Impunidad y Poder

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Historia DDHH Lara 2000-2011

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Impunidad y Poder

  1. 1. Comité de Víctimas contra la Impunidad del estado Lara
  2. 2. Impunidad y Poder. Historia de las violaciones a los DDHH en Lara (2000-2011)
  3. 3. Comité de Víctimas contra la Impunidad del estado LaraImpunidady PoderHistoria de las violaciones a los DDHH en Lara (2000-2011)Comité de Víctimas contra la Impunidad del Estado Laracovicilcovicil@yahoo.com
  4. 4. Impunidad y Poder. Historia de las violaciones a los DDHH en Lara (2000-2011)Investigación realizada por el Comitéde Víctimas contra la Impunidad delEstado Lara (Covicil)Seguimiento y corrección:Programa de Monitoreo, Investigacióny Difusión de ProveaDiagramación: Rafael UzcáteguiEsta publicación es parte del programade capacitación a la investigaciónen derechos humanos realizadapor el Programa Venezolanode Educación-Acción en DerechosHumanos (Provea).Provea agradece a todas laspersonas, organizacionese instituciones que hicieron su aportea la investigación.Este libro pudo realizarse graciasal aporte de la Unión Europea.Las afirmaciones presentesen este texto son de la exclusivaresponsabilidad de los autoresPrograma VenezolanodeEducación-Acciónen Derechos HumanosTiendaHondaaPuenteTrinidad,BulevardPanteón,ParroquiaAltagracia,Edif.CentroPlazaLasMercedes,PB, Local 6, CaracasVenezuelaApartadoPostal5156,Carmelitas1010-ATeléfonos:(58)212-860.66.69/862.53.33/862.10.11http://www.derechos.org.ve@_proveainvestigacion@derechos.org.veComité de Víctimas contra la Impunidad del Estado Lara(Covicil)Impunidad y Poder.Historia de las violaciones a los DDHH en Lara (2000-2011)Provea, 2012423 pp.; 21 cmISBN1. Derechos Humanos. 2. Lara. 3. Barquisimeto.4. Impunidad
  5. 5. Comité de Víctimas contra la Impunidad del estado LaraA las madres, padres, familiares y amigos de las víctimas de ejecucionespoliciales y militares que han alzado su voz dando testimonio de una realidadinfame y reclaman el cobijo de la justicia y la verdad para dar paz a los suyos.A Jacinto Elías López VelazcoIn Memoriam - Letanía¿Cómo se llamaba aquel hombre que pareciendo algo de nosotros, muriótemprano? Aquel que nos convidó su sonrisa hasta el recuerdo. Aquel cuyosojos quedaron mirando el destino, mientras la noche se apoderaba del horizon-te. Vivimos el horror que los espantos nos permiten. Las lágrimas erizan enrubor y se tapujan de rojo. La orfandad se apoderó de balas y filos y vienedisparando, desgarrando, cada segundo antes que nazca. El mal vestido denoche, enmascarado de miedo, indispuesto para la vida. El mal apodado conepítetos que desvisten. Cada segundo hurtado a una vida derrama ríos desangre y lágrimas. El esófago de la muerte es un tubo rojo y de plomo, queregurgita todo. En medio de la inmundicia recogemos a nuestros deudosmasacrados; al borde de una cañería que arroja por igual, lágrimas, sangre,corazones. La vida pende de una pistola, de una mirada, del color de la piel, deun semáforo. La vida se reduce a un cuerpo con cara de hijo, de padre, demadre. Con saña, parásitos, caspa y epidemias vienen en pos del acertijo. Elhorizonte favorece los vientos de la muerte. Los pichones pendientes de unacorriente etérea se alejaran con facilidad, mientras los heridos, los despojadosde esta guerra, amortajan procesiones tan largas como un lamento herido. Lospocos con vida, acostumbrados a la penumbra, confunden las letanías con uncerrojo que se pasa en la noche. 1Dedicatoria1Texto inédito de Carlos Eduardo López Falcón, papá de Jacinto. Abril 2012.
  6. 6. Impunidad y Poder. Historia de las violaciones a los DDHH en Lara (2000-2011)A Iván Pérez, Gladys Heredia y al Frente Clasista Argimiro Gabaldón.In memoriam aEngels Alexander Ernesto Pérez Heredia y Fabricio Douglas IvánPérez Heredia.«Aquí no ha muerto nadie»(Argimiro Gabaldón, Comandante Carache)Pasen señores,pasen,aquí no ha muerto nadie,apenas estamos velando a Julián Torres,un hombre del pueblo,un descontento,uno de esos a quienes asesinan a diario porque piensan,que no aceptan el mendrugo por las buenas,porque les quema la palidez de los muchachosy les incendia el alma la miseria.No era nadie,pero así era Julián con su sonrisa tierna,su corazón abiertocomo se abre el rancho a la sabana,uno de tantos que no son nadie,infinitamente más que muchos,que por mucho se tienen.Anoche lo mataron,le dieron todos los golpes por delante,tres tiros de fusil a quemarropadel rostro a los pies,quién sabe cuántos culatazosy en el suelo,los cobardes después de muerto,encima del charco de su sangre,lo infamaron a patadas.Dudaban de su muerte y se ensañaron,
  7. 7. Comité de Víctimas contra la Impunidad del estado Laraporque saben que su causa no se mata,porque crece con la sangre derramaday se hace fuerte con el aliento que se escapa.Señores,pasen,aquí no ha muerto nadie,el dolor de los hijos y la madre,el sabor amargo de la venganza,que satura nuestros labiosy ese cadáver que allí se guardano son cantos de muertees la vida que resbala hacia adelante,es la historia que madura.Cómo se siente la sangre de Julián,cómo penetra en las arterias del pueblo,cómo su aliento se vuelve vientoy empuja la marcha.Señores,cuando se vayandígale a los asesinos,que la muerte de Julián,ya se la hemos cargado a la cuentay que la iremos a cobrar,que no hay plazo que no se cumpla,que olviden la palabra clemencia,que el futuro es nuestroy que la deuda completahan de pagar.
  8. 8. Impunidad y Poder. Historia de las violaciones a los DDHH en Lara (2000-2011)A nuestro Mijaíl MartínezEl 01.10.08 Mijail Martinez <fobos_112@hotmail.com> escribió:2«Hola, espero que estés bien y en la lucha...!!!Te escribo para hacerte un planteamiento que tiene vigencia y creohabértelo hecho desde hace tiempo, se trata del Comité, particularmentesiempre me llamó la atención el modo de organizarse ustedes y de lo quehan logrado producto de la constancia y las ganas de hacer las cosas. Es porello que desde unas semanas atrás decidí investigar sobre el comité, enportales de internet, me he conseguido con cosas interesantes y pues sigoadelante con ello. Cuál es la idea? -la idea es documentar y construir a unnivel cinematográfico lo que nos quieren decir los personajes afectados dealgún u otro modo por la impunidad- Es un poco eso, me parece un temainteresante donde se puede crear una rica atmósfera narrativa, para mí esun reto porque es bastante complejo, sin embargo estoy dispuesto a ir ha-ciendo las cosas poco a poco con tu ayuda y antes de eso, necesito tu opiniónacerca de este proyecto. Espero tu respuesta...cuídate mucho!!!MijailHoy Escribo(Mijaíl Martínez)IHoy escribo para entonaralguna ideadel pagano tiempoque siempre oyelos ruidos de un corazónalegre como es el mío.En las cimas de árbolesque están cerca de mí,consigo transparenciade aquella pirámide dondesu composición constade algarabías vivas,2Correo de Mijaíl, un año antes de su asesinato.
  9. 9. Comité de Víctimas contra la Impunidad del estado Larase aleja de las tinieblasen tiempo ya ordinario.IIQué significará un maldecirdentro de cánticosal señor que me permitedesahogarme bajo la lluviay sonreír al lado de la lunaqué es si no lo que me diceque la noche y mi vidaaún no acaban.AgradecimientosAgradecemos a quienes desprendidamente ofrendaron su aporte a estetrabajo en infinitas manifestaciones de solidaridad y afecto. De referenciaobligatoria son:Las siguientes organizaciones y colectivos:Programa venezolano de educación- acción en derechos humanos (Provea).El Comité de Familiares de las Víctimas de los sucesos ocurridos entre el 27de febrero y los primeros días de marzo de 1989 (Cofavic).Comisión de Derechos Humanos Justicia y Paz de Aragua.Periódico El Libertario.Comité de Victimas de Bruzual.Comité de DDHH de Guárico.Cabeza de Vaca Record.Casa de la Mujer «Juana Ramírez» de Aragua.Frente Clasista Argimiro Gabaldón.La Ciudad de los Muchachos.Los compañeros con quienes transitamos la misma ruta, fuerza inspiradoray coautores de estas páginas, entre ellos:Rafael Uzcátegui, Alberto J. Sánchez, Carmen Julia Viloria, Jesús Yajure, Pa-blo Peña, Carlos E. López, José Leal, Luis Aguilera;Todos estrechamente unidos a los perseverantes autores originarios: Wilmar,Nadia, Miriam, Elizabeth Vásquez, Elizabeth Cordero, María Eugenia, Iris, Silvio,Cesar, Giovanni, Franca, Luzmila, Tito, Mercedes, Adela, Margaret, Pablo,
  10. 10. Impunidad y Poder. Historia de las violaciones a los DDHH en Lara (2000-2011)Ninoska, Tomás, David, Josefina, Luis Salas, Argenis, Cupertino, Milexa, Alirio,Juan Bautista, Rapto Hospitalario, Martha, Guillen, Dennie y Henry, Carlos yTeresa, Víctor y Rosa, Albys y Javier, hermanos de Elpidio Hernández, hermanosde Héctor Velandia, familia Iafrate, Luís y Carmen Abarcal (†), Iraida y Luis Vega(†)...Y a los que tejen la red en otras regiones del país: Eloísa Barrios, Jean CarlosGuerrero, Carmen Alicia Mota, Argelia Cedeño, María Guerrero, Oscar Pineda...Los que se quedaron para siempre en la memoria viva, encendiéndonos elaliento.«Fue mi deber nombrarte, a ti,al de más allá y al de más cerca…pero no tuve tiempo ni tinta para todos.»Pablo Neruda
  11. 11. Comité de Víctimas contra la Impunidad del estado LaraPrólogoDe los referentes dependen muchas cosas. Me atrevo a decir que más quelas ideologías, son las personas concretas las que inspiran. Es cierto que losvalores y las aspiraciones recogidas por las corrientes de pensamiento mode-lan el norte de muchos activistas por el cambio en todo el mundo, pero es en elterreno mundano de la cotidianidad y sus conflictos en donde las personasafrontan el duelo entre la dignidad o la abyección, demostrando la pertinenciao no de los anhelos teóricos.Para muchos de nosotros y nosotras, provenientes de organizaciones dederechos humanos y tradiciones antisistémicas de izquierda, la solidaridad esun «deber ser» que, medianamente cumplido, acumula el reconocimiento so-cial entre nuestros pares y aumenta la influencia en otros. Como miembros deuna comunidad que valora los comportamientos desprendidos, premiándolossimbólica y materialmente, ser «valiente» –cualquiera sea lo que entendamospor ello- es relativamente fácil, pues tenemos todo por ganar. Caso contrario alas personas ajenas a los círculos activistas que, en la mayor de las orfandades,lo tienen todo en contra. Por ser fieles a sí mismos, se someten a privaciones ycastigos a los cuales se enfrentan de manera anónima y estoica. Para RafaelUzcátegui el denunciar los asesinatos de personas humildes por funcionariospoliciales lo acerca más a la Coordinación General de Provea –rol estelar en laorganización en la que trabaja-, amplifica su imagen de defensor de derechoshumanos acompañando titulares de prensa y avances noticiosos por televisióny le permite viajar a seminarios internacionales sobre la situación de la dignidadhumana en la región. Al ser la conducta que los demás esperan de él, la templese confunde con la costumbre.Para personas que no son figuras públicas ni militantes políticos la situaciónes diferente. No tienen cámaras de televisión que divulguen sus denuncias nitampoco audiencias extranjeras que los aplaudan. Con buena parte de su fami-lia animándola a desistir y, con frecuencia, problemas en sus relaciones de[09]
