3. pneumatología

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  • El estudio sobre la Persona y la obra del Espíritu Santo recibe el nombre técnico de Pneumatología. La Pneumatología en su estudio se entronca principalmente con la teología propia, esto es, la doctrina que estudia a Dios. La Persona Divina de Dios, el Espíritu Santo, no se le presta en cuanto a estudio y exposición, la atención que realmente se merece. Esta situación trae como consecuencia serias distorsiones de lo que es y hace el Espíritu Santo. Estas distorsiones son trasmitidas y enseñadas por otros al no haber un estudio detallado y desprejuiciado sobre el Espíritu Santo. El nuevo nacimiento, la santificación experimental, la iglesia y su funcionamiento no serian posibles sin la Persona y obra del Espíritu. Su estudio es tan esencial como el de teología propia y cristología. Muchas persona han llamado al S. XX el siglo del Espíritu Santo. El surgimiento y propagación del pentecostalismo con su gran énfasis en los dones carismáticos del Espíritu es característica de esta edad. También la floreciente preocupación del siglo por la evangelización del mundo acentuó las necesidades de conocer el poder del Espíritu para lograr esto. Aunque estos énfasis en la obra del Espíritu han sido algo bueno, no siempre se han orientado escrituralmente, por tanto hoy existe una necesidad aún mayor de prestar atención a la enseñanza bíblica sobre este tema. Conviene recordar antes de entrar de lleno en el estudio que en la unidad de la deidad hay tres Personas coeternas y coiguales, iguales en substancia y esencia, pero distintas en subsistencia.
  • El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son Personas distintas entre Si, en el seno de la deidad, con operaciones especificas que corresponden a cada una de ellas. Todos los atributos divinos, así como los elementos distintivos de toda personalidad, son atribuidos igualmente al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Estas tres Personas Divinas, poseedoras de una personalidad que las distingue entre sí, tienen una misma naturaleza Divina, ya que hay un solo Dios, y por lo tanto solo hay una Divina naturaleza. Estas tres Personas participantes de una y la misma esencia, existen eternamente en mutua relación, procediendo la Segunda Persona de la Primera, y la Tercera de la Primera y Segunda. La relación se expresa mediante los nombres Padre, Hijo y Espíritu Santo, siendo el Padre la fuente de la esencia de la que participan las otras dos. Todas ellas existen eternamente en igualdad y comunión en el seno Trinitario. Las Personas Divinas son distintas, honrando y siendo honradas; el Padre honra al Hijo (Jn.17:1), el Hijo honra al Padre (Jn.17:4), El Espíritu honra al Hijo (Jn.16:14) Las tres Personas Divinas, siendo un solo Dios, se muestran en actividades distintas y personales (He.10:7-17); el Padre quiere (v.8), el Hijo opera (v.12), el Espíritu testifica (v.15)
  • Además de todo esto el Espíritu posee atributos propios de una persona: Intelecto: “Y reposará sobre Él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová” (Is.11:2) Sensibilidad: “Mas ellos fueron rebeldes, e hicieron enojar Su Santo Espíritu; por lo cual se les volvió enemigo, y Él mismo peleo contra ellos” (Is.63:10); “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención” (Ef.4:30) Juzga: referido al concilio de Jerusalén. Ejerce voluntad: texto referido a los dones. Escoge y envía: Iglesia de Antioquia.
