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Simiente de abraham

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Simiente de abraham

  1. 1. La Simiente de Abraham y El Antiguo Pacto (Con Corolarios) Albertus Pieters Ministro de la Palabra de Dios y Profesor Emérito Dosker-Hulswit de Biblia y Misiones en el Western Theological Seminary de la Iglesia Reformada en América Traducido al Castellano por José Antonio Septién [Nota del Editor - Este material de Albertus Pieters, The Seed ofAbraham, (Eerdmans, 1950, 161 pags) debe estimular una investigación más profunda entre las relaciones de la ley y el Antiguo y Nuevo Testamentos. Los extractos que siguen están tomados de las páginas 26-40 y 115-121 de este libro, y se publican con el amable permiso de las hijas del finado Dr. Pieters. En el contexto de estos extractos, Pieters hizo esta observación: El establecimiento de este Antiguo Pacto en el Monte Sinaí fue un evento de primera magnitud en la historia del pueblo de Dios... pero no ha llamado la atención del lector común de la Biblia porque su importancia ha sido desatendida por la reverencia que se tiene a los Diez Mandamientos, que forman parte de la historia La gloria de una parte, en este caso, ha disminuido la gloria del todo. (p.25). A continuación Pieters delinea "los pasos principales en el proceso de la institución de este Pacto Sinaítico" (p.26).] Acompañado de las manifestaciones aterradoras de un terremoto, fuego y humo, Dios anunció, con voz audible y al oído de todo el pueblo, los diez grandes requerimientos del pacto. Que éstos fueron realmente pronunciados de manera que el pueblo oyó y entendió lo que se decía se establece tan repetida y enfáticamente, y forma una parte tan esencial de la historia, que debe aceptarse por todos los que aún estiman que este registro ofrece un relato digno de confianza de lo que ocurrió. Aquí no hay lugar para alguna interpretación figurada o simbólica Después de esto Moisés ascendió a la montaña y recibió los Diez Mandamientos en forma escrita, si bien su proclamación original fue oral, no por medio de Moisés sino por Dios mismo. El pueblo, grandemente aterrorizado por oír a Dios que de este modo les hablaba, se acercaron a Moisés y le suplicaron que intercediera con el Señor, para que esto no volviera a suceder (Ex 20.19; Dt 5.23-29). Esta petición recibió la aprobación divina, y desde entonces ya no volvemos a oír voz directa desde el cielo hasta que ocurre tres veces en la vida de nuestro Señor. De acuerdo con la petición del pueblo, todas las regulaciones posteriores con relación al pacto fueron comunicadas por medio de Moisés. Estas se escribieron en un libro llamado, "El Libro Del Pacto" (Ex 24.4-7; Dt 31.24-26).
  2. 2. Tal como se asienta en Éxodo 24, cuando Israel dio su consentimiento al pacto, este libro fue entonces consagradoyconfirmadopormediodeunsolemnesacrificio,aspergiendolasangrede lasvíctimas sobreelaltar y sobre el pueblo,. El escritor de la epístola a los Hebreos dice que Moisés aspergió la sangre sobre el libro también; ¿de donde obtuvo esa información? no lo sabemos. Tampoco el libro del Éxodo dice una palabra de esto(Hb8.29). Por último, el establecimiento del pacto secelebró con unacomida formal de felicitación, en la que Dios fue el anfitrión y los representantes del pueblo fueron los invitados (Ex 24.9-11). Es difícil imaginar qué fue exactamente lo que ocurrió, especialmente en vista de la declaración de que ellos vieron a Dios (Jn 1.18), pero muy probablemente hubo algún tipo de teofanía, similar a la de los días de Abraham, que hicieron palpable e impresionantelapresenciadeDiosalosancianosahíreunidos. No hay duda que todo esto fue un método pedagógico, por el que Dios condescendió con el estado mental y moral del pueblo. Si entendemos o no los detalles, la importancia central de la transacción es para nosotros clara como el cristal, como lo fue para el Israel de aquel tiempo. Significa que Dios estaba haciendo un contrato nuevo de la mayor importancia con la simiente de Abraham, por el que su vida debía regularse de ahí en adelante. De cuando en cuando se añadieron al libro original del pacto otras leyes y regulaciones. Estrictamente hablando, éstas no formaban parte del Antiguo Pacto, pero fueron dadas a Israel ahora organizado bajo este Pacto Sinaítico, y por virtud de él. El