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Esto ocurrió hace un par de años en la
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Fue en una tarde un tanto lluviosa de
agosto cuando pasó frente a ellos un anciano
desconocido, quien presentaba serias...
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obstante, observó a los alumnos con su rostro
muy indignado y con deseos de darles un
escarmiento, pensando en deteners...
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bilidad, honradez, responsabilidad, bondad,
amistad y sobretodo el respeto; respeto por sus
compañeros, amigos, padres,...
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-¿Cómo te fue mi amor hoy en el colegio?
-¡Muy bien, mamá! Voy a tomar once y después
iremos a jugar a la pelota con lo...
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la turbación:
-¡Saluda, pues hijo! ¿A qué no sabes quién nos
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Javier estaba convencido ...
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pero antes de contártela debes sacar unos
regalitos que te traje en ese paquete. Ahí viene
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mis fuerzas para salvar a tu papá. Debía salvarlo
de una muerte casi segura. El no tenía derecho a
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Aprendiendo la leccion

  1. 1. 25 Esto ocurrió hace un par de años en la ciudad de Maullín, Décima Región de Los Lagos. Allí vivía el pequeño Javier junto a sus padres provenientes de la zona central del país. Su padre era empleado público y fue asignado para trabajar en esta comuna. Cursaba el Quinto Año Básico en la Escuela Superior de Hombres de Maullín y como todo infante de su edad era muy inquieto y cometía bastantes travesuras en el colegio; en más de alguna ocasión fue enviado de regreso a su hogar por algún acto de indisciplina. El patio del establecimiento educa- cional era amplio y al costado Oriente, en una extensión de cien metros, podía divisarse la calle adyacente. Por allí circulaban a diario los transeúntes que se dirigían desde el sector alto hacia el centro de la ciudad. La calle en cuestión era también el paso obligado de los cortejos fúnebres hacia el cementerio local, ubicado un par de cuadras más arriba. A un determinado grupo de alumnos del Quinto Año, habitualmente, les encantaba burlarse de las personas que pasaban ante sus ojos en los recreos. Entre ellos estaba Javier…
  2. 2. 26 Fue en una tarde un tanto lluviosa de agosto cuando pasó frente a ellos un anciano desconocido, quien presentaba serias difi- cultades para desplazarse. Era un individuo de más de sesenta años, que utilizaba un bastón para apoyarse y cojeaba ostensiblemente. Estas características descritas se constituían en ingre- dientes perfectos para desatar la ola de car- cajadas y burlas de aquellos alumnos. -¡Mira, mira, ese viejo que va caminando allá! Su pierna parece la cacha de un rifle-dijo Javier, ante las risas elocuentes del grupo. -Mira, no más el viejujo, este!¿muy bueno sería en su juventud? Tuvo que ser harto malo para haber quedado así -señaló otro alumno, imitando la marcha defectuosa de aquel anciano. -Oye, cabros, parece que este anciano no es de acá, yo nunca lo había visto por estos lados.¡Tiene buena pinta sí!; ¡lástima que la pierna no lo acompañe!-agregó Javier, volviendo a imitar al transeúnte. Desde luego, las risotadas no se hicieron esperar… A pesar de encontrarse un poco retirado del lugar, el anciano pudo percatarse de la situación y estuvo a punto de reaccionar. No
  3. 3. 27 obstante, observó a los alumnos con su rostro muy indignado y con deseos de darles un escarmiento, pensando en detenerse para hablar con el director del colegio para manifestarle sus quejas ante la conducta burlesca de los estudiantes. Pero no quería demorar más y llegar pronto a su destino. Fue así como siguió caminando e hizo un ademán de desaprobación con su cabeza solamente. Los muchachos siguieron burlándose y el sonido fuerte y melodioso de la campana, les indicaba que debían ingresar al último bloque de la jornada para después partir hacia sus casas. Ingresaron al aula lentamente; en el trayecto conversaban acerca del anciano y pensaban que probablemente iba en visita de algún familiar al cementerio… Si a la salida del colegio se encontraba allí, tal vez seguirían burlándose de él, para entretenerse un rato. Las dos últimas horas de clases, fueron ocupadas por el Profesor Jefe para conversar sobre valores; más bien para reforzarlos. Se produjo un diálogo motivador sobre valores propios que resaltan la condición humana: conversaron y analizaron valores como la ama-
  4. 4. 28 bilidad, honradez, responsabilidad, bondad, amistad y sobretodo el respeto; respeto por sus compañeros, amigos, padres, familiares, personas en general, pero de manera especial respeto por los ancianos, por todos aquellos que ya entregaron gran parte de sus vidas para engrandecer a su pueblo y presentar a las futuras generaciones un mundo donde la vida es mucho menos compleja que la vivida por ellos… A más de algún alumno de Quinto Año, le carcomió profundamente la conciencia y el sabio consejo les llegó hasta el alma. Sin embargo, también, muchos olvidarían la clase al salir del colegio y los valores estudiados se los llevaría el aire. Javier se despidió de sus amigos en una esquina antes de llegar a su casa y se dirigió rápidamente a ella para salir a jugar después de hacer su tarea. Estaba un tanto confundido y la angustia recorrió su cuerpo de pies a cabeza, haciéndolo meditar un instante sobre su accionar y risas en el recreo anterior. Su mamá lo esperaba en al puerta con los brazos abiertos. Después del abrazo y beso acostumbrado, le preguntó:
