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  1. 1. INCURSION EN EL MARAVILLOSO MUNDO MAGICO-RELIGIOSO DE LA POESIA AFROCUBANA POR ARMANDO GONZALEZ-PEREZ Marquette University El prop6sito de este articulo es hacer sentir y apreciar en el lector losensual, lo esot6rico, lo misterioso y lo mitico del mundo de las teogoniasafricanas trasplantadas y reformadas en la Isla de Cuba, al comentar,primero, algunas de sus danzas, en particular la rumba, y segundo, alevocar algunos de los ritos y leyendas del rico y maravilloso fotcloreafrocubano. La conocida etndloga Lydia Cabrera, quien ha dedicado gran parte desu investigaci6n a los estudios de los negros cubanos, escribe en su libroEl monte que en Cuba ... el peso de la influencia africana en la misma poblaci6n que se tiene por blanca es incalculable, aunque a simple vista no pueda apreciarse. No se comprenderi a nuestro pueblo sin conocer al negro. Esta influencia es hoy mas evidente que en los dias de la colonia. No nos adentraremos mucho en la vida cubana sin dejar de encontrarnos con esta presencia africana, que no se manifiesta exclusivamente en la coloraci6n de la pielDon Fernando Ortiz, una de las figuras mas ilustres del siglo en las letrascubanas, al hablar de la religi6n, afiade: Hoy dia seria imposible definir la religi6n del pueblo cubano. No hay un credo general, ni popular ni oficial. Las pricticas religiosas de Africa son tan seguidas como las cristianas, a veces al mismo tiempo, y fuera de ellas, el espiritismo y la teosoffa estin muy extendidos, asi como todo g6nero de supersticiones 2 Lydia Cabrera, El monte (Miami: Ediciones Universal, 1971), p. 9. 2 Fernando Ortiz, <<Lareligi6n en la poesia mulata>>, Estudios Afrocubanos, I, num. 1(La Habana, 1973), p. 23.
  2. 2. 1324 ARMANDO GONZALEZ-PEREZLa convivencia de la cultura europea y africana en Cuba facilit6 ese procesode transculturaci6n que molde6 la forma de ser y pensar del cubano,creando un sincretismo religioso, espiritual y racial que, segin afirma lapoetisa Pura del Prado en el pr6logo a su original y atrayente poemarioColor de Orisha, capta 3 ... lo mas sensible del espiritu de mi pueblo, que sin duda es mulato. Mulato de blanco y negro, de cat6lico y finigo, de espafiol y africano. Ese es el real pueblo de Cuba y no el que los avatares hist6ricos extranjerizantes han querido mixtificar y someter mis tarde.La cultura cubana es, desde luego, el resultado del cruce y ajuste de susdos grupos mayoritarios, el espaiol y el africano, que se influyen mutua-mente en el aspecto social, 6tnico, religioso, musical y, en menor grado, 4lingiiistico El poeta camagiieyano Nicolis Guilldn destaca esta realidad de la cul-tura cubana en el poema <<Balada de los dos abuelos>> al evocar emotivay tiernamente la igualdad de las dos razas: Sombra que s6lo yo veo, me escoltan mis dos abuelos. .. Los dos se abrazan. Los dos suspiran. Los dos las fuertes cabezas alzan, los dos del mismo tamaio, bajo las estrellas altas; los dos del mismo tamafio, ansia negra y ansia blanca; los dos del mismo tamafio, gritan, suefian, Iloran, cantan. Lloran, cantan, cantan! 5De igual forma, <<La canci6n del bong6>> destaca ir6nicamente c6mo todosacuden a la convocatoria del bronco tambor: SPura del Prado, Color de Orisha (Barcelona: Editorial Campos, 1972), p. 8. Humberto L6pez Morales, 4 <<Elementos africanos en el espaiol de Cuba , Boletin de FilologiaEspanola, VI, ndms. 20-21 (Madrid, 1966), pp. 27-43; recogido en Estudios sobre el espanol de Cuba (Nueva York, 1971), pp. 62-71. s Todos los poemas citados en este estudio provienen del siguiente libro, excepto cuando se especifique: Armando Gonzalez-Perez, Antologia dclave de la poesfa afroamericana(Edi- torial Alcalk, 1975), p. 101. De aquf en adelante s6lo se citarh la palabra antologia y su paginaci6n.
