Playa de Palma, hacia el turismo del siglo XXI

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Playa de Palma, hacia el turismo del siglo XXI. Aproximación en clave divulgativa del Plan de Acción Integral de la Playa de Palma.

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Playa de Palma, hacia el turismo del siglo XXI

  1. 1. El Consorcio Platja de Palma lo forman: el• Gobierno de España, a través del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio el• Govern de les Illes Balears el• Consell de Mallorca el• Ajuntament de Palma el• Ajuntament de Llucmajor • Margarita Nájera Aranzábal. Comisionada del Gobierno de España para la Platja de Palma
  2. 2. 5 El turismo mallorquín y balear afronta un momento crucial, un nuevo reto de cara al futuro: la reconversión integral de la Playa de Palma. Una reconversión que busca cambiar el modelo turístico actual con el objetivo de revalorizar la zona y convertirla en un referente del turismo costero nacional e internacional. Como indica el texto del acuerdo del Consejo de Ministros, el Proyecto de Reforma de la Playa de Palma debe ser un modelo de actuación en que calidad, competitividad y la sostenibilidad se aúnen para afrontar los retos que el cambio global y el cambio climático representan para el sector. Desde la creación del Consorcio de la Playa de Palma en 2005, desde la Secretaría General de Turismo del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio del Gobierno de España; la Conselleria de Turismo del Govern de les Illes Balears; el Consell de Mallorca; y los Ayuntamientos de Palma y Llucmajor hemos trabajado arduamente para acometer con éxito un proyecto tan importante para el turismo y la economía de Balears . Después de más de cinco años inmersos en el proyecto, ya estamos en condiciones de presentar el Plan de Acción Integral de la Reforma de la Playa de Palma (PAI), ahora tenemos una estrategia documentada y planificada, ahora contamos con un documento que recoge las líneas estratégicas, los objetivos y las actuaciones, que marcarán el éxito en las distintas fases de este proyecto, que inició su andadura el año 2005 con la creación del Consorcio de la Playa de Palma y cuyo plazo de ejecución finalizará en 2020. Quiero destacar el espíritu de cooperación y colaboración entre los diferentes responsables de las cinco instituciones que conforman el Consorcio de la Playa de Palma y que han ejercido su responsabilidad en este proyecto en los últimos cinco años. Como muestra de eso, debemos destacar que todas las decisiones adoptadas por la Junta Rectora del Consorcio se han aprobado de manera consensuada y por unanimidad. También deseo agradecer el trabajo del equipo del Consorcio y de los profesionales que han participado en los estudios y trabajos técnicos que han permitido llegar al documento que hoy presentamos. Finalmente, en nombre del Govern de les Illes Balears, quiero poner de manifiesto nuestro compromiso con la transformación del destino turístico de la Playa de Palma, algo que supondrá un impulso hacia el éxito de las empresas, el bienestar de los vecinos, la mejora de las condiciones laborales de los trabajadores, así como la mejora del confort de nuestros visitantes. SALUDA DE JOANA BARCELÓ MARTÍ PRESIDENTA DEL CONSORCIO Y CONSELLERA DE TURISMO Y TRABAJO DEL GOVERN DE LES ILLES BALEARS
  3. 3. 6
  4. 4. 7 El Gobierno de España creó a finales del año 2008 la figura de la Comisionada como un impulso para reforzar el proyecto de la Revalorización Integral de la Platja de Palma, como instrumento de intervención y dinamización de los trabajos técnicos, de la gestión institucional y de la participación empresarial, sindical y cívica en todo el proceso. En mayo de 2009 presentamos el Avance del proyecto a desarrollar a medio y largo plazo para conseguir la Revalorización Integral de Platja de Palma. Hoy cumplimos nuestro compromiso de presentar los documentos definitivos, que marcarán el largo camino que tenemos que recorrer para asegurar el futuro a un destino agotado, pero que fue la cuna del turismo costero y que, durante 60 años, nos ha aportado actividad económica, empleo y bienestar, aunque también es lógico reconocer, que a veces se hizo a costa de superar la carga ecológica y de alterar gravemente nuestro entorno costero, marino, rural y social, así como de nuestro patrimonio paisajístico y cultural. Es una gran satisfacción poder presentar en estos momentos, los resultados del trabajo realizado por un equipo complejo y amplio de profesionales, técnicos y especialistas, en diversos ámbitos del conocimiento del mundo turístico, de la planificación y el diseño urbanístico, de gestión eficiente y sostenible de los recursos, también de la ecología, la sociología, la economía, el sindicalismo, la seguridad, los servicios digitales, así como de la participación, la comunicación y la gobernanza. Ha sido un grupo de expertos que han dedicado sus mejores tiempos y esfuerzos, a la creación de una hoja de ruta de éxito para un destino turístico que se merece una oportunidad para seguir facilitando la vida a miles de personas y PRESENTACIÓN DE Margarita Nájera Aranzabal Comisionada del Gobierno de España para Platja de Palma Y Gerente del Consorcio de Platja de Palma
  5. 5. 8 miles de empresas que, hasta hoy, han tenido amenazada su continuidad y supervivencia. Ese grupo de profesionales, ha funcionado como una flota de expertos coordinados y sincronizados.Todos y todas han cooperado y colaborado lealmente, de forma eficiente e ilusionada, en el convencimiento de que el trabajo realizado, servirá para asegurar la continuidad, con prosperidad, de Platja de Palma y, que además, marcará el devenir de los destinos turísticos costeros del siglo XXI. Si hoy tenemos una propuesta para presentar a la sociedad y a las instituciones, es gracias al entusiasmo y al buen hacer que ha presidido el trabajo de estos profesionales y al de todas las personas que nos aportado sus criterios, valoraciones y sugerencias, basados en sus investigaciones y conocimientos.A todos y a todas, les hemos de rendir reconocimiento y gratitud. Los documentos que presentamos conforman la Estrategia para la Revalorización Integral de Platja de Palma, formado por tres bloques diferenciados: Platja de Palma; Hacia el turismo del Siglo XXI, para difundir ampliamente la propuesta global, La Revalorización de Platja de Palma: Plan de Acción Integral, con los fundamentos y propuestas de actuaciones estratégicas y el de los instrumentos urbanísticos. Estos documentos se han redactado de acuerdo con las 7 estrategias y los 30 objetivos, que desde la presentación del Avance del Plan en mayo de 2009, hemos confirmado y ajustado con los trabajos y estudios realizados, además de contrastarlo con las instituciones, las organizaciones políticas, empresariales y sindicales, así como con la sociedad civil. Platja de Palma; Hacia el turismo del Siglo XXI, tiene un carácter divulgativo. Se pretende hacer llegar al mayor número posible de personas, la estrategia, las acciones y el proceso que proponemos para conseguir las metas marcadas. Los documentos de las actuaciones estratégicas lo conforman el Plan de Acción Integral (PAI) y las Memorias Técnicas de los equipos profesionales que han intervenido en el proceso de definición de la estrategia global, a través de 29 Programas y de 98 Acciones. Los documentos de los instrumentos urbanísticos lo componen el Máster Plan y el Plan de Reconversión Integral. El PRI es el documento urbanístico de las propuestas del Máster Plan que tendrán repercusión en el territorio. El PRI se conforma como los instrumentos de los planeamientos municipales, en el que se regulan los derechos y deberes de los propietarios incluidos en el ámbito, así como de las operaciones programadas por las administraciones públicas y los plazos para acometerlas. Con estas dos decisiones lograremos la base para la reconversión y rehabilitación de la Playa de Palma, para alcanzar su Revalorización Integral. Hemos definido la propuesta de intervención en Platja de Palma como un sistema complejo y coordinado de actuaciones público-privadas, con la meta de la transformación integral del destino. Consideramos que este gran reto colectivo, es un proyecto-proceso con ejecuciones a corto, medio y largo plazo, en el que se irá avanzando, analizando y evaluando, para proyectar ajustes que nos permitirán mejorar las intervenciones. Desgraciadamente no contamos con experiencias previas de referencia equiparables a nuestro proyecto, pero la ruta trazada en estos documentos, nos dan la guía que necesitamos para acertar en las decisiones que debemos adoptar y en las acciones que debemos ejecutar. Hemos desarrollado un despliegue de trabajos y estudios amplio, que continuarán con la elaboración de una propuesta de intervención en el campo del arte, de la museística de alto nivel o de las infraestructuras necesarias para
  6. 6. 9 contar con opciones en el turismo del ámbito del consumo cultural y artístico. De la misma forma, seguiremos avanzando con la presentación de una alternativa facilitadora de la reconversión de la oferta de servicios comerciales y de la restauración, que elaboraremos en los próximos meses y en consenso con los sectores implicados. Los trabajos realizados han tenido un horizonte prioritario: crear un modelo de turismo de éxito, prosperidad y continuidad en el siglo XXI. Hemos estudiado la tendencia de los mercados emisores, las exigencias y preferencias de los visitantes a los que aspiramos, además de localizar los focos principales de los mejores visitantes potenciales, tanto por su cantidad como por su mayor capacidad de gasto y las facilidades en las conexiones aéreas.Así nos aseguramos la rentabilidad y la actividad económica durante los 12 meses del año. Apostamos por el cambio del actual modelo de negocio existente para que el futuro de nuestras empresas esté garantizado, construyendo un nuevo paradigma turístico que combine calidad hotelera, servicios y prestaciones novedosos, bajo el principio de la sostenibilidad y la ecoeficiencia, con un funcionamiento de gestión integral del destino, participada por entes privados y públicos, presididos por los parámetros de coordinación, eficacia, eficiencia y rentabilidad. Con esas condiciones nos aseguramos la garantía de ofrecer un producto con variedad, confort, salud, seguridad, disfrute y ocio, que hagan las estancias de los visitantes inolvidables, con experiencias atractivas y muy variadas, lo que facilitará que sus estancias sean más largas y mas repetitivas. Para lograrlo consideramos conveniente acomodar el volumen actual de la oferta de los alojamientos turísticos, a las posibilidades de la demanda y preferencias de calidad y servicios actuales y futuros. Eso hace imprescindible, la reducción de la oferta de alojamiento con dificultades de adaptación a los nuevos tiempos y a los nuevos segmentos de visitantes y que se facilite su retirada y desaparición del mercado. Apostamos por tanto, por una reducción significativa del número de las actuales plazas de alojamiento, con el fin de que mejore de manera ostensible la oferta media, en beneficio del conjunto del destino, de la rentabilidad de las empresas y de la mejora del empleo. Los objetivos propuestos son ambiciosos y dependen, en gran parte, de la iniciativa privada, por ello, se ha elaborado una propuesta de proyecto de “Ley de Medidas Fiscales y Financieras” que apoye y estimule a los agentes privados para la realización de las inversiones y actuaciones previstas en el PAI. Estas medidas tributarias previstas en el Avance del Proyecto de Ley, se encaminan, por una parte, a atenuar la carga fiscal de las empresas establecidas en la zona, para minimizar sus costes ante una posible reducción de su actividad durante las obras de mayor envergadura. Por otra parte, se establece un sistema de incentivos a la inversión privada, mediante la aplicación de medidas tributarias que convierta en neutras determinadas operaciones desde el punto de vista fiscal, de tal manera, que la fiscalidad sea un factor dinamizador y estimulante de nuevas inversiones. Hemos estudiado los rasgos diferenciadores que debe contener un destino de éxito para las próximas décadas. Sin duda, uno de ellos será, que el mejor destino del futuro debe responder al cambio global, al cambio climático y será el que favorezca las reducciones de emisiones de CO2 a la atmósfera. Los destinos que no respondan a esos requisitos, bajarán de categoría, perderán el tren de la modernidad y la innovación, dejarán
