «la apariencia» es una «ilusión» se aclara del todo el nexo imaginario entre cuerpo y género / sexo. El mismo cuerpo aparentemente auténtico, aparentemente real, natural, es visible como un efecto (178). En ella se hace patente además que no se trata de una coerción natural, sino de una coerción social, perteneciente al actual discurso heterosexual del género / sexo, la que demanda la unificación de los distintos pensamientos, sentimientos, formas del deseo sexual y prácticas genéricas en una identidad genérica, como también la identidad / correspondencia entre cuerpo anatómico sexual e identidad genérica. Mucha de la explosividad y de la fascinación que ejerce la concepción de Butler tiene sin lugar a dudas su origen en la comprensión que ella nos brinda de estas complejas coerciones identitarias, y especialmente de las concernientes a la unificación de cuerpo genérico e identidad genérica. Hay que anotar además la radicalidad con la que ella nos permite pensar al género como relación imaginaria.
  16. 16. SISTEMA SEXO-GÉNERO• Los individuos aprenden desde pequeños a «representar» el propio género del modo más convincente que se pueda y a «identificar» en lo posible de un modo certero e inmediato la «pertenencia de género» de los otros. Al mismo tiempo las situaciones sociales están organizadas de manera tal que ponen a disposición de los individuos los medios para ello necesarios e incluso sugieren directamente los modos de acción genéricos de cada vez. De este modo se produce y certifica, siempre de nuevo, la creencia en la naturalidad de las diferencias de género. A esta circularidad de interacciones sociales, Goffman la denomina «reflexividad institucional»(302 ss). Como ejemplo remite entre otras cosas a la división institucionalizada –en las sociedades occidentales– de los excusados según el sexo, a la segregación específica del género en el mercado de trabajo y también a la forma usual de la elección de pareja que conduce casi siempre a la misma constelación: hombre de mayor tamaño y edad, mujer más pequeña y más joven. A través de esta elección, mujeres y hombres crean la base óptima para presentarse mutua y convincentemente el ejercicio de sus «naturalezas» supuestamente diferentes (319 ss). La estructura de las interacciones sociales garantiza, por lo tanto, no sólo una permanente construcción de la diferencia de géneros, sino que al mismo tiempo también su naturalización, la creencia en que ella se basaría en la naturaleza humana. Dicho en pocas palabras, para Goffman, «Gender, not religion, is the opiate of the masses.» (315).
  17. 17. GÉNERO Y SEXO• Ahora bien, respecto de las personas, ¿qué diferencia hay entre el concepto de sexo y el de género? ¿A qué nos referimos cuando hablamos de los varones como género masculino en vez de sexo masculino? ¿No corresponde siempre el género femenino a las hembras de la especie, las mujeres, y el masculino a los machos, los varones?• ¿Qué hace femenina a una hembra o masculino a un macho?, ¿su anatomía, su sexo? ¿Existen hembras masculinas y machos femeninos? ¿Qué es lo femenino y qué lo masculino? ¿Por qué lo que se considera femenino en una cultura en otra es visto como masculino?
  18. 18. GÉNERO Y SEXO• Esos casos hicieron suponer a Stoller que lo que determina la identidad y el comportamiento de género no es el sexo biológico, sino el hecho de haber vivido desde el nacimiento las experiencias, ritos y costumbres atribuidos a cierto género. Y concluyó que la asignación y adquisición de una identidad es más importante que la carga genética, hormonal y anatómica.• Por ejemplo, después de establecida la identidad de género, cuando un niño se sabe y asume como perteneciente al grupo de lo masculino y una niña al de lo femenino, ésta se convierte en un tamiz por el que pasan todas sus experiencias. Es usual ver a niños rechazar algún juguete porque es del género contrario, o aceptar sin cuestionar ciertas tareas porque son del propio género. Ya asumida la identidad de género, es casi imposible cambiarla
  19. 19. GÉNERO Y SEXO• En 1964 el término género propiamente dicho fue acuñado por un psiquiatra, Stoller, quien lo hizo, con el ánimo de poder diagnosticar a aquellas personas que aunque poseían un cuerpo de hombre, se sentían como mujeres.• ¿Qué sucede con aquellos individuos en los que las características de sexo y género no son correspondidas? Dado el fuerte dispositivo de poder que supone dicha consistencia entre el sexo y el género, éstos serán sin duda etiquetados como desviados.• Si la identidad entendida como coherente es la identidad de sexo, entonces la persona deberá alterar su subjetividad, y por tanto, sus deseos, a fin de adecuarlos a su cuerpo.• Pero también cabe otro punto de vista según el cual lo concebido como coherente es la identidad de género; entonces el/la individu@ debe transformar su apariencia física, y la solución a adoptar es el cambio de sexo - su apariencia corporal.
