33yunterciotoma3

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33yunterciotoma3

  1. 1. 33 y 1/tercio
  2. 2. 33 y 1/tercio”Pero si me pongo de espaldas al mar, sólo veo tierra; camino sin parar y el horizonte dela tierra se dilata hasta el infinito. Un año, cinco años, diez años y sigo sin ver el mar. Yme digo: pero ¿qué le ha ocurrido al mar? Y me respondo: el mar está más allá, en lospenetrales de la memoria. El mar es un mito. Nunca ha existido el mar. Y sin embargo síha existido. Puedo afirmarlo porque nací a orillas del mar. ¡Me he bañado en el agua delmar! Me dio de comer, me proporcionó paz, y sus distancias fabulosas alimentaron misfantasías. No, Arturo, el mar no ha existido nunca. Tienes fantasías y deseos, pero siguescaminando por el desierto. Nunca volverás a ver el mar”. pregúntale al polvo John Fante”Ya está aquí el color del verano con sus tonos repentinos y terribles. Los cuerposdesesperados, en medio de la luz, buscando un consuelo. Los cuerpos que se exhiben,retuercen, anhelan y se extienden en medio de un verano sin límites ni esperanzas... ¿Ya quién le importa nuestro verano, ni nuestra prisión marina, ni este tiempo que a la veznos excluye y nos fulmina? Fuera de este verano, ¿qué tenemos?... Vendrán los grandesaguaceros, y una desesperación sin tiempo seguirá germinando en todos nosotros.Vendrán nuevas oleadas de luz y de humedad y no habrá roca, portal o arbusto que nosea pasto de nuestra desolación y desamparo. Seremos ese montón de huesosabandonados pudriéndose al sol en un yerbazal. Un montón de huesos calcinados por eltedio y la certeza sin concesiones de que no hay escapatorias. Porque es imposibleescapar al color del verano, porque ese color, esa tristeza, esa fuga petrificada, esatragedia centelleante –ese reconocimiento– somos nosotros mismos. Oh, Señor, nopermitas que me derrita lentamente en medio de veranos inacabables. Déjame ser sóloun destello de horror que no se repite. No permitas que el nuevo año, el nuevo verano(el mismo verano de siempre) prosiga en mí su deterioro, y otra vez me conmine alanzarme a la luz, ridículo, arrugado, patético y empapado, buscando”. el color del verano Reinaldo Arenas
  3. 3. 33 y 1/tercioguitarras, bajo, batería, redacción: 33 y 1/tercio(no usamos sintetizadores, just like…) portada: fotografías de leordanis hernández y elena v. molina diseño de portada: raúl y damián flores iriarte La publicación no se hace responsable de las opiniones expresadas por los autores. Los autores no nos hacemos responsables de las opiniones de la publicación. Los responsables de los autores no expresarán opiniones en público. Las opiniones que usted se haga no son responsabilidad de los autores y menos si las expresa públicamente. All lyrics ©2006 33y1/tercio Productions Reprinted by permission si deseas contactar, opinar, donar textos (sin compromisos de publicación) escribe a: 33y1tercio@gmail.com Sitio web: revista33y1tercio.blogspot.com si no tienes el (los) 33 y 1/3 anterior(es) solicítalo a la misma dirección
  4. 4. 33 y 1/tercio siluetas (seguridad de sombras) flylógicamente, la tapa de mi caja privada) hanzmagnusenzensberger la isla) ricardopiglia el mito del escritor fronterizo) heribertoyépezfoukaka crew / ultrapop) rafasaavedra santificarás las fiestas) yordankaalmaguer informe ellis: el lado oscuro de la mtv / el escritor que te encanta odiar / vintage héjira) davidsedaris el insomnio del Censor) ahmelechevarría no quiero ser una chica ahmelóvar) orlandoL poemas de fogonero emergente) jorgealbertoaguiardíaz el pasado que será) juanvilloro copia de seguridad) jorgeenriquelage guitar shop
  5. 5. 33 y 1/tercio flyElla y yo nos habíamos quedado solos. Pero no como la vez pasada en la ciudad-completamente-vacía. No. Pero nos habíamos quedado solos. Mira el vino que hecomprado, le dije y ella me miró, me dio las gracias, y habló un poco sobre cine. Noquiero saber de eso, le dije. Bien, asintió ella, y nos quedamos en silencio. ¿Quéhaces?, pregunté, por decir algo (para llenar esos gigantescos huecosconversacionales), ¿Qué haces en tu tiempo libre? Compongo, dijo ella.¿Compones? Resultó que escribía poemas. Todo el tiempo. Solo podía pensar enpoemas. Ahora mismo estoy pensando en uno, dijo. Recítamelo, le pedí. Ella dijoque no. Le daba pena. No hay nadie aquí, le dije, No tiene por que darte pena. Elinvierno acababa de empezar y la temperatura había bajado. No mucho, pero síalgo. Lo suficiente como para que ella pudiera pedirme que la abrazara, pero no. Envez de eso, hablábamos de poemas. Me da pena, dijo ella. una mosca se posóentonces sobre su hombro. Me asombró ver una mosca en pleno invierno. Se lodije. Apuesto que podrías escribir un poema sobre esa mosca, dije, ¿no es verdad?No lo sé, dijo ella. Puede que sí, pero también puede que no.Ella y yo nos habíamos quedado solos. Nos rodeaban las moscas y yo me dije queraro, porque comenzaba el invierno y entonces me dije Quizás sean mis pasionesturbias por esta mujer, por esta chica. Mis malos deseos de abrazarla, de besarla,representados, hechos realidad por este enjambre infernal de malditas moscas. Nohabía frío, pero había moscas. Estábamos literalmente rodeados por un ejército depequeños insectos voladores. Ella y yo, mirándonos, entre el zumbido de todasaquellas moscas, en silencio. No podíamos decirnos nada. No podíamos hablar. Noobstante, no nos atrevíamos a irnos. Estábamos solos. Quien sabía por cuantotiempo. Hasta cuando podríamos estar allí. Irnos. Pero no nos atrevíamos. Se hacíatarde, nos rodeaban las moscas, se agotaban las posibilidades, y yo queríaabrazarla, pero no sabía como. Pensé en la posibilidad de pedirle que me recitaraun poema (sabía que ella los componía en secreto) pero no me atreví a hacerlo,con tanto insecto alrededor.Ella y yo nos habíamos quedado solos. Había comenzado el invierno y ella solopodía hablar en inglés. Yo hablando en español y ella hablando inglés. ¿Por qué?, lepregunté y ella se encogió de hombros. I don´t know. Well, le dije, no importa. Yasí estuvimos un rato en silencio. I write poetry, dijo ella y se estremeció, como siuna ráfaga de aire frío la hubiera golpeado. Eso me recordó a Virgilio. No sabía queescribieras, le dije. Una mosca se posó sobre su hombro y a mi me asombró veruna mosca en pleno invierno. A fly, she said. Fly, pensé. Como volar, pensé.Podríamos volar, ella y yo. Podríamos impulsarnos a través de las nubes y volar.Sería increíble. Pero no tan increíble como ver una mosca en pleno invierno.Volando, ella y yo. Solos, ella y yo. Pero ella hablaba inglés y yo hablaba español ypor eso no podíamos entendernos, ella y yo. replay
  6. 6. 33 y 1/tercio hans magnus enzensberger (baviera, del ´29. Autor de Mausoleo, Poesías para los que no leen poesías, Migajaspolíticas, El sacrificio de La Habana. Para mayor información, buscar el expediente #3 de la revista digital Cacharro(s). Los siguientes textos han sido tomados de su libro El hundimiento del Titanic.) (traducción de heberto padilla) canto vTomad lo que os han quitado, / tomad a la fuerza lo que siempre ha sido vuestro, /gritó, congelándose en su ajustada chaqueta, / su pelo ondeando bajo elpescante, / soy uno de vosotros, gritó, / ¿que esperáis? Este es el momento, /echad abajo las barandas, / tirad a esos degenerados por la bordacon todos sus baúles, perros, lacayos, / mujeres, y hasta niños, / usad la fuerzabruta, los cuchillos, las manos. / Y les mostró el cuchillo, / y les mostró las manosdesnudas.Pero los pasajeros del entrepuente, / emigrantes, todos a oscuras, / se quitaron lasgorras / y lo escucharon en silencio.¿Cuando tomaréis la venganza, / si no ahora? ¿O es que no podéis / soportar versangre? / ¿Y la sangre de vuestros hijos? / ¿Y la vuestra? Y se arañó la cara, / y secortó las manos, / y les mostró la sangre.Pero los pasajeros de entrepuente / lo escuchaban inmóviles. / No porque él nohablara lituano / (no lo hablaba), ni porque estuvieran ebrios / (hacía tiempo quehabían vaciado / sus anticuadas botellas / envueltas en toscos pañuelos), / niporque estuvieran hambrientos / (aunque estaban hambrientos):Era otra cosa. Algo / difícil de explicar. / Entendían bien / lo que él decía, pero no lo/ entendían a él. Sus frases / no eran las frases de ellos. Golpeados / por otrosmiedos y otras esperanzas, / aguardaban allí pacientemente / con sus bolsos, susrosarios, / sus raquíticos hijos, recostados / en las barandas, dejaron / pasar aotros, prestándole atención / respetuosamente, / y esperaron hasta que seahogaron. el icebergEl iceberg avanza hacia nosotros / inexorablemente. / Vedlo como se suelta / delfrente del glaciar, / de los pies del glaciar. / Sí, es blanco, / se mueve, / sí, es másgrande, / que todo cuanto avanza / en el mar, / en el aire / o la tierra.Sueños mortales / que una larga caravana / de icebergs atraviesa. / «A doscientoscincuenta pies de altura / sobre el nivel del mar, / destellan sus colores / que sonmaravillosos / y totalmente diáfanos». / «Como si fuese un sol
  7. 7. 33 y 1/terciomultiplicado / sobre las celosías de cientos de palacios». /Mejor es no pensar en lo que pesa / un iceberg. / Cuantos lo han visto / noolvidarán jamás tal espectáculo / aunque vivan cien años.«Ese espectáculo aguza la imaginación / pero llena el corazón / de un sentimientode involuntario horror».El iceberg carece de futuro. / Flota a la deriva. / No podemos hacer uso de él. /Existe, sin duda. / No tiene valor. / La confortabilidad / no es su fuerte. / Es mayorque nosotros. / Siempre y únicamente / vemos su cima.Es efímero. / No se preocupa. / Nunca progresa, / pero «cuando, parecidoa una inmensa mesa / de mármol blanco, / veteado de azules, / se mueve deimproviso y quiebra en lo profundo, / todo el mar se estremece».En nada nos concierne, / Sigue su ruta monocorde, / No necesita nada, / No sereproduce, / Y se derrite. / No deja huellas. / Se disipa perfectamente, / Sí, esa esla palabra: / perfectamente. canto xiDéjennos salir / Nos estamos asfixiando / Nuestro furgón de ganado se estremece /Nuestro armario se tambalea / Nuestro ataúd gorgotea / Luchamos en las escaleras/ Golpeamos los paneles / Forzamos las puertas / Déjennos salir / Somos muchosaquí / Cada vez somos más / luchando / por una pulgada de espacio / por untablón / Estamos demasiado hacinados / para quitarnos los piojos / para cuidarnoso pelearnos / El carterista no puede levantar / su mano delgada / ni el asesino ladaga / Nos asfixiamos unos a otros / Nuestra furia encerrada / nos levanta la piel /y expira / De pronto somos / terriblemente muchos / Aplastamos como masablanda / a los que ya han sido atropelladosUn pudín de pánico / apestando a miedo / agrio y ratonil / Nos hinchamos yhundimos fláccidos y suaves canto xvA la hora de la sobremesa le dijimos si no le molestabala solemnidad negra como la tinta de sus metáforas,que tales significados y significantes ya no se llevaban,que la moda era inexorable, también en el arte,y que los excesos eran excesos. Tampoco comprendíamosque tenía que ver Cuba en todo ello, Cuba era una idea fija.¿Y que quieres decir –literalmente– con tus historiassobre la pintura, sobre Gordon Pym, Bakunin y Dante?Sois vosotros, gritó y se puso a lanzar trozos de pan y carnequienes lo recogéis, lo amalgamáis y lo desmenuzáis todo
