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Cátedra Corediana
              EL HOMBRE COMPROMETIDO CON EL CAMBIO SOCIAL

1. DOCTRINA, SOCIAL, IGLESIA: LA VIDA

Cuando...
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1.1.      ¿qué es la Doctrina Social de la Iglesia?
    La Doctrina Social del a Iglesia es una ciencia ...
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de Mateo 25: seremos juzgados por todo lo que hayamos hecho por los más humildes,
"por los más pequeñito...
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circunstancias y vicisitudes de cada momento histórico, y otras de naturaleza más bien
universal, que so...
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Pero no sólo es la bondad de Dios la que fundamenta la justicia: también la santidad
misma del Señor. En...
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características suyas las que explican el sentido de toda su actividad y de toda su misión.
Y esto hace ...
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 Este es el punto fundamental: “Amor que circula en la familia, y no sale de ella, en la
gran familia hu...
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    2. RESEÑA HISTÓRICA Y ENCÍCLICAS

    La publicación en 1891 de la encíclica Rerum novarum marca el ...
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11.    Dignitatis Hutnanae, 1965: Declaración sobre la libertad religiosa.
12.    Perfectae Caritatis: D...
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de salud, de mortalidad, de alfabetización y de nivel de renta. Con este sistema se mide
gráficamente el...
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Estas mediciones pueden ser específicas de países o universales. A todo ello hay que
añadir una nueva de...
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Hoy en día resulta difícil implementar la solución de Nurkse, ya que las economías de los
países pobres ...
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capita. La economía de un país no puede crecer adecuadamente si gran parte de su
población se queda al m...
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innovadoras y desarrollar nuevas fuentes de energía y mecanismos de trabajo, se
encontraban con una ofer...
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clase y la convicción de que debía ser el conjunto de los afectados el que podía y debía
cambiar las rel...
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La encíclica Rerun Novarum desarrolla, entremezclándolas según las exigencias lógicas de
su exposición y...
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     2.8.   LA DOCTRINA SOCIAL



Pio XII comienza su papado al finalizar la Guerra Civil
Española comen...
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criterios sobre la socialización necesaria para mejor servir a la persona; la realística
consideración d...
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De 1962 a 1965, se reunieron en la Basílica de San Pedro dos mil quinientos obispos con
el Papa, venidos...
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 2.8.5. LABORENS EXERCENS”
Encíclica de carácter social que comienza con estas dos
palabras latinas ('re...
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 2.8.7. CENTESIMUS ANNUS
Encíclica de carácter social que comienza con estas dos palabras latinas, cuyo ...
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internas de solidaridad y de confianza recíproca, el mercado no puede cumplir plenamente
su propia funci...
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Después de analizar y estudiar pasemos a definir los conceptos en este taller:



                    ...
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     3. ANÁLISIS DEL COMPENDIO DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIALA
        "DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA"...
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spes, pero se amplía, e incluye también, con el magisterio de las iglesias particulares35 de
los cinco c...
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Al enriquecimiento, por decir así, cuantitativo de los problemas sociales, se sucede,
progresivamente, u...
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laberinto, lo que se percibe en su complejidad y cambio acelerado. Se manifiesta, así, la
necesaria vinc...
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en datos científicos, concreta las causas aún activas, es decir “la existencia de unos
mecanismos económ...
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como en los dos decenios siguientes), y su positiva superación mediante el rescate de la
fuente primaria...
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el proprium de la doctrina social de la Iglesia consiste en hacer “una lectura teológica de
los problema...
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La perspectiva bíblica ilumina el principio que fundamenta y unifica la entera doctrina
social de la Igl...
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pequeña a la más grande. El género humano constituye una unidad, una única familia
humana, porque tiene ...
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Dios, Señor de la historia. Se trata de una fe que no dispensa del análisis racional de los
acontecimien...
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discernir, con la ayuda del Espíritu Santo, en comunión con los obispos responsables, en
diálogo con los...
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Después de analizar y estudiar pasemos a definir los conceptos en este taller:



                      ...
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   4. LA RELACIÓN ENTRE “DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA” Y TEOLOGÍA
       MORAL
El reconocimiento de que...
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  1. 1. Cátedra Corediana EL HOMBRE COMPROMETIDO CON EL CAMBIO SOCIAL 1. DOCTRINA, SOCIAL, IGLESIA: LA VIDA Cuando una persona pronuncia o escucha la palabra “Iglesia”, inmediatamente la relaciona con Dios, sacerdote, monja, rezar y una infinidad de cosas, personas o acciones que tienen competencia con esta institución. Pues bien, por otro lado se habla de la justicia como la función que deberán cumplir los ciudadanos y hacer cumplir por las fuerzas armadas designadas por la ley, es decir, la justicia en el punto de vista general es asunto netamente del Estado. Parece ser que la Iglesia y la Justicia no tienen nada que ver, pero estos dos términos van muy de la mano. La Iglesia divulga una enseñanza que vela precisamente por el bien común y el cumplimiento de la justicia. Esta enseñanza se denomina “La Doctrina Social de la Iglesia.” En el presente capítulo se expondrán los objetivos principales de la doctrina, sus raíces, tanto históricas como bíblicas y veremos la relación entre ésta y el Socialismo, sus similitudes y diferencias ideológicas y prácticas. En fin, es un tema nuevo para muchos y útil para todos, porque de esta manera nos damos cuenta de un servicio más que nos presta la Iglesia. Pero en sí que es DOCTRINA: Es la Enseñanza que se da para instruir a alguien. Serie de conocimientos, teorías, opiniones, etc., defendidos por una persona o grupo. A que se refiere lo SOCIAL: Perteneciente o relativo a la sociedad humana o a las relaciones entre las clases de la sociedad. Se dice de los animales que habitan en colonias. Y que es IGLESIA: Institución religiosa fundamentada por JESUCRISTO. Conjunto de pueblo y clero creyente en Jesucristo. Cada una de las comunidades cristianas. Partiendo de las tres distintas definiciones, podemos, más o menos concluir acerca en lo que consiste la Doctrina Social de la Iglesia. Por lo visto, trata de la comunidad de Cristo difundiendo una serie de conocimientos, teorías, opiniones y enseñanzas a toda la humanidad de velar por las relaciones entre las personas, sean quienes sean, 0 cualquier otro asunto perteneciente a la sociedad humana. 1
  2. 2. Cátedra Corediana 1.1. ¿qué es la Doctrina Social de la Iglesia? La Doctrina Social del a Iglesia es una ciencia que entra en dialogo con las diversas disciplinas que se ocupan de la realidad del hombre, estas son: •Lo religioso •Lo social •Lo económico •Lo político. Consiste primordialmente en todas las enseñanzas de la Iglesia Católica relacionadas con el tema de la justicia social, llevar a cabo cambios que sirvan al verdadero bien del hombre, instaurar a las personas un nuevo modo de conocer y leer la realidad, les ayuda a abrirse a horizontes más amplios, al servicio de cada persona conocida; el pobre, el anciano, el extranjero, la viuda ... Impone la facultad moral de ejercer el derecho para llegar a la justicia, la cual es el fundamento principal de esta doctrina. Sin embargo, cuando se va a comenzar la elaboración de un nuevo conocimiento, lo más razonable es empezar desde la raíz, para obtener un mejor entendimiento acerca de lo que se está próximo a aprender, es decir, de lo simple, llegar a lo complicado. "Hoy la doctrina social de la Iglesia se centra especialmente en los hombres y las mujeres puesto que ellos están comprometidos en una red compleja de relaciones dentro de las sociedades modernas. Las ciencias humanas y la filosofía son útiles para interpretar el lugar central de la persona humana dentro de la sociedad y para proveer un mejor entendimiento de lo que significa ser un ser social. Sin embargo, la verdadera identidad de una persona es revelada completamente a través de la fe, y precisamente es de la fe de donde comienza la doctrina social de la Iglesia. Si bien se sirve de todas las contribuciones hechas por las ciencias y la filosofía, la doctrina social de la Iglesia está apuntada a ayudar a la humanidad en el camino de la salvación"1 1.2. Los principios en el corazón de la enseñanza de la Iglesia son 1.2.1. La vida, la dignidad y los derechos de la persona humana La medida de cada política está en cómo protege la vida humana, promueve la dignidad y respeta los derechos humanos. Este principio es el fundamento de la enseñanza de la Iglesia sobre la guerra, la paz y la vida social. 1.2.2. La opción preferencial por los pobres. En la doctrina social católica los pobres y vulnerables tienen el primer lugar en nuestras conciencias y políticas. Si bien el lenguaje es nuevo - es un lenguaje que proviene de América Latina - ha sido abrazado por toda la Iglesia como la expresión contemporánea Cfr. La Encíclica Centesimus Annus, # 53-54. 1 2
  3. 3. Cátedra Corediana de Mateo 25: seremos juzgados por todo lo que hayamos hecho por los más humildes, "por los más pequeñitos". 1.2.3. La solidaridad. Este es un principio esencial para edificar un mundo nuevo. Es una expresión moral de interdependencia, un recuerdo de que somos una sola familia sin importar nuestras diferencias de raza, nacionalidad o posición económica. Las personas de tierras lejanas no son enemigas ni intrusas, los pobres no son una carga, son hermanas y hermanos, dotados de vida y dignidad, a quienes estamos llamados a proteger. 1.3. Raíces de la Doctrina Social de la Iglesia “En los inicios de Israel no existían todavía diferencias sociales excesivas. El problema no surgió hasta el sedentarismo de Israel, y en especial hasta después del crecimiento económico de la época de los Reyes. Una vez fueron consolidadas las diferencias sociales, los profetas sobre todo se pusieron de parte de los pobres y lanzaron apasionadas acusaciones contra los ricos y poderosos, contra sus desmanes y codicia.”2. Concluimos pues, que, apenas aparecen las clases sociales, se ve la necesidad inmediata de defender al pobre y de promover la justicia social, y es ahí cuando comienza la doctrina que trabaja precisamente para lograr estos objetivos. 1.4. Raíces Bíblicas de la Doctrina Social de la Iglesia • Proclama que toda santidad es justicia. • Evoca los derechos del pobre, de la viuda, del -extranjero migrante, del desempleado. • Afirma el derecho de propiedad y frena el acaparamiento3. • Reclama justicia en el contrato de trabajo y de comercio4. • Pide la integridad de los jueces Justicia en el Rey5. • Precisa la dimensión moral y religiosa de la injusticia6. • La tierra es de Yahveh, los hombres están de paso por ella, son huéspedes del Señor7. 1.4.1. La Sagrada Escritura Acercarse a los documentos bíblicos para hallar las raíces de la Doctrina Social de la Iglesia es encontrar siempre la misma verdad: están atravesados de principio a fin por grandes enseñanzas en materia de lo social, unas de orden particular, que responden a las Educación Religiosa Escolar. Grado Once .Editorial Santillana. Medellín 2000. pág. 12 2 3 Cfr. En Ex 20,15 4 Cfr. En Dt 2,14-1 5.19. 5 Cfr. En Am 5,7; 6,12, Pr 16,13 6 Cfr. En ls 5,23; 29,21 7 Cfr. En Lv 25,23ss 3
