1Historia y escrituraMichel de Certeau (1925-1986)Nacido en Saboya, llevó a cabo su formación religiosa en el seminario de...
2En este texto inicial, va a partir del análisis de una alegoría dibujada por Jan Van derStraet en 1619 donde se represent...
3Su objetivo es evitar la ficción de un metalenguaje que unifique el todo para que sehaga evidente el carácter limitado de...
4documentos marcan la ausencia de quien los dejó allí, son un murmullo venido desde lolejos, el sonido de la inmensidad de...
5En “Historia y política: un lugar”, sostiene que el hacer historia se apoya en un poderpolítico que crea un lugar propio ...
6En la historia concebida no como cronología sino como arqueología, el texto marca unacarencia, obliga siempre a escribir ...
7El hecho histórico aparece como el resultado de una práxis, de procedimientosEn el discurso histórico, lo real se reintro...
8que presupone un objeto perdido, es la representación de una escena primitiva borrosapero todavía capaz de organizar (lac...
9un cementerio, confiesa la presencia de la muerte, la pone aparte. Es un espejoambivalente: al hacer historia impone las ...
10La palabra historia oscila entre dos polos : la historia que se cuenta , histoire, y la queocurre geschichte. El histori...
11con el diablo en el que se comprometía a pertenecerle en cuerpo y alma al cabo de nueveaños. Otros textos informan que s...
12plantea ningún problema diferente al de cualquier otro fragmento de lenguaje. Pero va aconvertirlo en un documento histó...
13En el pasado el engaño con el que se presenta y oculta el conflicto es más claro. Lahuella de la desaparción del padre e...
14Al descubrir ese trabajo explicativo Freud encuentra de nuevo el conflicto pero ya nocomo imagen sino como la ley (cient...
15     en relación en cada nueva elucidación con las anteriores y las vecinas, en la medida      en que ver mejor lo que ...
16la ley que repite la historia, hay un salto infinitesimal pero fundamental. Elprocedimiento científico no depende únicam...
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Certeau

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Sobre la invención de lo cotidiano

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  1. 1. 1Historia y escrituraMichel de Certeau (1925-1986)Nacido en Saboya, llevó a cabo su formación religiosa en el seminario de Lyon. En1950 entró a la Compañía de Jesús y obtuvo su diploma de altos estudios de Doctor enCiencias Religiosas en La Sorbona. En 1968 se hizo famoso a partir de un artículodonde sostenía que así como en 1789 se había producido la toma de la Bastilla, en l968se llevó a cabo la toma de la palabra. Fue profesor del Instituto Católico de París, y de la Universidad de Paris-VII y de laUniversidad de California en San Diego, también fue director de estudios en La Escuelade Altos Estudios en Ciencias Sociales. En 1964, fue uno de los fundadores, junto conLacan, de la escuela freudiana de Paris. Además de especialista en historia mística fuehistoriador, antropólogo, psicoanalista y lingüista.Obra:La posesión de Ludun 1970La toma de la palabra y otros escritos políticos 1974La cultura en plural 1975La invención de lo cotidiano 1980La fábula mística 1982Historia y psicoanálisis, entre la ciencia y la ficción 1987  La escritura de la historia, Paris, Gallimard, 1978.(en español: México, Univesidad Iberoamericana, segunda edición, 1993.)En el prólogo de este escrito, Michel de Certeau va a relacionar la labor historiográfica,es decir la escritura de la historia, con el tema del poder y la representación del otro.En este sentido se podría decir que aquí aparece de modo claro el tema central de todasu labor como pensador: la figura del otro (la posesión, la experiencia mística, lacultura popular, el pasado, etc) y la relación de esta problemática con el modo enque Occidente dominador construye su lugar con la exclusión de ese otro.
