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1. "Reproduciendo / Recreando Perú". Texto de catálogo.

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Exposición en la que se alternan fotografías y construcciones fotográficas creadas a partir de ellas. Se trata de una reproducción y de una recreación de aspectos de Perú. Texto del catálogo de presentación de la muestra "Reproduciendo / Recreando Perú".
Ver: http://www.luisjferreira.es/

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1. "Reproduciendo / Recreando Perú". Texto de catálogo.

  1. 1. 1 “REPRODUCIENDO / RECREANDO PERÚ” “Reproduciendo / Recreando Perú” es un proyecto de exposición de trabajos fotográficos nacido de un viaje a Perú, de igual modo que el proyecto expositivo anterior “Reproduciendo / Recreando Myanmar” se había gestado en un recorrido por Myanmar. Como el precedente, éste ofrece parejas de obras, de forma que en cada una presento una fotografía tomada de la realidad y una construcción fotográfica, aunque con la particularidad de que en cada par dicha construcción se efectúa con una sola fotografía, con su pareja, a diferencia del proyecto previo en el que cada construcción fotográfica se ejecutaba con una captura tomada como base y con otras tomas. Evidentemente, esta forma de proceder, a pesar de ser más simple, entraña un aumento de dificultad, puesto que resulta más fácil crear y expresar manejando varios materiales que hacerlo con uno sólo, a semejanza de lo que ocurre, por ejemplo, con el lenguaje verbal (con la palabra “creo” limitadamente se puede componer por adición y reorganización de letras “corre”, “coreo” o “cobre”, por omisión “ceo”, “reo” o “re”, por cambio de posición “cero” u “ocre”, palabras de distinta grafía y semántica; pero si la composición la efectuamos con la palabra elegida “creo” y con otras -las que queramos- las posibilidades de construir lenguaje son ilimitadas). No obstante, tengo que admitir que si bien he optado por este desafío que me ha resultado muy atrayente, me quedo con la curiosidad insatisfecha de no haber podido conocer otros posibles resultados con la intervención de más fotografías. Pero, después de todo, esta es una característica inherente al trabajo plástico (o a la vida misma) como proceso permanente de toma de decisiones, mientras la obra no está concluida, en el que con cada elección se va perfilando lo que se va deseando y, en consecuencia, desechando otras posibilidades que quedan en el limbo de la no materialización, de manera que la obra es el resultado de un conjunto de decisiones y, consecuentemente, de opciones desechadas. La presente muestra, como la anterior mencionada, se compone de cuarenta trabajos de dos tipos muy diferentes, relacionados entre sí de dos en dos; de modo que veinte son fotografías variadas, algunas con algún leve retoque, que reproducen diferentes realidades peruanas (personas -mujeres, hombres y niños-, animales, edificaciones, paisajes y objetos -algunos arqueológicos-), y las otras veinte son trabajos que las recrean digitalmente y que participan del mismo planteamiento de heterogeneidad. La exposición está organizada, pues, como arriba indicaba, por parejas de obras conformadas por una reproducción de alguna existencia de ese fascinante país americano y por una imaginativa y libre recreación de ella, en un ejercicio plástico y narrativo en el que voy alternativamente reproduciendo y recreando ese lugar, sus gentes y elementos de su cultura, de ahí que haya denominado la exposición “Reproduciendo / Recreando Perú”. Perfectamente se podría establecer un símil entre la recreación libre que puede hacer un músico de una pieza folclórica andina, por ejemplo, con instrumental y efectos sonoros modernos, logrando un resultado notoriamente diferente aunque se reconozca el tema de referencia, a lo que estamos bastante acostumbrados, y cada una de las recreaciones aquí presentadas, que indudablemente llamarán más la atención por no ser una práctica tan recurrente. En el texto de la muestra referida, casi homónima, comentaba que aunque los términos reproduciendo y recreando tuvieran una cierta identidad semántica, dado que ambos vienen a expresar producir de nuevo algo, recreando posee otras acepciones
