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HegoBerriak 30 . diciembre 2003

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30ª entrega de la revistilla Hego Berriak con la actualidad del momento sobre Muunga-Sampwe de la República Democrática del Congo

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HegoBerriak 30 . diciembre 2003

  1. 1. PARROQUIA DE SAN VICENTE MARTIR DE ABANDO SECTOR ABANDÓ-ALBIA 48001 BILBAO GRUPO DE APOYO AL TERCER MUNDO Diciembre/ ZOO}
  2. 2. Y nuestra agenda de este trimestre. .. ha sido . ... . . : 04/10/03 . ... . . .Reunión preparatoria (Parroquia) 05/10/03 . ... . . .Venta Comercio Justo y Artesanía del Congo (Parroquia) 30/10/03 . ... . . .Reunión Coordinadora en Misiones diocesanas. 02/1 1/03 . ... . . .Venta Comercio Justo y Artesanía del Congo (Parroquia) 19/ l 1/O3.. .. Venta Comercio Justo (Mercado de la Ribera) 20/11/03 . ... . . .Venta Comercio Justo (Mercado de la Ribera) 27/11/03 . ... . . .Reunión Coordinadora en Misiones Diocesanas. 07/12/03 . ... . . .Venta Comercio Justo y Artesanía del Congo (Parroquia) 13/12/03 . ... . . .Venta Comercio Justo y Artesanía (Feria de ONGs de Oñati) 18/12/03 . ... . . .Reunión Coordinadora en Misiones Diocesanas. 20/12/03 . ... . . .Ca1npaña del kg. y del juguete. Venta ComJusto y Artesanía 21/ 12/03 . ... . . .Campaña del kg. y del juguete. Venta ComJusto y Artesania 21/12/03 . ... . . .Atendimiento del Stan de Misiones Diocesanas. Artículo en la revista Los Rios (4° Trimestre 2003) (Misiones Diocesanas) Lanzamiento de la Campaña de Ia Azada En el curso pasado se inició la Campaña de 1a Máquina de escribir, y lo cierto es que 1a respuesta nos desbordó. Entre Ecuador, Peru, y la R. D.del Congo se enviaron 109 máquinas. Aqui nos muestran cómo son de utilidad en Mufunga (R. D.Congo).
  3. 3. En este verano pasado, Marina Mendiguren, perteneciente a la parroquia de S. Pedro de Deusto, visitó Mufunga donde animó un Campo de Trabajo vacacional con escolares de la Misión. Ahora nos cuenta su experiencia, vivencias, y recuerdos. Y el sueño de África. .. se hizo realidad! Casi, casi se hizo realidad. Nunca imaginé que algún día llegaría a tener la oportunidad de exponer mis sentimientos y mi visión, tímida, por supuesto, sobre Africa. En verdad, no fui a Africa con ideas preconcebidas. Ni siquiera me la había imaginado, ni tampoco había buscado en libros. Llegué, la vi y me enamoré! Nunca se me había pasado por la cabeza la idea de ir a África, hasta que conocí a Luis Mari Gerrikagoitia. Le conocí cuando vino de párroco a San Pedro de Deusto. En sus homilías con alguna frecuencia hacía alusión a los problemas de África, ya que 24 años de su vida habían transcurrido allí. Eran puntos de vista totalmente distintos a los que yo había escuchado ya fuera por la radio o bien por la televisión. Al conocerle fui involucrándome y tomando parte más y más en las Eucaristías. El fue nuestro monitor en el proceso de Confirmación. Poco a poco, llegamos a establecer una sólida amistad. En varias ocasiones, al llegar el verano, él visitaba África para continuar con algunos proyectos que seguían manteniendo allí: seguimiento de los Catequistas (Agentes de Pastoral comprometidos exclusivamente en la Pastoral); escuelas (construcción y apoyo a los maestros); mantenimiento de carreteras (pistas de tierra) de acceso y en torno a la Misión; construcción de puentes; etc. Poco a poco, a medida que escuchaba, me iba entrando un cosquilleo por tomar contacto con aquellas personas; visitar aquellos lugares; conocer de cerca los trabajos. .. Este año, al ser el último de la presencia de más de 40 años en Mufunga de las Religiosas Belgas, recibí la invitación personal de una de las Hermanas, de Lucía, para visitar y conocer la Misión de Mufunga. Luis Mari consiguió convencer a mis padres para que me dejaran ir. Mi ilusión y mi entusiasmo al conseguir el acuerdo de mis padres fueron de tal calibre, que casi no me lo creía. Conocí a las personas que viajarían comnigo: dos chicas guipuzcoanas (Jone y Alaitz); José Luis Onnijana (Cura y ATS, que se quedaría a echar una mano en el hospital de la Misión de Bunkeya, en donde había trabajado muchos años como misionero); un matrimonio que venía de Navarra (ella, Emerence Kifute, natural de Mufunga, y él, Xabier Aragón, navarro); Luis Mari y yo. El día de marchamos todo eran nervios y consejos en el aeropuerto; también preocupación, ya que, desde allí (una vez llegados a Mufunga, a 400 lan. de la capital, de Lubumbashi), no habría conexión telefónica, ni correo electrónico ni cosa semejante. El viaje lo hicimos: Bilbao - Francfurt — Johannesbourgo — Lubumbashi. En Johannesbourgo hicimos noche. Fue ésta una ciudad que no me gustó nada: podría muy bien ser una ciudad europea, dado el estilo de muchas de sus edificaciones, su diseño, poblada de mucha gente de color. Incluso el frío que azotaba por aquella época no invitaba a situarse mentalmente en el África que uno podría imaginar.