Dr. John D. Davis dice acertadamente en su"Dictionary ofthe Bible" que los Diez Mandamientos fueron la constitución de la teocracia y las otras leyes fueron las ordenanzas. En su conjunto, todos estos reglamentos y ordenanzas constituían la Ley Mosaica, llamada en Hebreo la "Tora"; términoquemástardeseaplicóalPentateucoensutotalidad. OchoObservaciones RespectoalPactoMosaico 1. Este Pacto contenía leyes respecto a la vida moral, la adoración religiosa, las relaciones civiles y la vida personalenasuntosclasificadosnofácilmentecomomorales,litúrgicosociviles enel sentido ordinario de éstos términos. Las reglas en la última de estas cuatro clases se refieren a asuntos tales como plantar un campo con dos clases de semillas, vestir de ropas tejidas de clases de hilos (Lv 19.19), alimentos permitidos o prohibidos, incluso hábitos personales, etc. Algunas de estas regulaciones obedecían a razones de higiene, y en el caso de otras, no había alguna razón en especial. El propósito principal al promulgarlas era probablemente hacer de los Israelitas un pueblo disciplinado, un pueblo consciente de la distinción entre el bien y el mal en cada hora de sus vidas, delo limpio yloimpuro, delas cosas permitidas ylas prohibidas; demodo queaquellos quesetomaban a sí mismos con seriedad debían relacionar continuamente su conducta en sus más mínimos detalles con la voluntaddeDios.Estohizodeellosunpueblosupremamenteconsciente deDios. Esto también les daba continuamente el sentimiento de que no eran como las otras naciones que no tenían con Dios una relación de pacto comparable; y este era, sin duda, el segundo propósito importante de estas regulaciones. Estas salvaguardaban a los Israelitas haciéndoles difícil que se mezclaran en relaciones sociales con gente de otras razas. En el fondo, bajo el pacto Abrahámico, su destino era ser una bendición a todo el mundo, pero ese tiempo estaba aún por venir. Por el momento, mientras menos relaciones tuvieran con los demás pueblos, tanto mejor. Por consiguiente, Pablo llama a estas ordenanzas "pared de separación" entre Judíos y Gentiles (Ef 2.14-15)... No es necesario ni posible en esta discusión, entrar profundamente en la naturaleza de las leyes litúrgicas y civiles que pertenecen al pacto Sinaítico. Las leyes civiles han despertado especialmente la admiración de los estudiosos de las antiguas legislaciones, si bien las primeras no eran absolutamente nuevas. La investigación arqueológica ha arrojado mucha luz sobre este tema, y ha mostrado que estas leyes Mosaicas estuvieron basadas en los principios legales y las prácticas de los pueblos Semitas, con algunas modificaciones significativas y adiciones. Destacan entre ellas las provisiones para la
  3. 3. protección del pobre, el criminal, el esclavo y el residente extranjero. En muchos casos se dio precedencia a los derechos humanos por encima de los derechos de propiedad, de una manera hasta entonces desconocida para las otras legislaciones antiguas e incluso para las Europeas, hasta tiempos comparativamente recientes. No exagera Moisés cuado dicealpueblo: Y ¿qué nación grande hay que tenga estatutos y juicios justos como es toda esta ley que yo pongo hoy delante de vosotros? (Dt 4.8). 2. Observamos además que entre todas estas leyes, la Ley Moral figura marcadamente como la más importante y suprema.. Todas las regulaciones civiles, litúrgicas y personales pertenecían al Pacto en un sentido complementario, pero el Decálogo, que tenía que ver ante todo, y casi exclusiamente con la vida moral, era ElPacto mismo. Ya que esta identificación del Pacto Sinaítico con los Diez Mandamientos a menudo se pasa por alto, prestemos atención a su prueba Escritural. En Éxodo 34.28 leemos: Y él estuvo allí con Jehová cuarenta días y cuarenta noches; no comió pan ni bebió agua; y escribió en tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos, (cf. Dt 4.13; 9.9; 9.15). Podemos observar lo mismo al comparar dos pasajes en 1 Reyes 8. En el versículo 9 leemos la siguiente declaración queforma parte de la historia de la dedicación deltemplo,: En el arca ninguna cosa había sino las dos tablas de piedra que allí había puesto Moisés en Horeb, donde Jehová hizo pacto con los hijos de Israel, cuando salieron de la tierra de Egipto. En elversículo 21del mismo capítulo, Salomón dice: Y he puesto en ella lugar para el arca, en la