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Compañeros desde el tercero de primaria, más de quince años de
alcahuetería y parranda, nos habían convertido en un grupo ...
polla frente a mis labios. No pensé en nada, simplemente me arrodillé y di inicio
a mi tarea bucal. Detrás de mí, los gemi...
yo me atreví a acercarme a su ano. Pronto lo tenía prácticamente sentado
sobre mi rostro.
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grande que jamás había sentido así que yo solamente gemía, apretaba los
brazos de Ariel y respiraba profundamente sin pedi...
Abdiel me acostó sobre el sofá y levantó mis piernas al tiempo que me
penetró salvajemente. Por fortuna, el mayor daño ya ...
hasta la saciedad. Los demás nos observaban sin dejar de masturbarse;
aguardando su momento para entrar en acción.
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incursión en aquel culo fue un nuevo dolor para Abdiel quien seguía de pie,
masturbándose y gimiendo. Anel lo penetró desp...
sangre le daba. “Venga…” dijo Manuel mientras ayudaba a Abdiel a levantarse.
Luego le dio un beso. Increíble, cómo no se m...
con excitantes gemidos mi contacto. Un beso ligero, luego otro más prolongado,
mi lengua empezó a jugar recorriendo ambos ...
nuevas combinaciones en las que todos hemos aprendido a llegar más allá de
los límites.


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Feliz cumpleaños

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Feliz cumpleaños

  1. 1. Compañeros desde el tercero de primaria, más de quince años de alcahuetería y parranda, nos habían convertido en un grupo muy unido. Ya estamos todos en los veinticinco-veintitantos. Compartíamos nuestros secretos y aventuras de machos, pero ni una sola palabra de cualquier otro “desliz”. Yo ya llevaba varios años disfrutando de encuentros íntimos con otros hombres, incluso con dos de cinco de mis eternos compinches (cada uno un caso secreto a parte). El asunto viene a ser la celebración de mi cumpleaños veinticinco. Nos reunimos todos en casa de Anel (uno que ya conocía mis gustos) como desde las dos de la tarde -era sábado- y estuvimos viendo dos o tres, ya no recuerdo, partidos de fútbol y bebiendo cerveza. Como a las seis, pedimos comida barata servida a domicilio y antes de las ocho de la noche, el fastidioso y excelente Manuel apareció con un pastel que pronto desapareció entre bromas y guerra de migajas. Nadie cantó nada, ni falta hacía, definitivamente yo me estaba pasando un feliz cumpleaños, aunque lo mejor estaba por darse. Ya como a las nueve de la noche, todos bastante bebidos, Anel propone hacer algo que no hacíamos desde muchísimo tiempo: “pongamos una porno” dijo, y todos aceptamos la idea. Nos acomodamos en el suelo y en el sofá grande frente al televisor. Anel ocupó un sillón cercano. Pronto vimos la escena de una joven y cuatro tipos. Nadie decía nada, pero yo podía notar cómo mis amigos acariciaban sus bultos. Miré a Anel y me guiñó un ojo. Yo estaba calientísimo, quería sentirme como aquella mujer. Pasé la lengua por mis labios, como saboreando. Anel se puso de pie y sin decirle nada a nadie, se desnudó y volvió a sentarse para empezar a masturbarse. Casi al instante, todos los demás hicieron lo mismo. Fui el único que permaneció vestido, no sé por qué. El asunto es que pronto me vi en el suelo contemplando a mis 5 compinches desnudos, con sus vergas creciendo entre sus manos. Me quité el suéter y mientras me quitaba la camisa, Anel se acercó a mí. Tenía su ya saboreada Feliz cumpleaños 1
