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¿Qué hiciste vos para cambiar el mundo?

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Crónica realizada en la ciudad de Bahía Blanca sobre la movida del Café Pendiente (Julio 2014).

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¿Qué hiciste vos para cambiar el mundo?

  1. 1. INSTITUTO SUPERIOR EN CIENCIAS DE LA COMUNICACIÓN SOCIAL ¿QUÉ HICISTE VOS PARA CAMBIAR EL MUNDO? Crónica Carla Pereuilh 10/07/2014 Profesora: Mariela Dobal
  2. 2. Crónica CUENTO DE TONINO GUERRA1 Entramos en un pequeño café, pedimos y nos sentamos en una mesa. Luego entran dos personas: - Cinco cafés. Dos son para nosotros y tres pendientes. Pagan los cinco cafés, beben sus dos cafés y se van. Pregunto: - ¿Cuáles son esos “Cafés pendientes”? Me dicen: - Espera y verás. Luego vienen otras personas. Dos chicas piden dos cafés y pagan normalmente. Después de un tiempo, vienen tres abogados y piden siete cafés: - Tres son para nosotros, y cuatro pendientes. Pagan por siete, se toman los tres y se marchan. Después un joven pide dos cafés, bebe sólo uno, pero paga los dos. Estamos sentados, hablamos y miramos a través de la puerta abierta la plaza iluminada por el sol delante de la cafetería. De repente, en la puerta aparece un hombre vestido muy pobre y pregunta en voz baja: - ¿Tienen algún “café pendiente”? Este tipo de caridad, por primera vez apareció en Nápoles. La gente paga anticipadamente el café a alguien que no puede permitirse el lujo de una taza de café caliente. Allí dejaban en los establecimientos de esta manera no sólo el café, sino también comida. Esa costumbre ya ha salido de las fronteras de Italia y se ha extendido a muchas ciudades de todo el mundo. 1 “El Café Pendiente”. Tonino Guerra contó la historia de uno de sus directores Federico Fellini y Vittorio De Sica. 2
  3. 3. Crónica “La idea nació hace más de un siglo en Nápoles, Italia. Cuando un obrero tenía algo que celebrar, bebía un café y dejaba otro ‘caffè sospeso’ para quien viniese luego y no pudiese pagarlo. Un acto de solidaridad completamente anónimo para quien lo recibe. Cualquier local puede sumarse a la iniciativa sin más que anunciarlo a sus clientes.”2 Parece a propósito, pero precisamente el día que estaba pactada la entrevista, el frío vuelve a instalarse en la ciudad. Hasta se presta para tomar una bebida caliente. Me junto con Georgina y Brenda un jueves a la tarde. Son hermanas mellizas, jóvenes, a primera vista ya te transmiten calidez con la sonrisa, y para el momento en que empieza la charla, te das cuenta que son muy entusiastas también. Pertenecen a Acción Católica, pero esto nada tiene que ver con religión, política, ni nada por el estilo. Está relacionado con recuperar la confianza en el otro y con un proyecto solidario que todavía no se termina de explotar al máximo, como me contará Brenda más tarde. —El formato, lo que es el proyecto, es viable para todo. Lo que quieras poner ‘Pendiente’ se puede llegar a hacer— dice Georgina. —En realidad la idea, es la de compartir con alguien… A ver, esto arrancó en Italia, cuando… viste… vos estás en un bar y decís «una copa para todos», «yo invito a todos»; […] ahí es donde nació el Café Sospeso; […] alguien que festeja algo o se siente feliz por algún motivo, invita a alguien más. Después bueno, obviamente se hizo el cuento de Café Pendiente, pero en realidad […] De ahí nace esta motivación de DAR ALGO PARA EL OTRO. ‘Yo lo pago para alguien más’ — cuenta Brenda para introducirme un poco más en el tema. Georgina me cuenta que se enteró de la noticia cuando comenzó a circular por todos lados, con la foto del señor tomando un café pendiente, hace 3 ó 4 años. En ese entonces imaginó –de manera un poco utópica- qué bueno estaría hacer esa movida en Bahía Blanca, pero no pensó que pudiera llevarse a cabo, y lo descartó rápidamente. Sin embargo, cuando en abril del 2013 estaban a cargo de recibir las donaciones para la tremenda inundación que afectaba a La Plata, volvió a surgir en su grupo de Acción Católica, la cuestión de quién conocía ‘Café Pendiente’ y quién no; en ese momento el sueño de llevarlo adelante en Bahía