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Filosofía aquí y ahora IV
América Latina: filosofía y colonialismo
Con José Pablo Feinmann
Canal Encuentro
Encuentro 1: ...
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Pero, sin embargo, el concepto de “descubrimiento” desde un punto de vista es exacto porque América Latina
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3 Colonialismo e imperialismo
En un reportaje que Heidegger dio a Der Spiegel (1966) y pidió que se publicara después de...
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en el continente latinoamericano frente a los intereses de las clases poderosas, del establishment, que siempre
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La cuestión es que Hegel dice que estos territorios deben ser colonizados por Europa para que entren dentro
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A la vez comienzan a postular la importancia del lenguaje. Esto hace que los filósofos europeos reemplacen la
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de la derecha tradicional-, los movimientos independentistas fueron para liberarse del poder monopólico
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que no está aceptando es que el alma entre en él. Si el alma no entra en él, al no entrar el alma de Jesús, el
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4 Los proyectos de nación
El hecho de que los países de América Latina quedaran confinados a la producción de un solo p...
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ENCUENTRO 4: SIMÓN BOLÍVAR Y LA UNIÓN LATINOAMERICANA
Sumario
1 El Libertador
2 La interpretación de Karl Marx
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decir: atención, Marx estaba mal documentado, no hay que tomar en serio ese trabajo porque estaba mal
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Bolívar, antes de ser Bolívar, ya se creía Bolívar. Entonces, esta ambición y esta seguridad que tiene en sí mismo
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ENCUENTRO 5: EL PENSAMIENTO DE JOSÉ MARTÍ
Sumario
1 Un hombre de acción y de letras
2 La tierra y la patria
3 Morir de ...
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Martí es muy lúcido en no confundir la tierra con la patria. La patria no es la tierra, la tierra es la que pisan
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todo, por sus brillantes notas periodísticas, por sus versos sencillos, y por los otros con endecasílabos
laboriosos.
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propiedad de la tierra que estaba –como siempre, y como sigue estando- en manos de los grandes
terratenientes.
La Revol...
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niega la negación porque dice: hay que partir del Sí. Hay que partir de la afirmación de sí mismo, ante todo, el
que va...
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intervención y amenazaron justamente con intervenir en la Revolución Mexicana, claro que a favor de los
poseedores, de ...
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Filosofía aquí y ahora IV
América Latina: filosofía y colonialismo
Con José Pablo Feinmann
Canal Encuentro
Encuentro 1: La filosofía latinoamericana
Encuentro 2: La filosofía europea y América Latina
Encuentro 3: Los movimientos de independencia
Encuentro 4: Simón Bolívar y la unión latinoamericana
Encuentro 5: El pensamiento de José Martí
Encuentro 6: La Revolución Mexicana
Encuentro 7: José Carlos Mariátegui: regionalismo y centralismo
Encuentro 8: Tendencias historiográficas en Argentina
Encuentro 9: John William Cooke: el ideólogo de la izquierda peronista
Encuentro 10: El Che Guevara
Encuentro 11: El marxismo en América Latina I
Encuentro 12: El marxismo en América Latina II: Salvador Allende
Encuentro 13: ¿Existe la filosofía latinoamericana?

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Filosofia aqui y ahora IV temporada completa

  1. 1. 1 Filosofía aquí y ahora IV América Latina: filosofía y colonialismo Con José Pablo Feinmann Canal Encuentro Encuentro 1: La filosofía latinoamericana Encuentro 2: La filosofía europea y América Latina Encuentro 3: Los movimientos de independencia Encuentro 4: Simón Bolívar y la unión latinoamericana Encuentro 5: El pensamiento de José Martí Encuentro 6: La Revolución Mexicana Encuentro 7: José Carlos Mariátegui: regionalismo y centralismo Encuentro 8: Tendencias historiográficas en Argentina Encuentro 9: John William Cooke: el ideólogo de la izquierda peronista Encuentro 10: El Che Guevara Encuentro 11: El marxismo en América Latina I Encuentro 12: El marxismo en América Latina II: Salvador Allende Encuentro 13: ¿Existe la filosofía latinoamericana? ENCUENTRO 1: LA FILOSOFÍA LATINOAMERICANA Sumario 1 Centro y periferia 2 La razón en cuestión 3 Colonialismo e imperialismo 4 ¿Un pensamiento periférico? 1 Centro y periferia Hola, esta es la cuarta entrega, el cuarto ciclo de “Filosofía aquí y ahora”. El cuarto sorprendente ciclo porque cuando empezamos esto –que lo empezamos lógicamente en su primer ciclo- no pensábamos que íbamos a llegar ni siquiera a la terminación del primero porque es muy raro hacer Filosofía en televisión. Esa fue la apuesta difícil que hicimos. Y estamos ya en nuestro cuarto ciclo o sea que estamos sorprendidos pero contentos. Este cuarto ciclo se diferencia de los anteriores porque aquí nos vamos a ocupar de un tema específico que nos concierne profundamente. Nos vamos a ocupar de América Latina, el continente en el cual todos nosotros vivimos, malvivimos, sufrimos o gozamos. O sea, el título de esta cuarta entrega es: “América Latina: Filosofía y Colonialismo”. Para analizar la cuestión de la Filosofía y el colonialismo tenemos que ver un poco cómo fue posible el colonialismo, cómo surge el colonialismo. En verdad, para empezar y decirlo claro: vamos a hablar de la modernidad capitalista. La modernidad capitalista tiene un surgimiento fáctico, un surgimiento en los hechos. El surgimiento que tiene en los hechos parte del llamado “Descubrimiento de América” en 1492. Los que defienden los derechos de los pueblos aborígenes de América Latina tienen su propia historia y no aceptan el “ser descubiertos” por los europeos, sino que ya existían antes y no necesitaban ser descubiertos por nadie.
  2. 2. 2 Pero, sin embargo, el concepto de “descubrimiento” desde un punto de vista es exacto porque América Latina es “descubierta” por la gula del capitalismo. El capitalismo es un sistema que desde su surgimiento ha intentado siempre globalizarse. El concepto de globalización es de los últimos tiempos (digamos dos décadas tiene, más o menos) pero si nosotros pensamos adónde iba Colón, Colón iba a globalizar el mundo, establecer un sistema-mundo. El capitalismo finalmente establece un sistema-mundo en tanto sistema de circulación de mercancías y sistema de búsqueda de materias primas para fabricar esas mercancías. Lo que se establece aquí es un juego entre los poderosos que son los que conquistan y los que extraen la riqueza y los que entregan la riqueza, los que son saqueados. Entonces nosotros hemos llamado, desde hace mucho tiempo, a los poderosos, el centro, los que habitan la centralidad. Y a los continentes que han sido saqueados por la voracidad del capitalismo europeo los hemos llamado la periferia, la marginalidad o la subalternidad. En realidad hay un pensador cubano –Fernández Retamar- muy conocido, que habla de los países del centro del mundo como países sub-desarrollantes. O sea que habría países subdesarrollados y países sub- desarrollantes, porque los países sub-desarrollantes son eso es que existen los subdesarrollados. No estamos planteando aquí ninguna teoría del monstruo externo y de la inocencia total de los países que han sido saqueados. En los países que han sido saqueados siempre hubo clases aliadas –poderosísimas- al saqueador externo. Ahora, la búsqueda que tiene que emprender América Latina es la búsqueda de una sustantividad. La búsqueda de una identidad. La llegada del colonizador europeo es una llegada típica del colonialismo porque llega con la espada para matar a quienes se opongan y llega con la cruz del catolicismo para evangelizar y conquistar las almas de aquellos que también quieran entregárseles en la modalidad de entregar su alma, ser fieles católicos y no morir. Entonces, la cruz y la espada están en el comienzo. 2 La razón en cuestión Esto que vengo diciendo sobre la comunión entre la cruz y la espada es típico de todo colonialismo. Todo el colonialismo capitalista se ha caracterizado por colonizar en nombre de valores. Y, ahí, desde el comienzo se coloniza en nombre de la religión, en nombre –nada menos que- de Dios. Es decir, llega la cruz con la espada. En realidad la gran justificación de la conquista de América para extraer todo el oro y las riquezas de América es que se llega para evangelizar a los indios, para darles un alma (porque naturalmente no tienen un alma). Entonces los conquistadores, por medio de los clérigos, les van a dar un alma. Luego, cuando la religión pierda su poder, va a ser reemplazada por la razón. Entonces lo que el colonialismo -a partir de Descartes que publica el “Discurso del método” en 1637- hace es poner a la racionalidad en el centro de la historia. Pero pone a la razón en el hombre. El hombre es el que tiene el poder de la racionalidad, el hombre es el que piensa y el hombre es el que encarna la razón. Ahora, como la filosofía europea ha sido el arma y la expresión reflexiva de los intereses históricos y económicos europeos, esta razón va a ser la razón europea. Entonces todo territorio en el cual entre el poder político y económico europeo va a ser un territorio conquistado por la racionalidad. Un ejemplo: si Francia en 1830 entra en Argelia, Argelia tiene la dicha de ser conquistada por la racionalidad francesa que es una parte de la racionalidad de la modernidad occidental capitalista. Ahora bien, hay muchos filósofos que en el siglo XX han cuestionado a esta racionalidad y lo podemos hacer nosotros hoy mismo, desde aquí, desde ahora. ¿Adónde nos está llevando la racionalidad occidental? Este mundo es el mundo que construyó la racionalidad occidental. En este momento se enfrenta con otra civilización que no fue construida por la racionalidad occidental, con el Islam – digamos. Pero lo que enfrenta a la civilización del Islam es la civilización occidental. La civilización occidental hoy está peleando en Irak y está encarnada en el poder de los Estados Unidos que representan al occidente racional, al occidente portador de valores civilizatorios. Hay muchos filósofos que están diciendo que esta racionalidad occidental, instrumental, codiciosa, nos está llevando a un apocalipsis ya visible. ¿Dónde comienza esto? El principal filósofo que ha hecho una crítica a la razón occidental fue Martin Heidegger. Ése es uno de los motivos de su presencia tan contundente –y en mi opinión abusiva- en las academias norteamericanas y en todo el mundo (también en la nuestra). Pero el segundo Heidegger, es decir el Heidegger que sigue al Heidegger de “Ser y tiempo”… hay un Heidegger que escribe “Ser y tiempo” en 1927 y luego Heidegger hace una voltereta y comienza con otro trabajo que consiste en la crítica a la modernidad capitalista. Pero no al estilo de Marx: la modernidad capitalista es injusta porque es expoliadora, porque es explotadora, por la lucha de clases; todo eso a Heidegger no le importa. Lo que Heidegger dice es que la modernidad capitalista está devastando la Tierra, está arrasando la Tierra a través de la técnica. Todo el segundo Heidegger es una crítica a la técnica en tanto devastadora del mundo en que vivimos.