  8. 8. 33 y 1/terciocon vuestros cuchillos de trinchar;yo ciertamente no, continuó irritado, yo me embrollo,balbuceo, hablo a trompicones, mezclo, contamino,pero os lo juro:¡Este barco es un barco! –ahora se mostraba más exasperado–y la lona rajada en dos –esta parte casi la cantó–simboliza una lona rajada en dos, ni más ni menos,¿me entendéis? Os digo que yo soy como este lienzo,que se tensa hasta no poder más. Y arrebató el mantel de la mesa.Tonterías, respondimos, puro galimatías. ¡Una locura!Pero se puso en pie de un salto. No discuto, dijo bajito,enseño. Se puso en pie y se disponía a marcharse.Tuvimos la idea de apuñalarlo por la espalda con nuestros cuchillos de pan,tan airados estábamos. Pero al llegar a la perta se volvióy empezó otra vez: ¡Olvidáis (dijo en su forma más desdeñosa)que también yo he comido carne humana, como vosotros y Gordon Pym!He escuchado los estertores del viejo anarquistasobre la sucia almohada en la habitación contigua,mientras yo abrazaba a su esposa, sonriente.Precisamente vosotros no podéis burlaros de mí. Además(no acababa de irse), ¿Qué podía hacer yo?¿Creéis que he sido yo el que inventó este cuentodel barco que se hunde, que es un barco y a la vez no lo es?El loco que se cree Dante es Dante.Siempre hay un pasajero a bordo con este nombre.Las metáforas no existen. No sabéis de lo que estáis hablando.Mera confusión, gritamos confundidos. Esto no es n poema,es un embrollo. Al fin se marchó, se fue,y nos miramos y miramos nuestros cuchillos de fruta,y nos preguntamos si puede haber metáforascon tanto filo. Entonces seguimos comiendo peras y albaricoques. estableciendo la identidadEste no es DanteEsta es una fotografía de DanteEste es un filme en que actúa un actor que pretende ser DanteEste es un filme en el cual Dante hace el papel de DanteEste es un hombre que sueña con DanteEste es un hombre llamado Dante, pero que no es DanteEste es un hombre imitador de DanteEste es un hombre que se hace pasar por DanteEste es un hombre que sueña que es DanteEste es un hombre que es la estampa misma de DanteEsta es una figura de cera de DanteEste es un doble, un gemelo de Dante
  9. 9. 33 y 1/tercioEste es un hombre que se cree DanteEste es un hombre a quien todo el mundo, excepto él, toma por DanteEste es un hombre al que nadie, excepto Dante, considera DanteEste es Dante el rapto de Suleika. escuela holandesa, fines del siglo xixUn hombre pequeño, gris y encorvado, con un vaso en la mano,se inclina poco antes de Semana Santa sobre la baranda de hierrode su casa en Prinsengracht, de espaldas a la cale,como si esta fuera un océano. El aliento de ginebraflota sobre la escalera también pequeña, gris y encorvada.Bebe más de lo que conviene a un pintor;y entre sorbo y sorbo, mirando de soslayoy haciendo chistes sobre su propia edad, Salomon Pollockle cuenta a una joven musulmana, sin cuyos ojos entornadosno puede vivir, todo lo relacionado con su cuadro,al cual, borracho o no, no le quita la vista.A la izquierda, dice, verás El rapto de Suleika.Aquí, detrás del alto muro, en el jardín,bajo palmeras y mimosas, junto a la fuente,donde lirios enormes despiden su aroma; blanca,inocente, embriagante, lasciva (es increíble comohan crecido estas flores), aquí, belleza mía,se recuesta la hija del sultán, engalanada de perlasy dátiles, adornos propios de la lujuria y la magnificencia.La oscura mano de un eunuco mueve un abanico. Hasta que,al fin, polvoriento y errante,se le presenta un porteadorque se identifica como príncipepor su talismán de verde jaspey su halcón amaestrado que le acompaña.Los Viejos Maestros… oréeme, no existen.¡Si lo sabré yo! Durante treinta añoshe sido de aquellos que todo lo saben hacer:mitad alquimista y mitad ebanista.Nadie me superaba como restaurador.El mundo es testigo de mi meticulosidady mis cuidados, a base de resina, cera y saliva,en Paraísos Perdidos, Vírgenes, Naufragios, Juicios Finales,persas, flamencos y florentinos,recuperando cosas que nunca existieroncon mi lanceta, mi esponja y mi espátula:fiel falsificador, cuyo pan de cada díaera el pasado, un pasado hecho por mí mismo,la niña de mis ojos, lo mejor que se puede esperar.
  10. 10. 33 y 1/tercioAhí está, a la vista de todos, expuesta en el Rijksmuseum,un fraude sublime y conmovedor, una maravilladel mundo, piadosa chapucería.Aquí, en el centro, está La fiesta del beduino.Noche de desierto, resplandeciente de lanzasy escopetas y del oropelde bailarinas orientales, sus aretes de oro tintineandoal compás de tambores y címbalos.El jinete sobre el pinto corcelbajo la luz de las antorchases el hijo del emir. La mujer que trae en sus brazoses su presa, semidesnuda, media envuelta en muselinas.Cuentan que los dientes de ella centellean como granizos,que sus labios son más rojos que la cornalina,que su aroma es el del aloe, del ámbar, del nardoy la canela. Eso es lo que cuentan.Los caballos relinchan, y se realiza la bodaen medio de los gritos de los guerreros.Con ojos vendados, palpando la madera de los marcos,tanteando el barniz, arañando las grietas del lienzocon mis dedos de rayos X: yo era infalible.Cuando al fin veas la pieza,Limpia, rejuvenecida, remendada, resplandeciente-tras frotarla, enmasillarla, retocarla,ángel mío, con estas manos- encontrarásen una esquina un diminuto cuadrado sin retocar,que exhibe la inmundicia de los siglos,la confusión, el siempre imperfecto remordimientode la posteridad, que no conoce redención.Solía yo pasar horas y horasreflexionando sobre este oscuro remanente,que me delata a mí y a mis manipulaciones.Y finalmente, a la derecha, está La Venganza.Observa las largas sombras de los jinetesa la luz de la mañana, y el pabellón del gran visirque se destaca contra las almenas de la ciudad.Contempla los buitres que vuelan en lo alto,las ratas almizcleras en los matorrales, y los camellosrumiando serenamente a la orilla del camino.Contempla al verdugo con un turbante negro,envainando la espada, y más allála cabeza cortada en la empalizada. ¿La ves?¿No ves al sultán en su palanquín, distraído,sonriente, abriendo confiadoel libro envenenado?
  11. 11. 33 y 1/tercioFue así como abandoné el arte de la simulacióny resolví pintar “yo mismo”. ¿Sabeslo que significa pintar uno por su cuenta? A vecesno me conozco a “mí mismo”. Soy de pacotilla.Me tiembla la mano. No es la ginebra.No es la fama. Es la historia.con su interminable farsa y doblez.Ella me inventa a mí, y yo a ella.Es una eterna contienda. Así es.Yo, Salomon Pollock, decorando las paredescon un Oriente inventado de la nada.Un pintor de salón. Sí, mi odalisca,espero que ahora te percatesde la elocuencia de mis mentiras. La verdad,esa ventana oscura allá en un rincón,la verdad es muda. canto xxxTodavía estamos vivos, dijo uno de nosotros, / sentado en la penumbra: / No nosla darán con queso.Después de estas palabras / hubo un largo silencio.En el rincón más distante de la habitación / alguien tosió. Era invierno, / era enEuropa Central, / era una de esas tardes / en que los supervivientes, lenta ycuidadosamente, / comienzan a percatarse / de que son supervivientes / queaparecen en las desiertas estaciones / de trenes, en las carboneras, / en lostabernáculos y en otros sitios.Eran abiertas las maletas / amarradas con sogas, / repletas de souvenirs.Alguien encontró unas tazas de aluminio, / unos cuantos pañales sucios, algunosfósforos, / residuos de las galletas del barco / envueltas en una tela, pizcas detabaco. / Afuera aún había / una tenue luz en el cielo.De una manera extraña, la mayor parte / de todo lo que había existido anteshabía desaparecido sin dejar rastro, / como una piedra en el agua. / Un olor ahumedad, como si alguien / hubiera estado planchando sábanas / se esparcía porla habitación. / Era el pálido aliento de una chica / parada de espaldas a la ventana,/ robándonos el último vestigio de luz.Ahora que han desaparecido los helicópteros / y que nada está ardiendo oaullando, / ahora que lo peor ha quedado atrás / y nada nos importa ya,todo puede comenzar de nuevo.Juramentos en lengua extrañas, / turbios y confusos murmullos en el ambiente.
  12. 12. 33 y 1/tercioAnte todo debemos desinfectar, / sanar, curar, y cavar tumbas. / Entoncespodremos pensar en la venganza, / y después de la venganza, en la repetición.La estufa echaba humo. En la mesa grande / en el centro de la habitación / habíaalgo extendido, tal vez / un montón de abrigos enrollados / o una tonga de toldos,sacos de arena / o pacas de papel manila. / Nadie se molestó en mirarlo.Hemos estado años jugando / con las aflicciones por venir. / Riesgo residual,solíamos decir, / Filtraciones, les llamábamos, máximo riesgo calculable. / ¡Jesús!,decíamos, ¡Que tiempos aquellos! / Entonces se intercambiaban dos agujas / poruna pequeña pastilla de jabón. / Un gato huesudo olfateaba / una grieta en lapared. / Se cambiaban los vendajes.Uno de los desertores / tenía las glándulas inflamadas / y le quedaba un tenueresplandor blancuzco / en los ojos, tras sus gruesas gafas, / como si se hubieraahogado.Todo lo que hicimos estaba mal hecho. / De ahí que todo lo que pensáramos /estuviese mal. ¡Yo estaba allí! / ¡No trates de consolarme, nunca! / Puedo dartestimonio. Mira, / aquí están mis cicatrices, por si lo dudas. / Las cicatrices son mispruebas. / Y nos mostró el brazo, / mordido por dientes desconocidos.Frente a la puerta / se había formado un charco grande, / y todo el que entraba /dejaba una huella.Después de todo, habría sido mejor / luchar. Sí, pero, ¿cuándo? / ¿y cómo? ¿Quéquieres decir con / oportunamente? ¿Hubo algún momento / oportuno? No tuvimosalternativa. / Ahora somos pobres, y existe la calma.Se habían gritado unos a otros. / Se habían mirado. Uno, / que tenía un turbante,se alejó de nosotros, / encogiendo los hombros. El fogonero, / con su vozcautelosa, pronunció la última palabra.Comenzó a nevar fuerte afuera. / El viejo piso de mosaicos / se había rajado hacíatiempo. / Alrededor de nuestros zapatos / comenzaron a formarse lodazales. / Unanciano vistiendo un abrigo de marta / comenzó a orar tiernamente.Una libra de trufas Périgord, / enjuagadas en agua fría, cepilladas, / peladas consumo cuidado, / cortadas en rebanadas más finas / que la hoja de un cuchillo, /bañadas en mantequilla clara / y pasadas por el fuego, / para servirlas con unapizca / de pechuga de faisán… / no puedo recordar la salsa que lleva.No le hicimos caso, dejamos que hablara. / Alguien finalmente dijo: Está bien. /Comencemos.Nadie se movió. / Un sonido de la estufa tal vez, / un chillido, el sonido de algohirviendo, / atravesó la oscura estancia.