  3. 3. EL MARAVILLOSO MUNDO DE LA POESIA AFROCUBANA 1325 Esta es la canci6n del bong6: Aquf, el que mas fino sea, responde, si Ilamo yo. Unos dicen: <<ahora mismo ; otros dicen: <<all voy>>. Pero mi repique bronco, pero mi profunda voz, convoca al negro y al blanco que bailan al mismo son, cueripardos o almiprietos, mis de sangre que de sol, pues quien por fuera no es noche, por dentro ya oscureci6. iAqui el que mis fino sea, responde, si lamo yo! En esta tierra mulata de africano y espaiol (Santa Birbara de un lado del otro chang6...) 6 Los numerosos negros africanos introducidos en Cuba hasta mediadosdel siglo xix procedian de distintas partes del continente africano. Lamayoria de los esclavos traidos a Cuba para trabajar en la producci6n deaziicar eran oriundos de las costas de Guinea y de Nigeria, del puebloyoruba. Los yorubas tambi6n se conocen en Cuba con el nombre de lucumio nag6 . Por consiguiente, la religi6n africana que mis influencia haejercido en Cuba hasta hoy dia es la del culto de los orishas, nombre quese les da a las deidades yorubas. Los lucumis creen en un dios superior eincorp6reo que recibe varios nombres y en una serie de orishas que seidentifican con la Virgen Santisima u otros santos de la Iglesia cat6lica .De los cientos de orishas del pante6n yoruba s6lo unos veinte lograronarraigarse en Cuba 9 6 Antologia..., p. 93. 7 Julia Cuervo Hewitt, <<Yoruba Presence From Nigerian Oral Literature to ContemporaryCuban Narrative>>, citado en Voices From Under: Black Narrative in Latin America and theCaribbean(Westport, Conneticut: Greenwood Press, 1984), pp. 65-85. 8 La suprema deidad yoruba, el ser abstracto, recibe los nombres de Olodumare, Olordny Olofin tanto en Africa como en Cuba. 9 Mercedes Cross Sandoval, La religion afrocubana (Madrid: Playor, 1975), p. 123. Lossiguientes orishas son los mas populares en Cuba: Obatali es el orisha creador del mundo yde la paz. Se le identifica en el santoral cubano con la Virgen de las Mercedes; su color esel blanco. Chang6, el dios Marte de los lucumis; estt representado por Santa Barbara. Estecaprichoso orisha es tambi6n el dios de la danza y de los tambores; su color es el rojo. Laseductora y er6tica Och6n es la diosa del rio, que se identifica con la Virgen de la Caridad
  4. 4. 1326 ARMANDO GONZALEZ-PEREZ Hay otros cultos en Cuba que se relacionan con otros grupos de esclavostraidos a la Isla de Cuba. Los congos tambi6n sincretizaron sus deidadescon los santos cat6licos, aunque en forma no tan caracterizada como losorishas. Su culto se conoce tambien por Regla Conga o Regla de Palo, yquienes lo practican son denominados paleros. Los carabalis, oriundos delCalabar, al sur de Nigeria, practican el culto de los antepasados y estinestrechamente relacionados con la sociedad abakua, que fue organizadapor los afios 1934 y 1936 en el pueblo pesquero de Regla 10. Segin observaLydia Cabrera, estos grupos difieren mucho en sus creencias y seria ungrave error confundirlos: Brujo y finaiigo son terminos que confunde con frecuencia el profano: esto, salvando las distancias, equivaldria a confundir un mas6n, al miembro de una orden esotdrica, con un hechicero. Otros suponen que el fialiguismo es el nombre que engloba todas las practicas o creencias religiosas de origen africano que adn profesan nuestros negros, ignorando de seguro que... la religi6n extraoficial de Cuba, al margen de la cat6lica y en buena amiganza con ella, s6lidamente establecida es la de Ocha, la lucumi, la que a su vez no admite ser confundida con el Mayombe o la magia originaria del Congo. Religi6n no es brujeria, Ocha es religi6n y el fiiafigo por separado " Los distintos grupos de colonizadores