  2. 2. 2En este texto inicial, va a partir del análisis de una alegoría dibujada por Jan Van derStraet en 1619 donde se representa el encuentro entre el explorador Américo Vespucio yuna india llamada América. Lee allí la presencia de Occidente como dispositivo depoder dominador y dador de sentido, frente al cuerpo innominado de una mujer acostaday desnuda, que es el símbolo de lo exótico y lo diferente para aquél que va a dotarla deun nombre.De Certeau relaciona así la escritura de la historia con un gesto de dominio ya que la vecomo un texto que se escribe sobre el cuerpo del otro (lo diferente, lo exótico, elpasado) y allí traza su propio relato. En este sentido la historiografía sería lacolonización del cuerpo por el discurso del poder. De este modo contruye unaconstelación donde la práctica de la escritura histórica es leída como ejercicio deviolencia, como proyección de la historia del dominador en el cuerpo del otro. El otro esla página en blanco donde se escribe el deseo y la voluntad de poder occidental; uncampo de expansión para un sistema de producciónEn la historiografía occidental ve, entonces, una operación de ruptura que separa alsujeto de la enunciación (deseo de escritura) y al objeto del enunciado (cuerpo escrito).De este modo el objeto se vuelve una invención del sujeto donde este inscribe su deseo,su voluntad y sus fantasmas.Señala de Certeau que toda empresa científica produce artefactos lingüísticosautónomos, es decir, lenguas y discursos propios que transforman las cosas y loscuerpos de los que ya se separaron, reforman o revolucionan según la ley del texto elmundo que los rodea. Por eso se propone hacer visible el lugar presente del quetoma su forma la reconstrucción histórica cronológica y su ficción lineal deltiempo.Su discurso, fuertemente postestructuralista, evita la totalidad del sistema (siempre se haubicado en una antidisciplina) y por ello trabaja con la fragmentación deinvestigaciones tácticas que obedecen a reglas propias y a diversos enfoques(socioepistemológico, histórico, semiótico, psicoanalítico).
  3. 3. 3Su objetivo es evitar la ficción de un metalenguaje que unifique el todo para que sehaga evidente el carácter limitado de los procedimientos científicos y lo que lesfalta de lo real. Evita así la ilusión dogmática de un discurso que pretenda hacercreer que es adecuado a lo real (ilusión filosófica) de un relato que quiera hacer laley en nombre de lo real. Ve, así, en la historiografía un oximoron por la relación queimplica entre dos términos antinómicos lo real y el discurso.Diferencia en este sentido la concepción de la escritura judeocristiana, que era lectura einterpretación, de la occidental que es fabricación. Esto trae aparejado dos problemas:1. un problema político, los procedimientos propios de hacer historia remiten a hacer Lahistoria.2. el opacamiento de la cuestión del sujeto (cuerpo y palabra enunciadora) por lapretensión de establecer una ley de la escritura científicEn el tramo de su texto denominado “Escrituras e historias”, De Certeau toma comoreferente a Michelet y el modelo historiográfico que él representa le permite decir quela escritura hace entrar a los muertos en el discurso porque: no pueden dañarnos son el vacío lo diferente de nuestro mundo el pueblo aparece como lo separado, la voz silenciosa que no habla“ El otro es el fantasma de la historiografía, el objeto que se busca se honra y seentierra” (D C:16) La búsqueda histórica del sentido no es sino la búsqueda del otro.Pero, paradójicamente esta búsqueda se hace ocultando el sentido, la alteridad de eseextraño: se calma a los muertos con tumbas escriturísticas.La escritura es el discurso de la separación porque divide presente/pasado; historiamoderna/tradición; discurso/cuerpo social; trabajo/natualeza.La historia hace hablar al cuerpo que calla con lo cual produce un desfasaje entre laopacidad silenciosa de la realidad, y el lugar desde donde se produce su discurso. Los
