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Hego Berria 126 Octubre 2021

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126ª entrega de la revista Hego Berriak con la actualidad del momento sobre Mufunga-Sampwe de la República Democrática del Congo

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  1. 1. COVID-19 Y OTRAS PANDEMIAS EN ÁFRICA HOY Jesús Ruiz Molina, misionero comboniano, obispo auxiliar de la diócesis de Bangassou (Rep. Centroafricana), presidente de la comisión de migrantes y refugiados de la Conferencia Episcopal Centroafricana. Extracto de la charla impartida en la Fundación Cultural Profesor Cantera en Miranda (Burgos) el 25 /11/2020 ¿Cómo ha influido el Covid en África? Mientras aquí en Europa se habla continuamente del coronavirus, en África se habla de comida, de guerrilla, de invasión, de la sequía y el cambio climático, se habla de Sida, de tuberculosis, de ejércitos invasores. En África hay unos 1.200 millones de habitantes y los muertos por Covid han sido, más o menos, los mismos que en España. En donde vivo, Rep. Centroafricana con 5 millones de habitantes se han reportado unos 4.850 casos con 62 muertos. Es cierto que allá no hay estadísticas como aquí, pero en verdad la influencia ha sido muy pequeña. Si la Covid hubiera golpeado África habría sido apocalíptico. Imposible confinarse. Allá no hay frigoríficos para guardar comida, agua para lavarse las manos, no hay ahorros, no hay comida para el día siguiente, se vive día a día. Además la cultura es de contacto, comiendo todos del mismo plato. La sanidad no tiene medios. Los chinos regalaron mascarillas y un poco de gel, para hacerse la foto y llevarse luego los diamantes. ¿Por qué la Covid no ha golpeado tan fuerte en África hasta el momento? No soy especialista, pero creo que hay factores que han influido como es el hecho de que en África han sobrevivido los fuertes, hay mucha mortalidad infantil, una media de vida de 49-50 años. Otro factor, el 60 % de la población africana tiene menos de 25 años. Ha habido otras pandemias y probablemente la gente tenga anticuerpos. Epidemias como la de la meningitis o el sarampión que este año ha matado a millares de niños, se habla de unos 33.000 casos en el país en el que vivo y sigue aumentando. Está el paludismo, que se lleva a la tumba a más de medio millón de personas cada año, muchos de ellos niños. Yo me pregunto la razón por la que no se busca una vacuna para el paludismo. Para la Covid en menos de un año ya hay tres. No se quiere invertir dinero la vacuna del paludismo porque los que padecen esta enfermedad son los de los países pobres, sobre todo africanos. Para los pobres, no hay presupuestos. En la vacuna de la Covid hay muchos intereses económicos. Otra epidemia conocida es la de Ébola, que provocó la muerte de 245.000 personas en África. Y por fin, una última pandemia es el Sida donde el 70% de los casos mundiales están en África, unos 26 millones de personas. Como el Sida afectó al norte del planeta, sí se buscaron medicamentos. ¿Por qué África se ha convertido en el continente de las pandemias? “Al perro flaco, todo son pulgas”. La peor pandemia que puede existir es la pobreza, el hambre y la miseria. El descarte, que dice el Papa Francisco. Esta pobreza y miseria es la consecuencia de un mundo injusto, dominado por la avaricia internacional. El país en el que vivo está lleno de minerales, oro, diamantes, uranio, madera, petróleo, agua. Y, sin embargo, la gente se muere de hambre. Y esto es porque hay muchos intereses y uno de los intereses es provocar las guerras, pagando a guerrilleros para que el conflicto se mantenga. Llevamos así en el país donde vivo 8 años con 14 grupos armados. De 5 millones, 1.300.000 personas están desplazadas porque les han quemado sus casas, han arrasado sus pueblos. Es una guerra económica financiada desde fuera. Es la lucha entre Rusia y Francia por la hegemonía en el país. La guerra siempre es mala. Malditas todas las guerras. Es el virus que más destruye. El 80% de mi país está en manos de la guerrilla. Y como gran efecto colateral de toda esta situación está el hambre.