  4. 4. Cátedra Corediana circunstancias y vicisitudes de cada momento histórico, y otras de naturaleza más bien universal, que son la expresión de los principios que al efecto se derivan de una muy precisa concepción del hombre, del mundo y de la vida, a saber, la del judeocristianismo. 1.4.1.1. El Antiguo Testamento En los escritos veterotestamentarios, sobresale la enseñanza de los profetas. Tanto su mensaje social como religioso gira en torno al tema de la justicia. El santo es aquel que es justo, es decir, “la conducta religiosa más significativa de la alianza divina es una conducta social: la justicia”. En el Antiguo Testamento “ser justo quiere decir obrar conforme al derecho”; más aún, actuar “no según normas abstractas o ideales, sino según normas concretas, resultantes de la situación social de cada uno” Por esto afirma Johannes Bauer que la justicia aparece en la relación entre Dios y el pueblo o el hombre, y de los hombres entre sí. Así, la justicia se vincula siempre al concepto de derecho, el cual, como lo define Pietro Parente,...subjetivamente es la inviolable facultad moral de tener o hacer alguna cosa en utilidad propia, objetivamente es lo que se debe a otro. Así, resulta manifiesto que el concepto bíblico de justicia viene determinado por la ley. Lo que destacan los profetas temiendo Dios y amando al prójimo es el derecho. Pero, ante todo, el derecho del humilde, del pobre, del huérfano, del extranjero, del asalariado; o como bien lo dice Pierre Bigo, el derecho de los que los poseedores tienden a excluir de la comunidad de bienes y que deben ser reintegrados en ella. La justicia para los profetas, por tanto, no es primero el derecho de los que tienen como dice el mismo Bigo, sino el derecho primordial de los que no tienen, el derecho del miembro de comunidad cuando se encuentra en necesidad. Estos, desde el principio, aparecen como los protegidos de Dios: Yahveh se presenta desde el comienzo como el amigo y defensor de los pobres y de los oprimidos. Son abundantes los testimonios escriturísticos que patentizan esta verdad bíblica fundamental. La bondad de Dios para con los hombres esclavos, pobres y oprimidos se muestra en la primera de todas las Pascuas, en la liberación del pueblo de Israel: “Y ahora, al oír el gemido de los israelitas, reducidos a esclavitud por los egipcios, he recordado mi alianza.” 8 Y a partir de aquí, las enseñanzas bíblicas recordarán a los hijos de Israel el deber de la justicia, pues Yahveh fue el primero en ejercerla con ellos: “No torcerás el derecho del forastero, ni del huérfano, ni tomarás en prenda el vestido de la viuda. Recuerda que fuiste esclavo en el país de Egipto y que Yahveh tu Dios te rescató de allí. Por esto te mando hacer esto.”9 8 Cfr. En Ex. 6,5 9 Cfr. En Dt. 24, 17, 18. 4
  5. 5. Cátedra Corediana Pero no sólo es la bondad de Dios la que fundamenta la justicia: también la santidad misma del Señor. En efecto, las exigencias de la justicia están presentes en la Alianza que Dios pactó con su pueblo, pues éste ha de practicar la justicia y la bondad a imitación de la santidad de Dios: “Sed santos como Yo soy santo”, repetirá infinidad de veces el Señor en el Antiguo Testamento10. No son extrañas, entonces, las múltiples medidas de protección en favor del pobre y del oprimido en la ley de Yahveh. En el Éxodo se puede leer: “No maltratarás al forastero, ni le oprimirás, pues forasteros fuisteis vosotros en el país de Egipto. No vejarás a viuda ni huérfano. Si le vejas y clama a mí, no dejaré de oír su clamor... Si prestas dinero a uno de mi pueblo, al pobre que habita contigo, no serás con él usurero; no le exigiréis interés. Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devolverás al ponerse el sol, porque con él se abriga; es el vestido de su cuerpo. ¿Sobre qué va a dormir, si no? Clamará a mí, y yo le oiré, porque soy compasivo11 Isaías también patentiza este deseo de Yahveh: “A mí qué, tanto sacrificio vuestro?” dice Yahveh. “Harto estoy de holocaustos de carneros y de cebo de cebones... desistid de hacer el mal, aprended a hacer el bien, buscad lo justo, dad sus derechos al oprimido, haced justicia al huérfano, abogad por la viuda.12.” Y más adelante, este mismo profeta es más enfático aún, al señalar que el ayuno que desea Yahveh consiste en desatar los lazos de maldad, deshacer las coyundas del yugo, dar la libertad a los quebrantados, y arrancar todo yugo. Que el ayuno consiste en partir con el hambriento el pan, y a los pobres sin hogar recibirlos en casa; cubrir al desnudo y no apartarse de los semejantes 13. Con la aplicación constante de la justicia, señala este mismo profeta, los hombres cosecharán, como su fruto natural, la paz14. Toda la enseñanza del Antiguo Testamento es una permanente invitación a la justicia. Pero a una justicia que va más allá del simple intercambio: es la justicia del don. Esta justicia no humilla porque reconoce el derecho del que recibe, un derecho que no nace de la propiedad y del contrato, sino de la mera necesidad. Es decir, en los escritos veterotestamentarios anuncian de una manera muy singular el gran precepto del Nuevo Testamento: el del amor cristiano. 1.4.1.2. El Nuevo Testamento. Como bien ha expresado Juan Pablo II, un examen objetivo del Evangelio nos muestra a Jesucristo ante todo como maestro de la Verdad y servidor del Amor, y son estas 10 Cfr. En Lv. 11, 44-45 11 Cfr. En Ex. 22, 20-26 12 Cfr. En Is. 1, 11-17 13 Cfr. En Is. 58, 6-7 14 Cfr. En . Is. 32, 17-18 5
  6. 6. Cátedra Corediana características suyas las que explican el sentido de toda su actividad y de toda su misión. Y esto hace que la doctrina de Jesús no sea una doctrina solamente espiritual, descarnada. Antes bien, al enseñar un código de los principios éticos religiosos, plasmó el alma de una nueva sociedad. En efecto, hay una acción del cristianismo en el orden social, es directa, concreta, derivada de la obligación que tiene de asistir al que lo necesita, de cualquier categoría, casta y nación, obligación en la que se identifica el mayor mandamiento de la ley nueva. Prohibirle, pues, curar a los enfermos, promover la justicia del trabajo, educar a los niños, hubiera sido vedar a Jesús curar paralíticos y leprosos, llamar a los niños, y hacer todo lo que hizo para el prójimo; hubiera sido expulsar el cristianismo de la vida, para confinarlo en la historia. Por esto, el mensaje de Jesús, que se dirigió al hombre de carne y hueso, con su cuerpo, con su destino social con sus múltiples necesidades, con sus relaciones sociales, ha sido calificado, y con razón, de intrínsecamente social. Jesús trabajó en lo profundo del corazón, en el centro orgánico de la vida; Jesucristo trabajó por formar una sociedad nueva, dándole un espíritu nuevo. Este “nuevo espíritu” no es sino la herencia del Amor: He aquí dice Juan Pablo II lo que nos ha dejado Jesús en depósito, en herencia: el amor a todos los seres humanos. Un patrimonio: pobre en apariencia, pero el más poderoso en realidad. Porque, ¿qué otra cosa pide el hombre sino ser amado? ¿Qué otra cosa proporciona el sentido fundamental a nuestra existencia, si no es esto? De este modo, la transformación social evangélica comienza con cada persona y se proyecta a la sociedad. Cambiando el corazón del hombre se construye una sociedad donde reinen la justicia, el amor y la paz. Y este es el enfoque del Evangelio: Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas: fornicaciones, robos, asesinatos, adulterios, avaricias, maldades, fraude, libertinaje, envidia, injuria, insolencia, insensatez. Todas las perversidades salen de dentro y contaminan al hombre15. El Nuevo Testamento retoma y trasciende la justicia de la antigua ley. No basta con dar lo que exige en justicia el intercambio: es la justicia del don, es decir, del amor. Y este es el que transformando a cada persona, consigue la transformación de la sociedad entera. Es aquí donde cobra su sentido la obra de Jesucristo, quien con sus enseñanzas y su testimonio asentó los fundamentos de un nuevo orden social. En efecto, Jesucristo funda un nuevo orden social en cuanto que constituye el amor en la fuerza de transformación social: todos los hombres, como hijos del mismo Padre16, son hermanos17, y como tales deben amarse los unos a los otros sin medida y sin reserva 18. En la gran familia humana sólo hay una ley: el amor. No hay otra ley sobre ésta19. 15 Cfr. En Mc 7, 21-23 16 Cfr. En Mt. 6,9; Mt. 23, 9 17 Cfr. En Mt. 23,8 18 Cfr. En Mt. 13, 34 19 Cfr. En Mc. 12, 29-31 6
  7. 7. Cátedra Corediana Este es el punto fundamental: “Amor que circula en la familia, y no sale de ella, en la gran familia humana.” Después de analizar y estudiar pasemos a definir los conceptos en este taller: SEMANA 1 HOMBRE Y CAMBIO SOCIAL Sabías qué… Para investigar y pensar…  ¿Cómo surgió y con qué documento se inicia la Doctrina Social de la Iglesia?  ¿Qué disciplinas se ocupan de la realidad humana y en cuales se apoya la Doctrina Social de la Iglesia?  ¿Cuáles son los principios y Valoresque promueve la iglesia con su enseñanza y doctrina?  ¿Cuáles son los temas principales que aborda la Doctrina Social de la Iglesia? Afianzamiento…  Consulte que obras sociales de la Iglesia hay en el municipio y en Antioquia 7
  8. 8. Cátedra Corediana 2. RESEÑA HISTÓRICA Y ENCÍCLICAS La publicación en 1891 de la encíclica Rerum novarum marca el inicio del desarrollo de un cuerpo significativo de doctrina social en la Iglesia Católica. Presentó las tres coordenadas20 de la promoción moderna de justicia y paz establecida desde entonces como parte integral de la misión de la Iglesia. Ha habido numerosas encíclicas y mensajes sobre temas sociales en los años posteriores; se desarrollaron diversas formas de acción católica en distintas partes del mundo; la ética social comenzó a ser materia de estudio en escuelas y seminarios. Sin embargo, tuvimos que esperar hasta el Vaticano II y la Constitución Pastoral sobre la Iglesia en el Mundo Moderno para la declaración que representa un cambio en la actitud de la Iglesia referente a su presencia en el mundo, junto a una llamada a establecer el Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz, para ayudar a la Iglesia a responder a los desafíos en el mundo. Al mismo tiempo, la Constitución Dogmática sobre la Iglesia indicaba que el laicado goza de un papel importantísimo en el cumplimiento universal de la tarea de ayudar al mundo a obtener su destino en justicia, en amor y en paz. Referente a los documentos que la Iglesia ha promulgado periódicamente desde finales del s. XIX y a lo largo del s. XX, estos contienen reflexiones acerca de los efectos del desarrollo, la sociedad industrial y el capitalismo, los cuales constituyen un aporte invaluable en el actual debate acerca de la globalización. La lista que se incluye a continuación contiene los documentos más sobresalientes de dicho Canon: 1. Rerum Novaru, 1891: Esta encíclica fue escrita como respuesta a los efectos de la Revolución Industrial y es considerada como la base de la Doctrina Social de la Iglesia en la era moderna. 2. Quadragesimo Anno, 1931: Esta encíclica es una reflexión sobre las reacciones causadas por la Rerum Novaru dentro y fuera de la Iglesia. 3. Mater et Magistra, 1961: Esta encíclica trata sobre el progreso social y propone una metodología para la aplicación de las enseñanzas de la Iglesia en situaciones específicas. 4. Pacem in Terris, 1963: Haciendo uso de los ideales de la Ilustración y de las ideas a cerca de la Ley Natural, esta encíclica es una reflexión sobre los derechos de las personas. 5. Inter. Mirifica, 1963: Decreto sobre los Medios de Comunicación (Vaticano II). 6. Sacrosanctum Concilium, 1963: Constitución sobre la Sagrada Liturgia (Vaticano II). 7. Lumen Gentium, 1964: Constitución Dogmática de la Iglesia (Vaticano II) 8. Gaudium et Spes, 1965: Constitución Pastoral de la Iglesia (Vaticano II). 9. Gravissimum Educationis, 1965: Declaración sobre la educación Cristiana (Vaticano II). 10. Ad Gentes, 1965: Decreto sobre la actividad misionera de la Iglesia. 20 Son: personas, sistemas y estructuraslas que marcan la pauta de la doctrina de la Iglesia. 8