  4. 4. 4documentos marcan la ausencia de quien los dejó allí, son un murmullo venido desde lolejos, el sonido de la inmensidad desconocida que seduce y amenaza al saber.La historiografía moderna es, por tanto, una inteligibilidad que se establece en relaciónal otro, se desplaza al modificar lo que constituye su otro: el salvaje, el pasado, elpueblo, el loco, el niño, el tercer mundo. Sus variantes son la etnología, la psiquiatría,la pedagogía, etc. que se ocupan de saber decir lo que el otro calla, este es el trabajointerpretativo de la ciencia.El modelo que funciona en este sentido, es el de la medicina, el cuerpo se transforma enun cuerpo legible, traducible a escritura: lo que se ve y lo que se sabe pueden traducirse.El cuerpo es una clave para ser descrifrada, cuerpo visto es igual a cuerpo sabido. Elcuerpo es visto como interioridad abierta y como cadáver mudo ofrecido a la mirada.Se establece una diferencia radical entre el sujeto que lee y el objeto escrito en unalengua desconocida que debe ser descifrada.Estgas ciencias, por ello, son heterologías, discursos sobre el otro que se basan en elgesto de dividir. El intérprete hace un corte. A partir de un lugar presente selecciona loque debe ser comprendido y lo que debe ser olvidado (el resto). Pero este resto seinsinúa en las fallas del discurso como lapsus (se resiste).A diferencia de otras culturas, Occidente, obsesionado por la muerte, comprende elpasado imponiéndole la muerte. Niega la pérdida por medio de la conversión de esepasado en saber. Trabajo de la muerte contra la muerte.De Certeau define la historiaografía como una disciplina que desde hace cuatro siglos esuna escritura y una práctica que simboliza a una sociedad capaz de controlar el espacioque ella se ha dado. Reemplaza el cuerpo vivido con el enunciado de un querer saber oun querer dominar el cuerpo. Transforma la tradición recibida en texto producido. Lodado es lo construido en el presente., la tradición deviene en pasado, que se excluye, seexplota por métodos nuevos para no perder nada de ella
  5. 5. 5En “Historia y política: un lugar”, sostiene que el hacer historia se apoya en un poderpolítico que crea un lugar propio (ciudad, nación) donde un querer puede y debe escribir(construir) un sistema para que una una razón organice prácticas. Por esto Lahistoriografía tiene dos tareas: legitimar el poder manipular lo complejo en función de objetivos (deseo del príncipe/ organizar un cuadro de datos).El historiador no es sujeto de la historia, es un técnico que establece estrategias alservicio del príncipe, legitimándolo. Hace una historia, está del lado del poder del cualrecibe directivas, y al mismo teimpo educa, moviliza. Piensa en un poder que no tiene.Juega al príncipe, analiza lo que debería hacer el príncipe. Esta es la ficción, el como sí,donde se organiza un espacio desde el cual se escribe un discurso.El pasado se vuelve una ficción del presente. La escritura establece una distancia entreel aparato explicativo (presente/reducción científica/metaforización narrativa de lasestrategias del poder) y el material explicado (documentos con curiosidades de losmuertos). Lo real que se inscribe en el discurso historiográfico proviene de lasdeterminacines del lugar y ese lugar de escritura muestra dependencia de un poder dominio de las técnicas referidas a estrategias sociales juego con lo simbólico y el referente que tiene el autor frente al públicoDe este modo: la verdad no es lo que se manifiesta es lo que se produce por mediode la escritura. Esto presenta dos problemas:1. remisión del hecho a lo que lo ha hecho posible (génesis)2. coherencia entre fenómenos, encadenamiento, series con llenado de lagunas, estructuraEl orden cronológico establece un comienzo y permite a través de la temporalidadrepresentar en un texto lo que está antes y poner los hechos en las lagunas. Se estableceuna trama entre la temporalidad y la estructura con lo cual el historiador sustituye elconocimiento del tiempo por lo que está en el tiempo.
