Novela de la revolucion mexicana

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ESTA INVESTIGACION,TRATA BREVEMENTE DELA HISTORI DE LA NOVELA DURANTE LA REVOLUCION MEXICANA

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Novela de la revolucion mexicana

  1. 1. ESCUELA NORMAL SUPERIOR DEL SUR DE TAMAULIPAS<br />ASESOR<br />ING.JOSE ALEJANRO SALINAS ORTA<br />ALUMNO<br />MARTIN ADRIAN ENRIQUEZ ZAVALA<br />
  2. 2. En los albores del siglo XX la novela en México era un género aún joven, insípido, y es en esos momentos cuando los acontecimientos políticos convulsionaron la vida del país en prácticamente todas sus esferas sociales y culturales. El estallido y posterior desarrollo de la Revolución Mexicana fueron retratados de manera constante durante los años de las luchas, influyendo decisivamente en la forma que se tenía de hacer literatura hasta entonces: surgió la Novela de la Revolución. Su fama se prolongó durante varios años, al grado de que durante el sexenio del presidente Lázaro Cárdenas (1934-1940), se emprendió una campaña que promovía la idealización del movimiento revolucionario a través de novelas que narraran peripecias o capítulos importantes en la historia del país; sin embargo, los resultados, aunque muchos de ellos sumamente populares en su momento, tuvieron una escasa, y a veces incluso paupérrima, calidad literaria.<br />
  3. 3. A propósito de esto último, y según apuntes de Morton F. Brand, cuando analiza las características de la Novela de la Revolución, encuentra que su interés reside más en la función social de las narraciones (como estudio histórico o antropológico), que en su valor literario; es decir, las halla desprovistas de una intención estética, sin los conflictos que devienen en la evolución de los personajes. Son reflexiones de lenguaje popular, o bien, cuentos largos carentes de un desarrollo ideológico. <br />
  4. 4. José Luís Martínez agrega que tienen la característica de las memorias más que de las novelas, y las asemeja incluso a las Crónicas de la Conquista gracias a sus rasgos episódicos, siempre tras los pasos de algún caudillo o en donde el protagonista es el propio pueblo. Debería ser llamada “Narrativa”, exhorta, “más que Novela de la Revolución”. Sin embargo, Mariano Azuela con Los de abajo (de las únicas Novelas de la Revolución que consigue salir airosa entre la generalidad), logra una concepción verdaderamente novelística de los personajes al no detenerse en las anécdotas históricas: existe una crisis en el protagonista que es resultante de la crisis general, la cual termina sacudiéndolo de la inercia de los hechos. Ahora, según los aspectos de la novela histórica que señala Lukacs, Los de abajo encajaría más con esa categorización que con los rasgos dichos en los párrafos anteriores con respecto a la Novela de la Revolución:<br />
  5. 5. Sin embargo, Mariano Azuela con Los de abajo (de las únicas Novelas de la Revolución que consigue salir airosa entre la generalidad), logra una concepción verdaderamente novelística de los personajes al no detenerse en las anécdotas históricas: existe una crisis en el protagonista que es resultante de la crisis general, la cual termina sacudiéndolo de la inercia de los hechos. Ahora, según los aspectos de la novela histórica que señala Lukacs, Los de abajo encajaría más con esa categorización que con los rasgos dichos en los párrafos anteriores con respecto a la Novela de la Revolución:<br />Es un "héroe" mediocre o de mediana inteligencia (no toma personajes históricos para crear una Historia novelada). <br />Es típicamente nacional. <br />Tiene una personalidad concluida. <br />Es surgido de la época, pero no gran representante de ella. <br />Pertenece a un mundo dividido en clases sociales.<br />
  6. 6. Este ciclo de la narrativa mexicana, iniciado por Mariano Azuela, es uno de los hechos mas importantes de la literatura hispanoamericana del siglo XX. <br />La fuerza de la Revolución Mexicana -que trastocó las estructuras políticas, económicas y sociales del Porfiriato para crear un nuevo orden- llevó a los escritores a utilizarla como tema central de sus novelas. El surgimiento de esta narrativa renovó y dio renombre a la literatura mexicana<br />