  9. 9. Cátedra Corediana 11. Dignitatis Hutnanae, 1965: Declaración sobre la libertad religiosa. 12. Perfectae Caritatis: Decreto sobre la renovación de la vida religiosa. 13. Apostolicam Actuositatem, Decreto sobre el apostolado de los laicos (Vaticano II). 14. Populorum Progressio, 1967: Esta encíclica trata sobre el desarrollo económico y social. 15. Octogesima Adveniens, 1971: Ochenta años después. de la publicación de Rerum Novarum, esta encíclica reflexiona sobre el papel de la iglesia en la ciudad. 16. Justitia in Mundo, 1971: Publicada por el Sínodo de obispos. 17. Evangelíi Nuntiandí, 1975. 18. Laboren Exercens, 1981: Reflexión teológica sobre el trabajo. 19. Sollicítudo Reí Socíalís, 1987: Reflexión sobre la solidaridad y el rol de la doctrina social de la iglesia en medio de las constantes transformaciones de la sociedad. 20. Caritas in Veritate, 2009: reflexión sobre el desarrollo humano integral en la caridad y en la verdad. 2.1. Los temas que trata La Doctrina Social de la Iglesia son: Antropología cristiana, derechos humanos, el bien común, solidaridad y subsidiaridad, destino universal de bienes, propiedad privada, propiedad pública, trabajo y salarios, huelgas, sindicatos, la política y los políticos, el poder político, compromiso sociopolítico de los cristianos, la comunidad internacional, violencia social, la fe cristiana y la cultura, medios de comunicación social, ecología. 2.2. Los mundos de este mundo Hasta hace poco tiempo dividíamos el mundo por continentes o por razas. Hoy las denominaciones han cambiado y usamos expresiones como “País desarrollado y subdesarrollado”21. Esta expresión divide el mundo no por zonas geográficas ni por el color de la piel, sino por la realidad social y económica. Cada día se consolida más la idea de que la sociedad mundial está dividida en tercios. En el primero de ellos viven los líderes políticos y económicos amasando la mayor parte del poder económico. En el segundo tercio se situarían las clases medias trabajadoras22 que viven más o menos aceptablemente según sus posibilidades. En el último tercio nos encontramos una sociedad empobrecida que no puede llegar a alcanzar un estatus económico de supervivencia y por ello no son considerados importantes, son señalados mayormente por causar una carga a los dos primeros tercios. Esta sociedad se ve reflejada también geográficamente, según una serie de criterios 23: El indicador de Desarrollo Humano que basa su escala en el Producto Interior bruto, el nivel 21 Cfr. En el capítulo cuarto de la Caritas in Veritate, numero 43-46, en las Pg 53-53. 22 Particularmente los funcionarios y obreros 23 Cfr. En el primer capítulo el contexto históricode este tratado 9
  10. 10. Cátedra Corediana de salud, de mortalidad, de alfabetización y de nivel de renta. Con este sistema se mide gráficamente el nivel de bienestar de una región. Si nos fijamos en el mapa podremos observar que la mayoría de países con el menor nivel de IDH pertenecen a las antiguas “neocolonias” de los europeos, la explotación de estos pueblos africanos y la escisión de sus tribus por razones territoriales europeas, siguen provocando terribles guerras civiles, que se cobran millones de vidas y no permiten un intento de desarrollo en países como: Níger, Somalia o Sierra Leona. Por otra parte nos encontramos en la zona de mayor nivel de bienestar a una mayoría de países de Europa y Norteamérica, son ellos los que se aprovechan de las situaciones bélicas de otras naciones para enriquecerse. 2.3. El subdesarrollo El subdesarrollo se caracteriza por la dependencia económica de las grandes áreas capitalistas, dada la insuficiencia de renta y tecnología necesaria para su crecimiento económico. Tanto el subdesarrollo como el desarrollo económico generan la pobreza, siendo ésta misma de distinta calificación según su entorno. La pobreza en países subdesarrollados se la denomina pobreza absoluta24 y pobreza relativa25 en países con un desarrollo económico sostenido. La medición de la pobreza lleva implícita la arbitrariedad del hecho y su concepción cultural, según países, su resultado se define como umbral de pobreza. El umbral de pobreza se basa en el consumo per cápita, para interpolar sus valores entre países; Dividiéndose éste de dos maneras distintas: la primera, tener cubiertas las necesidades mínimas y la segunda, la participación y obtención de necesidades elementales. 24 Son las condiciones bajo mínimos de las necesidades humanas vitales como el hambre, enfermedad, etc. 25 Son los bienes y servicios mínimos puestos a disposición de la población (especifico por países o zonas geográficas) 10
  11. 11. Cátedra Corediana Estas mediciones pueden ser específicas de países o universales. A todo ello hay que añadir una nueva definición, denominada “brecha de pobreza” que es la insuficiencia agregada de ingresos de los pobres, como porcentaje del consumo agregado. Está demostrado que los países que superan el subdesarrollo. Cambian el umbral de pobreza. Por tanto, el crecimiento económico eleva el nivel de umbral; dado que al no existir unas estimaciones concretas que sirvan para erradicar de forma absoluta la pobreza, existen posibilidades de establecer distribuciones más equitativas. 2.4. El círculo vicioso de la pobreza Teoría que se debe al economista sueco Ragnar Nurkse (1907-1959), que en su libro Problemas de formación de capital en los países en vías de desarrollo desarrolló la tesis del "círculo vicioso de la pobreza”. El esquema lógico de dicha teoría es el siguiente: Si un país es pobre no tiene capacidad de ahorro. Un país sin capacidad de ahorro no puede invertir. Sin inversiones no se incrementa la productividad nacional. Sin incrementar la productividad no se puede aumentar la riqueza de un país. Por lo que un país pobre permanecerá pobre. A no ser que consiga financiación de otros países. Para entender esta teoría, hay que tener en cuenta la ecuación fundamental de macroeconomía. Según esta identidad, el Producto Interior Bruto de un país es igual al Consumo (C), más la Inversión (I) (que se financia mediante el ahorro, ya sea público, privado, nacional o internacional), más el gasto público (G), más las exportaciones (X) y menos las importaciones (M): PIB = C + I+ G+ (X-M) De esta ecuación se desprende que para generar inversión se necesita que exista formación de ahorro tanto nacional como internacional. Las instituciones financieras privadas y públicas son el cauce fundamental entre el ahorro y la inversión. Su eficiencia o ineficiencia es un factor determinante en el crecimiento económico de los países. Si un país no tiene capacidad de ahorro interno, tiene que depender del ahorro externo, pero, según afirmaba el economista Nurkse, “el capital se hace en casa”. Con esto quería decir que la mayoría de las inversiones y de las empresas productivas de un país se financian con recursos internos26. Para Nurkse el ahorro externo, ya sea en forma de ayuda al desarrollo o en Inversión Privada Directa, sólo financia un pequeño porcentaje del total de las necesidades de inversión de un país. Por lo tanto, el ahorro interno es el pilar fundamental del desarrollo del sector financiero, ya que a largo plazo los inversionistas nacionales son una fuente de inversión más estable que los extranjeros, que por lo general tienen menos vínculos con el mercado local. Ante esta situación, Nurkse proponía que para un país pobre, y por lo tanto con limitada capacidad de ahorro, los gobiernos deben intervenir activamente en la formación del capital y del ahorro nacional. 26 - J. E. Stiglitz. Proceedings of the World Bank Annual Conference on Development Economics.The World Bank, Washington, 1993. 11
  12. 12. Cátedra Corediana Hoy en día resulta difícil implementar la solución de Nurkse, ya que las economías de los países pobres o en proceso de desarrollo están dominadas por el modelo neoliberal, el cual propugna una intervención estatal mínima y defiende que las fuerzas del mercado deben actuar sin trabas. En lo referente a los servicios financieros, el modelo neoliberal estipula que los gobiernos no intervengan en la asignación de créditos, en la fijación de tipos de interés ni en la formación del ahorro. El problema es que las instituciones financieras, especialmente en los países en vías de desarrollo, son ineficientes porque no alcanzan a los más desfavorecidos. A pesar de que está demostrado que los pobres tienen capacidad de ahorrar y de repagar sus préstamos, la mayoría de la población de estos países no tiene acceso a los servicios financieros formales. Existen dos tipos de barreras que explican esta falta de cobertura de las instituciones financieras: - Por una parte las barreras derivadas de la falta de información sobre el prestatario. Las instituciones financieras asumen riesgos y costos muy altos al prestar a personas con escasos recursos, a los cuales no conocen, que carecen de información contable-financiera sobres sus negocios y que solicitan prestamos de pequeña cuantía. - Por otro lado las barreras derivadas de la falta de garantías. Las personas con escasos recursos difícilmente pueden presentar ningún tipo de las garantías requeridas por las instituciones financieras para avalar los préstamos que solicitan. Ante la imposibilidad de obtener servicios de ahorro y crédito en las instituciones financieras, las personas con escasos recursos se ven forzadas a recurrir a agiotistas, los cuales les hacen pagar intereses desorbitados que pueden llegar a ser del 10% diario. Para disminuir esta ineficiencia de las instituciones financieras, desde mediados de los años setenta han surgido en todo el mundo en desarrollo instituciones de microfinanzas que pretenden dar servicios financieros en pequeñas cantidades, tanto de ahorro como de crédito, a los más desfavorecidos. Las instituciones de microfinanzas pertenecen a distintos sectores: Organizaciones no Gubernamentales, Fundaciones, Bancos Comerciales, Cooperativas y Cajas de Ahorro entre otras. Estas instituciones propugnan que no es que los países pobres carezcan de capacidad de ahorro, como afirma Nurkse, sino que de lo que carecen es de los medios institucionales para realizarlo. Tener facilidades de crédito y de ahorro no sólo ayuda a mejor la situación de las personas con escasos recursos, sino que es un medio para desarrollar una nación. Según estudios realizados por el Banco Mundial, un incremento del 10% en la intensidad de la actividad financiera lleva asociado una aumento del 2,8% del crecimiento del PIB per 12
  13. 13. Cátedra Corediana capita. La economía de un país no puede crecer adecuadamente si gran parte de su población se queda al margen de su sistema financiero. 2.4.1. ¿Cuál debe ser el compromiso cristiano? Siguiendo el ejemplo de Jesús, el cristiano debe buscar la liberación plena de todas las personas. No sólo de las opresiones que esclavizan su interior sino también de las que le impiden vivir plenamente sus relaciones con la sociedad. Por encima de las diferencias de ideologías, razas, clases sociales y opciones políticas esta la persona. El mensaje de Jesús pide expresamente una atención preferencial a los más necesitados. 2.5. Las raíces del problema social La mayoría de los problemas comienzan durante el siglo XIX cuando la revolución industrial inició su pleno desarrollo. 2.6. Marco histórico Cuando hoy se habla de movimiento obrero se hace referencia directa al obrero industrial, principal protagonista del mayor cambio social producido durante el siglo XIX; si a comienzos de ese siglo los obreros industriales eran una pequeña minoría social en unos pocos países, al finalizar el siglo estaban presentes en toda Europa y América, siendo ya el mayor sector social en los países más desarrollados. La revolución tecnológica iniciada a mediados del siglo XVIII, y muy en especial la aplicación de la fuerza del vapor a la fabricación industrial, coincidió con un período de crisis profundas en el principal sector social: el campesinado. Una serie de malas cosechas se prolongaron entre 1789 y 1847, provocando hambrunas que llevaron a un porcentaje importante de la población europea a sustentarse en condiciones primarias: en Lombardía poblaciones completas acabaron sobreviviendo de la ingesta de hierbas y forrajes; la entrada en la isla de parásitos de la patata desencadenó en Irlanda un profunda crisis, cuya única salida fue la emigración, origen del importante contingente irlandés en Estados Unidos; en Suiza, sin ningún conflicto bélico, en 1817 el número de muertes superó al de nacimientos. Estas condiciones no se aliviaron con los procesos de expropiaciones y nacionalizaciones de los bienes eclesiásticos y comunales que llevaron a cabo buena parte de los nuevos estados liberales; la posterior venta de las extensas posesiones rurales benefició exclusivamente a la ya poderosa burguesía e hizo que grandes masas de campesinos empeoraran su condición, pasando a ser meros jornaleros. En estas condiciones la revolución industrial encontró un mercado laboral extraordinariamente desregulado, abierto y con una oferta de mano de obra muy superior a la demanda. Aunque posteriormente la imagen del empresario pionero quedó bajo los peores tintes de la explotación y el arbitrismo, la realidad estuvo condicionada por las circunstancias socioeconómicas en las que se desarrolló el crecimiento industrial. Aquellos que habían arriesgado sus fortunas familiares, apostando por un nuevo sector económico, que habían invertido todo su futuro y todo su esfuerzo en levantar instalaciones 13
