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El palacete de las mendoza y sus propietarios

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El palacete de las Mendoza en Pontevedra

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El palacete de las mendoza y sus propietarios

  1. 1. El palacete de las Mendoza y sus propietarios 1 Torre de los Churruchaos (izqda.) Al fondo la Basílica de Sta. María. EL PALACETE DE LAS MENDOZA Y SUS PROPIETARIOS Cuando se accede a la basílica de Santa María desde la Casa Consistorial de Pon- tevedra, observamos a la izquierda un edificio señorial, un palacete artísticamente dise- ñado, rodeado de un primoroso jardín tras unas verjas de hierro forjado asentadas sobre zócalo de sillería. Se trata del palacete de las Mendoza, hoy propiedad de la Diputación Provincial de Pontevedra y sede de Turismo Rías Baixas. Merece la pena detenerse unos instantes en la historia de este elegante inmueble. El solar donde se edificará la llamada originalmente Villa Méndez Núñez, consta- ba de cuatro fincas contiguas, sitas en el lugar denominado torres de Santa María o de los Churruchaos, evocando las torres medievales que formaban parte del Palacio Arzobispal, a su vez integrado en la fortaleza amurallada que ro- deaba antaño la ciudad de Pontevedra. La última en caer fue la Torre Mayor, que acabó por ser de- molida a mediados del siglo XIX, y el terreno sobre la que se alzaba robusta y gallarda, cubierta de hiedras y líquenes, pasó a ser propiedad del Ayuntamiento. El solar, colindante con fincas per- tenecientes a la casa rectoral de Santa María, ocu- paba una extensión de 1250 metros cuadrados. En marzo de 1874, bajo la alcaldía de Fermín Brey Corral, el Ayuntamiento sometió a subasta las cuatro fincas, asignando un precio de salida de 985 pesetas1 a la que daba al sur, y de 962 pesetas a los tres restantes. La ausencia de licitadores provocó que la subasta no se llevase a cabo. Se volvió a convocar una segunda subasta en abril, y, pese a ser rebajado el montante total de las cuatro fincas en 985 pesetas, la venta no se produjo. Una vez cumplimentados los actos administrativos requeridos para someter a su- basta una propiedad pública, quedaba abierta la posibilidad de venta a cualquier postor. Fue entonces cuando el Ayuntamiento recibió la oferta de compra de los cuatro solares por parte de Francisco Antonio Riestra Vallaure2 , un abogado asturiano residente en Pontevedra que había hecho una gran fortuna debida a una concesión de suministros de sal. El 15 de junio de 1874, y ante el notario Quirico Lázaro Sánchez, se procedió a la venta del terreno por importe de 2.886 pesetas, bajo ciertas condiciones de naturaleza urbanística que el Ayuntamiento impuso a una hipotética futura construcción en el lu- gar. Tres años después, el 26 de septiembre de 1877, Francisco Antonio Riestra vendió la propiedad a Soledad Méndez Núñez, en escritura pública ante el notario Valentín 1 En los documentos originales, las cifras vienen expresadas en reales de vellón. Un real de vellón equiva- le a 25 céntimos de peseta. 2 Padre de José Riestra López, que sería el primer marqués de Riestra en 1893. Aparte de los negocios, también se dedicó a la política. Falleció en Madrid en 1880. En algunas reseñas históricas sobre el palace- te, se llega a afirmar que los solares pertenecieron al Marqués de Riestra, lo que es absolutamente incier- to.
  2. 2. El palacete de las Mendoza y sus propietarios 2 Palacete de las Mendoza Al fondo la Basílica de Sta. María. García Escudero, por un total de 4.500 pesetas en efectivo, comprometiéndose la com- pradora a respetar las condiciones consignadas por el Ayuntamiento en el documento notarial de la primera venta. Soledad Méndez Núñez era hermana del heroico héroe del Callao, el almirante Casto Méndez Núñez. Era soltera y vivía con su hermana María del Carmen Clara, su cuñado José Babiano Rodríguez y su sobrina Carmen3 . De hecho, las actuaciones ante el notario, con motivo de la venta, fueron llevadas a cabo por José Babiano según un poder otorgado por Soledad.4 De inmediato, se encargó al director de obras municipales del Ayuntamiento, el arquitecto Alejandro Rodríguez-Sesmero González5 , la edificación de una vivienda de lujo. Sesmero, uno de los más ilustres arquitectos pontevedreses, responsable entre otros del edificio de la Casa Consistorial (1877) y del palacio de la Diputación (1883), ela- boró un detallado presupuesto inicial por importe de 49.475 pesetas6 , que firmó el 22 de octubre de 1877 y por el que percibió la cantidad de 2.227 pesetas. En esta última suma, que se le hizo efectiva en concepto de honorarios el 1 de mayo de 1879, se incluía la dirección de la obra en construcción durante un año y medio. Las obras comenzaron en el invierno de 1877, dirigidas por Sesmero y ejecutadas por el contratista José Barcia Maestro. En diciembre de ese año ya estaba muy avanzada la cimentación, y la posterior edificación se desarrolló con gran celeridad. El palacete, de marcado estilo francés, cuya construcción finalizó en 1879, cons- taba de dos plantas, semisótano y ático, con terraza cubierta. Su planta, con forma de cuadrado con entrantes y salientes rec- tangulares en medio de sus cuatro lados, tenía una superficie de 328,09 metros cuadrados. Las fachadas eran de sillería moldurada; la carpintería de armar era de madera de castaño y pino-tea de pri- mera calidad; la pintura interior era al óleo con motivos decorativos y la car- pintería de taller era de madera de casta- ño pintada al óleo. En 1877, Sesmero también estaba construyendo los depósitos de San Mau- ro para dotar a la ciudad de agua corrien- te. Curiosamente el palacete de Santa María fue la primera vivienda de Pontevedra en disponer de ese servicio. Una vez finalizadas las obras, se procedió a su habitabilidad por parte de su pro- pietaria, Soledad Méndez Núñez, su hermana Clara, su cuñado José y su sobrina Car- men. 3 Soledad Méndez Núñez nació en Vigo en 1820, cuatro años antes que su hermano Casto, también naci- do en la ciudad olívica en 1824, y once años antes que María del Carmen Clara que nació en Marín en 1831. 