  2. 2. 2 más precisas de las que me servía entonces y ahora retomo. Si reproducir lo adopto por su sentido de volver a producir una cosa, de copiarla o imitarla, recrear lo empleo por su significación de crear otra cosa a partir de esa ya existente transformándola elocuentemente, y obteniendo por añadidura deleite, alegría o entretenimiento, puesto que etimológicamente recrear significa también causar placer o diversión, como suelen experimentar los escolares en su deseado recreo. Así, pues, reproduciendo Perú lo que hago es sencillamente verter detalles de ese país que he fotografiado con mi cámara, como si estuviera copiándolos, imitándolos o haciendo que existan de nuevo en la imagen capturada, y recreando Perú estoy creando imaginativas versiones mediante particularidades inexistentes en la realidad peruana registrada, partiendo de lo sí existente fotografiado, haciéndolo con agrado y satisfacción, y procurando transmitir estos estados mediante la seducción. Evidentemente, esta propuesta abre un gran distanciamiento entre la imagen que reproduce la realidad del mundo exterior y la que lo recrea fantásticamente. Sabido es que la técnica fotográfica permite registrar una realidad circundante empírica visible con cierta objetividad, a la que naturalmente remite; sin embargo, dicho recurso no captura con absoluta objetividad los elementos exteriores que están delante del objetivo o de la pantalla de la cámara que se emplea, afirmación que confirma el hecho de que distintos instrumentos fotográficos (diferentes modelos de cámaras de la misma marca, más aún de marcas distintas, distintos móviles, etc.) no la registran con el mismo resultado. Pero también sucede que cuando una realidad concreta es fotografiada por distintos individuos en el mismo momento haciendo uso del mismo instrumento, los productos logrados no son exactamente iguales; circunstancia que no sorprende, puesto que aunque la realidad sea objetiva es a la vez subjetiva para cada cual al abordarla singularmente. Por consiguiente, la fotografía es evidenciación, reproducción y testimonio de la existencia externa por apropiación de un instante fugaz, y, al tiempo, es igualmente un modo personal de sugerir e interpretar, de intervenir, de dilatar el momento fugitivo congelándolo, que refiere al universo subjetivo de quien la toma, y de quien participa de ella con su exposición. Esta característica que aporta la fotografía de reproducción de objetividad subjetivizada queda patente en las veinte capturas aquí presentadas (las primeras de cada pareja), mientras que las otras veinte (las segundas de cada par) son un ejercicio de intensa subjetivización, explosiones de libertad expresiva totalmente personal que se atienen, eso sí, a las anteriores puesto que de ellas brotan. Si realmente al fotografiar no reflejo propiamente una neutralidad aséptica sino una voluntad poética tintada de vivencias personales, al crear con los materiales obtenidos se incrementa desmedidamente la intervención personal interior, y la aparente objetividad inicial, entonces, se torna en palpable subjetividad, aunque sin alcanzar el grado absoluto que supone la desconexión con el mundo sensible y que aportaría la abstracción plástica. Por su carácter estrictamente fotográfico, las veinte instantáneas que en esta muestra ofrezco, así como las ciento diez que presento en mi blog registradas también en Perú, pueden considerarse en sí mismas obras con el relativo arte que puedan entrañar; son perfectamente autónomas como productos plásticos y, desde luego, no precisan de ningún tipo de recreación o artificio. Sin embargo, a la vista está que he preferido alternar presencias fotográficas “al natural”, sin apenas intervención manipulativa, de reproducción, con otras de recreación construidas sin constricciones, con el claro propósito de enriquecer el plan expositivo y de aportar ejemplificaciones de carácter didáctico. El hecho de confrontar en la muestra trabajos de un tipo y de otro, de cotejar tareas de reproducción y de recreación de diversos modos y, además,
