Poesía latinoamericana 2°

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Poesía latinoamericana 2°

  1. 1. ANTOLOGÍA DE POESÍA HISPANOAMERICANA 3
  2. 2. Armida Pérez Garrido • Laura E. Alvarado Figueroa • Teresa de J. Baños HernándezINSTITUTO POLITÉCNICO NACIONAL — M É X I C O — 5
  3. 3. PRIMERA EDICIÓN: 2000 D.R. © 2000, INSTITUTO POLITÉCNICO NACIONAL Dirección de Publicaciones Tresguerras 27, 06040, México, D. F. ISBN: Impreso en México / Printed in Mexico6
  4. 4. P r e s e n t a c i ó nEsta antología poética fue elaborada por profesores delárea humanística del Centro de Estudios Científicos y Tecno-lógicos “Cuauhtémoc”, perteneciente al Instituto PolitécnicoNacional, con el doble propósito de presentar a los lectores yalumnos un acervo de este género literario representativo delas últimas décadas y, a su vez, fomentar en ellos la búsquedacontinua de creaciones estéticas en el arte de la literatura. La selección no fue fácil, debido a que implicó dejar fueramaterial muy valioso por razones de espacio, sin embargo,estamos seguros que esta lectura habrá de proporcionar unavisión amplia y precisa sobre este género literario. Es nuestro deseo que los alumnos al leer el presente tra-bajo, con ese goce estético que brinda la poesía, lo hagan envoz alta, declamen y, a través de ello, comuniquen con estilopropio su sentir personal. Por otra parte, las posibilidades deanálisis son múltiples: la riqueza de vocabulario, la cons-trucción retórica, la variada rima, el ritmo, el metro y las di-versas aportaciones de los poetas contemporáneos. Se presentan todos los temas que al ser humano atañen:el amor, el dolor, la muerte, la naturaleza, la lucha existencial,los sentimientos patrios, los inexorables problemas socia-les, etcétera. La muestra de diferentes estilos poéticos y corrientes lite-rarias podrá ser objeto de un interesante estudio. 7
  5. 5. “Si acongoja un dolor a los humildes, o si miran un valle, un monte, un mar, dicen tal vez: —Dichosos los poetas porque todo lo pueden. Y nosotros, los míseros poetas, temblando ante los vértigos del mar, vemos la inexpresada maravilla, y tan sólo podemos suspirar. (Porfirio Barba Jacob) In memoriam Raquel Maldonado Chávez8
  6. 6. P r ó l o g oPara quien oficia la liturgia de las letras, evocar alpoeta es resucitarlo en la lectura de su poesía. El poeta es elhombre revolucionario que pretende trasformar la realidadsocial y cultural del mundo por medio de la palabra. La poesía por sí misma no existe ni aun en la copia de lasformas de la naturaleza como pensaban los poetas francesesdel siglo XVIII . Esta es materialización del deseo, del amor, delgozo, del tormento existencial, del rencor, de la angustia; ensuma, del sentimiento y de lo inexorable del tiempo y de lamuerte. Todo aquello que en la existencia es latido y apasio-namiento toma forma en el lenguaje poético. La poesía no tiene como fin explicar nada, ya que es partedel hombre, se desprende de este y lo trasciende; se trasfor-ma al fusionarse en la experiencia del lector, si lo hay. Lapoesía alienta la actividad espiritual del ser humano revir-tiendo la vanalidad. La palabra antología —anthologia, del griego anthos: flor, ylegein: escoger— significa, como su nombre lo indica, recolec-tar flores y, en sentido literario, según el Novísimo diccionariode la lengua castellana, coleccionar, escoger las mejores obrasliterarias, en este caso poesías, para hacer un libro. Sinónimos de antología son las palabras: guirnaldas, coro-nas, florilegio, iris, joyel, relicario; o las frases: sarta de per-las, hebra de luceros, abanico de plumas, redoma de olores,jardín encantado, luz de aurora, brillo del rocío... y demás con 9
  7. 7. que la han distinguido los poetas de todos los tiempos, sin- gularizándose los bardos de la literatura árabe, quienes la llamaron con las formas más bellas del lenguaje oriental, ta- les como: corona de suspiros, celeste hurí, pebetero de aro- mas, reguero de estrellas, tesoro del emir, esencia de sándalo, santuario del fuego, voces de la alhambra y cajita de mirra. Ejemplos de estas magníficas obras fueron la recopilación de la Antología gramatical árabe, que realizó el inspirado poeta Sil- vestre Sacy, y la compuesta en cien capítulos, Amaruca takasura, del cantor de origen hindú Amarva. El tiempo ha sido noble con este género literario conser- vando en su historia el testimonio de numerosas antologías poéticas, por ejemplo: A fines del siglo II a. de C. el célebre Meleagro de Gadara, de origen Sirio, escribió la primera anthologia griega, en la que junto con sus poesías recopiló versos de cuarenta y siete autores, tanto contemporáneos como anteriores a él, dándo- le el título de Corona. Constantino Cefalas a su vez, a principios del siglo X, la repro- dujo con el título de Anthologia inédita codicis palatini, encerrando más de setecientos epigramas contenidos en tres mil versos; otros más la retomaron sucesivamente: Filipo de Tesalónica (se- gunda mitad del siglo I d. de C.), Estrabón de Sardes, contempo- ráneo de Séptimo Severo, y el historiador Agatías de Myrina, por los años de 527-565, cuyos originales se perdieron. De esta anthologia inédita sacó, a su vez, el monje griego Máximo Planudius la edición grecolatina de Didot a fines del siglo XIII. En la Biblioteca palatina de Heidelberg, en el año de 1616, Soumasie halló la de Constantino Cefalas. Varios erudi- tos en la materia como: Fabricio, Joe, Scaliger, C. Binet, Meyer y Riese, sucesivamente desde el siglo XVI , dieron forma a la Anthologia latina, recopilación tomada de distintas fuentes.10
  8. 8. La antología poética en general tiene gran importancia di-dáctica, ya que su contenido, en prosa o versos, expone regu-larmente y con método los principios, reglas y preceptos delarte poético, resultando su compilación y lectura útil y con-veniente para la enseñanza, y por selección de lo más bellode este género, interesante y recreativa. La definición etimológica de la palabra antología, ya mencio-nada y que se traduce como ramo de bellas flores, no es solo unaimagen literaria, sino la más acertada y correcta traducción. La Enciclopedia ilustrada cumbre señala como introductor deesta forma literaria en España a don Fernando III, quien nosdejó un hermoso ejemplar en su colección Flores de filosofía. En este género literario, cultivado posteriormente con fre-cuencia, destacan entre otros autores: don Juan Alonso de Baenacon su Cancionero general, don Fernando Pérez de Guzmán conFloresta de filósofos y los miembros de la Biblioteca de autoresespañoles, quienes recolectaron una verdadera Guirnalda de ca-pullos. Como ejemplo de Discurso sobre las flores podemos citardentro del Parnaso hispano a la colección que incluye desde losorígenes de la poesía hasta Garcilaso de la Vega, publicada enMadrid por la Bilioteca clásica Hernando y prologada porMenéndez y Pelayo, a la cual se le dio el título de Antología depoetas castellanos, esta tiene continuidad con la de RamónMenéndez Pidal, editada a principios del presente siglo. Sin embargo, valiosas opiniones nos dicen que las nota-bles colecciones de san Fernando Baena, Martínez de Burgos,Hernando del Castillo Pérez de Guzmán, Esteban de Nájera,Pedro Espinosa, duque de Riva, Quintana, Durán, Alfay,Fontanella, Pedro de Serafí, Balaguer, etc., son por su formaliteraria trozos escogidos de obras en prosa y verso que nodeben ser incluidas para su estudio dentro de este género,aun cuando tienen títulos como: Trozos selectos, Romancero, 11
  9. 9. Corona poética, Florilegio, La renaixensa, Llibre d’or y llibres de la patria y La fe y el amor. Cabe señalar también que en la Edad Media y el Renacimiento la literatura castellana no reconoce con el nombre específico de antología a ninguna colección selecta de obras poéticas. Hechas estas anotaciones no podemos dejar de citar por su belleza y contenido didáctico dentro de la literatura hispa- na las compilaciones de Pérez Ballesteros, Aldao y Carre, para la poesía gallega, y la de Fayos, para la catalana. Capítulo aparte, es imprescindible aludir la poesía contem- poránea del siglo XX y las diversas influencias que esta reci- bió de las vanguardias europeas como el surrealismo, dadaísmo y expresionismo, entre otras; de la portentosa Ge- neración del 27 y; de las dos guerras mundiales, las cuales ejercieron una influencia determinante en la actividad poéti- ca, marcando el fin de una forma de ver el mundo, destruyen- do literalmente sus fundamentos y llevando de manera radical al hombre-poeta a replantear su propia realidad. En el caso particular de México, en las útlimas décadas, se han editado varias antologías, entre ellas: la de Carlos Monsiváis, editada por el Fondo de Cultura Económica; la de Homero Aridjis, editada por Siglo XXI; la de José Emilio Pacheco, editada en la colección Clásicos de la Literatura Mexicana y; la de Lepoldo Ayala, editada por el IPN . Es menester de esta antología destacar la explosiva veta latinoamericana, cuya influencia no solo constituyó un nue- vo aliento de mode rnidad, sino una absoluta y renovada fuente de expresión en el panorama internacional. Borges, Neruda, Octavio Paz, Jaime sabines, León Felipe, Miguel Hernández son algunos de los poetas que permiten ponderar en toda su magnitud la providente aportación poética de las últimas décadas genera- da en lengua hispana.12