  7. 7. 10 de figurar en el catálogo de las preferencias de muchos turistas y de los mayoristas turísticos. La meta diseñada es conseguir que al final del proceso en Platja de Palma, se compense hasta cero emisiones de CO2. Ese logro merece el esfuerzo, que sin duda nos situará en la élite de los destinos turísticos innovadores, avanzados y de éxito en el siglo XXI. Con el mismo criterio nos planteamos otra condición indispensable: la mejora sustancial de los entornos urbanos, naturales, paisajísticos y rurales, así como los costeros y marinos. La rehabilitación y recuperación de los valores medioambientales en el espacio terrestre y marino, nos permitirá construir un destino turístico de la mejor calidad con los mayores atractivos y valores. Es una meta difícil pero consideramos que es una apuesta segura si aspiramos a atraer a los visitantes más exigentes, más conscientes de sus responsabilidades medioambientales, que demandan servicios de calidad y prestaciones hoy inexistentes en nuestros hoteles y en el entorno que los acoge. El diseño urbanístico, la revalorización y transformación del entorno urbano están pensados para la mejora de confort de los visitantes y del bienestar de los residentes. Pretendemos hacer más humano, cómodo, atractivo y seguro, los paseos, plazas, playas, zonas de ocio y de comercio. Esto repercutirá en la calidad de las estancias y en el bienestar de los que nos visitan, pero también de las personas que residen en Platja de Palma, lo que sin duda mejorará la convivencia del turismo y la residencia permanente. En paralelo a estas actuaciones nos proponemos ejecutar las acciones que doten de sostenibilidad y eficiencia a la movilidad, accesibilidad y conectividad interna y externa de la zona, que son necesarias para crear el mejor entorno, con reducciones de elementos contaminantes, ruidos e incomodidades. La sostenibilidad integral del destino en su conjunto, exigirá el compromiso inversor privado para hacer ecoeficientes las instalaciones de las empresas, las viviendas y las infraestructuras básicas. En esa tarea será insuficiente la acción pública. Por tanto, todo esto nos exigirá un cambio cultural y de mentalidad a empresarios, trabajadores, residentes y visitantes, así como a los responsables institucionales, tarea que estamos dispuestos a asumir. Platja de Palma será un destino destacado y avanzado en el uso de las TICs, tanto en los sistemas de gestión interna, como en la comercialización y promoción, así como en las atenciones y fidelización de los visitantes desde su llegada al aeropuerto como en sus estancias. Para conseguirlo habrá que inventar nuevos contextos, apoyados en infraestructuras inteligentes, tecnologías facilitadoras y la capacitación de organizar y crear información útil e importante, tanto para el turista y como para la ciudadanía. Sin duda necesitaremos un esfuerzo en este campo, que estamos dispuestos a realizar. El proyecto-proceso que presentamos para la transformación de la Platja de Palma, cuenta además con otros rasgos distintivos muy singulares que lo convierten en un proyecto único, porque contempla la transformación de un espacio urbano consolidado, sin necesidad de desmontarlo ni cerrar por obras ni esperar a su declive total. El destino seguirá funcionando mientras se produce la transformación. El turismo nacional e internacional seguirá encontrando, dentro de la oferta en el Mediterráneo, a Platja de Palma como destino turístico operativo, a la vez que realizamos su reconversión. Por tanto, las obras se iniciarán en tres puntos del destino: Can Pastilla, Sometimes-Las
  8. 8. 11 Maravillas y s’Arenal de Palma y Llucmajor. Utilizaremos la temporada baja para llevar a cabo las obras de mayor envergadura, con el objetivo de aminorar las molestias y afectar lo menos posible a la actividad turística. Se procederá al inicio de actuaciones que no afectan de forma significativa a la actividad turística. Para ello necesitaremos la coordinación de proyectos y la sincronización de la inversión pública con la inversión de iniciativa privada. En el PAI atendemos las necesidades de mejora de la calidad de vida y residencial de la ciudadanía. La población residente, que desde siempre vive en la zona, mantendrá sus residencias evitando que se desvirtúe sociológicamente el lugar en el que viven. Se mejorarán los servicios, las instalaciones e infraestructuras, pero se conservará el espíritu de siempre, manteniendo su tipología sociológica. Las personas que viven y trabajan en la actual Platja de Palma, han estado desde el principio de nuestra gestión en el centro de las preocupaciones. El empleo, la vivienda, la formación, la educación, la seguridad y la vertebración y cohesión social y cultural, se han incorporado a la estrategia global del proyecto. Por ese motivo, hemos desarrollado un plan de mejora integral del parque de viviendas actuales y se procederá a la supresión de las infraviviendas existentes, sin desplazamientos que supongan la expulsión de la zona y eviten la discriminación o la marginación. La implantación progresiva del nuevo modelo turístico, la transformación urbana y la rehabilitación integral de los establecimientos hoteleros y residenciales potenciarán la creación de empleo y facilitarán e incrementarán el trabajo de mayor y mejor cualificación, ampliarán la actividad a lo largo de los doce meses, que aminore la estacionalidad y diversifique los empleos y las profesiones, nacerán nuevas oportunidades profesionales para los jóvenes. De la misma forma, desde el Consorcio asumimos nuestra función de dinamizadores de la negociación y el encuentro de los agentes sindicales y empresariales, para que las recolocaciones, la mejora del empleo y de la cualificación profesional, sumen energías en la transformación del destino. Otro rasgo distintivo de este proyecto de reforma, reconversión y transformación, es que cuenta con una Ley Urbanística para la Reconversión de Platja de Palma, que, por primera vez en España, concentra en un organismo público el poder de decisión y ejecución de toda la normativa urbanística, turística y medioambiental para agilizar la tramitación del proceso de cambio urbano. Pretendemos en definitiva, sincronizar las iniciativas públicas y privadas, para ganar eficiencia y agilidad en la gestión global. Esta Ley Urbanística no sería posible sin el pacto de los partidos políticos, el acuerdo de las instituciones implicadas y la adhesión de la ciudadanía y de los actores sociales. Esta concentración de capacidad de decisión urbanística y normativa ofrecerá las máximas garantías de estabilidad, continuidad y aceptación por parte de las instituciones locales, insular, autonómica y estatal, así como de los actores sociales, sindicales, empresariales y profesionales. Igualmente, la intervención pública garantizará la estabilidad en la realización de sus inversiones, para promover la remodelación y creación de nueva infraestructura pública, así como otras inversiones sin atractivo de rentabilidad económica, pero con gran potencial de crear un entorno y unos servicios de una alta calidad. Estas inversiones se programan por un volumen de más de 1.200 millones de euros hasta 2020.
  9. 9. 12 También se recogen en el programa económico del PAI, la programación de las inversiones privadas necesarias para alcanzar la meta propuesta. Consideramos crucial la participación de la inversión privada para el éxito del proyecto, por lo que hemos estudiado las condiciones más adecuadas para alcanzar tasas de retorno homologables a las del mercado de inversiones no especulativas. Hemos calibrado la posibilidades de la inversión privada en los sectores ya establecidos en Platja de Palma, así como otros más novedosos, que crearán nuevas oportunidades para emprendedores e inversores. El cálculo establecido para la inversión privada en estas intervenciones, alcanza la cifra de 2.600 millones de euros hasta 2020. Por otra parte es necesario y posible convertir Playa de Palma en referente de la seguridad integral en un destino turístico. Los problemas de seguridad en la Playa de Palma son recurrentes y acompañarán al menos durante la fase inicial, el proceso de revaloración. Creemos importante establecer estrategias y mecanismos de análisis y observación de la seguridad, e incluso sentar las bases para la mejora, si cabe, de la coordinación y la colaboración de todas las administraciones y policías implicadas en este ámbito. Se pretende que en todas las actuaciones urbanísticas que se desarrollarán en la zona, el elemento de la seguridad sea tenido en cuenta en el diseño y planificación de espacios, ya que se ha demostrado que esta incorporación produce efectos importantes de mejora en la prevención de la inseguridad ambiental y facilita la percepción de seguridad del visitante. Otro rasgo significativo del proyecto-proceso ha sido, la consideración de que el entramado de actuaciones y propuestas del PAI, gozara de verosimilitud y credibilidad, para lo que es básico que aseguremos la estabilidad normativa, la continuidad en el tiempo, la firmeza en la toma de decisiones complejas. Era preciso que contáramos con un catalizador para fundir los intereses de todos los actores sociales e institucionales implicados. Ese catalizador ha sido el modelo de gobernanza para la gestión de la transformación y revalorización de Platja de Palma. El modelo de gobernanza que hemos aplicado, ha estado presidido por los principios de la negociación, el consenso, el acuerdo, el pacto, la transparencia y el rendimiento de cuentas. A través de esos principios queremos declarar a Platja de Palma libre de especulación y, por tanto, centrado en la máxima de que todos ganemos, que ningún sector, grupo o segmento, imponga sus ventajas o sus ganancias, por encima o a costa de otros. Buena muestra de ese modelo de gobernanza ha sido el funcionamiento del Consorcio desde su creación.Todos los acuerdos se adoptan por unanimidad, independientemente de las vinculaciones de partido de los responsables institucionales que lo forman. Igualmente podemos mostrar, la actitud de los partidos políticos, tanto la de los que tienen responsabilidades de gobierno, como la de los que las tienen desde la oposición, ya sea en el tratamiento del proyecto y la tramitación de la Ley Urbanística para Reconversión de Platja de Palma, que previsiblemente será aprobada por unanimidad y por lectura única, en sesión extraordinaria del Parlament de les Illes Balears, como en la aceptación de las bases y ejes estratégicos del PAI. También podemos mostrar con satisfacción, las adhesiones manifestadas por empresarios, sindicalistas, comerciantes y restauradores, pensadores y profesionales, vecinos y vecinas, así como representantes de entidades vecinales. Hasta ahora, ese modelo de gobernanza, nos ha obligado a múltiples reuniones, contactos,
  10. 10. 13 entrevistas y negociaciones. Nos sentimos orgullosos del trabajo realizado. Conocemos los riesgos y las dificultades que se nos presentan, pero también sabemos que unidos, juntos, remando en el mismo sentido y sin perder el ritmo, este gran proyecto es realizable y será imparable. A lo largo de estos meses he percibido que todos estamos convencidos de la necesidad de actuar frente al deterioro galopante que nos amenaza. De la misma forma que he sentido que, todos, estamos dispuestos a ser protagonistas de la construcción del mejor futuro que podemos dejar a las nuevas generaciones. Nos espera la recreación de un hermoso destino turístico para ofrecer a los mejores visitantes y un excelente lugar para vivir, transformado y revitalizado.Tenemos la gran oportunidad de construirlo juntos, desde hoy hasta el año 2020.