  13. 13. 33 y 1/tercioreplay
  14. 14. 33 y 1/tercio ricardo piglia (buenos aires, del ´40. Aficionado a las novelas policíacas y de ciencia–ficción.) la isla (Tomado de: La ciudad ausente) 1Añoramos un lenguaje más primitivo que el nuestro. Los antepasados hablan deuna época donde las palabras se extendían con la serenidad de la llanura. Eraposible seguir el rumbo y vagar durante horas sin perder el sentido porque ellenguaje no se bifurcaba y se expandía y se ramificaba hasta convertirse en este ríodonde están todos los cauces y donde nadie puede vivir porque nadie tiene patria.El insomnio es la gran enfermedad de la nación. El rumor de las voces es continuoy sus cambios suenan noche y día. Parece una turbina que marcha con el alma delos muertos dice el viejo Berenson. No hay lamentos, sólo mutaciones interminablesy significaciones perdidas. Virajes microscópicos en el corazón de las palabras. Lamemoria está vacía porque uno olvida siempre la lengua en la que ha fijado losrecuerdos. 2Cuando decimos que el lenguaje es inestable no estamos hablando de unaconciencia de esa modificación. Es necesario salir de allá para percibir el cambio. Siuno está adentro cree que el lenguaje es siempre el mismo, una especie deorganismo vivo que sufre metamorfosis periódicas. La imagen más divulgada es lade un pájaro blanco que en el vuelo va cambiando de color. El aletear profundo delpájaro en la transparencia del aire da una falsa ilusión de unidad en el pasaje de lostonos. El dicho dice que el pájaro vuela interminablemente y en círculos porque lehan vaciado el ojo izquierdo y busca ver la otra mitad del mundo. Por eso nunca vaa poder aterrizar, dice el viejo Berenson y se ríe con la jarra de cerveza otra vezcontra los bigotes, porque no encuentra un pedazo de tierra donde apoyar la pataderecha. Tuerto habría de ser el tero dijo después, para perderse en el aire y venira parar a esta isla de mierda. No empieces, Shem, le dice Teynneson tratando dehacerse oír en el barullo del bar, entre los acordes del piano y las voces de los quecantan Three quarks for Muster Mark!, todavía tenemos que ir al entierro de PatDuncan y no quiero tener que llevarte en carretilla. Ese es el sentido del diálogo,que se repite como un chiste privado cada vez que están por irse, pero no siempreusan el mismo lenguaje. Se sostienen del brazo y cruzan muy erguidos el salónpara salir. La escena se repite, pero sin saberlo hablan del pájaro tuerto y delentierro de Pat a veces en ruso, a veces en un francés del siglo XVIII. Dicen lo quequieren y lo vuelven a decir pero ni sueñan que a lo largo de los años han usadocerca de siete leguas para reírse del mismo chiste. Así son las cosas en la isla. 3
  15. 15. 33 y 1/tercio«El lenguaje se transforma según ciclos discontinuos que reproducen la mayoría delos idiomas conocidos (registra Turnbull). Los habitantes hablan y comprendeninstantáneamente la nueva lengua pero olvidan la anterior. Los idiomas que se hanpodido identificar son el inglés, el alemán, el danés, el español, el noruego, elitaliano, el francés, el griego, el sánscrito, el gaélico, el latín, el sajón, el ruso, elflamenco, el polaco, el esloveno, el húngaro. Dos de las lenguas usadas sondesconocidas. Pasan de una a otra pero no las pueden concebir como idiomasdistintos sino como etapas sucesivas de una lengua única». Los ritmos sonvariables, a veces un idioma permanece semanas, a veces un día. Se recuerda elcaso de una lengua que se mantuvo quieta durante dos años. Después sesucedieron quince modificaciones en doce días. Habíamos olvidado las letras detodas las canciones, dijo Berenson, pero no la melodía y no hubo modo de cantaruna canción. Se veía a la gente en los pubs silbando a coro como guardiasescoceses, todos borrachos y alegres, marcando el ritmo con las jarras de cervezamientras buscaban en la memoria alguna letra que coincidiera con la música. Lamelodía persiste y es un aire que cruza la isla desde el principio de los tiempos perode qué nos sirve la música si no podemos cantar, un sábado a la noche, en el barde Humphery Chimden Earwicker cuando todos estamos borrachos y ya nosolvidamos de que el lunes hay que volver al trabajo. 4En la isla se cree que los ancianos se encarnan al morir en los nietos, razón por laque no pueden encontrarse los dos vivos al mismo tiempo. Como ocurre a pesar detodo algunas veces, cuando un anciano se encuentra con su nieto, antes de poderhablar con él, debe darle una moneda. En esa teoría de las reencarnaciones se hafundado la lingüística histórica. La lengua es como es porque acumula los residuosdel pasado en cada generación y renueva el recuerdo de todas las lenguas muertasy de todas las lenguas perdidas y el que recibe esa herencia ya no puede olvidar elsentido que esas palabras tuvieron en los días de los antepasados. La explicación essimple pero no resuelve los problemas que plantea la realidad. 5El carácter inestable del lenguaje define la vida en la isla. Nunca se sabe con quépalabras serán nombrados en el futuro los estados presentes. A veces llegan cartasescritas con signos que ya no se comprenden. A veces un hombre y una mujer sonamantes apasionados en una lengua y en otra son hostiles y casi desconocidos.Grandes poetas dejan de serlo y se convierten en nada y en vida ven surgir otrosclásicos (que también son olvidados). Todas las obras maestras duran lo que durala lengua en la que fueron escritas. Sólo el silencio persiste, claro como el agua,siempre igual a sí mismo. 6La vida del día empieza al amanecer y si ha habido luna hasta el alba los gritos delos jóvenes en la ladera pueden oírse ya antes de la aurora. Inquietos en la nochepoblada de espíritus, se gritan unos a otros tratando de adivinar qué sucederá conel sol alto. La tradición dice que el lenguaje se modifica en las noches de luna llenapero ésa es una creencia desmentida por los hechos. La lingüística científica no
  16. 16. 33 y 1/tercioacepta ninguna relación entre los fenómenos naturales como las mareas o losvientos y las mutaciones del lenguaje. Los hombres del pueblo siguen sin embargoacatando los viejos rituales y cada noche de luna esperan que llegue por fin lalengua de su madre. 7En la isla no conocen la imagen de lo que está afuera y la categoría de extranjerono es estable. Piensan a la patria según la lengua. («La nación es un conceptolingüístico».) Los individuos pertenecen a la lengua que todos hablaban en elmomento de nacer, pero ninguno sabe cuándo volverá a estar ahí. «Así surge en elmundo (le han dicho a Boas) algo que a todos se nos aparece en la infancia ydonde todavía no ha estado nadie: la patria». Definen el espacio en relación con elrío Liffey que atraviesa la isla de norte a sur. Pero Liffey es también el nombre quedesigna al lenguaje y en el río Liffey están todos los ríos del mundo. El concepto defrontera es temporal y sus límites se conjugan como los tiempos de un verbo. 8Nos encontramos en Edemberry Dubblenn DC, dijo el guía, la capital que combinatres ciudades. En el presente la ciudad cruza de Este a Oeste siguiendo la margenizquierda del Liffey por los barrios y los ghettos japoneses y antillanos, desde elnacimiento del río en Wiclow hasta Island Bridge, un poco más abajo deChapelizod, donde sigue su curso. La ciudad próxima se va abriendo, como siestuviera construida en potencial, siempre futura, con calles de fierro y lámparas deluz solar y androides desactivados en los galpones de la Scotland Yard. Los edificiossurgen de la niebla, sin forma fija, nítidos, cambiantes, casi exclusivamentepoblados por mujeres y mutantes.Del otro lado, hacia el Oeste, subiendo por la zona del puerto, está la ciudad vieja.Al mirar el mapa hay que tener en cuenta que la escala está construida a lavelocidad media de un kilómetro y medio por hora de marcha. Un hombre sale de 7Eccles Street a las ocho de la mañana y sube por Westland Row y a cada lado delempedrado están las acequias que llegan hasta la orilla del río por donde sube elcanto de las lavanderas. El que avanza por la calle empinada hacia la taberna deBaerney Kiernam trata de no oír el canto y golpea con el bastón el enrejado de lossótanos. Cada vez que entra en una calle nueva las voces envejecen, las palabrasantiguas están como grabadas en las paredes de los edificios en ruinas. Lamutación ha ganado las formas exteriores de la realidad. «Lo que todavía no esdefine la arquitectura del mundo», piensa el hombre y desciende a la playa querodea la bahía. «Se ve ahí, en el borde del lenguaje, como la casa de la infancia enla memoria». 9La lingüística es la ciencia más desarrollada en la isla. Durante generaciones losinvestigadores han trabajado en el proyecto de fijar un diccionario que incorpore lasvariantes futuras de las palabras conocidas. Necesitan fijar un léxico bilingüe quepermita comparar una lengua con otra. Imagínense (dice el informe de Boas) a unviajero inglés que llega a un país extranjero y en el hall de la estación de ferrocarril,
  17. 17. 33 y 1/tercioperdido en medio de una multitud desconocida, se detiene a revisar un pequeñodiccionario de bolsillo buscando una expresión correcta. Pero la traducción esimposible porque sólo el uso define el sentido y en la isla conocen siempre unalengua por vez. Los que persisten en la elaboración del diccionario lo consideran yaun manual de adivinación. Un nuevo Libro de las Mutaciones concebido, explicóBoas, como un diccionario etimológico que hace la historia del porvenir dellenguaje.Hubo un solo caso en la historia de la isla de un hombre que conoció dos idiomas almismo tiempo. Se llamaba Bob Mulligan y decía que soñaba con palabrasincomprensibles que tenían para él un sentido transparente. Hablaba como unmístico y escribía frases desconocidas y decía que ésas eran las palabras delporvenir. En los Archivos de la Academia han quedado algunos fragmentos de lostextos que escribió e incluso se puede oír la grabación de la voz aguda y lunática deMulligan que cuenta un relato que empieza así: «Oh New York city, sí, sí, la ciudadde Nueva York, la familia entera se fue para allá. El barco se había llenado depiojos y hubo que quemar las sábanas y bañar a los chicos con agua mezclada conacaroína. Cada bebé tenía que estar separado de los otros porque el olor los hacíallorar si estaban cerca. Las mujeres usaban un pañuelo de seda en la cara igual quedamas beduinas, aunque todas tenían el pelo colorado. El abuelo del abuelo fuepoliceman en Brooklyn y una vez mató de un tiro a un rengo que estaba pordegollar a la cajera de un supermarket». Nadie sabía lo que estaba diciendo yMulligan escribió ese relato y otros relatos en esa lengua nueva y después un díadijo que la había dejado de oír. Venía al bar y se sentaba en esa punta delmostrador a tomar cerveza, sordo como una tapia, y se emborrachaba despacio,con la cara avergonzada de un hombre arrepentido de haberse hecho notar. Nuncamás quiso hablar de lo que había dicho y vivió siempre un poco apartado hasta quemurió de cáncer a los cincuenta años. Pobre Bob Mulligan, dijo Berenson, de jovenera un tipo expansivo y muy popular y se casó con la Belle Blue Boylan y al año lamujer se murió ahogada en el río y su cuerpo desnudo apareció en la ribera deleste del Liffey, en la otra orilla. Mulligan nunca se repuso, ni volvió a casarse y viviósolo toda la vida. Trabajaba de linotipista en la imprenta del Congreso y venía connosotros al bar y le gustaba apostar a los caballos hasta que una tarde empezó acontar esas historias que nadie entendía. Yo creo, dijo el viejo Berenson, que laBelle Blue Boylan fue la mujer más hermosa de Dublin.Todos los intentos de construir una lengua artificial se han visto perturbados poruna experiencia temporal de la estructura. No han podido construir un lenguajeexterior al lenguaje de la isla porque no pueden imaginar un sistema de signos quepersista sin mutaciones. Si a + b es igual a c, esa certidumbre sólo sirve un tiempoporque en un espacio irregular de dos segundos ya a es –a y la ecuación es otra.La evidencia vale lo que tarda una proposición en ser formulada. En la isla serrápido es una categoría de la verdad. En esas condiciones los lingüistas del Area–Beta del Trinity College alcanzaron lo que parece imposible: casi fijan en unparadigma lógico la forma incierta de la realidad. Definieron un sistema de signoscuya notación se transforma con el tiempo. Hemos logrado establecer un campounificado, le han dicho a Boas, ahora sólo nos falta que la realidad incorpore allenguaje alguna de nuestras hipótesis. Hasta el momento saben que hantranscurrido diez y siete ciclos, pero suponen que existe una potencialidad casiinfinita, calculada en ochocientos tres (porque ochocientas tres son las lenguas
