Sustentab 03

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Sustentab 03

  1. 1. LOS ESCENARIOS GLOBALES Y LA SIEMBRA DIRECTA COMO PARADIGMA PARA ALCANZAR UNA PRODUCCIÓN AGROPECUARIA CRECIENTE Y RESPONSABLE. Ing. Agr. M. Sc. Roberto A. Peiretti Productor Agropecuario Miembro Comisión Directiva de AAPRE SID (Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa) Presidente de CAAPAS (Confederación de Asociaciones Americanas para la Agricultura Sustentable) Introducción Si bien los procesos de globalización han estado presentes a largo del desarrollo de la historia humana, en la actualidad la misma se ha intensificado y aparece muchas veces como una corriente dominante dentro de los escenarios mundiales. Dicha corriente genera y emite constantes “señales” que potenciadas por la conectividad alcanzan a los mas remotos confines del planeta y según se las interprete pueden ser vistas como desafíos o como oportunidades. Una de las mayores afrentas a las que la humanidad se ve expuesta en el siglo XXI es la de poder producir cada vez mas alimentos y otros bienes derivados del proceso agro- productivo, lográndolo con recursos cada ves mas limitados y en forma eficiente, competitiva y sustentable. Al momento de diseñar y llevar a cabo procesos agro- productivos que sean capaces de aportar una adecuada solución a este importante desafío del siglo que corre, los productores agropecuarios desempeñamos un rol central y de alta relevancia. Por otro lado y hasta el presente, afortunadamente la producción y oferta de alimentos ha podido ir acompañando a una demanda y consumo que nunca han parado de crecer. En una proyección histórica podemos decir que esta carrera se inició con la propia aparición del hombre sobre la faz de la tierra. Sin embargo, a partir que el hombre dejara de ser cazador y recolector para pasar a ser agricultor – unos diez mil años atrás- la velocidad de crecimiento de la demanda y la oferta apoyada ahora en la agricultura, comenzó a intensificarse y nunca paró de crecer hasta la actualidad. El proceso, al igual que todas aquellas acciones humanas tendientes a satisfacer las necesidades básicas (y de otro tipo) del ser humano, nunca han sido un proceso gratuito. El proceso agrícola al mismo tiempo que permitió con mayor o menor grado ir satisfaciendo la demanda por alimentos, también siempre generó distintos tipos de impactos en el medio que en determinados casos pueden ser considerados como negativos o al menos como no deseables. Mirando al futuro y tratando de perfilar el camino a seguir, más que buscar culpables e inocentes del proceso de expansión (tanto de la demanda como de la oferta) debiéramos concentrar nuestro esfuerzo en tratar de entender cabalmente las razones que explican la ocurrencia del mismo. Debemos comprender que el crecimiento de la oferta de alimentos representa la respuesta directa al aumento de la demanda humana por los mismos. Además debemos entender también que el crecimiento de la demanda se origina y se sostiene en un complejo (espectro) de razones comunes a todos los seres humanos entre los cuales el genuino deseo de mejorar la dieta en cantidad y/o en calidad marcha en primera línea. Cuando se toma en cuenta o se analizan la demanda de alimentos originada en los conglomerados humanos que están inmersos en una situación de sub- nutrición (y hasta de inanición), sin ninguna duda la demanda se ve primariamente moldeada por la necesidad de obtener suficiente cantidad. Por el contrario, cuando tomamos en cuenta el tipo de demanda originada en sectores de la población humana del planeta que poseen una adecuada satisfacción alimenticia la componente de calidad (y hasta sofisticación y refinamiento) fuertemente moldean la demanda. En ambos casos directa o indirectamente estas demandas sostienen y hasta hacen crecer fuertemente la demanda total de alimentos. Hasta el presente solo existen dos mecanismos conocidos a través de los cuales el incremento constante de la demanda puede ser satisfecho; a saber: incrementar la oferta (producción agrícola total) por aumento de la productividad (producción por unidad de superficie ) y/o aumentar la oferta global a través de la expansión de la superficie cultivada (avance de las fronteras agropecuaria por - 365 - Workshops