  2. 2. Consecuencias colaterales de la pandemia Seiscientos noventa millones de personas pasan hambre en el mundo. Llegó el coronavirus y se ha incrementado en 130 millones. Casi 900 millones de personas en el mundo pasan hambre. En el país donde yo vivo, la mitad de la población necesita una ayuda humanitaria para sobrevivir. Y para tirar para adelante un 25% más. El hambre es el gran virus de la humanidad. Otro efecto de esta situación actual ha sido el derrumbamiento del sistema escolar. Allí las escuelas están cerradas desde hace ocho años por culpa de la guerra. Toda una generación, que igual no tendrán otro remedio que coger un fusil el día de mañana. No hay una alternativa para la juventud. ¡Tantas veces los obispos se lo hemos gritado al presidente! ¡Invierta en educación, invierta en educación! Pero donde se invierte es en armamentos y la consecuencia es la de una generación perdida. Es ahí donde la Iglesia estamos haciendo el mayor esfuerzo, abriendo escuelas. La fosa entre el occidente rico y el Sur pobre se está haciendo cada vez más grande. ¿Cómo África puede competir? Sin formación, sin industria, sin medios. Cada vez el abismo es más grande. Nos quejamos de que nos están invadiendo. ¡Cómo nos van a invadir! Viendo lo bien que vivimos unos pocos y ellos, lógicamente, quieren vivir también. Encima las ayudas que se hacían a estos países, a consecuencia de la pandemia se están recortando mucho. Por otro lado el precio de lo poco que se saca en mi país con la extracción de minerales, ha reducido su valor. ¿Y entonces? Lo que dijo el Papa Francisco: Estamos en el mismo barco. O nos salvamos todos, o todos nos vamos a pique. Aunque no sea más que por egoísmo, sería bueno buscar que no haya tantas desigualdades e injusticias. La “normalidad” a la que queremos llegar no es que los cuatro que vivimos bien sigamos haciéndolo y que dos tercios de la humanidad sufran, sino que haya fraternidad universal y amistad social para que todos estemos mejor, aquí nos podamos abrazar y abrazar a los que sufren para aliviar su situación. El problema es que la mascarilla la llevamos en los ojos, no queremos ver, no queremos ver a los 17.000 que llegan en pateras, a los que se mueren en el Mediterráneo. Estamos mirando si hay vida en Marte o agua en la Luna y a 6 horas de avión no hay comida ni agua para que seres humanos vivan adecuadamente. ¿Qué podemos hacer para salir de este sistema de desigualdad? Cuatro propuestas. 1.- Salir de este sistema neocolonial en el cual vivimos. Se está exprimiendo África como a un limón. Además de las colonias europeas de siempre, ahora está Rusia y sobre todo China. Si invirtiéramos allí, no tendrían que venir aquí 2.- Invertir seriamente en el desarrollo de estos pueblos y condonar esa deuda externa injusta que perdura y que hace que los niños africanos que nacen llevan consigo una deuda imposible de pagar 3.- Salir de nuestro repliegue nacionalista excluyente que construye muros en vez de puentes. El nacionalismo es bueno si no es excluyente. El extranjero, el otro no puede ser nunca mi enemigo, si no mi hermano. Para nosotros, los cristianos, el otro es el rostro de Jesús, es el que me salva 4.- Como cristianos se nos invita a salir de nosotros mismos para crear esa fraternidad universal, un mundo distinto. Otro mundo es posible donde podamos vivir en el amor al ser todos los seres humanos fruto del amor de Dios.