  18. 18. 33 y 1/tercioconocidas en el mundo). Si en casi cien años, desde que en 1939 empezó elregistro de los cambios, se han detectado diecisiete formas distintas, los másoptimistas imaginan que el círculo puede completarse en otros cien años. Ningúncálculo es seguro, porque la duración irregular de los ciclos forma parte de laestructura de la lengua. Existen tiempos lentos y tiempos rápidos, como el caucedel Liffey. Los más afortunados, dice el proverbio, navegan en aguas tranquilas, losmejores viven en tiempos veloces, donde el sentido dura lo que dura la cólera deun gallo. Los jóvenes más radicalizados del grupo Trickster del Area–Beta delTrinity College se ríen de esos proverbios idiotas. Piensan que, mientras el lenguajeno encuentre su borde final, el mundo será sólo un conjunto de ruinas y que laverdad es como los peces que boquean en el barro hasta morir cuando el caudaldel Liffey baja con la sequía del verano, hasta transformarse en un riacho de aguasoscuras. 10He dicho que la tradición dice que los antepasados hablan de un tiempo en el quela lengua era un llano por el que se podía andar sin sorpresa. Las generaciones,afirman los antiguos, heredaban los mismos nombres para las mismas cosas ypodían legarse documentos escritos con la certeza de que todo lo que escribíansería legible en los tiempos futuros. Algunos repiten (sin comprenderlo) unfragmento de aquella lengua original que ha sobrevivido a lo largo de los años.Boas dice que los escuchó recitar ese texto como si fuera un chiste de borrachos,de modo que la vocalización era pastosa y las palabras estaban cortadas por risas yexpresiones que nadie sabía ya si formaban o no parte del antiguo sentido. Elfragmento llamado Sobre la serpiente, dice Boas que era así: «Empezó la época delos grandes vientos. Ella siente que le arrancan el cerebro y dice que su cuerpo estáhecho de tubos y conexiones eléctricas. Habla sin parar y a veces canta y dice queme lee el pensamiento y sólo pide que yo esté cerca y que no la abandone en laarena. Dice que es Eva y que la serpiente es Eva y que nadie en los siglos de lossiglos se ha atrevido a decir esa verdad tan pura y que sólo María Magdalena se lodijo al Cristo antes de lavarle los pies. Eva es la serpiente, la mutación interminable,y Adán está solo, siempre ha estado solo. Dice que Dios es la mujer y que Eva es laserpiente. Que el árbol del bien y del mal es el árbol del lenguaje. Recién cuando secomen la manzana empiezan a hablar. Eso dice ella cuando no canta». Paramuchos es un texto religioso, un fragmento del génesis. Para otros se tratasencillamente de un rezo que persistió en la memoria a la permutación de laslenguas y que fue recordado como un juego adivinatorio. (Los historiadores afirmanque se trata de un párrafo de la carta que Nolan dejó antes de matarse.) 11Algunas sectas genealógicas aseguran que los primeros habitantes de la isla sondesterrados, que fueron enviados hacia aquí remontando el río. La tradición hablade doscientas familias confinadas en un campo multirracial en los arrabales deDalkey, al Norte de Dublín, detenidos en una redada en los barrios y los suburbiosanarquistas de Trieste, Tokyo, México DF y Petrogrado.
  19. 19. 33 y 1/tercioEmbarcados en el Rosevean, un tres palos, con hélice Pohl–A, en la bahía del norte,fueron enviados por el río hacia atrás en el tiempo, según Teynneson, bajo lasráfagas heladas del viento de enero.El experimento de confinar exiliados en la isla ya había sido utilizado otras vecespara enfrentar rebeliones políticas, pero siempre se usó con individuos aislados, enespecial para reprimir a los líderes. El caso más recordado fue el de Nolan, unmilitante del grupo de resistencia gaélico–celta que se infiltró en el gabinete de lareina y llegó a ser el hombre de confianza de Möller en el comando de planificaciónpropagandística. Lo descubrieron porque usaba los informes meteorológicos paracifrar mensajes destinados a los pobladores de los ghettos irlandeses de Oslo y deCopenhague. La historia cuenta que Nolan fue descubierto por azar, cuando uninvestigador del MIT de Boston procesó en una computadora los mensajes emitidosdurante un año por la oficina meteorológica, con la intención de estudiar lasmodificaciones infinitesimales del clima en el Este de Europa. Nolan fue desterradoy llegó a la isla después de navegar cerca de seis días a la deriva y vivióabsolutamente solo casi cinco años, hasta que se suicidó. Su odisea es una de lasgrandes leyendas en la historia de la isla. Sólo un hijo de puta empecinado irlandéspudo sobrevivir todo ese tiempo aislado como una rata en esta inmensidad ycantando contra las olas, Three quarks for Muster mark, a los gritos, en la playa,buscando siempre la huella de una pata humana en la arena, dijo el viejo Berenson.Sólo alguien como Jim pudo fabricarse una mujer con la que hablar en esos añosinterminables de soledad.El mito dice que con los restos del naufragio construyó un grabador de dobleentrada, con el que era posible improvisar conversaciones usando el sistema de losjuegos lingüísticos de Wittgenstein. Sus propias palabras eran almacenadas por lascintas y reelaboradas como respuestas a preguntas puntuales. Lo programó parahablar con una mujer y le habló en todas las lenguas que sabía y al final era posiblepensar que la mujer había llegado a amar a Nolan. (Por su parte él la quiso desdeel primer día porque pensaba que ella era la mujer de su amigo Italo Svevo, LiviaAnna, la más bella de las madonas de Trieste, con ese hermosísimo pelo coloradoque hacía pensar en todos los ríos del mundo.)A los tres años de estar solo en la isla, las conversaciones se repetían cíclicamentey Nolan se aburria y la grabadora empezó a mezclar las palabras («Heremon,nolens, nolens, brood our pensies, brume in brume», le decía por ejemplo) y Nolanle preguntaba «¿Cómo?» «¿Qué? » y en esa época empezó a llamarla Anna LiviaPlurabelle. Al final del sexto año de exilio, Nolan perdió las esperanzas de serrescatado y empezó a no dormir y a tener alucinaciones y a soñar que se pasaba lanoche en vela escuchando el susurro inalámbrico y la dulce voz de Anna Livia.Tenía un gato y cuando el gato se metió una tarde en el monte y no volvió más,Nolan escribió una carta de despedida, apoyó el codo derecho en la mesa para queno le temblara el pulso, y se pegó un tiro en la cabeza. Los primeros quedesembarcaron del Rosevean se encontraron con la voz de la mujer que seguíahablando en el grabador bifocal. Apenas si mezclaba las lenguas, según Boas, y eraposible comprender perfectamente la desesperación que le había producido elsuicidio de Nolan. Estaba sobre una piedra, frente a la bahía, hecha de alambres yde cintas rojas y se lamentaba con un suave murmullo metálico.
  20. 20. 33 y 1/tercioHe tejido y destejido la trama del tiempo, decía, pero él se ha ido y ya no va avolver. Un cuerpo es un cuerpo, sólo las voces sirven para amar. Desde hace añosestoy sola aquí, en la ribera de todos los ríos y espero que llegue la noche. Siemprees de día, en esta latitud todo es tan lento, nunca llega la noche, siempre es de día,el atardecer tarda tanto, estoy ciega, al sol, quiero arrancar «la venda de hierro»que me ciñe la frente, quiero traer aquí «la oscuridad concentrada del África». Lavida está siempre amenazada por los cazadores (ha dicho Nolan), instintivamentehay que fabricar, como las abejas sus alvéolos, un sentido. Incapaz de considerarmi propio enigma, digo: no es su propio yo el que cuenta, sino su Musa, su cantouniversal. 12Si la leyenda es cierta la isla ha sido un gran asentamiento de exiliados en la épocade la represión política que siguió a la contraofensiva del IRA y a la caída del Pulp–KO. Pero ninguno de los historiadores tiene el menor vestigio de ese pasado o deltiempo en que Anna Livia estuvo sola en la ribera o de la época en que llegaron lasdoscientas familias y no se encuentra ningún rastro que atestigüe los hechos. Laúnica fuente escrita en la isla es el Finnegans Wake al que todos consideran unlibro sagrado porque siempre pueden leerlo sea cual sea el estado de la lengua enque se encuentren.En realidad el único libro que dura en esta lengua es el Finnegans, dijo Boas,porque está escrito en todos los idiomas. Reproduce las permutaciones del lenguajeen escala microscópica. Parece un modelo en miniatura del mundo. A lo largo deltiempo lo han leído como un texto mágico que encierra las claves del universo ytambién como una historia del origen y la evolución de la vida en la isla.Nadie sabe quién lo escribió, ni cómo llegó hasta aquí. Nadie recuerda si fue escritoen la isla o si estaba en el equipaje de los primeros exiliados. Boas vió el ejemplarque se conserva en el Museo, encerrado en una caja de vidrio y como suspendidoen una luz nuclear. Es una viejísima edición numerada de Faber and Faber, quetiene más de cien años y en la que hay notas manuscritas y un calendario con lalista de los muertos de una familia irlandesa del siglo XX. Ese ejemplar sirvió parahacer todas las copias que circulan en la isla.Muchos creen que el Finnegans es un libro de ceremonias fúnebres y lo estudiancomo el texto que funda la religión en la isla. El Finnegans es leído en las iglesiascomo una Biblia y es usado para predicar en todas las lenguas por los pastorespresbiterianos y por los sacerdotes católicos. En el Génesis se habla de unamaldición de Dios que provocó la Caída y transformó el lenguaje en el paisajeabrupto que es hoy. Borracho, Tim Finnegan se cayó al sótano por una escalera,que inmediatamente pasó de ladder a latter y de latter salió litter y del desorden laletter, el mensaje divino. La carta es encontrada en un vaciadero de basura por unagallina que picotea. Está firmada con una mancha de té y la prolongadapermanencia en el basurero ha dañado el texto. Tiene agujeros y borrones y es tandifícil de interpretar, que los eruditos y los sacerdotes conjeturan en vano sobre elsentido verdadero de la Palabra de Dios. La carta parece escrita en todas laslenguas y cambia continuamente bajo los ojos de los hombres. Ese es el Evangelioy el basurero de donde viene el mundo.