  2. 2. incorporación de nuevas áreas ) o lo que es lo mismo por transformación de ecosistemas en agro-ecosistemas. El que se escoja un camino o el otro para hacer crecer la oferta total, depende de un complejo de razones y en la realidad lo que ocurre es que el aumento de la oferta proviene de un proceso de crecimiento que se asienta en algún grado de combinación de ambos mecanismos, o sea, del crecimiento de la productividad y del área. En la medida que favorezcamos el primero (crecimiento de la productividad), estaremos desincentivando en algún grado el segundo (aumento del área y avance de las fronteras agropecuarias). Asumiendo (y obviamente descontando) que nuestra intención y deseo inequívoco es el de satisfacer la demanda de alimentos que nuestra especie nos demanda, somos nosotros los humanos (y nadie mas que nosotros) los que al momento de tomar la decisión de cómo vamos a hacer para satisfacer la demanda deberemos escoger la mejor combinación entre de ambos mecanismos. Tal cual ha ocurrido en el pasado, tanto el desarrollo de la ciencia y las tecnologías como la creciente capacidad del ser humano para comprender el funcionamiento del mundo en su conjunto, serán herramientas claves para poder reaccionar en consecuencia y poder salir airosos del gran desafío del siglo XXI. El presente ensayo trata de describir, analizar y reflexionar someramente sobre estas y otras cuestiones íntimamente relacionadas que tienen que ver con nuestro diario accionar como productores agropecuarios y piezas centrales del aparato agro-productivo de un mundo que funciona más globalmente que nunca antes en su historia. Las señales del Mundo Global. Desafíos y Oportunidades Uno de los aspectos claves para poder ser exitosos en el manejo de nuestros campos dentro del escenario global consiste en aprender a reconocer, caracterizar, entender y a actuar apropiadamente frente a las señales por el enviadas. Dichas señales pueden alternativamente -o aún simultáneamente- representar o ser vistas como desafíos y/o como oportunidades. La diferenciación entre los desafíos y las oportunidades en general no responde a un molde categorizador rígido, sino mas bien a una combinación entre la naturaleza de la señal y la actitud con que se enfrente a las mismas. Acorde a lo anterior y en un alto grado de casos, los desafíos pueden llegar a transformarse en oportunidades y viceversa. A modo de parangón, y en un sentido figurado, podemos analizar las reacciones diferenciales que hipotéticamente podrían asumir diferentes radioescuchas frente a un mismo comentario emitido por un periodista que hablando de cuestiones económicas hiciera referencia al rápido crecimiento y espacio ocupado en el comercio global por un determinado país. En gran medida la actitud y condiciones diferenciales de los radioescuchas gobernarán la reacción frente a la noticia. Las mismas podrán variar desde la indiferencia a un alto grado de atención y desde una pobre a una adecuada comprensión de los desafíos y oportunidades contenidas en la misma. Los que no prestaron atención y no recibieron o interpretaron el mensaje, ni siquiera habrán de percibir el contenido o la señal implícita en el mismo por lo que se mantendrán indiferentes. Dentro del grupo de escuchas que prestaron debida atención al mensaje también encontraremos reacciones diferenciales. Mientras para algunos el mensaje causará temor y aparecerá como amenazador -debido a que el crecimiento de otros será visto solo como una competencia y amenaza real o potencial para sus actividades-, para otros, el mismo mensaje no causará temor sino más bien respeto y consideración del mismo. Este segundo grupo de los que escucharon el mensaje, generalmente reaccionará rápidamente induciéndose a aceptar el desafío y por tanto emprenderá acciones tendientes a contrarrestar las amenazas y aun a tratar de transformarlas en oportunidades. Tanto para la difícil -y hasta riesgosa- tarea de transformar desafíos en oportunidades como para la de ampliar y hasta potenciar los beneficios implícitos en una oportunidad, la capacidad reactiva (reacción frente a un estímulo y disposición a los cambios) junto con una actitud pro-activa (aquella que tiene que ver con la actitud de auto- generarse los estímulos que nos llevan a cambiar), poseen una importancia central. Las mismas a menudo constituyen una buena parte de la explicación de los logros y éxitos que puedan alcanzarse en el proceso de adaptación a las señales y cambios que permanentemente se producen dentro de los escenarios globalizados. El dinamismo de los escenarios globales y su relación con la capacidad reactiva y pro-activa. - 366 - Workshops