  3. 3. 3 de generar cada construcción fotográfica por primera vez con una sola fotografía, me puede permitir evidenciar con sencillez lo que se puede hacer y cómo variar eso que es posible realizar; el cómo efectuarlo lo desentraño paralelamente en diversos tutoriales publicados en mis webs sobre las obras: “Policías seriadas” (págs. 12 y 52), “Islas flotantes” (págs. 14 y 53), “Geofauna” (págs. 16 y 54), “Espejismo” (págs. 20 y 56) y “Realidad distorsionada” (págs. 32 y 62). Con esta exposición, como con todas, me planteo brindar unas visiones distintas de las cosas, operando sobre ellas transformativamente y generando nuevos significados, con el afán de subvertir mediante la subversión, como comento acerca de la obra que cierra la muestra, la titulada “Paisaje subvertido” (págs. 50 y 71); es decir, al ver las cosas de otra manera procuro dar constructivamente la vuelta a lo existente (a lo capturado por mi cámara en este caso), adoptando una perspectiva diferente a la habitual, a la común, a la normalizada, que me impulsa a ejecutar cambios y manifestarlos, tanto en el plano plástico como en el discursivo. Quizá convenga tener en cuenta que si las artes se caracterizan por algo significativo es precisamente por subvertir, por mostrar las diferentes realidades de otro modo distinto del ordinario, práctica que alberga ineludiblemente el germen de su evolución o revolución, según sea el grado de cambio alcanzado. Hay lugares que cuentan con inmensas posibilidades experienciales y que atrapan profundamente los sentidos, las emociones, la imaginación, la mente… todo el ser, dejándolo gratamente conmocionado y colmado. Uno de esos lugares es, precisamen- te, Perú. En Myanmar me había sobrecogido también, pero no tanto; me envolvió fundamentalmente su exoticidad, aunque encontré menor variedad y riqueza experiencial, sin que ciertamente desmereciera. El país andino me ha resultado fascinante por su tremenda diversidad en los ámbitos paisajístico (selvático, montaño- so, desértico-costero), cultural (arqueología de distintas culturas prehispánicas, gastro- nomía, folclore, vestimenta, enseres, etc.), humano (razas indígenas, mestizas y europeas, fundamentalmente) y biológico (con una botánica excepcional por su amplitud de especies y abundancia, y una fauna interesantísima si bien de riqueza menos visible). Preferí partir al viaje con un desconocimiento casi total de lo que me iba a encontrar en él, aunque estuviera suficientemente planificado, para dejarme sorprender por inesperados descubrimientos de la más variada índole. Cada experiencia vivida y cada día me parecían insuperables, pero lo que sobrevenía a continuación solía superarlo o, al menos, igualarlo. Al regreso, una vez sorprendido y embaucado por lo vivido, al efectuar estos trabajos y reflexionar sobre ellos (los comentarios de las fichas técnicas de las obras dan cuenta de variadas reflexiones - págs. 51 a 71-), ha sido cuando he ido sedimentando los hallazgos y ampliando el conocimiento. No puedo soslayar que también me ha impactado la perceptible dinámica de dominación de unos seres humanos para con otros, más visible desde luego en los países considerados en vías de desarrollo que en los tomados por desarrollados. Así, por ejemplo, el diseño de ciudad en cuadrícula, partiendo de una plaza principal (denominada significativamente “Plaza de armas”, donde residía -o en sus inmediacio- nes- el poder militar, religioso, económico y administrativo) y dividiendo el espacio circundante mediante una retícula de calles, que siguieron en sus formas más elementales los griegos en sus asentamientos por el Mediterráneo, los romanos en los campamentos militares instalados en los territorios conquistados y los españoles en las guerras de Reconquista, se observa claramente en los cascos históricos de Cusco, Lima, Cajamarca, Arequipa o Trujillo; modelo que los conquistadores y colonizadores