  10. 10. D e l m i r a A g u s t i n iNace en Montevideo, Uruguay, en 1914 y muere en elaño de 1986. Es considerada por unos autores como poetaposmodernista, lo cierto es que se expone a la condena so-cial por ser una de las primeras poetisas hispanoamericanasque habla del amor físico con tal vehemencia como ningúnpoeta hispano se había atrevido antes. Rubén Darío escribe: “Es la primera vez que en lengua cas-tellana aparece un alma femenina, con el orgullo de la verdadde su inocencia y de su amor, a no ser Santa Teresa en suexaltación divina”. Según Rodríguez Monegal en Sexo y poesía en el novecientos,1986, Delmira Agustini se enamoró del escritor antimperialistaargentino Manuel Ugarte. Sin embargo, en 1913 se casó conEnrique Job Reyes, un hombre totalmente ajeno a la vida inte-lectual que ella llevaba. A los pocos días se divorció. Y Delmiraregresa en una relación discreta con Manuel Ugarte, siendo sor-prendida por Job Reyes, quien la asesina y luego se suicida. En manuales y antologías se suele incluir a DelmiraAgustini en el apartado de posmodernismo. El término no tienerazón de subsistir, pues se basa en la ya refutada creencia deque a la manera de Prosas profanas es todo el modernismo.Hoy es sabido que este movimiento literario fue mucho másamplio y vivificante y entre las cosas nuevas a las que ayudóa cobrar existencia se encuentra la poesía no solo femeninasino feminista. 13
  11. 11. E x p l o s i ó n ¡Si la vida es amor, bendita sea! ¡Quiero más vida para amar! Hoy siento que no valen mil años de la idea lo que un minuto azul del sentimiento. Mi corazón moría, triste y lento... Hoy abre en luz como una flor febea; ¡La vida brota como un mar violento donde la mano del amor golpea! Hoy partió hacia la noche, triste, fría, rotas las alas de mi melancolía; como una vieja mancha de dolor en la sombra lejana se deslíe... ¡Mi vida toda canta, besa, ríe! ¡Mi vida toda es una boca en flor!14
  12. 12. A m o rYo lo soñé impetuoso, formidable y ardiente;hablaba el impreciso lenguaje del torrente;era un mar desbordado de locura y de fuego,rodando por la vida como un extraño riego.Luego soñélo triste, como un gran sol ponienteque dobla ante la noche la cabeza de fuego;después rió, y en su boca tan tierna como un ruego,sonaba sus cristales el alma de la fuente.Y hoy sueño que es vibrante, y suave, y riente, y triste,que todas las tinieblas y todo el iris viste;que, frágil como un ídolo y eterno como Dios,sobre la vida toda su majestad levanta:y el beso cae ardiendo a perfumar su plantacomo una flor de ruego deshojada por dos... 15
  13. 13. E l c i s n e Pupila azul de mi parque es el sensitivo espejo de un lago claro, muy claro!... Tan claro que a veces creo que en su cristalina página se imprime mi pensamiento. Flor del aire, flor del agua alma del lago es un cisne con dos pupilas humanas, grave y gentil como un príncipe; alas lirio, remos rosa... Pico en fuego, cuello triste y orgulloso, y la blancura y la suavidad de un cisne... El ave cándida y grave tiene un maléfico encanto: —clavel vestido de lirio, trasciende a llama y milagro!... sus alas blancas me turban como dos cálidos brazos; ningunos labios ardieron como su pico en mis manos; ninguna testa ha caído tan lánguida en mi regazo;16
  14. 14. ninguna carne tan viva,ha padecido o gozado:viborean en sus venasfiltros dos veces humanos!Del rubí de la lujuriasu testa está coronada:y va arrastrando el deseoen una cauda rosada...Agua le doy en mis manosy él parece beber fuego;y yo parezco ofrecerletodo el vaso de mi cuerpo...Y vive tanto en mis sueños,y ahonda tanto en mi carne,que a veces pienso si el cisnecon sus dos alas fugaces,sus raros ojos humanosy el rojo pico quemante,es sólo un cisne en mi lagoo es en mi vida un amante...Al margen del lago claroyo le interrogo en silencio...y el silencio es una rosasobre su pico de fuego...Pero en su carne me hablay yo en mi carne le entiendo.—A veces ¡toda!, soy alma;y a veces ¡toda!, soy cuerpo.— 17
  15. 15. Y vive tanto en mis sueños, y ahonda tanto en mi carne, que a veces pienso si el cisne con sus dos alas fugaces, sus raros ojos humanos y el rojo pico quemante, es sólo un cisne en mi lago o es en mi vida un amante... Al margen del lago claro yo le interrogo en silencio... y el silencio es una rosa sobre su pico de fuego... Pero en su carne me habla y yo en mi carne le entiendo. —A veces ¡toda!, soy alma; y a veces ¡toda!, soy cuerpo.— Hunde el pico en mi regazo y se queda como muerto... Y en la cristalina página, en el sensitivo espejo del lago que algunas veces refleja mi pensamiento, el cisne asusta de rojo, y, yo de blanca doy miedo!18
  16. 16. P l e g a r i aEros: ¿acaso no sentiste nuncapiedad de las estatuas?Se dirían crisálidas de piedrade yo no sé qué formidable razaen una eterna espera inenarrable.Los cráteres dormidos de sus bocasdan la ceniza negra del Silencio;mana de las columnas de sus hombrosla mortaja copiosa de la Calma,y fluye de sus órbitas la noche;víctimas del Futuro o del Misterio,en capullos terribles y magníficosesperan a la Vida o a la Muerte.Eros: ¿acaso no sentiste nuncapiedad de las estatuas?Piedad para las vidasque no doran a fuego tus bonanzas,ni riegan o desgajan tus tormentas;piedad para los cuerpos revestidosdel armiño solemne de la Calma,y las frentes en luz que sobrellevangrandes lirios marmóreos de pureza,pesados y glaciales como témpanos,piedad para las manos enguantadas 19
  17. 17. de hielo, que no arrancan los frutos deleitosos de la Carne ni las flores fantásticas del alma; piedad para los ojos que aletean espirituales párpados: escamas de misterio, negros talones de visiones rosas... ¡Nunca ven nada por mirar tan lejos! Piedad para las pulcras cabelleras “místicas aureolas” peinadas como lagos que nunca airea el abanico negro, negro y enorme de la tempestad; piedad para los ínclitos espíritus tallados en diamante; altos, claros, extáticos pararrayos de cúpulas morales; piedad para los labios como engarces celestes, donde fulge invisible la perla de la Hostia; “labios que nunca fueron, que no apresaron nunca un vampiro de fuego con más sed y más hambre que un abismo”. Piedad para los sexos sacrosantos que acorazan de una hoja de viña astral la Castidad; piedad para las plantas imantadas de eternidad, que arrastran por el enerno azur las sandalias quemantes de sus llagas; piedad, piedad, piedad20
  18. 18. para todas las vidas que defiendede tus maravillosas intemperiesel mirador enhiesto del Orgullo:apúntales tus sales o tus rayos...Eros: ¡acaso no sentiste nuncapiedad de las estatuas?... 21
  19. 19. G u a d a l u p e A m o r Nació en 1920 en la ciudad de México. Poetisa contem- poránea que ha hecho célebre su nombre literario de Pita Amor. Entre la pléyade de la lírica femenina actual ocupa un lugar especial. Su forma y estilo poético señalan un retorno a las normas clásicas de vigorosa métrica castellana, clásica y moderna; al mismo tiempo, la esencia de su poesía es un misticismo ator- mentado que salpica de destellos narcisistas. Espoleada por inquietudes subjetivas y estados de ánimo que revelan preocupaciones filosóficas, en sus versos trata de levantar una punta del velo de misterios para asomarse a lo desconocido y penetrar a sus más recónditos secretos. Para establecer sus antecedentes poéticos habría que acudir a los místicos del siglo de oro español y remontarse hasta Sor Juana Inés de la Cruz. Su temática es recurrente a los problemas vitales del espíri- tu: el ansia de llegar a Dios, la soledad, la angustia que produce el vivir cotidiano, la muerte que se traduce en la nada, en el polvo, todos ellos vertidos en una forma directa y, en ocasio- nes, brutal y hasta descarnada. Entre sus libros de versos más conocidos están: Las décimas a Dios, Polvo y Otro libro de amor. Sus primeros volúmenes de versos aparecen en 1914, al- canzando un éxito rotundo. A los 27 años empezó a escribir y desde entonces no ha dejado de hacerlo. El doctor O’Gorman y el doctor Justino Fernández editaron sus primeros libros en la editorial Alcancía.22
  20. 20. C a s a r e d o n d aCasa redonda tenía,de redonda soledad:el aire que la invadíaera redonda armoníade irrespirable ansiedad.Las mañanas eran noches,las noches desvanecidas,las penas muy bien logradas,las dichas muy mal vividas.Y de ese ambiente redondo,redondo por negativo,mi corazón salió heridoy mi conciencia turbada.Un recuerdo malquerido:redonda, redonda nada. 23
  21. 21. P o r q u é m e d e s p r e n d í ¿Por qué me desprendí de la corriente misteriosa y eterna en la que estaba fundida, para ser siempre la esclava de este cuerpo tenaz e independiente? ¿Por qué me convertí en un ser viviente que soporta una sangre que es de lava, y la angustiosa oscuridad excava, sabiendo que su audacia es impotente? ¡Cuántas veces, pensando en mi materia, consideréme absurda y sin sentido, farsa de soledad y de miseria, ridícula criatura del olvido, máscara sin valor de inútil feria y eco que no proviene del sonido!24
  22. 22. Viejas raíces empolvadas Son mis viejas raíces empolvadas la extraña clave de mi cautiverio; atada estoy al polvo y su misterio, llevo ajenas esencias ignoradas. En mis poros están ya señaladas las cicatrices de un eterno imperio, el polvo en mí ha marcado su cauterio; soy víctima de culpas olvidadas. Nada tengo que ver con lo que siento, soy cómplice infeliz de algo más alto y en polvorienta forma me presiento. Mas conquistando el aire por asalto, yo lograré, con mi angustioso aliento, a las nuevas raíces sobresalto. 25
  23. 23. S o n e t o a r d e c o Anoche tuve un sueño aletargante tú tenías doscientos invitados tú jugabas con ellos a los dados y llevabas un frac muy elegante estaba demudado tu semblante. Yo observaba en tu rostro mil pecados tú tenías conmigo mil cuidados mi pulso era de seda zigzagueante. Me mirabas con ansias esenciales con deseos de mí municipales y bailaste conmigo un largo vals llevando con tus pies todo el compás. Tus invitados ya se habían marchado. Aquella fue una noche de pecado me acerqué hasta tu puerta temerosa intenté tocar la aldaba. Una tarde despierta en el muro dejaba esplendores la flor de la guayaba.26
  24. 24. Yo vi tu puerta blanqueadacomo un sepulcro vacío.Yo escalé el escalofríola noche estaba estrelladael lucero recamabael agua corría en el ríoy tu amor en mi desvío.Tu puerta estaba vedadahabía una luz que se huíapor una hendidura fría.Yo me quedé ante tu puertacasi viva casi muerta.Me fugué por la explanadade cemento de la nada.En mi lecho anestesiadotuve un sueño de cometade barcos, velas, veletastuve un sueño de pecadoun sueño como blindadode treinta puertas secretasy de misteriosas grietas,un sueño casi sellado.Soñé que estabas conmigotú eras mi solo testigo.Soñé que me penetrabas 27
