APROXIMACIÓN A LOS CONCEPTOS DE LEGIBILIDAD Y  LECTURABILIDAD: APLICACIÓN A LA LECTURA DE               TEXTOS DIGITALES  ...
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En el tercer y último capítulo hablaré sobre la legibilidad y lalecturabilidad aplicadas a la lectura de textos digitales....
1. La lecturabilidadEn este capítulo voy a definir qué es la lecturabilidad y su rama deinvestigación. Presentaré un breve...
(KLARE, 1963) 4 . Esta es una de las razones por las cuales suelenaplicar las fórmulas de lecturabilidad a libros didáctic...
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1963; Readability in news writing, 1945) No son estas reglas rígidas,sino más bien nociones sobre algunas características ...
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Todo este proceso de matematización de la análisis de textoevidentemente es limitado, ya que la escritura y la asimilación...
Word Book de E. L. Thorndike. Sus clasificaciones de frecuencia deocurrencia de palabras en medios impresos no solamente i...
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fórmulas solamente las ecuaciones de regresión, muchos estudiosimportantes son excluidos. Si un criterio mas amplio es ado...
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El procedimiento de investigación y análisis de elementos potenciales,contaje e correlación de ocurrencia de los elementos...
Algunos autores suelen clasificar por grupos las fórmulas según loscriterios de análisis o período histórico en el que fue...
estudio de H. D. Kitson, ya mencionado antes) y que estos mismosestudios más tarde fuesen utilizados como objeto de invest...
fórmula de Lively-Pressey y el coeficiente sorprendente de .80 fueobtenido (KLARE,1963).El trabajo de Washburne y Vogel fu...
“modernas”, también presentó índices que correspondían a los 0.845obtenidos con los tests de lectura con niños que habían ...
Tabulate the number beginning with each letter of the alphabet, and              get a total for the entire alphabet;     ...
contenidos periodísticos ofrecieron una variedad considerable y yaprevista.Lewerenz en 1935 añade el elemento “interés de ...
Cuatro nuevas fórmulas de lecturabilidad son creadas en el año de1934. La primera entre ellas, la de Ralph Ojemann, invest...
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A partir de los años de 1938 las fórmulas parecen dar más importanciaa la eficiencia, a la rapidez y a la simplicidad de u...
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fórmula de McElroy posee también muchos rasgos de la fórmula deFlesch y de Gunning.De modo general se nota la búsqueda por...
La clasificación de las fórmulas según períodos termina aquí paraKLARE (1963). HENRY se extiende hasta los años 1980, divi...
norteamericano respecto a la capacidad de lectura de suscombatientes. Desde la 1ª Guerra Mundial ya se hacía tests de apti...
- Fórmula más rápida: conocida como Farr-Jenkins-Paterson. Consisteen una simplificación de la fórmula Flesch Reading Ease...
Enfoca desde el 1º hasta el 9º curso de enseñanza básica. La fórmulade Lorge enfoca hasta el 12º curso y es utilizada tant...
necesidad del lector, no hará mucha diferencia si el contenido escomprensible o no, ya que apenas será leído. Las fórmulas...
consideradas previsoras eficientes de nivel de dificultad de texto, en lamayoría de las veces más confiables y precisas qu...
Capítulo 2 – La legibilidad y el diseño periodísticoLa legibilidad trata de analizar el material textual a partir de unenf...
sentido neurofisiológico. Tampoco se trata de profundizar demasiadosobre la neurociencia o aventurarse en el campo de la o...
De hecho, el ojo humano posee una capacidad de visión sorprendente.La zona conocida como parafóvea tiene menor definición ...
En un primer momento imaginamos que el ojo humano, al leer, lohace de manera fluida y constante. Sin embargo, el científic...
“(…) Cierta tarde me dispuse a levar a cabo un experimento, y para       ello me situé en un cruce muy concurrido de Ámste...
las palabras posteriores y, como consecuencia, a organizar las sacadasdel ojo ((BUEN UNNA, 2008). Aunque toda esta rápida ...
ojo. BUEN UNNA comenta el estudio de M. A. Tinker sobre elidioma inglés, y como la prosa fácil requiere menos tiempo defij...
2.1.3 El cerebro y la lecturaComo hemos mencionado antes, no se trata de profundizar demasiadoen los estudios de anatomía ...
o mejor dicho monta un significado en forma de lenguaje. El derechoestaría en este momento ocupado en captar la belleza de...
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Trabajo de investigación presentado en agosto de 2010 en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, dirigido por el Prof. Dr. Ramón Salaverría.

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Aproximación a los conceptos de legibility y readability: aplicación a la lectura de textos digitales.

  1. 1. APROXIMACIÓN A LOS CONCEPTOS DE LEGIBILIDAD Y LECTURABILIDAD: APLICACIÓN A LA LECTURA DE TEXTOS DIGITALES Pedro Sigaud-SellosTrabajo de investigación dirigido por el Prof. Dr. Ramón Salaverría Pamplona, julio de 2010 Facultad de Comunicación Departamento de Proyectos Periodísticos
  2. 2. ÍndiceIntroducción..........................................................................................31. Concepto de lecturabilidad..............................................................101.1 Definición......................................................................................101.2 Breve historia de los estudios de lecturabilidad…………………141.2.1 Fórmulas de lecturabilidad: orígenes y criterios........................191.2.2 Principales fórmulas de lecturabilidad……………………...…221.2.2.1 Primeras fórmulas (1921-1934)…………………………..…231.2.2.2 Fórmulas detalladas (1934- 1938)………………………...…281.2.2.3 Fórmulas eficientes (1938- 1953)……………………...……311.2.2.4 Fórmulas especializadas (1953- 1959)………………………361.3 Uso e aplicaciones de las fórmulas…………………………...…372. La legibilidad y el diseño periodístico……………………………432.1 El proceso de la lectura……………………………………….…432.1.1 El ojo humano: ¿Qué ocurre mientras se lee?............................432.1.2 Los movimientos del ojo………………………………………452.1.3 El cerebro y la lectura……………………………………….…502.2 Tipografía y legibilidad……………………………………….…552.3 Conceptos básicos del diseño periodístico………………………64
  3. 3. 3. Legibilidad y lecturabilidad aplicadas a la lectura de contenidosdigitales…………………………………………...…………………733.1 Una comparación entre soportes: el papel y la pantalla LCD...…743.2 La legibilidad en el ámbito digital………………………….……763.3 La actividad cerebral al leer el contenido digital……………..…793.4 La lecturabilidad en el ámbito de la información digital……..…83Conclusión…………………………………………………………...87Referencias bibliográficas…………………………………………...88Anexos…………………………......………………………………...93
  4. 4. IntroducciónEste trabajo de investigación nace con el objetivo de definir dosconceptos pertenecientes al ámbito de la metodología del análisis decontenido: la lecturabilidad y la legibilidad (GUNTER, 2000), biencomo su adaptación y aplicación a la hora de analizar los contenidosde información producidos para soportes digitales (leídos desde unapantalla de LCD), sean ordenadores de mesa, portátiles o otrossoportes que posean tamaño de pantalla reducido, como smartphones.Es importante subrayar que los dos términos, aunque muchas vecessean considerados sinónimos, poseen significados muy distintos,cuyos relevantes matices para nuestra investigación seránconvenientemente analizados. De hecho, ambos conceptos han dadolugar históricamente a líneas de investigación muy distintas eindependientes desde el punto de vista académico.Para entender el significado de estos dos términos con mayorprecisión hace falta recurrir a la lengua inglesa. El término legibilidad,‘legibility’ en el idioma anglosajón, según el Diccionario Oxford serefiere a la descifrabilidad de un texto, a la cualidad de un texto demostrarse con la suficiente claridad como para ser comprendido. Eltérmino alude en concreto al aspecto visual de la presentación de untexto. Se trata, en definitiva, de una cualidad externa al texto.Por su parte, la lecturabilidad 1 , que en inglés sería ‘readability’, serefiere al texto en sí mismo, a la complejidad inherente a un mensajeescrito, a su mayor o menor grado de facilidad y agrado para ser leído(Diccionario Oxford).                                                            1   Es  importante  subrayar  que la  palabra  lecturabilidad  es un neologismo  utilizado para  diferenciar  dos  ámbitos  distintos  de  la  análisis  del  contenido  textual.  En  el idioma  anglosajón  hay  términos  distintos  ya  establecidos,  y  la  palabra correspondiente sería readability. 
