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¿PARA QUÉ SIRVE LA FILOSOFÍA? –
Darío Sztajnszrajber, Filósofo
Seminario extendido a dictarse los días 10, 11, 24, 25 de...
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PROGRAMACIÓN
Clase 1 – 10/5/14
La filosofía como amor al saber: entre inutilidades y obviedades
Clase 2 – 11/5/14
La pre...
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¿PARA QUÉ SIRVE LA FILOSOFÍA? –
Darío Sztajnszrajber, Filósofo
Clase 1 – 10/5/14
La filosofía como amor al saber:
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cuando escriben vienen con la excusa de “Yo sabía todo, yo sabía todo, pero cuando escribí
no pude expresarlo”. Como que...
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hay fuera del texto”. ¿Cómo? Y la realidad está fuera del texto… La realidad = texto. No,
pero digo la realidad en sí mi...
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Porque todos los manuales de filosofía que ustedes busquen dicen que el primer
filósofo fue Tales de Mileto, del que por...
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Los textos religiosos esto lo tienen más claros. Hay que aprender de la religión. Nadie
que hace teología, a mí me encan...
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Y entonces viene Platón y dice: la verdad es ésta: y viene con 25 libros. Y uno se los
pone en la cabeza y mira la reali...
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hogar… hay una finalidad. Todo está entramado en finalidades relacionadas entre sí en
utilitarismos, a veces estaría bue...
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una vida existencial más emancipada, incierta, más pensando en la pregunta. Después,
cuando volvemos a la cotidianeidad...
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palabra. Interesante escuchar a los que no tienen voz y cómo los escuchamos. Y después,
cómo se articula esa voz cuando...
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La pregunta que nos haríamos sería esta: ¿Dónde poner el acento: en la
búsqueda o en el saber? Porque si lo pongo en la...
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Para qué sirve la filosofía Charla de Dario Sztajnszrajber

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Hacer filosofía es una manera de pensar. Una buena forma de comprender su especificidad es diferenciarla de otros modos de ejercitación del pensamiento. En ese sentido, podemos decir que la filosofía intenta fundamentar el sentido de las cosas preguntándose por su ser. Intentar hallar las razones por las que las cosas son lo que son. Por eso, fundamentar es en realidad, llevar la pregunta a su última expresión, a su radicalidad.

De toda afirmación cotidiana o técnica, siempre es posible todavía preguntar por su ser, por el qué es, esto es, preguntar por qué. Hacer filosofía es entonces un ejercicio de repregunta permanente animado por el propósito de alcanzar una respuesta última sobre todas las cosas.

Programa http://facultadlibre.org/work/para-qu...

Ilustraciones en escena: Cris Rosenberg
Realización: Martín Perez, Andrés Aseguinolaza, Patricio Irisarri.

info@facultadlibre.org

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Para qué sirve la filosofía Charla de Dario Sztajnszrajber

  1. 1. 1 ¿PARA QUÉ SIRVE LA FILOSOFÍA? – Darío Sztajnszrajber, Filósofo Seminario extendido a dictarse los días 10, 11, 24, 25 de mayo y 7, 8 de junio (Viernes 19 hs – Sábado 10 hs) en Plataforma Lavarden, Mendoza 1085- Rosario USOS, ABUSOS Y DESUSOS DEL PENSAMIENTO FUNDAMENTOS Hacer filosofía es una manera de pensar. Una buena forma de comprender su especificidad es diferenciarla de otros modos de ejercitación del pensamiento. En ese sentido, podemos decir que la filosofía intenta fundamentar el sentido de las cosas preguntándose por su ser. Intentar hallar las razones por las que las cosas son lo que son. Por eso, fundamentar es en realidad, llevar la pregunta a su última expresión, a su radicalidad. De toda afirmación cotidiana o técnica, siempre es posible todavía preguntar por su ser, por el qué es, esto es, preguntar por qué. Hacer filosofía es entonces un ejercicio de repregunta permanente animado por el propósito de alcanzar una respuesta última sobre todas las cosas. ¿Por qué en definitiva así y no de otro modo? O también ¿por qué hay? O más, ¿por qué hay cuando pudo no haber habido nada? ¿Pero es alcanzable este propósito? ¿Se puede llegar a responder la pregunta por el ser? Y además, ¿pierde sentido la práctica filosófica si la respuesta fuese negativa? Y si fuese positiva, ¿tendría sentido aún hacer filosofía si ya lo sabemos todo? Entonces, ¿no sería interesante invertir la cuestión y pensar que tal vez el filosofar tenga más que ver con la pregunta que con la respuesta? En la definición misma de “filosofía”, encontramos estos dos sentidos. Amar el saber puede ser bien buscar denodadamente el saber y solo contentarse cuando lo creemos encontrado; o bien puede ser simple y aporéticamente comprender nuestra condena a buscar infructuosamente lo que ya sabemos que no vamos a encontrar. O priorizamos el saber, o priorizamos el amor. Tal vez, hacer filosofía no sea más que hablar del amor… En la historia de la filosofía han convivido estas dos tendencias, y aunque supongamos a priori que la renuncia de la filosofía a encontrar la verdad data más bien de los tiempos modernos, resulta interesante releer deconstructivamente ciertas tensiones filosóficas a través de sus textos históricos. El mismo Platón escribe en República que el propósito de la filosofía es contemplar la verdad y en Banquete que la filosofía, como todo amor, es una búsqueda que no puede tener final. En este curso intentaremos agudizar y profundizar estas contradicciones. Es que en definitiva, ¿para qué sirve la filosofía? O dicho de otro modo, ¿no nos conduce la pregunta filosófica a poner en cuestión que todo tenga que servir para algo? Y además, ¿se trata de para qué sirve o de a quién sirve? Si la lógica de la utilidad se construye desde el valor de la productividad y la eficiencia, claramente la filosofía no sirve para nada. La historia de la filosofía en Occidente está íntimamente ligada al desarrollo de la metafísica y a su debilitamiento. La metafísica, como expresión de un pensamiento fundacionalista se fue estructurando como un pensamiento binario, dicotómico; y esta figura se ha entrelazado con la preeminencia de ciertos conceptos que se establecieron como pilares de la construcción de sentido: verdad/falsedad, bien/mal, ser/nada, entre otros. Tal vez la pregunta desde Heidegger en adelante haya sido si es posible salirse de este tipo de pensar. Deconstruir es una forma de mostrar las aporías e inestabilidades detrás de las supuestas firmezas del pensamiento binario. ¿Pero cómo pensar aporéticamente? En este curso abordaremos diferentes formas en que se fue presentando a lo largo de la historia de la filosofía el mismo concepto de filosofía, a partir de esta tensión entre dos posibles propósitos: ¿sirve para algo o no sirve para nada? ¿Alcanzaremos algún tipo de saber definitivo o la esencia del saber es que nunca sea definitivo?
