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La adquisición por prescripción de la unidad de portería por parte del consorcio

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La adquisición por prescripción de la unidad de portería por parte del consorcio

  1. 1. La adquisición por prescripción de la unidad de portería por parte delconsorcioPor Alberto A. Gabás24 de noviembre de 2010DoctrinaLa adquisición por prescripción de la unidad de portería por parte del consorcioPor Alberto A. GabásSUMARIO:I. Introducción.- II. Construcción de la vivienda del encargado.- III. Titularidad delos bienes comunes.- IV. Posibilidad de venta.- V. La solución jurisprudencialI. INTRODUCCIÓNEn su momento la sala E de la C. Nac. Civ., en autos "Compañía GeneralInmobiliaria S.A. v. Consorcio de Propietarios Av. Santa Fe 1954/74 y otro" y"Consorcio de Propietarios Av. Santa Fe 1954/74 v. Compañía General InmobiliariaS.A. Administración", resolvió del siguiente modo la usucapión que intentaba elconsorcio de propietarios sobre una unidad que se destinaba a portería:La adquisición por prescripción de la unidad..."De la prueba rendida en autos se desprende que el consorcio posee la unidadfuncional objeto de autos durante un período de tiempo que supera el requeridopara usucapir y como la constructora no formuló instrumentación alguna delcomodato que alega, es dable plantearse la factibilidad de que la haya cedido a finde suplir la ausencia de portería, para después perfeccionar la propiedad en cabezadel consorcio sea por la modificación del reglamento o por el condominio de launidad en cabeza de la totalidad de los consorcistas. Ello es así pues aunque a laépoca de los hechos el Código de Edificación de la Ciudad de Buenos Aires norequería que las construcciones destinaran una unidad a vivienda para elencargado, no es menos cierto que los edificios de ciertas dimensiones lo poseíanen su gran mayoría, y así es dable admitir que las quejas de los primerosadquirentes de las unidades del consorcio hubieran provocado la entrega de launidad objeto de autos para suplir esa falencia de funcionalidad, aunque no lo fueradesde la óptica reglamentaria, que no por nada esa vivienda había sido incluida enla enumeración del art. 2, inc. c, ley 13512. La constructora mantuvo el dominio dealgunas unidades. Un miembro del directorio que firmó el reglamento cedió depalabra una unidad al consorcio para vivienda del encargado. En varias asambleasse da cuenta del tratamiento del tema de escriturar la unidad a favor del consorcioe incluso se da mandato al administrador para que se encargue de los trámites deescribanía. El propietario de la constructora reitera que la compañía quiere ceder launidad al consorcio. El consorcio alquiló a terceros durante cinco años esa unidadde portería. Por actos propios la sociedad consintió todo ello. El consorcio poseyó launidad por más de veinte años y la constructora nunca instrumentó ni acreditó elcomodato. Se podría inferir que la constructora cedió la unidad (ante la ausencia deportería) y luego perfecciona la transmisión del dominio, ya sea por modificacióndel reglamento o por un condominio en cabeza de la totalidad de los consorcistas.El animus domini del consorcio se acredita con el alquiler del bien ante la pasividadde la constructora e incluso ante la violación legal (en el supuesto que seacomodato) que el comodatario se apropie de los frutos de la cosa (art. 22659). El
  2. 2. inquilino es representante de la posesión no del propietario en sentido registral sinode quien se comporta como tal. Esa posesión del consorcio es animus domini. Ycomo actos ratificatorios en el interés por escriturar para legalizar la situación amás del corpus que ya detentaba. Se persuade que la intención del consorcio no hasido mantener el carácter propio, en este caso de la persona jurídica consorcio, sinopara someter al dominio común y, por lo tanto, uso del mismo modo. Para ellodebe modificar el reglamento, los porcentuales, los planos con orden de inscribir lasentencia junto con el reglamento y planos en el Registro de la Propiedad Inmuebley se inscribirá también el cese de la inscripción registral a nombre de laconstructora".Es sabido que, generalmente, los edificios en propiedad horizontal de varias plantasy unidades funcionales suelen poseer una unidad destinada a ser vivienda delencargado del mismo. De ello no necesariamente se infiere que todo edificiosometido a este régimen deba poseer tal local, o que con independencia de ellodeba tener encargado con vivienda, o simplemente encargado.Sin embargo, dispuesto por normas de carácter municipal o administrativo, y no yareferidas expresamente a este régimen dominial, sino bajo la órbita de lalegislación sobre construcciones (Código de Edificación), algunas legislacionesestablecen la obligación de edificar un ambiente o unidad de vivienda para elencargado en el supuesto de edificios cuando reúne determinadas características.Aclaramos que no existe en el ámbito de las leyes nacionales o de fondo obligaciónde que los edificios sometidos a propiedad horizontal posean local para