cual está el pacto de Jehová que él hizo con nuestros padres cuando los sacó de la tierra de Egipto. El segundo versículo de estos dos textos se repite en 2 Cr 6.11. A partir de los dos pasajes ya vistos, vemos claramente que mientras que las regulaciones civiles, litúrgicas y personales dependen del Pacto Sinaítico, sin embargo no son el pacto mismo; esa posición suprema pertenece a los Diez Mandamientos. Ya que éstos constituían el pacto, en consecuencia, el arca dorada en la que fueron depositados fue llamada "el arca del pacto" (Nm 10.33; Jer 3.16, etal.). El Pacto Sinaítico Fue HechoSolamente ConIsrael 3. Habiendo visto que el Pacto Sinaítico es idéntico al Decálogo, también debemos considerar con claridad el siguiente hecho: Este Pacto Sinaítico fue hecho por Dios con la Simiente de Abraham, los hijos de Israel, y solamente con ellos. Ninguna parte de este pacto fue destinado a aquellos que estaban fuera del Pacto Abrahámico; todos los mandamientos, desde el menor hasta el más grande, fueron dados exclusivamentealaSimientedeAbrahamyanadiemás. Esto es tan evidente a partir de las circunstancias del caso que casi parece absurdo presentar argumentos que lo prueben; y sinembargo, noestá por demás, porque se ha enseñado mucho ycon gran insistencia quelos Diez Mandamientos son la ley moral, inmutable, universal y perfecta que Dios proclamó en el Sinaí para el gobierno detodalarazahumana;sonlaleydeDiospara todosloshombres entodas partes yparatodoslostiempos. No es difícil ver cuántos errores han surgió de esto, porque obviamente todas, o al menos casi todas las obligaciones requeridas en el Decálogo pertenecen a la universal e inmutable Ley Moral, y, sin embargo, identificar estas dos es verdaderamente una equivocación, y continuaremos cayendo en graves errores a menos
  4. 4. que lo reconozcamos como tal. Los deberes impuestos por los Diez Mandamientos no se convirtieron por primera vez en obligaciones morales para los Israelitas cuando Dios los proclamó en el Monte Sinaí; excepto la prohibición de hacer imágenes y el requerimiento de observar el Sábado en el séptimo día de la semana Solamente preguntémonos si enlosdíasdeAbrahamsepermitíaneladulterioyelasesinato. Del mismo modo, los deberes morales comunes establecidos en el Decálogo han sido reconocidos como obligaciones morales por el resto de la humanidad desde el principio, sin referencia alguna a los Diez Mandamientos. Esto no se cumple, por supuesto, en lo que se refiere a los deberes religiosos que dependían de lafemonoteísta. Páralos demás, aundondelos Diez Mandamientos nohansidoescuchadosjamás,loshombres saben, y siempre han sabido que deben hacer lo que en ellos se manda. Los Chinos, por ejemplo, no tienen el Decálogo,perosobresalen porsudevociónaloquesedemandaenelQuintoMandamiento.Estoesmuyclaroa partirdeloshechos,yelapóstolPabloloafirmademaneramuyconcisaconlassiguientespalabras: Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos (Ro 2.14-15). La Relación Entre el Deber y el Decálogo Es así comodebemosentenderesteasunto: Cualquier cosa que está en el Decálogo es un deber para nosotros o para toda la ya eran un deber antes de que fueran dados, e igualmente serían un deber para todos los hombres, aún si nunca hubieran sidodados. Esto significa que de los Diez mandamientos no se origina ningún deber moral para nosotros. No fueron dirigidos a nosotros y no nos imponen ninguna obligación. Fueron para la Simiente de Abraham bajo el Pacto Sinaítico, y solamente para ellos. Nadie más que ellos estuvieron presentes el día en que se proclamaron. No encontramos en la Biblia mandamiento alguno que haga necesario darlos a conocer a otras naciones; ni se levantó acusación contra otras naciones por haberlos violado. Estos constituyeron un pacto en virtud del cual Dios hizo de Israel un pueblo especial para Sí mismo. Ahora bien, la esencia misma de ser un pueblo especial consiste en ser diferente. Por este mismo hecho, la ley o pacto que estaba destinada a hacer de Israel un pueblo peculiar, no fue compartida por los demás pueblos. El texto concuerda con lo dicho. Pongamos atención al prólogo del Decálogo: Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. Estas palabras soncomo ladirección deunacarta. Siporaccidente cayera enmis manos una carta dirigida a otra persona, de inmediato sabría que no está dirigida a mí. Así