  21. 21. 33 y 1/tercioLos comentarios del Finnegans definen la tradición ideológica de la isla. El libro esun mapa y la historia se transforma según el recorrido que se elija. Lasinterpretaciones se multiplican y el Finnegans cambia como cambia el mundo ynadie imagina que la vida del libro se pueda detener. Sin embargo en el fluir delLiffey hay una recurrencia hacia Jim Nolan y Anna Livia, solos en la isla, antes de lacarta final. Ese es el primer núcleo, el mito de origen tal cual lo transmiten losinformantes (según Boas).En otras versiones el libro es la transcripción del mensaje de Anna Livia Plurabelle,que lee los pensamientos de su marido (Nolan) y le habla después que él estámuerto (o dormido), única en la isla durante años, abandonada en una piedra, conlas cintas rojas y los cables y el armazón metálico al sol, murmurando en la playavacía hasta que llegan las doscientas familias. 13Todos los mitos terminan ahí y también este informe. Hace dos meses que salí dela isla, dijo Boas, y todavía resuena en mí la música de esa lengua que es como unrío. El que oiga el canto de las lavanderas en las orillas del Liffey no se podrá ir,dicen allá, y yo no he podido resistir la dulzura de la voz de Anna Livia. Por eso hede volver a la ciudad de los tres tiempos y a la bahía donde reposa la mujer de BobMulligan y al Museo de la Novela donde está el Finnegans, solo en la sala, en unacaja negra de cristal. También yo voy a cantar en la taberna de HumpheryEarwicker, golpeando el puño contra la madera de la mesa y tomando cerveza, unacanción que habla del pájaro tuerto que vuela sin parar sobre la isla. replay
  22. 22. 33 y 1/tercio heriberto yépez(tijuana, del ´74. Fundador de dos revistas y dos editoriales independientes. Dos títulos desu aburtada bibliografía: Escritos heteróclitos (2002), y Todo es otro. A la caza del lenguaje en tiempos light (2002). Pone en su blog: «Soy un ser inmoral. Todo lo que digo me lo dictan los dioses que me protegen, que son dioses cretinos, divinidades canallas, dioses más allá de todo, pues son dioses de culturas muertas, son dioses derrotados por dioses apoyados por mayores masas de fieles y por Estados más militares».) el mito del escritor fronterizoExiste la literatura del norte de México. Es otra la duda: ¿dónde está el norte? Elnorte mexicano siempre ha sido fantasmático. Fue inventado en 1848, cuando laseparación con Estados Unidos fue trazada en el nuevo dibujo político. Algo de loque ahora es el norte fue, en un momento, parte del centro. La Historia nosreubica. El norte es el cuerpo tajado del país o un reacomodo óseo, lo que hemosreprimido para no memorizar la herida. El norte, en sí mismo, es un silencio.Los escritores del norte gozan y abusan esa condición de espejismos. Son a la vezoportunistas, portadores y víctimas del mito del escritor fronterizo. El mito fueconformado diluyendo en una sola figura una serie de expectativas: el escritor delnorte debe ser elusivo, debe ser distinto al escritor del centro (Mesoamérica vs.Aridoamérica), debe tener final prematuro. El mito sigue vivo. He notado, porejemplo, la tendencia reciente a declarar finalizada la «literatura fronteriza», unamoda que ya pasó, y en esa aseveración ya está implícita la idea: la literatura delnorte siempre desaparece. Actualmente debe desaparecer por varios submitos,entre ellos el principal cuajó para quitarles atención a los autores que sebeneficiaron del auge comercial o la curiosidad crítica que se originó en los años 90,como fenómeno concomitante a la consciencia de que el norte es cada vez unazona estratégica de la mexicanidad. «La literatura fronteriza ya se acabó». Laperiferia volvió a hacerse invisible.Eso especulan, por ejemplo, los autores de La generación de los enterradores II.Una nueva expedición a la narrativa mexicana del tercer milenio, donde al analizarnarradores norteños, se arguye que seguramente emigrarán o se rejuntarán a laCiudad de México. Según ellos sólo hay un camino, y ese es el del Crack, lo cualdeja claro que el Crack no es más que Canon. La firma fotográfica o la eñe quedespués del cañonazo perdió el peluquín.Se argumenta, pues, que el auge de la literatura del norte está a punto de acabarseo la literatura fronteriza es una moda, para obligar al escritor de esta región areunirse al otro mito: la República de las Letras. Evitar la subdivisión, y conservarintacta la benemérita Unidad de Nuestra Literatura. «La Tradición».Pero el mito dicta escisión. El mito reza: hay que resistirse al centro, hay queoponérsele, como se le opuso Jesús Gardea en Chihuahua o Abigael Bohórquez enSonora. El mito del escritor fronterizo deriva del mito del profeta en el desierto. Elescritor del norte debe ser un extranjero. Debe estar aislado. Eso dice el mito. Esodesempeñan los sujetos que lo interpretan. Debe morir en su desgarramiento,como Robert L. Jones, el escritor gringocano de San Diego-Tijuana, muerto de
  23. 23. 33 y 1/tercioalcoholismo en un motel. O Juan Martínez, el poeta gurú de toda una generación,trabajando en las calles de Tijuana, dice la leyenda, viviendo en una cueva. O HorstMatthai, el filósofo alemán refugiado en esta misma ciudad, para escribir sus librosde retraducción de los presocráticos y sus alucinantes teorías metafísicas-anarquistas. Todos estos escritores/personajes se vuelven modelo de las siguientesgeneraciones y así el mito se perpetúa. ¿Un mito masculino? El mito continúa hastael presente, como un eterno retorno de lo norteño, una tradición maldita o unamala película.El norte posee un regionalismo acendrado. Un mandato que es a la vez agresivoseparatismo («haz patria, mata un chilango») y reconocimiento de su otredad. Noolvidemos que Fernando Jordán llamaba a la península de Baja California «el OtroMéxico», y que aquí Flores Magón hizo un territorio anarquista al inicio de laRevolución. No olvidemos, tampoco, que California comenzó siendo un islaimaginaria.El escritor del norte usa el mito, lo encarna, pero también se deshace de él, comoDaniel Sada, que ya declaró cerrado su ciclo norteño para huir de los estereotipos ydarle otra vuelta a su obra. El norte no es una fijeza sino un moméntum o unaetapa de la metamorfosis. Para muchos, el norte está en el pasado o en el futuro,porque —muertas de Juárez, maquilas, narco, muertos del Bordo— el norte en elpresente duele demasiado.Ese es otro enredo del mito: ¿quiénes son los norteños? ¿Los que ahí nacieron peroya se fueron? ¿Federico Campbell es un escritor norteño? ¿Lo fue Gilberto Owen?¿Lo fue Alfonso Reyes? O un caso más reciente: Cristina Rivera Garza, nacida enMatamoros, radicada en San Diego, ahora en el centro. ¿Es La cresta de Ilión unanovela sobre San Diego y Tijuana? ¿Dónde están los escritores norteños? ¿En elDeFe? No importa dónde estén los escritores del norte porque el norte no es unageografía estable sino una condición volátil, una diáspora. El norte es esporádico:desaparece y/o se esparce como las esporas. Esto es también parte del mito: unmito ambivalente, un mito autodestructivo. La luz se niega a sí misma.El mito del escritor del norte es severo. Él o ella debe permanecer en su sitio, dice.Debe hacer ese sacrificio, rehusar los beneficios de la Ciudad de México. Todos losque debieron irse, ya se fueron: tales bárbaros fundaron Tenochtitlan. Hay queescribir desde aquí. Crosthwaite dixit. No venderse al centro jamás. Aquí morirás.¿Dónde está la nueva literatura del norte del país? En el Internet. En las páginas deautopublicación (blogs) de la nueva generación, de Dolores Dorantes a un servidor.El Internet ayudó a que los escritores aislados a través de todo el norte secomunicarán entre sí, pero a la vez hizo que el norte se hiciera aún menos tangible.El norte es cada vez más utópico. El norte es un no-lugar.¿Alguna vez existió Rafa Saavedra? No se sabe si de verdad es un escritor-dj o essimplemente una página electrónica: www.rafadro.blogspot.comLo cierto es que Saavedra continúa, a su modo, la función mítica del escritornorteño como outsider, marginal, alternativo, descentrado, antiliterario, periférico,barbárico, ausente en el mapa canónico, mitad por el defederalismo, mitad porqueasí lo quiere él mismo. Encarna el mito. No te unirás a la Capital. Serás unbeyondeado: always allende. Para eso, por cierto, se puede utilizar el inglés: parahuir del nosotros emocional o nacional, del aquí territorial y existencial. Now we arenowhere. My way? Away. Never here.
