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Buscando soñar (ebook)

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Memoria de Lagar de la Tb41 y Hormigas

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Buscando soñar (ebook)

  1. 1. 1 BUSCANDO SOÑAR: HISTORIA DE UNA AVENTURA CUALQUIERA POR UN ESPELEÓLOGO CUALQUIERA
  2. 2. 3 4 Recuerdo los primeros años de conocerle, cuando regresaba a media noche a la cabaña, allí en el Valle de Soba, en Cantabria…con olor a barro, mojado hasta las entrañas. Cuando Lagar regresaba de una larga jornada de exploración no hacían falta palabras. Siempre volvía con esperanza y entusiasmo. Su mi- rada entonces, lo decía todo; el brillo en sus ojos y su expresión bastaban. Por aquel entonces, yo desconocía el mundo de la espeleología, al igual que desconocía otros mundos maravillosamente mágicos que, gracias a él, he ido descubriendo con cariño. Enamorado de la vida, de la naturaleza y del alpinis- mo. Su pasión: la espeleología… más allá de lo que cual- quier persona pueda imaginar. Su dedicación, entusiasmo y compromiso le caracte- rizan; siempre en busca de sueños y de todo aquello que pueda brindar felicidad. Uno de sus sueños: el mundo de las cuevas… allí donde uno se encuentra consigo mismo, con sus miedos y con sus dudas, con su “yo” más puro… Motivado siempre y con ganas de aprender, de expe- rimentar, de investigar,… de entender, un poquito más, el mundo subterráneo, tan mágico y tan desconocido. La exploración es un sueño interminable, una aven- tura de por vida; donde lo que realmente importa no es tanto el fin sino el camino. Porque no hay más fin que el de vivir, compartir y disfrutar el momento. Esta historia es un regalo para aquellos que tanto ama, un diario escrito desde el corazón, en el que abre su alma y relata sus vivencias, sus sentimientos y emo- ciones para compartirlo con nosotros. Apasionado y gran maestro de enorme corazón y es- píritu aventurero. “¿Espeleólogo? ¡a muerte!”. Gracias por compartir conmigo tu tesoro más precia- do, por prepararme y hacerme partícipe de tu aventura, de la aventura de la vida que es vivir… … al agua, a la piedra, al silencio… Judit
  3. 3. 5 6 “Por haberos afrontado, explorado, yo conozco, yo amo, los abismos, las cavernas, los ríos subte- rráneos. Esta pasión me ha arrastrado a las entrañas vírgenes de la tierra, donde yo me solazo y que estudio desde hace ya años. Compadezco a aquellos que no han sabido nunca aislarse y que no saben viajar y admirar más que en rebaño. Expulsan ante ellos, donde quiera que van, la soledad y el recogimiento…” NORBERT CASTERET
  4. 4. 7 8 Cu nd r a rá ns pasad , e ud pa e nd r n p r m n : esc l , nd p r l ic , p r l …; e i m e nt nd : ¿P t r nt ? P r e m n …H a r - zc it n h l e h . P es es it est e icad pa : p h la a es nd m r l - s e es r nt n na r , p h n ñad la es la la e , p h - n ñad n l lo m e - e tact la roca … Re rd , nd e ñ i no n m ñ n l n rad n v ; e - d l os ida , l roc ed : es r v Re l . A í m rc c - n a p is n f ntás ic . Gra ia Al ed p es r egad v c r z . Y n hag esad r e ic na ea j , K r , ac p ñ i ns nto cad n r ; d za u i e p r c n u c i l - ra . T Ju i : c p r l id , m l n r . P p y todo i r ecto r u e r : lad s . P est l e ic t i c - p ro , h p i pad est l r - i u ha ra n ia cod c cod . P , F ed , T ñ , Pac , L l , Jus …. G A S S
  5. 5. 9 10 … Anoche dormí poco. Dormí bien, pero poco. Despierto de nuevo, como tantas veces, con la sensación de que queda un largo día por delante; y a pesar del ligero des- canso de la noche me levanto con ánimo, con energía. He pasado gran parte de la noche dándole vueltas a mis pensamientos, ordenando mi vida; pero estoy acostumbrado, pues curiosamente esto me sucede antes de cada nueva aven- tura. Salgo del saco de dormir mientras se disipan mis ensoñacio- nes poco a poco y miro mi entorno, miro esta iglesia donde he- mos pasado la noche, y la encina gigante que guarda su puer- ta. Miro con atención este pueblo, Bustablado, el cual conozco por primera vez, y observo con atención los montes verdes que le rodean y que guardan este valle cerrado y hermoso. Es la primera vez que voy a pisar esta zona de exploración, es la primera vez que vengo a Bustablado. Desayunamos en el bar de Evaristo: Moreno, Merche y yo. Les conozco de hace poco tiempo, ya que no llevo mucho con el Grupo Talpa. Mientras desayunamos nos planteamos la tarea para el día. Esto es algo que siempre me fascina: destino, horario, material, etc. Hay una sima que canta unos 20 metros y que tiene buena pinta, sopla algo de aire. Es Moreno el que lo comenta. Félix y él la encontraron y la marcaron como TB-42, y es nuestra tarea para el día de hoy. A medida que subimos a la zona descubro, como en un sue- ño, enormes praderas verdes que llegan hasta el fondo de los valles de los alrededores. Como un mar de hierba que avanza cuesta arriba para romper en los abruptos acantilados de los la- piaces, donde el verde muere para dar paso al gris de la caliza viva. Donde las campas mullidas dan paso a las a ladas cuchi- llas de la roca, donde se esconden las puertas a las entrañas de la tierra. “Inst l mo p z . S y b j - r c z p r no e r es p z , d n nc n r mo n e ñ s l c n r p d ug r p z . M n ra e r b M , d nt est s l est et
  6. 6. 11 eso , esto l bo h egad s ld - c l u f ma i e , e r n n i uo ; ha ma n ca ía n i ua , ba ida l bo . C m la r , ac r l b lo l bo lo j b ha - t c í la r pa ma c flada , la e é r j b t u ía p r m f nd , p g la má - í , ra , c no , m í b j h . N e n t h r t n m . P r b s i ns ña i e , t r - u ida p l f lt ñ , p r ac b n - t l b j i n p z , , no c n u r p z e boc l p e n est m . Y, n n e r h l zg , nt í est a . S nt l id h r íd hast a p r esto l bo , p r i n s lo , z s l e is - i mo ro u ido p l f lt ñ …” 12
  7. 7. 13 Ya de vuelta en el bar de Evaristo, Moreno me cuenta un poco por encima la historia de los años anteriores, durante la exploración de Bustablado. Me cuenta que ahora trabajan en un -200 metros, la TB-41, al lado de donde estuvimos trabajando hoy; “ahí están trabajando Javi y Justi, que son unos máquinas”. Me habla también de otras simas grandes en las que han trabajado, más arriba, hacia el monte Porracolina, por la Canal del Haya. Pero la TB-41 sería, en adelante, un tema habitual en nuestras conversaciones. A la mañana siguiente, nos preparamos tranquilamente, sin prisa. Hemos quedado con unos chicos del Grupo Alfa: quieren comentarnos algo sobre un nuevo ramal que encontraron en la gran cueva de Cayuela. Por lo visto, este ramal tiene un mean- dro activo que desemboca en un sifón y parece tener, además, una galería colgada, a la que habrá que trepar para veri carlo. “…No n ro u mo r é b es - h ua r pata et nd no poc n ra 14 es u h mo c r n a u r lad ; p e no v mo m j po it . C a u ha - t la ro la , no mo pas p e n r n i , u b nd n mo poco e ro p nd i c u ho lo e lto poc est e . Eso lo e est e r voc m lo e e logo . B - ra na r e u rd e et est nt no e lad : l es ro jo n n e i , po ic ído no . F ma i e es n ica , ca i - t na , c lada , est la ita is nta f ma c l e . E n c i h l na r z m l e esta f ma p e n e r c n et , c m b b ra ho . P r l c n rg za i m í r ecta . C m l , c u h p pa n i , - r e icad c loc la n n c pas lo i lo …”. Uno se siente, en