cobró verdadera fuerza por parte de Georgina y el resto del equipo. Ahora las dudas pasaban por otro aspecto… el cómo. ¿Cómo podía implementarse en la ciudad? ¿Debían recurrir a la Municipalidad? Qué método se utilizaba para dejar un café pendiente o retirarlo, ¿se usaba un cospel? ¿Una tarjeta (como Tarjeta Urbana)? También surgía la incertidumbre sobre la contabilización de los cafés. —«¿Cómo controlás que no se robe nada nadie? Siempre pensando en todas las complicaciones, ¿no? Y en realidad, después fue mucho más sencillo de lo que habíamos pensado», me dice Brenda. Al principio conformaron un grupo de 4 ó 5 jóvenes. Intentaron contactarse con Italia (lugar de origen de CP), pero no hubo respuesta. Los chicos no perdieron el tiempo y seguían informándose sobre la movida. Encontraron una noticia en las redes sociales donde se anunciaba que en Río Cuarto el proyecto se había declarado de interés municipali . A su vez, se pusieron en contacto con Sol Verdier, la encargada de traer Café Pendiente a la Argentina. Ella lo que hizo fue instruirlos un poco sobre el lineamiento de la idea, los principios en los cuáles se basa. «Se basa en confiar en la otra persona. O sea, yo confío en el dueño del bar, que lo va a hacer. Confío en la persona que lo va a buscar, que es porque realmente lo necesita. Ya ahí, te resume el hecho 2 Wikipedia. http://es.wikipedia.org/wiki/Caf%C3%A9_pendiente 3
  4. 4. Crónica de que no contabilizás […] Porque es una cuestión de que: Hoy en día que no confiás en nada de nadie, bueno, vuelvo a empezar a confiar», resume Georgina. Más allá de si sumarse a la movida les brinda o no propaganda a los bares, es bueno que se sumen. «Si están abiertos a hacerlo —menciona Brenda— vamos a confiar. Esto es solidaridad de mano de la confianza». Sol Verdier también les recomendó que armaran un facebook, asegurándoles que de ese modo el proyecto iba a ‘andar solo’. Efectivamente así fue; en un período no mayor a dos semanas, múltiples cafés y bares bahienses fueron adhiriéndose. Además, los chicos se encargaron de imprimir varios vinilos (autoadhesivos con el logo de CP) y se iban turnando por grupitos para ir visitando bares, contarles la propuesta, y dejarles un vinilo en caso que accedieran a sumarse. Georgina me cuenta orgullosa que ya el primer día dos bares se habían unido. Al tiempo son contactados por chicos que pertenecían a otra iglesia, —me aclaran que, si bien ellos pertenecen a Acción Católica, «y [la organización] no depende ni de política, ni de religión, ni de nada, sino es un gesto… solo», esto lo hacen como una cuestión aparte— y les comentan que estaban haciendo la misma tarea. Los jóvenes se habían enterado de la misma noticia, y se les había ocurrido hacer lo mismo. Al ver que Georgina, Brenda y compañía ya tenían todo armado, se les sumaron y conformaron un solo equipo. En abril de este año, se cumplió el primer aniversario de la primera reunión de Café Pendiente Bahía Blanca. «Un grupo re lindo se armó» — agrega Brenda. Luego se enfocaron en buscar más gente para que se sume, ya que el grupo era reducido. Siguieron sumando bares. Y por otro lado, se les ocurrió salir un día a la semana (miércoles o jueves) a repartir café por el centro, con el propósito de contarle cara a cara a la gente que podía ir a retirar su café. «Veíamos que estábamos haciendo toda esta propaganda para que la gente pudiera dejar, pero también teníamos que avisarle a los otros que lo podían ir a buscar, sino no había un equilibrio»— me cuenta Georgina. Brenda interrumpe a su melliza y añade que esa es la forma que encontraron de poder ir comentando la idea, en los medios que ellos se movían, en actividades que tienen por fuera del proyecto, cuando trabajan en algún barrio «O, no sé, ir caminando por ahí, y de repente te encontrabas un cartonero y le contabas», finaliza. Happiness only real when shared* Al lado de otro pasaje («Y así resultó que sólo una vida similar a la vida de aquellos que nos rodean, fusionándose con ella en armonía, es una vida genuina, y que una felicidad no compartida no es felicidad […]. Y eso era lo más irritante de todo.»), anotó: «LA FELICIDAD SÓLO ES REAL CUANDO