Toma de posesion de alcublas

463 views

Published on

0 Comments
1 Like
Statistics
Notes
  • Be the first to comment

No Downloads
Views
Total views
463
On SlideShare
0
From Embeds
0
Number of Embeds
2
Actions
Shares
0
Downloads
2
Comments
0
Likes
1
Embeds 0
No embeds

No notes for slide

Toma de posesion de alcublas

  1. 1. 1407, marzo, 26 y 28. Altura y Alcublas. Toma de posesión de Altura y Alcublas por los procuradores del real monasterio de Valdechristo. (A.R.V. Real Justica. vol. 805. fol. 372 vº - 411vº) En el nombre del Señor, amén. Sepan todos y cada uno que vean o oigan estepresente instrumento público que en el año mil cuatrocientos siete de la Natividad delSeñor, el veintiséis del mes de marzo, sábado, en la hora de tercias o casi, en el lugar deAltura, de la diócesis de Segorbe, estando presentes yo, Pedro López, notario públicopor autoridad real, y los testigos infrascritos especialmente llamados y tenidos para estascosas, comparecieron personalmente en presencia del honorable y prudente varón señorJuan de Riglos, escribano del señor rey, habitador de la ciudad de Segorbe, comisario,como se cita más abajo, especialmente destinado por el serenísimo príncipe y señor donMartín, por la gracia de Dios Rey de Aragón, y los muy honorables y religiosos señoresfray Pedro de Podiolo, doctor de los decretos, prior, y fray Bernardo de Fábrica, monjesy procuradores del monasterio y convento de Valdecristo, de la orden de la Cartuja, dedicha diócesis de Segorbe. Estos, en primer lugar y ante todo, acreditaron pormediación de mí, dicho notario, al propio señor Juan de Riglos, comisario, suprocuración y poder especialmente entregados a ellos para estas cosas por el conventode dicho monasterio en una procura y concedidos con un instrumento público recibido ypublicado por mí, dicho notario, cuyo tenor sigue palabra por palabra y es tal: [...]1Y, una vez acreditado el encargo de tal procuración, a continuación dichos señor Pedrode Podiolo, prior, y fray Bernardo de Fábrica, en nombre del convento del citadomonasterio y como procuradores de los citados arriba, presentaron al mismo Juan deRiglos e hicieron que fuesen leídas y hechas públicas en presencia del mismo, por mí,Pedro López, notario, unas cartas en papel de dicho señor rey, provistas en el dorso dela marca de su sello corriente, cuyo tenor sigue y es tal: [...]2 Y, tras ser presentadas, leídas y hechas públicas dichas cartas, seguidamente dichosseñor Pedro de Podiolo, prior, y Bernardo de Fábrica, en nombre de los antedichos,requirieron a dicho señor Juan de Riglos, que se nombra más arriba, comisario, paraque, una vez recibida humildemente tal comisión y las cosas contenidas en ella, yrevisado diligentemente el tenor de las mismas, a dichos prior y procuradores, ennombre de los antedichos, y a la persona del convento entero de dicho monasterio deValdecristo diese y librase en lugar de dicho señor rey la posesión corporal, o casi, delos antedichos lugares de Altura y les Alcubles, y de sus términos y territorios, y de todaclase de jurisdicción civil y criminal, alta y baja, de mero y mixto imperio y decualquier otra, y también de todas y cada una de las rentas, derechos y pertenencias delos mismos, quedando intactos y exceptuados, no obstante, los casos acerca de y sobre1 Simbolizamos con [...] el poder que acredita a los procuradores del monasterio y que se reproduce en eldocumento 11.2 Simbolizamos con [...] la carta de Martín I el Humano comisionando a Juan de Riglos y otro para queden la toma de posesión de Altura y Alcublas al monasterio de Valdecristo, que se reproduce en eldocumento 10.