  11. 11. 14 EDITA: Consorcio Platja de Palma Concepción, diseño y maquetación de esta Publicación: Alberto Corazón / Diseño Público © Fotografías: Comparini Asociados West8, urban design and landscape architecture office IDOM, Ingeniería,Arquitectura y Consultoría Pere Canals AHPP Redacción y divulgación: Abril Cultura y C. Garrido Algunas de las imágenes publicadas en el presente libro pertenecen al Archivo de Onofre Llinás, el propietario y depositario del cual es el sr. Pere Canals, al que agradecemos su amabilidad
  12. 12. 15 Platja de Palma Hacia el turismo del Siglo XXI • Dunas y pioneros 17 • Del “Boom” a nuestros días 25 • Un paseo por la Platja de Palma de 2025 37 • Cómo se hace la revalorización integral 73 • Epílogo 87
  13. 13. 16 Pere Canals
  14. 14. 17 Capítulo 1 Dunas y pioneros Un paisaje simbólico Horizonte luminoso, paisaje, plenitud interior. En el siglo XXI, el turismo se ha convertido en un motor económico mundial. Una actividad que nadie puede desconocer o ignorar. Existen todo tipo de modalidades, estudios, sistemas para garantizar mejores ofertas. El turismo es decisivo para muchos países, entre ellos el nuestro. Por eso sorprende que la base más profunda del hecho turístico, su auténtica raíz, permanezca todavía en la sombra. ¿Qué ocurre cuando te haces una pregunta tan simple como: cuál es el origen psicológico del turismo? Es decir: ¿qué mecanismo no consciente hace que todos queramos viajar, conocer y pasar unos días en según qué lugares? ¿Qué nos atrae? ¿Qué buscamos? ¿Cuál es nuestra recompensa? ¿Por qué algunos sitios y otros no tanto? Es una ingenuidad o una visión simplista creer que la gente hace turismo o viaja simplemente por el factor de confort de un hotel, por unos determinados servicios, por una oferta de tal o cual signo. De acuerdo, todo eso pesa mucho. Pero hay algo más. ¿Dónde radica el alma de ese peregrinaje? En la antigüedad, ya existían los turistas. Algunos griegos viajaban por ejemplo a Troya. Buscaban el origen de sus mitos, las resonancias de los poemas homéricos. Uno de los primeros “souvenirs” documentados data de la época helenística. Cuando Alejandro Magno, que se creía reencarnación de Aquiles, visitaba Troya y un avispado le intentó vender una lira que era la del mismísimo Paris. Durante los siglos XVIII y XIX se formó la noción moderna de lo “turístico”. Algunos países recibían un flujo constante de viajeros. Como Suiza, por la magnitud de sus paisajes y montañas. O Italia, gracias a las resonancias del mundo clásico. O España, como un rincón pintoresco y literario. Si intentamos hacer una abstracción, nos daremos cuenta de que en el origen del turismo existe al menos un factor determinante. Lo que podríamos llamar “el síndrome del paraíso”. ¿Qué es el paraíso? Es en cierto modo un lugar fuera del tiempo, con sus propias reglas geográficas. Debe romper con lo que entendemos por paisaje rutinario. Debe impresionarnos, despertar resonancias con nuestras imaginaciones. Pero, además, ha de poseer un sentido especial del tiempo. Hacernos flotar. Extender mucho los segundos, que corran muy lentos. O al revés, que de repente vuelen a toda prisa dándonos la sensación de vivir al máximo. Lo más importante de todo: debe contribuir a la felicidad. Debe simbolizar en cierto modo la armonía interior. Pues bien, esa cadena de significados que comienza en un paisaje simbólico, seguido de un sentido especial del tiempo y rematado por una sensación de plenitud, eso es lo que todos buscamos cuando viajamos y hacemos turismo. En mayor o menor medida, buscamos paraísos.
  15. 15. 18 Si intentamos representarnos la imagen prototípica del “paraíso mediterráneo”, ¿qué tenemos? En primer lugar un amplio horizonte, un azul luminoso, la luz del sol moldeándolo todo, un clima acogedor.A continuación, el mar. Un mar amplio, de color turquesa, que parezca pintado en un decorado y produzca el deseo del baño, que te adormezca con el ritmo de las olas.Y, como complemento, una costa. Pinares, metáfora de todo lo mediterráneo, y sobre todo dunas. Arena blanca, limpia. Esa arena que en las Balears tiene un origen biológico y no tanto mineral. Hecho que explica su suavidad y luminiscencia. Porque está formada por restos de conchas, caracolas, organismos marinos. En el continente, los ríos arrastran muchos derrubios minerales. Pero en las Islas no hay ríos. La arena es como un producto de la artesanía milenaria de las olas. Esa combinación de cielo, mar y una costa con pinares y dunas tiene una imagen concreta. La Platja de Palma. El caserío de los republicanos En el arco que forma la bahía de Palma están contenidos todos los ingredientes del “paraíso mediterráneo”. La cinta arenosa de 5’5 kms. con un rico sistema dunar. El bosque de pino y matorral en una segunda línea. Pero sobre todo el mar, desplegado a lo ancho de todo el horizonte como una invitación al sueño y al viaje. Ahora bien, si leemos la historia de esa gran playa, nos sorprenderá descubrir que su consideración paradisíaca es bien reciente. Absolutamente moderna. Durante siglos, la zona aledaña al mar estaba cubierta sobre todo por humedales, de los cuales la zona de Ses Fontanelles es un testimonio valioso. Las comunidades prehistóricas, que aprovechaban el agua y la caza de las marismas, se fueron a vivir tierra adentro. Así se explica que los restos hallados estén en Son Oms Vell (al lado del aeropuerto de Son Sant Joan), las cuevas sepulcrales de Son Sunyer, o los grandes poblados de la zona de Llucmajor como Capocorb y Es Pedregar. Y nunca cerca de la playa. Las marismas eran un foco importante de enfermedades, sobre todo de paludismo.Y a lo largo del tiempo las fueron desecando por la zona de Sant Jordi, para hacer más habitable toda esta extensión. Otro peligro importante eran las “razzias” piratas, que desde el siglo XVI hasta casi el XIX amenazaban a cualquier lugar costero. Las “possessions” o casas rurales se completaban con una torre de defensa. Para que sus habitantes pudiesen refugiarse allí en caso de alarma y evitar que los convirtieran en cautivos, amontonados en las cárceles de Argel a la espera de un negro destino. De manera que si volviésemos los ojos hasta el siglo XVIII, por ejemplo, encontraríamos algo muy diferente. En la época del famoso mapa del Cardenal Despuig sólo unas cuantas “possessions” se reparten la extensión de lo que hoy es una zona turística famosa: Son Verí d’Abaix, Son Delabau... Por no haber, no había ni camino para llegar a lo que hoy entendemos como Y, como complemento, una costa. Pinares, metáfora de todo lo mediterráneo, y sobre todo dunas.Arena blanca, limpia. Esa arena que en Balears tiene un origen biológico.
  16. 16. 19 S’Arenal. Los carros seguían el Camí des Palmer, que se desviaba hacia el bosque de Son Sunyer sin llegar al mar. Sólo arena, pinos, y mucha Posidonia. Las hojas de esa planta marina, que aunque popularmente es conocida como “s’alga” no es tal, marcaron la historia de la Platja de Palma. La ruralía utiliza tradicionalmente “s’alga” como fertilizante o para sustrato de rediles y establos. Estacionalmente, los payeses de Llucmajor se dirigían hacia el mar en busca de un cargamento de hojas de Posidonia. Para facilitar ese acceso, en 1861 se abre el Camí de s’Algar, comunicando directamente Llucmajor con la desembocadura del Torrent des Jueus. En lo que era un simple “algar” o acumulación de “algas” surge el primer topónimo: Es Pouet d’en Vaquer. Un pozo donde hombres y bestias podían abrevar. La primera marca humana de lo que más tarde habría de ser S’Arenal. La zona costera ya era frecuentada por los canteros desde 1847. La piedra arenisca o “marès” de la bahía fue muy utilizada desde tiempos inmemoriales, sobre todo la que se encuentra en los acantilados que llevan a Cap Blanc. No en vano una de esas “mareseres” se conoce como “les pedreres de la Seu” por el convencimiento de que salió de allí una parte de los sillares con los que se construyó la catedral de Mallorca. La cercanía al mar facilitaba el transporte de las piezas por barca. La Platja de Palma tuvo por lo tanto una primera población no estable de campesinos en busca de “alga”, pescadores y canteros.Todos compartían un paisaje absolutamente virgen. Fue ese valor de horizonte y naturaleza lo que motivó la primera colonia vacacional. Las casas de recreo surgen alrededor de 1872, incluso conocemos el nombre de uno de los pioneros: Nicolás Taberner, famoso por sus ideas republicanas. El archiduque Luis Salvador describe así la zona aquel mismo año: “Se llega a la playa arenosa cruzando la desembocadura del Torrent dels Jueus.A mano izquierda, hay dos casitas con un cercado de piedra en cuyo recinto se almacenan las algas que el mar echa a la playa (...) A continuación se encuentra una pequeña cantera y grandes matas de lentiscos. Pasada una barrera, se disfruta de una soberbia vista de la bahía de Palma: el terreno es ondulado, formado por bancos de marés sobre los cuales crecen varios grupos de pinos (...) Es muy bella la vista de Son Sunyer, con la deslumbrante playa de arena delante y las lomas de Son Seguí detrás, paisaje enmarcado por la sierra de Tramuntana, que se ve en último término (...) Hay en este sitio nueve casas modernas, de gente que viene a bañarse en esta playa”. El conjuro paradisíaco estaba formulado. El germen de todo lo que ocurriría después nacía en ese grupito de casas de veraneo, en medio de un paisaje de horizonte, mar y armonía. Pere Canals
  17. 17. 20 Un elemento fundacional sería el grupo de casas que ocupaban la primera fila de la orilla, frente a una “tenassa” o losa de piedra.Al lado estaba la desembocadura del Torrent des Jueus y algo más allá el “mollet” para los pescadores y canteros.Aquella agrupación de casas se llamó enseguida “S’Illeta des Republicans”.“Illeta” por su configuración de manzana de once casas más un terreno sin edificar.Y también porque en los días de temporal las olas rompían muy cerca, y el agua acababa rodeando la zona como si fuese realmente una isla. Lo de las “casetes dels Republicans” se fundamentaba en la presencia de militantes republicanos bastante notorios, como el caso de Mateu Martí conocido popularmente como “Ateu Martí”. Ese pequeño núcleo también se denominaba S’Almadrava, por la existencia de unas instalaciones para este tipo de pesca. La Illeta dels Republicans desapareció en 1973. También influyó la existencia del fuerte de Cap Enderrocat, cuyo camino militar sigue dando hoy nombre a una de las calles principales de S’Arenal. Así fue naciendo un caserío de casas muy sencillas. Estaban construidas con grandes bloques de marés, con dos pisos, porche y terraza superior. Las vigas eran de lentisco o sabina, y según el gusto del propietario se adornaban las fachadas con balaustradas muy simples. Los canteros vaciaban primero el terreno, para sacar la piedra. Luego aprovechaban parte del hueco para la cisterna, y encima levantaban casas muy humildes, de un solo piso, que todavía podemos contemplar en el Carrer Sant Cristòfol. La vocación proto-turística de esa zona ya aparecía en el hecho de que su primer patrón fuera Sant Cristòfol, santo al que popularmente se atribuía una extraña influencia: si alguien se bañaba en su festividad, se ahogaba o salía malparado. Con la entrada en el siglo XX, esa vocación urbana se iría consolidando. El “Caseriu des Republicans” contaba ya con tabernas y tiendas. Fue también la época en que comenzó la explotación turística de Can Pastilla. En tiempos de la I Guerra Mundial, un fabricante de licores de la barriada palmesana de Son Alegre concibió la idea. Bartolomé Riutord no tenía tanto una visión comercial como familiar y de recreo.“Lo que voy a hacer será oloroso, el más delicioso bouquet de la moderna construcción, algo así como la conversión en piedra de las esencias de mis productos Golúa y Alfonso XIII, fina canela, estomacal y deliciosa”. Riutord adquirió aquellos terrenos desiertos, arenosos, situados junto a mar.Y los intentó revalorizar construyendo el hotel-restaurant Can Pastilla. Entre Can Pastilla y S’Arenal sólo había dunas y pinares, entre los que destacaba la blanca casita porticada con torre de Can Moner. Dos acontecimientos fundamentales coinciden también en esa época. El primero tiene lugar en 1916, cuando se inaugura la línea del ferrocarril Palma- Santanyí. Fue una revolución. Primero por la obra pública: dos grandes viaductos, el del Torrent des Jueus (actual divisoria entre Palma y Llucmajor) y el llamado “Pont de ses Set Boques”; así como la estación. En segundo lugar por el flujo comercial que Entre Can Pastilla y S’Arenal sólo había dunas y pinares, entre los que destacaba la blanca casita porticada con torre de Can Moner.