  14. 14. Cátedra Corediana innovadoras y desarrollar nuevas fuentes de energía y mecanismos de trabajo, se encontraban con una oferta de jornaleros que no podían atender. Además, las leyes laborales hasta ese momento eran herederas de la tradición secular, dejando inermes a los trabajadores frente a los empresarios. Las condiciones exigidas por éstos fueron extremas; el contrato27 ligaba al patrono con el obrero, cuyo beneficio era el salario regular; debía aceptar un horario indefinido y el desempeño de las tareas que le fueran asignadas. Si no aceptaba estas amplias condiciones que permitían cualquier exceso, el empresario tenía fácilmente a su alcance a otros jornaleros sin trabajo que las aceptarían. La igualdad ante la ley y la sacrosanta libertad defendida desde las tribunas liberales quedaban reducidas en esas condiciones a la elección entre un duro trabajo con un salario miserable o el desempleo y el hambre. Estas circunstancias desencadenaron toda suerte de abusos, empeorados además por las condiciones deplorables en las que se realizaba el trabajo: no existía ningún tipo de seguridad ante la enfermedad o la vejez; las jornadas de trabajo eran agotadoras 28; lo que a su vez condicionó la construcción de barracones especiales, posteriormente barrios obreros, en las inmediaciones de las fábricas, lo que hacía que la vida cotidiana se encontrara totalmente inmersa en el lugar de trabajo. El trabajo femenino e infantil no sólo era común, sino que los empresarios tendieron a fomentarlo, pues era retribuido entre la mitad y un tercio de un varón adulto. Los salarios eran bajos y tendían a ser inamovibles, lo que rebajaba su poder adquisitivo con las periódicas subidas de los precios de alimentos, que era la parte principal del presupuesto de una familia obrera. Todos estos factores tuvieron unas consecuencias muy negativas: deficiente alimentación, multiplicación de enfermedades, disminución de la esperanza de vida, reducción del nivel cultural, desaparición de las tradicionales instituciones tutelares y guías de conducta. Las condiciones que arrastraban en sus trabajos y las consecuencias que éstas tenían produjeron dos efectos contrarios; el más abundante, en un primer momento, fue el definitivo hundimiento en la desmoralización, lo que condujo a la cima de la criminalidad y la violencia por un lado, y hacia el desequilibrio mental y el suicidio por otro, encontrando en el consumo de alcohol y la prostitución cauces de evasión de unas condiciones de vida deplorables. Fue ante la visión de esta degeneración del "progreso" industrial donde un médico francés lanzó en 1835 esta lapidaria sentencia: "vivir para el obrero es simplemente no morir". El segundo efecto que produjeron estas circunstancias fue muy contrario; lejos de la resignación y el abandono, los obreros debían luchar por mejorar esas condiciones; pero no lo harían en solitario, ni siquiera como una reacción popular ante la injusticia, como tantas veces se habían producido a lo largo de la historia. La innovación más importante, la que habría de cambiar la sociedad contemporánea, fue la emergencia de la idea de En muchas ocasiones verbal sin ninguna seguridad. 27 28 Eran de 14 a 16 horas diarias 14
  15. 15. Cátedra Corediana clase y la convicción de que debía ser el conjunto de los afectados el que podía y debía cambiar las relaciones socio-laborales. Había nacido el movimiento obrero. Para mejorar su condición de vida, el proletariado tuvo que superar grandes dificultades, aunque su unión en sindicatos que en cada momento se iban haciendo más fuertes gracias a la introducción de ideales socialistas, que defendían los derechos de los trabajadores Nos encontramos con tres modalidades distintas: -El socialismo utópico: Se propugnaba una sociedad igualitaria sin posesiones. -El socialismo marxista: propone un sistema económico diferente -El anarquismo: contrario a cualquier autoridad. 2.7. Historia y naturaleza de la doctrina social de la iglesia 2.7.1. Contexto histórico Al principio, se actuó con cautela ante los nuevos problemas y el cambio fue muy lento, pero la acción de numerosos cristianos, sobretodos alemanes y franceses, provocaron una mayor participación del pensamiento cristiano sobre la situación social. Entre los sucesos clave del s. XX, figuran en primer lugar dos guerras crueles, originadas en Europa pero de gran extensión internacional, especialmente por los imperios coloniales Otro fenómeno notable ha sido la descolonización proceso que se centra en el periodo (1945- 1975) y en el cual casi todas las regiones se independizan. Aunque estos países de “nueva generación” intentaron competir con los países industrializados, su gran retraso en desarrollo de tecnologías lo impidió absolutamente. Y así, durante el siglo se agravan las desigualdades y se produce una gran escisión entre los ricos del Norte y los pobres del Sur. Haremos un recorrido histórico siguiendo las etapas de los distintos papas, analizando las encíclicas sociales. 2.7.2. RENUM NOVARUM Es la primera de contenido social y fue promulgada por el papa León XIII el 15 de mayo de 1891. El ambiente social y mental en el que apareció la encíclica se caracterizaba porque la lucha perenne entre los conservadores del orden antiguo y los reformistas alineaba, del lado de estos últimos, a un liberalismo extremo, aun capitalismo prácticamente hostil a la Iglesia, un socialismo fragmentado en multitud de corrientes no bien delimitadas, anticlericales muchas de ellas. 15
  16. 16. Cátedra Corediana La encíclica Rerun Novarum desarrolla, entremezclándolas según las exigencias lógicas de su exposición y tratándolas a la vista de la coyuntura social del momento, caracterizada por un liberalismo extremo, dos órdenes de cuestiones: unas, las más inmediatas, circunstanciales, respecto a las cuales brinda un juicio práctico concreto, la situación social de los obreros. De otra parte, recuerda que la Iglesia no tiene una fórmula social hecha y preconcebida, sino unos principios básicos y permanentes, como la primacía de la persona, el respeto a la justicia, la práctica del amor entre hermanos...Y así recuerda a los cristianos el deber de insertarse en cualquier estructura temporal; por ello son tan escasas las fórmulas organizadoras autónomas. La resonancia de la encíclica Rerum Novarum fue extraordinaria, como lo demuestra el eco que se hizo en los distintos medios de comunicación, en muchos países, con críticas hechas a favor unas y en contra del documento, otras. Por supuesto, en la Iglesia católica el eco fue inaudito y acaso no superado. Ha quedado consagrada como el principio de lo que en sucesivas encíclicas se irá desarrollando, la Doctrina Social de la Iglesia. 2.7.3. “QUADRAGESIMO ANNO” Fue promulgada por el papa Pío XI el día 15 de mayo de 1931, en el cuadragésimo aniversario de la promulgación de la encíclica de León XIII llamada Rerum novarum, de la que es complemento. Cuando se publicó esta encíclica ya se había producido un notable cambio en las circunstancias sociales y económicas respecto a las que regían cuando se publicó la Rerum Novarum. El mal social de 1891 era la lucha de clases; en 1931 el mal social se centra en la progresiva desintegración de la sociedad, mal mucho más vasto que el que representaba aquella lucha. El régimen económico de 1891 estaba presidido por un capitalismo liberal de pequeñas unidades económicas; en 1931 era el capitalismo de los grandes monopolios. El socialismo de 1891 era materialista y antirreligioso; en 1931 muchos socialistas sólo predican un conjunto de medidas económicas contra las que no tiene nada que oponer la Iglesia. Esta diferenciación de circunstancias preside el desarrollo de esta segunda encíclica. A estas diferencias se une un cambio en el horizonte contemplado. La Quadragesimo Anno considera ya la complejidad de la vida económica nacional, que condiciona más o menos severamente, las libres decisiones de los patronos y obreros; y por tanto, las posibles soluciones que apunta la encíclica están dentro de una visión orgánica del orden económico-social. En resumen, trata sobre la restauración del orden social y su perfeccionamiento de conformidad con la ley evangélica. 16
  17. 17. Cátedra Corediana 2.8. LA DOCTRINA SOCIAL Pio XII comienza su papado al finalizar la Guerra Civil Española comenzando unos años más tarde la II Guerra Mundial. Europa quedo hecha trizas y dividida en dos bloques diferenciados que se enzarzaron en la Guerra fría. En España, se consolida el Régimen de Franco y se proclama la confesionalidad católica del Estado. Pio XII no creyó necesario crear otra encíclica ya que los principios sociales ya estaban expuestos en las anteriores. Durante la primera época, Pío XII intenta, con mensajes, conseguir la paz, y garantizar los derechos a todos los seres humanos. Este propósito se hizo más presente tras la posguerra. Pero su intento más reconocido fue amortiguar la tensión entre boques en la guerra fría. 2.8.1. “MATER ET MAGISTRA” Después de setenta años de la Rerum Novarum, se publica la tercera encíclica de carácter social, que comienza con estas dos palabras latinas Mater et Magistra, dada por un papa de origen campesino. Concretamente, versaba sobre el reciente desarrollo de la cuestión social a la luz de la doctrina cristiana. En 1945 la bomba atómica había sembrado de muertes Hiroshima, años después Rusia, Inglaterra, Estados Unidos, Francia, van apareciendo como potencias atómicas. En 1959 la televisión no posibilita ver la cara oculta de la Luna. El mismo año de la Mater et Magistra, 1961, el cosmonauta Gagarin abre la época de los viajes humanos espaciales. En otro orden de cosas, los pueblos de Asia y África van naciendo a la independencia. En el pontificado de Juan XXIII la ONU llega a estar constituida por 110 miembros libres. No hay en Europa y América emperadores, aunque sí formas sutiles de imperialismo. La distancia que separaba a ricos y pobres divide hoy a los pueblos en desarrollados y subdesarrollados. Los barrios proletarios del mundo son al presente inmensas áreas agrícolas a cielo abierto. A esta cuestión social de dimensiones universales, le aplica Juan XXIII corazón y luz, en nombre de la Iglesia, en la Mater et Magistra. Refuerza algunas ideas anteriores: el hombre, y no el Estado, como centro y fin de la vida social; la subsidiariedad de cada nivel asociativo con respecto a su inferior y de todos frente a la actividad libre de la persona humana; la reafirmación de la propiedad privada como derecho individual; la subordinación del provecho privado al bien común. Otras ideas son nuevas y llenas de fuerza: el concepto de bien común aplicado al consorcio de todas las naciones; los claros 17