  2. 2. la jurisdicción criminal, como se dice antes, retenidos y reservados por dicho señor reypara si y sus sucesores, advirtiese también y apremiase de parte de dicho señor rey atodos y cada uno de los soldados, infanzones, señoras y también a otros hombres,cristianos, judíos, sarracenos y a cualesquiera otros habitantes y que en el futuro habitenen dichos lugares de Altura y les Alcubles y en sus términos y territorios para que desdeahora según antes tuviesen a dicho prior, frailes y convento del propio monasterio y alos suyos por verdaderos, legítimos y naturales señores y se sometiesen a ellos, lesrespondiesen y obedeciesen en y sobre todas y cada una de las cosas en y sobre cadauna de las cuales estaban obligados a dicho señor rey antes de la donación expresada enla comisión preinserta y en y de las cuales debían responderle, someterse a él yobedecerle, e hiciesen homenaje y prestasen también juramento de fidelidad a los dichosseñores prior y procuradores, que lo son en nombre de los que se ha dicho antes; porello, que procurase que todos los vecinos y los que habitaban en dicho lugar de Altura yluego, a continuación, en el citado lugar de las Alcublas se reuniesen en asambleageneral en el lugar convenido y acostumbrado, y les notificase todo lo antedicho y se loexplicase con detalle, e hiciese todas y cada una de las otras cosas atendiendo a la letrade su antedicha comisión, dispusiera y preparase las cosas que para la entrega yrecepción de una posesión de tal modo y de otra manera se requieren en las cosaspuestas antes y en relación con ellas según derecho, fuero, privilegio, uso y costumbre,y también las que sean útiles y necesarias, convenientes o de algún modo, puesto quedichos señor prior y procuradores, en nombre de los citados antes, estaban dispuestos amostrar y presentar en presencia de la asamblea de dichos lugares, en su primera yauténtica forma, a dicho señor comisario y habitadores de dichos lugares la donación deellos hecha por dicho señor rey, a recibir y obtener la posesión de tales lugares, asícomo a hacer, resolver y cumplir hasta el final todas y cada una de las cosas a las que,según el equilibrio del derecho y la razón, estén ligados o obligados de algún modo; porconsiguiente, finalmente, dicho señor Juan de Riglos, comisario que se cita antes, trasrecibir el escrito de tal comisión, colocarlo humildemente sobre su cabeza como carta desu señor natural y tras escucharlo, verlo y examinarlo con diligencia, juntamente con elrequerimiento de dichos señor prior y procuradores, en nombre de los antedichos, que sele había hecho poco ha, se ofreció pronto y dispuesto, por la autoridad y potestad realque, como se dice antes, le había sido conferida, a llevar a cabo y cumplir eficazmentetodas esas cosas, habiendo examinado en todo el documento de su comisión, comoverdadero y fiel hijo de la obediencia, inmediatamente por lo que se refiere al lugar deAltura, pero, como el lugar de las Alcublas distase del citado lugar de Altura tres leguasvulgares y, a causa de la ya citada complejidad de los asuntos, no pudiesen quedarresueltos el mismo día en el lugar de las Alcublas, se reservó plena potestad para seguircon la citada posesión en el citado lugar de las Alcublas cualquier otro día a partir deentonces. Seguidamente el lunes, día vigésimo octavo del mes de marzo, en el citado año milcuatrocientos siete de la Natividad del Señor, dicho señor Juan de Riglos, que se citaarriba, comisario real, procurando, con la autoridad que se cita antes, entregar y librar alos antedichos señores prior y convento del monasterio de Valdecristo la verdadera, realy corporal posesión, libre y desocupada, del citado lugar de las Alcublas y su término,derechos, rentas y jurisdicción pertenecientes al señor del mismo, como realmente se haconcedido y dotado, como se dice antes, a los señores prior y convento antedichos, ainstancia de los citados señor fray Pedro de Podiolo, prior, y fray Bernardo de Fábrica,procuradores en nombre de los antes citados, juntamente con ellos, con los testigos yconmigo, notario infrascrito, llegó en persona al citado lugar de las Alcublas y allímismo, presentada previamente la ejecutoria para dar, a través de mí, dicho notario,