  3. 3. Aquí hay pánico a las vacunas. Dicen que son medios para eliminar a los negros y nadie se quiere vacunar. Anunciaron que empezarían el lunes con Astra Zeneca. Yo fui el primero, y me hice famoso porque tenía ante mí a más de ocho fotógrafos, cámaras, periodistas, sobretodo en el momento de la inyección. Todos querían tener la exclusiva, y en el telediario de la noche aparecí en todos los hogares. Ni las monjas ni los curas quieren saber nada de vacunas y ayer que fue la madre de mis sobrinos, me enseñó que la habían dado el número 20 de entre todos los vacunados. Yo ya he recibido la primera y me han dicho que la segunda será dentro de dos meses. Hay como secretismo a la hora de hablar del virus. Si se hace caso a la gente, nadie muere de Coronavirus, pero señalan que esta temporada muere más gente que en otras épocas. Del Arzobispo no hablan claro pero parece que murió del Covid. (17 mayo 2021) Ya he ido al médico y me ha dicho que estoy bien, porque antes tenía catarro, diarreas, y eso ha terminado. Incluso el dolor de la cadera parece que se va reduciendo. Lo que no ha vuelto todavía es el apetito. Los sobrinos están bien y lo mismo los curas. Aquí se enferma, se muere, se entierra y no ha pasado nada. Es una vergüenza y la gente sigue impasible, no reacciona. Como dicen que es una enfermedad de los europeos… aquí seguimos haciendo lo que nos da la gana. (4 agosto 2021) Yo sigo bien, aguantando los caprichos de esta gente que no se inmuta ni ante la gravedad de una enfermedad. Aquí seguimos el lema del Oeste: “Paga o muere”. Resulta que un organismo, no sé cual, ha ingresado una cantidad de dinero para que los médicos y las enfermeras hagan el trabajo de poner las vacunas, pero esta dinero no llega a los interesados y por lo tanto tampoco ellos se van a molestar en trabajar. Y me encuentro, que a pesar de haber anunciado que hoy iban a continuar con las vacunas, no he encontrado a ningún médico ni enfermera para preguntarle. Siguen la huelga porque no han recibido lo prometido. La huelga es general, especialmente entre las enfermeras, y hay un hospital de provincia en el que han muerto bastantes personas por falta de atención. Y aquí no pasa nada, nadie se hace responsable de esas muertes. (23 agosto 2021)
  4. 4. José Luis Ormijana estuvo a primeros de año en Bunkeya (RDC), y en junio nos contó algunas de sus experiencias de ese viaja. También lo hizo para la revista Los Ríos, y en este nº lo publicamos, porque José Luis no deja de mostrarnos la vida en Bunkeya en todos sus escritos. ¡Gracias por compartirlo con nosotros!
  5. 5. REVOLVIENDO EN LA HISTORIA… 50 AÑOS DE PRESENCIA SENCILLA ACOMPAÑANDO AL PUEBLO CONGOLEÑO La Congregación de Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia, fundada en España en 1885 y extendida por algunos países de Europa, pero de manera especial, por toda América,desde que en 1905 se llega a Colombia, no había presencia todavía en África. En la entonces Provincia “Inmaculada”, se habían recibido dos peticiones insistentes para ir al continente negro. Una de Monseñor Eugenio Kabanga, Arzobispo de Lubumbashi en Congo y otra de un Padre Blanco para ir a Rwanda. La Superiora provincial de aquel momento, Hna. María Pilar Burillo, fue con Hna. Margarita Ros a visitar ambos lugares y optaron finalmente por el Congo (ZAIRE de 1971 a 1997). El 20 de agosto de 1971, hace ahora 50 años, llegamos a Lubumbashi (capital de la provincia deKatanga) las cinco primeras terciarias capuchinas que se iban a instalar en la República Democrática del Congo, en un rincón de Katanga, concretamente en la Misión Kansenia, donde los monjes Benedictinos de Saint André (belgas) estaban desde 1912, pero las Benedictinas tuvieron que retirarse por falta de hermanas, aunque quedaba todavía la Hna. Marie Gregoire que hacía pastoral en los pobladitos y otra religiosa Canóniga de san Agustín. Cinco días antes de nuestra salida de España hacia el continente africano, en el envío y despedida en nuestra capilla de Burlada (Navarra), llena a rebosar, decíamos a las hermanas, familiares y comunidad cristiana que nos acompañaba, que nos sentíamos felices de su presencia porque sabíamos que, como nosotras, experimentaban la necesidad de comunicar a los demás el gozo de haber conocido a Jesús y sentirnos animadas por el Espíritu de Dios. En lacomunidad cada uno tiene su misión y la nuestra era expresar su universalidad, siendo signo de comunión, amistad y colaboración con esa Iglesia, aún joven, del Congo. El día 21 llegamosa lo que sería nuestra misión, Kansenia, a unos 300 km de Lubumbashi. En ella se atendían 35 poblados esparcidos en una extensión de unos 2.700 km2. Nosotras nos ocuparíamos del Hospital (que estaba en una situación indescriptible), del internado de las jóvenes que estudiaban Secundaria, comenzaríamos un Hogar para chicas que habían dejado la escuela, y daríamos clases en las escuelas, Primaria (religión) y Secundaria. Cuando llegamos a ser seis hermanas, dos iban de lunes a viernes a los poblados de la Misión a vivir y compartir con la gente, en especial por las noches, en torno a la hoguera. En 1981 se abrió otra comunidad en la capital de la provincia, Lubumbashi, pues del Arzobispado nos habían solicitado que una hermana se ocupara del economato diocesano. La Diócesis nos alojó primero en una parte de la Procura diocesana y después en una casa próxima a la Catedral. Las otras tres hermanas realizaban tareas diferentes: una en una clínica, otra en un hogar de un barrio periférico y otra coordinando las clases de religión de Primaria.
