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HegoBerriak 10 . diciembre 1999

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Décima entrega de la revistilla Hego Berriak con la actualidad del momento sobre Muunga-Sampwe de la República Democrática del Congo

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HegoBerriak 10 . diciembre 1999

  1. 1. PARROQUM DE SALIR VICENTE MARTE DE SECTOR ABANDO-AIBEA 48001 BEBAO x"’: a GRUPODEAPOYOALTERCERMUNDO El articulo que podemos leer a continuación está escrito en 1983, cuando nuestros mioneros diocesanos todavia estaban en el antiguo Zaire, hoy República Democrática del Congo. Hemos hablado con Luis Mari, el sacerdote que firmó el artí- culo, y que ha estado por alli éste verano, para actualizar lo que escribió hace 18 años, y nos ha sorprendido su respues ta: "El espiritu de la Navidad se vive con igual alegria que entonces, pero las condiciones materiales se han deteriorado todavia mas: falta de trabajo -y cuando lo hay no se cobra—, hay más inseguridad, más corrupción, controles militares por doquier. .." En definitiva, hemos preferido dejar el artículo tal cual, con toda la frescura que rezuma. Y para terminar, tres cosillas: La primera, agradecer a los grupos que ya han empezado a hacer correr la Escuela para recoger fondos. Nuestra aportación, junto a la de otros muchos permitirá seguir pagando a los maestros y mantener las becas para la Universidad de los alum- nos más aventajados. La segunda, recordaros a todos los grupos de la parroquia que seguimos necesitando medicinas, gafas, y ropa infantil (hasta un año de edad) para enviar al Congo. Y la tercera, que éstas fiestas no pondremos la tradicional venta de Artesania, pero que os convocamos para Marzo en que si la instalaremos. A todos y todas, muchas gracias, y FELIZ NAVIDAD.
  2. 2. En donde Navidad todavía es fiesta. .. 17 de noviembre. Llevo ya más de diez dias dándole vueltas al «si debo volver a MUFUNGA antes de Navi- dad. .. o, por el contrario, deberé pasar estas “fiestas" en Euskadi». Cordialmente no tengo dudas: deberia, desearía ardientemente que el 24 de diciembre me «co- ' giera en MUFUNGA. Hay razones, sin embargo —-y tam- bién por aquello de que ya estoy aquí y qué más da de- morar tres o cuatro semanas el regreso l? ) que me ¡"C"- nan a decidir que debo quedarme, regresar después, en enero. Pero sé de antemano que, a partir del 21 , no podré evitar el recordar con nostalgia, casi con envidia, tantas «navidades» pasadas en algunos de los pueblos de nuestra Misión. Y, más en concreto, llevaré dentro los dias pasados entre el 23 y el 26 de diciembre de 1983 en el pobladode KAPOYA, allá sobre la meseta. Creo que ha sido en Africa en donde he acabado l? ) de penetrar un poco más en el valor misterioso» (? ) de esa primera Bienaventuranza de Jesús, que parece recopilar ya de entrada, en si, todas las que siguen después: «Bienaventurados los pobres. ..». A los que ya, desde _ahora —diría yo- les está tocando más en el reparto de alegria, de gozo que el Padre sigue empeñado en realizar entre los hombres. Claro que aqui podríamos tener que ponernos a distinguir entre seres que viven pobremente y seres que viven en la miseria. .. Pero eso queda para "otro día. KAPOYA, sobre la meseta, a 1.400 metros de altitud. A unascuatro horas y media de marcha a partir de MU- FUNGA. El dia 22 de diciembre de 1983, Eduardo MI- " KEMBO, el catequista responsable de visitar y animar las comunidades que se encuentran sobre la meseta (distan- tes de donde él habita, en MUDINGA, 60, 80 y 90 kiló- metros; unas veces en bici, otras a pie. .. y sólo como compromiso-fruto de su fe) nos enviaba a la Misión, a