  12. 12. Impunidad y Poder. Historia de las violaciones a los DDHH en Lara (2000-2011)pareja y laborales, exponen su vida y la de sus seres queridos a las represaliasde los victimarios, con los que conviven en el mismo barrio. Enfrentarse a suspropias limitaciones para hacer realidad, con testarudez, un ideal nebuloso dejusticia que ha germinado dentro del pecho. Eso es la verdadera valentía.Es por esto que mis referentes no son figuras idealizadas del pasado, sinopersonas que he tenido la suerte de conocer enfrentando sus fantasmas ypersiguiendo sus deseos, las cuales me han influenciado profundamente. Endiciembre del año 2008 tuve mi primer contacto con las y los integrantes delComité de Víctimas contra la Impunidad del estado Lara (Covicil). Y desde esemomento su influencia, creo, me ha hecho una mejor persona.Este grupo de personas de origen humilde han tenido la osadía de enfren-tarse a la maquinaria estatal de impunidad para reivindicar la inocencia de susseres queridos, asesinados y victimizados por el abuso policial y la indolenciade tribunales y medios de comunicación. Este libro es una sistematización de sudolorosa trayectoria por los vericuetos de la injusticia, de sus dolores y angus-tias, de su negación a ser deshumanizados por los mecanismos del poder. Tam-bién es una ofrenda de amor a todas esas personas que, sin nombre, formanparte de las estadísticas policiales.El Covicil ha sido uno de los pocos movimientos sociales en el país que, enmedio de la polarización política, ha sabido preservar un alto nivel de autono-mía e independencia. A diferencia de las falsas iniciativas «colectivas» creadasdesde el poder, no piensan que están creando «la» historia a partir de 1998,sino que su identidad es parte de una tradición de luchas contra las injusticiasdesarrolladas en la región larense en las últimas décadas. Refractarios a laelectoralización de sus agendas, han mantenido su capacidad deautoconvocatoria para su escenario estelar: la calle. Por último, han combina-do la denuncia de sus casos concretos y el ponerle rostro a las injusticias con elanálisis de la sociedad y el Estado que permite el funcionamiento de lo quellaman la maquinaria de impunidad. Uno podría estar de acuerdo o no con susconclusiones, pero lo cierto es que las mismas surgen de la vivencia directa conla situación de exclusión de amplios sectores de la población, el funcionamien-to real de los cuerpos policiales y militares, la corrupción de medianos y altosfuncionarios e instituciones así como la mentalidad policial de algunosperiodistas de sucesos. Este libro debe leerse con el entendimiento que no hasido escrito por quienes han aprendido sobre derechos humanos en aulasuniversitarias, sino en el fragor y las tensiones de las vejaciones ocurridas en losbarrios populares de la ciudad.[10]
  13. 13. Comité de Víctimas contra la Impunidad del estado LaraComo miembro de una ONG cuya larga trayectoria y prestigio puede, porcontraparte, amenazarla con el marasmo de la burocracia y la autocomplacencia,el haber tenido el honor de acompañar al Covicil en todos estos años me haservido para recordarme, a cada minuto, que el lugar de los defensores dederechos humanos se encuentra al lado de las víctimas y nunca de los victimarios.En estos tiempos de confusión, la única polarización que debemos aceptar es laque separa a las víctimas y sus familiares de los violadores de derechos huma-nos. Estos últimos no tienen colores partidarios que los separen, sino queforman un colectivo, unido por invisibles hilos, enfrentado a la dignidad humana.Desde que conozco a Cupertino, a Elizabeth, a los esposos Mellizo, a MaríaEugenia, a Miriam, Nadia, Wilmar y a César –cuyas historia podrán conocer acontinuación-, entre los que recuerdo ahora, me interpelo constantemente silo que hago es suficiente. He dejado de preguntarme si mis acciones, que entretanta palabrería altisonante es lo único que vale, se corresponde a lo que diceel anarquismo o la teoría de los derechos humanos. Con ellos como parte demis referentes, cada actuación es seguida por la pregunta si el paso dado mepermitirá seguirlos mirando a los ojos y estar a la altura de su amistad.Rafael UzcáteguiCaracas, mayo de 2012[11]
  14. 14. Impunidad y Poder. Historia de las violaciones a los DDHH en Lara (2000-2011)[12]
  15. 15. Comité de Víctimas contra la Impunidad del estado LaraPalabraspreliminares«En el nombre de esas cosas /todos me estarán nombrando»El Comité de Victimas Contra la Impunidad del estado Lara presenta elsiguiente trabajo con la intención de analizar y testimoniar casos de violacionesa derechos humanos en la región desde la realidad de las víctimas: visiones,sufrimientos y reflexiones.Para ello nos hemos valido de entrevistas, archivos hemerográficos y expe-dientes penales, pero sobre todo nos hemos apoyado en la confianza, el afectoy la relación entrañable de hermandad que nos ha nutrido a lo largo de nuestravida organizativa, gracias a la cual accedemos de manera privilegiada a lostestimonios que aquí presentamos.Es así que este libro es un producto colectivo en el que algunos escriben,mientras que todos leen, indagan, compilan información, ubican a compañe-ros... pero en definitiva un trabajo en el que se suman voluntades con el obje-tivo de difundir una denuncia generalmente tergiversada, silenciada o deshon-rada; porque de eso precisamente se trata: de honrar la memoria de las vícti-mas con la verdad, y la lucha de sus familiares que, ante la ignominia institucionaly estatal que asesina, desaparece, violenta y ultraja impunemente, se han decla-rado en resistencia permanente.En esta perspectiva debe quedar claro al lector que acá no encontrará unavisión «equilibrada», formalista, ni neutral de los hechos; ni en relación a laproporción de las versiones víctimas/victimarios, ni a la dimensión de los senti-mientos desbordados de los protagonistas: dolor, rabia, impotencia «justifica-dos por demás» cuya carga emotiva muchas veces nos tocó profundamente.De cualquier manera nadie se llame a engaño pensando que esa visión de lasvictimas pudiera ser desestimada por «subjetiva» o condicionada por un «suce-so traumático». Lo dicho y escrito está estrictamente apegado a una realidadcruenta, reiterada e implacable que permanece intacta y subyacente a travésde los años en una memoria colectiva que, aunque a veces pareciera mirar paraotro lado, se resiste al olvido.[13]
  16. 16. Impunidad y Poder. Historia de las violaciones a los DDHH en Lara (2000-2011)Son las viudas, las hermanas, las madres, las hijas, las abuelas, las tías...muchas mujeres solas, otras de la mano de los hombres de su familia y también,aunque en menor proporción los padres, que se han hecho visibles y tomandola palabra, han alzando su voz por encima de las voces de sus victimarios. Paraestos últimos no hay cabida en este texto, a no ser para constatar su nefastoproceder en el ejercicio de sus funciones públicas. Las razones son obvias:¿Acaso no disponen a su antojo de todo el arsenal policiaco»militar e ideológicoque les coloca por arriba de los humildes que, empujados por la tragedia,acuden a ellos como reses al matadero, en procura de justicia?, ¿Acaso susactuaciones no son auspiciadas, avaladas, justificadas y olvidadas por una ma-yoría inerme que, ante el insolente despliegue comunicacional que criminalizaa las víctimas de abuso policial, mantiene un estridente silencio?El respaldo institucional y social del cual goza la violencia estatal es unarealidad avasallante, tanto por la infinidad de variantes que exhibe, como porsu capacidad de mimetizarse y extenderse hasta rincones insospechados. Tal esel caso de algunas ONG defensoras de DDHH, cuya actividad se ha centrado enrespaldar y reivindicar los derechos laborales e institucionales de los uniforma-dos. Así lo vienen expresando abiertamente, en un rebuscado lenguaje técnicoy leguleyo que los distancia sustancialmente de las víctimas y, aunque esto ya essuficientemente preocupante, lo es mucho más comprobar la soterrada inten-ción de ganar indulgencias para el Estado y a la vez desembarazarse de lasvíctimas, cuya incómoda presencia desata la contradicción de una política queforzosamente les coloca en la acera de enfrente.En contraposición, los «Comités de Víctimas» son colectivos organizadosdesde abajo, constituidos por algunos hombres y muchas mujeres excepciona-les que se han alzado por encima de la tragedia para difundir su verdad verda-dera, tantas veces tergiversada por las matrices de opinión de las líneas edito-riales, o vapuleada por la fulana «verdad procesal». Esa verdad que sacralizanlos acartonados personajes que pululan en los despachos públicos y que esti-ran y encogen, según la medida del interés y del monto facturado. De allí lanecesidad de sistematizar y difundir las experiencias de los Comités , cuyosurgimiento y permanencia hablan por sí solos de una realidad paralela a la quemuestran las ONG y las Instituciones estatales, lo que en un futuro cercanodebería garantizar la beligerancia de estos colectivos a la hora de caracterizar almovimiento de DDHH en Venezuela.[14]
  17. 17. Comité de Víctimas contra la Impunidad del estado Lara3Ver anexo 1, como un ejemplo de la impunidad en Lara.«Y porque no dijimos nada, ya nada podemos decir».El Covicil ha caracterizado al estado Lara como «capital de la impunidad».Este señalamiento no es gratuito, ya que en cada uno de los casos monitoreadosha quedado más que evidenciado cómo delincuentes y policías se confundenen la acción delictiva, pero además cómo opera el Circuito Judicial Penal de laentidad para garantizarles impunidad a los criminales y convertir el acceso a lajusticia en un verdadero vía crucis para las víctimas3.Por documentar, denunciar y difundir estas realidades el Comité ha sidoobjeto de ataques, amenazas y acusaciones por parte de diversos sectores delestado Lara. Algunos han llegado a exhibir impúdicamente su ignorancia acu-sándonos de defender «malandros», incluso señalándonos como cómplices debandas hamponiles locales. Desde luego no han faltado periodistas prestos adivulgar este tipo de campañas de laboratorio, orquestadas principalmentepor los mismos actores del círculo de la impunidad, en especial, las mafiaspolicíacas que bajo el periodo del Teniente Coronel Luis Reyes Reyes y delgeneral Armando Rodríguez Figuera, como describiremos, llegaron a alcanzarsu punto culminante.Con todo, la temática de la criminalidad policial y la impunidad abordadaen este libro no es, ni puede ser en modo alguno, una representaciónabstracta, novelada o maquillada de los hechos sociales a los cuales secircunscribe. Pretender, preventivamente, soslayar la dinámica que recoge lahistoria de los DDHH en cualquier rincón del mundo, es hacerle un flacofavor a las luchas, condicionando y adulterando sus referentes. Lo aquí escritoimplica un obligado sentido de compromiso por cuanto es la narración de loshechos a partir de la visión de las víctimas y sus familiares, pocas veces oídosy menos tomados en cuenta cuando los rostros de los suyos acompañan unatrágica nota de sucesos, o se desdibujan en las estadística de las paginas rojasde los diarios.En lo que respecta a los victimarios, es de primer orden acotar que enningún momento consideramos que un hombre o mujer en particular, determi-nó en última instancia el curso de lo aquí denunciado, lo que desde luego no lesexime de responsabilidad. Tal vez el hecho de restarles protagonismo les pro-duzca profunda decepción a algunos que, enceguecidos de poder, llegaron acreerse – y aun se creen- los amos del destino del estado Lara y de la suerte desus habitantes. Nos referimos a dirigentes políticos de uno u otro bando, a[15]