estos momentos, estar violando la intimi- dad y la pureza de la tierra. Intimidad guardada durante miles de años. Sientes entonces ser un intruso de este secreto que sabes te tocará a tí guardarlo con recelo en adelante, porque sabes que es la única manera de conservarlo del abrasivo paso de los humanos… Mi cerebro lanza ensoñaciones constantemente sobre la grandeza de la zona. Imagino grandes galerías y ríos subterrá- neos que se unen creando un enorme sistema que lo enlaza todo. Puede que sea una intuición, o quizá sólo sean las ganas de una gran aventura. Pero Moreno se empeña en devolverme a la realidad, quizá su realidad: -No se puede empezar una exploración con tantas preten- siones- me dice él. Pero entonces ¿para qué vengo?, ¿para qué todo ese esfuerzo?, horas mojados, agotados,… No temo a la decepción, pues es parte habitual de nuestras vidas cotidianas, y yo vengo a este otro mundo para tener ilusión. -Seguro que encontramos todo More, no seas negativo- le digo –hay que venir con ilusión, si ¿no?; verás como encontra- mos el río, las estalactitas, y todo…- es mi contestación, algo
  8. 8. 15 desa ante pero que, a la vez, intenta animarle; pues para mí ésto no es un trabajo. La espeleología es mi ilusión, mi Annapur- na personal. 16
  9. 9. 17 Pasado un mes, quizá dos, preparamos otra salida. Es la primera vez que voy a bajar a la TB-41, y me encuentro tan emocionado como nervioso. Todavía ejerce sobre mí mucha presión, la falta de con anza que aún hay entre mis compañe- ros y yo; pues aún nos conocemos poco. “J Jus t n e , ns e n m p r eo p . Ve u jo n i n r c fi z . T es r , - latad n i , l c icad nst la i p l b j mo j , c m n po - i , l r ist la h ra pa n i eada . E es ns , e bast n l rg p r l n ida lo p zo , id l c icad v n , n n r t n es bs u - i ha lo lo p ng nt . U pas p mo ras r no b j n e - c r lo e nc jado ha ns l í c r est r a p r . Es pas r n lo má i roso , e d ug p z l rg l po ida r n e r , s pas es e h , e r n . P es mo pas n n b j s lo , r - e no n b j d c p r p r ed z b j ; y a i ac i n Di n , r i lo n e p l c íd n e r , p , pact casc ”. Pero, en realidad, ésta es la tónica habitual de esta cueva, donde encontramos constantemente bloques enormes colga- dos de las repisas, o empotrados en los pozos, a veces sujetos por piedrecillas del tamaño de una canica. Pasamanos y complicados giros para evitar piedras sueltas y chorros de agua nos acompañan hasta la pun- ta de exploración, donde después de un tentempié y un ligero descanso nos separamos en dos grupos. 18 “…R Jus m r h ha i r m Oes , d n p z nc n r r J Jus ata n i . M n ra , J y v mo r r m má Es , ra pas es e h , no d ug p z n nd . Es e nt d n h mo r b j , d n e r mo v z ha i la ncó ita - ita . Es e t p z d n Ric rd u i ac i n l m n nt ata , d n ca lastad p lo e n i , p , c l nt l r z b p r c n n f nd p z … J t n e , e n í . –E - z - i , c m nd c r b est i est l . Y a l hag , nst l p e as m l ic usc nd roc n d n nst l r m n l , y l roc e m l e i id n r z n lo ed e n r . F n n n - r ug , n lg jad l ic , r n ed u ha p i e , a es r c m ed , e i lad , n pos r bast n a r - bá ic . M n ra z g e ig ro l rd s l roc , n ust , r n n - r má l na va . C n ú n ust nd i m l zo , n c esc fi z id ro , n est . P r l v n t rd c r l nt es id : ig n e r e b l c s id n l id , n . E ma iad t r p r es v l . Ins n v n et c n r i m nt c m l roc sa u h r z rd l c z . P rd n id , n n tod . P e e l lad r , nfoc nd m r esc - r lad n is ng l u e . P ns est c nd ; r n , n c ig .
  10. 10. 19 Es u h l e r g e la p e e p z , p b j , poc e é ig r i it c m r n , r ha v l e ida . E z eac i n n n . A nst n r l rd ns l e r l h - r g ead , r l rd est . Y ig c - gad n est c nd , s l d lta . L e r h g ead costad h pasad l rg , y ig v , h r d nt . Busc c n us ha i r b e l c p r , r h r n l ec n zc , n e hast h l . M e nt est , h pasad . Y n l c e ida , r ng s p z c m e ; n nt , r r z z - d n ha cas , . En má - e b rosa eg r b . E J h rad l rd h sacad a r . M nt l , ecostad c n r l p e z - lo g e , z la i n lo u eso r h u e id . M r J , h r p e r rs n is nt , c m c no r . S nt ra i u n e e m nda ; z a n n no c no r mo …” 20
  11. 11. 21 No me gustaría ni pensar en un posible rescate en “l 41”. Por suerte, consigo salir por mi propio pie en una carrera fre- nética; pues no sé con certeza si estoy bien del todo. Me dolía mucho el hombro izquierdo y sangraba un poco por la cara. Pero al n llego al exterior, me tumbo en el suelo bajo el goteo de las hayas y los avellanos y respiro fuertemente el aire de la calle, lo saboreo. En este momento noto más las magulladuras que, por suerte, han quedado en susto: “ h r est nd d n n e escatad poca h ra ”. La carrera ha nalizado y entiendo entonces que, de momento, no ha llegado mi hora. Entiendo que hoy no era el día. Aquella piedra pudo matarme, pero no fue así. Quizá el des- tino, la suerte, o a saber. Pero no, no era mi momento, aunque no fui capaz de entenderlo hasta haber puesto los pies en la calle y desconecté ese sistema de alarma que automáticamen- te se había activado. Una vez oí que cada uno tenemos nuestra piedra: puedes pasar al lado de ella, y no verla. Puede que nunca pases por delante. Hasta puede que caiga y no te dé. Pero todos tene- mos nuestra piedra… 22 Con este accidente se sumaba el tercero en la corta explo- ración de la TB-41. Parece que intentaba protegerse de noso- tros, como si guardase algún secreto. Primero los dientes de Diana, luego la roca que casi aplasta a Ricardo y, por último, “ e r ”, que casi me aplasta la cabeza. Esto te hace plantearte si realmente merece la pena, si realmente te gusta estar allí abajo… Es evidente que hay que extremar las preocupaciones y el respeto por esta cueva que, de momento, no para de dar muestras de sus defensas y su agresividad; aún hoy, después de muchos años, sigo teniendo miedo. Aún me aprieto fuerte contra mí mismo cada vez que oigo el sonido de una piedra caer. Pero había que elegir: miedo o espeleo. Y había que sobreponerse al miedo. La lógica del corazón y el espíritu elegía espeleo: TB-41. Pues el camino del corazón, aunque no suele ser el más sencillo, sí suele optar por el más bello. Al poco tiempo estábamos bajando de nuevo a la TB-41, y mi único objetivo era aquel pozo. Pero, con sinceridad, ya no me interesaba realmente dónde acabaría aquel pozo. Yo iba directamente en busca de mi piedra, que me provocaba más curiosidad que la posible continuación del pozo (el cual, al nal, resultó cegarse unos metros más abajo). Atacando con decisión, aunque no sin temor, pues la lección estaba bien aprendida, decidimos tomar un camino alternativo al del suceso. Conseguimos bajar por un estrecho agujero paralelo al “p z la es ra ia ” y dar a la base del mismo y, a pesar de presentar varias incógnitas por mirar, lo único que busqué nada más tocar suelo fue la roca que poco tiempo atrás intentó matarme. Ahí estaba, ahora en el suelo y sin poder alguno para hacerme daño. Cascada y magullada por los golpes contra las paredes, ahí estaba. Pero la cueva estaba llena de ellas: empotradas, colgadas en las repisas con completo equilibrio. “… u ho r mo no mo igado pas nt la ca a u nt nd , s nd u l l ra i e i r r esto m nt e esc ro . S n n - i e h , b j , p esto p zo : e l n i p l e p ns ida v p b j .