alojamientodel encargado, y ello, porque no hay normativa que exija que un edificio de estesistema deba poseer encargado permanente "con vivienda": en el mejor de loscasos, basta con que tenga encargado.Lo único posible de discutir es si en edificios de veinticinco unidades o más debentener encargado "permanente", independientemente de que sea con o sin vivienda.El art. 13, in fine, ley 12981 (Estatuto de Encargados de Casas de Renta yHorizontal) dice específicamente: "...En los edificios de renta en los que se hayaconstruido vivienda para el personal referido, no podrá alterarse el destinooriginario de la misma en perjuicio del trabajador".Goldin, coincidiendo con lo dicho, expone: "Atento a la naturaleza y característicasde la prestación laboral del personal involucrado en el estatuto especial bajoanálisis, entendemos que en aquellos casos en que el empleador proveeefectivamente de vivienda al trabajador que se desempeña bajo su dependencia, elhabitar la unidad provista se constituye en un deber..." (Goldin, Adrián O.,"Encargados y otros trabajadores en edificios en propiedad horizontal", Ed.Hammurabi, Buenos Aires, 1992, p. 114).Del texto descripto se desprende que la construcción y consecuente provisión devivienda al encargado es facultativa del empleador.El hecho de que el SUTERyH o la FATERyH en las planillas salariales que publicanincluyan al salario de encargado permanente "sin vivienda" reconoce entonces estacategoría.Si el gremio reconoce esa categoría, descuenta que el edificio puede no tenervivienda.La propia norma que regula la actividad del personal de servicio refiere a edificios
  3. 3. "en que se haya" construido este alojamiento, por lo que, contrario sensu, dichavivienda es de construcción potestativa o facultativa de la empresa constructora odel consorcio.Reiterando lo expuesto ut supra, existen algunos Códigos de Edificación municipalesque contienen disposiciones que hacen referencia a la construcción de edificioscomunitarios, y entre ellas, alguna referida a la obligación o no de construir unavivienda para el personal, según las características, dimensiones, servicios,cantidad de plantas o unidades, etc., pero ello forma parte del DerechoAdministrativo, para ser más precisos, del Derecho Público municipal.Así, en la Ciudad de Buenos Aires y en Bahía Blanca (por sólo citar dos) secontemplan y proyectan normas claras al respecto.La Ciudad de Buenos Aires (ley de aprobación inicial, que modifica el Código deEdificación, del 10/1/2005) establece en el art. 4 de la normativa citada:"Modifícase el art. 4.8.8, `Vivienda del encargado del edificio, de la secc. 4 delCódigo de la Edificación, que quedará redactado de la siguiente forma: `4.8.8.Vivienda del encargado del edificio: Todo edificio que conste de quince o másunidades, o supere los 800 m2, o tenga cuatro o más pisos, deberá poseer unavivienda destinada al encargado del edificio que cuente como mínimo de una salacomún (o comedor) un dormitorio, baño y cocina con dimensiones de acuerdo conel art. 4.6.3.0, que deberá contar con los mismos servicios que para las restantesunidades sin perjuicio de la obligatoriedad que se establece en el art. 4.8.2.1,«Servicio mínimo de salubridad en todo predio donde se habite o trabaje». Quedanexceptuados de cumplir con lo prescripto las viviendas colectivas de carácter socialconstruidas o financiadas por medio de programas y operatorias del IVC de: plantabaja más un piso alto, planta baja más dos pisos altos y planta baja más tres pisosaltos, cualquiera sea la cantidad de unidades de viviendas que lo componen; sinperjuicio de la obligatoriedad que se establece en el art. 4.8.2.1, «Servicio mínimode salubridad en todo predio donde se habite o trabaje»".Por su parte, en Bahía Blanca el Proyecto de Ordenanza HCD 1874/2008 dice: "Art.1. A partir de la fecha de promulgación de la presente ordenanza todo edificio quese construya en nuestra ciudad y que tenga cuatro o más pisos, o más de quinceunidades funcionales debe poseer una vivienda para el encargado permanente, laque deberá tener, como mínimo, los siguientes locales: comedor, cocina, baño ydos dormitorios."Art. 2. La vivienda del encargado permanente no podrá tener una superficie menora los 50 m2, para esta unidad; éste será su único destino y su superficie quedaráincorporada a las partes comunes del edificio, no pudiendo la misma ser utilizadapara otro fin".Disposiciones similares rigen en la ciudad de La Plata, y seguramente en otras.II. CONSTRUCCIÓN DE LA VIVIENDA DEL ENCARGADOLa experiencia nos ha indicado que estos locales han sido construidos de dosmaneras: a) directamente como un sector común por su naturaleza (destinada a unservicio siempre común), por su destino (vivienda "del encargado" -art. 2, ley13512-) y por su falta de determinación catastral (no es identificable) y titularidadregistral (carece de existencia real y nominal en el Registro de la Propiedad); y b)como una unidad privativa más, titularidad de la empresa constructora o titulardominial del terreno, pero que no se enajena, precisamente para afectarla al usodel encargado como su vivienda.