  4. 4. 2 Visitamos Soweto, lugar bien conocido por las matanzas de estudiantes que llevó a cabo la represión de policías y militares del gobiemo racista, blanco, poco antes de su caída definitiva, ante una de las manifestaciones que sólo pretendía reclamar igualdad de derechos para todos los estudiantes, fuerai. de un color u otro. Un museo recientemente construido ofrece información exhaustiva sobre lo ocurrido entonces: videos, grandes murales, etc. dan fe de aquella barbarie. Policías armados hasta los dientes, perros enloquecidos tras los estudiantes de color, niños muchos, la inmensa mayoría de ellos! El espectáculo que contemplábamos ponía los pelos de punta! Después de pasar noche en Johannesbourgo, proseguirnos viaje hacia Lubumbashi. Allí nos esperaban Alfonso, misionero-cura de Algorta; José Antonio Bascaran, misionero- laico, eibarrés, perteneciente a Ekumene; José Coves, cura, operario diocesano, Director de Seminario; y otras muchas personas! Desde el primer momento se ocuparon de nosotros como si fuéramos amigos de siempre, más: como si fuéramos de su familia! Su tiempo y todo cuanto tenían estaba a nuestra disposición. Gente excepcional en donde las haya. Personas en las que la unión, el respeto, la amistad parecían increíbles. En definitiva, una gran familia. Tres días para situamos y arreglar, antes de lanzamos al interior, todos los papeles, que no son pocos; aprovisionarnos de comida teniendo en cuenta a dónde nos dirigíamos; maletas al todo terreno de Alfonso y en marcha hacia Mufunga! Hicimos noche en la Misión de Bunkeya, en casa de las Hermanas Carmelitas: a algo más de 200 kms. de Lubumbashi y todavía a 180 de Mufunga. La verdad es que se agradece , aunque una sea joven, el poder estirar las piernas, dar descanso a los riñones. .. Blanca había imaginado que la "carretera" pudiera estar tan m l! Y esc qu todavía sólo habíamos recorrido 80 kms. de los que están en íntimas condiciones. Hasta Mufunga nos quedaban todavía otros 180 y todos ellos ya —lo veríamos al día siguiente- infernales! Cuando lo ves, lo primero que se te pasa por la cabeza es bajarte del coche. .. Unas ocho horas, con suerte, para recorrer esos 180 kms. .. La llegada a Mufunga me pareció un sueño! Era ya de noche, después de unas 10 horas de "traqueteo", con algunas paradas obligadas. Allí nos esperaban, con los brazos abiertos, las Hermanas, todas: Lucía, Gratiana y Annie, las belgas que pocos días después dejarían la Misión; y Rosalie, Denise, Pauline y Sylvie, Hermanas congoleñas que remplazarían a las anteriores y quedarían al frente de la Misión. ( Aquella primera noche, a pesar del cansancio, no pude dormir. Nunca había oído un duelo como se viven en África, en plena noche: lloros angustiosos y llenos de dolor, acompañados por cantos que se le meten a uno hasta lo más profiindo de su ser. Sientes entre miedo, curiosidad, algo así como impotencia, ganas de llorar. .. En verdad, a mí me causó un gran impacto. A la mañana siguiente, poder contemplar con la luz tan limpia de la mañana (en plena época seca) Mufunga, la Misión de la que una había oído hablar tanto, fue todo un placer para los ojos y también para el corazón! Impresionante! Un pequeño oasis al cabo de tantos kilómetros de recorrido infemal. Mufunga se encuentra rodeado de montañas. Altas montañas en las que son frecuentes las cascadas, bellas, algunas de las cuales se pueden contemplar a lo lejos, al fondo del valle, sobre todo relucientes con el brillo del sol del atardecer! El hecho de poder contemplar semejante paisaje bien vale la pena! Mufunga está salpicada de árboles y plantas de diferentes tipos y colores. Lo que hace que Mufunga. insertada en un abanico de colores tan variados, aparezca aún más bello. Algunas avenidas d palmeras, majestuosas, que, al atardecer, movidas por el viento como si fueran molinos eólicos,