  4. 4. 4 hispanos impusieron conscientes de que urbanizar era dominar (de que suponía garantizar el proceso de dominio, transculturación y explotación), y cuyas manifesta- ciones monumentales delatan lo inseparablemente unidos que discurren el arte y la historia. Evidencias de esas relaciones de sometimiento son asimismo la casi testimonial pervivencia de las lenguas precoloniales que quedan (así como de otras manifestaciones culturales indígenas), la instrumentalización de la lengua castellana desde el poder, el abandono rural, la miseria urbana y la pobreza estructural, la doblegación de la mujer, la mendicidad infantil latente o encubierta, los notorios déficits en la recuperación del pasado precolombino, etc. Con todas sus luces y sombras, con sus agrados y desagrados, indudablemente Perú ofrece una inconmensurable diversidad, considerando no obstante que la que tiene connotaciones negativas resulta lógicamente indeseable y se desea superable. Presenta múltiples estímulos de variadísima naturaleza que pueden ser objeto de apasionante vivencia y fotografiado. Cabalmente a ello me he entregado en mi recorrido por sus tierras; podría asegurar que he vivido intensamente fotografiando vivencias múltiples, tanto como que, inversamente, he fotografiado experiencias dispares viviendo entusiasmadamen-te. Y es que en este nivel de vivenciación sensible y de interés fotográfico, la cámara registradora de instantes se convierte en una especie de apéndice del fotógrafo y de asidero vital, aún sin motivación profesional; te permite mirar el mundo visible de un modo distinto a como se hace directamente y te impulsa a sentir la realidad de una manera más plena, de modo que más que hacer fotos las vives, y más que ser mero testigo o espectador de lo que acontece ante el objetivo o la pantalla eres un experimentador entusiasta que te impregnas de lo que estás viviendo y haciendo. Por lo tanto, mi experiencia en este país andino ha estado mediatizada ineludiblemente por el uso de mi modesta Canon, disparada en infinidad de ocasiones, aunque de momento la rentabilidad plástica haya sido escasa, pues, como ya he comentado, a diferencia de la exposición sobre Myanmar y de las otras en las que he presentado construcciones fotográficas, he utilizado solamente una fotografía en cada construc-ción; sin embargo, este uso restringido de instantáneas en el proyecto que he desarrollado no me ha impedido, ni siquiera limitado, desvelar algunas de mis vivencias en ese territorio americano y confrontar las tareas de reproducción y recreación como me he propuesto. Ya he venido comentando que la génesis de cada construcción fotográfica es siempre una instantánea de un asunto peruano, pero conviene aclarar que eso es así desde el punto de vista material dado que ella constituye la única materia prima, no necesariamente lo es desde el ideativo o especulativo. En ocasiones, abordo los trabajos partiendo de una fotografía concreta, de observarla y pensarla, posteriormente voy concibiendo ideas compositivas y narrativas y las voy ejecutando (de algún modo realizo lo que la foto “me pide”, ella marca la pauta); este ha sido el caso de: “Policías seriadas” (págs. 12 y 52), “Geofauna” (págs. 16 y 54), “Transportador de maletas” (págs. 24 y 58), “Muro franqueable” (págs. 26 y 59), “Muros humanos” (págs. 28 y 60), “Difícil escapar” (págs. 30 y 61), “Real vs. surreal” (págs. 42 y 67), “Arqueología pendiente” (págs. 44 y 68), “Fachada caprichosa” (págs. 46 y 69), “Niña expectante” (págs. 48 y 70) y de “Paisaje subvertido” (págs. 50 y 71). Pero en otras coyunturas, antagónicamente, tengo como punto de partida una idea constructiva o/y semántica previa, y luego busco entre mi nutrido archivo fotográfico la foto que mejor se presta para desarrollarla (en este caso ejecuto una idea con la captura que me resulta más adecuada, siendo la idea preconcebida la que señala el planteamiento); es lo que ha sucedido en: “Islas flotantes” (págs. 14 y 53), “Cruz andina” (págs. 18 y 55),