  3. 3. 3 3 Colonialismo e imperialismo En un reportaje que Heidegger dio a Der Spiegel (1966) y pidió que se publicara después de su muerte, termina diciendo: “Esto en lo que el hombre hoy vive ya no es la Tierra”. La expresión es muy válida y los ecologistas se han agarrado legítimamente de esta expresión porque que esto en lo que hoy vivimos ya no sea la Tierra quiere decir que la Tierra está siendo devastada. Y si la Tierra está siendo devastada, el planeta está siendo devastado y entonces tenemos que Estados Unidos se retira del Protocolo de Kioto, y se van a deshelar los polos, y el calentamiento global y la tala del Amazonas, etc. El capitalismo es tan voraz que no se detiene ante nada. Por eso está esa leyenda que dice que antes de salvar a la Tierra van a salvar a los bancos. Porque para salvar a los bancos ahí van corriendo pero la Tierra la están destruyendo. Va a llegar el momento del gran tsunami y ahí se van a dar cuenta de todas las calamidades que hicieron (si es que no están viviendo en otro planeta. Porque uno no se explica cómo están destruyendo tanto éste, si no tienen otro adonde rajarse cuando éste se destruya). El colonialismo no se detiene porque ¿qué es lo que ocurre? Un país que necesita tantos elementos energéticos no los puede encontrar en su propio territorio, entonces tiene que ir a buscarlos afuera. Esto siempre fue así. Cuando Inglaterra necesitaba materias primas baratas, se las dio América Latina y en gran medida la Argentina que fue llamada “el granero del mundo” porque le daba a Inglaterra las vacas, las mieses y el ganado. Pero, en este momento, lo que está haciendo Estados Unidos para asegurarse aquellos productos energéticos por los cuales sus industrias pueden funcionar, el país puede funcionar -fundamentalmente el elemento del petróleo-; ha consistido no ya en lo que hacía el imperialismo. Lo que hacía el Imperialismo era conquistar con la economía. Hay una concepción en donde a partir del siglo XIX los ingleses dicen no hay que entrar más en los países, lo que tenemos que hacer es dominarlos con la economía. Y efectivamente, dominan a los países a través de la economía, con los préstamos, la deuda externa, el endeudamiento de los países laterales, subalternos, periféricos. Pero Estados Unidos está variando esta modalidad, está uniendo el imperialismo con el colonialismo porque si algo caracterizaba al imperialismo era no quedarse en los países que sometía (porque los sometía con la economía, como dije). Esta “guerra contra el terror” que desarrolla Estados Unidos lo ha llevado a instalarse en los territorios que quiere, no sólo combatir, sino que quiere extraer toda la riqueza esencial para mantener sus industrias funcionando. Y también la guerra se hace para que la industria armamentística (que es una industria fundamental en los Estados Unidos) pueda continuar funcionando porque ésa es la máquina que tiene que funcionar. Entonces van, invaden Irak, lo matan a Saddam, se instalan en Irak y ahí se quedan. Ahora quedarse en el país que se ha conquistado es gravísimo porque siempre surge una resistencia nacional que va desgastando al ejército colonizador. Pero, habíamos dicho que la razón occidental no se detiene ante nada. Que el occidente racional, la modernidad capitalista no se va a detener, y sigue instrumentando los mismos valores que se instrumentaron durante la conquista de América. Porque Estados Unidos lo que está diciendo es que cuando llegan sus soldados a Irak, llega a Irak la libertad, la democracia y el republicanismo. Es decir que ellos les están haciendo un enorme favor a los iraquíes porque les están llevando la posibilidad de un orden democrático que van a instalar en ese país sometido por dictaduras desde tiempos difíciles de recordar. O sea que el imperialismo norteamericano, el colonialismo norteamericano que va y se queda ahí sigue instrumentando valores, es decir: somos la democracia, somos la libertad, venimos a librarlos de los dictadores por eso hemos desplazado a Saddam y ustedes tienen la suerte de que nosotros estemos aquí, porque nosotros somos el progreso, somos la modernidad, y ustedes son el atraso, ustedes se han quedado en el siglo XIII y necesitan que nosotros vengamos para modernizarlos. Entretanto, mientras están tan entretenidos con los territorios islámicos –porque también están pensando hacer algo con Irán-, América Latina está como disfrutando de un recreo. El imperio está muy concentrado en determinado lugar del mundo y está debilitado porque ahí no le va bien, entonces en América Latina han comenzado algunos procesos que será interesante analizar. Y los vamos a ir analizando porque esto es para analizar América Latina, la Filosofía y el colonialismo. 4 ¿Un pensamiento periférico? Esta concentración que tiene el imperio bélico-comunicacional norteamericano (en algún momento voy a aclarar porque le digo bélico-comunicacional: porque es un imperio que se basa en gran parte en lo mediático. La comunicación como una gran herramienta de colonización mental en los países en donde quiere penetrar) lo lleva ahora a Irak, está en territorio islámico porque tiene el aval de vengar el 11 de septiembre, lo de las Torres Gemelas, el nine-eleven –como le dicen ellos- y también de impedir un atentado nuevo. Entre tanto en América Latina han surgido preocupaciones para el imperio porque han surgido gobiernos populistas que es algo que los liberales amantes del mercado detestan. Porque el populismo implica ante todo el intervencionismo del Estado en el mercado, y el mercado para el neoliberalismo debe ser libre. La mano de la política no puede entrar en el mercado. Esto ya implica que hay una manera distinta de estar pensando
  4. 4. 4 en el continente latinoamericano frente a los intereses de las clases poderosas, del establishment, que siempre ha tenido relaciones más que aceitadas con el imperio, con Estados Unidos. O sea que el hecho de que se le dé una primacía a la política frente a la economía en lugar de someter la política a la economía (como se hizo durante el gobierno de Carlos Menem en el cual la política desapareció para que la economía se hiciera su “banquete asiático”), esta primera década del siglo XXI, es un esbozo de un pensamiento diferenciado al pensamiento hegemónico de las grandes potencias. Entonces, el pensamiento diferenciado que implican estos procesos de América Latina en estos momentos nos tiene que llevar a preguntarnos si es posible un pensamiento autónomo, enfrentado o distinto o diferenciado del pensamiento del imperio. Nosotros creemos que sí, sino incluso no estaríamos haciendo esto. Creemos –y espero que no lo tomen como una enorme jactancia- que estar haciendo esto implica que existan pequeños micro-emprendimientos de ir logrando un pensamiento situado. El pensamiento situado es el pensamiento de lo local que no es el antónimo de global. Nosotros vamos a decir que la globalización se realiza en América Latina pero toma la forma de la “glocalización”. Es decir que América Latina no se aparta de una concepción globalizada de la historia, esa globalización que dan sobre todo los medios de comunicación –se han globalizado y el mundo es un papelito en donde estamos en cualquier lugar en cualquier momento. Esto enfurecía mucho a Heidegger que decía: el tiempo ya no existe, lo único que existe es la rapidez. Es un concepto muy fascinante: no hay más tiempo, hay rapidez. Ustedes habrán observado que en ambientes como el cine o la televisión o en cualquier oficina cuando alguien dice ¿para cuándo querés esto?, el otro contesta: para ayer -como indicando la rapidez de lo que quiere. Pero “para ayer” es decir “no lo quiero”, en realidad está diciendo un disparate. Porque “ayer” pasó, “ayer” no es. O sea, lo quiero para una temporalidad que ya murió. Esto que lo piensen los piolas que dicen para ayer. Ahora, América Latina tiene que expresar que participa de la ontología que es el planeta. Es decir que hay un SER del planeta, este planeta ES. Pero América Latina tiene que SER de un modo distinto a como el imperio es. Tiene que ser su propio rostro, su propia historia, su propio voluntarismo, su propia capacidad de pensarse y buscarse a sí misma. La tarea de buscarse a uno mismo no es fácil en uno mismo. Pocas personas se buscan a sí mismas. Generalmente las personas viven buscando enajenarse para no reflexionar sobre sí mismas, sobre la vida que llevan, etc. etc. Sobre todo pensemos lo difícil que es para un continente pensarse a sí mismo. Pero lo que nosotros debemos decir es que si América Latina no desarrolla un exhaustivo pensamiento acerca de su historia y de su proyecto actual diferenciándolo del proyecto imperial, del proyecto de las naciones hegemónicas, va a quedar sometida al proyecto imperial. O sea, la tarea actual es pensarnos a nosotros mismos en búsqueda de nuestra propia libertad. Hemos terminado por hoy y nos vamos a ver, sin duda nos vamos a ver. Hasta luego. ENCUENTRO 2: LA FILOSOFÍA EUROPEA Y AMÉRICA LATINA Sumario 1 El nuevo mundo 2 El sujeto capitalista y la conquista de los entes 3 Capitalismo y razón instrumental 4 Las revoluciones en América Latina 1 El nuevo mundo Tenemos que indagar ahora en una relación muy interesante que es la relación entre la filosofía europea y América Latina. Vamos a partir de la cumbre del pensamiento europeo que es Jorge Guillermo Federico Hegel. Hegel, desde la Universidad de Berlín en 1831, venía dando sus “Lecciones sobre la Filosofía de la Historia Universal”. Hay un capítulo que Hegel le dedica al “nuevo mundo”. En la visión olímpica de Hegel –porque es la visión de un Dios olímpico que en ese momento está en la cumbre del pensamiento y es el filósofo oficial de Prusia y de Federico Guillermo –o sea, es un lujosísimo filósofo de la monarquía-; no le va a negar el honor a América Latina de haber salido de las aguas al mismo tiempo que el viejo mundo. En realidad dice: sí, habrán salido de las aguas al mismo tiempo. Sin embargo –dice Hegel- yo observo que en el “nuevo mundo” hay todavía una inmadurez geográfica (ustedes observen el desdén colonialista que hay en esta frase que no le concede al nuevo mundo ni siquiera el haber cerrado geográficamente). Entonces imaginen la enorme superioridad del viejo mundo que viene del alma griega, el helenismo. Los griegos son la base de la filosofía occidental. Hegel va a decir que el “nuevo mundo” no tiene muchas posibilidades de desarrollo todavía, que afortunadamente Europa lo ha incorporado y se verá en el futuro qué va a ocurrir. Y pronostica una guerra, una guerra muy interesante que se ha dado –o no se ha dado, depende de la interpretación que hagamos- entre el “nuevo mundo” del Sur y el “nuevo mundo” del Norte, entre América del Sur y América del Norte.
  5. 5. 5 La cuestión es que Hegel dice que estos territorios deben ser colonizados por Europa para que entren dentro de la Historia Universal. Para Hegel todo aquello que es tomado por Europa es tomado por el Espíritu, por la racionalidad, por la Historia. Hay pueblos sin historia: los pueblos sin historia son aquellos pueblos que no han sido tomados por el avance de la modernidad occidental. Estamos viendo aquí algo muy claro: es la gran concepción hegeliana justificando al colonialismo. Allí donde entra el colonialismo –va a decir Hegel, o lo está diciendo- entra la Historia. Cuando Hegel habla de África más despectivo no puede ser. Y cuando habla del mahometanismo y del Islam también. Dice: el Oriente se acabó, se ha quedado dormido en la pereza islámica. Fijensé qué interesante esto que dice Hegel, “la pereza islámica” se ha quedado dormida y ha expulsado al Islam de la Historia. Bueno, todos sabemos que la aparición del Islam en la Historia ha sido bastante espectacular. Hegel habla de la dialéctica. La dialéctica es una herramienta que no es un método que Hegel le pone a la Historia desde afuera. Hegel va a decir que la dialéctica es el movimiento interno de la Historia. La Historia es dialéctica, como la Historia es dialéctica avanza de negación en negación y finalmente llega a su gran afirmación final que es el Saber Absoluto que se da en la filosofía hegeliana. El gran discípulo de Hegel, el más lúcido de la izquierda hegeliana, va a ser Marx. Marx también va a tener un pensamiento muy concreto acerca de la situación colonial. En El Manifiesto Comunista (1848) Marx desarrolla una admiración por el poder revolucionario de la burguesía que es sorprendente, hasta el punto en que algunos dicen si Marx ha venido a enterrar a la burguesía o a alabarla. A esta burguesía Heidegger le va a encontrar su surgimiento en el cogito cartesiano, en el sujeto cartesiano. Esta burguesía –para Marx- debe expandirse planetariamente. Allí donde entre la burguesía capitalista entra el progreso –va a decir Marx. Incluso Engels tiene un texto que dice: en buena hora Estados Unidos ha conquistado a México porque al conquistarlo va a instalar ahí las modernas relaciones de producción capitalista, y solamente así va a surgir un proletariado industrial que es el que va a hacer finalmente la revolución. Vamos a desarrollar más estos aspectos, los aspectos colonialistas del método dialéctico. 2 El sujeto capitalista y la conquista de los entes La crítica a la modernidad capitalista la encara Heidegger en los libros que siguen a su primera gran obra maestra “Ser y tiempo”. Concretamente, la crítica es la siguiente (no es sólo de Heidegger, a esta altura uno puede adoptarla, cambiarla, pero este punto de vista lo largo Heidegger): con Descartes el hombre capitalista gana su subjetividad y se pone en la centralidad de la Historia. Yo había dicho que el surgimiento fáctico del capitalismo era la conquista de América. Aquí tenemos el surgimiento subjetivo del hombre capitalista. El hombre capitalista está ahora en el centro porque lo único indubitable es el sujeto. Descartes dice: “de lo único que no puedo dudar es de mi duda y si yo dudo es porque yo pienso”, entonces lanza esa famosa consigna: “pienso, luego existo”. Ahora, esta subjetividad capitalista que ya en los hechos está conquistando el planeta fortalece al hombre capitalista porque le da la certeza de que la realidad existe porque la piensa el sujeto. Lo fundamental del idealismo filosófico es deducir la existencia de la realidad a partir del sujeto cognoscente. Y esto surge con Descartes, luego se desarrolla con Kant y con Hegel. Heidegger dice que en ese momento el hombre “olvida al ser” y se consagra a la conquista de los entes. Esto lo vamos a aclarar porque es fácil: que el hombre olvide al ser a nosotros no nos tiene por qué importar demasiado, le importa mucho a Heidegger, digamos. Pero vamos a la cuestión de que el hombre se consagra a la conquista de los entes. Los entes son las cosas. Entonces, Heidegger dice que el hombre capitalista cuya subjetividad surge en Descartes se consagra, a través de la técnica, al dominio de la naturaleza, a la explotación de la naturaleza y a la devastación de la tierra. Heidegger no va a hablar de colonialismo, no va a hablar de explotación, no va a hablar de lucha de clases; es un señor campesino al cual le importa mucho que la tierra sea devastada. Pero está señalando un punto muy importante de la razón occidental: la razón occidental necesita arrasar la tierra para realizar su poder técnico. Necesita arrasar los bosques para construir casas y, como hoy, necesita tener petróleo para que un país enorme funcione y eso determina una guerra. Si hubiera arvejas en Irak, Estados Unidos no estaría allí. Son los proyectos imperiales los que determinan las guerras. Si hubiera petróleo en América Latina tal como hay en Irak, Estados Unidos estaría aquí. El hombre occidental se guía por su razón y hay una explotación racional de la naturaleza. Pero este pensamiento de Heidegger es incompleto porque no señala que ese hombre es el hombre del colonialismo. Heidegger –y, por favor, yo quisiera que escuchen esto claramente- está tan de moda hoy porque es el único pensador de derecha que critica al capitalismo, entonces toda la filosofía que sigue a Heidegger y quiere huir del marxismo cuando ve el colapso inminente –o no tan inminente- de la Unión Soviética, dice lo siguiente: salgamos de Marx porque la Guerra Fría se soluciona a favor de los Estados Unidos… ¿qué otro gran filósofo hizo una crítica a la modernidad capitalista? Bueno, Heidegger –dice Michel Foucault, Deleuze, Derrida, Althusser, el estructuralismo y el posestructuralismo.