  5. 5. En resumen, la legibilidad se refiere a la claridad visual del mensajeescrito, a la armonía del diseño de los elementos visuales quecomponen un texto para que sean más cómodos para el acto de lalectura, mientras que la lecturabilidad está ligada a la eficacia dellenguaje textual, al mensaje en sí mismo y a la preocupación en queéste llegue al receptor de la forma pretendida por el emisor.Por otro lado, si bien los conceptos de legibilidad y lecturabilidadsuelen ser tratados de manera independiente en el ámbito académico,en el ámbito del periodismo, por el contrario, conviene analizarlos demanera conjunta: las peculiaridades de las publicaciones periodísticasrecomiendan considerar tanto los aspectos de formales externos comolos lingüísticos internos.. El concepto de legibilidad está ligado confrecuencia a los estudios de diseño editorial y periodístico, en los quese estudia la influencia de elementos como los colores, los tiposgráficos y otros elementos visuales en el comportamiento del lector.Las variables utilizadas en estos casos para la realización de análisisson los elementos tipográficos, colores, fotografías e ilustraciones, asícomo su combinación en la retícula para la obtención de un pesovisual adecuado a los resultados deseados.Por su parte, el objeto de estudio de la lecturabilidad está másrelacionado con el análisis y medición del texto mismo, a partir defórmulas de medición de lecturabilidad creadas al inicio de los años de1920. Su aplicación inicial puso el acento en los estudios depedagogía, en los análisis de texto de los libros didácticos y manualesescolares, y su clasificación según ciertos índices de medición de ladificultad de los textos. El comienzo de la aplicación de las fórmulasde lecturabilidad ocurrió en los años 1920 con los manuales escolares,pero luego fueron utilizadas también por los gobiernos, como porejemplo en los exámenes de admisión de soldados en el ejércitonorteamericano, en que se exigía a los aspirantes cierto nivel dealfabetización para que pudiesen ingresar (DuBay, 2004). Lasfórmulas de lecturabilidad empezaron a ser aplicadas a los textosperiodísticos hacia los años de 1940 por la Associated Press, seguidapor otras agencias norteamericanas. Pero ya veremos más adelante que
  6. 6. hablar de lecturabilidad en el ámbito periodístico es un asunto máscomplejo: un periódico no es un simple medio textual, sino que setrata de un medio hibrido, una serie de folios compuestos porelementos tipográficos, gráficos e infográficos (SUÁREZCARBALLO, 2008). Las fórmulas aplicadas a los textos periodísticosno consideran las variables relacionadas con los elementos delegibilidad, también fundamentales en un medio tan específico comoel periódico.A lo largo del siglo XX han sido creadas muchas fórmulas para medirel índice de dificultad (o de lecturabilidad) de un texto. La másutilizada hoy día es la Flesch Reading Ease Formula, sobre la cualhablaremos más adelante. Las fórmulas en general utilizan comovariables el número de palabras por frase, frecuencia de uso depalabras pertenecientes a la lista de vocabulario básico (según cadaidioma), presencia de palabras concretas y abstractas, etc. Con ello seobtiene un valor que, de acuerdo con un índice previamenteestablecido, indicará el nivel de dificultad del texto. Otra herramientade medición de lecturabilidad distinta de las fórmulas es elprocedimiento de Cloze, en el que se borra la quinta palabra de cadafrase de un texto, dejando espacios de mismo tamaño para que ellector los rellene. El número de aciertos indica el índice de dificultaddel texto. Otra diferencia en el procedimiento de Cloze es el hecho deque los resultados son obtenidos a partir de un lector, es decir, que eltexto no es medido en sí mismo, sino que se obtiene a través de unintermediario, lo que hace con que este procedimiento sea consideradopor muchos como menos fiable que otras fórmulas, que analizan eltexto directamente.Así pues, en este trabajo me propongo perfilar los conceptos delegibilidad y de lecturabilidad, ya que en las publicaciones académicasno es infrecuente la confusión entre ambos términos. Pretendo,asimismo, delimitar los objetos de análisis de ambos conceptos,puesto que resultan de especial interés para su posterior aplicación enel análisis de los textos distribuidos mediante pantallas digitales y, enparticular, a través de dispositivos móviles. A la vez, pretendo
  7. 7. demostrar que en lo que se refiere al periodismo y su lenguaje, los dosconceptos son complementarios para el análisis y desarrollo de unmensaje periodístico eficaz. En definitiva, mi intención con estetrabajo de investigación es crear la base para una futura nuevaherramienta de análisis de variables pertenecientes a los dos ámbitos(diseño y texto) y aplicar ambos a los estudios de eficaciacomunicativa de los periódicos impresos, digitales y móviles.El hecho de que el objeto de estudio sea el periódico obliga más quenunca a unir los dos conceptos para obtener resultados consistentes. Elperiódico es el medio hibrido por excelencia: un conjunto deelementos (textos, fotos, ilustraciones, infográficos) que poseen el retode informar el lector de la manera más eficaz posible (SUÁREZCARBALLO, 2008). Más que en cualquier otro medio, en elperiódico está claro que no se debe discutir sobre el formato demanera aislada del contenido, y viceversa. Los dos estáninseparablemente conectados (BERRY, 2004).Una vez definidos los dos conceptos, la última parte de este trabajo deinvestigación se dedica a analizar el proceso de la lectura de los textosdigitales, es decir, cómo se aplican los conceptos de legibilidad ylecturabilidad al ámbito de la escritura digital. La importancia deenfocar el trabajo en el contexto digital y móvil es fundamental, porestar más de acuerdo con la realidad del actual público consumidor denoticias 2 (Pew Internet, 2010; Glotz, Bertschi, Locke, 2005). Además,este trabajo pretende ser un preludio para el objeto de análisis de unafutura tesis doctoral, en la que se va a investigar sobre las versiones“móviles” de los periódicos y en ellas aplicar los mismos estudios delegibilidad/lecturabilidad, pero añadiendo las nuevas variablescorrespondientes a los soportes digitales, como por ejemplo el tamañode pantalla, CFF (“critical flicker fusion”) o fatiga visual, el contrastey la luminosidad de pantalla, el material de la pantalla (LCD, e-ink,etc.), la facilidad de uso y su portabilidad. Se pueden encontrar                                                            2  “Mobile Access 2010”: http://www.pewinternet.org/~/media//Files/Reports/2010/PIP_Mobile_Access_2010.pdf 
  8. 8. diversas publicaciones académicas de universidades asiáticas que dancuenta de pruebas de lectura en voz alta desde aparatos móviles connumerosos estudiantes utilizando variables semejantes a estas. Perolos resultados obtenidos en estos estudios no sirven como apoyo, puesademás de estar escritos en caracteres chinos, en estos estudios no seutiliza ninguna de las conocidas fórmulas de medición delecturabilidad, de manera que los resultados no son satisfactorios parael caso occidental, ya que no solamente tenemos un alfabeto distinto,sino que el modo de leer los textos es totalmente distinto (de laizquierda hacia la derecha e de arriba hacia abajo).Otra de las cuestiones que se proponen en este trabajo es comprobar siel mismo contenido textual posee los mismos índices delegibilidad/lecturabilidad en distintos soportes (en el caso, impreso ydigital). La hipótesis inicial es que la experiencia de la lectura, tantodesde el punto de vista de la atención como desde el punto de vistafisiológico, no es la misma. Se supone que el mismo mensajepresentado en soportes distintos ofrecerá índices delegibilidad/lecturabilidad bastante divergentes.Es posible que las conclusiones obtenidas en este trabajo deinvestigación justifiquen la propuesta de un nuevo lenguaje textualdigital para los nuevos suportes. Sobre todo un nuevo lenguajeadecuado a la cultura de la multitarea y del carácter de déficit de laatención en que vivimos (Nordenson, 2008). Vivimos en un contextoen el que el caos informativo y la gran cantidad de ruido hacen quedediquemos cada vez menos tiempo a consumir noticias e informacióncon la profundidad y atención debidas (Nordenson, 2008). Se nota unagran preocupación por parte de los periódicos en los aspectos visualesy de diseño de sus marcas, siempre más atractivos a los ojos del lector,además de los crecientes formatos publicitarios que ocupan laspáginas de noticias, que poco contribuyen para que el lector se fije enla información. Este desarrollo en el tema de la legibilidad parece nohaber sido acompañado por un mayor desarrollo de la lecturabilidadde los textos informativos digitales. Con un público cada vez másconsumidor de contenidos digitales (por no decir de contenidos
  9. 9. móviles), el cuidado por utilizar un lenguaje propio de los nuevoscanales, y por tanto más eficaz desde el punto de vista de lacomunicación, parece ser fundamental (Salaverría, 2005).Así como en los años 1990 la vanguardia de los contenidos digitalesestuvo marcada por el nacimiento de la World Wide Web, culminadala primera década del siglo XXI son los dispositivos móviles los quemarcan los principales desarrollos (Levinson, 2004). Esto invita acentrar nuestra tesis doctoral en este tipo de plataformas digitalesemergentes. Por otra parte, desde una perspectiva meramenteempresarial, el análisis del potencial de los contenidos informativosdistribuidos mediante móviles resulta especialmente conveniente.Frente a la cultura del “gratis total” que presidió la emergencia de laWeb, en las plataformas móviles existe cierto hábito de pagar porcontenidos, lo cual abre nuevas posibilidades de negocio a lasempresas periodísticas.Así pues, en el contexto actual, parece especialmente pertinenteinvestigar respecto del lenguaje y la escritura de los contenidosinformativos para dispositivos móviles. Esta investigación podrá tenercomo consecuencia la propuesta de ciertas reglas o directrices paraeste nuevo lenguaje desde el punto de vista de su eficaciacomunicativa.En el primer capítulo voy a presentar el concepto de lecturabilidad(readability): qué significa en términos científicos, su historia de losaños de 1920 hasta finales de los años 1980, estudios realizados enotros idiomas bien como fórmulas, variables comúnmente utilizadas ylas fórmulas más adecuadas según el objeto de estudio.En el segundo capítulo abordaré del concepto de legibilidad(legibility): hablaré sobre la tipografía, base de todo trabajo de diseñoeditorial; sobre el comportamiento del ojo humano mientras lee; sobreel diseño periodístico, el conjunto de sus elementos tipográficos,gráficos e infográficos y el comportamiento del ojo en la página de unperiódico.
  10. 10. En el tercer y último capítulo hablaré sobre la legibilidad y lalecturabilidad aplicadas a la lectura de textos digitales. Comentaréestudios anteriores que comparan la lectura desde una pantalla deLCD con la lectura del texto impreso y propondré como herramientade análisis de contenidos informativos móviles la metodología COSTA20, convenientemente adaptada al futuro objeto de estudio.Así pues espero con este trabajo de investigación establecer losfundamentos de la legibilidad y de la lecturabilidad, además decomprobar lo distinto que es la experiencia de lectura según el soporteelegido. Espero utilizar las conclusiones sacadas aquí para en el futurotrabajo de la tesis a la hora de realizar el análisis de los contenidosmóviles.
  11. 11. 1. La lecturabilidadEn este capítulo voy a definir qué es la lecturabilidad y su rama deinvestigación. Presentaré un breve histórico del desarrollo de estametodología a lo largo del siglo XX y las principales fórmulas, biencomo las funciones propias de cada una.1.1 DefiniciónEl término lecturabilidad, como ya mencionado en la introducción, serefiere más bien al texto en sí mismo. El enfoque no está en el lector,sino que en el material textual. La lecturabilidad entonces es medida apartir del material mismo, su contenido y su forma textual. Variablescomo tipos gráficos y color en este caso no son consideradas. Elobjetivo de los estudios de lecturabilidad al fin y al cabo siempre es elde encontrar un nivel optimo de redacción del texto, accesible alpúblico al que está dirigido (HENRY, 1987). Aunque al leer estaprimera parte del trabajo de investigación se pueda recordar al autordel libro de análisis poética cuyas páginas son rotas por el actor RobinWilliams y sus alumnos en la película La sociedad de los poetasmuertos 3 , escandalizado con la manera cuadriculada de se analizar untrabajo artístico que es el de la escritura, merece la pena prestaratención a los estudios realizados a lo largo del siglo XX, así como alos resultados obtenidos y su aplicación práctica.Es importante subrayar que el emisor (en el caso, el escritor) escribecon el objetivo de que lo que haya escrito él sea placentero ycomprensible para su público. Para los que escriben “to impressrather to express” las análisis de lecturabilidad no tienen sentido                                                            3  Dead Poets Society (1989), dir. Peter Weir 
  12. 12. (KLARE, 1963) 4 . Esta es una de las razones por las cuales suelenaplicar las fórmulas de lecturabilidad a libros didácticos y a periódicosimpresos. En el primer caso se puede establecer el nivel de enseñanzaal que debe ser clasificado el material. En el segundo caso, comoenseña el ejemplo de un informe realizado por United Press en 1945,es de gran interés para el periódico saber si el contenido producido esuna lectura agradable y comprensible al lector. (Readability in newswriting, 1945).Algo que se da por supuesto en este estudio es el hecho de que no seva a considerar la mayor o menor lecturabilidad de un contenido enfunción del tema a que se refiere. Por supuesto que un experto endeterminado tema se sentirá más atraído por un texto del mismoasunto y lo comprenderá con más facilidad que otro que lo conozcapoco. De todas formas, entre dos textos relacionados al mismo asunto,aunque sea algo muy específico, el más accesible al lector será el queposea el estilo más sencillo y directo.De hecho, “medir” el nivel de lecturabilidad no es algo sencillo,mucho menos completamente fiable. El proceso de la lectura yasimilación del contenido leído es demasiado particular como para serdefinido con precisión y acierto. Así, es importante tener claro que lasdiversas fórmulas de medición que veremos más adelante son unrecurso imperfecto para obtener una indicación respecto a lalecturabilidad de un texto: “A la décharge des chercheurs, il faut cependant admettre que la compréhension de la lecture constitue probablement un des rendements spécifiques les plus difficiles à mesurer de manière adéquate. Le processus est mal connu et les modèles visant à le décrire sont souvant contradictoire: ils ne considèrent pas l’ensemble                                                            4   Un  ejemplo  interesante  son  los  dos  textos  en  lengua  francesa  considerados  los más difíciles de ser leídos: en segundo lugar está una obra de Proust y en primero un documento ministerial francés, ambos escritos sin la mínima intención de atingir el gran público. (HENRY, 1987) 
  13. 13. du phénomène, mais s’attachent plus particulièrement à un ou plusieurs aspects” (Henry, 1987:49).Aún, las fórmulas de lecturabilidad no deben de ser consideradascomo referencia para la definición de lo que es la buena escritura o elbuen estilo literario del material analizado. Las fórmulas delecturabilidad no deben de ser utilizadas como directrices para untexto que va a ser escrito. Ellas sirven sobre todo para clasificar untexto después de haber sido escrito.KLARE (1963) establece algunos principios para se escribir de modocomprensible. En primer lugar, comenta sobre el acto de la escritura:“(…) In short, writing is an art and not a science. Certain principlescan be taught and followed, however, and something is known of theireffect.” (1943, 48). De hecho, es extremadamente difícil definir lo quees la buena escritura. Sin embargo, algunos aspectos básicos puedenser establecidos. Uno de ellos es el conocimiento adecuado del perfildel lector. Si el emisor quiere que su mensaje sea bien recibido ycomprendido por el receptor debe de conocer algo de su público. Elotro caso, el del escritor que escribe sin preocuparse con lacomprensión del receptor (como ya mencionado en este capítulo) nointeresa para este estudio.Otro principio fundamental es el propósito del escritor, o emisor. Elescritor tiene que saber lo que pretende conseguir con lo que va aescribir. El emisor debe de ayudar al lector a que consiga leer con máseficacia.Un tercer principio tiene que ver con la selección de las palabras quevan a componer el texto. Se puede tener como criterio: la selección depalabras más comunes aprendidas en los inicios del aprendizaje;palabras cortas en vez de un sinónimo más largo y complejo; palabraspropias al idioma vernáculo en vez de términos de origen anglosajona,griega o normanda; términos no técnicos cuando posible; sustantivosconcretos o definidos, a diferencia de términos abstractos. (KLARE,
  14. 14. 1963; Readability in news writing, 1945) No son estas reglas rígidas,sino más bien nociones sobre algunas características de redacción quehacen del texto algo más accesible al lector.Hay un cuarto principio, relacionado a la construcción de la frase. Elfactor principal en este caso es la largura de la frase, pero hay tambiénotros elementos como por ejemplo frases que contienen pocasoraciones preposicionales y frases que contienen pocas construccionescompuestas, complejas o compuestas-complejas (KLARE, 1963).No es el caso de crear frases lo más cortas posible, tampoco deescribir solamente frases cortas. Lo importante es tener muy claro elperfil del lector y realizar un texto harmoniosamente compuesto porfrases largas y cortas. KLARE y el jefe de redacción de la UnitedPress en su informe 5 comentan que lo importante es buscar manteneruna media constante de extensión de frase, tan corta como exija lasituación.Un quinto principio establecido por KLARE y también comentado porFLESCH indica el uso de un estilo que posea alto índice de interéshumano, es decir, humanizar el contenido escrito con informacionespersonales. Lo que han comprobado estos autores es que el contenidomás humanizado atrae más el lector que un contenido impersonal:“people are interested in people, so naming people and using otherhuman interest words in a story makes the story easier to read”.(memo nº2, Readability in news writing, 1945). Este principio explicaporque el mayor interés del público por novelas literarias que por lostextos científicos: hay más calidad en el aspecto humano en aquél queen este.Como ya dicho antes, el uso previo de alguna fórmula delecturabilidad puede resultar en un texto demasiado mecánico y quitarla individualidad de su estilo. El escritor no debe de preocuparse por                                                            5  Readability in News Writing, 1945. Informe realizado a pedido de la Associated Press con el propósito de medir los índices de dificultad de las noticias producidas. 