  4. 4. ¿Cuál es la diferencia?En el primer supuesto se trata de un sector "naturalmente" común, lo habite o noencargado alguno. En el segundo se trata de una unidad "privativa" de propiedadde la empresa constructora, a la que, sin embargo, se la considera forzosamentecomún por el hecho de ser la vivienda del encargado (conf. art. 2, ley 13512).En este caso se trata de una unidad de propiedad exclusiva que se transforma encomún porque allí se aloja el encargado, pero que en cuanto a su naturaleza es unaunidad destinada a vivienda de carácter privativo, y común por voluntad de laspartes que la destinan a vivienda del encargado, y el art. 2, ley 13512 es claro alrespecto: es un sector común.Podríamos decir incluso que se trata de un bien exclusivo de destino común.Existe una tercera posibilidad, y es que en el edificio no exista ningún sectorexclusivo ni común destinado a vivienda del encargado y se decida realizar unaobra nueva y acondicionarla al uso del portero; en tal caso también esta "nueva"unidad será común por su destino y común por su naturaleza, pues está en unaparte común y aloja al encargado.III. TITULARIDAD DE LOS BIENES COMUNESDebemos advertir que los bienes comunes no son del consorcio, como personajurídica, sino de los copropietarios, que sobre ellos constituyen un condominio deindivisión forzosa.Ningún acto material ni jurídico se puede llevar a cabo sobre los mismos si no escon consentimiento de todos los copropietarios, por aplicación de los arts. 7, in fine,y 3, respectivamente, ley 13512.A diferencia del condominio del derecho común en propiedad horizontal, lo principales la unidad privativa, y lo accesorio, las partes comunes.Debemos recordar que el único patrimonio del consorcio como persona jurídica esel ingreso de expensas comunes y sus intereses y el fondo de reserva.IV. POSIBILIDAD DE VENTAEs evidente que si hay encargado "con" vivienda no puede realizarse ningún actojurídico sobre la misma, habida cuenta de que integra el contrato o relación laboral,y cualquier restricción que sufre aquél puede dar origen a la extinción del contratopor culpa del empleador.La cuestión a dilucidar es: ¿se puede enajenar la unidad de portería en el caso deno tener el consorcio encargado "con vivienda"?Como consecuencia de ello podemos preguntarnos, asimismo, si el consorcio puedeadquirir esa unidad.Suponiendo la respuesta afirmativa, ¿quién resuelve ello? Y de ser la asamblea, ¿serequiere algún tipo de mayoría especial? No nos vamos a extender sobre estostópicos, por exceder los límites de este trabajo.Lo primero que tenemos para decir es que se trata de un acto de disposición.