  2. 2. 2 PROGRAMACIÓN Clase 1 – 10/5/14 La filosofía como amor al saber: entre inutilidades y obviedades Clase 2 – 11/5/14 La pregunta por el ser: ¿y por qué no la nada? Clase 3 – 24/5/14 El origen de la filosofía o la filosofía como búsqueda del origen Clase 4 – 25/5/14 La creación de la filosofía o la filosofía como creación Clase 5 – 7/6/14 Figuras filosóficas de lo imposible: el tiempo, el amor, la muerte Clase 6 – 8/6/14 Hacer filosofía: ¿interpretar o transformar el mundo? Sobre la filosofía como género literario BIBLIOGRAFÍA DE REFERENCIA  Agamben, Giorgio; Profanaciones  Aristóteles; Metafísica  Caputo, John; La deconstrucción en una cáscara de nuez  Colli, Giorgio; El nacimiento de la filosofía  Compte-Sponville, André; Ni el sexo ni la muerte  Cordero, Néstor; La invención de la filosofía  Deleuze, Gilles y Guattari, Felix; ¿Qué es la filosofía?  Derridá, Jacques; Dar (el) tiempo  Epicuro; Carta a Meneceo  Garrido Maturana, Angel; Los tiempos del tiempo  Givone, Sergio; Historia de la nada  Habermas, Jürgen; El discurso filosófico de la modernidad  Heidegger, Martin; Ser y tiempo  Jaspers, Karl; La filosofía  Marx, Karl; Tesis sobre Feuerbach  Nietzsche, Friedrich; Consideraciones intempestivas  Nietzsche, Friedrich; Sobre verdad y mentira en sentido extramoral  Nietzsche, Friedrich; La gaya ciencia  Platón; Banquete  Platón; República  Platón; Apología de Sócrates  Rorty, Richard; Consecuencias del pragmatismo  Vattimo, Gianni; El pensamiento débil  Vattimo, Gianni; Ética de la interpretación  Vattimo, Gianni; Introducción a Nietzsche  Volpi, Franco; El nihilismo DARÍO SZTAJNSZRAJBER, FILÓSOFO Ha sido docente en todos los niveles educativos: primario, secundario, terciario, universitario y posgrado. Dicta clases en FLACSO en Posgrados presenciales y virtuales de las áreas de Comunicación y de Educación. Docente de la UBA. Colaborador del Diario Clarín. Compilador y editor de la obra Posjudaismo. Fue Gerente Editorial de EUDEBA.
  3. 3. 3 ¿PARA QUÉ SIRVE LA FILOSOFÍA? – Darío Sztajnszrajber, Filósofo Clase 1 – 10/5/14 La filosofía como amor al saber: entre inutilidades y obviedades Se supone que los que hacemos filosofía, deberíamos saber para qué sirve. Aunque uno de los problemas fundamentales del quehacer filosófico tiene que ver realmente con su campo de acción, tiene que ver con su utilidad, en un sentido amplio. Entonces, el llamarse “¿Para qué sirve la Filosofía?” tiene como ese doble objetivo: por un lado problematizar qué es la filosofía, y por otro lado, poner un poco en cuestionamiento la idea de utilidad. Esto pone de relieve una pregunta acerca de por qué todas las cosas que hacemos, el mundo en que vivimos hace de la utilidad un valor supremo, qué significa que haga de la utilidad un valor supremo y si se pueden hacer cosas inútiles. La primera definición que yo escuché de qué es la Filosofía, cuando empecé a estudiar Filosofía, fue la de la Filosofía es un saber inútil. Y casi me muero, ya que venía de una importante puja en mi hogar terminando 5º año, cuando la divina de mi mamá me dijo: Darío ¿Qué vas a estudiar? Y yo le dije: Filosofía. Mi vieja empezó a llorar en ese momento, preocupada porque el hijo de Betty que era su competidora en la peluquería iba a estudiar para contador. Suponía una derrota. No importaba lo que pasara con la carrera de cada uno. Lo que importaba era que Contador mata Filosofía. Y cuando entré a la facultad y la primera definición que escucho es la de la Filosofía es un saber inútil, obviamente, pensé en mi mamá. ¿Qué hago ahora? ¡Cómo me pueden decir esto! Es una definición que ha atravesado todo lo que después yo he leído, he trabajado. La frase no es original, es una especie de plagio del arte. La frase original es de Oscar Wilde que dice que todo arte es absolutamente inútil. Pero hay un montón de gente, entre las que me encuentro yo, que entendemos que la Filosofía es un arte, entonces, transitivamente se traslada la definición. Tampoco es que es un arte, la entendemos con algunos elementos propios del arte, sobre todo de la literatura, que a veces nos olvidamos que también es un arte. Y hay algunos pensadores con Jacques Derrida, Richard Rorty, que entienden que la filosofía es una manera de escribir, es un género literario. Pero, ¿no es que la Filosofía busca la verdad? Sí, todo bien, pero en textos. Antes que nada hay un texto, un texto filosófico. Hay un género literario, como la poesía, que tiene un determinado formato, que tiene códigos, que tiene un propósito. Vamos a husmear la clase de hoy, cuál es su propósito. Pero antes que nada la Filosofía se expresa en un texto, dando origen, inicio, a la escritura filosófica. Derrida, que es un autor que yo leo mucho, va a estar muy presente en estas clases, es de esos filósofos a los que todavía se les discute su pertinencia como pensador, porque tiene una manera de escribir por fuera del canon filosófico. De hecho en Buenos Aires se empezó a estudiarlo en la UBA en la carrera de Letras y después en la carrera de Filosofía. Hoy, de hecho en la carrera de Filosofía hay una sola colega que da Derrida, de 40 materias. Derrida en la Gramatología, que es como su obra en la que inicia su camino filosófico, una obra editada por Siglo XXI, agotadísima, plantea la primer ruptura importante, plantea el concepto de deconstruir, la relación entre la escritura y la oralidad. Nosotros intuitivamente, o desde el sentido común, creemos que la escritura viene a reproducir lo que la oralidad previamente dice. Tenemos ahí como un pensamiento medio mecanicista, con causas y consecuencias, primero pensamos, después hablamos, después escribimos. Todos los que somos docentes padecemos cotidianamente los exámenes de nuestros alumnos que
