Successfully reported this slideshow.
We use your LinkedIn profile and activity data to personalize ads and to show you more relevant ads. You can change your ad preferences anytime.
17" auuuun—m.  ¡nun-mi

audacity,  inLrigiie or luck,  as in the case of Justin I,  former chief
of the royal guarda.  His...
u. 

 

na muuy“. .. N“ nutr. —ml

vinliento lleva consigo cambio y evolución.  La palabra “evolu-
ción” debe entenderse f...
;r 3 _,  renuncias-n. ..

 

F’. 

4
1

 

1“ llllanïnon—Nnn HILLA1>NVZ

C’ est li mirocrs perilleus, 

Ou Narcisus li org...
JIM
BitaNriaN/ Nla Buenas-NV! 

prestado de los fenicios,  quienes hablaban otra lengua y lo inodT
a l J<

caron solamente...
um IIIKI41¡HN'NSAIIKI. LA¡—I1VZ

 

Cada lengua tiene su propia manera de pensar,  y el pensamiento
es innato a la lengua....
m:  flllalïtohANlA ¡{unn-me

tétiea,  existió,  porque se la lia restituido hasta el punto de permitir
a los ling tas redac...
l
l
l

 

un suaanaa—nu ¡uuu-Noa

10. Dunncros ANrlcuos". 

Las inscripciones más antiguas que poseenlos en lengua lieléni...
l” nuuwiaxfluu.  ¡uuu-mz

5) El dialecto ático. 
B,  El acnyo,  que abarca: 

1) El acayo nórdico,  más bicn conocido como ...
Mi lxlAurion-NIA arttas-Nvz

verhns que terminan en 1st,  ecden su lugar a los verbos que termi-
nan en 4a.  El uso del op...
19a B| lAI1fIOI*NIA HKLLAS—N9Z

tiké,  que es la lengua viva hablada y continuadora de la inaeaha-
ble tradición oral.  Es...
Upcoming SlideShare
Loading in …5
×

Vasiliadis.lenguahelenica

319 views

Published on

material de consulta sobre lengua griega clásica
material de consulta sobre lengua griega clásica
material de consulta sobre lengua griega clásica
material de consulta sobre lengua griega clásica
material de consulta sobre lengua griega clásica
material de consulta sobre lengua griega clásica
material de consulta sobre lengua griega clásica
material de consulta sobre lengua griega clásica
material de consulta sobre lengua griega clásica
material de consulta sobre lengua griega clásica
material de consulta sobre lengua griega clásica
material de consulta sobre lengua griega clásica
material de consulta sobre lengua griega clásica
material de consulta sobre lengua griega clásica