  5. 5. Lo segundo es que la situación varía si se trata de una unidad privativa destinada aalojamiento del encargado o si se trata de una unidad absolutamente común desdela construcción misma del edificio, con las diferencias que ya hemos señalado másarriba para cada una de estas situaciones.Si es una unidad funcional de vivienda, exclusiva y sólo común, porque vivía elencargado pero deshabitada al momento de la enajenación, parece claro que puedevenderse: no hay impedimento desde la determinación o existencia catastral, eltítulo o la inscripción registral.Si se trata de un sector común propiamente dicho, en principio, no puedeenajenarse porque no tiene existencia catastral, no figura titular registral en elRegistro de la Propiedad, como -por ejemplo- no tiene existencia registral elascensor, el palier o el pasillo.Podremos transferir el uso, locar, dar en comodato (derechos personales), peronunca llevar adelante ningún acto jurídico que merezca inscripción o modificacióncatastral.Si el consorcio quisiera efectivamente enajenar en este supuesto deberíapreviamente modificar el plano de obra para incorporar una unidad más,transformando el sector común en privativo, realizar nuevo plano de PH oagrimensura, establecer los nuevos porcentuales por la incorporación de una nuevaunidad, reformar el reglamento de copropiedad y luego pensar en las escrituras.El Registro de la Propiedad Inmueble de la Capital Federal admite la inscripción deunidades adquiridas por el consorcio en pública subasta sin otra exigencia que laorden judicial que así lo indique (Highton, Elena I., "Derechos reales", vol. 4,"Propiedad horizontal y prehorizontalidad", 2ª ed., Ed. Hammurabi, Buenos Aires,2000, p. 481).Por otra parte, sería una solución disvaliosa el criterio contrario, en casos como elde los inmuebles que salen a subasta pública con una deuda que supera el valorvenal de la misma, y dado que el comprador debe hacerse cargo del saldo insolutode expensas, en caso de no alcanzar a cubrirse con el precio, a esos bienes nadielos comprará, se transformarán en bienes fuera del comercio, con una deuda queva in crescendo, lo que implica sacar la cosa del mercado inmobiliario.Al quedársela el consorcio por compensación o compra, se regulariza la situación, yaumenta el patrimonio del ente. Luego podrá enajenarla, alquilarla, etc.Llegamos al punto más importante, como es saber si se puede vender la unidad deportería de naturaleza privativa, es decir, que se construyó como una unidad másdel edificio, con existencia registral.Dada la ociosidad del ese bien, la venta sirve para aumentar el patrimonio delconsorcio, al que ingresará una suma importante, que se destinará a obras enbeneficio común o a los fondos del consorcio, lo que hará que disminuya el importede la expensas, etc.Hacemos hincapié en que este ingreso o renta no se reparte proporcionalmenteentre los copropietarios, a la manera de la distribución de un lucro, sino que seimputa a futuras expensas o inversiones.Si bien es un acto de disposición, no es perjudicial, pues ese bien genera expensas
  6. 6. que deben afrontar todos los comuneros, gastos de impuestos, luz, gas, etc.Entonces, la asamblea puede resolver la venta.Ya vimos con anterioridad las dificultades que acarrea decidir enajenar la porteríacuando la misma ha sido desde siempre un sector común del edificio. Pero no esmenos particular la intención de enajenar tal bien cuando se trata de una unidadfuncional, como las restantes del edificio, pero destinada a ser local para viviendadel encargado, pues esta unidad estará a nombre de la empresa constructora, y encaso de no haber más encargado con vivienda, se convertirá o volverá a ser -paramejor decir- una unidad privativa.Si el consorcio no resulta dueño de esa unidad, ni tampoco los propietarios encondominio, evidentemente el único que puede enajenar es el titular dominial -elconstructor-, por lo que desaparece el problema, pues el consorcio nada puedehacer ni resolver.En el único caso en que corresponde analizar la cuestión es cuando el inmuebletiene determinación catastral y figura como titular registral el consorcio comopersona jurídica, supuesto casi inexistente, pues ha sido siempre decisión o políticade los Registros de la Propiedad negarse a inscribir inmuebles a nombre delconsorcio como persona jurídica.El principal argumento en contra de la posibilidad de adquisición de un inmueblepor el consorcio y su consecuentes inscripción es que el consorcio es una personajurídica de objeto limitado o limitadísimo a los actos necesarios para laconservación y funcionamiento del edificio, y el hecho de la adquisición de uninmueble excede los límites del objeto, incorporando a su patrimonio bienesinmuebles que contribuyen a la desnaturalización de dicho objeto, y comoconsecuencia de ello se le impide la inscripción