  5. 5. 3 provocan un susurro no carente de una cierta sensación dificil de describir. Nos decían que, a pesar de la belleza que contemplábamos, no era éste el mejor momento para la contemplación: al encontrarnos en la estación seca, las hierbas quemadas ensombrecían un tanto el paisaje. Sorprenden también las casas de Mufunga. ¿Cómo imaginamos que, al cabo de tantos kilómetros por caminos polvorientos, abiertos en medio de la sabana, jalonados de vez en cuando por poblados con chabolas de mala muerte la mayor parte de ellos, íbamos a encontrar lo que se ofrecía a nuestros ojos en Mufunga‘? Muchas de las casas, construidas en adobe. Pero otras muchas, en ladrillo cocido a partir de los adobes fabricados por las mismas familias. Y, de todas ellas, muchas cubiertas con paja (hierba seca, bien trenzada); pero otras, no pocas, cubiertas de tejas, fabricadas sobre el terreno, o bien con láminas de cinc importadas. Luego nos explicarían la ventaja de la teja para conservar las casas más frescas y para evitar el despilfarro de divisas importando el cinc del extranjero, de África del sur fundamentalmente. Pues bien, aunque las casas aparecen bien cuidadas por fuera, si uno entra en ellas. .. las encuentra, casi todas, vacías. Y es que allí la vida no se hace dentro de la casa, se hace al exterior (especie de pequeño porche delante de la propia casa, o bien junto a las chabola que hace las veces de cocina. ..). La casa se emplea prácticamente sólo para guardar las cosas, las pocas con que cuentanl, y para dormir. Salvo en determinados casos de gentes un poco más desarrolladas, tales como profesores, enfermeros, médico. .., que saben, cuando puedenl, adecentar un poco el interior de sus habitáculos con algunos muebles, una mesa y unas sillas, quizás un sofá. . . . Mufunga, curiosamente, cuenta con dos iglesias: Nos chocó al saberlo. Sin embargo, existen algunas razones. Una de las iglesias se encuentra cerca de donde se instalaron a su llegada los misioneros/ as. En donde siguen habitando hoy: fue construida con carácter "provisional" allá por los años 1935/36; una segunda, construida más recientemente por los misioneros vascos, ya más sólida y más amplia; sencilla por otra parte, en piedra y cubierta de láminas de cinc; con grandes "especie" de ventanales a base de triángulos de hormigón, artísticamente combinados con el fin de conjugar la belleza con la posibilidad de que la luz natural ilumine graciosamente el interior. Llama la atención también el número de edificios escolares, unos, grandes y sólidos, construidos en ladrillo y cubiertos de tejas; otros también construidos con esos mismos materiales, pero de menor envergadura; y otros más sencillos. .. llegando a un número curiosamente sorprendente! En verdad el número de niños es considerable, a pesar de las dificultades a las que padres de alumnos y maestros deben enfrentarse para hacer que las escuelas funcionen. Había que ver cómo profesores y maestros, al menos en algunos casos que pudimos contemplar, tenían preparadas de antemano las unidades didácticas para el próximo curso. Otra cosa que me gustaría mencionar es el hospital. Dividido en secciones, una seriedad increíble, todo perfectamente organizado. .. (aunque luego, nos decían, en el interior se cuenta con muy pocos recursos). No te imaginas que, con tan pocos recursos, puedan llegar a salvar tantas vidas! Mención aparte merece la pre—matemidad. Sí, como suena, pre-maternidad. Cuatro pequeños pabellones en ladrillo y cubiertos de láminas de cinc, dos de ellos destinados a albergar a las futuras madres; otros dos, uno para guardar los alimentos con que vinieron de sus pueblos; otro, para cocinar cada grupo por su cuenta lo que pudo traer de su casa. .. Algo que aquí puede resultar extraño, allí se hace simplemente natural: mujeres que viven lejos de la Misión, a 40, 60, 100 kms. del puesto central de Mufunga, y que tampoco saben muy bien la fecha posible del alumbramiento. .. pueden evitar complicaciones acercándose con tiempo al hospital, para aguardar