  25. 25. que con lascivia me amabas y tu cuerpo con el mío formaban sólo el vacío.28
  26. 26. P o r f i r i o B a r b a J a c o bNació en Santa Rosa Antioquia, Colombia, en el añode 1883. Su verdadero nombre fue Miguel Ángel Osorio. Des-pués de usar los seudónimos Maín Ximénez y Ricardo Arena-les, finalmente tomó el de Porfirio Barba Jacob. Muere enMéxico en el año de 1942. Marcelini Menéndez y Pelayo menciona que Jacob fue uncatalán a quien procesó la inquisición por creerse la Santísi-ma Trinidad. En 1907, se estableció en Monterrey, México, endonde alentó los comienzos literarios de Alfonso Reyes. EnGuatemala se hizo amigo de Rafael Arévalo Martínez, quienlo retrató como: “el hombre que parecía un caballo”. En 1914,asumió el papel de poeta maldito. El propio Barba Jacob refiere: “mi plan es asombrar a losburgueses... Pregono mi verbo feliz, mi gracia para el chiste,mi homosexualidad, mis deudas, mi beodez”. En el mandato del presidente Plutarco Elías Calles fue ex-pulsado de México por sus editoriales contra el gobierno.Volvió durante el cardenalismo para combatirlo en losperifonemas de Últimas noticias que escribió con Salvador Novo. Es considerado poeta del vitalismo y también de la deses-peranza, a pesar de su voluntaria marginación. Entre algunas de sus obras se encuentran: Poemas intempo-rales, Canciones y elegías, Flores negras y Canción de la vida profun-da. Fue en México donde realizó la parte más importante de 29
  27. 27. su obra, por ello se justifica que la Antología de poesía mexica- na contemporánea 1929 lo incluya, no obstante ser colombiano.30
  28. 28. Canción de la vida profunda El hombre es cosa vana, variable y ondeante... MontaigneHay días en que somos tan móviles, tan móviles,como las leves briznas al viento y al azar.Tal vez bajo otro cielo la gloria nos sonríe.La vida es clara, undívaga y abierta como el mar.Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles,como en abril el campo, que tiembla de pasión:bajo el influjo próvido de espirituales lluvias,el alma está brotando florestas de ilusión.Y hay días en que somos tan plácidos, tan plácidos...—¡niñez en el crepúsculo!, ¡lagunas de zafir!—que un verso, un trino, un monte, un pájaro que cruza,y hasta las propias penas nos hacen sonreír.Y hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos,como la entraña oscura de oscuro pedernal:la noche nos sorprende con sus profusas lámparas,en rútilas monedas tasando el Bien y el Mal.Y hay días en que somos tan lúbricos, tan lúbricosque nos depara en vano su carne la mujer: 31
  29. 29. tras de ceñir un talle y acariciar un seno, la redondez de un fruto nos vuelve a estremecer. Y hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres, como en las noches lúgubres el llanto del pinar. El alma gime entonces bajo el dolor del mundo, y acaso ni Dios mismo nos pueda consolar. Mas hay también ¡oh Tierra! Un día... un día... un día en que levamos anclas para jamás volver... Un día en que discurren vientos ineluctables. ¡Un día en que ya nadie nos puede retener!32
  30. 30. S a b i d u r í aNada a las fuerzas próvidas demando,pues mi propia virtud he comprendido.Me basta oír el perennal ruidoque en la concha marina está sonando.Y un lecho duro y un ensueño blando;y ante la luz, en vela mi sentidopara advertir la sombra que al olvidoel ser impulsa y no sabemos cuándo...Fijar las lonas de mi móvil tiendajunto a los calcinados precipiciosde donde un soplo de misterio ascienda;y al amparo de númenes propicios,en dilatada soledad tremendabruñir mi obra y cultivar mis vicios. 33
  31. 31. F u t u r o Decid cuando yo muera... (¡y el día está lejano!): Soberbio y desdeñoso, pródigo y turbulento, en el vital deliquio por siempre insaciado, era una llama al viento... Vagó, sensual y triste, por islas de su América; en un pinar de Honduras vigorizó el aliento, la tierra mexicana le dio su rebeldía, su libertad, sus ímpetus... Y era una llama al viento. De simas no sondadas subía a las estrellas; un gran dolor incógnito vibraba por su acento; fue sabio en sus abismos, —y humilde, humilde, humilde, porque no es nada una llamita al viento... Y supo cosas lúgubres, tan hondas y letales, que nunca humana lira jamás esclareció, y nadie ha comprendido su trémulo lamento... Era una llama al viento y el viento la apagó.34
  32. 32. M a r i o B e n e d e t t iNace en 1920 en Paso de los Toros, Uruguay. Es uno delos más fecundos y leídos escritores uruguayos contemporá-neos. Su obra publicada abarca, con igual brillantez, los másdiversos géneros: novela, cuento, poesía, teatro, ensayo y can-ciones populares. El éxito de sus obras, nacional e internacio-nal, se debe sin duda, a su habilidad como observador de larealidad. Los personajes de Benedetti pertenecen a la clase mediade su país, reflejan sus fustraciones, nostalgias, sus pasionesy su inconformidad. Es un escritor comprometido que utilizatodos los medios a su alcance, incluyendo la literatura, paraluchar contra los problemas del régimen. Su producción poética comienza en 1945 con la Víspera in-deleble, Sólo mientras tanto y Poemario, cuyos temas principa-les son la soledad del hombre que ha perdido a Dios y elamor. Poemas de oficina y Poemas de hoyporhoy son dos librosque marcan el inicio de una segunda etapa en la que el poetase encuentra consigo mismo, con su vida interior caracteri-zada por su escepticismo, desesperanza y rebeldía, actitudesque son la nota dominante de su actividad literaria. En No-ción de patria, Benedetti ahonda cada vez más en su mundopersonal y deja oír una voz nueva, intensa, en la poesía delRío de la Plata. Posteriormente publica Próximo prójimo, Contralos puentes levadizos y A ras de sueño, revelando una mayorpreocupación por la forma y una apertura afectiva y solidariahacia el “próximo prójimo” que sufre. 35
  33. 33. Su primer libro de cuentos, Montevideanos, y su primera no- vela, La tregua, publicados ambos en 1959, marcaron el des- plazamiento definitivo de la tradicional temática rural a la urbana en la novelística uruguaya. En su serie de cuentos El último viaje, Esta mañana y Gracias por el fuego, deja ver la penetrante crítica de una sociedad minada por el conformismo y la complacencia, mientras se da la mano con una concepción moderna del estilo y la estructu- ra narrativa.36
  34. 34. B i e n v e n i d aSe me ocurre que vas a llegar distintano exactamente más lindani más fuerte ni más dócil ni más cautatan sólo que vas a llegar distintacomo si esta temporada de no vermete hubiera sorprendido a vos tambiénquizá porque sabescómo te pienso y te enumerodespués de todo la nostalgia existeaunque no lloremos en los andenes fantasmalesni sobre las almohadas de candorni bajo el cielo opacoyo nostalgiotú nostalgiasy cómo me revienta que él nostalgietu rostro es la vanguardiatal vez llega primeroporque lo pinto en las paredescon trazos invisibles y seguros 37
  35. 35. no olvides que tu rostro me mira como pueblo sonríe y rabia y canta como pueblo y eso te da una lumbre inapagable ahora no tengo dudas vas a llegar distinta y con señales con nuevas con hondura con franqueza sé que voy a quererte sin preguntas sé que vas a quererme sin respuestas.38
  36. 36. H a g a m o s u n t r a t o Cuando sientas tu herida sangrar cuando sientas tu voz sollozar cuenta conmigo. (de una canción de Carlos Puebla) Compañera usted sabe que puede contar conmigo no hasta dos o hasta diez sino contar conmigo si alguna vez advierte que la miro a los ojos y una veta de amor reconoce en los míos no alerte sus fusiles ni piense qué delirio a pesar de la veta o tal vez porque existe usted puede contar conmigo 39
  37. 37. si otras veces me encuentra huraño sin motivo no piense qué flojera igual puede contar conmigo pero hagamos un trato yo quisiera contar con usted es tan lindo saber que usted existe uno se siente vivo y cuando digo esto quiero decir contar aunque sea hasta dos aunque sea hasta cinco no ya para que acuda presurosa en mi auxilio sino para saber a ciencia cierta que usted sabe que puede contar conmigo.40
  38. 38. T e q u i e r oTus manos son mi cariciamis acordes cotidianoste quiero porque tus manostrabajan por la justicia si te quiero es porque sos mi amor mi cómplice y todo y en la calle codo a codo somos mucho más que dostus ojos son mi conjurocontra la mala jornadate quiero por tu miradaque mira y siembra futurotu boca que es tuya y míatu boca no se equivocate quiero porque tu bocasabe gritar rebeldía 41
  39. 39. si te quiero es porque sos mi amor mi cómplice y todo y en la calle codo a codo somos mucho más que dos y por tu rostro sincero y tu paso vagabundo y tu llanto por el mundo porque sos pueblo te quiero y porque amor no es aureola ni cándida moraleja y porque somos pareja que sabe que no está sola te quiero en mi paraíso es decir que en mi país la gente viva feliz aunque no tenga permiso si te quiero es porque sos mi amor mi cómplice y todo y en la calle codo a codo somos mucho más que dos.42
  40. 40. S o l e d a d e sEllos tienen razónesa felicidadal menos con mayúscula no existeah pero si existiera con minúsculasería semejante a nuestra breve presoledaddespués de la alegría viene la soledaddespués de la plenitud viene la soledaddespués del amor viene la soledadya sé que es una pobre deformaciónpero lo cierto es que en ese durable minutouno se siente solo en el mundosin asiderossin pretextossin abrazossin rencoressin las cosas que unen o separany en esa sola manera de estar soloni siquiera uno se apiada de uno mismo 43