  2. 2. polla frente a mis labios. No pensé en nada, simplemente me arrodillé y di inicio a mi tarea bucal. Detrás de mí, los gemidos de la chica me transportaban a no sé qué lugar en donde yo sería objeto de deseo de varios hombres a un mismo tiempo. Pronto Anel se retiró y dejó que Manuel ocupara su lugar. Después fue Abdiel, después José y finalmente Ariel. Los cinco me ofrecieron su verga para mamarles. El video terminó y ellos seguían con su verga dura sin haberse corrido. Ariel me tomó del brazo, me ayudó a levantar y soltó mi correa y desabotonó mi pantalón. Yo terminé de quitarme el pantalón y me quedé en calzoncillo. Ariel empezó a acariciar, besar y morder mi cuello, mis hombros y mis tetillas. Anel se puso a mi lado también empezó a hacer lo mismo. Yo tomé sus vergas con mis manos y los masturbaba. Supongo que producto del alcohol, ninguno objetó nada y sin ninguna inhibición, Manuel se aproximó a mi espalda y ¡wow!, estaba prácticamente rodeado de hombres. Sentía la verga de Manuel acariciando mis nalgas mientras sus manos rozaban mi cadera y su boca mi cuello y mi espalda, cuando sentí que abría mis nalgas y su lengua empezaba a saborear mi agujero. Anel apartó algunas cosas de la mesa de centro y me hicieron tenderme sobre ella. Manuel levantó un poco mi cuerpo y reinició su exploración, su lengua me fue dilatando hasta que empezó a meterme uno, dos y tres dedos en el ano. Anel y Ariel no dejaban de estimular mis pezones (las experiencias previas les aseguraban que hacerlo me rendía a cualquiera de sus perversos antojos). Abdiel por fin encontró su lugar, se acomodó en un extremo de la mesa y puso al alcance de mi boca su verga. ¡Wow!, mi verga sintió el calor de la boca de José. Todos estaban conmigo, yo estaba con todos. Los hábiles movimientos de Abdiel llevaban casi por completo su verga hasta mi garganta, pero yo logré moverme y controlar lo suficiente para poder lamer sus enormes bolas, las ponía una por una en mi boca, luego ambas… él empezó a gemir y Feliz cumpleaños 2
  3. 3. yo me atreví a acercarme a su ano. Pronto lo tenía prácticamente sentado sobre mi rostro. Gemí un poco al sentir que Manuel empezaba a penetrarme. Anel y Ariel sostenían mis piernas levantadas y José no dejaba de mamarme. Manuel se movió como quiso hasta que logro vaciar su leche dentro de mí. Abdiel ocupó su lugar, empezó a cogerme sin mayor delicadeza mientras decía que siempre supo que yo era un maricón. José no me dejó decir nada, ni siquiera gemir, pues puso su verga en mi boca mientras me advertía que no la sacaría hasta descargar la leche que en dos meses no había botado. Ariel y Anel no dejaban de mordisquear mi pecho sin decir una sola palabra. Como cinco minutos después, sentí el sabor hirviente de la leche de José. Detesto el sabor del semen, pero en la posición y condiciones en que me hallaba, no tuve más remedio que tragarlo todo. Así fue como quedé solamente con Anel y Ariel en mi pecho y Abdiel que no dejaba de clavarme con su verga. Sabía que cuando bebía le era imposible correrse. Mi culo sentiría esa noche lo que sentían las putas a las que Abdiel pagaba para satisfacer sus ansias. De pronto, como si yo fuera un objeto, Anel protestó. “da chance” le dijo a Abdiel. Discutieron sin dejar ninguno de tratarme como a una puta. José y Manuel observaban sentados en el sillón la nueva escena. Abdiel accedió molesto con la condición de cambiar la posición. Me puso a cuatro patas y me metió, ahora sí, toda su monumental verga en la boca. Follaba en mi boca como había estado haciendo en mi culo mientras Ariel empezaba a penetrarme sin ninguna dificultad. La verga de Abdiel tenía ese extraño y excitante sabor de mis entrañas. Pronto mis piernas y brazos empezaron a temblar produciendo un nuevo cambio de posiciones. Ariel se sentó en el sofá y me hizo subir y meterme toda su verga mientras él me volvía a apretar y morder los pezones. Los tenía al rojo vivo, muy sensibles. Cada vez dolían más, pero aquél dolor era el placer más Feliz cumpleaños 3
