La princesa de miel
                            Un día salieron a pasear un rey y una reina con su hija, la princesa. De pronto, se acercó una...
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Con esta esperanza decidieron encerrar a la niña en una gran torre de hierro, levantada en lo más oculto de un bosque, en ...
Fueron pasando los años, y a punto de cumplir los dieciocho, una mañana se asomó a una ventana de la torre y vio que de un...
Llegó y vio a un muchacho que estaba preparando la comida, el cual le dijo: - ¿ A que vienes tú aquí?  Pero la princesa no...
Cuando estaba con el guiso, se presentaron las muchachas, y el bandido les dijo que si querían ver la cueva.  - ¡ No, quer...
Con que al otro día quiso quedarse el propio capitán de la cuadrilla, y cuando llegó la princesa, se ofreció muy amable a ...
Al otro día, fue la princesa a la cueva disfrazada de médico.  - ¿Han pedido ustedes un doctor?- -No, pero pase- dice uno ...
Al cabo de cuatro días, disfrazada de barbero, corrió a la cueva y afeitó al capitán llenandole la cara de cortaduras. Cua...
Por aquellos días, la princesa cumplió los dieciocho años. El capitán de los ladrones, le pidió al rey la mano de su hija....
A la hora de acostarse, le dijo la princesa al capitán que ella pasaría primero. Pasó, y se metió debajo de la cama, dejan...
FIN   MIRIAM MARTÍNEZ COSIALLS IRINA DÍAZ GÓMEZ
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La Princesa De Miel

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La Princesa De Miel

  1. 1. La princesa de miel
  2. 2.                             Un día salieron a pasear un rey y una reina con su hija, la princesa. De pronto, se acercó una bruja con la pretensión de decirle a la niña la buenaventura. Un día salieron a pasear un rey y una reina con su hija, la princesa. De pronto, se acercó una bruja con la pretensión de decirle a la niña la buenaventura .
  3. 3. <ul><li>  </li></ul>Todo lo bueno que se le ocurrió decir, fué que la princesita, al cumplir los dieciocho años, moriría asesinada. El desgraciado destino de la princesa tenía preocupados a los reyes. ¡ Si fuera posible torcerlo!
  4. 4. Con esta esperanza decidieron encerrar a la niña en una gran torre de hierro, levantada en lo más oculto de un bosque, en compañía de su ama y la hija de ésta, que tendría la misma edad de la princesa. Allí debían permanecer las tres mujeres, provistas de todo lo necesario, hasta que la princesita cumpliera los dieciocho años y un día.
  5. 5. Fueron pasando los años, y a punto de cumplir los dieciocho, una mañana se asomó a una ventana de la torre y vio que de una cueva salían cuatro hombres, que se alejaban a caballo. Aprovechando un descuido del ama, abandonó la torre, deslizándose por una cuerda, y se fue hacia la cueva.
  6. 6. Llegó y vio a un muchacho que estaba preparando la comida, el cual le dijo: - ¿ A que vienes tú aquí? Pero la princesa no le contestó y le tiró la comida que estaba preparando. Después se marchó al castillo.   Aquella era una cueva de ladrones y el muchacho que guisaba era el hijo del capitán. La princesa contó a la hija del ama su pequeña aventura, y le prometió que si no decía nada a su madre, al otro día la llevaría con ella a la cueva. Aquella noche, los ladrones se acostaron sin cenar, y como el muchacho les contó lo sucedido, al día siguiente se quedó de guardia uno de ellos.
  7. 7. Cuando estaba con el guiso, se presentaron las muchachas, y el bandido les dijo que si querían ver la cueva. - ¡ No, queremos antes comer!- dijo la princesa, comprendiendo que el hombre no abrigaba buenas intenciones. - Está bien; voy a poner la mesa- respondió el bandoleró. Y mientras se fue a por los tenedores y cucharas, ellas se escaparon corriendo al castillo.
  8. 8. Con que al otro día quiso quedarse el propio capitán de la cuadrilla, y cuando llegó la princesa, se ofreció muy amable a enseñarle la cueva. - ¡Luego, luego!- dijo la joven- Primero quiero yo enseñaros el castillo. El capitán se puso muy contento, porque se le presentaba una buena ocasión de robar y se fué con ella. Cuando llegaron, la princesa empezó a subir por la cuerda que tenía muchos nudos, y el capitán le sigúío detrás. Sube que te sube, cuando llegó a la ventana, cortó la cuerda y ¡zas!, el jefe de los ladrones se dio tal costalada que quedó del todo magullado. - ¡Ya me las pagarás mocosa!- dijo el hombre, marchándose a la cueva.
  9. 9. Al otro día, fue la princesa a la cueva disfrazada de médico. - ¿Han pedido ustedes un doctor?- -No, pero pase- dice uno d elos ladrones. La princesa le pone al capitán una cataplasma de ortigas y sanguijuelas que por poco le matan. Cuando la princesa se iba le dijo: -&quot; Si le pica, capitán, no se olvida de rascar, se lo dice Rosa Ufana, que se va por la ventana&quot;-.
  10. 10. Al cabo de cuatro días, disfrazada de barbero, corrió a la cueva y afeitó al capitán llenandole la cara de cortaduras. Cuando se iba, le dijo: -&quot;Si le escuece capitán, no se olvidé de rascar, se lo dice Rosa Ufana, que se va por la ventana .&quot; El capitán no pensó en otra cosa, más que en vengarse .
  11. 11. Por aquellos días, la princesa cumplió los dieciocho años. El capitán de los ladrones, le pidió al rey la mano de su hija. La princesa aceptó la petición de boda y como no se fiaba del capitán, encargó al cocinero real, una muñeca de dulce parecida a ella, rellena de miel por dentro.
  12. 12. A la hora de acostarse, le dijo la princesa al capitán que ella pasaría primero. Pasó, y se metió debajo de la cama, dejando a la muñeca acostada. Al ratito entró el bandido, y viendo el bulto, creyendo que era la princesa, dijo: -¿Te acuerdas, Rosa Ufana, de cuando me dajaste sin cena? -¡Sí!- le contestó la princesa, fingiendo voz de fatiga. -¿Te acuerdas, Rosa Ufana, de cuando me cortaste la cuerda y por poco me matas? -¡Sí, me acuerdo! -¿Y te acuedas de cuándo me pusiste las ortigas y me cortaste la cara? -¡Sí, me acuerdo! - Pues ahora me las pagas juntas- añadió el capitán, sacando el puñal y clavándolo en el corazón de la muñeca, a la que saltó un chorro de miel que le llegó a la cara. -¡Ay, mi pobre, Rosa Ufana! ¡Yo no creía que tuvieras la sangra tan dulce! ¡Oh, si pudieras perdonarme! -¡Te perdono, si olvidas todo lo pasado!- dijo la princesa, saliendo de debajo de la cama. Se abrazaron, vivieron felices y comieron perdices.
  13. 13. FIN   MIRIAM MARTÍNEZ COSIALLS IRINA DÍAZ GÓMEZ

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