  15. 15. la lecturabilidad en el momento de la escritura, sino con el orden delas ideas y el énfasis que pretende poner en ellas (KLARE, 1963).El emisor debe de analizar la lecturabilidad al terminar un primerborrador del texto. Este es un buen momento en el que se puedeaplicar una fórmula. El resultado obtenido ayudará al escritor avisualizar si el resultado está de acuerdo con el nivel de audiencia ono. Si el escritor se da cuenta de que no conseguirá llegar a su público,es necesario realizar una revisión del texto. Durante la revisión no sedebe utilizar ninguna fórmula, como durante la primera versión, hastaporque las fórmulas ofrecen solamente una noción general de ladificultad del contenido, y un trabajo de revisión requiere más que unsimple cambio en los niveles de complejidad. Se da por supuesto quelos cambios en la escritura del texto, bien como la manera de hacerlos,dependen del escritor, es decir, que no hay un manual de reglas fijadaspara hacer de un texto más asequible. A menudo, el simple hecho dereducir frases y sustituir palabras por otras más sencillas puede ayudara bajar los índices de lecturabilidad, pero a la vez puede resultar en untexto más pobre en términos de calidad (KLARE, 1963).Una vez revisada la primera versión se aconseja realizar una segundaverificación para comprobar si el material posee el nivel delecturabilidad deseado. Con la practica el numero de verificaciones sereduce, pues el escritor termina por poseer una noción de lo que haceun texto más o menos comprensible.El procedimiento de revisión de texto presentado arriba está enfocadoen el escritor y en el uso que este puede hacer de las fórmulas. Para elcaso de los editores o jefes de redacción que utilizan fórmulas, hayotra responsabilidad añadida: evitar que haya un cambio designificado en el texto. El contenido del texto no debe ser cambiado ysiempre será una responsabilidad del autor hacerlo. Lo que le toca aleditor es hacer correcciones en la estructura del texto (KLARE, 1963).1.2 Breve historia de los estudios de lecturabilidad
  16. 16. Resulta complicado poner fecha de inicio a la lecturabilidad en sentidoamplio. El ser humano, ser social y por lo tanto comunicativo, a partirdel momento en el que empieza a relacionarse con su entorno deseaintrínsecamente que su mensaje sea bien comprendido (KLARE,1963).Ya en términos académicos y más en concreto sobre las fórmulas delecturabilidad se puede decir que tienen su inicio en los comienzos delsiglo XX en los Estados Unidos, y por lo tanto las primeras fórmulasde lecturabilidad creadas están enfocadas al idioma anglosajón. Ya severá que las fórmulas de lecturabilidad están directamente ligadas alidioma del texto analizado, de manera que siempre habrá que haceradaptaciones de las fórmulas según las particularidades de cadaidioma. Aprovecho aquí para hacer un paréntesis y comentar que nohan sido encontrados estudios de lecturabilidad en el ámbito de lalengua portuguesa, de manera que en el futuro trabajo de la tesis otraaportación sería adaptar alguna de las fórmulas de lecturabilidad alidioma portugués.Un otro obstáculo a la investigación sobre lecturabilidad es que senota que hubo una intensa ola de publicaciones entre los años 20 y 70del siglo XX y escasa bibliografía contemporánea. De hecho, casi nohubo cambios o nuevas interpretaciones respeto a la lecturabilidad ysus fórmulas en los últimos treinta años, lo que no parece ser algopositivo, sobre todo por tratarse de un asunto como el lenguaje, quecambia de manera tan dinámica. Así, aunque ya se haya notado antesel exceso de citas, merece la pena justificar aquí que para los estudiossobre lecturabilidad se utiliza en este trabajo la obra de George Klarecomo obra principal de referencia, por ser este autor uno de los másimportantes recopiladores del tema y por estar disponible en labiblioteca donde se realiza este trabajo. Quizás por ser un temaconsiderado “démodé” no haya una amplia bibliografía en labiblioteca. Otras publicaciones de la revista Journalism Quarterly sontambién citadas en este trabajo, por presentar conceptos de fórmulas ysu aplicación a la praxis periodística. Otro autor, Georges Henry,también será bastante citado por su importante aportación a la lengua
  17. 17. francesa (adapta al francés fórmulas creadas para la lengua inglesa) ypor tratar del procedimiento de Cloze, un método muy eficiente parase medir la lecturabilidad.HENRY (1987) presenta una tabla donde muestra las diversasfórmulas desarrolladas a lo largo del siglo XX, sus autores, así comosus variaciones hechas a medida de cada idioma 6 . Hay estudios yfórmulas desarrolladas en las lenguas inglesa, francesa, alemana,holandesa, española y sueca. HENRY (1987) aporta en su trabajo unanueva variación adaptada al idioma francés. Según HENRY, laprimera fórmula de lecturabilidad fue criada en 1923 por Lively yPressey. En esta fórmula se clasificaba cada palabra según el índice decorrespondencia a su frecuencia en la lista de vocabulario básico deThorndike. La media final indicaba el índice de dificultad. Poco apoco las fórmulas se hacen más sofisticadas y más variables entran enjuego. La fórmula de Vogel y Washburne de 1928 ya presenta unaverdadera ecuación para calcular el índice de lecturabilidad. Pero engeneral las fórmulas manejan variables más o menos semejantes:numero de palabras por frase, largura de frase, media de palabrasconcretas o abstractas. La fórmula más conocida hoy en día y másutilizada es la de Rudolph Flesch (1943), por ser considerada muyprecisa y a la vez de cálculo muy rápido. En el anexo 1 se puede veruna tabla elaborada por Henry (1987) sobre las fórmulas delecturabilidad a lo largo del siglo XX 7 .Se puede notar a partir de la tabla algunos elementos comunes entrelas distintas fórmulas, y llega a ser una cuestión de sentido comúnreconocerlas como variables realmente determinantes en el ámbito dela lecturabilidad desde el punto de vista del estilo: largura de frases,frecuencia de palabras ausentes en las diferentes listas de vocabulariobásico, puntuaciones y largura de palabras por números de sílabas, etc.                                                            6  Importante subrayar que la tabla fue realizada en 1987. Pero DuBay (2004) tampoco presenta muchos más avances en términos de fórmulas. 7  As referências a nivel escolar são feitas em la tabla com base nos padrões franceses. Hay que plantear la cuestión si se debe hacer los ajustes al sistema de enseñanza español o portugués. 
  18. 18. Todo este proceso de matematización de la análisis de textoevidentemente es limitado, ya que la escritura y la asimilación delcontenido leído son procesos bastante más complejos, como ya hemencionado antes (KLARE, 1963). Sin embargo las fórmulasaplicadas parecen haber enseñado resultados bastante satisfactorios alo largo de los años, sobre todo en análisis de contenido educativo,documentos y noticias. El caso del periódico es un poco máscomplejo, aunque hayan hecho estudios de lecturabilidad deperiódicos con base en fórmulas 8 . Trataremos sobre este asunto másadelante: lo que ocurre es que el periódico, por ser un medio híbrido(SUÁREZ CARBALLO 2008) requiere un análisis más detenido ycon otros tipos de variables. De momento es importante queanalicemos rápidamente los momentos históricos de los estudios delegibilidad, sus distintos enfoques y las divisiones por periodos segúnalgunos autores.Como mencionado en el comienzo de este ítem, KLARE (1963)comenta que la preocupación por hacer del contenido algocomprensible, “lecturable”, existe desde hace mucho tiempo. El autorencuentra entre los Talmudistas del siglo X un sistema de recuento depalabras e ideas para que pudiesen utilizar la frecuencia de ocurrenciapara distinguir significados comunes de los infrecuentes. Luego entrealgunos que trabajaban en el ámbito de la docencia en el siglo XIXdemuestran gran interés con respecto a la comprensión del contenidoescrito. F. W. Kaeding, un alemán, elabora un contador de palabras en1898 y relaciona el vocabulario con dificultad de lectura y estableceun vocabulario de base. N. A. Rubakin, ruso, realiza una recopilaciónde 1.500 palabras familiares en 1889. Eso demuestra como ya en estaépoca había interés no solo por las listas de vocabulario, sino que porun entendimiento del lenguaje común de una sociedad. El trabajo deelaboración de listas de vocabulario básico preparó para lo que seríasin duda la más importante ocurrencia no período previo al de laelaboración de fórmulas: la publicación en 1921 de The Teacher’s                                                            8  READABILITY IN NEWS WRITING ; report on an experiment by United Press. 1945, United Press Associations 
  19. 19. Word Book de E. L. Thorndike. Sus clasificaciones de frecuencia deocurrencia de palabras en medios impresos no solamente influyó en laenseñanza en las escuelas pero también ofreció la base para el trabajode Lively e Pressey en 1923 a la hora de desarrollar el primer métodode medición de lecturabilidad que realmente puede ser consideradouna fórmula. Como indica la tabla de Henry (1987), muchos otrosestudios subsecuentes fueron realizados basados en los libros deThorndike (KLARE,1963; HENRY,1987).En general se está de acuerdo que el vocabulario es un factorimportante cuanto a la dificultad de lectura. Sin embargo otrosintentos han sido hechos para aislar otras variables. Rubakin señala eluso excesivo de frases largas como una fuente de dificultad. Pero fueL.A. Sherman, profesor de literatura inglesa, y sus alumnos, los queestudiaron la largura de las frases en los textos de manera cuantitativacomo indicador de estilo. De hecho, descubrieron que la largura de lasfrases había disminuido a lo largo de los últimos años, deaproximadamente 50 palabras durante el período inicial (hacia elperíodo Isabelino) hasta aproximadamente 23 en su época. Conrelación a esto descubrieron una correspondiente disminución depredicación o un aumento en la extensión de las frases simples en laescritura. Sin embargo, por alguna razón los creadores de las primerasfórmulas no consideraron la largura das frases. Tampoco hicieron casoa H. D Kitson, psicólogo, que descubrió que tanto la largura de laspalabras, en termos de números de sílabas, como la largura de lasfrases, e términos de número de palabras, eran más largas enpublicaciones mas eruditas 9 (KLARE, 1963).El uso de la largura de las sílabas como índice de medición dedificultad de las palabras llegó de manera independiente por M. V.Bear. Ella descubrió que el porcentaje de palabras monosílabas en unmuestreo de lectura ofrecían un índice correcto de dificultad delectura. Ella también descubrió una alta correlación entre la largura de                                                            9  H. D Kitson compara los dos públicos: el del erudito Chicago Evening Post con el popular Chicago American, y la Century Magazine con la American Magazine y a partir de este estudio obtuvo el resultado descrito arriba. 
