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Modalidad guía de trabajo autonomo

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Modalidad guía de trabajo autonomo

  1. 1. MODALIDAD DE ENSEÑANZA GUIA DE TRABAJO AUTÓNOMO El trabajo autónomo constituye una alternativa eficaz a los modelos directivos clásicos o modernos, suscitadores de aprendizajes receptivos. Basado en las aportaciones del aprendizaje por descubrimiento, subraya la intervención del alumno en el proceso de búsqueda y hallazgo de respuestas personales a problemas de contenido de muy variado carácter. Además, posibilita la autorregulación del aprendizaje, desarrolla en el alumno la responsabilidad por su propia formación y genera motivación intrínseca asociada a la satisfacción por la realización de la tarea. En el aprendizaje por descubrimiento, el contenido esencial de lo que debe ser aprehendido no se facilita en su forma final sino que tiene que ser descubierto por el sujeto. Los rasgos que definen el aprendizaje por descubrimiento son: acción fundamental del alumno, mínima intervención del profesor y producción de algo que no está en los datos. El alumno trabaja sin una dependencia directa del profesor, investiga, analiza datos, consulta fuentes, organiza materiales, sintetiza ideas, elabora informes, presenta oralmente resultados, etc. Esto significa que su puesta en práctica requiere una tarea previa de instrumentación: el estudiante tiene que estar en posesión de una serie de técnicas que le permitan trabajar independientemente y conocer la nueva metodología. A pesar de sus saludables efectos, el trabajo autónomo carece de arraigo en los medios universitarios españoles. Las causas son múltiples: inercia y rutina,
  2. 2. desconocimiento de la técnica, dificultad objetiva de elaboración de las Guías de Trabajo Autónomo, etc. Nuestra actitud favorable hacia este método de trabajo está reforzada por experiencias muy positivas llevadas a cabo con numerosos alumnos y en diversas disciplinas. (Documento de Trabajo para profesores Universitarios Dr. Salvador Camacho Pérez) La realización material de la Guía de Trabajo sólo puede resultar eficaz si el profesor tiene claros los objetivos educativos, si está familiarizado con el modelo de aprendizaje por descubrimiento y domina las técnicas de trabajo intelectual. La actual configuración de la enseñanza universitaria llamada “presencial”, a la que, exageradamente, se le atribuye la ventaja del contacto directo con el profesor, es, en muchos casos, un trasunto de la enseñanza media y, aún, de la primaria: los alumnos asisten a clase durante cinco o seis horas, escuchan al profesor y se llevan tareas “para casa”. Esta tediosa manera de entender la formación universitaria, hace tiempo que se abandonó en países de nuestro entorno cultural. Parece que ahora se avecinan cambios sustanciales que se orientan hacia un mayor protagonismo del alumno en su formación, menor dependencia, por tanto, del profesor y el uso de nuevas vías de relación, más allá del contacto ‘cara a cara” en el aula. En este nuevo contexto, el profesor tendrá que esmerarse más en la fase “proactiva” del aprendizaje, incluyendo la confección de Guías de Trabajo Autónomo y materiales de aprendizaje que estarán a disposición de los alumnos en forma impresa o digitalizada. Como sucede en otras universidades extranjeras, el alumno tendrá que proveerse de esta documentación al principio del Curso y en ella basará su propio trabajo personal. Las Guías estarán cada vez mejor elaboradas, incorporarán mayor información, ampliarán sus posibilidades de tratamiento virtual, serán, en definitiva la expresión más acabada de la capacidad del profesor para diseñar el proceso que llevará al alumno a obtener buenos resultados, si se aplica a la tarea. Es probable, incluso, que se pueda esgrimir como un mérito, no menor que un artículo impactante, a efectos de acreditación docente. Desde el momento que el profesorabandona su tradicional papel de “banco de datos” o de fuente de información preferente, cobra mayor relieve su dimensión de facilitador del aprendizaje que se materializa, muy especialmente, en las Guías de Trabajo y en acciones consecuentes como
  3. 3. aclarar dudas, resolver problemas, atender, en suma, las necesidades que el estudiante no puede afrontar por sí mismo. Cuando el profesor explica lo obvio, hace lo que el alumno tiene que hacer, impide que el alumno despeje las incógnitas o sacie su curiosidad, corre el peligro de ser sustituido por cualquiera de los ingenios tecnológicos (un vídeo o un ordenador, por ejemplo) que no cotizan a Seguridad Social. Por el contrario, el profesor ve reforzada su condición, cuando resulta imprescindible para que el alumno aprenda con eficacia y garantía de éxito. Si los profesores nos dedicamos, básicamente, a ejecutar tareas que puede realizar una máquina, (a veces, hasta con mejores resultados), estamos promoviendo una especie de suicidio colectivo. Las Guías de Trabajo Autónomo Después de muchos años confeccionando guías de trabajo autónomo para diversas asignaturas teóricas y prácticas, hemos de reconocer que se trata de una tarea laboriosa, que hay que realizar con esmero si se quiere alumbrar un documento que tenga verdadera utilidad. La guía tiene que ofrecer una secuencia de actividades trazada de tal modo que conduzca inexorablemente al aprendizaje. Estas actividades pueden ser muy variadas, desde reflexiones personales hasta ejercicios de aplicación o experiencias de otro tipo como visitas a instalaciones, entrevistas, etc. Es un planeamiento cuidadoso y metódico del trabajo del alumno, con todas las referencias, fuentes y materiales necesarios para que aprenda por sí mismo. Algunos profesores solicitan posteriormente la evidencia del trabajo realizado en forma de una Carpeta de Aprendizaje (portfolio en la terminología anglosajona). Las guías de trabajo autónomo han estado durante muchos años ausentes de la universidad llamada “presencial” quizás porque el propio trabajo autónomo parecía innecesario en una estructura basada en la enseñanza dispensada por el profesor. Nunca resultó admisible este planteamiento porque se debió mantener el principio elemental de que lo que el alumno puede hacer por sí mismo, no lo debe hacer el profesor. Ahora vienen los de fuera a decirnos lo que ya sabíamos pero muchos no practicaban (incluidos sesudos prohombres de la pedagogía). Todos los aspectos teóricos de un programa pueden, en principio, desarrollarse para trabajo autónomo; el único límite es la habilidad del profesor o de los profesores (es una tarea habitualmente compartida) para diseñarla correctamente.

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