sucede en este caso. En el Quinto Mandamiento leemos: "Para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da". ¿Qué tierra es ésta? La tierra de Canaán. No se refiere a ningún otro lugar del mundo, como México o Australia, etc. Léase cuál es la razón por la que debe guardarse el sábado, tal como se da en la forma Deuteronómica del Decálogo y salta a la vista el mismotema. La Diferencia Crucial Entre "Útil para Enseñar" y "Legalmente Obligatorio". Espero que no me malentiendan. Quiero insistir en que los Diez Mandamientos fueron dados a la Simiente de Abraham solamente, y no al resto de la humanidad. No tengo la intención de menospreciar esta gran ley, desalentar sulecturaennuestrasiglesiasoenlainstrucciónreligiosa. Elapóstoldice: Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir
  5. 5. en justicia (2 Ti 3.16). Siafirmamos estodetodoel AntiguoTestamento, en el casodel Decálogo es especialmente cierto en el más alto grado y así se ha considerado en su uso; pero no es lo mismo "útil para enseñar" que ser legal y directamente obligatorio. Las Leyes Civiles de Israel son en verdad dignas de estudio, y de esta manera son "útiles para enseñar",peronadiedebeimaginarqueestán legalmenteenvigor paranosotros. El Uso Correcto de los Diez Mandamientos ¿Cuál es, entonces, el uso correcto de los Diez Mandamientos? Es considerar sus contenidos, en su mayor parte, como una formulación de principios morales y universales limitada y temporal, junto con algunas cosas aplicables solamente a Israel. Tal y como están fueron asignados exclusivamente a Israel, y sólo por un tiempo. Debido a que éstos constituyen el pacto hecho en el Sinaí, perdieron su fuerza legal cuando el pacto desapareció, perolosprincipiosmorales contenidosenellossonuniversaleseinmutables. Hemos dichoquelosDiezMandamientos contienen principios morales universales "juntocon algunas cosas aplicables solamente aIsrael".Unadeestascosaseslaprohibición dehacer imágenesorepresentaciones... Otra cosa semejante es la posición que los Diez Mandamientos asignan a la esposa, como propiedad de su esposo, junto con los esclavos, bueyes y asnos. Una tercera es el mandamiento de observar el séptimo día de la semana,temaquediscutiremosunpocomásadelante. Paraalgunaspersonas,ladistinciónquehemostrazadoentrelosDiezMandamientosylos principiosmorales que éstos encarnan, sin duda parecerá vaga y carente de importancia, una mera sutileza teológica; pero en este caso no es así. Si alguien reconoce que está obligado a seguir ciertos principios morales, sin un mandamiento expreso, es libre para elaborar por sí mismo la aplicación de estos principios; pero si cree que cierto mandamiento divino le ha sido dado, no tiene esta libertad, sino que tiene que obedecerlo exactamente. Un adulto moral es aquel que es guiado por principios morales; en contraste, los siervos o los niños son aquellos a quienes selesordenaloque debenhacerpormediodeunmandamiento,comoPabloseñalaenGá4.1-3. El Ejemplo del Mandamiento del Sábado Tomemos el Cuarto Mandamiento para ilustrar estos principios. Este mandamiento encarna algo de valor universal y permanente, es decir, que el bienestar de los hombres y la adoración pública de Dios requiere de un día semanal de descanso. Nuestro domingo es una buena observancia de esto como el Sábado del séptimo día. Pero por otra parte, si dijéramos que este mandamiento es una orden divina dirigida a nosotros, entonces no podríamos instituir otro día de la semana. Sobre esta base la posición sabática de los Bautistas del Séptimo Día y la de los adventistas, es, a mi juicio, invulnerable. Pero su premisa está equivocada. Hacen que todo su argumento dependa de que los Diez Mandamientos, en la forma y manera en que fueron dados, son permanentes y son ley de Dios para todo el mundo, sin entender que éstos son idénticos al Antiguo Pacto hecho solamente con Israel, pacto que ha sido abolido en Cristo... ElPacto Mosaico NoSeOponealPacto Abrahámico 4. El Pacto Sinaítico que fue dado a la Simiente de Abraham, no altera de ninguna manera los términos del Pacto Abrahámico, bajo el que estaban, así como tampoco lo suplanta o lo anula. A favor de esto tenemos la palabra del apóstol Pablo: Esto, pues, digo: El pacto previamente ratificado por Dios para con Cristo, la ley que vino cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa (Gá 3.17).