  5. 5. 5 “Espejismo” (págs. 20 y 56), “Variaciones tonales regladas” (págs. 22 y 57), “Realidad distorsionada” (págs. 32 y 62), “Guacamayo domesticado” (págs. 34 y 63), “Llama exótica” (págs. 36 y 64), “Metamorfosis de una escultura chavín” (págs. 38 y 65) y en “Cajamarquina futurista” (págs. 40 y 66). Como tengo la tendencia a concebir ideas a priori (aunque también a pensar en posibilidades de materiales -fotos- concretos), comencé estos trabajos con un listado de una veintena de ideas (hubiera tenido, pues, suficientes como para cerrarlos con él) que, no obstante, posteriormente fue acrecen- tándose; sin embargo, se han quedado muchas ideas del listado por desarrollar sencillamente porque, a menudo, el poder con que cuentan algunas fotografías es suficientemente sugerente como para saber qué se puede hacer con ellas y qué es posible expresar. De cualquier manera las ideas, constituyan el punto de inicio del proceso creativo o sean la consecuencia del contacto con el material -con la fotografía-, al irse materializando se van definiendo y abriéndose a otras que las completan o las modifican parcialmente, hasta que la obra queda concluida, con un desarrollo particular para cada una; lo que contribuye a garantizar la diversidad de procesos y de resultados, consiguiendo que cada construcción sea peculiar y diferente a todas las demás. Así, por ejemplo, “Metamorfosis de una escultura chavín”, que la principié con la vaga idea de recrear una abstracción de una imagen concreta a seleccionar (de contenido realista como había hecho con “Guacamayo domesticado” procedente de “Guacamayo” -pág. 33-), y con “Llama exótica” obtenida de “Llama atenta” -pág. 35-), o de contenido figurativo esquemático, opción que finalmente elegí con su germen en “Cabeza de cóndor chavín”-pág. 37-), acabó presentando un complejo desarrollo que finalizó efectivamente en la confección de una abstracción, pero añadí una figuración y convertí ambas piezas en una instalación artística expuesta en una sala. Y “Geofauna”, de proceso ejecutivo menos complejo, que la emprendí a partir de la contemplación de una foto que me seducía (“Rumbo a las Islas Ballestas” -pág. 15-), fue encontrando paulatinamente una evolución convincente por adición de ideas que iban brotando casi espontáneamente, y que se iban integrando constructivamente en el producto en elaboración estimuladas, a su vez, por éste. Me parece oportuno comentar que mi metodología de trabajo se caracteriza por abrir caminos por los que transito libremente buscando salidas y destinos satisfactorios; por ello, normalmente los procesos que comienzo en una dirección u otra suelen ser concluidos, acaban naturalmente tomando un cuerpo u otro puesto que casi nunca los desecho. Este fluir que se produce entre lo material y lo ideal, o entre lo concreto y lo abstracto, supone forzosamente la aplicación de reflexión y buenas dosis de azarosidad, que hacen que la obra se vaya concretando, tanto en los aspectos materiales como en los de significación y titulación. Por ejemplo, en “Muro franquea- ble”, originado en la percepción de “Montando su puestecillo de venta I” (pág. 25), establecí una asociación entre las bolsas y la operación que realiza la protagonista de extraer su contenido, con la eruptiva del volcán que terminé mimetizando en una bolsa más; y la presencia de las dos bolsas en la foto matriz me suscitó el levantamiento de un muro con ellas, que asimilé a diferentes muros físicos y metafóricos humanos, y que al entender que pueden ser franqueables la denominación de la obra concluyó haciéndose eco de ello. Estos aspectos ideativos y materiales -incluyendo en ellos los procedimentales- siguieron su curso de forma casi rodada, como acontece habitual- mente. Otras veces la idea previa aporta ya la titulación desde el inicio, como en “Realidad distorsionada”, cuya ejecución consistió sencillamente en lo que pretendía hacer, en practicar una distorsión plástica de la toma de referencia “Montando su