  3. 3. hizo sabedores de su comisión presinserta a los venerables Pedro López, justicia,Domingo Buñuel y Juan de Bueña, jurados del citado lugar de las Alcublas, que seencontraban personalmente en el mismo lugar, a los cuales, a instancia de dichos señorfray Pedro de Podiolo, prior, y fray Bernardo de Fábrica, procuradores en nombre de loscitados antes, dicho señor comisario de parte del citado señor rey mandó, queriéndolotambién el mismo comisario, entregar y librar a dichos prior y procuradores, en nombrede los mismos, posesión libre y desocupada de dicho lugar de las Alcublas y tambiéndel término, jurisdicción, rentas, y mero y mixto imperio del mismo, como se detalla ensu comisión y en la donación preinsertas; que por ello procurasen que todos loshabitantes y vecinos de dicho lugar de las Alcublas fuesen llamados a una asambleageneral en el lugar acostumbrado, como suele hacerse, para notificarles, estandoreunidos en dicha asamblea, las cosas dichas antes y hacer junto con ellos los actosnecesarios y oportunos para la entrega de dicha posesión. Y dichos justicia y jurados delas Alcublas inmediatamente, mostrándose abiertos a los mandatos de dicho señorcomisario, mandaron obedecer en todo e hicieron en seguida que todos los habitadores yvecinos de dicho lugar de las Alcublas, con el sonido de la campana y la voz deBartolomé Montero, nuncio y pregonero público del mismo lugar, fuesen especialmentellamados como es habitual por los lugares acostumbrados de dicho lugar a una asambleageneral con el citado motivo y, poco después de tal convocatoria, dicho señor comisarioy dichos señor prior y fray Bernardo de Fábrica, procurador, juntamente con los testigosy conmigo, el notario, infrascritos, llegando en persona a la iglesia parroquial del citadolugar, donde en otras ocasiones es costumbre que se realice y celebre la asambleageneral del mismo lugar, encontraron congregada allí la asamblea general del mismolugar de las Alcublas, en la que, en el interior de dicha iglesia, estuvieron reunidos ypresentes, a saber, Pedro López, justicia, Domingo Buñuel y Juan de Bueña, jurados,García Calzón, almotacén, de dicho lugar de las Alcublas, Juan Silvestre, notario,síndico y procurador de la universidad del propio lugar, Juan Vaquero, Domingo Bonet,Pascasio de García, Juan Mañes, Domingo Sebastián y Domingo Monfort, consejerosordinarios del mismo lugar en este año, Bartolomé de Benedicto, Juan Torrecilla,Miguel de Martín, Domingo Fababuix, Guillermo Sanahuja, Domingo de Bosa,Domingo Bon, García Calzón junior, Juan Bueno, Juan Abril, Sancho Aznar, Martín deLinares, Mateo Mañes, Arnaldo García, Juan Mañes junior, Pedro Mañes, DomingoBuñuel junior, Pascasio Aznar, Sancho de Martín, Juan de Martín, Domingo Linares,Domingo de Egidio, Juan de Villel, Roderico Cervera, Domingo López junior yBartolomé Montero, todos vecinos eminentes y habitadores del citado lugar de lasAlcublas, en su nombre y también en el de los otros vecinos y habitadores del mismolugar presentes, ausentes y futuros, tanto del sexo masculino como del femenino, decualquier ley, secta, estado o condición que sean, llamados y reunidos para unaasamblea general en la antedicha iglesia del citado lugar para despachar los asuntosdescritos a continuación, representando a la asamblea y a toda la universidad del citadolugar de las Alcublas y su término, haciéndola, realizándola y celebrándola, puesto queno podían ser encontrados en el propio lugar muchos vecinos que pudiesen asistirconvenientemente a los presentes asuntos. Una vez reunidos todos estos en dichaasamblea general, en el interior de la citada iglesia, dicho señor Juan de Riglos, que secita antes, comisario, comunicó e hizo que fuese leída y hecha pública por mí, el notarioinfrascrito, la carta preinserta de su comisión y, una vez leída la misma, dichos señoresfray Pedro de Podiolo, prior, y fray Bernardo de Fábrica, procuradores en nombre de losantedichos, presentaron y exhibieron a dichos señor comisario y también al justicia,almotacén, consejeros y a los honrados hombres, vecinos y habitadores, y al consejo delmismo lugar, el nombre de los cuales se cita antes, y también hicieron que por mí, dicho
  4. 4. notario, fuese leido y hecho público en su presencia el instrumento público de ladonación y concesión, hecha a dichos señores prior y convento de Valdecristo, de loslugares, términos, rentas y jurisdicciones de Altura y las Alcublas, tal como está insertomás arriba y seguido palabra por palabra; una vez que esta carta de comisión y escritode donación, así como se cita antes, fueron exhibidos y por mí, el notario citado ysuscrito, leídos y hechos públicos en presencia de dicho señor comisario, ante dichosjusticia, jurados, almotacén, consejeros y vecinos de dicho lugar de las Alcublas, enseguida dicho señor comisario, a instancia de dichos señor prior y procuradores ennombre de los citados antes, dijo a los mismos justicia, jurados, almotacén, consejeros yotros vecinos del mismo lugar reunidos en dicha asamblea general que, puesto quedicho señor Martín, por la gracia de