  18. 18. 21 suponía. La piedra de las canteras se podía trasladar por vía férrea, lo mismo que las mercancías, el ganado y las provisiones para el fuerte de Cap Enderrocat. Pero además, el tren cambió la forma de vida. Muchos de los “trencadors” de la canteras se podían trasladar con más facilidad para trabajar en la zona, sin las incomodidades de ir y volver en carro o a pie. Aparecían nuevos trabajos, como el jefe de estación. Un personaje de gran prestigio para la gente del pueblo. O los guardavías. El topónimo de Ses Cadenes recuerda un paso a nivel donde una “madona” cerraba y abría el paso con cadenas al paso de cada convoy. Y de paso tenía un pequeño puesto de venta para sacarse “quatre doblers” (“cuatro perras”). Casi al mismo tiempo, Francisco Berga, un hombre emprendedor y con visión de futuro (no en vano era natural del barrio marinero de Santa Catalina) abría el primer hotel en S’Arenal. El Hotel Términus.Tenía bar, sala- comedor, cocina, cuatro habitaciones dobles y dos individuales, más un wc general. Berga hacía de director, barman y cocinero a la vez. La clientela era escasa y de trato muy familiar: palmesanos, algún militar del fuerte. En 1919 tomó una iniciativa visionaria: presentó una solicitud para levantar un balneario frente al hotel. La década de 1920 nacía así con la formulación de lo que sería años más tarde la Platja de Palma. El sueño de una Olimpia moderna Resulta muy curioso mirar hacia atrás, y comprobar la gran diferencia entre la “industria de los bañistas” de aquel principio del siglo XX y la actual. En la guía de Baleares de Pere Alcàntara Penya se puede leer en referencia a la Platja de Palma: “El arenal suele ser concurrido por personas que desean pasar un día de solaz en el campo, sin testigos que presencien sus locuras, al ir rodando por los montes de arena como si fuesen montañas rusas”. Esa apoteosis de la arena era la característica de ese paisaje. Bartomeu Font Obrador lo evocaba líricamente: “Arena, tanta arena, que nos invitaba a correr y revolcarnos como si fuese un lecho suave y pulidísimo. Las cebollas marinas, los lirios de mar de flor blanca y perfume suavísimo e intenso, los cardos de finas espinas que atraían a numerosas mariposas, los saltos inesperados y ligeros de los saltamontes, los pinos, los acebuches, las sabinas, los lentiscos (....) Todo era un bello paisaje de una rusticidad y un bucolismo que habría sido la fuente de inspiración para los mejores artistas pintores. ¿Y qué decir de las puestas de sol? El espectáculo sólo se podía contemplar entre el silencio y la veneración, delante de una grandeza que era obra del mismo Creador. S’Arenal era entonces el arenal”. Pere Canals
  19. 19. 22 Era corriente acudir a aquella larga cinta arenosa para tomar unos baños. Pero hay que pensar que entonces lo normal era que hombres y mujeres se bañasen por separado. Incluso se marcaba con letreros el emplazamiento debido para solteros, casados y mujeres solas. Sin olvidar que la playa tenía también su rincón para “ses bísties”. Ya que era habitual llevar al ganado o las caballerizas hasta el mar. Caballos, yeguas, mulos, borricos, compartían también las delicias de un mar azul y transparente. La segregación por sexos venía de antiguo. En la zona rocosa de Son Verí todavía se conservan dos o tres rincones con el topónimo de “els banys de sa senyora”. Indicando que ese sitio estaba reservado para el disfrute marino de la propietaria de la “possessió”. Lejos de miradas inoportunas. Porque los conflictos también estallaban. Así, en 1915 hubo un auténtico revuelo que salió incluso reflejado en la prensa. Los causantes fueron una serie de varones que, sin hacer caso a las normas, se bañaban “sin calzoncillos” a la vista de mujeres y niños. Aquel primigenio nudismo ya indica hasta qué punto empezaban a cambiar las costumbres y las ideas. Esa transformación se traslada también a la primera mentalidad turística. Gaspar Bennàssar, notorio arquitecto palmesano y autor de importantes edificios, da una conferencia en la Asociación de la Prensa el año 1913. Eran los tiempos de las “ciudades-jardín”. Y Bennàssar se adelanta más de un siglo a su tiempo. Propone cumplir “el bello sueño de construir en el arenal de Son Sunyer una ciudad sportiva (sic), transformarlo en una Olimpia moderna”. Se conserva el diseño urbanístico de aquella idea profética. Un plano en el que toda la primera línea estaba reservada a zona verde, con unos veinte metros de separación entre las viviendas y la playa. La concentración urbana se situaba en un segundo plano y sin destruir el paisaje. Bennàssar quería contribuir a “una industria del bañista acorde con las excepcionales condiciones de aquella playa, que habría de ser poblada muy pronto por poéticas casetas, risueños chalets y confortables hoteles y restaurants”. La propuesta no tuvo ningún eco entre los hombres de negocios, que como explicaba ya entonces el semanario “Llucmajor”: “fijándose en la proporción o tipo medio de habitante por kilómetro de línea para ser económicamente explotable, la consideraron una ilusión”. Es sintomático como ya a principios del siglo XX, antes de cualquier explotación masiva, salga a la luz el problema de fondo que ha sido una constante en la historia posterior de la Platja de Palma. La falta de visión para llevar a cabo una actividad turística razonable y rentable, pero al mismo tiempo sostenible y capaz de conservar los atractivos de la zona. Podemos pensar que las exigencias ecológicas y conservacionistas son cosa de hoy. Pero leamos esta elegía de la revista “Concepción Arenal” de 1929: “Estos días se ve concurridísima la encantadora playa de nuestro poblado. Por ero, es una verdadera lástima que siga la destrucción de la playa Pere Canals
  20. 20. 23 mejor de la isla. Precisamente toda la labor destructora está actualmente llevándose a cabo como satánica delectación. Montones de algas han sido extraídas del puertecito y colocados junto al malecón. En algunos sitios la playa sólo tiene dos metros que se han ido ganando al mar destruyendo la belleza inenarrable que la hacía adorable (...) La Comandancia de Marina debe prohibir que en terrenos de zona marítima sea levantados indecorosos malecones y ridículos paseos en detrimento de la belleza natural que en su playa tenía el Arenal”. A finales del siglo XIX y principios del XX, la intuición de lo que había de ser el turismo resultaba bastante distinta a lo que luego se convertiría en realidad. El gran intelectual Miquel dels Sants Oliver escribía en 1890: “El día que aumenten las facilidades de comunicación, el día en que la publicidad periodística haga llegar a todos los extremos del mundo la seguridad de encontrar los medios de que hoy por hoy se carece; el día en que se pueda coger una ‘Guide’ o un ‘Itineraire de Majorque’ que conduzca de la mano al viajero, el día en que se haya inaugurado un hotel elegante y se monte un servicio completo de hotel, expediciones a Valldemossa, a Sóller, a las cuevas de Artà, sabiendo que a la hora precisa y sin necesidades de encargarse de ello lo tendrían todo arreglado, desde la comida a los carruajes, entonces podremos estar seguros de ver el nombre de Mallorca citado en todas partes y contaremos con esa influencia que se trata de atraer y estimular”. Esa era la concepción de aquel tiempo. Una “industria de los forasteros” que combinaba los atractivos naturales para artistas, las delicias del “sanatorio marítimo” y los “pequeños rincones parisinos” en una oferta de élite. Esperaban la llegada de gente culta, de una minoría selecta capaz de apreciar todas esos sensibles atractivos. En aquel momento nadie hubiera sospechado que el futuro de Mallorca pasaba por un turismo de masas, basado en el ocio y protagonizado mayormente por la clase media-baja. Esa primera formulación despertó la iniciativa privada. Los orígenes del turismo están ligados a una serie de empresarios precursores, gente trabajadora y con ilusión, que viendo la posibilidad de salir de una economía meramente de subsistencia se lanzaron a la conquista del mundo. Con las únicas armas de ese paisaje de fábula, ese cielo, ese mar, y también el carácter afable y acogedor de la isla. Un ejemplo fue Manuel Fontirroig, que había hecho negocios en Bombay y Calcuta, y regresó a la isla con ganas de contribuir al progreso de su tierra. Su idea fue construir un “trenet” de vía estrecha para unir Can Pastilla y S’Arenal.Aquella iniciativa, indudablemente visionaria para el año 1921, duró poco y acabó en fracaso económico.Aunque dio pábulo a numerosas anécdotas sobre el carácter entrañable y calmoso del “carrilet”. Dado que los pasajeros siempre eran los mismos, el conductor se esperaba en la parada si alguno todavía no había llegado.Y a medio camino paraba la locomotora de fuel para saltar a la arena y recoger unos cuantos troncos, que por la noche le servirían para calentar la casa. Eran indudablemente otros tiempos. Los orígenes del turismo están ligados a una serie de empresarios precursores, gente trabajadora y con ilusión, que se lanzaron a la conquista del mundo.