en el Nuevo Mundo se interesaronen evangelizar al esclavo, pero el metodo y grado de conversi6n vari6 deun grupo a otro. El amo anglosaj6n, por lo general, priv6 al esclavo desus raices culturales al prohibirle conservar su religi6n y tocar el tambor,elementos esenciales de su mundo africano. Los colonizadores portuguesesy espafioles fueron menos exigentes en la imposici6n de sus costumbresy creencias religiosas. Dejaron que los esclavos se agruparan en cabildosde naci6n y practicaran tanto sus ritos como su mtisica y danzas, queformaban parte esencial de su vida espiritual. Estas consideraciones espe-ciales por parte de estos colonizadores facilit6 el sincretismo religiosoprevalente hoy dia en el Brasil y Cuba, asi como la preservaci6n de unnimero de bailes danzas rituales que desempefian un papel muy importantedel Cobre, patrona de Cuba. La Venus lucumi es la diosa de las fiestas, de los bailes y dela musica; su color es el amarillo. El temido Elegua se conoce en Cuba tambi6n con losnombres de Echd y Ech6; es el orisha guardian de las puertas y duefio de los caminos. Eleguies el mensajero de Olofi, creador del universo. Su color es el negro. Se la identifica con elNifio de Atocha. Yemayi es la diosa del mar. Se la identifica en Cuba con la Virgen deRegla, patrona del puerto de La Habana. Su color es el azul. 1o Jose L. Franco, <<Folklore criollo y afrocubano>>, Publicaciones de la Junta Nacionalde Arqueologia y Etnologia (La Habana, 1959), p. 79. Consultese tambien Lydia Cabrera,La sociedad secreta Abakud (Miami: Ediciones Universal, 1970). " Cabrera, El monte, p. 198.
  5. 5. EL MARAVILLOSO MUNDO DE LA POESIA AFROCUBANA 1327en la mayoria de las ceremonias sacromigicas de la santeria afrocubanay el fiaiiguismo. Estas danzas difieren unas de otras porque las de lasanteria son religiosas y las fiafigas son cdlticas.A) Los BAILES: LA RUMBA La rumba es la danza mas popular entre los muchos bailes afrocubanosy, sin duda, la de mis raigambre universal. Este baile es la creaci6n delingenioso pueblo cubano y un aspecto concreto del mestizaje musical enla Isla. La rumba se acompafia de varios instrumentos musicales, comolas maracas, la botija, las claves, etc., pero es el mulato bong6 el instru-mento musical que marca el ritmo dclave de esta picaresca, voluptuosa ysensual danza afrocubana 12. El tambor es el alma y el vehiculo expresivode los bailes africanos. Segtn observa el afr6logo Fernando Ortiz: La miisica africana, como es la de la rumba, no dice, hace. No mueve a la idea, sino a la acci6n. Africa jamis Ilora en el tambor. Africa gime en carcajadas, re sus congojas, sincopa sus sollozos y chotea sus rabias. Africa se expresa con tambores y el tambor no ilora, como sabe lorar un violin... 13 La rumba, con sus sensuales y sandungueras rumberas, sera el grantema de la poesia afrocubana. Se anuncia el gdnero con la publicaci6n en1927, en El Diario de la Marina, del poema <<Bailadora de rumba>, deRam6n Guirao. Esta composici6n vanguardista se asemeja al boceto de uncuadro impresionista al conjugar el autor armoniosamente colores y meti-foras sensoriales en su descripci6n de la rumbera: Bailadora de guaguanc6, piel negra, tersura de bong6. Agita la maraca de tu risa con los dedos de leche de tus dientes. Pafiuelo rojo seda-, bata blanca almid6n-, recorren el trayecto 12 Para un estudio mas completo sobre el origen, evoluci6n e importancia de esta danza,consiltese el libro La africanfa de la mdsica folklorica de Cuba, de Fernando Ortiz (LaHabana: Ministerio de Educaci6n, 1950). 13 Fernando Ortiz, <<Mas acerca de la poesia mulata. Escorzos para su estudio>>, RevistaBimestre Cubana, XXXVII, nim. 2 (La Habana, 1936), p. 224.