  20. 20. una palabra e su frecuencia de uso. Su trabajo no pasó inadvertido: G.R. Johnson lo utilizó a la hora de desarrollar su metodología declasificación escolar según la dificultad. Sin embargo, es curioso notarque el merito por haber encontrado una correlación entre tamaño depalabra y frecuencia de uso acostumbra a ser atribuida en general a G.K. Zipf, cuyo trabajo apareció ocho años después.Otros dos sucesos más a mediados de los años 1920 merecen atenciónpor su aportación al desarrollo de los estudios de lecturabilidad. Elprimer fue el impulso dado por los bibliotecarios a la corriente de losadeptos a los estudios de lecturabilidad. Mientras los pedagogosestaban inicialmente más interesados en materiales didácticoscomprensibles para los niños, los bibliotecarios hacían campaña pormateriales textuales comprensibles para los adultos. Dispersosesfuerzos individuales por descubrir libros accesibles al publicofueron reconocidos por la formación en 1925 del Sub Comité deLibros Legibles 10 de la Comisión de Biblioteca e Educación Adulta.Hay evidencia de interés por parte de los rusos en la misma época, conpreocupación primaria por la ilustración del Ejército Rojo.El segundo evento, también en 1925, fue la publicación de W. A.McCall y Lelah Mae Crabb, Standard Test Lessons in Reading.Aunque no haya sido usado en investigaciones iniciales, este conjuntode pasajes graduales de lectura fue posteriormente lo más utilizado ymás adecuado en términos de criterios disponibles para laconstrucción de las fórmulas de lecturabilidad (KLARE, 1963).1.2.1 Fórmulas de lecturabilidad: orígenes y criteriosSegún KLARE (1963), no es para nada sencillo explicar en quéconsisten las fórmulas de lecturabilidad: es muy difícil delimitar elámbito de actuación de estas fórmulas. Si se consideran como                                                            10  Sub‐Committee on Readable Books. 
  21. 21. fórmulas solamente las ecuaciones de regresión, muchos estudiosimportantes son excluidos. Si un criterio mas amplio es adoptado,como por ejemplo lo de que una fórmula es cualquier método demedida de lecturabilidad, queda complicado poner límitessuficientemente excluyentes.Esta situación llevó a la sustitución del término “fórmula” por el de“método” inicialmente (KLARE, 1963). Otros como DUNLAPutilizan “medida” o “técnica” (apud KLARE, 1963). Una de lasconsecuencias de esta discrepancia terminológica son los distintosnúmeros de “fórmulas” encontradas. Até o ano de 1959 KLARE(1963) encontrou 39, e indica que Chall encontrou 29 mientras queDUNLAP 56. Ya HENRY hasta la fecha 1981 registra 75 fórmulas,mientras que DUBAY (2004) comenta que hacia los años de 1980 yahabía más de 200 fórmulas. Ahí se nota el carácter controvertido delos estudios y fórmulas relacionados à lecturabilidad.Así se establece que el término “fórmula de lecturabilidad” se refieresobre todo a un método de medición creado con el fin de ser uninstrumento predictivo. El carácter del método y la intención del lectordeben de ser el de ofrecer estimativas cuantitativas y objetivas dedificultad a partir de trozos de textos escritos sin exigir que loslectores hagan tests de cualquier especie. Además, el método debe deser suficientemente genérico para ofrecer estimativas sobre unaextensión de aplicabilidad y dificultad y ser más que solamente unprocedimiento criado para medir algunos libros específicos, enespecial aquellos dentro de un nivel escolar. Así mismo, no es posibledescribir un procedimiento que saldrá igualmente bien para todas lasfórmulas.Como ya he comentado antes, una fórmula de lecturabilidad es unaherramienta metodológica que estima el probable éxito que tendrá unlector para leer y entender un texto escrito. Es predictiva en la medidade que ofrece una estimativa de dificultad del material textual sinrequerer que el lector lo lea o sea obligado a realizar tests sobre eltexto leído: “In other words, it provides the kind of information about
  22. 22. readability that a writer or teacher would have to judge throughexperience, or measure through a reading test” (KLARE, 1963:34).Si una fórmula debe prever la dificultad de un texto escrito, deben dehaber elementos en la escritura que estarán relacionados al éxito dellector desde el punto de vista de la comprensión. Estos elementospodrían estar relacionados a por lo menos cuatro ámbitos generales 11 :contenido, estilo, formato y organización. Listados en orden deimportancia, los dos primeros son claramente más importantes. Sinembargo, se verificó que el contenido, formato y organización nopodían ser desmembrados en elementos útiles de medida. Así, Gray eLeary, bien como otros investigadores, se concentraran en loselementos de estilo. Llegaron a contar 82 elementos de estilo quedesde su punto de vista eran potencialmente útiles, pero solamente 64podían ser contadas de modo fiable y tan solo 44 ocurrían confrecuencia en su muestreo lo suficiente para ser útil para análisis. Lasiguiente pregunta fue si estos elementos realmente relacionados a lafacilidad o dificultad de la lectura y en qué medida (KLARE, 1963).Para responder a esta pregunta es necesario tener una base de criteriospara relacionar el número de ocurrencias de un elemento al grado deéxito en la lectura. En el caso del estudio realizado por Gray y Learyel criterio fue un conjunto de tests de lectura con preguntas decomprensión de texto en cada uno. Los trozos de texto habían sidoclasificados según la dificultad, con criterios basados en el número depreguntas que aproximadamente 1000 lectores pudiesen respondercorrectamente. Entonces analizaron cada trozo de texto para verificarsi ciertos elementos de estilo ocurrían con mayor o menor frecuencia ala medida que los textos se hacían más difíciles. La amplitud de larelación para cada elemento fue expresada en un coeficiente decorrelación, como suele ser. La ultima etapa del trabajo de Gray yLeary fue combinar los elementos más previsibles de dificultad en unafórmula. Su método fue una ecuación de regresión que mide loselementos utilizados en relación a su aportación a la media general.(KLARE, 1963).                                                            11  Estudo realizado pelos professores GRAY e LEARY. 
  23. 23. El procedimiento de investigación y análisis de elementos potenciales,contaje e correlación de ocurrencia de los elementos con índices dedificultad en criterio de pasajes y la combinación en una fórmula deecuación regresiva puede ser definido como el padrón común para lacreación de fórmulas. Frecuentemente los elementos son escogidosbasados en la lógica o simplemente de manera empírica.Analogicamente, recentes desenvolvedores de fórmulas raramente sepreocuparam com uma análise tão ampla de elementos como Gray eLeary, e de fato não foi realmente necessário justamente por já haverexperiência acumulada na área (KLARE, 1963).Quizás la mayor variación haya sido respecto a los criteriosseleccionados, como se puede comprobar en la tabla de HENRY(1987). Sobre las variaciones de los criterios seleccionados entre lasdiferentes fórmulas, así como como elementos comunes que las unen,KLARE comenta: “The one thing common in each criterion has been the existence of a gradation of readability in the materials used. Beyond that, however, it has consisted of sets of judgements, reading speeds, comprehension tests, reading ability scores, and even readability scores derived from another formula or formulas. In relating the number of elements to the criterion, the early workers frequently used an inspection method; later workers have usually used the more refined technique of correlation. The later work also generally resulted in a regression equation formula, while in the earlier, an index number or normative table was common” (KLARE, 1963:36).1.2.2 Principales fórmulas de lecturabilidad
  24. 24. Algunos autores suelen clasificar por grupos las fórmulas según loscriterios de análisis o período histórico en el que fueron desarrolladas.HENRY clasifica los estudios sobre lecturabilidad y su consecuentedesarrollo de fórmulas en dos grupos grandes, según los criteriosexternos utilizados para la validación de las fórmulas. El primero, de1920 a 1960 y el segundo de los años 60 hasta la fecha de publicaciónde su estudio (1987). En el primer período los criterios utilizados sonla comprensión de los textos, la velocidad de lectura y la evaluaciónpor parte de los profesores y de los alumnos. En el segundo, elprocedimiento de Cloze tiene un papel preponderante (HENRY, 1987:41).Ya KLARE realiza una clasificación más detallada respecto a losperíodos: “early formulas” (1921- 1934); “detailed formulas” (1934-1938); “efficient formulas” (1938-1953); “especialized formulas”(1953-1959) 12 . La clasificación de KLARE va solamente hasta el añode 1959, y la de HENRY se extiende un poco más, hasta los años de1980. Así mismo, es más importante comentar sobre la clasificaciónde KLARE, una vez que fueron los años más fecundos para eldesarrollo de las fórmulas y en los años siguientes hubieron pocosavances significativos.1.2.2.1 Primeras fórmulas (1921-1934)Como he comentado arriba, es difícil definir con precisión cuandoexactamente surgió la primera fórmula en términos genéricos. Aunqueya hubiese a finales del siglo XIX y comienzos del XX estudios quemedian la largura de palabras y la largura de las frases (como p. ej. el                                                            12  Estos estudios realizados por George R. Klare llevan fecha de 1963, por lo tanto su clasificación termina en 1959. Así mismo, daremos más importancia a la clasificación de KLARE, una vez que el propio HENRY se apoya mucho en su trabajo. 
