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HegoBerriak 29 . octubre 2003

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Vigesimonovena entrega de la revistilla Hego Berriak con la actualidad del momento sobre Muunga-Sampwe de la República Democrática del Congo

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HegoBerriak 29 . octubre 2003

  1. 1. mmonmgïífigïiïgfiiw‘? DEABANDOLQCRATI > EL GRUPO DE APOYOALTERCER mm UBLICA D‘ CRATICA DEL CONGO REPUÏB LICA DEMOCRATICA DEL CO NGO REPUBLICA DEMOCRATI CA DEL CONGO REPUBLICA. DEMOCRATICA DEL CONGO R EPUBLICA DEMOCRATICA DE L CONGO REPUBLICA DEMOC RATICA DEL CONGO REPUBLI CA DEMOCRATICA DEL CONG O REPUBLICA DEMOCRATICA DEL CONGO REPUBLICA DEM OCRATICA DEL CONGO REPU BLICA DEMOCRATICA DEL C ONGO REPUBLICA DEMOCRA TICA CONGO REPUBLICA DEMOCRATICA DEL CONGO R EPUBLICA DEMOCRATICA DE L CONGO REPUBLICA DEMOC RATICA DEL CONGO REPUBLK
  2. 2. Desde Lubumbashi, adonde llegó en ‘su primera salida después de la estación de lluvias. .. el ll de Mayo nos escribía Lucía: Hemos tardado 14 horas, en dos etapas, dos días. .. en recorrer los 250 kms. que nos separan de Likasi. No importa, todo se da por bueno cuando en la meta se encuentra el “premio”. He retirado ya algunas de las cajas que han llegado en el último contenedor y las he enviado a Mufunga, por medio de un transportista. .. que no sé cuándo podrá llegar. Estoy impresionada por todo el trabajo que hacéis por la pobre población de Mufunga. ¡Ciertamente es una bendición del cielo esto de poder ayudar a tanta gente! . Una lástima que los problemas a la hora de sacar los contenedores de la Aduana se multiplican sin cesar. Cada vez, más dinero a pagar. A tal punto que las Hermanas Benedictinas han decidido no enviar ningún contenedor más, al menos por el conducto y en la forma en la que lo venían haciendo. .. A todas las personas que se entregan para ayudarnos, queremos decirles “¡un grand MERCK”. Que el Señor les conceda el ciento por uno! A medida que se acerca el día de nuestra partida definitiva, siento el gran dolor con el que voy a decir adiós a este pueblo de Mufunga. Al cabo de más de treinta años con ellos. .. Sin embargo, soy consciente de que hay un momento en la vida en que hay que saber parar. No sé lo que pasará después. En todo caso, sería un error continuar sin saber parar a tiempo. .. Deseándoos una Fiesta de Pentecostés plena de lo mucho bueno que el Espíritu de Jesús nos trae, Abrazos! , Hna. Lucia (N. R.— La Hna. Lucia: y sus compañeras han regresado definitivamente a Bélgica a primeros de septiembre. Desde esa fecha, una Comunidad de Religiosas nativas del Congo se han hecho cargo de la Misión de Mufunga, a la que seguiremos ayudando como hasta ahora). '
  3. 3. finales de ¡989 el régimen de Mobutu, en el Congo (antiguo Zaire), gangrenado de corrupción y abusos, iniciaba una caída que en pocos años arrastraría a todo el país. Yo entonces estaba al frente de una parroquia universitaria. Los estudiantes tenían que luchar contra Ia pobreza para poder sacar sus carreras ' l adelante. Una noche le conté mis preocupaciones a un intimo amigo congolés, profesor universitario. El me miró sonriente y me dijo: «Mateo, compréndelo_ Ia lógica termina allá donde empieza el Congo». En este continente más allá de la lógica he pasado 35 años. He trabajado en la selva y las grandes ciudades, en los campos de refugiados y en la Universidad. He participado en el devenir de varios paises africanos desde el momento, eufórico de las independencias, y he visto, impotente junto a otros muchos, el encarnizado hundimiento de la prosperidad y la depauperización imparable de la clase política, Cuando vuelvo por Europa descubro en mucha gente una imagen de África hecha de titulares de telediario y lugares comunes: el continente de la violencia y el hambre; de la