  6. 6. Cuando nuestro trabajo en el economato terminó, las hermanas prefirieron vivir en un barrio periférico y los Salesianos les ofrecieron ir a Kasungami, en la Parroquia que ellos regentaban,aunque no vivían en el lugar. Y allí se instalaron el 20 de enero de 1989, ocupándose de educación, salud, ancianos abandonados, niños de la calle, enfermos mentales que vagaban sinrumbo, alumnos sin medios para seguir sus estudios y gente, sobre todo niños, subalimentados… Y fue ahí donde empezamos a recibir las primeras postulantes y novicias. Había que pensar ahora en la formación de las jóvenes que iniciaban el camino con nosotras y se juzgó oportuno abrir en la ciudad una nueva casa con esta misión, para acceder con más facilidad a los cursos y seminarios organizados por la Unión de Superioras Mayores, a nivel intercongregacional. La oportunidad nos la brindó un sacerdote belga, párroco en el barrio de Ruashi. Allí se instaló la comunidad de formación el 19 de agosto de 1993. Eran los últimos tiempos del Presidente Mobutu y la situación política era compleja, reinando un gran desorden e inseguridad. En tres ocasiones nuestra casa fue objeto de pillaje y robo y ante la gravedad de la situación, se discernió la conveniencia de dejar ese lugar. Las novicias viajaron con su formadora a Benín, integrándose en el Noviciado de aquel país, entonces Delegación general, para completar el año canónico. Mientras tanto, se inició la construcción de una nueva casa de formación, situada cerca del campus universitario de Lubumbashi, que fue inaugurada en octubre de1998. Y el día 30 de ese mismo mes, emitió su Profesión perpetua nuestra primera hermana congoleña y las cuatro novicias que ya habían regresado de Benín, su Primera Profesión. Abiertas a las necesidades que se iban presentando y acogiendo los signos que la Providencia de Dios ponía en nuestro camino, abrimos una nueva comunidad para atender, en un primer momento, a niños de la calle. Más tarde, en 2009, se amplió la misión de esa comunidad, dando inicio a una Residencia para jóvenes universitarias. Posteriormente, por diversas circunstancias, las niñas en situación de riesgo fueron enviadas a Kasungami, integrándose enel hogar que allí funcionaba con esta misión, gestionado por las hermanas de esa comunidad. Yen Lubumbashi, en lugar del hogar de niñas, comenzó una Escuela maternal que, a día de hoy, se ha ido completando con la enseñanza Primaria y Secundaria. Desde el año 2014, como fruto del proceso de reestructuración congregacional, las cuatro comunidades existentes en la República Democrática del CONGO, forman parte de la Delegación general “Nuestra Señora de África”: Kansenia, en el corazón de la sabana; Kasungami, en el extrarradio o anexo de Lubumbashi; la Casa de Formación y el Complejo escolar con la Residencia de estudiantes, en la ciudad de Lubumbashi. Hna. María Carmen Sanz Lorente, Tc (La Hna. María Carmen, autora de este artículo, formó parte del grupo fundador del Congo en 1971, habiendo permanecido en ese país durante 46 años; regresó a España en 2017).