4 Soledad Méndez Núñez delegó todas las gestiones de índole burocrática en su cuñado José Babiano Rodríguez, desde el año 1869, al que le otorgó un poder de representación ante el notario Valentín García Escudero. 5 Es un error muy frecuente denominarle Sesmeros, cuando su apellido era Sesmero. 6 El presupuesto está muy detallado y se divide en varios capítulos: Excavación de cimientos.- 750 reales; cimientos mampostería.-6600 reales; Primer cuerpo de vivienda.- 39.640 reales; Segundo cuerpo de vi- vienda.- 54.000 reales; Carpintería 1º cuerpo.- 31.500 reales; Carpintería 2º cuerpo.- 65.500 reales. Total.- 197.990 reales (49.475 ptas.) (297,32 €)
  3. 3. El palacete de las Mendoza y sus propietarios 3 En 1883, La Correspondencia de España nos ofrecía una somera descripción del edificio. En ella podemos leer que la casa «consta de tres pisos: en el bajo están la salita de confianza, el comedor y las dependencias para los usos domésticos; en el principal la sala de recepción, dormitorios, despacho y gabinete-tocador.»7 Desde la azotea se podía contemplar el mar y el valle, lo que hoy es imposible an- te la expansión demográfica y urbanística de la ciudad. Su jardín disponía de un estan- que y especies botánicas exóticas, traídas en muchos casos de América; la disposición de los parterres y macizos de flores era de un gusto exquisito. El mobiliario del interior del edificio estaba realizado con maderas nobles talladas, y las pinturas, en su mayoría de la joven Carmen Babiano, decoraban todas las paredes. Soledad Méndez Núñez murió el 14 de enero de 1906, pero ya había redactado su testamento en 1902, en el que instituyó como herederos universales de su patrimonio a su sobrina Carmen Babiano y al marido de esta, Víctor Mendoza, el cual renunció a su parte de la herencia en favor de su esposa8 . A su vez, Carmen Babiano, dejó en herencia sus bienes a su esposo Víctor, que le sobrevivió, y a sus dos hijas Concepción y María del Carmen, quienes fueron propieta- rias únicas a la muerte de su padre en 1938. Fue en ese momento cuando la residencia comenzó a denominarse popularmente el palacete de Las Mendoza. La propiedad sufrió una revalorización extraordinaria al cabo de los años. En 1948 se tasó el edificio en 1.255.220 pesetas, el solar en 639.054 pesetas y el cierre en 38.400 pesetas.9 En la década de los sesenta, las Mendoza, víctimas de una serie de desfavorables avatares económicos, se vieron en la obligación de vender la casa y la finca a la com- pañía de seguros «La Previsora Hispalense», compañía de seguros con sede central en Madrid y delegación para Galicia en Vigo. No obstante, las hermanas llegaron a un acuerdo con el comprador para continuar residiendo en el palacete a cambio de una ren- ta vitalicia de 4166 pesetas. En esa época, la vivienda comenzaría a tener problemas de mantenimiento y aparecieron los primeros desperfectos en la techumbre con la consi- guiente entrada de aguas pluviales y presencia de humedades en el interior.10 A la muerte las hermanas Mendoza, acontecida en 1971, la propiedad fue vendida a la empresa «Alimentos Arousa S.A.», pero permanecería en un estado de completo abandono, no obstante su sólida estructura se mantuvo incólume con el paso del tiempo. Como no tenían parientes vivos, el Estado se declaró heredero de los bienes de- jados. El Museo de Pontevedra se beneficiaría de ello, postulándose como institución preferente para recibir la herencia, bajo el argumento de que María había sido vocal de su Patronato. Pero el palacete ya no les pertenecía al final de su vida, por lo que el Mu- seo heredó solamente bienes muebles. No obstante, se sabe que en la casa, una vez 7 La Correspondencia de España. Madrid. 31 de mayo de 1883. nº 9200. pág. 1. 8 La herencia recayó en Carmen Babiano porque su madre, María del Carmen Clara, falleció en 1898, ocho años antes que su tía Soledad que falleció el 15 de enero de 1906. 9 El arquitecto autor de la tasación presenta una firma ilegible en el documento consultado, fechado en marzo de 1948. El autor de los planos de la propiedad es el aparejador Miguel Maneiro. Los planos de las plantas están realizados a escala 1:100 y el de la finca a escala 1:200. 10 En 1961, las hermanas Mendoza dirigieron una instancia al Delegado provincial de vivienda en la que denunciaban con amargura a la “Previsora Hispalense S.A.” que, en su condición de propietario del pala- cete, se negaba a acometer las obras de reparación necesarias para garantizar su habitabilidad. Previa- mente, y ante los graves daños surgidos en la techumbre, el representante de la compañía en Vigo, Sr. Tapias Curbera, les había asegurado la buena disposición de la compañía al respecto, por lo que ellas habían adelantado el pago de los arreglos mediante una cuantiosa suma. En dicha instancia solicitaban el reintegro del importe pagado y la sanción a que hubiera lugar a la empresa.