Dios Rey de Aragón, ha dado, concedido ytransferido al Señor nuestro Dios y a dichos prior, convento y monasterio de Valdecristodicho lugar de las Alcublas con sus términos, tal como se contiene más amplia ydetalladamente en la donación preinserta, por eso, una vez recuperados y tenidos a sudisposición el poder de dichos justicia, jurados y consejo de dicho lugar, sus fueros yobservancias, y el libro del tribunal del mismo lugar, advirtió y requirió a los mismospara que desde ahora, [como] antes, a dicho prior, frailes y convento del propiomonasterio y a sus sucesores, y a sus representantes, dichos prior y procuradores, ennombre de los arriba nombrados, considerasen, aceptasen, tuviesen y tratasen como asus señores verdaderos, legítimos y naturales, y a ellos y a los suyos, como vasalloslegítimos, fieles y naturales, se sometiesen, respondiesen y obedeciesen como a susseñores verdaderos, legítimos y naturales, de ellos mismos y de todos y cada uno de losderechos, rentas, frutos, pertenencias y utilidades, y también de y para toda clase dejurisdicción civil y criminal, alta y baja, de mero y mixto imperio, y cualquier otra, ytambién de y sobre todas y cada una de las otras cosas en y acerca de las cuales estabanobligados a dicho señor rey antes de la citada donación y debían responderle, sometersea él y obedecerle, estando exceptuados y no incluidos, sin embargo, los casosrelacionados con la jurisdicción criminal, retenidos y reservados por dicho señor reypara sí y sus sucesores, según el documento de la donación preinserta, y [los requiriópara que] a todos los antedichos, al citado señor prior en nombre de los nombradosantes, hiciesen homenaje y prestasen también juramento de fidelidad, e hiciesen yllevasen a cabo también todas las otras cosas útiles, necesarias y convenientes para eso.Así pues, dicho señor comisario por la autoridad de dicho señor rey, en vez de él y en sulugar, a los mismos justicia, jurados, almotacén, consejeros, honrados hombres, vecinosy habitadores del citado lugar de las Alcublas, presentes, ausentes y futuros, tanto desexo masculino como femenino, de cualquier ley, estado, secta o condición que sean ohayan sido, inmediatamente los absolvió a perpetuidad de todo homenaje, juramento yfidelidad, y también de cualquier obligación por los que están o estaban ligados a dichoseñor rey según lo antedicho y obligados de algún modo, y los dejó, liberó y establecióen mis manos y en poder de mí, notario suscrito, que como persona pública estipula anteellos y ante todos aquellos a quienes interesa o podrá interesar, los recibe y aceptalegítimamente, poniendo [dicho comisario] buen e irrevocable fin a esas obligacionespara ellos y los suyos, con pacto expreso de no pedir algo más adelante o encontrarlosen juicio o fuera por el mismo motivo; y dichos justicia, jurados, almotacén, consejeros,honrados hombres, vecinos y habitadores del citado lugar de las Alcublas, como se diceantes, especialmente llamados a una asamblea general sobre esos asuntos, por sí y losotros habitadores y vecinos de dicho lugar, presentes y futuros, respondieron diciendoque recibían y admitían y han recibido y admitido las preinsertas provisiones y donaciónde dicho señor rey con la humilde y sujeta reverencia y respeto que convenían;igualmente, obedeciendo en todo como verdaderos y legítimos hijos de la obediencia a
  5. 5. la voluntad y a las órdenes de dicho señor rey, como se dice antes, hechas a ellos pordicho señor comisario, recibieron y admitieron y dijeron querer considerar, tener y tratarcomo verdaderos, legítimos y naturales dueños suyos a dichos señores prior, frailes yconvento del mismo monasterio y a sus sucesores y como representantes suyos a dichosseñores prior y procuradores, en nombre de los citados antes, mostrándose por lo demásprontos y dispuestos a someterse, responder y obedecer a los propios prior, frailes yconvento de dicho monasterio, como legítimos, fieles y naturales vasallos a sus señoresverdaderos y naturales, de ellos mismos y de todos y cada uno de los derechos, rentas,frutos, pertenencias y utilidades, y también de y por toda clase de jurisdicción civil ycriminal, alta y baja, de mero y mixto imperio, y cualquier otra, y también en y acercade todas y cada una de las otras cosas en y de las cuales a dicho señor rey antes de lacitada donación estaban obligados y debían responder, someterse a él y obedecerle, pero(que responderían) a dicho señor rey y a sus sucesores, por haber sido retenidos yreservados por él para sí, como se dice en dicha donación, los casos de la jurisdiccióncriminal, en todos siempre sin falta, por los cuales tan sólo querían