  4. 4. 4 cuando escriben vienen con la excusa de “Yo sabía todo, yo sabía todo, pero cuando escribí no pude expresarlo”. Como que de la oralidad a la escritura, se cae el resto del ejército. Entonces quedan tres renglones. Lo cierto que esta manera mecanicista de pensar, que Derrida llama fonocentrismo (foné en griego es voz) que es muy típica de occidente, es suponer que primero pensamos, después hablamos, después escribimos. Y que hay una relación de causalidad, de derivación, pero sobre todo de mímesis, o sea de representación, de reproducción. ¿Alguien hoy puede suponer que primero piensa y después habla? Se piensa hablando. O como les gusta decir a los pensadores del giro lingüístico, primero se habla y hasta en algún sentido, el pensar, hasta podríamos pensar que el pensar es una construcción del habla. Y ni les cuento cuando hurgamos un poco más y encontramos que cuando hablamos, en realidad, no hablamos como queremos hablar sino que hablamos lenguajes de otros, porque respetamos una gramática que nos trasciende, porque las palabras ya tienen un significado. Y uno dice, pará, primero pienso, después hablo. Ahora voy a pensar lo que voy a decir. ¿Qué % de nuestra habla se maneja así en la vida cotidiana? 1%, las cosas importantes. Las cosas importantes son las que salen de una. Es evidente que el pensar se construye en el habla, o es discutible, en todo caso. Y tal vez, lo más paradójico es que esa habla no es autónoma. Esto Derrida, lo saca del pensador del siglo XX que revoluciona el lugar del lenguaje en la filosofía que es Martín Heidegger, que pone en cuestionamiento hasta qué punto el hombre utiliza la lengua, como utiliza otras herramientas, hasta qué punto el lenguaje es una herramienta más del hombre, o hasta qué punto, aunque les parezca idiota lo que digo, el hombre es una herramienta del lenguaje. Pero cómo el lenguaje es una máquina, me usa, de qué estamos hablando… Hay un poeta de los ’60, del movimiento Picnic, William Burroughs (EE.UU 1914/1997), tiene una frase que después retoma Laurie Anderson una cantante fantástica, que dice “el lenguaje es un virus”. ¿Por qué? Porque busca lo que busca un virus: reproducirse, y para eso utiliza nuestros cuerpos. El lenguaje utiliza nuestros cuerpos para reproducirse, miren qué interesante figura, que va en contra de la idea de que el lenguaje es una construcción del hombre, que el hombre utiliza a su voluntad. Obviamente está todo muy exagerado. Lo que estamos buscando con esta exageración es, en todo caso, cuestionar, cierto lugar de la autonomía del ser humano frente a ciertos condicionamientos. Es obvio que el lenguaje es una construcción humana, es una construcción que en algún momento toma independencia, toma autonomía, y nos condiciona. Se produce un movimiento mutuo donde el hombre crea lenguaje y el lenguaje crea lo humano. Porque, y cierro este paréntesis con lo siguiente, Nietzsche decía: Nos habremos liberado de Dios, pero aún seguimos creyendo en la gramática. Y sí, dios es antes que nada, una palabra. Si es palabra, se rige por una legalidad. Y la legalidad de la palabra es la gramática. El sistema legal más eficiente, que nadie transgrede, que todo el mundo internaliza, sin ninguna problematización, es el de la gramática. De alguna manera nos violenta porque estructura nuestro pensamiento de un modo muy particular. Lo estructura, lo ordena. ¿Primero pensamos y después hablamos? ¿Cuándo pienso, cómo pienso? ¿No uso palabras cuando pienso? ¿Cuándo pienso, uso la gramática? Sí. ¿No es al revés? ¿No es el lenguaje el que se mete en nuestro cerebro y hace que pensemos de esa manera? ¿O quién piensa rompiendo la gramática? Esa gramática, es previa. Bueno, Derrida va por más. Y dice, ojo, que además, hace siglos que venimos discutiendo la relación entre el pensar y el habla, y no discutimos lo más importante, que es la relación entre el pensar, el habla y la escritura. Porque la escritura la colocamos en un lugar secundario. Estamos tan preocupados por independizar al habla del pensamiento, desde los griegos, que nadie le dio importancia al tema de la escritura. Derrida dice: “nada
  5. 5. 5 hay fuera del texto”. ¿Cómo? Y la realidad está fuera del texto… La realidad = texto. No, pero digo la realidad en sí misma. “No, pero digo la realidad en sí misma” = texto. ¿Qué es fuera del texto? El hombre accede a lo real a través de un dispositivo que es la lengua, ese dispositivo es siempre mediador, no tenemos una relación in-mediata (sin medios) con lo real: siempre es mediata, siempre estamos mediando, media el cuerpo con las sensaciones, otro tema también, el cuerpo no es transparente, tiene espesor, volumen; media la palabra cuando estamos construyendo sentido. Cuando daba clases en un secundario, la rectora, con quien tuve infinitos problemas, un día me dio un manual y me dijo: Yo quiero que Ud. de filosofía así. Y me dio el peor manual de Filosofía que leí en mi vida, yanqui, traducido en México. Obviamente encontré los mejores ejemplos, las mejores frases, eso sí, y encontré esta frase: las cosas no son lo que son, sino lo que somos. Una frase muy pedagógica, reduccionista, bien yanqui, pero tiene a favor cierto esclarecimiento, cierto cachetazo, una frase te pega un cachetazo. Las cosas no son lo que son, sino lo que somos. Y somos texto. Porque lo que nos define, en algún punto, es la lengua. Porque nuestro acceso a cualquier cosa es a través del lenguaje. Hasta la Biblia dice: En el principio, el Verbo… Ahora hay un pensador de moda, en todas las ciencias hay pensadores de moda, que se llama Jacob Taubes (Austria 1923-1987) que dice una estupidez, pero de esas que te hacen pensar: dice cómo alguien puede entender o pretender cuestionar desde la filosofía, cómo alguien puede reflexionar desde el pensamiento humano, si niega a una de sus dos fuentes constitutivas. Porque qué somos si no somos hijos de dos tradiciones: el judeo- cristianismo y la cultura greco-romana. Entenderse a uno mismo es también pelearse con nuestras proveniencias. Una pelea que ya está demodé: si se hace filosofía no se leen textos religiosos. Los que entendemos que la filosofía es un género literario, rompemos eso. Todo texto dice algo. Y cierro esta introducción con esto, cuando Derrida se pelea con la escritura como secundaria frente al habla, lo que dice es: ojo, la escritura tiene sus códigos, su propia forma, construye sentido de diferente manera al sentido oral, no es lo mismo, no es simplemente una transliteración. Cualquiera de Uds. que escriba cualquier cosa, sabe que la escritura en sí misma es creadora, no creativa, creadora de sentido, de