  12. 12. 23 L e p ns ida p l id u c p - ro . A e e e p b j , e ed r e p ns ida …”. Cada salida, cada incursión, nos proporcionaba nuevas energías y nuevas motivaciones para continuar, para volver pronto a esta cueva que empezaba a formar parte de nosotros. Empezaba a ser nuestra otra realidad. Como otra vida a la que acudimos para conocer más y más nuestro otro yo. En mi opi- nión, un “y ” más sincero, un “y ” menos alienado y con menos apegos materiales; un “y ” del que es más fácil tomar partido y ser dueño; dueño de tus actos, y también de tus responsabilida- des. Un “y ” que se protege y protege a sus compañeros. Supongo que en realidad sólo se realzan las virtudes ya hu- manas de por sí, pero normalmente camu adas o apagadas en la otra vida. Seguramente lo ideal sería poder transportar esta actitud a la vida cotidiana; pero… ¿cómo?. O puede ser que, en el fon- do, nos guste separar estas dos vidas por miedo a que lo coti- diano corrompa la ilusión en esa especie de fusión de actitudes prácticas con impulsos sentimentales. Para nuestra satisfacción personal, pero también para incremento de nuestras tareas, van apareciendo cada vez más ramales. Hasta que por n uno de ellos, un pozo, como no, peligroso por la posibilidad de desprendimientos, nos deja en una gran galería bajo los pozos principales. Esta galería, que se llamará a partir de entonces, Galería Evaristo, en honor al dueño del bar de Bustablado, que tan bien nos ha tratado desde el primer momento, es una galería amplia. El suelo está cubierto de bloques enormes que no dejan apreciar el fondo bajo nuestros pies. Se extiende de Este a Oeste desde la base de los pozos, y nos ofrece nuevas alternativas: pasos estrechos, aportes de aire, galerías transversales y nuevos pozos. Todo cuanto habíamos deseado desde que empezamos a explorar. Por n parece que nuestra búsqueda da frutos. Además estas galerías nos obsequian con una gran concentración de forma- ciones intactas. Somos los primeros, en la larga vida del planeta, en pisar este suelo. Los primeros en gozar de este espectáculo que no tiene precio e imposible de explicar a nuestros amigos y conocidos del mundo exterior. 24
  13. 13. 25 Estas galerías se descubrieron en Agosto del 2008, en una de esas campañas en las que nos reunimos varios días para dedi- carnos al trabajo intensivo en la zona. Son fantásticas experien- cias que, además de productividad, proporcionan una gran vivencia entre colegas. Es así como aquel día llegaron, Javi y Luis, al campamento para contar lo que habían descubierto, mientras los demás esperaban ansiosos el regreso de los com- pañeros. Es así como a la salida de la cueva, cuando regresan los espeleólogos, cenan con ganas la comida que preparan los que quedan fuera, que esperan impacientes las aventuras de sus colegas mientras hablan de los sueños que imprimen en la expedición. Y cuando llegan los compañeros, están todos, y están bien. Es una sensación única: espeleo. De igual manera, cuando vuelves al campamento agotado tras un largo día de trabajo, mojado y lleno de barro, y hueles la comida, y ves a tus compañeros que salen impacientes a recibirte, es algo que hay que vivir para sentirlo. 26
  14. 14. 27 28 Esta campaña de Agosto del 2008 fue la llave maestra para abrir nuevas puertas, pues también se comienza la exploración de TB-60 (Hormigas); que, gracias a la información que nos pro- porciona el grupo que revisó anteriormente la zona, nos hace pensar en la posible conexión con la TB-41: una de la otra se se- paran por apenas 30 metros de boca a boca. Por lo visto, esta sima de Hormigas tiene unos 230 metros de profundidad y unos 2 kilómetros de desarrollo, y esto hace volar aún más nuestra imaginación… Fue también en esta campaña cuando localizamos la sima de Hormigas, sin grandes complicaciones gracias a las explica- ciones de “lo r n e e ”. Esta sima ofrece, en su principio, una sucesión de pozos amplios y bastante limpios de piedras, pero sólo llegamos hasta la cota de -150 metros, “¿ r est l m H iga ?”. Nuestros ojos no relacionaban lo que veíamos con la topografía facilitada por los franceses, pues en los prime- ros ataques no se encontró aparentemente paso alguno que permitiera bajar más, “ no r -230 e ro r - n ida 2 l e ro es r l h z nt ”. Revi- samos la TB-60 durante tres días sin encontrar más que un paso estrecho en el que casi me atasco como un corcho. Pensamos que algo habíamos hecho mal, no teníamos otra opción que pensar así, ya que la situación y descripción encajaron después de muchos dilemas. En adelante deberíamos revisar de nuevo la TB-60, pues tenía que ser, por fuerza, la sima de las Hormigas. “… Q esa rad nsa i u nd atasca n e c m t p c r h : e ra r - l p r n n h p , e l j e ha p r n e r l i ua i . D e ns p e p e m , u e n , p r r lo ro n n , p r s poc poc . P n v mo s lo , Jus Di - n est r lad . H c l lad l ist n i l n ed udad it eg e nt e i . S l y c n e id pas , Jus e má n h y n h c id p pas . ¿Y pas lg n e n r ud ?. L mo i it e v z nd : r es es e h b j n m it c a u .