  7. 7. La Revolución Mexicana <br />Cuando Francisco I. Madero desafía al régimen de Porfirio Díaz lo hace por motivos políticos: desea el fin de un periodo dictatorial y antidemocrático. La lucha será breve, luego de unos cuantos meses el maderismo se impone y alcanza la presidencia mediante el voto popular.<br />En el tiempo que Madero ejerce la presidencia la Revolución, en estado latente, va tomando un impulso que resultará irrefrenable. Los caudillos que han surgido de las mismas entrañas del pueblo, y que apoyaron la iniciativa maderista, no ceden en sus demandas de mejoras sociales y económicas. Mientras tanto, la contrarrevolución, los que apoyan el antiguo orden, también va tomando fuerza.<br />
  8. 8. Según Max Aub, el efecto inmediato de la Revolución en los medios intelectuales fue escindir en dos la narrativa mexicana. Por un lado, los integrantes del Ateneo de la Juventud -excepto Martín Luis Guzmán y José Vasconcelos- ignoraron el movimiento y trataron de darle a la literatura mexicana un enfoque de universalidad.<br />Por otro lado, surgió un grupo de escritores interesados en la problemática nacional que, incluso, llegaron a tener participación activa en el movimiento y que comenzarían a publicar relatos con la temática revolucionaria como protagonista.<br />
  9. 9. Características de la novela de la Revolución<br />El ciclo de la novela de la Revolución inicia con Andrés Pérez, maderista (1911) de Mariano Azuela y se prolonga -aunque no hay un acuerdo en su duración- hasta la publicación de La muerte de Artemio Cruz (1962) de Carlos Fuentes. En este trayecto de más de cinco décadas se pasó de las simples descripciones de los hechos hasta el análisis del movimiento. Empero, la característica principal es el pesimismo o el desencanto por la actitud de los revolucionarios, en especial cuando llegan al poder.<br />
  10. 10. Aunque la mayoría de las veces el relato es lineal, se introducen técnicas del periodismo, como la crónica o el reportaje, para mostrar objetividad. Muchas veces los relatos son testimonios de quienes los escribieron.<br />Los diálogos -agudos, breves- denotan la rapidez con la que suceden los hechos. La Revolución se narra desde la posición del pueblo, por lo que se toma el modo de hablar de la gente, legitimando así el habla nacional.<br />
  11. 11. Mariano Azuela y Los de abajo<br />La novela emblemática de la narrativa de la Revolución es Los de abajo, obra que ocupa un lugar prominente en la literatura hispanoamericana. Publicada en 1915, en El Paso, Texas, obtuvo el reconocimiento en México hasta la década siguiente.<br />La obra se ocupa de un grupo de hombres que entran a la lucha revolucionaria, algunos lo hacen para sacar provecho de ella y otros no saben ni por qué pelean. En la novela la acción es violenta, las escenas se suceden una tras otra, el escritor narra febrilmente, con frases nerviosas y diálogos cortos lo que es la realidad de la Revolución. En la novela -como en el mismo movimiento- todo surge, cambia y se derrumba al instante.<br />
  12. 12. Mariano Azuela, fue un doctor que simpatizaba con Madero. Con la caída del maderismo Azuela se incorporó, como médico militar, en el ejército de Francisco Villa. Cuando Venustiano Carranza derrotó a las fuerzas villistas Azuela se refugió en El Paso, en donde comenzó a publicar Los de abajo en forma de folletín.<br />Después de Los de Abajo Azuela escribió otras novelas de la misma temática, su éxito empujó a otros escritores a utilizar el tema revolucionario para sus historias, de esta forma se constituyó la narrativa de la Revolución Mexicana.<br />