MUFUNGA, seis adolescentes pertenecientes al movi- miento «scout», como habitualmente, para que nos Todos participan en lareflexión sobre el Antigua y Nuevo Tesgamenm, ¡ndependientemente de lo que dure la reunion- con lo indispensable para celebrar Misa; o bien la otra, más pequeña, con algunas medicinas; o bien la mochila (también la mochila, si, casi mejor sobre la cabeza. ..) co- mo los sacos de dormir. .. y arrancamos: una religiosa de las seis, belgas, que trabajan con nosotros en la Misión, los chavales y yo. Seguimos el valle del río Lwishi, nos aproximamos al río Lwandu y, a las dos horas y media de marcha, estamos en el borde de la meseta, arriba junto a una pequeña cascada, unas galletas que ha traído la monja como «amarretako» y. .. ¡adelante! A eso de las 12 del mediodía vamos llegando (digo «vamos llegando» porque los chavales nos han dejado atrás hace tiempo) a MUNDINGA: junto al gran termita- ro (3,50 metros de altura) que se encuentra a la entrada del pueblo, ya no esperan Eduardo, su mujer y un grupito de gente. La marcha nos ha traido sed: unos tragos de «munkoyo» (cerveza que elaboran a partir del maíz o la mandioca, un poco lechosa, espesa, rara al principio. .., pero que acaba gustando en su ambiente) nos la van a calmar bien y hasta ayudarnos a recuperar fuerzas. Des- cansamos un rato, charlamos con los amigos de MU N- DlNGA y, poco después «mama» Prosperina, la mujer de Eduardo, nos trae el «nsimá» (como media bola de harina de mandioca, sólo hervida) con unos trozos de carne de caza. De postre, como es habitual, un cigarrito, otro ci- garrito. .. y ¡adelante! , hacia KAPOYA, que sólo dista ya 4 kilornetrajos. En KAPOYA hacen una sola comunidad los cristianos de MUDINGA y KAPOYA. es aqui en don- de vamos a celebrar todos juntos las fiestas de Navidad. Nuevo encuentro con estos amigos a los que hemos visi- tado la última vez en el mes de junio. Esta primera tarde, la del 23, la dedicamos a charlar un poco de todo y, des- pués de lavarnos, nos sentamos con los responsables de la Comunidad para hacer un breve repaso de la vida y los «acontecimientos» de ésta desde la última vez (junio). Otra «mama» nos trae la cena (7 de la tarde, otro «nsi- má» con un par de topos que, por cierto, en la montaña son más grandes. ..). Y no podía faltar el fuego del atar- acompañaran al día siguiente a subir con «todos los tras- tos». . ..Viernes, 23, a las 7 de la mañana. Los chavales ce- naron bien, mejor que de costumbre, y parece que tam- bién han dormido «sin dificultades». Cada uno va colo- cando sobre su cabeza o bien la pequeña maleta metálica cantos, fábulas (que las tienen de una gran intuición), danzas y un poco de oración llevada entre todos. Y, co- mo ya hace más fresco, sin alarganos demasiado, a dor- mir. Dos de las cuatro escuelillas que construyeron los padres de los chavales con adobes, techo de paja y unos troncos para sentarse, nos van a acoger durante estos días. deeeH-—una—pila—grande, —alta, —de—leña—y; —en-tomo-a-eHa, ——“—
  3. 3. Sábado, 24 de diciembre. La atención de todos no- sotros instintivamente, festivamenre (ese dia no se culti- va, ¡cómoL ni se va a la caza) se centra en preparar bien la Fiesta de la Noche. Un grupo bien nutrido de adultos, adolescentes y chavales dan el toque final a todo lo que han venido preparando ya hace algunas semanas: lectu- ras, teatros que escenifican el contenido de las lecturas, cantos, danzas. .. Y la mañana se nos acaba. Entre tanto ¿quién ha dicho algo sobre la cena de esta noche? No, eso a nadie se le ha pasado por la mente. .. Estamos vi- viendo (y no por aquello de hacer un «sacrificio» sino es- pontáneamente) cosas que importan más, que