  41. 41. los datos objetivos son como sigue hay diez centímetros de silencio entre tus manos y mis manos una frontera de palabras no dichas entre tus labios y mis labios y algo que brilla así de triste entre tus ojos y mis ojos claro que la soledad no viene sola si se mira por sobre el hombro mustio de nuestras soledades se verá un largo y compacto imposible un sencillo respeto por terceros o cuartos ese percance de ser buenagente después de la alegría después de la plenitud después del amor viene la soledad conforme pero qué vendrá después de la soledad a veces no me siento tan solo si imagino mejor dicho si sé44
  42. 42. que más allá de mi soledad y de la tuyaotra vez estás vosaunque sea preguntándote a solasqué vendrá después de la soledad. 45
  43. 43. S a b e r t e a q u í Podés querer el alba cuando quieras he conservado intacto tu paisaje podés querer el alba cuando ames venir a reclamarte como eras aunque ya no seas vos aunque mi amor te espere quemándose en tu azar y tu sueño sea eso y mucho más esta noche otra noche aquí estarás y cuando gima el tiempo giratorio en esta paz ahora dirás quiero esta paz46
  44. 44. ahora podésvenir a reclamartepenetrar en tu nochede alegre angustiareconocer tu tibiocorazón sin excusaslos cuadroslas paredessaberte aquíhe conservado intactotu paisajepero no sé hasta dóndeestá intacto sin vospodés querer el albacuando quierasvenir a reclamartecomo erasaunque el pasado seadespiadadoy hostilaunque contigo traigasdolor y otros milagrosaunque seas otro rostrode tu cielo hacia mí. 47
  45. 45. T o d a v í a No lo creo todavía estás llegando a mi lado y la noche es un puñado de estrellas y de alegría palpo gusto escucho y veo tu rostro tu paso largo tus manos y sin embargo todavía no lo creo tu regreso tiene tanto que ver contigo y conmigo que por cábala lo digo y por las dudas lo canto nadie nunca te reemplaza y las cosas más triviales se vuelven fundamentales porque estás llegando a casa sin embargo todavía dudo de esta buena suerte porque el cielo de tenerte me parece fantasía48
  46. 46. pero venís y es seguroy venís con tu miraday por eso tu llegadahace mágico el futuroy aunque no siempre he entendidomis culpas y mis fracasosen cambio sé que en tus brazosel mundo tiene sentidoy si beso la osadíay el misterio de tus labiosno habrá dudas ni resabioste querré más todavía. 49
  47. 47. Manuel Benítez Carrasco En su historia y antología de la poesía española, Federico Sainz de Robles dice: Don Manuel nació en el barrio de Albayacín de Granada en el año de 1924, ha colaborado en varias revistas literarias, magní- fico recitador, ha dado numerosos recitales siendo unánimemente elogiado por la crítica. Benítez Carrasco es, a nuestro gusto, uno de los poetas españoles contemporáneos más interesantes. Den- tro de la lírica del neopopulismo, posee una voz propia, humil- dad cálida, colorido espléndido de gamas y matices. Desde sus primeros años de estudiante con los jesuitas en Loulé, Portugal, llamó su atención la poesía mística, te- mática que cultivó hasta los últimos días de su muerte, ocu- rrida el 25 de noviembre de 1999, en Granada, España. La poesía de Manuel Benítez Carrasco se multiplicó en muy diversos temas, sin perder su sello poético personal. Entre estos destacan: el agua, el árbol y la madera; porque, como él dijo: “siempre llevo en la memoria el olor de la viruta de la carpintería de mi padre”. Entre sus obras publicadas se cuentan: La muerte pequeña, El oro y el barro, Cuando pasa el toro y Mi barca.50
  48. 48. M i b a r c a A Beatriz ParraLa barca... la barca... Así:sólo con decir: La barca,huele a marisma la bocay sabe a sal la palabra.La barca... la barca... Así:con sólo decir: La barca.¿Qué cuánto quiero por ella...?¡Venga conmigo a la playa!Por una quilla de oroy dos remos de esmeralda,le vendo... el aire que hay dentro.Por una rosa de nácar,...la arena donde se acuesta.Y por un timón de plata,ese mar en dormivela 51
  49. 49. en el fondo de la barca, donde estrellas marineras reman de noche a sus anchas. Aire, arena y agua. ¡Todo lo vendo... menos la barca! Aquí la tiene: bonita como novia enamorada por la quilla, sueño verde, por la vela, nube blanca. Cuando está en la playa pienso: ¿...si soñará con el agua...? Cuando está en el agua, digo: ¿...si soñará con la playa...? La trato como a una mujer, y así está ella: le saltan la presunción y el orgullo cuando duerme y cuando anda. ...Con decirle... ¡que le viene pequeña toda la playa! Que en esto de los amores, mujer y barca, se pasan de orgullosas, por queridas, de presumidas, por guapas. ...¡Y cuando se lanza al mar, además de guapa, brava...!52
  50. 50. Mete el pecho, hunde el casco,se enjoya de espuma blanca,cruje el agua en las amuras,ella, altiva, la rechaza,y cuando se deja atrásla nieve, el oro y el nácar,se esponja, se empina, secontonea y se acicala,como hembra que se sabefina, bonita y en andas.¡Una reina, no seríatan reina como mi barca!...¡Y si viera cuando corre...!¡Caballo con la crin blanca,que va levantando polvode espuma sobre esmeralda!Algunas noches la lunasuele tirar sobre el aguaun rayo que dicen que esun camino o una espada.Y yo sé que no es un rayo,sino una alfombra de plataque va tendiendo la lunapara que pase mi barca.Y en esas noches de lunase pone a bailar mi barca,bate de cola la espumapeina la vela salada. 53
  51. 51. Y, al embrujo de su baile, el mar se enamora y baila. Y mientras que las estrellas se asoman a las ventanas para llevar el compás con sus manitas de plata, baila el viento con la vela, baila el remo con el agua, bailan la luna y el pez, la sombra y la luz, y bailan el timón con las espumas y las olas con mi barca. ...¿Qué cuánto quiero por ella...? Mi barca no es sólo barca: cuna, mástil, timón, remo, quilla verde y vela blanca. Mi barca es la sal del mar, que se hizo piropo y gracia, con un nombre: Soledad, sobre este nombre: Mi barca. Mi barca... mi barca... Así: con sólo decir: mi barca, huele a marisma la boca y sabe a sal la palabra. ...¿Qué cuánto quiero por ella...? ¡Mi barca no es sólo barca!54
  52. 52. L e c c i ó n d e g e o g r a f í a El amor, punto cardenal. A Pilar y Alfonso Peña Yo no sé nada de nada. Francia, al Norte... al Sur, Granada... oro y fuego, al Ecuador... al Oeste, Portugal... ¿Y el amor? ¿Es que el amor se ha quedado sin su punto cardinal?... ¡Pues yo lo tengo anotado en mi pobre geografía: Al Norte, tú, noche y día; al Sur, tú, tarde y aurora; al Este, tú, vida mía, y al Oeste, hora tras hora. Oro y fuego al Ecuador... Mallorca y Venecia al Este... ¿Y el amor? ¡Norte, Sur, Este y Oeste! 55
  53. 53. Romancillo del niño que todo lo quería ser El niño quiso ser pez; metió los pies en el río. ...Estaba tan frío el río, que ya no quiso ser pez. El niño quiso ser pájaro; se asomó al balcón del aire. ...Estaba tan alto el aire que ya no quiso ser pájaro. El niño quiso ser perro; se puso a ladrar a un gato. ...Lo trató tan mal el gato que ya no quiso ser perro. El niño quiso ser hombre; empezó a ponerse años. ...Le estaban tan mal los años que ya no quiso ser hombre. Y ya no quiso crecer; no quería crecer el niño. Se estaba tan bien de niño... Pero tuvo que crecer.56
  54. 54. Y en una tarde, al volvera su placeta de niño,el hombre quiso ser niño...pero ya no pudo ser. 57
  55. 55. Solea del amor indiferente Ni rencores ni perdón. No me grites; no me llores; lo nuestro ya se acabó. ¿Rencores?... ¿Por qué rencores? No le va a mi señorío guardarle rencor a un río que fue regando mis flores. Tú me diste los mejores cristales de tu corriente. Y no sería decente maldecirte, por despecho, si sé que tienes derecho a dar o negar la fuente. Debo estarte agradecido por tu generosidad; tú me diste, por bondad, lo que yo di por cumplido. Me brindaste tu latido, tu boca nunca besada, tu carne nunca estrenada, tus ojos siempre esperando con dos ojeras temblando debajo de la mirada.58
  56. 56. Me diste el primer te quieroque es el que más atosiga,y, llenita de fatiga,me diste el beso primero.Y hasta que llegó a tu aleroaquel mal viento ladrón,yo sé que tu corazónfue mío por vez primera,y sólo mía la aceradebajo de tu balcón.Por eso, yo, bien nacido,no te odio ni te aborrezco;al contrario: te agradezcotodo cuanto me has querido.No me importa si te has idocon tu barca hacia otro mar.Que yo no te puedo odiarpor esta mala partida,porque odiar es en la vidaun cierto modo de amar.No vengas ahora a mi ladopara pedirme perdón.El perdón es la razónde volver a lo pasado.Y lo pasado, acabado,qué pasó... por qué pasó.Déjame que viva yosin perdón y sin rencores.No me grites... no me llores.Lo nuestro ya se acabó. 59
  57. 57. Solea del amor desprendío Mira si soy desprendío que ayer, al pasar el puente tiré tu cariño al río. Y tú bien sabes por qué tiré tu cariño al río. Porque era anillo de barro mal tasao y mal vendío y porque era flor sin alma de un abril en compromiso, que puso en zarzas y espinas un fingimiento de lirios. Tiré tu cariño al río porque era una planta amarga dentro de mi huerto limpio. Tiré tu cariño al agua porque era una mancha negra sobre mi fachada blanca. Tiré tu cariño al río porque era mala cizaña quitando savia a mi trigo y tiré todo tu amor porque era muerte en mi carne y era agonía en mi voz.60
  58. 58. Tú fuiste flor de verano,sol de un beso y luz de un día.Yo te acunaba en mi manoy en mi mano te cuidabay tú, por pagarme, heríasla mano que te acunaba.Pero al hacerlo olvidabas,tal vez por ingenuidad,que te di mis sentimientosno por tus merecimientossino por mi voluntad.Yo no puse en compraventami corazón encendío;y has de tener muy en cuentaque mi cariño no fueni comprao ni vendío,sino que lo regalé.Porque yo soy desprendío;por eso te di mi rosasin habérmela pedío;porque yo soy desprendíoy doy las cosas sin versi se las han merecío.Por eso te di mi vela,te di el vino de mi jarro,las llaves de mi cancelay el látigo de mi carro.Ya ves si soy desprendíoque ayer, al pasar el puente,tiré tu cariño al río. 61
  59. 59. E l á r b o l s e c o El árbol estaba seco; de savia no le quedó ni un clavito que clavarle al zapato de una flor. ...Pero estaba tan a gusto sequito, tomando el sol... Tenía ya muchos años, es cierto; mucho temblor; era como un viejecito de palo tomando el sol. Pero estaba tan a gusto el viejo tomando el sol... Como un niño mal criado vino un viento y lo empujó; el árbol no tuvo donde apoyarse y se cayó.62