  13. 13. HISTORIA Y COMPROMISO EN LA NOVELA DE LA<br />REVOLUCIÓN MEJICANA<br />El movimiento revolucionario acaecido en el Méjico de 1910 y años sucesivos constituyó fecunda fuente de inspiración para un nutrido grupo de novelistas que, habiendo vivido aquellos acontecimientos o sus posteriores repercusiones, plasmadas en profundas transformaciones en la vida del país, inspiran sus creaciones literarias en los hechos de armas o en avatares sociopolíticós de aquella etapa histórica, ofreciéndonos su particular visión de los mismos y, por lo general, abarcando todo el complejo cuadro que la revolución significó: vida de los soldados en campaña, eco de los aconteceres bélicos en la población "pacífica", costumbres y modas, actitudes y formas de expresión, tipos característicos de tal momento y circunstancias...Todo un mundo completo, abigarrado y a veces pintoresco, que permite inscribir a las narraciones literarias que originó en la corriente costumbrista-realista, un tanto a la zaga de su modelo europeo<br />
  14. 14. Al conjunto de esas narraciones se le conoce por "novela de la revolución mejicana",<br />que cuenta en su seno con un elevado número de producciones - supera las trescientas-, sin que el ciclo pueda darse, a nuestro juicio, por agotado (1), puesto que, de modo similar a lo que viene ocurriendo con el de nuestra última guerra civil, aún ofrece ese tema nacional mejicano posibilidades inéditas para el ingenio de los escritores contemporáneos. Por tanto, entendemos por novela de la revolución, no sólo la que versa sobre los aconteceres de la etapa bélica y la que analiza los problemas nacionales derivados de ella sino que incluimos en la serie algunas creaciones que plantean determinados aspectos de la situación socioeconómica del país en el momento en que la contienda estalla.<br />
  15. 15. Al intentar una caracterización generalizadora de esta novela, surge la inevitable necesidad de detenernos en aquellos rasgos que se hacen patentes con mayor o menor insistencia. Quizá uno de los más destacados sea su fondo histórico, observable en tantas narraciones que, no sin razón, se le incluye entré" las que han dado en llamarse "constantes” de esa narrativa mejicana. De ahí que no sean excepcionales las opiniones que insisten en la íntima unión entre novela y crónica, y entre aquélla y autobiografía como notas sobresalientes. Con todo, creemos oportuno perfilar el concepto de historicidad, en cuanto atributo aplicable a la novela de la revolución. Si por novela histórfea entendemos la que 49 pn.zte.nde. ne.pn.eAe.ntaA. con mayon. o menon. fildeLldad el ambiente., laicoitumbn.eA y canacte.’ n.e¿ de. ana. ¿poca pn.e£ínlta; que. pon. lo Qe.nzn.al mezcla a la acción fingida loiAuceAoiklAtSnlcoih.eale&, en pnoponclón muy vanla; y que. pon. lo tanto, loé peMonajeJs de. Acción entnanen xeíaclón con loikl&tónlcoí [4], podemos afirmar rotundamente que la novela de la revolución mejicana entra de lleno en el género de la novela histórica. fectivamente, a base de esas narraciones, casi sería factible reconstruir a grandes trazos la historia de la revolución. En realidad, pueden ser la clave que nos facilite la comprensión de la época, de suerte que cabría denominar a algunas "historias noveladas” en vez de novelas históricas.<br />
  16. 16. Los argumentos no sólo se basan en un hecho real y contemporáneo, como es la revolución,<br />sino que buen número de sus novelas - por de pronto todas las de la primera épocadescriben episodios históricos, que unas veces serán batallas, otras saqueos, tal vez cambios políticos o, en fin, simples anécdotas.<br />Los personajes todos están extraídos de la época y responden tanto a individuos reales - con sus nombres propios o cambiados-, como a determinados tipos surgidos por efecto de la conmoción revolucionaria. Sus autores - especialmente los novelista de la primera época- no tuvieron la necesidad de recurrir a la fantasía, ni siquiera a archivos, libros de historia o lectura de periódicos. Narran generalmente lo que han vivido y, todo lo más, lo que han oído contar de primeras fuentes, de testigos presenciales<br />