  18. 18. Impunidad y Poder. Historia de las violaciones a los DDHH en Lara (2000-2011)policías y militares, a funcionarios del sistema de administración de «justicia»,abogados en ejercicio, periodistas y hasta algunos que como víctimas, transi-tan –conscientes o no- la misma ruta de sus victimarios. A ellos les decimos que,aun y cuando puedan aparecer acá explícitamente nombrados, su existenciacomo individuos solo nos ocupó en tanto y cuanto actuaron como una piezamás del engranaje de la máquina del crimen y la impunidad.Es importante aclarar que las figuras del policía, del Guardia Nacionalo militar, del CICPC, del DISIP, del fiscal o el juez, del Presidente de la Repúblicao la presidenta del Tribunal Supremo de Justicia, de la Fiscal General, la Defen-sora del Puesto, del «confidente», del sicario... son todas personificaciones decategorías impersonales al frente y al servicio de instituciones u organismosque, en definitiva, son expresión de un sistema económico, político y social.Estos cargos, independientemente de la «buena fe» del funcionario de tur-no representan determinados y muy bien definidos intereses, y quienes losejercen están obligados o bien a defenderlos, o en contrario a salir con lasmanos vacías por la puerta de atrás. No hay punto intermedio. De ahí que sumisión dentro del aparato de coerción estadal es garantizar la paz, libertad yseguridad interna a los grandes negocios de una minoría a la cual por cierto,ellos mismos jamás accederán, aunque por momentos lleguen a creérselo y seauto adjudiquen, como misión histórica, el exterminio de todo lo que atentecontra ese orden social que justifica su existencia.Esta concepción no es una construcción ingeniosa de nuestras mentes,tampoco es novedoso el método de enmarcar, inequívocamente, el papel delindividuo en las condiciones sociales que lo engendraron. La siguiente cita condata de más de 150 años lo expresa con exactitud: «Quien... concibe el desarro-llo de la formación económica de la sociedad como un proceso histórico–natural, no puede hacer al individuo responsable de la existencia de relacionesde las que él es socialmente criatura, aunque subjetivamente se considere muypor encima de ellas»En la misma medida, el Comité de Victimas de Lara es una expresión imper-sonal de una realidad de la cual ha surgido, y su permanencia en el tiempodemuestra y reafirma por un lado, que con su práctica ha sabido correspondera las necesidades sociales de los últimos años, y por el otro, que esa realidadaun subsiste, lo que desde luego hace pertinente la publicación de este libro.En función de lo señalado, esta nota es necesaria por varias razones:En primer lugar, porque estamos plenamente conscientes de que lo plasma-do pudiere exaltar la ira de los aludidos que, seguramente, llegaron a pensar[16]
  19. 19. Comité de Víctimas contra la Impunidad del estado Laraque la opinión pública ignoraría eternamente sus delitos, o que por otro ladono admiten que los testimonios de gente humilde queden plasmados ante lahistoria en desagravio al irreparable daño que se les propinó. Necesidad impe-riosa, tanto más cuando quienes actuando como victimarios, a lo largo de sucarrera al servicio del Estado y al amparo de todos los gobiernos, han gozadode la protección y la impunidad que les permite continuar haciendo daño sintemor a castigo alguno.En segundo lugar, porque es oportuno recordar que ya conocemos decerca la experiencia del sicario como instrumento de venganza de la modernaindustria del crimen y del delito que, disfrazada de hampa e inseguridad, se haconvertido en un potente y amenazante instrumento político-militar de domi-nación y control social.Y en tercer lugar, porque no desaprovecharemos la oportunidad de adelan-tarnos para decirle a los aludidos, ahora que todavía podemos hacerlo, que enestas páginas cada elemento de análisis está sustentado en hechos y documen-tos públicos, y que ninguna de las informaciones aquí reseñadas proviene defuentes ocultas o secretas. Ellos lo saben mejor que nadie y también saben,aunque jamás lo admitan públicamente, que en varios pasajes nos hemos que-dado cortos.Así pues, este trabajo se nutre de tres fuentes sustanciales: Informaciónpública de total acceso para cualquier ciudadano, nos referimos a noticias delos periódicos nacionales y en mayor medida de la prensa regional; otra fuentede vital importancia son las audiencias, expedientes y decisiones dictadas ysuscritas por conocidos abogados, fiscales y jueces de la región, igualmente delibre acceso, y por último lo que consideramos irreemplazable: el intercambiopermanente con las víctimas y sus familiares.Precisamente por eso, si con esta publicación nos estuviese permitido espe-rar algo distinto a lo que ya han mostrado nuestros seguros detractores, esosería que nos respondan en el mismo terreno, desmontando y desmintiendocon argumentos las denuncias del Comité de Víctimas Contra la Impunidad delestado Lara.«La democracia, la libertad y la justicia no se vieron vulneradas porquevinieron por mí, lo fueron porque nadie dijo nada».[17]
  20. 20. Impunidad y Poder. Historia de las violaciones a los DDHH en Lara (2000-2011)[18]
  21. 21. Comité de Víctimas contra la Impunidad del estado LaraLa lucha por los DDHHen el estado Lara
  22. 22. Impunidad y Poder. Historia de las violaciones a los DDHH en Lara (2000-2011)[20]
  23. 23. Comité de Víctimas contra la Impunidad del estado Lara1.-El Comité de Víctimas contra la Impunidad delEstado Lara (COVICIL)«Las leyes, como las telarañas, enredan al débil,pero son rotas por los fuertes». Solón1.1.- Orígenes y organizaciónEl Comité de Víctimas Contra la Impunidad del estado Lara (Covicil) fuefundado el 30 de noviembre del 2004. Es producto de la necesidad de lasvíctimas de la violencia organizada del Estado, ejercida a través de sus cuerposrepresivos, en contradicción permanente con el «estado de derecho» estable-cido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y demás leyes.De allí que el Comité sea un espacio creado en función de la unión, partici-pación y atención a las víctimas. Para incorporarse solo se requiere, haberdenunciado previamente el caso ante la instancia correspondiente, o estar endisposición de recibir la orientación y hacerlo. No se le pregunta a nadie sobresu afiliación partidista y queda claro que en ningún caso el Comité será utiliza-do para maniobras y prácticas politiqueras: ni oficialistas, ni opositoras.En el Comité de Victimas pueden coexistir (y coexisten) simpatizantes delgobierno y de la oposición partidista, escépticos, idealistas, ateos y tambiénpersonas de diversas creencias religiosas o de otra índole; quienes de hechoquedan tácitamente excluidos son los victimarios, por razones de elementallógica: un organismo que agrupe a víctimas de abuso policial no puede serutilizado como instrumento para defenderlos, ni como plataforma para pro-moverlos.Desde su fundación el Covicil se ha propuesto no reeditar la estructurajerárquica y burocrática del Estado, por ello nunca fue registrado como ONG.Trabajamos por una organización de base autónoma económica y políticamen-[21]
  24. 24. Impunidad y Poder. Historia de las violaciones a los DDHH en Lara (2000-2011)te; y es por ello que consideramos que nadie puede sustituir a la víctima, ymenos colocarse «por encima de ella» o erigirse en su representante. Proponér-selo es además de un fraude, un retroceso del movimiento.En este sentido, la máxima autoridad del Comité es la asamblea de miem-bros, donde todos participan voluntariamente con derecho a voz y a voto. Elapoyo y toma de decisiones se expresa abiertamente a mano alzada y previoacuerdo entre la mayoría de los presentes en la asamblea.1.2. ¿Quiénes lo integran?Todas aquellas personas víctimas directas o indirectas (además de familia-res, amigos o que deseen solidarizarse con la causa del Comité) que aun ha-biendo acudido ante las instancias correspondientes a formular la denunciarespectiva no han recibido atención a sus requerimientos. Además que mani-fiesten su disposición a participar en actividades públicas de denuncia y en lalucha por las reivindicaciones del Comité.1.3. Caracterización de los participantes• La mayoría corresponde a persona de escasos recursos económicos queviven principalmente en los barrios del norte y oeste del municipio Iribarren yno disponen de ingresos para cancelar los honorarios de un abogado. Ensimilares condiciones se han incorporado víctimas de otros municipios delestado (Palavecino, Jiménez, Andrés Eloy Blanco, Pedro León Torres).• Todos los miembros se esfuerzan para incorporarse a las reuniones, in-cluso algunos lo hacen con limitaciones extremas como carecer de recursospara pagar el pasaje del transporte, situación que asumimos con la solidaridady colaboración voluntaria de los compañeros.• La mayoría son mujeres: madres, hijas, hermanas o esposas de víctimasde funcionarios policiales, militares y la delincuencia común, quienes manifies-tan su disposición a la denuncia pública y acciones de protesta. Algunas consi-deran que «no tienen nada más que perder».• Las propuestas de movilizaciones de calle y demás actividades que se reali-zan se llevan a la asamblea, y se organizan por consenso. No obstante la participa-ción muchas veces está condicionada al permiso laboral y diversas realidadescotidianas que obstaculizan la ejecución de las acciones programadas.• Algunas madres-víctimas han recurrido a terapia psicológica. La mayoríano dispone de presupuesto para estos fines.• Se observa marcada tendencia hacia la religión católica la cual, según[22]
  25. 25. Comité de Víctimas contra la Impunidad del estado Laratestimonios de las víctimas, han asumido de manera más activa luego de lastragedias vividas. Son rituales muy comunes las misas a sus difuntos, la visitasemanal al cementerio y destinar un espacio en el hogar para conservar laspertenencias de sus familiares asesinados y exhibir sus retratos. «A veces tengoque tapar su foto con un manto, porque hay días en que pareciera que con lamirada me hiciera un reclamo» nos comentaba el padre de una víctima, apropósito de los tres años de impunidad en su caso. Llama la atención que,independientemente del efecto emocional, la perpetuación de estos rituales esalgo que para las víctimas no admite discusión.• El esclarecimiento de cada caso, en el tránsito de la búsqueda de justicia,llega a constituirse en un «proyecto de vida» para la mayoría; otras (particular-mente las madres y viudas) se observan desorientadas y con manifiesta dificul-tad para conducir su propia vida y la de los hijos, ahora huérfanos de padre.Después del asesinato de quien fuera responsable de la protección y manuten-ción, algunas familias se desintegran. En esta etapa inicial de elaboración delduelo, las viudas caen en un estado depresivo que las imposibilita para asumirlas riendas de la familia. Así mismo la necesidad de salir a trabajar las presionay atemoriza, y cuando han logrado hacerlo, es frecuente la inestabilidad labo-ral. Una frase recurrente es: «Compa, a mi nada me sale bien, yo lo quequiero es morirme».• Los compañeros que han logrado sentencias en sus casos continúanparticipando, aunque intermitentemente, en el Covicil. Su orientación y apoyoes altamente valorado por el resto de las víctimas, entre quienes perseveranimportantes lazos afectivos. No obstante después de alcanzar la sentencia (con-denatoria o no) se ha observado que las víctimas suelen atravesar períodos deaislamiento, tal vez motivados por el necesario reordenamiento que harán ensu vida cotidiana, ya liberada de la absorbente y opresiva rutina que les obligó,durante años, a peregrinar por los diferentes despachos policiales, fiscales ytribunalicios.1.4.- Fines• Reivindicar la presencia y memoria de las víctimas de la violencia y laimpunidad del Estado mediante la realización de actividades públicas encami-nadas a impulsar el sentido de lucha, compromiso, formación, compañerismoy solidaridad.• Superar el individualismo, aislamiento y desamparo a la que son someti-das las víctimas y sus familiares por el estado de derecho vigente.[23]