Published in: Education
  • Be the first to comment

Vasiliadis.lenguahelenica

  1. 1. 17" auuuun—m. ¡nun-mi audacity, inLrigiie or luck, as in the case of Justin I, former chief of the royal guarda. His collahorator was Jnstinian, who succeeded him, _ The work of Justinian, a msn of great capacity ami personal moKlei-alion, was multiple and of great value: it emhraces law, administration, the land, trade, religion, architecture and lelters. His worst error was to try to revive the ancient Roman Empire. The wars he wagerl exhauated the military and economic strength of the empire. Justiniufl weddetl Theodora. a former actresa of great intelligence unil beauty. The historian Procopius has lei! us the most (lireut Iostimony concerning her. especially her private life, in his mnch— discussed work Anecdotas. Procopius presents a rather ilcrogatory inixign ol ‘Thcodora. Documents have been found recently which ltïllllll light on the political and religious activities of the empresa. Tliendnriïs lile wns since Childhood full of adventure, pain and liuinilinlinn. . lic apcnt her first years at the Hyporlrome in Cons- tantinopla, u place for zirtiitic presentations and chat-int races, ¡md «lelmtns nn matters religions, social and political. The En» pcmrs wn r. nxnlted st the llypodroiiic, and there they also fell. Cuideil hy licr clder sister, Theodora went on the stage, lnll nl‘ ¡ii-e and comic grace. There followed years far from Constan- -Iiuop| c; ¡the tnivellecl in the Orient, staying ior a long time in Alnxnnrlria, CCÏIITQ of great intellectual, commercial and religion: - ‘livily. Thesre she received the lienefic influence of the Patriarch mothy mid Scvrrua nf Antioch. After hei- return to Constan- tinoplc Sllc led a quiet lite, and it was ai thin moment that Justinian knew her. Theodora was crowned together with lustiniau at Easter iii IIagia Sophia, hy the Patriarch Epiphanus. Backed hy her lmilnnd, sin‘. attached prtistitutfiyïun and the imrnorality iampant in Cons- lílllllnuplP, and she i-otected lielpless women. Strong-wifled, she played an outstariding role in all the acts of government, though at times she tnnlc revenge on all those who liad humiliated her in the part. Ever since her wedding to Justinian hei- private life was vxnmplnry. She gave proof of her exceptioiial qnalitics (hiring. the revolt of Nika, iii S32, when the einperor almost lost liis throne. Her couragc and resolution saved her hiisband. After her death Jnstinian (lid not many again, us a taken of rea- ¡mr-I towards her tinfnrgettable memory. ‘Él Lengua lielénica Christns Clair Vaiilihdis l. INrnoauccióN. Dm interrogantes me han movido a redactar esta: articulo. La m. iiiei-n es ima «le las que siempre asaltan a lulllmgrlPgll apenas tlt"ln- i-a iii nacionalidad al encontrarse en el extranjero: ¿Cual lts lJÁIT- lación entre la lengua lielénica actual y la antigua? Muchas vHnnH el interlocutor analiza mas a fondo la cuestión: quiere infuriii rsc (le si sc trata (le la misma lengua; de si iin gricgunctual cllll0+lll3 el idioma de Platón o de Iloiucro; (le si pronuncia igual que sus antepasados; y de otras casas semejantes. La segunda intnrr0tá= “‘]“- fue formulada por una alumna de la IIIJDÜ/ ïïflldlïld Fñmhf“ d)’ v“ ' paraiso, en un trabajo «lc investigacion: ¿Quetienc (yrecia (in: aún hay la estudiamos? " Cnnsiderantln que esa interrogante asno .61.» un problema a. ini alumna, sino un problema constante y Illas bien general, me he dejarlo conducir por él durante ‘todo el ¡art-stan- te desarrollo: la lengua helénice, su evolución y sii influencia. Por ati-a parte, dado que el anuario —pars cl ciial fue escrito este ti a- bajo—— nn se dirige solamente a los especialistas en lIfi5‘“5“°34 m" eiupeñaré cn evitar la tentación de todo lingüislm efpïnynm v" detalles técnicos que sólo pueden interesar al entendido. 2 CAMBIO y EVOLUCIÓN m: Lis LENCLAS. v , A ' ‘ ; " dc la naturaleza Tanto la experiencia cotidana y. la observacion l f m“ y del lmnihrc, como la larga sabiduria (le los mig os, o rece? l} 1 lección: vida es movimiento. Cualqniei pensamiento, sea [(15, _ . .. -- w . "vesli ar un eno- iico, cientifico. teologlc" ° PDÏWC“, "l qu”: m ¿mirá ¿Ohm . . . » - ' ’ ‘ o, ene ' ¡nano fisico, social, artistico, pslcülngico u o r d k M‘ me» causa primera el movimiento. Y, como se compren BH, - ‘ m
  2. 2. u. na muuy“. .. N“ nutr. —ml vinliento lleva consigo cambio y evolución. La palabra “evolu- ción” debe entenderse fuera de toda connotación valorativn; es decir, ln evolución no delle considerarse nccesa alucntc y siempre como cambio hacia algo más alto o mejor, sino hacia algo simple- lnentc distinto, que unas veces llega a ser algo mejor, otras algo peor, y en ciertas ocasiones m lo una ni lo otro. El fenómeno lingüístico que ahora nos preocupa no constituye una excepción a esa ley, formulada lncóllicslnente por Heráclito como návra ge’: (“todo fluye”). La lengua es un organismo que se mueve perpetua y eternamente. Basta hacer un corte inlsginario en el tiempo y pensar en cuántos cientos de miles de palabras se pro- nuncian cn un solo segundo en Chile. La suma subiría n millones de palabras por segundo, al considerar a todo el ulundo de hahla española. Ahora bien, si tuviéramos que multiplicar por minutos, por lloras hasta llegar a hacerlo por siglos, entonces nuestra fan- tasía se enlrentaria con un número que le cs imposible de coll- cebir. Si el ritmo de cambio de una lengua luese directamente pro- pn , onal n su movimiento, entonces seguir la evolución dc uno lengua seria más difícil que retener con la mirada la trayectoria de un proyectil. Mas toda lengua opone enorme resistencia a los cam- bios. Tal resistencia proviene de ln necesidad de ésta de cumplir con la razón fundamental de su existencia que consiste en que lo lengua es, sobre todo, instrumento de comunicación entre los indi- lriduos que la hablan. Es indispensable que los cambios se hagan con ritmo lento, sin perturbar jamas ha comunicación entre los miembros de la comunidad. Por ejemplo. resulta indispensable al abuelo de 80 años poder entenderse con su nieto de 10. Asi todos los cambios ; y claro está que todo puede cambiar con zl tiempo en una lengua, sin que ésta deje de ser la misma» se cumplen “sin que los hablantes tengan jamás la sensación de que la lengua que están hablando y que se habla en su alrededor deje de ser idénti- camente la misma”); y sin embargo cambia. 