  6. 6. 6En la historia concebida no como cronología sino como arqueología, el texto marca unacarencia, obliga siempre a escribir más. La laguna es una marca del lugar en el texto yel cuestionamiento del lugar por el texto. La relación entre logos y arche (principio,comienzo que es su otro). La historiografía se apoyua en ese otro (arché) que la vuelveposible y puede colocarlo antes o designarlo como lo que autoriza la representación delo real sin serle jamás idéntico. Arché: no se puede decir solo se insinúa el el texto por eltrabajo de dividir o con la evocación de la muerte.Capítulo 1 (publicado en 1970)Usa la historia religiosa para ver de qué manera se dio la confrontación entre lahistoriografía y la arqueología a la que ha reemplazado y permite analizar la relaciónentre historia e ideología. En él, De Certeau ve la historia como práctica y comodiscurso. En este sentido se ubica en una práctica desde la cual puede dar testimonio porlas condiciones de sus trabajo; en un período (historia moderna) y en un lugar(situación francesa)/Subraya:1. la singularidad de cada análisis para poner en tela de juicio la posibilidad de sistematización totalizante2. el carácter histórico de los discursos por lo que no se pueden comprender en tanto a contenido sin tener en cuenta las prácticas de dónde proceden (articulación contenido y operación). Pone el acento en la expresión hacer historia y focaliza más el hacer que el objeto del hacer.3. Define historia como una práctica (una disciplina), su resultado (el discurso) y su relación bajo la forma de una producción.Le interesan las relaciones que el discuso mantiene con su otro : lo real. Por ello subrayaque la lectura del pasado, por más controlada que esté por el análisis de documentos,siempre está guiada por una lectura del presente. Se organizan en función deproblemáticas impuestas por la situación. Relaciona esto con el tema del intelectualorgánico (Gramsci) ya que se analiza la posición social que ocupan y los discursos conlos cuales la manifiestan
  7. 7. 7El hecho histórico aparece como el resultado de una práxis, de procedimientosEn el discurso histórico, lo real se reintroduce como reliquia en el interior de un textocerrado, que ha desterrado a la realidad del lenguaje. Por lo tanto el signo de lahistoria no es tanto lo real sino lo inteligible. Si el relato de lo que pasó desapareceen la historia científica y se extiende más a la historia vulgarizada. La referencia a loreal de los relatos se ha desplazado, ya no aparece inmediatamente con los objetosnarrados o reconstituidos. Está implicada en la creación de modelos destinados a volverpensables los objetos. Esos modelos son la base de las prácticas. La realidad se resiste aesos modelos y los limita. El límite de la ciencia histórica es el otro de la razón o de loposible.La historia está entre la leyenda y la criteriología que hace de ella el único análisiscrítico de sus procedimientos. La práctica del historiador es la suya y la del otro (laépoca o sociedad que hoy lo determina). La historia es el relato de esta relación deexclusión y fascinación, de dominación o de comunicación con el otro (lo cercano, lofuturo). De este modo nuestra sociedad se narra a sí misma gracias a la historia. Esnuestro mito.En la historia una sociedad dice Yo no soy aquella (el pasado) y también soy algodistinto de lo que quiero ser y estoy determinada por lo que niego.. Es parte de los mitospor los cuales una sociedad representa sus relaciones ambiguas con sus orígenes, y susrelaciones con ella misma.Esta comunicación de una sociedad consigo misma se opera por la remisión a un terceroque es su objeto. Pero el objeto que circula es el ausente. Mientras que su sentido operala relación o es un lenguaje entre el narrador y sus lectores, es decir entre presentes. Lacosa comunicada es un ausente, su pasado, un muerto.En este sentido la historia es el mito del lenguaje, manifiesta la condición del discurso:una muerte. El discurso es un decir que se apoya sobre lo que ya pasó, hay un comienzo