corrupción y la brutalidad del poder; de la impunidad, La mayoria de las personas piensa que vivir en África es una especie de castigo, o la opción de religiosos ‘iluminados’, o de aventureros codicíosos, Sin embargo, hablando con compañeros que, como yo, llevan decenios viviendo aquí, he comprobado que coincidimos en la misma idea: África nos ha dado mucha más dicha que sufrimiento, nos ha regalado muchas más cosas de las que podriamos ofrecerle. Yo he crecido humanamente al contacto directo con los 32 jj ltïjunio 2002 Por Mateo Aguirre, misionero jesuita. pueblos en los que he vivido, la gente con la que he colaborado, las comunidades a las que he intentado servir. Esas personas y sus valores han conformado mi existencia, me han enseñado. Sus valores han alimentado mi corazón y mi pensamiento. Valores en África. Parece que es un concepto privativo de las construcciones éticas del Norte. Muchos opinan que un continente donde ha tenido lugar algo tan atroz como el genocidio ruandés no tiene derecho a hablar de valores. Tal vez si revisaran por un momento nuestra propia historia reciente hablarian con mayor humildad. Lo digo porque, por extraño que suene, el valor fundamental en África es la vida: engendrar, hacer crecer, ver cómo los seres que uno ama maduran humana, profesional y socialmente. La vida aquí es una celebración de la vida En los campos de refugiados de los Grandes Lagos, auténticos guetos donde la lucha por no morir es la tarea cotidiana, descubri sobrecogido cómo la gran obsesión de los adultos era la educación y el crecimiento de sus hijos. La inmensa explosión vital de África no brota de la naturaleza sino del interior de su gente. Ahí donde también está arraigado el valor de la trascendencia. El africano sabe que el hombre no es Hombre e iendamenta sin Dios. Pero el africano también es una persona profundamente social. La comunidad allí no acosa al individuo sino que lo completa. De ahí la fuerza del valor de la acogida. En África el que viene de lejos es un don. y se le ofrece la mejor silla y el mejor vaso con la mejor sonrisa. En algunos pueblos existe la tradición de, a la hora de la comida, guardar un plato lleno para el viajero que pueda llegar. Ser recibido con los brazos abiertos allá donde vas te obliga a vivir con los brazos abiertos. Por ello, asimismo, la solidaridad y el compartir son valores primordiales. Todos los europeos que un día arraigamos aquí lo sabemos bien. A mí me tocó vivirlo una vez más en los campos de refugiados. junto a otros compañeros vi, conmovido, cómo gente que se moría de hambre compartía lo que recibía con los nuevos refugiados que llegaban, cómo una tienda de plástico llena a rebosar podia cobijar a otra persona más que aún no había sido acogida Contrariamente a lo que pudiera parecer a los ojos del Norte, el verbo esencial en África es dar, no recibir. Y esta generosidad halla su plenitud en el valor de la amistad. Digo con una gran alegria que en África he encontrado amigos que me han ayudado a tomar conciencia de lo bueno que pueda haber en mi, me han apoyado en los numerosos momentos duros y me han confirmado en todo lo valor m m m % i“ fi m ¡me in? en rn W D}? saeiaianentefi que ahoraihe llegado a ser. No se trata de pintar un África de estampa. Como en todo lo que es huiïiano, en esto también hay incoherencias y ambigüedades. ¿Dónde termina el amor a la vida y dónde empieza la irresponsabilidad en la fecundidad? ¿Dónde acaba la experiencia de Dios que libera al hombre y dónde nacen la magia y la brujería que lo hacen esclavo? ¿Hasta dónde llega la solidaridad y dónde comienza el parasitismo? Amar a África no significa ponerse una venda en los ojos, sino trabajar por su cambio y por su pervivencia. Ahora lo hacemos en la frontera entre Guinea y Uberia, al lado de los refugiados y desplazados que huyen de la guerra. La situación no es fácil aquí. Sin embargo siento, con muchos otros, que si he querido ofrecer algo a África de lo que era o tenía, cuanto he recibido de África me ha desbordado. Y sigo aprendiendo. o