  20. 20. GÉNERO Y SEXO• Según Butler, la categoría sexual y natural "mujer", es construida a partir y a través de un dispositivo de relaciones sociales dadas. Es el otro el que participa en la construcción del sexo como algo natural y dado de antemano; sin el otro, no habría tal categoría "natural“.• “Si se impugna el carácter inmutable del sexo, quizá esta construcción llamada “sexo” esté tan culturalmente construida como el género; de hecho, tal vez siempre fue género, con la consecuencia de que la distinción entre sexo y género no existe como tal. (…) Cómo resultado, el género no es a la cultura lo que el sexo es a la naturaleza; el género también es el medio discursivo/natural mediante el cual la “naturaleza sexuada” o “un sexo natural” se produce y establece como “prediscursivo”, previo a la cultura, una superficie políticamente neutral sobre la cual actúa la cultura.”• Quizás deberíamos plantearnos preguntas como las siguientes: ¿Realmente el sexo ha sido siempre de la misma manera? ¿He sido mujer desde el mismo momento en que nací, o he necesitado un arduo trabajo, mío y de los que me rodean, para convertirme en ella?
  21. 21. PERFORMATIVIDAD• Un acto performativo es una práctica discursiva, en el sentido de qué se trata de un acto lingüístico, que por lo tanto está constantemente sujeto a interpretación. El acto performativo debe ser ejecutado como una obra de teatro, presentándose a un público e interpretándose según unas normas preestablecidas; el acto performativo produce a su vez unos efectos, es decir, construye la realidad como consecuencia del acto que es ejecutado
  22. 22. PERFORMATIVIDAD• Butler considera que el género sexual es un acto performativo, que se construye en función de los diferentes comportamientos en los que el individuo actúa de una forma sexuada. Por ello, no tiene una base natural, sino que depende de la interacción con los demás. Pero ese carácter teatral, según Butler, afecta igualmente a cualquier aspecto identitario, independientemente de su cariz ; por eso, la identidad surge más bien como un juego posmoderno, en el que el se crea un flujo inestable de adopciones personales. Algo que ya Goffman había apuntado al afirmar que, en el momento de relacionarse con otros, el individuo, a caballo entre la consciencia y el hábito, ejecuta una representación de sí mismo en función de sus intereses.
  23. 23. PERFORMATIVIDAD• El género es performativo porque constituye la identidad que se supone que es desde un principio. Ahora bien, esta necesidad de agencia por parte de los sujetos a la hora de "performar" para construir la identidad de género no deberá nunca atribuirse a un sujeto previo a la acción:• “Así, dentro del discurso heredado de la metafísica de la sustancia, el género resulta ser performativo, es decir, que constituye la identidad que se supone que es. En este sentido, el género siempre es un hacer, aunque no un hacer por parte de un sujeto que se pueda considerar preexistente a la acción.”• “No hay ningún “ser” detrás del hacer, del actuar, del devenir”
  24. 24. PERFORMATIVIDAD• Por esta misma razón el sexo siempre ha sido género; nosotr@s performamos nuestra identidad a partir de estas categorías sexuadas que nos subordinan, y sin embargo para que éstas funcionen se requiere de un arduo trabajo de repetición. Además, cuando repetimos también tenemos la posibilidad de desplazar las categorías, y por lo tanto, de transgredir, como en el ya clásico ejemplo de la drag que expone Butler: la drag se siente más mujer que las propias mujeres, y reproduce la categoría de mujer tan fielmente, tanto, que no deja de desplazarla, puesto que existe un "fallo" en su cuerpo, en el que no dejan de recordarse atributos de hombre. El hecho de que, sin embargo, se pueda interpretar tan fielmente la categoría de mujer no deja de sugerirnos, nos guste o no, que quizá ser mujer sea tan sólo una máscara… y es que necesitamos performar continuamente (representar, interpretar, como en el teatro) nuestras categorías sexo / género… pero ¡ay! Es que a veces sin querer, al repetir lo que hemos aprendido que hay que hacer, metemos la pata… y repitiendo, y muchas veces incluso sin quererlo, subvertimos.
