Código de ética para el docente universitario

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Código de ética para el docente universitario

  1. 1. La docencia es una tarea intelectual compleja, que implica una responsabilidad profesional y enfrenta retos constantes. La docencia requiere entonces saberes disciplinarios y pedagógicos, disposición, compromiso, creatividad y pasión.
  2. 2. La importancia recae en que cada una de las palabras y actitudes que realiza el docente, intervienen en la formación del sujeto, repercutiendo de manera negativa o positivamente, es por esto que consideramos relevante para el rol docente, el creer en las capacidades, habilidades, potencialidades del otro y por sobre todo en la valoración de la diversidad. Pues el hecho de confiar en el estudiante, promueve su confianza, autonomía y legitimidad, lo que se traduce finalmente en consecuencias positivas en el desarrollo del individuo. Es fundamental utilizar una metodología basada en el amor y el diálogo, estableciendo vínculos, empatía, respeto, reconociendo y valorando las emociones individuales y del grupo usando la ética como valor principal. Se deben evitar los prejuicios, los cuales nos limitan frente al poder crear, ya sea nuevas metodologías y aprendizajes satisfactorios
  3. 3. PRINCIPIOS FUNDAMENTALES. ARTÍCULO 1.- La sociedad ha depositado en los profesores de la Universidad su confianza al asignarle la tarea de formar las nuevas generaciones de profesionales universitarios. Este hecho implica para los profesores serias responsabilidades que se refieren, no sólo al desempeño de sus funciones docentes y de investigación, sino a los demás aspectos de su vida pública y privada, tal como lo establece la Constitución Nacional. ARTÍCULO 2.- Es deber de todo profesor universitario velar por el respeto de los principios de la Libertad Ciudadana, contenidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, en la Constitución y en la Leyes de la República.
  4. 4. ARTÍCULO 3.- La conducta del profesor universitario debe ajustarse a normas de probidad, dignidad, honradez, seriedad y solidaridad humana, siempre y por encima de cualquier otra consideración. ARTÍCULO 4.- El profesor universitario debe contribuir con su conducta y ejemplo a incrementar el nivel ético, moral, científico y cultural de la Universidad.
  5. 5. EL PROFESOR UNIVERSITARIO Y LA UNIVERSIDAD. ARTÍCULO 5.- El profesor universitario debe velar por la vigencia del Régimen Autonómico y Democrático de la Universidad. ARTÍCULO 6.- El profesor universitario está obligado en todo momento a defender la integridad y la dignidad de la Universidad, de cualquiera de sus miembros, así como la inviolabilidad del recinto universitario. ARTÍCULO 7.- Es deber de todo profesor universitario velar por la aplicación y el cumplimiento de toda la normativa legal y reglamentaria relacionada con la vida universitaria.
  6. 6. ARTÍCULO 8.- El profesor universitario debe coadyuvar en el mantenimiento del orden y la disciplina universitaria y colaborar con las autoridades y el personal universitario en la conservación, uso y destino del patrimonio universitario. ARTÍCULO 9.- El profesor universitario debe realizar con la mayor dedicación y empeño las labores propias de sus funciones académicas y administrativas, que incluyen: docencia, investigación, extensión, administración y actividades gremiales.
  7. 7. SUS RESPONSABILIDADES CON LA INSTITUCIÓN. ARTÍCULO 10.- El profesor universitario debe concurrir a los actos que celebre la Universidad, a los cuales sea convocado con carácter obligatorio. Así mismo, debe procurar asistir a los actos universitarios a los cuales haya, sido invitado y colaborar con su presencia y participación activa en la realización de aquellos que contribuyan a enriquecer la vida universitaria. ARTÍCULO 11.- El profesor universitario debe ejercer su derecho a participar en la elección de las autoridades universitarias, de los representantes profesorales a los organismos gremiales, de gobierno y cogobiernos universitarios, orientando en todo momento su acción hacia la consecución de los fines de la institución universitaria.
  8. 8. SU RESPONSABILIDAD CON LA DOCENCIA, INVESTIGACIÓN Y EXTENSIÓN. ARTÍCULO 12.- El profesor universitario está en la obligación de desarrollar permanentemente sus capacidades intelectuales, así como profundizar y mantener al día su formación, con el objeto de mejorar su condición de docente e investigador. Así mismo, el profesor universitario está obligado a difundir plenamente sus conocimientos a través de sus actividades de Investigación, docencia y extensión. ARTÍCULO 13.- El profesor universitario está en la obligación de mantener al día los programas de las asignaturas que dicte, y los planes de trabajos de investigación, como también a someterlos para consideración y aprobación, ante las instancias competentes, sin que ello suponga menoscabo de la libertad que le reconoce la Ley en el desarrollo de la docencia y en la orientación y realización de sus trabajos.