permanecer, segúndijeron, ligados y obligados todavía a dicho señor rey y a sus sucesores, y también semostraron dispuestos para todas las cosas antedichas, puesto que atañen al convento ymonasterio antedicho y están reservadas a dicho señor prior, nombres citados antes, aprestar homenaje, hacer juramento de fidelidad y hacer y cumplir todas las otras cosasque en estos casos deben ser realizadas o de alguna manera cumplidas por los mismos.Como quiera que el antes nombrado Juan Silvestre, notario, síndico y procurador de launiversidad de dicho lugar de las Alcublas, en nombre de dicha universidad dijo que,como dicho lugar de las Alcublas junto con su término se hubiese poblado según losfueros y observancias del Reino de Aragón, aunque estuviese situado en el Reino deValencia, también según el tenor de tal fuero y observancia el señor debía jurar elmantener y guardar a sus vasallos los fueros, observancias y buenos usos antes que losvasallos prestasen a su señor homenaje y juramento de fidelidad; por ello dicho síndicoy procurador suplicó a dichos señor prior y fray Bernardo, [procuradores] en nombre delos arriba citados, que ellos en persona, en representación de sí mismos y de susprincipales, jurasen e hiciesen juramento de mantener, guardar y vigilar para lospobladores en dicho lugar de las Alcublas dichos fueros, observancias y otros buenosusos, privilegios y libertades, e hiciesen y cumpliesen allí mismo todas las otras cosasnecesarias y convenientes en este asunto; y dichos señor prior y procuradores, ennombre de los antedichos, poniendo fin a este altercado, juraron por sus almas y por lasde sus principales sobre la cruz del Señor y sus cuatro Santos Evangelios, puestos anteellos y tocados corporalmente por los mismos, juramento en virtud del cual loaron,aprobaron y confirmaron, prometiendo que ellos y dichos principales suyos conservabany mantenían para el justicia, jurados, almotacén, consejeros y para todos los otrosvecinos, habitadores y pobladores de dicho lugar de las Alcublas y de sus términos,presentes y futuros, de uno y otro sexo, de cualquier ley, secta o condición que sean,todos los fueros y observancias del Reino de Aragón, los privilegios, libertades, buenosusos y costumbres, y todas las otras cosas lícitas y honestas que conviene que al vasalloguarde su señor legítimo y natural, así y en la medida en que hasta ahora otros citadosseñores del citado lugar de las Alcublas han loado, aprobado y confirmado esas cosasconjuntamente y han jurado conservarlas y han solido mantenerlas y guardarlas en elpasado; y, una vez terminadas las cosas expuestas antes, los antedichos justicia, jurados,consejeros, almotacén y otros honrados hombres, vecinos y habitadores del citado lugarde las Alcublas dijeron que estarían dispuestos a prestar o hacer a dicho señor prior yprocurador en nombre de los antedichos, homenaje y también juramento de fidelidad;acto seguido, dichos señor prior y procurador, en nombre de los citados, recibió dicho
  6. 6. homenaje y juramento de los mismos, quienes, a saber, dichos oficiales y todos los otrosconsejeros y vecinos citados, poco a poco y uno tras otro, cada uno por sí mismo,juraron por sus almas sobre la cruz del Señor y sus cuatro Santos Evangelios tocadoscorporalmente, en presencia de dichos señor prior y procurador, y a dichos señor prior yprocurador, [que los son] en nombre de los ya citados numerosas veces, prestaronhomenaje dado con las manos y con la boca de este modo, a saber, que dieron besos enlas sandalias y luego en la boca de dicho señor prior; en virtud de ese juramento yhomenaje los antedichos justicia, jurados, almotacén, consejeros y demás vecinos yhabitadores del citado lugar de las Alcublas por sí mismos y por todos los otros vecinoshabitadores y pobladores del citado lugar de las Alcublas, presentes, ausentes y futuros,de uno y otro sexo, de cualquier ley, secta o condición que sean, prometieron y seobligaron en presencia de mí, dicho notario, como persona pública que estipula y recibe,como se dice más arriba, a considerar a dichos señor prior y convento de dichomonasterio y a sus sucesores, y a ningún otro contra su voluntad y su decisión previa, ya obedecerlos y guardarlos, como verdaderos fieles y naturales vasallos a señoresverdaderos legítimos y naturales, y a responderles y obedecerles a ellos y a quien oquienes ellos quieran en relación con todas las rentas, utilidades, y toda jurisdicción,tanto civil como criminal, de mero y mixto imperio, otros derechos y cualesquieraacciones pertenecientes y relativas al señor en dicho lugar de las Alcublas y su término,como hasta ahora se ha acostumbrado, exceptuados