  4. 4. grande que jamás había sentido así que yo solamente gemía, apretaba los brazos de Ariel y respiraba profundamente sin pedirle que se detuviera. Abdiel se paró a un lado y no hizo falta ninguna indicación, volví a meterme su verga, pero ahora a mi ritmo. Lo masturbaba y apretaba entre lengüetazo y lengüetazo. Sus bolas ardían cada vez que las saboreaba. Cuando las manos de Ariel empezaron a abrir mis nalgas, no imaginaba lo que estaba pasando. Abdiel me obligaba a conservar toda su verga dentro, casi no podía respirar, lo único que podía ver eran los negrísimos vellos púbicos de Abdiel. Sentí caer en mi agujero un líquido frío y al instante la verga de Ariel se escurría con mayor rapidez. Era genial, más placer. El dolor no existía, pero nada es para siempre. Pronto sentí como Anel forzaba su pinga para obligarla a depositarse en mi culo. Intenté evitarlo, pero fue imposible. Sé que las lágrimas salían incontenibles de mis ojos. El dolor era insoportable. Llevaba por lo menos una hora y media recibiendo vergas en mi culo, pero nada me había preparado para algo semejante. De momento sentí como si algo dentro de mi cuerpo se rompiera, sentí como cedí involuntariamente y por lo menos la mitad de la verga de Anel se deposito dentro de mí, junto a la verga de Ariel. Empezaron un movimiento de ida y vuelta. Uno entraba y el otro retrocedía un poco. Abdiel no dejaba de ahogarme con su verga en mi boca. El dolor, el cansancio y cierta humillación me hicieron renunciar a mi cuerpo. Fui mantenido en esta posición varios minutos hasta que ambas vergas empezaron a moverse sin control, cada una concentrada en descargar su leche en mi culo. Los gemidos de ambos anunciaron el momento en que mis entrañas se colmaban de dos nuevas leches. Anel abandonó mi culo y al levantarme y sacarme la verga de Ariel, un chorro de semen cayó al piso. Recuerdo sentir un penetrante olor a sexo. Era increíble, tuve conciencia por un segundo de lo que había sucedido. Sentí vergüenza, pero no terminábamos. Feliz cumpleaños 4
  5. 5. Abdiel me acostó sobre el sofá y levantó mis piernas al tiempo que me penetró salvajemente. Por fortuna, el mayor daño ya estaba hecho así que no sentí nada. Por Dios que estuvo bombeándome como una hora sin lograr correrse. En ese tiempo, todos los demás habían recuperado su erección y vuelto a hacerme mamar haciéndome probar y tragar su leche. Me sentí fastidiado. Incómodo, adolorido. Abdiel no dejaba de insultarme por ser maricón. Hasta que por fin logré echarle en cara que no se podía venir porque lo que necesitaba para eso era estar en mi lugar. Todos rieron y burlaron de él quien molesto, sacó su verga de mí y dijo que se retiraba. Eran como las dos de la mañana. Anel se negó a quitar el seguro de la puerta. Ariel se negó a devolverle la ropa. Yo permanecía recostado en el sofá; cansado y algo adolorido, pero logré incorporarme para ver como Abdiel maldecía a los otros quienes no dejaban de molestarlo y proponerle que dejara a un lado su mal humor y continuáramos con nuestra fiesta. En esas estaban, ya ninguno conservaba su erección, cuando José se atreve a insinuarle a Abdiel que si acaso era verdad lo que yo había dicho. Todos nos quedamos mudos. Ninguno imaginó la respuesta de Abdiel quien se volteó e inclinó apoyando sus manos en el mueble desayunador “hagamos la prueba”. Sí, seguramente por todo el alcohol consumido o quién sabe por qué razón, pero eso fue lo que hizo. Nos miramos unos a otros sin saber qué hacer, hasta que José se animó a acercarse a Abdiel y comenzó a manosearle las nalgas. Eran grandes, redondas y firmes. Sus bolas colgaban relajadas y también empezó a masajeárselas. Abdiel abrió un poco sus piernas, se separó un poco del mueble y empezó a masturbarse. Su verga creció inmediatamente mientras José le daba tres nalgadas que dejaron la marca roja de sus manos en el lampiño culo de nuestro amigo. Yo me acerqué y puse de rodillas. José abrió para mí el delicioso culo de Abdiel y me di a la tarea de besarlo, lamer y relamer Feliz cumpleaños 5