  4. 4. ‘ Comunicación Alkarren Barri | N° 116 30l ' i intenci- ón era ir , — al Congo para unos diez meses con el fin de construir una escuela de mecánica. Descubrí un país en‘ manos de aventureros y desaprensivos, una eco- nomia por los suelos, una ‘L? Testimonio guerra que continuaba, una situación social angustiosa, una pérdida de valores culturales y humanos por los que el robo, la corrupción, la hechicería, la prostitu- ción, eran moneda corriente para poder sacar la vida adelante. Un aprendiz, trabajando en una de los talleres Lo peor de todo ello es que esto está ocu- rriendo en un pais muy rico, que extrae los mine- rales únicos que se emplean en toda la tec- nología punta aerospacial y de la telefonía móvil. La gran empresa minera, que durante muchos años producía el 60 °/ o del producto nacional bruto y que llegó a tener hasta 40.000 trabajado- res, está en quiebra debi- do"a la mala gestión de sus responsables y el abuso de las autoridades del país que creían poder utilizar los beneficios de la empresa en provecho propio. Cada cual vive como puede. Los maestros son pagados por los alumnos, ya que el gobierno sola- mente les da alrededor de los 9 euros mensuales y para vivir, hacer frente a los gastos de manteni- miento de la escuela o sacarse una propina, se permiten vender las notas o subir los puntos de las asignaturas más difíciles a cambio de una retribución por parte de los padres. Los médicos atienden a sus pacientes si estos les "motivan". El practicante, le pondrá la inyección si le paga. Los militares establecen con- troles en las carreteras para extorsionar a todos los que pasan por ellas, ya sean, bicicletas, coches, camiones o auto- buses de pasajeros. Los jueces hacen justicia siguiendo las directrices del que más paga. Los agentes de la administra- ción intentan redondear sus salarios ¡nventándose nuevos impuestos: obli- gan a renovar el carnet de conducir cada año, pasar anualmente el con- trol de extranjeros. .. Los obreros procuran servirse de cuanto pueden en sus lugares de trabajo para hacer frente al pago de los estudios de los hijos, a la atención sanitaria, o para comprar un poco de harina para preparar la comida del día. Octubre 2003
  5. 5. Panda (25.000 habi- tantes), es un barrio que se encuentra a 6 Km. de Likasi, una población que cuenta con unos 250.000 habitantes (. ..) Un pro- blema grave es el del agua potable. Hasta el año pasado, nos llegaba a la escuela pero ya no ocurre lo mismo, no hay presión suficiente (. ..). Durante este tiempo _ el que contemplaba desesperado viendoï la lenta progresión de los trabajos, un grupo de feligreses me pidieron que les ayudara a salir de la angustiosa situac. ión en Ia que se encontraban. Llevaban muchos meses sin cobrar, sus familias atravesaban una situa- ción muy dura, se veían obligados al ayuno forzo- so varios días a la sema- na, sus hijos enfermos y posibilidad económica ï-«plara procurarles las medicinas necesarias para recobrar su salud, otros iban abandonando la escuela por falta de ï cuadernos. En esas circunstan- cias era imposible seguir viviendo en la ciudad. Nos adentramos en el bosque tropical y nos hemos instalado a 60 Km de la parroquia, lejos de los incordios de los milita- r-‘ïes y con ánimos de fijar ¿’ñ/ na residencia definitiva. Testimonio Xabier Gaicozzría en la aldea de Kaáulumbzi Este primer año ha sido muy duro porque no tenian nada para comer, ni semillas para sembrar, y además, había que cor- tar árboles, roturar el terreno, y todo ello a mano. Son 68 familias. Con algunas ayudas pri- vadas que recibí y la cola- boración de la parroquia