registral de aquél.No nos vamos a explayar sobre este tópico, pues excede los límites de este trabajo;simplemente vamos a opinar que estamos en contra de este tipo de conclusiones, yel hecho de que dada determinada circunstancia fáctica (como cuando hablamos dela subasta de una unidad en donde no existen postores) el consorcio decida adquirirun inmueble -obviamente- en el mismo edificio no excede los límites de su objeto,dados la carencia de habitualidad de este tipo de actos jurídicos y el resultadobeneficioso para todos los comuneros.Dicho esto, el momento de plantear si el consorcio puede decidir o no la venta de launidad de portería es cuando dicha unidad ha dejado de estar destinada a alojar alencargado o personal de servicio.En ese momento se deberá analizar qué tipo de mayorías se requieren para esatoma de decisión.En este caso no se requiere reformar el reglamento, pues es un simple cambio desujeto propietario de un bien que puede ser de propiedad exclusiva, como cualquierotra unidad del edificio. Pasa de la propiedad del consorcio a la propiedad de untercero, propietario o no.Al consorcio no le da ninguna utilidad tal unidad; por el contrario, le origina deudas,impuestos, servicios, y además debe absorber las expensas, no hace a sufuncionalidad, ni a la seguridad, y, por otro lado, ningún copropietarioindividualmente puede tener el uso exclusivo de dicho bien: de hecho, nadie loocupa; en definitiva, es un sector ocioso, que genera gastos, que no ofrece
  7. 7. beneficios, por lo que en tal caso debemos ceñirnos a lo que dice el reglamento decopropiedad, pero como tal estatuto nada dirá, ya que esta situación es deimposible previsión, nos resulta dificultoso determinar qué mayoría puede decidir elmentado acto jurídico. Pero de lo que no dudamos es de que se puede vender.Después de lo expuesto entendemos que la pregunta no debe ser ¿se puedeenajenar la unidad de portería?, sino ¿conviene enajenar la unidad de portería?Nos parece que sólo en este último supuesto (inmueble escriturado a nombre delconsorcio) podría ser conveniente la venta de dicho bien.V. LA SOLUCIÓN JURISPRUDENCIALNo hay duda de la originalidad de la jurisprudencia a la que aludíamos al comienzo,aunque en puridad no se trata del tema concreto de la posibilidad de "venta" de launidad de portería sino de la adquisición de la misma, eso sí, con la posibilidadposterior de venderla, pues si el consorcio adquiere una unidad privativa devivienda, se supone que se transforma en su titular registral, como cualquiertercero (persona física o jurídica), y consecuentemente puede enajenarla.Que el consorcio puede adquirir unidades en el propio edificio hoy ya es temacerrado, no obstante la resistencia desde los Registros de la Propiedad a inscribirinmuebles a nombre de esta persona jurídica.En este fallo la cuestión es la forma de adquisición, y la finalidad que el tribunal leda a tal bien, a saber: a) si pasa a integrar el patrimonio del consorcio, que, enprincipio, está formado única y exclusivamente por el ingreso por expensascomunes y el fondo de reserva; o b) si se integra al resto de las partes o cosascomunes del edificio, lo que significa que pasa a titularidad del condominio queforman todos y cada uno de los consorcistas, como cotitulares de todas las partescomunes del edificio (aunque sin inscripción registral) y formando un condominio deindivisión forzosa sobre este tipo de bienes, accesorios de cada una de las unidadesprivativas.Entendemos que si se hace lugar a la adquisición del dominio por prescripciónvicenal, debió serlo como unidad privativa del consorcio. En principio, porque elconsorcio ha sido él la persona jurídica, sujeto de derecho demandante, ellegitimado activo en una acción judicial mediante la que se adquiere la propiedadde algo; la titularidad registral debe estar en cabeza de esa persona jurídica, apartir de que ya no se discute la posibilidad de adquirir un departamento en eledificio.Al hacerlo como parte común lo estamos poniendo en cabeza de un condominioformado por la totalidad de los copropietarios, que -dicho sea de paso- no fue parteen el juicio: no se citó a cada uno de los comuneros.Pero tampoco el consorcio pide la prescripción de la unidad como parte común: pidesimplemente la adquisición por prescripción, de lo que se infiere que quiere eseinmueble como de "su" propiedad.El hecho de que ese bien haya sido cedido por la empresa constructora, con la ideade ser vivienda del encargado, da mayor fuerza a esta idea, pues el hecho de queen la realidad no se haya asignado a tal destino le resta el carácter de cosa"común", pues esa vivienda es común en tanto y en cuanto sea alojamiento delencargado, como reza el art. 2, ley 13512, pero no habiendo encargado "convivienda", le falta la calidad necesaria para ser común: "que viva el encargado".
