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Xavier Delgado. La Presencia Morisca en La Serranía: población y territorio.

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1ª JORNADA PATRIMONIO HISTÓRICO-CULTURAL DE LA SERRANÍA
El pasado 2 de octubre tuvo lugar en la sede de la Mancomunidad Alto Turia (Tuéjar) la Iª Jornada sobre Patrimonio Histórico-Cultural de La Serranía, que contó con la presencia de los dos presidentes de las dos mancomunidades existentes en la comarca, los alcaldes de Tuéjar y Sot de Chera, concejales de Alcublas y de Sot de Chera, técnicos de ayuntamientos y diversos representantes de asociaciones culturales y cívicas de la comarca.





La Jornada se articuló en tres ponencias. La primera de ellas, fue presentada por Carles Rodrigo Alfonso (geógrafo) con el título Una aproximación histórica a La Serranía, dentro de la cual y a partir de una reflexión inicial sobre la organización del territorio y la denominación del mismo que de manera consensuada parece que debería ser SERRANÍA DEL TURIA, trató de la articulación de nuestra geografía alrededor del río Turia y de las vías de comunicación históricas y modernas, para pasar a ofrecernos una visión de nuestra comarca a lo largo del tiempo y la división del territorio tras la conquista cristiana y su devenir en el tiempo, pasando por la edad moderna y hasta la edad contemporánea, para finalizar con una visión del siglo XX, una época en que nuestra comarca ha propiciado “la expansión de establecimientos pro-ductores de energía, en la línea de la tradicional vocación serrana como área proveedora de materias primas y combustibles”.

La segunda ponencia corrió a cargo de Xavier Delgado (geógrafo), que con el título La presencia morisca en La Serranía: población y territorio, nos ofreció una panorámica general sobre la presencia de los mudéjares en nuestro territorio, cómo se integraron en la sociedad cristiana hasta su expulsión, el hábitat particular que crearon (tanto en un entorno urbano en barrios separados de los cristianos como en los establecimientos dispersos en los montes), sus labores agrícolas a través de los cultivos tanto de secano como de regadío y también ganaderas (sobre todo de ovejas y cabras, pero también de pavos y gallinas), de sus formas comerciales y de su productos artesanales (del esparto y la alfarería).




La tercera ponencia, titulada La riqueza de nuestro patrimonio inmaterial, fue dirigida por nuestro paisano comarcano José Tomás Varea, maestro de Tuéjar e Investigador Cultural, que nos ofreció una visión amplia y pormenorizada del patrimonio inmaterial serrano, a través de una aproximación a la legislación sobre Patrimonio y una clasificación del patrimonio inmaterial: tradiciones y expresiones orales, donde destacó el libro de 1959 de Vicente Llatas Burgos El habla del Villar del Arzobispo y su comarca, así como la toponimia y la tradición oral serrana, con su hito más relevante en los libros de Vicente Cortés El Tío Paragüero; las artes del espectáculo, donde puso énfasis en el Carnaval de El Villar y los Entramoros de Aras de los Olmos y Tuéjar; los usos sociales, rituales y festivos: con las hogueras de San Antón en casi todos los pueblos serranos (aunque destaca Chelva por su valor añadido del Festival de Narrativa Oral), la bajada de la Virgen de la Consolación de Alpuente, la singularidad de La Mojiganga de Titaguas y las Rodás de la bandera de Aras de los Olmos y Tuéjar; la Enramá de Chulilla, las Cruces de Chulilla, las Aleluyas de Chelva y las Cortesías de Titaguas, para acabar con un apartado especial dedicado a la música y bailes tradicionales (mención especial para el grupo Ajevo de Villar del Arzobispo y su recopilación de temas comarcales), los mayos de Chulilla y de Tuéjar, los toques de campanas y el último apartado, dedicado a los juegos y deportes tradicionales; el conocimiento y uso de la Naturaleza y el Universo, donde destacó el papel de la artesanía (esparto, alfarería…), la gastronomía, las construcciones efímeras, la agricultura tradicional y la etnobotánica. P

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Xavier Delgado. La Presencia Morisca en La Serranía: población y territorio.