  4. 4. El palacete de las Mendoza y sus propietarios 4 abandonada, se produjeron desapariciones de objetos antes de que se procediese a la catalogación de los bienes que contenía. Aun así, el legado material de las hermanas Mendoza era numeroso y acabó sien- do muy repartido. Además de lo que recibió el Museo de Pontevedra, también se apro- vecharon del ab intestato otras instituciones estatales, tales como el Museo Naval del Ministerio de Marina, que hoy muestra en sus vitrinas valiosos efectos personales del almirante Méndez-Núñez que formaban parte de la herencia; la Biblioteca Nacional recibió 1600 libros; y el Museo de Peregrinaciones de Santiago de Compostela incre- mentó sus fondos con numerosos objetos cuyo valor se estimaba en 270.000 pesetas.11 En 1979, el historiador Xosé Fortes Bouzán, en su condición de teniente alcalde de urbanismo de la primera corporación democrática, propuso la adquisición del inmue- ble para acondicionarlo como biblioteca y Casa de Cultura Municipal. El Ayuntamiento no pudo asumir el pago de los cuarenta millones que solicitaban los propietarios y el proyecto se frustró.12 En 1980, la fachada formó parte, como elemento destacado, de los exteriores del rodaje de la versión televisiva de Los gozos y las sombras, la célebre trilogía de Gonza- lo Torrente Ballester. En 1989 fue comprada por la entidad financiera Caja Madrid. Su restauración, realizada ese mismo año por la empresa constructora José Malvar, resultó ser práctica- mente interior. Lamentablemente, las lujosas salas, escaleras, maderas talladas, multitud de cuadros, en definitiva todo el artístico mobiliario, que otrora fuera mudo testigo de tantos eventos de entre siglos, daría paso a una decoración más prosaica, fruto de una disposición moderna y funcional, cuya finalidad era completamente antitética a aquella para la que se había construido: el hogar de una familia pontevedresa de noble cuna y apellidos épicos, los Babiano Mendoza y Méndez-Núñez. La casa se convirtió en una sucursal bancaria, acotándose la planta superior como sala de Arte de la Fundación So- cial de la entidad. En el año 2002 se produjo un intento de compra del palacete por parte de la poten- te empresa constructora San José para establecer en él su sede social, pero las negocia- ciones no culminaron con éxito.13 Finalmente, en el año 2004, la Diputación de Pontevedra la compró a Caja Madrid por 2.103.000 euros, suscitándose cierta polémica con el Ayuntamiento que también estaba interesado en su adqusición.14 Hoy es sede de Turismo Rías Baixas. María del Carmen Clara Méndez Núñez, hermana de Soledad, contrajo matrimo- nio en 1852 con el teniente coronel de Infantería, José Babiano Rodríguez. Fruto de esta unión, ese mismo año15 , nació en Santiago de Compostela una niña a la que bautizaron con el nombre de Carmen. No tendrían más descendencia. Desconocemos el día exacto del nacimiento de Carmen porque es muy complicado indagar en la biografía de una mujer reacia a mostrar en público todo lo que su valía la haría prodigarse si fuese del género opuesto. 11 Decreto 2568/1974. Boletín Oficial del Estado de 14 de septiembre de 1974. 12 FORTES BOUZÁN, Xosé. Pontevedra en el espejo del tiempo. La Voz de Galicia. Pontevedra, 1995. pág. 270. 13 Voz de Galicia, 7 de marzo de 2002. 14 Voz de Galicia, 16 de marzo de 2004. 15 Aunque en el diccionario de Mulleres galegas de Aurora Marco (2007), se afirma que nació en 1854 en Pontevedra, las demás biografías consultadas, al igual que los datos aportados por la prensa, apuntan a Santiago de Compostela como su lugar de nacimiento en el año 1852.