mundo, y que no es simplemente la repetición con otros formatos, de lo que nos pasa por la cabeza, o de lo que nos pasa en la oralidad. Si la filosofía es un género literario, lo interesante es pensar qué tiene de particular esa escritura, por dónde pasa, cuál es su diferencia. ¿Por qué la Biblia no? ¿De qué género literario es la biblia? ¿De qué género literario son La Ilíada y la Odisea? ¿De qué género literario “El origen de las especies” de Darwin? Interesante pregunta. ¿De qué género literario es “El Capital” de Marx? Todavía en ciertos cenáculos filosóficos se niega a Nietzsche como pensador, como filósofo, porque su escritura no entra en el canon de la filosofía. Lo acusan de literato. Gracias. No hay literato más importante en la historia de la filosofía que Platón. Leer El Banquete es leer una obra de arte literaria. Empecemos por la poesía, en la poesía se ve mejor. Utilizamos palabras, ideas, pero hay una apuesta fuerte a la forma, y la poesía lo que hace como género literario es diferenciarse del resto. Nadie va por la vida hablando como está escrita la poesía. Hay un autor, Giogio Colli (filósofo italiano 1917-1979) que traduce a Nietzsche al italiano, que tiene un librito chiquito, “El nacimiento de la filosofía”, es buenísimo ese libro. Mezcla. Ahí dice ¿quién fue el primer filósofo? Es como que tenemos ansiedad por el origen. Y esto nos convoca a otra cosa, tener que definir qué es la filosofía. ¿Pero la filosofía no es un género literario? Ah… ¿Y entonces? Veamos quien fue el que escribió el primer libro de filosofía. Y… es discutible… Lo cierto es que en esa polémica, acerca de quién fue el primer filósofo, lo que dice Colli es algo bien pragmático, ¿de quién tenemos la obra filosófica, después de tanto tiempo, bastante fiel?
  6. 6. 6 Porque todos los manuales de filosofía que ustedes busquen dicen que el primer filósofo fue Tales de Mileto, del que por otro lado, no hay ningún registro escrito. Tenemos a Platón, a Aristóteles, y de ahí en adelante, que nos cuentan que hubo un señor llamado Tales de Mileto. Aristóteles dice, en el libro Metafísica, que el primer filósofo fue Tales de Mileto, porque fue el primero que se hizo la pregunta: ¿Cuál es el principio de todas las cosas? Esa pregunta fue de ruptura. Porque nadie se la hacía. Porque no es cierto que los mitos responden a esa pregunta. Los mitos juegan otro rol. No son explicativos. Son normativos. Es otra cosa. El mundo del mito no busca una explicación racional sobre la realidad. La pregunta de Tales ya es genial y problemática, y para muchos pensadores es la pregunta que origina el pensamiento occidental, y para muchos otros pensadores como por ejemplo Franz Rosenzweig (1886 –1929, filósofo y teólogo alemán) es la pregunta con la que se comienza la cultura más violenta del ser humano en tanto ser humano, porque comienza la negación de la diferencia, porque buscando el principio de todas las cosas, lo que se busca es lo que tenemos en común, y así descartamos lo que nos diferencia. A partir de esto, Occidente solo busca lo común. Y empieza a exterminar a los diferentes. Zarpado el análisis de Rosenzweig, pero interesante esa línea de negación de la alteridad. Lo cierto es que la pregunta por el principio de todas las cosas es una pregunta racional. Ya buscar lo común entre lo diverso es un ejercicio de economía racional. Y, la palabra racional, casi siempre la van a encontrar al lado de la palabra economía. Porque es una actividad de administración de los recursos mentales, busco el principio de todas las cosas, y si es uno, mejor. Bueno, hasta que apareció Dios y se llevó todos los boletos. Fue el gran descubrimiento conceptual que unifica toda la realidad en un solo principio. Pero falta todavía. Pero, cómo ¿Dios no es previo? No, el cristianismo viene después. Pero qué ¿Y dios no existía de antes? Pará, es otro dios, el dios que viene de la Biblia, tiene otra dimensión, otra figura. No es el dios de la teología. El dios del antiguo testamento es un muchacho, habla con los profetas, se pelea con los dioses egipcios. Tales, ante la pregunta por el principio de todas las cosas, responde: el agua. Y Aristóteles dice: ahí está el primer pensador, ahí está el primer filósofo. No solo se preguntó por el principio de todo, sino que la respuesta que dio fue una respuesta conceptual, racional y natural. Eso dice Aristóteles en la Metafísica. Pero qué dice Tales. En qué libro dice Tales: el agua es el principio de todas las cosas… En ninguno. Cuánto tiempo pasó desde que vivió Tales hasta que vivió Aristóteles: más de 200 años. Lo único que se sabe con cierta fidelidad que dijo Tales, fue lo siguiente: hay seis fragmentos que se supone que dijo Tales: el mundo es como un leño que flota sobre el agua. Me suena a cualquier cosa menos a “EL agua es el principio de todas las cosas” racional, conceptual y naturalmente. Claro, el que quería demostrar eso era Aristóteles, no Tales. Uno reconstruye el pasado para que encaje en lo que uno necesita que diga. Y leemos en los manuales de filosofía que Tales fue el primer pensador, cuando en realidad es la lectura que hace Aristóteles de Tales, y es la lectura que hace Aristóteles de todos los pre-socráticos. Entre Platón y Aristóteles se empiezan a contar la historia de todos los previos. Y todos los previos son como una especie de anticipación, y como en una escalera van llegando a Platón y Aristóteles como los que finalmente resumen todo lo anterior y dan un paso adelante. Entonces qué dice Colli? Me doy cuenta de la manipulación que hacen Platón y Aristóteles, pero lo lamento. Si todo es texto (y esto lo digo yo) todo es manipulación. No manipulación jodida, no te estoy mintiendo a propósito, es manipulación en el sentido de cuando uno escribe, como dice Derrida, uno escribe con las manos, no escribe con la cabeza. No es la transparencia, la objetividad de la escritura. Descríbanme lo que están viendo. Ninguno va a describir lo mismo. Nadie va a agotar lo que está viendo. ¿Puede un texto realmente representar la realidad? ¿Cuál es la relación entre las palabras y las cosas? ¿Es fiel, es literal, es transliteral? Y uno tiene la sensación de que no.