  15. 15. 29 P r n b j ma iad , n y s l . P r l r z . V v ha i pas es - h , r é e Jus . T p hast pas atasc n nt s , e rá h do e e ro c íd . N ed p lo e n i i n ed d m r h a rá . E z ag i . M it casc c n m n p r po r l c z . –¡Jus !, ¡M nc jad !, M r r nd lo r zo c n i e sac - -. S est b , est b rc . M h sacad r …”. Este paso quedaría en abandono, con la desilusión de pen- sar que estábamos en otra sima. No podíamos pensar que ésta fuera la sima de Hormigas. Aunque, posteriormente, nos vería- mos obligados a revisar de nuevo este gran agujero, dado que la coincidencia de las topografías y la situación daban lugar a pensar que algo se había pasado por alto. Efectivamente, en la siguiente revisión, se descubre una ventana, a unos 30 metros por encima de la base del pozo, que dará paso, tras una trepa- da y algunos pozos más, a la Gran Sala de Hormigas. 30
  16. 16. 31 “… De é n pad l eg h - nd n l , mo nst l , l no p zo má , eg mo n s l n e - i e . E l Gr S l H iga n c n - í mo nc n r c us ro i fa itad p lo r n e e , r bast n u nt i . Est s l e n n p e id a ect - nt l B-41: c l , la f ma i e , et . Trat - mo ec no l v i u lo p zo c es n i u ro i v mo la m no . M n ra v z mo i u mo lo nto l , n no d mo nt e id est t p e i - r et e p r l mo ; ed u h r b j p ha …”. La visión de nuestro trabajo cambia irremediablemente. Las dimensiones de nuestras tareas se amplían y resoplamos al entender las largas jornadas que quedan por delante. 32 Según crecen los esfuerzos, a la par, se provoca una espe- cie de selección natural de los integrantes del equipo. Cada vez, nuestros ataques son más largos y agotadores, y no todo el mundo entiende esta entrega del mismo modo. El equipo se va compactando, se va de niendo, y aprieta los lazos de unión entre los compañeros para afrontar este mun- do de riesgos encubiertos. Por eso es tan importante realzar los valores de la amistad, pues es nuestro único apoyo sólido en las largas horas de frío y oscuridad. “… E m e e es i es n , p r e a l n , p r po c n u , j - d lad l nsa i l os ida e n c nst n n ñ ac b c l m r …” Escondidos con recelo vamos desvelando con gran esfuer- zo, uno a uno, los rincones que la tierra se empeña en ocul- tarnos. Rincones que nosotros nos preguntamos si estará bien desvelarlos. “T mo l nsa i h nc n rad lg má : lg p n p r no ro ”. Se examinan a fondo las galerías, salas y pozos de TB-41 y Hormigas, así como sus ramales, donde encontramos, a veces, claras corrientes de aire que nos soplan en la cara invitándonos a seguirlas. Pero luego se pierden, desaparecen haciéndonos difícil su persecución. Hasta ahora se nos han escondido los me- jores premios tras los pasos más ocultos y menos evidentes, tras lo más trabajoso. “… L s es p e est esc n id , n no v fá nc n r l …”. En Marzo del 2009 se prepara un vivac o punto caliente al nal de la Galería Evaristo en la TB-41, donde son más largas las jornadas y donde pasaremos grandes momentos reconfortan- tes, gracias a las infusiones y sopas calentitas que podremos tomar allí; agua, comida, pilas, infernillos y demás cosas, nece- sarias para hacer un poco más agradables los descansos, se de- jan en este punto que tantos momentos entrañables nos dará en adelante. El vivac: un lugar necesario para poder dormir, descansar, o incluso tomar algo caliente. Además de dejarnos los riñones rotos unos días gracias a los enormes petates que transportan todo el avituallamiento del mismo, ¡¡y todo colgado de nosotros!!
  17. 17. 33 Durante el 2009, bajamos a menudo a las Hormigas y TB-41. Una vez y otra vez, como buscadores de tesoros, solo que el tesoro que buscamos sólo podremos llevarlo en el corazón. Es la conexión entre TB-41 y Hormigas, o con el Canto Encaramado, nuestro tesoro. Debemos revisar todos los pasos y pozos posibles, pues las topografías superpuestas de los tres sistemas muestran como los dibujos están entrelazados. La conexión debe estar cercana, tan solo a unos metros; pero… ¿dónde? En un princi- pio el grupo SECJA piensa que la conexión tiene que estar en el pozo de 20 metros que se encuentra en el ramal más al oeste de Hormigas. Y, por supuesto, ésta sería la próxima tarea. “… C m , l v no es r u - nsa , s l i e p r la c no : lo e e r n e lg la p e e , rado e i r ic . J z nst l ; ng ec no a r v l p r - nt r esto p zo h r e . Y n ed nt d n n n r , r ig es l . L c n zc esto es ido lo r voc m . J c m la so e ha : p z est i ros . Est est nd l t ic r l - l ra i … J toc l l m , d “ ” p r b j , n is ng idad n r - ra . Jus n b j , h edad í e r nd n est c m . M as m p z a u nt l e ra i la m nt ra - ra eta n , l na a ñada p e e - la n má r n e n c ic . B j a - t , c m nd , ha i ig e r l ba p z , i i e r p r esc n r lo e n nto . P r p eg nt J e ed u jo , l c nd , - ed . Est mo s m nt esc ro na r e b l b j es ro e , r h c n u . H is es p z j l z jad p r n v má a … Ob v mo 34 pas b j lo lo e no r mo u u n : h r l . S mo e e es i n r ; po í est pas l . N es r p ra i n no it no , no p ed . Lo lo e n n r s pas t - , r h n r : -“B n , v y ”- ig J . P r i d i u , l ha l . M c loc et nd lo c la - na a p r J ed pas n la , n s nd est e r i r m r last í e i . P r es r es ra i , e p r , pas eg . L c i n est est r p m …”. Revisamos minuciosamente los pozos y pasos estrechos. Buscamos entre los bloques e intentamos encontrar ventanas elevadas. Pero nada. Nuestros colegas del SECJA apuestan por Hormigas, pero nosotros seguimos poniendo nuestras ilusiones en la TB-41. Se- guramente el trabajo y las horas consagradas hasta ahora nos hacen imprimir en ella nuestro cariño y nuestras ilusiones. Segu- ramente por eso apostamos por ella. “… P e e m nt c i tác ic . Nad v mo nc n rad usc nd c l l - ic . P e e m nt es u h ns - t l v . E l no h l , n n n n mo . Q z étod e e n es u h …” Así, continúan las campañas y las salidas y, por n, llega otra campaña de Agosto. Cuerdas para arriba, cuerdas para abajo; reinstalar pozos, cambiar cuerdas, hacer porteos,…, etc. Sarna con gusto no pica. Se localiza entonces un posible paso, una desobstrucción en la punta más al oeste de Hormigas. Esta punta es una serie de rampas escalonadas que dan lugar a una pequeña sala, a la cual llegamos siempre con cuidado de no destrozar las numerosas formaciones que se cruzan en nuestro camino haciéndonos avanzar como si no quisiéramos hacer ruido. “… H mo b jad hast a c e ida , n ráfag esc c nst n no h iad hast
