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Ana maria en la_biblioteca

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Beata Ana María Javouhey, fundadora de la Congregación Sna José de Cluny

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Ana maria en la_biblioteca

  1. 1. Quiero compartir contigo. Te invito a pasar a la biblioteca B. Ana María Javouhey Fundadora de la Congregación SAN JOSÉ DE CLUNY
  2. 2. Puedes leer el pasaje de un libro de la biblioteca haciendo click en el tema de tu interés.
  3. 3. ESPÍRITU DE LA CONGREGACIÓNESPÍRITU DE LA CONGREGACIÓN SAN JOSÉSAN JOSÉ CONFIANZACONFIANZA PERDÓNPERDÓN UNIÓN A DIOSUNIÓN A DIOS LA FELICIDADLA FELICIDAD ESPIRITU SANTOESPIRITU SANTO DISCERNIMIENTODISCERNIMIENTO CARIDAD Y UNIÓNCARIDAD Y UNIÓN ABANDONO A LA VOLUNTAD DE DIOSABANDONO A LA VOLUNTAD DE DIOS
  4. 4. MODIFICADO POR: C.V.L. ESPÍRITU DE LA CONGREGACIÓNESPÍRITU DE LA CONGREGACIÓN SAN JOSÉSAN JOSÉ CONFIANZACONFIANZA PERDÓNPERDÓN UNIÓN A DIOSUNIÓN A DIOS LA FELICIDADLA FELICIDAD ESPIRITU SANTOESPIRITU SANTO ABANDONO A LA VOLUNTAD DE DIOSABANDONO A LA VOLUNTAD DE DIOS DISCERNIMIENTODISCERNIMIENTO CARIDAD Y UNIÓNCARIDAD Y UNIÓN
  5. 5. Regresar Si Dios, la religión, no son el principio y el fin de nuestras acciones, trabajamos en vano, y no merecemos nada ante Dios; es importante que todas nos penetremos de estas verdades. Ten cuidado con tus palabras, tus menores movimientos; habla poco y no digas sino lo que es bien necesario. ¿Qué somos sin la humildad, el amor a la pobreza, el espíritu interior?, sin esto no se es religiosa. Qué poco dignos de atención para el verdadero cristiano y despreciables para una religiosa, me parecen los bienes, las riquezas y los honores! Qué rico es uno cuando no desea nada! estas verdades bien comprendidas dan una perfecta paz. Tenemos que adquirir el espíritu interior y de oración. Con este doble espíritu, no hay peligro en ninguna parte. Trabajemos con todas nuestras fuerzas por adquirirlo, por inspirarlos a nuestras queridas hijas en sus empleos disipantes; si les falta este doble espíritu, pierden los méritos de las mejores acciones, nos faltará lo esencial sin lo cual es casi imposible ir al cielo, llegar a la perfección de nuestro santo estado. Ah !... de qué nos servirá haber pasado los mares, haber dejado todo, si nos falta lo único necesario para llegar? Una vez más, tratemos de llegar a ser almas interiores y de oración, si queremos atraer sobre nosotras y nuestras bien queridas hijas las bendiciones del cielo.
  6. 6. Regresar ¿Puedo tener otro deseo que el de hacer la Santa Voluntad de Dios? Estoy en su mano, sólo quiero lo que él quiera; la vida, la muerte están a su disposición; ya no tengo voluntad. Su Voluntad se manifiesta en las circunstancias en las que nos encontramos sin haberlas buscado. Hay que caminar en el sendero que se abre ante nosotras sin inquietarnos. El que nos conduce nos lleva al final que es la patria celestial. No tengamos otro deseo que el de hacer la Santa Voluntad de Dios, de vivir escondidas en él; sólo en esta soledad el alma fiel es feliz. La obra de Dios sólo se afirma por las cruces, no me sorprende lo que tengamos que sufrir, tengo gran confianza en Dios, no quiero más que su santa Voluntad. Siempre hago proyectos. Todo esto depende de un gran pensamiento, el de hacer la Santa Voluntad de Dios, de responder a sus designios. Descansemos en Dios y seremos siempre felices; su Providencia vela sobre nosotras, nos ha dado tantas muestras de su bondad que seríamos muy culpables si no tenemos una entera confianza. Soy muy feliz; me parece que estoy segura de hacer la Santa Voluntad de Dios. Qué admirable es la Providencia! La veo, la admiro; es todo mi consuelo en la tierra en medio de grandes contradicciones. El año ha sido duro a causa de la intemperie de las estaciones. En todo la Santa Voluntad de Dios. Pongamos todo en manos de Dios, y esperemos en paz.