  6. 6. La declaración ya mencionada de la Biblia de Scofield, que cuando el pueblo de Israel aceptó el Pacto Sinaítico "cambió la gracia por la ley", se opone por completo a esta doctrina apostólica. Toda la gracia que disfrutaron antes de la institución del Pacto Sinaítico fue su porción inalterada después de que éste fue instituido. 5. El siguiente punto que debe recordarse es éste: Ya que el pacto en el Monte Sinaí se estableció con la Simiente de Abraham, y con nadie más, fue hecho con toda la Simiente de Abraham. Ninguna persona bajo el Pacto Abrahámico podía negarse a aceptar este nuevo contrato suplementario sin perder su posición como miembro del grupo Abrahámico. El Signo del Pacto Mosaico Fue elSábado 6. Nuestra siguiente observación en lo que respecta al Pacto Sinaítico, es que éste tuvo un signo: el Sábado del séptmo día . Así como el pacto con Noé tuvo un signo -el arco iris, y el pacto Abrahámico tuvo el suyo -la circuncisión; de igual manera el Pacto Sinaítico tuvo su signo, y éste fue la observancia del Sábado según el Cuarto Mandamiento. Esta es otra cosa que comúnmente se pasa por alto, pero que está establecido claramente en las Santas Escrituras: Tú hablarás a los hijos de Israel, diciendo: En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo; porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico (Ex 31.13; cf. Ex 31.16; Ez 20.11-12; 20.19-20). ¿Qué es un signo o distintivo? ¿No es una marca de alguna clase que distingue a un pueblo que tiene el derecho de llevarlo de otros que no lo tienen? solamente un soldado tiene derecho de vestir el uniforme de un soldado, ya que éste significa que el que lo lleva es un soldado. Únicamente un policía tiene el derecho de portar una placa de policía, solamente un miembro de cierta fraternidad tiene el derecho de mostrar la insignia o signo distintivo de esa orden. Aquí es lo mismo. El Sábado del Cuarto Mandamiento era un signo del Pacto Sinaítico, y tenía la clara intención de ser la marca distintiva no del mundo, sino de la Simiente de Abraham bajo el Antiguo Pacto, para que ellos y nadie más lo observaran. Por esta razón Calvino estaba en lo cierto, cuando hablaba del Sábado de la creación: Más adelante, en la Ley, fue dado un nuevo precepto respecto al Sábado, que debió ser peculiar a los Judíos, y sólo por una temporada (Commentary on the Book of Génesis, capítulo 2:1. Traducido por el Rev. John King. Publicado por la Calvin Translation Society, Edinburgh, 1847, Vol. I, p. 106. Reimpreso por Eerdmans, 1948). No solamente nadie está bajo ninguna obligación de observar el Cuarto Mandamiento a no ser que sea un Israelita del Antiguo Pacto; nadie más tiene el derecho de observarlo. Este es el signo, la insignia distintiva de ese pacto. La Distinción Entre Ley "Moral", "Ceremonial" y "Civil" No Es Válida Como la Utilizan la Mayoría de los Teólogos. 7. Toda la legislación Mosaica está incluida bajo el Pacto Sinaítico, y forma un solo cuerpo de leyes, y cada parte de ella descansa sobre la misma autoridad divina. La Ley ha sido dividida generalmente en tres códigos: La Ley Moral, la Ley Ceremonial y la Ley Civil. A esto no podría haber objeción si con ello se quiere decir que hay elementos morales, civiles y ceremoniales en la legislación Mosaica. No hay duda de que éstos existen y se encuentran uno al lado del otro en casi cada parte de ella; pero si se pretende afirmar que éstos son tres códigos separados, la Ley Moral, por la que se da a entender el Decálogo, la Ley Civil, que se aplicó a la vida civil de Israel, y la Ley Ceremonial, por la que se regulaba la adoración pública, entonces, la afirmación no es correcta. De esta división se ha formado la base para sostener que la ley civil
  7. 7. se volvió obsoleta cuando los Israelitas perdieron su independencia civil, y que la ley ceremonial desapareció en Cristo, pero que la Ley Moral, el Decálogo, está aún en vigor y es de observancia obligatoria para nosotros hoy. El problema con esta manera de razonar es que carece por completo de base Escrítural. No puede descubrirse en el texto ninguna división en tres códigos distintos. Los tres elementos están juntos, lado con lado, y todos ellos tienen el mismo origen y la misma autoridad. El capítulo 19 del libro de Levítico ofrece un ejemplo interesante de la mezcla de estos elementos. Por otra parte, el Nuevo Testamento insiste fuertemente en la indivisibilidad de la ley. Santiago dice: Porque el que dijo: No cometerás adulterio, también ha dicho: No matarás. Ahora bien, si no cometes adulterio, pero matas, ya te has hecho trasgresor de la ley (Stg 2.11). De manera similar, San Pablo se dirige a los que querían circuncidarse: Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a