  5. 5. El palacete de las Mendoza y sus propietarios 5 Carmen,– a la que llamaban Carmucha en el ámbito familiar–, comenzó a apuntar dotes artísticas desde muy niña. Rodeada de un ambiente cultural, y viviendo en una casa a la que acudía la flor y nata de la sociedad burguesa local, la joven creció siendo partícipe de las múltiples reuniones íntimas y tertulias que se celebraban en su hogar. Allí se daban cita los poetas Renato Ulloa y Heliodoro Fernández Gastañaduy, el ar- queólogo Casto Sampedro, el ingeniero Alejandro Cerdá, Ernesto Caballero, Augusto González Besada, el dramaturgo y Premio Nobel José Echegaray, y los músicos Sarasa- te y Carlos Sobrino, entre otras muchas personalidades de la cultura y la política. Era una mujer muy instruida para la época en la que le correspondió vivir, donde las mujeres, salvo muy raras excepciones, se ceñían básicamente a las labores domésti- cas, estándoles vedado el acceso al mundo científico, artístico y en general académico, coto exclusivo de los hombres. Carmen hablaba idiomas, escribía poesía, to- caba el piano y cantaba. La afición a la música le fue transmitida por su abuela Tomasa Núñez, es- posa de José Méndez Ponce de León, nada más y nada menos que la madre del almirante Méndez Núñez. Se dice que fue doña Tomasa quien intro- dujo la obra de Beethoven en Galicia. Esta afición musical sería continuada por sus hijas María y Concepción, que mantendrán vivo el culto de su bisabuela hacia el músico alemán16 . Pero sobre todo, se dedicó con pasión a la pintura. Sus aptitudes para este arte ya las había dejado apreciar en sus dibujos infantiles. Sus pa- dres alentaron esa capacidad y dispusieron que recibiese clases de dibujo y pintura. Fue alumna del pintor tarraconense Ramón Vives Ayné, que en 1866 fue destinado a Pontevedra como profesor de dibujo del Instituto de la ciudad. Además de Car- men, el profesor Vives impartió clases al que también fue un notable pintor local, Be- nigno López Sanmartín. De Ramón Vives, cuya especialidad era el retrato, se conservan en el Museo de Pontevedra los retratos de algunas personas ilustres como los de Juan Manuel Pintos, José Babiano, Clara Méndez, Cayetana Méndez, José Méndez, Tomasa Núñez y en particular el retrato de cuerpo entero de Carmen Babiano. A su vez, Car- men llevó de la mano, por los derroteros de este arte, al pintor Enrique Campos Sobrino y apoyó con entusiasmo los primeros pasos del virtuoso violinista pontevedrés, Manuel Quiroga. Su relación de amistad con Casto Sampedro la llevó a colaborar con la Sociedad Arqueológica de Pontevedra, embrión del actual Museo.17 Su actividad más intensa en el mundo de la pintura, al menos públicamente, la realizó entre los años 1870 y 1883. La mayoría de su legado pictórico, más de 130 obras, se encuentra hoy en el Mu- seo de Pontevedra, donde destacan por su realismo sus cuadros de costumbres, en los que describe la vida cotidiana del pueblo, retratos, bodegones, lienzos cuidados y de una técnica exquisita aunque, según algún crítico, carentes de un estilo personal. También 16 Diario de Pontevedra, 26 de marzo de 1927. 17 FILGUEIRA VALVERDE y otros.- Os debuxantes da “Sociedad Arqueológica” de Pontevedra. Museo de Pontevedra. 1995. p. 42. Carmen Babiano Méndez-Núñez Retrato de Ramón Vives (fragmento)
  6. 6. El palacete de las Mendoza y sus propietarios 6 proliferan los dibujos a lápiz de diversas temáticas: paisajes, tipos populares, edificios, estudios anatómicos, motivos ornamentales, etc. Su dedicación y talento fueron recompensados con varios premios en diversas exposiciones, muy frecuentes en aquella época, siguiendo la estela de las Exposiciones del célebre Salón de París, que constituían todo un acontecimiento universal en el mun- do del arte. En 1870 participó en una exposición colectiva de pintura celebrada en el Instituto de Pontevedra, con dibujos de figuras, paisajes y adornos. El 24 de julio de 1875, en la Exposición regional de Galicia y Juegos Florales de Santiago de Compostela, expuso dos hermosos dibujos a lápiz, y dos óleos, siendo uno de ellos la cabeza de un Ecce Homo. Obtuvo la medalla de bronce. Tres años más tarde y en la Exposición local de la Coruña, presentó un retrato al óleo del almirante Méndez-Núñez, retrato que lla- ma poderosamente la atención de los asistentes y en el cual la artista se presenta al público bajo una nueva faceta, pues no era tan afecta al retrato como a las costumbres y paisajes. El 10 de julio de 1879, en la Ilustración Gallega y Asturiana, apareció un estudio mo- nográfico sobre su tío, el almirante Casto Méndez Núñez, y ella participó con unos dibu- jos sobre la casa donde nació, la fragata que capitaneaba, la casa donde murió…etc. En esta publicación, editada en Madrid, de