3. ECONOMÍA LlNCÜlSTlCA. Para percibir los cambios lingüísticos es indispensable el estudio de la economía lingüística. ’ La mayoría de los cambios lingüísticos ‘Andre’ Martinel, Elementos (le lingüística general, versión esp. , Julio c. .. longe Ruiz, 2v ed Madrid, mas, p. zls. "André Martina. Economic du chnngemenls phaniliquas, Berna, 1955. 396 p. Paul Passy, Elude: rnr las rhnngemenu phanétiques el lema cnraclérer génémum, Paris, mu, p. 221. Chrnun Clau Vníhidtt. mu. .. has. .." '°‘ debe cumplir con la ley de la “cconomilï”, es decir, debe servir los intereses de la lengua lo mejor posible. Asi, la adopción de. una tendencia de cambio por una lengua y su naturalización, no puede ser una decisión de algunas personas que la hablan, ‘sino el resul- tado de un juego dialéctica que favorece los rasgos utiles, a costs de los que lo son lllenos. En la lengua, la antítesis dialéctica esta constituida, por una pal-tc, por la tendencia de cambio. y, por otra, por el conservsdurisnlo del sistema. Una ley y un llmlte rigen hu- sicamente ese conflicto. La ley cs que cada cambio debe proporcio- nar una solución más económica: la que exija menos esfucrznïFll línlite consiste en que cada canzhio no dehc dañar la comunica- ción. Pues sl: tram de una “antinomis permunnntc de necesidades de coulunicación y expresión del homllre y de su tendencia a redu- cir al minimo su actividad mental y fisica“. 4. UNIDAD DE LA LENGUA HELÉNICA. css de la escritu- Enlpczando por las inscripciones crctense-lnir rs linear B del siglo xlll y xll a, C. y ¡nrosiguicndo llusta ¡nuestros dias, la lengua helénica uuucn ha (lejado de ser hablada y nscrita. Se sobrentiende que a estos 34 siglos de tradición oral y escrita, dc- bemos añadir los siglos de tradici n solamente oral, para que tengamos una imagen efectiva de su vida. Ninguna otra lengua ac- tual, fuera de la griega, posee tan larga e ininterrumpida tradición escrita, con la única excepción, tal vez, de la lengua china, cuyas mis antiguas inscripciones datan del siglo xv a. C. Los cambios que la lengua helénica experimentó en todos estos siglos de vida, nunca lograron alterar su esencia ni convertirla en otra lengua. Así, su forma presente sintetiza el producto natural de su larguisinla e incesante evolución. Desde luego, esto no signifi- ca que, al permanecer el mismo idioma, los hclenos de hay lo hablen igual que sus antepasados ¡nas remotos. Hablan la misma lengua, desarrollada a lo largo de los siglos, al igual de los españo- les de hoy, quienes ya no hablan la lengua del Cid, ni los ingleses la de Shakespeare, como tampoco los franceses hablan la lengua de La Chrmson de Roland, sin que por eso hayan dejado de hablar en español, en inglés y en francés, respectivamente. Citu en segui- ds unos versos del poeta francés del siglo xnl, Guillaume de Lorris, autor de la primera parte del Roman de la Rnsc: ‘Andre’ Martlnel, op. cia. p. 94.
  3. 3. ;r 3 _, renuncias-n. .. F’. 4 1 1“ llllanïnon—Nnn HILLA1>NVZ C’ est li mirocrs perilleus, Ou Narcisus li orguilleus Mira m face a ses iauz uairs, Han il jul pm": mnrz mz ens/ ers. Aunque la distancia que nos separa de el es solamente de siete si- glos, un francés sin estudios especializados tendría serios problemas para comprender estos versos. Ahora bicn, si tomamos en cuenta el hecho de que la (listancia que separa a un griego actual de un texto de Platón es ¡le 24 siglos, y de un canto de Homero 28, queda de nmnifiesto que las dificultades que tiene que superar para una buena comprensión de esos autores son también correlntivamente mayores. Las fronteras de la lengua helónica, durante su larga historia, no corresponden a las del Estado civil oficial griego de cada época; por el contrario, casi iempre se expandieron sobre areas más am- plias, “Sin embargo, a pesar de su expansión, la lengua helénica —dentro del conjunto de los grupos indoeuropeos-w nunca experi- mentó en el trayecto de su historia alteraciones profundas cn su estructura exterior: amplió su marco sin romper sus límites y no sohrepusó jamás cl estadio (lc la división díalectul, contrariamente, por ejemplo, al eslavo, al germánico, al itá o, etc. los cuales ter- minaron cn varias “leuguas", lenguas de civilizac n o lenguas na- iziunales“. S. Soane LA rnnNuNcncióN ar. LA LENGUA nsxizmcs CLÁSICA. Uno de los problemas que preocupan al estudiante extranjero de la lengua helénica, es el tema de su pronunciación. Digo, estu- diante extranjero, porque al griego ni siquiera sc le oeurre pensar en un problema semejante. El, heredero directo de la tradie 'n oral, prefiere la lengua antigua, la medieval y la nueva, tal como se la enseñó su madre. Sin duda ninguna, por razones que hemos mencionado anteriormente, la pronunciación actual de la lengua no es la misma del siglo lV a. C. Mas, tiene la ventaja de ser el re- sultado histórico de Ia evolución de la lengua. Al contrario, entre los no griegos predominó la pronunciación erusmíana, apoyada on los antiguos documentos escritos. Ella debe su nombre al humanista holandés Erasmo (1467-1536), quien, ann- Eïlnclré Mirnmlssl, Grumnmire ¡lu gres yuoderne, Nuevo tiruge, Paris, 1969, p. . m China: ¿un Vaiílindu; ¡‘una ¡msnm la defendió sistemáticamente y la impuso, en pa renaciente se volvía hacia Gre- cia, mientras la propia Grecia, indefensa, gemía bajo el yugo oto- mano sin poder imponer su voz. Predominó, entonces, en el Occi- dente la pronunciación