  26. 26. Impunidad y Poder. Historia de las violaciones a los DDHH en Lara (2000-2011)• Incorporar y apoyar a los familiares y amigos de las victimas en activida-des de formación y denuncias de violación, atropello e impunidad en casos deviolación a DDHH.• Denunciar sistemática, activa y públicamente a los funcionarios que consu silencio administrativo, negligencia, tráfico de influencias, error u omisión,parcialidad, corrupción, e intimidación, conforman un eslabón más de la cade-na delictiva y de impunidad que genera el Estado, solicitando su destitución,inhabilitación y encarcelamiento.• Democratizar el asesoramiento sindical, técnico, jurídico y asistencialque pueda existir en el Comité.• Suscribir las solicitudes, gestiones y diligencias que realice cualquier miem-bro del Comité ante el Ministerio Público, y demás organismos e institucionesdel Estado, y medios de comunicación.• Colectivizar el uso de recursos económicos y materiales disponibles parala ejecución de las actividades planificadas.• Brindar solidaridad, apoyo y ayuda mutua a quienes, por su actividaddentro del Covicil, sean víctimas de amenazas, intimidación, criminalizacióno persecución por parte de funcionarios del Estado y/o delincuentes comunes.• Considerando que los casos de impunidad que agrupa el Comité noconstituyen un hecho aislado y por el contrario son una práctica generalizadapor parte del Estado venezolano, es labor fundamental del Covicil impulsar lacreación de núcleos municipales en el estado Lara y apoyar la conformación deComités de Víctimas en el resto de los estados del país.1.5- Principios• En ningún momento el Comité será utilizado como un organismo gestorde casos cuyos interesados no se incorporen, en la medida de sus posibilida-des, a las acciones planificadas. La formación de los miembros se sustenta en laparticipación activa, solidaridad, ayuda mutua y acompañamiento de las victimasen la búsqueda de justicia y en el ejercicio de sus derechos.• El Covicil no establece enlaces entre víctimas y victimarios, y en ningúnmomento participa en negociaciones o colaboraciones con funcionariospoliciales y/o delincuentes. Tampoco orienta, ni apoya a las víctimas para quetomen iniciativas en esa dirección. Esto no niega la autonomía de las víctimasque, en su lucha por lograr las sanciones penales contra los responsables deldelito denunciado, se proponen agotar todas las gestiones que considerennecesarias para alcanzar la verdad y la justicia, sin embargo es fundamental que[24]
  27. 27. Comité de Víctimas contra la Impunidad del estado Laraen dicho propósito no resulte comprometida la integridad de la acción delComité y sus miembros, por lo que tales relaciones y sus consecuencias debenser informadas con claridad al colectivo, a la vez que deben ser asumidasindividual y responsablemente por parte de quien (es) las emprenda(n).• El Covicil se conservará fuera de todo compromiso con partidos políticos.• No acatará disposiciones distintas a las emanadas de la Asamblea Gene-ral de Miembros.• No recibirá financiamiento de ningún ente público ni privado, pudiendoaceptar donaciones, previa consulta en Asamblea de Miembros, sin que ellocomprometa su independencia organizativa y principios que rigen su actua-ción.• La administración de recursos, provenientes de actividades de autogestióno donaciones, estará a cargo de una comisión designada por la asamblea, lacual debe presentar oportunamente rendición de cuentas por escrito.• El Comité llevará su registro de casos en la «Planilla de Casos» y de «Asis-tencia» a las reuniones y demás actividades realizadas.• Dejará de pertenecer al Comité quien de manera voluntaria y personal asílo exprese ante la asamblea de miembros, acompañando su desincorporaciónde una notificación escrita; asimismo se asume como autoexcluido aquel miem-bro que con sus actividades públicas contradiga los principios acá estipulados,producto del consenso sobre las bases organizativas del Comité.1.6.-ÁmbitoEl Comité de Víctimas ha denunciado la mayoría de los casos de ejecucionespoliciales cometidas en el estado Lara desde el 2004, tanto en los medios decomunicación (radio, prensa, TV), como en las comunidades (foros, murales,panfletos, vigilias, tomas de plazas, creamos el monumentos a las víctimas enSanta Rosa), en instancias regionales (Fiscalía Superior, Gobernación, Conse-jo Legislativo, Alcaldía, Defensoría del Pueblo) y nacionales (Asamblea Nacio-nal y Fiscalía General).Desde su fundación se ha propuesto impulsar y apoyar la creación deComités de Victimas por municipios y barrios. En esa dirección hemos trabaja-do con habitantes de las comunidades Carucieña y 5 de julio; en Quíbor con80 trabajadores víctimas de accidentes laborales del Sistema HidráulicoYacambú. Trabajamos también con víctimas de Sanare a quienes acompaña-mos durante más de un año, intentando que el movimiento en Andrés EloyBlanco tuviese autonomía. Con ellos realizamos movilizaciones de calle, toma[25]
  28. 28. Impunidad y Poder. Historia de las violaciones a los DDHH en Lara (2000-2011)de la Alcaldía, reparto de propaganda y panfletos de denuncia, varias asam-bleas en las comunidades, un foro con las víctimas, reuniones para orientarla sistematización de los casos, les acompañamos en las declaraciones deprensa y programas radiales, publicamos durante un año un periódicoartesanal mensual; es decir promovimos diversas actividades de formación ymovilización que contribuyeran a orientar el trabajo organizativo en la zona.Sin embargo, a pesar del esfuerzo desplegado algunos de los activistas de esemunicipio acabaron plegándose a estructuras gubernamentales y partidistasque desviaron el sentido de las luchas y las acciones emprendidas.Mantenemos una relación permanente con otras organizaciones de DDHHen Venezuela, de manera especial con Provea, Cofavic, Comité de Victimas deBruzual (Yaracuy) y Justicia y Paz (Aragua). Participamos en la Asamblea delForo por la Vida, mantenemos contacto e intercambio con otras organizacio-nes regionales y nacionales como: el Frente Clasista Argimiro Gabaldón, laCátedra de Derechos Humanos de la UCLA, ALAPLAF, Amnistía Internacio-nal, Casa de la Mujer Juana Ramírez la Avanzadora (Aragua), Periódico ElLibertario, Comité en Defensa de los Derechos Humanos del estado Guárico,así como con personalidades y organismos defensores de los DDHH en elresto del territorio nacional.2.- Covicil, política y derechos humanos.«En América Latina, el poder es un cíclope. Tiene un solo ojo: ve lo quele conviene, es ciego para todo lo demás. Contempla en éxtasis laglobalización del dinero, pero no puede ni ver la globalización de losderechos humanos». (Eduardo Galeano).Según el preámbulo de la Constitución de la República Bolivariana de Vene-zuela la Carta Magna tiene como fin supremo «refundar la República paraestablecer una sociedad democrática, participativa y protagónica», y entrelos objetivos del Estado que se propone refundar, se incluyen con particularénfasis «el imperio de la ley para esta y las futuras generaciones; que asegu-re el derecho a la vida, al trabajo, a la cultura, a la educación, a la justiciasocial y a la igualdad sin discriminación ni subordinación alguna (...) y lagarantía universal e indivisible de los derechos humanos».En el artículo 2 se ratifica como un valor supremo «la preeminencia delos derechos humanos» y en el 3 se establecen claramente como finesesenciales del Estado venezolano «la garantía del cumplimiento de los[26]
  29. 29. Comité de Víctimas contra la Impunidad del estado Laraprincipios, derechos y deberes reconocidos y consagrados en estaConstitución».Efectivamente, de los 350 artículos de la Constitución venezolana 110 es-tán destinados a enumerar y consagrar los Derechos Humanos. En ellos secontemplan esencialmente todos los reconocidos por el derecho internacio-nal, con las características, más divinas que terrenas, que les son atribuidas yque comentaremos más adelante.En los artículos 29 y 30, se reitera el papel del Estado como garante de losDDHH:«El Estado estará obligado a investigar y sancionar legalmente los deli-tos contra los derechos humanos cometidos por sus autoridades(...) Las ac-ciones para sancionar los delitos de lesa humanidad, violaciones graves alos derechos humanos y los crímenes de guerra son imprescriptibles. Lasviolaciones de derechos humanos y los delitos de lesa humanidad seráninvestigados y juzgados por los tribunales ordinarios. Dichos delitos quedanexcluidos de los beneficios que puedan conllevar su impunidad, incluidos elindulto y la amnistía».Para que no quede duda del papel del Estado, como único garante, respon-sable y custodio de los DDHH de todos los habitantes del país, el artículo 30establece:«El Estado tendrá la obligación de indemnizar integralmente alas víctimas de violaciones de los derechos humanos que le sean im-putables, o a su derecho-habientes, incluido el pago de daños y perjui-cios.» (...) El Estado adoptará las medidas legislativas y de otra natu-raleza, para hacer efectivas las indemnizaciones establecidas en esteartículo(...) El Estado protegerá a las víctimas de delitos comunes yprocurará que los culpables reparen los daños causados.»De esta manera quedan ampliamente definidas las atribuciones del Estadoen todo lo concerniente a DDHH, pero además en la CRBV se funda unainstitución para salvaguardarlos y velar su cumplimiento: la Defensoría delPueblo, cuyo objeto es:«La promoción, defensa y vigilancia de los derechos y garantías estable-cidos en esta Constitución y los tratados internacionales sobre derechos hu-manos, además de los intereses legítimos, colectivos o difusos, de los ciuda-danos y ciudadanas». (Art. 280); Y su atribución primordial es:«Velar por el efectivo respeto y garantía de los derechos humanos[27]
  30. 30. Impunidad y Poder. Historia de las violaciones a los DDHH en Lara (2000-2011)consagrados en esta Constitución y en los tratados, convenios y acuer-dos internacionales sobre derechos humanos ratificados por la Repú-blica, investigando de oficio o a instancia de parte las denuncias quelleguen a su conocimiento» (Art. 281). De esta manera, aparentemente laConstitución «(...)admite la existencia de una autoridad por encima delEstado cuando se trate de proteger o indemnizar a un ciudadano porestos daños causado por sus autoridades.»4Estas atribuciones y obligaciones de los poderes públicos, recaen en conse-cuencia sobre sus representantes y empleados en ejercicio de sus funciones,cualquiera sea el lugar de trabajo que ocupen.En el artículo 139 se establece la responsabilidad que deriva del ejercicio delcargo:«El ejercicio del Poder Público acarrea responsabilidad individual por abu-so o desviación de poder o por violación de esta Constitución o de la ley», y enel artículo 140: «El Estado responderá patrimonialmente por los daños quesufran los o las particulares en cualquiera de sus bienes y derechos, siempreque la lesión sea imputable al funcionamiento de la administración pública».La Constitución le dedica todo el resto de su articulado a normar la organiza-ción, atribuciones y obligaciones del llamado Poder Público, que no es otra cosaque el poder del Estado como garante y responsable del cumplimiento de losDDHH.Todo el poder público, el poder del Estado, se organiza jurídicamente enfunción de garantizar la llamada «paz social y orden interno», que en buen lengua-je significa: garantizar a todos los habitantes el respeto y libre desarrollo de susDerechos Humanos. Ahora, que en la realidad suceda otra cosa, no es imputablea los redactores de la Constitución, quienes se limitaron a enunciar en una no-menclatura el glorioso «deber ser», que con demasiada frecuencia contradice el«ser real» de la vida diaria de la mayoría de la población, y acaban reduciendo afalacia todo el contenido del texto constitucional y las leyes.2.1.- La lucha por la defensa de los DDHH son necesariamente luchaspolíticas.Toda lucha emprendida por los habitantes de un país en defensa de susderechos humanos, concebidos integral e indivisiblemente, es ante todo unalucha política, por varias razones:4Juan Garay, Comentarios a la Constitución de 1999, 2010).[28]