salen, que fluyen de la manera habitual de «hacer» de esta co- munidad. Se cenará o se dejará de cenar, como cada dia, aqui lo que cuenta hoy es LA FIESTA. Y a las 3 de la tarde, reunión de toda (pequeña, pero toda) la comunidad (cristianos que «ejercen» de KAPO- YA y MUDINGA: algunos de éstos últimos han venido a KAPOYA ya desde la mañana). (Hago un inciso, que me parece necesario: si hubiera ido a celebrar estas Fiestas a cualquier otro de los 19 pueblos del interior que habitualmente visito, no digo que en todos hubiéramos encontrado el mismo ambien- te; en algunos, si, muy semejante a éste; en otros, más flojo, en dependencia de la «fuerza» de la comunidad; en algun otro, quizás muy flojo. .. Hago esta aclaración, por- que tampoco se trata de «contar» lo que uno desea que fuera. .. sino de transmitir lo que uno ve). En este encuentro de las 3 de la tarde: a partir de unas lecturas del Antiguo y Nuevo Testamento, reflexión sobre la Promesa que se hizo carne de pobre, Todos pe- dimos y nos pedimos perdón, para preparar al Niño nuestro «portal». Ventajas de comunidad reducida y sin complejos. Como el Padre va nos ha perdonado, porque nos ha visto pedirle, pedirnos perdón y perdonarnos mu- tuamente, se canta «fuerte» y se festeja el perdón. Cuan- do terminamos, son ya (que en Africa bien podria tradu- cirse por un «todavia») las 5 y media de la tarde. A las 6 y med¡areiete-menes—cu. arto, _va_a_anochecep' nos queda un tiempo hasta las 8 en que comenzará la Fiesta de la Noche. Entretanto, mama l/ larcelina viene a traemos la cena: «nisimá», también de mandioca (en la meseta el maiz se da poco) con tres pedacitos de carne de caza. Esta tarde le ha tocado a la familia de Marcelina, como a mediodía le tocó a otra, y mañana le tocará a otra. .. En la forma habitual de acogernos en cada comunidad; las familias se distribuyen las comidas que nos van a ir dando, a mediodia y al atardecer. Desayuno. .. no usan. La verdad es que yo, comiendo sólo «nsimá» de mandioca, que es tan ligero a diferencia del «nsimá» de maíz, tengo algo así como hambre. Estamos comiendo Eduardo, la reli- giosa, dos amigos de la comunidad y yo. Cuando nos en- contramos ya en pleno «ataque» del «nsimá», Eduardo nos recuerda —-ha pasado por allí y lo ha visto—— que en casa de mama Marcelina hoy no van a cenar porque no les quedaba nada para acompañar el «nsima» lque, a propósito, es casi incomestible, y de hecho no se come. .., cuando no va acompañado del «munani», un poco de carne o de pescado o, simplemente, unas hojas que la la mandioca. ..l. Sin más palabras, acuerdo implí- cito: dejamos lo que queda del «nsimá» y un cacho de carne, de los tres que había, para que los chavales de mama Marcelina tengan algo. Lo confieso: Me ha costa- do dejar ese último cacho, porque realmente tenía apeti- to y estaba ya embalado. Ocho de la tarde, de este 24. En la capilla han colocado cuatro lamparas de petróleo (suerte, que consiguieron petróleo) colgadas del techo. Y muchas flores. A medida que vamos entrando, cantos y más cantos acompañados del tam-tam y las «maracas». Yo no tengo que hacer gran cosa: sólo una introducción breve, recordando algo de lo que ya habíamos tratado esta misma tarde e invi- tando a todos a acoger con la mayor fe el REGALO que nos viene en Jesus. Y comienzan una serie de lecturas, ¡hasta seisl, tal como las tenemos preparadas en un Ma- nual para uso privado de nuestras comunidades, en «ki- sanga», en los casos en que no cuentan con sacerdote, que es casi siempre. A pesar de que este año lo tienen, mantenemos el orden del Manual que encuadra perfecta- mente Ia FIESTA. .. y porque ellos tampoco quieren em- pezar la Eucaristía «a secas». Antes de entrar en la capilla, hablando con Eduardo, me entero de que bastante gente -y, por supuesto, los
