Capítulo 16


CONSTRUCCIÓN DEL FRENTE CAMILO TORRES RESTREPO


      A raíz del duro golpe de Patio de Cemento, los altos ...
Capítulo 15
      EL COMBATE DE PATIO DE CEMENTO22


      Hacía tres meses que Camilo había llegado, pero no había
combat...
decidimos emboscarnos cerca de esa finca para atacar a una de esas
patrullas.
      A mí me mandaron con otro muchacho a b...
Cositas así. Y hablaba con cada uno, hacía chistes, aguantando
aquella tensión tan maluca.
     Nosotros sabíamos que la t...
El arma en porte, ¡Cuando nos dimos cuenta de lo que venía, tuvimos
que actuar con más prudencia, más prudencia es menor v...
muy rápido y había colocado dos fusiles ametralladoras F-A, de esos
que se instalan en un bípode y barren el lugar a tiros...
Fabio y Manuel Vásquez Castaño no pudieron rescatar el
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El frente José Antonio Galán contaba para esa fecha con 33
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  1. 1. Capítulo 16 CONSTRUCCIÓN DEL FRENTE CAMILO TORRES RESTREPO A raíz del duro golpe de Patio de Cemento, los altos mandos militares del país lanzaron copiosos comunicados sobre valles, montañas, costas y ciudades, donde anunciaban el fracaso total de la lucha guerrillera, su inutilidad y el fin del ELN. Proclamaron a todo pulmón que el ELN había sido exterminado, y que Fabio Vásquez Castaño andaba con un pequeño grupo de “bandoleros”, buscando huir del país. Todo el alto mando militar fue condecorado y ascendido. Los sectores más conservadores y reaccionarios lo señalaron como nuevos héroes, llenos de valor por la patria y defensores a ultranza de los sacrosantos principios democráticos. El presidente Guillermo León Valencia los invitó al Palacio de San Carlos a comer empanaditas caucanas y a leerles unos cuantos poemas de su propia cosecha. Se le olvidaba un pequeño detalle: el poeta era su papá y él tan sólo era tan mal trovador como pésimo presidente. Pero los hechos históricos no son nunca rayos en un cielo azul. Más allá del triunfalismo del alto mando y sus gruesas medallas al valor cargadas sobre sus charreteras, el grupo guerrillero se planteó la urgencia de evaluar sus derrotas y errores encontrando las causas de ello para replantear su desarrollo. En efecto, los dolorosos acontecimientos obligaron al estado mayor del ELN a penetrar en el laberinto de la realidad de sus contradicciones, a analizar su crecimiento, sus virtudes y falencias. Se reformularon líneas de ajuste
  2. 2. Capítulo 15 EL COMBATE DE PATIO DE CEMENTO22 Hacía tres meses que Camilo había llegado, pero no había combatido. Sí estuvo metiéndole al entrenamiento. Caminaba, se arrastraba, fue al polígono a aprender a disparar, se metía en las quebradas crecidas para ver cómo cruzarlas. Decía siempre que quería ser un buen combatiente para pedirle después a la Organización que lo mandaran a pelear a los Llanos Orientales. Porque cuando él estuvo representando allí a la Iglesia, en toda una vaina oficial de la reforma agraria, que fue cuando se tuvo que enfrentar con Álvaro Gómez Hurtado, hizo un proyecto campesino en Yopal y quería mucho a aquella gente de los Llanos. Soñaba con ir allá de guerrillero. Bueno, ya en febrero decidimos hacer una emboscada en la zona en que teníamos nuestra base, por San Vicente de Chucurrí. Todavía no habíamos hecho ningún combate por esa zona. Para mí iba a ser mi primera emboscada. Para Camilo su primer combate. Queríamos hacerla allí porque el Ejército sabía que andábamos por esos lugares. Hubo delaciones. Y con la emboscada queríamos decirles que sí, que estábamos, pero que los enfrentábamos. La base militar estaba en una finca que se llamaba El Centenario. Hasta esa finca llegaban la carretera de Barrancabermeja y la de San Vicente. Y de El Centenario salían caminos reales para entrarse en la zona de la colonización, dónde estábamos nosotros. Cada día salían de la base patrullas buscándonos. Entonces
  3. 3. decidimos emboscarnos cerca de esa finca para atacar a una de esas patrullas. A mí me mandaron con otro muchacho a buscar un buen sitio para emboscarnos. Recorrimos el camino, lo fuimos mirando, pero no dimos con un sitio exacto, sólo informamos. Después se decidió hacer la emboscada cerca de la base. Recuerdo que los más experimentados decían: - Esos soldados vienen de dar vueltas y de regreso es como el que llega a la casa cansado. Entonces bajan la guardia y... ¡Ahí es el tiro! Buscamos un campamentico, unas casas amigas para salir de ellas a la emboscada. Éramos un poquito más de 30. En estas áreas de la selva, la plaga, la tropa camina desde las seis de la tarde hasta las cinco de la tarde. Entonces uno se embosca desde las cinco y media de la mañana y si no pasa a las seis de la tarde levanta la emboscada hasta el día siguiente. Nos emboscamos como el 8 de febrero, no recuerdo exactamente... Primer día, nada. Segundo día, nada. Tercer día, nada. Y uno quieto todo el día porque ahí usted no se puede mover, no se puede dormir. La comida es racionada, el cansancio, ¡esa tensión! Cuarto día, nada. Quinto día... Camilo mantenía el ánimo. Por la noche hacíamos reunioncitas para animarnos, para motivarnos. Allí estaban Fabio, y Manuel Vásquez Castaño, Víctor Medina Morón, lo más alto de nuestra dirigencia. Camilo también nos hablaba: - La victoria no es fácil, la victoria es más valiosa cuando costó mucho...