  6. 6. 6 A la vez comienzan a postular la importancia del lenguaje. Esto hace que los filósofos europeos reemplacen la crítica de Marx por la de Heidegger. Ahora, la de Marx señalaba que la modernidad capitalista instauraba una situación injusta, una situación de lucha de clases en la cual una clase dominaba a la otra y la explotaba. Pero Heidegger no señala eso, Heidegger –que va a terminar en un misticismo Zen- lo que dice es que el hombre capitalista a través de la técnica devasta al planeta para conquistarlo, pero el horror va a ser que el hombre capitalista olvida al ser. Y todavía añade algo más extraño: que no sólo el hombre capitalista olvida al ser sino que el ser se retira. Yo, la verdad, esas cosas, los heideggerianos me podrán odiar porque hay todo un enorme club universal de heideggerianos, pero yo no sé adónde se fue el ser. La cuestión es que nunca lo vi, no lo conozco, ni Heidegger lo vio al ser; se ha retirado tanto que nadie sabe dónde está. Lo que sí sabemos es que el hombre capitalista se muere por conquistar los entes y que ésta es la esencia del capitalismo. Pero Marx a los entes los llamó mercancías. Vamos a ver qué es eso y qué diferencia hay entre una actitud y la otra. 3 Capitalismo y razón instrumental Heidegger influye muy fuertemente en dos pensadores muy importantes que son: Adorno y Max Horkheimer. Adorno y Horkheimer escriben en California, a partir de 1940, un libro fundamental, muy difícil, muy extraño que se llama “Dialéctica del Iluminismo”. La “Dialéctica del Iluminismo” va a postular que el Iluminismo, es decir, esa razón que surge con la Revolución Francesa –que es la revolución capitalista y burguesa por excelencia-, esa razón endiosada por los pensadores de la Revolución Francesa, es para ellos lo que llaman la “razón instrumental”. La razón instrumental es lo que Heidegger llama el “tecno-capitalismo”. Entonces, la razón instrumental –para Adorno y Horkheimer- está destinada también a devastar la tierra, a arrasar la tierra, a utilizarla para los beneficios del capitalismo. Lo que hacen con esto Adorno y Horkheimer es cambiar el eje del pensamiento marxista que ya no hace pie en la lucha de clases sino en la relación del hombre con la naturaleza. Antes, en Benjamin, en las “Tesis sobre filosofía de la historia”, él hizo una crítica más profunda que la de Adorno y Horkheimer en la cual va a decir que la historia es la historia de la catástrofe humana. Aquí la crítica a la modernidad ve a la modernidad como la destrucción de la historia humana. Ahora, evidentemente, según lo estamos viendo, esta razón del tecno- capitalismo y esta razón instrumental, si está dispuesta a devastar la tierra, está dispuesta a devastar todo el planeta. En consecuencia ésta es la razón colonialista. La razón colonialista es una razón que busca planetarizarse. Es decir, conquistar todo el planeta. Y esto lo va a decir Sarmiento en uno de los libros más pro- imperiales que ha sido escrito en occidente que es el “Facundo” (1845). Sarmiento está de acuerdo positivamente con el desarrollo de la razón occidental porque –atención- para muchos, que esa razón occidental penetre en los países de la periferia, es su deseo. Desean ser conquistados por esa razón occidental, entrar en el tren de la Historia. Saben que quedarse afuera del desarrollo de la razón occidental es quedarse afuera de la Historia. Entonces, ideólogos de esta razón como Sarmiento ven claramente que aquí en la Argentina la modernidad de occidente las representan las clases portuarias, las clases ilustradas, que se relacionan con los países que están a la vanguardia del desarrollo imperial, fundamentalmente Gran Bretaña y Francia. Con esta certeza de Sarmiento y de Mitre de que ellos encarnan la racionalidad de occidente, conceptualizan al resto del país como aquellos que no la encarnan. Y aquí es donde surge la contradicción que ha instrumentado el desarrollo del colonialismo. La contradicción entre la civilización y la barbarie. El colonialismo se presenta como la civilización. Allí donde entra el colonialismo entra el progreso, la cultura, la progresividad histórica (es decir, aquellos países que se relacionen con los países más desarrollados los van a seguir en un desarrollo que les va a permitir alcanzar a esos países desarrollados). Esta es la postulación de Sarmiento, Mitre y el puerto de Buenos Aires que dejan de lado por completo -conceptualizándolos como barbaros- a todo el resto del país y, tanto al interior mesopotámico como al interior mediterráneo, los arruina con el libre cambio que permite la entrada de las mercancías británicas. Todo esto entra en una crisis terminal y en este país lo que se hace, lo que se construye es una ciudad y no un país. Porque Buenos Aires se adueña de la Historia, y luego de la batalla de Pavón donde Urquiza se la entrega a Mitre, Mitre declara la guerra de policía a las provincias y aniquila al gauchaje federal que pudo haberle dado a la Historia argentina un sentido lateral como quería Alberdi –por ejemplo- que quería un liberalismo integracionista. En cambio el liberalismo fue exterminador y no hubo sentido lateral, hubo un solo sentido que fue el de la burguesía comercial de Buenos Aires y los sectores ganaderos y agrarios aliados a ella. 4 Las revoluciones en América Latina ¿Qué pasó en América Latina? Porque estuvimos viendo qué ocurrió en nuestro país. En la Argentina los sectores dominantes aceptaron acríticamente la modernidad capitalista creyendo que los llevaría al progreso. En todo el resto de América Latina ocurrió algo absolutamente similar. Todas las revoluciones que se hicieron en América Latina –y, por favor, les pido atención a esto porque es muy importante porque por muchos lados se dice algo distinto, incluso pensadores de izquierda o nacional-populares dicen lo mismo que los pensadores
  7. 7. 7 de la derecha tradicional-, los movimientos independentistas fueron para liberarse del poder monopólico monárquico español. Para todos los movimientos independentistas España era el atraso y había que derrotar a los godos para poder entrar en la corriente de la modernidad capitalista. Entonces, se realizan esas revoluciones que en realidad son una lucha para echar al conquistador español y para tener la libertad de comerciar con quien se quiera, sobre todo con Inglaterra. Por eso la causa de la revolución latinoamericana está tan apoyada por Inglaterra. Esto está hegemonizado por las oligarquías de cada país, por las burguesías mercantiles hambrientas de mercancías europeas para enriquecerse con su intermediación. De aquí que todo proyecto de unidad de América Latina haya fracasado por completo porque América Latina no buscó su unidad, buscó lo que se ha llamado su balcanización o su desunión porque todas esas oligarquías no querían unirse. Cada una quería hacer su propio negocio a partir de su propio país. Hubo quienes señalaron esto mostrando que era la sumisión a otro imperio. Salir del imperio español para entrar en el imperio británico. ¿Quiénes fueron? Bueno, podemos hablar del mismo Bolívar, hasta Mariátegui, José Martí, un pensador como Salvador Allende que en Chile expresa este deseo de independencia. Pensadores como Leopoldo Zea, el mexicano, que escribe un libro que se llama “Filosofía de la historia latinoamericana” o los filósofos de la llamada teoría de la dependencia en los años ’70 que son Ghunder Frank, Theotonio Dos Santos, Darcy Ribeiro, etc. Pero los que más hondamente vieron esta cuestión, creo que hay en Bolívar un intento temprano de buscar la unidad del continente latinoamericano. Y, mi teoría, que vamos a desarrollar más adelante porque más adelante vamos a desarrollar a todos estos pensadores: a Mariátegui, a Martí, la Revolución Mexicana… pero creo que en la reunión de Guayaquil Bolívar le debe haber dicho a San Martín algo de sus planes sobre la Gran Colombia. San Martín lo debe haber interpretado como la ambición desmedida de Bolívar para crear la Gran Colombia o la unidad latinoamericana y convertirse en el dictador de ese proyecto. Y, en todo caso, San Martín le habrá dicho que él no había venido a Latinoamérica para eso, que él había venido para liberarla del yugo monárquico español, que esa tarea estaba realizada y que él se despedía porque él había venido para eso. Se negó a entrar en las Guerras Civiles argentinas (1814-1880) (tarea que hizo Lavalle malamente) y parte habiendo cumplido la tarea que había venido a realizar. Las conclusiones que nosotros tenemos que sacar son que en toda América Latina - con distintos matices, a veces muy importantes- se da un mismo proceso de salir de la dominación española para entrar en relaciones económicas y culturales con el imperio británico, con Francia, es decir con la modernidad capitalista. América Latina advierte que el tren de la historia va por ese lado y que el atraso iba por España. Por eso hay que salir de España y entremos en este otro tren que es el del capitalismo progresivo que nos va a llevar a nuestro desarrollo. Gran error porque había dos trenes: un tren en el que iban los países imperiales que metieron a los países que se quisieron integrar en otro tren que llevó al atraso y a la frustración a los países latinoamericanos. De todos modos, la modernidad capitalista en estos momentos está en crisis en todo el planeta porque no ha podido resolver ninguno de los problemas que el marxismo había planteado, ante todo, la desigualdad. Si no resolvió la desigualdad es que no superó realmente al marxismo porque alguien supera algo cuando supera lo que el otro le había cuestionado. Entonces, no se lo ha superado porque lo que se le cuestionó al capitalismo, es decir su desigualdad flagrante, el capitalismo no la ha superado. La desigualdad cada vez crece más y nunca hubo más hambrientos en el mundo. Vamos a desarrollar todo esto, que es penoso pero es necesario, en las siguientes reuniones en que nos encontremos. Hasta luego. ENCUENTRO 3: LOS MOVIMIENTOS DE INDEPENDENCIA Sumario 1 El tren del “progreso” 2 Bartolomé de Las Casas y la refutación del colonialismo 3 La independencia de España y el papel de Inglaterra 4 Los proyectos de nación 1 El tren del “progreso” En el programa anterior habíamos visto que en la historia se postulaba un tren del “progreso” que estaba encarnado por las naciones metropolitanas y que todas las oligarquías de América Latina se separaron de España para subir a ese tren del progreso que encarnaban Gran Bretaña y Francia, pero sobre todo Gran Bretaña. Ahora, ese tren del progreso no existía, no había un solo tren. Había un tren para las naciones hiperdesarrolladas y las naciones hiperdesarrolladas metieron a todas las naciones periféricas en otro tren. ¿Por qué otro tren? Porque las condenaron a una economía unilateral, al monocultivo. Entonces cada país se sometió a un producto típico: Argentina al trigo, Bolivia al estaño, Chile al cobre, Centroamérica al azúcar. Y