  5. 5. 29 -¿Cómo te fue mi amor hoy en el colegio? -¡Muy bien, mamá! Voy a tomar once y después iremos a jugar a la pelota con los chicos-dijo Javier. -¡Si, pero antes, quiero que veas una linda sorpresa que te tengo! Deja tu mochila sobre la mesa del comedor y ven rápido a la cocina - indicó su mamá. -¡Ya sé. De seguro debe ser algo rico para tomar once!- aseguró Javier en voz alta. -¡Pasa, pasa…aquí está la sorpresa. Ni te imaginas lo que es. De seguro, te pondrás muy contento! El semblante de Javier cambió radicalmente cuando hizo su ingreso a la cocina. Su rostro palideció al instante y su corazón comenzó a latir con estremecimiento: junto a la mesa estaba sentado el anciano, aquel anciano cojo, de quien él y sus amigos se burlaron tanto hace sólo dos horas atrás. Trató de esconder la mirada un tanto avergonzado. Pensaba que si el anciano lo recordaría del incidente en le patio de la escuela, se llevaría un castigo bastante grande. No quería ni imaginarlo… La voz enérgica de su madre lo sacó de
  6. 6. 30 la turbación: -¡Saluda, pues hijo! ¿A qué no sabes quién nos visita hoy? – preguntó su madre. Javier estaba convencido que aquel hombre lo había venido a acusar a su madre y no atinaba a dar una respuesta coherente. Entre la confusión se le ocurrió decir: -No tengo la menor idea quién es el caballero, mamá. - El, es tu tío Antonio. El hermano mayor de tu papá y vino a visitarnos desde Argentina. Allá estuvo trabajando más de treinta años y no venía desde hace como quince. Tú no lo conocías y tu papá no sabe que llegó, ni sueña que está aquí. Aliviado de aquella bochornosa situación, Javier se abalanzó sobre su tío y lo abrazó fuertemente. El anciano respondió con mucho cariño y saludó efusivamente a su sobrino. -Así que tú eres Javier.¡Qué sobrino tan guapo que tengo…lamentable, que no podré jugar fútbol contigo. No puedo porque soy cojo! -¿Y… por qué quedaste así tío Antonio? – interrogó el niño. -Esteee…bueno, es una historia un poco larga,
  7. 7. 31 pero antes de contártela debes sacar unos regalitos que te traje en ese paquete. Ahí viene un balón de fútbol, un ajedrez y otras cositas más. ¡Ojalá, te gusten y los puedas compartir con tus amiguitos! -¡Muchas gracias, tío. Eres muy bueno! -¡Ahhh, bueno, ahora te contaré sobre mi accidente! Resulta que hace muchos años, cuando tu padre era sólo un niño, menor que tú, vivíamos en el campo y a él le encantaba ayudar en las diferentes faenas. Cierto día, estábamos cultivando un retazo de terreno para sembrar trigo. Yo guiaba los bueyes y tu papá iba sentado sobre la máquina cultivadora. Esta máquina tiene dos corridas de discos muy afilados que muelen la tierra. De pronto y sin darme cuenta, los bueyes comenzaron a alborotarse, al asustarse con algo que vieron en el suelo. Debe haber sido una culebra o una lagartija o no sé qué otra cosa. Lo cierto fue que en un momento y con el susto, tu padre perdió el equilibrio y cayó hacia un lado, corriendo serio peligro de ser arrollado por los bueyes y la máquina. En mi desesperación, corrí con todas
  8. 8. 32 mis fuerzas para salvar a tu papá. Debía salvarlo de una muerte casi segura. El no tenía derecho a morir sin haber vivido lo suficiente. Seguidamente, no me acuerdo de nada, ya que perdí el conocimiento y sólo lo recobré cuando estaba internado en el Hospital de Puerto Montt. Después me contaron que los bueyes y la máquina pasaron sobre mi cuerpo: mis piernas fueron las más afectadas; me hicieron grandes heridas, me dañaron los tendones y las articulaciones. Tuve que permanecer harto tiempo en el hospital. Desde ese instante, mis piernas ya no fueron las mismas y no volvieron a quedar normales, entonces debí empezar a usar un bastón para apoyarme. Sin duda, lo más importante fue haberle salvado la vida a tu padre. El no hubiera resistido el accidente. ¡Imagínate, tú hoy no estarías aquí, si tu papá hubiera muerto! El niño, no salía de su asombro y pensaba el cómo había sido tan desconsiderado al reírse de aquel hombre que no conocía y que resultó ser crucial en su existencia. De no haber sido por su tío, él no estaría en este mundo. Tenía un gran motivo para agradecer de por
  9. 9. 33 vida a quien salvó a su padre y estaba realmente arrepentido de toda la situación ocurrida en la escuela durante el recreo. El tío y el sobrino pasaron bastantes días juntos y se hicieron grandes amigos. El niño, apenas salía del colegio, partía corriendo hacia su casa para estar con su tío. Salían a caminar todos los días y conversaban harto. El se sentía orgulloso de tener un tío tan valioso como persona y no se cansaba de idolatrarlo ante sus amigos. Se había producido un cambio de actitud y conducta no sólo en él, sino que en todo el grupo e muchachos que integraban su curso… Su comportamiento en adelante fue intachable. Fue tal la enseñanza aprendida de aquella lección, que a partir de entonces terminaron las burlas exageradas en los recreos, sobretodo de las personas mayores, y por el contrario, enseñaba a los más pequeños a respetar a todas las personas, de cualquier condición social, sean niños, adultos o ancianos, damas o varones… F I N

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