  4. 4. Cositas así. Y hablaba con cada uno, hacía chistes, aguantando aquella tensión tan maluca. Nosotros sabíamos que la tropa tendría que pasar por ahí, pero como no pasaba, algunos empezaban a desanimarse. ¿Habríamos tenido mala información? Por nuestra falta de experiencia, nos sentíamos muy seguros: esperábamos a un grupo de 40, pero le haríamos la emboscada sólo a la punta de la vanguardia y calculábamos que serían 5 ó 6. Estábamos en la ribera de un río hondo y feo, y lo mirábamos –al río- y decíamos: -Apenas suenen los tiros y les gritemos ¡ríndanse!, éstos pegan la estampida y se van al agua y ahí los cogemos y les quitamos el arma y nos vamos... Teníamos soñada la emboscada, pero no fue así. Hubo una coincidencia fea en contra nuestra. Antes de salir la tropa pasó un campesino por allí y el soldado que estaba de centinela lo dejó pasar. Cuando el comandante de la patrulla se dio cuenta se emputó; él estaba seguro de que aquel campesino era hombre nuestro y que nos iba a avisar. Y le pegó tremenda vaciada al centinela y reunió a los soldados. -Están claros estos cabrones por aquí, ahí pasó un informante de ellos... ¡Así que, los ojos bien abiertos, que el que pestañea pierde! Aquel campesino nada sabía de nosotros, pero la verdad es que su paso lo torció todo: los soldados elevaron las medidas de seguridad, no iban nada descuidados, los mejores hombres iban adelante; iban de dos en dos cada tres metros... hasta 85 hombres ¡Nosotros esperábamos atacar sólo 6 en el área de la emboscada, y había 12! Pensábamos que irían con el arma terciada. ¿Cuál terciada?
  5. 5. El arma en porte, ¡Cuando nos dimos cuenta de lo que venía, tuvimos que actuar con más prudencia, más prudencia es menor visibilidad! Quien tenía que abrir fuego era Fabio. Él tenía una metralleta. A su lado estaba Camilo con un revólver. Se consideraba que la tarea de Fabio era muy riesgosa y la de Camilo no, porque él sólo se lanzaría al camino cuando ya todo estuviera bajo control, para recuperar un arma. La ilusión de Camilo era recuperar un fusil en combate. Bueno, esa era la gran ilusión del guerrillero de entonces, era una especie de grado de combatiente. Entró la tropa en la emboscada. Fabio abre fuego, se forma el tiroteo y cuando parece todo controlado, da la orden de recuperar. Nadie había visto que un soldado que había quedado herido, estaba a un lado del camino y tenía total visibilidad sobre nosotros. Cuando Camilo bajó a recuperar el fusil de uno de los soldados muertos, el tipo le disparó. Una sola bala. Camilito, un pelao, un muchacho amiguito mío, bajó a ayudarlo. Y el mismo tipo le dispara a Camilito y lo mata. Luego baja Ramiro (Aureliano Plata Espinosa) para ver lo que estaba pasando y también lo balea el tipo y lo mata. Después todavía hiere a otro que viene por el camino. Ese hombre, todo el mal que nos hizo y nadie alcanzó a mirarlo... Mientras eso ocurría, yo estaría como a unos 30 metros de donde estaba Camilo, pero estaba en otra dinámica, no me di cuenta de nada. Por la parte en que yo estaba, bajamos, recuperamos un fusil y le quitamos a un soldado muerto la gorra, las cartucheras y las botas. En esas, al que iba conmigo lo hirieron... Serían 10, 15 minutos de tiroteo cuando oímos a los de atrás que daban la orden de la retirada. Los de contención ya venían reculando, porque el Ejército avanzaba
  6. 6. muy rápido y había colocado dos fusiles ametralladoras F-A, de esos que se instalan en un bípode y barren el lugar a tiros... Yo salgo entonces hacia otro lugar con otros cuatro compañeros, entre ellos nuestro único médico, Hermías Ruiz, y con un herido. Más adelante nos encontramos a Domingo Leal, lo habían matado de un balazo en la cabeza. Nosotros íbamos pensando que había salido bien: sólo un muerto, el herido que nosotros llevábamos y nada más. Y hasta contentos, porque habíamos recuperado un fusil. Al día siguiente llegamos a una casita campesina. Y cuando pusimos el radio, escuchamos al coronel Valencia Tovar que estaba dando la noticia. Camilo había muerto. Y lo gritaba como su gran triunfo. Hermías Ruiz se puso a llorar como un niño, desconsoladamente, triste, triste... Hermías Ruiz era un dirigente estudiantil, miembro del Frente Unido de Camilo. Y cuando Camilo dijo que los hombres del Frente Unido debían estar en primera fila, él había sido uno de esos. Un discípulo de Camilo. -Compañero, no llore así... Yo no alcanzaba a comprender la dimensión de aquel golpe, pero el llanto de aquel hombre me decía que era muy grande. Hermías quería hacernos comprender: -Este es un golpe a la cabeza, Camilo era la única figura; Colombia pierde su mejor hombre... Para entonces, yo no sabía cuanta esperanza había en el Frente Unido, yo no sabía cuánto significaba Camilo. Hay cosas muy importantes y uno no las sabe todas. Cuando pasaron los años, entendí tan bien como Hermías, lo que perdió Colombia aquel día.