erasmiana, pnl-que Erasmo, con la ayuda do documentos escritos, criticaba fácil y exitosamente el desacuer- gua, sosteniendo do de la tradi n oral con la pronunciación anti básicamente: que no la inventó, una época durante la cual Euro l) que resulta extraño el hecho de que las palabras lielénieas adoptadas por la lengua latina para el propio uso de esta última se escribieron y tanlbién sc pronunciaran en forma totalmente dife- rente a la costumbre de los nuevos helenos, p. ej. , Énxlnalu eccle- sin, 1'16txf¡ ethíce, áltpdfintuv alphabetum, etc; Z) que tantos signos grá reos t, n, n, si, 0L, Ut, el mismo sonido [i] en la lengua moderna, y nadie pudiera com- prender por qué los que organizaron y períeccionaron el alfabeto fcuieio tuvieron que usar todos estos signos, si es que todos corres- pondían a un solo sonido; 3) que la nucvn ‘pi-ununuinnión concerniente a lu ortografia de habría originado una multitud de dificultades do en ls antigüedad, necesariamente habrían andes confusiones ortográfieas y n aro que no exprcsaban un 1! represcntaran la lengua antigua, que, de haber cxisti inducido desde entonces u gr cambios. Pero eso no sucedía; asi, es cl solo y único sonido. Hasta aquí estariamos de acuerdo con sólo constatar el hecho que los antiguos pronunciaban su lengua del mismo modo. crítica la tradición oral, exagera el valor de l pretendiendo, ni más ni menos, que se restituyera la pronunciación de los antiguos. Así. ¡mientras la tradición oral nos llevó hacia una e los antiguos helenos, no siendo idéntica a la d explicación científica, da sobre una hipótesis Erasmo, si se limitara a y modernos griegos no Pero atacando con su os documentos escritos pronunciación que, tiene, sin embargo, justificación histórica y la pronunciación enseñado por Erasmo se fun lo cadueo de esta hipótesis, antes de usur baste con destacar que la restitu- es imposible por la senci- idn inventudas todavía. Si errónea. Para demostrar cualquier argumento científico, ción exacta de la pronunciación antigua 11a razón que las grabadoras no habían is a esto debemos agregar: 1) el hecho de que los antiguos helenos tomaron su alfabeto
  4. 4. JIM BitaNriaN/ Nla Buenas-NV! prestado de los fenicios, quienes hablaban otra lengua y lo inodT a l J< caron solamente en l ' ‘ ' . . o coiueiniente a las vocales y en un ininirno respecto a las consonantes; 2) el hecho (le ' ' - meme tiene l ‘i'm el “Emma f°n°l°áico de una lengua escasa- p ena correspondencia con su alfabeto; . 3) l: vilariedail de diferencias dialectalcs, ciones c a ron -' " > . . “(emma h 1p I imitacion durante los siglos de expansion a. 1. semen-antigua, entonces podemos apreciar lo infun. iia-do de la lnpotesia crasniiana. Según la enseñanza del gran lin. guiata griego Georgins Hadzidiilris, "es una torpeza científica ev; ldeiite el que, basándose sólo en la escritura, la pronunciaci n autentica y llegue a prefer 9115"‘! Extranjera tal como la pronunciahan s lia escuchado durante largo tiempo y si no se esmero a iniitmrlos, cosa que “Sïcgnnilo las altera- uno vaya a encontrar ir los sonidos de una us hablantes, si iio los lia dedicado con gran tampoco l A mm” 59 “h”, la mayoria dc laa vcces se a canza. « , - . < . giegucinos a esto la vaiicdad de pronuncia- ciones existentes en los dialcctns ‘ « antiguos. Consecucnteniente sulla obvio ue ' ' . . ’ q si alguien pretenda pronunciar la lengua helén anti ua de la ni > ' « . 8 y lllll ra como lo hacian los griegos antiguos, necesario pronunciar, I . ica lc seria no de un niiaino modo las obras de los dis tintos tiem o ' . - . . . _ ‘l p s y de las tllVLrsflS regiones, sino diferenciadas y se. paiai ¿te en clases segun los tiempos y 1.; regignpg cada una de csas abras otra pronunciación” Independientemente de la impo“ tin-l ¡a pronunciación antigua, obtener resultntlos parciales rel aplicando sobre bilidad de restituir con exacti- el ¡investigador puede sin embargo m“ l l . ativos a la pronunciación de acuerdo ' 5 ¿P008 y el lugar donde se habló la lengua helénica: l) por medio del testimonio de antiguos _ graniáticos y comenta» ristas ; 2) por la transcripción tie palabras lielénicas en otro alfabeto y viceversa, de sonidos cxuanjeros cn el alfabeto griega. y 3) por chistes y anécdotas; 4) por consonancias, ctc. , y 5) también por indicios que la etimología puede p¡upn¡-cionfll. Sin embar o ima ab - 5 . . . . E i urtïlo aplicar estas conclusiones para eme. ñar a la ente córn ' . - . 5 0 pronunciar el giiega a lo antiguo, al [nenas que sea por razones de comodidad pedagógica y mala costumbrg "AWüïnMwáNAvu-yviïuaaru, ¿v ‘Ahivan; i924 F a4 com. .. cm. rumania; Lo. ..“ nos". .. iia 6. LA GRECIA como amm-o CULTURAL. Es, tal vez, casi supcriluo insistir cn cl hecho (le que es imposible roiiiprenilei‘ la civilización occidental sin el estudio de la civiliza- ción lielénica que 1;. engendro y la aliuientó. Busln una mirada sagas y critica para constatar que lo que dio rostro al Occidente fue cl Logos liclénico; el Logos Hclúiiiro lrailucirln. alterado, lllíll interpretado, entendida, mal entendido, u también ÍIÉSKÏÜÍIÍICidÓ, pero ¡le todos modos el Logos Ilcléiiico. En virtud dv ¡‘Jn un han sido pocas las veces en que él fue ocasionalmente blanco di. - ataques y propuesto como victima oxpiatoria para cicntrizar los males que padece la sociedad occidental. La todavia ieciizntc rervoluoiiïn dt: iuayo de 1968 en Francia señala a Grecia como cl escudo o mascara que utilizó no sólo la clase burguesa. sino también cl lasciswic: "A la cultura liurgucsa le gusta hacer referencias a Gre a cunio incu- to (lc nuestro uiundo oiwritiental y humanista, Asi’ la democracia es la politica de la Razón ¡itirque Atenas, patria de la medida. la ¡»rr ticalm; asi los derechos del individuo fueron nllii definidos cn su inviolcbilidail: liliertnd, igualdad, fraternidad. Todas las forums del pensamiento burgués, del fascismo hasta la Solïlflllltïll zicia, evocan