  3. 3. El reconocimiento y aceptación de que vivimos y actuamos como productores agropecuarios dentro de un mundo fuertemente globalizado -y altamente interactivo-, constituye el primer e indispensable paso para poder insertarnos apropiadamente dentro del mismo. Para lograrlo, a partir de la ocupación de un “espacio individual y local” deberemos ser capaces de proyectarnos hacia un”espacio global, compartido y competitivo”. Si hemos de ser exitosos siempre deberemos asumir un papel reactivo para aprovechar los espacios existentes pero también uno pro-activo para crear nuevos espacios donde no existen. Por lo tanto, la capacidad de reaccionar, la pro-actividad, el aprendizaje y la creatividad, la iniciativa, el impulso, la energía puesta en las acciones, la disposición a introducir cambios paradigmáticos; son condiciones que generalmente caracterizan a los integrantes de quienes mejor se adaptan a los cambiantes, dinámicos y hasta desafiantes escenarios globales que caracterizan a la hora actual. Quienes poseen o adquieren estos atributos son los que mas frecuentemente logran crecer dentro de los mismos. Este proceso normalmente terminará agregándole “más cambios a los cambios”, pero representa el camino válido para incrementar las posibilidades de adaptarnos y progresar en nuestro rol de productores agropecuarios de la hora actual. Si nos preguntamos por el origen de los cambios que permanentemente dan nueva forma a los escenarios dentro de los cuales nos toca vivir y actuar, deberemos buscarlos en la acción conjunta e interactiva de fuerzas de muy diverso origen que se ven fuertemente potenciadas por la conectividad. Las mismas provienen tanto del mundo globalizado como del ámbito de nuestros propios países, regiones y comunidades. Además, en el futuro, muy probablemente los cambios se producirán aún con mayor velocidad y profundidad. Por tanto, mas que detenernos a revisar si nos gustan o no, dentro de ciertos límites los mismos debieran ser aceptados lo mas rápidamente posible y ser comprendidos como un fenómeno intrínseco a la realidad dentro de la cual deberemos encontrar nuestro espacio y caminos para poder actuar y mejorar. El Gran Desafío del Siglo XXI: “Aumentar la producción con Recursos mas Escasos y en forma Sustentable” planteado por el Agrónomo Dr. Norman Borlaug, Premio Nobel de la Paz 1970. El gran crecimiento que la población humana experimentó durante los últimos dos siglos -y especialmente dentro de los últimos cincuenta años-, sumado o potenciado por un crecimiento económico global, ha hecho que las demandas por alimentos y otros bienes y servicios producidos por la agricultura no hayan parado de crecer y probablemente no lo haga por bastante tiempo. Respondiendo a este crecimiento de la demanda, la oferta tampoco ha parado de crecer durante el mismo período. El conseguir acompañar el crecimiento de la demanda disponiendo de recursos naturales cada ves mas escasos y lográndolo además sustentablemente, constituye “El Gran Desafío Humano del Siglo XXI”. Durante los últimos años han sido ideados y puestos en práctica nuevos y mas evolucionados modelos agro-productivos. Basados en la ciencia, la tecnología y toda la gama de conocimientos humanos, y además, utilizando a la Siembra Directa y al concepto de una AMSAP (Agricultura Moderna Sustentable de Alta Productividad) como brazos operativos y marcos referenciales, los mimos han conseguido aumentar significativamente la productividad, la producción total y la sustentabilidad de aquellos países o regiones que los han adoptado. El nuevo modelo agro-productivo que tanto desde AAPRESID como desde CAAPAS y las instituciones y países que la componen impulsamos, esta basado en la ciencia y en un sentimiento tanto realista (competitividad y rentabilidad) como humanitario (intención de satisfacer la demanda humana por alimentos). Tanto el motivo anterior como los positivos resultados prácticos conseguidos en mas de cincuenta millones de hectáreas en los que se aplica el modelo dentro de CAAPAS y en mas de noventa millones de hectáreas en el mundo entero, demuestran que el modelo posee un alto grado de adecuación y posibilidades de inserción en la realidad productiva del mundo actual. Este nuevo enfoque de la agricultura y manejo de los agro-ecosistemas esta basado en la Siembra Directa, en el manejo de los rastrojos y apoyado en la ciencia y en la experiencia y no en las ideologías. Su desarrollo permite alcanzar una mayor eficiencia, con alta productividad y rentabilidad pero también con sustentabilidad y aun con mejoramiento de todos los recursos involucrados en el proceso agro-productivo. La adopción del mismo implica el - 367 - Workshops