  60. 60. Con lo a gusto que él estabasequito tomando el sol...Llegaron dos carpinteros,también llegó un labrador;¡ay, cómo temblaba el árbolde miedo cuando los vio!Y se bebió de un buen tragosu último rayo de sol.Con sus cortas ramas hizouna cerca el labrador;con ella cercó su huertoy el árbol se sonrió...porque convertido en cercaseguiría tomando el sol.De su tronco diez mortajasun carpintero ensambló;¡qué dolor en la memoriatiene el árbol, qué dolor,al recordar cuando estabasequito tomando el sol!Pero el otro carpinterohizo, con manos de amor,diez cunas como diez nidospara diez niños en flor. 63
  61. 61. Y el árbol sintió que mayo le tocaba el corazón. Porque convertirse en cuna era ser de nuevo flor, pájaro, temblor y nido, fruto, latido y canción. Y sobre todo, el buen árbol se creyó abuelo y creyó que en sus diez ramas dormían diez nietecitos de sol. ¡Y se sintió más a gusto que cuando estaba en el campo sequito, tomando el sol!64
  62. 62. J o r g e L u i s B o r g e sEl escritor tan admirado por su brillantez y fantasía,Jorge Luis Borges, nació en Buenos Aires, Argentina, en 1899y murió en 1986 en Ginebra, Suiza. En 1914, vivió en Suiza, país donde el joven Borges realizasus estudios; además de francés aprende el alemán; así pene-tra en la literatura de esas lenguas y también en sus doctrinasfilosóficas. Lee en abundancia libros que dejan huella en suespíritu, entre otros los de Flaubert: “el de la palabra justa”. Se traslada a España y vive sucesivamente en Barcelona,Sevilla y Madrid. Tiene entonces veinte años; pero a pesar desu juventud cuenta ya con una arraigada fama literaria y apa-rece como un entusiasta propagandista del ultraísmo; escri-bió, influido por esa tendencia, obras que destruyó después. Regresa a Argentina en 1921, donde toma parte en aspec-tos políticos. Sin embargo, el peronismo le colmó de humilla-ciones; transcurrieron entonces años difíciles que obligaronal poeta a prodigar sus actividades en clases, conferencias,traducciones, trabajos editoriales. Caído el dictador, Borgesfue designado director de la biblioteca de la Universidad deBuenos Aires, donde también impartió la cátedra de literatu-ra inglesa. Su talento, su vigor lírico y su inquietud filosófica lo lleva-ron a una poesía singular más honda y universal. En 1923,aparece su libro Fervor de Buenos Aires (de poemas). En 1932Discusión (ensayos breves). En 1935, publica La historia uni- 65
  63. 63. versal de la infamia (colección de narraciones). En 1944, apare- ce Ficciones y El Aleph (colección de cuentos fantásticos), lo- grando su consagración literaria. Entre sus títulos posteriores sobresalen: El hacedor, El informe de Brodie, El oro de los ti- gres, El libro de arena, Historia de la eternidad, Evaristo Carriego y Otras inquisiciones.66
  64. 64. I n s t a n t e sSi pudiera vivir nuevamente mi vida.En la próxima trataría de cometer más errores.No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.Sería más tonto de lo que he sido, de hecho tomaría muy pocascosas con seriedad. Sería menos higiénico.Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría más atar- [deceres,subiría más montañas, nadaría más ríos.Iría a más lugares a donde nunca he ido, comería más helados ymenos habas, tendría más problemas reales y menos imagi- [narios.Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente [cadaminuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría.Pero si pudiera volver atrás trataría de tener solamente buenos [momentos. 67
  65. 65. Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momen- [tos; no te pierdas el ahora. Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin un [termómetro, una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas; si [pudiera volver a vivir, viajaría más liviano. Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a prin- [cipios de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño. Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres [y jugaría con más niños, si tuviera otra vez la vida por delante. Pero ya ven, tengo 85 años y sé que me estoy muriendo.68
  66. 66. P o e m a d e l o s d o n e s A María Esther VázquezNadie rebaje a lágrima o reprocheEsta declaración de la maestríaDe Dios, que con magnífica ironíaMe dio a la vez los libros y la noche.De esta ciudad de libros hizo dueñosA unos ojos sin luz, que sólo puedenLeer en las bibliotecas de los sueñosLos incesantes párrafos que cedenLas albas a su afán. En vano el díaLes prodiga sus libros infinitos,Arduos como los arduos manuscritosQue perecieron en Alejandría.De hambre y de sed (narra una historia griega)Muere un rey entre fuentes y jardines;Yo fatigo sin rumbo los confinesDe esta alta y honda biblioteca ciega. 69
  67. 67. Enciclopedias, atlas, el Oriente Y el Occidente, siglos, dinastías, Símbolos, cosmos y cosmogonías Brindan los muros, pero inútilmente. Lento en mi sombra, la penumbra hueca Exploro con el báculo indeciso, Yo, que me figuraba el Paraíso Bajo la especie de una biblioteca. Algo, que ciertamente no se nombra Con la palabra “azar”, rige estas cosas; Otro ya recibió en otras borrosas Tardes los muchos libros y la sombra. Al errar por las lentas galerías Suelo sentir con vago horror sagrado Que soy el otro, el muerto, que habrá dado Los mismos pasos en los mismos días. ¿Cuál de los dos escribe este poema De un yo plural y de una sola sombra? ¿Qué importa la palabra que me nombra Si es indiviso y uno el anatema? Groussac o Borges, miro este querido Mundo que se deforma y que se apaga En una pálida ceniza vaga Que se parece al sueño y al olvido.70
  68. 68. L o s B o r g e sNada o muy poco sé de mis mayoresPortugueses, los Borges: vaga genteQue prosigue en mi carne, oscuramente,Sus hábitos, rigores y temores.Tenues como si nunca hubieran sidoY ajenos a los trámites del arte,Indescifrablemente forman parteDel tiempo, de la tierra y del olvido.Mejor así. Cumplida la faena,Son Portugal, son la famosa genteQue forzó las murallas del OrienteY se dio al mar y al otro mar de arena.Son el rey que en el místico desiertoSe perdió y el que jura que no ha muerto. 71
  69. 69. L o s e s p e j o s Yo que sentí el horror de los espejos No sólo ante el cristal impenetrable Donde acaba y empieza, inhabitable, Un imposible espacio de reflejos Sino ante el agua especular que imita El otro azul en su profundo cielo Que a veces raya el ilusorio vuelo Del ave inversa o que un temblor agita Y ante la superficie silenciosa Del ébano sutil cuya tersura Repite como un sueño la blancura De un vago mármol o una vaga rosa, Hoy, al cabo de tantos y perplejos Años de errar bajo la varia luna, Me pregunto qué azar de la fortuna Hizo que yo temiera los espejos.72
  70. 70. Espejos de metal, enmascaradoEspejo de caoba que en la brumaDe su rojo crepúsculo disfumaEse rostro que mira y es mirado,Infinitos los veo, elementalesEjecutores de un antiguo pacto,Multiplicar el mundo como el actoGenerativo, insomnes y fatales.Prolongan este vano mundo inciertoEn su vertiginosa telaraña;A veces en la tarde los empañaEl hálito de un hombre que no ha muerto.Nos acecha el cristal. Si entre las cuatroParedes de la alcoba hay un espejo,Ya no estoy solo. Hay otro. Hay el reflejoQue arma en el alba un sigiloso teatro.Todo acontece y nada se recuerdaEn esos gabinetes cristalinosDonde, como fantásticos rabinos,Leemos los libros de derecha a izquierda.Claudio, rey de una tarde, rey soñado,No sintió que era un sueño hasta aquel díaEn que un actor mimó su feloníaCon arte silencioso, en un tablado.Que haya sueños es raro, que haya espejos,Que el usual y gastado repertorio 73
  71. 71. De cada día incluya el ilusorio Orbe profundo que urden los reflejos. Dios (he dado en pensar) pone un empeño En toda esa inasible arquitectura Que edifica la luz con la tersura Del cristal y la sombra con el sueño. Dios ha creado las noches que se arman De sueños y las formas del espejo Para que el hombre sienta que es reflejo Y vanidad. Por eso nos alarman.74
  72. 72. Otro poema de los donesGracias quiero dar al divinolaberinto de los afectos y de las causaspor la diversidad de las criaturasque forman este singular universo,por la razón, que no cesará de soñarcon un plano del laberinto,por el rostro de Elena y la perseverancia de Ulises,por el amor, que nos deja ver a los otroscomo los ve la divinidad,por el firme diamante y el agua suelta,por el álgebra, palacio de precisos cristales,por las místicas monedas de Ángel Silesio,por Schopenhauer,que acaso descifró el universo,por el fulgor del fuegoque ningún ser humano puede mirar sin un asombro antiguo,por la caoba, el cedro y el sándalo,por el pan y la sal,por el misterio de la rosaque prodiga color y que no lo ve,por ciertas vísperas y días de 1955,por los duros troperos que en la llanuraarrean los animales y el alba, 75
  73. 73. por la mañana en Montevideo, por el arte de la amistad, por el último día de Sócrates, por las palabras que en un crepúsculo se dijeron de una cruz a otra cruz, por aquel sueño de Islam que abarcó mil noches y una noche, por aquel otro sueño del infierno, de la torre del fuego que purifica y de las esferas gloriosas, por Swedenborg, que conversaba con los ángeles en las calles de Londres, por los ríos secretos e inmemoriales que convergen en mí, por el idioma que, hace siglos, hablé en Nortumbria, por la espalda y el arpa de los sajones, por el mar, que es un desierto resplandeciente y una cifra de cosas que no sabemos y un epitafio de los vikings, por la música verbal de Inglaterra, por la música verbal de Alemania, por el oro, que relumbra en los versos, por el épico invierno, por el nombre de un libro que no he leído: Gesta Dei per Francos, por Verlaine, inocente como los pájaros, por el prisma de cristal y la pesa de bronce, por las rayas del tigre, por las altas torres de San Francisco y de la isla de Manhattan, por la mañana en Texas, por aquel sevillano que redactó la Epístola Moral76