ES COMPARTIDA*.»3 — De hecho nos pasó, a modo anecdótico —Brenda comienza su historia—, que habíamos salido de la galería [Plaza] y nos sentamos a tomar un café porque era el cumpleaños de uno de los chicos. […] En eso, estábamos charlando esto de que nos preocupaba que la gente no fuera a buscar el café, «y bueno, ¿cómo hacemos?», «¿cómo podemos resolverlo?», y vemos una pareja que estaba pidiendo; estaba con un carrito. Y digo «bueno, ¿qué ejemplo más claro que el que tenemos acá enfrente?». Entonces me paro, me acerco al hombre, y le pregunto si no le molesta —porque... a ver, mucha gente de hecho no va a buscarlo porque piensa como que ‘No… es una ofensa’. Entonces bueno, siempre lo tratamos desde el lado del ‘hermano’, de tener al lado a una persona 3 “La felicidad sólo es real cuando es compartida”, frase extraída de: Krakauer, J. (1996). Hacia rutas salvajes (p. 262). Barcelona: Ed. Zeta Bolsillo. 4
  5. 5. Crónica igual a mí, ni más ni menos—. Me acerco al hombre y le digo si quería que lo invitáramos un café, si no se molestaba que lo invitábamos a tomar un café. «Sí, por supuesto»— responde. Porque justo habíamos dejado un café pendiente cuando compramos los nuestros. Así que bueno, este hombre, pasó con la señora, se tomó un café, digamos que lo arrancamos ahí nosotros. A medida que íbamos viendo —como decía Georgi—, cuando los jueves salíamos al centro a las 21.30, que es la hora en la que empiezan a venir los cartoneros, por las cosas que van sacando los comercios. Ahí íbamos con un termo de café y uno de chocolatada para los nenes, y bueno, nos íbamos acercando y les íbamos contando del proyecto. De paso charlabas un rato. Lo hicimos durante un tiempo. De hecho el otro día salimos de nuevo y uno de los señores que nos veía siempre, nos dijo «¡Uh! ¿Dónde estaban? ¡Los extrañé un montón!». Digamos, va más allá del proyecto de Café Pendiente, sino que la gente necesita que compartas dos minutos de tu vida con ellos. Tomar un mate, tomar un café con alguien. Y en realidad, ese es el fundamento del proyecto, compartir un rato de tu vida con alguien, de la manera que fuere. Las chicas me dicen que el contacto mayormente se hace por Facebook, y me explican que por falta de tiempo —a causa del trabajo o estudios— no están trabajando a pleno como quisieran; pero en el caso que les hagan preguntas en la página, siempre contestan. Siguen continuamente en contacto, para abrir las puertas a gente nueva, que tenga disponibilidad horaria ganas de incorporarse. «Cuantos más somos, mejor todavía» —agrega Brenda. — ¿Ustedes visitaban de vez en cuando los bares? ¿Controlaban un poco? — Sí, la idea era ir viendo los bares, ir contando cuantos cafés pendientes hay, cuántos se retiraron. Si la gente se acerca. No sé si a modo de controlar, sino a modo de ir viendo si esto funciona, si tiene buen puerto— contesta Georgina. También se plantean otras cuestiones, por ejemplo: ver si la gente está predispuesta a sumarse, si se deja sentar al cliente que va a retirar un café o si sigue de largo. Por otro lado, puede ser que la persona necesitada capaz está trabajando con un carro o con un caballo y no tiene el tiempo de sentarse a tomar un café. «Porque también estás entorpeciendo su vida laboral» — opina Brenda. Del año pasado que fue un furor, cuando de repente se instaló en un bar y se propagó por toda la ciudad en un período de dos semanas, al día de hoy –que ya pasamos el verano, y definitivamente se volvió a instalar el frío-, me contaron que no hay tanta actividad como en su momento; y uno puede ponerse a pensar ¿será una moda o puede volver a activarse? Las hermanas coinciden en que puede resurgir tranquilamente. Brenda opina que depende del tiempo que el grupo le dedique. Si bien por las cuestiones mencionadas anteriormente no pudieron seguir con el mismo ritmo de antes, y a pesar de que ahora mismo están un tanto inactivos, vuelven a aparecer en Facebook las publicaciones, o gente que recién lo descubre y le resulta interesante que se lleve adelante en la ciudad. «Las ganas siempre están de que se hagan este tipo de cosas» —concluye. Georgina asiente todo el rato, mientras Brenda habla, y luego opina, «cuando se va renovando la gente, nos van renovando las ganas a nosotros, las pilas. Las ganas de ayudar están siempre». Sumarse al grupo no trae mayores complicaciones, la tarea consiste en pasar por un bar y ver qué va sucediendo con el proyecto, si funciona o no; o contarle al dueño, en caso de que no esté adherido al proyecto, qué implica y llevarle un vinilo identificatorio para que pegue en algún lugar visible del local. 5