  18. 18. 35 ést s l , es p nd p paso ngosto eto f ma i e c l nác . C nst n n es ra r pa ng n h esta f ma i e mo e ro e , n f z p ed r - la . P r mo egad hast est e ñ s l iado p esc h r no s l - ect n l c r r é n n j - p lo e p e c locado post . M r mo r mo , r n . N h pasad n e na p a … E ec i ito ra l es e : n n s l má r n r lad mo n r . P r n r mo m l , l j mo r b ; a i c r r e usc g - e mo lo e ido s n l roc i pas . J , T ñ y g e mo p - no c es r étod ist ic hast , p , p e po mo pas . P r p má es z n c n ig pas , e es e h . A - c n ig pas l c z hast lo h ro , c n ig , r lad , n s l má i . P r es r étod “lo ic e r ” no h jad za b nd n mo l i i p r v r í . S mo u ho ía má …”. También esta vez teníamos de qué alegrarnos: más cueva, y también la suerte de otro accidente con nal feliz, ya que Luis (Justicia) salió prácticamente ileso de un buen golpe. “… Ac b es u h g , n h id n e r ; h s nad c m l r r sac r p c n r l p e . Just u nd est b nt pas l es e , e é pas m no . L i e rá eo p : – ¡L i , L i !, ¿está ?- P r L i n e p n l mad v ia - e , a e id v p pas m no p r o . Se v eg nd n pas m - no z es u h ido . L eg hast L i e d l e i . V v e nt n n r , n ca s nd l e est 36 p est c r : -N Lag - c n est n ra ag r la cos la n po i i nc vad . H e b lad n l h g ead l e p ld la cos la c s n l roc , m l nt . S n s est , n , r j d r l lt v r b . Cu nd - est l s ; ud , r j r la e p lda …”. Por suerte, Luis pudo salir por su propio pie, aunque esto le costó varios meses de dolores en las costillas. Este incidente sumaba el cuarto en nuestra corta exploración y, por suerte, podíamos reírnos de todos ellos sin más consecuencias que la- mentar. Aunque el duelo no terminaba ahí. La cueva no había jugado todas sus cartas. No todo son desgracias y accidentes en la espeleo, ni mucho menos. Cierto es que se trata de un ambiente, muchas veces, peligroso y, casi siempre, incierto. Pero las recompensas son más numerosas que las desgracias. Las risas, el compañe- rismo y, sobre todo, los grandiosos espectáculos que nos brinda la naturaleza y la aventura, dignas de una película de ciencia cción de Julio Verne, que nos desbordan de sensaciones tan auténticas, tan humanas; sensaciones únicas e inolvidables que se graban a fuego en forma de recuerdos preciosos. Me pre- gunto si será esto lo que nos hace forzar las barreras del peligro: la satisfacción de acumular estos recuerdos, estos tesoros. Más pozos que se ciegan. Más gateras y más pasos es- trechos que no conducen a ningún sitio. Algunos de ellos nos descubren rincones que sencillamente amplían la dimensión de la cueva. Pero no nos abren nuevas puertas hacia la esperada continuación. O quizá sí, pero somos incapaces de verlo. Pues muchas veces los secretos pasan por alto a pesar de pasar por delante de ellos una y otra vez. Decidimos intentar una exploración conjunta con el Grupo SECJA, quien explora el Canto Encaramado, el sistema que roza nuestra cueva. Se encuentran a escasos metros de noso- tros, pero somos incapaces de conectar las cuevas. Quedamos con Miguel Ángel, responsable de la exploración del Canto Encaramado. Este aparece en el bar de Evaristo con varios compañeros de su grupo.
  19. 19. 37 Dos de ellos, Koen y Koen 2, como se hacen llamar, del gru- po belga SPEKUL, son los que nos acompañarán en este intento de conexión. La táctica consiste en bajar hasta la punta de Hor- migas con ellos para intentar forzar el paso de “lo ic e r ” y, a su vez, los chavales del SECJA, deberán ir hasta su punta de exploración para así intentar encontrar el paso que conecte las cuevas. Nos citamos a las 13,30horas con intención de gritar y silbar para ver si alguno de los dos equipos escucha algo. Ya que debemos encontrarnos a unos 30 metros unos de otros. Pero nada. Seguimos sin encontrar la tan deseada conexión. “H mo edad c lo lga Bust lad , b Ev ist . E r mo c ect r , mo na ra i e . S e nt c m K K 2, lt b j e ec v n . Do - s n e n es n e . Su c ra ida r n i ec lad l l rg la - c nt e h ra h pasad b j r . T c r t po … L eg mo l Gr S l l m H iga , d n “lo K ” loco n c r é ic p l v . P e r r id lg . J y no r mo s n ido , t poc Hug L i c n nad ; ¿ r m - r r b j ? D u l m r , b mo it mo . P r nad , n mo e est r e p . L n - t mo p i n e i io r n ca do h ra , it . Hast e i mo b j n l es bs uc i c íc l j mo n n l l ra i n i . K K 2 c n r l lo i r - lo vo e r má n l pas c étod no ro ba e rada . Le c nt mo étod “lo ic e ra ” c m po - mo , e n n n u h cas l n , r s n ido . Ima n l ns : “v y s v - e …”. E no uto , nt pas - c es ra so e ha : n r s l , v , e ro r m e r b j p r má ía . R is - mo tod c m rat e n ra la f ma i e 38 l b j es ro e c m c r rata . R is mo tod , cad lo , cad r m , cad ga r ,… P r nad …”. Koen y Koen 2 se dedican, durante dos días más, a corregir la topografía de toda la cueva, además de forzar varios pasos más. Mientras que nosotros acabaríamos de revisar esta sala nueva a los poco días. “H p e i h c ectad . G ito - í ra l rg l nad as n n u ho e ro v z ca rad ; d n la p e e r z c e h l e p ld l . P r r e p i . Q r c n u i e - egad l Gr S l H iga v , d n mo . H mo dad l lt …”. El paso de la circular se encontró arrastrados por una co- rriente de aire que nos condujo hasta una trepada de di cultad media, de unos 15 metros, que nos llevaba a este larguísimo laminador que regresaba a la Gran Sala, ¡vaya vuelta! -¡Javi, Javi!, ¡hay pisadas!- -Espera Lagar, que subo- -¡Javi!, ¡hay re ectantes!- -¿Qué?- -¡Javi!, ¡espera, creo que… es la Sala Grande!- Así se hizo y se deshizo en el mismo momento nuestro sueño. Como un niño que se pierde en su propia casa. Es complicado hacerse una idea general de cómo son las cuevas. Nos limita la luz y nos desorientan las horas allí dentro. No hay visiones panorámicas. No es posible verlo todo a la luz del día, como un valle desde sus distintos puntos de vista: des- de la montaña, desde la orilla de un río,…. La única manera de conocerlo todo, o por lo menos hacerse una idea algo más global, es a base de recorrerla una y otra vez. Reconocer cada rincón como un ciego que palpa una cara para reconocer a una persona. Nuestros compañeros del SECJA siguen avanzando con tan- ta ilusión como necesidad. Barriendo la cueva en busca de la conexión, ya que les facilitaría enormemente su tarea. Además de conseguir un gran desarrollo para su gran sistema, el cual extiende sus brazos con más de 100 kilómetros de desarrollo.