difusión nacional y de calidad manifiesta, Carmen Ba- biano es citada como colaboradora artística. En esta misma revista, el 20 de diciem- bre de 1879, figuraba un dibujo de Carmen, a página entera de las ruinas de Santo Domingo. En la Exposición regional de Pontevedra de 1880 se reveló el apogeo de su brillante inspiración, exponiendo varios trabajos a la pluma y a la aguada, tres retratos de tamaño natural al lápiz, y, sobre todo, destacaba un cuadro de costumbres al óleo, elaborado con gran maestría y realismo, titulado Una niña dando de comer a unas gallinas18 , (pintura que inspirará la figura escultórica que se encuentra en la actualidad frente al Mercado de Abastos). La prensa nacional, en particular los periódicos madrileños El Globo y La Iberia, se hicieron eco de la Exposición, y, en una amplia crónica de El Globo sobre los artistas y obras presentadas, podemos leer la siguiente observación firmada por Federico Saiz.: Doña Carmen Babiano es una aficionada de inspiración robusta y distinguido gusto. Se deja ver en sus trabajos la falta de un definido estilo que en cambio se com- pensa con las grandes habilidades que revela.19 18 En algunos catálogos este cuadro es titulado As pitas. Sin embargo, en la exposición de 1880, y en la prensa de la época se presentó como Una niña dando de comer a unas gallinas. 19 El Globo. Madrid. 26 de agosto de 1880. p. 2. Una niña dando de comer a unas gallinas (Óleo, 146,5 x 105)
  7. 7. El palacete de las Mendoza y sus propietarios 7 El 28 de febrero de 1881, de nuevo La ilustración gallega y asturiana, publicó unos dibujos de Carmen Babiano, representando lugares pontevedreses: el molino del río de los Gafos (cuyas ruinas todavía pueden verse hoy), la barriada de pescadores de la Moureira vista desde Pontevedra y una escena rural. En 1881, la prensa gallega ya mencionaba a Carmen Babiano como una referente de las mujeres dedicadas a la pintura en Galicia en una breve reseña dedicada a los hermanos José y Teresa Bouchet Blanco, en la que se afirmaba que «José Bouchet es digno sucesor del malogrado Ricardo Balaca y Teresa digna émula de Alejandra Murguía y de Carmen Babia- no».20 A partir de 1883, su vida pública dio un vuelco radical. Se produjeron dos hechos fundamentales que cambiaron su devenir artístico: su matrimonio con el médico Víctor Mendoza Muñoz y el nacimiento de su primera hija. A partir de ese momento, cambia su apellido por el de Babiano de Mendoza, siguiendo la costumbre de la época, cercenando de ese modo la continuidad de los apellidos que honró su tío don Casto. Su labor pictórica también se embridó al volcarse por completo en su nueva faceta de es- posa y madre, en el cuidado del hogar y en la educación de sus dos hijas, María y Concepción, nacidas en 1883 y 1885 respectivamente. Cesaron las exposicio- nes y, a partir de entonces, se dedicó con paciente labor a pintar para su marido y sus hijas y a escribir en su diario personal, en el que se encuentran páginas realmente artísti- cas, pues decora los textos con dibujos de una calidad incuestionable. Tal vez el motivo de este enclaustramiento voluntario se debiese a la intención, nada sorprendente en una esposa decimonónica, de no querer eclipsar a su marido con su resplandor. El corresponsal en Galicia de La Correspondencia española, disfraza con un eu- femismo la triste realidad de la mujer doblegada por las conveniencias sociales, cuando, para justificar la desaparición de Carmen de los cenáculos artísticos, como consecuencia de su nuevo estado civil, escribe que «el arte ha sido vencido por el amor.»21 Según los pocos datos biográficos de los que se disponen, se sabe que su esposo, Víctor Mendoza Muñoz, fue un destacado estudiante que se licenció con laureles en Medicina y Cirugía; no obstante, poco se sabe de su actividad profesional en el ámbito de la medicina, ni siquiera se puede afirmar que llegase a ejercer la profesión. Era con- siderado por la prensa un sportmen y un gran aficionado a las actividades cinegéticas. Con su fusil al hombro y su perro perdiguero Tito, solía acompañar, en largas jornadas de cacería, a personas de la alta sociedad que se encontraban de paso por la ciudad. Su tiempo de ocio incluso le permitió dedicarse a la política local, siendo alcalde de Ponte- vedra en los años 1893, 1894 y 1895. Volvería a repetir cargo en 1900, en una azarosa 20 La Gaceta de Galicia, 8 de junio de 1881. 21 La Correspondencia de España. Madrid. 31 de mayo de 1883. nº 9200. pág. 1. Dibujo en La Ilustración Gallega y Asturiana (28 de febrero de 1881)