  8. 8. 8 todo eso el imperio inglés lo hizo mantener y las oligarquías de América Latina lo hicieron con mucho gusto porque era muy fácil extraer lo que ya estaba, lo que ya se tenía. En cambio le resultaba muy difícil desarrollar una industria propia que era lo que tenía Inglaterra. Entonces Inglaterra se asume como taller del mundo: yo soy la industria, ustedes sean el monocultivo. Y es así como el desarrollo fue asimétrico por completo porque una industria siempre tiene un valor agregado que la hace valer mucho más que a las materias primas. Esto fue lo que determinó el subdesarrollo y el atraso de América Latina. Ahora bien, quiero dejar claro esto: no es que el capitalismo británico haya sido malvado y los de acá hayan sido ingenuos –o también malvados-. Es el capitalismo. El capitalismo es así. Si ustedes van a ver la película “Wall Street” van a ver que el protagonista dice: la codicia es buena porque la codicia es el alma de la economía. Entonces, no es una lucha de buenos y malos, es una lucha en la cual los intereses toman una determinada relación pero en esa relación de intereses América Latina terminó confinada al monocultivo y al atraso porque no pudo desarrollar una industria propia. Desearon fervorosamente salir de la órbita española porque deseaban entrar en la órbita del progreso histórico. “Hay progreso histórico si ustedes se unen a las potencias que encarnan ese progreso histórico”. Y España dejó de encarnarlo. España lo encarnó en la conquista de América pero fue una encarnación de un movimiento que despertó al sistema capitalista a través de una brutalidad enorme que fue llevada adelante con la espada y la justificación de lo evangélico. A esto, muy meritoriamente se opuso un clérigo español, Bartolomé de Las Casas, que se apiadó tremendamente de los indios masacrados por la conquista de América. Yo no quiero asustarlos, no quiero asustar a nadie, pero la conquista de América fue una masacre de los pueblos originarios. Yo diría que hubo por lo menos 40 millones de muertos en América Latina y fue el arrasamiento de los pueblos originarios de los cuales no quedó casi nada. Bartolomé de Las Casas nos deja su documentación y su palabra adolorida, dice: ¿con qué autoridad habéis hecho tan detestables guerras a estas gentes que estaban en sus tierras mansas y pacíficas? Clarísimo lo de Bartolomé: ¡¿con qué autoridad?! Esto la monarquía española lo diría claramente: porque nosotros somos occidente, porque nosotros somos los países de la civilización, por eso hemos venido acá y hemos hecho estas atrocidades Sr. Fraile Bartolomé de Las Casas, que usted está denunciando inútilmente porque la vamos a seguir haciendo. Lo cierto es que la siguieron haciendo y Bartolomé de Las Casas pasa a la historia como un testimoniante que fue sensible al horror de la masacre de los pueblos originarios, pero que no la pudo impedir. Porque mal puede impedir un buen fraile todo un proceso histórico que se basa en la masacre de esos pueblos para lograr la extracción del metálico, del oro que hay en esa tierra que se ha conquistado. 2 Bartolomé de Las Casas y la refutación del colonialismo Es notable lo que ocurre con Fray Bartolomé de Las Casas, porque si uno piensa en todos los clérigos que había en América Latina durante el proceso sanguinario de la conquista española lógicamente uno se pregunta por qué uno sólo tuvo un corazón sensible para decir: ¡Paren la matanza! Y largar frases como: “La matanza tiene como fin último, el oro y las riquezas”. Detengámonos en esta frase porque esta frase es extraordinaria. No la decimos nosotros porque queremos mostrar que hemos sido los buenos y los que hemos sido expoliados; lo dice Bartolomé de Las Casas que era español, que era cura, y dice: las matanzas tenían como fin llevarse el oro y las riquezas. Entraron los conquistadores como lobos, como tigres, como leones, cruelísimos, e impusieron días de hambre y de muerte a todos los indígenas. Para nosotros, Fray Bartolomé de Las Casas, y para todo el pensamiento anticolonialista, es un ejemplo excepcional. Porque todo aquello que el pensamiento de la derecha dice, que la conquista de América fue progresiva y que integró a América al progreso de la humanidad, lo que está diciendo un hombre de Dios -Fray Bartolomé de Las Casas- es: esto no integra nada a la humanidad, lo que se está produciendo aquí es una matanza inclemente que se genera para llevarse las riquezas de América al centro del mundo, a España. Y están buscando también los tesoros del Perú. (Los tesoros del Perú eran un mito a los cuales los conquistadores querían llegar porque se hablaba de una región en la cual estaba acumulado todo el oro de América Latina, de este continente) Ahora, es Bartolomé de Las Casas el que dice que este continente fue saqueado injustamente, injuriado, vejado en nombre de la codicia de la razón occidental, encarnada –en este caso- por los aventureros que fueron los conquistadores españoles. Tampoco queremos pelearnos con España, pero España tiene que asumir que esto fue así. Nosotros no podemos decir otra cosa. Hubo un genocidio para llevarse las riquezas de América Latina a la monarquía española que no supo mucho qué hacer con ellas porque terminaron desarrollando las industrias británicas. Porque, finalmente, a través de los piratas y los robos a los galeones fue Inglaterra la que terminó quedándose con las riquezas de América Latina. Esa conquista se trató de una guerra tiránica. En realidad, los conquistadores que llegaron fueron tiránicos y los curas que llegaron con ellos ayudaron muchísimo a ese genocidio. Esto se va a repetir, se repitió en la Argentina. Pero a ese genocidio el cura viene para evangelizar al indio. Si el indio no acepta la evangelización lo
  9. 9. 9 que no está aceptando es que el alma entre en él. Si el alma no entra en él, al no entrar el alma de Jesús, el conquistador lo puede matar sin ningún remordimiento de conciencia. Entonces, el pensamiento de de Las Casas está refutando la esencia del colonialismo porque la esencia del colonialismo, su bandera dice: con nosotros llega el progreso, llega la civilización, con nosotros América es incorporada al mundo. Y esto es lo que va a decir todo el pensamiento de la derecha: es una bendición, así entró América al mundo. La tierra americana pasa a ser del conquistador. El conquistador se queda con la tierra y mata a los pueblos originarios a los cuales pertenecía la tierra. Es frente a esta situación -que España establece con la conquista- que se rebelan las revoluciones latinoamericanas ya en el siglo XIX. ¿Contra qué se rebelan? Contra los descendientes de aquellos conquistadores que arrasaron con los pueblos originarios. Los que se van a rebelar son los criollos, los criollos que quieren salir de la órbita española para comerciar con las grandes potencias imperiales. Lo hacían a través del contrabando, lo venían haciendo, pero ahora si se hace esta revolución –que tiene como única finalidad echar al colonizador español y lograr una libertad de comercio y no estar sujetos al monopolio de comerciar sólo con Cádiz- podrán comerciar con todo el mundo. 3 La independencia de España y el papel de Inglaterra El pensamiento de José Carlos Mariátegui es muy preciso en señalar que las revoluciones de América Latina no fueron revoluciones en el sentido de cambiar el orden social imperante. Lo que cambiaron fue la burocracia española, a la burocracia española la echaron y pusieron a los criollos a gobernar estos territorios, pero no hubo un cambio en la tenencia de la tierra, por dar un ejemplo. Lo que hubo fue la expulsión de la burocracia hispánica para reemplazarla por los criollos que tomaban las riendas de su propio destino. Esto ocurrió en toda América Latina y permitió que estos territorios se entregaran al comercio libremente (porque antes Inglaterra lo hacía por contrabando). El 25 de mayo de 1810 en la Argentina, en el Río de la Plata habían anclados buques ingleses que festejaron la revolución con cañonazos. Sabían lo que hacían. Iban a entrar, ya no como guerreros como en las torpes invasiones inglesas en 1806-1807, sino que iban a entrar, sobre todo, a través del sistema bancario y a través de las mercancías. Es la lucidez de George Canning que va a decir: bueno, basta de torpezas. Nosotros no tenemos que ser guerreros en América Latina, no tenemos que ir a conquistar esos territorios, los podemos conquistar de otra manera. Los podemos conquistar con la economía. La economía del imperio ha sido el arma más poderosa que ha tenido el imperio de su lado para estos territorios. Estos territorios no son inocentes porque fueron sus clases más acomodadas las que aceptaron lo que Tulio Halperín Donghi –a quiennadie puede acusar de marxista, de izquierdista, o de pequeño idiota latinoamericano- llama “el pacto neocolonial” en su “Historia de América Latina”. Efectivamente, se estable un pacto neocolonial. ¿Cuál es el pacto neocolonial que se establece en América Latina? Inglaterra va a ser el taller del mundo, nos va a proveer de mercancías, de todo lo que nosotros necesitemos que sea elaborado a través de la industria. Y los países de América Latina van a tener que entregar en el intercambio con Inglaterra los productos de su tierra, los productos originarios de su territorio. Argentina entregó su trigo y su ganado. El azúcar fue fundamental en la zona del Caribe. Y hay una muy buena película que usted puede comprar ya inmediatamente o alquilar en su videoclub que es “Queimada” de Guillo Pontecorvo, película en la cual Marlon Brando hace a “Walker” –un agente inglés- que llega a esa isla y les dice: ustedes lo que tienen que hacer es liquidar a todos aquellos que se opongan al proyecto que los va a enriquecer. Y esos burgueses le preguntan: ¿cuál es el proyecto que nos va a enriquecer? Comerciar solamente con nosotros –dice el inglés. Vendernos el azúcar solamente a nosotros y nosotros les vamos a dar todo lo que necesiten. Les vamos a fabricar hasta las tacitas para tomar el té. Porque Inglaterra – esto lo había dicho ya Adam Smith en “La riqueza de las naciones”- tiene que funcionar como el taller del mundo y tiene que tener al mundo como su comprador, como su cliente. Y ese cliente, a la vez, tiene que entregarle a Inglaterra las materias primas para que el imperio pueda llevar adelante sus industrias. Lo que ocurrió con esto –y lo que va a ocurrir-es que una industria siempre tiene valor agregado mientras que un producto primario es primario justamente porque no tiene valor agregado, se lo entrega tal como se lo saca de la tierra. Por eso nuestras oligarquías latinoamericanas fueron infinitamente cómodas, fueron algo así como el amo hegeliano que –dice Hegel- “se evapora en el goce” mientras el esclavo es el que trabaja. Entonces entregaron los productos primarios de América Latina, e Inglaterra les entregó todo lo que necesitaban igual que en el sur de los Estados Unidos. El sur le entregaba algodón a Inglaterra y en el sur hasta los manteles eran hechos en Inglaterra. Esta relación profundamente desigual explota en el crack del ’29 y ahí es donde los países de América Latina se dan cuenta que tomaron un camino equivocado, que el tren de la modernidad no era para ellos.