  6. 6. hasta la saciedad. Los demás nos observaban sin dejar de masturbarse; aguardando su momento para entrar en acción. Cuando sentí listo el ano virgen de Abdiel, empecé a meterle uno y dos de mis dedos que pronto fueron reemplazados por uno, dos y tres de los dedos de José. Abdiel no hacía más que masturbarse y gemir a cada incursión que realizábamos en su cuerpo. Finalmente José retiró sus dedos del estrecho agujero que parecía palpitar ansioso y me concedió el honor. Dejamos caer aceite lubricante en la raja de Abdiel que escurrió y empezó a entrar en su agujero. José untó mi verga de aceite y la llevó hasta la entrada de nuestro nuevo puto. Fue como una ceremonia de desfloración. Mi verga, aún siendo la menos prodigiosa de todos, resultó ser suficiente para que Abdiel empezara a gemir ante el dolor que experimentaba. Los demás se acercaron y empezaron a acariciarle los pezones y los hombros. José no dejaba de mirar cómo mi verga iba desapareciendo en el culo de Abdiel. Recuerdo que le dio varias nalgadas más al maricón, como no deja de llamarlo desde entonces. Pronto estuve fornicando un estrecho y cálido culo. Anel se subió al mueble e hizo que Abdiel comenzara a mamarle la verga. “Vamos maricón, ahora es tu turno. Todos queremos sentirte” le decía. Abdiel no dijo nada, se limitó a obedecer entre gemidos. Cuando terminé (yo no me había corrido ni una sola vez en toda la noche) le di dos fuertes nalgadas. Mi leche fue la primera en bañar por dentro a Abdiel. José disfrutaba, resultó que para él, al igual que para mí, el sexo tiene mucho de mental, psicológico. Los dos disfrutamos de una palabra, un roce, una imagen, lo mismo que de una penetración o una excelente mamada. Escribir y saber que muchísima gente leerá este relato me excita. Es sencillamente fascinante y complejo. Cuando saqué mi verga de Abdiel, José dijo a Anel que era su turno. Anel bajó del mueble y continuó con la excitante tarea de dilatar el culo de nuestro amigo. Anel tiene la verga menos larga que la mía, pero más gruesa, así que su Feliz cumpleaños 6
  7. 7. incursión en aquel culo fue un nuevo dolor para Abdiel quien seguía de pie, masturbándose y gimiendo. Anel lo penetró despacio, lo cogió varios minutos hasta que anunció que se corría mientras embestía violentamente a Abdiel, tomándolo por sus afiladas caderas de macho. El tercer turno era el del propio José, con una verga tan gruesa como la de Anel y tan larga como la mía. En ese momento me percaté de lo que José hacía. De menos a más. Abdiel tendría que soportar cada vez una verga más invasiva en sus entrañas. José lo hizo cambiar de posiciones. Lo hizo tenderse de espalda en el suelo. Pidió a Manuel y a Ariel que le sujetaran los brazos impidiendo que continuara masturbándose y procedió a penetrarlo tras chorrear una nueva ración de lubricante sobre su verga. Abdiel gemía como una verdadera perra en celo. En escasos 60 minutos había pasado de macho dominante en un agotado culo, a doncella a merced de cinco pervertidos. Me encantó ver sus largas y gruesas piernas al aire. Su monumental verga rebotaba sin control ante las embestidas que José descargaba en su culo. Ariel y Manuel empezaron a mordisquear los pezones de Abdiel. Eso le hizo hablar por fin. “¡Ya… Ya… Ya, por favor!” estaba al límite, parecía no soportar más, pero el sabor de la verga de Anel le hizo olvidar lo que pedía. “Eso es maricón, calla y come verga” le dijo José que en ese momento incrementó la fuerza con la que cabalgaba a Abdiel. Noté cómo el sudor nos empapaba a todos. El olor a sexo era impresionante. José continuó, fue muy considerado. Trató a Abdiel como a una dulce novia virgen. Disfruté ver el rostro de Abdiel cuando Ariel completó su inmersión. Aquella verga ha de medir por lo menos unas 8.5 pulgadas y ni hablar del grosor. Tardó bastante. Mientras Abdiel gemía de medio lado yo me dediqué a mamar su verga que continuaba sin derramar sus jugos. Qué resistencia. Cuando José abandonó el culo de nuestro puto, un espeso hilo de leche se escapó del agujero. Lejos de intimidar o asustarnos, nos excitó el tono que la Feliz cumpleaños 7