  21. 21. 24 Texto de pie de foto que corresponda Pere Canals
  22. 22. 25 Balearización El año 1975, el semanario francés “L’Express” se inventa un término para explicar el rechazo de los corsos al turismo: la “balearización”. El neologismo sirve para explicar la explotación turística abusiva y desordenada de un territorio. Y se aplica de forma un tanto injusta a las Balears, puesto que ya en aquel momento en la costa levantina y catalana había otros modelos bastante más flagrantes. Pero la palabra hace fortuna.Y sirve para evocar el “boom” turístico que comenzó de forma inesperada a principio de los 60 y no cesó de crecer hasta la crisis del petróleo de 1973. La Platja de Palma fue uno de los protagonistas de aquel cambio histórico. Cuando el turismo convierte a Mallorca en una sociedad basada en los servicios. Y actividades como la agricultura y la industria quedan en segundo plano. Los valores sociales y culturales experimentan a consecuencia de ello una transformación profunda, originada por la llegada masiva de turistas europeos. No son los artistas o diletantes con que soñaban los pioneros, sino trabajadores con un nivel adquisitivo lo suficientemente alto como para pagarse unas vacaciones de sol y playa. El cambio de moneda les favorece, la isla ofrece un auténtico paraíso de clima y paisaje para los que viven en los países de la Europa fría. Y además tanto el régimen como el empresariado se vuelcan en esa nueva actividad. Curiosamente, en un primer momento el turismo significa para el régimen franquista sobre todo una cuestión de propaganda. No se alcanza a comprender la envergadura económica que puede suponer. De ahí las pintorescas campañas del “turista número....”, que parecen propagar a los cuatro vientos las bondades de la dictadura frente a la anterior presión internacional. Al mismo tiempo, el “boom” o explosión turística de los años 60 produce una total inversión social. De ser tierra de emigrantes, tanto hacia América como a Europa, Mallorca se convierte de repente en receptora de inmigración. La construcción de nuevos hoteles ofrece trabajo a una gran población venida de las zonas más deprimidas de la Península, donde la agricultura no ofrece apenas perspectivas de futuro. Esa inmigración nacional crea una nueva clase, subordinada a la industria turística. El germen de una sociedad diferente. Incluso la valoración de la tierra da un vuelco. Durante siglos, las zonas costeras no valían nada. Peligrosas e improductivas, sólo servían para extraer “s’alga”. En los repartos de herencias,“s’hereu” o heredero principal se llevaba las fincas de cultivo, siempre en zonas interiores.Al más desfavorecido le tocaban las playas y zonas marinas. Esa valoración catastral sufre un auténtico terremoto. Los que tenían tierras consideradas “de tercera” ven cómo de Capítulo 2 Del Boom a nuestros días
  23. 23. 26 repente su precio se revaloriza cada día más. En cambio las propiedades tradicionales de campo o montaña se estancan, pierden valor. El turismo despierta un frenesí que parece no tener límites. El ministerio de Información y Turismo que dirige Fraga Iribarne se vanagloria de que en 1964 “se inaugura un hotel cada dos días, cuatro horas y cuarenta y cinco minutos”. El propio Fraga acude triunfal en Mallorca a la abertura del “hotel número mil”: el Hotel de Mar. En ese contexto, la Platja de Palma se transforma vertiginosamente. No sólo aumentan las plazas hoteleras, sino también las segundas residencias. Entre 1960 y 1968 se pasa de los 11 hoteles y 8 hostales a 47 hoteles y 32 hostales. Desde 1966 a 1970 la cifra se incrementa con 59 hoteles más y 38 hostales. De 1971 a 1974 se añaden 25 hoteles y 10 hostales. Incluso después de la crisis del petróleo, entre 1975 y 1980, aparecen 5 nuevos hoteles. Surgen los hoteles que serían símbolos de la Platja de Palma. La pensión Brisas convertida luego en el hotel San Francisco, el Copacabana, el Tívoli, el Solimar, el Acapulco, el Neptuno, el San Diego y tantos otros... La Platja de Palma se convierte en la mayor concentración hotelera de Mallorca y la más alta del Mediterráneo. Es el tiempo en que se repite que “la Platja de Palma tiene más plazas que Grecia y Túnez juntos”. En 1989 se contabilizan 114 hoteles, además de 55 hostales y bloques de apartamentos. Lo que facilita también el desarrollo de una oferta complementaria a base de pequeños comercios, agencias de viaje, restaurantes y bares, discotecas, parques acuáticos, etc. Ese crecimiento supone por un lado la consolidación de un espíritu empresarial, el aprovechamiento de una oportunidad histórica, la ilusión por establecer nuevos tipos de negocio. Pero cuando se produce la crisis del petróleo en 1973, aparece también la primera conciencia crítica. Tal como escribe el geógrafo Pere Salvà: “El crecimiento urbanístico fue caótico por la ausencia de ordenación territorial, implicando en todos los casos un deterioro acelerado de los recursos paisajísticos (...) Un ejemplo significativo es la Platja de Palma, donde existe una línea de edificaciones altas que imponen una muralla de cemento”. La “balearización”. A partir de 1977, año en que entra en escena el movimiento ecologista, aquel modelo desarrollista de los años 60 entra en discusión. Mallorca experimenta a partir de ese año, cuando un grupo de jóvenes invade simbólicamente Sa Dragonera para evitar su urbanización, una fuerte ambivalencia. Por un lado, su economía depende ya exclusivamente del turismo. Pere Canals
  24. 24. 27 Pero ha pasado la euforia de los años 60 y comienzan a verse los problemas que origina una explotación sin planificar. Siguiendo la lógica de los primeros años, los parajes más emblemáticos se ven amenazados por planes de explotación urbanística. Pero una parte de la sociedad civil reacciona y, para evitarlo, se ponen en marcha campañas a favor la integridad de lugares como Cala Mondragó, la Albufera de Muro, o la playa de Es Trenc. La sociedad mallorquina tomará entonces consciencia de que el medio ambiente, los lugares emblemáticos, representan un activo para ese turismo del que vive. Y que si quiere mantener una competitividad cada día más amenazada por la subida de los precios y la masificación, no puede continuar con un desarrollo indefinido. La dinámica eufórica de los años 60 se ha terminado. Un destino maduro y en declive. Cincuenta años después, ¿Qué ha pasado en la Platja de Palma? Utilicemos un recurso muy propio de nuestros días: el Google Earth. Busquemos el arco de la bahía. ¿Qué vemos? La fotografía satélite es toda una radiografía de la situación actual en esta zona. Ahí está el mar, el agua de un azul profundo. Intuimos ese horizonte paisajístico privilegiado. La arena destaca como un ribete luminoso, marca metro a metro el perfil de la costa. Pero en tierra, es como si se intentaran colocar varias fichas de un puzzle que no coinciden. La primera fila aparece con una textura geométrica, apretada y compacta. Se distingue perfectamente la construcción intensiva, por la densidad de las edificaciones, y también el desorden, la falta de espacios intermedios, los trazados divergentes de las calles, la ausencia de esponjamiento.Y detrás de ese ribete de cemento, vemos el paisaje intemporal. Los campos de cultivo, el horizonte agrario tal como estaba hace cien años. Eso sí, cruzado por una autovía y diferentes carreteras. Piezas que no encajan, realidades que se dan la espalda. En la actualidad, la Platja de Palma como entidad urbanística tiene 1.000 hectáreas de extensión. Una población censada de 29.247 residentes, de los cuales 9.000 han llegado de otros lugares. Como lugar turístico, es lo que los sociólogos llaman “un destino maduro y en declive”. Contiene 43.000 plazas hoteleras contenidas en 182 establecimientos, y 21.000 camas de segunda vivienda. Su situación es muy compleja. Pero para resumirla en un símil basta con darse cuenta de que el nombre de Platja de Palma se ha convertido en sinónimo de turismo barato, masificado; de playa, discoteca y cerveza. Los problemas que la Platja de Palma tiene como destino turístico son muy serios. Ha perdido competitividad por diferentes factores. En primer lugar, a causa del envejecimiento de parte de la oferta hotelera. Al proceder muchos establecimientos de los tiempos del “boom”, los estándars de calidad resultan incompatibles con lo Los problemas que la Platja de Palma tiene como destino turístico son muy serios. Ha perdido competitividad por diferentes factores.
  25. 25. 28 que hoy se espera de un destino turístico puntero. Esa obsolescencia se une a un bajo nivel de inversiones, que ha dejado la oferta a la deriva. La Platja de Palma se basa en estos momentos en un modelo de turismo de masas. Los precios son bajos y por lo tanto se necesita un número elevado de turistas. Mientras el promedio español es de 907 euros por viaje y 95 por persona y día, en la Platja de Palma se reduce a 479 euros por viaje y 65 por persona y día. La oferta está enfocada además hacia la temporada de verano, basada en el sol y la playa. Lo que hace que cuando pasan los meses estivales, el modelo deje de ser eficaz. La estacionalidad resulta inevitable y se intenta paliar en algunos casos con paquetes de touroperadores y grupos de jubilados. Eso no evita que el turismo descienda un 75 % al acabar la temporada. El perfil del turista está muy sectorializado. Existe un manifiesto monocultivo alemán, lo cual origina una imagen de marca que puede ser negativa para otras nacionalidades. La Platja de Palma tiene en Alemania la imagen de un lugar barato, de juergas y borracheras, muy poco atractivo para los que no participen en este concepto de vacaciones. Cada verano, revistas y televisiones se encargan de recordarlo. Si analizamos la oferta hotelera, comprobamos que la mayor parte de los establecimientos hoteleros son de 3 estrellas. No existe ningún establecimiento de 5 estrellas. Lo cual reafirma ese perfil de un turismo barato y poco exigente que ha acabado por imponerse. Las tendencias de futuro pasan por un turista más selectivo, que pide ofertas extrahoteleras y tiene en cuenta aspectos como el “wellness”, la cultura, el senderismo, las actividades deportivas, etc. En ese aspecto, la Platja de Palma sólo puede ofrecer su magnífico paisaje y una concentración de bares, restaurantes y comercios muy convencional. Cada día le resulta más difícil competir con nuevos destinos cuyos costes de producción son menores y la capacidad de innovación mayor. Estamos hablando de lugares emergentes como Croacia,Turquía, Marruecos, México o Thailandia. Examinemos ahora la oferta que complementa la estancia hotelera. El sector de la restauración cuenta con unos 400 establecimientos. Pero la gran mayoría se basan en una cocina estándar, un servicio poco variado y un producto de calidad media-baja. Dada la numerosa oferta, la rivalidad entre los locales es muy acentuada. Y a veces la competitividad de lo que se ofrece no se basa tanto en la calidad sino en el precio barato, a costa del nivel del producto.A pesar de su privilegiada ubicación geográfica, la Platja de Palma no ha podido hasta ahora consolidar un turismo gastronómico, modalidad que se considera un activo muy interesante en otras zonas. AHPP
  26. 26. 29 En el sector comercial ocurre un poco lo mismo. Encontramos unos 500 establecimientos comerciales que se dirigen al turismo de masas. Es decir, productos estandar y de poca calidad. La imagen más típica es la del “souvenir”, un modelo que apenas ha cambiado desde los años 60 y se sustenta a base de objetos playeros, recuerdos “típicos” tan dudosos como los sombreros mejicanos o las muñequitas andaluzas, y un sinfín de cosas en general baratas y de poco gusto. La zona no ha sabido aprovechar el filón que supone por ejemplo la artesanía local. Si examinamos el sector dedicado al entretenimiento, la estandarización se acentúa todavía más. La Platja de Palma se identifica con hileras de bares y discotecas, al estilo de muchos otros lugares turísticos del Mediterráneo. No existe un elemento caracterizador, a no ser la intensa masificación. La oferta se completa con otros servicios igualmente habituales en muchos lugares como parques acuáticos, acuario, etc. Teniendo en cuenta la personalidad de la Platja de Palma no se ha sabido generar una proyección igualmente singular a la hora de ofrecer actividades de ocio complementarias al sol y la playa. El turismo desde sus inicios tuvo un contacto más o menos intenso con lo cultural. En el caso de la Platja de Palma, también este aspecto brilla por su ausencia. Los recursos de interés que contiene esa zona son múltiples. Desde áreas naturales como torrentes, acantilados, las marismas de Ses Fontanelles o el propio arenal. Las canteras y su mundo representan un testimonio etnológico lleno de interés. Los monumentos prehistóricos de los alrededores son impresionantes. Existen además enormes posibilidades basadas por ejemplo en la arquitectura popular, el trabajo de la “pedra en sec”, los antiguos elementos de la vía férrea, los recintos militares sin utilizar... Todo ello no sólo no está aprovechado, sino que permanece en un estado de lamentable abandono. Porque no entra dentro del retrato-robot del turista al que va dirigido el producto. Lo mismo ocurre con las excursiones programadas, que siguen todavía con los modelos más tópicos y antiguos (cuevas, tiendas de recuerdos, evocación de Chopin y George Sand), sin generar nuevas ofertas que sin embargo están bien a mano. A eso se une el total desfase ante una cultura cada día más tecnologizada. Esos nuevos recursos no se aplican con eficacia al producto turístico Platja de Palma. Con lo cual se desaprovechan las inmensas posibilidades de acceder a un turismo más exigente y que valora desde el “wi-fi” hasta los complementos vía internet de las actividades que pueda llevar a cabo en su destino vacacional. Ese aspecto cultural tiene un último lastre.A pesar de la cercanía geográfica, la Platja de Palma vive a años luz de la ciudad de Palma. Son dos mundos divergentes y que no se miran de frente ni apenas se comunican. Teniendo en cuenta la importancia de Palma como capital cultural, sus grandes posibilidades, falta esa sinergia que permita Teniendo en cuenta la personalidad de la Platja de Palma no se ha sabido generar una proyección igualmente singular a la hora de ofrecer actividades de ocio complementarias al sol y la playa.