  6. 6. Crónica «El proyecto es muy grande y puede crecer mucho más. Nosotros no llegamos a explotarlo del todo. Pero podes hacer… no sé, algún evento para recaudar fondos. Para hacer que crezca, tenés muchas cosas, más que nada también desde lo económico. Y que siempre fue algo que planteábamos; «¿y por qué no piden en la municipalidad?» —nos preguntan—, y la respuesta es un NO rotundo. En realidad lo que siempre aclaramos del proyecto es que no es… no por ahí tanto quiénes somos sino qué NO somos. No somos un grupo político, no somos un grupo religioso, somos simplemente voluntarios. […] No somos nada en particular, somos gente que tuvo ganas de llevar adelante el proyecto» —comenta Brenda. Río Cuarto Al haber leído la misma noticia que ellas sobre el proyecto de ordenanza —posteriormente aprobado— enviado al Concejo Deliberante de Río Cuarto, por la concejal Viviana Yawny, quise saber si acá había sucedido, si alguien lo había planteado, o estaba interesado en enviarlo al HCD. Al respecto me explican que sí tuvieron una propuesta por parte de una concejal; la cual se acercó, lo charlaron, pero no los convenció. Entonces Georgina me aclara, «no es que no nos convenció ella, porque obviamente nos informamos antes —ella había tenido un montón de proyectos a nivel solidario—. Pero tenía ciertas cosas que por ahí no eran compatibles con lo que todo el grupo pensaba, porque tratamos siempre de que esto sea democrático, que la mayoría esté de acuerdo con lo que estamos trabajando. Si bien también nos contactamos con la Cámara de Comercio, que nos dijeron que teníamos todo a disposición, de mandar el proyecto a través de los comercios que estaban adheridos —en cuanto a restaurantes y bares—». Luego retoma el tema de la concejal, y me expresa que tal vez lo que ella intentaba, era que fuera un poquito más «digamos, RIGIDO, que sí o sí estén [adheridos los bares], o que no estén; que quizás no era la idea». La intención es que sean libres de poder elegir si se suman o no, pero me afirma que han tenido abiertas las puertas de todos lados. En la Municipalidad les han querido ofrecer ayuda, que por el momento no aceptaron porque no quieren estar ligados a la política. Además, me comenta que cuentan con contactos personales para poder acercar el proyecto a las autoridades, si así lo quisieran. Lo plantearon, pero actualmente no es la idea, sólo lo harían de ser netamente necesario. Temen que se preste a confusiones. «Más allá de que por ahí sea o no, un beneficio para algún partido, el resto no lo sabría, no lo entendería, y se prejuzgaría» —indica Brenda. Cadena de favores Los bares se hicieron eco de la repercusión que tuvo Café Pendiente, de este modo también promocionaron sus locales. Cuentan las chicas que una productora de Bahía Directo les preguntó: — ¿No le da propaganda al bar? Porque vos imagináte que tantos minutos al aire, tiene un precio. Que se diga el nombre, o que se diga… Desde el punto de vista de Georgina, si ese bar está abierto a hacer un proyecto de este tipo, de tener la confianza en alguien que va a buscar un café, de tener ganas de ayudar… «Y me parece bárbaro que se le de cualquier cosa»— dice y se ríe. Brenda la interrumpe y agrega que la publicidad es una consecuencia de participar en un proyecto. Explican que el objetivo no es hacerle propaganda al café ni al bar, pero sí, por consecuencia lo tiene, y no está mal. —«La verdad que Bahía, es una sociedad muy solidaria. En ese sentido, siempre encontrás un lado positivo en todo: desde los bares hasta la gente que va a dejarlo [haciendo referencia al café]. Porque así como teníamos consultas de «yo quiero sumarme» —por parte de los bares—, teníamos 6
