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Cuento: El malvado MilisforoAmanda estaba emocionadísima. Habían tenido que esperar muchos días, pero por fin,aquella noch...
mañana —dijo.Por supuesto, los otros niños no tardaron en enterarse de la buena nueva.—¡Qué suerte!—¡Que envidia!—¡Felicid...
Aunque pensándolo mejor… Como todavía no conciliaba el sueño, Carlota volvió a pensaren cómo sería la familia perfecta. Im...
cosa con tal de poder ver cómo nacían las tortugas. No sabía muy bien cómo sería aquello,pero había oido a su hermano mayo...
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Cuentos sobre la familia

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Cuentos sobre la familia

  1. 1. Cuento: El malvado MilisforoAmanda estaba emocionadísima. Habían tenido que esperar muchos días, pero por fin,aquella noche nacerían las tortuguitas en la playa ¡y su papá le iba a llevar a verlas!Se levantaron cuando aún era de noche, tomaron las linternas, y fueron a la playa conmucho cuidado. Su padre le había hecho prometer que respetaría a las tortugas bebé, y queno haría ruido y obedecería al momento, y ella estaba dispuesta casi a cumplir cualquiercosa con tal de poder ver cómo nacían las tortugas. No sabía muy bien cómo sería aquello,pero había oido a su hermano mayor, que las tortugas nacían en la playa a pocos metros delagua, y luego corrían hacia el mar; y todo eso le pareció muy emocionante.Agazapados y sin hacer ruido, sólo con la pequeña luz de una linterna muy suave,estuvieron esperando. Amanda miraba a todas partes, esperando ver a la tortuga mamá, ycasi se pierde la aparición de la primera tortuguita. ¡Era tan chiquitina! Se movía muytorpemente, se notaba que era un bebé, pero sin esperar ni a sus hermanos ni a la tortugamamá comenzó a correr hacia el mar. Enseguida aparecieron más y más tortuguitas, y todascomenzaron a correr hacia la orilla.Ellos seguían escondidos y quietos, observando el bello espectáculo de aquella carrera loca.Pero enseguida ocurrió algo que a Amanda le pareció horrible: llegaron algunas gaviotas yotras aves, y comenzaron a comerse algunas de las tortuguitas. Amanda seguía buscandopor todas partes para ver si aparecía el papá tortuga y les daba una buena zurra a aquellospajarracos, pero no apareció por ningún sitio. La niña siguió observando todo con unalagrimita en los ojos, y cuando por fin las primeras tortuguitas llegaron al agua y sepusieron a salvo de los pájaros, dió un gritito de alegría. Aunque los pajaros comieronbastantes tortuguitas, finalmente otras muchas consiguieron llegar a la orilla, lo que hizomuy feliz a Amanda.Cuando volvían a casa, su papá, que había visto la lagrimita de Amanda, le explicó que lastortugas nacían así; mamá tortuga ponía muchos huevos, escondiéndolos en la arena, yluego se marchaba; y cuando nacían las tortuguitas debían tratar de llegar a la orilla por suspropios medios. Por eso nacían tantas, porque muchas se las comían otros animales, y nosólo en la arena, sino también en el agua. Y le explicó que las pocas que conseguían sermayores, luego vivían muchísimos años.Amanda se alegró mucho de aprender tanto sobre las tortugas, pero mientras volvía a casa,sólo podía pensar en lo contenta que estaba de tener una familia, y de que sus papás y sushermanos la hubieran ayudado y cuidado tanto desde pequeñita.La mejor familia del mundoCarlota espera ansiosa, en el orfanato, que la venga a buscar su nueva familia adoptiva.Durante toda la noche imagina cómo serán: ¿pasteleros?, ¿piratas?, ¿domadores de tigres?,¿astronautas? Cuando lleguen Los Pérez, Carlota descubrirá que son todo eso y mucho más.Una bonita mañana de mayo, Carlota estaba jugando en el jardín del orfanato cuando ladirectora la llamó a su despacho.—Te ha adoptado una familia, Carlota. Vendrán a por ti
  2. 2. mañana —dijo.Por supuesto, los otros niños no tardaron en enterarse de la buena nueva.—¡Qué suerte!—¡Que envidia!—¡Felicidades, Carlota!—¿Cómo crees que será tu nueva familia?Carlota cruzó los dedos y pidió un deseo: “Espero que sea la mejor familia del mundo.” Esanoche, Carlota no podía dormir de los nervios y pensó en cómo sería la familia perfecta.Imaginó que la adoptaba… ¡una familia de pasteleros!Si la adoptaba una familia de pasteleros, viviría en una pastelería. Podría pasar el día entretortas, pasteles y bombones. Escribir mensajes de azúcar en las tortas y sorber el merenguede los pasteles. Tendría palmeras de chocolate para desayunar, comer, merendar y cenar.Sin duda, ¡una familia de pasteleros sería la mejor familia del mundo!Aunque pensándolo mejor… Como seguía sin poder dormir, Carlota volvió a pensar encómo sería la familia perfecta. Imaginó que la adoptaba… ¡una familia de piratas!Si la adoptaba una familia de piratas, viviría en un barco pirata. Podría navegar por los sietemares. Pintar banderas de calaveras y huesos y buscar tesoros de doblones de oro. Luciríaun mono en el hombro derecho, un loro en el izquierdo, un parche en el ojo y una pata depalo. Sin duda, ¡una familia de piratas sería la mejor familia del mundo!Aunque pensándolo mejor… Como aún no podía dormir, Carlota volvió a pensar en cómosería la familia perfecta. Imaginó que la adoptaba… ¡una familia de domadores de tigres!Si la adoptaba una familia de domadores, viviría en un circo. Podría pasar el día jugandocon los tigres. Rizar los bigotes de los cachorros y contar las rayas de su pelaje. Llevaría untigre de bengala al colegio para ser la más popular del recreo. Sin duda, ¡una familia dedomadores sería la mejor familia del mundo!