n Grecia, aca ella tlúriea o jónica. Estudiar a Crcciu como objeto cultural no nos conduce n arhitrar sobre esc dnlmte, sino a mostrar el vacio de tales relerciicias hacia Grecia, recotiuriciulo que nosotros no sabemos qué es crean“. Afortunadamente, ln última frase de este pequeño texto, por una parte consigue dar justicia a Grecia, y, por otra, permite subi-n» yar la necesidad de conocer Grecia, cosa que ayudaria a ilcscninas- cai-ar los engaños que se cometieron y siguen cumetiéndusv, (‘Il su nombre. Pero, ¿es posible conocer Grecia sin el conocimiento de su len- gua? indudable y categóriramentc que no. Todo intento de atien- tri-irse en el pensamiento griego, en cl Logos Hclóníco, pur medio dc traducciones, conduce necesariamente a interpretaciones; y sean éstas buenas o malas, no por ese dejan de ser interpretaciones. lioy el estudioso de las lenguas reconoce de inmediato que cada lengua es una nueva construcción del mundo, un análisis personal de la realidad" y que esencialmente traducir cs imposible. ‘Université Critíqne da Toulouse. Uininginaliun. u pri: la nuitvvir. Presen- tnliau des uinliers (le inwtiil sur: La Crece comme! objzi cultural. [Documen- m escrito de la Universidad de Verano. después de mayo de ma), ‘Anais Munmn, Elementos, mu. |I[I. 11,19.
  5. 5. um IIIKI41¡HN'NSAIIKI. LA¡—I1VZ Cada lengua tiene su propia manera de pensar, y el pensamiento es innato a la lengua. Tal vez sel-ía conveniente citar al respecto un párrafo del desta- eado eluolingñista norteamericano Benjamín Lee Whm-f (1891- l94l), quien rlccía que pensar consiste siempre en pensar cn una lengua definida: rioso, y es el estudio zlcl idioma lo que arroja sobre él y desde lejos la luz más viva. Ese estudio demuestra que los modos de pensa- miento (le un individuo están controlados por las leyes inexorables de los modelos lingüísticos, (le los que él es inconsciente. Esos mo- dulos lingüísticas son eisleulalizacionas complejas e insdverlidas ¡le su propia lengua, como Íáeilulentc se advierte mediante una simple (rompan eión oponieurln a esa lengua suya otras lenguas, sobre todo ¡icl-tenccientea a otras familias lingiiisticas. El pensamiento mismo ¡le esc individuo está dentro ¡iv unn lengua; en el inglés, en el sans- nzrilu, on nl chino. Y tmls lengua es un vasto sistema de nlodelos, (liiertzntcs n los otrns, nn cuyos mlnntros estan culturalmente ¡letar- ininadas las forums y las categorías tl través de las cuales el indivi- rlun no sulmucutn su ¡zoniuniuu sino que también analiza la naluralb m, observa o ignora ¡ticrtos tipus de relaciones o de lonoiuonos, nrionla sus razonamientos y construye el edificio de su oonoionosnw. Y, para nzlurnul‘ a Grecia, se reitera aqui que nos es imposible re- construir ¡‘l edificio (le la conciencia laele ica, que lia sitio ann- ¿tienczia (lcl lnnudu occidental, sin la lengua helénica. ‘cn efecto, el pensamiento permanece muy miste- 7. Onlanu un LA LENGUA HELÉNICA. La lcngila lielónitsa pertenece, como esta’ comprobado, a la gran falnília de ln lenguas indoeuropeas. Las lenguas indoeuropeas son hijas, iman. - o bisnietas de la lengua madre indoeuropca, del indo- europeo común, que conforme a estimaciones lingüísticas, debe haber sido hablado antes del segundo milenio a. (L. No estamos en condiciones de determinar con exactitud la región en que se habla- ba, pero potlelnns hosquejar sus límites entre el Mar Báltico y el Mar Caspio. La diferenciación dialectológica de la lengua indoeu- ropea, debida a emigraciones, inmigraciones, invasiones y [oda npo ¡le expansión, en general, del o de los pueblos que la hablaban, aca- sionó con ¡:1 tiempo el nacimiento de las lenguas indoeuropeas. Al- gunas de éstas desaparecieron muy temprano, como por ejemplo el ‘Benjamin Lee Whmf. Language, Thanght aml Reality, S‘? ML, 3er linge. lil. l.ï. . 1967. p. 252. ln Lun". luliuiu camio- Clail ¡’miliad r _ a nmyoria subsiste hasta hoy día. A emm- lógico de las lenguas ¡mln- tincipallnenle en las hitita, el locariu, pero 1 nuación ofrecemos un ciladro 95"“ peas, que hemos elaborado basándonos p euro _ , . . . - A A M . '11 c del nlologo clasico Geor- "wwms del hngmsm "lame H e y los detalles de ta] cilarlrn ge Thomson. Mas es necesario senalar que h . H I! estuvieron y están en discusión entre los lmgnistas y los l o ogos. » -v - 4 iiscusiúil, sino ofrecer Nn es nuestra intencion entrar ¡Iqlll en esta r 1 1 m han ul lector nn especialista una ¡magcn general (le as en, las europeas. IRLANDES Q GRIEGO TOCARIO O ño: Joni Vial zi. ¡nwsuaonsu couun Documentos escritos de la lengu pero se puede llegar hasta ella sigui? “ güislica comparada. el griego heplú (Ézmí) y el latino sapiens, ¡como ‘sept? (ln ¡n representa ceptible de transformarse en vaca delante para mostrar que se no atestiguada. Sin embargo, giiística el hecho de que el indoell a madre indueurnpcn m) existen. ¡lo los resultados ¡le la 1m- Empezando desde el vocablo nnuguo saplanll; podemos establecer a una [m] con un apuyo vocalico sus- l), siempre cun un asleriseu por trata de unn forma lIIPDICÏ-lcau eflolfss es incuestionable para ln ciencia p ln- rnpeo, siendo una lengua lupu-