  7. 7. Crónica consultas de «¿dónde puedo ir?» «¿Dónde lo puedo dejar?» «¿Dónde funciona?» […] la gente siempre está interesada en poder ayudar»— opina Georgina. También tiene la impresión de que, hoy por hoy, Café Pendiente está muy ligado a las caras del equipo, y ella particularmente se lo toma con la responsabilidad de decir: «bueno, hay que ponerse las pilas, salir a trabajar… retomar aunque sea un poco el relevamiento en cuanto a los bares… más o menos, quién está funcionando, quién no. Y empezar a hacer propaganda de nuevo; todavía hay mucha gente en Bahía que no sabe que está, que no sabe qué es, o cómo funciona. Y bueno, aunque sea ir de a poquito… en lo poquito que uno pueda ayudar». Lo que tiene a favor este proyecto, es que basta con que una persona, un local gastronómico retome la idea, y empiece nuevamente a publicar en Facebook, o escriba en la pizarra ‘Dejá tu café pendiente’, para que renazca la fuera del proyecto. Brenda cree que con eso ya es motivador para todos, como irse alentando unos a otros, e ir sumándose. Es una cadena. Entre las tantas historias que recuerdan, me cuentan algunas sobre las diferentes respuestas o actitudes que tuvieron los dueños de bares. Arrancan hablando sobre uno de los primeros bares que se sumaron, en el que no fueron ‘muy buena onda’, sin embargo se sumaron a la modalidad del CP a modo de prueba, y luego la mantuvieron. También se encontraron con dueños de bares que fueron “terribles” —magnificando el nivel de simpatía—: «Vení, sentáte», «¡Ay sí, me encanta la idea!», «pegálos ya, acá». —Se ven distintas reacciones —dice Georgina, mientras sigue contándome otro caso— El dueño de ‘Lo de Julián’ fue como: — Sí, contáme tranquila… [Mientras comía] —Estaba tomando la leche con cereales —agrega Brenda— Me acuerdo patente de esa imagen. —Sí, sí, pegálo ya al cosito [el vinilo], dice Georgina imitando la voz de entusiasmo del dueño. Otra duda que me surgió mientras buscaba información sobre el proyecto, era saber si algún café o bar se había negado; porque no les interesaba o capaz porque les surge la duda de cuánto gasto les generaría a ellos llevarlo adelante. Brenda me explica que en verdad no tienen que hacer nada, sólo permitir que se haga el traspaso de un café a otro, de una persona a otra. Pueden llegar a ‘gastar’, si se quiere, al rebajar un poco el precio del café pendiente que el cliente deja. «si el café sale $20, el pendiente te va a quedar a $15. Bueno, eso está en cada bar, en cada negocio que quiera hacerlo» —ejemplifica. Georgina dice que algunos clientes le suman una medialuna, u otra cosa para comer. Por otro lado me parece positivo, que si con publicitarlo en alguna pizarra o publicarlo en las redes sociales (no todos tienen acceso) no alcanza, los mozos también ofrecen si quieren dejar un café a los clientes. Georgina explica que eso depende del bar. Y dice que complicaba tanto al grupo como al proyecto, debido a que el mozo quizás, a veces, no sabe; y teme que si dejan un café pendiente no le den propina a él. Agradecen que nunca les sucedió, que algún mozo (tal vez) les eche la bronca por quedarse sin propina. Sin embargo, sí tratan de que los mozos estén al tanto sobre qué es Café Pendiente porque en caso que les pregunten, si no conocen la modalidad, se pierde la oportunidad de un café. 7
  8. 8. Crónica Brenda remató contando que se habían planteado esa situación, ya que tranquilamente podía suceder. Cree que el mozo está en todo su derecho de pensar eso y, que puede ocurrir, que no le dejen una propina por dejar un CP. Si bien en algún momento consideraron salir a repartir aquellos cafés que no eran retirados de los establecimientos, no fue factible y decidieron que queden dentro del mismo local. Georgina me aclara que podía ser modalidad del café, si quería llevarlo a otro lado. — De hecho, en Monte Hermoso sucede que, aunque hay gente necesitada, no se encuentran cartoneando o pidiendo en la calle, es una realidad distinta en cuanto a eso, en comparación con Bahía. Los chicos de Mil Delicias suelen recolectar los cafés pendientes, y los mandan al hospital, donde también hay un geriátrico. Entonces comparten con los abuelos y la gente que necesita en el