  10. 10. 10 4 Los proyectos de nación El hecho de que los países de América Latina quedaran confinados a la producción de un solo producto, es decir al monocultivo, establecía una relación de profunda desigualdad entre América Latina y los centros metropolitanos de la economía. Entonces, se careció en América Latina de un proyecto nacional que integrara a los 21 países a través de economías regionales, autónomas, que produjeran auténticamente distintos productos que no fueran importados sino que sirvieran para el desarrollo interno de cada país. No hubo mercado interno. Y mercado interno tiene otro nombre, tiene el nombre de nación. Donde hay un mercado interno hay una nación. Donde hay una nación hay una patria. Donde hay una patria es necesario un Estado. Entonces, en toda América Latina lo que hubo fueron oligarquías que vivieron gozando de la abundancia fácil de los productos primarios, pero no construyeron un país. Construyeron centros urbanos de goce de esas oligarquías. Un país se podría haber construido con el desarrollo integral del país. Es decir, no sometiéndose a un único producto sino desarrollando todos aquellos que el país pudiera desarrollar con lo cual se habría podido crear el mercado interno, se habría podido dar trabajo, no habría sido “necesario” matar a tanta gente sino que se la habría integrado a una economía que podríamos llamar de integración. Pero para integrar económicamente a un país hace falta un mercado interno y una producción para ese mercado interno. Hubo quienes se opusieron siempre a esta fácil economía de mandar a Europa lo primero que tenemos. A ver, ¿qué crece aquí? Aquí crece maíz, mandamos maíz. Hay azúcar, mandamos azúcar. No, no, no. Hubo pensadores, hubo políticos que plantearon otra cosa. Por ejemplo, Salvador Allende nacionaliza el cobre. Esta es una medida fundamental que indignó a Nixon y a la CIA. Apenas Salvador Allende nacionaliza el cobre, Nixon, Kissinger, el diario El Tribuno (que fue uno de los principales diarios que colaboró en la caída de Allende), la ITT y la Pepsicola y el Chase Manhattan Bank dicen: este es un gobierno al que hay que tirarlo abajo. Porque cómo se atreve a nacionalizar el cobre. El cobre no es de Chile, el cobre es para entregarlo a los países que dominan el mercado mundial. Vemos que esto ha ocurrido en todas las épocas. Desde el comienzo la caída del gobierno de Allende es planeada por este tipo de medidas proteccionistas. Siempre se han enfrentado el proteccionismo y el librecambio. ¿Qué es el proteccionismo? El proteccionismo es decir: miren señores, no nos manden máquinas de coser porque la vamos a fabricar nosotros. Eso es proteccionismo económico, y nosotros fabricamos nuestras máquinas de coser en lugar de que nos las envíen los ingleses. Pero se eligió el liberalismo, y el liberalismo qué es: miren, mándennos sus máquinas de coser, estamos abiertos a todo lo que nos quieran mandar y nosotros les enviamos lo que ustedes quieran. ¿Ustedes quieren que seamos monocultivistas? Bueno, para eso somos libres, elegimos libremente ser monocultivistas y ustedes libremente mándennos todos los productos manufacturados que nosotros podríamos hacer si fuéramos proteccionistas, pero ¿cómo vamos a ser proteccionistas? Lo fue el Paraguay, pero porque tuvo un dictador, Francisco Solano López, y cerró el Paraguay. Claro, es cierto, en el Paraguay hubo astilleros, hubo un desarrollo capitalista profundo, independiente, autónomo, por eso tuvimos que arrasar al Paraguay con 600.000 paraguayos muertos (en la Guerra de la Triple Alianza). Y esas cosas hay que hacerlas en nombre del “progreso de la historia”. Incluso el mismísimo Marx va a decir: “¿qué importan los horrores, si los frutos son placeres? No mató a miles de seres de seres, Tamerlán en su reinado.” Con lo cual está diciendo no importa los costos humanos que impliquen la penetración imperialista en los países coloniales. Porque el mismo Marx apoya el desarrollo burgués porque dialécticamente, hegelianamente, cree que de ese desarrollo burgués va a surgir el proletariado industrial que va a llevar a estos países a la liberación. Pero aquí se equivocaba muy seriamente. En cambio, las oligarquías criollas no necesitaban de esa dialéctica. Las oligarquías criollas de todos los países de América Latina dijeron “librecambio”. Librecambio porque con el librecambio nosotros enviamos la materia prima e Inglaterra nos manda los productos manufacturados. En cambio un Estado proteccionista habría defendido la economía nacional y habría llevado a la economía nacional a fabricar autónomamente, internamente, aquellos productos que un mercado interno habría reclamado. Esto no se hizo y los países de América Latina se constituyeron en exterioridad, es decir, dándole la manija central al imperio y sometiéndose al únicoproducto que cada uno de ellos lograba producir. Así América Latina quedó condenada al atraso industrial y ese ha sido su destino tan oscuro en el aspecto económico. Por ende, fue un continente subalterno ante las grandes potencias. Vamos a desarrollar más estos temas, porque no son fáciles, pero lo vamos a hacer. Hasta luego.
  11. 11. 11 ENCUENTRO 4: SIMÓN BOLÍVAR Y LA UNIÓN LATINOAMERICANA Sumario 1 El Libertador 2 La interpretación de Karl Marx 3 La carta de Jamaica 4 El encuentro en Guayaquil 1 El Libertador Esta es la cuarta entrega de “Filosofía aquí y ahora”. También es el cuarto ciclo de “Filosofía aquí y ahora”. Todos estamos muy contentos de haber llegado hasta acá y pensamos llegar mucho más lejos. Nadie nos puede negar el optimismo. Este cuarto ciclo se llama “Filosofía y colonialismo”. Esta cuarta entrega está dedicada a Simón Bolívar. Una figura muy conocida, demasiado conocida, y como todas las figuras demasiado conocidas, demasiado desconocido también. Demasiado desconocido por las tantas interpretaciones que se han hecho sobre él. En realidad, las interpretaciones siempre caen vertiginosamente sobre los personajes famosos hasta que, finalmente, ya no se sabe cuál elegir. A Bolívar lo que nadie le niega es su condición de Libertador de América Latina del poder hegemónico monárquico español junto a José de San Martín y yo diría también junto al mariscal Antonio José de Sucre. Simón Bolívar nace en 1783 y muere en 1830. No es una vida muy dilatada pero es una vida llena de acontecimientos. Es muy interesante notar que Bolívar muere cuando Juan Manuel de Rosas llega al poder en la Argentina, llega a su primer momento. Juan Manuel de Rosas, una figura sobre la que en algún momento nos vamos a detener. ¿Cuál fue el gran proyecto por el que se lo conoce a Bolívar? A Bolívar se lo conoce por un gran proyecto. Es decir, uno dice Bolívar e inmediatamente resuenan cosas como “la unidad latinoamericana”, el continente que forma un solo bloque frente a todos los otros bloques que puedan enfrentarlo; y también las teorías opuestas, es que realmente Bolívar estaba detrás de eso y qué viabilidad tenía ese proyecto de la América Latina autónoma y unida. Luego es retomado por otros. El que fundamentalmente lo retoma en el siglo XIX es el llamado “Quijote de Los Andes” que es el caudillo catamarqueño Felipe Varela. Felipe Varela hablaba muchísimo de la unidad latinoamericana junto con el caudillo sanjuanino Juan Saá y junto –también- con el mariscal Francisco Solano López y las montoneras del interior mediterráneo. Ahora bien, algunos sospechan un poco de Bolívar. ¿Bolívar era totalmente bueno, generoso, abierto, deseaba lo mejor para América Latina o ese altísimo perfil que siempre cultivó –altísimo, el más alto perfil de todos los guerreros de América Latina (mucho más alto que el de San Martín, infinitamente más alto que el del Sucre)- habla de una gran ambición? ¿Esa gran ambición habla de elementos autoritarios en su carácter? Si hay elementos autoritarios en el carácter y en la formación de Bolívar entonces, ¿sus proyectos políticos de una América Latina unida implicaban que esa América Latina se uniera bajo una dictadura bolivariana? Esto no lo vamos a poder responder porque nada de esto se realizó, ni la dictadura bolivariana ni América Latina se unió ni se ha unido todavía aunque en esa tarea está. Hay muchos trabajos sobre Bolívar e incluso Bolívar es una bandera. Bolívar puede ser la bandera de la libertad, la bandera de la lucha contra el invasor extranjero, la bandera de la defensa de la tierra nacional que está bajo nuestros pies, la bandera del libertador bravío que conduce a los ejércitos para liberar estos territorios de los conquistadores colonialistas. Nosotros nos vamos a ocupar de Bolívar a través de un texto de Karl Marx que causa horror a los marxistas y creo que tienen razón en horrorizarse porque el texto es muy duro con Bolívar. En realidad no tienen razón en horrorizarse porque el texto es totalmente coherente de acuerdo a la visión que Marx tenía de los territorios que estaban fuera del centro del espíritu del occidente europeo. Así que vamos ya a ver qué decía Marx de Simón Bolívar. 2 La interpretación de Karl Marx El texto de Marx que ahora vamos a ver fue un texto muy poco conocido porque recién se lo conoce en 1934. Se lo conoce en la Unión Soviética. Los textos de Marx y Engels sobre el problema colonial no son los más afortunados de su obra. Creo que vale la pena recordar que Engels aplaudió la conquista norteamericana en México porque la idea era que los norteamericanos iban a llevar relaciones de producción más modernas a México de las cuales iba a surgir un proletariado vigoroso, industrial y revolucionario. En tanto que de la pereza mexicana –así lo dice Marx y Engels- no iba a surgir nada. Ahora bien, esto se extiende también a Bolívar y Marx no le ahorra nada, le dice que es un canalla, que es un cobarde, que no hubo nada peor que él en la historia, que fue brutal, que fue miserable. Pero, aparte de estos adjetivos que pudo haber evitado, Marx se lanza a contar la historia de Bolívar. Muchos marxistas nos van a
  12. 12. 12 decir: atención, Marx estaba mal documentado, no hay que tomar en serio ese trabajo porque estaba mal documentado -si bien se documentó en el British Museum donde también se documentó para “El Capital”, para el Bolívar estaba mal documentado-. Esto es un disparate porque es una estupidez decir que Marx era un hombre capaz de documentarse mal, más bien que conocía su trabajo y sabía cómo debía documentarse un escritor, un historiador y un filósofo cuando abordaba un tema. Entonces, comienza a hacer una historia de Bolívar que lo deja mal parado en todas las circunstancias. Dice: no adhiere a la revolución que estalla en Caracas. Viaja a Londres a comprar armas. También a gestionar distintos negocios. La relación Bolívar Inglaterra es constantemente puesta de manifiesto por Marx. Y lo peor que señala Marx –y además es absolutamente cierto, nadie lo deja de señalar- es que Bolívar tiene conflictos con el General Miranda, nada menos que Francisco de Miranda, a quien Bolívar traiciona y entrega. Es que Bolívar se estaba abriendo paso él para protagonizar él la revolución latinoamericana y no quería que viniera Miranda a birlarle ese privilegio y ese puesto. Se convierte en un jefe militar. Uno más, nunca se sabe. Pero nunca puede ser Bolívar uno más. Se transforma en un personaje muy importante en Venezuela –de una enorme personalidad- y comienza a llevar adelante campañas muy exitosas contra los españoles, acompañado siempre por Antonio José de Sucre que era un estratega militar genial. Así es como Bolívar entra en Caracas en agosto de 1813, 3 años después de la Revolución de Mayo en la Argentina. Y, directamente, se proclama Libertador de las provincias occidentales de Venezuela. Esto se lo reprocha Marx, esto que entre y se proclame inmediatamente dictador de Venezuela. Marx describe la entrada de Bolívar en Venezuela como una entrada apoteósica y la imagina como la entrada de un Napoleón. Creo que Marx ve en Bolívar a un Napoleón le petit que lo fastidia mucho y que él le va a bajar los humos a ese general al que tanto se intenta engrandecer. La que da Marx es, por supuesto, una visión eurocéntrica de un general festivo, porque describe a las tropas de Bolívar y al mismo Bolívar como muy entregados a los festejos y a la alegría y a lo dionisíaco y a la embriaguez de los éxitos que se van logrando. Esto, es cierto, es una mirada de un europeo sobre un continente americano que para los europeos siempre fue un continente lleno de vida, lleno de sangre, lleno de alcoholismo, lleno de desborde; hasta que el que hace el gran negocio con esto –y espero que nadie se ofenda- es Gabriel García Márquez cuando escribe “Cien años de soledad” e inventa el “realismo mágico” que es lo que los europeos quieren. ¿Qué quieren los europeos de América Latina? “Que los cerdos vuelen”, les encanta eso. Entonces el realismo mágico se impone durante años y los europeos compran eso. Después empiezan a comprar dictaduras, desaparecidos y todavía están en eso. ¿Por qué? Porque Europa todavía sigue considerando que ella es la racionalidad y América Latina es el desorden, la pasión, lo turbulento. 