  6. 6. m: flllalïtohANlA ¡{unn-me tétiea, existió, porque se la lia restituido hasta el punto de permitir a los ling tas redactar textos en índoeuropeo. Basándonos sobre elementos lingüísticos que fueron comunes a muchas lenguas hermanas antes de la separación, hemos aprendido que los indoeuropeos conocían el sistema decimal, el cultivo de la tierra, sabian trabajar el telar y construir viviendas; habían domes- ticado y criado diversos animales, podian distinguir los grados de parentesco, etc. PKINCIPIÜS v rnEmsmntA m: LA LENGUA IIELÉNICA. El nrigexi de la lengua lieléniea, tal como sucede con el comienzo del lenguaje en general, se pierde en la oscuridad de los tiempos. Sin embargo, podriamos ulaiear su separación del indocuropeo, aproximadamente antes del comienzo del segundo milenio a. C. , cuando se ínieía la ¡migración hacia Grecia, que se encontraba hacia el sur, de las que mas tarde se llamaron “helenos”. En aquel entonces existia uu pueblo mediterráneo, prehelénieo, de lenguaje probablemente no indoeuropeo y de civilización avan- zada, con sede en la isla de Creta“. De la mezcla que tuvo lugar entre el elemento autóctono y los inmigrantes indoeuropeos nació el helenismo. La inilucuria del elemento autóctono sobre la leu- gua se verifica basicamente en el vocabulario, donde se naturaliza una multitud (le palabras prehelénims ajenas, como: Corinto Kóptvflag, Parnaso Haqvaaóg, Himeto ‘Ypuïróg, Lecabeto Aima- fintróg, Laberinto Aaflúgtvflog, Tailasa Ódluaea, Tílamo Gáluaog, Ciber-nar Kuflegvrí"), Rodun Póbov, ete. Permitaseme anotar de paso para el lector americano el para- lelismo existente entre la inmigración a America y Ia inmigración a la Hélade, tal como esta última aparece en el libro A de las Historias de Tucídides. Es diíí il formular con exactitud las características de ese pe- riodo prehistórico ¡le la lengua, careciendo de documentos eseri» tos. Sin embargo, se puede extraer considerable información “tra— bajando en un campo anterior al de los dialectos clásicos, y, en especial, de los que se han encontrado en inscripciones anteriores al siglo ¡v a. C. ; de los documentos mieénieos, escritos en escritura linear B, los cuales pueden ser ahora interpretados como griego; y comparar el griego con las lenguas eongéneres cuyas huellas nos ‘Mavóln TanawumuMibn, Nmsnnwnuï Fpaauanxfi. vn]. l, ‘Innpmú Eiauymyñ, ‘Aoúva, 1938, p. 5. m CllrLnm cua Vnllindü: Lmnl- h - . ’ ' ’ ‘ onocido como indo- euro eo , _ , formlillneión a grosso modo de las características lJÏSlCHS tlhellalulïr‘; sua prehistó ica común. Una eontribueion notab e elntí-E-id" rr fue e] degciíramiento de las inscripciones. erctense-nucemeas ¡un parte de M. Ventris y J. Chadwick“. 4 I _ Sin embargo, el comienzo del periodo historico dc la lengua lieléniea debe ullicarsn en el siglo rm a. C., al reconocerse 00"” histórica la lengua de las EPDPCY“ d‘ n°“‘°'°' . . . - ' * , ÉNILA. 9. Division ne LA ¡Iisioau m. LA LENCAJA url . . . y‘ ' ' -o1t¡nuo, sin tlctunriunes La evolucion de la lengua L: un llu)“ ‘ '_ n ‘livmirh e" . 1- . u; nos vnlpnnautos e - re entmas. bl en el easo presen _ p A A y p‘ a ga por razones meramente metotlolngicas. y "0 In" MEN’ perro os, , l ¡. “¡n . . . . ’ u-o cu la r alulat. aa t IVIS Ílcar cambios IJIDELDSA dc un dia n o d “dos su "md". . . no e osos u: designa simplemente que en cada u LA l mm" y mí” . » . . per — 1 - ' ml: os consideramos. Caos Lam nos nos l _ Jem" el b} ‘m, “¡la período separadamente, sin que ' o 1 an a exaim ' _ mm’ m g 1 ¡ p, ¿le quí- m división por n. convnnelonal se nos escape e ¡ec o « es, por lo tanto, flexible. V l _ , , me ón de lo lengua u: >- A. Periodo prelustouto. Desde la sepai , . ‘ . C.' yuca del ¡ndoeuropeo hasta el siglo vm a . . . _ . - ' 1 1384-322 B, Periodo antiguo. be Lxllcntle hasta Anstote es “c” , , , ¡ ¿vulución ¡le la lengua l¡eló— C. Periodo helemstmo. Incluye‘ a v3” a y 330 "¡en ¿“Hung las épocas alqandrma y romana l e d. C.); , . ' r t‘ ofla en ma- D. Periodo medieval. Hasta la caida de Cons an m l nos de los turcos, en 1453; k E Período morlemo; Desde la conquista de Constantino? !“ hasta nuestros días“. _ . . , N L, c. . nhh“ Chflnflnk, Tha Prehislary o] the Creel}. Languuïxlxïeva e: m I - _ a . . bridge. ¡‘>64 (p. 3 (le un Íasueulo del tam. Ivo n, c vr» k c‘ l ‘d e nm‘ ‘¡emm y J. chndwick, Duruments u. Myccntnn Cree , "¡mu! s . 1955. _ , , , l armo, “ lfimguoúkng. ‘hueca-i xñ; ‘Ellnvmn; “ranuras, AWVKM 5» a), p. 11.13.
  7. 7. l l l un suaanaa—nu ¡uuu-Noa 10. Dunncros ANrlcuos". Las inscripciones más antiguas que poseenlos en lengua lielénicn nos ln presentan dividida en dialectos. Se ha dicho que entre el griego prehistórico común y los dinleetos existe la misma relación que entre el indoeuropna y las lenguas indoeurapens“. Tendría- nlos que añadir la siguiente diferencia básica: entre los indivi- duus que llllltlllluln los ilistintus dialectos griegos existia siempre ¡losibilidatl de eonnluicseión y entendimiento, pues esa caracterís- tica se lla conservado en el idioma griego luneta boy: comunica- ción conlplem entre todos los llelenos, independientemente de su ¡coman-cn de origen. Los factores que contribuyeron nl desarrollo de esa gran varie- dnd de dialectos son numerosos. Al principio fileron tanto ln forms como el tiempo que duró cl descenso de lus vnrius tribus indo- ‘europens llacia la Ilélode, los grupos étnicos que después forms- ron cl ¡niebla llelénieo. Queda eluro que dicllo descenso no se realizó de unn soln vez, sino que esporádica y periódicamente y coll una dilraeión de más de un milenio. Los que bajaban suce- sivalnente lmein el sur y sc establecían, despilés de Iinber luchado duramente, mezeláhsnse con los ya radicados, y, con ellos, cons- tituinn unidades lingüísticos, las cuales nl desarrollarse se trans- Íormsban en dialectos. Como es obvio, éstos diferian esencialmen- te de ln lengua de los que (lcscendían más tarde, a veces después de siglos. Cada vez los más recientes rlesplnznbnn a los que se les habian adelantado, empero luezelándose con ellos, de ¡nodo que nuevos grupos dialectales se iban constituyendo. Podemos catalogar esa variedad de dialectos griegos antiguos en tres grandes grupos: A. El oriental o jónico, que comprende: l) El jónica, hablado principalmente en Ionia de Asia Menor, en las islas cercanos y en las colonias de esos países. ¡ubicadas en Helesponto, Propóntidc y Ponlo Euxino; 2) El dialecto de las islas Cícludns (excepto "rei-a, Melus y Anafe) y de Tasa, colonia de Patos; 3)El (linlecto de Enllen y sus colonias en Caleídicn, Itulin, Si- cilin; 4.) El dialecto de Oropo, y Crea, ciudad nlnrínn entre Oropn y Tanagra, y "véaaalvxilygusati; up. m, p. 16-20, y l‘. líovmlnúkng, ap. cíL, p. 55-59, "George "niumsan. ‘lvl "Éllnuluñ maiuau, dozoia uan’ yáu, ‘Aóñvu, 1964, p. 12. CII-Inn Clair vana-iii: una. hdilien m ¡uuu