  74. 74. y cuyo nombre, como él hubiera preferido, ignoramos,por Séneca y Lucano, de Córdoba,que antes del español escribierontoda la literatura española,por el geométrico y bizarro ajedrez,por la tortuga de Zenón y el mapa de Royce,por el olor medicinal de los eucaliptos,por el lenguaje, que puede simular la sabiduría,por el olvido, que anula o modifica el pasado,por la costumbre,que nos repite y nos confirma como un espejo,por la mañana, que nos depara la ilusión de un principio,por la noche, su tiniebla y su astronomía,por el valor y la felicidad de los otros,por la patria, sentida en los jazmineso en una vieja espada,por Whitman y Francisco de Asís, que ya escribieron el poema,por el hecho de que el poema es inagotabley se confunde con la suma de las criaturasy no llegará jamás al último versoy varía según los hombres,por Francis Haslam, que pidió perdón a sus hijospor morir tan despacio,por los minutos que preceden al sueño,por el sueño y la muerte,esos dos tesoros ocultos,por los íntimos dones que no enumero,por la música, misteriosa forma del tiempo. 77
  75. 75. E l G o l e m [ I I ] Si (como el griego afirma en el Cratilo) El nombre es arquetipo de la cosa, En las letras de “rosa” está la rosa Y todo el Nilo en la palabra “Nilo”. Y, hecho de consonantes y vocales, Habrá un terrible Nombre, que la esencia Cifre de Dios y que la Omnipotencia Guarde en letras y sílabas cabales. Adán y las estrellas lo supieron En el Jardín. La herrumbre del pecado (Dicen los cabalistas) lo ha borrado Y las generaciones lo perdieron. Los artificios y el candor del hombre No tienen fin. Sabemos que hubo un día En que el pueblo de Dios buscaba el Nombre En las vigilias de la judería.78
  76. 76. No a la manera de otras que una vagaSombra insinúan en la vaga historia,Aún está verde y viva la memoriaDe Judá León, que era rabino en Praga.Sediento de saber lo que Dios sabe,Judá León se dio a permutacionesDe letras y a complejas variacionesY al fin pronunció el Nombre que es la Clave,La Puerta, el Eco, el Huésped y el Palacio,Sobre un muñeco que con torpes manosLabró, para enseñarle los arcanosDe las Letras, del Tiempo y del Espacio.El simulacro alzó los soñolientosPárpados y vio formas y coloresQue no entendió, perdidos en rumoresY ensayó temerosos movimientos.Gradualmente se vio (como nosotros)Aprisionado en esta red sonoraDe Antes, Después, Ayer, Mientras, Ahora,Derecha, Izquierda, Yo, Tú, Aquéllos, Otros.(El cabalista que ofició de numenA la vasta criatura apodó Golem;Estas verdades las refiere ScholemEn un docto lugar de su volumen.)El rabí le explicaba el universo:“Esto es mi pie; esto el tuyo; esto la soga.” 79
  77. 77. Y logró, al cabo de años, que el perverso Barriera bien o mal la sinagoga. Tal vez hubo un error en la grafía O en la articulación del Sacro Nombre; A pesar de tan alta hechicería, No aprendió a hablar el aprendiz de hombre. Sus ojos, menos de hombre que de perro Y harto menos de perro que de cosa, Seguían al rabí por la dudosa Penumbra de las piezas del encierro. Algo anormal y tosco hubo en el Golem, Ya que a su paso el gato del rabino Se escondía. (Ese gato no está en Scholem Pero, a través del tiempo, lo adivino.) Elevando a su Dios manos filiales, Las devociones de su Dios copiaba O, estúpido y sonriente, se ahuecaba En cóncavas zalemas orientales. El rabí lo miraba con ternura Y con algún horror. “¿Cómo (se dijo) Pude engendrar este penoso hijo Y la inacción dejé, qué es la cordura?” “¿Por qué di en agregar a la infinita Serie un símbolo más? ¿Por qué a la vana Madeja que en lo eterno se devana, Di otra causa, otro efecto y otra cuita?”80
  78. 78. En la hora de angustia y de luz vaga,En su Golem los ojos detenía.¿Quién nos dirá las cosas que sentíaDios, al mirar a su rabino en Praga? 81
  79. 79. A l i d i o m a a l e m á n Mi destino es la lengua castellana, El bronce de Francisco de Quevedo, Pero en la lenta noche caminada Me exaltan otras músicas más íntimas. Alguna me fue dada por la sangre —Oh voz de Shakespeare y de la Escritura—, Otras por azar, que es dadivoso, Pero a ti, dulce lengua de Alemania, Te he elegido y buscado, solitario. A través de vigilias y gramáticas, De la jungla de las declinaciones, Del diccionario, que no acierta nunca Con el matiz preciso, fui acercándome. Mis noches están llenas de Virgilio, Dije una vez; también pude haber dicho De Hölderlin y de Angelus Silesius. Heine me dio sus altos ruiseñores; Goethe, la suerte de un amor tardío, A la vez indulgente y mercenario; Keller, la rosa que una mano deja En la mano de un muerto que la amaba Y que nunca sabrá si es blanca o roja. Tú, lengua de Alemania, eres tu obra82
  80. 80. Capital: el amor entrelazadoDe las voces compuestas, las vocalesAbiertas, los sonidos que permitenEl estudioso hexámetro del griegoY tu rumor de selvas y de noches.Te tuve alguna vez. Hoy, en la lindeDe los años cansados, te divisoLejana como el álgebra y la luna. 83
  81. 81. A I s l a n d i a De las regiones de la hermosa tierra Que mi carne y su sombra han fatigado Eres la más remota y la más íntima, Última Thule, Islandia de las naves, Del terco arado y del constante remo, De las tendidas redes marineras, De esa curiosa luz de tarde inmóvil Que efunde el vago cielo desde el alba Y del viento que busca los perdidos Velámenes del viking. Tierra sacra Que fuiste la memoria de Germania Y rescataste su mitología De una selva de hierro y de su lobo y de la nave que los dioses temen, Labrada con las uñas de los muertos. Islandia, te he soñado largamente Desde aquella mañana en que mi padre Le dio al niño que he sido y que no ha muerto Una versión de la Völsunga Saga Que ahora está descifrando mi penumbra Con la ayuda del lento diccionario. Cuando el cuerpo se cansa de su hombre, Cuando el fuego declina y ya es ceniza,84
  82. 82. Bien está el resignado aprendizajeDe una empresa infinita; yo he elegidoEl de tu lengua, ese latín del NorteQue abarcó las estepas y los maresDe un hemisferio y resonó en BizancioY en las márgenes vírgenes de América.Sé que no la sabré, pero me esperanLos eventuales dones de la busca,No el fruto sabiamente inalcanzable.Lo mismo sentirán quienes indaganLos astros o la serie de los números...Sólo el amor, el ignorante amor, Islandia. 85
  83. 83. J o s é Á n g e l B u e s a Nació en 1910 en Cuba, de donde salió un día para no volver jamás; vivió en México, en el Distrito Federal y Monterrey, trabajando para la radio, que era la actividad a la que se dedicaba en su isla natal. Residió también en Miami y siguió vagando por “ahí”, como lo refiere en su poesía. Los que lo conocieron han muerto ...las nuevas generacio- nes no saben de él, dónde falleció ni conocen de su inmensa sensibilidad, como si él mismo no hubiera querido dejar tras sí la menor huella... según las frases de sus poemas.86
  84. 84. Poema para el crepúsculo IHora de soledad y de melancolíaen que casi es de noche y casi no es de día.Hora para que vuelva todo lo que se fue.Hora para estar triste, sin preguntar por qué.Todo empieza a morir cuando nace el olvido,y es tan dulce buscar lo que no se ha perdido...¡Y es tan agria esta angustia terriblemente ciertade un gran amor dormido que de pronto despierta! IIViendo pasar las nubes se comprende mejorque, así como ellas cambian, va cambiando el amor;y aunque decimos: “Todo se olvida, todo pasa...”en la ceniza, a veces, nos sorprende una brasa.Porque es triste creer que se secó una fuente,y que otro bebe el agua que brota nuevamente;o una estrella apagada que vuelve a ser estrella,y ver que hay otros ojos que están fijos en ella.Decimos: “Todo pasa, porque todo se olvida...”y el recuerdo entristece lo mejor de la vida. 87
  85. 85. III Apenas ha durado para amarte y perderte este amor que debía durar hasta la muerte. Fugaz como el contorno de una nube remota, tu amor nace en la espiga muriendo en la gaviota. Tu amor cuando era mío, no me pertenecía, hoy, aunque vas con otro, quizás eres más mía. Tu amor es como el viento que cruza de repente: Ni se ve ni se toca, pero existe y se siente. Tu amor es como un árbol que renunció a su altura, pero cuyas raíces abarcan la llanura. Tu amor me negó siempre lo poco que pedí y hoy me da esta alegría de estar triste por ti. Y, aunque creí olvidarte pienso en ti todavía, cuando, aún sin ser de noche, dejó de ser de día...88
  86. 86. P o e m a d e l a c u l p aYo la amé, y era de otro, que también la quería.Perdónala, Señor, porque la culpa es mía.Después de haber besado sus cabellos de trigo,nada importa la culpa, pues no importa el castigo.Fue un pecado quererla, Señor, y, sin embargo,mis labios están dulces por ese amor amargo.Ella fue como un agua callada que corría...Si es culpa tener sed, toda la culpa es mía.Perdónala, Señor, Tú, que le diste a ellasu frescura de lluvia y su esplendor de estrella.Su alma era transparente como un vaso vacío.Yo lo llené de amor. Todo el pecado es mío.Pero, ¿cómo no amarla, si Tú hiciste que fueraturbadora y fragante como la primavera?¿Cómo no haberla amado, si era como el rocíosobre la yerba seca y ávida del estío?Traté de rechazarla, Señor, inútilmente,como un surco que intenta rechazar la simiente. 89
  87. 87. Era de otro. Era de otro, que no la merecía, y por eso, en sus brazos, ¡seguía siendo mía! Era de otro, Señor. Pero hay cosas sin dueño: Las rosas y los ríos, y el amor y el ensueño. Y ella me dio su amor como se da una rosa, como quien lo da todo, dando tan poca cosa... Una embriaguez extraña nos venció poco a poco: Ella no fue culpable, Señor... ¡ni yo tampoco! La culpa es toda tuya, porque la hiciste bella, y me diste ojos para mirarla a ella. Toda la culpa es tuya, pues me hiciste cobarde para matar un sueño porque llegaba tarde. Sí. Nuestra culpa es tuya, si es una culpa amar y si es culpable un río cuando corre hacia el mar. Es tan bella, Señor, y es tan suave, y tan clara, que sería un pecado mayor si no la amara. Y, por eso, perdóname, Señor, porque es tan bella que Tú que hiciste el agua, y la flor, y la estrella, Tú, que oyes el lamento de este dolor sin nombre, Tú también la amarías ¡si pudieras ser hombre!90