  4. 4. abandono definitivo del criterio “minero, desbalanceado y expoliador de recursos” en el que mayormente se apoya la agricultura convencional con labranzas que aun ocupa mas del 90 % del área agrícola mundial, para ingresar en una nueva fase o enfoque mucho mas evolucionado de la agricultura y de la relación del hombre con sus agro-ecosistemas en particular y con su ambiente en general. Sin ninguna duda, la cabal comprensión de estas cuestiones por parte de la sociedad en su conjunto, grandemente ayudará a que podamos ser aun mas exitosos en continuar expandiendo este nuevo paradigma agrícola mejorando así la agricultura mundial. Si así ocurre, sin ninguna duda estaremos aumentando en una magnitud proporcional la generación de un sinnúmero de beneficios que además de alcanzarnos a nosotros como productores, simultáneamente se derramarán sobre la sociedad y la humanidad en su conjunto. Durante la última mitad del siglo pasado y en forma paralela a este proceso de evolución del sistema agro-productivo hacia formas de producir mas eficientes y sustentables, han ido también surgiendo y evolucionando ciertas “normas de procedimiento globales” y “limites de acción” dentro de los cuales los modelos agro- productivos del mundo en su conjunto debieran operar y a los cuales debieran ajustarse. Naturaleza de las “Reglas de Procedimiento Globales” y de los “Limites de Acción” Dentro del conjunto de reglas globales encontramos una amplia gama: desde aquellas formales y hasta exigibles, hasta la que los son en mucho menor grado o solo son de adhesión voluntaria. Mientras que las primeras generalmente encuentran su origen en el accionar de organismos o estamentos de características formales -como por ejemplo las Naciones Unidas, La Organización Mundial de Comercio, etc.-, en otros casos, las mismas surgen de otro tipo de instituciones que en algunos casos pueden ser menos formales aunque también muy importantes. Dentro de estas tanto las Organizaciones No Gubernamentales en general como aquellas derivadas de grupos de afinidad menos institucionalizados tienen un papel preponderante. Debido a su propia naturaleza y a los mecanismos por los cuales estas reglas son creadas, las mismas no son fijas ni responden a un patrón predeterminado -¿como podrían serlo si son el producto de un proceso evolutivo dinámico y global?- y su remodelación y renegociación es de alguna manera dinámica y permanente. Tanto su propia naturaleza como las causas de este dinamismo responden a fuerzas múltiples y extremadamente complejas. Estas fuerzas provienen de las más diversas voluntades, deseos, necesidades, intereses que a su vez se originan en una gran diversidad de realidades ecológicas, socioeconómicas, políticas, históricas, culturales, creencias religiosas, etc. Cuando las ideologías, el juego de intereses y una falta de visión global prevalecen sobre la ciencia y la adecuada comprensión de la problemática humana global, básica y central; el establecimiento o remodelación de los límites y conjunto de reglas toma un sesgo que hace que las mismas dejen de tener utilidad global y solo respondan a intereses parciales que representan solo una parte de la humanidad. Cuando derivadas de estos grupos de influencia (altamente satisfechos en sus necesidades humanas básicas) y referidas a la agricultura y la producción de alimentos, el conjunto de reglas y limites emergidas de estos escenarios frecuentemente se sesga hacia posturas eco-céntricas. En estos casos resulta común que se llegue a otorgar mas importancia a la conservación del “ambiente natural” que a la propia posibilidad de satisfacer las necesidades básicas del hombre en su conjunto. Este tipo de reglas debieran ser reorientadas y renegociadas por las partes interesadas con el propósito de otorgarles más sensatez y una apropiada adecuación y debida