  4. 4. que vinieron de MUD| NGA para el encuentro de las 3 de la tarde— desde mediodía no han vuelto a sus campos (sus huertas) en donde hacen su vida durante toda la es- tación de lluvias (de octubre a mayol V que. naturalmen- te, no han comido nada. .. pero que tampoco se hacen problema. Por corriente (comer una sola vez al dia. .. fre- cuentemente. .. muchosl y porque hoy la FIESTA acapa- ra toda la atención. Seis lecturas. Desde aquella del Antiguo Testamento en que, a partir del pecado de Adán y Eva, Dios promete un Salvador, hasta la proclamación del Nacimiento de Jesús. Pasando por Isaías, la Anunciación, la visita de María a Isabel y los problemas de conciencia que se le planteaban a José. Prirriera lectura, parte leída y parte escenificada; con toda naturalidad, porque aquí pocas cosas hay para disfrazarse (menos mal que, en el caso de Adán y Eva, se trata más bien de que no faltan chavales, muchos. Se- guidamente, un canto, que lo cantamos todos, natural- mente (muy enfermo tiene que estar" alguien aquí para no cantar en una celebración) Y que recopila admirablemen- te el contenido de lo que acabamos de contemplar. Te- nemos la suerte de que en «kisanga» llengua de nuestros «basanga»l la variedad de cantos a partir de la Biblia es muy abundante y bien lograda. Y la mayor parte, bien adaptados al ritmo africano. AI llegar a la Anunciación, casi no puedo contener la risa cuando veo que Gabriel viene envuelto en el anorak que mi hermano le había regalado a Eduardo hace dos años: como es de nylon, blanco y azul, metido en senti- do contrario. .. la parte de Ia espalda cubriendo el pecho. .. casi impresiona. .. Intercambio de palabras con Maria dentro de un silencio imponente. .. y otro canto: tam-tam, «maracas» y «mikunda» (algo así como nuestros «irrintzis»). Yo creo que, en el momento del Nacimiento y al es- cuchar una vez más que los pastores eran unos pobres hombres en su pais, comparados con los grandes y po- derosos que dirigían el Pueblo de Israel. .. que, sin em- bargo, -ni se enteraron de lo SUCEDIDO, fue cuando la Fiesta llegó a su momento cumbre. En su mente, tal co- mo lo van entendiendo, viviendo. .. la Justicia se hace ya presente: en Kinshasa, en Lubumbashi, en tantos otros lugares del Zaire —les decia Eduardo- muchos grandes estarán comiendo y bebiendo, a estas mismas horas, mientras se van vaciando de su humanidad en el despil- farro. .. Tampoco a ellos les «cabe en el cuerpo» el miste- rio que se ofrece al hombre esta noche. El Dios que, en su concepción animista, quedaba muy lejos, práctica- mente desinteresado del hombre, ahora viene a HUMA- NIZAR a seres a los que, desde su nacimiento, la «cos- tumbre» había ido «enseñando» a vivir fatalmente y ar- bitrariamente sometidos al jefe, al poderoso. .. ¿«Teolo- gia de la Humanízacíón»? Las danzas delante del Niño, al ritmo del tam-tam y los cantos entrecortados por «mi- kunda» que se lanzan de todos los rincones de la capilla llevan al colmo el clima de alegria de esta noche. Y, sin: ceramente, resultaba muy difícil no emocionarse. .. Un inciso más: Hubo otras fiestas de Navidad que tuve la suerte de celebrar anteriormente en otros pueblos. Pe. ro, de un modo u otro, yo siempre me veía obligado a in- tervenir en ciertos detalles, para corregir o añadir algo, Y este tener que estar pendiente de algunas cosas entraña la dificultad de no poder entrar fácilmente, cómodamen. te í? ) en la celebración del misterio. En KAPOYA tenia la dicha de no deber preocuparme de nada, pero de nada absolutamente; sólo dejarme arrastrar por