  7. 7. 7 Los textos religiosos esto lo tienen más claros. Hay que aprender de la religión. Nadie que hace teología, a mí me encanta la teología, así que va a estar muy presente, va a obviar que está haciendo una hermenéutica, o sea una interpretación de lo que otros vienen diciendo. Hay un texto de Rorty que se llama “Consecuencias del pragmatismo” texto del año 82 donde dice: ¿qué es la historia de la Filosofía, si no la historia de textos que unos pensadores le escriben a otros pensadores. Entonces, vuelvo a los primeros textos filosóficos. Viene Platón y dice la realidad es así. Viene Aristóteles y dice, no, mirá, la realidad es así. Viene Epicuro y le dice a Aristóteles, no, en realidad te equivocaste… Y así, cada nuevo pensador que viene dialoga con el pensador anterior. ¿Y a qué se dedica cada nuevo pensador? A demostrar que lo que el pensador anterior dijo es contradictorio o absurdo. ¿De qué está hablando cada nuevo pensador? ¿Del pensador anterior? ¿Y la realidad? Hay un filósofo contemporáneo, alemán que se llama Peter Sloterdijk (1947/…), sale mucho en la televisión, escribe mucho en los diarios, tiene un libro de los ’80 que se llama “Crítica de la razón cínica” que es un golazo, tiene también un texto, que se baja en internet, que se llama “Reglas para el parque humano” tremendo libro donde discute la carta del humanismo de Heidegger, y ahí dice: la filosofía es una actividad epistolar, o sea, los pensadores se escriben cartas. Los pensadores, parece que le están hablando a la realidad, pero se están peleando con otros… Es una linda manera más de entender esta relación entre palabras que hablan de palabras. Y nosotros seguimos pensando que las palabras hablan de las cosas. ¿Cómo poder salirnos del dispositivo de la palabra e irnos a la realidad? Bueno, cierro esta parte con Colli, que me quedó inconcluso. El primer filósofo es Platón. ¿Cómo va a ser Platón si hay por lo menos 90 pre-socráticos? Platón es el primero de los que podemos dar fe que hay un texto escrito, que es la obra de Platón. Esa obra la toman los escribas, la copian, y así van pasando los siglos hasta el siglo XIV, el último original de Platón va a la imprenta. La imprenta es de 1472. La obra de Platón entra en imprenta, esa última copia del siglo XIV es la última que hace un escriba. De la obra de Platón hasta la que entró en imprenta ¿saben cuántas veces se copió? 13. Hay gente que se dedica toda la vida a estudiar esto. ¿Y saben cómo se copiaba? A mano. La profesión de escriba era bastante sacra. Es interesante pensar cómo en esas 13 escrituras algo se perdió, algo se añadió. No era lo mismo hacer una copia de Platón en el siglo XII que en el siglo I, porque había otros condicionamientos, otras filosofías dando vuelta. Y con Platón damos inicio a la filosofía como género literario. ¿Pero alcanza? ¿Qué es lo que termina de definir qué es la filosofía? La palabra definir es una palabra muy particular: definir es poner fines. Miren tres sinónimos: definir, determinar, delimitar: hay una operación en la cual sostengo que hasta acá pongo el límite, hasta acá es filosofía y a partir de acá es otra cosa. Ahora, ¿de dónde salen esos fines? Define el que pone el límite. Toda definición es un acto político, porque en toda definición estamos tomando partido. Para Aristóteles, y para mis profesores de filosofía del colegio, filosofía es una actividad racional, argumentativa, que lo que hace es buscar los fundamentos de la realidad. Todo lo que no tenga que ver con el uso de la realidad, contamina la filosofía. Es la madre de todas las ciencias. Porque es como una superciencia. Porque da un paso más allá de donde llega la ciencia. Va a los fundamentos, busca lo fundamental, entender el por qué de todas las cosas, el sentido de todo, busca alcanzar la verdad en su punto más extremo. La verdad absoluta. Eso es la filosofía. Es, según esta definición canónica, una búsqueda exacerbada de la verdad del ser. ¿Y el hombre puede alcanzar esa verdad? Sí. Para la definición tradicional sí.