  17. 17. Innumerables son los testimonios en favor de nuestra aserción. Azuela, en su obra<br />maestra LOA de abajo, refiere las luchas y vicisitudes de la partida revolucionaria de Julián<br />Medina, guerrillero y general villista, que en la novela aparece tras el nombre de<br />Demetrio Macías. Y el mismo autor, médico de las fuerzas de dicho general, declara que al<br />ser sorprendido por una partida carrancistaal ampano de. un covachón ablento en peña viva,<br />tomaba apunten pana la escena {¡Inal de la novela.<br />De las vicisitudes de la convención de Aguascalientes, del gobierno provisional de<br />Eulalio Gutiérez y de otros hechos de menor relieve del bienio 1913^1915, se nos da detallada<br />y elocuente relación en El águila y la & expíente, obra que - procedente de la novela-<br />reportaje- es al mismo tiempo un documento histórico, una novela y una autobiografía.<br />El propio Guzmán lo reconoce cuando dice que quiso dar de la revolución et n.etnato de. iui<br />hombn.e¿ y la plntuna de. ¿>UA eicznat,, uKdldotloiunoi con ¿tu otnai y tsiamado todo mediante<br />un pn.oce.dlmle.nto tal, que., dando unidad al conjunto y libelándolo de. ¿en. kl&tonla., blogna^<br />ía o novela, le comunique, la. natunalíza de loitxe¿> gínen.o&, consiguiendo así el no<br />sencillo resultado de desbordar el rígido encasillamiento de los géneros literarios<br />
  18. 18. La bien construida y sugestiva novela La iombna del. caudillo constituye una sátira<br />del gobierno dictatorial de Calles, Aunque los nombres de los personajes son ficticios,<br />no puede negársele el carácter de novela histórica por ser un fiel retrato - caricaturizado,<br />según algún crítico- de los gobernantes de las instituciones y de la misma sociedad<br />política de su tiempo.<br />¿Y qué diremos de ULLt>e¿ cUolZof El largo periodo de la historia de Méjico que abarca,<br />no ha tenido mejor expositor. Vasconcelos no es propiamente un novelista - nunca quiso<br />serlo- ya que tuvo su atención solicitada preferentemente por otras disciplinas. No<br />obstante su autobiografía es realmente magnífica: tiene todos los atractivos y excelencias<br />de la mejor novela, a la vez que un gran contenido ideológico e histórico, una conmovedora<br />sinceridad y unas opiniones tajantes e inesperadas.<br />Cantucho y LOA manoi, do. mamá dan de 19s hechos revolucionarios una interpretación<br />empapada de ternura infantil femenina, aunque el carácter de novela de estos relatos se<br />vea sometido a discusión, Caso contrario es La Ke.van.cha de Vera, cuyo argumento es pura<br />invención, si bien salpicado de constantes alusiones históricas.<br />
  19. 19. En Vtibandada pinta Romero, casi retrata, un hecho vergonzoso, aunque no por ello<br />menos histórico y reoetido: el saqueo de un pueblo a mano de las hordas de un bandolero,<br />disfrazado con el honroso título de revolucionario.- En Apunte* cíe un lugaAnfío no encontramos<br />ningún hecho sobresaliente: se limita a describir un asunto de historia menuda, la<br />repercusión que tuvo en un pueblo la revolución.<br />
  20. 20. l¿exna., de López Fuentes, posee también ese poso histórico del que no puede desasirse ningún<br />novelista de la época: narra la vida del campesino de Morelos, su entusiasmo por la<br />revolución, la traición de Huerta, el levantamiento de Zapata y su vil asesinato, el trimi<br />fo de la revolución y la distribución de tierras con la consiguiente alegría de los campesinos.<br />Todo ello enmarcado cronológicamente. Responde, en consecuencia, a su subtítulo<br />La Ke.wlu.cJ6n OQKOHJO. en. Uíx¿co.<br />Aunque ignorada por algunas historias literarias Tnopav¿e.ja, de Urquizo, posee una<br />especial significación por cuanto ofrece una visión de los hechos desde el punto de vista<br />del ejército federal. De ella se afirma que está babada z&tJvLctam&nte. en la hÁÁtonJa<br />
  21. 21. Cuando los hechos, por su carácter increíble, parecen más que históricos, novelescos,<br />el autor tiene buen cuidado de señalar su veracidad. Este es el caso de Vámonoi con<br />Pancho V¿Ua, en donde Muñoz se inventa un grupo de héroes, protagonistas de acontecimien<br />tos reales vividos por hombres de la División del Norte. Aparecen a menudo lugares y fechas,<br />dando así más calidad dramática y realismo a la acción, si bien quizá su valor histórico<br />más importante estribe en las semblanzas de los personajes que intervinieron en<br />la Revolución.<br />En la crónica-novela México ¿mun.Qe.nte., el periodista yanki Reed narra desde los mi_s<br />mos campos de batalla ¿a Odthea. cíe un ULUteangloiajSn, peAcUdo en un dulzntomeAtÁzo<br />en donde. Loé i¿n.ena¿ cíe la m¿i,exJjx, la. c6lexa, <¿l iu{¡A¿m¿ento, la. cAueJLdad, el ¿dual, la.<br />h.ebel¿6n y la anUAtad cantan pon. lat, vocuant,¿o¿aA cíe un pueblo entexamente. dexticado al<br />pKocoMo de. i,u pKopla ge¿tacJ6n (6)<br />