el clima de FlESTA y por todos los detalles que la comunidad tan bien había preparado. ¡Cuánto lo agradecí entonces y se- gui agradeciéndolo más tarde! Precisamente porque no debia ocuparme de nada, podia entretenerme en palade- ar la suerte que se me ofrecía aquella noche: celebrar es. ta FlESTA con los pobres, recordando que, originalmen- te, el ACONTECIMIENTO fue dado a conocer a ellos y que hoy «misteriosamente» sigue alcanzándoles a ellos; de forma que, aunque yo no fuera el pobre que debiera. .. algo me tocaría por encontrarme en medio de ellos ¡Más que algo, mucho! Continuamos la Eucaristía dentro de este clima de FIESTA. Ahora sí, yo debía actuar más. Pero tampoco solo: preces, cantos, acción de gracias. .. seguían depen-
  5. 5. diendo de ellos. Y, a las 1 1 y media de la noche, salíamos de la capilla. Una gran pila de leña, bien colocada (como suelen hacerlo los scouts) nos esperaba. Alguien ya se había adelantado ‘para iniciar el fuego. En movimientos ritmicos, al son del tam-tam, de la capilla hacia el fuego para seguir danzando, en círculo, alrededor de El. Y, mientras unos bailaban, otros iban tomando unos tragos de «munkoyo» que dos dias antes habían preparado las «ba-mama» (mujeres) de la comunidad (la cerveza de maíz o mandioca de que hablaba poco antes, conservada en grandes calabazas vaciadas de su contenido y bien se- cas; y servido en cáscaras de otra especie también de pe- queñas calabazas —-media5 cáscaras-— bien secas). Cuando eran ya poco más dela una y media de Ia madru- gada, decidimos retirarnos a dormir: a la mañana si- guiente, a las 8, volveríamos a reunirnos para la Eucaris- tía del 25. Cuando ya casi toda la gente se habia retirado, charlando con Eduardo y sor Lucia, Ia religiosa que nos había acompañado, ésta nos dijo que ella tenia unas galletas y cómo podria ser esta una ocasión para reunir- nos un rato con los que habian trabajado más firme en la preparación de la FIESTA. Dicho y hecho: en la escuelilla en que dormiamos Eduardo y yo, nos metimos él, su mu- jer Prosperina, el «Mene de Kipwilo» (algo así como el presbítero de la comunidad. ..) y su mujer, el responsable de los cantores y la suya. .. En total, creo que éramos unos nueve. Contábamos, como decía, con las galletas. .. por cierto poco azucaradas, debían de ser de ‘l (lili l l “i ¿r il. . . _, .n, .nnos. o,. . , .o>' ¡H ‘n ¡on-uvo. .. . . n u . ... ¡gnhnno colon‘ gonaohnohn‘n. .g soja, al parecer, muy nutritivas. .. (l). Y recordamos que alguien, en el pueblo, habia hecho por aquellos dias bebi- da de miel, «bote», que resulta agradable, no muy fuer- te, cuando todavía ha tenido pocos dias para fermentar (reminiscencias de la colonia: estos dias de «Navidad» son días de festejar «algo», aunque se sea pagano o cris- tiano paganizado. .. de beber, que es lo único que prácti- camente puede hacer esta gente cuando quiere salirse de lo ordinario). Compramos, pues, cuatro botellas de «bo- te» y seguimos celebrando, más íntimamente ya, la noche de Navidad. Unas galletas, unos tragos de «bote» y unos cigarritos. .. ¡y como reyes! Como reyes ellos que podían comer unas galletas ——hecho extraordinario en estas latitudes- y acompañarlas con unos tragos. .. Pero como reyes también nosotros, conscientes de que allí, si, allí, en aquella «celebración» cabía la presencia de Jesús. Cuando, a las dos y media, nos despedimos, la monja con una chavala a una de las escuelillas y los demás a sus chabolas. Eduardo y yo echamos el «cerrojo»: pusimos el tablero, transversal, en la puerta de nuestra escuela. .. ¡y a roncar! Eduardo me suele decir que ronco fuerte pero que no le molesta, que como ya está acostumbrado a dormir muchas noches al son del tam-tam. .. Y creo que aquella Noche, si, roncaría fuerte, quizás más fuerte que otras, soñando en que, si la Encarnación hubiera tenido lugar hoy, los «pastores» hubieran es- cuchado la invitación del Angel de KAPOYA. Luis Mari Guerrikagoitia n . . . . . _ o os ‘ ‘ ' a - n . _-. . o . .n . un. ” . ... -.. -.-. ... 1'