  6. 6. 4<' el parto en la pre-maternidad, muy cerca de la misma matemidad. Regularmente se acercan a ésta i para seguir la consulta que facilite el desarrollo de los acontecimientos. Sí, gracias a este "inventH -nos decían las Hermanas- se vienen salvando muchas vidas. El culto, las celebraciones. .. otra cosa que cala muy dentro! Sin prisa alguna, con la alegría a flor de piel y manifestada en cantos, bailes, irrintxis! ¿Es posible que la Eucaristía produzca efectos tan distantes, casi opuestos diría yo, entre el mundo africano y el mundo este nuestro en que vivimos? Y no hablo sólo de la Eucaristía. .., la Misa tan devaluada entre nosotros. No, es algo más que la Misa. .. Un día fuimos de visita a un poblado del interior. Entre nosotros, dos curas: Alfonso y Luis Mari. Una acogida clarnorosa, rodeados de niños, mujeres, hombres. .. Cantos, bailes. .. Al de un rato, después de los saludos, la pregunta: "Ba-Tata, musa kwituubila, Misa? Musa kwitusomena Misa‘? " K O algo así, escuchamos que les decían algunas personas a Alfonso y Luís Mari. Les pedían a ver si iban a celebrar Misa. La decepción se hacía manifiesta en sus caras, las de las gentes, al escuchar que sólo habían venido de visita, que no habían traído nada, ni vino ni pan. Y allí éstas son cosas que no se conocen. .. Alfonso y Luis Mari les propusieron que ellos mismos dirigieran la celebración tal como la hacen cada domingo; que ellos, Alfonso y Luis Mari, aportarían la reflexión sobre la Palabra, la Homilía. Qué suerte tuvimos al poder participar en una celebración tal: digna, alegre, reposada. Los rostros de las gentes; los ojos -qué ojos! —; los cantos; los gestos de manos que acompañaban por ejemplo al canto del Gloria“; las danzas. .. Vaya gozada! El que presidía la celebración, un varón de unos 40 años, vestido con una túnica en colores ¿t africanos; sus acompañantes igualmente destacados del resto del pueblo por su indumentaria t también rica en colorido. Niños y niñas cantores, y danzarinesl, también envueltos en pequeños sayales de colores vivos. Dos horas, sí, dos horas, que se nos hicieron muy llevaderas, a pesar de < que, sobre todo cuando predicaba Luis Mari en kisanga, no entendíamos nada más que los gestos que él hacía cuando preguntaba a los asistentes y éstos, con toda naturalidad, respondían. Quién nos í iba a decir a nosotras que íbamos a encontramos tan a gusto en una celebración de dos horas a pesar ‘r de no entender nada sobre el contenido. Y es que la fiesta a una también le hace festiva! ‘ Impresiona en general el trato con la gente: te dan las gracias simplemente porque "vienes de Europa" para conocerles, para saber cómo viven. Yo me quedaría con todos ellos, sin excepción alguna. Pero los niños son mi debilidad. Sus ojos grandes, rnirándote, observándote fijamente. Cuando hablas con ellos, por medio de intérprete como es natural, descubres miles de preguntas, curiosidad, miedos, tristezas, sufrimientos, trabajos duros. .. Vuelvo a lo de los ojos: siempre están dispuestos a preguntar, querer saber. Parece como si echaran chispas! Tampoco hay que dejar para el final su sonrisa: sonrisa alegre, franca; sonrisa verdadera, sin g maldad. .. Cuando sonríen abiertamente, se dejan ver unos dientes blancos, grandes, "bien cuidados" r (¿cómo? ).. . que, en contraste con el color de la piel, hace más atractivo el rostro del niño, la mujer, «1 el hombre que tienes delante de ti! I Los niños siempre están dispuestos a acompañarte. Sin más, sin pedirte nada a cambio. Si les ofreces la mano o les dedicas una sonrisa, se muestran sumamente contentos, felices, agradecidos Una caricia, una broma. .. cómo lo agradecen! A veces venían a casa (donde nos albergábamos, _ bien en la casa de las Hermanas o bien en casa de Arturo, el seglar eibarrés que queda y trabaja