  24. 24. 33 y 1/tercioPor eso Tijuana es cada vez menos real, cada vez más imaginaria, porque en estaciudad se ha concentrado el mito en los últimos años. No sería raro que Tijuanadesapareciera del mapa. No sería nada alarmante: estamos acostumbrados a noexistir.El escritor del norte es fugaz. Lo es porque las oportunidades de desarrollo sontodavía menores que en el centro o sur del país. Así sucede por el centralismoverídico y por otros mitos, como aquel que inspiró Vasconcelos al decir que en elnorte no había más cultura que la carne asada.Por eso el escritor del norte se ve a sí mismo como parte de una resistencia, de unafuerza centrífuga. Esta actitud lo mismo se escucha en Monterrey que en CiudadJuárez.Por eso también existe la charlatanería. Cada editorial quiere su escritor fronterizo onorteño, y con uno es suficiente, porque para la visión general este sujeto no setrata más que de un puesto. Por eso hay muchos libros sobre el norte o la frontera,el neohíbrido, ya sea el fiasco de Pérez Reverte, imitando a Élmer Mendoza, o elúltimo pastiche norteamericano sobre la vida south of the border. El mito lo dice:en algún momento de nuestra vida todos seremos un escritor fronterizo, ya que asícomo tiene su cruel verdad trágica (el aislamiento), el mito también tiene suschistes (la sobreactuación). Como el norte es intermitente un día tiene cara dedrama, otro de comedia.Ser escritor del norte es piel que se pierde. O máscara que se usa. Por eso es unadefinición difícil o un performance propagandístico o de veras metafísico. Unapostura o comercial o política. ¿Quiénes son, entonces, los escritores del norte?Todos los que lo deseen, sin diferencias, porque si algo nos enseña el norte es quela geografía es harto relativa y no existen las esencias, por lo tanto, todos somossimulacros. El escritor del norte es aquel que conoce su función mítica, y por ellavive y perece. De cierto modo, el norte: un desierto. Sólo fuimos humo. replay
  25. 25. 33 y 1/tercio rafa saavedra (tijuana, del ´67. Escritor y DJ, más conocido como «Rafa Dro, el escritor increíble». Algunos de sus títulos: Esto no es una salida. Postcards de ocio y odio (1996), Buten Smileys (1997), y Lejos del Noise (2003)). foukaka crewAlgunos mensajes antiguos en el tag-board arrojaban pistas. Tan sólo un eco de loque otros, mejor informados, intuían de lo nuestro como algo posible, algo quesucedería. En cualquier sitio, una noche cualquiera, estaba presente esa locura concero estadísticas, puro estímulo frío.Lo que quedaba de la experiencia sería un afiche de juventud perdida,conversaciones para fiestas futuras, un cúmulo de citas signadas por el fracaso, lahistoria sesgada en poses ambiguas que alguien, algún día, trataría de armar sinconsiderar que le faltarían piezas (la más importante, lo esencial, the easter egg).La realidad era, everybody knows, algo que sucedía. Una puta cosa sensible.Encendí el auto y, tras ponerle play a la banda sonora escogida, me dispuse a lalabor. Algo glam casi post punk. Tanto por hacer en tan poco tiempo, lograrlo erami mejor apuesta. Cumplir es una promesa, la excusa perfecta para el idealista quetodos llevamos a cuestas. Eso lo supe desde el inicio. Por eso, con afán divertido,imaginé un sinfín de escenarios posibles (la parte alta de la city, la danger zone deljunkie-art, bajo aquella banderota zedillista) para el encuentro de un grupodesconocido sin las excusas propias de un modo de producción avasallado por latendencia neoliberal, la paranoia por la economía de conocimiento o los intentoshistéricos de un stand-up comedian para trivializar una tragedia que, a pesar de loque se proclame, cada cierto tiempo se repetirá: nuestra tambaleante torreexistencial, nuestra ola de pasiones mutiladas, nuestra indolente tempestad.Lindifférence.Qué historia contar si no había historia, sólo retazos de sit-coms, still lives de clasemedia en deriva situacionista ante el influjo de realidades periféricas, amplificadas ysedadas por el anonimato. A veces, cuando la gente observa una pintura vulgar, sereconoce a sí misma; son simples sujetos de la primera hora, con un valorcoreográfico que valida ese realismo neurótico en dosis de galería. Todo eracuestión de suerte o que algo hiciera clic para recordar aquellos quejiditos de placerrizomático que sirvieron de enganche a una postura política como premio deconsolación. Were all pretenders.Recogí a Boo en la central de autobuses. La reconocí de inmediato. Súper skinny,tras capas y capas de ropa. Algo tímida, barely legal. Con el feeling ultra cute, máscerca del pop luminoso de Shibuya que de la teatralidad gótica que hacía estragosen Los Ángeles. Subió al auto y, antes de saludar, lo primero que dijo fue: Imlosing my edge. Entendí de inmediato el sentido de la contradicción. Nos hicimoscómplices.Ander fue el siguiente en abordar. Había quedado en verlo en un café deldowntown. Puntual as fuck. De apariencia taciturna, gafas protectoras, un dejointelectual. Horas después, tras una conversación en escalones, descubriríamos que
  26. 26. 33 y 1/terciohabía sido profesor universitario, que abandonó su puesto porque no queríapasarse el resto de sus días tratando de conseguir aquellos pantalones de tweedque celebrarían su llegada a la Academia de puertas cerradas y que, cosas delpragmatismo mal aplicado, siempre hablaba en plural cuando mencionaba el libroque había escrito. Se volvió focata, vivía pegado al desvarío que le proporcionabauna pequeña línea delgada. Lo que había que oír.Puse otro cd, remezclas fortuitas del futuro reciente en mash up. Observé de reojoa mis pasajeros: un borderline, una chica sin fuero. Me sentí boy-scout haciendoobras buenas que le harían ganar una estrellita. Sin embargo, lo mío era otra cosa.Nunca estuve desesperado; nunca demasiado triste; nunca fui hermano gemelo dela angustia y otros problemas existenciales; nunca imaginé la posibilidad de sufriresa crisis de mediana edad que, señalan los tests en las revistas de tendencias, temastica y traga; nunca sentí esa envidia envasada en frascos importados. Lafelicidad llegaba a borbotones, me hacia sudar en espiral. Era, puedo decirlo, unsujeto duty free.Boo lo tenía clarísimo. Nada de enfoques subversivos o pintas con motivospartidistas. Odiaba a la prensa sensacionalista, a la virulencia propulsada por untipo de acné severo y al sentir carioca de los que apoyan la instalación de lasregasificadoras en desarrollos turísticos. Una chica wi fi, conectada con todo, quededicaba versos on-line al hombre que se fuma la vida en el bar de los rostroscansados o a ese perfil desdibujado, casi humano, que moría solitario de sida. Ellasabía bien lo que quería. Lo tenía planeado hasta en los detalles ultra específicos.Pero lo nuestro era cosa de cinco, teníamos que ponernos de acuerdo (eso, ella lodesconocía).Enfilé a un bar alejado del circuito de los chicos felices. Un sitio trendy a la inversa,música selecta y ese 2x1 toda la noche. Estuvimos tranquilos, bebiendo cerveza yhablando de cosas inciertas: el nuevo ansiolítico que se podía comprar sin receta,del sexo sin juego ni riesgo, del amor fou e insípidos intentos de ligar la belleza enforma exacta y neutral. Boo era graciosa, pasaba de los gags a los gadgets o altrick or threat sin pudor alguno; Ander, algo nervioso, mencionaba a cada instanteque traía un gift para nosotros; y yo, sonriendo, confesaba que nunca había tocadounas tetas de silicona mientras presumía mi chapita de Deleuze. Afuera, sin quenos enteráramos, un grupo radical de chicas gordas tiraba piedras a modelos que loúnico que hacían era protegerse la cara y correr hacia la puerta del club. No lasdejaron entrar.Tamborine llegó con Nanilkah. Se conocían de nada pero, a nuestros ojos, parecíangrandes amigos. De esos imposibles, ridículos. La frase «The sufferings going tocome to everyone someday», impresa en la t-shirt de Tamborine (alto, pelo largo,rubio, algo fornido) reafirmaba la estética death metalera que (re)cargaba en formasimbólica; ella, por su parte, encajaba en nuestra idealización de las amas de casasque vimos en la pasada temporada televisiva: puro deseo insatisfecho, unaprovocación aletargada. Ya de cerca, en el trato íntimo, Nanilkah era un 4queriendo ser 9, alguien que pedía a gritos un poquito de atención, que pretendíaescapar a una estrategia familiar hegemónica con el firme propósito de laindividualidad en dosis freak. Lo consiguió a medias.Con el brío que nos dio el cristal que Ander extrajo de unas bolsitas de plástico yque compartimos en el baño, hicimos una fiesta. En ese estado saludé a Hache que
  27. 27. 33 y 1/terciono entendía el motivo de nuestra euforia pero brindaba por ella, a Monique queinsistió en tomarnos fotos de baja resolución con su celular para «postearlasmañana, amigos», a un eléctrico Matt que externó sincero un «Los hombres sonunos pendejos. Éste es mi último año como gay», antes de perderse en la pista debaile con Melissa, la chica con los hombros más sexys en la city. Todos reímos y,por un largo instante, aquélla fue la noche ideal: the perfect choice, the perfectdrug, the perfect people. Falling and laughing, dancing and drinking, fotos y risas:nuestra gran noche.En ese momento, antes del grito «Last call for drinks» del mesero en turno,olvidamos que un día la violencia cotidiana y su entorno desencantado nos atrapócon su carga sin sentido para, mejor opción, concentrar nuestra atención en ver auna pareja borracha haciéndolo en el ala izquierda del minúsculo dancefloor ocontar nuestros hábitos de consumo cultural. ¿Cuándo empezamos a ser sólosiluetas? inquirió sin resultado Tamborine antes de exigirle al dj que pusiera untema de Iggy Pop. Era obvia su selección: «Lust for life». En la mesa, medioacalorados por tanto derroche de emotividad, brindamos por ello.Horas después, ya en otro sitio, mirando de frente a la ciudad y su amanecer aúnpude escuchar los primeros acordes de «Magic», mi canción favorita. Segundosdespués, un ligero olor a gas hizo que perdiera el sentido. Los demás ya habíanpartido. ●●● ultrapopUltrapop registra con su cámara nuestro furor en carrusel. Cada vez que nos mira,habla el demoledor deseo de imprimirse big star, en decenas repetidas, coloresprimarios y ampliaciones bancarias. Es un héroe de ocaso y sentimiento, uniforme501 y grandes agujeros que se reconforta en el desliz de una chica: mi chica cuyasonrisa, subrayada como fuerza de oposición, me escandaliza a las cinco en punto yque, sin exageraciones, borda en mí cicatrices antiguas.Mi chica es toda lluvia dorada, prime choice, reportaje nickel de portada y páginasinteriores, divino lustre que besa mis heridas sin demasiado artificio. Ultrapop lacapta abierta, emergiendo en super slow motion con su cara de discordia; me captaen buenas vibraciones, buscando un show de talento tendido en la cama. Es ella,mi chica de calma rota; soy yo, una sierra, apenas desajustes al enchufar unaarmonía que hace ver el fracaso como algo positivo. Somos dos disparando vagascenizas en dirección a un vencimiento logrado a priori. Juntos, mi chica y yo, damosvida o idea de una mentira como veleta que no deja de girar: somos un fomento defondo diverso, el reflejo de unos cursos con diplomas y medallitas, una maniobra de17 años que hasta ayer fue fiel a sí misma como el funk diabolum en los ochenta[Una voz en off que no reconocemos se sitúa inquieta en la escena como rayo deluz].Ultrapop nos absuelve con movimientos rápidos y el fulgor de su flash, vitaminadohasta la última fila por nuestra dicha de sal, nos envuelve en crudo efecto celofán.
  28. 28. 33 y 1/tercioEs caribe tornasol y suicida. Mi chica y yo no paramos de fornicar al lente de garageinterior, mi chica moderna devora todo lo que poseo, le saca jugo a mis entrañasen un tilt up; cree que soy un ticket premiado, un disco de doce pulgadas. Yo lehago sentir desdichada, boxeo, muerdo sus pechos de bronceado veraniego ytrapeo todos sus temores en víspera de terapia antes de girar en dirección a su culoye-yé. Me enciendo, la enciendo fácilmente, soy tan violento y simple como tamborde contingencia urbana, el disparo inocente que inició nuestra plegaria en delay.Ultrapop nos amenaza con su armada de cables y micrófonos, su aullido es la señalde corte. Al escapar del encuadre, siento la presión legal de ser protagonista con eluno por ciento de probabilidades y el escote triangular de mi chica, empapado,sudoroso, pegado como pesadilla a mi piel calamar. We’re bumpos, estamosencandilados por el último secuestro, semilla de noche vieja y triste cuarto de hotelsin estrellas. Imaginándonos, sensibles, la muerte de Poch; en el escaparate,saludando a Balthus; en Nueva York, desnudos tomando el sol; aquí, rompiendonúmeros sin suerte.Ultrapop sigue en marcha, el close up de nuestros periféricos lo recrea en stamina,respira profundo y grita: «¡Sois perfectos! » [La voz, cada vez más próxima, enlistasus cosas favoritas]. Mi chica se ríe, yo pongo mis cojones candado en el piso.Ultrapop quiere diálogos calientes, oraciones a María, desatinos azules. Yo quierobeber y mi chica se divierte al decir palabrejas en francés. «Don’t fuck me with yourcultura de barrio fino», le contesto. Si somos idénticos; que más da hacerlo o no.—Detesto el cierre de tu boca, qué pálida luz.—Inserta esquizo, edema de Kostabi —grita mi chica pegada al estéreo.—Pelea o finge. Give me good clean fun.Nos separamos muertos de risa. Mi chica y yo. Ella, transgresora como ensueño, selevanta y camina segura, desnuda noticia que carcome, con destino a la mesa. Yola sustituyo con la firmeza del puño de dios. Enfermo de monotonía, Ultrapop nospide más. Una pelea de fondo, algo que explote en el momento justo, bofetadas osangre, otras sonrisas que destruyan el optimismo. Ultrapop es experto en sunegocio. Nada de tomas aburridas, paisajes muertos o pirotécnicos dobles de tintefluorescente. No, Ultrapop quiere nuestra cercanía entablada en el frenopático ypuesta al día. Apasionada e irritada, dolorosa y punzante, coloquial y certera comopoema de Panero; lo demás, asegura, siempre serán filtros de azar que no sirvende nada.—¿No te parece que ya fue suficiente? —inquiere mi chica.Voy por ella. Sin tropiezos, erecto, ruidoso como libido chupa-chup. Ultrapop tiraotra cinta por uno de sus agujeros. Me emociona su dirty entusiasmo. Mi chicaatrapada en la mesa, en pose cautiva, se dispone a decidir su tragedia carcelera;mi chica es una diosa clavada a punta de martillo; mojada en espíritu y con misdedos incrustrados hasta el fondo de su pubis indigente. Otra vez, soy yo elrimadero 280 en sintonía tóxica.—¡Qué bonitas lágrimas vierten tus nalgas! —le dice Ultrapop a mi chica.Ella responde con el timbre de fax japonés y yo, congelado underground, no sé sicreérmelo o no. Un descuido placentero para decir: «Some things come fromnothing», modifica nuestra situación.