  22. 22. Los relámpagos de agosto de Jorge Ibargüengoitia<br />María Vargas<br />Se puede empezar diciendo que la novela Los relámpagos de agosto de Jorge<br />Ibarguengoitia, ganadora del Premio Casa de las Américas 1964 es una extraordinaria<br />caracterización de algunos episodios de la Revolución Mexicana, trazada con plumazos<br />simples y directos pero geniales, elevando la caricatura a un rango superior hasta<br />convertirla en humorismo auténtico.<br />Esta obra de tipo biográfico narra, dentro de los límites de un universo estético<br />neobarroco, la autobiografía apócrifa del falso general, José Guadalupe Arroyo, narradorpersonaje<br />construido en el laboratorio de la imaginación de Ibarguengoitia quien, a la<br />manera del Dr. Frankenstein, lo concibió y creó combinando como parches, el nombre de<br />la Virgen de Guadalupe, el de San José (nombre también del artista José Guadalupe<br />Posada), el apellido del escritor de los t<br />
  23. 23. Literatura mexicana<br />Artículo principal: Literatura de México<br />[editar] Del período postrevolucionario a Carlos Fuentes<br />Hacia los años treinta del siglo XX, la novela de la revolución mexicana se halla en su auge. El primero en iniciar esta corriente narrativa había sido Mariano Azuela (1873 - 1952) con una novela internacionalmente conocida y que constituye uno de los hitos de la literatura latinoamericana del siglo XX: Los de abajo (1915). Por medio de un crudo realismo, Azuela presentaba en esta novela una antítesis entre dos personajes, Demetrio Macías y Luis Cervantes, como representación de los ideales populares de la revolución, que mueren, al igual que el protagonista, y del pragmatismo oportunista que termina por adueñarse de la situación, tergiversando los propios fines revolucionarios.<br />El impacto de Los de abajo sólo puede ser comprendido si se atiende al hecho de que crea toda una modalidad narrativa, que perdurará hasta mediados del siglo XX. Una relación esquemática de la novelística de la Revolución mexicana debería incluir las siguientes obras: El águila y la serpiente (1928) y La sombra del caudillo (1929) de Martín Luis Guzmán; Apuntes de un lugareño (1932) y Desbandada (1934) de José Rubén Romero (1890 - 1952); ¡Vámonos con Pancho Villa! (1931) y Se llevaron el cañón para Buchimba (1934) de Rafael F. Muñoz; El resplandor (1937) de Mauricio Magdaleno y finalmente, la pentalogíaMemorias de Pancho Villa, que redacta Martín Luis Guzmán entre 1938 y 1951.<br />
  24. 24. Resumen<br />Debido a la cercanía del primer centenario de la Revolución mexicana es<br />inevitable mirar atrás y recapitular; los análisis retrospectivos son<br />insoslayables, aquellos que abarcan las expresiones artísticas que se<br />han producido en torno a la Revolución, y los que ponderan los ideales,<br />las conquistas y las secuelas de uno de los grandes movimientos<br />sociales del siglo XX. La narrativa reflejó los cambios experimentados en<br />la sociedad mexicana durante el siglo pasado: la vida campirana<br />sucumbió paulatinamente mientras se propagaban nuevas costumbres,<br />el entorno urbano y la modernización se consolidaron como nuevos<br />paradigmas; y en la expresión literaria se desplegó en una gama de<br />perspectivas, voces y estilos, entre los cuales aparece la parodia, estilo<br />que desarrolló Jorge Ibargüengoitia.<br />