  7. 7. Noticias

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126ª entrega de la revista Hego Berriak con la actualidad del momento sobre Mufunga-Sampwe de la República Democrática del Congo

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  1. 1. COVID-19 Y OTRAS PANDEMIAS EN ÁFRICA HOY Jesús Ruiz Molina, misionero comboniano, obispo auxiliar de la diócesis de Bangassou (Rep. Centroafricana), presidente de la comisión de migrantes y refugiados de la Conferencia Episcopal Centroafricana. Extracto de la charla impartida en la Fundación Cultural Profesor Cantera en Miranda (Burgos) el 25 /11/2020 ¿Cómo ha influido el Covid en África? Mientras aquí en Europa se habla continuamente del coronavirus, en África se habla de comida, de guerrilla, de invasión, de la sequía y el cambio climático, se habla de Sida, de tuberculosis, de ejércitos invasores. En África hay unos 1.200 millones de habitantes y los muertos por Covid han sido, más o menos, los mismos que en España. En donde vivo, Rep. Centroafricana con 5 millones de habitantes se han reportado unos 4.850 casos con 62 muertos. Es cierto que allá no hay estadísticas como aquí, pero en verdad la influencia ha sido muy pequeña. Si la Covid hubiera golpeado África habría sido apocalíptico. Imposible confinarse. Allá no hay frigoríficos para guardar comida, agua para lavarse las manos, no hay ahorros, no hay comida para el día siguiente, se vive día a día. Además la cultura es de contacto, comiendo todos del mismo plato. La sanidad no tiene medios. Los chinos regalaron mascarillas y un poco de gel, para hacerse la foto y llevarse luego los diamantes. ¿Por qué la Covid no ha golpeado tan fuerte en África hasta el momento? No soy especialista, pero creo que hay factores que han influido como es el hecho de que en África han sobrevivido los fuertes, hay mucha mortalidad infantil, una media de vida de 49-50 años. Otro factor, el 60 % de la población africana tiene menos de 25 años. Ha habido otras pandemias y probablemente la gente tenga anticuerpos. Epidemias como la de la meningitis o el sarampión que este año ha matado a millares de niños, se habla de unos 33.000 casos en el país en el que vivo y sigue aumentando. Está el paludismo, que se lleva a la tumba a más de medio millón de personas cada año, muchos de ellos niños. Yo me pregunto la razón por la que no se busca una vacuna para el paludismo. Para la Covid en menos de un año ya hay tres. No se quiere invertir dinero la vacuna del paludismo porque los que padecen esta enfermedad son los de los países pobres, sobre todo africanos. Para los pobres, no hay presupuestos. En la vacuna de la Covid hay muchos intereses económicos. Otra epidemia conocida es la de Ébola, que provocó la muerte de 245.000 personas en África. Y por fin, una última pandemia es el Sida donde el 70% de los casos mundiales están en África, unos 26 millones de personas. Como el Sida afectó al norte del planeta, sí se buscaron medicamentos. ¿Por qué África se ha convertido en el continente de las pandemias? “Al perro flaco, todo son pulgas”. La peor pandemia que puede existir es la pobreza, el hambre y la miseria. El descarte, que dice el Papa Francisco. Esta pobreza y miseria es la consecuencia de un mundo injusto, dominado por la avaricia internacional. El país en el que vivo está lleno de minerales, oro, diamantes, uranio, madera, petróleo, agua. Y, sin embargo, la gente se muere de hambre. Y esto es porque hay muchos intereses y uno de los intereses es provocar las guerras, pagando a guerrilleros para que el conflicto se mantenga. Llevamos así en el país donde vivo 8 años con 14 grupos armados. De 5 millones, 1.300.000 personas están desplazadas porque les han quemado sus casas, han arrasado sus pueblos. Es una guerra económica financiada desde fuera. Es la lucha entre Rusia y Francia por la hegemonía en el país. La guerra siempre es mala. Malditas todas las guerras. Es el virus que más destruye. El 80% de mi país está en manos de la guerrilla. Y como gran efecto colateral de toda esta situación está el hambre.