los casos de dicha jurisdiccióncriminal, como se pone antes, especialmente reservados a dicho señor rey y a los suyos,y [prometieron] que no harían en común ni particularmente ni permitirían que se hiciesea dichos señor prior y conventuales del mismo monasterio en sus cuerpos, en sus bienesni en sus derechos daño u ofensa algunos, también que no revelarían a nadie los secretosde dichos señores suyos en daño y perjuicio de los mismos, de sus bienes o de susderechos, por el contrario que revelarían y notificarían a dichos señores suyos, encomún o particularmente, cualquier cosa que sepan que sea o vean como daño, perjuiciou ofensa a ellos mismos, a sus bienes y a sus derechos, e igualmente los apartarían en loposible de todo daño, peligro u ofensa, e intentarían procurarles cuanto bien yconveniencia estén a su alcance, y serían, en relación con esos mismos señores suyoshumildes, fieles, honestos y obedientes, y estarían en defensa y protección de dichosseñores suyos siempre que fuera necesario y no procurarían o intentarían que secometiesen cosas deshonrosas en la casa de los mismos, y mantendrían, guardarían yseguirían plenamente todas y cada una de las cosas a que según el homenaje yjuramento de fidelidad y otras los vasallos están tácita y expresamente obligados ysujetos a hacer, seguir y cumplir en beneficio de su señor legítimo y natural. Una vezhechas estas cosas como se dice antes, acto seguido dicho señor Juan de Riglos, que secita arriba, comisario, y dichos señores fray Pedro de Podiolo, prior, y fray Bernardo deFábrica, procuradores en nombre de los antedichos, juntamente con los testigos yconmigo, notario, infrascritos y con los otros oficiales citados y algunos honradoshombres de dicho lugar de las Alcublas dejaron la iglesia y el citado lugar de lasAlcublas y, habiendo salido de dicho lugar, el antedicho señor comisario en lugar y ennombre de dicho señor rey, tomando por las manos a dichos señor prior y procuradoresen nombre de los ya citados, a ellos por sí mismos y como representantes de todo elconvento de dicho monasterio, los llevó al interior del citado lugar de las Alcublas hastala plaza pública de dicho lugar, y así les entregó y libró vacía, cumplida, verdadera, realy corporal posesión de dicho lugar y de su término, rentas y jurisdicción, excepto sobrelos casos de jurisdicción criminal, según más arriba reservados especialmente a dichoseñor rey, y en señal de tal posesión así entregada, dio y pasó con las manos a dichosseñor prior y procuradores en nombre de los ya citados arriba, los fueros, las
  7. 7. observancias y el libro de la curia de dicho lugar, y se expulsó a sí mismo de dicho lugary de su posesión y tenencia, y de este modo salió del propio lugar; y dichos señor priory procuradores en los mismos nombres, tras recibir los fueros, observancias y el libro dela curia antedichos, permanecieron en el interior de dicho lugar con plena adquisición dederecho tanto propietario como posesorio, y usando de tal posesión de dicho lugar de lasAlcublas y de la de su jurisdicción, que les había sido conferida, depusieron y revocaronde sus cargos, a saber, al citado Pedro López, justicia, Domingo Buñuel y Juan deBueña, jurados, García Calzón, almotacén, y Bartolomé Montero, nuncio y pregoneropúblico del mismo lugar de las Alcublas, mandándoles que de ningún modo usasen dedichos cargos en nombre de dicho señor rey o de otra forma en los casos de jurisdiccióny facultad entregados y concedidos según más arriba a dichos señores prior y conventodel monasterio de Valdecristo; y en efecto estos justicia, jurados, almotacén y nunciorespondiendo humildemente se dijeron y mostraron dispuestos a obedecer de buengrado y efectivamente tales órdenes; y a continuación dichos justicia y nunciodevolvieron y entregaron en señal de obediencia a dichos señor prior y procuradoressendos bastones que llevaban como enseña de sus tales cargos; tras un corto espacio detiempo dichos señor prior y procuradores en nombre de los citados, considerando quedicho lugar de las Alcublas y su término no podían ser adecuadamente regidos ygobernados sin los oficiales antedichos, atendiendo también a que dichos Pedro López,Domingo Buñuel, Juan de Bueña, García Calzón y Bartolomé Montero serían bastantes,hábiles y adecuados para regir y gobernar como antes cada uno de ellos intentabaejercer y cumplir los cargos que ocuparon antes; por ello, mantenidos estos y otros ensus cargos, confiaron y entregaron a los ya citados, a saber, a dicho Pedro López, elcargo de justicia, a dichos Domingo Buñuel y Juan de Bueña el de jurado, y al mismoBartolomé Montero el de sayón y corredor de dicho