  7. 7. Regresar Espero que nos esforcemos todo lo que podamos, pero se necesita tiempo, y también que San José nos sostenga como siempre. La Providencia vela sobre las Hermanas de San José, reza mucho y ten confianza, San José nos protegerá. Pide un milagro a nuestro buen padre San José, él lo hará, que le es muy fácil, para gloria de Dios. Por intermedio de nuestro buen padre San José, presionamos al buen Dios para que nos haga milagros que solucionen tantas y tan urgentes necesidades. San José es nuestro padre, lo atormentamos sin descanso; con frecuencia se compadece de nosotras, pienso que no nos cree inoportunas; es tan bueno! En todo momento me encuentro tan agobiada que no sé cómo salir del atolladero; recurro a mi buen padre San José, con una firme confianza y luego me viene un buen pensamiento que había olvidado, una puerta se me abre, y ya estoy salvada. Dios mío, qué felices somos! En cuanto tenemos una pequeña pena, San José pide a su divino Hijo que nos alivie; jamás él pide en vano. No te desalientes nunca, pero reflexiona mucho. Ponte bajo la protección de San José, no te abandonará jamás en la necesidad. Tengo una firme confianza en que San José obtendrá todo lo que sea necesario para cumplir la Voluntad de Dios.
  8. 8. Regresar Si me atreviera a ponerme de ejemplo, les diría: vean lo que Dios ha hecho por mí, lo que Él hace cada día por esta santa congregación. Dios quiere que pongamos toda nuestra confianza en Él solo, y que estemos íntimamente convencidas que esta obra es suya. Yo no tenía ningún mérito para esperar tanto bien... pero siempre he tenido una perfecta confianza en Dios: nunca ha sido defraudada. Siempre sus gracias están en proporción a nuestra confianza. Vamos, querida hija, sea alegre y valiente, ponga toda su confianza en Dios, Él será su luz, su fuerza, cuente con Él y nada le faltará. ¡Qué felices somos cuando nos apoyamos en Dios! Qué bueno es confiarse en Dios y trabajar por su gloria! Uno es feliz y contento en todo lo que sucede. Pongo todo en las manos de Dios, todo le está presente, nuestras penas y las de ustedes, no hay distancias para él ... este pensamiento es muy consolador. El brazo del Señor no se encoge, nos ha conducido en medio de dificultades, de obstáculos de toda clase, ha provisto a nuestras necesidades con paterna y divina solicitud. “Con frecuencia, oh Dios mío, he invocado tu apoyo, cuando el sudor inundaba mi frente y la angustia torturaba mi espíritu; tú has sostenido mis fuerzas abatidas; eres tú, Dios mío, quien has abierto el oído de los poderosos y justos a la voz de la humilde chica que –en zuecos- dejaba la pequeña casa paterna, para cumplir la misión que le habías encargado.”
