Successfully reported this slideshow.
We use your LinkedIn profile and activity data to personalize ads and to show you more relevant ads. You can change your ad preferences anytime.

¿A qué sabe la luna?

28,084 views

Published on

Animación a la lectura

Published in: Education

¿A qué sabe la luna?

  1. 1. ¿A QUÉ SABE LA LUNA? . _ _. _, ñ-qac- , > v; _ k-r_' .5 ‘ , . r ' . - a r ó '¡ , _¡. ./ J ‘v . L4" > ‘r- . ' L— w . .'. ._. . v. ‘
  2. 2. ‘hacía mucho tiempo que los animales deseaban averiguar a qué sabía la luna. ¿sería dulce o salada? Tan sólo querian probar un pedacito. Por las noches, miraban ansiosos hacia el cielo. Se estiraban c intentaban cogeria, alargando el cuello, las piernas y los brazos. Pero todo fue en vano, y nl el animal más grande pudo alcanzada. Un buen día, la pequeña tortuga decidió subir a la montaña más alta para poder tocar la luna. y
  3. 3. Desde allí arriba, la luna estaba más cerca; pero la tortuga no podia tocarla. Entonces, llamó al elefante.
  4. 4. -Si te subes a mi espalda, t tal vez lleguemos a la luna. Esta pensó que se trataba de un juego . _ r y, a medida que el elefante se acercaba, clla se alcjaba un poco. Como el elefante no pudo tocarla luna. llamó a la jirafa.
  5. 5. _- , j — Si te subes a mi espalda, f .1 l . . . " ‘ i a lo mejor la alcanzamos. i i . Pero al ver a la jirafa, la luna se distancia un poco mas. ‘ La jirafa cstiró y estiró el cuello cuanto pudo, i ' pero no sirvió de nada. Y llamó a la cubra. . - . fi’ __ * « I y O. _‘ ‘n; G
  6. 6. — Si te subes a mi espalda, es probable que nos acerquemos más a ella. La luna empezaba a divertirse con aquel juego, y se alejó otro poquito. La cebra se esforzó mucho mucho, pero tampoco pudo tocar la luna. Y llamó al león. . ,_——- ,1. .
  7. 7. -Si te subes a mi espalda, quizá podamos alcanzarla. Pero cuando la luna VIO al león, volvió a subir algo más. Tampoco esta vez lograron tocar la luna, y llamaron al zorro.
  8. 8. - Verás como lo conseguimos si te subes a mi espalda -dijo el león. Al avistar al zorro, la luna se alejó de nuevo. Ahora sólo faltaba un poquito de nada para tocar la luna, pero esta se desvanecia más y más. Y el zorro llamó al mono.
  9. 9. - Seguro que esta vez lo logramos. iAnda, súbete a mi espalda! La luna VIO al mono y retrocedió. El mono ya podía oler la luna, pero de tocarla, ¡ni hablarl Y llamó al ratón.
  10. 10. A Subete ¿l mi espalda y tocaremcia la furia. Esta v-o al raton Y 98050, — Seguro qui- un animal tan DQQUCÑC) no podra (not-mie. Y como empezaba a aburrirse con ¿qm-I juego, la luna se quedo justo donde estaba. Entonces, el raton NUDIÓ por encima di. - la tc-rtuga, del eïefante, de la ; irafo, de la cebra. del leon, del zorro. del mono ‘v’
  11. 11. do un mordosco, arrancó un trozo cequeño de luna. Lo saborco complacndo, y después fue dándole un pedácuto al humo, ¿al zorro, al león, ala cebra, a la jirafa, al elefante y a la toituga. Y la ¡una ¡es supo exactamente a aquello que mas gustaba a cada uno de ellos.
  12. 12. ‘¿H V‘ y ‘ _» 7 V’ . ' Aquella noche. los apímales durmféron muy muy juntos. ; %
  13. 13. 1 f 1 ‘h u? , . {L , _» _; — A. z , - ‘g = s ‘ J. ’ x ‘ ¡ -'— >_ 1 K _ k. . . . ‘ “fl " ’ n_ A 7 ‘ El pez, que lo habla visto todo, no entendía nada y dijo: — ivaya, vaya! ‘rante esfuerzo para llegar a esa luna que está en el cielo. ¿Acaso no verán que aquí, en el agua, hay otra más cerca? La- —

×