lugar de las Alcublas y su término;estos debían tener, ejercer y administrar dichos cargos durante el tiempo acostumbradopor el que debían tenerlos y ejercerlos antes de su promoción y revocación antedicha yno más allá; y entregaron a dichos justicia y a su nuncio sendos bastones para que losllevaran como insignia de sus cargos; ciertamente dichos señor prior y procuradores ennombre de los citados antes, hicieron esas comisiones de cargos a los citados antes detal modo que ejerzan esos cargos como es usual en dicho lugar de Alcublas y conviene acualquiera de ellos y se espera por la potestad de su cargo, observadas en todo eindemnes la utilidad y fidelidad a dichos señores prior y convento de dicho monasterio;y dichos Pedro López, justicia, Domingo Buñuel y Juan de Bueña, jurados, GarcíaCalzón, almotacén, y Bartolomé Montero, nuncio o pregonero de dicho lugar de lasAlcublas aceptaron tales comisiones de sus cargos hechas del modo antedicho, jurando,a saber, dicho justicia ante dichos señor prior y procuradores, y los citados jurados,almotacén y nuncio ante dicho justicia, sobre la cruz del Señor y sus cuatro SantosEvangelios, tocados corporalmente por ellos; juramento en virtud del cual prometieron adichos señor prior y procuradores en nombre de los antedichos que ejercerían, llevaríany dirigirían sus citados cargos legal, honrada y buenamente en cuanto de ellosdependiera y como conviene a cualquiera de ellos y se espera de la autoridad y potestadde su cargo, observadas en todo y sin daño la utilidad y fidelidad a dichos señores priory convento del mismo monasterio; y a continuación dichos señor prior y procuradoresentregaron a dicho justicia y a Juan Silvestre, notario, su escribano, y ellos mismosconfesaron que los habían recibido de los mismos señor prior y procuradores y quetenían por encargo de ellos los fueros, las observancias y el libro de la curia de dicholugar de Alcublas. Después de esto dichos señor prior y procuradores en nombre de loscitados, siguiendo adelante en los actos de dicha posesión tomada por ellos del mismolugar de las Alcublas, de sus rentas y de su jurisdicción, ordenaron al citado Pedro
  8. 8. López, justicia, que él en persona, en compañía de algunos honrados hombres armadosvisitase dicho lugar y permaneciese en sus barrios para conservar debidamente la paz yla tranquilidad en el propio lugar y , si encontraba algún delincuente o reo reo de malaacción, los llevase prisioneros para castigarlos según sus merecimientos; en efecto, estePedro López, tras recibir dicha orden humildemente, en cuanto procedente de susseñores legítimos y naturales, al punto junto con otros honrados hombres de dicho lugarque pasaban de catorce, algunos de ellos con escudos, boqueles, lanzas, espadas ydefensas, otros con ballestas, proyectiles y otras armas adecuadamente provistas,pasando por los barrios de dicho lugar inició su recorrido desde la plaza pública dedicho lugar y así por la calle mayor salió hasta las eras y en línea recta regresó junto condichos hombres armados hasta la plaza pública de dicho lugar, contando a dichos señorprior y procuradores que a ningún delincuente ni reo de mala acción había encontradoen el lugar, pues gracias al Altísimo en general florecían en el mismo la concordia y lapaz; y de las maneras y forma más ampliamente expuestas antes fue entregada, dejada ylibrada por dicho señor Juan de Riglos, comisario regio, de parte de dicho señor rey yse permitió que fuese cedida y recibida por dichos justicia, jurados, almotacén,consejeros y otros honrados hombres, vecinos y habitadores de dicho lugar de Alcublas,y fue asumida, recibida y penetrada por dichos señor fray Pedro de Podiolo, prior, y frayBernardo de Fábrica en sus nombres y como procuradores, en representación de eseconvento de frailes de dicho monasterio de Valdecristo la verdadera, real, corporal yactual, o casi, de dicho lugar de las Alcublas y de su término, y también de sus rentas,derechos, emolumentos, utilidades y de toda clase de jurisdicción civil y criminal, alta ybaja, de mero y mixto imperio, pertenecientes y relativos de cualquier manera al señorde dicho lugar en el mismo y en su término. Todos estos asuntos fueron hechos,llevados a cabo y realizados pacífica y tranquilamente, con el favor, el buen amor y ladesinteresada voluntad de todos los asistentes y sin la contradicción, oposición o malaspalabras de ninguno; a excepción, sin embargo, de los casos de la jurisdicción criminal,como se dice más arriba, retenidos y reservados tan sólo a dicho señor rey y sussucesores; pero en todos los otros casos antedichos dicho señor prior y procuradores ennombre de los