  8. 8. l” nuuwiaxfluu. ¡uuu-mz 5) El dialecto ático. B, El acnyo, que abarca: 1) El acayo nórdico, más bicn conocido como “eólicd”, que se hablaba en Eolia de Asia Menor y en las isla! de Lesbos y ‘Penedes, cn Tesalóninza y Beocia; 2) El acayo sureño, o scayo principal, que se usaba en Arca» dia, Trifilia y Pisatís en Peloponcso, colonia dc los arcadios. C. El ¡sureste a (láricu, qm- comprende: a) El dórico por excelencia, que se divide a su ve: en: l) El dialecto lacóuica, junto al (le las colonias ¡le Melos, Tnras y lleracleu; 2) El nlcscnio; 3) El argivo (de Argólirla) y el de la isla Egina; <1.) El curintio, junto nl (le las colonias (le Corinto, Corfu, Léucadu, Atuliracin, Annctorion, Apolonia, Epídamno, Siracusa; 5) El dialecto ¡le Mégura y sus colonias Potidea, Bizanuio, Ca]. tzctlunia, Sclinuntc, ct , (s) El dialecto (le Creta; 7 ; El hsruu, con su colonia Cirenc; 8) El dialecto (lo Rodas y sus colonias Cela y Acragas (Agri. genio) ; o) ¡‘:1 (lo Cálininos, Cos, Aslipalea, Telo y la Cnido asiática; lo) El gran número de dialectos (le las colonias del Pelopn- ucso y ¡le Sicilia; b) El amm-m principal del noroeste difundido en Epiro, Em. lin, Acnrnnnia, Lócritla, Fócida, como también en Acaya (le Pelo. poneso y Elide; c) En los dialectos mezclados conto: l) El Iuacedónico, semejante al del noroeste y al eólico, y 2) El dialecto (le Paniilia de Asia Menor, que fue una mezcla (lo elementos tlóricos y de] de Acaya. 11. EL Árico COMÚN. El ático común es cl que se hablaba en Atics, y justamente cn (licho dialecto nos fue entregada la mayor parte de la literatura clásica lielénica. Al principio la influencia politica, y más tarde cl influjo literario de Atenas, contribuyeron a la conversión de la lengua ética en la lengua común (le las aliados y (le los demás griegos, como también de la corte macedónica, alrededor de los siglos v y tv a. C. . El ático es el dialecto más estudiado y sigue chrtmu Clair Variliadlr: Lacuna belülu m siendo siempre el dialecto que principalmente se conoce por el estudioso griego y extranjero. 12. Ls KOINÉ ALEJANDRINA. Con Alejandro Magno (356-323 a. C. ) el helenismo sale de sus limites geográficos y su expande hasta la India. Muelas profun- das y reagrupaciones entre los ltelcnos como también entre ellos y los pueblos conquiatados, conducen al nacimiento dc un instru- mento lingüístico común. Así nace la koiné alejandrina, conocido simplemente como koiné, lo que aseguró la comunicación lingüís- tica entre los griegos de diferente origen y entre gente (le idiomas ajenos que aprendian ln lengua del conquistador Alejandro Magno y de sus sitcesores. Las antiguas ciudades empiezan a perder su autonomia y a decaer. Nacen nuevas centros de civilización, como Pérgsmo, Antioquia, Alejandría, cuyos horizontes civilizadorcs y culturales se extienden por sobre todos los Estados y contribuyen a que finalmente cl idioma griego llegue a estatuirse como su idioma oficial, internacional, a ser la lengua común (xowíi) lia- blada por toda la gente culta. Entre los numerosos cambios que la lengua experimentó por accidentes sucesivos, deben mencionarse los siguientes“: a) La pérdida de la prosodia y del acento ntelódico. Esto cam- bia se deba fundamentalmente al hecho de que cl idioma griego se convirtió en la segunda lengua de los pueblos de idioma extran- jero. Entre todos los elementos de una lengua, al que menos se adapta un extranjero es al sistema fonético. Por eso cuando un pueblo adopta otra lengua, introduce en ella elementos fanáticos dc su propio idioma. Así se pierde el ritmo de la lengua antigua, es decir la distinción fonética y fonológica entre las vocales largas y breves; también, cl antiguo acento melódico (grave y agudo), que se basaba sobre esa distinción, cede su lugar a sólo el acento dinfimica. De alaí que 1. base de la antigua métrica, que era prasó- rlica, desaparezca; b) La transformación de los antiguos díptongos en monopton- gos. De ese modo los complejos graficos m, u, etc. , pierden su valor de diptongo, pero las palabras siguen escribiéndosc de la misma manera, cosa que conduce a la aparición de errores orto- gráficos; se alimentan considerablemente los sonidos [i], p. ej. la palabra album; ahora se profiere [ibisia] ; c) Las simplifieaciones que el sistema verbal experimentó. Los “Véase M. Tottrvílttpvlllbng. 0p. rit. , p. 716 y C. Thomson, op. cil. p. 91-99.
  9. 9. Mi lxlAurion-NIA arttas-Nvz verhns que terminan en 1st, ecden su lugar a los verbos que termi- nan en 4a. El uso del optativo se limita, y tarnhién el del perfecto y pluscuantperfeeto monolécticos, del aaristo nledio, de los futu- ros medios (le los verbos activos y de los aoristos segundos. En sintesis, la mayoría de las llamadas iorulas “irregulares” y difí- eiles de recordar ceden frente a otras más simples; d) El cambio «le sintaxis. Esa lengua sintética empieza a ser analítica y a expresar con mayor número de palabras lo que hasta la fecha se expresaba a través de una rica y variada flexión; e) Las alteraciones en el vooahulario. Cantbia el campo semán- tico de muchas palahras y un gran número es desplazado por sus ilurivados; también s4: dan numerosos préstamos del latín -—en el sector administrativo prineipalmente—, y del hebreo y nrameo » «lehido al cristianismo. La lengua común o kuiné originó la decadencia y desaparición de los dialectos antiguos. Más resistente resulta el dialecto dóri- co, del cual aún se conserva un epígrafe escrito en el siglo u d. C. . El tlocumento mas importante que queda de la lengua comun, es el Nuevo Testamento. 