  • Además de todo esto el Espíritu posee atributos propios de una persona: Intelecto: “Y reposará sobre Él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová” (Is.11:2) Sensibilidad: “Mas ellos fueron rebeldes, e hicieron enojar Su Santo Espíritu; por lo cual se les volvió enemigo, y Él mismo peleo contra ellos” (Is.63:10); “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención” (Ef.4:30)
  • La Biblia enseña claramente que el espíritu es el Agente ejecutivo de la Deidad mediante una actuación personal. La actividad creadora de Dios y, en general, lo que Dios hace, lo ejecuta por el Espíritu. Toda la creación inanimada obedece a leyes debidamente establecidas por Dios. Ningún elemento de toda la creación actúa libremente, sino integrado en un orden determinado y establecido por el Creador. Revelación. El Espíritu contendiendo con los hombres (Gn.6:3), una labor de amonestación y convicción, señalándoles su pecado con el objeto de volver a Dios. Revelador de la verdad seteccionando a profetas para dar a conocer la verdad divina (2 P.1:21) Unción. El Espíritu venia sobre aquellos que Dios llamaba a un ministerio especial: Sansón estuvo bajo la acción del Espíritu durante un tiempo (Ju.14:6) y luego le fue retirado (Jue.16:20) El Espíritu actuaba en relación con todo el pueblo de Israel, el Espíritu estuvo entre ellos para conducirles y enseñarles (Neh.9:12, 20)
  • A Jesús le fue dado el Espíritu sin medida (Jn.3:34) Jesucristo fue encarnado por instrumentalidad del Espíritu Santo (Lc.1:35) El Espíritu Santo en el ministerio de Jesucristo: El Antiguo Testamento anunciaba que el Mesías sería revestido por el Espíritu Santo (Is.11:2; 42:1; 61:1-3) En el bautismo (Mt.3:16) La plenitud del Espíritu en Jesucristo. Cristo, en su humanidad, estaba lleno del Espíritu, le fue dado el Espíritu sin medida (Jn.3:34). La Biblia afirma que estaba llena del Espíritu (Lc.4:1) No debe olvidarse que Jesús, como Dios, es omnipotente; como hombre es ejemplo para la vida cristiana, que ha de ser vivida en la plenitud y en el poder del Espíritu. Jesús fue revestido de poder para su ministerio (Lc.4:14) Cristo declaro que era por el poder del Espíritu que echaba fuera demonios (Mt.12:28) El fruto del Espíritu se manifestó plenamente en Jesús. Todas las virtudes que conforman el fruto del Espíritu se dieron en Él (Ga.5:22-23) El fruto del Espíritu expresa el carácter moral de Jesús. El sacrificio de Cristo por el Espíritu (He.9:14) La resurrección de Cristo por el Espíritu (Ro.8:11)
  • El nuevo pacto, llamado también el pacto del Espíritu, tiene que ver con la acción del Espíritu en el corazón: “… Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo” (Jer.31:31-34) En el pacto mosaico hay una actividad humana: “Si guardáis” (Ex.19:5) En el nuevo pacto Dios dice: “Yo haré” (He.8:10, 12) El Espíritu Santo, no sólo desciende para cumplir la promesa del Señor, sino que lo hace para tomar posesión de Su nuevo templo: “Y fueron todos llenos del Espíritu santo, y comenzaron ha hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen” (Hch.2:4) Como se ha considerado antes, la gloria de Dios había llenado el santuario terrenal cuando fue dedicado a Él; bien fuese el tabernáculo: “Entonces una nube cubrió el tabernáculo de reunión, y la gloria de Jehová lleno el tabernáculo” (Ex. 40:34); bien el templo de Salomón: “Cuando sonaban, pues, las trompetas, y cantaban todos a una, para alabar y dar gracias a Jehová, y a medida que alcanzaban la voz con trompetas y címbalos y otros instrumentos de música, y alababan a Jehová, diciendo: porque él es bueno, porque su misericordia es para siempre; entonces la casa se lleno de una nube, la casa de Jehová. Y no podían los sacerdotes estar allí para ministrar, por causa de la nube; porque la gloria de Jehová había llenado la casa”(2 Cr. 5:13-14)
  • Los elementos necesarios para la salvación: Convicción personal de pecado (Jn.16:7-8); Fe en el Salvador (Ef.2:8-9) y Regeneración espiritual (Col.1:27; 2ª P.1:4) Comienza aquí un ministerio específico del Espíritu Santo, que tiene que ver además de con Su residencia en el creyente, con el oficio bautizador que hace de todo salvo en Cristo, sumergiéndolo en Él –como expresa la figura- para la formación de un cuerpo en Cristo (1 Co. 12:13). Este oficio era desconocido en la antigua dispensación. Entonces había pueblo de Dios , pero nunca hasta la Iglesia, hubo un cuerpo cuya cabeza es Cristo (Ef. 1:22), y cuyos miembros lo son unos de los otros (1 Co. 12: 12, 27) vinculados y unidos vitalmente a la cabeza (1 Co. 6:15). Esta es una acción diferente a lo ocurrido en Pentecostés, donde Cristo fue el agente bautizador , con el Espíritu. Mediante la presencia del Espíritu en la Iglesia y en cada creyente, comienza lo que podemos llamar el oficio residente . Antes de Pentecostés, el Espíritu Santo estaba con los creyentes (Jn. 14:17); después de Pentecostés está en cada creyente (Jn. 14:17; 1 Co. 3:16-17; 6:19-20). Los creyentes, como se está reiterando, somos ahora el santuario de Dios (1 Co. 3:16). El término templo , que se utiliza en el Nuevo Testamento para referirse a los cristianos, indica el lugar donde Dios reside, Su santuario en la tierra. El edificio que Dios está levantando tiene por fin ser Su templo. Esta función residente del Espíritu convierte a cada cristiano en morada de Dios , de ahí la expresión del apóstol Pablo: “el Espíritu que mora en vosotros” (1 Co. 3:16b). Lo que confiere una dimensión gloriosa a la Iglesia en la presencia de Dios en ella. La presencia del Espíritu garantiza también la de las otras dos Personas Divinas en la Iglesia.
