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El régimen transitorio del IVA: ¿estamos ante su desaparición?

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Una breve reflexión sobre el régimen transitorio del IVA (operaciones intracomunitarias) y un planteamiento sobre cuál puede ser su futuro.

Published in: Economy & Finance
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El régimen transitorio del IVA: ¿estamos ante su desaparición?

  1. 1. Mikel Larrazabal © 2015 www.mlarrazabal.com El régimen transitorio del IVA: ¿estamos ante su desaparición? Hace ya algún tiempo las autoridades europeas, en concreto su Consejo, aprobaron la Directiva 91/680/CEE para regular el régimen jurídico del tráfico intracomunitario. En dicha normativa se detalla y articula el régimen transitorio del IVA, que establecía como principio la tributación en destino para aquellas operaciones entre países de la Unión Europea, frente a la tributación en origen, que quedaba para las transacciones interiores de cada territorio. Este status temporal venía justificado ante las diferencias en los tipos impositivos vigentes en cada Estado miembro; pero sobre todo, por el desfase entre unos países netamente vendedores frente a otros netamente compradores, que, de haberse aplicado la tributación en origen, hubiera convertido a las Haciendas de los primeros en grandes recaudadoras, mientras que las de los segundos hubieran visto como se vaciaba su caja. La solución para esto requería, como siempre, de la negociación y coordinación a nivel continental, y es por ello que la propia Directiva contemplaba un plazo de cuatro años (hasta el 1 de enero de 1997) para la finalización del régimen transitorio y la implantación del régimen definitivo basado en la tributación en origen. Más de 20 años han transcurrido desde que se pusiera en marcha el Mercado interior europeo y se eliminaran las fronteras, y, sin embargo, el régimen transitorio sigue plenamente vigente. Ha sido objeto de algunas modificaciones de tipo técnico, pero los asuntos trascendentales no han sido abordados: por un lado, los tipos impositivos siguen sin igualarse aunque haya una mayor armonización por el establecimiento de tramos. Por otro lado, se mantiene la disparidad entre las distintas economías europeas, que se ha reducido en algunos casos (como podría ser el caso de España respecto a los países más ricos), pero que se ha podido incrementar en otros (como el de los países de reciente incorporación). Y todo ello acompañado de una nula voluntad de gobiernos y dirigentes para gestar una auténtica política fiscal comunitaria que, en última instancia, requeriría de la cesión de soberanía en favor del proyecto europeo. Pero este año se ha producido un cambio relevante sobre este asunto, que ha podido pasar desapercibido para la gran mayoría de los usuarios. En aplicación de la Directiva 2008/8/CE desde el 1 de enero de 2015 los servicios de telecomunicaciones, de radiodifusión y televisión prestados a consumidores finales, pasan a gravarse en el país donde el destinatario está establecido, con independencia de dónde esté establecido el prestador de dichos servicios. Esta es una medida lógica y necesaria ante el auge de estos servicios a distancia, que en base a las diferencias en los tipos impositivos entre Estados y de una, ahora extinta, tributación en origen que se les aplicaba, generaban desequilibrios en la recaudación del IVA entre países. Así, algunos pícaros agentes económicos localizaban sus prestaciones de servicio allí donde el tipo impositivo les era más favorable, bien para reducir el precio final, bien para incrementar su margen de beneficio. Y esto era precisamente lo que el régimen transitorio quería evitar. Sin embargo, el elemento relevante y novedoso está en cómo se articula esta modificación normativa. La liquidación del IVA se puede realizar mediante el poco operativo régimen general. Es decir, ir a las Haciendas correspondientes de los países de los destinatarios de los servicios, presentar la declaración en cada una de ellas y liquidar el impuesto en cada una de ellas. O bien, optar por el nuevo régimen especial que permite al prestador de los servicios presentar una única declaración-liquidación por vía telemática en el país en el que está establecido. En dicha declaración se indican los Estados miembros en los que se han Los Gobiernos europeos han mostrado hasta ahora una nula voluntad por gestionar una auténtica política fiscal comunitaria que requiere necesariamente de la cesión de soberanía.
  2. 2. Mikel Larrazabal © 2015 www.mlarrazabal.com devengado impuestos, el valor total de los servicios prestados en cada uno de ellos y la cantidad global del IVA correspondiente a cada Estado desglosada por tipos impositivos. Finalmente, se realiza el pago de todos los impuestos así declarados exclusivamente en el país de residencia del prestador del servicio. ¿Acaso este nuevo régimen especial puede ser utilizado para terminar con el régimen transitorio? Puede que sí. Lo cierto es que las nuevas tecnologías y una mayor y mejor comunicación entre las Haciendas de los Estados miembros, podrían permitir la implantación de este nuevo régimen de forma generalizada al resto de operaciones intracomunitarias. Ello supondría trabajar con una suerte de régimen híbrido entre la tributación en origen y la tributación en destino. De esta manera, los destinatarios de los servicios o mercancías serían repercutidos en origen desde otro Estado de la Unión. Sin embargo, el tipo impositivo aplicado sería el correspondiente al del país de cada destinatario. Posteriormente, quien realiza la entrega de bienes o prestación de servicio presenta y liquida el impuesto en su país ante su Hacienda, que, en última instancia, transfiere los impuestos recaudados a la Administración fiscal de cada país donde están localizados los destinatarios. En teoría este nuevo régimen sería viable, aunque a bote pronto veo tres inconvenientes a su aplicación. En primer lugar, su extensión al resto de transacciones requeriría de mayor coordinación entre haciendas, pero sobre todo, la mutua confianza en la gestión del sistema, algo que es complicado habida cuenta del recelo que suscitan las administraciones de algunos países. Por otro lado, la maraña de tipos impositivos puede complicar en cierta medida la gestión al obligado tributario. Ello requeriría de desarrollos informáticos y adaptaciones de todo tipo, no exentas de coste. En último lugar, considero que un procedimiento así establecido puede suponer un obstáculo difícilmente franqueable por las pymes, afectando a sus exportaciones y, por tanto, a su competitividad. En definitiva, creo que estamos ante una nueva vía a explorar, pero sin olvidar que los objetivos debieran ser una simplificación de los trámites, una mayor armonización del IVA y, en última instancia, una mayor integración fiscal en el ámbito de la Comunidad Europea. Referencias: - Directiva 91/680/CEE, de 16 de Diciembre, que completa el sistema común del Impuesto sobre el Valor Añadido y que modifica, con vistas a la abolición de las fronteras, la Directiva 77/388/CEE. - Ley 37/1992, de 28 de Diciembre, del Impuesto del Valor Añadido. - Directiva 2008/8/CE del Consejo, de 12 de Febrero, por la que se modifica la Directiva 2006/112/CE en lo que respecta al lugar de prestación de los servicios. - Ley 28/2014, de 27 de noviembre, por la que se modifican la Ley 37/1992, de 28 de diciembre, del Impuesto sobre el Valor Añadido, la Ley 20/1991, de 7 de junio, de modificación de los aspectos fiscales del Régimen Económico Fiscal de Canarias, la Ley 38/1992, de 28 de diciembre, de Impuestos Especiales, y la Ley 16/2013, de 29 de octubre, por la que se establecen determinadas medidas en materia de fiscalidad medioambiental y se adoptan otras medidas tributarias y financieras. Un régimen híbrido entre la tributación en origen y la tributación en destino.

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