  18. 18. Cátedra Corediana criterios sobre la socialización necesaria para mejor servir a la persona; la realística consideración de los pueblos subdesarrollados y del desnivel humano en los sectores agrícolas; la detección del cripto-colonialismo; las primeras alusiones a la regulación moral del crecimiento demográfico. Todo el mundo recibió con asombro, entre el agradecimiento y el recelo, la encíclica de Juan XXIII. La prensa rusa la interpretaba como un intento de recuperar el control de las masas de pobres que abandonaban la Iglesia. Cierto gran capitalismo callaba respetuosamente. 2.8.2. “PACEM IN TERRIS” Encíclica de carácter político-social que comienza con estas tres palabras latinas, promulgada por el papa bueno, Juan XXIII, el 11 de abril de 1963, sobre la paz entre todos los pueblos, que ha de fundarse en la verdad, la justicia, el amor y la libertad. Se trata de una encíclica dirigida no sólo a obispos y fieles católicos, sino a todos los hombres de buena voluntad. El estilo de la encíclica es concreto y cortado; la trabazón doctrinal es lógica y la lectura fluida. La solidez mental de la Pacem in Terris sostiene su audacia. Cuarenta y tres citas del nombre de Dios aseguran el fundamento, el fin y la garantía de todo orden en el mundo y entre los hombres. Veintisiete veces se nombra y muchas más se alude a la dignidad humana. Cincuenta y dos veces se menciona al derecho natural, que no es regalo de los hombres ni concesión revocable del poder público. Cuarenta y dos se recuerda al bien común, antídoto del egoísmo. Con estos bloques sólidos por cimiento, Juan XXIII proyecta los muros de los deberes, dando grandes ventajas luminosas a los derechos; de este modo tiende puentes a todos los rincones de la geografía, a todas las religiones sinceras, a todos los que yerran a su pesar, al mundo del progreso técnico, al alma de los más pobres e ignorantes y hasta un pasadizo prudente hasta la puerta todavía cerrada del comunismo. Nunca documento papal tuvo tanto eco. Fue comentada por los altos dirigentes de la ONU y otras muchas organizaciones internacionales; así como por jefes de Estado, cabezas de Iglesias o grandes periódicos mundiales. 2.8.3. “GAUDIUM ET SPES” Palabras latinas ("gozo y esperanza") con que comienza y es también conocida la constitución pastoral Iglesia y Mundo del Concilio Vaticano II, documento conciliar promulgado el 7 de diciembre de 1965, con la firma del papa Pablo VI. 18
  19. 19. Cátedra Corediana De 1962 a 1965, se reunieron en la Basílica de San Pedro dos mil quinientos obispos con el Papa, venidos de todas partes del mundo; desde el África negra hasta de naciones muy poderosas. La Gaudium et Spes es como una encíclica, pero firmada no sólo por el Papa sino por todos los obispos. Se trata de un gran documento de síntesis, donde podemos encontrar la traducción moderna de la encíclica Libertas, de León XIII; la versión actualizada de la Casti connubii, de Pío XII; el fondo de los mensajes navideños de Pío XII y el eco de la todavía reciente Pacem in Terris, de Juan XXIII. En esta constitución se subrayan las tensiones del hombre de hoy, que anhela dar sentido a su vida. La primera parte se centra en el estudio de la dignidad de la persona y su carácter comunitario, y en la misión de la Iglesia en el mundo. La segunda parte estudia los problemas más urgentes de la humanidad: la familia, el progreso, la vida económica, social y política, y el fomento de la paz. 2.8.4. “POPULORUM PROGRESSIO” Encíclica de carácter social que comienza con estas dos palabras latinas, y que fue promulgada por el papa Pablo VI el 26 de marzo de 1967, cuyo tema no era otro que ayudar a reflexionar a todos los hombres de buena voluntad sobre la necesidad de promover el desarrollo de los pueblos. Se propuso redactar en materia social "un programa que nadie puede rechazar hoy día, de equilibrio económico, de dignidad moral, de colaboración universal entre todas las naciones". Hoy, en frase de Pablo VI, "los pueblos hambrientos interpelan con acento dramático a los pueblos opulentos". Interpelación ineficaz si es pacífica; suicida si es revolucionaria. El papa se atreve a intentar que sea enérgica y concreta, prestando la voz a los pueblos con millones de "lázaros" y aguijoneando la conciencia de los pueblos "que celebran cada día espléndidos banquetes". Pablo VI creó la comisión pontificia Iustitia et Pax para llevar la teoría a la práctica las ideas de la encíclica. Dedicó cinco ejemplares a la ONU, a la UNESCO, para la FAO, a Iustitia et Pax y para Caritas Internacional. Las reacciones fueron contradictorias. Los diputados de la Cámara del Brasil, viendo en el documento un gran mensaje de paz, decidieron insertar el texto en sus anales. También surgieron reacciones contrarias a la encíclica. No obstante, lo cierto es que la encíclica vierte luz permanente sobre la situación real de la existencia del hambre y subdesarrollo en el mundo, contrastado con la existencia también de "pueblos opulentos". 19
  20. 20. Cátedra Corediana 2.8.5. LABORENS EXERCENS” Encíclica de carácter social que comienza con estas dos palabras latinas ('realizando el trabajo'), que fue promulgada por el papa Juan Pablo II el día 14 de septiembre de 1981, noventa años después de la publicación de la Rerum Novarum, del papa León XIII. Y el mismo Pontífice dedica este documento al "trabajo humano, y más aún -continúa- deseodedicarlo al hombre en el vasto contexto de esa realidad que es el trabajo". El Papa pone de relieve que el trabajo humano es una clave, quizá la clave esencial, de toda cuestión social actual, si tratamos de verla verdaderamente desde el punto de vista del bien del hombre. De modo que el fundamento para determinar el valor del trabajo humano no es el tipo de trabajo que se realiza, sino el hecho de que quien lo ejecuta es una persona. Para realizar la justicia social en las diversas partes del mundo en las relaciones entre los trabajadores, son siempre necesarios nuevos movimientos de solidaridad de los hombres del trabajo y de solidaridad con los hombres del trabajo. En las relaciones entre el "trabajo" y el "capital", priva la prioridad del trabajo frente al capital. Consecuencia de lo dicho, los derechos humanos que brotan del trabajo entran precisamente dentro del más amplio contexto de los derechos fundamentales de la persona. 2.8.6. “SOLLICITUDO REI SOCIALES” Encíclica social promulgada por Juan Pablo II el día 30 de diciembre de 1987, segunda de su trilogía de encíclicas sociales. Comienza con las palabras latinas que le dan el nombre y que pueden traducirse como "la preocupación social". Se publicó con motivo del vigésimo aniversario de la encíclica Populorum Progressio, de Pablo VI. La séptima encíclica del pontificado de Juan Pablo II entronca con la doctrina social de su antecesor Pablo VI y aborda los nuevos problemas sociales del hombre de hoy. La justicia social, los derechos humanos, el equilibrio ecológico y la dignidad de la persona humana son algunos de los aspectos que se subrayan con más fuerza en esta carta encíclica, dirigida a todos los católicos y a todos los hombres de buena voluntad. La tesis central del texto pontificio radica en que la tierra pertenece a todos los hombres y todos tienen derecho a sus bienes y recursos. Las tres partes principales de la encíclica se basan en una preocupación: la situación actual del mundo y la precaria condición humana; y en un principio: la concepción ecuménica del mundo resumible en el concepto de que la tierra es de todos. El Papa termina su carta haciendo una llamada a los gobernantes en torno a la injusta distribución de los recursos y aboga por un equilibrio entre los países ricos y los países pobres. 20
  21. 21. Cátedra Corediana 2.8.7. CENTESIMUS ANNUS Encíclica de carácter social que comienza con estas dos palabras latinas, cuyo significado es 'el centésimo año'. Fue promulgada por el papa Juan Pablo II el día 1 de mayo de 1991, dirigida a todos los hombres de buena voluntad en el centenario de la encíclica Rerum Novarum de León XIII. Esta tercera encíclica social de Juan Pablo II testimonia el vivo interés por las cuestiones sociales. Esto se hace manifiesto en el capítulo cuarto que dedicado a la reflexión sobre la propiedad privada y el destino universal de los bienes. Esta nueva encíclica infunde renovada juventud a la centenaria Rerum Novarum, como lo explicita en el primer capítulo al señalar los rasgos característicos de la encíclica de su antecesor. Así también nos hace descubrir las "cosas nuevas" de hoy en el segundo y tercer capítulo, las cuales señalan el comienzo del tercer milenio, desarrollado en los dos últimos capítulos. 2.8.8. CARITAS IN VERITATES Decir que el desarrollo es la respuesta a una "vocación" equivale a reconocer que nace, en lo más profundo, de un humanismo trascendente en el que está reflejada y contenida la esencia misma de la vida. La encíclica se refiere a este tema con palabras verdaderamente iluminadoras: "Una sociedad cada vez más globalizada nos hace cada vez más cercanos, pero no cada vez más unidos. La razón por sí sola es capaz de imponer la igualdad entre los hombres, pero no es suficiente para fundar la hermandad". También analiza en profundidad los cambios producidos en la cultura y en la economía. Al amparo de la globalización, algunas regiones lograron superar el subdesarrollo, lo que demuestra que a veces los cambios ofrecen oportunidades positivas. Sin embargo, si se mira el escenario global desde la óptica de la "caridad en la verdad", estos vuelcos a escala planetaria encierran, por lo general, graves riesgos, a la vez que crean nuevas y dolorosas divisiones en la familia humana. Ante esos peligros, la respuesta adecuada consiste en interpelar a la razón y tratar de encontrar las dinámicas correspondientes en la perspectiva de la llamada "civilización del amor", como el propio Pablo VI lo sugería. Este rico y extenso documento contiene muchas otras lecturas de la realidad lúcidas y valiosas, que el mundo no debiera desaprovechar. La encíclica se ocupa, entre otras cosas, de subrayar el valor y la importancia que adquiere la justicia distributiva para todos los hombres y para todos los pueblos, pero también para la eficacia de los propios sistemas institucionales ligados a la suerte de las economías de mercado. Sin formas 21
  22. 22. Cátedra Corediana internas de solidaridad y de confianza recíproca, el mercado no puede cumplir plenamente su propia función económica. "No hay desarrollo pleno ni existe un bien común universal sin el bien espiritual y moral de las personas", señala la encíclica, que reclama "ojos nuevos" y "corazones nuevos" para superar la visión materialista que muchos alientan de los acontecimientos humanos. Pide que las personas se acostumbren a vislumbrar en las cuestiones del desarrollo ese "algo más" que la técnica sola no puede ofrecer. Y pide, por último, la fuerza, la esperanza y la alegría que hacen falta para continuar luchando por el desarrollo "de todo el hombre y de todos los hombres". Más allá de su rigurosa fidelidad al espíritu y a la inspiración religiosa propias de un documento eclesial de tan alto rango, la encíclica constituye ya un instrumento de imprescindible consulta en lo que concierne y toca a la realidad social, económica y política que envuelve al hombre de nuestro tiempo. 2.9. LA FINALIDAD DE LA DOCTRINA SOCIAL Es servir a la persona y a la sociedad anunciando la verdad sobre la dignidad del hombre y de sus derechos, denuncia las situaciones injustas y coopera al cambio positivo de la sociedad29 En síntesis El objetivo PRINCIPAL de la Doctrina Social de la Iglesia es velar por el cumplimiento de la justicia. Las enseñanzas bíblicas le aportan a la Doctrina Social de la Iglesia sus dos bases fundamentales: la justicia y la caridad. La Doctrina Social de la Iglesia tuvo sus inicios históricosa fines del siglo XIX, pero tiene su fuente en la Sagrada Escritura, comenzando por el libro del Génesis y, en particular, en el Evangelio y los escritos apostólicos. En el Antiguo Testamento, el tema fundamental gira en torno a la justicia, mientras que en el Nuevo Testamento el gran precepto es el del amor cristiano. La Doctrina Social de la Iglesia abarca todas las dimensiones del hombre y trata todos los temas que tengan que ver con su desarrollo físico, emocional e intelectual. Va en contra del Socialismo por el simple hecho de ser hostil a la propiedad y a la familia, acción que va en contra de todas las normas y prácticas de la Doctrina Social de la Iglesia. 29 M. Gertler y A. Rose. Financial Reform, Theory and Experience. Cambridge University Press. 22