  27. 27. 30 un contacto mucho más fácil y cotidiano entre un lugar y otro. A la vista de todo eso, no es de extrañar que las previsiones dentro del sector sean muy pesimistas. Los touroperadores que operan en la Platja de Palma consideran que la sostenibilidad del destino se reduce a un 3’1 sobre 10. Una encuesta revela que un 65 % está convencido de que la situación de la Platja de Palma será peor dentro de diez años. Los que creen que seguirá igual que en la actualidad son un 35 %. Y el porcentaje de touroperadores convencidos de que la situación irá a mejor en el futuro es de... 0%. Un entorno urbanístico estresado El turismo no se reduce a la ocupación hotelera. Es una actividad que modela su propio entorno. Crea un mundo propio a su alrededor que también constituye un reflejo de su realidad. Urbanísticamente hablando, la Platja de Palma tiene problemas similares a los de su explotación económica. Es un entorno sometido a estrés. Varios son los factores que contribuyen a ello. En los años 60, cuando la actividad hotelera representaba una novedad absoluta, nadie se planteaba si duraría poco o mucho, ni tampoco si tendría consecuencias a largo término. La forma de actuar de aquellos momentos era a corto plazo, aprovechando la ausencia de planificación para improvisar y seguir la política de hechos consumados. Así se explica la baja calidad urbanística del conjunto de la Platja de Palma. La mayoría de los establecimientos aspiraban a ocupar la primera fila, enfrente mismo del mar. Con ello se creó una auténtica barrera urbanística, de altura desproporcionada y unos parámetros arquitectónicos muy deficientes. Lo mismo puede decirse de la concepción de muchos edificios, de sus materiales, de su aspecto, incluso de su funcionalidad. La homogeneidad del frente marítimo es hoy uno de los problemas más evidentes. Al contrario de lo que imaginó el arquitecto Bennàssar a principios de siglo, aquí no se optó por una “ciudad jardín” sino por un modelo periurbano. Con el agravante de que las mayores alturas son precisamente las que están más cerca del mar. Eso desfiguró gravemente el perfil del paisaje, y creó un ambiente urbano de segunda fila, sin caracteres que le aseguraran un atractivo para el futuro. No hay un criterio urbanístico coherente, sino una amalgama de poca calidad estética. Con un parque inmobiliario muy deteriorado por el paso del tiempo. AHPP
  28. 28. 31 La monotonía y banalidad de ese entorno se agravan con la falta de equipamientos públicos, que sólo muy lentamente se ha ido subsanando. El espacio público ha estado siempre en función de los intereses privados. Eso se aprecia en la preeminencia de lugares pensados para automóviles sobre los espacios de uso común.A lo que se une el problema de los accesos, que con el tiempo han devenido absolutamente impropios para un centro turístico de la envergadura de la Platja de Palma.Además del déficit de transportes públicos eficaces que comuniquen la zona turística con la capital y el resto de la isla. Urbanísticamente hablando, la Platja de Palma contiene un conjunto anticuado y con graves carencias de fondo. Encrucijada social La actividad turística y el urbanismo marcan un tercer ámbito: el social.Aquí la Platja de Palma también se encuentra en una difícil encrucijada. La puesta en marcha de hoteles y restaurantes generó primero una inmigración peninsular, a la que se unió más tarde la mano de obra extranjera. En estos momentos, la polarización social se acentúa cada día más. Socialmente hablando, la Platja de Palma es un aglomerado de antiguos residentes, dueños de segundas residencias, turistas, trabajadores y personas en la frontera de la exclusión social, que se aprovechan del mundo turístico para cometer pequeños delitos y vivir a salto de mata. El problema de la inseguridad ciudadana ha ido creciendo con el tiempo, hasta convertirse en un tema que parece irresoluble. Es una realidad que daña profundamente la imagen de marca, y que ha convertido lo que antes se tenía por un lugar tranquilo y residencial en una especie de suburbio conflictivo. El antiguo Caserío de los Republicanos, orgulloso de su carácter “arenaler”, ha ido perdiendo sus señas de identidad. Sólo en una pequeña parte se mantiene ese legado de otros tiempos, el hilo conductor que sitúa a una población dentro de su contexto histórico. La realidad actual apenas tiene que ver con el pasado, se ha roto el conocimiento transmisor. El caldo de cultivo de todo ello es la precariedad laboral de muchos trabajadores, el bajo nivel salarial dado el poco volumen de negocio, la falta de una política eficaz de integración en el caso de la población inmigrada, el alto índice de fracaso escolar, la formación profesional deficiente. Es como si la degradación urbanística se reflejase en ese espejo de realidades humanas. Hasta tal punto que resulta difícil separar una de otra. Las viviendas sin condiciones, los barrios ruidosos, las calles sin servicios. Resulta asombroso encontrar en algunas zonas de la Platja de Palma un mosaico a base de coquetas villas de recreo, antiguas canteras, pensiones cerradas ocupadas por inmigrantes, sótanos sin condiciones higiénicas habitados por familias, hoteles, restaurantes, edificios a medio acabar, paseos y callejones. Como si en algunos aspectos el destino turístico puntero compartiera urbanismo con un auténtico “ghetto”. En los años 60, cuando la actividad hotelera representaba una novedad absoluta, nadie se planteaba si duraría poco o mucho, ni tampoco si tendría consecuencias a largo término.
  29. 29. 32 El agotamiento del tejido productivo también influye en los pequeños comerciantes o empresarios, que ven cómo su modelo parece destinado a desaparecer sin que puedan evitarlo. El desafío social depende de la economía y el urbanismo. Y resulta tan trascendental como estos. Un entorno natural sometido a presión Uno de los temas que más urgentemente se plantea en estos momentos es la prevención del cambio climático. Los estudios científicos confirman esta tendencia, que por supuesto afectará de lleno a la actividad turística. Este cambio es un fenómeno global, que incumbe a todo el planeta. Pero localmente tiene incidencias diferentes y también puede ser detectado con mayor facilidad. Según los estudios que maneja el IMEDEA (Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados), queda en evidencia la subida de la temperatura media atmosférica en la zona de la Platja de Palma. Gracias sobre todo a los datos suministrados por el cercano aeropuerto de Son Sant Joan. Para 2050, las previsiones anuncian un incremento de 0’3 grados por década en los primeros diez metros de agua. Eso supondría una temperatura media de 20’5 grados frente a los 19 actuales. Como consecuencia, aumentará la salinidad. Estas dos variables permiten calcular que la subida del nivel del mar en la Platja de Palma será superior a la media mediterránea. Mientras ésta se cifra en 0’18 cms. por década, en la Platja de Palma sería de 0’87 cms. por década. En estas previsiones habría que tener presente también la componente atmosférica y la masa que provenga del deshielo. Con todos esos datos en la mano, se puede suponer que en 2050 el nivel del mar en la Platja de Palma se sitúe entre 5 y 13 cms. más elevado que el actual. Otro parámetro que hoy en día resulta imprescindible es el de la biodiversidad. El carácter urbano de la Platja de Palma pone en peligro la existencia de especies y ecosistemas valiosos.Así ocurre con los pinares y maquias o garrigas mediterráneas que han caracterizado el paisaje de este lugar, deformadas por la intrusión urbanística y convertidas a veces en auténticos basureros. Las praderas de Posidonia oceánica son las mismas que suministraron durante siglos “s’alga” que los campesinos iban a buscar. Es una planta de vital importancia, tanto por su condición de albergue y criadero de especies marinas, como por su función fijadora de la arena. En la actualidad, las praderas de esta zona se encuentran en mal estado y sufren además un excesivo aporte de materia orgánica, debido a la concentración humana. Lo mismo puede decirse del humedal de Ses Fontanelles, un resto de las extensas marismas que en otros tiempos cubrieron la zona y la mayor zona húmeda del sur de la isla. Las lagunas presentan períodos prolongados de anoxia o falta de oxígeno y padecen los efectos de la alta presión urbanística que las rodea. Su perímetro Con todos esos datos en la mano, la previsión para 2050 es que el nivel del mar en la Platja de Palma se sitúe entre 5 y 13 cms. más elevado que el actual.
  30. 30. 33 inicial ha ido reduciéndose paulatinamente a causa de las obras de drenaje y las canalizaciones. Lo que, sumado al relleno de escombros, ha ocasionado un desajuste importante del ciclo hidrológico. Ses Fontanelles son sin duda la zona natural de mayor interés de la Platja de Palma y allí se encuentra la planta endémica Limonium barceloi. Está incluida en la “lista roja” nacional y también sobrevive en la zona de Son Verí y el Torrent des Jueus. La población actual se reduce a unos 300 individuos. Otras especies vegetales y animales representan valores naturales que obligan a conservar este patrimonio.Aspecto que no se ha tenido en cuenta a lo largo del desarrollo urbanístico hasta hace muy poco. Un problema grave es el de la calidad de las aguas. Los análisis realizados hasta el momento detectan un incremento de las bacterias indicadoras de contaminación fecal. Así como la proliferación de biomasa a causa de la descarga de nutrientes, causada por el uso intensivo de aguas depuradas y por la fertilización agrícola. No hay que olvidar que el cercano Pla de Sant Jordi es, junto al eje Inca-Sa Pobla, la zona de cultivo más productiva de la isla. Para evitar los problemas de salinización de los acuíferos se emplean aguas depuradas, lo que favorece la eutrofización o aumento de nutrientes. Hasta índices que sobrepasan los límites legales. La cercanía de Palma produce otra cadena de problemas relacionados con la calidad de las aguas.Así, cuando se producen fuertes lluvias los torrentes llevan sus aportes hasta el mar. Los vertidos incontrolados, la separación incompleta de las redes de pluviales y fecales, así como el insuficiente tratamiento de las aguas residuales son responsables de la contaminación fecal en la zona de la Platja de Palma. Un arco costero muy sensible a la acción de torrentes, emisarios y puertos situados en la bahía. También el ecosistema urbano produce sus propios problemas ambientales. Desde la introducción de especies invasoras (vegetales como el Carpobrotus o el Aloe, animales como el gato feral y la rata negra), hasta los depósitos de escombros o las infraestructuras abandonadas.A lo que hay que sumar problemas como los residuos, considerables en un centro turístico, o la contaminación acústica y lumínica. El indicador de futuro en lo medioambiental se basa en la sostenibilidad.Y es más que evidente que la actual situación de la Platja de Palma no cumple con esa condición. AHPP
  31. 31. 34 Qué pasa si no se hace nada Cualquier persona sensata, sin necesidad de ser un experto, comprende que todo cuanto hemos ido recogiendo supone una auténtica incógnita cara al futuro. ¿Qué pasa si todo sigue igual? ¿Qué ocurre si no se hace nada? Las previsiones son rotundas. De no tomarse medidas, en los próximos veinte años disminuirán la ocupación hotelera, el volumen de negocio y con ello el índice de prosperidad. Las estancias turísticas serán menos y más cortas. Si continúa el monocultivo del producto “sol y playa” se bloqueará la puesta en marcha de nuevos atractivos, y con ellos se perderá la posibilidad de obtener inversiones. Esta situación dejaría a la Platja de Palma en inferioridad de condiciones frente a los destinos competidores que sí que mejoren su oferta. Eso supondrá la pérdida de puestos de trabajo y el crecimiento de la precariedad laboral. El índice de bienestar empeorará y generará una agudización de las tensiones sociales. Las bolsas de exclusión social y delincuencia pueden aumentar. En los campos medioambiental y urbanístico el horizonte también resulta sombrío. El paisaje urbano estaría condenado a una homogeneización por lo bajo, como resultado de la expansión de comercios de baja calidad. La presión urbana puede aumentar hasta extremos insostenibles sobre los recursos naturales. Se consolidaría la degradación de área situada alrededor de la autovía.Y el crecimiento del tejido urbano seguiría modificando las zonas naturales todavía existentes. Los problemas de contaminación del agua se agravarían. La Platja de Palma sufriría los efectos de un cambio climático que no habría contribuido a evitar. La conclusión resulta tan elemental como devastadora. ¿Qué hacer para evitarlo? Si continúa el monocultivo del producto “sol y playa” se bloqueará la puesta en marcha de nuevos atractivos, y con ellos se perderá la posibilidad de obtener inversiones.