  6. 6. 1328 ARMANDO GONZALEZ-PEREZ de una cuerda en un ritmo afrocubano de guitarra, dclave y caj6n. <«Arriba, Maria Antonia, alabado sea Di6! Las serpientes de sus brazos van soltando las cuentas de un collar de jab6n 14 La aportaci6n de Guirao en esta composici6n esti en la sencillez dellenguaje, la matizaci6n de los colores y el hibil empleo de metiforasvanguardistas que se conjugan para darnos una visi6n impresionista de lasandunguera rumbera bailadora de guanguanc6. Guirao tambidn capta elritmo musical de este fogoso baile mediante estrofas sincopadas que marcanel bronco repicar del bong6. Jos6 Zacarias Tallet publica un afio despu6s, en la revista Atuei, supoema <<La rumba>>. Esta composici6n, una de las mejores del g6nero, nosdescribe una pareja de negros que bailan hasta caer al suelo convulsosporque se <<les subi6 el santo>> en una noche de bemb6. Este poema secaracteriza por la gran maestria con que Tallet supo acoplar armoniosamen-te los elementos principales que caracterizan este tipo de poesia: plastici-dad, sensualidad dinimica y musicalidad ritmica, que el poeta logra me-diante sonoras onomatopeyas y jitanjiforas. <<La rumba>> de Tallet evocael mismo tema del poema de Guirao, pero el tratamiento difiere. Tallet vela rumba como la batalla de los sexos, y por eso a esta danza mimetica laprotagoniza una pareja: la negra Tomasa y Jos6 <<Che>> Encarnaci6n. Elpoeta escoge con esmero los adjetivos que destacan el erotismo de la danza:<<hibrico disloque>>, <<«lascivo gesto>>, <<salaz ataque>>, <<inquieta grupa>>, etc.La excitaci6n sexual de los bailadores queda subrayada por medio de laanifora con su fuerza reiterativa: Y nifia Tomasa se desarticula y hay olor a selva y hay olor a grajo y hay olor a hembra y hay olor a macho y hay olor a solar urbano y hay olor a ristico barrac6n 15 14 Antologia..., p. 40. 15 Antologia..., pp. 44-47.
  7. 7. EL MARAVILLOSO MUNDO DE LA POESIA AFROCUBANA 1329Y mediante un lenguaje expresivo, carnal y realista al describir el crescendopasional de los bailadores: Ella mueve una nalga, ella mueve la otra, el se estira, se encoge, dispara la grupa, el vientre dispara, se agacha, camina, sobre el uno y el otro tal6n... La negra Tomasa con lascivo gesto hurta la cadera, alza la cabeza; y en alto los brazos, enlaza las manos, en ellas reposa la ebinica nuca y procaz ofrece sus senos rotundos que oscilando de diestra a siniestra encandilan a Chepe Chac6n.El poema concluye con el paroxismo de los danzantes arrastrindose porel suelo poseidos por los dioses u orishas: Al suelo se viene la nifia Tomasa, al suelo se viene Jos6 Encamrnaci6n; y alli se revuelcan con mil contorsiones, se les sube el santo, se rompi6 el bong6, se acab6 la rumba, jcon-con-co-mab6! Si Ram6n Guirao establece la pauta a seguir en la poetizaci6n de larumbera, Jose Zacarias Tallet la consolida con su fina percepci6n, susentido dramatico, su realismo sincero, su maestria tecnica y su conceptomusical 16 de la composici6n, que podemos apreciar en los siguientespareados cuando imita, mediante el hibil empleo de onomatopeyas y jitan-jiforas, el chichisgueo de las maracas o el repicar del bong6: SChaqui, chaqui, chaqui, charaqui! Chaqui, chaqui, chaqui, charaqui! Zumba, mami, la rumba y tamb6! Mabimba, mabomba, mabomba y bomb6! Pa-ca, pa-ca, pa-ca! Pam, pam, pam! Marcelino Arozarena tambi6n escribe un poema de gran calidad estdti-ca, elevado erotismo y gran sentido ritmico al evocar la figura de la pulposay sabrosa mulata Carida, la personificaci6n de la coqueta y voluptuosa 16 Ortiz, <<Mis acerca...>, obra citada, p. 28.