hospital. También tienen una panadería, así que las medialunas que quedan del día, las llevan y las reparten —relata Georgina. Pensamientos finales Para Georgina es un orgullo saber que se logró instalar el proyecto en la ciudad, ya que al principio no estaba 100% segura de que funcionara. «No, acá en Bahía no se va a poder, no se va a poder» —pensaba. Ver que sigue funcionando, incluso cuando hoy en día no se lo está llevando adelante como debería o ellos querrían, y que HAY gente que se sigue entusiasmando, sigue preguntando y quiere hacerlo, la enorgullece. En su opinión, cree que Café Pendiente es algo que va a seguir estando siempre, con este grupo, otro, o quién sea que lo esté trabajando. Brenda coincide, deja entrever que Café Pendiente podría tender a considerarse un ‘modismo’, pero antes de finalizar me aclarará porque no lo es. —Bueno, hoy en día también está el furor de... las frazadas —juntar cuadraditos de lana, unirlos y hacerlas. Digamos, son también proyectos que están de moda y que surgen siempre en el invierno. Lo de las frazadas se hace hace rato, lo de Café Pendiente surge de nuevo cuando empieza a hacer frío. Son pocos los proyectos —al menos que yo conozca— que se mantienen durante el año. Como lo de las medias, o la cena… hay un grupo que todos los miércoles sale a repartir viandas, y eso lo hacen durante todo el año. La verdad que es algo diferente, por una cuestión de que la comida… vos vas a comer todos los días. Pero el frío lo vas a tener en el invierno, no te queda otra. Entonces sí, puede parecer un ‘modismo’, pero en realidad son proyectos que surgen en la necesidad que tenés en ese determinado momento. No por ahí más adelante pero, pero sí, qué se yo, están siempre abiertos a que la gente quiera participar en eso. Si no tenemos a alguien que tenga ganas de hacerlo, no va a salir adelante solo”. * * * La otra cara de la moneda Any es encargada de North Western y conoció sobre Café Pendiente hace poco más de un año, cuando leyó la noticia en las redes sociales. Para el mes de julio, se enteró sobre la creación de Café Pendiente Bahía Blanca, con quienes se puso en contacto de inmediato. Ellos le explicaron cómo hacer para identificar el bar mediante el logo de CP, qué otros locales ya estaban adheridos como I Love Blondies —Blossom Bakery en la actualidad, y ya no participa del proyecto— y un par de lugares más; y también cómo es el tema administrativo de la idea. En su caso, para que la gente supiera que podían retirar su bebida caliente, escribieron en las pizarras de afuera ‘Vení a 8
  9. 9. Crónica buscar tu café pendiente’, u ofrecerlo. Any me enumera una serie de personas recurrentes a quienes les daban el café, entre ellos se encuentran: «el señor de las bolsas», «la chica de las latitas», «el diariero», y a los nenes de la calle, en cambio, les dan una chocolate. A veces también los clientes dejaban pago alguna que otra medialuna, o un tostado. Primeramente, Any le propone al dueño sumarse a la movida —Sí, no hay problema. Mientras vos me averigües cómo se administran y no tenga problemas yo, hacelo— le responde él. En este caso, el bar sí decide hacer un ticket —que va en un pinche especial para los CP— para corroborar el traspaso del café de un cliente a otro, así la actividad se mantiene de forma transparente. Del mismo modo que Brenda y Georgina se plantearon qué sucedía si nadie retiraba el café, Any se preguntó lo mismo: «Qué pasaba con todo el café que se vendió –y no se entregó-, los tostados, medialunas, sándwiches, había de todo… submarinos, de todo se vendía». El año pasado, las chicas habían intentado acordar que si el café no se retiraba, lo pasaban a buscar en un termo para ir a repartirlo a la calle. Sin embargo en North Western no ocurrió, debido a que nunca quedaban tickets sin entregar; siempre aparecía alguien para pedir un café, o algo para comer. —De julio a septiembre… un montón entregábamos. 