atención a las necesidades básicas de amplios sectores de la población humana que hoy puebla el planeta. A tal fin deberá considerarse que aunque con límites, el hombre y sus acciones son partes integrantes y modeladoras del ambiente y por tanto deben ser tenidas en cuenta apropiadamente al pretender normar y orientar sus acciones. Debiera considerarse como “natural” a los ambientes sin tener en cuenta los impactos que el hombre genera para satisfacer sus necesidades o no. En otras palabras deseo plantear y estimular al lector a pensar en la siguiente cuestión de importancia central a mi modesto entender: ¿Como deben ser considerados los ambientes naturales “con o sin la presencia del ser humano y la influencia e impactos de sus acciones tendientes a su supervivencia y bienestar?. ¿Resulta sensato no tenernos en cuenta al pensar en un ambiente natural considerando que somos la especie mas evolucionada del - 368 - Workshops
  5. 5. planeta?. ¿Es que no somos parte del ambiente del planeta tierra que nos alberga?. No pretendo en este ensayo intentar dar respuesta a preguntas de semejante magnitud; sin embargo, si desearía que el formularlas incentivara a pensar en las mismas y eventualmente llevara a reconsiderar seriamente la manera que frecuentemente enfocamos estas cuestiones centrales para nuestra existencia ¡¡. Considero que con estas ideas en mente, el participar de estas “negociaciones” configura un nuevo campo de acción dentro del cual como productores deberemos involucrarnos en forma creciente. Nuestras acciones en ese sentido deberán orientarse a evitar la aparición de “desvíos y sesgos importantes en las reglas globales” que basadas en una visión que considera parcial (y hasta sesgadamente) estas cuestiones tan centrales. Si no logramos corregir estos desvíos, a la postre las reglas establecidas o que se establezcan en el futuro mas que conseguir beneficios para todos pueden llegar a entorpecer la posibilidad de que desarrollemos adecuada y sustentablemente nuestra acción como productores de un mundo globalizado que tanto necesita de nuestras acciones para proveerse de sus alimentos en el presente y en el futuro. En este sentido no debemos olvidar que de la agricultura asentada primariamente en el cultivo de las plantas y en la fotosíntesis, depende mas del noventa por ciento de la provisión de alimentos para la humanidad toda ¡. Por el contrario, si las “Reglas y Normas de Procedimiento Globales” y “limites para llevarlas a cabo” se elaboran considerando al medio ambiente pero también al hombre, sus necesidades, sus acciones y sus impactos como parte modeladora y constitutiva de los mismos, probablemente el producto obtenido en este sentido podrá adquirir un perfil mas adecuado y realista y tendrá mayores posibilidades de colaborar significativamente a enmarcar y orientar los procesos de producción hacia metas congruentes que ampliarán la posibilidad de resolver el “Gran Desafío del siglo XXI”. La importancia de obrar con eficiencia y el paradigma de las “Tres E” El concepto de eficiencia puede interpretarse como la capacidad de “obtener mas por menos” o al menos “mas por lo mismo”. Puesta esta idea dentro del contexto del “gran desafío del siglo XXI”, la necesidad de conseguir una alta eficiencia pasa a tener una importancia central que no solo se relaciona con lo económico sino con lo ambiental y con lo ético; o sea, con el paradigma de las “Tres E” que toma su nombre de las primeras letras de las tres palabras que dan sentido a su nombre (ethic, economy and environment). In dudablemente la eficiencia se relaciona con lo económico pues en general el ser mas eficientes permitirá bajar los costos y adquirir un mayor nivel de competitividad. También lo hace con lo ambiental pues el conseguir una mayor eficiencia directa o indirectamente colaborará a utilizar mas racionalmente los cada ves mas escasos recursos naturales -y de otro tipo- constituyendo esto un primer paso en la dirección correcta para poder acceder a un uso más sustentable de los mismos. También, y ahora desde el punto de vista ético, tanto el aumentar la producción y responder a una demanda, como el lograrlo a un menor costo económico e impacto ambiental, indudablemente otorga un mayor grado de ética y sentido de adecuación a nuestro accionar como productores. La necesidad de obrar sustentablemente. El rol