citados antes, haciendo una promesa en dicha pacífica y tranquilaposesión asumida por ellos, pidieron y requirieron que les fuera hecho, cumplido yentregado por mí, dicho notario, público instrumento de todas y cada una de las cosasantedichas, estando presentes como testigos llamados, pedidos y especialmente tomadospara lo puesto antes los discretos Martín Reboll, Miguel de Formig, ciudadanos de laciudad de Segorbe, Juan de Arcayna y Mateo de Torralba, vecinos del lugar de Atura, ,y especialmente pedidos y tomados llamados como testigos para lo antedicho. Por otraparte, después, el martes, día 29 de marzo, el citado años de la Natividad del Señor milcuatrocientos siete, en dicho lugar de las Alcublas, estando presentes los testigos y yo,notario, infrascritos, constituidos personalmente en presencia del citado señor Pedro dePodiolo, prior y procurador en nombre de los ya citados, Pascasio Julián, Jacobo deMora, García Durán, Juan García, Pedro de Vicente, Juan Pérez de Rodenas, SimónMercader, Lobo de Benedicto, Juan Ruvio, Domingo Mañes y Jacobo Torreziella,vecinos del citado lugar de las Alcublas, que ocupados en otros asuntos no pudieronasistir a los ya citados actos realizados de toma de posesión de dicho lugar, loando,comprobando y confirmando en primer lugar todas y cada una de las cosas antedichasconcedidas, prometidas, juradas y firmadas por sus convecinos, se mostraron prontos ydispuestos a prestar o hacer a dicho señor prior y procurador en nombre de los yacitados, igual homenaje y juramento de fidelidad; e inmediatamente dicho señor prior yprocurador en los mismos nombres, recibió dicho homenaje y juramento de losnombrados hace un momento, los cuales sucesivamente juraron en presencia de dicho
  9. 9. señor prior y procurador por sus almas, sobre la cruz del Señor y sus Santos CuatroEvangelios, tocados corporalmente por los mismos y prestaron homenaje a dicho señorprior dado con las manos y con la boca de este modo, a saber, que dieron besos en lassandalias y luego en la boca de dicho señor prior; en virtud de ese juramentoprometieron y se obligaron a tener, guardar, seguir efectivamente y cumplir todas lascosas que los otros vecinos de dicho lugar prometieron guardar y tener en virtud deljuramento y homenaje de fidelidad prestados por ellos, y están obligados a hacer por suseñor legítimo y natural; de todas y cada una de estas cosas dicho señor prior, ennombre de quien se cita antes dicho señor prior requirió que le fuese hecho, realizado yentregado por mí, dicho notario, un instrumento, estando presentes como testigosllamados y tomados para esto los citados Martín Reboll y Miguel de Formig, deSegorbe, y Juan de Arcayna y Mateo Torralba, del lugar de Altura. Sig[signo]no de mi, Pedro López, por la autoridad del ilustrísimo señor Rey deAragón notario público en todo su territorio y dominio, que a todas y cada una de lascosas antedichas, mientras se trataban, decían, proseguían y se hacían tal como se diceantes, juntamente con los testigos anotados antes, apuntando cada cosa con lo suyo,estuve presente y ví y oí que esas cosas sucedieron así, tomé nota, publiqué yredactándolas en este documento público hice que fueran escritas por otro en estos dospergaminos y cosidos uno a otro con hilo de cáñamo junto con una tira o faja depergamino y sin guarnición; en el primero de estos dos pergaminos hay ciento veintelíneas completas, la primera de las cuales comienza: en el nombre del Señor, y termina:in loco de Altura se; y la segunda línea comienza: Segobricensis diocessis, y termina: etdomino domino Martino; la penúltima de dichas líneas comienza: penes se retentis, ytermina: fidelitatis etiam; la ultima de dichas ciento veinte líneas comienza:iuramentum et universa, et concluye: Aragonum licet infra. Y en el segundo de dichosdos pergaminos hay ciento siete líneas, de las cuales la última está incompleta; laprimera de esas ciento siete líneas comienza: regnum Valentiae, y termina en: suisiurarent; la segunda línea comienza: et faceren iuramentum, y termina en : suorumsuper; la penúltima de dichas ciento siete líneas comienza: poletis et successive, ytermina en: omnibus et singulis; y la última línea comienza: dictus dominus prior, ytermina: rogatis et assumptis; Por otra parte, hay letras corregidas puestas sobreraspadura, en el primer pergamino, en las líneas siguientes: cuadragésima quinta:contenti; centésima cuadragésima cuarta: eam, y [centésima] cuadragésima quinta: cumpraesenti...Y en los lugares, días y año puestos antes lo cerré y escribí mi nombre debajoy puse mi signo acostumbrado para dar fe y testimonio de todas y cada una de las cosaspuestas antes.

×