  20. 20. 39 De la dedicación y los esfuerzos del SECJA aparecen dos grandes pozos al nal del brazo oeste de Hormigas. Pero no consiguen llegar al fondo por falta de cuerda. Estos nos llaman y nos comentan el hallazgo: -Llevaros una botella de champán, que vais a conectar seguro- nos dicen. Pronto nos plantamos frente al paso recientemente desobs- truido, el cual da paso a los dos grandes pozos que se encuen- tran paralelos bajo una gran chimenea que los riega como una ducha gigante sobre los dos enormes desagües. Acabamos de instalar el primer pozo, donde los compañeros del SECJA se que- daron sin cuerda. Este pozo se presenta horrible en su principio, amenazador. Las paredes están totalmente descompuestas y cualquier cosa que toques provocaría un desprendimiento. Y así sucede a la salida. Por suerte, un salto acrobático de Javi evita el desprendimiento y yo, de los nervios y el frío, sufro un ataque de ciática. Aun así, se desinstala el pozo, se topografía y se em- pieza la instalación de un largo pasamanos para poder afrontar el otro pozo. Pero debemos abandonar, pues mi espalda se va arrugando cada vez más. Javi y Justi me insisten para que deje la instalación; no se sienten a gusto viéndome así. “… F z mo pas es e h ec i lo do p zo vo ; n p r s n p c m n r J Jus p esto paso t es e ho . P d n , c m lo , est e z c n i n i es má 20 lo n lo y . P e n ra es pas t ngost n n n s l t m es uos c m est , c n ba t i o pad ida p lo do n e p zo . E e h , po e i , r n n n h l rg e . J v c z n nd l nst la i . C m cos , p r es r , p z e nt i ros . La p e e est n esc esta mo b j ca it nd p r n toc nad . Cu l est f ls r voc í l c íd - ra … 40 L eg mo b j p r nc n r e ñ p a u r vocad p l u h no mo dad b j . Es p a u r a r e r : ma iad es e h . S ha má a ud d l e p ld n , z ns n h b jad h . T ng na u i - e l e p ld , e e , nc pa it ba - t n . Est jo id , n y v b a na m na . P r l b e i p b j esto vo p zo ud c ig . Ah r nt . Toc mo e rad v mo , r no o r r p z . In nt a u nt d l i l p r n eo p i c p ro , r lo c no a n c r l e i d l . Y est r b es h r p z . J Jus est nd u nd , - , n no r e g e c n r la p e e . -¡J , J !- e Jus it , p c z pas l i e es r : e Jus c p p z h c íd n e r n J . N l . M ed p r zad p m nt , ig Jus l - m J n e e l nt as n p p z eg i ído . P e est ; h s ltad h ag rad n rd lo e r h pasad l rg … … u nd J Jus s p z , e r z pas d l . C j l ma j - d í c pas m no , ns m - nt est j . A n s l e ng ñ . P ac b l rd . Ca l a ra zc v es us p r b nd n . P r ed r ma - j . L r i p ng co l . J Jus : -V mo Lag , v mo p r r , est d nd hast m a - e Jus h - l es r lad pas m no …”
  21. 21. 41 Salir de ahí subiendo más de 250 metros de pozos fue un auténtico in erno. Temiendo constantemente agarrotarme por completo. Por n conseguí salir y, después, bajar hasta el coche. Por supuesto, esta aventura me costaría estar más de un mes tirado en la cama, apenas sin poder moverme y con unos dolores terribles. No obstante, rea rmé una importante lección que no se para de aprender, y es que el cuerpo debe estar bien para contribuir más veces. De nada vale gastar el cuerpo en una salida. Pues aparte de peligrar mi salud, también se pone en compromiso a los compañeros. Las incógnitas de la cueva se van zanjando poco a poco. Una tras otra se van cerrando las puertas a nuestro sueño. Pasa- mos por una etapa complicada. Vagamos por la cueva dando palos de ciego. 42 Recogemos cuerdas y demás trastos de las zonas más al oeste de Hormigas. Dejando atrás tantos esfuerzos, alegrías e ilusiones, mientras nos invade una sensación de nostalgia. Ha- bíamos creado grandes esperanzas; se recogen pozos, pasa- manos, sacas, equipos de burilar… Kilos y kilos de material que deben acompañarnos por los pozos mientras subimos. Pero parece que la cueva nos ha cogido cariño, así como nosotros a ella. No quiere vernos desanimados y renueva nues- tras fuerzas con uno de sus regalos. Mientras, hemos recogido todo y hemos revisado algunos puntos. More y Pascual son los encargados de adentrarse en este pequeño paso hacia los nuevos sueños que ya van llegando hasta nosotros, recargán- donos de energías. “… H mo eco id y tod ma i la z na má n es . J h id p z - v l S l H u ; m p lo , p z est i ros . M Pas u h b jad l v e - bs uc i , t l S l H u . E r ng u h … No nt mo todo l ba lo p zo l h r ac rdad , todo no M Pas u . E z mo ns nd h í s id y , h í nc n rad lg . P r eg l s id no eo p mo . N est r v bast n m r . E esto m nto r n nt ug la e e pasada b rd todo u m e : ¿H r pasad lg ?...”. -Esperamos hasta las 12 y entramos a buscarles- les digo. Esperamos junto a la entrada, escrutando los sonidos de la cueva y, de repente, oigo una voz. Es la voz de Moreno, y detrás viene Pascual…” Al salir More nos cuenta que han bajado varios pozos “ - e ” y que han llegado a una sala muy pisada; que, al seguir, han visto algunos pozos instalados y una galería grande. Hemos conectado, por n. Pero, ¿con qué? “… U p z , r p z , r rac i n nt . T ñ b j c z nst l nd lo p zo l c i . L eg mo n r s l , l u no e f i . No r mo x r ñado e mo ec no nd n .