3 La carta de Jamaica En 1815 Bolívar ya intenta darle un marco orgánico a esta idea que tiene de la unidad latinoamericana. Para esto redacta una “carta de Jamaica” y esta “carta de Jamaica” justamente lo que debe dar son los lineamientos para la unidad latinoamericana y que –y esta es la gran sospecha de todos y la sorpresa casi unívoca- esa unidad latinoamericana Bolívar quiere que sea puesta a sus pies o al menos dirigida por él mismo como caudillo político y militar. Es decir, el asumiría un comando estratégico de la unidad latinoamericana. Ustedes observen a esta altura cómo las oligarquías criollas de todos los países de América Latina estarían mirando a Bolívar como una especie de loco que intentaba unir lo que no quería unirse de ninguna manera porque cada una de las oligarquías de los países de América Latina quería hacer sus propios negocios luego de lograda la independencia. En este sentido, quizás, lo que se puede decir del autoritarismo de Bolívar o que Bolívar era un dictador que quería ponerse al frente de la unidad latinoamericana sea un mal menor ante las oligarquías que querían balcanizar América Latina, desmigajar América Latina y negociar cada una con el imperio. Hay que pensar si un dictador tipo Bolívar, uniendo América Latina, podría haber funcionado. Yo creo que no porque lo que no le gustaba a Inglaterra en el siglo XIX, no caminaba. Sin embargo todavía en medio de estos planes, el poder español sigue vigente en América Latina y Bolívar, que nunca se llevó mal con Inglaterra –igual que Mariano Moreno nunca se llevó mal con Inglaterra, al contrario, en el Plan de operaciones que se le atribuye le piensa ceder a Inglaterra nada menos que la isla de Martín García— . Bolívar incorpora a su ejército a una legión británica que Marx elogia muy mal intencionadamente, porque ustedes observen: todas las acciones que hace Bolívar a partir de ese momento Marx se las atribuye a esta legión extranjera, británica, que Bolívar incorpora a sus tropas. Todo es mérito de ella. Bolívar, a su vez, en la puerta de su tienda pareciera darle la razón a Marx porque pone a dos soldados ingleses para custodiarlo. “Dime a quien pones para que cuide tu vida y te diré en quién confías, en la eficacia de quién confías”, pareciera que Bolívar nos está diciendo yo confío mi vida a la eficacia de dos soldados británicos antes que a la eficacia de dos soldados latinoamericanos. Marx señala que Bolívar se convierte en Presidente, Libertador de Colombia, Protector y Dictador de Perú y Padrino de Bolivia. O sea, son unos cuantos cargos como para que lo desempeñe una sola persona. Pero Bolívar se creía algo mucho más que una sola persona. Bolívar se creía Bolívar. Podríamos decir de Bolívar lo siguiente:
  13. 13. 13 Bolívar, antes de ser Bolívar, ya se creía Bolívar. Entonces, esta ambición y esta seguridad que tiene en sí mismo lo lleva a ponerse al frente de estos proyectos tan tremendamente ambiciosos. En 1824, finalmente, ocurre un hecho glorioso para América Latina que es la Batalla de Ayacucho en la que colaboran muchos jefes del ejército libertador argentino y que la gana Antonio José de Sucre venciendo definitivamente al poder español en América Latina. Yo creo sinceramente que Sucre era muy superior como estratega militar a Bolívar, lo que pasa es que era un hombre de muy bajo perfil, de gran humildad y que simplemente quería cumplir con la tarea para la cual estaba capacitado. Es decir, derrotar a los españoles porque sabía más que ellos acerca del arte de la guerra. Entonces ahí es donde Sucre derrota a los españoles en 1824. 4 El encuentro en Guayaquil El 26 de julio de 1822 hay un encuentro que es “el encuentro de los encuentros del siglo XIX”. Hay varios encuentros que han pasado a la historia. No todos los encuentros pasan a la historia. Yo me encontré con mucha gente y la verdad creo que ninguno pasó a la historia. Pero si se encuentran Bolívar y San Martín en Guayaquil -bueno Guayaquil ha pasado a ser como el misterio de la historia de América Latina-, se encuentran los dos gigantes y qué es lo que ocurre; ocurre lo siguiente: los dos gigantes eran muy distintos, San Martín tenía una estatura apreciable, Bolívar era más bien tirando a bajo, y la ambición de Bolívar iba mucho más allá de la liberación del monopolio español sobre América Latina. La de San Martín creo que no, creo que no porque acá es el momento de conjeturar. Yo no estuve en la reunión de Guayaquil y ninguno estuvo así que todos los que hablen no hacen más que conjeturar. Pero ¿qué es lo que pasa después de la reunión de Guayaquil? Lo que pasa después de la reunión de Guayaquil que arbitrariamente le da el triunfo a Bolívar es que San Martín se retira. En realidad, San Martín se retira porque da por terminada la batalla contra el conquistador colonialista español. Entonces, su tarea ha terminado y se va. Bolívar seguramente le habrá contado en esa entrevista a San Martín los planes de la América Latina unida, los planes de unificar todo el territorio americano, seguramente bajo su conducción, o en todo caso le habrá propuesto compartir la conducción cosa que a San Martín le habrá importado un pito porque San Martín no tenía ambiciones de gobierno, era un militar estrictamente, un estricto militar que vino a realizar una tarea militar y la realizó brillantemente y se va. Bolívar se queda y el encuentro de Guayaquil creo que sería el siguiente: San Martín le habrá dicho a Bolívar que él no creía que sería posible, ni siquiera conveniente, ese proyecto de una unidad latinoamericana. Se lo habrá dicho porque veía que el único capaz de llevarla a cabo era Simón Bolívar. Y si el único capaz de llevarla a cabo era Simón Bolívar, el único capaz de ponerse al frente de la empresa era Simón Bolívar. En consecuencia San Martín se va a su retiro europeo y el ejército libertador retorna y Bolívar continúa con sus emprendimientos geopolíticos. Lavalle somete al ejército libertador como policía interna dentro de la política nacional argentina al utilizar nada menos que a ese ejército para derrocar a Dorrego y fusilarlo. Lavalle es el San Martín que San Martín no quiso ser. Lavalle es el San Martín que San Martín se negó a ser. Un militar no es un policía –le habrá dicho San Martín. Mi tarea como militar fue echar de América Latina al imperio español. No tengo nada más que hacer aquí y jamás desenvainaré mi espada en luchas fratricidas. Sin embargo, ¡ojo!, desenvainó su espada otra vez cuando –insólito hecho- Juan Manuel de Rosas, en la batalla de la Vuelta de Obligado, sorprende a los ingleses ofreciéndole una resistencia denodada y ejemplarmente patriótica, San Martín le envía al Restaurador de las Leyes “el sable que me acompañó durante toda la conquista de Los Andes contra los españoles”. ¡Qué actitud excepcional! Qué reconocimiento enorme hacia Rosas. Otra vez la teoría de que San Martín estaba mal informado, etc. No, no, no. San Martín no estaba mal informado. Le mandó el sable a Rosas porque vio en Rosas -en mil ochocientos cuarenta y pico- una nueva encarnación de la lucha libertaria que él había llevado en sus años jóvenes. En cuanto a Bolívar siguió desarrollando sus buenas relaciones con Inglaterra sobre todo a través de tratados de comercio. Ahora, la idea de la unidad de América Latina no se llevó a cabo nunca, muy sencillamente por la siguiente razón: cuando hay un imperio tan poderoso como el imperio británico en el siglo XIX, no le conviene tener en frente a un bloque de poder como hubiera sido una América Latina unida económica, social, política y bélicamente. En consecuencia, Inglaterra, apoyada en las oligarquías locales, desmembró América Latina. Esa unidad está siendo hoy retomada pero también con enormes luchas internas. Porque el llamado populismo latinoamericano, tan denostado por todos los civilizados del neoliberalismo, está visto como una nueva restauración de la unidad de América Latina.
  14. 14. 14 ENCUENTRO 5: EL PENSAMIENTO DE JOSÉ MARTÍ Sumario 1 Un hombre de acción y de letras 2 La tierra y la patria 3 Morir de cara al sol 4 La poesía de José Martí 1 Un hombre de acción y de letras Esto es Filosofía aquí y ahora. Es nuestro quinto encuentro en el cuarto ciclo, y este quinto encuentro va a estar dedicado a José Martí. José Martí es un hombre complejísimo y completísimo: es poeta, prosista, revolucionario, hombre de acción y hombre de letras. José Martí es una de las personalidades más grandes de América Latina, es un hombre que ha escrito muchísimos libros porque también escribió muchísima prosa periodística ya que viajó mucho y en Estados Unidos y en Europa escribió tal como escribe un intelectual comprometido: escribe mucho. Porque quiere dar su testimonio y como quiere dar su testimonio la compulsión a escribir es muy grande, porque el dar su testimonio a veces lo lleva a la desesperación. A la desesperación de dar su testimonio y que las cosas no cambien. Escribió muchísimos tomos y siempre con una prosa brillante y ejemplar. Cuba y Puerto Rico son las dos últimas colonias americanas que salen de la órbita del imperio español. Su situación actual es totalmente diferenciada y lo ha sido sobre todo a partir de enero de 1959, el triunfo de la revolución cubana; porque en tanto Cuba hace una revolución que rompe con Estados Unidos, Puerto Rico es un Estado Libre Asociado de Estados Unidos. Vamos a concentrarnos entonces en Martí. Martí es un cubano que lucha –como luchó Bolívar, como luchó San Martín, como luchó Lavalle, como luchó Dorrego, como luchó Sucre- contra el dominio español todavía en este último refugio que conserva. También la lucha de Martí es la lucha contra el imperio norteamericano porque ya a esta altura de las cosas lo que Martí ve es que España no significa nada, su debilidad es muy marcada y muy visible, y cuando la debilidad de algo es muy visible significa que es mucho más que una debilidad. Entonces, Martí decide enfocar sus “cañones literarios” –digamos- contra el imperio del norte. Martí siempre escribió en la prensa de todos los países de América Latina, escribió mucho en la Argentina, escribió mucho en el diario “La Nación”, escribió mucho en otros diarios de Chile, de Colombia y, su prosa periodística no es inferior a lo que podríamos llamar su prosa literaria. Ahora hay un ejemplo brillante para que nosotros veamos la influencia de José Martí en la historia de Cuba. Ustedes observen hasta qué punto un intelectual puede ser decisivo en la praxis política por la liberación de su país. Cuando Fidel Castro produce una gran operación (El asalto al Moncada) donde agrede a las tropas del brutal Fulgencio Batista, cuando lo arrestan, cuando lo interrogan le preguntan: digamos, ¿quién es el ideólogo de su movimiento? Y Castro dice: ¿cómo quién es el ideólogo de mi movimiento? José Martí. Lo cual llama poderosamente la atención de sus enemigos pero es realmente un monumento a Martí. Martí tuvo un maestro que era Mendive, que era también un hombre comprometido, de garra, que sabía que no estaba de paso por este mundo. Que estaba en este mundo para interesarse por causas trascendentes que hicieran la libertad del hombre, que hicieran más libre la condición humana, que hicieran mejor, que siempre se podría hacer mejor. En 1868 hay una guerra entre Cuba y España, Martí es muy jovencito, tiene 15 años y ya adhiere a esa guerra. Porque su maestro Mendive le había dicho o lo había adiestrado en la enseñanza como para que el joven se diera cuenta que ahí donde se juegan los destinos de la patria él tenía obligatoriamente que estar. 2 La tierra y la patria Como todo intelectual comprometido que se precie, José Martí comienza en 1869 a editar una revista a partir de la cual va a poder difundir sus ideas que son las ideas libertarias de un cubano que quiere que su país sea libre del yugo español que losomete. Escribe un poema que se llama “Abdala” y en ese poema hay una frase muy poderosa en la cual el joven Abdala le explica a su madre qué es defender a la patria, porque va a defender a la patria. Y para defender a la patria tiene que explicarle a su madre qué es la patria. Entonces, el joven Abdala dice un texto –a través de la pluma de Martí- que es muy conocido, que es virulento, fuerte y que tenemos que decir: el amor, madre, a la patria, no es el amor ridículo a la tierra y a la hierba que pisan nuestras plantas; es el odio invencible a quien la oprime, es el rencor eterno a quien la ataca. Bueno, esto es muy interesante, esto es para hacerse una panzada porque, digamos, durante estos días hay un constante protagonismo de la “Sociedad Rural Argentina” como pocas veces lo hubo y esta gente de la Sociedad Rural se considera la propietaria de la tierra (habría que hacer algo muy interesante: que los que no tienen contrato de compra-venta desde el 1900 para atrás tienen que devolver la tierra porque se la robaron. Se la robaron. Era tal el robo que le decían: bueno m’ijo, súbase a esta caballo y cabalgue hasta que reviente. Cuando lo reviente toda esa tierra es suya. Así se distribuyó la tierra en la Argentina. A partir del 1900 se hicieron los contratos).