  6. 6. 6 puestecillo de venta II” (pág. 31), y que remite a la distorsión de cualquier realidad. Como queda reflejado en los comentarios de las fichas técnicas de las obras (págs. 51 a 71), todas encierran diversos contenidos semánticos que incluyen algunos simbolismos, de los que la titulación viene a ser esquemática expresión o, inversamen- te, de la denominación de la construcción fotográfica se siguen los diferentes conteni- dos narrativos, según los casos. Dicha alternancia en la que la selección del material y las ideas -o viceversa- se va determinando sobre la marcha, sea el que sea el comienzo, se produce con un ritmo particular de desarrollo, que unas veces es más rápido y la obra se concluye resolutivamente como en “Variaciones tonales regladas”, en “Guacamayo domestica- do” o en “Paisaje subvertido”; y otras es más pausado y el trabajo resulta laborioso como en “Arqueología pendiente”, en “Metamorfosis de una escultura chavín”, curiosamente de temática arqueológica ambas (expresión simbólica de lo trabajoso de la tarea arqueológica y de lo que queda por hacer en Perú en ese campo), o en “Transportador de maletas” (que desvela lo que subyace oculto bajo la superficie como hacen los yacimientos arqueológicos). A propósito de la conexión desvelada entre algunas de las obras citadas, quiero destacar también como peculiaridad de este grupo de trabajos la existencia de interrelaciones entre unos y otros de tipo temático (por ejemplo entre “Real vs. surreal” y “Cruz andina”, que tienen por asunto el poblado inca Machu Picchu y aspectos de la cultura incaica), la presencia de ideas plásticas comunes de naturaleza procedimental (así ocurre entre “Cajamarquina futurista” y “Realidad distorsionada”, por ejemplo, que someto a distorsiones de abstracción), o de tipo narrativo (como sucede con “Muros humanos”, que surgió como una expansión de “Muro franqueable” y que tiene un claro antecedente en la fotografía “Policía” -pág. 11- ). Se trata de una cierta interdependencia que otorga más unidad al conjunto de obras presentadas, y que, al tiempo, coexiste con la singularidad de cada una. A pesar de que Perú me haya brindado un poderoso escenario temático, el hecho de ceñirme a un número limitado de instantáneas, aunque haya elegido clara variedad de contenidos, y de supeditarme exclusivamente a ellas para efectuar las correspondientes recreaciones que muestro, quizá suponga una cierta restricción; pero el trabajo plástico y su presentación, tal y como yo lo asumo, entraña precisamente centrase en un grupo de obras de unas características elegidas, que conllevan supeditarse a unos contenidos plásticos temáticos, a unos materiales, a unos procedimientos y recursos técnicos de expresión, a unas expresiones concretas..., simplemente porque esa praxis es una forma, peculiar eso sí, de abordar pequeños aspectos de la realidad, excluyendo ciertamente otros muchos, y no puede pretender encararla en su inmensa totalidad. No obstante, no debe entenderse por ello que la actividad plástica está condenada a aportar insignificancias, puesto que, si bien acepta ese tipo de limitaciones, la expresión que emplea puede ser, paradójicamente, abiertamente liberadora e influyente en alguna medida. No quiero cerrar este texto de presentación de la exposición sin agradecer a las componentes del grupo del viaje (Gumer -la promotora y principal organizadora- Cristi, Isabel, Manel, Asumpta, Teresa, Montse, Sunsi y María Antonia) su excepcional buen talante, puesto que con él facilitaron que la experiencia del recorrido por Perú fuera cautivadora y exitosa, contribuyendo a que ese fascinante lugar lo pareciera más aún, y confirmando la máxima matizada de que la realidad es como es pero también como se vive y se ayuda a vivir. Evidentemente, la sensación de satisfacción lograda
  7. 7. 7 estimula la realización de nuevas salidas y el planteamiento de nuevos proyectos expositivos basados en la actividad fotográfica que mantenga en ellas. Luis J. Ferreira Calvo El Sauzal, Julio de 2018 Nota: La referencia a páginas que aparece en el texto corresponde a la publicación en formato libro de la exposición, de igual título que ella, concebida como un catálogo bastante completo.

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