  25. 25. estudio de H. D. Kitson, ya mencionado antes) y que estos mismosestudios más tarde fuesen utilizados como objeto de investigación enlos estudios de lecturabilidad, Jeanne CHALL (1958) da crédito alprimer estudio cuantitativo de lecturabilidad a Bertha A. Lively y S. L.Pressey, cuyo trabajo sobre el peso del vocabulario en un texto fuepublicado en 1923 (KLARE, 1963:37). El método de Lively y Presseyfue diseñado para fornecer una estimativa de la dificultad delvocabulario, basado en un muestreo de 1000 palabras seleccionadassistemáticamente de un libro. El tiempo aproximado de análisis porlibro era de 3 horas. El procedimiento consistía en:1. Calcular la extensión del vocabulario: número de palabrasdiferentes2. Atribuir un índice de dificultad basado en la frecuencia de cadapalabra, semejante al libro de Thorndike (Teacher’s Word Book). Laspalabras más frecuentes en 1000 recibían un 10, las segundas másfrecuentes 9 y así por delante.3. Determinar las palabras de “valor cero”, es decir, el número depalabras que no están en la lista de 10000 palabras de Thorndike (elíndice de palabras pertenecientes al vocabulario básico, como ya hecomentado antes).4. Calcular el valor del índice medio ponderado: la media del númerodel índice de palabras de valor cero multiplicado por dos. Así, cuantomás alta la media del índice numérico, más fácil será el vocabulario.El trabajo de Lively y Pressey luego incentivó a otros investigadores amedir la dificultad de la lectura en los libros infantiles. Washbourne yVogel utilizaron la fórmula de Lively y Pressey para analizar 700libros que habían sido clasificados por por lo menos 25,000 de un totalde 37,000 niños como siendo algunos de los títulos leídos durante elaño lectivo que más les había gustado. La media obtenida por un niñoque había leído e al que le había gustado la obra podía entonces serconsiderada e utilizada como nivel de enseñanza. Esta clasificación denivel de enseñanza estaba relacionada al factor de valor cero en la
  26. 26. fórmula de Lively-Pressey y el coeficiente sorprendente de .80 fueobtenido (KLARE,1963).El trabajo de Washburne y Vogel fue importante no solamente porquefue el primer estudio de validación de una fórmula utilizando uncriterio externo, sino también porque forneció una base sobre la cualestos otros autores pudieron construir sus propias fórmulas delecturabilidad. Vogel y Washburne primero seleccionaron pasajes en152 de los 700 libros de su lista de manera que el muestreo reducidorepresentase con precisión el grado de dificultad de los libros de 3º a9º cursos. Entonces analizaron los pasajes de acuerdo con loselementos de estilo potencialmente previsibles cuanto a la dificultad,analizaron diez de estos cuidadosamente y por fin utilizaron 4 en sufórmula final. KLARE explica el procedimiento: “Vogel and Washburne Systematically sample 1000 words of the book to be analyzed, noting prepositions; Count the number of different word in 1000 (x2); Count the total number of prepositions (x3); Count the total number of words not on the Thorndike list of 10,000 (x4); Count the number of simple sentences in 75 sample sentences (x5); Apply in the regression equation: X1 (reading score)= .85x2 + .101x3 + 604x4 + .411x5 + 17.43 ” (KLARE, 1963:39).KLARE considera que esta fórmula posee particular importanciaporque además de ser semejante a las fórmulas clasificadas como
  27. 27. “modernas”, también presentó índices que correspondían a los 0.845obtenidos con los tests de lectura con niños que habían leído los librosseleccionados.Otro estudio de lecturablidad que aparece en 1928 es el de EdwardDolch. Consiste en un método para medir la “carga de vocabulario”.Dolch analizó una serie de libros de texto entre el 1er y el 5º cursos,utilizando los siguientes índices de dificultad: “Dolch Percentage of different words; Percentage of difficult words (using his combined word study list); Degree of difficulty of words; Median frequency of difficult words; Degree of difficulty for supplementary reading” (KLARE,1963: 40).Dolch no hizo una combinación de índices en forma de estadística,sino que sugirió que más de uno de ellos fuese utilizado.En esta misma época el trabajo de A. S. Lewerenz estaba a punto deaparecer. Aunque reconozca la influencia de Washburne y Vogel, sumedida de lecturabilidad fue una de las más inusitadas en la historiade la lecturabilidad. KLARE lo explica: “Lewerenz – first technique Take a systematically spaced sample of 1000 words and determine the number of different words;
  28. 28. Tabulate the number beginning with each letter of the alphabet, and get a total for the entire alphabet; Determine the percentage of words beginning with ‘w’, ‘h’ and ‘b’ – these are easy words; determine the percentage beginning with ‘i’ and ‘e’ – these are hard words 13 ; Consult a table of norms to get a value corresponding to each percentage; Average the five values; this provides a grade-placement score for vocabulary” (KLARE,1963: 40).Ya la segunda técnica de Lewerenz fue una completa renuncia a suprimera. En vez de tabular palabras que empezaban por ciertas letras,lo sustituyó por: “Lewerenz – second technique Vocabulary difficulty – the ratio of simple Anglo- Saxon words to difficult technical and special meaning words of Greek an Roman derivation; Vocabulary diversity – the ratio between words appearing in ‘Clark’s first 500’ and the total number of different words use” (KLARE, 1963:41).Una contaje de cada uno de estos elementos ofreció índices de nivelde vocabulario separados. Los índices obtenidos en diversos tipos de                                                            13  Otra vez más la cuestión del idioma tiene un papel de extrema importancia en las investigaciones sobre la lecturabilidad. En este caso el autor se refiere a palabras fáciles y difíciles del idioma anglosajón. En el caso del castellano (o del portugués, según el objeto de análisis de la futura tesis) habría que buscar por alguna lista de vocabulario básico o estudio ya realizado sobre la lecturabilidad. 
  29. 29. contenidos periodísticos ofrecieron una variedad considerable y yaprevista.Lewerenz en 1935 añade el elemento “interés de vocabulario”, quesegún él mismo consiste en una estimativa de palabras imageticas osensoriales utilizadas por el autor. En 1939 añade aún los elementosde palabras polisílabas y de masa de vocabulario.KLARE comenta sobre la dificultad para evaluar el método deLewerenz, por haber ofrecido poca información respeto al desarrollo,validación e aplicación de su fórmula.Otro método de medición clasificado en el grupo de las “EarlyFormulas” es el de Johnson, dirigido sobre todo a los niños. KLARElo explica: “Johnson Select thirty 100-word samples systematically throughout the book to be analyzed; Count the number of polysyllabic words; Determine the percentage of polysyllabic words” (KLARE, 1963:42).Este es un método sencillo y fiable, además de ofrecer resultadosrápidos. Johnson justifica el uso de las variables al afirmar que losestudiantes comprenden mejor un texto de palabras monosílabas queotro cargado de palabras polisílabas. Además, el aumento porcentualde palabras polisilabicas genera disminución de la frecuencia deThorndike.1.2.2.2 Fórmulas detalladas (1934- 1938)
  30. 30. Cuatro nuevas fórmulas de lecturabilidad son creadas en el año de1934. La primera entre ellas, la de Ralph Ojemann, investiga lacapacidad de lectura entre adultos e el factor más asociado a ladificultad de lectura. El siguiente trabajo que surgió en el mismo añofue el estudio de Dale y Tyler sobre los factores que influyen en ladificultad de lectura en los adultos con habilidad de lectura limitada.Es interesante enseñar aquí los factores determinantes de dificultadsegún Dale y Tyler, agrupados por KLARE: “Dale and Tyler 1. Technical vocabulary – words known to readers; 2. Easy words – 769 words common to Thorndike’s first 1000 and to the word list of the International Kindergarten Union; 3. Hard, nontechnical words – unfamiliarity rating based on use of Dale’s list of 8000 words for pupils in grades 4, 6, and 8; 4. Type and length of sentences used – simple, complex, and compound; 5. Number of clauses and prepositional phrases; 6. Number of personal pronouns; 7. Number of monosyllabic words; 8. Other (miscellaneous) factors” (KLARE, 1963:46).Otro estudio interesante realizado en el año 1934 fue el de McClusky,uno de los pocos investigadores a utilizar el criterio de velocidad delectura en vez del de comprensión de texto como índice delecturabilidad. Por fin llegó a la conclusión que los siguientes factorespueden ser elementos que contribuyen para la dificultad:
  31. 31. “McClusky Number of ideas per 100 words; Number of letters per word (average); Number of words per sentence; Number of various types of nouns used (technical versus nouns as names of common objects” (KLARE,1963:47).McClusky concluyó que la dificultad varia según el asunto del quetrata el texto (novelas o ficción suelen ser más fáciles, física másdifícil), pero que también los textos considerados fáciles tenían máspalabras cortas y concretas, bien como frases cortas y simples. Sobrela variable “numero de ideas en cada 100 palabras” no se encontróninguna diferencia entre el material fácil y el difícil.Otro estudio interesante realizado en la misma fecha es el de Gray yLeary, con la publicación de su libro What Makes a Book Readable. Elenfoque de su estudio va también dirigido al publico adulto concapacidad de lectura limitada. Así, construyeron un examen de lecturallamado “Adult Reading Test”, en el que hay citas de ficción y noficción y el lector tiene que contestar a preguntas sobre los textosleídos. Llegaron a un resultado de 20 elementos que estabanrelacionados a la lecturabilidad de manera significativa. La etapa finalconsistió en combinar cinco de los veinte elementos en una ecuaciónpara se poder prever el índice de lecturabilidad. Klare explica elprocedimiento para se utilizar la fórmula: “Gray and Leary Select a passage of 100 words from each chapter of a book to be analyzed;
  32. 32. Analyze each passage to determine: a. Number of personal pronouns (x5), b. Number of different hard words not common to the Dale list of 769 words (x2), c. Average number of words per sentence (x6), d. Percentage of different words (x7), and e. Number of prepositional phrases (x8); Calculate de average occurrence of each element for the book as a whole; Substitute the obtained values in the equation: X1= - 0.1029X2 + 0.009012X5 – 0.02094X6 – 0.3313X7 – 0..1485X8 + 3.774 Solve the equation for X1, which is the average comprehension score a group of adults of limited reading ability probably would make if tested on the content of the book” (KLARE, 1963: 48).Sobre esta misma fórmula Gray y Leary hacen variaciones después(como indicado en la tabla de Henry), pero esta es la primera formulay la más significativa.En 1935 se publica el trabajo de Elizabeth Morris y DorothyHalverson, que consiste en medir la lecturabiliad desde las palabras,clasificadas por grupos (palabras básicas o fundamentales; palabrasconcretas aprendidas en la convivencia y la enseñanza; palabrasabstractas). Es una técnica bastante distinta de las otras, además depoco accesible, así que no obtuvo mucha popularidad.1.2.2.3 Fórmulas eficientes (1938- 1953)