  1. 1. La Presencia Morisca en la Serranía: Población y Territorio. La Presencia Morisca en la Serranía: Población y Territorio. La intención de esta ponencia es ofrecer una panorámica general sobre la presencia en la Serranía del grupo de población que se conoce como mudéjares durante la edad media y que tras su conversión forzada durante las germanías pasaron a ser llamados moriscos. No se trata únicamente de describirlos como grupo humano sino también ponerlos en relación con el periodo histórico en el que vivieron y con el territorio en el que se desarrolló su experiencia vital. 1. La Sociedad Morisca. Un elemento que se debe siempre de tener en consideración es que la sociedad morisca era un grupo extraordinariamente diverso, tanto en cuanto lo que se refiere a su distribución como a las relaciones con el resto de grupos que conformaban la sociedad peninsular. Existían así mismo fuertes diferencias internas dentro de los moriscos como grupo social. Aún así, cabe decir que frente a los judíos que adoptaban la lengua, ropas y buena parte de las costumbres de la sociedad cristiana los moriscos preservaban su identidad cultural de una forma mucho más patente. Pese a las visiones reduccionistas que los presentan como un grupo compuesto por agricultores la realidad nos muestra que en el entorno urbano desempeñaban diversos oficios (algunos como los de relacionados con la cerámica, construcción, transporte o confección eran los preferidos). Así mismo, algunos moriscos eran comerciantes, banqueros o formaban parte de la nobleza. Los moriscos del medio rural sí que eran predominantemente agricultores y casi siembre vinculados a familias nobiliarias por medio de diferentes tipos de vasallaje. Los moriscos del entorno rural, como era el de la Serranía, eran preferidos como vasallos por los señores feudales ya que pagaban un impuesto adicional (la Azofra, Sofra o Corvea) en trabajo, admitían condiciones más duras en los pactos de vasallaje y como grupo alienado del resto de la sociedad estaban dispuestos a convertirse a menudo en brazo armado de la nobleza. Desde finales del siglo XV las capas populares de la sociedad cristiana presionarán a los moriscos como un medio más de perjudicar a los nobles y esta presión se tradujo en que al ser una población armada y marginal muchos moriscos acabasen como bandoleros y protagonistas de hechos violentos. En la Serranía nos encontramos que la población morisca y la cristiana viven separadas. Los cristianos habitan las localidades fronterizas con Xavier Delgado i Franco 1 de 7
  2. 2. La Presencia Morisca en la Serranía: Población y Territorio. Castilla ya que se confía más en ellos en las zonas de frontera, mientras que los moriscos son situados en determinados entornos marginales y en lugares en los que son considerados de interés por los vizcondes de Chelva. Sólo en Chelva convivirán ambas comunidades aunque separados por las murallas. Muchos de estos moriscos descendían de repobladores instalados tras la expulsión de mudéjares en el siglo XIV tras algunas revueltas. Se trataba de una población eminentemente agrícola y ganadera que al final acabó entrando en la espiral de violencia que ya hemos explicado: En 1584 Francisco Ladrón y Pallás II, Vizconde de Chelva, muere a manos de vasallos moriscos por los amores que mantiene con una morisca. 2. El Hábitat Morisco. Los moriscos podían ser encontrados en dos tipos de entorno en la Serranía, por un lado aquellos instalados en pueblos y por otro los que ocupaban establecimientos dispersos (como la Casa de Tagarinos en Benagéber). La propia vivienda es un elemento de diferenciación de los moriscos respecto al resto de la sociedad. Frente a la casa labriega cristiana “de 3 crujías”, las casas moriscas no suelen tener espacio para el almacenaje porqué no se mantiene la ecuación 1 hogar = 1 unidad productiva. Las casas son concebidas de una forma cerrada al exterior con pocas aberturas. En el entorno urbano, los grupos familiares se agrupan en viviendas estrechas y altas que forman manzanas cerradas (tal y como todavía vemos en muchos pueblos) en las que se entremezclan espacios de vivienda y almacenamiento. En el entorno rural vemos como las pequeñas viviendas se agrupan en torno a patios y con un fuerte dominio de de espacio compartido sobre el espacio privado. Las casas moriscas suelen ser de menor tamaño que las cristianas. Tras la repoblación del siglo XVII muchos cristianos recibirán dos o tres casas para poder cubrir sus necesidades. Xavier Delgado i Franco 2 de 7