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  34. 34. Capítulo 3 Un paseo por la Platja de Palma de 2025
  35. 35. 38 Una renovación integral Proyectémonos ahora hacia el futuro. Quién sabe los medios de conocimiento geográfico que existirán de aquí a veinte años. Pero supongamos que podemos seguir empleando la fotografía de satélite, mucho más perfeccionada. Imaginemos que nos asomamos a la misma imagen de la Platja de Palma en el Google Earth de 2025. ¿Qué vemos? El mar, la curva de la bahía, los colores, la morfología sigue igual.Tal vez con alguna variación en el nivel del mar que no podemos apreciar desde la altura. Pero enseguida notamos un cambio sustancial. Si en 2010 apreciábamos el choque entre varias piezas que no casaban, ahora en cambio la visión es diferente. Para empezar, la línea compacta de cemento que reseguía el perfil del mar se ha roto. En muchos lugares se percibe la existencia de edificios y manzanas. Pero están aisladas, componen sistemas geométricos y regulares. Están separadas por zonas verdes, por espacios vacíos. Ya no se produce aquella sensación un poco angustiante de congestión edificativa. La costa aparece esponjada y distendida. La disposición regular de los espacios urbanísticos sugiere desde el espacio una planificación, un plan preestablecido. Puedes adivinar la existencia de diferentes centros o núcleos, cada uno con su propia disposición. Distintos pero relacionados entre ellos, formando parte de un mismo sistema que “respira”,“dialoga”. Ya no existe una retícula caótica de calles y caminos. Las vías de acceso están bien definidas, y dentro de las diferentes zonas urbanísticas las calles se intercalan con espacios vacíos y zonas de vegetación. Si antes la imagen suscitaba la analogía de un borrón, de una mancha, ahora parece una escritura. Una palabra compuesta por letras y espacios en blanco. Con un significado. Si te fijas más, compruebas que la antigua separación entre zona urbanizada y paisaje rural ha quedado desdibujada. La aglomeración urbana ha ido perdiendo densidad para dejar entrar manchas de bosque, de campos. Existen caminos que se internan por los alrededores.Todo indica que ambos mundos ya no se dan la espalda, sino que caminan en una misma dirección. Lo mismo se podría decir de la relación con la ciudad de Palma. Se puede distinguir la existencia de una vía de enlace, el trazado continuo de las comunicaciones que llevan de la ciudad a la Platja de Palma.También en este caso se ha roto la barrera de un paisaje perimetral y degradado, que rodeaba como una fea alambrada a la capital mallorquina. Por el mar, la bahía se integra suavemente en su realidad urbana. Si antes el espacio urbano suscitaba la analogía de un borrón, de una mancha, ahora parece una escritura. Una palabra compuesta por letras y espacios en blanco. Con un significado.
  36. 36. 39 Contemplas los alrededores, y parece claro que la población turística de la Platja de Palma está relacionada con una serie de espacios cercanos. Hacia los acantilados de Cap Enderrocat, por el interior del bosque, siguiendo los torrentes, en los espacios de las canteras.Adivinas itinerarios, lugares de interés, senderos. Las ramificaciones salen del núcleo urbano y se extienden a su alrededor como símbolo de la curiosidad y el conocimiento. El mapa de esa realidad, siendo el mismo lugar geográfico, ha cambiado por completo. con sólo contemplar esa imagen te das cuenta. ¿Qué ha pasado? Estamos viendo el resultado de una acción colectiva, de un esfuerzo que en un determinado momento podía parecer utópico. Como las iniciativas de los pioneros del turismo, que apostaron por aquello en lo que poca gente creía. Siguieron adelante a pesar de la desconfianza o el desconocimiento.Y al final funcionó. Esa Platja de Palma de 2025 es el producto de una iniciativa que nace el año 2005. Cuando se constituye el Consorcio Urbanístico de la Platja de Palma. Para enfrentar todos los problemas acumulados durante los últimos años, se toma una decisión radical. Elaborar un Proyecto de Renovación Integral de la Platja de Palma. Eso supone una experiencia piloto no sólo a nivel insular, sino también a escala nacional. Representa una idea simétrica al “boom” y los inicios. Si entonces los temas se resolvían sobre la marcha, con ilusión e iniciativa, ahora se trata de acometer algo igualmente novedoso e ilusionante. Poner las bases del turismo del siglo XXI de una forma integral, planificada, estudiada. Abandonar la inercia y cambiarla por una planificación futurista. Experiencias como las de Miami o la reforma de Bilbao demuestran que cambiar la realidad es posible. La Platja de Palma, en ese 2025, se ha convertido en un ejemplo. Un referente a nivel mundial. West8
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  38. 38. Experiencias como las de Miami o Bilbao demuestran que cambiar la realidad es posible. La Platja de Palma, en ese 2025, se ha convertido en un ejemplo. Un referente a nivel mundial.
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  40. 40. Seguimos en 2025. Hemos subido al moderno tranvía que comunica Palma con su playa. Desde el primer momento, algo nos llama la atención. La gente.
  41. 41. 44 Los nuevos turistas Seguimos en 2025. Hemos subido al moderno tranvía que comunica Palma con su playa. Desde el primer momento, algo nos llama la atención. La gente. Para un ciudadano de 2010 la Platja de Palma se caracteriza por un cierto tipo de turismo, con muchos jóvenes que busca diversión a espuertas, visitantes de nivel económico reducido, grupos que acuden sobre todo por los precios baratos y no se interesan más que por la playa y la discoteca. Sin embargo, los turistas con los que nos encontramos responden a un perfil diferente. En primer lugar ya no predomina exclusivamente la nacionalidad alemana, sino que se reparte entre visitantes españoles y de países cercanos como Francia, Italia o los Países Bajos. El aumento del precio del combustible ha acabado con el “turismo de largo recorrido”, estimulando mercados más próximos. Es un público más maduro, con un nivel de ingresos medio- alto, por su aspecto podemos adivinar que no están en la Platja de Palma sólo por la cerveza y la sombrilla. Parece gente exigente, interesada en los incentivos del lugar donde se encuentran. Adivinas que saben lo que buscan, se informan. Los ves consultando datos en sus móviles, que probablemente en 2025 habrán sustituido a los ordenadores portátiles. No es que se haya producido una mutación espontánea. Se trata del resultado de una acción continuada y muy bien pensada. Los estudios del Proyecto de Renovación Integral calcularon la existencia de diversos mercados. El denominado “mercado de vacaciones” supone en Europa un potencial de 120 millones de turistas. El “mercado de viajes”, unos 40 millones. Estos dos sectores son mercados genéricos, masivos, pero existen otros cuatro con intereses más específicos. Como el mercado de la salud y el bienestar. Un sector emergente que se basa en los centros de “wellness”, con actividades relacionadas con la salud física, los “spa”, las terapias, etc. En Europa supone en estos momentos un potencial de 10 millones de turistas. Otro mercado genérico en alza es el que se basa en actividades deportivas. Desde excursiones en bicicleta o kayak a actividades de montaña, senderismo, buceo, etc. Los viajes con interés especial, es decir aquellos que se dirigen a un atractivo en particular como pueden ser algunos temas culturales, también suponen unos 10 millones de turistas potenciales.Y finalmente, el mercado de las reuniones de empresa significa un sector muy amplio, donde se combinan prácticamente todos los atractivos anteriores para complementar unos días de trabajo: convenciones, seminarios, reuniones, etc. Los viajes con interés especial, es decir aquellos que se dirigen a un atractivo en particular como pueden ser algunos temas culturales, también suponen unos 10 millones de turistas.
  42. 42. 45 El gran cambio en la tipología del turismo que apreciamos en el tranvía es el resultado de una actuación coherente y voluntaria por sacar a la Platja de Palma de una sola categoría: la del “mercado de vacaciones”. Esa línea de actuación tenía una base filosófica: reducir el número de turistas. Abandonar la idea de que la cantidad suple a la calidad. El Plan de Reforma Integral contempla una disminución del 29 % en las cantidades de visitantes.Todo lo contrario de los célebres “turistas número...” de los años del “boom”. Se trata de cambiar el modelo actual de 43.000 plazas turísticas por una media de 21.000, con una estacionalidad mucho menos marcada. A cambio, se pusieron en marcha estrategias para conseguir un nuevo modelo de cliente. Ese mismo que contemplamos en el tranvía. Un público que busca sobre todo nuevos estímulos, experiencias, y no la repetición de la fórmula playa-sol-discoteca. Para ello se ha construido una nueva oferta basada en lo que los sociólogos llamarían “emociones positivas”. Es decir: el ocio experiencial dentro de un entorno mediterráneo seguro y armónico. Ese turista más innovador puede elevar el nivel de gastos medios, hasta llegar a los 158 euros diarios frente a los 65 actuales. Eso supone que los ingresos turísticos se duplican. De los 612 millones de euros anuales a los 1.000. Al principio podía parecer un cambio conceptual, una idea. Pero la puesta en marcha de ideas eficaces, apoyadas con los medios suficientes, llega a cambiar el mundo. Porque la sustitución del antiguo turismo de masas por ese de intereses más genéricos ha generado todo un dominó económico. La oferta comercial se ha reducido pero ha ganado en calidad. Al aumentar el nivel de la marca, se han obtenido más inversiones. La Platja de Palma ha dejado de ser un lugar de escasa rentabilidad, para convertirse en un destino puntero en el cual muchas empresas quieren tener nuevos horizontes de negocio. Se ha roto por fin el círculo vicioso que atenazaba el futuro de este destino. Y el indicio son esos turistas que consultan su móvil o contemplan la llegada a la Platja de Palma desde el tranvía. Los accesos a la zona turística han cambiado mucho. Ese espacio de bienvenida ya no es suburbial, sino emblemático. Integrado en el paisaje, simboliza la puerta de entrada a Mallorca para todos los que llegan por el aeropuerto. Con una categoría estética y urbanística acorde a tal significación. Zonas verdes, plazas, obras de arte. No tienes la impresión de llegar a la parte trasera de una barriada turística, sino que el protocolo urbanístico y estético te está mostrando las virtudes y posibilidades al lugar en el que estás entrando. Ese turista más innovador puede elevar el nivel de gastos medios, hasta llegar a los 158 euros diarios frente a los 65 actuales. Eso supone que los ingresos turísticos se duplican.
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  44. 44. Es lo que en el proyecto se ha denominado “centros de pueblo”. Los núcleos aglutinan los elementos urbanos de vida cotidiana, pero unidos a una determinada experiencia turística.
