Ensayo sobre deficit atencional e hiperactividad

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Ensayo sobre deficit atencional e hiperactividad

  1. 1. ¿Están preparados los docentes de secundaria para recibir estudiantes que padecen del TDAH?Cuando un docente responsable y consciente de su responsabilidad decide hacer una observación delos elementos y factores que tiene en su entorno más inmediato -ambiente de trabajo-, se podríapercatar sobre la existencia de muchos problemas, los cuales, de manera directa o indirecta, loafectan tanto a él, como a la institución y, hasta, a de los mismos estudiantes.Una de estas dificultades a la que podría enfrentarse es la que presentan aquellos niños oadolescentes que sufren del Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), el cual,se manifiesta de tres maneras diferentes, según se tenga un predominio del déficit de atención, unpredominio hiperactivo-impulsivo o el tipo combinado. Lo anterior, conforme lo estipulado en elManual de diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales IV (DSM-IV) (2010).Actualmente, este trastorno es uno de los más frecuentes y de las condiciones psiquiátricas máspadecidas en la etapa de la niñez; de ahí, la importancia que ha cobrado en el salón de clases, puesson muchos los estudiantes que llegan a los colegios con este tipo de padecimiento.Pero, ¿qué es el TDAH? Según The Nemours Foundation (2010): Es una afección médica que afecta la capacidad de una persona de mantenerse quieta, concentrarse y prestar atención. Las personas con ADHD [por sus siglas en inglés] tienen alteraciones en las partes del cerebro que controlan la atención y la actividad. Esto significa que pueden tener problemas para concentrarse en determinadas tareas y temas, o pueden parecer "nerviosos", actuar impulsivamente e involucrarse en problemas. (¶ 2)Lo anterior se constituye en las características generales que describen a muchos de los estudiantesque se tienen en las aulas, regularmente. De aquí, se pueden inferir los posibles resultadosacadémicos a los que son proclives este tipo de alumnos, los que, en su mayoría, tienden a sernegativos, por una o múltiples causas.Marra (s. f.) cita algunas expresiones -de padres de familia- que son comunes dentro de estecontexto, tales como: "Yo sé que les estoy pidiendo a los maestros que trabajen más por el mismoingreso". "No quiero que maltraten a mi hija con su inexperiencia”. "En el grado hay 35 alumnos, lamaestra nos dijo que no se puede ocupar de nuestro hijo, pero, que tampoco se siente capacitadapara hacerlo". "Cuando se aburre molesta a otros chicos, cuando se enoja tira cosas, quiere ganarsiempre y es muy inquieto, en la escuela nos dijeron que es muy inteligente y no es malo, pero queellos no saben qué hacer con él, entonces las sanciones son cada vez más duras y están pensando en
  2. 2. no darle vacante para el año próximo". “En el colegio no creen que nuestra hija tenga TDAHporque dicen que no es inquieta, solamente necesita prestar más atención, ‘ella está casi siempre enla luna’, que es muy buenita y que, tal vez lo mejor sería que repita de año para que madure" (s. p.).Las oraciones referidas antes, son indicativas de algunas de las muchas causas que pueden provocarlos bajos rendimientos académicos en los jóvenes que padecen del TDAH. Y resulta ser, que eso esparte de la realidad actual en la que se encuentra la educación de este país. Asimismo, cabe destacarque es por esto que se origina la interrogante planteada en el título de este trabajo, puesto queresultaría interesante ver los resultados que se obtienen a partir de la contrastación de las opinionesemanadas por los padres de familia de estudiantes con TDAH y las condiciones en las que seencuentran las distintas instituciones educativas.Resulta ser, entonces, que en verdad, pareciera que no existen las condiciones óptimas en loscolegios para recibir a este tipo de personas, pues, como se puede verificar en las expresionescitadas líneas atrás, los grupos son numerosos, las clases son poco atractivas, hay falta decompromiso en la institución; igualmente, hay carencia de conocimiento, inexperiencia y falta devocación en el docente.Ahora bien, si bajo estas condiciones, todos aquellos estudiantes que no presentan este trastorno seven normalmente afectados, más, todavía, lo estarán los que presentan el TDAH. En este punto, esfácil comprender lo que se ha dicho, ya que si se compara un salón de clases caracterizado porreflejar aspectos negativos como los que se han nombrado, con lo que respecta a la descripción delTDAH -a lo cual ya se hizo referencia-, se llega nuevamente al mismo resultado… no existen talescondiciones.El asunto aquí es, si un estudiante con TDAH tiene problemas para lograr mantenerse sosegado,concentrado y atento, y sumado a esto, tiende a actuar de manera impulsiva, es muy difícil que eldocente logre prestarle la atención debida, pues éste tiene que lidiar, usualmente, con gruposnumerosos, lo que aumenta la posibilidad de distracción