  7. 7. Fabio y Manuel Vásquez Castaño no pudieron rescatar el cadáver. Cuando se dieron cuenta de lo que había pasado, la situación era muy difícil en el camino del tiroteo y tuvieron que dejar el cuerpo allí. Dónde está ese cadáver es un misterio, es un secreto de Estado. Pero ellos lo tienen, como un trofeo. Lo mismo que hicieron con Sandino y con el Che lo hicieron con Camilo. Nos robaron su cuerpo, porque saben que con eso nos lastiman. Hicieron gran alboroto esos días, diciendo que el ELN había desaparecido con la muerte de Camilo. Y nosotros escribimos en nuestro periodiquito Insurrección que seguiríamos fieles a lo que él nos había enseñado: La revolución no es una línea recta, sino, por el contrario, un tortuoso camino lleno de zigzags, de recodos traicioneros, de obstáculos sin fin que hay que sortear día tras día... La muerte de los dirigentes que con su ejemplo van indicando a las masas, al pueblo, el camino a seguir, es sin lugar a dudas, y torpe sería negarlo, un traspié en la lucha y muchas veces constituye un viejo traspié... Quienes piensan que la lucha armada ha terminado sin gloria, quienes piensan que el Ejército de Liberación Nacional ha sido liquidado, sufrirán con el tiempo un tremendo desengaño... Los hechos demostrarán que la muerte de los dirigentes como Camilo no acababa la fe en la liberación del pueblo, sino que la alimenta, la llena de más esperanza.
  8. 8. El frente José Antonio Galán contaba para esa fecha con 33 compañeros, quienes participaron en la acción, además de tres campesinos de la región que se les habían sumado. Nuestras bajas fueron: Camilo Torres Restrepo (Argemiro), Aureliano Plata Espinoza (Ramiro), Carlos Virciescas (Camilo), Alfonso Millán García (Abel), Domingo Leal Leal (Delio), Manuel Bernardo Osorio (Joaquín). Conocida la caída en combate de Camilo, se generó un clima de estupor, rabia y tristeza en todos aquellos sectores que lo habían acompañado en su vida revolucionaria, académica o sacerdotal. Mientras tanto, el Estado, el gobierno, sus partidos políticos y los altos mandos militares recibían la noticia pletóricos de triunfalismos. Por su parte, el pueblo reclamaba un lugar y su cadáver para rendirle honores acordes con su alta investidura de patriota, revolucionario y líder popular; el Ejército, al mando del entonces Coronel Álvaro Valencia Tovar, recogió sus huesos para lanzarlos al infinito de las entrañas de las selvas santandereanas con el propósito de que su memoria y su ejemplo fueran sepultados por siempre de la faz de la tierra y que no quedara ni la más recóndita esperanza de resurrección. Vano intento, Camilo, como en los mejores pasajes bíblicos, sin morir ya había resucitado de entre los muertos para eternizar por siempre su acción y su obra. “Camilo, como Prometeo, ha robado el poder del fuego a los dioses y lo ha entregado al pueblo. Los dioses irritados ordenan que lo aten a las rocas para que se rindan a su poder. Pero no se rinde. De su garganta
  9. 9. seccionada brotan imprecaciones contra tales dioses, implacables reproche a su orgullo, a su egoísmo, a su brutalidad. Puede resistir y resiste porque conoce el secreto que envuelve la destrucción del Olimpo. Ya está en proceso de desarrollo un poder superior al dinero, a las armas, a la prensa, al imperialismo; la conciencia de los explotados, la solidaridad militante de los oprimidos, la unidad orgánica de millones de desposeídos”.23 Hoy, varios años después, reafirmamos que su muerte no fue en vano, que entró a vivir eternamente en la memoria colectiva de un pueblo que no olvida y que permanece siempre presenta en la brega revolucionaria de cada instante. La gigantesca figura del Comandante en Jefe, máximo grado póstumo conferido a Camilo Torres Restrepo en la Asamblea Nacional del ELN de febrero – marzo de 1986, sigue y seguirá iluminando el camino de la lucha de un pueblo que está dispuesto a sacudirse para “que la próxima generación de colombianos no sea de esclavos”. De Camilo podemos decir lo que José Martí, el patriota cubano, dijo de Simón Bolívar: “todo lo que él no alcanzó, está por hacer”.

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