  15. 15. 15 Martí es muy lúcido en no confundir la tierra con la patria. La patria no es la tierra, la tierra es la que pisan nuestros pies. La patria es algo que está dentro de nuestros sentimientos, que está en el odio a quien la ataca, que está en la furia de quien quiere ultrajarla. La patria es –para Martí- un compromiso que él asume con Cuba en el cual está dispuesto a dar su vida por ese compromiso que asume por la liberación de su patria. Así es como es encarcelado y es enviado a España y en España escribe un “Alegato contra las prisiones en Cuba”. Estudia mucho en España, estudia Filosofía y Letras, escribe mucho en distintos diarios y finalmente se va de España y llega a Estados Unidos. Estados Unidos lo deslumbra inicialmente -casi podríamos decir que al que no lo deslumbre no es un ser muy sensible, o está demasiado lleno de odio ideológico que le impide una visión. Estados Unidos es un país deslumbrante. Ahora, que estemos en contra de sus políticas, es otro asunto-. Martí queda deslumbrado por los Estados Unidos pero descubre los defectos del capitalismo. Advierte que este capitalismo norteamericano va a ser un capitalismo imperialista, es decir “expansionista”. Un capitalismo que va a salir del territorio donde está asentado en busca de otros territorios. A esto se le llama “colonialismo” y esa búsqueda de otros territorios va a ser la apropiación de América Latina. José Martí es el primero que señala que Estados Unidos tiene un enorme interés de apropiarse de América Latina. No obstante, Estados Unidos no va a ser una política de este tipo y si bien el presidente Monroe va a decir la famosa frase: “América para los americanos”, en realidad se está refiriendo a “todos los americanos”. Es cierto, la traducción que se hace es que el presidente Monroe dice: “América para los americanos del norte”, y efectivamente así ha sido, la penetración norteamericana en América Latina se ha dado no de un modo guerrero, sino fundamentalmente financiero, cultural, económico, político. 3 Morir de cara al sol Martí no dura mucho tiempo vivo en esta guerra. En realidad estaba tan poco dotado para las guerras que en ninguna va a durar demasiado. Además, quería luchar como un soldado con tremenda experiencia. Pese a que le dicen: mire, don José, nosotros necesitamos su cabeza, necesitamos su pluma, necesitamos su pensamiento, no se arriesgue, tenemos mucha gente para ir al frente y luchar con los fusiles. Martí va al frente y muere en el campo de batalla. Ahora, él siempre había dicho –y esto también es muy de un intelectual- que quería morir de cara al sol. Quería morir de cara al sol. Esto de “morir de cara al sol” es una frase de los grandes guerreros de la historia. No quiero morir en una cama, quiero morir embistiendo, quiero morir en una batalla, quiero morir heroicamente. En general, si alguien me lo pregunta a mí yo quiero morir en una cama, un buen lugar, atendido, etc. etc. Pero Martí era un hombre bravo y quería hacerlo y exige morir de cara al sol. “Yo quiero salir del mundo /por la puerta natural / en un carro de hojas verdes / a morir me han de llevar. No me pongan en el oscuro / a morir como un traidor / y soy bueno, y como bueno / moriré de cara al sol.” Claro, si uno escribe un poema justificando así por qué quiere morir de cara al sol, como no darle la razón, que muera de cara al sol. El caso es que sí, murió de cara al sol, murió embistiendo contra las tropas del imperio español. Estados Unidos –entre tanto- conquista el Oeste. Estados Unidos llega tarde al reparto imperialista del mundo porque pasa largo tiempo tratando de conquistar su propio territorio. Esta es la conquista del Oeste que es un hecho muy sangriento en el cual los soldados del Ejército de la Unión masacran a todos los pueblos originarios o los confinan en reservas que tienen para ellos. Esta empresa de Estados Unidos es la que posibilita que los colonos ocupen ese territorio y ese territorio forma parte entonces del mercado interno de la burguesía industrial capitalista del Norte. Lo que se teme es que Estados Unidos se arroje sobre América Latina. Yo estuve en Cuba a fines de 1996 y tuve el gran placer de hablar con Roberto Fernández Retamar que ha sido la gran figura intelectual de la revolución cubana y llegué a su casa –humilde casa- a la tardecita. Era la hora del crepúsculo y había muy poca capacidad eléctrica en ese momento en la isla de Cuba. Fernández Retamar entonces, sin decir nada, trajo unas velas y comimos algo ahí, a la luz de las velas. En la biblioteca había 26, 27 tomos de José Martí. Entonces, llegamos en un momento a hablar de las mujeres de José Martí y yo le pregunté: ¿era mujeriego? Y me dijo: mira –no lo voy a imitar a Fernández Retamar porque es inimitable- no era de caminar mucho. Si había escrito todo eso, no le había quedado mucho tiempo para lo demás. Martí es un ejemplo para América Latina. Es un verdadero ejemplo para América Latina, sus poemas y sus versos sencillos son hermosísimos y son los que dan contenido a esa canción que todos conocen y que es “Guantanamera”: “Yo soy un hombre sencillo / de donde crece la palma / y antes de morirme quiero / echar mis versos del alma.” 4 La poesía de José Martí La poesía de José Martí ha recibido elogios unánimes, elogios universales. Él tiene unos versos sencillos y otros –vamos a decirles no tan sencillos- son más complejos y que, como buen intelectual, eran los que él admiraba más y seguramente eran aquellos por los cuales él quería que lo recordaran. Sin embargo se lo recuerda por
  16. 16. 16 todo, por sus brillantes notas periodísticas, por sus versos sencillos, y por los otros con endecasílabos laboriosos. Los versos sencillos, recién dije uno de ellos, los de la canción “Guantanamera”, y hay otro muy célebre -que se contradice con la idea de patria que habíamos visto en el poema que le cuenta a la madre (“Abdala”)- que es el de la rosa blanca: “Cultivo una rosa blanca / en julio como en enero / para el amigo sincero / que me da su mano franca. Y para el cruel que me arranca el corazón en que vivo / cardo ni ortiga cultivo / cultivo la rosa blanca”. Es decir el juego del poema es que para ambos cultiva una rosa blanca, es un poema pacifista: cultivo una rosa blanca para mi enemigo y para mi amigo. El otro, al plantear la defensa a ultranza de la patria, era más agresivo. La patria es odio invencible a quien la agrede. Hay textos circunstanciales de Martí de una enorme riqueza. Si ustedes quieren pueden consultar el “Diccionario de autores latinoamericanos” de César Aira, que es una muy buena obra, en la cual le dedica una entrada importante a José Martí con elogios que Aira no suele regalar a nadie. Ahora, en cuanto a la concepción que tiene Martí de la herencia de los pueblos originarios es la de un latinoamericano. Esos pueblos originarios son nuestras raíces, han sido aniquilados por la codicia, por la ambición, han sido ultrajados. Llamamos pueblos originarios a aquellos pueblos indígenas que el conquistador español arrasó en la conquista. Martí no era un socialista, no tenía una clara idea del socialismo, pero sí podría ser considerado como un nacionalista popular revolucionario, que en ese momento era todo lo revolucionario que se podía ser. Porque si en política hay que dar dos pasos, lo aconsejable es no dar ni tres ni uno: dar dos. Es tan reaccionario dar tres, como dar uno. Martí pasa a la historia como un escritor que lucha por la libertad, un escritor ejemplar que une su prosa con la carnalidad de su tierra, con la carnalidad de sus propios ideales, que muere muy joven y que sus propios maestros –o quienes debieron ser sus maestros, como Marx, por ejemplo- hubieran apoyado la invasión norteamericana a México y seguramente a Cuba (dentro del esquema dialéctico por el cual donde la burguesía se instala, se instala el progreso). Finalmente Cuba hizo su revolución pero la hizo sin proletariado industrial con lo cual vemos que esos esquemas de Marx y Engels –es cierto, ellos empezaron a renegar tibiamente de ellos al final de sus vidas- no eran necesarios para los países de América Latina. Cuba hace su revolución con su campesinado, y esto es muy importante también para la discusión con la “teoría del foco” y con las guerrillas de América Latina. Cuba contó con el campesinado cubano, no fue el foco de nada el que venció en la revolución. Venció una vanguardia que supo ser la expresión de un pueblo porque estaba unida a ese pueblo. Esto es teóricamente fundamental. Martí queda así, en nuestros corazones, como el ejemplo del intelectual que no solamente escribe sino que escribe para algo, escribe para una causa social. No es necesario que todos los intelectuales escriban para una causa social, pero sí es deseable que todos sientan la causa de la libertad como la causa primera que permite escribir una literatura libre. No hay literatura libre sin una tierra libre. Y esto Martí lo entendió mejor que nadie. Hasta la próxima. ENCUENTRO 6: LA REVOLUCIÓN MEXICANA Sumario 1 Tierra y libertad 2 La rebelión y la afirmación de sí 3 Pensamiento y praxis 4 Revolución y después 1 Tierra y libertad Este es el encuentro número 6 de “Filosofía aquí y ahora”. Es el ciclo número 4 de “Filosofía aquí y ahora” y este ciclo está dedicado a “América Latina, Filosofía y Colonialismo”. Hoy nos vamos a ocupar de un hecho muy complejo, muy sobre-determinado, muy difícil, con muchos personajes, con muchos muertos, con muchos tiros, con muchos cañonazos, etc. etc.: La Revolución Mexicana (1910). ¿Qué es una revolución? Porque si vamos a hablar de la Revolución Mexicana tenemos que aclarar qué es una revolución. Una revolución, ante todo, no es una reforma. ¿Cuál es la diferencia entre reforma y revolución? ¿Qué es un reformista? Un reformista es un tipo que quiere cambiar de un determinado sistema algunos de sus aspectos. ¿Qué es un revolucionario? Un revolucionario es alguien que quiere cambiar la totalidad del sistema. Esa es la diferencia. Digamos que el cambio de la particularidad corresponde al reformista, el cambio de la totalidad corresponde al revolucionario. La Revolución Mexicana se propuso cambiar la totalidad de las relaciones de poder en México, eso se propusieron sus líderes, eso se propuso el pueblo que acompañó a esos líderes: cambiar el régimen de
  17. 17. 17 propiedad de la tierra que estaba –como siempre, y como sigue estando- en manos de los grandes terratenientes. La Revolución Mexicana entonces tiene la característica especialísima y en algunos casos emocionante de ser una revolución indígena y campesina. O sea que en México los indígenas, los pueblos originarios, tienen un protagonismo fundamental en la Revolución Mexicana. Estos indígenas, estos restos de los pueblos originarios que habían sobrevivido a la masacre impiadosa de la colonización española, tenían presencia en México. Y como tenían presencia en México habían pasado de la masacre española y de la esclavización española a la esclavización de los terratenientes mexicanos. Triste destino de los pueblos originarios en general en América Latina. México al hacer su revolución se aleja de los Estados Unidos. Estados Unidos se sorprende, qué pasa el México, los mexicanos están haciendo una revolución –dice. Bueno, por supuesto, se están alejando de nosotros. Qué quiere decir que están haciendo una revolución. Quiere decir que se están afirmando a sí mismos. Quiere decir que están diciendo nosotros queremos ser lo que somos, nosotros queremos ser independientes, autónomos, queremos ser propietarios de nuestras tierras, queremos ser mexicanos y queremos que México sea una república libre que no tenga dueños de ningún tipo, ni internos ni externos. La Revolución Mexicana empieza en 1910. El proyecto inicial de la Revolución Mexicana es derrocar a un viejo tirano llamado Porfirio Díaz, hombre terrible, que llevaba 34 años gobernando en México y a su régimen se le decía el “porfiriato”. La consigna del porfiriato era la de “paz y progreso”. Es una consigna para los poderosos porque, en realidad, qué se le puede asegurar a los poderosos más que la paz y el progreso. ¿Por qué? ¿Qué necesita el Capital? Paz. ¿Qué dice el Capital que trae cuando invierte en los países en que invierte? Progreso. Entonces, ¿qué le necesita garantizar un país a los inversores extranjeros? Paz y progreso, muy bien. Por el otro lado están los sometidos: están los pueblos originarios y están los campesinos mexicanos. ¿Qué van a pedir ellos? Piden “tierra y libertad”. Ésta es la consigna de los indios y de los campesinos: queremos la tierra porque la tierra es nuestra, no es de los terratenientes. Los terratenientes se apropiaron de la tierra. La tierra es de los pueblos originarios y debe pertenecer a los campesinos porque ellos son los que la trabajan, los que sufren con ella. En consecuencia lo que pedimos es tierra y libertad porque la posesión de la tierra va a ser la expresión de nuestra libertad. Eso dicen los indios y los campesinos. 