  25. 25. PERFORMATIVIDAD• Para Butler el ser es un efecto del lenguaje. Para trabajar esta idea, hay que intentar comprender el espacio interior como el efecto de una metáfora inscrita en la superficie del cuerpo: la metáfora que supone el "yo" como lugar del sujeto en el lenguaje, lugar que debe ser ocupado para poder construir la distinción entre lo interior y lo exterior (cómo cuando digo "yo" para decir "Eva", ocupando así la posición de sujeto).• Y es que tod@s cuando nacemos somos bautizad@s con un nombre, y este nombre nos inaugura como sujetos sociales, aún cuando el efecto de este espacio interior todavía no ha llegado a producirse. Después, cuando nos iniciamos en el habla, el pronombre que en un principio utilizamos para referirnos a nosotros mismos es el de la tercera persona, puesto que aún no somos capaces de distinguirnos a "nosotros" de "los otros". El uso del pronombre "yo" inaugura más tarde la posibilidad del espacio interior, a la vez que será entonces cuando quedarán inaugurados también todos aquellos procesos clásicamente pensados como exclusivamente psicológicos, cuando no son sino productos eminentemente sociales y lingüísticos
  26. 26. PERFORMATIVIDAD• El hecho de que el cuerpo con género sea performativo indica que no tiene una posición ontológica distinta de los diversos actos que constituyen su realidad. Esto también indica que si dicha realidad se inventa como una esencia interior, esa misma interioridad es un efecto y una función de un discurso decididamente público y social, la reglamentación pública de una fantasía mediante la política de superficie del cuerpo, el control fronterizo del género que diferencia lo interno de lo externo, y así instituye la integridad del sujeto. En otras palabras, los actos y los gestos, los deseos articulados y realizados, crean la ilusión de un núcleo de género interior y organizador, ilusión mantenida mediante el discurso con el fin de reglamentar la sexualidad del marco obligatorio de la heterosexualidad reproductiva.
  27. 27. PERFORMATIVIDAD• Que una identidad sea un efecto significa que ni está fatalmente determinada ni es plenamente artificial y arbitraria. El hecho de que el carácter constituido de la identidad haya sido malinterpretado a lo largo de estas dos líneas incompatibles sugiere las maneras mediante las que el discurso feminista sobre la construcción cultural queda atrapado dentro del binarismo innecesario de libre albedrío y determinismo. La construcción no se opone a la capacidad de acción; es el escenario necesario de esa capacidad, los términos mismos en que ésta se articula y se vuelve culturalmente inteligible.• Estamos construid@s, pero no determinad@s. En nuestras prácticas se encuentra la posibilidad de transformación social, y sin embargo no existimos previamente a esas mismas prácticas. Paradójicamente, en las mismas categorías sociales que nos subordinan esta nuestra posibilidad de transformación, ya que al tiempo que éstas nos son impuestas nosotr@s las aceptamos - dado que nos garantizan la existencia y nos producen como sujeto con capacidad de acción. Y es que sólo repitiendo podemos transformar, puesto que repitiendo las mismas categorías que reproducimos acaban, en un momento u otro, fracasando
  28. 28. HETERONORMATIVIDAD• La norma sexual naturalizada, que se ha mantenido vigente hasta hoy gracias a su vigencia institucional, implica, pues, que la heterosexualidad y su codificación binaria de género son la única variante afectiva aceptable.• Butler destaca que el esquema reproductivo del acto sexual se ha impuesto como esencia natural del individuo, por lo que la dualidad de género masculino/femenino se ha convertido en dominante. Así, sexualidades de diferente orden, como la homosexualidad o la bisexualidad, quedan fuera de esta norma y relegadas a los márgenes sociales.• La heteronormatividad es un proceso por el cual las instituciones y las políticas sociales refuerzan la idea o creencia de que los seres humanos están divididos en dos categorías distintas. La consecuencia directa es la creencia de que estos dos sexos (o géneros) existen con el objetivo de complementarse mutuamente. Y, así, todas las relaciones íntimas deben ser entre hombre y mujer.• La descripción de una institución como heteronormativa viene dada por la aceptación de las normas visibles u ocultas, algunas de las cuales son vistas como normales para los hombre y otras normales para mujeres. Los individuos que no se ajustan a este sistema o que rechacen pertenecer al mismo son callados o invisibilizados. Las instituciones heteronormativas bloquean el acceso a la participación legal, política, en la educación... de estas personas.