de la Siembra Directa y del modelo AMSAP (Agricultura Moderna Sustentable y de Alta productividad) Teniendo en cuenta el geométrico aumento de las demandas por los productos agrícolas así como también el preocupante ritmo de agotamiento -o al menos limite visible de provisión- de ciertos recursos naturales básicos para llevar a cabo tanto el proceso agro-productivo como otras actividades del hombre, es que la idea de “sustentabilidad y aun de mejoramiento” fuertemente toman cuerpo dentro del escenario global. El agua, los suelos, y la biodiversidad entre otros deben ser considerados como recursos prioritarios a mejorarles su manejo. El diseño y propuesta de modelos agro-productivos que simultáneamente permitan acercarnos a estas metas y al mismo tiempo mejorar nuestra eficiencia, rentabilidad y competitividad, nos orientan hacia el abandono de los principios y modelos agrícolas tradicionales que en general se sustentaron -y sustentan- en criterios mineros, extractivos y por tanto desbalanceadores. La ciencia y toda la gama del conocimiento humano – y no - 369 - Workshops
  6. 6. las ideologías-, deberán ser los pilares sobre los que se asienten el diseño y difusión de estos nuevos modelos capaces de cumplir con los requerimientos que nos demanda la era en que vivimos y actuamos. Si los límites impuestos por la sustentabilidad no son respetados –como frecuentemente ocurrió en el pasado y en una importante medida continúa ocurriendo en el presente-, debemos ser concientes de que estaremos mejorando nuestra situación actual en base a comprometer el futuro, o sea, estaremos consiguiendo satisfacer las demandas actuales en base a algún grado de “liquidación o venta de nuestro capital” mas que “consiguiéndolo a partir de la renta del mismo” lo que constituye una situación no sustentable. La adopción de la Siembra Directa y de un modelo productivo basado en los conceptos de la AMSAP como partes centrales del “Nuevo Paradigma Agro-productivo”fuertemente promovidos desde AAPRESID y desde CAAPAS (Confederación de Asociaciones Americanas para una Agricultura Sustentable), han significado un importante paso al frente en la dirección correcta hacia la obtención simultanea de mayor productividad con rentabilidad y sustentabilidad. A través de los resultados de millones de hectáreas que hoy se manejan en el mundo bajo este nuevo paradigma, ha quedado demostrado que el mismo constituye un significativo avance hacia la posibilidad concreta de enfrentar con éxito al gran desafío de responder adecuadamente a las demandas actuales sin disminuir las posibilidades de continuar lográndolo en el futuro. La Sustentabilidad como Negocio Dentro de este nuevo paradigma, la mejora en el nivel de sustentabilidad no proviene de un uso menos intenso del agro-ecosistema y en consecuencia de una menor productividad y producción total. Por el contrario, la mejora en el nivel de sustentabilidad se consigue en forma conjunta a un aumento de la productividad y de la producción total. Lo anterior básicamente se obtiene mejorando las condiciones del suelo en particular y del ambiente de producción en general. A su ves esta mejora potenciará la reactividad del agro-ecosistema frente a los estímulos productivos externos, o sea, frente a una determinada combinación de la oferta de los diferentes factores de producción, el sistema aumentará la cantidad de biomasa que es capaz de producir. Devolviendo al suelo parte de esta mayor cantidad de biomasa generada, y además realizando un balanceado manejo del agro-ecosistema bajo Siembra Directa y los principios de la AMSAP, podremos acceder a un “circulo virtuoso” donde la mayor producción puede ser obtenida dentro de un marco sustentable lo que a su ves retroalimentara el proceso que continuará creciendo. Desde este punto de vista es perfectamente válido el interpretar a la sustentabilidad como potenciadota no solo de las posibilidades futuras sino aun del proceso productivo y operatorio del corto plazo. O sea que podemos mirar a la sustentabilidad “como negocio del corto plazo”. Como ejemplo de este tipo de mecanismo podemos analizar el proceso de evolución que ocurre en el caso de un manejo mejorado del recurso suelo. Si además de generar las producciones del año paralelamente logramos controlar los procesos de erosión y degradación, agregar materia orgánica, nutrir balanceadamente