  33. 33. A partir de los años de 1938 las fórmulas parecen dar más importanciaa la eficiencia, a la rapidez y a la simplicidad de uso. La primerafórmula importante de este periodo es la nueva versión de la fórmulade Carleton Washburne y Mabel Vogel Morphett de su original“Vogel- Washburne”. En su nueva versión simplificada no haycambios en su precisión, sino en algunas alteraciones en las variablesy cálculos. En los siguientes años son creadas más fórmulas delecturabilidad, basadas en el modelo de Vogel-Washburne, como porejemplo la de Irving Lorge.Otra importante fórmula creada es la de Edward Kessler, que creó unaversión reducida a partir de la fórmula de Gray y Leary utilizandosolamente dos de sus elementos. Lo que Kessler pudo verificar fueque los resultados obtenidos con su fórmula coincidían con los deLewerenz y con las recomendaciones dadas por el Standard Catalogfor High School Libraries.La siguiente fórmula a la de Kessler es la que estaría destinada a seruna de las más conocidas en la historia de la lecturabilidad: la primerafórmula de Rudolph Flesch. DUBAY (2004:21) afirma que gracias aFlesch se empezó a dar más importancia a los estudios delecturabilidad. Según Klare, su popularidad se debe a muchos factores.Su fórmula es una fórmula relativamente simples de tres elementos,aún con un poder predictivo satisfactorio.. Aportaba algo nuevo a laépoca por medir algo más que vocabulario. Pero lo más importante esque la fórmula se hizo conocida gracias a la habilidosa popularizaciónhecha por Flesch mismo. En una serie de artículos y libros citaba sufórmula, sus puntos de vista sobre la escritura accesible y la nociónsobre lecturabilidad, lo que llamó la atención de muchos escritores enperiodismo, en los negocios y en el gobierno. Antes de Flesch elconcepto de lecturabilidad era algo conocido solamente entreeducadores, pero él lo elevó a una categoría más alta y lo llevó a lamayoría de los ámbitos de la comunicación de masa. De hecho, si se
  34. 34. busca hoy día en la Web la entrada “readability” los resultados queaparecen en su mayoría se refieren a Rudolph Flesh y su fórmula 14 .Una vez que la fórmula de Flesch se hizo tan conocida, y que muchasde las fórmulas siguientes a la suya no son más que variaciones de suoriginal, merece la pena dedicarle un poco más de atención. Flesch,junto al Reading Laboratory en Columbia University, probó una seriede fórmulas de lecturabilidad y encontró muchos fallos en ellas. Lepareció que la mayoría de las fórmulas no estaban hechas para elpublico adulto porque enfocaban demasiado en el vocabulario a costede otros elementos. Segundo, le pareció que no se prestaba muchaatención al papel que tenían las palabras abstractas en determinar ladificultad. Por fin, el hecho de que midiera el tamaño de las frases síque era una medida satisfactoria.Con estos elementos en mente Flesch montó, para testar su hipótesis,un criterio de evaluación de cinco niveles de dificultad para artículosde revista. Descubrió que su criterio de medida de palabras abstractase contaje de morfemas estaban más asociados a los niveles de lasrevistas que los elementos utilizados por Lorge. Así creó una fórmulade tres variables utilizando el “Standard Test Lessons” de McCall-Crabbs como criterio (FLESCH, 1949). Su procedimiento era este: “Flesch Systematically select samples of 100 words throughout the material to be rated; Compute average sentence length in words (Xs); Count the number of affixes (Xm); Count the number of personal references (Xh); Average the results and insert in the formula:                                                            14  http://www.readabilityformulas.com/ 
  35. 35. .1338Xs + .0645Xm - .0659Xh - .7502” (KLARE, 1963:53).Flesch hizo después correcciones a su primer fórmula, que al final sequedó así: .07Xm + .07Xs - .05Xh + 3.27Esta seria una primera versión de la fórmula que se intituló la“Reading Ease”. Flesch no dispensó el aspecto de las referenciaspersonales. Al contrario, añadió a su fórmula otra, la de “interéshumano”. La razón por que lo hizo se debe a la aplicación de laReading Ease en dos libros de psicología utilizados por alumnos degraduación y pre graduación de la Universidad de Harvard. Se verificóque el nivel de dificultad del libro Psychology de William Jamesestaba superestimado, mientras que el Principles of GestaltPsychology de Koffka era subestimado, según el juicio de losalumnos. Así, Flesch realizó dos nuevas fórmulas, una para la ReadingEase y otra para el Interés Humano: “Flesch A. Reading Ease Systematically select 100-word samples from the material to be rated; Determine the number of syllabes per 100 words (wl); Determine the average number of words per sentence (sl); Apply in the following reading ease equation: R.E.= 206.835 - .846wl – 1.015sl B. Human Interest Systematically select 100-word samples (as above);
  36. 36. Count number of personal words per 100 words (pw); Count number of personal sentence per 100 sentences (ps); Apply in the following human interest equation: H.I.= 3.635pw + .314ps” (KLARE, 1963:54).Otra fórmula, conocida como la segunda más utilizada, es la de EdgarDale y Jeanne Chall y fue creada con el propósito de corregir algunasdeficiencias de la fórmula original de Flesch. Su trabajo está basadoen la hipótesis de que se debería utilizar una lista de palabras másgrande para medir con precisión los niveles de dificultad; en la cual elcontaje de referencias personales no es necesario; una fórmula maseficaz podría ser creada utilizando solamente una variable de palabrasy otra de frase.Al contrario de las fórmulas de Flesch y Dale-Chall, que estabanhechas para material adulto en principio, salen dos fórmulas paramaterial infantil en el año 1948. La primera es la de Dolch, con sumétodo para definir la dificultad de los libros de texto según el curso.La otra es la de Lester y Viola Wheeler, de la Universidad de Miami.Ninguna de las dos nos interesa para los estudios futuros.En 1950 Flesch desarrolla otra fórmula, la de medición del nivel deabstracción. Flesch sostiene que esta fórmula sirve también comofórmula de medición de lecturabilidad, una vez que la abstracción esun elemento básico suyo.En los años siguientes se nota que hay versiones y mejoramientoshechos casi todos a partir de la fórmula original de Flesch. Es el casopor ejemplo de Gillie, con su fórmula simplificada de medir el nivelde abstracción, o la fórmula Farr-Jenkins-Paterson, una versiónsimplificada de la Reading Ease. Otra fórmula muy relacionada a la deFlesch es la de Robert Gunning, creador del “Índice Fog”, el índiceque indica el año escolar exigido para que se pueda leer el material. La
  37. 37. fórmula de McElroy posee también muchos rasgos de la fórmula deFlesch y de Gunning.De modo general se nota la búsqueda por la eficacia y rapidez a lahora de obtener resultados a partir de las fórmulas. En este periodohay una serie de publicaciones de tablas hechas para se poder aplicarlas fórmulas de manera rápida y fácil sin tener que utilizar elordenador. James Farr y James Jankins hicieron tablas para laaplicación de la Reading Ease y la Human Interest de Flesch.1.2.2.4 Fórmulas especializadas (1953- 1959)Un ejemplo de la nueva tendencia a la especialización fue la fórmulapara determinar la lecturabilidad de testes estandarizados creada porFritz Forbes y William Cottle. Los autores indican que todavía noexistían fórmulas propias para medir este tipo de contenido. Tambiénse puede aplicarla a encuestas de opinión publica así como a titularesde noticia y slogans de publicidad.En 1954 Rudolph Flesch crea una nueva fórmula, la llamada“experimental”. Es una técnica de dos partes, una para medir elrealismo, especificidad, concretud (el contaje “r”) y la otra parte paramedir la energía, entrega de fuerza y viveza (el contaje “e”). El autorpudo confirmar su nueva técnica comparando las escrituras de dramay ficción, escritura periodística y escritura académica y profesional.Flesch publicó aún otra fórmula, una medida de la dimensión de laformalidad y de la popularidad en el estilo de escritura. Fue creadapara ofrecer índices que seguían un ranking lógico desde revistasacadémicas y científicas hasta muy populares publicaciones deficción.
  38. 38. La clasificación de las fórmulas según períodos termina aquí paraKLARE (1963). HENRY se extiende hasta los años 1980, dividiendotoda la historia de la lecturabilidad en dos periodos, además decomentar sobre fórmulas en otros idiomas. Para HENRY (1987), el“Cloze Procedure” (o procedimiento de cierre) creado en los años de1960, es la técnica verdaderamente distinta de todas las otrasfórmulas. La técnica consiste en borrar las quintas palabras de un textopara que uno las rellene. Se han obtenido resultados bastantesatisfactorios utilizando esta técnica.No se puede decir que haya una cierta “evolución” en términos defórmulas y técnicas de análisis de lecturabilidad. Lo que sí se percibees una variación de enfoques y criterios de análisis desde puntos devista distintos. HENRY (1987) subraya que la gran diferencia entre osdos períodos es el desarrollo del procedimiento de cierre e superfeccionamiento desde los años 60 hasta hoy. Así mismo, no hayfórmula perfecta por excelencia. Lo que se debe hacer es buscar lafórmula más adecuada al objeto de estudio.1.3 Uso y aplicaciones de las fórmulasAunque sean objeto de critica y muchas veces no inspiren confianza,las fórmulas de lecturabilidad son las únicas herramientas de quedispone uno que quiera de cierta manera “medir” el nivel decomprensión del texto analizado. De hecho, a lo largo del siglo XX elgobierno de los Estados Unidos se ha servido muchas veces de esterecurso, y no pocos educadores en todo el mundo se han servido delmismo recurso para verificar los materiales didácticos. DUBAY(2004) por ejemplo presenta un interesante paralelo entre el desarrollode las fórmulas de lecturabilidad y su aplicación en la evaluación delos oficiales del ejercito americano a lo largo del siglo XX. De hechoya antes había una preocupación por parte del gobierno
  39. 39. norteamericano respecto a la capacidad de lectura de suscombatientes. Desde la 1ª Guerra Mundial ya se hacía tests de aptitudintelectual para poder ingresar en las Fuerzas Armadas, perosolamente a partir de 1950 se aplica el test de cualificación literariapara poder ingresar.Un escritor, editor o investigador que quiera aplicar una fórmula a untexto tendrá que elegir entre aproximadamente 31 formulas, biencomo sus variaciones. La cuestión está en cual fórmula utilizar. Doscaracterísticas son las más frecuentemente utilizadas como criterio deelección: precisión de la fórmula y velocidad de aplicación (KLARE,1963:22). No son criterios contradictorios y se puede optar por losdos. Sin embargo, se entiende que un profesional de investigacióndesea realizar un análisis que exija más tiempo, pero que le ofrezcamayor precisión de resultados, mientras que a un editor o escritor noles importará sacrificar un cierto grado de precisión a cambio de unasignificativa ganancia en velocidad. Además de estas circunstanciashay otros factores que tienen que ver con la finalidad específica a laque se dirige la fórmula. Algunos ejemplos son la medición delecturabilidad desde el punto de vista de la usefulness (para contenidoinfantil o adulto); la habilidad para medir los niveles de abstracción ydificultad de ideas más que dificultad de estilo; y utilidad conmateriales de forma no contextual, como a través de tests ecuestionarios.Son consideraciones como estas que demuestran la imposibilidad deelegir a una fórmula como la mejor. Además, todavía no se tienencomprobadas características como velocidad, confiabilidad, utilidadpara determinado nivel de dificultad o tipo de material para todas lasfórmulas. KLARE ofrece algunas sugerencias generales sobrefórmulas aplicables al material adulto:- Fórmula más precisa: conocida como Dale-Chall es más precisa queotras en comparación, algunas veces con ligeras diferencias. Hay unaversión recalculada de esta fórmula que es la creada por Powers,Sumner e Kearl, pero la precisión prevista probablemente no esdemasiado grande.