  8. 8. Seguramente no todos compartirán esta idea, pues se puede afirmar que la unidadde portería es "común" porque expresamente lo dice la ley, pero, por nuestra parte,creemos que el espíritu de la norma fue darle el carácter común precisamente porestar destinada a vivienda del encargado, de manera tal que al no haber encargadocarecería de tal calidad, o por lo menos permitiría que se transforme en propiedadprivativa, mientras se respete el destino de vivienda. En tal caso la ley setransforma en letra muerta o abstracta.A ello sumamos algo más. Si el consorcio alquiló durante cinco años esa unidad, loque significó un ingreso patrimonial que no se repartió entre cada uno de loscondóminos (que es lo que corresponde al alquiler o renta de la cosa común encualquier condominio) sino que la destinó a solventar las expensas o gastosconservatorios del edificio o imputarlos a expensas futuras, de alguna manera, dala impresión de que se le está asignando el carácter de cosa en dominio delconsorcio. Siendo así, no hay duda de que se trata de un patrimonio propiedad delconsorcio, y no de cosa común.Es decir, esa renta sería equivalente a los ingresos por expensas, y precisamente elúnico patrimonio del consorcio es "el ingreso por expensas", y nunca las cosascomunes.Si a ello sumamos que el consorcio no destinó esa unidad para el encargado(incluso la alquiló), es evidente que no le interesa tener esa cosa con un destinocomún.Los actos posesorios sobre ese bien, que justificaron la existencia de la posesión,los realizó el consorcio, y no los consorcistas individualmente. O sea, quien poseyófue el consorcio, y no sus integrantes.Pero hay algo más, que surge no tanto a partir de un fundamento estrictamentejurídico sino funcional o utilitario, que hace que esa decisión de que seanecesariamente parte común no nos convenza desde el punto de vista de laoperatividad.El tribunal al asignarle carácter común provoca gastos enormes que ponen en dudala utilidad de la medida, pues hay que modificar el plano de obra, contratar a unagrimensor, realizar un nuevo plano de PH, establecer nuevos porcentuales,modificar el reglamento por escritura pública y eventualmente modificar lasescrituras individuales.Es decir, puede resultar una solución disvaliosa.Pero a ello debemos sumarle que si el consorcio desde siempre no utilizó esaunidad para vivienda del encargado y la destinó a renta, sumado a que no puedeser utilizada por todos los comuneros, seguramente seguirá tratando de obteneruna renta de una vivienda ociosa. Entonces, ¿qué sentido tiene mantener elcarácter común de una unidad de vivienda que sólo es común porque allí vive elencargado?Lo que les asigna calidad común a "los locales para alojamiento del encargado yportería", dice la ley 13512 en su art. 2, es, precisamente, ese último destino.En definitiva, el verdadero destino, el destino natural de ese inmueble, es el de "servivienda", que adquiere el carácter "común" porque allí vive el encargado, que tieneuna función o tarea común. Contrario sensu, si no hay encargado, carece de
  9. 9. sentido mantener ese carácter común.A partir de ello, y teniendo el consorcio como persona jurídica la posesión de esebien, que -incluso- es usado para renta -también- del consorcio, nos inclinamos aque la idea de peticionar el reconocimiento de la calidad de propietario porprescripción vicenal se compadece más con la intención de transformarlo en unaunidad de su propiedad, con posibilidad no sólo de locarla sino incluso deenajenarla a un tercero, que en un sector común, cuando de antemano sabemosque no cumplirá ninguna función común, y que en el caso de marras nunca cumpliódicha función, salvo que se considere tal el ingreso al patrimonio del consorcio parala imputación a expensas.En consecuencia, aun cuando la jurisprudencia citada sea ajustada a derecho, nonos convence la decisión del tribunal de asignarle a ese bien adquirido el carácterde bien "común", cuando no sólo el actor no lo peticionó, sino que incluso no existeimpedimento alguno para acordar al consorcio, como persona jurídica, la calidad denuevo propietario, y por lo tanto ordenar la inscripción registral a nombre de talente.Dr. Gustavo O. ValleTº 86 Fº 971 - CPACF

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