  22. 22. 43 P r u nt no m mo poc p ug c ig l nt . M va l is fl j –j , j , j . H mo c ectad c no ro i mo -. Est z n l B-41 l l c R , l ec n zc . G it e í , l e í r voc h c - ectad c l B-41, e es r v . M - ra lo má b j p la rda e it -¡¡ h v e !!, ¡¡E l 41!!, ¡¡C i !!-. S es u h lo ito no ro l l rg p z . No e r l c i H iga 41. E ro uct es ro es zo . P e t l c i c C nt Enc r mad es a , l B-41. Q z es v a , es r v …”. Esta historia daría risas para rato en el bar de Evaristo. More había bajado y no había reconocido la TB-41, y ya se sabe el humor jocoso que siempre acompaña a los montañeros y espe- leólogos. “¡Q c r !, ¡N s u e es r v !”. O también… “És l i m r l co n cas usc nd vas ”. Pero todo esto son bromas de espeleó- logos. Sabemos de sobra lo sencillo que resulta, en realidad, perderse en una cueva. Aunque se haya pasado muchas veces por el mismo sitio. 44
  23. 23. 45 Es fácil demostrar este hecho con tan solo mirar a través de un canuto de papel mientras recorres un camino en una direc- ción. Después, intentar andar el mismo camino en la dirección contraria. Así mismo sucede con el enfoque de la luz. Desgracia- damente el ángulo de luz que ofrecen los frontales es limitado y es difícil apreciar una imagen general de las salas y galerías de una cueva. Por eso, al avanzar, no podemos dejar de mirar atrás cada poco tiempo, pues debemos reconocer la imagen que veremos a la vuelta. Aunque el hecho de haber conectado nos da fuerzas e ilusiones renovadas, seguimos en una especie de incertidumbre; pues hemos recorrido muchas veces las dos cuevas que ahora son una; ”¿ é mo c ectad la do va y n e má usc ?...” Sabemos que es importante no perder la ilusión, es lo que nos arropa dentro de la cueva. Debemos ser ambiciosos en nuestro proyecto, pero también debemos estar abiertos al fra- caso, ya que es una lección muchas veces repetida. La natu- raleza es así, y lo sabemos; como un granizo que destruye un hermoso huerto en el que se ha trabajado duramente. Seguimos explorando varias veces, sin descanso, la TB-41 y Hormigas. Buscando y rebuscando esas puertas ocultas en la oscuridad. Esos accesos ocultos, pasadizos secretos que nos de- jen pasar y continuar hacia el camino de la ilusión. Un camino al que cada vez cuesta más llegar. En ocasiones, la cueva deja de hablarnos durante largo tiempo; se sume en su silencio y nos muestra su indiferencia. En estos momentos nos sentimos como en el juego de la piñata: con el palo en la mano y los ojos vendados, buscando nuestro premio. Pero la mirada de los compañeros, directa y llena de vida, mientras buscamos algo, a saber qué, nos devuelve la fuerza. Así, siempre se equilibra la balanza del grupo. Debemos barrer cada rincón, revisar detrás de cada piedra antes de dictar sentencia a cada una de las galerías, antes de dar por zanjado cada paso o cada pozo, cada sala. Forzamos pasos estrechos, casi imposibles, siguiendo cada soplo de aire. Apretamos cada parte del cuerpo contra las ro- cas en esos embudos y gateras, o entre los bloques; esperando encontrar la continuación de nuestra aventura personal mien- tras que ya la estamos viviendo. 46 Desgraciadamente, mientras avanza la exploración, mien- tras profundizamos más y más hondo, las salidas comienzan a espaciarse en el tiempo y vamos perdiendo fuerza de ataque. Cada vez somos menos las personas que bajamos a las puntas y, aunque cada uno aporta lo que puede, necesitamos de colaboración. También la frecuencia de nuestras salidas dismi- nuye notablemente y nuestros compañeros del SECJA empiezan a impacientarse con razón. Es para ellos muy difícil esperar con paciencia la conexión entre los dos sistemas, ya que les cuesta varios días llegar a las puntas de su gran sistema, las cuales se encuentran a escasos metros de nuestra zona de trabajo. Co- nectando, tardarían tan solo unas horas. Por si fuera poco, también algunos problemas de política interna dentro del club nos aprietan. Aunque supongo que es tema habitual en casi todos los clubs de espeleología y, segu- ramente, hasta en los clubs de póquer, o en los de ciclismo. La política, en un club tan numeroso como el nuestro, es siempre complicada, hay mucha diversidad de opiniones y necesida- des. Esto provoca, por lo general, discusiones y con ictos. Mi prioridad es la exploración. Es, en estos momentos, cuando menos espeleólogo me siento, al ver que no es siempre un motivo común el que nos une; sino más bien nuestras propias ambiciones que nos ciegan y nos hacen desviarnos del camino. Nos hacen olvidar el motivo por el que gastamos nuestro tiem- po. El motivo por el que pasamos horas y horas mojados y que, en ocasiones, incluso arriesgamos nuestras vidas: ¿es que no se dan cuenta de esto?. Pero no debemos dejarnos llevar por estos dilemas intelectuales. No debemos perder la fuerza y la espe- ranza. Pues son nuestro sustento en este mundo tan hostil como hermoso. A pesar de estos con ictos intermedios, continúa nuestra pequeña gran aventura. En muchos momentos parece que la vida se pone en nuestra contra y nos pone algunas trabas en el camino. Aunque éstos son algunos baches que debemos superar para poder seguir adelante, tanto en la cueva como en nuestra vida habitual; las cuales hay que aprender a compa- ginar, pues no habría exploración posible sin una organización de los problemas y las alegrías. Al igual que la gran aventura no tendría sentido si no pudiéramos regresar a nuestra vida cotidia- na…
  24. 24. 47 Javi, Justi y Luis deciden organizar un nuevo ataque a la Gran Sala de Hormigas, al gran pozo central. Este pozo dio buenos resultados en otras salida anterior en la que, después de encontrar un paso estrecho que estaba sin mirar, se decidió revisar a fondo. Para nuestra sorpresa, se encontró una sucesión de pozos que bajaban más de 60 metros y que quedó pen- diente. Así pues, los tres bajan a terminar la instalación de dicho pozo decididos, como siempre, a encontrar algo interesante. Pero, por desgracia, también esta salida se vería empañada por otro accidente; aunque, por suerte, sin consecuencias demasia- do graves. Javi acaba de instalar el pozo y un pasamanos que da lugar a una repisa colgada que parece tener una posible continuación. Mientras Javi termina la instalación, Justi decide mirar una trepada bastante aparente. Pero es aquí cuando, al escalar un resalte, Justi se agarra a un gran bloque que cede. Su instinto hace que intente frenarlo con la mano y, por suerte, el bloque queda encajado entre las paredes. Pero aunque él todavía no lo sabe, se ha roto la muñeca. Vuelve corriendo al grupo, mareado por el dolor; y, después de reposar un poco, se da cuenta de que es grave. Deben salir inmediatamente, y así lo hacen. Justi sube casi 300 metros de pozos con el increíble es- fuerzo de hacerlo con una sola mano. Debió pasar un auténtico calvario para salir, pero demostró ser un auténtico espeleólogo. Por supuesto, el hecho de salir en esas condiciones, forzando sobremanera la fractura, hizo que su recuperación se dilatara, muchos meses, con un tornillo sujetándole la muñeca. 48 Algún tiempo después, organizamos un encuentro con el SECJA para poder concretar mejor algunos puntos y poder coordinar, en la medida de lo posible, nuestras actividades y así poder sacar mayor rendimiento. Félix, nuestro topógrafo estrella, parece que va abandonando la exploración. La edad le va restringiendo la entrada a ciertos puntos de la cueva, ya muy alejados y exigentes. Así como nosotros, los que continuamos con las puntas más lejanas, no estamos muy puestos en topo- grafía. Pedimos entonces ayuda al SECJA, que son expertos en topografía y que, por otra parte, les conviene en el caso de una futura conexión con el gran sistema en el que trabajan. Parece ser que la idea les agrada igual que a nosotros. Así que organi- zamos una salida con algunos de sus colaboradores, del grupo Niphargus. Resulta agradable nuestro primer contacto con los chavales de Niphargus; simpáticos y llenos de energía. Pero aún quedan algunos resquemores debido al trato que recibimos por parte de algunas de las personas que colaboran con el SECJA, quienes nos dan a entender que nuestro funcionamiento es rudimentario, además de poco e caz. Nos comentan que trabajamos lento y que tenemos la exploración medio abando- nada. Pero ellos no saben de nuestros incidentes. No saben que tiempo atrás éramos bastantes más personas trabajando en la cueva; no saben que Javi sufrió un infarto hace menos de un año desde que hablamos con ellos; no saben lo de la muñeca de Justi; no saben lo de mi piedra, ni lo de los dientes de Diana. Ni lo de la piedra de Ricardo. Ellos no saben que, por todo esto, hace meses que no conseguimos formar grupos de ataque de más de dos o tres personas. “… Mi Án , nc rgad l l ra i SE A, d na ra i e . Ap nt n r rs n e e log . No h l p r n e e l r p b j no ro is m no 7 l e ro t r z c l B-41 H iga . L cos p má n es n . M ust í u - r c ect lo e is ma , po ud esto u i nado e e logo fa it e ac es u jada nta …”
  25. 25. 49 Poco a poco, y con la unión que por n creamos de todos los grupos, se va rehaciendo la topografía de toda la cueva, que estaba incorrecta. Ahora todo va tomando otro sentido, una nueva forma. Aunque como suele pasar, después de cada acelerón llega un frenazo. Nuevas diferencias entre el SECJA y nosotros provocan algunas discusiones que nos enfrentan. Algunos de sus colaboradores nos faltan el respeto, volviendo a dejar caer que nuestro trabajo es lento y poco e caz. También faltan el respeto a los trabajos topográ cos de Félix, sin tener en cuenta que es un experimentado topógrafo y ya desde hace muchos años. Así que volvemos a estar solos. Javi y yo continuamos con las mediciones de lo que falta por topogra ar y con algunas correcciones de puntos que estaban mal. A pesar de nuestros ligeros conocimientos en topografía, intentamos aplicarnos al máximo, dado que Félix de nitivamente ha dejado el grupo. Se desentiende de la exploración por motivos personales. Mien- tras tanto yo intento centrarme en aprender a hacer bien las mediciones y los dibujos con los recursos que puedo, pero es un mundo muy complejo. 50 Formaciones de moon milk.