  25. 25. En el primer capítulo, De la epopeya a la parodia, se presenta<br />brevemente el desarrollo de la novela de la Revolución mexicana en<br />siglo XX, se identifican el periodo y las tendencias literarias que<br />predominaban cuando se publicó la novela Los relámpagos de agosto, y<br />se incluye una semblanza de Jorge Ibargüengoitia. En el capítulo dos, El<br />ámbito revolucionario, se identifican las características de la novela de la<br />Revolución mexicana que se encontraron en Los relámpagos de agosto,<br />se ubica el contexto histórico en el que se desarrolla esta novela y se<br />presenta una síntesis. El tercer capítulo, La ironía como artificio,<br />contiene el análisis de Los relámpagos de agosto de Jorge<br />
  26. 26. Ibargüengoitia, en el que se identifican las características de la parodia<br />y la ironía en fragmentos seleccionados de la novela; también se<br />ejemplifican las formas, matices y funciones de la ironía, y los actantes<br />que en ella intervienen. Los resultados del análisis se presentan en las<br />conclusiones del ensayo bajo el título Más allá del texto.<br />Palabras clave: Jorge Ibargüengoitia, ironía, parodia, novela de la<br />Revolución mexicana.<br />
  27. 27. Introducción<br />Para sustentar el afán retrospectivo, se realizó una revisión bibliográfica<br />para determinar las características de la novela de la Revolución<br />mexicana y las principales tendencias literarias desde entonces. Sin<br />embargo, los autores consultados mencionan brevemente la obra de<br />Jorge Ibargüengoitia: en México en su novela, J. S. Brushwood le dedica<br />apenas diez líneas a la obra Maten al león de Jorge Ibargüengoitia para<br />indicar que el ambiente de la novela es ficticio pero que la situación<br />política es reconocible porque es una representación apegada a la<br />realidad latinoamericana; en Hacia la novela total: Fernando del Paso de<br />Inés Sáenz, Jorge Ibargüengoitia sólo es mencionado en una cita textual<br />de Von Ziegler, en la que establece que la Revolución mexicana es un<br />tema inagotable.<br />Debido a la escasa consideración<br />
  28. 28. Debido a la escasa consideración de Jorge Ibargüengoitia en las obras consultadas se decidió analizar su obra; por la cercanía del centenario de la Revolución mexicana se eligió la novela Los relámpagos de agosto. El propósito de este ensayo es examinar Los relámpagos de agosto de Jorge Ibargüengoitia para identificar la intervención de la ironía en esta novela y ponderar sus efectos en esta versión paródica de un tema que suele abordarse con solemnidad. Una de las dificultades en la investigación de la ironía fue la escasa bibliografía, el único texto disponible fue el Diccionario de Retórica y Poética de Helena Beristáin; no obstante, se obtuvo suficiente información en Internet, donde se localizaron estudios recientes de la ironía aplicados al análisis de diversas obras literarias. Los conceptos de la ironía que surgieron de esta Investigación son más recientes que la novela de Ibargüengoitia, por lo que se espera que este ensayo contribuya al estudio de ironía, como la figura del pensamiento que logra proyectar los avatares del destino y que establece una complicidad con el lector.<br />
  29. 29. Capítulo 1: De la epopeya a la parodia 1.1. Panorama del contexto literario en el siglo XX El rango de la influencia que ha ejercido la Revolución mexicana en la literatura es un parámetro muy esquivo; sólo puede determinarse con precisión el inicio del ciclo de la novela de la Revolución mexicana porque aún no declina su vigencia como tema ó escenario, como estilo ó técnica. Al especto, en 1972 Seymour Menton cuestionaba el final de la Revolución mexicana y establecía que todas las novelas escritas en México desde 1910 merecían ser consideradas como novelas de la Revolución, en virtud de que el partido revolucionario instauró un régimen que conservó el poder político del país durante todo el siglo XX e influyó en todos los aspectos de la vida nacional (Menton, 37). Uno de los estudios retrospectivos más esclarecedores es el que realiza Inés Sáenz en Hacia la novela total: Fernando del Paso. En el capítulo Fernando del Paso en el contexto de la novela mexicana del siglo XX, la autora establece que la Revolución mexicana impregnó la temática de la literatura decimonona, que por eso, es más realista referirse a la novela de la Revolución mexicana como un proceso creativo en constante transformación que no puede circunscribirse a periodos cronológicos.<br />