  23. 23. Cátedra Corediana Después de analizar y estudiar pasemos a definir los conceptos en este taller: SEMANA 2 DERECHOS HUMANOS Sabías qué… Para investigar y pensar…  ¿En qué Encíclica se definen los derechos humanos? Enumérelos y explíquelos  Profundizar en los temas: -solidaridad- subsidiaridad -política-políticos -fe – cultura -trabajo –salarios Compromiso sociopolítico de los cristianos  ¿Cuál es el papel de los medios de comunicación en la sociedad actual?  ¿qué movimientos sindicales hay en tu región municipio y cómo funcionan? Afianzamiento…  Como propones un movimiento sindical para tu región o que modificarías de los movimientos existentes. Hoy aprendí que… 23
  24. 24. Cátedra Corediana 3. ANÁLISIS DEL COMPENDIO DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIALA "DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA" DESPUÉS DEL CONCILIO VATICANO. NOVEDAD DE CONTENIDO Y DEMÉTODO30 3.1. «DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA»: DOBLE SIGNIFICADO La doctrina social de la Iglesia, en sentido propio y amplio, señala la dimensión social del mensaje cristiano, que es mensaje religioso, trascendente, un quid novum respecto a la historia, pero dentro de la misma: ilumina su sentido y destino último. Por eso, se puede afirmar que la doctrina social de la Iglesia nace con la Iglesia misma en su referencia a la revelación y ha llegado a su cumplimiento en el misterio pascual; por consiguiente, desde siempre forma parte integral de su misión de actualizar el evangelio en cada etapa histórica, como se ha estudiado en los capítulos anteriores. El Concilio Vaticano II favoreció un mejor conocimiento de la dimensión social del mensaje cristiano; especialmente en la Gaudium et spes, denuncia la gran tentación de reducir la fe a lo privado, orillándola de la problemática social. La fe ilumina toda la vida y actuar humano. Una sana provocación, en este sentido, ha llegado de la llamada Nueva Teología31 que, salvo concretas tomas de posturas discutibles, han contribuido, de forma eficaz, a desprivatizar la fe cristiana y a situarla en relación con la historia humana y cósmica32. El término «doctrina social de la Iglesia» asume, sin embargo, otro significado y es válido para señalar el conjunto de las enseñanzas de la Iglesia33 en el campo social, desde la Rerum novarum hasta la Centesimusannus, pasando por el concilio Vaticano II que marca, en este punto, la continuidad/discontinuidad34. El núcleo central de la «doctrina social de la Iglesia», entendida así, comprende las conocidas encíclicas papales, el concilio Vaticano II, especialmente con la Gaudium et 30 M. Rubio - V. García - V.G. Mier (eds.), La ética cristiana hoy: horizontes de sentido. Homenaje a Marciano Vidal, PS Editorial - Instituto Superior de Ciencias Morales, Madrid 2003. 31 En occidente, la Teología de la esperanza, Teologíapolítica y, en América Latina, la Teología de la liberación. 32 L. LORENZETTI, Le nuove teologie e la società industriale, in: L. Lorenzetti (dir), Trattato di etica teologica, 3: Etica sociale, EDB, Bologna (1981), 1992, 55- 64. 33 particularmente del magisterio de la Iglesia 34 L. LORENZETTI, Magistero, teologia e società industriale, in: L. Lorenzetti, o. c., 35-55. 24
  25. 25. Cátedra Corediana spes, pero se amplía, e incluye también, con el magisterio de las iglesias particulares35 de los cinco continentes, y las aportaciones de los teólogos sobre tal doctrina. La «doctrina social de la Iglesia», en este sentido, ha nacido propiamente con los grandes problemas sociales surgidos de la revolución industrial y del mundo moderno. Nuestra reflexión considera la «doctrina social de la Iglesia» en el segundo significado 36 y pretende verificar su renovación a nivel de contenidos y de método. Al repensar el recorrido de la etapa posconciliar parece que las principales novedades se ponen de manifiesto en el paso: - de la cuestión social del plural, a la cuestión social del singular; - del área filosófica a la teológica y teológico-moral; - de una identidad genérica a una identidad específica que ha ido delineándose en una triple perspectiva: bíblico-teológica, histórica y eclesial37. Finalmente, en base a la recuperación de la dimensión teológica y teológico-moral, se ha planteado una nueva cuestión: ¿la “doctrina social de la Iglesia”38, una disciplina teológica en sí misma, o, tal vez, parte integral de la teología moral? 3.2. LA CUESTIÓN SOCIAL DE LO PLURAL A LO SINGULAR 3.2.1. La cuestión social del plural La cuestión social puede entenderse como un problema, un hecho colectivo, interpretado de forma diferente por las distintas corrientes de pensamiento, basadas en la propia visión del hombre, de la sociedad y de la historia. En la época de la primera industrialización occidental, la cuestión social se identificó con el problema de la clase obrera y, en concreto, con la conflictividad entre obreros y patronos. La primera encíclica social Rerum novarum, se enfrentó, dialécticamente, sobre esa cuestión, con las dos ideologías dominantes y alternativas entre sí: la Ideología liberal, de una parte y la colectivista, de otra; y así hasta Pío XII (1939-1958), que cierra, -en cierto sentido-, la primera fase de la doctrina social de la Iglesia. Después, la cuestión social incluye, también, otras cuestiones. La Mater et Magistra, por ejemplo, reflexiona sobre el desequilibrio entre sectores económicos, y en particular el sector agrícola, que estaba postergado respecto al industrial. En tiempo más reciente se afrontaron otros problemas sociales39. 35 obispos concretos y conferencias episcopales de toda la Iglesia católica. 36 Es toda la enseñanza social de la Iglesia 37 Dado en los capítulos anteriores de este trabajo. 38 Es en el conjunto de las disciplinas teológicas 39 Véase, como ejemplo, el índice de la carta apostólica Octogesima adveniens (1971), a los ochenta años de la Rerum novarum: urbanismo, situación de la mujer, de la juventud, de los trabajadores, la emigración, los medios de comunicación, el medio ambiente. 25
  26. 26. Cátedra Corediana Al enriquecimiento, por decir así, cuantitativo de los problemas sociales, se sucede, progresivamente, un cambio de horizonte geográfico: del ámbito nacional, o local, al internacional o mundial. Así, la cuestión social, a partir de la Mater et Magistra y Pacem in terris, se sitúa, explícitamente, en la dimensión internacional y mundial, la dominante tras el concilio Vaticano II, con las conocidas encíclicas Populorumprogressio, Sollicitudo rei sociales y Centesimus annus40. Esta se recuerda y cierra un siglo de magisterio social y extiende la mirada sobre un mundo cada vez más mundial: «la cuestión social es ya mundial». La atenuada conflictividad entre las clases, a nivel nacional, se replantea entre los pueblos con idénticos esquemas de subordinación y explotación. «Entre las naciones dotadas de poder y las naciones privadas del mismo, se han establecido nuevas relaciones de desigualdad y opresión. La búsqueda del propio interés parece ser la regla de las relaciones internacionales, sin tomar en consideración el bien común de la humanidad»41. A dimensión mundial, se consideran nuevos y múltiples interrogantes: paz/guerra, descolonización, globalización y riesgo de nueva forma de colonización, la emigración forzada, los adelantos vinculados con la ciencia y la técnica, etc. La cuestión social son otros tantos retos a los que, unida a todos los hombres de buena voluntad. La Iglesia pretende responder basándose en el Evangelio y, por tanto, en la visión cristiana de la personas, de la sociedad y de la historia. Los aniversarios de documentos, de hecho, son ocasión para repensar los viejos problemas e individuar los nuevos, que hoy hacen referencia a la modificada relación entre particular y universal; entre libertad y programación, especialmente en economía; entre derechos y deberes; entre desarrollo y subdesarrollo de los pueblos; entre moral y derecho, sobre todo en los problemas relacionados con la vida. 3.2.2. La cuestión social del singular En los últimos decenios, se confirma el paso de la cuestión social del plural42 a las cuestiones sociales, al singular: es el social, en cuanto tal, lo que se torna cuestión. La sociedad no es una realidad fija y las transformaciones, por causa de múltiples factores económicos, no son puramente contingentes. Bajo el mismo sustantivo sociedad, los adjetivos rural, industrial, posindustrial, posmoderna, global, multiétnica, indican realidades muy distintas. La sociedad no se define de una vez por todas y exige comprensión en su devenir histórico y evolutivo. Si es relativamente fácil individuar la cuestión social del plural, es mucho más compleja la cuestión social del singular. La sociedad moderna o posmoderna, de hecho, no presenta sólo interrogantes nuevos, es una sociedad nueva. Por otra parte, es la sociedad, en su 40 Analizadas en el capítulo anterior. 41 CONGREGAZIONE PER LA DOTTRINA DELLA FEDE, Libertà cristiana e liberazione 16. 42 Es todo el conjunto de problemas sociales dado dentro del medio que hoy vive la sociedad 26
  27. 27. Cátedra Corediana laberinto, lo que se percibe en su complejidad y cambio acelerado. Se manifiesta, así, la necesaria vinculación de la “doctrina social de la Iglesia” con las ciencias sociales. Entre el instante cognoscitivo de la realidad social43 y el valorativo44, existe una relación de distinción y, al mismo tiempo, de necesario enlace. La valoración y el juicio ético, de hecho, presuponen un conocimiento científico de la realidad social, tal cual es, y no como se imagina o se quiere que sea. “La doctrina social de la Iglesia” no puede minusvalorar las ciencias sociales si quiere mantenerse en contacto con la vida de la sociedad e incidir efectivamente sobre la realidad pastoral. Las ciencias humanas... son un instrumento importante para evaluar las situaciones cambiantes. Esas ofrecen al conocimiento social el contexto empírico en el que los principios fundamentales pueden y deben ser aplicados; ponen a disposición un amplio material de análisis para la evaluación y el juicio acerca de las situaciones y las estructuras sociales; ayudan en las opciones concretas a realizar”45. En otras palabras, el papel o función de la “doctrina social de la Iglesia” consiste en la valoración teológica y ética de la realidad social, pero tal valoración, presupone una conciencia objetiva de la misma realidad. Dicho más claramente, el análisis descriptivo es necesario, pero no suficiente; necesita un análisis causal o estructural que singularice las causas o factores que originan las cuestiones sociales. El análisis descriptivo se limita a poner de manifiesto la existencia de los fenómenos sociales46, mientras que el análisis causal se compromete a individualizar y mostrar las causas del fenómeno. Por otra parte, sólo en base a un correcto análisis causal, la “doctrina social de la Iglesia”, como de cualquier otra concepción social, puede resultar incisiva y capaz de ofrecer orientaciones de acción. En caso contrario, la valoración teórica y la orientación práctica serán fatalmente genéricos, abstractos, o históricos. Pero llegar a las causas significa encontrar no sólo personas o grupos corporativos, sino también estructuras justas/injustas. En la época preconciliar, y en buena parte después, la “doctrina social de la Iglesia” no se distanciaba mucho del simple análisis descriptivo del fenómeno social. En la perspectiva de un análisis complejo, es ejemplar la encíclica Sollicitudo reisocialis. La lectura teológico-ética del subdesarrollo de los pueblos se manifiesta eficaz e implicativa, porque se fundamenta en un análisis causal. El documento, de hecho, no se limita a describir la variedad en aumento entre pueblos pobres y ricos, sino que, basado 43 Lo cual es propio de las ciencias. 44 Lo que es propio de la filosofía y de la teología 45 CONGREGAZIONE PER L'EDUCAZIONE CATTOLICA, La dottrina sociale della Chiesa nella formazione sacerdotale 68 46 por ejemplo, la cuestión obrera de la época del capitalismo salvaje, el subdesarrollo de los pueblos, y, hoy, la globalización con sus consecuencias positivas y negativas, etc 27