  8. 8. 8que presupone un objeto perdido, es la representación de una escena primitiva borrosapero todavía capaz de organizar (lacan: el edipo como origen del lenguaje)El discurso se apoya en una muerte (ausencia) pero para contradecirla, hablar de losmuertos en contradecir la muerte, negar la muerte, desafiarla. Es resucitar. Literalmenteesta palabra es un engaño, la historia no resucita a nadie pero evoca la función de unadisciplina que trata a la muerte como objeto de saber y al obrar así da lugar aintercambios entre vivos.Capítulo II, punto 3De Certeau ve en el discurso sobre lo dado una práctica (de investigación y análisis)que tiene su lugar en el presente con un lugar social y un aparato institucional que está alservicio de una producción, la escritura, que genera una distorsión ya que su ley escontraria a las reglas de la práctica desde el momento en que establece un ordencronológico donde se pretende como comienzo lo que es un punto de llegada o fuga enla investigación (que se hace en el presente).En la práctica de la investigación de Certeau ve una táctica de desviación con respecto almodelo, es interminable, mientras que el discurso establece una conclusión (el libro, elartículo). El texto tiene un fin y el deber de acabar, organiza la introducción.El discurso establece un sistema y una coherencia designada por la unidad y por elnombre propio del autor. El discurso tapa lagunas mientras que la investigación estáaguijoneada por los agujeros.Está servidumbre de la investigación con respecto al discurso se mide por: inversión del orden limitación del texto sustitución de una presencia del sentido al trabajo de las lagunasLa escritura es entonces una ficción fabricadora de engaños y secretos, produce algosecreto en el lenguaje pero no es lo que pone en el lenguaje sino lo que quita, es igual a
  9. 9. 9un cementerio, confiesa la presencia de la muerte, la pone aparte. Es un espejoambivalente: al hacer historia impone las coacciones del poder pero cuenta historia y enese sentido proporciona escapatorias (ver tema del relato en la invención de locotidiano).El discurso se separa de la práctica (de lo cotidiano) y proporciona modelos en el cuadroficticio del tiempo pasado. Sustituye el trabajo de la investigación por la autoridad deun saber. De este modo, la práctica se vuelve crónica y la crónica didáctica por unadistorsión donde una práctica social y simbólica sustituye la investigación por el saberQué fabrica el historiador cuando deviene escritor?La temporalización hace posible un orden coherente donde hay diferencias y lagunas.La narrativización (ficcionalización) que crea distintos espacios diferentes al espacioplano des sistema crea un espesor que permite colocar junto al sistema su contrario oresto.Capítulo 8Lo que Freud hace con la historia. A propósito de “Una neurosis demoníaca en elsiglo XVII”Historia, en su acepción espontánea, es un relato. La presentación de una leyenda quedispone, a modo de colección, objetos curiosos en el orden en que es preciso leerlos.Eso es lo imaginario que necesitamos para que en otra parte se repita siempre aquí.Cuando recibimos el texto ya se llevó a cabo una operación que eliminó la alteridad y supeligro. Se guardan del pasado fragmentos empotrados en el rompecabezas del presente.Estos signos acomodados en forma de leyenda pueden ser leídos de otra manera,comienza así otra historia donde puede leerse la heteronomía “esto pasó” dentro lahomogeneidad del lenguaje: “esto se dice”, “esto se lee”.
  10. 10. 10La palabra historia oscila entre dos polos : la historia que se cuenta , histoire, y la queocurre geschichte. El historiador parte siempre del primer sentido para tender hacia elsegundo, para descubrir con el texto propio de su cultura, la realidad de que algo pasó enotra parte y de otro modo, de este modo produce la historia. Con los trozos que leorganizó de antemano la imaginación de la sociedad, realiza desplazamientos, añadeotras piezas, establece diferencias y comparaciones, descubre con estos indicios lashuellas de otras cosas que remiten a un construcción ya desaparecida. Crea ausencias.Con los documentos produce un pasado que es tomado pero no absorbido por su nuevodiscurso. Su trabajo es un acontecimiento, no repite, por eso transforma a la historia-leyenda en historia- trabajo.De Certeau se pregunta a qué responden y adónde nos llevan las incursiones de Freuden la región “histórica” de su cultura. Como analista, qué hace con la historia. Estetrabajo es también un nuevo modo de usar el psicoanálisis, porque el recurso a lamuerte del padre, el Edipo, o la transferencia ha sido usado para todo por el historiador.Sobre todo para cubrir lo que no entiende. Circunscriben lo inexplicado pero no loexplican, dan testimonio de una ignorancia. Se les encuentra donde una explicacióneconómica o sociológica deja un hueco. Literatura de elipsis, arte de presentar losresiduos, sensación de un problema pero no análisis freudiano.En este artículo De Certeau ve lo histórico como producción de la aufklärungfreudiana. En la lectura que hace de lo que Freud lee en la historia del pintorbávaro Cristoph Haitzman, ve la diferencia que separa el acto de la ley, es decir, laobligación de hacer la historia del privilegio de ser hijos.La historia que Freud retoma en “Una neurosis demoníaca en el siglo XVII”, consta enuna carta de presentación escrita por el cura Leopoldo Braun para el abad del monsteriode Mariazell y fue copiada en el Trophaeum.Esta era una carta de presentación que contaba que unos años antes el pintor enseguidade llegar a la iglesia de Pottenbrum había sido atacado por terribles convulsiones. Anteestos síntomas el cura del lugar lo interrogó y el pintor le confesó haber hecho un pacto