  • La plenitud del Espíritu es el dominio pleno que ejerce su Persona Divina en el creyente que rinde incondicionalmente su vida a Su control y vive bajo su plena influencia y dirección. La plenitud se relaciona con la experiencia de vida cristiana, que le capacita para llevar a cabo la vida santa que Dios demanda para el creyente. La plenitud del Espíritu es una experiencia repetida en la vida cristiana. La plenitud del Espíritu es un mandato bíblico (Ef.5:18) La plenitud del espíritu debería ser para el creyente la forma habitual de vida en Cristo. El carácter cristiano es un producto divino que llega a ser total e instantáneamente asequible cuando la relación correcta con el Espíritu no es estorbada. Las virtudes del fruto del Espíritu muestran el carácter moral de Jesús. El Espíritu Santo ha dotado a cada creyente de uno o varios dones que le capacitan a servir. Cuando se habla de dones del Espíritu se esta expresando la operación de servicios particulares por el Espíritu a través del creyente. La voluntad del Señor es la santificación del creyente, que se da en tres niveles: Santificación posicional (el estado en el cual Dios coloca al creyente en virtud de la obra de Cristo) (1ª Co.1:30); Santificación experimental o practica (tiene que ver con la manifestación cotidiana de la vida santa del creyente) (Ro.12:1); Santificación final (es el estado perfecto que el creyente alcanzará en la glorificación) (Ef.5:26-27)
  • “ Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros: Bernave, Simón el que se llamaba Niger, Lucio de Cirene, Manaen el que se había criado junto con Herodes el tetrarca, y Saulo. Ministrando estos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernave y a Saulo para la obra a que los he llamado. Entonces habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron” (Hch.13:1-3) “ Volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías. Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro” (Hch.8:28-29) “ Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias” (Hch.15:28) “ Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual Él gano por Su propia sangre” (Hch.20:28) “ No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” (1ª Co.3:16) “ Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues que hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cual es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por nosotros” (Ro.8:28-29) “Orando en todo tiempo con toda oración y suplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y suplica por todos los santos” (Ef.6:18)
  • Las condiciones para la plenitud del Espíritu son esencialmente tres: Primeramente no contristar al Espíritu (Ef. 4:30). Contristar indica aquí la grave consecuencia de ir contra una Persona Divina, situación pecaminosa contra el Espíritu Santo. Fundamentalmente se contrista al Espíritu cuando en la vida del creyente existe pecado oculto sin confesar. Cuando un cristiano es inconsecuente con la vida santa y honesta que corresponde a su nueva naturaleza. El creyente debe confesar su pecado para restablecer la comunión con Dios (1 Jn. 1:9). El arrepentimiento lleva aparejado un cambio de vida que retorna a una esfera de santidad (Ap. 2:5). El pecado oculto sin confesar es la consecuencia de la falta de bendiciones en la vida del creyente (Pr. 28:13). La Biblia advierte del riesgo para el cristiano en tener contristado al Espíritu Santo (He. 12:5-6). En segundo lugar se demanda no apagar el Espíritu (1 Ts. 5:19). Es ahogar o reprimir al Espíritu y no permitir que cumpla Su obra en el creyente. Entre otras cosas, la negativa al ejercicio de los dones dados para edificación de la iglesia, es un modo de apagar el Espíritu (1 Co. 12:11; 1 P. 4:10). Resistir el compromiso de vida santa, impidiéndole reproducir a Cristo en la vida del cristiano es otra forma de apagar el Espíritu (Ga. 5:22-23). La tercera condición es positiva: “Andad en el Espíritu” (Gá. 5:16). Se trata de un acto de fe, que es la manifestación natural de la vida cristiana (He. 10:38). La expresión visible de la vida cristiana es imposible fuera de la dependencia del Espíritu. Al creyente se le manda amar como Cristo ama (Jn. 13:34; 15:12); estar siempre gozoso, sólo posible por la acción del Espíritu (1 Ts. 5:16-17); tener el mismo sentir que tuvo el Señor (Fil. 2:5).