  30. 30. Sin las restricciones del género ni las limitaciones del tiempo, la Revolución mexicana es un tema maleable e inclusivo que aún acepta muchas perspectivas y provoca visiones diferentes; Inés Sáenz cita al crítico Jorge Von Ziegler cuando establece que el tema de la Revolución es un asunto inagotable y que "no se puede decir que exista una novela de la Revolución como corriente literaria, sino novelistas para los cuales el tema es la única identidad posible en este vasto y desorganizado mundo<br />
  31. 31. En ese inmenso espectro de posibilidades que conjugan y amalgaman la ficción y la realidad se desarrolló la narrativa mexicana en el siglo XX; este proceso de transformación se inicia con la Revolución mexicana porque con ella cambia la percepción de la historia y surge la diversidad creativa (Sáenz, 22). Por eso, cuando Inés Sáenz analiza el contexto literario en el siglo XX, inicia identificando las características de las novelas escritas durante la Revolución mexicana: el realismo testimonial de los relatos y la fusión entre el sentido crítico y la creación que impide la idealización de los personajes y del movimiento revolucionario<br />
  32. 32. Las vertientes por las que fluye el análisis de Inés Sáenz son los autores Juan Rulfo, Carlos Fuentes, Luis Spota, Elena Poniatowska, José Agustín y Gustavo Sáinz. El transcurso del tiempo coincide con el trayecto de su análisis, lo que hace posible identificar los rasgos que caracterizaron la obra de esos autores y relacionarlos con el contexto al que pertenecieron: la narrativa poética de Juan Rulfo se desplaza entre mitos, símbolos y el esencantode la Revolución en el yermo campirano; la visión urbana es el crisol de épocas y razas donde Carlos Fuentes retrató a la nueva burguesía capitalina<br />
  33. 33. Luis Spota describe el devenir del poder en el entorno político donde la vanagloria y el egocentrismo consolidaron el culto a la personalidad; con Elena Poniatowskase ausentaron los formalismos y proliferó el lenguaje coloquial de los marginados como protagonistas de la lucha revolucionaria; el escepticismo de José Agustín corresponde a un cambio de actitud en la manera de mirar al mundo, proyecta la vida cotidiana de los adolescentes y expresa su rebeldía; Gustavo Sáinz retó a los convencionalismos al describir la vida de los jóvenes en los perímetros urbanos de lo prohibido (Sáenz, 30-62).<br />
  34. 34. 1.2. Semblanza de Jorge Ibargüengoitia 3 Jorge Ibargüengoitia nació en 1928 en la ciudad de Guanajuato. Cuando se graduó en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México se incorporó al plantel docente; fue un literato con alto sentido crítico y su obra abarca novelas, cuentos, obras de teatro, artículos periodísticos y relatos infantiles. Fue becario del Centro Mexicano de Escritores, de las fundaciones Rockefeller, Fairfield y Guggenheim. <br />
  35. 35. Obtuvo el Premio Casa de las Américas en 1964 por su novela Los relámpagos de agosto, que se publicó en 1965, y el Premio Internacional de N el Premio nternacionalde Novela México en 1974 por Estas ruinas que ves. El humor en sus obras surgía de un sarcasmo fino y salvaje. También escribió Maten al león (1969), y sus novelas Las muertas (1977), Dos crímenes (1979) y Los pasos de López (1982) conforman la novelística del ―Plan de Abajo‖, porque se desarrollan en una región ficticia muy parecida a Guanajuato. El escritor decidió vivir en París con su esposa, la pintora inglesa JoyLaville quien ilustró las portadas de todos los libros que publicó en Joaquín Mortiz; en la capital francesa se dedicó a trabajar intensamente en la que sería su séptima novela, situada en la época de Maximiliano y Carlota. Por eso, cuando llegó la invitación para un encuentro de escritores en Bogotá, se mostró reacio a asistir. De última hora decidió hacerlo y abordó el fatídico avión que se estrellaría en Madrid, el 28 de noviembre de 1983.<br />

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