  8. 8. 1330 ARMANDO GONZALEZ-PEREZdiosa Ochdn, la vida que, fructifera, no ha querido acudir al bemb6. Larumbera ausente, la hija de Yemaya, le hace recordar al poeta con fruici6nsus sensuales movimientos al escuchar el bronco repicar del bong6: LPor qu6 no viene a la bacha la rumbera Carida, con su risa guarachera de mulata sandunguera, cuando la rumba delira, Ilama, rabia, grita y gira, percutiendo poderosa sobre el parche del bong6? En dulce sopor que embriaga de la magia del emb6, este diablo de mulata resquebraja la cintura y la exprime con locura en la dulzura del sabroso guaguanc6. «<iGuasa, Columbia, a conc6 mab6...!> LPor que no viene a la bacha la hija de Yemaya, la pulposa, la sabrosa, la rumbera, majadera y chancletera Carid? 17 Arozarena, igual que Tallet y Guirao, exhibe una gran maestria t6cnicaen la poetizaci6n de la rumbera al emplear jitanjiforas, vocablos localistasde procedencia lingiiistica africana, versos agudos y estrofas de metrovariado, siempre sobre la base del tetrasilabo, para captar y reproducir lafuerte y variada polirritmia de esta dramitica, fogosa y fren6tica danzaprimaveral. Estas tres composiciones destacan la importancia de este temaen la poesia afrocubana y ponen de manifiesto los vinculos que existenentre la musica negra de origen africano y los bailes de la misica contem-porinea cubana, cuyos influjos son mundialmente reconocidos.B) RITOS Y CANTOS MAGICOS El conocido novelista Alejo Carpentier es el primero de los poetasafrocubanos que hace una incursi6n al mundo esoterico de los ritos ihafiigosal describirnos la ceremonia sacromigica de iniciaci6n de un grupo dene6fitos a la sociedad secreta Abakui en su composici6n <<Liturgia>>. Car-pentier narra detalladamente la cuarta y tltima fase de este ritual en elcuarto fambi. El poema comienza en el momento mas emocionante de lainiciaci6n, cuando rompe la potencia: 17 Antologia..., pp. 82-83.
  9. 9. EL MARAVILLOSO MUNDO DE LA POESIA AFROCUBANA 1331 La potencia rompi6 SYamba-6! Retumban las tumbas en casa de Acu . La invocaci6n «Yamba-6! , alabado seas, se repite a lo largo delpoema en forma de estribillo, como reverencia a los dioses y espiritus aquienes se les ofrecen varias ofrendas: el gallo muerto, la botija con pimien-ta, las siete cruces de p6lvora depositadas en el altar del gran Obatala. Lacomposici6n continuia con la descripci6n del imponente y temido diablito: Ae, ae, sali6 el diablito -icangrejo de Regla!- saltando de lao. En su gorro miran ojos de cart6n: ibrujo de Senegal, tabu y carnaval! A6, ae, cencerro de lat6n, de paja la barba, de santo el bast6n. Enc6boro es el Ireme de la consagraci6n, es decir, una especie desacerdote que presencia y da fe de los juramentos de los abanaku6s onuevos adeptos. El Jyamba es la dignidad mis alta fiaifiga, que cuida quelos alimentos de consagraci6n al dios Sese Erib6 no se profanen y que losno iniciados Ileguen al cuarto famb: El lyamba grit6: Yamba-6! Quien robe comida palo tendr ! Un negro corri6. Yamba-6! LT6 lo cogiste? iPor boca rod6! Al amanecer, despu6s del sacrificio del chivo y consumidos los alimen-tos sagrados, concluye este rito sacromagico con la bendici6n del dios 8 Antologia..., pp. 67-69.