de Erandio, hemos sido capaces de ayudarles a que no les falte lo nece- sario e incluso abrir un pequeño ambulatorio que está atendiendo a los enfermos de los poblados vecinos. Una pista forestal les une con la ciudad, pero nadie dis- pone de un vehículo. Algunos lo consiguen después de una caminata de 12 horas. Hemos construido una choza en Ia mitad del camino y muchos hacen 30 Km. un día y continúan el resto al día siguiente. El país sigue guerre- ando. Las fuerzas de ocu- pación se encuentran en las zonas más ricas y aprovechan su presencia para robar los cuantiosos minerales que se encuen- tran en sus territorios; oro, diamantes, coltán, cobalto, aparte de otros productos como made- ras, marfil, etc. Nadie parece interesado en que Ia guerra termine porque todos sacan provecho de ella: los del gobierno, los países vecinos que apo- yan a las tribus enfrenta- das, las compañías inter- nacionales que se han creado para la canaliza- ción y venta de esos minerales. Esos son los que están haciendo gran- des beneficios a costa de la miseria de la población a la que tienen esclaviza- da, aterrorizada y en las zonas de guerra, respe- tan sólo la vida de aque- llos que pueden trabajar gratuitamente para ellos. Llevamos años sin un gobierno formal y el país parece un navío sin piloto abandonado en alta mar. Cada cual hace lo que le da Ia gana, la anarquía es total, y nin- guna estructura funciona como debiera". - Texto yfitognfias: Xabier Goicourm l QII ON I lJJQQ UBJJÉMV UIOlDÉDlUHUJOQ 131
  6. 6. Historia de Azarías. Amane- cer. El sol le despierta sobre su loneta, que un mer- cenario europeo le regalara hace años. Como techo, una mezcla indiscriminada de vegetales. , Como paredes, un empaste de barro bastante des- cascarillado por el tiempo. Como pilares, troncos tomados en el río cercano Se sienta sobre la lone- ta. Hace diez años, Azarías era otro Azarias. Estaba l en la misión, pero un dia llegaron soldados ruande- ses y se la cargaron por completo. Quedó ‘solamen- te él. ‘ Mañanas De rodillas, reza sus rezos, a la mamá Maria y al Padre del Cielo, de la lluvia y del sol. Como las hermanas monjas le enseñaron. Recuerda - a su mujer y a sus hijos y a sus familiares, y le dice al Padre del Cielo que los cuide, que muy pronto llegará él, que ya está cansado de vivir y de ver y de sufrir y de la. soledad. Toma su cuenco de raices adobadas. Y marcha a trabajar, Al pasar por los res- tos de la capilla de la misión, se arrodilla ante un fresco que puso en pie y limpio: la Virgen negra entrega su Hijo a un negrito, Llora. Ya no hay ne- grítos aqui. Ya no hay nadie. Mediodía. Ha trabajado en una granja cercana de un negro rico, antes jefe de una guerrilla local. Zanjas y más zanjas a mano, hasta que no puede másfte dan algo de comida fuera de la casa. Desde‘: la puerta se distingue una fotografia del negro rico con una cabeza en la mano como tro- feo, Preside la estancia, Azarí- as teme al negro rico. Azarías “Hora. Ya está solo y desprotegidot no hay Cuando quieran matarlo, lo _ mataránr. No puede hacer negntos nada. La vida es así desde lo alli. Ya no que pasó‘ hay nadie" Tarde. Vuelvea la chozas Ha comprado un trocito de carne en el pueblo empobrecido. A esta hora, hace años, cantaban la esperanza en corro, dormidos los niños y niñas en brazos de las madres, y después rezaban el rosario. La misión era como un pueblecito perfecto, Eran felices y libres. Dios Padre les protegía‘. Nada podía pasar. Noche, Acostado sobre la loneta del mercena- rio, recuerda el letrero que presidía la plaza de Ia misión "África tiene futuroï A su alrededor, silen- cio, soledad, frio‘ Azarias es africano, congoleño, y se sabe instalado en la nada, Llora de nuevo y se duerme. Azarías es uno de tantos. Las victimas del planeta, Gente que sobra E R22 n" 854®Abríl 2003 y ydé particípaci