  8. 8. 8 Y entonces viene Platón y dice: la verdad es ésta: y viene con 25 libros. Y uno se los pone en la cabeza y mira la realidad con los ojos de Platón. Todo empieza a estructurarse y cobra sentido. Es maravilloso. Ojalá alguien descubriera el absoluto. Y después se terminó el miedo a la muerte, las limitaciones, ya está, ¿qué dice el absoluto? Y morirse es jodido, no lo podes sobrellevar, la inmortalidad es imposible. Listo. Miren, si realmente creemos que Dios existe, y estamos cien por ciento convencidos, y Dios dice hay que morirse, no jodan. Listo, a mí el miedo a la muerte se me fue. Porque estoy seguro que es así como tiene que ser. El problema es que no estoy seguro de nada. Por eso tenemos miedo a la muerte, por la incertidumbre, porque no sabemos. Ante la sapiencia absoluta, se terminan las dudas. Es muy interesante este tema cuando nos peleamos con los religiosos. Sobre todo con el verbo creer. Yo soy un creyente nato porque no sé nada. De todo, creo que es de un modo, creo que es del otro. No estoy usando el sentido fuerte del verbo creer. Bueno, discutamos ese sentido. Hay un autor, que estuvo en la Argentina, Gianni Vattimmo en un librazo del año 96, escribe: eh... Gianni, vos todavía seguís creyendo en Dios? Creo que creo. Así se llama el libro “Creer que se cree” Yo, realmente creo que la filosofía pasa por ahí. Por el primer creo. Cuando leí el libro yo dije: Creo que no creo. A mí, internamente, me pasa eso. El creo fuerte te lo regalo. Lo interesante es el otro creo. Ese primer creo lo puedo usar para relacionarme con otros discursos científicos. Hay un punto donde la extrañeza frente a todo saber se vuelve una forma interesante de resistencia, de emancipación, sobre todo frente a los pensamientos dogmáticos. Vuelvo al tema de la definición. Definamos la filosofía. Pongamos donde empieza y dónde termina. Les cuento, Santo Tomas de Aquino, para los manuales de filosofía, es un filósofo. Es un filósofo religioso cristiano. ¿Utiliza la razón? Sí. El desarrollo que va haciendo de las ideas en la “Suma Teológica”, es un desarrollo racional, demostrativo, va derivando ideas de otras, uno empieza a ver derivaciones cuasi matemáticas de ideas religiosas. Y uno tiene la impresión de decir: ¿la filosofía no se pelea con eso? Un extremo. Voy al otro extremo: Nietzsche. ¿Qué tipo de filosofía hace? ¿Por qué es filósofo? ¿Metemos en la misma bolsa, cuando hablamos de filosofía, a un Nietzsche, a un Santo Tomás de Aquino, a un Marx? ¿Cuál es la lista de los filósofos? ¿Cómo armamos la lista de los filósofos? Por eso hay que definir qué es la filosofía. Esto es un problema de política del saber. El que decide la lista es el que termina definiendo qué es la filosofía. Y no se juega solo en el plano de la verdad, sino que la definición de filosofía que finalmente triunfa tiene que ver con una lectura de la filosofía que logra imponerse sobre las otras. Yo creo que la filosofía es básicamente un arte. Un arte que es el arte de la pregunta. La filosofía lo que hace es generar un estado de desacomodamiento frente a una realidad cotidiana que se nos presenta con una serie de certezas. Está claro que no tenemos certezas absolutas acerca de las cuestiones existenciales. ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? ¿Por qué somos? Pero, en la cotidianeidad, que es donde se nos va la vida, en el doble sentido, de que ahí vivimos y se nos va, por dónde ponemos la preocupación, en la cotidianeidad, las grandes preguntas existenciales van al freezer. Los griegos dirían en epojé, suspensión del juicio. ¿Por qué? Y porque hay que ir a laburar. O hay que pagar la tarjeta. O hay que ir a comer. O el chico tiene gripe. Ejecutá, clavale un Ibupirac y después seguís filosofando. La cotidianeidad se maneja con certezas funcionales. La cotidianeidad tiene otros valores. Uno es la utilidad, tal vez el más importante. Todo lo que sucede en la cotidianeidad sucede por algo, para algo, y básicamente porque sirve para algo. Venimos a esta clase por algo: porque me relaja, porque me gusta la filosofía, porque huyo de mi
  9. 9. 9 hogar… hay una finalidad. Todo está entramado en finalidades relacionadas entre sí en utilitarismos, a veces estaría bueno agarrar esa red, atarla y tirarla. Cuando llega la filosofía, la filosofía observa ese panorama de utilidades conducentes por todos lados y saca a luz su peor arma: la pregunta por qué. El porqué siempre gana. Siempre tiene la última palabra. Interrumpe la lógica de la utilidad. El porqué es improductivo. Abre. Sirve un poco. Hasta ahí. Es la diferencia entre un pensamiento técnico y un pensamiento filosófico. ¿Por qué funciona el ascensor? Mirá te explico…. Una vez que te explico desde la mecánica, listo, terminado el problema. La filosofía no, va por otro lado. Yo no te estoy preguntando cómo, te estoy preguntando por qué. Uno puede explicarse cómo nace un niño. Pero ¿por qué la vida? ¿Para qué? La vida es explicable en la trama científica de cómo se produce vida, pero el ser de la vida, que sea así y no de otro modo… No hay respuesta, porque no se busca una respuesta. Lo que se busca es: Che, vos que me tirás todas las respuestas, pará… Porque hacer filosofía, y esto es tal vez lo más emblemático de la filosofía, no es preguntar para encontrar respuestas, eso es el pensamiento cotidiano, o el pensamiento técnico, o incluso cierto pensamiento científico… En filosofía es al revés. Ya hay respuestas, partimos de que hay respuestas, lo que hacemos es preguntar para desestructurar esas respuestas como algo dado, definitivo, cerrado, y lo que buscamos es hacerlas explotar, abrirlas, para demostrar por lo menos una cosa: que toda respuesta que se nos presenta como definitiva puede ser de otra manera. Hay un dictum, (un slogan) que tenemos en Filosofía que es: Todo puede ser de otra manera. Pero, todo puede ser de otra manera choca contra una de las claves de la cotidianeidad, la cotidianeidad no nos puede presentar alternativas todo el tiempo. Yo no puedo decir a Mastercard o a Telecom que las cosas pueden ser de otra manera. Te cortan la tarjeta y el teléfono si no pagás. En la cotidianeidad todo se nos presenta de modo definitivo. En filosofía nos preguntamos, ¿por qué? ¿Por qué hay que hablar por teléfono? ¿Y por qué así? ¿Por qué hay que hablar? ¿Por qué con boca? Todo es posible de ser puesto en el por qué. Leibniz, filósofo alemán del siglo XVII, alcanza lo que en filosofía se llama la pregunta más fundamental, lo lleva al paroxismo, lo resume en una frase: ¿Por qué el ser y no más bien la nada? Esa es una pregunta que hay que recordar cuando se nos vence la factura de gas. O cuando nuestra pareja nos deja. Hay que acordarse