  40. 40. - Fórmula más rápida: conocida como Farr-Jenkins-Paterson. Consisteen una simplificación de la fórmula Flesch Reading Ease (sobre lacual hemos comentado antes) y es la más rápida, aunque fórmulascomo la de Robert Gunning todavía no hayan sido evaluadas. La Farr-Jenkins-Paterson es ligeramente menos precisa que la Flesch ReadingEase, pero el usuario que quiera una fórmula rápida que ofrezcaresultados no muy precisos puede optar por utilizarla.- Fórmula más popular: seguramente la Flesch Reading Ease, unaelección harmoniosa entre la Dale-Chall y la Farr-Jenkins-Paterson,además de tener la ventaja de ser una de las más usadas y sobre la cualmuchos datos de investigación están disponibles 15 .- Fórmula utilizada para medir el nivel de abstracción: la fórmulaFlesch utiliza una medida de abstracción para llegar a un índice delecturabilidad, pero este es un método complicado. Gillie propone unomás curto y sencillo.- Fórmula para materiales no contextuales: la fórmula Forbe-Cottle esútil para tests psicológicos e inventarios.No hay una línea definida que separe entre fórmulas que analizancontenido adulto del infantil. Algunas fórmulas originalmente criadascon enfoque en contenido adulto pueden alcanzar un grado escolarbajo y por tanto son aplicables a los contenidos de nivel infantil. Lafórmula Flesch Reading Ease ha sido aplicada en contenidos de niveltan básico como el 4º curso, y la Dale-Chall fue aplicada en unmuestreo de 3º curso. Sin embargo, cuando se trata de analizar elcontenido específico para niños hay una ventaja en poder utilizarfórmulas creadas específicamente para este nivel educativo. KLARE(1963:23) sugiere algunas:- Fórmula popular genérica para niños: la de Washburne-Morphett,ampliamente aplicada y es considerada una de las más precisas.                                                            15  Conferir a página web “Readability Formulas.com”, onde há bastante informação sobre a Flesch Reading Ease: http://www.readabilityformulas.com/flesch‐reading‐ease‐readability‐formula.php  
  41. 41. Enfoca desde el 1º hasta el 9º curso de enseñanza básica. La fórmulade Lorge enfoca hasta el 12º curso y es utilizada tanto para materialinfantil como adulto. Otra fórmula ampliamente utilizada es la deYoakam.- Fórmulas para niveles infantiles inferiores: las fórmulas de Spache yla versión de Stone enfocan del 1º hasta el 3º curso. La fórmula deWheeler y Smith va del 1º hasta el 4º curso.- Una otra fórmula más reciente parece ser promisora: la fórmula deTribe para el 2º hasta el 8º curso ha sido desarrollada minuciosamente.KLARE entonces decía que todavía era demasiado precipitado paraevaluarla por completo, pero que parecía tener buen potencial. No hebuscado información respecto a la fórmula de Tribe hoy día.- Una fórmula para medir el nivel de abstracción: la de Bloomerporque trata del problema de la abstracción en textos infantiles yporque trata del asunto desde un punto de vista diferente (KLARE,1962: 24).Es importante subrayar respecto a las limitaciones que poseen todaslas fórmulas de medición de lecturabilidad. A lo largo de los añoshubo muchas críticas respecto a las fórmulas, con frecuencia por unaexcesiva presunción sobre el objetivo de las fórmulas: se pensaba quedeberían medir todos los aspectos importantes de la escrita. Por otrolado, hubo usuarios que aceptaron sin ninguna crítica todos losresultados ofrecidos por las fórmulas, hasta en momentos en los quehabía evidencia contra su aceptación (KLARE, 1963:24). Así que unabreve aclaración sobre las limitaciones de las fórmulas parece serimportante a la hora de presentar los resultados obtenidos a partir decualquier muestra.En primer lugar, las fórmulas miden solamente un aspecto de laescrita: el estilo. Algunas fórmulas pueden llegar próximas al aspectodel contenido a través de la análisis del nivel de abstracción, pero demanera muy superficial e indirecta. Además, la experiencia demuestraque a menos que el contenido sea interesante y relevante a la
  42. 42. necesidad del lector, no hará mucha diferencia si el contenido escomprensible o no, ya que apenas será leído. Las fórmulas no estánhechas para analizar el contenido porque no tratan de aspectos comoorganización, orden de palabras, formato o figuras de retórica.Tampoco tienen en cuenta los diferentes propósitos, madurez einteligencia de los lectores.En segundo lugar, las fórmulas miden tan solo uno de los muchoselementos de estilo: la dificultad. Otros aspectos de estilo son tambiénmuy importantes, como cualquier experto puede indicar (algunoselementos por ejemplo son la fuerza dramática del texto, o capacidadde provocar motivaciones). Como comenta KLARE (1963:25):“Writing may sway opinions or satirize public life, but a formula willnot measure its effectiveness in doing so.”En tercer lugar, las fórmulas no miden el nivel de dificultad de maneraperfecta. Las fórmulas se prestan a ofrecer una media aproximada delnivel de dificultad según el nivel de escolaridad. Aún, son raras lasfórmulas extremadamente precisas. Los factores antes mencionadosfrecuentemente tienen un papel importante a la hora de determinar siuna obra pertenece a un determinado nivel de dificultad en cualquiercircunstancia. Además, un resultado de fórmula puede ser imprecisodebido a errores de muestreo o de aplicación.Cuarto, las fórmulas no son criterio de buena literatura. Por supuestoque un texto muchas veces puede ser considerado pobre por poseer unnivel de lecturabilidad bajo, pero un buen índice de lecturabilidad nohace con que un texto sea de buen nivel literario. A menudo se utilizael recurso de reducción del tamaño de las frases y a la sustitución detérminos complejos por palabras más sencillas con el propósito deobtener un texto más accesible al lector y el resultado demuestra serdesastroso.Aún, la dificultad de estilo resulta ser una de las muchascaracterísticas de una obra escrita, y frecuentemente demuestra ser unacaracterística importante debido a su relación con la velocidad delectura, aceptación, comprensión e aprendizaje. Si las fórmulas son
  43. 43. consideradas previsoras eficientes de nivel de dificultad de texto, en lamayoría de las veces más confiables y precisas que los escritoresmismos, entonces eso es todo lo que se debe esperar de ellas, no más.Actualmente otros aspectos de la escrita (como por ejemplo elcontenido) no son considerados en los resultados de las fórmulas. Así,con las limitaciones en mente, será posible que el comunicador hagabuen uso de las fórmulas.Sobre los periódicos, hay casos en los que tanto han utilizado el ÍndiceFog como la Flesch Reading Ease. El informe de la United Press de1945 utiliza el Índice Fog como medidor, pero hay otros casos deestudio de lecturabilidad en otros medios impresos en los que hanutilizado la Reading Ease.Todavía no se puede definir cual seria la fórmula ideal para anexar ala fórmula de análisis de contenidos móviles, o ni siquiera si haríafalta aplicar alguna nueva fórmula en el futuro. Lo más importanterespecto a los estudios de lecturabilidad es darse cuenta de que hay untema común en todas las fórmulas creadas a lo largo del siglo XX quees la medida de dificultad por excelencia: el tamaño de las palabras ysu complejidad y el tamaño de frases. Lo más simples y cortas son laspalabras, más comprensible será un texto. Y hay una razón para quesea así: está en el comportamiento del ojo humano y en la capacidaddel cerebro de interpretar datos. Sobre este tema trataremos ahora enel segundo capítulo, en el que se hablará de la legibilidad y del diseñoperiodístico.
  44. 44. Capítulo 2 – La legibilidad y el diseño periodísticoLa legibilidad trata de analizar el material textual a partir de unenfoque más de la imagen. Aunque las letras y palabras no deben serconsideradas como imágenes sino como signos componentes designificado (SUÁREZ CARBALLO, 2008), la legibilidad se preocupatambién por los aspectos formales y estéticos de los tipos gráficos. Sinel estudio de la legibilidad las fórmulas de lecturabilidad por si solasquedan cortas. Así, en este capítulo vamos a analizar algunos aspectosde la legibilidad, empezando por el comportamiento del ojo humanodurante la lectura (¿qué ocurre mientras se lee?). Enseguida trataremossobre el diseño periodístico, tema muy reciente que trata de aplicar losprincipios de legibilidad al oficio del periodismo.2.1 El proceso de la lecturaAhora trataré de explicar en detalles una de las actividades máspracticadas por el ser humano y de las cuales menos somosconscientes de su proceso. Veremos ahora lo complejo que es elproceso de la lectura y las etapas de la captación de la informaciónescrita. Veremos primero como se comporta el ojo humano al recorrerlas líneas de un texto. Luego, como hace el cerebro para montar todala información captada por el ojo. Por fin veremos cuales aspectosvisuales de un texto contribuyen para la mejor asimilación delcontenido.2.1.1 El ojo humano: ¿qué ocurre mientras se lee?No se puede hablar de legibilidad, lecturabilidad y otros aspectoscognitivos humanos sin tratar del tema de la percepción humana en
  45. 45. sentido neurofisiológico. Tampoco se trata de profundizar demasiadosobre la neurociencia o aventurarse en el campo de la oftalmología,será más bien un rápido pasaje sobre las etapas del proceso cognitivode modo genérico y entonces hacer un enfoque hacia la lectura. SegúnBUEN UNNA (2008), debemos considerar la percepción de la imagencomo un proceso de extracción de información, que se desarrolla enlas siguientes etapas: “1- detectar el estímulo; 2- discriminar la radiación, la figura y la orientación como aspectos separados del fondo; 3- resolver los detalles que dan lugar a una figura determinada; 4- identificar y reconocer la forma, y 5- manipular la forma” (BUEN UNNA, 2008: 70).No se puede decir que realizamos todas las cinco etapas de manerainconsciente y/o automática. Ya veremos que las dos ultimas exigenun gasto de energía bioquímica y tiempo más elevados que las otrastres, y por lo tanto este esfuerzo adicional de cierto modo haría conque el cerebro se pusiera a condición de “elegir” si merece la pena ono esforzarse más por identificar el objeto que se está mirando.Aunque no pertenezca al ámbito del estudio de la comunicación, esimportante entender que la retina humana está compuesta de célulasfotosensibles. En su centro hay una región llamada fóvea, la cualconsta principalmente de fotorreceptores muy sensibles a la luzdiurna, conocidos como conos. El denso agrupamiento de conos en lafóvea es lo que nos permite tener un reducido campo visual de muyalta definición. Un grado más allá del centro de la fóvea, la calidad dela visión cae tanto como si los objetos estuviesen colocados uncincuenta o sesenta por ciento más lejos (HAINLINE et al., 1984).