  45. 45. 48 Otra percepción del turismo Cuando llegamos a la Platja de Palma, la imagen nos sorprende. Estamos acostumbrados a un escenario de edificios que cuentan con bastantes alturas, separados por calles en ocasiones demasiado estrechas. Los hoteles solían tener una fachada-pantalla dirigida al mar, y en su base se abrían numerosos comercios que compiten a veces de forma estridente con sus rótulos. En la etapa anterior, el paso de los coches, la gente, la densidad urbanística, constituía una especie de elemento impulsor hacia la playa y el mar. Porque allí todo es espacio, amplitud, horizonte. Cambias el sonido urbano por la música de las olas. La vida en un centro turístico de esas características supone una especie de péndulo entre el vacío de la playa bajo el sol y el abigarramiento de las horas de bares, restaurantes y discotecas. Sin embargo, en esa Platja de Palma de 2025 nos encontramos con una primera novedad. Ya no estamos en una acumulación de pequeños núcleos que han ido creciendo hasta unirse unos con otros: Can Pastilla, Sometimes, Las Maravillas, Ses Cadenes, S’Arenal... Esa lógica urbanística ha desaparecido. El tejido construido se ha ido modelando según otro criterio. No se trata de la mera superposición, sino de una racionalización. Cada espacio se ha modelado según unos determinados objetivos, para convertirse en un núcleo de interés propio. Es lo que en el proyecto se ha denominado “centros de pueblo”. Los núcleos aglutinan los elementos urbanos de vida cotidiana, pero unidos a una determinada experiencia turística. Así, el turista se encuentra por ejemplo un Pueblo Mediterráneo en Can Pastilla, un Centro Lifestyle basado en la salud en Sometimes. Las Maravillas funciona como un Centro Animado, concentrando determinadas ofertas de ocio, y en cambio S’Arenal ha rescatado parte de su antiguo patrimonio con la función de un Pueblo de Pescadores. El diseño de estos núcleos, que están singularizados pero a la vez interrelacionados entre sí, se ha hecho a partir de unos puntos temáticos. Es lo que los técnicos denominan “catedrales”. Lugares con un alto índice de atractivo que permiten sustentar un tejido urbanístico y una oferta temática a su alrededor. Es el caso por ejemplo de un edificio vanguardista que nos llama enseguida la atención. Se trata del Centro Mediterráneo. Otro polo de atención son un Palacio de Danza, Música y Espectáculos, capaz de concitar la atención de un público internacional.Aquí se presenta una oferta de primera fila, capaz de competir con los festivales más notorios del país. Con la gran ventaja de un entorno muy especial. Cada espacio se ha modelado según unos determinados objetivos, para convertirse en un núcleo de interés propio. Es lo que en el proyecto se ha denominado “centros de pueblo”.
  46. 46. 49 Lo mismo ocurre con un hotel presentado como “el más Bio del mundo”, donde los clientes cuentan con el atractivo especial de saber que todo está calculado de la forma más sostenible posible. Es un gran avance y también un refuerzo para la autoestima turística. También la zona natural de Ses Fontanelles ha dejado de ser un derrelicto.Ya no está aislada, invadida por los escombros, ignorada. Sino que se ha convertido en un espacio protegido. Lo merece, al ser el último testimonio de aquellas marismas primigenias que marcaron este paisaje. Pero al mismo tiempo no se trata de un recurso cerrado, meramente conservacional. Juega también un papel destacadísimo como elemento didáctico, con un aviario y centro de interpretación, con rincones para la observación de las especies y zonas de uso público. El visitante de ese 2025 llega al inicio de la zona acantilada y tiene a su disposición un inmenso mirador sobre la bahía. La costa de Son Verí cuenta con un paseo diseñado para el disfrute de esa panorámica, y que aprovecha también como elemento singular las antiguas canteras al borde del mar, un paisaje hoy en total degradación. El viejo fuerte de Cap Enderrocat, que tanto contribuyó a la historia de la Platja de Palma, sigue jugando un importante papel. Después de quedar inutilizado y restar vacío mucho tiempo, ha sido reacondicionado como un hotel de 6 estrellas. Un centro de interés que ofrece la naturaleza en estado virgen, las vistas soberbias, las viejas construcciones, junto con otros alicientes como la tecnología punta o una gastronomía de alto nivel. Ese diseño de “catedrales” o centros de interés permite, en un segundo nivel, rescatar otros elementos destacables que anteriormente permanecían ignorados. Por ejemplo, el extenso pinar de la Porciúncula supone un homenaje a los bosques mediterráneos que cubrieron esta costa durante siglos.Al reconocerse su entidad natural se garantiza la conservación y al mismo tiempo puede servir de atractivo, con una señalética didáctica e itinerarios para su disfrute. El Torrent des Jueus, que también jugó siempre un papel destacado, deja de ser una vaguada dejada a su suerte para constituir un elemento simbólico de la Platja de Palma. Desde el topónimo, que recuerda la huída de los conversos a los que perseguía la Inquisición en el siglo XVII, a su función divisoria entre los términos de Palma y Llucmajor. Sin olvidar el rico ecosistema del torrente o la existencia del majestuoso viaducto del tren. De ser un reducto desaprovechado ha pasado a representar una zona con itinerarios, paneles explicativos, y una preservación asegurada del medio natural. “El hotel más Bio del mundo”, donde los clientes cuentan con el atractivo especial de saber que todo está calculado de la forma más sostenible posible.
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  48. 48. El Torrent des Jueus, que también jugó siempre un papel destacado, deja de ser una vaguada dejada a su suerte para constituir un elemento simbólico de la Platja de Palma.
  49. 49. 52 Siguiendo esta misma lógica, incluso las playas están dispuestas de forma temática. Para que el baño no sea una misma experiencia en todo el arco arenoso, sino que los amantes de la vivencia tranquila y ensoñadora no coincidan por ejemplo con los que practican deportes. Una parte de la playa se mantiene en estado natural, otra se convierte en paseo mediterráneo con bares y terrazas, otra en un bulevar. Todo se basa en un análisis de la experiencia. En un trabajo de diversificación de los distintos atractivos que coinciden en la Platja de Palma. Naturalmente, los hoteles participan en ello. Paseamos por la Platja de Palma del futuro y apreciamos enseguida un cambio. Los nuevos edificios y los reformados evitan el fallo que se cometió en la época de los pioneros. Entonces se adoptaron los principios estéticos del momento, aquello que en los años 60 o 70 se consideraban “moderno” y que luego ha envejecido. Hasta convertirse en una visible exposición de criterios ya obsoletos. Ahora, el paseante no contempla hoteles- torre, ni grandes fachadas-cortina. Las nuevas edificaciones y las reformas se han pensado teniendo en cuenta el futuro.Y para asegurar esa pervivencia qué mejor que recurrir también a las raíces. Se combinan así elementos muy avanzados con los estilos tradicionales mallorquines, extrapolando aquella estética sencilla y mediterránea de la Platja de Palma de principios del siglo XX. Dándole a la arquitectura un carácter que complementa, valora, aún más el paisaje en lugar de enfrentarse a él. La rehabilitación de los antiguos edificios se ha realizado de forma muy controlada. Y para ello ha sido muy eficaz el sello de Calidad Ambiental, que certifica los criterios que se han empleado en las construcciones. Asegura que sean adecuados a las nuevas exigencias de sostenibilidad y mínimo impacto. Gracias a ello, una parte del parque inmobiliario ha dejado de ser una carga para convertirse en un inversión de futuro. La reforma urbanística ha tenido en cuenta los edificios singulares y de valor histórico. El paseante puede contemplar las primeras casas de la Platja de Palma, con su estructura sencilla y mediterránea, bien conservadas y explicadas. Los viejos elementos urbanos como aljibes o “parets seques”, los locales de más tradición como comercios o cafés, han sido restaurados y además cuentan con una explicación rotulada que realza su valor. No sólo no se ha perdido el valor “de siempre”, sino que ese patrimonio se ha rescatado del olvido y la mezcolanza para hacer de él un elemento más de atractivo turístico. También ha cambiado la retícula urbana. Ya no cruzas por calles estrechas, donde aparcan los coches o cuesta caminar por culpa de la estrechez de las aceras. Las calles son amplias, arboladas. La movilidad se ha revisado según los criterios de nuestro tiempo. Eso supone una preeminencia de espacios comunes, una reducción del tráfico y una racionalización de los aparcamientos. Y también la habilitación de carriles-bicis que permiten desplazarse fácilmente. Las nuevas edificaciones y las reformas se han pensado teniendo en cuenta el futuro.Y para asegurar esa pervivencia qué mejor que recurrir también a las raíces.
  50. 50. 53 Los turistas tienen a su disposición un eficaz sistema de “bicing” o alquiler de bicicletas, lo que evita mover los coches para desplazamientos cortos. Lo mismo puede decirse de los numerosos accesos pensados para personas con movilidad reducida. Se acabó la sensación de agobio y de incomodidad. El problema de los camiones y vehículos de suministros se ha solucionado de una forma muy racional. Habilitando en la parte exterior de la zona un Centro de Consolidación de Mercancías. Una especie de “estación central de mercancías” de la Platja de Palma, donde se realizan las operaciones más pesadas de carga y descarga. El traslado a los posteriores puntos de suministro se hace de manera menos impactante y de forma individual. Y por supuesto, el tranvía. Se trata de una gran transformación en el campo de la movilidad, al permitir el traslado hasta Palma de forma rápida y cómoda. Esta línea ha supuesto, en versión siglo XXI, lo que representó aquel tren de comienzos del XX. La puesta en marcha de un sistema de comunicación capaz de revolucionar muchos aspectos de la vida cotidiana. Además de evitar la congestión del tráfico, la contaminación y el gasto energético. En este proceso de transformación, los hoteles de la Platja de Palma ya no tienen una media de 3 estrellas. Han pasado a la categoría superior, de 4 estrellas “plus”, y eso se nota sobre todo en el personal y la organización. Basta con entrar en cualquiera de esos establecimientos hoteleros para darte cuenta de que han sido planificados por expertos en gestión turística. Cuentan con los servicios adecuados para la demanda de los clientes, y sobre todo han incorporado las últimas tecnologías no sólo pensando en los turistas (con sistemas automatizados) sino en la propia gestión interna de la empresa. Todo ello ha sido posible porque existe una Agencia de gestión de la Platja de Palma que diseña y gestiona los procesos clave de transformación. Se ha hecho un gran trabajo para el rescate y promoción de la marca, lo que obliga a un constante análisis y al autoexamen. Pasaron a la historia los tiempos de la improvisación. La Platja de Palma tiene detrás una estrategia que aplica las nuevas tecnologías en su márketing, y que está obligada a seguir los últimos avances para incorporarlos. No ha sido una iniciativa unilateral. Han colaborado tanto el sector público como el privado, tanto hoteleros como touroperadores o compañías aéreas. La adhesión social ha sido un factor imprescindible, porque la población ha comprendido que se encontraba en un momento histórico y que debía colaborar en ese desafío. Lo que estaba en juego era el futuro de todos. Gracias a ello el mercado turístico global, en ese lejano 2025, ha cambiado su percepción sobre la Platja de Palma. En lugar de representar un lugar de “sol y cerveza” ha pasado a ser un ejemplo a imitar. La adhesión social ha sido un factor imprescindible, porque la población ha comprendido que se encontraba en un momento histórico y que debía colaborar en ese desafío.
  51. 51. La nueva Platja de Palma tiene detrás una estrategia que aplica las nuevas tecnologías en su márketing, y que está obligada a seguir los últimos avances para incorporarlos.
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