ÉÉÉEÏÉÉÉM El conflicto en la-Repúblíca-De P! _ Í . civiles A causa de esta situación estalló 111138119175 CÍVÉÏ 5111€‘ “¡rento al régimendeKabila, apoyado por Angola, Sudán, ' ' ‘ pos rebeldes, que r’ Todos estos paises se plicaron ‘por motivos económicos y: l; geoestratégicos. dé:1999,se firmó un acuerdo de alto . ‘ ’ siruego Flüen case-ha ‘¿Parado v = ‘por la Conferencia de" ansformó ‘en 1908 ' H al cargo dos años dekásayubu. ‘ Éste ‘ajsúx z fue de- = ' estableció una férrea dictadura; ymi- ‘l conflicto ¿‘le los Grandes Lagos ha v‘ _ _ _ y _ y 4 sa occidentahel ‘embajador espa- ' _ñol en Kinshasa, ‘ 4er an Morán, sostiene que el pro- A s, e_ momento ‘en África es lavllDC; ¡‘No hay que: olvidar'que_‘h ‘sta la retirada cle las tropas extranje- : ‘ ‘Z iras, quéisepro lujo en sep "ernbre del paño pasado, había seis ' '_ , paises‘ osjen __e conflicto. Sin la pacificación del "C9380 no. hábrám _ _ gima solución global para la región de los l _ ‘Grandes Lagosj-porqiireaquí hay todavía temas muy graves i ' ‘ ¿que solucionar como la justicia, laorgánización de las fuer- . Ézasarmadaszy «policíipy los tribunales ‘de-exenciónjrnilita ‘Hasta que no se celebren elecciones democráticas, cosa i- , ‘ . . . ‘no ocurre desde 1960, no odrá reconstruirse económica ni 7 ca del Congo comenzó el ¿de : agosto de 1998. Un a antes, tras la derrota del mariscal Mo- - taba con siglos delústorïa polític ‘ . a cuando Euxopasupo ue sama-ana siglo XIX porylaléúrios l i Lívingstone. 1T ‘mpg después, f _ _ _ __ las expediciones de Stan- , _ . pocps años/ más ‘de400 tratados de comer: l _ _ _ z ción de ‘factoríasbélgas‘enlasorillas‘4Q _ - no ongo se monto un sistema de explotación‘ del país y oficialmente co ’ ' ‘tuto dellytgeyrrit ‘l “belga-y lam za - tencia antico o
  7. 7. os textos aqui ofrecidos han aparecido en los siguientes diarios de Kinshasa, capital y de la República Democrática Ï de Congo: Le Potentíel, Le Phare, La Libre ¡jfizbue Le Palmarés y en la revista Rerzaírre, Vida diaria Las anchas calles de Kinshasa perrni- ten a los vendedores ambulantes ex- poner sus mercancias. Pero, poco a poco, ellos van cubriendo la calzada con pescado seco, alubias, verduras, pollos, cocos, plátanos, cebollas", de modo que apenas pueden pasar los vehículos. «El otro dia, la policia muni- cipal decidió por fin intervenir, Balance de la operación: una decena de pues- tos derribados y un tipo que se acan- ciaba la parte más baja de la espalda por los porrazos recibidos», Las vías urbanas son tan amplias que sirven hasta de tanatorios. De he- cho «zcada vez son más frecuentes los velatorios callejeros. Hasta época re- ciente, sólo en las defunciones de jóve- nes se cerraba la calle que conducía a la casa mortuoria; pero ahora es inva- dida cualquiera que sea la edad del fr- nado, Desde que se inicia el duelo, los automovilistas saben que, durante dos o más dias, deberán buscar otras calles dispuestas a acoger sus vehiculos. Además, el día del entierro se da al di- funto un “paseillo" a modo de home- naje: el féretro va pasando de unas manos a otras en medio de la calle. Naturalmente, como negros y bantú- es, no podemos por menos de honrar la memoria de nuestros hennanos y hermanas llegados al fin de Su recorrí- do terreno. Pero ¿no va siendo hora de que sean prohibidos los velatorios al aire libre? saldrían ganando la salubri- Ami u l: rnnvivenría núhlica» A pesar de la guerra, la inseguridad, la inflación, la crisis de los transportes v el paro, en los periódicos congoleños aún brilla alguna perla humorística. «Desde siempre -observa uno de esos diarios—, en este país cada cual justifica como puede su alegría de vivir». Por Neno Contrán «A causa del problema de la vivien- da, una familia se ha instalado en una cabina del tendido eléctrico de alta ten- sión" No hay peligro: la corriente nunca ha