  9. 9. ARTÍCULO 14.- El profesor universitario está en el deber de preparar adecuadamente sus clases y otras actividades docentes, asistir puntualmente a ellas y cumplir las labores de investigación y extensión de acuerdo con los planes y lapsos establecidos. ARTÍCULO 15.- El profesor universitario debe poner especial empeño en la elaboración, administración y corrección de los instrumentos de evaluación, concibiéndolos como medios pedagógicos para estimular la formación de los estudiantes y corregir periódicamente los posibles defectos de la misma. En tal sentido, el examen deberá ser parte del proceso de aprendizaje de los alumnos y de su labor como docente, por lo que utilizará para esa evaluación los más diversos medios que le permitan obtener una apreciación integral y cabal del aprovechamiento de los estudiantes y de su propia labor docente. ARTÍCULO 16.- El profesor universitario debe presentar, a los organismos competentes, informes relativos a sus labores en las oportunidades en que así lo requiera la buena marcha de la docencia y de la investigación.
  10. 10. EL PROFESOR UNIVERSITARIO Y LOS ESTUDIANTES. ARTÍCULO 17.- El profesor universitario debe observar consideración y respeto por la dignidad de sus estudiantes. Constituirá falta grave a la ética del profesor; la utilización de la ascendencia que posee sobre ellos, para manipular o violentar sus conciencias; en tal sentido, no podrá someterlo a ningún tipo de vejamen, ni valerse de su posición para obtener beneficios o ventajas personales. ARTÍCULO 18.- El profesor universitario debe observar la máxima diligencia en el cumplimiento de las obligaciones que se deriven de su condición de docente, consciente como debe estar de la Importancia del ejemplo para el afianzamiento de valores en los estudiantes y de los perjuicios que su negligencia pueda ocasionarles. En tal sentido, observará la mayor puntualidad en el dictado de clases, talleres o seminarios, celebración, de pruebas de evaluación, entrega de calificaciones, entrevistas con los alumnos y cualquier otra actividad a que se hubiera comprometido frente a ellos.
  11. 11. ARTÍCULO 19.- El profesor universitario está en la obligación de exigir a los estudiantes el cumplimiento de sus obligaciones y un cabal aprovechamiento de las enseñanzas impartidas. Además, debe contribuir a elevar el nivel de rendimiento académico, el prestigio de la Institución Universitaria y las condiciones morales y éticas del futuro profesional. ARTÍCULO 20.- El profesor universitario debe evitar que sus simpatías o antipatías personales influyan en las relaciones con sus estudiantes y en la evaluación de su rendimiento. En todo caso se inhibirá de evaluar el rendimiento de sus alumnos cuando, por cualquier circunstancia, crea que no le será posible hacerlo con objetividad. ARTÍCULO 21.- El profesor universitario es responsable del orden dentro del aula o laboratorio, y ejercerá sus atribuciones legales para sancionar con justicia y equidad, en caso de que ello sea necesario. ARTÍCULO 22.- El profesor universitario está en la obligación de guardar secreto respecto a las confidencias y demás informaciones a las que haya tenido acceso, con ocasión de la relación profesor-alumno. Se considera una falta de ética la divulgación o uso interesado de este tipo de información, a menos que ello sea necesario para un bien superior.
  12. 12. Es importante señalar, que si bien, el control pleno del comportamiento humano es difícil, no poner el empeño necesario para enfrentar con éxito los nuevos paradigmas culturales, significaría cruzarnos de brazos ante una realidad que se empeña en deshumanizarnos cada día más. El reto como futuros docentes, no consiste solamente es rescatar valores; sino en despertar la reflexión crítica en nuestro estudiantes para que lejos de copiar modelos, creen conciencia del por qué éstos son necesarios para la convivencia armónica de la sociedad; sin embargo, no podemos transmitir lo que no practicamos; es por ello, que la conducta docente no obedece sólo al ámbito profesional; sino que como formadores debemos ejemplificar con nuestra conducta en todos los ámbitos de nuestra vida.

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