  2. 2. Consecuencias colaterales de la pandemia Seiscientos noventa millones de personas pasan hambre en el mundo. Llegó el coronavirus y se ha incrementado en 130 millones. Casi 900 millones de personas en el mundo pasan hambre. En el país donde yo vivo, la mitad de la población necesita una ayuda humanitaria para sobrevivir. Y para tirar para adelante un 25% más. El hambre es el gran virus de la humanidad. Otro efecto de esta situación actual ha sido el derrumbamiento del sistema escolar. Allí las escuelas están cerradas desde hace ocho años por culpa de la guerra. Toda una generación, que igual no tendrán otro remedio que coger un fusil el día de mañana. No hay una alternativa para la juventud. ¡Tantas veces los obispos se lo hemos gritado al presidente! ¡Invierta en educación, invierta en educación! Pero donde se invierte es en armamentos y la consecuencia es la de una generación perdida. Es ahí donde la Iglesia estamos haciendo el mayor esfuerzo, abriendo escuelas. La fosa entre el occidente rico y el Sur pobre se está haciendo cada vez más grande. ¿Cómo África puede competir? Sin formación, sin industria, sin medios. Cada vez el abismo es más grande. Nos quejamos de que nos están invadiendo. ¡Cómo nos van a invadir! Viendo lo bien que vivimos unos pocos y ellos, lógicamente, quieren vivir también. Encima las ayudas que se hacían a estos países, a consecuencia de la pandemia se están recortando mucho. Por otro lado el precio de lo poco que se saca en mi país con la extracción de minerales, ha reducido su valor. ¿Y entonces? Lo que dijo el Papa Francisco: Estamos en el mismo barco. O nos salvamos todos, o todos nos vamos a pique. Aunque no sea más que por egoísmo, sería bueno buscar que no haya tantas desigualdades e injusticias. La “normalidad” a la que queremos llegar no es que los cuatro que vivimos bien sigamos haciéndolo y que dos tercios de la humanidad sufran, sino que haya fraternidad universal y amistad social para que todos estemos mejor, aquí nos podamos abrazar y abrazar a los que sufren para aliviar su situación. El problema es que la mascarilla la llevamos en los ojos, no queremos ver, no queremos ver a los 17.000 que llegan en pateras, a los que se mueren en el Mediterráneo. Estamos mirando si hay vida en Marte o agua en la Luna y a 6 horas de avión no hay comida ni agua para que seres humanos vivan adecuadamente. ¿Qué podemos hacer para salir de este sistema de desigualdad? Cuatro propuestas. 1.- Salir de este sistema neocolonial en el cual vivimos. Se está exprimiendo África como a un limón. Además de las colonias europeas de siempre, ahora está Rusia y sobre todo China. Si invirtiéramos allí, no tendrían que venir aquí 2.- Invertir seriamente en el desarrollo de estos pueblos y condonar esa deuda externa injusta que perdura y que hace que los niños africanos que nacen llevan consigo una deuda imposible de pagar 3.- Salir de nuestro repliegue nacionalista excluyente que construye muros en vez de puentes. El nacionalismo es bueno si no es excluyente. El extranjero, el otro no puede ser nunca mi enemigo, si no mi hermano. Para nosotros, los cristianos, el otro es el rostro de Jesús, es el que me salva 4.- Como cristianos se nos invita a salir de nosotros mismos para crear esa fraternidad universal, un mundo distinto. Otro mundo es posible donde podamos vivir en el amor al ser todos los seres humanos fruto del amor de Dios.