  • Es necesario que vayamos entendiendo bien que el Espíritu Santo no está para ser estudiado, definido o sistematizado, sino para ser vivido. De otro modo: El Espíritu Santo no es Dios para el intelecto, sino Dios para la vida. La iglesia debe procurar la santidad de sus miembros para que el Espíritu pueda moverse libremente en ella. No se trata de una santidad externa, basada en normas y preceptos, con listas de lo que se puede hacer y de lo que no se puede hacer, en un afán perverso, por parte de los hombres, de controlar y limitar la vida de los hermanos; la santidad bíblica es posible sólo en la medida en que se sujeta la vida a la acción y control del Espíritu Santo (Gá. 5.16). No se trata de llevar los creyentes a la religión, sino de hacerlos conocer más al Espíritu y dejar que Su gloriosa Persona controle las vidas de los creyentes y de la iglesia. Es necesario y urgente entender que sólo es posible el progreso de la obra de Dios, en el poder del Espíritu (Zac. 4:6). Cristo dejó establecido que en todo lo que tiene que ver con el testimonio y la evangelización es preciso actuar bajo el control y el poder del Espíritu (1:4, 8). Es preferible detener toda la actividad evangelística que pretender hacerla sin el poder del Espíritu. ¿Se conoce el poder del Espíritu entre nosotros? Una gran necesidad es buscar como lo más vital en cada uno, la plenitud del Espíritu, que ha de ser renovada día a día para cumplir el mandamiento establecido para la vida cristiana (Ef. 5:18). La evidencia de un verdadero cristiano que vive bajo el poder del Espíritu, se manifiesta en su modo de vida. El creyente espiritual dedica tiempo al estudio de la Escritura, bien personal o colectivamente (He. 5:11-6:3; 1 P. 2:2). La vida del cristiano debiera desarrollarse conforme a la Escritura. Junto con el interés por el alimento espiritual de la Palabra, está el deseo y la práctica ferviente de la oración. Juntas ambas ocupaciones, el estudio y la oración, traerán como consecuencia cristianos obedientes. Estos estarán interesados en la obediencia a todo cuanto Cristo enseñó y se alejarán cada vez más de aquello que los hombres han tratado de incorporar a la vida cristiana para generar la experiencia hipócrita de una piedad aparente (Col. 2:20-23).
  • Donde se manifiesta el Espíritu Santo, allí hay libertad: “Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” (2 Co. 3:17). La acción del Espíritu pone al descubierto que las restricciones y normas legales que los hombres colocan sobre las vidas de los creyentes no proceden del Espíritu, sino que han sido establecidas por hombres que no quieren que los creyentes sean verdaderamente libres. Estos son los que predican sobre el Espíritu, pero desconocen al Espíritu. Son líderes bien organizados que luchan por la ortodoxia fría y legalista y se apartan de la gloriosa libertad en el calor del Espíritu. Son muchos los cristianos que nunca han experimentado en sus vidas la alegría gozosa de la libertad en Cristo, viviendo sujetos a las reglas legalistas de lo que está permitido y de lo que está prohibido, intimidados bajo las exigencias de los hombres. Estos cristianos siguen aprisionados de sus preocupaciones triviales, sin base bíblica, porque se les ha enseñado a vivir en un estado de esclavitud que les impide ver la gloriosa libertad del Espíritu. Para ellos la acción del Espíritu es desconocida, e incluso sienten miedo de ella. Agregar normas a la vida de libertad en Cristo es generar e intensificar la culpa y la vergüenza que tales operaciones producen. Cuantos creyentes están bajo la sensación de culpa, al ignorar que la gracia de Dios ha cancelado ya para ellos todos sus pecados. No significa esto que puedan vivir libertinamente, pero tan grave es el pecado del libertinaje como lo es el de la esclavitud que impide la libertad. Los que predican un mensaje legalista, enfocan continuamente la atención de aquellos a quienes enseñan al pecado y no a la gracia. Se olvidan estos que Jesús en lugar de hablar de pecados habló de la necesidad de un corazón renovado por el poder del Espíritu. El Señor instruyó a quienes escuchaban sus palabras que en lugar de cumplir los requisitos del sistema religioso, descansaran en la fe, aunque fuese tan pequeña como un grano de mostaza. Esta es la grandeza de quien conoce verdaderamente la verdad y esta verdad le hace libre (Jn. 8:32). La enseñanza contraria a la del Espíritu habla de lo que nosotros podemos hacer para Dios, en lugar de enfatizar en lo que Dios es capaz de hacer con nosotros. La santidad, conforme al Espíritu, no es asunto de esfuerzo humano, sino de dependencia de Dios. Es necesario ocuparse con temor y temblor de la vida de santificación porque “Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Fil. 2:13). Esta es la vida que redunda en gloria para Dios (5:13).