  46. 46. De hecho, el ojo humano posee una capacidad de visión sorprendente.La zona conocida como parafóvea tiene menor definición y escompuesta por bastones. Con la amplitud visual de la parafóvea el ojoes capaz de captar de veinte a veinticinco letras en un solo golpe devista, según las condiciones de la lectura y del texto (por ejemplo, ladistancia de los ojos al papel y el tamaño de letra). Hay una serie deexperimentos de optometría sobre los cuales no se hablará aquí. Loimportante en nuestro caso es tener en cuenta que la retina humana noes homogénea, y que el ojo solo puede detectar detalles en su diminutaregión central, la fóvea, y que a la hora de leer la fóvea no puedeabarcar más que unos pocos caracteres, según el tipo y el tamaño de laletra. La distancia de la lectura, la agudeza visual del lector y otrosfactores (SALMAN et al., 2005).En un primer momento de la discriminación de un objeto el ojodetecta una alteración en la luminosidad, o sea, su ojo percibe que hay“algo” adelante. El segundo momento seria el de reconocer que es unobjeto, algo en su campo visual con un contorno. Estas dos etapasexigen poca energía bioquímica y tardan menos de 15 milisegundos deexposición para ser completadas. Sin embargo, las siguientes etapasexigen cantidades de energía mayores. Para llegar al nivel 3 (el dealcanzar una discriminación inexacta de la forma) es necesario unaexhibición de entre 20 milisegundos y dos segundos, mientras que elnivel 4 exige de 4 a 13 segundos.La cuarta etapa empieza con el reconocimiento de la forma, el objetoempieza a ser visto como algo familiar, y termina con suidentificación: el perceptor es capaz de describir el objeto onombrarlo. Así, en esta etapa ya se empieza a trabajar la memoria delargo plazo, y por supuesto el gasto de energía bioquímica en lasetapas 4 y 5 son mucho más altos que en las primeras.2.1.2 Los movimientos del ojo
  47. 47. En un primer momento imaginamos que el ojo humano, al leer, lohace de manera fluida y constante. Sin embargo, el científico francésÉmile Javal descubrió que durante la lectura el ojo se mueve enpequeños saltos, a los que llamó “saccades” (en español se dice“sacadas”). Entre sacada y sacada hay una breve fijación, un cortomomento en el que el ojo se mantiene estático. Las fijaciones suelendurar de dos a tres décimas de segundo y, en total, representan entreun 90 y un 95% del tiempo total de lectura. BUEN UNNA comenta: “Se sabe bien que el ojo no se fija en todas las letras, y que, de hecho, exhibe ciertas actitudes. Por ejemplo, pasa por alto muchas palabras pequeñas, como las preposiciones, las conjunciones y los artículos; procura fijarse en las palabras largas y, de preferencia, más en la primera mitad que en la segunda; evita caer dos veces en la misma palabra; se interesa por las mayúsculas y algunos signos de puntuación” (2008, 74).Por intuición se puede decir que la respuesta a esta cuestión pareceencontrarse en el cerebro humano, una vez que el ojo no tendría eltiempo necesario de cumplir las cuatro etapas de percepción visual yreconocer cada letra en su forma cada vez que se fijara en un grupopocas palabras (de acuerdo con lo mencionado arriba, tardaría de 4 a13 segundos, lo que haría de la tarea de lectura de un texto algoimposible). Pero el cerebro humano es así, un gran almacenista dedatos y experiencias. Leemos sin ver letras, hacemos cosas mientrasestamos con la atención enfocada en otras. Los conocimientosconsolidados se utilizan inconscientemente, gracias a lo cual sepueden hacer dos cosas a la vez (UNGER, 2009).El diseñador gráfico Gerard Unger (2009) nos hace notar que dehecho el ser humano es capaz de ejecutar tareas, y hacerlas bien, sinestar completamente consciente de lo que se está haciendo. Algoparecido ocurre con la lectura. Cuenta el autor un experimento quehizo:
  48. 48. “(…) Cierta tarde me dispuse a levar a cabo un experimento, y para ello me situé en un cruce muy concurrido de Ámsterdam, cerca de la entrada principal del zoológico. Pregunté a los transeúntes por alguna señal que acabaran de leer y si podían dibujarme la a o la g como la habían visto en dicho texto. La mayoría dibujaron letras caligráficas en vez de letras de imprenta, con mayúsculas o letras rudimentarias donde la a y la g solo tenían un bucle. Las versiones más complejas, la a de dos niveles y la g de tres niveles solo fueron dibujadas por una persona. Detalles tales como la mayor o menor anchura, el bucle inferior de la g abierto o cerrado, una mayor o menor panza de la a, tampoco eran tenidos muy en cuenta” (UNGER, 2009:12).Se puede concluir que lo mismo ocurre cuando se lee algo: nuestrocerebro capta el sentido del mensaje y al darse cuenta de que harecibido suficiente información interrumpe el gasto de energía. En elproceso de la lectura, el cerebro de cierta forma junta piezas deimágenes y con ellas construye significado, un significado hipotético,y lo deposita en una especie de búfer – como el de los instrumentosinformáticos – . Las fijaciones del ojo se usan a manera de puntos deverificación, pues de ellas obtiene datos casi rigurosos que ayudan adilucidar si la hipótesis es correcta, o bien cuál de las hipótesis quelleva el cerebro en el búfer es la buena. En cambio, si el sentidogramatical no es coherente o no se completa tras una fijación,entonces el ojo realiza una sacada inconsciente en dirección contraria.Si esta regresión no termina con una estructuración exitosa delsentido, efectúa una nueva, pero en un nivel más alto de conciencia(BUEN UNNA, 2008).Así, la fóvea consigue ver en detalles apenas unos pocos caracteres,mientras que la parafóvea abarca unas quince letras más a la derechadel punto de fijación (HAINLINE, 1984). Así, la parafóvea dainformación suficiente para identificar más o menos de seis a diezletras, y las otras solo se puede saber si son signos o espacios. Estedato no es insignificante, pues ayuda a previsualizar la extensión de
  49. 49. las palabras posteriores y, como consecuencia, a organizar las sacadasdel ojo ((BUEN UNNA, 2008). Aunque toda esta rápida presentaciónrespeto al ojo humano y su manera de captar las imágenes parezca depoca importancia, más adelante veremos lo útil que es para losestudios de legibilidad aplicados al diseño periodístico.Hay también las formas que el ojo ve que están fuera del punto defijación. Aparecen borrosas y poco definidas, y son conocidas como“formas de Bouma”: “(…) Estas palabras difusas, extraoficialmente llamadas formas de Bouma o, simplemente, boumas, se comparan con un enorme inventario que diariamente vamos enriqueciendo en la memoria. Algunas de ellas constan de palabras completas; otras, de prefijos, sufijos y ciertos fragmentos significativos. El cerebro se vale de las características morfológicas más notables de las palabras, como son su extensión, las astas ascendentes y descendentes, los contornos internos, los diacríticos y algunas otra singularidad” (BUEN UNNA, 2008:76).Como ya he comentado antes, el ojo va poco a poco reconociendoestas imágenes difusas y ensamblando con ellas un significadohipotético. Al terminar cada salto el ojo se fija un instante, y es en estemomento cuando enfoca unas cuantas letras. Con eso le basta paraverificar el significado hipotético que venía construyendo. Lasfijaciones, entonces, sirven como puntos de verificación para asegurarde que se está tejiendo la idea correcta.Así notamos ya una primera relación entre las sacadas del ojo y elmontaje de significado en el cerebro y los conceptos de lecturabilidadque hemos visto en el primer capítulo. Las listas de vocabulario (comola de Thorndike, por ejemplo) son la verdad un “resumen” de lo queun adulto medio tiene ya almacenado en su cerebro. Además, laspalabras simples y cortas son mucho más fáciles de ser captadas por el
  50. 50. ojo. BUEN UNNA comenta el estudio de M. A. Tinker sobre elidioma inglés, y como la prosa fácil requiere menos tiempo defijación. La complejidad del escrito realmente tiene influencia a lahora de ser captado por el ojo y el cerebro. Su estudio también indicaque el tiempo de fijación dura de promedio entre 217 y 298,3milisegundos. En números redondos, entre dos y tres décimas desegundo.Luego hay los retrocesos del ojo, que los hace inconscientemente paraverificar o completar algún dato. Muchas veces estas regresiones sonimperceptibles para el lector, pero cuando fracasan entonces sucedeotra regresión en un nivel más alto de conciencia, es decir, el cerebrono ve coherencia entre el sentido final de la frase y el sentido que teníaestablecido durante la lectura. en estas vueltas hacia atrás nosservimos de las letras mayúsculas como puntos de referencia, y lonormal es que el ojo se fije al encontrar una (BUEN UNNA, 2008;SLATTERY, RAYNER, 2009).Hay también el factor “habilidad de lectura”, es decir, lo mucho opoco que uno está acostumbrado a la actividad de leer. Como se hamencionado antes, el cerebro utiliza mucho de su memoria parainterpretar las letras borrosas. Así, uno que lleve mucho tiempo delectura seguramente poseerá una lectura más eficaz, por lo que debetener de información tipográfica memorizada. BUEN UNNA comentasobre el estudio de Eleanor Gibson y Harry Levin, The Psychology ofReading (1975), que entre un adulto hábil y otro poco eficaz elprimero hace mucho menos regresiones que el otro. El lector pocoentrenado tiene un comportamiento de lectura caótico, y es obligado ahacer muchas más regresiones.De hecho, las formas de las letras no son sencillas como un circulo oun cuadrado, y hemos visto ya que en cada fijación no se llega másallá de la tercera etapa, de modo que hasta las figuras más simplesgeneran imágenes imprecisas. Hace falta que veamos un poco comofunciona el cerebro humano a la hora de captar signos e imágenes ytransformarlas en significado.
  51. 51. 2.1.3 El cerebro y la lecturaComo hemos mencionado antes, no se trata de profundizar demasiadoen los estudios de anatomía humana, más bien de entender elfuncionamiento del proceso de lectura. Para este estudio basta consaber que nuestro cerebro esta dividido en dos hemisferios, conectadospor una red de neurotransmisores llamada cuerpo calloso.El lado izquierdo del cerebro es bueno para las funciones racionales:va del antecedente al consiguiente en pequeños pasos, uno cada vez, ymediante sencillas operaciones lógicas o aritméticas; es lento, exacto yrígido, casi digital, como un ordenador; convierte las cosas comunesen signos, y con estos signos hace un enorme inventario. Maneja laparte derecha de nuestro cuerpo – incluyendo el ojo de ese lado.Por su parte, el lado derecho no analiza, sino que juzga de inmediato,en un solo golpe de vista. Su forma de ver el mundo es más bienintuitiva. A menudo nos encontramos en estrecha conexión connuestro hemisferio derecho: las ideas que surgen de pronto, la manoque parece trabajar sola, la certeza de que alguien nos va a engañar oes digno de confianza, la contemplación de una belleza inexplicable…El hemisferio derecho es rápido y flexible. Podríamos decir que esanalógico.En fin, aunque esté resumido de manera quizás superficial, estas sonlas dos “posturas” de los distintos hemisferios del cerebro humano. Sesabe que en el lado izquierdo se ejecutan las funciones relacionadascon el lenguaje, lo que va perfectamente con su estilo secuencial. Enla parte izquierda está la zona llamada de Broca 16 . Asimismo los doshemisferios funcionan de manera independiente.Una vez definidas las tareas de cada parte, podemos decir que duranteel acto de la lectura el lado izquierdo capta los signos y los “traduce”,                                                            16  El área de Broca es la sección del cerebro humano involucrada en laproducción del habla, el procesamiento del lenguaje y la comprensión. 
  52. 52. o mejor dicho monta un significado en forma de lenguaje. El derechoestaría en este momento ocupado en captar la belleza del texto.Durante la lectura, el cerebro tiende a interpretar como ristras designos todo lo que cae en el campo visual. En el caso de faltas deortografía o sintaxis el cerebro tarda más en decodificar el mensaje.Eso prueba la actuación de la memoria mientras se lee, y laimportancia de se mantener el discurso escrito dentro de ciertosmodelos convencionales. Explica BUEN UNNA: “(…) el entrenamiento y, por lo tanto, la memoria, cumplen una función primordial en los actos de percebimiento. La ortografía, la gramática, la sintaxis y hasta los cánones editoriales mantienen el discurso escrito dentro de un círculo de convenciones que no solo facilita la comunicación, sino que (…) facilita la lectura” (2008: 81).Sobre el proceso de funcionamiento de la memoria no hablaremos másde lo que ya se ha comentado antes. Tampoco comentaremos sobre losaspectos fonéticos de la lectura. Ambos exigirían investigaciones másdetalladas y desviarían el rumbo de este trabajo cuyo reto es hablar dela legibilidad. Pero antes de empezar a hablar sobre la tipografíamerece la pena hacer un rápido resumen del proceso de lectura quehemos visto hasta ahora: El ojo se fija en un punto del texto y recoge una imagen de unoscuatro caracteres más o menos definidos. Esta imagen es procesadainmediatamente en los dos hemisferios cerebrales; las mediciones nodejan lugar a dudas: el lado derecho gasta una menor cantidad deenergía en este trabajo. Por su parte, el lado izquierdo reconoce lapresencia de letras y comienza los procesos que le son naturales:identifica fácilmente cuál de ellas se encuentra en el extremoizquierdo, y se informa del orden de las demás por la potencia de susestímulos individuales.

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