  28. 28. Cátedra Corediana en datos científicos, concreta las causas aún activas, es decir “la existencia de unos mecanismos económicos, financieros y sociales... Estos mecanismos, maniobrados por los países más desarrollados de modo directo e indirecto, favorecen a causa de su mismo funcionamiento los intereses de los que los maniobran, aunque terminan por sofocar o condicionar las economías de los países menos desarrollados»47. 3.3. DE LA FILOSOFÍA A LA TEOLOGÍA A estas alturas, se plantea una pregunta: ¿la “doctrina social de la Iglesia 48” es de índole filosófica o teológica? ¿Pertenece a la filosofía o a la teología? ¿Las afirmaciones doctrinales y éticas son deudoras de la revelación o de la razón? La pregunta focaliza uno de los aspectos más importantes de la doctrina social de la Iglesia de la época posconciliar. La respuesta es hoy profundamente innovativa: la referencia primera de la “doctrina social de la Iglesia” es la revelación divina. “La doctrina social de la Iglesia... pertenece al campo de la teología y especialmente de la teología moral”49. Tales afirmaciones merecen atención, porque la impostación tradicional hacía referencia, primariamente, a la filosofía y al derecho natural: su argumentación era, preeminentemente, la ley de la razón. «Se reconoce como fuentes del discurso de la doctrina social de la Iglesia la Razón y la Revelación. Pero aquélla queda bastante mermada y la Razón es entendida como la iluminación de un orden ontológico basado en la Ley natural»50. Incluso los términos que designaban la “doctrina social de la Iglesia” indican su introducción en el orden natural. León XIII considera la doctrina social de la Iglesia como filosofía cristiana; Pío XI, filosofía social; Pío XII doctrina social católica o, también, doctrina social de la Iglesia. El magisterio, en todo caso, reivindicaba el derecho deber de intervenir en virtud de la competencia en la ley natural, en cuanto que para ser conocida fácilmente y sin error, necesitaba de la divina revelación. La andadura racional de la “doctrina social de la Iglesia” se justificaba en base a la distinción clásica entre el ámbito de la filosofía y en el ámbito de la teología. La cuestión social pertenece, al orden natural y, por consiguiente, es competencia de la filosofía y de la filosofía moral”. El teólogo italiano que ha estudiado con mayor claridad el paso de la filosofía a la teología, es G. Colombo, de la Facultad teológica de Italia del norte51. Su reconstrucción permite comprender la crisis de la “doctrina social de la Iglesia” (tanto en el concilio Vaticano II 47 Cfr. En la Encíclica Sollicitudo reisociales numeral 16. 48 entendida como reflexión crítica de la cuestión social del plural o del singular como se estudio anteriormente. 49 Cfr. En la Encíclica Sollicitudo Rei Sociales numeral 41. 50 8 M. VIDAL, Manuale di etica teologica, 3: Morale sociale, Cittadella Editrice, Assisi (1995), 1997, 64 51 G. COLOMBO, Il compito della teologia nella elaborazione dell'insegnamento sociale della Chiesa, in: L'insegnamento sociale dellaChiesa, Vita e Pensiero, Milano 1988, 27-37. 28
  29. 29. Cátedra Corediana como en los dos decenios siguientes), y su positiva superación mediante el rescate de la fuente primaria: la revelación divina. El paso de la “doctrina social de la Iglesia” del área de la filosofía a la de la teología no se realizó de manera improvisada ni con éxito anticipado. Al contrario, fue resultado de una larga y comprometida reflexión durante los dos decenios que siguieron a concilio, respecto a la relación entre el Evangelio y la justicia social. Dos eventos eclesiales tuvieron importancia decisiva: el primero fue el debate sinodal de los obispos sobre la “Justicia en el mundo” (1971); el segundo, la discusión en el sínodo “Sobre la evangelización en el mundo contemporáneo” (1974). En ambos sínodos se confrontaron dos posturas dialécticamente opuestas: la del quehacer burgués, que se fatigaba por descubrir el nexo intrínseco entre justicia y evangelización, y la tercermundista que daba la impresión de reducir la evangelización a la justicia social. El acuerdo no se realizó en la primera asamblea de obispos (1971) ni en la segunda (1974) y la cuestión fue confiada a Pablo VI que la resolvió en la exhortación apostólica Evangelii nuntiandi (1975). El texto pontificio rechaza ambas posturas extremas: la burguesa, que separa el mensaje evangélico y la justicia social, y la tercermundista que reduce el Evangelio a justicia social y afirma, positivamente, la pertenencia, de la justicia social al Evangelio. La conclusión, tras este largo y encendido debate, es lógica: si la cuestión social pertenece al Evangelio, no es objeto de la filosofía sino de la teología. La Sollicitudo rei socialis no hizo más que aprobar explícitamente tal adquisición teológica. «La doctrina social de la Iglesia no es, pues, una ‘tercera vía’ entre el capitalismo liberal y el colectivismomarxista, y ni siquiera una posible alternativa a otras soluciones menos contrapuestas radicalmente, sino que tiene una categoría propia. No es tampoco una ideología, sino la cuidadosa formulación del resultado de una atenta reflexión sobre las complejas realidades de la vida del hombre en la sociedad y en el contexto internacional, a la luz de la fe y de la tradición eclesial. Su objetivo principal es interpretar esas realidades, examinando su conformidad o diferencia con lo que el Evangelio enseña acerca del hombre y su vocación terrena y, a la vez, trascendente, para orientar en consecuencia la conducta cristiana. Por tanto, no pertenece al ámbito de la ideología, sino al de la teología y especialmente de la teología moral”52. En otras palabras, el texto presenta y clarifica una definición de la “doctrina social de la Iglesia”, en cuanto que concretiza el objeto material y formal: la cuestión social es el objeto sobre el que se reflexiona; la revelación es la perspectiva de que parte y a que se refiere la reflexión para valorar y orientar el comportamiento humano. Se afirma que la doctrina social de la Iglesia, en cuanto teológica, debe tener, como primer referente, la palabra de Dios, en base a la cual juzga y propone orientaciones realizables. En resumen, 52 Cfr. En la Encíclica Sollicitudo Rei Sociales numeral 41. 29
  30. 30. Cátedra Corediana el proprium de la doctrina social de la Iglesia consiste en hacer “una lectura teológica de los problemas modernos53”. Llegados a este punto, no se puede concluir que la primacía de la revelación signifique divorciarse de la filosofía, y menos aún se permite minimizar el hecho de que la impostación ha sido sustancialmente cambiada, precisamente en virtud de la nueva relación entre fe y razón54. La instalación en el área teológica es una de las adquisiciones más importantes y marca el redescubrimiento de una nueva identidad y está en la raíz de una profunda renovación tanto a nivel de contenido como de método, que ha concretado bien M. Vidal: «Agrada reconocer el progreso que se ha verificado en esta aspecto importante de la doctrina social de la Iglesia: se ha trasladado el discurso de la doctrina social de la Iglesia del campo epistemológico de la filosofía social para situarlo en el de la Teología, y más concretamente en el de la Teología Moral; se ha propuesto una articulación más correcta entre razón y Revelación, las dos perspectivas distintas pero convergentes desde las que iluminar la realidad social: ‘recta razón a la luz del Evangelio55’; se ha abandonado el uso neoescolástico de la ‘ley natural’ como cauce epistemológico de la razón humana desde donde la encíclica SRS no utiliza la mediación ontológica de la ‘ley natural’, sino la mediación personalista de la ‘dignidad de la persona humana’; en cuanto al método, se prefiere el método inductivo al método deductivo 56. Pero añade: «Juzgamos que, siendo positivos los resultados conseguidos, el debate sobre el estatuto epistemológico y sobre el método correspondiente ha de continuar. Se necesita precisar mejor la articulación entre Palabra de Dios y realidad social en el discurso de la doctrina social de la Iglesia. No basta afirmar la necesidad de esa doble perspectiva; es preciso analizar el modo de articulación»57. En otras palabras, falta profundizar la nueva relación entre fe razón en el tema social. Las dos fuentes: la revelación y razón ¿no son alternativas o contrapuestas, se atraen recíprocamente, pero cómo se relacionan? La forma de enlazarse revelación y fe y, por consiguiente, el papel de una y otra puede surgir del análisis o característica de la doctrina social de la Iglesia, como diremos enseguida 3.4. HACIA UNA NUEVA IDENTIDAD, EN BASE A LA DIMENSIÓN TEOLÓGICA La transmigración de la “doctrina social de la Iglesia” significa un punto de llegada decisiva y, a su vez, un punto de partida para la comprensión de una nueva identidad que se va perfilando según una triple perspectiva: bíblico-teológica, histórica y eclesial. 3.4.1. Perspectiva bíblico-teológica. 53 Cfr. En la Encíclica Sollicitudo Rei Sociales: titulo de la quinta parte 54 Carta Apóstolica FIDES ET RATIO numeral 1 55 Gaudium Et Spes del Concilio Vaticano II numeral 63. 56 preferencia iniciada ya en la encíclica Mater et Magistra en 1961 57 M. VIDAL, o. c., 68. 30
  31. 31. Cátedra Corediana La perspectiva bíblica ilumina el principio que fundamenta y unifica la entera doctrina social de la Iglesia que consiste en la dignidad de la persona, creada a imagen y semejanza de Dios; la sociedad como comunidad de personas; el género humano como unidad, única familia humana. El concepto de persona, de su dignidad y derechos, es el principio primero y fundamental de la doctrina social de la Iglesia. “Se debe reconocer que la concepción del hombre, como persona, está verdaderamente en el centro de la doctrina social de la Iglesia y que constituye la unidad viviente de la múltiples afirmaciones o tesis»58. El principio persona: «Es un principio que en su capacidad antropológica constituye la fuente de los otros principios que conforman el cuerpo de la doctrina social... Por esta razón, la Iglesia nunca se cansará de insistir sobre la dignidad de la persona, frente a todas las esclavitudes, explotaciones y manipulaciones perpetrados en contra de los hombres, no sólo en el campo político y económico, sino también en el cultural, ideológico y médico»59. En base al principio persona, considerada en su unidad pluridimensional, la “doctrina social de la Iglesia” denuncia todo reduccionismo antropológico: el liberalismo, el economicismo, el cientifismo, el tecnicismo, etc. Coincidiendo con la publicación de la Centesimus annus que constataba, entre otras cosas, el desplome de la ideología colectivista y la falta de confianza en la liberalista, se le preguntó -a un experto de cultura marxista- cómo explicar el cumplido centenario del pensamiento social cristiano. El experto, respondía: “Creo que este hecho se debe enmarcar en la concepción del hombre propia de la Iglesia o, para decirlo mejor, en una cierta filosofía cristiana que se ha manifestado, desde el comienzo, en los documentos sociales elaborados en los más distintos niveles. Me refiero a la concepción multidimensional según la cual el hombre no es reductible a una sola, por importante que sea esa función o expectativa.... Esta concepción antropológica, elaborada a través de los siglos, ha permitido a la Iglesia rechazar los absolutos que se iban imponiendo, o que se anunciaban sobre el escenario de la historia y del pensamiento, y de impostar el pensamiento propio sobre una pluralidad de valores e intereses que aún es válida hoy día... Eso explica, entre otras cosas, la antítesis existente entre pensamiento social y liberalista. Y, al mismo tiempo, la antítesis histórica e irreductible que ha existido entre la Iglesia y el comunismo colectivista”60. El ser humano, que se define por su individualidad y, a la vez, por su sociabilidad, fundamenta la concepción de sociedad, como comunidad de personas, desde la más 58 Cfr. En Centesimus Annus numeral 19. 59 CONGREGAZIONE PER L'EDUCAZIONE CATTOLICA, La dottrina sociale della Chiesa nella formazione sacerdotale, 31. 60 15 Cf. C. CARDIA, I cento anni della dottrina sociale della chiesa: Rivista di Teologia Morale, 325-337. 31