  3. 3. Aquí hay pánico a las vacunas. Dicen que son medios para eliminar a los negros y nadie se quiere vacunar. Anunciaron que empezarían el lunes con Astra Zeneca. Yo fui el primero, y me hice famoso porque tenía ante mí a más de ocho fotógrafos, cámaras, periodistas, sobretodo en el momento de la inyección. Todos querían tener la exclusiva, y en el telediario de la noche aparecí en todos los hogares. Ni las monjas ni los curas quieren saber nada de vacunas y ayer que fue la madre de mis sobrinos, me enseñó que la habían dado el número 20 de entre todos los vacunados. Yo ya he recibido la primera y me han dicho que la segunda será dentro de dos meses. Hay como secretismo a la hora de hablar del virus. Si se hace caso a la gente, nadie muere de Coronavirus, pero señalan que esta temporada muere más gente que en otras épocas. Del Arzobispo no hablan claro pero parece que murió del Covid. (17 mayo 2021) Ya he ido al médico y me ha dicho que estoy bien, porque antes tenía catarro, diarreas, y eso ha terminado. Incluso el dolor de la cadera parece que se va reduciendo. Lo que no ha vuelto todavía es el apetito. Los sobrinos están bien y lo mismo los curas. Aquí se enferma, se muere, se entierra y no ha pasado nada. Es una vergüenza y la gente sigue impasible, no reacciona. Como dicen que es una enfermedad de los europeos… aquí seguimos haciendo lo que nos da la gana. (4 agosto 2021) Yo sigo bien, aguantando los caprichos de esta gente que no se inmuta ni ante la gravedad de una enfermedad. Aquí seguimos el lema del Oeste: “Paga o muere”. Resulta que un organismo, no sé cual, ha ingresado una cantidad de dinero para que los médicos y las enfermeras hagan el trabajo de poner las vacunas, pero esta dinero no llega a los interesados y por lo tanto tampoco ellos se van a molestar en trabajar. Y me encuentro, que a pesar de haber anunciado que hoy iban a continuar con las vacunas, no he encontrado a ningún médico ni enfermera para preguntarle. Siguen la huelga porque no han recibido lo prometido. La huelga es general, especialmente entre las enfermeras, y hay un hospital de provincia en el que han muerto bastantes personas por falta de atención. Y aquí no pasa nada, nadie se hace responsable de esas muertes. (23 agosto 2021)
  4. 4. José Luis Ormijana estuvo a primeros de año en Bunkeya (RDC), y en junio nos contó algunas de sus experiencias de ese viaja. También lo hizo para la revista Los Ríos, y en este nº lo publicamos, porque José Luis no deja de mostrarnos la vida en Bunkeya en todos sus escritos. ¡Gracias por compartirlo con nosotros!
  5. 5. REVOLVIENDO EN LA HISTORIA… 50 AÑOS DE PRESENCIA SENCILLA ACOMPAÑANDO AL PUEBLO CONGOLEÑO La Congregación de Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia, fundada en España en 1885 y extendida por algunos países de Europa, pero de manera especial, por toda América,desde que en 1905 se llega a Colombia, no había presencia todavía en África. En la entonces Provincia “Inmaculada”, se habían recibido dos peticiones insistentes para ir al continente negro. Una de Monseñor Eugenio Kabanga, Arzobispo de Lubumbashi en Congo y otra de un Padre Blanco para ir a Rwanda. La Superiora provincial de aquel momento, Hna. María Pilar Burillo, fue con Hna. Margarita Ros a visitar ambos lugares y optaron finalmente por el Congo (ZAIRE de 1971 a 1997). El 20 de agosto de 1971, hace ahora 50 años, llegamos a Lubumbashi (capital de la provincia deKatanga) las cinco primeras terciarias capuchinas que se iban a instalar en la República Democrática del Congo, en un rincón de Katanga, concretamente en la Misión Kansenia, donde los monjes Benedictinos de Saint André (belgas) estaban desde 1912, pero las Benedictinas tuvieron que retirarse por falta de hermanas, aunque quedaba todavía la Hna. Marie Gregoire que hacía pastoral en los pobladitos y otra religiosa Canóniga de san Agustín. Cinco días antes de nuestra salida de España hacia el continente africano, en el envío y despedida en nuestra capilla de Burlada (Navarra), llena a rebosar, decíamos a las hermanas, familiares y comunidad cristiana que nos acompañaba, que nos sentíamos felices de su presencia porque sabíamos que, como nosotras, experimentaban la necesidad de comunicar a los demás el gozo de haber conocido a Jesús y sentirnos animadas por el Espíritu de Dios. En lacomunidad cada uno tiene su misión y la nuestra era expresar su universalidad, siendo signo de comunión, amistad y colaboración con esa Iglesia, aún joven, del Congo. El día 21 llegamosa lo que sería nuestra misión, Kansenia, a unos 300 km de Lubumbashi. En ella se atendían 35 poblados esparcidos en una extensión de unos 2.700 km2. Nosotras nos ocuparíamos del Hospital (que estaba en una situación indescriptible), del internado de las jóvenes que estudiaban Secundaria, comenzaríamos un Hogar para chicas que habían dejado la escuela, y daríamos clases en las escuelas, Primaria (religión) y Secundaria. Cuando llegamos a ser seis hermanas, dos iban de lunes a viernes a los poblados de la Misión a vivir y compartir con la gente, en especial por las noches, en torno a la hoguera. En 1981 se abrió otra comunidad en la capital de la provincia, Lubumbashi, pues del Arzobispado nos habían solicitado que una hermana se ocupara del economato diocesano. La Diócesis nos alojó primero en una parte de la Procura diocesana y después en una casa próxima a la Catedral. Las otras tres hermanas realizaban tareas diferentes: una en una clínica, otra en un hogar de un barrio periférico y otra coordinando las clases de religión de Primaria.