guardar toda la ley (Gá 5.3) Es decir: Si te colocas bajo la ley en algún punto, la indivisibilidad de la ley te forzará a aceptarla en su totalidad. El argumento es irreprochablemente válido. Por consiguiente, con el mismo derecho podemos decir. "El que dijo, no cometerás adulterio, también dijo, no haréis tonsura en vuestras cabezas, ni dañaréis la punta de vuestra barba" (Lv 19.27). Todas estas cosas las manda el mismo Dios con una y la misma autoridad. La razón para esta división insostenible y artificial de la legislación Mosaica en Ley Moral, Ley Civil y Ley Ceremonial es la confusión acerca de los Diez Mandamientos y la sobreestima de su importancia a la que nos hemos referido. Esta distinción, por consiguiente, parece justificar la enseñanza de que las leyes civiles y ceremoniales, sin lugar a dudas, fueron abolidas y ya no necesitamos observarlas, pero que el Decálogo permanece como ley de Dios para nosotros. La idea que le da sustento es sustancialmente correcta, pero no puede justificarse con esta clase de razonamiento. Toda la legislación Mosaica queda en pie o cae, y el Decálogo es el centro de ella. Si la permanencia y autoridad universal de la Ley Moral debe sostenerse, que se haga, pero que no identificándola con los Diez Mandamientos, sino distinguiéndola de ellos, los cuales fueron preceptos solamente temporales y elementales para la Simiente de AbrahambajoelAntiguo Pacto. LaMoralidadElementaldelDecálogo Puede ser que algunos se sorprendan cuando califico al Decálogo llamándolo moralidad elemental, pero tengo poderosas razones para hacerlo. Cuando se le preguntó al Señor Jesús, "¿Cuál es mandamiento más importante de la ley?" No contestó citando alguno de los Diez Mandamientos, sino tomando un pasaje de Deuteronomio 6.4 y otro de Levítico 19-17. "De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas". Estos dos mandamientos sobresalen por encima del Decálogo, así como las Montañas Rocallosas se destacan de sus estribaciones. A menudo se dice que estos grandes mandamientos son un sumario del Decálogo, y probablemente la idea está tomada de Rom. 13.9: Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El apóstol no dice que el amor al prójimo es la suma de todos los mandamientos, sino que están resumidos en él, es decir, están incluidos dentro de su esfera. Los dos grandes mandamientos son mucho más que un sumario de los Diez, y esto es evidente, ya que un sumario siempre se deriva del documento que se sumariza, es de menor autoridad que éste, y jamás podrá contener nada que no esté incluido en él; en tanto que los dos grandes mandamientos citados por Cristo exceden con mucho al Decálogo en todos los aspectos. Si dijéramos que los dos grandes mandamientos...son un sumario de los Diez dados en el Monte
  8. 8. Sinaí, sería tanto como decir que el Océano Pacífico es un sumario de la Bahía de San Francisco. ElAntiguoPactoFueTemporal 8. Una observación más: Mientras que el Pacto Sinaítico fue una gran obra de Dios para un propósito alto y sagrado, es decir, el de preparar para sí a un pueblo en quien y a través de quien pudiera llevar adelante Su empresa redentora para todo el mundo, fue temporal en lo que toca a su naturaleza y propósito, para que una vez que su obra se realizara fuera reemplazado No me atrevería a hacer una declaración tan audaz, si no contara con el respaldo de la profecía de Jeremías (31.31ss.); donde se anunció que se haría un nuevo pacto, no como el pacto establecido durante la travesía del éxodo... Corresponde a una discusión más completa del Pacto Sinaítico hacer notar su temporalidad así como su carácter estrictamente nacional. COROLARIOS Un corolario es, en lenguaje matemático, una proposición obvia y ciertamente verdadera si la proposición principal, a la que está añadido, es verdadera en sí misma. En este capítulo deseamos señalar ciertos corolarios de nuestra proposición principal. Hemos visto que Dios estableció, por medio de Su pacto con Abraham, una cierta comunidad visible, que consistía de hombres, mujeres y niños, para que fueran conocidos como el pueblo de Su posesión. Asimismo, que seiscientos años más tarde, hizo un segundo contrato, o pacto, con esa misma comunidad, imponiéndoles numerosas ordenanzas para regular sus vidas. Además, que con el mismo grupo realizó todavía en Cristo un tercer contrato, conocido como el Nuevo Pacto, por el que se abolló el que fue hecho en el Sinaí. Esta comunidad del Nuevo Pacto es ahora conocida comúnmente como la Iglesia Cristiana En lo que sigue veremos si esta doctrina de tanta importancia, tal como la he bosquejado, puede aceptarse como verdadera. PRIMER COROLARIO Ya que el Antiguo Pacto está abrogado, todo lo que contienen las Escrituras