13. EL ATJCISMO. Durante el período de la evolución de la lengua alejaudrina co- mún, surge cl aticismo, al iniciarse el siglo t d. C. . El aticismo marca una tendencia de retroceso hacia el antiguo idioma ático, de donde deriva su nombre. El atieismo quiere desconocer la realidad del proceso lingi stico y se empeña con afán por frenar la evolución de la lengua. Con una serie de prohibiciones y de reglas gramaticales que no con-espondeil al idioma de aquel enton- ces, y a nlenudo con serviles imitaciones de las normas literarias antiguas, el aticismo contribuye en considerable medida al naci- miento de un bilingüismo artificial CDLIIO es (le suponer, el ati- cisnlo no logró inlpedir la evolu ón natural dl! la lengua, pero se impuso linstanlc tm cl lenguaje escrito. Conseettentettiente, él fue la causa creadora de una mentalidad que el mundo lrelénico tuvo que pagar caro eu el futuro. Esa mentalidad consistió en un despreciar la lengua materna hablada, por considerarla vulgar e inferior a una lengua ideal antigua que sólo sc (la cn la mente (h: los aticistas, actitud acrecentada por los posteriormente llamados puristas, debido a una nlórbida nostalgia, incapaz de aceptar cl presente, y más aún, del-tido a una mentalidad que estuvo dis- Chrmat Clair ¡‘mitad : Lengua hsláaiu "5 puesta a estrangular este presente volviendo sus ojos estériles ltacia el pasado. 14. EL GRIEGO BlZANTINO r EL carece MODERNO. Después de la división del Imperio romano en 395 d. (L, Bizantzio. con Constantinopla como capital, bajo cl nombro de “Nueva Roma” sigue usando el latín eu cuanto idioma oficial, conforme a la tradición romana. Pero, poco a poco, la lengua hclénica ae impone por su fuerza y su savia, colaborando decididamente en la helenización del lntpcrio bizantino, hasta que fi dlntcntc Justi- niano (527-565), quien aún considera el latin como su lengua nul- terna, se siente obligado a redactar las leyes estatales eu griego, dandole asi al griego carácter oficial, aproximadamente dos siglos después de la fundación del Imperio. Ese acto lo fundamento él mismo en una (le sus Novelas (Not). Deer. 7, l): ot‘: tf) Kflïgill‘) (pan/ fi tóv vóunv imvzyoiilpuilsv, ¿Md tuúm 67'] ti] aolvfi u ‘mi ‘Elldht (tien: óïnaotv ainóv zlvai yvdxgtiiov ¡Sui r6 noóxstgov T7]; Egaqvsio; “no hemos escrito la ley en la voz paterna, sino en la lengua común y heléniea, a fin de que la conozcan todos por lu fácil de. la interpretación”. En pocos siglos más se completa la helenización del Estado Oriental. Favoreció este proceso la separación de las provincias no helénicss y la consolidación del helenisrno más vivo. Sin embargo, la nueva lengua oficial común no fue la popu- lar, sino que la aticizanta. Mientras tanto, la lengua viva seguía su tradición oral, como se puede comprobar por los pocos textos escritos en ella que se salvaron: cantos populares, poemas prov drómicos, y las asises de Chipre, etc. Después de la conquista de Constantinopla por los otomanoa en 1453, la lengua helénica ya no es el idioma oficial, pero Constantinopla no deja de ser la piedra angular del edificio de la lengua helénica. Durante los cuatro siglos de esrlavitud y hasta que la lïelade, en 133o, readquiriera su independencia, el idioma helénino nunca cesó de hablarse por los griegos subyugados, dándoles, de ese usado, la seguridad de su unidad nacional. No quisura y no hubiera podido cerrar este capitulo sohrc la lengua hclénica, sin por lo menos mencionar la existencia del problema lingüístico. Este sc resume eittero en una antítesis entre, por una parte, la lengua pura, kntlmréuusu, que es una lengua erudita, “hecha”, una lengua que brota desde la lnislna raiz teórica del atieismo y que nunca se habló por el punhln ltclénico y, por otra parte, la lengua denm-
  10. 10. 19a B| lAI1fIOI*NIA HKLLAS—N9Z tiké, que es la lengua viva hablada y continuadora de la inaeaha- ble tradición oral. Esta querella entre katharévusa y demotíké refleja no sólo las oposiciones lingüísticas, sino que las sociales y politicas. Toda tendencia reaccionaria y antipopnlista se ha escuchado detrás de la kathnrévusa. Pero el problema, que sigue existiendo hasta la fecha, aunque sin Ia agudez de otros tiempos, es lo has- tante múltiple y complejo como para estar fuera (le las perspectivas y las intenciones de este artículo. Ademas, la exploración del infi- nito océano dc la lengua ltelénica es una lahor inagotable, que a menudo deja con nuevas dudas a quienes emprenden la uave« gación. The Hellenic language Language is an organisnt that moves endlessly. Every linguistic change must comply with the law of Linguistic Economy. The change that the Hellenic language has experimenten! during its long life never altered its core or made it into another lan- guage. The problem of the pronunciation of Greek was tesolved erroneously hy Erasmus. Linguísties has proved the fallaey of his theory and it has established (hat the only way to pronounee the Hellenic language of any epoch is by spealting it as its native speakers do. It ia impossihle to understand Western civilization without a study of the Hellenic culture that gave birth to it and nurtnred it. Likewise, it is not possible to do this without a knowledge of the Hellenic language itself. Every language has its own way of thinking and thought is innate to language. The origin of the Hellenic language is Indoenropean. It is difficult to estahlish the date of its separation. We may, however, say that it hagan around the second millenium B. C. . Severa] dialects which never became separate languages were spoken wit- hin historical times. After common Attic appears the Alexandrian hoíné, ensuring linguistic communication between the Greehs of different origin and the foreigners who learned the language of the eonqueror Alexander the Great and his suecessors. Chrfalns cu: V-aaaa; Lmm helíníu m Atticísm marks a backward tendency towards the ancient Attic language, ignoring the reality of linguistic process and trying to eur}: the evolution of the language. ‘ Finally, the exietenee of the famous linguistic problem is out- lined within the lau! stage of the language, Byzantine and modern Greek.

×