de esto. ¿Por qué hay? ¿Por qué hay colores? ¿Por qué hay formas? El por qué siempre abre. Pero, entendamos al por qué desde la apertura, por eso es un arma. Las cosas son así: ¿por qué? Y es algo paradójico: porque el último por qué es algo incontestable. Abrir lo que se presenta cerrado. Eso hace Sócrates con sus preguntas en el mundo ateniense. Estas preguntas no está hechas para ser contestadas: están hechas para que nos extrañemos, para que interrumpamos la lógica de la utilidad. En términos originales hay un sinsentido originario del que provenimos, que lo único que hacemos es taparlo todo el tiempo, y lo tapamos con la cotidianeidad. Nacemos para morir. Más sinsentido que ése. ¿Qué ha hecho la filosofía muchas veces? Ha tratado como de responder. Se produce un desplazamiento interesante que es: tomo la lógica del pensamiento de la cotidianeidad y la aplico a los problemas existenciales. No. Son dos ámbitos diferentes. La cotidianeidad es un conjunto de problemas: ¿Y qué hace el pensamiento técnico- científico? Los resuelve. La filosofía no resuelve problemas: los crea. ¿Por qué los crea? Porque hay toda otra zona de lo humano, sus aspectos existenciales, en los que se juega ese otro juego. El inconveniente fue que encaramos la existencialidad con las herramientas propias de lo técnico cotidiano. Ahí hay un desplazamiento equivocado, a mi entender. En la vida cotidiana, seamos resolutivos. En la vida existencial, problematicemos. Y tengamos esa esquizofrenia ontológica hermosísima que nos hace ser ambas cosas, y seguro tendremos
  10. 10. 10 una vida existencial más emancipada, incierta, más pensando en la pregunta. Después, cuando volvemos a la cotidianeidad, seguro que si se rompe la pileta, estaremos más relajados, o desdramatizamos un poco, o tendremos otro tipo de conexión con la realidad, no tan obsesiva, porque la vida existencia brinda una diferencia. El arte hace lo mismo. Voy a resumir todo esto último que acabo de decir con un relato: Cuando Platón habla sobre el nacimiento de la filosofía en el “Teetetos”, uno de los diálogos que escribe, cuenta la historia de Tales de Mileto. Y comienza diciendo que a los filósofos, cuando surgen, no se los entiende y en tiempos de Tales se los consideraba idiotas. En griego la raíz “idio” tiene que ver con lo privado, un idiota es el que está aislado de lo común, el que se encierra demasiado en sí mismo y rompe con los asuntos de la polis. En la antigüedad, romper con los asuntos de la polis estaba mal. El idiota era el que estaba demasiado metido en sus asuntos y rompía con lo que sucedía en lo común. Dice Platón que Tales, cuando descubre la filosofía, anda maravillado, porque empieza a observar todo con otros ojos. El budismo tiene para esto una figura que es “recuperar la mirada de principiante”. La figura del turista, del viajero, es muy filosófica, porque se sale de la cotidianeidad, y se hace planteos filosóficos: se admira, quiere cambiar el mundo…. Y después vuelve a la cotidianeidad… A Tales todo lo deslumbraba. Y dice Platón: Tales se la pasaba caminando, mirando tanto para arriba que se caía en todos los pozos. Y era el hazmerreír del pueblo. Acá hay algo interesante: estaba tan metido para adentro que se la pasaba mirando para arriba. Entonces en Mileto se preguntaban: ¿Para qué sirve, entonces la filosofía? Si no podés resolver lo más elemental. ¿Qué dilema, no? ¿En qué se nos va la vida? ¿Mirando para arriba o tapando pozos? ¿Cómo estructuramos nuestra cotidianeidad? Nuestra cotidianeidad es una especie de campo de batalla donde hay pozos por todos lados y uno los va esquivando... nace, elude pozos, muere. La historia de una vida. Heidegger, para el que lo que importaban eran las ideas del hombre, eran lo que trascendían, decía de Aristóteles que lo único que había que decir de él era: nació, pensó, murió. En realidad la vida de Aristóteles no importa nada. Solo las ideas. Interesante para alguien que se lo acusa en su biografía de haber sido cómplice del nazismo. Y los que lo defienden dicen: lo que vale de Heidegger es lo que piensa. ¿Se puede separar la idea de alguien de su biografía? Derrida dice que sí. Salvo que descubramos en la obra de Heidegger, nazismo, que es otra cosa. Es como en el arte, la obra trasciende al autor. Volvamos al dilema de Tales y el pozo. Nos pasamos esquivando pozos, pero en algún momento explota esa sensación y uno empieza a buscar, mira un poco para arriba, hay una propensión a levantar la cabeza… el tema es que si uno se la pasa todo el tiempo con la cabeza arriba, se cae en todos los pozos. Y si uno se la pasa todo el tiempo esquivando pozos, nunca levanta la cabeza. En los dos extremos habita la idiotez. Hay que recuperar cierta oscilación, cierto movimiento pendular. Hacer filosofía es angustiante, inconducente, disruptivo. La cuestión es que esa interrupción no puede ser totalizante. Si algo propone el pensamiento filosófico es un cuestionamiento a las totalizaciones. Y recuperar una figura, que el pensamiento cotidiano siempre disuelve: la figura de la paradoja. En filosofía siempre se llega a paradojas. O sea, no se llega. La paradoja inacciona. Y en el pensamiento cotidiano, se llega, se acciona. La filosofía interrumpe, inutiliza: por eso es un saber inútil, no en el sentido de que no sirva para nada, sino de que cuestiona por qué todo tiene que servir para algo. Y cuestiona, a quién le somos serviles. Porque el verbo servir tiene que ver con la utilidad, pero también con la servidumbre. ¿Utilitario para quién, para qué? Ese utilitarismo responde a ciertas lógicas, lógicas binarias, de expansión de individuo. Va colocando en un tipo de sociedad. Giorgio Agamben un filósofo contemporáneo italiano que rescata la figura del niño, el in-fante, in-fancia, el prefijo in es privativo, fancia tiene en su raíz foné = voz: infancia en algún sentido etimológico con el que no tiene voz. Qué interesante esa zona, previa a la