  31. 31. Comité de Víctimas contra la Impunidad del estado LaraEn primer lugar porque estas luchas son producto de las contradiccionesentre el «ser real» y el «deber ser» del papel constitucional y las leyes, entre elEstado, sus instituciones y demás organismos llamados a respetar los DDHH, yel enjambre de funcionarios que a diario atropellan a la ciudadanía en abiertaviolación a estos derechos. Aunque estos actos violatorios son penados indivi-dualmente, también son igualmente imputables al Estado.En segundo lugar, porque necesariamente estas luchas se proponen cam-biar un estado de relaciones que oprime y somete a uno de los bandos enconflicto – las mayorías- en beneficio de otro bando minoritario, los violadoresde DDHH.Y en tercer lugar porque esa lucha involucra y está dirigida contra losórganos políticos del Estado, como lo son los diversos poderes públicos.Por todo ello la lucha por el respeto y vigencia de los DDHH es una luchapolítica.Esta concepción, que abraza el Covicil, puede que se distancie de la concep-ción «institucionalista» frecuentemente enarbolada por la mayoría de las ONGdefensoras de los DDHH existentes en el país, cuyo discurso puede resultar frioy complaciente, en igual medida en que se distancie del discurso de las víctimas.En el caso del Comité desde que fueron definidos nuestros principiosorganizativos, subrayamos el ineludible carácter político de la lucha, por larazón inocultable que conlleva el desenmascarar y denunciar a las institucio-nes del Estado venezolano que, en los hechos, vulneran y violan a diario losDDHH.En ningún momento ha de confundirse el sentido de la lucha política, con lavisión popularmente difundida que circunscribe a ésta al ámbito de los parti-dos parlamentarios, a sus campañas electorales o a la llamada politiquería que,en mala hora, permea y condiciona muchas de las luchas reivindicativas de lapoblación, siempre en permanente desarrollo.La lucha del Comité es eminentemente política por una razón elemental: esel Estado quien viola los DDHH, a través de sus cuerpos policiales y militares, aquienes en la mayoría de los casos les garantiza la impunidad de los crímenes através del Poder Judicial y el Ministerio Público. Pero además la reparación deldaño causado y el cumplimiento de la llamada justicia dependen precisamentedel Estado, su gobierno y sus Poderes Públicos. Esta realidad no admite subter-fugios.[29]
  32. 32. Impunidad y Poder. Historia de las violaciones a los DDHH en Lara (2000-2011)2.2.- El Estado Venezolano y los Tratados y Acuerdos Internacionalessobre Derechos Humanos.El 10 de diciembre de 1948 la ONU contaba apenas con 58 países miem-bros, pero para el 05.01.09 ya agrupaba a 192 países. A lo largo de ese períodoel Estado Venezolano ha firmado todas las declaraciones conjuntas referidas alos Derechos Humanos, sin embargo ello no ha garantizado en modo alguno sucumplimiento.Prueba de ello es la declaración presentada ante la Asamblea General deNaciones Unidas el día 18.12.08, sobre orientación sexual e identidad de géne-ro, donde se condena la violencia, el acoso, la discriminación, la exclusión, laestigmatización y el prejuicio basado en la orientación sexual y la identidad degénero, y obviamente se condena los asesinatos y ejecuciones, las torturas, losarrestos arbitrarios y la privación de derechos económicos, sociales y cultura-les por estos motivos; no obstante el Estado venezolano ignora y a la vez segre-ga legalmente a personas por razones de orientación sexual o identidad degénero, y en nuestro país las luchas de los autoproclamados «sexo diversos»soportan sobre sus espaldas el abrumador peso de siglos de exclusión, prejui-cios y oscurantismo ante los cuales, el famoso «imperio de la ley» semeja unespejismo.Por otro lado, en la Conferencia Mundial de Derechos Humanos (Viena-Austria, 1993) quedó ampliamente determinado que:«Todos los derechos humanos son universales, indivisiblese interdependientes(...) La comunidad internacional debe tratar losderechos humanos en general de manera justa y equitativa, en pie deigualdad y dándoles a todos el mismo énfasis. Debe tenerse en cuentala importancia de las particularidades nacionales y regionales, asícomo los diversos patrimonios históricos, culturales y religiosos, perolos Estados tienen el deber, sean cuales fueren sus sistemas políticos,económicos y culturales, de promover y proteger todos los derechoshumanos y las libertades fundamentales»..5Suficiente y explícitamente está señalado el papel del Estado como garante delos DDHH, pero también –y especialmente»como el único responsable de sutrasgresión.Enlasiguientecitaqueextraemosdela«ComisiónIntercongregacionalde Justicia y Paz» de Colombia, queda perfectamente reflejado:5http://www.cinterfor.org.uy/public/spanish/region/ampro/cinterfor/temas/worker/doc/otros/xviii/cap1/i.htm)[30]
  33. 33. Comité de Víctimas contra la Impunidad del estado Lara«En todo este tratamiento del delito, el Estado conserva su carác-ter de único garante de los derechos humanos (es decir, de los dere-chos iguales de todos los asociados, referidos a una misma estructu-ra jurídica), principio en el que se funda su más radical legitimidad.Por ello mismo, el Estado es el único eventual violador de tales dere-chos. Las demás transgresiones a las normas necesarias de conviven-cia ciudadana, que pueden ser consideradas en el lenguaje comúncomo violaciones de los derechos humanos, ya en el campo jurídicotienen que tipificarse con otras categorías, con el fin de evitar laconfusión sobre quién es el responsable de garantizarlos, y con el fin,también, de evitar consagrar la desigualdad en dicha garantía.»6Partiendo de los anteriores conceptos y análisis consideramos que:A.- Si bien es cierto que la Declaración Universal de los Derechos Humanoses eso, una declaración, ella ha servido de base para que se deriven un conjun-to de pactos y tratados internacionales, que obligan al Estado venezolano adarles el carácter de leyes de estricto cumplimiento.Precisamente la CRBV en su Título III «De los Derechos Humanos y Garan-tías, y de los Deberes» ratifica este carácter de ley de la república cuando en suartículo 23 señala:«Los tratados, pactos y convenciones relativos a derechos huma-nos, suscritos y ratificados por Venezuela, tienen jerarquía constitu-cional y prevalecen en el orden interno, en la medida en que conten-gan normas sobre su goce y ejercicio más favorables a las estableci-das por esta Constitución y la ley de la República, y son de aplicacióninmediata y directa por los tribunales y demás órganos del PoderPúblico»; y el Artículo 22 se certifica que: «La enunciación de los dere-chos y garantías contenidos en esta Constitución y en los instrumen-tos internacionales sobre derechos humanos no debe entenderse comonegación de otros que, siendo inherentes a la persona, no figurenexpresamente en ellos. La falta de ley reglamentaria de estos dere-chos no menoscaba el ejercicio de los mismos».Cabe agregar que todos estos pactos o tratados internacionales, base delllamado Derecho Internacional, se asumen como una obligación que contraenlos Estados, no las personas, significa que a partir del momento en que cual-6«La violación de los derechos humanos: ¿Privilegio de los Estados?» Rainer Huhle. Centrode Derechos Humanos de Nuremberg. Resaltados nuestros.[31]
  34. 34. Impunidad y Poder. Historia de las violaciones a los DDHH en Lara (2000-2011)quier gobierno de la historia de Venezuela los firma, en nombre del EstadoVenezolano, se compromete de hecho y de derecho a respetarlos y cumplirlos.Por ello,«Si de tal manera los derechos humanos, a nivel internacional ynacional son ligados al derecho de los Estados, no es de sorprender queexiste casi unanimidad entre los juristas de todo el mundo que losDDHH son esencialmente una formación de los derechos de las perso-nas frente a los Estados y que son estos los responsables exclusivos paracumplir con ellos y vigilar su respeto. En este sentido existe una relaciónde derechos y obligaciones «unidireccional» entre el Estado y los ciuda-danos, usando un término de Javier Ciurlizza. Visto el Estado comoúnico legítimo representante del bien común, es él el único garante delos derechos de sus ciudadanos, y por lo tanto el único que puede serrequerido en caso de violación de estos derechos» 7B.- Históricamente el reconocimiento de estos DDHH son para la mayoríade la población trabajadora y oprimida el producto de sus luchas, tantas vecessangrientas, contra el poder que los subyuga. Nadie puede afirmar, en ningúnpaís del mundo, que hayan sido un regalo, una dádiva o una gracia de reyes,caudillos, partidos o gobiernos.La historia ofrece abundantes pruebas de esto. Las constituciones demo-cráticas con los derechos conquistados en el siglo XX, especialmente despuésde la muerte de Gómez, no se pueden separar de las movilizaciones popularesde febrero de 1936, de las huelgas petroleras de diciembre de 1936-enero1937, ni de las luchas y las movilizaciones de obreros, campesinos y estudian-tes que conducen al 23 de enero de 1958.Por todo lo dicho, puede concluirse que la conquista formal de los DDHHes parte indisoluble de las luchas de la población trabajadora, precisamente encontra de quienes detentaron el poder en cada época y pese a la acción repre-siva de los representantes del Estado venezolano a lo largo de su historia.C.- Al ser el Estado el único detentador de la violencia, por gracia de ley«legítima», y a su vez ser el garante de los DDHH, su responsabilidad quedacomprometida de hecho ante la criminalidad desplegada por grupos para-militares y para-policiales que actúen bajo su amparo. En el caso de Venezuela,la complicidad del Estado y del gobierno con brigadas de choque y con losllamados grupos exterminio ha quedado en evidencia durante los últimos años.7Fuente: Ídem.[32]
  35. 35. Comité de Víctimas contra la Impunidad del estado LaraPúblicamente bandas delictivas, de «sindicatos» bolivarianos de la construc-ción en Barinas, y de obreros en Bolivar y otros estados del país de «Frentes» o«milicias populares», junto a otras organizaciones afectas al gobierno, han venidoatacando a sectores de trabajadores y luchadores sociales cuando éstos semovilizan precisamente en el ejercicio y defensa de sus DDHH.Dentro del conjunto de violaciones a los DHH habría que señalar a policías,Guardias Nacionales, militares, fiscales y jueces que, como representantes delEstado, se valen de la criminalización de la protesta popular para desconocer yreprimir las justas luchas de la población venezolana cada vez más movilizadaen demanda de sus derechos.A todo ello hay que sumarle la impunidad de los delitos avalados en lasaberrantes decisiones de diversos tribunales del país. Mención aparte merecenlos juicios contra policías y militares, de los cuales se hablará ampliamente en elpresente trabajo.2.3.- La violencia «legítima» del Estado y las organizaciones de Dere-chos Humanos.En Venezuela se difunde el articulado de la CRBV hasta en los paquetes dearroz, caraota y otros víveres; se habla constantemente del auge del «poderpopular» y tanto la Defensoría del Pueblo como otras instancias gubernamen-tales han destinado presupuesto para cursos y actividades de formación enDD.HH para funcionarios policiales y militares. Esto último viene siendo pro-movido y aplaudido por la mayoría de ONG´s como una medida que disminui-ría los casos de violaciones a DDHH en Venezuela, pero para decepción detodos éstas continúan incrementándose.En el período 2000 - 2007, la Fiscalía General de la República en suInforme 2008 registra 33.259 denuncias de los casos de violación de derechoshumanos, delitos: lesiones, violación de domicilio, privación de libertad, acosou hostigamiento, tortura, desaparición forzada que sumados a los 6.405 casosde ejecuciones (con 7.243 víctimas) elevan a 39.664 el número de casos deviolación a DDHH en este período. En otras palabras, un promedio de 14 casosde violaciones de DDHH cada día.En mayo del 2009, 15 meses después de las anteriores cifras, la FiscalGeneral de la República, Luisa Ortega Díaz, informó que al Ministerio Públicohabían ingresado 10.858 casos que involucraban a funcionarios policiales endelitos contra los derechos humanos, cifra que abarca desde el 2008 hastamarzo de 2009. 755 casos corresponden al delito de homicidio, en los cuales se[33]