al suelo (aplicando al menos un criterio de reposición de los nutrientes extraídos), hacer crecer la biodiversidad en el contenida, etc., estaremos incrementando su fertilidad potencial y por tanto su aptitud para producir. Una vez alcanzado este estado nos encontraremos con un escenario que posee tanto una mejor reactividad frente a los estímulos productivos como una mayor capacidad de amortiguar los impactos negativos externos. A partir de este estado de cosas, el proceso podrá retroalimentarse positivamente y con un buen nivel de sustentabilidad permitir acercarnos cada vez mas al techo productivo conocido para la combinación de factores que conforman un determinado ambiente productivo. O sea que el proceso podrá permitirnos lograr “mas por lo mismo” o aun “mas por menos” dentro de un marco de sustentabilidad mejorado. Los Mercados Globales y la necesidad de ser competitivos en nuestras acciones como productores También, la creación de espacios (mercados) donde la oferta, la demanda y la competencia encuentren un equilibrio sin distorsiones e interferencias demasiado relevantes, colaborará a la obtención de mayores niveles de eficiencia global a través de - 370 - Workshops
  7. 7. una mejor asignación de los recursos necesarios para llevar a cabo el proceso productivo. Si bien el estado ideal de existencia y funcionamiento de los mercados es precisamente un concepto mas ideal que alcanzable en plenitud y en la realidad, algunas de las “reglas globales” mencionadas en este ensayo (como las derivadas del accionar de la Organización Mundial de Comercio), intentan que las actividades comerciales pivoten sobre escenarios que tiendan al estado de libre juego de la oferta y la demanda. Sean cual fueren las características del mercado en el que actuemos, para poder desempeñar adecuadamente nuestro rol -y aun para ganar nuevos espacios dentro del escenario y mercado mundial globalizado- irremediablemente deberemos lograr un adecuado nivel de competitividad para nuestro accionar. Para poder ser considerado como “adecuado”, dicho nivel deberá al menos ser igual a aquel conseguido por nuestras contrapartes dentro de los mercados en que actuemos. Sin embargo si nuestra aspiraciones y metas se orientan al crecimiento, nuestro nivel de competitividad no solo deberá igualar sino que aun deberá superar al de nuestros competidores. De no ser así, sería difícil mantenernos dentro del proceso -y menos aun conseguir crecer- a no ser que alguien pagara por nuestras ineficiencias y “artificialmente nos otorgara la competitividad no conseguida por medios genuinos”. Precisamente este es caso de los productores, producciones y escenarios subsidiados del mundo. En el proceso de aumentar la competitividad, la existencia de “ventajas comparativas naturales” como el caso de los suelos y ambiente agro-productivo de Argentina, facilitan el camino. Sin embargo, su detección acompañada de un apropiado desarrollo de las estrategias que las transformen de ventajas competitivas reales, será un imperativo si hemos de poder usufructuar de las mismas. A su vez, las ventajas competitivas siempre podrán -y deberán- ser incrementadas por otros mecanismos derivados del perfeccionamiento y eficientización de los procesos productivos. La permanente adquisición de conocimiento y el empowerment, la visión sistémica, la correcta planificación y ejecución de los procesos, la conectividad y el trabajo en redes, la toma de escala, tanto como la adecuada priorización de inversiones publicas proveyendo la infraestructura necesaria que permita materializar la eficientizacion de los procesos y las adecuadas políticas impositivas, constituyen solo algunos ejemplos de herramientas útiles para mejorar las ventajas competitivas a un nivel mayor que aquel que puede obtenerse a partir de ventajas comparativas naturales. Observando el escenario mundial, cuando los niveles de competitividad alcanzados son significativamente altos frecuentemente encontramos que su origen esta asentado en una combinación de ambas situaciones. Sin embargo, cabe destacar que los casos en que la competitividad y el progreso se obtienen mayormente a partir de ventajas comparativas netamente adquiridas, es cada vez más frecuente en el mundo. Quienes han recorrido y recorren este último camino entre otras cosas normalmente se caracterizan por poseer una buena comprensión