  10. 10. 1332 ARMANDO GONZALEZ-PEREZSese Erib6, el tambor sagrado, la divinidad abstracta, de los diez nuevosecobios: A6, a6, la luna se va, anima la danza! el diablito se fue. Diez nuevos ecobios bendice Erib6! Retumban las tumbas en casa de Acud SYamba-6! El gallo cant6! Este misterioso mundo magico religioso, que Carpentier capta consingular maestria en su poema <<Liturgia>>, puede apreciarse tambidn en<<Balada del giiije>> y <<Sensemayi>19, de Nicolas Guillen. La <<Baladadel giiije>> narra la desesperaci6n de una madre negra queha perdido a su hijo en el rio. Seg6n la leyenda afrocubana, los rfos estinhabitados de espiritus malignos o gnomos ilamados gilijes, descritos como: Enanos de ombligo enorme pueblan las aguas inquietas; sus cortas piernas, torcidas; sus largas orejas, rectas. El poeta nos transporta, mediante alucinantes imigenes surrealistas, auna naturaleza hostil que evoca la madre aterrada. El rio adquiere cualida-des de monstruo que <rasga el silencio / con sus ufias, que son ufias / decocodrilo fren6tico>. Las turbias aguas del rio, al estrellarse contra lasrocas, se confunden con el ladrido de un perro en la noche. La madrelanza una especie de exorcismo contra este espiritu fluvial que quierelevarse a su hijito al fondo del rio: «iNeque, que se vaya el fieque. /Giiije, que se vaya el giiije!>> Ante la ineficacia del exorcismo, la madreexhorta a su hijito que huya e invoque la protecci6n del poderoso Chang6,a quien considera presente en el amuleto de azabache que el nifio llevacolgado al cuello: -Huye, que el coco te mata! iHuye, antes que el coco venga! Mi chiquitin, chiquit6n, ique tu collar te proteja! .. Pero Chang6 no lo quiso... Sali6 del agua una mano para arrastrarlo... Era el giiije. 19Antologra..., pp. 98-100.
  11. 11. EL MARAVILLOSO MUNDO DE LA POESIA AFROCUBANA 1333El miedo de la madre ante lo misterioso se transforma en realidad alconsumarse la trigica muerte de su hijito: Le abri6 en dos tapas el crineo, le apag6 los grandes ojos, le arranc6 los dientes blancos, e hizo un nudo con las piernas y otro nudo con los brazos...La conformidad de la madre ante este hecho inevitable, que poderosasfuerzas sobrenaturales han ordenado, es lo hnico que le queda de consuelo.Ahora s61o puede sofiar con su muerte: Mi chiquitin, chiquit6n sonrisa de gordos labios con el fondo de tu rio esti mi pena sofiando, y con tus venitas secas y con tu coraz6n mojado. Esta canci6n de cuna o planto es tripartita. Precede a cada secci6n elconjuro de la madre para proteger a su hijito: <<Neque, que se vaya elfieque. / Gilije, que se vaya el giiije.> Esta divisi6n estructural coincidecon los tiempos verbales empleados: pasado, presente y futuro. El arrullode la madre esti descrito en el presente; su temor al giiije y al trigicodesenlace, asi como su intento de protecci6n, en el futuro; el lamento dela muerte, en el pasado 20 Guill6n ha logrado con esta tierna y conmovedora composici6n captarun aspecto de ese mundo misterioso de creencias ativicas, de procedenciaafricana, arraigadas en el folclore afrocubano al identificarse con el asuntoque narra y conjugar hibilmente novisimas tecnicas podticas de vanguardiacon su magia verbal. El poema <Sensemay tambidn narra una especie de ritual de reminis-cencias totdmicas de procedencia africana que se ha arraigado en el folcloreafrocubano. El tema del poema es la muerte de la culebra. El canto migicocreado por Guilln se inicia con la repetici6n de tres jitanjiforas de granvalor f6nico: Mayombe-bombe-mayombe! Mayombe-bombe-mayombe! Mayombe-bombe-mayombe! 20 Andr6 Michalski, <<"La balada del gi ije", de Nicolis Guillen, un poema garcilorquianoy magicorrealista>>, CuadernosHispanoamericanos, num. 274 (Madrid, abril 1973), p. 164.