  36. 36. Impunidad y Poder. Historia de las violaciones a los DDHH en Lara (2000-2011)presume la participación de policías. Los restantes 10.103 casos correspon-dían «a otros delitos como lesiones, abuso de autoridad, violación de domicilio,privación ilegítima de libertad, tortura, desaparición forzada, acoso u hostiga-miento»8.Esto significa que el promedio de violaciones a los DDHH, por parte de loscuerpos policiales y militares al servicio del Estado, aumentó de 14 a 24 por día,lo que representa un aumento de más del 70 % en solo 15 meses. Y esto ocurreprecisamente cuando el gobierno, ante la inseguridad y violencia desbordadas,hace «grandes esfuerzos» para dar respuesta a la población y crea la famosaComisión para la Reforma Policial (Conarepol) en la que algunas ONG de-fensoras de DDHH, como la Red de Apoyo por la Justicia y la Paz, apostaronmucho más que sus esperanzas. «Estoy aquí en nombre de muchas familiasque han perdido sus hijos a manos de policías para que nunca más vuelva arepetirse» dijo Soraya El Achkar, miembro de la directiva de la Red de Apoyopor la Justicia y la Paz y Secretaria Técnica de la Conarepol92.4.- Cómo nos planteamos la lucha contra las violaciones a los DDHH.¿Cómo se ha planteado el problema de las violaciones de DDHH hastaahora? ¿Hay que replantearlo?Según las estadísticas de la Fiscalía General de la República, para el 2009, elnúmero de violaciones a los DD.HH alcanzaban un promedio de 24 diarias.Estas violaciones estaban expresadas en detenciones arbitrarias, ejecuciones,secuestro, maltrato físico y moral, extorsión, acosos, siembra de delitos, viola-ción de domicilio, torturas, intimidación, etc. Entre las cuales habría que agre-gar las incontables violaciones que, por inacción u omisión de los PoderesPúblicos, se producen cuando éstos actúan negligentemente ante realidadescríticas que sufren a diario las comunidades de las zonas populares.Estas reiteradas violaciones son perpetradas por funcionarios puestos alfrente de las instituciones del Estado, quienes aun devengando onerosos suel-dos y privilegios pagados por los ciudadanos, son incapaces de garantizar losmás elementales derechos. Si alguien está obligado a conocer las característi-cas, importancia, alcance, y vigencia de los DDHH son antes que nadie losfuncionarios del Estado, los gobiernos respectivos y los miles de funcionariospoliciales, militares, judiciales y de todo tipo que, para ejercer cualquier cargo8http://www.terra.com.ve/actualidad/articulo/html/act17796449Fuente. El Nacional, Lunes 13 de noviembre de 2006.[34]
  37. 37. Comité de Víctimas contra la Impunidad del estado Larapúblico deben saber al dedillo la Constitución y jurar reconocerla ante todocomo «la norma suprema y el fundamento del ordenamiento jurídico. Todas laspersonas y los órganos que ejercen el Poder Público están sujetos a esta Cons-titución».10Si todo esto es claro y cierto, por qué han de atribuirse el origen de lasviolaciones a los DDHH a una supuesta falta de formación de los funcionariospúblicos, especialmente policiales y militares en esta materia, a sus bajos sala-rios o a la frase hueca «de la falta de políticas públicas por parte del Estado».¿Cómo es posible eludir este estado de cosas bajo tales premisas, y sobre todocómo esperar que sobre esa base se alcancen resultados concretos que almenos tiendan a realidades palpables en la progresividad de los DDHH?¿En nombre de qué, los activistas de DDHH debemos «tapar» lo que se escon-de detrás de los crímenes cometidos por funcionarios del Estado presentándoloscomo víctimas de su condición laboral, léase bajos salarios y carencias formativasenmateriadeDDHH?¿Cómovamosaserprecisamentenosotrosquienesenfilemosa las víctimas a defender los derechos de los detentadores del poder que lasaniquila de mil maneras, primero en manos de los funcionarios policiales queasesinan a sus seres queridos, y luego en manos de fiscales y jueces?Las víctimas que han transitado cada una de las fases del proceso penal nodudan en calificarlo como un verdadero viacrucis en el cual se sintieron revictimizadas. Una abuela del Comité ante la sentencia absolutoria dictada porun juez, hoy prófugo de la justicia, nos decía; «a mi nieto lo asesinaron tresveces: primero esos policías, luego los medios de comunicación y finalmenteeste juez corrupto». Como si esta humillación no les bastara, en cada una de lasaudiencias los alguaciles exigían a los familiares de las víctimas ponerse de piepara rendir pleitesía ante el desagradable desfile del Juez cada vez que llegabao se retiraba de la sala.Indudablemente que desde la perspectiva de la víctima, si el asunto ha dereplantearse, debe partirse por develar el verdadero papel del Estado y descu-brir la raíz del problema. Una manera de hacerlo es formular y ahondar enalgunas interrogantes:¿Por qué todos los Estados violan a diario y reiteradamente los DDHH, si esmandato de ley que debe «garantizarlos» y que sus funcionarios sean educa-dos, adiestrados, pagados y organizados para hacer realidad el ejercicio perma-nente de los deberes y derechos consagrados en la Constitución?.10Artículo 7 CRBV.[35]
  38. 38. Impunidad y Poder. Historia de las violaciones a los DDHH en Lara (2000-2011)Otra, ¿por qué los ciudadanos de las clases populares, los trabajadoresasalariados, continúan siendo las principales víctimas de homicidio, torturas,desaparición forzada, acoso, extorsión? ¿Por qué son ellos los que en cifrasabrumadoras abarrotan las cárceles y morgues de Venezuela?Así, el Estado se erige en poder omnipresente, que todo lo regula y todo locontrola. La sociedad y su conjunto de relaciones son sometidas bajo unaestructura jurídica a la que deben obediencia ciega todos los nacionales que,en principio y formalmente, son iguales en derechos y deberes, ya «consagra-dos» en un libro llamado Constitución de la República.La Constitución se convierte así en un fraudulento contrato social queenvuelve a todos y a todas, vale decir, una especie de pacto sagrado entre elEstado y el pueblo, que no redacta la constitución, pero con su voto la aprueba.La base jurídica del Estado es avalada sin discusión como un convenio«libre y electoralmente contraído» que idealmente ha de servir de mediaciónentre las clases sociales; y aunque esto asemeja más un mito, la opinión generales que sin la existencia del Estado y su Constitución, la sociedad sucumbiríavíctima de interminables luchas, al carecer de un orden que regule la «convi-vencia entre las clases» y concilie sus contradicciones.Es por ello que en la Constitución se establecen todo un conjunto de«derechos» presentados como de «libre acceso» para los ciudadanos, y seríaprecisamente el Estado el encargado de garantizarlos. En otras palabras, segúnla jurisprudencia la misión del Estado no sería la propia de un aparato decoacción social, si no la del generoso benefactor garante del libre ejercicio delos derechos.Se explica entonces que no haya gobierno democrático o dictatorial, impe-rial o parlamentario, civil o militar que no enarbole como altísima misión con-ceder «el bienestar a toda la población» y esto ha de suscribirse sin tachadurasporque así lo dicta la Constitución, para los nacidos y para los por nacer, puesidealmente todo lo que el Estado emprende es del pueblo, por el pueblo, conel pueblo y para el pueblo.Frente a todo este arsenal ideológico tan distante del «mundo real» es inelu-dible reconocer y rebatir que el Estado, consciente y con pleno conocimientode sus fines viola los DDHH, con particular saña contra la mayoría trabajadoray pobre. Lo padecen, lo sufren cada día porque la herida que les causaron sigueabierta y sangrante; ¿cómo vamos a decirle nosotros, sus hermanos de lucha,que el Estado «protege y garantiza sus derechos»? El punto aquí es que sustitu-yendo la premisa del «Estado benefactor» por la del «Estado opresor» cambia-[36]
  39. 39. Comité de Víctimas contra la Impunidad del estado Lararían sustancialmente los discursos, las formas de lucha y seguramente la reali-dad de los DDHH.Históricamente la violación de los DDHH ha sido y es la norma en la actua-ción del Estado y sus funcionarios, por lo tanto, es imprescindible impulsar lalucha por un modelo social que supere el pasado y el presente. Lograr que lasvíctimas, ya liberadas de la telaraña jurídica, adquieran conciencia y claridadde fines, y que unidas se dispongan a conquistar por sí mismas sus reivindica-ciones, es una tarea inaplazable para un movimiento de DDHH cuyo norte seala verdad y la justicia.Cadena Humana contra la Impunidad, Barquisimeto 15.05.09 / CovicilManifestación contra la Impunidad en Caracas / Provea[37]
  40. 40. Impunidad y Poder. Historia de las violaciones a los DDHH en Lara (2000-2011)2.5- La lucha por los DDHH en LaraAlgunos antecedentes.Para abordar este aspecto hemos conversado con Nelson Freitez, sociólo-go y colaborador del Centro Gumilla, profesor de la UniversidadCentroccidental Lisandro Alvarado, propulsor de la Cátedra Itinerante de De-rechos Humanos en esa universidad y activista social vinculado a diversasluchas políticas y reivindicativas en la región, lo que le ha permitido hacerleseguimiento desde una doble óptica: como protagonista y como académico, ala historia de los movimientos populares, y con él al movimiento de los DDHHen el estado Lara.Al hablar sobre el tema, Freitez nos remite a la época de la caída de ladictadura de Marcos Pérez Jiménez y la instauración de la democracia representa-tiva en los años sesenta del siglo pasado, marcada por una amplia conflictividadsocial que tuvo en el estado Lara importante presencia de grupos políticos, comoel Partido de la Revolución Venezolana (PRV), su frente guerrillero las FuerzasArmadas de Liberación Nacional (FALN), con la presencia de liderazgos regiona-les como el de Argimiro Gabaldón en El Tocuyo, que lograron el apoyo de gruposcampesinos y diversos sectores de la sociedad larense.Desde el PRV - FALN se crea un brazo político en torno a Ruptura, quepromueve la conformación de diversas organizaciones de masas que agrupana educadores, estudiantes y obreros. De referencia obligatoria, son la UniónCultural de los Barrios y el Movimiento de los Poderes Creadores del PuebloAquiles Nazoa, movimientos populares que lograron aglutinar expresiones desectores literarios, artes escénicas, canción social, entre otros, que dieronmuestra de su potencial transformador en la convocatoria al Encuentro AquilesNazoa realizado en Barquisimeto en 1977.Estos grupos sufrieron los rigores de la persecución del gobierno Caldera yCAP I y, obligados por las circunstancias, conformaron organizaciones de de-fensa de DDHH, que orientaban particularmente las luchas reivindicativas ydenuncias relacionadas con la situación de los presos políticos, y la represióncontra cooperativas de caficultores en la zona de Boconó, estado Trujillo.Enesa época también surgieron en la región defensores emblemáticos de los DDHH,tal es el caso de los sacerdotes católicos Oscar Freitez y Adolfo Rojas. Esteúltimo sería el encargado por la Nunciatura o Curía de dirigir una instancia dela Iglesia Católica, fundada en los años 80’s con el nombre de Justicia y Paz.Destaca Freitez la lucha por la defensa de los DDHH encabezada por movi-mientos cristianos de base que, inspirados en la Conferencia de los Obispos de[38]