llegado hasta el barrio. Aun asi, da un no sé qué ver a una familia dentro de una caja de cemento sin ventanas. Con una temperatura exterior de 36 grados, dentro tiene que hacer un calor morrocotudo. No es extraño que estén con la puerta abierta todo el día, Pero, ¿qué digo? ¡Si ni siquiera tienen puerta! » A. M. ha dejado a su primera espo- sa con dos niños y se ha marchado con otra. El periodista explica: «La vida con la primera se habia vuelto un ín- fiemo. Ella le pegaba como si fuera un niño. Le arrojaba pimienta a los ojos y se liaba a patadas con él». Y concluye: «Pero no echemos la culpa a la moder- nidad: nuestros antepasados varones también debieron de sufrir lo suyo», «Congo es el país de las paradojas. Una tierra de revoluciones no llevadas a ca- bo. De sueños no realizados. De pro- mesas permanentes. De esperas eter- nas, De bienes. que acarrean males». Quizá por eso la bmjeria se encuentra en auge. A ella recurre el estudiante en vísperas de exámenes, el político en busca de votos, el enamorado traicio- nado, el portero ansioso de parar el ba- lón antes de que llegue a la red. Un mundo donde la razón duerme y los picaros andan con ojos de búho. «Cuí- dado con los magos que circulan por las calles de Kinshasa. Algunos obran prodigios actuando como cambístas. Suelen ‘Trabajar’ en pareja: uno con- trola el dinero del cliente, el otro lo dis- trae. Sólo Dios sabe lo que el cambísta hace con sus manos; al cabo de dos minutos, por los cien dólares entrega- dos, el cliente se encuentra en posesión del equivalente a no más de un dólar. Cuando quiere reaccionar, los timado- rar: u: cc han rlacunnnnicln nn l: nada“ La miseria y el miedo a lo que pue da traer el mañana llevan a la gente z seguir a los profetas del momento. Es- tan en todas panes y garantizan mila» gros. Uno llega al extremo de compro- meterse a «hacer caer a una persona 2 cincuenta metros de distancia». En Congo, las vias de circulación se han convertido en un problema básico de puro "báchico". «Hay tantos ba- ches que los ciento cincuenta kilóme- tros entre Mbalcana y Kenge es preci- so hacerlos a pre. Cuando la carretera aun era carretera. los vehículos reco- man la distancia entre Kenge y Kins- hasa en 5-7 horas. - hoy. en 5-15 dias. Toda una marca en el desarrollo del subdesarrollo». Primeras horas de la mañana. «En el mercado central, los altavoces dejan oír el himno nacional: Congo/ años, ¡en pre! Tres jóvenes cargados con verdura no se detienen para la escucha inmóvil, respetuosa. Tras llamarles la atención, un militar decide darles una buena tun- da con un palo. ¿Los circunstantes? No dejan de contemplar la escena, dividi- dos entre la compasión y la indiferen- cia, Pero nadie interviene». Debe de ser porque, como dice el proverbio, las des- gracias ajenas alivían las propias: I MUNDO NEGRO
  8. 8. Ella es Maribe Bengoetxea, religiosa Mercedaria de Berriz. Trabaja en el Dispensario de Llkasi, y en Promoción de la Mujer. Dan acogida a 700 niños y niñas. Y una de esas niñas es Esther, que ahí descansa en los brazos de Maribe. Su madre murió, y hubo que alimentada con biberón. Como a muchos de los niños acogidos se le alimenló al principio con agua y harina de mandioca. Pero en su caso no era suficiente y hubo que alimentarla con la leche en polvo enriquecida que desde aquí se envía. Gracias a eso, esta fotografia ha llegado a ser posible. Ahora Esther está fuera de peligro. En Likasi, corno en el resto de la R. D.iCongo, los niños sufren de Kosiarkos (falta de proteínas) y de Marosmo (falta de vitaminas). Y la leche en polvo enriquecida sólo se reserva para los casos más acuciantes y graves. Maribe ha pasado unos días de vacaciones entre sil familia, y nuevamente se encuentra en Líkasi, trabajando con aquella gente yjunto a Esther.

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