del funcionamiento del mundo en su conjunto. Además generalmente poseen una actitud reactiva y también fuertemente pro-activa. También, invariablemente utilizan y potencian todos los mecanismos que el conocimiento humano nos ofrece. Estos principios que no solo aplican a los procesos agro-productivos sino a todos los emprendimientos humanos, constituyen un factor clave para entender por que en la actualidad ha dejado de ser válido aquel concepto del pasado que pregonaba que un país con muchos recursos naturales era mas o menos signo igual a un país rico. Hoy dentro del mundo globalizado e interconectado existen muchos casos de países que aun con escasos recursos naturales (al menos escasos en forma relativa), han crecido y continúan creciendo en una forma que podríamos mirarla como espectacular. Conclusión Los productores que siguieron los principios promovidos por AAPRESID y por otras instituciones pertenecientes a CAAPAS, sin ninguna duda se encuentran entre aquellos del mundo que mas han avanzado en la mejora de sus procesos agro-productivos tendientes a adaptarlos a las necesidades de la hora actual. El nuevo modelo agrícola propuesto se basa en la ciencia (y no en las ideologías). También se apoya en el abandono definitivo del criterio “minero, desbalanceado y expoliador de recursos” en el que mayormente continúa sustentada la agricultura con labranzas. Esta nueva visión nos permite ingresar en una nueva fase o etapa dentro de la cual la agricultura -basada en la Siembra Directa- puede desarrollarse con eficiencia, con - 371 - Workshops
  8. 8. alta productividad, rentabilidad y competitividad obtenidas dentro de un marco delineado por la sustentabilidad y aun por el mejoramiento de todos los recursos involucrados en el proceso agro-productivo. Esta posición de vanguardia los enfrenta al desafío y compromiso de continuar avanzando por este camino pero también a avanzar en la difusión de estas ideas hacia un mundo que las necesita más que nunca como mecanismo para satisfacer adecuadamente las demandas humanas del presente y del futuro. Las “Reglas de Procedimiento Global” discutidas someramente en este ensayo, debieran considerar al hombre y sus necesidades en el centro de la escena, pero a su ves establecer claramente tanto la conveniencia de minimizar los impactos negativos de sus acciones como la de obtener un adecuado grado de sustentabilidad para las mismas. Para alcanzar este objetivo la ciencia deberá ser el pilar y base de nuestras decisiones. Si así ocurre, sin ninguna duda estaremos aumentando en una magnitud proporcional la generación de un sinnúmero de beneficios que además de alcanzarnos a nosotros como productores, simultáneamente se derramarán sobre el conjunto de la sociedad y la humanidad en su conjunto. Ojalá que el nivel de inteligencia que posee la especie humana alcance para hacernos comprender cabalmente que solo tenemos un planeta tierra. En consecuencia, y hasta tanto se descubra otro en el que podamos habitar, el aprender a satisfacer nuestras demandas dentro de un marco de “equilibrio y sustentabilidad” aparecen como el camino mas sensato para garantizar la continuidad de nuestra especie. Referencias Bibliográficas - Di Castri, Francesco. 2002. Globalización y Biodiversidad. Universidad de Chile, Santiago de Chile. - Enriquez, Juan. 2000. “El Reto de México – Tecnología y Fronteras del Siglo XXI”. Editorial Planeta Mexicana, S.A. ISBN 970-690-145-0 - Enriquez, Juan. 2001. “As the Future Catches You”. Crown Bussiness. New York. ISBN 0-609-60903-3 . - Peiretti, Roberto A. 2001. La Globalización y la Agricultura Sustentable. 9° Congreso Anual de AAPRESID. Tomo I Conferencias. Pag. 127. AAPRESID. Paraguay 777. 8° Piso. Oficina 4. 2000. Rosario. República Argentina. - Solbrig, Otto, T. 2002. El Impacto Ambiental de la Agricultura Pampeana. En: “Los Rastrojos y Mas allá de los Rastrojos”. Manual del X Congreso Anual de AAPRESID.Tomo I. Pags. 11:20. AAPRESID Paraguay 777. Piso 8. Of 4. 2000 Rosario Rep Argentina. - Solbrig, Otto, T. 2005. La historia del concepto de paradigma en la ciencia y la agricultura. En: El Futuro y los Cambios de Paradigmas. Proceeding del XIII Congreso Anual de AAPRESID. Pag 11-13. AAPRESID. Paraguay 777. 8vo. Piso, Oficina 4. 2000. Rosario República Argentina. - 372 - Workshops

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