  41. 41. Comité de Víctimas contra la Impunidad del estado LaraMedellín y Puebla, se identificaron en su accionar con las organizacionespolíticas de la época que encabezaban luchas reivindicativas en los barriospopulares, donde también los Jesuitas seguidores de doctrinas como la teolo-gía de la liberación y las corrientes religiosas de Nicaragua y El Salvador, desple-garon un significativo trabajo organizativo en las comunidades del norte yoeste de Barquisimeto, para impulsar la creación de cooperativas campesinas.Como consecuencia se creó la Asociación Pro Defensa de los DDHH(Aprodeh) donde confluyen militantes políticos de izquierda y cristianos debase , destacándose la participación de la familia González en el barrio LaRuezga de Barquisimeto, que hasta la fecha promueve una organización, llama-da Moania, que realiza trabajo social en apoyo a niños y adolescentes. Estaasociación surgió como un mecanismo de defensa de los habitantes de la ZonaNorte de la ciudad, frente a la masiva violación de los derechos humanos luegode los sucesos de febrero-marzo de 1989. Aprodeh partía del criterio de nosustituir a nadie en la defensa de los derechos, sino potenciar sus posibilidadesofreciendo herramientas e información. En ese momento fue una novedad queun grupo de derechos humanos no estuviera asociado a intereses de grupospolíticos (presos, perseguidos, etc.) y a la práctica de especialistas (abogados).Posteriormente, se creó el «Colectivo de Formación Popular», con sede enel barrio La Antena, al norte de Barquisimeto. Freitez recuerda que este colec-tivo, del cual fue miembro, sufrió una serie de allanamientos durante el gobier-no regional de Mariano Navarro (AD). A raíz de El Caracazo (Febrero, 1989),Aprodeh se convierte en referencia para el estado Lara, promoviendo foros yactividades formativas en el ejercicio y defensa de los DDHH, que más tardecoordinaría conjuntamente con Provea.La relación de las iniciativas locales con las organizaciones nacionales dederechos humanos fue temprana y fecunda. En el mes de enero de 1989 sepresenta en la ciudad el Primer Informe Anual sobre la Situación de los Dere-chos Humanos realizado por Provea. El 31 de marzo y el 1 de abril de 1990Provea realizó el taller «Educando para los Derechos Humanos», en el que parti-ciparon 11 docentes de diferentes instituciones educativas. A comienzos de1991 se realizó la presentación del Segundo Informe Anual de Provea, coordina-da por Aprodhe, en el marco de las actividades conmemorativas del segundoaniversario de «El Caracazo» en Barquisimeto. La tradición de presentar el Infor-me de Provea en la ciudad crepuscular se ha mantenido hasta el día de hoy.En 1990, según registra el Informe de Provea correspondiente a ese año,más de 60 asociaciones de vecinos de El Tocuyo, agrupadas en el Frente Vecinal[39]
  42. 42. Impunidad y Poder. Historia de las violaciones a los DDHH en Lara (2000-2011)Pio Tamayo, y contando con el apoyo del alcalde y concejales, tomaronorganizadamente la ciudad para protestar por el incumplimiento del InstitutoNacional de Nutrición (INN) en el envío de leche popular, falta de agua, aumentode las tarifas eléctricas y la caótica situación de los servicios públicos. La ciudadfue militarizada como respuesta a la movilización, y muchas viviendas fueronallanadas. Sin embargo, la comunidad logró establecer acuerdos para la adjudica-ción de cupos de leche. Asimismo, trabajadores de las industrias textileras de laregión Yacambú, Tintertex e Hilcor habían desarrollado jornadas de lucha paradefender sus puestos de trabajo, tras una serie de despidos arbitrarios.En 1991 aparecieron en la ciudad de Barquisimeto una serie de publicacio-nes independientes realizadas por jóvenes de la ciudad, los periódicos alterna-tivos, entre cuyas páginas era frecuente el tema de derechos humanos. Algunosnombres de estos periódicos eran «Caput Juves», «El Caleidoskopio», «ElProvo», «¿Qué hay de nuevo viejo?», los cuales se reunieron como Grupo deEditores Alternativos (GEA), y abrieron un kiosco al lado del Teatro Juárez,además de diversas actividades. Ese año realizaron una jornada de DDHH en lasede de la Universidad Experimental Politécnica (Unexpo), la cual contó con elapoyo del grupo Barquisimeto de Amnistía Internacional.Del 27 al 29 de mayo de 1994 se realizó en las inmediaciones de Cubiro elSegundo Encuentro Nacional de Monitores en Derechos Humanos, un pro-yecto de activistas populares que era desarrollado en la región por Aprodeh.Estos monitores fueron los que asesoraron y acompañaron a un grupo depersonas movilizadas por la detención de sus familiares, a raíz del intento degolpe de Estado del 27.11.92, logrando constituir un Comité para defender losderechos de los detenidos, exigiendo el respeto a su integridad física y sulibertad: El Comité de familiares y amigos de los detenidos el 27 de noviem-bre en Barquisimeto cuyas exigencias eran: La restitución plena e inmediata delas garantías; Libertad para los detenidos en virtud que habían transcurrido eltiempo reglamentario para la presentación de pruebas; La eliminación del me-canismo de canje en el cual se ofrece la libertad de ciudadanos detenidos acambio de la entrega de otros; El cese al hostigamiento y persecución contra elPresbítero Oscar Freitez y, por último, sanciones para los responsables de estoshechos. Como estrategia de protesta creativa, este Comité realizó un pesebreviviente el 22.12.92, con la participación de los hijos e hijas de los detenidos,frente a la Gobernación del estado, bajo la consigna «Navidad sin presos polí-ticos». Debido a la movilización, 26 días después del intento de golpe, el 23.12.92el Tribunal VI dispuso la libertad de los 21 detenidos.[40]
  43. 43. Comité de Víctimas contra la Impunidad del estado LaraDe esta manera, fue conformándose una red de organizaciones de base queconfluyen en la Jornada de DDHH realizada en Barquisimeto en el año 1998,donde a lo largo de toda una semana se promovieron actividades de formacióny sensibilización y se abordaron temáticas como la represión policial y losderechos sociales, destacándose entre ellos el derecho a la salud. Este eventose llamó «Semana de sensibilización por los derechos humanos en Lara» y sujornada inaugural, el 10 de mayo de 1998, reúne alrededor de 400 personas dediferentes organizaciones y comunidades. A lo largo de la semana se realizaron9 foros en distintos sitios de Barquisimeto, en donde participó Laureano Márquezcon una ponencia llamada «El derecho humano a la risa» dictada en el Museode Barquisimeto. La lista de organizaciones asistentes daban cuenta del tejidopopular presente en la región larense: Afaco, Anical, Arcel, Aterel, CírculoFemenino Rutilio Grande, Cátedra Itinerante de Derechos Humanos de laUCLA, Cenforlasin, Círculos Femeninos Populares, Comité de DDHH SantosLuzardo, Congani, Educación para la Libertad, Equipo El Trompillero, Fasor,Fe y Alegría, Fundación Buría, Fundapil, Funparm, Grupo Enfoque, GrupoMujeres por la Vida, Grupo Peces, Juventud Obrera Católica, Moani, Movi-miento Cultural Variquisimeto, Movimiento Unidos por un Canto, Ocilim yvoceros de las comunidades: 23 de Enero, Brisas del Turbio, Colinas de JoséFélix Ribas, El Trompillo, José Félix Ribas, La Carucieña, Loma de León, Pavia,Pueblo Nuevo, San Lorenzo, Tamaca-Potrero y Yacural.En este evento fueron denunciadas y abordadas prácticas gubernamenta-les tendientes a la privatización de la salud, con base al cobro en los hospitalespúblicos. De allí salió la propuesta de la creación de Comités de Salud promo-vidos por el sacerdote jesuita Manolo Moreno, radicado en la Comunidad de LaRuezga. Se instalaron clínicas móviles, una de ellas en la Iglesia Cristo Rey (calle60 con carrera 13B de Barquisimeto), que ofrecían atención médico quirúrgi-ca gratuita a las clases populares.Aprodeh, cuya actividad se extendió hasta finales de los años 90’s,sistematizó la jornada en una publicación. A criterio del sociólogo todas estasexperiencias organizativas de luchas por los DDHH en la región se circunscriben,como ya hemos señalado, a la defensa de derechos políticos y civiles. Sin em-bargo, después de El Caracazo es cuando el tema de la violencia social comien-za a formar parte de la agenda pública nacional, no escapando el estado Lara aesa realidad.Fue en la época de la descentralización cuando las competencias de lapolicía pasaron a manos de los gobernadores, ya no designados por el poder[41]
  44. 44. Impunidad y Poder. Historia de las violaciones a los DDHH en Lara (2000-2011)central si no electos por el pueblo, cuando el gobernador Orlando FernándezMedina (1996-2000), quien había recibido de su predecesor Mariano Navarrouna policía altamente politizada, asume una serie de políticas en materia deseguridad que reflejaban claramente el perfil caudillista y personalista que le hacaracterizado a lo largo de su vida política.«Era común verlo encabezando operativos policiales», rememora Freitez,«no percibí que tuviese política alguna de prevención del delito, por el contra-rio el carácter represivo de ésta quedó evidenciado en la creación de las llama-das Brigadas de Orden en los barrios, las cuales fueron seriamente cuestiona-das, entre otras cosas, porque desde la gobernación se dotó a vecinos decredenciales y chopos».Así, ya en la década de los 90’s, el otrora estado «más seguro de Venezuela»comienza a sufrir los rigores del incremento de la violencia delictual; organiza-ciones como los Comités de Salud que tenían marcada presencia en los barriospopulares vieron crecer, a la par del desempleo, tráfico de drogas y conforma-ción de bandas delictivas, algunas de ellas denunciadas por su vinculación afuncionarios policiales. No obstante a finales de la década (98-99) los índicesdelictivos bajaron, tal vez a consecuencia del clima de esperanzas de cambioque vivió el país a raíz del surgimiento de la figura de Hugo Chávez.Con la llegada del ex gobernador Luis Reyes Reyes en el año 2000 y el excomandante de las Fuerzas Armadas Policiales del estado Lara (FAPL) JesúsArmando Rodríguez Figuera se inició una época sombría de masacres en laregión. En la masacre de Los Pocitos, enero de 2004, quedó evidenciada lavoluntad del ejecutivo regional para propiciar prácticas parapoliciales con laaprobación de los órganos de administración de justicia regionales. Sin embar-go, para llegar a estos niveles ya debían existir una serie de antecedentes queapuntan a la descomposición de todos los mecanismos de control interno de lainstitución policial. En este sentido plantea Freitez algunas interrogantes aunsin respuesta: ¿Cómo se llegó a esto? ¿Cuál fue la estructura que se conformópara que la policía actuara con tal impunidad?Es por ello que a partir del año 2000 el tema de la defensa de los DDHH enla región se enfoca en la violación al derecho a la vida. Con el surgimiento delCovicil las víctimas organizadas encuentran una serie de aliados para proyectarsus luchas, aunque a juicio de Freitez, la participación de los religiosos de base,que ven a diario el baño de sangre en los barrios, puede ser más activa si seretomaran las experiencias de sensibilización que estos grupos desplegaron enla década de los 70 y 80.[42]