  8. 8. El palacete de las Mendoza y sus propietarios 8 corporación municipal nombrada con carácter de interinidad por el entonces gobernador Civil, D. Juan Menéndez Pidal.22 En 1901 se le concedió la Medalla de Isabel la Católi- ca por sus desvelos como anfitrión con motivo de la visita de los Reyes a Pontevedra.23 En 1904 fue nombrado vocal de la Junta provincial de Instrucción Pública.24 Pocos años después se retiró de la función pública y se recluyó en su domicilio con sus hijas hasta su muerte. Mientras tanto, Carmen ejercía de fiel y leal complemento de su marido, recopi- lando una ingente cantidad de recetas de cocina y recibiendo visitas aristocráticas a las que entretenía y deslumbraba con su armoniosa voz, a la vez que se acompañaba con el piano. Algunos de los visitantes al salón de los Mendoza dejarán su testimonio en el álbum de la anfitriona estampando su firma con un comentario o poesía. En ese álbum se pueden ver autógrafos de Emilia Pardo Bazán, de Gaspar Núñez de Arce y de los hermanos Andrés y Jesús Muruais que escribieron sendas poesías dedicadas a la dueña de la casa; textos que esta engalana con unos hermosos dibujos. Reproducimos el poema que el poeta Jesús Muruais escribió, de su puño y letra, en el álbum personal de la pintora: Para que mi nombre oscuro aquí se atreva a ostentarse, sin temor a acerbas burlas, es necesario que traces debajo un boceto tuyo, y, como tuyo, admirable. Así encantados los ojos no verán este romance y así no podrá ser esta la peor hoja del álbum, si aun teniendo versos míos, tiene un dibujo de Carmen. Curiosamente Carmen no siguió la re- comendación del poeta al no trazar boceto alguno. Sí lo hizo con el siguiente poema del hermano del anterior, Andrés, cuyo manus- crito se reproduce a continuación: Carmen: perdón no te pido si cojo tu álbum, y en él ya que la culpa has tenido, hoy emborrono atrevido esta hoja de papel. Una poesía ¡ay de mí! me pediste, y a fe mía que dártela no podía; ¿cómo darte una poesía si la poesía está en ti? Ya ves, Carmen, que sin duda 22 Diario de Pontevedra, 8 de septiembre de 1900. 2323 Eco de Galicia, 30 de diciembre de 1900. 24 Anuario Riera 1904. pág. 2868. Poema manuscrito de Andrés Muruais con dibujos de Carmen Babiano
  9. 9. El palacete de las Mendoza y sus propietarios 9 mi situación es terrible y pues no me diste ayuda mancho lo menos posible firmando en letra menuda. El poema está profusamente decorado con motivos vegetales, como figura en la imagen. Por la crítica de la prensa, así como del análisis de su obra, resulta patente que su actividad como pintora no fue mucho más allá de la afición, aunque se revela en ella un talento innato que lamentablemente no cultivó a partir de su matrimonio. No obstante, los autores del Diccionario biográfico internacional de escritores y artistas del siglo XIX, los Sres. Ossorio Bernard y Frontaura, la citan con elogio en su obra. Ya sería cita- da con anterioridad en la obra precursora de la anterior, La Galería biográfica de artis- tas españoles del siglo XIX, cuya primera edición data de 1868. En la edición de 1975, Carmen Bibiano dispone de una entrada donde, entre la relación de los premios obteni- dos, es definida como «pintora de afición», pero resulta cuando menos sorprendente que una diletante figure en una obra de consulta tan relevante y especializada como esa. En 1891, León M. Maura escribió en El Regional de Lugo una sucinta reseña bio- gráfica de Carmen Babiano, ensalzando su figura como mujer y artista. En dicho artí- culo, el autor ponía de manifiesto la difi- cultad que entrañaba su tarea, pues acu- diendo en demanda de datos biográficos, se encontró con la actitud humilde de la biografiada, quien alegó sus escasos meri- tos y la carencia de merecimientos para alcanzar el honor de una biografía. Y por tanto, como dice el autor, más que estudio biográfico se tuvo que conformar con bos- quejar unos apuntes. Entre otros rasgos de su personali- dad, destacar que Carmen Babiano era fervorosamente católica. Fue una de las fundadoras de la Congregación de la Santí- sima Virgen de los Dolores, una especie de asociación benéfica que velaba por las necesidades de los más necesitados.25 El 14 de mayo de 1885, falleció su padre José Babiano Rodríguez y el 9 febre- ro de 1898 tendría que dar sepultura a su madre, Carmen Clara Méndez Núñez.26 Para mitigar tan tristes sucesos y aliviar el duelo familiar, sobreviene una alegría: su hija María se casa en 1908 con el secretario del Gobierno Civil, Fernando Casado Andriani.27 El joven matrimonio se trasladó a Valladolid, donde él ejercía, pero la joven esposa pronto regresará a la casa 25 Diario de Pontevedra, 24 de septiembre de 1914. 26 Diario de Pontevedra, 10 de febrero de 1898. 27 Diario de Pontevedra, 19 de octubre de 1904. María Mendoza Babiano con 17 años en traje típico regional Foto: Venancio Gombau