y, al mismo tiempo, se corre con el riesgode no poder estar al pendiente de este estudiante. Y si a lo anterior se le agrega, la falta deconocimiento, de experiencia y de vocación en el docente, hace que resulte más complicada esasituación.El currículum que conforma las carreras de educación secundaria, prácticamente, no tienen encuenta cursos que ahonden este tipo de temas, y si alguno lo consideran, al final, resulta ser unamera pincelada. Por su parte, el Ministerio de Educación Pública (MEP), a sabiendas de estasituación, no busca la posibilidad de ofrecer y de llevar a los colegios, capacitaciones que preparenpara enfrentar esta problemática. Esto podría resultar muy beneficioso, en primer lugar, para losdocentes involucrados y, en segundo, para los estudiantes que tienen ese trastorno.Por consiguiente, un docente que llegue a presentar el trinomio desconocimiento -falta de vocación-inexperiencia, sería una de las condiciones más infortunadas que podría suceder a un estudiante con
  3. 3. TDAH. Primero, porque el educador estaría desinformado del problema, es decir, ignoraría eltrastorno, lo que da paso a no hacer nada, porque no sabe nada. Y segundo, no tendría el interés olas ganas para ayudar en lo mínimo a este estudiante. En consecuencia, se tendría un salón de clasescon un adolescente distraído, impulsivo, impaciente, irritable, etc., y, muy probablemente, esto seríauna causa que desataría un futuro desorden en el aula.También podría afirmarse que el docente no cuenta con el conocimiento necesario para hacerlefrente a este tipo de trastorno y para prueba de esto un botón: es común escuchar a alguno diciendo,que ha diagnosticado, prácticamente, a una mayoría de sus estudiantes con TDAH, es decir, porcualquier conducta de distracción e inquietud presentado manifestada por éstos, es suficiente comopara llegar a etiquetarlos con este padecimiento. Sólo considerando este hecho, se nota fácilmente,la carencia de información existente.De igual manera, se considera importante mencionar que las capacitaciones sobre este tema puedenayudar a mejorar este asunto, y que si bien es cierto, el educador no va a llegar a diagnosticar,formalmente, este tipo de casos, por la misma naturaleza del problema -complejidad- es pocofactible, a tal punto que la solución está en manos de los neurólogos, psiquiatras, psicólogos ypsicopedagogos. Sin embargo, puede llegar a ocurrir que el docente, al tener un conocimientobásico sobre el tema, pueda, al menos, diferenciar algunas conductas concretas y acordes con elDSM-IV, y a partir de ahí, contar con insumos válidos, los cuales, más tarde, podrá remitir alprofesional respectivo.Y, finalmente, habría que preguntarse, a modo de autoevaluación, si uno como educador esconsciente de la responsabilidad que tiene, si cada día se disfruta lo que se hace, si se desea ayudara los estudiantes, si se es comprometido con el trabajo y si le gusta mantenerse actualizado. Estasinterrogantes permiten al docente tener los pies sobre la tierra y ser realista del contexto laboral enel que se desenvuelve. De esta manera, se lograría contar con un profesional más humano, máscomprometido y más dispuesto a ayudar a esos estudiantes que sufren de TDAH, y no confundir eldiagnóstico con aquellos que no lo padecen.Referencias bibliográficasMarra, G. (s. f.). ¿Qué escuela o colegio es mejor para mi Hijo-Hija? Recuperado el 29 de julio de 2010, de http://www.distraidos.com.ar/distraidos/notas/articulos/nota_art_02.htmlThe Nemours Foundation. (2010). El ADHD. Recuperado el 29 de julio de 2010, de http://kidshealth.org/teen/en_espanol/mente/adhd_esp.htmlWikipedia. La enciclopedia libre. (julio, 2010). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Recuperado el 30 de julio, 2010, de http://es.wikipedia.org/wiki/Manual_diagn %C3%B3stico_y_estad%C3%ADstico_de_los_trastornos_mentales
  4. 4. SumarioCuando un docente de secundaria carece de aspectos tan vitales como: vocación, compromiso,experiencia y conocimiento en su área de trabajo, se corre con el riesgo de no ofrecerse unaeducación de calidad y sobre todo, de no propiciar los espacios necesarios para aquellos estudiantesque presentan alguna necesidad educativa especial, tal como lo es, el Trastorno por Déficit deAtención con Hiperactividad (TDAH). Por tanto, las personas encargadas de velar por la educaciónde los adolescentes, tienen que ser conscientes de la responsabilidad que amerita esto; ya que sonlos encomendados para formar tanto a esos jóvenes que no presentan problema alguno deaprendizaje, como los que sí.Cuando un docente de secundaria carece de aspectos tan vitales como: vocación, compromiso,experiencia y conocimiento en su área de trabajo, se corre con el riesgo de no ofrecerse unaeducación de calidad y sobre todo, de no propiciar los espacios necesarios para aquellos estudiantesque presentan alguna necesidad educativa especial, tal como lo es, el Trastorno por Déficit deAtención con Hiperactividad (TDAH).

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