  11. 11. 11 palabra. Interesante escuchar a los que no tienen voz y cómo los escuchamos. Y después, cómo se articula esa voz cuando uno va creciendo, qué se va escondiendo ahí. Otra paradoja: el comienzo del habla. Qué poco de gramática que tiene el comienzo del habla. Lo que dice Agamben es que el niño inutiliza todo el tiempo los objetos: agarra una cuchara y la cuchara es cualquier cosa menos cuchara. A mí me gusta trabajar la idea de filosofía como interrupción. Yo recomiendo a aquellos que quieren adentrarse en el mundo de la filosofía que lean “El mundo de Sofía”. Es un libro muy pedagógico, yo creo en la pedagogía, el que quiera hacer un estudio muy riguroso no le va a alcanzar este libro, por supuesto. Pero como una entrada es mucho más amigable que un ensayo filosófico o un paper académico. Hay tres formas de hacer filosofía: la investigación, la docencia y la divulgación. Las tres son válidas. Y las tres tienen su lógica. Y es cierto que a veces no coinciden. El problema se presenta cuando una de las tres se cree dueña de la totalidad. Cuando el investigador de filosofía dice: no, no, filosofía es lo que hacemos nosotros. Dirán que un profesor de filosofía de un colegio secundario no hace filosofía. Yo tengo 22 años de docencia de filosofía en un colegio secundario. Y lo miramos al investigador y le decimos: te quiero ver dando clase durante un año a las 8.15 de la mañana a 23 adolescentes a ver si no es hacer filosofía poder generar con ellos un debate, o una lectura, sobre el concepto del amor en “El banquete” de Platón. Y después está la divulgación en los medios, también es un género en sí mismo. “El mundo de Sofía” es un modo de divulgación filosófica. No podemos, en una primer clase llamada ¿Para qué sirve la filosofía? No ir a la definición etimológica. PHILOS = AMOR (como búsqueda) – SOPHIA = SABER. La palabra saber es como políticamente correcta que si uno dijera conocimiento. Sophia es saber porque alude a la figura del sabio que tiene algo medio místico, que trasciende el conocimiento en sí mismo. Por ejemplo, nadie diría que la astrología es un conocimiento. Pero sí diríamos que es un saber. Algunos de ustedes dirías, no es ninguna de las dos cosas. La palabra saber es una palabra más abarcativa, menos rigurosa. Uno tiene comúnmente la idea que el filósofo es un sabio (ver la etimología). No. Es un amante de la sabiduría, aspirante, buscador, deseante de la sabiduría. Pobre del filósofo que se crea sabio. O que entienda haber alcanzado la sabiduría. Platón cuando intenta una definición de filosofía en “El banquete” dice que amar es buscar lo que nos falta. Uno ama lo que no tiene. Y lo que el hombre quiere y busca es la inmortalidad. Que la alcanza en la sabiduría absoluta. Buscamos la sabiduría absoluta. Cuando alcanzamos la sabiduría absoluta (¿?) dejamos de hacer filosofía. Mientras buscamos estamos en acción, somos amantes. El amor (dice en “El banquete”) es una operación de búsqueda que nunca termina de alcanzar su objetivo. Si alcanzó la sabiduría: ¿dónde están los sabios? Porque ahora te quiero ver en la contraria. Contame, cuál es la sabiduría… cuando viene alguien a hablarme en nombre del saber, lo mínimo que hago es desconfiar. Esa es la historia de Sócrates que dice: todo el mundo se me presenta como sabio. Yo sólo sé que no sé nada. Soy un aspirante al saber. En la “Apología”, libro de Platón, dice que Sócrates expresa “Si hay sabiduría, no es en este mundo”. En este mundo somos filósofos, amantes del saber, buscadores del saber. La verdad absoluta ¿existe o no existe? No sé. En este mundo, no. Todos los que vengan a hablarme de la verdad, ahí voy a estar yo para pegarles un cachetazo, dice Sócrates. Lo matan a Sócrates. Por eso, lo condenan a muerte. Cierro con esto: los griegos tienen tres maneras de hablar del amor: EROS, FILOS Y ÁGAPE. También existe la CÁRITAS, que es otra manera del amor. Los que hacemos filosofía tomamos todos estos conceptos cotidianos y también, los abrimos, los desplegamos, vemos sus paradojas. Después cuando uno ama, cierra la cabeza.
  12. 12. 12 La pregunta que nos haríamos sería esta: ¿Dónde poner el acento: en la búsqueda o en el saber? Porque si lo pongo en la sabiduría, la definición clásica de filosofía me dice: hacer filosofía es buscar la sabiduría. En la medida que encuentro la sabiduría, soy un buen filósofo, hago de la filosofía un ejercicio resolutivo en la medida que alcanza su objetivo. Así se escribió filosofía durante los últimos 2000 años. En cambio, si pongo el acento en el amor, y entiendo que el amor es una búsqueda siempre abierta, hacer filosofía es un trabajo paradójico. Donde por un lado nunca voy a encontrar una verdad definitiva y por otro lado, me dedico a cuestionar a los que vienen a hablarme en nombre de las verdades definitivas. Y a eso se dedica la labor filosófica. Y termino con este relato: en “El banquete”, Platón cuenta la historia del nacimiento de EROS, el dios del amor. Uds. pueden encontrar más de diez relatos sobre el nacimiento de Eros. En “El banquete” se encuentran muchos relatos del nacimiento de Eros. El banquete es como una cena entre amigos en la que están discutiendo qué es el amor. Y cada uno va tirando su teoría. Cuando le toca a Sócrates, él cuenta cómo nació Eros: estaban todos los dioses festejando el nacimiento de Afrodita en los jardines de Zeus, todos contentos, ebrios, y había una diosa a la que no invitaron al festín, que nunca invitan, porque nunca la quieren: Penía, la diosa de la indigencia, de la carencia. Por eso carecemos, porque Penía viene y se nos mete de alguna manera en nuestros cuerpos. Penía es la falencia, la carencia, la falta. Y Penía estaba muy enojada porque no la invitaron. Y estaban tan ebrios los dioses ahí adentro, que uno de ellos, Poros sale y se queda dormido en el jardín. Poros que es el dios de la riqueza, no de la riqueza material (el dios de la riqueza material es Pluto), sino el dios de los recursos, de la disposición. Cuando uno dice: Ya sé cómo resolver algo: Poros. [Vieron que los griegos explicaban así desde la mitología. Por ejemplo entusiasmo = en teo siasmo = con dios adentro] Y entonces, Penía lo viola a Poros, que ni se da cuenta. Y queda embarazada. Y concibe a Eros. En este relato. Hay otros. Por ejemplo el que dice que Eros es el primer dios, junto a Urano y Gea, que es el relato de Hesíodo. Y ahí Platón muestra uno de los pasajes más bellos de “El banquete”, hacia el final, Sócrates dice: Nace el amor que lleva en sí mismo a sus dos padres. El amor es la sensación que tenemos todo el tiempo de querer algo, de tener los recursos para conseguir lo que queremos. Y al mismo tiempo, ese Poros, esos recursos, cada vez que alcanzan su objetivo, ese objetivo se nos va… todo lo que tocamos se nos disuelve. Buscamos algo, sabemos cómo alcanzarlo, y cuando lo estamos alcanzando se nos vuelve carencia. Y entonces. Volvemos a buscar. Y eso es la vida. Pero porque somos esas dos cosas Poros y Penía, qué da esa relación: una paradoja. Y eso es el amor. Y así explica Platón, con ese hermosísimo relato, la naturaleza del amor, y del amor al saber. Qué es la filosofía si no la búsqueda infructuosa de una verdad que sin embargo nunca vamos a poder alcanzar. Es una conclusión paradójica. 1 1 Derrida tiene un hermoso libro que lee los agujeros de la obra de Platón que se llama “La farmacia de Platón”.

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