  29. 29. 33 y 1/tercioAhora es ella, en primer plano, el ángel que domina las esposas y juguetes deamarre esperanto. Es un feeling tan divertido ver a mi chica perturbada,deleitándose en los afeites, veloz y sensual en el propósito de malas maneras. Shebangs the drums y yo, como James a los quince, pido más tensión, más smog. Unabendición industrial; soy powderkex de mi placer calabozo. [La voz desconocidaaplaude primero luego, al sentirse comprimida, siente el peligro]. Ultrapop siguediciendo: «¡Sois perfectos!». Los golpes no ahogan mil atracos citadinos, soy untipo sencillo con sólo un vicio: mi chica alias galore toda agujas, que persigue elbienestar social en un lugar equivocado.—Baby, you’re the best...Poco a poco nos hacemos viejos reciclando impulsos. Predicamos nuestra urgenciade cambio trenzados como parias. Un dolor pequeño de bolas chinas en camino alorificio. ¡Qué sorpresa!, mi chica envuelta en fuego encontró en mí su punto G y lasalida de emergencia. Nada la detiene, se consume a cachitos. Ultrapop nos mira alrevés por el monitor, no puede contenernos. Somos cerdos de museo interactivo,somos historia viva, somos algo más que stills hechos de frío. Ultrapop se lanza alruedo sin idea, tartamudo e infantil. Ya nadie nos dirige, sowing seeds.Encarnizados, perdiendo el equilibrio por las fuertes quemaduras e iluminados en elajetreo manual de 100 dólares por hora, escribimos la nueva historia. Un plus deautoenfoque visceral que mejor nos retrata en perspectiva hardcore. Ponemos lamarca, creamos un mosaico de oportunidades, anotamos al instante, un pedazo deonda.Ultrapop no es como nosotros, es débil piel blanca, tierna y nerviosa. Alguien quenunca se había puesto en línea de combate. Ingenuo jail bait de cadencia sinsentido, un noble candidato al date rape de música disco. Ya nos cansamos detatuarlo, de mandarlo sin lubricación por los extremos, de convertirlo en nuestramascota y joven bidet. Exige, reclama, suplica su año sabático. [La voz se aleja,camina presurosa hacia la salida, sus ojos expresan cierto miedo y no pocarepulsión]. Pero no, nosotros le administramos disciplina inglesa al 100%,reconocemos sus espacios de saliva, lo conectamos con su inner-self más deep y loencerramos por ahí para que muerda fuerte la oscuridad. Como debería ser.Mi chica y yo volvemos a la colección de juegos e ítems opuestos, rellenamos otrahora en referencia y agonía estética que nos muestra un poco vulnerables.Vibramos, hacemos un squish que nos sale perfecto, estrenamos servicios quereciclan viejos placeres y celebrando la diferencia que nos une, oprimimos el botónde STOP antes que el dolor llegue sin explicación. Después ya recuperados depelear con rubios insectos, mi chica y yo nos ponemos la camiseta de JuventusLaika para tratar de resolver el crucigrama del periódico de hoy. Es tan complicadoque en ello se nos va el resto del día. replay
  30. 30. 33 y 1/tercio yordanka almaguer (la habana, del ´75) santificarás las fiestas Ningún trabajo de ciervo haréis, y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová. Levítico 23-25Esta es una ciudad alcohólica. Está en coma… ño, qué risa te da.Ahora es mejor que todo te provoque risa, pero bajito, no sea que alguien sepercate de tu alegría. La gente de esta ciudad no debe enterarse de la alegría delotro. Enseguida se ponen a averiguar los motivos siniestros que provocan esaalegría individual.La alegría debe ser colectiva.Igual al coma.Por eso es común encontrar tumultos alegres, alrededor de pequeñas navescósmicas que contienen líquido para hacer volar unos 100 metros, hacia arriba, casicerca de las nubes; pero volar no es asunto de líquidos y el aterrizaje es forzoso,sin previo aviso. Los alegres, entonces, van de cabeza contra el primero o laprimera que esté tan volador como él, o no lo esté. Da igual. Lo importante esdemostrar la frustración por lo corto del viaje.Pero para ese entonces ya se habrán retirado las cámaras, ya habrán guardado lasbanderas, los micrófonos, y al otro día, cuando los barrenderos recojan los vasos decartón, jabas de nylon, cucuruchos de papel, cigarros a medio fumar, banderitas decolores, cornetas de lata, monedas de a peso y 20 centavos, mierda, aretes defantasía, íntimas usadas, vidrios de botellas de ron, caramelos a medio chupar,restos de vómito; justo un poco después, cuando la pequeña plaza estécompletamente limpia, la gente volverá a tener la sensación de que todo marcha alas mil maravillas. Y olvidarán su rabia contenida la noche anterior, al descubrir laestafa, el engaño del corto vuelo, el estrepitoso aterrizaje.Todo está bien, se dirán en sus camas, saboreando el sorbo de chícharo con caféque no cambiarían por el mejor Cubita o Serrano. –Everything is fine. Te repite ahora que ya tienes los pies dentro de la cesta enorme. Eres una muda de ropa recién lavada y el cesto es de mimbre y te guardará hasta que una mano te saque para planchar todas tus arrugas, tus miserias de ropa demasiado usada, de aquí para allá. El cesto de mimbre te guardará hasta que todo marche un poco mejor, de verdad. Pero no eres una muda de ropa y el cesto no es para guardarte. El cesto se aferra con más de tres brazos al globo. Qué globo más lindo… ño, qué risa te da, y dejas caer sobre la azotea dos o tres lastres para comenzar a volar, de verdad.
  31. 31. 33 y 1/tercio Volar de verdad. Como si fueras un pájaro gordo y lleno de colores y de fuego. Volar como si fueras una estrella fugaz, y allá abajo quedan todos los alcohólicos mirándote y pidiendo 134 mil deseos, porque no se atreven a ser estrellas fugaces ellos mismos. –¡Borrachos fugaces! Les gritas cuando el globo pasa por encima de las azoteas y casi te enredas con una antena de televisor. Los televisores están apagados. No hay nada que ver. No hay nada que celebrar. En un día como hoy no murió nadie. A nadie se le ocurrió nacer si asaltar ningún lugar ni dar una carga al machete ni redactar ningún documento importante que haga celebrar al tumulto. No hay fiestas. Algunas botellas de ron, particulares, es lo único que venden en las cafeterías; pero solo las acompañan músicas románticas o de tristes mensajes. Eres el centro de todas las aburridas miradas. Debes tener cuidado. Si descubren tu sonrisa podrían sospechar, avisar al Jefe de Sector, a cualquier otro con un cargo importante en la policía. –Every thing is fine.Repites y enseñas tus dientes al cielo estrellado, es el único que no te traicionaría.Pero el viento sí.Te da empujones como si fueras una brizna de trigo. Como si ya no se pudierasacar nada bueno de ti. Quieres ir más suave, saborear el escape como si fuerasaquel conde vengativo. Pero no quieres vengarte de nadie, solo quieres que nadiese percate de tu alegría, de tu escape.Estar alegres y escapar son actos sumamente peligrosos en esta ciudad.Las ciudades comatosas suelen ser mucho más vengativas que el conde francés.Tienes derecho a estar bien, pero tu deber es estar mal.¿Cómo lo entiendes?No estás aquí para entender. Solo para ocultar tu risa. La de verdad.La risa de mentiras es la única autorizada para salir a la calle. Nadie sabe de quésería capaz una risa sin educación, sin principios, desbocada como los caballos querecuerdan de repente su naturaleza.Allá abajo hay un pueblito y no es una ciudad que conoces.Quizá has volado demasiado al oeste.A lo mejor debías haber ido más al sur o al norte o al sureste, pero el oestesiempre ha sido un lugar a respetar.Nadie sabe si en el oeste de Cuba existan cowboys o gangters del desierto.La gente no suele hablar de cosas tan interesantes y peligrosas.A no ser que comiencen a repartir cowboys y gangsters por la Libreta deAbastecimientos o Maité Vera escriba una telenovela sobre ellos.Pero eso debe de resultar un poco caro.
  32. 32. 33 y 1/tercioQué risa. ¿Qué harías con cinco gángters al mes? O un cowboy por núcleo familiar.¿Lo revenderías para comprar alegría?Qué risa. Lo revenderías para comprar más risa.No caben dudas. Cada vez vuelas más al oeste. ¿Y si un disparo convierte tu globoen un pedo enorme?Eres un pedo enorme, descolorido, aterrizando cada vez con menos control. ¿Dedónde vendría el disparo? ¿De la Ley Seca o de las Minas de Oro?Seguro fue un sioux.Pero los siouxs viven más al norte. ¿En Dakota?¿Un apache?Esas gentes son pacíficas.¿Un guardafronteras?¡Dios tuyo, un guardafronteras te ha disparado!Vas camino a estrellarte contra los arrecifes por causa de un guardafronteras quevendrá pronto a recoger lo que quede de ti para guardarte en una bolsa verde.¿Qué importancia tiene el origen de la bala?Quizá solo sea que el globo se cansó de volar.O el Destino.–Ño, every thing is fine.Y vas a dar con los codos contra la arena blanca y llena de piedras dóciles, cobos,nidos de tortugas.–Esta es la tierra más hermosa que he osado pisar.Está amaneciendo. Es la primera vez que vez salir el sol por el lado contrario. En elmalecón lo ves nacer desde los edificios. Pero verlo salir del mar y a la izquierda esdistinto. Eso no te da tanta risa. Casi te provoca deseos de llorar.¿Llorar?¿En este lugar estará permitido llorar?Los guardafronteras deben de estar por llegar. No puedes perder tiempo con laslágrimas. Debes reír lo antes posible. Si descubren que estás alegre a pesar de lacaída, podrían sospechar. Si sospechan descubren, revisarán los bolsillos ydescubrirán el resto de tu alegría. –Every thing is fine.Dirás la contraseña, para que sepan que eres de los de su bando y no confundantus buenas intenciones.¿Por qué se demoran en llegar?¿Dónde estás?¿En una tierra exenta de guardafronteras?El color del cielo anuncia que no has salido de Cuba, podrías estar en Las Bahamas,pero sabes que viajaste al oeste, y las Bahamas están al noreste, eso no haspodido olvidarlo ni con toda tu alegría voladora.Enciendes un cigarro. Los policías de la costa no te lo permitirían. Absorbes conpasión, como si nunca más volvieran a verse. Caminas.Al pie de una palma de corcho encuentras una iguana.La iguana te mira de medio lado, como si pensara muy mal de ti.