del Antiguo TestamentonotieneningunaautoridadlegalenlavidaCristiana. En cierta medida ya señalarnos esto con anterioridad, especialmente en lo que respecta al Decálogo.. .sin embargo tiene todo que ver con lo que ahora decimos, como corolario de la doctrina ya expuesta. Hay mucho en el Antiguo Testamento que es provechoso al Cristiano para su instrucción (2 Ti 3.16) pero nada que le obligue legalmente a observarlo como un mandamiento de Dios para él. Debe entenderse que hablamos ahora de ordenanzas reguladoras, y no de la moralidad fundamental que pertenece a la vida humana como tal. Esta no depende para su validez de alguna clase de ley pacta!, ya que está inscrita en la naturaleza del hombre y es reconocida así por toda la humanidad (Ro 2.14-15). Cuando un hombre llega a ser cristiano se hace más sensitivo a estas obligaciones morales fundamentales. "¿Es por eso Cristo ministro de pecado? En ninguna manera". Esta es una referencia a las cosas que manda la ley Mosaica que no tienen nada que ver con la moralidad como tal, sino que fueron instituidas en el tiempo de la niñez espiritual, para entrenamiento disciplinario: cuestiones relacionadas con las comidas que podían comerse, ropas que podían vestir, regulaciones acerca del baño, ayunos y fiestas, la limpieza de las casas, diversos lavamientos de cazos y ollas, la utilización de los animales para el trabajo, la siembra de clases distintas de semillas en un campo de cultivo, la cosecha y trilla de granos, los diezmos, la observancia del Sábado, las ofrendas y sacrificios, relaciones permitidas o prohibidas dentro del matrimonio. Hay que considerar que cuando el Antiguo Pacto fue suprimido en Cristo todas estas regulaciones, dentro o fuera del Decálogo, perdieron su fuerza legal como mandamientos que debían observarse. El Nuevo testamento enseña esto con gran claridad. Cristo derribó la "pared intermedia de separación"
  9. 9. entre Judíos y Gentiles, "aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas" (Ef 2.14-15; Col 2.14). En Gálatas 4.1-11, Pablo, con la mayor nitidez y seriedad, traza un contraste entre las condiciones bajo el Antiguo Pacto y el Nuevo, valiéndose de la figura de la posición ocupada por un niño o siervo, comparándola con la de un hombre adulto. Al niño y al siervo hay que indicarles qué es lo que deben hacer; mientras que el hijo adulto decide por sí mismo cómo agradar a su padre. Esto no significa que el hijo se muestra menos solícito para hacer la voluntad del padre -de hecho es más diligente- sino que decide por sí mismo cómo llevarla a cabo. LaDoctrinadelaLibertadCristiana La gran doctrina de la libertad Cristiana que ha sido mal utizada y pervertida por los antinomianos, perdida en la Iglesia Católica Romana y recobrada (aunque parcial e imperfectamente) por la Reforma, sigue siendo a la fecha escasamente entendida por la mayoría del pueblo Cristiano, a pesar de que la iglesia de los comienzos la apreció inmensamente y del lugar tan prominente que tiene en el Nuevo Testamento. Es evidente que la iglesia de los comienzos tuvo por ella una alta estima. Fue el tema de disscusión en el Concilio de Jerusalén, donde San Pedro llamó a la ley del Antiguo Pacto "un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido levar". El apóstol Santiago, igualmente consciente del nuevo estado de cosas, dice en su epístola: Así hablad, y sí haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad (2.12) ¿Qué es esta cosa extraña que el apóstol llama "ley de la libertad" por la que los hombres serán juzgados? Es la obligación de conducirse rectamente asociada con la obligación de juzgarse a uno mismo, en las circunstancias actuales, aquello que demanda la obligación de observar una conducta recta. San Pablo no se referirá a regulaciones hechas para gobernar la vida de un cristiano. Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿Por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos tales como: No manejes, ni gustes, ni aun toques? (Col 2.20-21; cf. Col 2.16; Gá 5.1;.5.13-14). En Romanos 14, el apóstol argumenta detalladamente a favor del derecho y la obligación de ejercer el juicio privado. Hay Cristianos que piensan que está mal comer carne, otros la comen; algunos creen que es una obligación religiosa guardar ciertos días, mientras que otros estiman que hay que servir a Dios todos los días por igual. San Pablo no dice que esta cosas son "adiaphora", es decir, asuntos que carecen de importancia moral. Si el apóstol hubiera querido, habría resuelto la disputa, mas se rehúsa a actuar así. Cada problema semejante debe ser decidido por el Cristiano individual y por sí mismo, porque es una criatura renovada, y por lo tanto, si necesita sabiduría y la busca, se le