  29. 29. HETERONORMATIVIDAD• Tal y como afirman Berlant y Warner (2002: 230):• Por heteronormatividad entendemos aquellas instituciones, estructuras de comprensión y orientaciones prácticas que hacen no sólo que la heterosexualidad parezca coherente –es decir, organizada como sexualidad- sino también que sea privilegiada (…) Pasa desapercibida como lenguaje básico sobre aspectos sociales y personales; se la percibe como un estado natural; también se proyecta como un logro ideal o moral. No consiste tanto en normas que podrían resumirse en un corpus doctrinal como en una sensación de corrección que se crea con manifestaciones contradictorias –a menudo inconscientes, pero inmanentes en las prácticas y en las instituciones.• Es decir, el modelo normativo de sexualidad entre hombre y mujer, con su descentralización de lo homosexual, perpetúa unas estructuras donde se fortalece lo heterosexual.
  30. 30. TEORIA QUEER• La palabra inglesa queer tiene varias acepciones. Como sustantivo significa “maricón”, “homosexual”, “gay”; se ha utilizado de forma peyorativa en relación con la sexualidad, designando la falta de decoro y la anormalidad de las orientaciones lesbianas y homosexuales. El verbo transitivo queer expresa el concepto de “desestabilizar”, “perturbar”, “jorobar”; por lo tanto, las prácticas queer se apoyan en la noción de desestabilizar normas que están aparentemente fijas. El adjetivo queer significa “raro”, “torcido”, “extraño”. La palabra queer la encontramos en las siguientes expresiones: to be queer in the head (estar mal de la cabeza); to be in queer street (estar agobiado de deudas); to feel queer (encontrarse indispuesto o mal); o queer bashing (ataques violentos a homosexuales)
  31. 31. TEORÍA QUEER• El vocablo queer no existiría sin su contraparte straight, que significa “derecho”, “recto”, “heterosexual”. Queer refleja la naturaleza subversiva y transgresora de una mujer que se desprende de la costumbre de la femineidad subordinada; de una mujer masculina; de un hombre afeminado o con una sensibilidad contraria a la tipología dominante; de una persona vestida con ropa del género opuesto, etcétera. Las prácticas queer reflejan la transgresión a la heterosexualidad institucionalizada que constriñe los deseos que intentan escapar de su norma• El vocablo queer no tiene traducción al español. La Teoría Queer se ha intentado traducir como teoría torcida, teoría marica, teoría rosa, teoría “entendida”, teoría transgresora; sin embargo, casi siempre se pierde el sentido preciso de la palabra inglesa.
  32. 32. TEORÍA QUEER• Los estudios de género han sido emparentados con la Teoría Queer, pues ambos discuten las identidades (mujeres en el primer caso, gays y lesbianas en el segundo), reformulando nuevos procesos de identificación y de diferenciación en torno a la sexualidad. Judith Butler ha ejercido una gran influencia dentro de la teoría feminista y en los estudios queer por proponer una concepción del género imitativa y representativa.• Los feminismos queer buscan una comprensión del cuerpo como efecto de dispositivos de poder que tejen una trama productora de la coherencia entre sexo, sexualidad, deseo y género. Este proceso de producción de los cuerpos, se da a través de efectos de sujeción y de subjetivación en los que la identidad de género cobra especificidades étnicas, sexuales, clasistas, nacionales, religiosas…• Un postulado básico de la teoría queer: nada en la identidad es fijo
  33. 33. PERFORMATIVIDAD QUEER• Butler en Gender Trouble señala que el género es esencialmente identificación, que consiste en una fantasía dentro de otra fantasía: El género se define, de acuerdo con Butler, en lo que denomina el performance, esto es, la repetición que imita constantemente la fantasía que constituyen las significaciones de manera encarnada. Bajo esta visión, los comportamientos tan criticados como el amaneramiento de algunos gays y transexuales, o las relaciones butch (camionera)/feme con su imitación particular del género revelan, según Butler, la estructura imitativa propia del género.
  34. 34. PERFORMATIVIDAD QUEER• Judith Butler asegura que el homosexual es el sujeto que se niega a sí mismo, para quien permanece prohibido describirse a sí mismo. El término “homosexual” tiene que ser atribuido por otras personas. La autonegación es el requisito indispensable para su ejercicio y la sobrevivencia. Hacer referencia a la propia condición es caracterizado como conducta homosexual. No es posible concebir la idea: “soy homosexual, pero no ejerzo”. Para Butler, la autodefinición homosexual es interpretada explícitamente como una conducta contagiosa y ofensiva.