3, 4 cafés por día. El año pasado le hicieron una entrevista al dueño, salió en la tele, en la radio, entonces la gente se fue enterando cómo fue la movida de Café Pendiente en Bahía Blanca. Entonces venían directamente y te decían «¿Cómo es eso del café que hay que pagar?» —me cuenta Any. También recuerda que cuando se calmó un poco el furor del proyecto, las chicas que pasaban a controlar si la idea estaba funcionando o no, discontinuaron las visitas, hasta que cesaron por completo. Respecto a las personas habituales que retiran las bebidas calientes, me cuenta que les permitían quedarse a tomarlo ahí mismo en el lugar, salvo cuando el bar estaba lleno (los fines de semana, por ejemplo); sino lo tomaban en las sillas de afuera, y en el caso de los nenes –que los padres no los dejaban quedarse- se llevaban la chocolatada a otra parte. —Hay gente en Bahía que se copó con la idea. Que venía y preguntaba eh… El que siempre daba, o la que siempre daba, la mujer de Diego Vita. Ellos siempre venían y ponían para Café Pendiente. Venían, consumían y ponen para CP enseguida. […] Más que nada chicos vienen… Los que están pendientes del Facebook. Una persona grande que no tiene Facebook no tiene ni idea. —O sea, la gente joven era la que más se copa… — Claro. No te digo un chico de dieciséis años… Sí de treinta años, que tiene un poder adquisitivo, que puede pagar un café, lo dejaba pago. O una medialuna, que te sale más barato; dejaba pago una medialuna y te preguntaban «¿podemos dejar pago algo más?» — Y bueno, esto, aunque dejen de venir a chequear lo de los tickets, todavía está vigente… —Todavía está en vigencia, y lo vamos a seguir teniendo hasta que… en el verano se deja un poco de lado, porque ya lo que es la bebida de gaseosa es mucho más caro —me aclara. Any me cuenta que desde sus comienzos en el bar siempre hay alguna familia que le deja dicho «hacéle un sándwich para llevar a alguien», y opina que en Bahía la gente es muy solidaria y es frecuente que deje comida para darle a los chicos en situación de calle. Por otro lado, recuerda que Café Pendiente se gestó en el curso de dos o tres semanas. No pasaba mucho tiempo de por medio entre los bares que se iban sumando a la propuesta. 9
  10. 10. Crónica A veces, por lo general un lunes o martes, cuando no hay tickets de CP y «el señor de las bolsas» pasa por North Western a retirar su café, Any me confiesa que se lo paga ella de su bolsillo, porque al hombre ya se le hizo costumbre pasar a beber algo caliente. Como bien me habían anticipado Brenda y Georgina, la gente pasa con más frecuencia a buscar su bebida caliente a la tardeo a la noche. Any me cuenta que las chicas que trabajan en el bar a la mañana, por el contrario, son las que más reciben tickets, y coincide en que ella y sus compañeros son los que más entregan cafés cuando cae la noche. Any nota una baja en la predisposición a sumarse a la propuesta. Mientras que el año pasado se encontraban con 3 ó 4 tickets diarios para repartir, al momento de hacerle esta entrevista, me cuenta que sólo había 2 ó 3 comprobantes hacía dos semanas, que nadie retiraba. —Nosotros lo ofrecemos, pero hay gente que no accede. Como está de moda lo hago, y como no está… […] Son modas que se imponen. Lamentablemente sí, es como una moda. Eso es lo que yo veo —me cuenta con un dejo de decepción en la voz. 10
  11. 11. Crónica * * * What did you ever do to change the world? El título de la crónica es una frase extraída de la película Cadena de Favores (Pay it forward, 2000). En el film, un profesor de primaria les asigna a los alumnos que busquen una idea para cambiar al mundo y que la lleven adelante. Me pareció adecuada ya que, salvando las distancias -la ambición del proyecto en la película es global-, coinciden en la idea principal: hacer una buena acción por alguien más –no necesariamente un conocido- desinteresadamente, de forma altruista. En el caso local, me parece que una pequeña buena acción tal como dejar pago un café o un sándwich para alguien que no tiene recursos, no cambiará el mundo, pero sí puede ser una gran ayuda para una persona que lo necesita. * * * Fuentes Entrevista: Any Portada, 31/05/14. Entrevista: Georgina & Brenda Ortiz, 19/06/14. 11
  12. 12. i Río Cuarto se suma al Café Pendiente. http://www.infobae.com/2013/04/21/706960-rio-cuarto-se-sumo-al-cafe- pendiente

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