  8. 8. sangre le daba. “Venga…” dijo Manuel mientras ayudaba a Abdiel a levantarse. Luego le dio un beso. Increíble, cómo no se me ocurrió. Fue genial ver a estos dos “machos” besarse así. Después “en cuatro” ordenó el más dotado del grupo. (Sí Manuel es un ANIMAL, le sigue Abdiel -cuya verga en el momento no importaba para nada-, Ariel, José, Anel y Yo -un tipo promedio-) La descomunal verga de Manuel hizo que Abdiel gritara. De verdad creí que iba a desmayarse. Perdió hasta el color y dejó caer parte de su cuerpo al suelo. Manuel sostuvo sus caderas impidiendo que su verga saliera del bien trabajado culo de Abdiel. Los movimientos cesaron uno o dos minutos hasta que Abdiel se incorporó lo necesario para empezar a moverse y deslizar, dentro y casi fuera de su cuerpo, la verga descomunal de Manuel. Pronto cambiaron de posición nuevamente. Manuel retiró su verga del rojísimo ano de Abdiel. Juraría que estaba hinchado ante tan intensa primera vez. Manuel se acostó de espalda sobre la alfombra e hizo a Abdiel sentar e insertarse la verga completa, pero dándole la espalda. Uno por uno hicimos que Abdiel mamara nuestras vergas mientras él mismo se meneaba sobre la verga de Manuel quien, sin imaginarnos lo que haría, lo tomó de los hombros e hizo recostarse sobre su cuerpo. Era una vista extraña. Ariel y José ayudaron a inmovilizarlo sujetando sus brazos y empezando a estimularle los pezones con gran intensidad. Los gemidos de Abdiel eran increíbles, pero continuaba sin dejar escapar una gota de su ansiada leche. Anel se acomodó como pudo sobre Abdiel y empezó a mamarle la verga. Estaba dura, gruesa, brillante, con todas sus venas bien marcadas. Un maravilloso manjar a la vista y el paladar. Pronto la lengua de Anel se deslizaba hasta las grandes bolas de Abdiel y rozaba el espacio entre éstas y su ano, donde Manuel no dejaba de moverse suavemente. Jamás lo habría pensado. Aquella orgía en la que había ido a parar mi cumpleaños. Mis amigos enfrascados en una impresionante masa de músculos, vergas, culos, lenguas y sudores. Me tiré también al suelo y acerqué mi cara a la de Anel. Empecé a acariciar las bolas de Manuel y Abdiel. Ambos aceptaron Feliz cumpleaños 8
  9. 9. con excitantes gemidos mi contacto. Un beso ligero, luego otro más prolongado, mi lengua empezó a jugar recorriendo ambos cuerpos, ambas intimidades. El culo de Abdiel se sentía sumamente caliente y suave. No pude contener mi deseo y le metí un dedo. No pasó nada. Metí otro y un suspiro profundo se dejó escuchar. Iba a meter el tercero cuando Abdiel protestó. No quería más dedos, quería mi verga. No dudé un segundo. Le di varias nalgadas al maricón -como todos le llamábamos- y empujé mi verga dentro de su culo. Anel, José y Ariel se habían incorporado y me ayudaban a sostener en alto sus piernas sin dejar que la monumental verga de Manuel saliera de Abdiel. Gimió bastante, pero se dejó hacer. Mi verga entró completa. Manuel detuvo sus movimientos sin salir. Era el momento de mi venganza, pensé. Hice caer aceite entre su ano y mi verga y empecé a fornicarlo con la fuerza que nunca había cogido a nadie. Las manos de Abdiel me tomaron por las caderas y me arañaba. Descargaba su ira y dolor en mí, pero también me incitaba a darle más y más fuerte. Anel, José y Ariel empezaron a masturbarse puestos de rodillas a los costados de la extraña torre de nuestros cuerpos. Cuando el primer chorro de leche expulsado por la verga de Ariel cayó sobre el torso de Abdiel, José lo tomó y embarró la verga de Abdiel y empezó a masturbarlo. Yo supe que en cuestión de segundos volvería a correrme y así fue. El calor de mi leche desató la culminación de Manuel. Abrí los ojos justo a tiempo para ver cómo la verga de Abdiel empezaba a escupir un impresionante caudal de leche muy blanca y espesa. José y Anel pronto descargaron también su leche sobre el sudado y brillante torso de nuestro amigo. Amanecimos desnudos, acostados en la alfombra. Uno a uno se duchó y tomó su camino. Ha sido la mejor de mis celebraciones de cumpleaños. Desde ese día tengo intimidad con todos mis amigos. No existen secretos entre nosotros. Una vez al mes nos reunimos todos en casa de Anel y probamos Feliz cumpleaños 9
  10. 10. nuevas combinaciones en las que todos hemos aprendido a llegar más allá de los límites. http://www.teenlover.net Feliz cumpleaños 10

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