  12. 12. 1334 ARMANDO GONZALEZ-PEREZLuego siguen los versos sincopados y ripidos que intentan captar el movi-miento de la vibora: La culebra tiene ojos de vidrio, la culebra viene, y se enreda en un palo; con sus ojos de vidrio en un palo, con sus ojos de vidrio. La culebra camina sin patas; la culebra se esconde en la yerba; caminando se esconde en la yerba. Caminando sin patas!Una vez presentada la culebra, se pasa a la repetici6n de la palabra migicasensemayi, que da titulo a la composici6n y sirve para encantar al dafiinoreptil y quitarle fuerzas para que no pueda morder. El poema concluye enun susurro con la muerte de la vibora: Mayombe-bombe-mayomb6! Sensemaya, la culebra... Mayombe-bombe-mayomb6! Sensemaya, no se mueve... Mayombe-bombe-mayomb6! Sensemayi, la culebra... Mayombe-bombe-mayomb6! SensemayA, se muri6!Tanto la <<Balada del giiije como «Sensemaya son poemas de gran valorsugestivo dentro de la poesia afrocubana, porque describen creencias yritos sacromigicos vigentes en el folclore de Cuba. La ltima promoci6n de poetas afrocubanos 21tambi6n se ha interesadopor lo esot6rico, migico-religioso y mitol6gico de ese maravilloso y mis-terioso mundo de creencias religiosas sincr6ticas, preservadas en Cubapor los negros esclavos mediante rezos, ritos, mitos, leyendas, cuentos,tos, etc. 22 Pura del Prado, que s6lo habia evocado esporidicamente eltema afro en sus primeras obras po6ticas, publica en 1972 una obra trascen-dental dentro de este g6nero, que titula Color de Orisha. Este poemario 21 Para un estudio mis completo sobre la ultima poesia afrocubana, vease el articulo deArmando Gonzalez-Pdrez, <<Tres momentos en la poesia afrocubana>>, Quaderni Ibero-Ame-ricani, fasc. 51-52, vol. VII (Turin, 1979), pp. 153-163. Para un conocimiento mas completo sobre el tema, consdltense los siguientes estudios: 22Julio Garcia-Cortez, Pataki: leyendas y misterios de los orishas africanos (Miami: EdicionesUniversal, 1980), y Rogelio Martinez Furd, <<Patakin, los yorubas y los mitos>>, NuevaGeneracidn, III, ndm. 20 (Nueva York, 1970), pp. 2-10.
  13. 13. EL MARAVILLOSO MUNDO DE LA POESIA AFROCUBANA 1335se inspira en el ya clasico libro de Lydia Cabrera El monte, donde seestudia detalladamente el mundo religioso y c6smico afrocubano. Color de Orisha es una de las primeras obras que canta lo sagrado, lomitico y lo religioso de la santeria cubana. Los poemas recogidos en estaobra estan dedicados a los santos ihfiigos de la teogonia afrocubana. La amarga y conmovedora historia de amor de la diosa Obb, conside-rada en el folclore afrocubano como la primera esposa de Chang6, es unade las composiciones mis populares del libro por su versificaci6n tradicio-nal y el problema humano que evoca. Obb6, la esposa hogarefia y abnegada,acude a la diosa Och6n para que la ayude con sus problemas amorosos.Pero la seductora y sensual Ochtn tambidn esti enamorada del poderosoy mujeriego orisha Chang6. Ochan le aconseja a su atribulada hermanaque se corte las orejas y se las ofrezca a Chang6 en un caldo, porque s61opor medio de un hechizo lograr que la ame de nuevo. Chang6, avisadopor Ochin, rechaza el brebaje y, asqueado, se marcha para siempre, porquela brujeria es indigna de una diosa: Lo espera afio tras afio cansada, bajo el castafio. .. Anda sola, sola, sola como la voz de la caracola. Es la reina que nunca danza, por su desesperanza... Cuida el hogar vacio, como un nido frfo... Por tenerlo se hiciera concubina y ramera. Pero 61, ni para eso quiere su beso... El, en los dias de vendaval, truena un carnaval. Anda de jolgorio con las nubes sonajeras con risas de rumberas. Con hembras de labios de mamey pulposo que chupa goloso. Aprieta pechos de pitahaya vaya donde vaya... 23 Color de Orisha pone de manifiesto el estilo puro, fino y sencillo deuna poetisa de exquisita sensibilidad que ha sabido evocar magistralmentelo mitico religioso del rico folclore afrocubano. El critico y poeta Oscar 23 Antologia..., pp. 158-161.