2 La rebelión y la afirmación de sí Pero hay que levantarse en armas contra el régimen de Porfirio Díaz porque Porfirio Díaz tenía mucho poder, tenía muchos soldados y tenía muchas armas. Entonces, es Francisco Madero el que se levanta en armas contra Porfirio Díaz. Ahí está entonces Francisco Madero acosando al porfiriato a través de la lucha armada. El porfiriato pierde esta batalla, Francisco Madero derrota a Porfirio Díaz y al derrotarlo qué es lo que hace; bueno, lo que hacen todos los triunfadores, asumen el poder, asume la presidencia. O sea que ahora lo tenemos dentro de la Revolución Mexicana a Francisco Madero como presidente. Esto no gusta a los campesinos porque no les gusta Madero, un hombre más unido al poder burgués terrateniente –y a sí mismo, guarda, que esa es una tendencia muy grande en los líderes- que a los verdaderos intereses populares. Entonces, en la localidad de Morelos, se levanta en armas un gran caudillo popular, uno de los más grandes caudillos populares que dio América Latina: Emiliano Zapata. Zapata se levanta contra Francisco Madero y a Zapata lo siguen los campesinos. Pero, hay inmediatamente una contra-revolución armada por el poder para sofocar este peligrosísimo levantamiento popular de Zapata. La contra-revolución la encabeza un tipo muy sanguinario que se llama Victorino Huerta. Esta es toda la complejidad de la Revolución Mexicana, porque además todos son bravísimos. Huerta da un golpe contra Madero y se adueña del poder y ahí podríamos decir que empieza la Revolución Mexicana que va a tener dos líderes fundamentales: - el que hemos nombrado- Emiliano Zapata, y el otro, el mítico líder de la Revolución Mexicana, Pancho Villa. Tanto Pancho Villa como Emiliano Zapata son los dos grandes líderes de la Revolución Mexicana. Aparece también, junto a Huerta, Carranza, que es otro personaje que está con él, tan brutal, tan sanguinario y tan contra-revolucionario como Huerta. Entonces Zapata y Pancho Villa llaman a la lucha contra Huerta y Carranza. Acá sí estamos en plena revolución. Volvamos a preguntarnos entonces qué actitud humana implica una revolución campesina e indígena. ¿Qué es una revolución? Una revolución es una falta de respeto al poder. Una revolución es, por parte de los sometidos, la aparición de una conciencia crítica que le permite a los sometidos decirles No a aquellos que los someten. La libertad del hombre consiste en este No. Cuando el hombre está sometido, encadenado, sometido a ser casi una cosa, toma una conciencia crítica de su situación y dice No. No señores, esto es injusto. No señores, yo no acepto esto. No señores, yo me levanto contra este orden. No señores, yo hago una revolución. Hay otras interpretaciones de esto, muy modernas, que parten de Nietzsche, como por ejemplo las que están en Gilles Deleuze. Si ustedes leen a Gilles Deleuze, si tienen ganas de leer a Gilles Deleuze, por ejemplo “Mil mesetas” que es un libro recomendable, “Esquizofrenia y capitalismo”, etc. etc. Deleuze parte de Nietzsche y
  18. 18. 18 niega la negación porque dice: hay que partir del Sí. Hay que partir de la afirmación de sí mismo, ante todo, el que va a negar tiene que afirmarse a sí mismo. Pero lo que yo le critico a Deleuze y a Nietzsche, o lo que Deleuze no quiere ver en Nietzsche, es que para Nietzsche la afirmación de sí es la de los aristócratas. ¿Quiénes son los que parten de la afirmación de sí? Los aristócratas, los que nunca dudan de sí mismos. Nietzsche decía que los aristócratas griegos decían: “nosotros los veraces”. ¿Por qué decían “nosotros los veraces”? Porque decían: lo que nosotros decimos es la verdad. En consecuencia partían del sí, de la afirmación de sí mismos. Lo que no entiende Gilles Deleuze –aunque sea francés y se haya leído reverencialmente en la Argentina- es que el No y el Sí se dan juntos. Cuando yo le digo No al opresor, estoy diciendo Sí a mi libertad. Y si esto no se entiende señores, a rajar de la Filosofía, porque este doble movimiento es fundamental para entender el movimiento filosófico. El pensamiento filosófico se caracteriza por entender lo complejo, y lo complejo es que un sometido cuando le dice No al opresor se está diciendo Sí a sí mismo, se está descubriendo a sí mismo, se está asumiendo a sí mismo. ¿Por qué? Porque le dice No a la opresión, le dice Sí a su propia libertad. 3 Pensamiento y praxis El levantamiento zapatista es multitudinario. Al ser multitudinario Zapata logra tener toda una zona de México bajo su dominio revolucionario. Al tenerla bajo su dominio revolucionario lo que comienza a tomar son medida revolucionarias. Crea entonces Juntas Revolucionarias y Comisiones Agrarias encargadas del nuevo reparto de las tierras. Se sancionan entonces las nuevas leyes agrarias y se ocupan las tierras de los terratenientes. Esto es una revolución. Es decir, la propiedad privada es inalienable, es intocable para el capitalismo, es sagrada. En Hegel la propiedad privada es la objetivación de la libertad. Entonces imaginen ustedes el insulto al propietario privado y a la objetivación de su libertad que indios y campesinos le ocupen sus tierras. Pero esas tierras son ocupadas y hay confiscación de esas tierras y hay reparto de esas tierras entre los pobres. La tierra para los pobres. Aquí hay filosofía, aquí hay pensamiento latinoamericano. Todo esto es pensamiento latinoamericano. Quizás el pensamiento latinoamericano tenga la característica de que se ha desarrollado a través de la praxis, a través de la acción y no tanto a través de una literatura escrita. Estas leyes agrarias del zapatismo son ideas, aquí hay ideas. Aquí quizás hay una realización de ideas de cierto marxismo del siglo XIX que se encarnan en las leyes zapatistas, por ejemplo: “la tierra es para el campesino que la trabaja”. Ésta es una convicción profunda del zapatismo. Zapata, a su vez, crea un plan. El plan llamado “Plan de Ayala” (1911) –ustedes observen que también se escriben las ideas-. El “Plan de Ayala” no está en el aire, está escrito y constituye un hecho histórico en el pensamiento latinoamericano. Este “Plan de Ayala” además está respaldado por la acción militante de campesinos y de indios y constituye fundamentalmente el proyecto de restituir las tierras y las aguas a los pobres, a los que la trabajan, a los indios, a los campesinos, a las comunidades originarias que han sido arrasadas desde 1492, aciago día en que Colón puso sus pies en América Latina. Estas leyes del zapatismo hacen pensar que hay un pensamiento latinoamericano, evidencian que hay un pensamiento latinoamericano. Y que este pensamiento en México, en la Revolución Mexicana, se ha dado en la acción porque está sostenido por ejércitos revolucionarios. Ustedes observen que es un pensamiento sostenido por la praxis lo cual nos hace acordar mucho a “La Comuna de París” de 1871 que fue aplastada por Thiers (francés) y por la Prusia de Bismarck, que suspendieron la guerra entre ellos para aplastar a la Comuna de París. Volvemos a México, ¿qué hacen los hacendados? Los hacendados no se quedan cruzados de brazos, los hacendados inmediatamente arman guardias, guardias armadas, o sea escuadrones de la muerte. Estos escuadrones de la muerte tienen por misión ir recorriendo los campos e ir matando a todos los campesinos e indios que encuentren. Se desata una terrible guerra civil con matanzas de los dos lados. No hay piedad de ninguno de los dos lados. No hay ni uno solo de los dos lados que no hayan cometido atrocidades en la Revolución Mexicana. Así Zapata cae muerto en 1919, se quedan sin su líder con todo lo que implica quedarse sin un líder como Zapata. Esto es para las masas como quedarse a la deriva. Y en 1923 es asesinado en Parral Pancho Villa. Estas dos muertes, la de Pancho Villa y la de Zapata, expresan por supuesto la declinación del ímpetu revolucionario de los mexicanos. Esto también debe hacernos entender que en determinado momento las masas ponen su fe en determinados líderes porque estos líderes saben representarlas y pelean junto a ellas y arriesgan su vida junto a ellas y mueren junto a ellas como Pancho Villa y Emiliano Zapata. Ejemplos de líderes revolucionarios que dieron su vida y murieron junto a los que representaban. 4 Revolución y después Hay un lema que dicen todos los mexicanos y lo dicen con mucho dolor: “Hay pobre México, tan lejos de Dios y tan cerquita de los Estados Unidos”. Por supuesto, en todo este alboroto los Estados Unidos tomaron
  19. 19. 19 intervención y amenazaron justamente con intervenir en la Revolución Mexicana, claro que a favor de los poseedores, de los terratenientes. Lo que preocupaba realmente a los Estados Unidos era que México con esa revolución consolidaba su identidad nacional. Y un país que consolida su identidad nacional ya no es tan fácil de colonizar, sino todo lo contrario: una sólida identidad nacional desarrolla el orgullo nacional y desarrolla la posibilidad de rechazar el avasallamiento de un país extranjero colonizador. O sea que la Revolución Mexicana marca la identidad de este país casi para siempre porque también muestra que hay un pueblo que no le teme a la muerte, que los pueblos originarios, que los campesinos, salieron a pelear, salieron a dar la vida por la tierra, por la libertad, respaldando a sus caudillos. Que los caudillos salieron al frente de las masas arriesgando sus vidas y finalmente las perdieron luchando y esas son ideas, como dijimos, como el Plan de Ayala del zapatismo. Y son ideas que se dieron en América Latina encarnada en caudillos populares como Villa y Zapata. Todo esto tuvo una gran influencia, como no podía ser de otro modo, en el Arte y la Literatura mexicanos. Especialmente están “los corridos de las Adelitas”, las Adelitas que unen el amor y el militarismo. ¿Qué eran las Adelitas? Las Adelitas eran las soldaderas, eran las chicas que acompañaban a los soldados y les hacían la vida más alegre mientras la guerra era cada vez más triste. Yo voy a recordar aquí para los que no lo recuerden –y la mayoría no lo recordarán- pero fue una marca de época las versiones del cantante norteamericano Nat King Cole sobre la canción “Adelita”. La canción “Adelita” dice: Si Adelita se fuera con otro / la seguiría por tierra y por mar / si es por mar en un buque de guerra / si es por tierra en un tren militar. (Nat King Cole cantaba esto mismo con acento anglosajón). La canción seguía diciendo: Y si acaso muriera en la guerra / y mi cuerpo en la tierra va a quedar / Adelita por dios te lo ruego / que por mí no vayas a llorar. Esto mató, fue un éxito impresionante en los años ’50 porque Nat King Cole lo cantaba con mucha gracia y cantaba la canción de“Adelita” realmente. Entretanto, Mariano Azuela, uno de los escritores más talentosos de ese momento, escribe una novela fundamental que se llama “Los de abajo” y expone los ideales de los de abajo, expone los ideales de los campesinos y de los pueblos originarios. Se les reprocha a los luchadores de la Revolución Mexicana que no tenían ideología, pero esto es un disparate total porque un movimiento que se propone expropiar la tierra a los terratenientes ¡caramba!, si eso no es ideología díganme qué es ideología. Como el cine de Hollywood nunca está alejado de estas cosas, en 1952 hace una meritoria película (¡Viva Zapata!) dirigida por un notable director, Elia Kazan –que luego fue un buchón del macartismo- protagonizada por Marlon Brando, Jean Peters y Anthony Quinn –que hacía del hermano de Zapata-, Brando hacía de Zapata y Jean Peters su mujer. Jean Peters era una actriz de esa época que luego se casó con Howard Hughes, un ultra millonario y totalmente piantado norteamericano. Se le reprocha a la película que hace de Zapata un héroe purísimo sin contradicciones, cuando en realidad Zapata si había que matar mil tipos los mataba, lo mismo que del otro lado (ya dijimos que la Revolución Mexicana fue un hecho cruento donde hubo atrocidades de ambas partes). Ahora bien, ¿qué pasa con la Revolución Mexicana? Con la Revolución Mexicana lo que pasa es lo que pasa con muchas revoluciones: se la congela, se la mete en un museo. Si usted va a México los guías de turismo lo van a llevar al “Museo de la Revolución Mexicana” y usted no va a poder creer que Zapata y Pancho Villa están en un museo. Raymundo Gleyzer, un director argentino desaparecido por la dictadura desaparecedora, hizo una película que se llamaba “México, la revolución congelada”. Y efectivamente es la revolución congelada, la revolución vital, llena de vida, llena de ideas, llena de estruendo, que hoy reposa mansamente en un museo mientras México se entrega a la desgracia de la droga, la criminalidad y la fiesta de los narcotraficantes. Lamentablemente esta es la realidad. Pero la revolución existió y todo lo que existió, ¡ojo!, puede volver. Hasta luego, nos vemos. ENCUENTRO 7: JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI: REGIONALISMO Y CENTRALISMO Sumario 1 Pensamiento y militancia 2 “7 ensayos de interpretación de la realidad peruana” 3 El proceso de liberación de las colonias 4 La cuestión agraria 1 Pensamiento y militancia Este es el encuentro número 7 de nuestro 4º ciclo de “Filosofía aquí y ahora”. El título de nuestro 4º ciclo es “América Latina. Filosofía y colonialismo”. Y el tema de este 4º encuentro es “José Carlos Mariátegui” que es el gran filósofo marxista peruano que a la vez es el más grande filósofo marxista de América Latina. Lo cual les voy a decir -en una tremenda agresión a los filósofos marxistas de América Latina- que no se necesita un mérito

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