  6. 6. .. .-. ¡.,
  7. 7. Estudiantes originarios de la Misión de MUFUNGA = SAMPiME, Rep. Democrática del CONGO Objeto: Agradecimiento Lubumbaskit 7 de Julio de 1.998 A los padres y bienhechores de España Queridos padres: No queremos dejar pasar ésta ocasión (el viaje de Sor Lucia a Europa, a Bélgica) para manifestarles nuestro afecto y el recuerdo agradecido que guardamos de sus acciones realmente admirables (para con nosotros). La región a la que pertenecemos acusa, desde el punto de vista intelectual, un retraso considerable. Esta situación (este retraso) se debe a que, desde que nuestro país accedió a la independencia (30/06/1960), el ciclo corto de Pedagogía, de sólo dos años, se creó con objeto de ir formando maestros para este mismo entomo. Más tarde, este ciclo alcanzó una duración mayor, de cuatro años, con lo que se consiguió el poder ofrecer a las escuelas de una amplia zona del interior maestros ya mejor cualificados. Con el transcurso del tiempo, queriendo hacer más eficaz a este Centro de MUFUNGA-SAMPWE, progresivamente se le fue dotando de personal capacitado hasta llegar a las Humanidades Completas, todavía de opción pedagógica exclusivamente, de seis años. En la actualidad, funciona una segunda opción: la Cientifica, con Biologia y Química. Los resultados del "Examen de Estado" (Selectividad) vienen siendo positivos para un gran número de los alumnos que acabaron las Humanidades. Sin embargo, las dificultades económicas venían impidiendo a la mayor parte de los que habían obtenido el derecho a incorporarse a la Universidad, que, de hecho. pudieran acceder a la misma. La universidad, aqui, es un privilegio para aquellos alumnos cuyos padres "son ricos", de fonna que los "pobres" quedan directamente excluidos. Aunque nuestros padres fueran capaces de conseguimos lo estrictamente necesario para la alimentación, tampoco tendríamos salida: ¿quién iba a pagar Ia matrícula, la habitación; adquisición de materiales (tales como los syllabus), de papel, manuales, o los gastos de impresión de los apuntes. ..'? Por estas razones, múltiples, la ayuda de Vds. llega en un momento realmente oportuno, para ayudar a los padres de familias pobres eri su esfuerzo por hacer que sus hijos puedan acceder a los estudios universitarios: camino éste que les permita ser útiles a Ia sociedad congoleña, en general, y a toda una vasta región, en tomo a Mufunga, en particular. Mediante estas lineas, queremos decir gracias al P. Luis que, aun estando lejos, nos lleva en su corazón, sirviendo de puente entre nosotros y Vds. Alabado sea Dios por este pastor que tiene un corazón tan grande. Si actualmente somos un buen número de alumnos salidos de Mufunga los gue nos encontramos incorporados a la Universidad, es gracias a él. Que, a través de éstas letras, también él pueda recibir la expresión de nuestro agradecimiento sincero. Para terminar, pennitannos, señores bienhechores, que les manifestemos, una vez más, nuestro agradecimiento fiel y respetuoso.
  8. 8. Los estudiantes originarios de MUFUNGA: Georges iQXMJNGA Ortance MIGENGE ‘ Johnson KABEIIBA Rodrigues KIi-¡ÏLE Parfait: KABÜLE , —-- Odilon ILUNGA V‘? Cléophace _z<ILz; x_a. Patrick amm: 33;. Gustave ILUNGÁ Viviana 5—‘E_'.4AP_E ' Jean-Claude KKTA; Knomz Kmmza: _ WE Florence t-íU A Mi“, _

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