  • 3. pneumatología

    1. 1. .Introducción a la Pneumatología. .Persona y obra del Espíritu Santo.18/02/13 1
    2. 2. El Espíritu Santo es Dios. Padre Padre Es .. s. ... e no no es ... Dios . .. Dios Es EsEspíritu ... no es ... Hijo Espíritu Hijo Santo Santo Cuanto es verdad del Trino Dios, lo es también del Espíritu Santo por ser Dios (Mt.28:19) 18/02/13 2
    3. 3. El Espíritu una Persona …Atributos Texto bíblico.personales.Oye. “Hablara todo lo que oyere” (Jn.16:13)Escudriña. “El Espíritu todo lo escudriña” (1ª Co.2:10)Habla. “Y el Espíritu dijo a Felipe” (Hch.8:29)Enseña. “El Espíritu Santo os enseñara” (Jn.14:26)Juzga. “Ha parecido bien al Espíritu Santo y a nosotros” (Hch.15:28)Convence de “Y cuando Él venga convencerá al mundo de pecado”pecado. (Jn.16:8)Ejerce voluntad. “Es dada por el Espíritu” (1ª Co.12:8-11)Escoge y envía. “Dijo el Espíritu: Apartadme a Bernabé” (Hch.13:2)Guía. “Los que son guiados por el Espíritu” (Ro.8:14)Intercede. “El Espíritu intercede por los santos” (Ro.8:27)18/02/13 3
    4. 4. El Espíritu una Persona DivinaAtributos Texto bíblico.Divinos.Eternidad. “Mediante el Espíritu eterno” (He.9:14)Omnipotencia. “Con potencias de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios” (Ro.15:19)Omnipresencia. “¿A dónde me iré de tu Espíritu?” (Sal.139:7-10)Omnisciencia. “¿Quién enseño al Espíritu de Jehová?” (Is.40:13-14)Amor Divino. “Mas el fruto del Espíritu es amor” (Ga.5:22)Fidelidad Divina en “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, benignidad,el creyente. bondad, fe” (Ga.5:22)Veracidad absoluta “El Espíritu es el que da testimonio” (1ª Jn.5:6)Santidad. “Calificativo de su mismo nombre”18/02/13 4
    5. 5. El Espíritu en el Antiguo Testamento Ángeles: Sal.33:6. Creación Universo: Gn.1:2; Job.26:13. El hombre: Gn.1:26; Vida biológica: Job.33:4. Sal.104:30. Capacitación para un ministerioContención: Gn.6:3. especial: Jue.14:6; 16:20. Revelación UnciónRevelador de la verdad: Guía, conducción, enseñanza2 P.1:21. del pueblo: Neh.9:12, 20.18/02/13 5
    6. 6. El Espíritu en la vida de Jesús. Profecía: “El Espíritu de Jehová el Señor esta sobre mí, porque me ungió Jehová” (Is.61:1) Encarnación: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti” (Lc.1:35) Ministerio:  Bautismo: “Y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma” (Mt.3:16)  Plenitud del Espíritu: “Dios no da el Espíritu por medida” (Jn.3:34) Revestido de poder para Su ministerio: “Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea” (Jn.4:14)  El fruto del Espíritu expresa el carácter moral de Jesús: “Amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, …” (Ga.5:22-23)  El sacrificio de Cristo por el Espíritu: “El cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo” (He.9:14)  La resurrección de Cristo por el Espíritu: “El Espíritu de aquel que levanto de los muertos a Jesús” (Ro.8:11)18/02/13 6
    7. 7. El Pacto del Espíritu. El nuevo pacto, llamado también el pacto del Espíritu, tiene que ver con la acción del Espíritu en el corazón (Jer.31:31-34)  En el pacto mosaico hay una actividad humana: “Si guardáis” (Ex.19:5)  En el nuevo pacto Dios dice: “Yo haré” (He.8:10, 12) El Espíritu desciende, no solamente para cumplir la promesa del Señor, sino para tomar posesión de Su nuevo templo (Hch.2:4)18/02/13 7
    8. 8. El Espíritu y la Salvación (Jn.16:7-13) Autoridad en la iglesia Convicción personal de pecado (Jn.16:7-8) Bautismo del Espíritu Bautismo en el (1ª Co.12:13) Espíritu (Hch.1:5)Fe en el Salvador Un cuerpo(Ef.2:8-9) en Cristo (Ef.2.20-22) Regeneración espiritual (Col.1:27; 2ª P.1:4) 18/02/13 8