  10. 10. El palacete de las Mendoza y sus propietarios 10 de sus padres convertida en viuda, pues el joven Casado falleció ocho años después de una tuberculosis en el pueblo leonés de la Bañeza, de donde era natural. El 2 de septiembre de 1914, a las ocho de la mañana, Carmen Babiano Mendoza, falleció en su domicilio a los 62 años. Al día siguiente, sus restos mortales, en medio de una manifestación de duelo popular, fueron trasladados al cementerio de S. Mauro. Pre- sidían el cortejo fúnebre, el presidente del Congreso Sr. Besada, el general Cevallos, el marqués de Riestra y el párroco de Sta. María Sr. Castro Quiroga.28 Su marido, que le sobrevivió 24 años, murió el 8 de marzo de 1938.29 A raíz de la muerte de Carmen Babiano y el cese de las funciones públicas de Víctor Mendoza, el protagonismo y el cuidado de la casa recayeron sobre las hermanas María y Concepción, y el palacete comenzó a ser denominado por el pueblo, el chalet de Las Mendoza. Ambas se hicieron cargo de la herencia familiar y se prodigaron en reali- zar una serie de donaciones a diversas instituciones regionales y estatales, relacionadas con la persona de su heroico antepasado, el almirante Méndez Núñez. Así, en abril de 1926, donaron a la Real Academia Gallega el anteojo que usó el almirante y el cabestri- llo donde descansó su brazo al ser herido en el Callao.30 En septiembre de 1946, las hermanas Mendoza donaron al Museo de Pontevedra una importante colección del almirante, con motivo de la inauguración de las salas dedi- cadas al insigne marino, en particular la de la réplica del camarote de «La Numancia».31 La relación con el Patronato del Museo se consolida cuando, en 1958, María es nom- brada vocal con puesto de dirección y res- ponsabilidad. De su madre heredaron la pasión por las artes, y de su padre la afición a los de- portes. Jugaban al tenis, montaban a caballo y viajaban al extranjero. Independientes y cosmopolitas, eran consideradas excéntricas por salirse de la norma del comportamiento femenil de la época. María era la más bella, pero más clásica y moderada, tal vez atem- perada su personalidad más díscola por ocho años de matrimonio. Concepción era más moderna y atrevida, tanto en su comporta- miento como en su vestimenta, resultando un poco viril.32 A diferencia de su madre, fueron unas activistas políticas destacadas, sobre todo Concepción, que fue vocal de la primera junta de la Sección Femenina de la Unión Regional de derechas de Pontevedra, constituida en 1932.33 28 Diario de Pontevedra, 4 de septiembre de 1914. 29 Diario de Pontevedra, 8, 9 de marzo de 1938. 30 El Compostelano, 27 de abril de 1926 y Diario de Pontevedra, 1 de mayo de 1926. 31 ABC, 8 de septiembre de 1946. 32 Se mantuvieron en vanguardia de la moda en el vestir y estaban suscritas a revistas francesas. En enero de 2009, el Museo de Pontevedra acogió una muestra sobre la moda en la burguesía femenina de la capi- tal entre 1856 y 1929, a través de las hermanas Mendoza-Babiano. 33 El Progreso, 16 de febrero de 1932. Concepción Mendoza Babiano con 16 años
  11. 11. El palacete de las Mendoza y sus propietarios 11 Si bien eran religiosas, mantuvieron un deje irreverente, y en ocasiones solían bromear sobre ciertos aspectos de la religión. Durante la guerra civil y en la postguerra, se alinearon abiertamente con el movi- miento nacional liderado por el general Franco. Resultan elocuentes los «¡¡Arriba Espa- ña!!» con los que concluyen algunas de sus cartas. 34 Continuaron abriendo su palacete como cuando vivía su madre, celebrando even- tos sociales, convirtiéndose en anfitrionas modelo. Ejemplos destacados de ello lo cons- tituyen la recepción de la oficialidad de la escuadra alemana e inglesa, fondeada en Vi- llagarcía de Arosa, o la conmemoración del primer centenario de la muerte de Beet- hoven.35 Eran célebres sus audiciones musicales donde la música de cámara era prota- gonista indiscutible. Ambas fueron consumadas políglotas. Hablaban y escribían en francés, alemán e inglés, idioma este último del que Concepción impartió clases en el Instituto de la ciu- dad. Esta capacidad para las lenguas y su hospitalidad le granjearon numerosas amista- des en el extranjero, sobre todo en los ambientes castrenses de la Segunda Guerra Mun- dial36 , y hoy puede accederse en el Museo de Pontevedra a la copiosa correspondencia que mantuvieron con diversos e importantes personajes de Francia, Alemania e Inglate- rra, no en vano Filgueira Valverde las tildó de auténticas embajadoras ante los extranje- ros que pasaron por su casa. La obra de Filgueira Valverde, citada en la bibliografía del presente artículo, es muy abundante en anécdotas, toda vez que el erudito pontevedrés mantuvo una estrecha relación personal con las hermanas Mendoza. María y Concepción murieron en 1971 con una diferencia de pocos meses, y esa rama que surgía del robusto tronco genealógico de los Méndez-Núñez37 , detuvo para siempre su crecimiento. Concepción, que en los últimos años padecía una artrosis galopante, llamó a Fil- gueira Valverde a su lecho de muerte para preguntarle si este deseaba enviarle algún mensaje a Casto Sampedro, demostrando de ese modo su irreverente sentido del humor hasta el final. Murió el 7 de mayo de 1971 a los 83 años. El 21 de agosto del mismo año falleció María. 