  3. 3. Aunque pensándolo mejor… Como todavía no conciliaba el sueño, Carlota volvió a pensaren cómo sería la familia perfecta. Imaginó que la adoptaba… ¡una familia de astronautas!Si la adoptaba una familia de astronautas, viviría en una nave espacial. Podría visitar todoslos planetas. Beber batidos en la Vía Láctea y bailar el hula hop con el anillo de Saturno.Contaría estrellas para dormirse por las noches. Sin duda, ¡una familia de astronautas seríala mejor familia del mundo!Aunque pensándolo mejor… Con sorpresa, Carlota miró la ventana y descubrió que ya sehabía hecho de día. ¡Había pasado la noche entera sin dormir y su nueva familia ya habíallegado a buscarla! Los Pérez.Leonor, la nueva madre de Carlota, es funcionaria de correos. No es pastelera pero, todaslas tardes al volver del correo, nunca se olvida de comprarle a Carlota una enorme palmerade chocolate para merendar.Roberto, el nuevo padre de Carlota, es agente de seguros. No es un pirata, pero le encantajugar con Carlota a buscar tesoros escondidos en el descampado del barrio.Elvira, la nueva abuela de Carlota, está jubilada. No es domadora de tigres, pero tiene dosgatos, Bigotes y Bruno, que se pasan el día dormitando en su regazo y les encantan lassardinas.Pedro, el nuevo hermano de Carlota, estudia en el mismo colegio que ella. No esastronauta, pero ha decorado el techo del dormitorio con estrellas que brillan en laoscuridad para que él y Carlota puedan contarlas por la noche antes de dormir.Y así, bajo el cielo estrellado de su habitación, Carlota Pérez por fin pudo dormir y no tuvoque imaginar más. Había conseguido la mejor familia del mundoCuento: El nacimiento de las tortugasAmanda estaba emocionadísima. Habían tenido que esperar muchos días, pero por fin,aquella noche nacerían las tortuguitas en la playa ¡y su papá le iba a llevar a verlas!Se levantaron cuando aún era de noche, tomaron las linternas, y fueron a la playa conmucho cuidado. Su padre le había hecho prometer que respetaría a las tortugas bebé, y queno haría ruido y obedecería al momento, y ella estaba dispuesta casi a cumplir cualquier
  4. 4. cosa con tal de poder ver cómo nacían las tortugas. No sabía muy bien cómo sería aquello,pero había oido a su hermano mayor, que las tortugas nacían en la playa a pocos metros delagua, y luego corrían hacia el mar; y todo eso le pareció muy emocionante.Agazapados y sin hacer ruido, sólo con la pequeña luz de una linterna muy suave,estuvieron esperando. Amanda miraba a todas partes, esperando ver a la tortuga mamá, ycasi se pierde la aparición de la primera tortuguita. ¡Era tan chiquitina! Se movía muytorpemente, se notaba que era un bebé, pero sin esperar ni a sus hermanos ni a la tortugamamá comenzó a correr hacia el mar. Enseguida aparecieron más y más tortuguitas, y todascomenzaron a correr hacia la orilla.Ellos seguían escondidos y quietos, observando el bello espectáculo de aquella carrera loca.Pero enseguida ocurrió algo que a Amanda le pareció horrible: llegaron algunas gaviotas yotras aves, y comenzaron a comerse algunas de las tortuguitas. Amanda seguía buscandopor todas partes para ver si aparecía el papá tortuga y les daba una buena zurra a aquellospajarracos, pero no apareció por ningún sitio. La niña siguió observando todo con unalagrimita en los ojos, y cuando por fin las primeras tortuguitas llegaron al agua y sepusieron a salvo de los pájaros, dió un gritito de alegría. Aunque los pajaros comieronbastantes tortuguitas, finalmente otras muchas consiguieron llegar a la orilla, lo que hizomuy feliz a Amanda.Cuando volvían a casa, su papá, que había visto la lagrimita de Amanda, le explicó que lastortugas nacían así; mamá tortuga ponía muchos huevos, escondiéndolos en la arena, yluego se marchaba; y cuando nacían las tortuguitas debían tratar de llegar a la orilla por suspropios medios. Por eso nacían tantas, porque muchas se las comían otros animales, y nosólo en la arena, sino también en el agua. Y le explicó que las pocas que conseguían sermayores, luego vivían muchísimos años.Amanda se alegró mucho de aprender tanto sobre las tortugas, pero mientras volvía a casa,sólo podía pensar en lo contenta que estaba de tener una familia, y de que sus papás y sushermanos la hubieran ayudado y cuidado tanto desde pequeñita.

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