  9. 9. Regresar No devuelvas injuria por injuria, no te vengues sino con beneficios. El que triunfa debe ser modesto, hay que aliviar al enemigo derrotado… Cada día esperamos la llegada de nuestras antiguas Hermanas; yo quisiera que ellas vengan cerca de mí, estoy dispuesta a perdonar todo aunque sienta vivamente el ultraje ... no importa, el ejemplo de mi divino Maestro es bastante poderoso para hacerme olvidar todo! Las reto a encontrar en alguna parte una mejor amiga. Sean indulgentes con las personas de las que podría quejarse en el pasado; ¡es tan bueno perdonar, olvidar! En esto encuentro mi mayor gozo. Que no haya nunca esas pequeñas nubes que causan pena, hay que perdonarse mutuamente todo lo que podría herir nuestro amor propio. Seamos bien caritativas hacia el prójimo, y soportaremos valientemente los pequeños impaces que nos contrarían; no nos acordaremos de lo que nos haya causado pena, y diremos de verdad Perdóname como yo perdono. Seamos humildes y no seremos susceptibles, no nos molestaremos por una palabra, por una nada; al contrario seremos muy felices de tener ocasiones de mérito en las pequeñas humillaciones que nos lleguen, poseeremos nuestra alma en paz en medio de las penas y contradicciones inseparables de la vida. Dios es más fuerte que los hombres. Yo perdono todo el mal que se me hace y el que quieran hacerme, haz tú lo mismo. Estemos serenas y resignadas, no dejemos lugar en nuestros corazones al resentimiento
  10. 10. Regresar Qué impenetrables son los designios de Dios! Feliz quien no rechaza las pruebas que la Providencia permite que pase! Qué felices somos! Le pido que no murmure, no critique mis acciones, Sólo Dios es su principio y fin. Qué fuertes somos cuando sólo nos guían el amor a Dios y a nuestros deberes! Superamos los acontecimientos y nada nos desalienta. La verdad y la rectitud siempre triunfan sobre la mentira. Busquemos a Dios con todo el corazón en la paz y la sencillez, tengamos la seguridad que Él no nos abandonará jamás. Cómo quisiera hablar dos horas contigo para admirar los designios de Dios y admirar su bondad con nosotras. Seamos fieles a nuestra querida vocación, no pongamos obstáculos a las gracias con las que el cielo nos colma. Sé valiente; hagamos el bien con sencillez e intenciones puras, y después dejemos el éxito en manos de Dios, para él será la gloria. Alentémonos siempre a cumplir nuestros deberes; nunca perdamos de vista la presencia de nuestro divino Esposo que está siempre cerca de nosotras para sostenernos y consolarnos cuando lo llamamos para que nos ayude, pero qué difícil es tenerlo siempre presente en el mundo en que todo nos distrae! Sólo en la soledad se hace escuchar, y es fácil encontrarse con él. ¿Qué podríamos desear, sino que sean felices que cumplan la Santa Voluntad de Dios, y nosotras también? Todo lo demás me es perfectamente indiferente.
  11. 11. Regresar El buen Dios nos concede muchas y grandes gracias; somos felices más de lo que nunca hemos sido; amamos y queremos nuestro santo estado; ¿qué más podemos desear? Qué felices somos de poder hacer tanto bien, aliviando a tantos desdichados! Cuánto amo mi estado, agradezco mucho al buen Dios por haberme llamado. Qué felices somos de que Dios quiera servirse de nosotras para tantas obras buenas que otros harían mejor que nosotras! Qué feliz se es cuando uno sólo descansa en Dios! Que dulce y perfecto es este descanso. Estoy tan feliz que el buen Dios haya hecho triunfar su obra que no me atrevo a respirar. Todos mis pensamientos son sólo de agradecimiento. ¡Oh que felices seríamos si tuviéramos este verdadero espíritu de pobreza! No desearíamos nada, nada sino el cumplimiento de los designios de Dios sobre nosotras. Quiero ser alegre, buena y encantadora, para hacer feliz a todo el mundo. Considerémonos muy felices de ser débiles instrumentos con los que Dios quiere obrar tan grandes cosas; hagámonos dignas por nuestra humildad. Soy muy feliz, espero hacer la Santa Voluntad de Dios, a esto se limitan todos mis deseos, sólo en esto se encuentra la calma, la tranquilidad. Soy feliz y muy feliz… Dios solo es mi fuerza y mi apoyo, sólo temo el pecado. Qué felices somos de tener una misión tan bella que cumplir.