dará para que compruebe "cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta" (Ro 12.2)... Esta no es una doctrina que propicie una vida descuidada, sino por el contrario, una forma de vivir santa y cuidadosa. Es un ideal muy alto y, con todo, carece de ordenanzas reguladoras externas. Esta es la libertad Cristiana. No significa licencia para hacer indiscriminadamente el bien y el mal, sino libertad para decidir por sí mismo lo que es bueno y malo en la presencia de Dios. Un Ejemplo de Confusión Causada por Un Malentendido de "Ley". Es evidente que muchos Cristianos ha menudo no han entendido esto y que muchos continúan sin entenderlo en nuestros días, a consecuencia del uso equivocado que se hace constantemente del Antiguo Testamento aún por hombres sinceros y devotos. Una buena ilustración de esto es un incidente que ocurrió en los primeros días del Classis (Presbiterio) de Holanda Un hombre había muerto dejando una esposa joven, uno o dos hijos y un hermano soltero. El hermano propuso casarse con la viuda, lo que
  10. 10. significaba una manera excelente de proveer para ella y sus hijos, bajo aquellas circunstancias; pero surgió la cuestión de si aquello era lícito. Sobre la base de Levítico 18.16, el Classis decidió que no lo era. El hombre se casó de todos modos, y fue excomulgado. A nadie se le ocurrió investigar si los Cristianos debían observar todas las ordenanzas de la ley Mosaica, y si no todas ellas, ¿por qué ésta en particular? El Classis procedió basado en la teoría de que el Antiguo Testamento así como el Nuevo continuaban vigentes en todos sus detalles para la comunidad Cristiana. ¡Si estaba en la Biblia, por lo tanto debía ser ley para nosotros! La Iglesia Adventista del Séptimo Día con su insistencia en observar el séptimo día de la semana y su exigencia de que el pueblo pague diezmos, se coloca en esta misma categoría, pero de ningún modo es el único infractor. Una cosa es emplear las ordenanzas del Antiguo Testamento como "útiles para instruir" y como ejemplos que nos estimulan, discernir en ellos permanentemente principios morales válidos; y otra totalmente distinta es insistir que son ordenanzas reguladoras que deben gobernar la vida de un hijo de Dios. De aquellos que hacen esto, nos atrevemos a decir en el lenguaje de la Biblia que aunque quieren ser doctores de la ley, no entienden ni lo que hablan ni lo que afirman (1 Ti 1.7). Y también: "¿No erráis por esto, porque ignoráis las Escrituras?" (Mr 12.24). SEGUNDO COROLARIO Ya que las ordenanzas que gobernaron la vida de la Simiente de Abraham bajo el Antiguo Pacto se abrogaron; y ya que Dios tampoco ha impuesto nuevas ordenanzas de esa clase ni ha designado a nadie para que las practique, todo intento hecho por asambleas eclesiásticas, obispos o el Papa para establecer estas ordenanzas, y aherrojar con ellas las conciencias, es una usurpación que debe resistirse. La Iglesia Católica Romana no ha infligido el primer corolario, como lo ha hecho la Iglesia Adventista del Séptimo Día, pero ha infligido considerablemente el segundo. Reconoce plenamente que la ley Mosaica fue abrogada; pero se ha arrogado el derecho de hacer otras leyes, más pesadas que las del Antiguo Testamento, e imponerlas sobre las conciencias con las sanciones más espantosas. . . Sin embargo, otras iglesias han hecho lo mismo en menor medida. Frecuentemente las iglesias Protestantes han hecho reglas prohibiendo jugar a las cartas, bailar, asistir al teatro, profanar el Sábado, usar joyas, fumar tabaco, beber vino, ser miembro de sociedades secretas, etc., etc., y las han hecho para probar quién es miembro de la iglesia y quien no, como si la iglesia tuviera el derecho de decidir cuestiones morales para el individuo. Sin duda alguna, debe haber disciplina en una iglesia, cuando los fundamentos morales se socavan por una conducta escandalosa, y sobre estas cosas no hay diferencia de opinión entre Cristianos, pero que la iglesia -cualquiera que sea- haga reglas para la vida Cristiana privada es una usurpación a la que hay que oponerse resueltamente. Hacer reglas para el arreglo amistoso de sus propios asuntos es el derecho de todo cuerpo, desde luego, y mientras una persona sea miembro de este cuerpo debe respetar y observar estas reglas; pero no está dentro de la autoridad de ninguna iglesia decidir qué está bien y qué está mal en lo que respecta a la conducta personal. Nunca he fumado tabaco, ni deseo hacerlo, pero si mi iglesia fuera tan poco atinada como para prohibirlo, entonces tendría que ir a un estanquillo, comprar cigarros, y ponerme a fumar como chimenea, en indignada protesta contra esta invasión de la libertad Cristiana. ***

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