  11. 11. 11con el diablo en el que se comprometía a pertenecerle en cuerpo y alma al cabo de nueveaños. Otros textos informan que su melancolía estaba relacionada con la muerte de supadre ocurrida unos años atrás. Como el pacto vencía en Septiembre de 1677, eldesventurado hombre se presenta en el monasterio de Mariazell con la esperanza de sersalvado de cumplirlo.Según otro relato que consta también en el Trophaeum, en el monasterio fue exorcizadoy tuvo una visión del diablo como un dragón alado a partir de la cual pudo cancelar elpacto. Después de unos días, liberado, se dirigió a la casa de su hermana en Viena. Unaño después volvió a tener convulsiones y parálisis en una pierna y copió estos estadosen un diario. que ilustró él mismo con sus visiones (1678).Luego, retornó al monasterio y se quejó de esto que atribuía a un segundo pacto con eldiablo hecho con tinta. Se repitieron los exorcismos y de nuevo se anuló el pacto. Pocodespués tomó los hábitos con los Hermanos de la misericordia y tomó el nombre deCrisóstomo. Murió en 1700 allí. El hermano provincial que relata su vida se volvió mástranquila aunque cuando tomaba algo de vino le venía la tentación maligna. En elmanuscrito está cuidadosamente copiados los dos pactos hechos por el pintor donde secomprometía a ser hijo de Satanás.El campo de estudio que elige Freud es el de la posesión, un campo que de Certeaucalifica como un campo oscuro que detiene y fascina al historiador ya que el murmullode esta experiencia marginal no entra en su discurso.Freud descubre en esta historia un espacio para la clarificación de su método. Escribepara el que cree en el psicoanálisis y lo hace en nombre de una ciencia a la cual suéxito le concede el derecho de extender sus investigaciones hacia nuevas regiones. Estáseguro de que este tema solo se aclarará con las armas que ella le proporciona.Para Freud estos manuscritos del siglo XVII forman parte de su presente pero de unpresente no analizado. Estos textos forman parte del conjunto de las lecturas, losintereses y el mundo de Freud. Allí se da un lugar al documento antes de que le mismoFreud se autorice. El analista ya está dentro del lenguaje (el de sus clientes, amigos,lecturas) antes de actuar como sabio. Desde este punto de vista el manuscrito no le
  12. 12. 12plantea ningún problema diferente al de cualquier otro fragmento de lenguaje. Pero va aconvertirlo en un documento histórico de una manera muy propia y por medio de unaoperación científica que se extiende a este elemento de su cultura.Al igual que en su terapeútica, Freud descubre en las palabras una organización querevela un origen. Estas palabras son remitidas al acontecimiento que están ocultando yque se convierte, a la vez ausente y presente, en un pasado.La historia aparece aquí como el producto de un acto científico que proviene delpsicoanálisis. Tomando el caso del pintor, Freud convierte las relaciones entre palabrasen huellas de relaciones entre tiempos. En la superficie del texto se ensamblan laspalabras en función de cosas borradas o perdidas, que convierten a éste en el signoengañoso de acontecimientos pasados.El caso del pintor parece ser por si mismo histórico porque pertenece al siglo XVII, locual nos permite clasificarlo dentro de los casilleros cronológicos del presente, enrealidad se convierte en histórico en el momento en que se inscribe dentro de unaproblemática de la historia, problemática que Freud no puede dejar de manifestar con sutrabajo interpretativo.El sentido de un elemento solo es accesible a través del análisis de sus funcionamientosdentro de las relaciones históricas internas de una sociedad, es decir en la medida queeste elemento se torna un término inscripto en el sistema de un lenguaje.Las línea de trabajo de Freud descubren en el pasado legible el presente oculto. Dirá quelo más antiguo es lo más claro. Por eso reconoce bajo otras palabras, las del siglo XVII,la misma estructura neurótica del presente. Freud toma como realidad histórica lo que enrealidad es coherencia de su discurso historiográfico, y como un orden en la sucesión delos hechos, lo que es orden postulado e impuesto por su pensamiento.Freud habla de permanencia de la cosa bajo diferentes vestiduras, para él la mismaambivalencia diablo/dios puede repetirse y volverse a encontrar. Lo que era la máscaradiabólica en el siglo XVII se encuentra en las enfermedades orgánicas del siglo XX.