  35. 35. PERFORMATIVIDAD QUEER• La frase “soy homosexual” no sólo es descriptiva, sino que también demuestra la conducta homosexual. La enunciación de la propia homosexualidad atribuye precisamente aquello que dice. Es más, para Butler, la afirmación “soy homosexual” es, pues, increíblemente malinterpretada como “te deseo sexualmente”. La expresión que se realiza en primera persona y de manera introspectiva se toma por una afirmación que anuncia el acto en sí mismo, la intención de actuar: el vehículo de la seducción. Si la frase “soy homosexual” se tomara como lo que realmente es, se consideraría como la manifestación pública del significado cultural y político del deseo entre personas del mismo sexo. La práctica de la homosexualidad no es la experiencia sexual en sí misma, sino el ejercicio discursivo que le confiere significado.
  36. 36. LA FAMILIA• A partir de los aportes de los Estudios de Género y de la teoría feminista, la familia va a ser cuestionada y denunciada como ámbito de dominación masculina por excelencia dónde el mandato patriarcal de ser madre opera como eje organizador de la vida de las mujeres. Las relaciones de poder, las jerarquías por edad y sexo, la Heterosexualidad Obligatoria, la división sexual del trabajo, el trabajo doméstico no remunerado, la transmisión de valores patriarcales, la producción del binarismo sexual y la reproducción de los estereotipos de género en el proceso de socialización, son algunas de las categorías producidas por la teoría feminista para visibilizar los mecanismos de subordinación de las mujeres. Lejos de considerar a la familia como una unidad armónica con intereses comunes, esta perspectiva pone de manifiesto los conflictos y las tensiones existentes en la misma.
  37. 37. LA FAMILIA• La familia continúa siendo una institución medular del sistema patriarcal, reproductora del orden heteronormativo. Con esto, nos referimos a un orden construido a partir de un sistema sexual binario y jerárquico: mujeres / femeninas / inferiores y varones / masculinos / superiores, reforzado, a su vez, por la esencialización de la sexualidad a través de la imposición de la Heterosexualidad Obligatoria. En definitiva, este sistema sexo-género como lo denominó Gayle Rubin, no sólo limita la definición de lo humano a dos categorías genéricas, varones y mujeres, sino que también disciplina el deseo sexual para que los sexos opuestos se atraigan mutuamente. Resulta de suma importancia para nuestro análisis, señalar que la heteronormatividad del patriarcado conduce a la discriminación e inferiorización tanto de toda orientación sexual disidente, como de cualquier identidad genérica que no respete la dicotomía varón-mujer –léase: travestis, transexuales, intersexuales, transgéneros, lesbianas, bisexuales, gays.
  38. 38. HETEROSEXUALIDAD OBLIGATORIA• Desde una perspectiva construccionista de la sexualidad, y posicionada ideológicamente en el feminismo lésbico, Adrienne Rich sostiene que la Heterosexualidad Obligatoria necesita ser reconocida y estudiada como una institución política. Con dicho planteo la autora ataca dos prejuicios persistentes relacionados con la sexualidad de las mujeres: en primer lugar, que éstas se hallan orientadas sexualmente hacia los varones de manera innata; y, en segundo lugar, que el lesbianismo es una representación de recelo hacia los hombres.
  39. 39. HETEROSEXUALIDAD OBLIGATORIA• Rich enumera un amplio número de prácticas en las cuales se expresa la manera en que opera la Heterosexualidad Obligatoria.• La primera de ellas es negar a las mujeres el desarrollo de su sexualidad, y se refleja en prácticas tales como la ablación de clítoris o su negación psicoanalítica; la negación de la existencia lesbiana a través de asesinatos, persecuciones, expulsión de la historia; restricciones contra la masturbación, entre otras.• La segunda práctica que disciplina y somete a las mujeres es la imposición de la sexualidad de los varones, reflejado en prácticas tales como las violaciones (incluida la marital) y maltratos a las esposas; en el incesto padre-hija, la prostitución, el harén, la ideología del idilio heterosexual; en representaciones pornográficas de mujeres respondiendo positivamente a la violencia sexual y a la humillación, cuyo fundamento es la noción de que el impulso sexual masculino equivale a un derecho inviolable que, una vez desatado, no admite un “no” por respuesta.• Otra práctica es la de disponer y utilizar el trabajo de las mujeres para controlar su producción que tiene lugar en el matrimonio y la maternidad en tanto producción no remunerada, el control masculino del aborto, la contracepción y el parto.