  26. 26. 51 Río de moon milk 52
  27. 27. 53 Pasamos así casi un año entero entre unas salidas y otras. Gracias a la colaboración de nuestro gran amigo Alfredo, de Cantabria, que trabaja a su vez en el grupo de rescate, pode- mos llevar a cabo las salidas de una manera más segura; pues sabemos que dos personas para una incursión es un número pe- ligroso: si a uno le ocurriera algo el otro tendría que elegir entre dejar solo al compañero para salir a pedir ayuda o atenderle sin poder salir a pedir auxilio. Pasado algún tiempo decidimos tener un encuentro con Miguel Ángel, a quien, como ya he dicho, considero un gran espeleólogo, al que le interesa la exploración más que las mi- nucias personales de orgullo propio. Por suerte, es un hombre muy cabal y llegamos al entendimiento en seguida, con lo que reanudamos la alianza y el trabajo conjuntamente. Después de realizar algunas salidas, en las que descubrimos algunos ramales que amplían la cueva, aunque no parece que lleven a ningún lugar, volvemos a organizar una nueva incursión en la que participan SPEKUL, SECJA, Niphargus y nosotros: Javi, Pascual, Judit y yo, además de Fredo y nuestros amigos cánta- bros. “… S mo u ho , y ha u h n b j mo t nto l v . La u e x n l l - g p z c m ad n nos n ida . E mos c m n p z , p e má aco ed a rad a . Y n lo p zo l c i , n i la g ía l B- 41, p r lo po . Uno ha l t po ra í R m N , n ra lo má no - mo f nd l G í la M r la p r z j la ncó ita L nt , a c m - is t po r fi l Z n N v . P e n est é ic l h n c r nd lad lad usc nd lg ; n n r s p n lo cao lo e . P e e ectá l m … H mo z jad toda la ncó ita nc n r - mo L nt , mo isad l Z n N v v mo p r nc n r no c lo c p ro ha l e i i R m N . Lo - c n r mo ntado e r nd es r egad , , 54 no d p , no j n esc n - tado : h e id la la h egad n r s l ra pas bast n es e h . C n u - d p l s l h ist v io r m e , z n , h nc n rad rda ro e má r b … n c ud , h c ectad c lg . I - e iat n ns lo r n e e Ai , is m Mi Án no h l . J y s - mo c r nd p r fic l n ra sa u mo p v es ro ns nto : n l n nd , eg n R m N nc n r mo pas es e h i n i , p n u pas ; r h r h ec , l l h es bs id . H esto v la ra i r - lo vo . C mo p l r s l nc n r mo ra pas es e h nc n r mo la rda . No r mo , e no nad , J z a - n p l , y e rá . L n ig no c p n r . H mo id hast n i rca i , r s d n v est es r l - r ; n í u n r r n v n c no mo . V mo c lo c p ro e - mo nd l i m c r u nd no mo . L ud d lta es ra c za c m l r p n l vad r …”. Rápidamente nos ponemos en contacto con el grupo de franceses que explora Aitken: SC Dijon. Efectivamente, nos informan que han conectado con la TB-41, pero no por Aitken, sino por una sima llamada Maxou Picchu. Con ésta son ya tres las simas conectadas y con ellas se suman las dimensiones de la cueva. Esto nos alegra por una parte, aunque también nos da pena que después de tantos esfuerzos no hayamos sido noso- tros quienes la encontraran. Pero debemos dejar a un lado estos sentimientos, ya que el verdadero propósito es ver crecer el sis- tema que, un día, aparentaba ser una sima más. Por otra parte, no puedo dejar de reprochármelo, pues yo encontré el paso, dejé la desobstrucción para más adelante y no volví.
  28. 28. 55 Pero ya cada vez éramos menos y el trabajo en la cueva nos sobrepasa. En el fondo, me alegro de esta nueva conexión y, además, se ha terminado la topografía de todo lo explorado hasta ahora, que era uno de mis grandes pesares. 56 La nueva conexión vuelve a llenar el saco de las esperan- zas, vuelve a alimentar generosamente nuestra imaginación y nuestro espíritu. La cueva vuelve a dar muestras de su grandeza y de su poder oculto. Nos demuestra, una vez más, que aún nos queda mucho por ver y nos hace pensar cuántas cosas más ha- bremos pasado por alto. De nuevo, sentimos que es necesario revisar muchas zonas. Otra vez y otra vez nos vemos obligados a rastrear como sabuesos, en esta búsqueda que parece no tener nal, en la que quizá deban seguir explorando incluso genera- ciones posteriores. Pero es la imaginación quien habla y quien piensa por nosotros en estos momentos, y es ella quien nos hace otar en nubes de sueños de lo más variados. Pero, sin duda, son sueños hermosos que hacen pensar en ríos y lagos subterrá- neos, en grandes sistemas sin nal que lo unen todo bajo tierra creando un submundo y, quién sabe, como si fuésemos perso- najes de aquel libro de Julio Verne, Viaje al centro de la tierra. ¡Qué difícil es a veces encontrar el equilibrio entre la ilusión y la razón…! Pero ¿para qué hacerlo? A veces pienso que vayas por donde vayas, alguien habrá estado allí antes, que no quedan más terrenos inexplorados ex- cepto el espacio, el fondo marino y… nuestras cuevas. Me sería imposible describir la sensación que se tiene al llegar a una zona en la que sabes que nunca antes pasó nadie, oculta a los ojos de todos. Sólo tengo una cosa segura de todo esto: me gusta explo- rar el mundo subterráneo y sus ilimitadas maravillas, y seguiré haciéndolo mientras pueda; me gusta el olor a barro y a caliza mojada al entrar en la cueva, me gusta el olor fresco de las hayas y la hierba húmeda al salir al exterior.
  29. 29. 57 En años posteriores, aún hoy, con fecha de 2015, aunque ya no formo parte del TALPA, continúo explorando la sima de Hormigas-TB 41-Maxou Picchu, que sigue creciendo con nuevos pozos, ramales y salas. En el momento de escribir estas líneas aún no se ha encontrado la conexión con el Canto Encara- mado, pero esta historia, al igual que las ilusiones de una vida, no puede ni debe tener nal. El propósito de de esta aventura nunca pretendió el nal, sino mas bien vivir intensamente cada instante del camino. Seguir soñando es mi verdadero objetivo… 58
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