  45. 45. Comité de Víctimas contra la Impunidad del estado LaraDestaca este luchador social, el hito que a su juicio marcó la Cadena Huma-na por la Vida y Contra la Impunidad (15.05.09), una convocatoria de partici-pación abierta motorizada por el Covicil, que reflejó el sentir colectivo de unasociedad que siente que la impunidad está a la orden del día.Finalmente, Freitez concluye con una serie de reflexiones y retos que seplantean al movimiento de DDHH en Lara, tales como la consolidación deespacios de encuentro que propicien la coordinación efectiva entre diversossectores, enfatizar en las prácticas formativas y de sistematización que de algu-na manera tiendan a un grado de institucionalización y permanencia del movi-miento en el tiempo.[43]
  46. 46. Impunidad y Poder. Historia de las violaciones a los DDHH en Lara (2000-2011)[44]
  47. 47. Comité de Víctimas contra la Impunidad del estado LaraEstadísticas y hechos de impunidaden Lara bajo la gestión del gobernadorLuis Reyes Reyes (2000-2008)
  48. 48. Impunidad y Poder. Historia de las violaciones a los DDHH en Lara (2000-2011)[46]
  49. 49. Comité de Víctimas contra la Impunidad del estado Lara3.-Estadísticas y hechos de impunidad en Lara bajo lagestión del gobernador Luis Reyes Reyes (2000-2008)En el pasado, Lara fue reconocido, en el ámbito nacional, como uno de losestados más seguros de Venezuela y Barquisimeto como la capital musical delpaís. Esa fama de estado tranquilo fue cayéndose a pedazos. Al municipioIribarren le siguieron Palavecino, Andrés Eloy Blanco, Jiménez, Torres, Morán...y así sucesivamente hasta que la violencia tomó por asalto el último rincón decada pueblito y caserío de los nueve municipios que conforman la entidad.El retorno a la paz ha sido, al menos en los últimos diez años, la más sentidaaspiración de los larenses. Con su elección en el año 2000 el gobernador LuisReyes prometía luchar contra la inseguridad y aunque en los hechos no seevidenciaban resultados, él y su equipo de gobierno lejos de reconocerlo,promocionaban supuestos logros en esa materia.Cualquier larense medianamente informado puede recordar la expresióndel gobernador cada vez que un periodista lo abordaba con el tema de laviolencia, repitiendo que gracias a su gestión Lara volvió a ser «el estado másseguro de Venezuela» 11.De esa manera el mandatario regional intentaba convencer a la colectivi-dad que los hechos violentos suscitados en la región correspondían a casosaislados.11Sin duda Reyes Reyes fue precursor de esa insolente actitud que han exhibido altosfuncionarios gubernamentales cuando se les confronta con las cifras de muertes violentas(Recuérdese la triste actuación del ex Ministro Andrés Izarra, para entonces presidente de TeleSur, cuando en un programa de CNN representantes del Observatorio Venezolano de Violenciapresentaban las cifras de un estudio realizado en 2010; así como el despropósito de la SraGabriela Ramírez, «Defensora» del Pueblo cuando nos sorprendió con su novedosísima tesissobre la «sensación de inseguridad».[47]
  50. 50. Impunidad y Poder. Historia de las violaciones a los DDHH en Lara (2000-2011)Pero como siempre ocurre, los hechos son testarudos. Desde aquel enton-ces han transcurrido 11 años durante los cuales la esperada tranquilidad aca-bó siendo un recuerdo nostálgico que de cuando en cuando aflora entre loslarenses, seriamente agobiados por la violencia. En las cifras del siguiente cua-dro puede apreciarse con crudeza cómo la violencia se apoderó de la entidad.AñoTasade homicidiosPoblación Homicidios199920002001200220032004200520062007200820092010201111,417,926,226,938,237,226,838,437,641,939,740,544,81.551.8791.591.6041.620.9621.650.1501.679.1441.708.1721.736.9831.766.0301.795.0691.824.0871.852.8751.881.5951.909.846173286425445643635467679675725723762853Evolución de los homicidios en el estado LaraFuentes: INE, Centro para la Paz y los Derechos Humanos, UCV,diarios regionales, cálculos propios.Fuentes: Periódicos regionales. Gráfico: Elaboración propia.Homicidios en Lara (1999-2011)[48]
  51. 51. Comité de Víctimas contra la Impunidad del estado LaraComo puede observarse las promesas del gobernador no se cumplieron. Alo largo de la gestión de Reyes Reyes la tasa de homicidios en Lara pasó de un11,4 x100.00/hab en 1999 cuando llega a la gobernación, a 41,9 x 100.00/hab, en el 2008 cuando abandona el cargo, lo que representó un vertiginosoaumento del 367,8 % en el periodo mencionado.3.1.- Antecedentes nacionalesLa actuación de grupos parapoliciales en Venezuela es hoy un hecho públi-co y reconocido por el Estado a través de todos los órganos de la llamadaadministración de justicia y demás poderes públicos. Tanto su potencia crimi-nal como la impunidad de sus actuaciones han sido documentadas y denuncia-das en las últimas dos décadas por las principales organizaciones de DDHH ennuestro país.Los casos de ejecuciones de ciudadanos por parte de funcionarios policialesy militares no surgieron por vez primera en el estado Lara con el mandato delgobernador Reyes Reyes, al igual que los grupos de exterminio y escuadronesde la muerte no son una invención del general Rodríguez Figuera.El fenómeno del surgimiento y la acelerada propagación de estos grupos hadejado, además de una estela de terror y luto esparcida en miles de familias detodos los estados del país, una experiencia organizativa y de solidaridad activaentre las víctimas y sobrevivientes que se han agrupado en Comités de Vícti-mas, hoy presentes en mayor o menor grado varios estados de Venezuela.Gracias a muchos de ellos, devenidos en activistas en DDHH empujados por lafuerza de su infortunio, y al apoyo brindado por las ONGs sus testimonios yluchas - generalmente a costa de su seguridad personal y la de los suyos- se havenido documentando, monitoreando y denunciando la presencia de gruposparapoliciales o de exterminio que operan en diferentes regiones del país. Yesta es historia reciente.Las practicas parapoliciales denunciadas han quedado evidenciadas, parti-cularmente en las acciones de grupos élites de las diversas policías del país quese atribuyen el poder de saltarse la legalidad y ejecutar de facto la pena demuerte; por ello es necesario aclarar que si nos circunscribimos a la prácticaparapolicial como un fenómeno aislado del contexto represivo formal, y tomá-semos como «legales» las actuaciones de los cuerpos policiales desde la llamadaera democrática donde la criminalización, persecución y represión a la disiden-cia fue y sigue siendo una política de Estado; si aceptamos – repetimos y esnecesario aclararlo- sin cuestionar estas prácticas represivas, podemos afir-[49]
  52. 52. Impunidad y Poder. Historia de las violaciones a los DDHH en Lara (2000-2011)mar, por razones de método, que las primeras manifestaciones de gruposparapoliciales en Venezuela -en la llamada era democrática- comienzan avisibilizarse en la década de los años ochenta cuando desde el estado Zuliatodo el país conoció la existencia de «Los Pozos de la Muerte»12Es por ello que, en su primer informe de 1989, Provea analizaba las violacio-nes al Derecho a la Vida ocurridas entre 1988 - 89 y advierte lo que ha sido unaconstante del Estado venezolano:«En Venezuela el número de casos de personas privadas del dere-cho a la vida por la acción de las fuerzas de seguridad del Estado, encircunstancias que Indican que la muerte fue causada en forma arbi-traria o intencional, es elevado. Diariamente los medios de comuni-cación informan de presuntos delincuentes dados de baja en supues-12«Trascurrían los inconclusos años ochenta y Eduardo Villalobos era Comisario Jefe delos Patrulleros de la Policía del Zulia, y personalmente dirigía la tenebrosa Central deComunicaciones (Centracom).Su jefe, era el Coronel Fischer Godoy, a partir de allí el país entero supo de «Los Pozos dela Muerte». Asesinaban a cantidad de jóvenes y los lanzaban en unos grandes huecos que sehabían originado por el saque de petróleo. Muchos de estos fueron arrojados aun vivos ydesde arriba eran rematados a balazos.Fue el seis de abril de mil novecientos ochenta y seis, cuando el comunicador social,Rafael Finol Meléndez, conocido como «El Periodista de la Verdad» reproduce una grabaciónentre Villalobos y Fischer:Comisario Villalobos: Atención, atención Centracom, habla el Comisario Villalobos, númerodos. Cambio.Coronel Fischer Godoy: Adelante, adelante, aquí número uno: Fischer Godoy. Cambio.Comisario Villalobos: Ok. Tenemos a López Silva. Coronel Fischer Godoy: Dale play,quiébralo.Comisario Villalobos: Entendido. Semanas después, Venezuela se enteraba de la cobardemuerte por manos de la Policía del Zulia del joven Jorge Rogelio López Silva. Cobardementelanzaron aun vivo a un Pozo de la Muerte a Jorge Rogelio y desde arriba le dispararonincansablemente hasta asesinarlo.Cuando sacaron el cuerpo y lo exhumaron los patólogos encontraron múltiples tiros yfuertes signos de tortura en su humanidad. ¡Sorpresa! El entonces Comisario Eduardo Villalobosacaba de ser designado por la Alcaldesa de Maracaibo, Evelyn de Rosales, como nuevo Directorde Polimaracaibo. Se trata del mismo funcionario que en 1986, era el segundo de a bordocomo Jefe de los tristemente célebres patrulleros de la tenebrosa Centracom, desde donde secoordinaban cientos de crímenes contra vidas inocentes, como fue el caso del joven JorgeRogelio López Silva, entre otros más que corrieron infame destino.(Fuente: «Alcaldesa deMaracaibo rodeada de asesinos» Por: Miguel A. Jaimes N. http://ensartaos.com.ve/index.php?q=node/5174[50]
  53. 53. Comité de Víctimas contra la Impunidad del estado Laratos enfrentamientos.13En el mismo informe, Provea advierte de lacontinuidad de esta política del Estado Venezolano oficializada des-de la época de Betancourt, cuando citando fuentes periodísticas seña-la: «Esta realidad pareciera acoger como norma las declaracionesdadas por un gobernador de un estado y reseñadas por el diario ElNacional el 4 de mayo de 1988, en las que afirmaba:». He dado órde-nes para que se dispare primero y se averigüe después. Durante lossucesos del 27-28 de febrero, un soldado confirmó que, el dispararprimero y preguntar después fue, de facto, la política utilizada dentrode las fuerzas de seguridad al declarar ante la prensa «Estamos dis-puestos a matar a quien sea. Esa es la orden que nos dieron».Esta imputación al Estado venezolano y su gobierno de turno, será unaconstante repetida a lo largo de los veinte informes que PROVEA ha elaboradodesde 1989.14De hecho, los grupos parapoliciales han ido conformándose uno tras otroen diversos estados del país como Anzoátegui, Bolívar, Barinas, Aragua,Carabobo Yaracuy, Falcón y Portuguesa. Una importante investigación de Cofavic(2005) que lleva por título «Los Grupos Parapoliciales en Venezuela» afirma:«(...) en al menos ocho estados de Venezuela se constató la existencia de«escuadrones de la muerte» que habrían cobrado la vida de unas 400 personasen dos años».Estas cifras recogidas en la investigación de COFAVIC fueron posterior-mente ratificadas por la Defensoría del Pueblo en su Informe Anual 2001«(...) se presume la violación del derecho a la vida bajo el patrón deejecución de unas 392 personas…lo que permite inferir la existencia deprácticas policiales ilegales, que traen como consecuencia la instauración dehecho de la pena de muerte»15.En relación a estos sucesos, uno de los estados del país que llamó conmayor fuerza la atención de la opinión pública fue el estado Portuguesa, dondese contabilizaron centenares de víctimas de la actuación del Grupo Exterminioy el asesinato de al menos 16 testigos, llegándose incluso a hablar de reedicionesde la organización criminal con los nombres de «Grupo Exterminio I» , «Grupo13Fuente: Informe Provea 1988-89. (subrayados nuestros)14http://www.derechos.org.ve/proveaweb/informes-anuales)15Fuente: Cap 7, sección 7.1 del Anuario 2001, citado por Cofavic enLos Grupos Parapolicialesen Venezuela. (Pp 22)[51]

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