  13. 13. 13En el pasado el engaño con el que se presenta y oculta el conflicto es más claro. Lahuella de la desaparción del padre era más clara ayer que hoy (Freud ve en las figurasdel diablo y de dios la ambivalencia de la figura del padre, y esto mismo en otrasinstituciones como la iglesia).Freud evoca un más acá del siglo XVII, hacia arriba un principio: un tiempo primitivoen el que la dualidad del padre, proyección de la relación ambivalente con el padre, sepresentaba en una personalidad única a la vez Diablo y Dios. Al principio reinan lo unoy lo simple. Este prototipo primitivo se desgarró y fragmentó en la primera imageninfantil : sumisión tierna/desafío hostil y se explicitó en dos personajes opuestosDiablo/Dios. El progreso fragmenta al aclarar.Si el pasado es más legible que el presente es por esta ley descubierta por Freud que da atoda explicación como límite original y como primera evidencia la simplerepresentación de una ambigüedad insuperable.Este material es el producto de las investigaciones sobre las cuales se va apoyando elpsicoanálisis, no son hechos sino fabricaciones, son todavía hechos pero hechoshistóricos es decir, resultado y signo de las ciencias afines de principios del siglo XX.Estos materiales se encuentran en la misma posición de los hechos del los que hablan aFreud sus clientes. Palabras y hechos que son elaborados. El analista capta el materialdel lenguaje como un producto (del trabajo inconciente) . El problema es cómo trataFreud estos materiales del siglo XVII ¿como significante o como realidad?Freud trata al lenguaje de algo simple (único) que ya no está ahí y solo queda convertidoen múltiple, cada vez más oculto por la fragmentación elucidadora.El trabajo de la historia (geschitchte) no cesa de ocultar lo que era legible, debido algesto que multiplica lo simple para descubrirlo. Las explicaciones efectúan undespliegue de contrarios y por esto multiplican las representaciones, rompen lo uno enmil facetas cuando lo repiten en un leguaje analítico. Ocultan y disfrazan un conflictoque era muy claro. Es un movimiento de análisis y desaparición.
  14. 14. 14Al descubrir ese trabajo explicativo Freud encuentra de nuevo el conflicto pero ya nocomo imagen sino como la ley (científicamente verificada) que organiza a cadalenguaje nuevo: al del enfermo, al de la sociedad, etc.Le da a la ciencia otro contenido, el significado (el contenido) que se pierde alanalizarlo, el objeto que siempre se pierde al ser analizado, y la relación entre estapérdida y sus explicaciones.Esta ciencia establece como ley del lenguaje y como su propia ley, una diferencia detiempos y un trabajo del tiempo. Si bien en relación con la concepción de lahistoriografía cientificista del hegelianismo, es decir la visión en término de progreso,de una visión totalizadora de la historia,. Freud le cambia el sentido a los elementos queencuentra fabricados por la etnología y la historia de su época. Los organiza en base aotro tipo de unidad o de objeto científico; relativiza y aún invierte esta idea de progreso.Plantea otro problema.La huella del Urbilld muy clara en el siglo XVII se va o ucultando en la sucesión deexplicaciones. . La historia aparece así como un iniciación progresiva a estas estructurasde compartimentos, cada discurso social borra los síntomas que le han permitido nacer.La cultura intervendría al desplazar las representaciones (los ejemplos: ya no se cree enel diablo). Pero al borrar algo imaginario, connvertido en arcaico gracias a losdesplazamientos, la cultura cree que solo se dedica a cuidar o a suprimir cuando lo quehace es ocultar de otro modo mejor. Las diferentes “terapias”son diferentes maneras deocultar.En este sentido, vemos el lugar que Freud se da a sí mismo, el psicoanálisis no es unnuevo escalón en este juego de engaños. Establece un corte espistemológico en eseproceso indefinido, sería el modo de pensar de un modo diferente. que tiene la finalidadde dar cuenta de una nueva relación estructural doble que: excluye la posibilidad de una conclusión definitiva en cada analítica (que fragmenta la representación al sumergir lo representado) con lo que tiene que mostrar y lo que tiene que desplazar;