  32. 32. Cátedra Corediana pequeña a la más grande. El género humano constituye una unidad, una única familia humana, porque tiene un origen común y un común destino 61. El metro y la medida de la calidad de las relaciones humanas, tanto en el micro como en el macro social, es el amor que tiene, en el misterio trinitario, el modelo y arquetipo normativo: “Mas cuando el Señor Jesús ruega al Padre que ‘todos sean una misma cosa... como nosotros lo somos 62’, desplegando perspectivas inaccesibles a la razón humana, insinúa una cierta semejanza entre la unión de las personas divinas y la unión de los hijos de Dios en la verdad y la caridad”63.El pasaje constituye la base de una teología del social, que está en el corazón del mensaje cristiano. Desde esta perspectiva, los valores morales64 y las categorías más recurrentes65, señalan orientaciones y direcciones para construir o reconstruir la convivencia humana digna de este nombre. Respecto a la palabra de Dios, la doctrina social de la Iglesia no encuentra soluciones hechas y acabadas, sino una visión o concepción del hombre, de la sociedad, de la historia humana y cósmica. En otras palabras, se puede afirmar que la revelación no enseña sistemas sociales, económicos, políticos, sino valores, en base a los cuales, la doctrina social de la Iglesia construye un cierto modo ver, juzgar y orientar hacia decisiones humanas y humanizadoras los problemas o cuestiones sociales que surgen en el camino de la historia humana. La perspectiva bíblico-teológica, por consiguiente, asume una valencia crítica en las verificaciones de la misma “doctrina social de la Iglesia”, tal como ha sido formulada en el correr de la historia, denuncia los retrasos y límites en vista a una constante superación y conversión al designio de Dios sobre la humanidad y su historia. La Iglesia puede, y debe, intervenir no porque sea competente en cuestiones sociales, económicas, político- económicas, sino porque, en tales cuestiones está en juego el ser humano, su dignidad, sus derechos, su humanización/deshumanización. 3.4.2. La dimensión histórica La perspectiva histórica de la “doctrina social de la Iglesia”, se fundamenta, para el creyente, sobre una doble convicción: que la historia tiene un sentido; que su caminar es guiado por la Providencia, y ésta, lejos de desautorizar, interpela al ser humano, a su libertad-responsabilidad. Escuchar la historia significa escuchar a Dios para construir la historia según su proyecto. La categoría signos de lostiempos66está enraizada en la fe en 61 Gaudium Et Spes del Concilio Vaticano II numeral24. 62 Cfr. En Jn 17, 21- 22 63 Gaudium Et Spes del Concilio Vaticano II numeral24. 64 Según el análisis se da en la verdad, justicia, amor, libertad, igualdad, participación, libertad-liberación 65 Se da en la solidaridad, subsidiariedad, bien común. 66 La categoria dei segni dei tempi, inaugurata e praticata dalla Pacem in terris, è stata ripresa e sintetizzata dalla Gaudium et spes (nn.4, 10-11, 42, 44), che le ha conferito un'importanza spirituale e metodologica determinante. 32
  33. 33. Cátedra Corediana Dios, Señor de la historia. Se trata de una fe que no dispensa del análisis racional de los acontecimientos sociales, sino que permite leerlos en profundidad en la dimensión del pecado y de la gracia. Los sucesos de la historia no son simplemente hechos, de los que se levanta acta para lamentarlos o, viceversa, para tranquilizarse; constituyen, más bien, una llamada de la Providencia, una oportunidad ofrecida, un reto que interpela a la razón, a la imaginación y a la fe. El significado de los acontecimientos no se descubre inmediatamente; es necesario cultivar una paciencia activa personal y comunitaria. La perspectiva histórica significa, tener el sentido de la contemporaneidad, no caminar detrás de los acontecimientos, ponerse en sintonía con el propio tiempo para comprender sus aspiraciones y expectativas. La perspectiva histórica, finalmente, significa fechar los documentos o los textos sociales. La doctrina social de la Iglesia, para ser enseñanza viva, se sitúa en la línea de la continuidad y de la renovación, es decir, de la evolución, que permite comprender lo que hay de invariable y lo que se debe a circunstancias históricas; lo que se debe a la previsión y al coraje y lo que corresponde al límite y a los retrasos en la comprensión de los problemas sociales. En la historia de la “doctrina social de la iglesia”, el concilio Vaticano II representa una continuidad/discontinuidad respecto a la tradición, señala un antes y un después para la doctrina social de la Iglesia, como está muy claro en los documentos posconciliares tanto de la Iglesia universal como de las particulares. Tal enseñanza aparece menos deductiva y más inductiva; menos doctrinal y más evangélica; más atenta a los cambios de estructuras; menos normativa y más valorativa; asume un acercamiento distinto a los sistemas sociales que ve; más que a condenas totales o en bloque, a tomar conciencia de la lógica interna de los sistemas para orientarlos en sentido humano. 3.4.3. Perspectiva eclesial En la expresión “doctrina social de la Iglesia”, el genitivo de la Iglesia, califica el sujeto de la doctrina social. Desde este punto de vista, la eclesiología, es decisiva. No todo modelo o tipo de Iglesia es apto para ser sujeto de la “doctrina social de la Iglesia”, sino sólo una Iglesia comunión-comunidad en su interior, con otros creyentes y con cuantos buscan sinceramente la verdad y el bien. Un bosquejo de tal Iglesia se halla en la carta apostólica Octogesima adveniens de Pablo VI, donde se describe una Iglesia que, en todas sus manifestaciones, y en el reconocimiento de sus diferentes papeles, se convierte en sujeto de análisis de la situación, de reflexión y de orientación práctica. « Incumbe a las comunidades cristianas analizar con objetividad la situación propia de su país, esclarecerla mediante la luz de la palabra inalterable del Evangelio, deducir principios de reflexión, normas de juicio y directrices de acción según las enseñanzas sociales de la Iglesia..., 33
  34. 34. Cátedra Corediana discernir, con la ayuda del Espíritu Santo, en comunión con los obispos responsables, en diálogo con los demás hermanos cristianos, y todos los hombres de buena voluntad, las opciones y los compromisos que conviene asumir para realizar las transformaciones sociales, políticas y económicas que aparezcan necesarias con urgencia en cada caso»67. La perspectiva eclesial señala, por consiguiente, que la “doctrina social de la Iglesia” es obra de toda la Iglesia: pastores y fieles, hombres y mujeres; una Iglesia en diálogo con los otros cristianos, con los otros creyentes y con todos los hombres de buena voluntad. Se trata, entonces, de integrar, en la diferencia, las respectivas competencias y responsabilidades. Ya se han realizado modelos en esta dirección por ejemplo, los obispos americanos con los documentos: “El reto de la paz: promesa de Dios y respuesta nuestra” (1983); “Justicia económica para todos” (1987), pero estamos todavía lejos de un efectivo implicarse comunitario que mire no sólo al momento de la aplicación, sino también, y sobre todo, al de la elaboración de la doctrina social de la Iglesia. La Iglesia, como sujeto comunitario de la doctrina social, tiene un doble criterio: por una parte, las llamadas y las motivaciones que surgen de las palabras y actitudes de Jesús; por otra, las conclusiones que proceden de un cuidado y riguroso análisis de la situación social. Sin una constante confrontación con la vida y muerte resurrección de Jesús y la tradición que le atañe, la comunidad pierde de vista a su Señor. Por otra parte, sin el conocimiento de la situación social, todo pensamiento puede devenir ideología y toda acción, por muy bien intencionada que sea, corre el riesgo de no hacer historia, sino más bien de ser contraproducente. Es necesario enfrentar situaciones y mensaje; existencia y revelación de Dios. En otras palabras, el método de practicar y el de la correlación, que consiste en enfrentar las preguntas históricas y las respuestas evangélicas. Si la referencia es el Evangelio, la función de la Iglesia en el ámbito social no puede ser otra que la del Evangelio, por tanto, una función profética y crítica. Se minusvalora el Evangelio y los valores a él anejos cuando se instrumentaliza o subordina al orden constituido, que no es nunca el orden a construir según el proyecto de Dios. En nombre del humanismo total, de la civilización del amor, de la opción por los pobres, deberá situarse en actitud de anuncio de la liberación y de denuncia de las ideologías, de sistemas y de instituciones que niegan, manipulan y alienan el ser humano. Pero no basta, a la denuncia y al anuncio debe acompañar el testimonio. Es importante lo que la Iglesia enseña, pero lo enseñado no puede caminar separado de la coherencia de la praxis que se traduce en ser modélico, entre otras cosas, en las relaciones con el dinero, la verdad y el poder. 67 Cfr. En Octogesima adveniens numeral 4. 34
  35. 35. Cátedra Corediana Después de analizar y estudiar pasemos a definir los conceptos en este taller: SEMANA 3 Sabías qué Para investigar y pensar…  Qué es: -Encíclica -Exhortación. -Carta Apostólica -Mensajes -Catequesis  Investigar las siguiente encíclicas: ( … Rerum Novarum, 1891 Quadragesimo Anno, 1931 Mater et Magistra, 1961 Pacem in Terris, 1963 Inter. Mirifica, 1963 Sacrosanctum Concilium, 1963 Lumen Gentium, 1964 Gaudium et Spes, 1965 Gravissimum Educationis, 1965. Ad Gentes, 1965. 35
  36. 36. Cátedra Corediana 4. LA RELACIÓN ENTRE “DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA” Y TEOLOGÍA MORAL El reconocimiento de que la “doctrina social de la Iglesia pertenece a la teología y a la teología moral68” abre, de forma inevitable, una nueva cuestión, y precisamente la relación entre teología moral, por una parte, y doctrina social por otra69. Tal relación podría tener, hipotéticamente, una doble solución. La primera, hipotiza la distinción y enlace entre una y otra: la segunda, prefiere absorber la “doctrina social de la Iglesia” en la teología moral. En apoyo a la tesis de la distinción, se puede fundamentar una serie de razones y, entre éstas, sobre todo la diferencia entre el papel del teólogo y del magisterio: el magisterio tiene un rol autoritario o directivo que no posee el teólogo. Además, la doctrina social de la Iglesia tiene un proprium, en cuanto se refiere al sujeto, que es, precisamente, la Iglesia en todos sus componentes y en sus diferentes carismas, y de ese modo incluye, pero superándolo, el papel del teólogo o de la teología. Admitido que la “doctrina social de la Iglesia” sea una disciplina en sí misma en el marco de las restantes disciplinas teológicas, autónoma en el horizonte del único saber teológico, se impone una recíproca interacción entre “doctrina social de la Iglesia” y doctrina moral. La teología moral, sin embargo, se enlaza fructíferamente a la “doctrina social de la Iglesia”, bajo condición de no limitarse a repetir cuanto ha dicho el magisterio, sino que se comprometa a ofrecer razones y argumentos, incluso de crítica fundada y constructiva. En otras palabras, también en el ámbito social puede verificarse una saludable tensión entre teología moral, por una parte, y doctrina social de la Iglesia por otra. Recuérdese, por ejemplo, la confrontación, incluso dialéctica, en los orígenes de la Teología de la liberación con la “doctrina social de la Iglesia”. Categorías sociológicas y teológicas, a las que recurría la teología de la liberación, como análisis, estructural, estructura de pecado, opción de los pobres, han entrado con derecho en la “doctrina social de la Iglesia” y en el lenguaje eclesial. La misma doctrina social de la Iglesia podría pensarse en el horizonte de la liberación70. Para concluir, ¿qué se puede esperar de la nueva “doctrina social de la Iglesia?”. Que tenga un vital sentido evangélico, comunión con todos aquellos que buscan sinceramente construir una sociedad justa y fraterna, un conocimiento profundo de los problemas, coraje y clarividencia. En la medida que se verifiquen estas condiciones, la Iglesia contribuye a ser testigo delamor a medida de las necesidades y potencialidades de nuestro 68 Cfr. En la Encíclica Sollicitudo Rei Sociales numeral 41. 69 Dottrina sociale della Chiesa. Una disciplina teologica autonoma? (forum) : Rivista di Teologia Morale, (1998)119, 347-380. 70 M. Vidal, Il modello etico-teologico della dottrina sociale della Chiesa (secc. XIX-XX), in: Id., Manuale dietica teologica, 3 Morale sociale, Cittadella Editrice, Assisi 1997, 53-74. 36

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