  12. 12. Regresar Desde lo más profundo de mi corazón, pido al Señor que bendiga este proyecto, que el Espíritu Santo se derrame con abundancia sobre todas las personas que tengan que ver en él. Pide, pide que el Espíritu Santo te ilumine … espero que el Espíritu Santo derramará un rayo de su luz en tu alma y que harás lo que te inspire. Tenemos la confianza de que el Espíritu Santo no desoirá nuestras peticiones para iluminarnos y liberarnos. Las invito a hacer oración para implorar las luces del Espíritu Santo. Pidamos, sí, pidamos mucho para que el Espíritu de Dios nos inspire, os dirija según su santa Voluntad… no pongamos límites a nuestra sumisión; digamos de verdad: que vuestra Voluntad se haga en mí y por mí, y en toda la congregación. Tendría tanto que decirte; pero en fin, hay que entregar todo al Espíritu Santo que te inspirará mejor que yo todo lo que te será útil. (…) « Oh Dios mío! ilumínala, inspírale todo lo que quieres que ella haga para tu gloria, amén ! »
  13. 13. Regresar Quisiera hacer dos casas de educación para la juventud negra: una para el trabajo y la otra para la instrucción, yo esperaré para comenzar haber adquirido algunas luces sobre los medios a emplear para el éxito de este proyecto; y también conocer, tanto como me sea posible, si el buen Dios quiere servirse de mí, directa o indirectamente; estoy en sus manos, dispuesta a hacer su voluntad, en cuanto me sea conocida. El buen Dios concede sus gracias gota a gota, pero hay que recibirlas con agradecimiento y aprovecharlas. Seamos valientes; hagamos el bien sencillamente, con intenciones puras y dejemos a Dios el cuidado del éxito, él tendrá la gloria. Reza y haz rezar por mí; pide las luces al Señor para que yo no haga sino su santa Voluntad. Me gustaría mucho saber francamente lo que usted piensa ... tengamos como objetivo un verdadero bien, no temas retroceder si has dado un paso en falso. Piensa, mi querida hija, que nunca me parecerá malo que se remplace lo mediocre por lo mejor. Dios tiene que hacer conocer su santa Voluntad, de otra manera no sé qué decir; pero una vez que Dios haya hablado, no habrá más nada que decir. Reza... No debemos desconfiar de la divina Providencia que tiene un gran cuidado de nosotras; todo mi temor es dar un paso contra la Voluntad de Dios. Reza por mí... cuando no veo claro, no puedo caminar. Dios tiene sus designios, los hará conocer cuando llegue el momento, él no tiene prisa.
  14. 14. Regresar No pierdan ocasión para ejercer la bella virtud de la caridad. Cuántas personas tienen derecho a recibirla. Tengamos un corazón verdaderamente maternal para todos, aliviando sus cuerpos, no olvidemos su alma que, tal vez, está más enferma. Seamos humildes y no seremos tan susceptibles no nos apenaremos por una palabra, por una nada … poseeremos el alma en paz en medio de las penas y contradicciones inseparables de la vida. Ámense mucho, perdónense mutuamente los pequeños defectos, adelántense con todo lo que puedan dar gusto; las penas se vuelven dulces cuando se comparten. La Congregación se sostendrá sólo por la más perfecta unión y caridad. Por encima de todo, que la unión y la paz reinen entre las Hermanas de San José; que sean en esto siempre inalterables. Les recomiendo que vivan en paz y buena armonía todas juntas, soportando a las débiles, consolando a las afligidas y no recordando nunca las penas que les hayan podido haber causado, y Dios será su consuelo en la tierra y su recompensa en la eternidad. Hay que perdonarse mutuamente todo lo que puede herir el amor propio. La caridad perdona todo, la humildad arregla todo, siento profundamente la necesidad de estas bellas virtudes, que sólo pueden conseguirse por un profundo espíritu interior. Haz feliz a los que te rodean perdonando mutuamente las pequeñeces que se pueden encontrar. El celo apostólico estaría mal comprendido si no estuviera acompañado de una verdadera caridad.

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