    9. 9. El Espíritu y la Iglesia. La “El fruto del Espíritu es plenitud “Sed llenos del Espíritu”amor, gozo, paz, paciencia, del (Ef.5:18) benignidad, bondad, fe, Espíritu.mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (Ga.5:22-23) El fruto Los del dones del Espíritu. Espíritu. “Porque en todas las cosas fuisteis enriquecidos en Él, en “Pues la voluntad de Dios toda palabra y en toda ciencia; así La es vuestra santificación” como el testimonio acerca de santificación (1ª Ts.4:3) Cristo ha sido confirmado en vosotros, de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor 18/02/13 9 Jesucristo” (1ª Co.1:5-7)
    10. 10. La autoridad del Espíritu Santo en laiglesia. El Espíritu Santo gobierna la iglesia:  Dirige la acción de la iglesia (Hch.13:1-3)  Dirige la acción de los predicadores y ministros (Hch.8:28-29)  Ocupa el primado en las decisiones de la iglesia (Hch.15:28)  Constituye los ancianos/pastores para su ministerio (Hch.20:28)  Habita en la iglesia como Su templo (1 Co.3:16)  Dirige el culto, la adoración y la oración (Ro.8:26-27; Ef.6:18)18/02/13 10
    11. 11. El Espíritu y el creyente. La plenitud del Espíritu Una vida rendida a Dios (Ro.12:1) Resultados de la plenitud:No contristar al Espíritu (Ef.4:30) •Vida abundante (Jn. 6:63; Ro. 8:2) •Santificación real, en la libertad del poder del pecado (2 Co. 3:17)No apagar al Espíritu (1ª Ts.5:19) •Poder espiritual (Hch.1:8) •Acción de gracias y alabanza (Ef. 5:18-20) Andad en el Espíritu (Ga.5:16) •Vida de satisfacción íntima y personal en gozo (Jn. 4:14; 6:35; 10:10) 18/02/13 11
    12. 12. Aplicación personal. El servicio cristiano debe llevarse a cabo bajo el impulso, dirección y poder del Espíritu Santo. El Espíritu Santo no está para ser estudiado sino para ser vivido. La iglesia debe procurar la santidad de sus miembros para que el Espíritu pueda moverse libremente en ella. La santidad bíblica es posible sólo en la medida en que se sujeta la vida a la acción y control del Espíritu Santo (Gá. 5.16). Una iglesia conducida por el espíritu Santo es una iglesia victoriosa. El creyente espiritual dedica tiempo al estudio de la Escritura y la práctica ferviente de la oración. Juntas ambas ocupaciones, el estudio y la oración, traerán como consecuencia cristianos obedientes.18/02/13 12
    13. 13. Aplicación personal. Donde se manifiesta el Espíritu Santo, allí hay libertad: “Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” (2 Co. 3:17). El sistema religioso conduce a la tristeza, la infelicidad, la opresión a causa del legalismo; el Espíritu genera gozo, y promueve la alabanza a Dios en aquellos que ponen su vida bajo Su gloriosa dirección y control. La enseñanza contraria a la del Espíritu habla de lo que nosotros podemos hacer para Dios, en lugar de enfatizar en lo que Dios es capaz de hacer con nosotros. La santidad, conforme al Espíritu, no es asunto de esfuerzo humano, sino de dependencia de Dios.18/02/13 13
    14. 14. Aplicación personal. El Espíritu Santo es una realidad vital, no es simplemente una fuerza o la sugestión sobre la psicología individual, es una Persona Divina, viva y real, omnipotente y gloriosa que puede conmover un lugar para advertir a todos los presente que está presente entre Su pueblo. “La necesidad urgente está en volver sin condiciones a situarse bajo el control de Espíritu Santo. Es necesario hacer un alto en el camino para volver a una nueva experiencia de relación con la tercera Persona de la Santísima Trinidad. Es urgente permitir que Él tome la acción que le corresponde en la Iglesia y en el creyente” (Samuel Perez Millos)18/02/13 14

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