  15. 15. 15 en relación en cada nueva elucidación con las anteriores y las vecinas, en la medida en que ver mejor lo que está representado es a la vez una necesidad científica y una nueva manera de ser engañado sin que uno lo sepa.Así como el pintor va sustituyendo los padres, el pacto puede extenderse como sospechaa todas las formas actuales del saber o del comercio. Los sutitutos del padre se inisnúanen la amplitud de las estructuras sociales o ideológicas. Estos ersatz ya no tienen laapariencia del diablo imaginario sino que se presentan con los colores del día, de lonormal, del saber. El hecho de que el pintor se vaya con el diablo después de haberperdido al padre, y con los Hermanos después de haber expulsado al diablo, es fácil deexplicar, pero las mil formas actuales con las que las instituciones hagan del anormaluna máscara de la norma oculta es lo menos visible y lo más difícil de descubrir.Así como la historia puede considerarse una sucesión de terapéuticas, también el culto ala ciencia, la liturgia comercial y las prácticas analíticas lo son. El padre nunca muere. Su muerte no es sino una leyenda más y un signo depermanencia de su ley. Todo pasa como si jamás pudieramos matar a ese muerto, comosi el creer que ya nos dimos cuenta del hecho, que ya lo exorcisamos con otro poder oque ya lo convertimos en un objeto de conocimiento (un cadáver) significara solamenteque lo hemos desplazado una vez más, y estamos allí donde no creíamos estar, en elmismo saber y gozando de su protección segura.Pero en Freud se produce un diferencia, según de Certeau, entre esa ley que se repite yde la cual su elucidación podría ser una repetición más y el acto, la praxis.El análisis de la historia del pintor es al mismo tiempo la aplicación de la ley y el actode Freud. Frued descubre una lógica, un orden en la cadena de palabras. Las palabras ylas acciones dispersas de Haitzmann, el pintor, son la huella de esa ley oculta. Elanálisis sigue la historia, sus huellas para encontrar la relación. Hay un movimientocircular entre la praxis de la investigación y la teoría de su objeto.Pero de esto se distingue el acto freudiano, sin él la ciencia sería el equivalente deldiablo o de la congregación, Entre la racionalidad de la que da testimonio el análisis y
  16. 16. 16la ley que repite la historia, hay un salto infinitesimal pero fundamental. Elprocedimiento científico no depende únicamente de la ley que exhuma y manifesta.Existe una diferencia (differance) que por definición no se puede localizar , que separael discurso establecido por un acto del sabio, de la ley que une a la ciencia con lasformas sucesivas de una necesidad de protección. El trabajo por el cual el sujeto seautoriza para existir es diferente del trabajo que el sujeto recibe el permiso paraexistir. La historia puede ser la indicación de un nuevo comienzo y no solamente elefecto de un desplazamiento.Por lo menos eso es lo que nos presenta esta forma de historia que es la praxisfreudiana. Repite y señala que nada objetivo garantiza la diferencia. Estas dos figurasla de la historia y la de la praxis nos remiten a la ambigüedad de la palabra historia,palabra inestable que se juega entre la leyenda (texto recibido, ley que es preciso leer,provecho de una sociedad) y el convertirse en otro (riesgo de asegurarse a sí mismo laexistencia)Freud traza una línea divisoria entre estas dos vertientes de la práctica psicoanalítica, vaa enunciar el criterio que lo liberará de recibir a su propia ciencia como una “leynutricia”. Como autor se autoriza al arriesgarse, su acto se refiere a cierto olfato que nopuede definirse bien porque es suyo. Para él la praxis es siempre un acto arriesgado quenunca elimina la sorpresa. No se puede indentificar con la ejecución de una norma.Quizás la locura del pintor radicara en la libertad que se tomaba de hacerle mueca a losángeles del santuario cuando tomaba vino y de ir al santuario para hacerle muecas aldiablo. Quiere decir Freud que todo sabio se burla de su propia ciencia, existiría unaembriaguez de tacto, una locura de acto?El sabio que se permite se combina con la ciencia que permite. Hay pues entre el actopsi. y la ciencia psi una articulación posible, pero nadie nos asegura ese acto. El temaestá entre lo obligación de hacer la historia o la aceptación del privilegio se serhijos. Informe de Alicia Montes

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