  7. 7. 5 todavía en lvíufunga) con algunos regalos: plátanos, cacahuetes, papayas, etc. que no podíamos rechazar, aun a sabiendas de que ellos lo necesitaban más que nosotros; porque, de lo contrario, se enfadaban, lo tomaban a mal La situación de pobreza, lindando con la miseria a veces, es algo que a una le hace daño, mucho daño. En cierta ocasión, precisamente cuando ya volvíamos de Mufunga hacia la ciudad, hacia Lubumbashi, en donde tomaiiamos el avión pocos días después, nos encontramos con una especie de comitiva salpicada a lo largo del camino (¿carretera? ) entre dos bicicletas llevaban un ataúd, por llamarlo asi, hecho de maderas rústicas, con el correspondiente cadáver. .. sin cubrir, y pocos metros detrás otra bicicleta llevaba la tapa que debería cubrir el ataúd. Al llegar al poblado de Mpande nos enteraríamos de qué se trataba: un hombre originario de este pueblo había sido acusado de brujería y maltratado hasta la muerte en el poblado de Bunkeya. Incluso había sido enterrado alli mismo precipitadarnente para borrar el rastro de lo acontecido. Pero sus familiares, procedentes del poblado que decía, de Mpande, al enterarse de lo sucedido habían acudido hasta Bunkeya. .. casi en son de guerra, para recuperar el cadáver y llevárselo a fin de darle sepultura en su propio pueblo. No supimos cómo pudo acabar la historia, porque allí se mezclaban peligrosamente la rivalidad de los Jefes, Grandes Jefes oficialmente, de los poblados de Bunkeya y Mpande. .. Detrás de todo esto, lo más grave, lo más doloroso —he aquí la pobreza mas radical- estaba en la creencia de que existen personas que pueden causar daño, enfermedad, e incluso la misma muerte por medio del embrujamiento. ¿Pobreza? Como los niños se encontraban de vacaciones, algunos responsables de los movimientos del Skaut y otros, organizaban juegos escolares de vacaciones dos o tres días por semana. Puesto que nos lo habian dicho antes de salir de Lubumbashi para Mufunga, habíamos comprado galletas, caramelos y leche en polvo en la ciudad. Uno de los días de los juegos, al terminar, se daba a los niños una galleta, tosca y grande para nuestros gustos, pero galleta! Otro día, se daban uno o dos caramelos a cada niño: no daba para más, eran más de setecientos! Otro día se hacía leche en polvo, los niños traían de sus casas un pequeño recipiente y cada uno recibía su ración. Impresionante! Impresionante y enternecedor! para el corazón ver cómo el hermanito un poco mayor acompañaba al más pequeño para que cogiera su ración de leche y no se le cayera ni una gota. .. Más impresionante cuando, uno de los días en que se les había dado leche, dos horas después, fuimos a dar un paseo por el poblado. .. y nos encontramos a algunos de los niños saboreando todavia parte de la leche —el contenido de un vaso pequeñol- que habían recibido, y que dejaban caer gota a gota, mediante una hoja de árbol, sobre sus bocas abiertas. .. Aquellas gentes viven el día a día, sin saber que pasará mañana con sus vidas. Pero, en la mayor parte de los casos, salvo -nos decían- cuando están enfermos, no pierden la sonrisa en sus rostros: o_]os grandes, sonrisa, alegria, tiempo disponible para los demás. .. Merece la pena ir a África y vivir allí un tiempo, para que unapueda valorar la familizren la que una vive, las comodidades que tienes, eksustentosdi-gneque noteefalta, los estudios quepuedes llevar a cabo. .. i Una aprende, se le ofrece la oportunidad de aprender a ver todo de otra manera, aunque —hay que reconocerlow no deja de ser duro! Marina
  8. 8. Te pediré cuentas por cada africano que se ahoga en el Estrecho. Y que Se ‘ —í-ï_”__' ¡tubiera quedado en su tierra si hubiese ¡ñ tenido la décima parte de lo que ‘h; ¿C derrochasl . -- - r’ _ _ ¿ ¿. .. que no tienen que venir AQUÍ? Entonces, al menos, que. .. ¡que puedan comer, "no morir" ALLI Z CAMPAÑA EN FAVOR DE LA AZADA z ¿Te animarías a ofrecer UNA AZADA-PQQCÜO de NGVÍdCld a alguna . de las familias de nuestras Misiones Diocesanas en el CÜNGÜI BUNKEYA, KANSENYA, KILELA, LUKOTOLA, MUFUNG-A, PANDA. ..? ‘.7 d. ‘ {Eire n eves con UNA tr Seis euros hacen el regalo: 6 € Una simple azada, sí, sólo UNA AZADAI, ¡que les permita sobrevivir (17) ALLÍ! Ingresos: Caja Laboral - Ofic. 072 -— c/ c 0720035104 Titular: Parroquia San Vicente Mártir de Ahandn: AÏAÏÏAÑ-ÁFRÏPA

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