  40. 40. HETEROSEXUALIDAD OBLIGATORIA• Gayle Rubin define al sistema sexo / género como el ...conjunto de disposiciones por el cual la materia prima biológica del sexo y la procreación humanas son conformadas por la intervención humana y social y satisfechas en una forma convencional...• El sistema sexo-género disciplina los cuerpos y el deseo a través de la heteronorma. La conceptualización de lo humano sólo va a ser inteligible dentro del dimorfismo sexual. Varones y mujeres agotan el universo de lo humano desde esta perspectiva binaria. Los mecanismos de disciplinamiento y control genérico operan incluso antes del nacimiento de lxs niñxs. Se suele preguntar a las embarazadas con panza de varios mesas ¿ya sabés qué es? ¿es nena o nene? La genitalidad observada por el médico determina el sexo. Sexo masculino o sexo femenino son los protagonistas del orden heteronormativo. Todo cuerpo que no se ajuste a estos códigos jerárquicos y binarios va a sentir sobre su existencia la despiadada y muchas veces bendecida violencia de género.
  41. 41. HETEROSEXUALIDAD OBLIGATORIA• El vestirse como mujer, maquillarse y probarse medias y tacos es un recorrido solitario, a escondidas de la mirada de los otros. Hay algo de ese juego solitario que los demás perciben pero callan o nominan de modos que resuenan. Y así, durante mucho tiempo, quizá toda la adolescencia [y también la infancia] , el tema permanece silenciado. ¿Qué es ser travesti? ¿Vestirse como tal, transformar el cuerpo, sentirse de una determinada manera?¿Desde cuándo se es travesti? ¿Siempre? (...) La escuela, como la familia, no aparece como un lugar en donde poder plantear estos interrogantes. Las dificultades de transitar el travestismo en estos espacios conducen, en muchos casos, a optar por migrar a grandes ciudades en las cuales el anonimato y el contacto con otras travestis permiten, tal vez, dar una respuesta a aquellos interrogantes.• Que una mujer desee a otra mujer sexual, erótica y afectivamente implica un acto de independencia respecto de la sexualidad masculina. La consecuencia política del deseo lésbico es la pérdida de privilegios de los varones sobre el cuerpo y la sexualidad de las mujeres. Esto debilita el consenso que habilita el heterosexismo, necesario para perpetuar la dominación sobre el grupo oprimido.
  42. 42. HETEROSEXUALIDAD OBLIGATORIA• El lesbianismo, entonces, amenaza la raíz de la dominación masculina que utiliza la erotización para someter a las mujeres. Si éstas desean a su amo- marido/ novio/ amante -alias príncipe azul- , facilitan la subordinación al patriarca. La invisibilización es el mecanismo característico de violencia contra las lesbianas. Cuando la lesbiana pronuncia su deseo dentro de la esfera familiar las manifestaciones de violencia son múltiples. Desde la expulsión de la casa, hasta la negación sistemática a través del silencio, o incluso en la discriminación implícita de la tolerancia.• Hace solamente 19 años que la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció que la homosexualidad no era una enfermedad. Si bien esto fue un avance en el plano formal, la realidad es que esta construcción histórica que identifica la homosexualidad como una perversión aún se hace eco en la sociedad.
  43. 43. BIBLIOGRAFÍA• GIL RODRIGUEZ, Eva Patricia. (2002) ¿Por qué le llaman género cuando quieren decir sexo?: Una aproximación a la teoría de la performatividad de Judith Butler• CALVO ANORO, Javier. (2012) El cuerpo vampírico: la apertura de la dualidad identitaria de género en True Blood• GUERRA, Luciana (s.a.) Familia y heteronormatividad• LAMAS, Marta. (1986) La antropología feminista y la categoría “género”• Programa Arce: convivir, compartir, conciliar. (s.a.) El currículo oculto y el lenguaje como factores de discriminación• SAENZ, Margarita (2003) Cuerpo y Género• FONSECA, Carlos y QUINTERO, María Luisa (2009) La Teoría Queer: la de-construcción de las sexualidades periféricas• DICCIONARIO HISTÓRICO-CRÍTICO DEL MARXISMO. Género/sexo

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