  3. 3. La Presencia Morisca en la Serranía: Población y Territorio. El origen de la presencia morisca en la Serranía se encuentra en los inicios de la conquista cristiana del siglo XIII. Abu Zayd (posteriormente Vicente Bellvís) uno de los gobernantes musulmanes valencianos y que controla buena parte de la Serranía se alía con los cristianos y establece una relación muy fuerte con la familia nobiliaria de los Azagra que acabará siendo la que reciba el señorío de la zona que se integrará en el obispado de Segorbe (que en un principio se consideraba como una extensión del de Albarracín, territorio también controlado por los Azagra). En el siglo XIV la práctica totalidad de los mudéjares originales es expulsada tras una serie de revueltas y se produce una nueva repoblación que en principio iba a ser de cristianos pero que por falta de suficientes repobladores y por presiones de la nobleza se convierte en un procedimiento mixto. Tuéjar pasará a ser cristiano, mientras que el resto de localidades mudéjares será repoblada por mudéjares de otras zonas (p.ej. tagarinos se refiere a los mudéjares de origen aragonés). Xavier Delgado i Franco 3 de 7
  4. 4. La Presencia Morisca en la Serranía: Población y Territorio. Aunque al hablar de hispanomusulmanes siempre se piensa en el regadío y la huerta, lo cierto es que al igual que ahora en la Serranía (y en el resto del país) dominaba el secano y los moriscos de la zona vivían fundamentalmente de su explotación. Por cuestiones fiscales los moriscos potenciaban la arboricultura frente a otros cultivos como los cereales que eran la principal fuente de ingresos de los señores. Junto al dominio del secano existía un regadío de interior del que todavía se discute su origen. En el secano cultivaban los mismos cereales que nosotros y algunos más ahora prácticamente desconocidos como el panizo (setaria italicum), un cereal panificable parecido al sorgo (que dió nombre al maíz en muchas zonas) y la alcandía (el propio sorgo) también panificable. Las legumbres también desempeñaban un importante papel en los cultivos de secano ya que eran parte básica de la dieta y en muchas ocasiones eran transformadas en harina para su conservación y consumo: Garbanzos, lentejas, almortas… Como ya hemos comentado los moriscos primaban la arboricultura. La higuera era un cultivo fundamental para los moriscos al ser el higo seco y prensado uno de los pilares de su dieta. Otros frutales como el melocotonero, el olivo o los frutos secos suelen ser mencionados al hablar de los moriscos. La vid también era un cultivo importante, la pasa era casi tan usada en su dieta como el higo, consumían vino y además era uno de los productos más demandados por los señores feudales y el comercio de la época. El algarrobo también fue Xavier Delgado i Franco 4 de 7
  5. 5. La Presencia Morisca en la Serranía: Población y Territorio. cultivado abundantemente por los moriscos. El asentamiento de moriscos en muchas zonas marginales del interior anteriormente desocupadas supone una revolución y colonización del secano. Se explotan muchas tierras marginales y se abancalan multitud de laderas. Es un proceso similar al que se producirá en el el siglo XIX. Muchas de las masías actuales descienden de estos asentamientos moriscos en secano y muchas de las paredes de bancal abandonadas que vemos en nuestros montes son de ese periodo. Los hispanomusulmanes y los moriscos como sus herederos directos fueron expertos en regadío. Los cultivos de huerta moriscos son muy variados. En la época se conocían unas 400 especies en Europa, de las que 300 son cultivadas por los hispanomusulmanes que son en buena medida introductores de cultivos desde oriente y África. Existían cultivos como el arroz, la morera o la caña de azúcar que eran especialidades moriscas (aunque con poca presencia y arraigo en la Serranía). En época morisca ya también era común plantar trigo en regadío como lo fue en muchas zonas hasta hace pocas décadas. Los cultivos más comunes en las huertas moriscas eran los pepinos, cáñamo, melones, habas, cominos, hinojo, nabos, alfalfa, altramuces… que ya eran cultivados en