  88. 88. P o e m a d e l a s c o s a sQuizás, estando sola, de noche, en tu aposento,oirás que alguien te llama, sin que tú sepas quién;y aprenderás entonces que hay cosas como el viento,que se están yendo siempre, pero que no se van.Y también es posible que una tarde de hastío,como florece un surco, te renazca un afán;y aprenderás entonces que hay cosas como el río,que se están yendo siempre, pero que no se van.O, al cruzar una calle, tu corazón risueñorecordará una pena que no tuviste ayer;y aprenderás entonces que hay cosas como el sueño,cosas que nunca han sido, pero que pueden ser.Por más que tú prefieras ignorar estas cosas,sabrás por qué suspiras oyendo una canción;y aprenderás entonces que hay cosas como rosas,cosas que son hermosas sin saber que lo son.Y una tarde cualquiera sentirás que te has ido,y un soplo de ceniza secará tu jardín;y aprenderás entonces que el tiempo y el olvidoson las únicas cosas que nunca tienen fin. 91
  89. 89. P o e m a Quizá te diga un día que dejé de quererte aunque siga queriéndote más allá de la muerte; y acaso no comprendas, en esa despedida, que, aunque el amor nos une, nos separa la vida. Quizá te diga un día que se me fue el amor, y cerraré los ojos para amarte mejor; porque el amor nos ciega, pero, vivos o muertos, nuestros ojos cerrados ven más que estando abiertos. Quizás te diga un día que dejé de quererte aunque siga queriéndote más allá de la muerte; y acaso no comprendas, en esa despedida, ¡que nos quedamos juntos para toda la vida!92
  90. 90. R e g r e s oVengo del fondo oscuro de una noche implacable,y contemplo los astros con un gusto de asombro.Al llegar a tu puerta me confieso culpable,y una paloma blanca se me posa en el hombro.Mi corazón humilde se detiene en tu puerta,con la mano extendida como un viejo mendigo;y tu perro me ladra de alegría en la huerta,porque a pesar de todo, sigue siendo mi amigo.Al fin creció el rosal aquel que no crecíay ahora ofrece sus rosas tras la verja de hierro:Yo también he cambiado mucho desde aquel día,pues no tienen estrellas las noches del destierro.Quizás tu alma está abierta tras la puerta cerrada;pero al abrir tu puerta, como se abre a un mendigo,mírame dulcemente, sin preguntarme nada,y sabrás que no he vuelto... porque estaba contigo. 93
  91. 91. L e ó n F e l i p e C a m i n o Nació el 11 de abril de 1884 en Tábara, pueblo de la provincia de Zamora, España. En 1886, su familia se traslada a Sequeros, Salamanca, donde los mayores recuerdos infan- tiles se graban en la mente del poeta. Termina sus estudios en Santander por exigencias familiares y se ve obligado a cur- sar la carrera de farmacéutica en Madrid, ciudad que le ofrece innumerables oportunidades culturales; sintiéndose atraído fundamentalmente por el teatro posteriormente trabajó como actor. Toda su vida fue un peregrinar entre exilios, debido a su irrenunciable republicanismo sin concesiones. En su obra literaria se revela su desesperación y un ánimo polémico en una voz más cercana al grito que al canto. Su poesía forma parte del modernismo y del vanguardismo. En- tre sus obras se encuentran Drop a star, Antología rota, El pa- yaso de las bofetadas, El hacha, Ganarás la luz, El último publicano, Este pobre y roto violín, El gran responsable y El cier- vo. En 1963, se edita una recopilación de sus obras completa; muere en la ciudad de México en 1968, rodeado del afecto de un pueblo que lo consideró un poeta íntegro.94
  92. 92. S i n e l p o e t aSin el poetano podrá existir España.¡Que lo oigan las arcas victoriosas!¡Que lo oiga Franco!Tuya es la hacienda,la casa, el caballo y la pistola.Mía es la voz más antigua de la tierra.Tú te quedas con todoy me dejas desnudoy errante por el mundo.Mas yo te dejo mudo... mudo.Y cómo vas a recoger el trigoy alimentar el fuego...¡Si yo me llevo la canción! 95
  93. 93. U n s i g n o I. No me contéis más cuentos Ya se han contado todos. Todos se han dicho y todos se han escrito... y todos se han ovillado y archivado. Los ha contado el viejo patriarca, los han cantado el coro y la nodriza, los ha dicho un idiota lleno de estrépito y de furia, se han grabado en la ventana y en la rueda y se han guardado en cajas fuertes las matrices. Hay réplicas exactas de todas las tragedias, discos fonográficos de todas las salmodias, y placas fotográficas de todos los naufragios. Ningún cuento se ha perdido. Estad tranquilos. Se sabe que el poema es una crónica, que la crónica es un mito, la Historia una serpiente que se muerde la fábula y el poeta doméstico, el cronista del rey y el arzo- [bispo... el narrador de cuentos. Todos se han registrado.96
  94. 94. Y todos están vivos todavía. Ahí pasa el pregonero:“¡Cuentos!... ¡Cuentos!... ¡Cuentos!...”Es aquel viejo vendedor de sombras y de risasque ahora pregona cuentos.Pero yo no quiero cuentos...No me contéis más cuentos II. Sé todos los cuentosYo no sé muchas cosas, es verdad.Digo tan sólo lo que he visto.Y he visto:que la cuna del hombre la mecen con cuentos,que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,que el llanto del hombre lo taponan con cuentos...que los huesos del hombre los entierran con cuentos,y que el miedo del hombre...ha inventado todos los cuentos,Yo sé muy pocas cosas, es verdad,pero me han dormido con todos los cuentos...y sé todos los cuentos. III. El dulce cuento de la rosquillaContar es enumerar y referir.Tú cuentas: uno, dos, tres...Él cuenta: un cuento, dos cuentos, tres cuentos.Cuentas... cuentos... ¡Todos sabéis contar!Pero al final de cuentas, sólo contáis un cuento:el dulce cuento de la rosquilla nada más. 97
  95. 95. Porque la serpiente se chupa el caramelo de la cola, y se lo chupa el hijo pródigo y el último caballero del Graal; y el miedo y el feto y la impotencia... y la voluta desmayada del capital barroco y aplastado de la [catedral y el vendaje diamantino de la momia, y el del sudario primero de Lázaro —primero y provisional— y la cinta dorada de la gorra, y la hebilla de la espuela, y el cíngulo de nieve y de sal de la mujer de Lot y el rosario y el balduque del legajo revolucionario y constitucional y la cincha anillada de onzas y de balas que ornamenta y [sostiene el heroico vientre satisfecho del general y la ciega mula democrática y el toro fugitivo y fogueado que volverá a dormir en el corral y la verja de lanzas del palacio y la antigua muralla de la China, y la nueva ciudadela del kremlin, y la gran estola cuaresmal... Y la escalera se lo chupa también (los que bajaron subirán y los que subieron, volverán a bajar). IV. Trampas Trampas de redes y de lazos son los cuentos con los que me ovillan a la tierra y con los que me cercan en el tiempo. O un estanque98
  96. 96. o un espejodonde yo me repitoy me reflejo.Romped,romped todos los cuentos,que no quiero vermeen el tiemponi en la tierrani en el agua sujeto. V. Contádme un sueñoAhora estoy de regreso, he llegado hace poco,soy nuevo en la ciudad... Y esto quiere decir:Me durmieron con un cuento...y me he despertado con un sueño.Voy a contar mi sueño, narradores de cuentos.Voy a contar mi sueño.Es un sueño sin lazos,sin espejos,sin anillos,sin redes,sin trampas y sin miedo. VI. OídSoñé... ¡Sueño!No soy un cuento.Vengo de más lejos... 99
  97. 97. ¡Soy y vengo del sueño! Y digo que señor es querer, querer, querer... Querer escaparse del espejo, querer desenvolverse del ovillo, querer desconyuntarse de la dulce rosquilla de los cuentos, querer desenvolverse... prolongarse. Soñar es decir 4 veces, o 44 veces, o 4,444 veces, por ejemplo: Yo no quiero, yo no quiero, yo no quiero, yo no quiero verme en el tiempo ni en la tierra ni en el agua sujeto... Quiero verme en el viento, quiero verme en el viento, quiero verme en el viento, quiero verme en el viento. Quiere el hilo, sueña el hilo en la espadera, sueña el hilo que saldrá algún día... ¡Un buen día! hecho manto del telar.100
  98. 98. Lo que pasó, bajo la curva de los cielos,se prolonga bajo los huesos de mi cráneo.Lo que soñé en la tierra y en el vientre fecundado de mi [madre,lo sigo aquí ahora sobre la piedra oscura de mi almohada.¡Fui semilla que quiso ser espiga...y soy espiga que sueña en ser pan ázimo! VII. El gusanoSoy gusano que sueña ¡que quiere!Contaré el sueño del gusano.Narradores de cuentos... el gusanono se chupa el caramelo de la cola. No es un cuento.Es un sueño que camina.Repta.Y deja sobre la hierba oscurauna secreción viscosa y fosforescente,un hilo glutinoso... y lumínico.¡Lumínico! La baba es una estela.Anotad esto bien:Cavad aquí para marcar una señal.Cavad aquí una estaca, aquí, aquí...que aquí sobre esta tierra... sobre la Tierra,sobre este gran ovillo devanado con baba,sobre la estela verde que segregó el gusano,sobre el sudor oscuro que vertieron sus glándulas.sobre su llanto ciego de semilla y de feto,sobre los restos de su capullo y su sarcófago,sobre la ganga adámica de su morada mística,sobre el cascarón de su bóveda abierta 101
  99. 99. y sobre los escombros de su iglesia podrida levantaremos un día nuestra casa, nuestra ciudad y nuestro vuelo. ¡Dios nos guía! Porque el gusano no es un cuento, narradores de cuentos, es un signo... un sueño... un sueño alegre que empezamos a decifrar. VIII. Quiero... sueño No me contéis más cuentos, que vengo de muy lejos y sé todos los cuentos. No me contéis más cuentos. Contad. Y recontadme este sueño. Romped, rompedme los espejos. Deshacedme los estanques, los lazos, los anillos, los cercos, las redes, las trampas y todos los caminos paralelos. Que no quiero, que no quiero, que no quiero, que no quiero que me arrullen con cuentos; que no quiero, que no quiero,102