  6. 6. Cuando nuestro trabajo en el economato terminó, las hermanas prefirieron vivir en un barrio periférico y los Salesianos les ofrecieron ir a Kasungami, en la Parroquia que ellos regentaban,aunque no vivían en el lugar. Y allí se instalaron el 20 de enero de 1989, ocupándose de educación, salud, ancianos abandonados, niños de la calle, enfermos mentales que vagaban sinrumbo, alumnos sin medios para seguir sus estudios y gente, sobre todo niños, subalimentados… Y fue ahí donde empezamos a recibir las primeras postulantes y novicias. Había que pensar ahora en la formación de las jóvenes que iniciaban el camino con nosotras y se juzgó oportuno abrir en la ciudad una nueva casa con esta misión, para acceder con más facilidad a los cursos y seminarios organizados por la Unión de Superioras Mayores, a nivel intercongregacional. La oportunidad nos la brindó un sacerdote belga, párroco en el barrio de Ruashi. Allí se instaló la comunidad de formación el 19 de agosto de 1993. Eran los últimos tiempos del Presidente Mobutu y la situación política era compleja, reinando un gran desorden e inseguridad. En tres ocasiones nuestra casa fue objeto de pillaje y robo y ante la gravedad de la situación, se discernió la conveniencia de dejar ese lugar. Las novicias viajaron con su formadora a Benín, integrándose en el Noviciado de aquel país, entonces Delegación general, para completar el año canónico. Mientras tanto, se inició la construcción de una nueva casa de formación, situada cerca del campus universitario de Lubumbashi, que fue inaugurada en octubre de1998. Y el día 30 de ese mismo mes, emitió su Profesión perpetua nuestra primera hermana congoleña y las cuatro novicias que ya habían regresado de Benín, su Primera Profesión. Abiertas a las necesidades que se iban presentando y acogiendo los signos que la Providencia de Dios ponía en nuestro camino, abrimos una nueva comunidad para atender, en un primer momento, a niños de la calle. Más tarde, en 2009, se amplió la misión de esa comunidad, dando inicio a una Residencia para jóvenes universitarias. Posteriormente, por diversas circunstancias, las niñas en situación de riesgo fueron enviadas a Kasungami, integrándose enel hogar que allí funcionaba con esta misión, gestionado por las hermanas de esa comunidad. Yen Lubumbashi, en lugar del hogar de niñas, comenzó una Escuela maternal que, a día de hoy, se ha ido completando con la enseñanza Primaria y Secundaria. Desde el año 2014, como fruto del proceso de reestructuración congregacional, las cuatro comunidades existentes en la República Democrática del CONGO, forman parte de la Delegación general “Nuestra Señora de África”: Kansenia, en el corazón de la sabana; Kasungami, en el extrarradio o anexo de Lubumbashi; la Casa de Formación y el Complejo escolar con la Residencia de estudiantes, en la ciudad de Lubumbashi. Hna. María Carmen Sanz Lorente, Tc (La Hna. María Carmen, autora de este artículo, formó parte del grupo fundador del Congo en 1971, habiendo permanecido en ese país durante 46 años; regresó a España en 2017).
  7. 7. Noticias

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