épocas anteriores. Los moriscos adoptaron también cultivos foráneos como las alcachofas de origen italiano. De entre los cultivos que trajeron de África y Asia Menor destacan el arroz, zanahorias, berenjenas, melones, azafrán, cítricos (aunque la mayoría fueron traídos en épocas previas a la conquista cristiana)… Tras su expulsión los moriscos funcionaron como difusores en sus países de destino de los alimentos traídos de la recién descubierta América (tomate, pimiento, maíz, judías … aunque no la patata) y también como difusores de tecnología agraria y agroalimentaria y de otros tipos que favorecieron el desarrollo socioeconómico de esas zonas. Entre los moriscos la ganadería era una actividad importante, e sto se debía en buena medida a las preferencias de los nobles que obtenían buenas rentas con el negocio de la lana y otros derivados. Además el ganado era un producto fácilmente vendible en caso de necesidad y fácil de transportar allá donde fuese necesario por lo que los señores lo potenciaban. El consumo de carne por parte de los señores feudales era también una cuestión de prestigio social. Un término extenso y poco poblado como el de parte de la Serranía favorecía el aprovechamiento ganadero. Un aprovechamiento potenciado por la presencia en la zona de dos cañadas reales. Xavier Delgado i Franco 5 de 7
  6. 6. La Presencia Morisca en la Serranía: Población y Territorio. El ganado mayor estaba dominado por las ovejas y cabras. Los moriscos tendían a consumir más la carne de los animales adultos que de las crías. La leche era parte fundamental de su dieta y también una de sus especialidades comerciales (sobre todo la de cabra). Aunque sí consumían vino, los moriscos nunca adoptaron el consumo de cerdo y por tanto no los criaban casi nunca. Muchos moriscos eran arrieros y por ello el ganado mular y los asnos también solían ser parte de sus propiedades. Además consumían carne de asno. La apicultura también estaba muy extendida. Según autores de la época buena parte del sustento morisco era a base de higos, pasas y miel mezclados con leche y pan. La cera era un subproducto con múltiples usos domésticos e industriales en la época. El ganado menor estaba dominado por las aves, gallinas y palomas. El comercio de huevos era otra especialidad morisca. El conejo también tenía un importante papel en esta ganadería. Los moriscos difundieron la cría del pavo de origen americano entre las poblaciones en las que se asentaron tras la expulsión. Las explotaciones agropecuarias moriscas eran muy diferentes de las cristianas de la época y de las de los cristianos repobladores que ocuparon sus tierras. Aunque se obtuviesen los mismos productos, la filosofía y objetivo de la obtención de los mismos era muy diferente. La explotación morisca, excepto de determinados cultivos que están bajo control directo de los señores (caña de azúcar, p. ej.) se orienta casi siempre más hacia el autoconsumo que a la comercialización. Por ello y por la tradición agronómica andalusí, intentan integrar sus explotaciones en un sistema sostenible a largo plazo y basado en la diversidad de especies que cubra muchas necesidades a lo largo de las diferentes estaciones. Las explotaciones cristianas de la época se insertan en una lógica capitalista de mercado permitiendo por ejemplo la aparición de monocultivos. Muchas veces la explotación cristiana de la época está orientada a la exportación (caso de algunos vinos, lana, etc...) En lo que se refiere a la explotación del medio forestal Se sabe poco sobre si se recolectaban plantas y frutos silvestres u hongos, aunque el aprovechamiento de otras plantas como el esparto y su artesanía estaban muy difundidos entre los moriscos. La caza y la pesca se practicaban en menor medida que entre los cristianos. Buena parte de los musulmanes de hoy en día no la consideran como carne apta para el consumo al no haber sido sacrificada de manera adecuada. Se sabe que los moriscos destacaron trabajando como leñadores y carboneros. Como complemento a su industria cerámica también tuvieron un importante papel minero (extracción de arcillas y minerales para las pinturas y vidriados). Xavier Delgado i Franco 6 de 7
  7. 7. La Presencia Morisca en la Serranía: Población y Territorio. Xavier Delgado i Franco 7 de 7

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