38 34 Milagros Bará, en su artículo La alegre vida de Las Mendoza, afirma que «eran afines al régimen pero a su aire».(??) 35 Diario de Pontevedra, 26 de marzo de 1927. 36 Cuenta Filgueira Valverde que durante la Segunda Guerra Mundial, las Mendoza transmitían discreta- mente las felicitaciones de Navidad de los Almirantes a sus adversarios. Concepción dispuso que esta correspondencia se enterrase en su ataúd, lo que, según Filgueira, así se hizo. 37 Los padres del Almirante Casto Méndez-Núñez tuvieron ocho hijos: María de la Trinidad (1819), Mar- ía de la Soledad (1820), Teodora (1821), Casto (1824), Cayetana (1825), Genaro (1828), María del Car- men Clara (1831) e Isidro (1832). 38 Reacias al boato y las ceremonias religiosas, las hermanas Mendoza siempre manifestaron su voluntad de tener un entierro discreto y sencillo. Esta voluntad se pone de manifiesto en la breve esquela que apa- rece publicada el 8 de mayo de 1971 en el Diario de Pontevedra, al día siguiente del fallecimiento de Concepción. Esquela suscrita por el Patronato y dirección del Museo de Pontevedra. Casi cuatro meses después, con motivo del fallecimiento de María, el Diario de Pontevedra del día 22 de agosto, publica la esquela obligada de la funeraria, y, el día 25, el Presidente de la Diputación y el director del Museo, me- diante una breve esquela insertada en el Diario, invitan a los ciudadanos a una misa por su alma en la Capilla de la Virgen Peregrina, evocando a María como vocal del Patronato. ABAL, César.- Don Alejandro Sesmero. 1913, su centenario. Pontevedraviva.com. 1 de diciembre de 2012. BARÁ, Milagros. La alegre vida de Las Mendoza. Diario de Pontevedra, 30 de julio de 2014.
  12. 12. El palacete de las Mendoza y sus propietarios 12 Hoy puede verse su última morada en el recinto antiguo del cementerio de San Mauro. Un panteón subterráneo cubierto por una gruesa y austera lápida coronada con una sencilla cruz, a muy pocos metros de donde se encuentra el sepulcro donde destaca el busto del poeta Andrés Muruais. Todo el conjunto es tan sobrio, que resulta inevita- ble resaltar la discordancia que presenta con el lujoso palacete que disfrutaron en vida. Su manifiesto estado de abandono revela la ausencia de deudos. Un camelio, allí nacido por azar, le proporciona sombra y deja caer sus flores en detrimento de las que ya casi nadie les lleva. A veces, algún pontevedrés anónimo recuerda quienes eran y donde están, y en muy contadas ocasiones unas flores, simétricamente dispuestas en un triste recipiente a modo de improvisado jarrón, lucen breves días para permanecer marchitas el resto del año. Solo queda inmutable, para recuerdo de los ingratos vivos, la leyenda sobre la piedra que reza: «Familia Mendoza Babiano y Méndez–Núñez R.I.P.» José Manuel Ramos González. Pontevedra, 15 de marzo de 2015 BIBLIOGRAFÍA Y OTRAS REFERENCIAS CONDE, María.- Carmen Babiano, pontevedresa pionera en el arte femenino. La Voz de Pontevedra (versión digital), 30 de marzo de 2014. FILGUEIRA VALVERDE, Fernando y otros.- Os debuxantes da “Sociedad Arqueológica” de Ponteve- dra. Museo de Pontevedra. Pontevedra, 1995. FILGUEIRA VALVERDE, Fernando y MARTÍNEZ SAPIÑA, Lourdes.- El palacete de las Mendoza. Fundación Caja Madrid. 1994. MARCO, Aurora.- Dicionario de mulleres galegas. Promociones Culturais Galegas. Santiago de Com- postela, 2007. PEREIRA BUENO, Fernando.- A presenza das mulleres pintoras na arte galega, 1858-1936. Ediciós do Castro. 2004. OSSORIO Y BERNARD, Manuel.- Galería Biográfica de artistas españoles del siglo XIX. original de 1868 (Edición 1975). OSSORIO Y BERNARD, Manuel y FRONTAURA, Carlos.- Diccionario biográfico internacional de escritores y artistas del siglo XIX. M. Guijarro. Madrid, 1890. REY VÁZQUEZ, Lara María.- La Colección Méndez Núñez-Mendoza Babiano. Revista El Museo de Pontevedra, nº 55. pág 163-193. Pontevedra, 2001. SALINERO, Carmen y otros.- Estudio de especies botánicas del palacete Mendoza. AGRADECIMIENTOS A Dña. Graciela Suárez-Rivero Scaparone Méndez-Núñez Rodríguez, descendiente de Isidro Méndez- Núñez, que me proporcionó un precioso material gráfico. A D. José Antonio Barreiro Novoa, por su precisa y detallada información sobre la familia Méndez- Núñez.

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