  33. 33. 33 y 1/tercioEstás cansado de que siempre sospechen de ti, estás cansado de sospechar de losdemás. También esta iguana podría ser una de ellos, los dueños de las banderas,las pipas de cerveza, los doctores que no logran sacar del coma a la ciudad quedejaste atrás. –Hola.La iguana te ha saludado.Al parecer venció sus dudas o su timidez de reptil fosilizado.Quizá se anime a decirte dónde estás.¿Las iguanas saben de geografía?En este país todo el mundo sabe de todo. Hasta los animales. Para eso somos partede la ciudad más culta del globo terráqueo, ¿no? –Guanahacabibes.Qué risa. La iguana sabe de geografía. –¿Guanahacabibes? ¿Y eso está… –¿Te suena el Cabo de San Antonio?Con tanta risa has olvidado tú la geografía. Te pones a caminar al lado de laiguana, es un poco difícil seguirla. Se va a la orilla del mar. –¿Y no hay guardafronteras? –¿Dónde no?También sabe de política.Y de religión, economía, historia, botánica; agrega la iguana exponiendo su panzaal sol.–¿Botánica?–¿Plantas para la alegría?Qué risa. La iguana te muestra el camino de su plantación. Es una iguana muycompetente, y muy servicial. –¿Te gusta? –¡Qué verdeee! –¿Quieres probar? –¿Y los guardafronteras? –No hablo con ellos. –¿Por qué? –No hablo con lo que no existe. –¿Y yo? ¿Existo? –Por lo menos existes hoy, necesitaba hablar con alguien. –¿Existo solo porque te sentías sola?Es una iguana muy existencialista además. Y un poco adicta, porque no hay que sertan exagerados, con dos o tres plantitas tendría para todo un año. No te confíes dela iguana. Cambia de color. Podrías dejar de existir cuando abandone el verde. –¿Y los otros?Te has puesto sentimental. Te lo advertí. ¿De qué vale preocuparse por un montónde adictos? La iguana te contestará que solo existen mientras tú existas y tú existesporque existe su pensamiento y su pensamiento existe porque ella, la iguana, se lasarregló para sembrar más de cien metros de esas plantas alegres y prohibidas.
  34. 34. 33 y 1/tercio –Porque son de verdad. Son lo único real. –No puede ser. Every thing is fine. –Oh, yeah, every thing is fine mientras existan ellas, prueba a desaparecerlas y conocerás la nada. –¿La nada tiene que ver con el coma?La iguana vuelve a mirarte de medio lado. Quizá ha comenzado a desconfiarnuevamente. Podría cambiar de color. Aléjate, si es una trampa no te salvará ni quedigas la contraseña a los guardafronteras. –Pero, ellos…¿Por qué no te subes a esa palma de corcho? Quizá allá arriba estés un pocoseguro. Seguro de ellos, de la iguana, de las Plantas. –¿De mí?, yo soy todos ellos.Estás en lo alto de la palma y ves llegar a los guardafronteras con sus motosamarillas corriendo por la arena. La iguana está asoleándose sobre una gran piedray ni siquiera se fija en ellos.El guardafrontera 1 detiene la moto y mira alrededor.El guardafrontera 2 se baja y se acerca al cesto de mimbre y el globo desinflado.El guardafrontera 1 y el guardafrontera 2 se miran. Otean el horizonte. El enemigopodría estar acechando.Una risa estrepitosa, de novelita de terror, se asienta en la playa.Los guardafronteras miran asustados al cielo.Miras asustado a la iguana. ¿También se ríe? ¿Y sin temor?Pero la iguana está panzas arriba, conversando con un sol verde claro que acaba decrear en su imaginación. No tiene deseos de reírse.Entonces recuerdas al conjunto de plantas verdes y alegres. Sientes los tambores atus espaldas. Presientes que los guardafronteras están a punto de dejar de ser.Las alegres Plantas lo han decidido.Qué risa.Así podrás quedarte todo el tiempo que quieras. Reír lo que te plazca sin temor aninguna mirada. Conversar con la iguana sobre la existencia del hombre sin temorde que te acusen de algo terrible. Te quedarás hasta que la ciudad comatosadecida cambiar de adictos, de falsas risas, de contraseñas. Every thing is fine. Ohasta que alguien decida desconectarle la respiración artificial. replay
  35. 35. 33 y 1/tercio Bret Easton Ellis: el lado oscuro de la mtv (picado de Babab)Para entender bien los 80 hay que conocer un poco los 60 y los 70. Todos hemosoído hablar de «los veranos del amor», la paz de pelos largos y tardes en la cama.Fraternidad, solidaridad y rebeldía. (…) La utopía realizada en las granjas deCalifornia. California. En los 70 un actor de segunda fila conseguiría alcanzar elgobierno del estado. Se trataba, evidentemente, de Ronald Reagan. Con unapolítica populista, reaccionaria, propugnadora del liberalismo más ingenuo y a lavez voraz, llegaría a la presidencia de los Estados Unidos en 1980. Justo ese añoJohn Lennon moriría asesinado. (…) Al año siguiente The Buggles publicarían unode los estandartes de la nueva época: el legendario videoclip «Video killed the radiostar». Con ellos empezaba su andadura la cadena MTV. Bret Easton Ellis teníaquince años.Entramos en la cultura del éxito, de los pelotazos económicos, los brokers de labolsa se convierten en los nuevos héroes: la gomina, los trajes, los patines para iral trabajo. (…) Conducir rápido, beber rápido, vivir rápido, llegar lo más lejos.Triunfar. Cualquier cosa sirve para elevar los pies del suelo. La sociedad en lasgrandes ciudades (Chicago, Los Ángeles, Nueva York) se divide en dos. De un ladoquedan los que pueden seguir el ritmo, del otro los que no. Estos abismos quedanreflejados, como no, en las manifestaciones culturales de la época: Michael Douglasgana el Oscar por Wall Street, Tom Wolfe triunfa con La hoguera de las vanidades ylos videoclips se llenan de modelos famélicas que simbolizan la fama, la belleza, eldinero...Bret Easton Ellis (Los Ángeles, 1964) formaba parte del grupo de los triunfadores:los «niños bien» crecidos al amparo de las criadas mexicanas, pasando las horasdelante de la MTV. Su afición por la música le hizo participar en varias bandas denew–wave antes de publicar su primera novela con sólo 21 años, Less than zero(1985). En ella se presentan las constantes de la obra de Ellis y de la sociedad queretrata con una crudeza y un cinismo espeluznantes. (…) La moral ha muerto. Ensu lugar quedan un puñado de canciones y de imágenes. (…) No sólo es que elmundo se haya reducido a su versión estética sino que esa propia estética esengañadora. (…)Less than zero fue descrita en su momento como The catcher in the rye de los 80.Puede que Clay, su protagonista, un chico que vuelve a Beverly Hills para pasar lasvacaciones de navidad, tenga algo que ver con Holden Caulfield y su miradaperpleja ante el mundo que le rodea. Incluso Blair, su novia ocasional, tiene algo dePhoebe, la hermana pequeña de Holden, por lo menos en lo que respecta alsentimiento de protección que él tiene hacia ella. (…) Pero Clay no tiene ningúninterés en los niños que juegan en el trigal. Su entorno no puede ser más perversoni menos ingenuo: los amigos de Clay son una pandilla de nihilistas borrachos yadormecidos que se dedican a acostarse los unos con los otros sin hacerdistinciones. Habitan un mundo en el que los padres siempre están de viaje porJapón, Europa, de compras en Nueva York... y en el que tu mejor amigo es tudealer. Música, televisión, sexo, drogas y una violencia contenida que lo envuelvetodo apunto de estallar.
  36. 36. 33 y 1/tercioEsta violencia estallaría años después en la renombrada American Psycho (1991),pero mencionemos antes una obra poco conocida: The rules of attraction (1987).Aunque Ellis todavía era un chico de veintitrés años, en ella ya se aprecia ciertamadurez en la narración: un brillante uso de la perspectiva individual aderezado porcambios sorprendentes de espacio y tiempo, en una estructura parecida a la de unpuzzle cuyos espacios vacíos quedan a la interpretación del lector. En esta novelalos adolescentes se han convertido en universitarios pero no dejan sus manías:sexo a discreción, fiestas, alcohol, música por todas partes. La vida como unvideoclip a la manera de un paseo con walkman.En este libro aparece por primera vez uno de los personajes más siniestros de laliteratura contemporánea: Patrick Bateman, cuyo hermano Sean es el centro de lamayoría de los triángulos que se entrecruzan a lo largo de sus páginas. Tambiénaparece Lauren Hynde, una atractiva e inteligente compañera de universidad queluego reaparecerá en Glamourama (1999) junto a otros compañeros de Camdencomo Paul Denton o Victor Ward. Este es el doble juego de Ellis: no sólo sus obrasson por sí mismas laberintos en los que cada personaje es intercambiable por otro,en el que todo son apariencias que confunden, sino que a su vez los personajes deun libro van apareciendo en otro, las referencias se entremezclan y muchas vecesda la sensación de que cualquiera podría ser el protagonista de la historia de otro.Llegamos, pues, al punto culminante de la carrera de Bret Easton Ellis. Seamossinceros, posiblemente nadie le conocería si no hubiera escrito American Psycho,uno de esos éxitos provocados por una polémica exagerada. (…) Lo que distinguióa esta novela fue la explosión indiscriminada de violencia. (…) Un anticipo de lo queserían las películas snuff de principios de los 90. Sólo que Patrick Bateman, estemisterioso psicópata obsesionado con la moda, la música, la televisión y, sobretodo, el reconocimiento exterior en forma de mujeres, rivales de trabajo, músculos,marcas de ropa... no utiliza la cámara en sus matanzas. Queda todo para su deleitepersonal. (…)Pero lo que más impactó de American Psycho no fue la minuciosidad en el relato(hasta hacerse prácticamente repulsivo) sino la fabulosa atonía con la que todoestaba narrado. Como si no estuviera pasando nada. Frases cortas, descriptivas,pinceladas en el cuadro más horroroso combinadas con largas conversaciones,parrafadas sin sentido y situaciones irrespirables. (…) Con American Psycho, BretEaston Ellis llega al estrellato y culmina con tan sólo veintisiete años una propuestaestilística.Lo que viene después, en la más sosegada década de los 90, tiene mucha menorrelevancia. Entre otras cosas, porque será la música la que se encargue de sacar ala luz las miserias de la sociedad americana. En concreto, el movimiento grungeauspiciado, cómo no, por la propia MTV, que dio a conocer a Nirvana, Pearl Jam,Soundgarden, Alice in Chains y ese largo etcétera de «perdedores», según losparámetros del reaganismo. En 1992 llegan los demócratas al poder y hasta larabia se institucionaliza, con lo que Ellis se queda algo perdido. En años siguientespublica dos obras: un libro de relatos titulado The informers (1994, el año delsuicidio de Kurt Cobain) y Glamourama (1999), posiblemente su novela másambiciosa pero a la vez más confusa y cercana al solipsismo. Sólo Ellis puede saberexactamente qué demonios nos quiere contar.

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