  14. 14. 1336 ARMANDO GONZALEZ-PEREZFernandez de la Vega, en una carta confiada a la autora, afirma lo siguientesobre la poesia afrocubana y la importancia de este poemario a los santosnianiigos: El que le diga que la poesia afrocubana esta pasada de moda, no tiene ni idea de lo que es esta poesia ni de que es la moda. El que le diga que esti escrito en chino, no sabe que esti escrito en negro. Ahora es cuando de verdad tenemos poesia. Nadie cant6 lo negro cubano asi. Color de Orisha viene a madurar en verso lo que Lydia Cabrera habia frutecido en prosa. Es como un Quijote que complementa, anula y sublima -todo a la vez- la producci6n que le sirve de precedencia 24 El conocido poeta y novelista cubano Jos6 Sinchez-Boudy tambienpenetra con intuici6n en este mundo de creencias religiosas sincreticas ensus poemarios Ache, Babald Aye (1975), Ekud, Abanakud Ekud (1977) yLeyendas de azacar prieta (1978). Estas obras, junto al libro Color deOrisha, nos dan una visi6n bastante completa de lo esot6rico, lo mitico ylo religioso de la santeria cubana. La trigica y triste elegia a Sikan es una de las muchas composiciones,dentro de este triptico po6tico, que capta singularmente el poder de lasfuerzas sobrenaturales de este mundo de teogonias africanas. El poeta hasabido destacar los aspectos mas importantes de esta leyenda fiafiiga en lacual se sacrifica a la doncella Sikan al pie de una ceiba, Arbol sagrado,con la esperanza de que su sangre reviva la voz del moribundo pez Tanz6para pasarla al fundamento: Muri6 Sikan, Sikin rojo el cuchillo, Sikin de calabaza en la cabeza. Muri6 Sikin decapitada junto al trillo. En negro pez de aleta con certeza, rompi6 su mango, quebr6le el mamoncillo una mafiana alba de antilope furioso 25 La sangre de Sikin, derramada en vano, no pudo revivir el pez sagradoy Ecud tuvo que esperar hasta que Nasak6 le sacrific6 el chivo. S61o elcuero de este animal es lo suficientemente fuerte para expresar el espiritudel tambor sacrosanto. Sin embargo, los iifiigos creen que el sacrificiode la doncella no fue en vano. Pereci6 su cuerpo, pero no su alma, seginlo indica la leyenda que el poeta evoca en este poema: Carta enviada a Pura del Prado en junio de 1973. 24 Jose Sanchez-Boudy, Ekud, Abanakud Ekud (Miami: Ediciones Universal, 1977), pa- 25ginas 68-70.
  15. 15. EL MARAVILLOSO MUNDO DE LA POESIA AFROCUBANA 1337 Sikin, Sikin mi cielo azul en ascua. Se ve tu faz correr de noche de rio. Lloran tus ligrimas cristales con el frio, como un caiman al Africa abrazado... Se oye tu voz, te fuiste por el rio con Olofin que mira tus danzones. Lloran tus ligrimas cristales con el frio. En conclusi6n, s6lo falta decir que esperamos que este estudio hayadespertado en el lector un interes por saber mis sobre la influencia de loafricano en la Isla de Cuba y a la vez haya creado tambi6n una nuevaperspectiva de la poesia afrocubana, que, desde luego, no esta pasada demoda, seghn lo atestigua la iltima promoci6n de poetas afrocubanos tantofuera como dentro del pais. Este inter6s en la herencia africana no se limitaa la lirica, sino que abarca todos los g6neros literarios. Ademas, es evidenteen toda esta producci6n literaria que los nuevos escritores intentan evitara toda costa el lenguaje chabacano y vacio de una literatura negrista quese estanca en lo sentimental y el humorismo facil.

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