  100. 100. que no quiero,que no quiero que me sellen la boca y los ojos con cuentos;que no quiero,que no quiero,que no quiero,que no quiero que me entierren con cuentos;que no quiero,que no quiero,que no quiero,que no quiero verme clavado en el tiempo,que no quiero verme en el agua,que no quiero verme en la tierra tampoco,que no quiero verme, a su ovillo, como un hilo de la baba [sujeto.Quiero verme en el viento,quiero verme en el viento,quiero verme en el viento...Soy gusano que sueña... y sueñoverme un día volando en el viento. 103
  101. 101. A u l l i d o s Pasan los días y los años, corre la vida y uno no sabe por qué vive... Pasan los días y los años, llega la muerte y uno no sabe por qué muere Y un día el hombre se pone a llorar sin más ni más sin saber por qué llora por quién llora... y qué significa una lágrima. Luego, cuando otro día uno se va para siempre, sin que nadie lo sepa tampoco sin saber quién es ni a qué ha venido aquí... piensa que tal vez vino sólo a llorar y aullar como un perro...104
  102. 102. ¡ Q u é p e n a ! . . . ¡Qué pena si este camino fuera de muchísimas leguas y siempre se repitieran las mismas cuestas, las mismas praderas, los mismos rebaños, las mismas recuas, los mismos pueblos, las mismas ventas!... ¡Qué pena si esta vida tuviera —esta vida nuestra— mil años de existencia!... 105
  103. 103. ¿Quién la haría hasta el fin llevadera? ¿Quién la soportaría toda sin protestas?... ¿Quién lee diez siglos en la Historia y no la cierra al ver las mismas cosas siempre con distinta fecha?... Los mismos hombres, las mismas guerras, los mismos tiranos, las mismas cadenas, los mismos esclavos, las mismas protestas, los mismos farsantes, las mismas sectas y los mismos, los mismos poetas... ¡Qué pena, qué pena que sea así todo siempre, siempre de la misma manera!106
  104. 104. V e n c i d o sPor la manchega llanurase vuelve a ver la figurade Don Quijote pasar.Y ahora ociosa y abollada va en el rucio la armadura,y va ocioso el caballero sin peto y sin espaldar,va cargado de amargura,que allá encontró sepulturasu amoroso batallar.Va cargado de amargura,que allá “quedó su ventura”en la playa de Barcino, frente al mar.Por la manchega llanurase vuelve a ver la figurade Don Quijote pasar.Va cargado de amargura,va, vencido, el caballero de retorno a su lugar.¡Cuántas veces, Don Quijote, por esa misma llanuraen horas de desaliento así te miro pasar!¡Y cuántas veces te grito: Hazme un sitio en tu monturay llévame a tu lugar;hazme un sitio en tu montura,caballero derrotado,hazme un sitio en tu montura, 107
  105. 105. que yo también voy cargado de amargura y no puedo batallar! Ponme a la grupa contigo, caballero del honor, ponme a la grupa contigo y llévame a ser contigo pastor. Por la manchega llanura se vuelve a ver la figura de Don Quijote pasar...108
  106. 106. C o m o t úAsí es mi vida,piedra,como tú. Como tú,piedra pequeña:como tú,piedra ligera;como tú,canto que ruedaspor las calzadasy por las veredas;como tú,guijarro humilde de las carreteras,como tú,que en días de tormentate hundesen el cieno de la tierray luegocentelleasbajo los cascosy bajo las ruedas;como tú, que no has servidopara ser ni piedrade una lonja, 109
  107. 107. ni piedra de una audiencia, ni piedra de un palacio, ni piedra de una iglesia... como tú, piedra aventurera... como tú, que tal vez estás hecha sólo para una honda... piedra pequeña y ligera...110
  108. 108. C o r a z ó n m í oCorazón mío...¡qué abandonado te encuentro!...Corazón mío... estáslo mismo que aquellospalacios deshabitadosy llenosde misteriosossilencios...Corazón mío,palacio viejo,palacio desmantelado,palacio desierto,palacio mudoy llenode misteriosossilencios...ni una golondrina yallega a buscar tus alerosy hacen su cobijo sóloen tus huecoslosmurciélagos. 111
  109. 109. E r n e s t o C a r d e n a l Nació en la ciudad de Granada, Nicaragua, en el año de 1925. Poeta y monje nicaragüense comprometido en la lu- cha revolucionaria. Estudió la carrera de Filosofía y Letras en la Universidad Nacional Autónoma de México y doctorado en la Universidad de Columbia, Estados Unidos. Participó en la re- belión contra la dictadura de Somoza. Se ordenó sacerdote y fundó la comunidad de Solentiname, en una isla del Lago Ni- caragua. Desde 1978 formó parte activa del Frente Sandinista de Liberación Nacional y en 1979, la junta de Liberación Na- cional le encargó el Ministerio de Cultura, cargo que continuó tras las elecciones de 1984. Su postura en el movimiento cristiano por el socialismo, vinculada a la teología de la liberación, le ha valido la recri- minación de su jerarquía eclesiástica y en 1985 fue suspen- dido a divinis. Escribe una poesía revolucionaria e impregnada de un cris- tianismo socialista y liberador. Ejemplo de esta temática son los poemas: Salmos y Oración de Marilyn Monroe. Entre sus libros poéticos se encuentran: La ciudad deshabita- da, El conquistador, Ghetsemany K., Epigramas y Hora 0, en este libro recopiló cuatro poemas políticos de una honda visión revolucionaria. Entre algunas de sus últimas obras cabe ci- tar: En Cuba, Oráculo sobre Managua y El estrecho dudoso.112
  110. 110. N o s t a l g i aAl perderte yo a tiTú y yo hemos perdido:Yo, porque tú erasLo que yo más amabaY tú porque yo eraEl que te amaba más.Pero de nosotros dosTú pierdes más que yo:Porque yo podré amarA otras como te amaba a ti;Pero a ti no te amaránComo te amaba yo. 113
  111. 111. S a l m o 1 6 Oye Señor mi causa justa atiende mi clamor. Escucha mi oración que no son slogans. Júzgame Tú y no sus Tribunales Si me interrogas de noche con un reflector, con tu detector de mentiras no hallarás en mí ningún crimen. Yo no repito lo que dicen los radios de los hombres ni su propaganda comercial ni su propaganda política. Yo guardé tus palabras y no sus consignas. Yo te invoco... porque me has de escuchar Oh Dios oye mi palabra. Tú eres el defensor de los deportados y de los condenados en los Consejos de Guerra y de los presos en los campos de concentración guárdame como a la niña de tus ojos debajo de tus alas escóndeme libérame del dictador y de la mafia de los gangsters. Sus ametralladoras están emplazadas contra nosotros114
  112. 112. y los slogans de odios nos rodean.Los espías rodean mi casalos policías secretos me vigilan de nocheestoy en medio de gangsters.Levántate Señor sal a su encuentro derríbalos.Arrebáteme de las garras de los Bancoscon tu mano Señor líbrame de los hombres de negociosy del socio de los clubes exclusivos ¡de ésos que ya han vivido demasiado!los que tienen repletas sus refrigeradorasy sus mesas llenas de sobrasy dan el caviar a los perros.Nosotros no tenemos entrada a su Clubpero Tú nos sacarás cuando pase la noche. 115
  113. 113. R o s a r i o C a s t e l l a n o s Nació en la ciudad de México en 1925. Vivió de niña en Comitán, Chiapas. Realizó estudios de posgrado en la Uni- versidad de Madrid y fue promotora cultural de su estado na- tal, donde escribió obras de teatro guiñol y textos escolares para comunidades indígenas. En la UNAM desempeñó el cargo de directora de Información y Prensa durante el periodo del rector Ignacio Chávez e impartió la cátedra de Filosofía y Le- tras. Fue embajadora de México en Tel Aviv, Israel, país don- de murió en 1974. Rosario Castellanos cultivó todos los géneros literarios con acierto, pero la plenitud de su obra está en su poesía que registra varias etapas. La conciencia del mestizaje de una raza vencida a la que el mundo le fue arrebado sin misericor- dia, dan forma y profundidad a muchos de sus versos. Otras de sus preocupaciones temáticas fueron el desamparo que sucede a la pérdida del amor y la objetividad descarnada pre- sentada con el lirismo de la palabra. Así, su pensamiento se virtió sin fisura en una forma cuya excelencia artística es complemento activo del significado. Entre sus libros de poesía se encuentran: Trayectoria del polvo, De la vigilia estéril, Presentación en el templo, El rescate del mundo, Apuntes para una declaración de fe, Poemas, Al pie de la letra y Lívida luz.116
  114. 114. A g o n í a f u e r a d e l m u r oMiro las herramientas,el mundo que los hombres hacen, donde se afanan,sudan, paren, cohabitan.El cuerpo de los hombres prensado por los días,su noche de ronquido y de zarpazoy las encrucijadas en que se reconocen.Hay ceguera y el hambre los alumbray la necesidad, más dura que metales.Sin orgullo (¿qué es el orgullo? ¿Una vértebraque todavía la especie no produce?)los hombres roban, mienten,como animal de presa olfatean, devorany disputan a otro la carroña.Y cuando bailan, cuando se deslizano cuando burlan una ley o cuandose envilecen, sonríen,entornan levemente los párpados, contemplanel vacío que se abre en sus entrañasy se entregan a un éxtasis vegetal, inhumano. 117
  115. 115. Yo soy de alguna orilla, de otra parte, soy de los que no saben ni arrebatar ni dar, gente a quien compartir es imposible. No te acerques a mí, hombre que haces el mundo, déjame, no es preciso que me mates. Yo soy de los que mueren solos, de los que mueren de algo peor que vergüenza. Yo muero de mirarte y no entender.118
  116. 116. D e s t i n oMatamos lo que amamos. Lo demásno ha estado vivo nunca.Ninguno está tan cerca. A ningún otro hiereun olvido, una ausencia, a veces menos.Matamos lo que amamos. ¡Que cese ya esta asfixiade respirar con un pulmón ajeno!El aire no es bastantepara los dos. Y no basta la tierrapara los cuerpos juntosy la ración de la esperanza es pocay el dolor no se puede compartir.El hombre es animal de soledades,ciervo con una flecha en el ijarque huye y se desangra.Ah, pero el odio, su fijeza insomnede pupilas de vidrio; su actitudque es a la vez reposo y amenaza.El ciervo va a beber y en el agua apareceel reflejo de un tigre. 119
  117. 117. El ciervo bebe el agua y la imagen. Se vuelve —antes que lo devoren— (cómplice, fascinado) igual a su enemigo. Damos la vida sólo a lo que odiamos.120

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