El orientador-experto

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El orientador-experto

  1. 1. CarlosGóngora Trejo
  2. 2. CONTENIDOPrefacio 4Prólogo del traductor 5Introducción 6El origen del modelo de desarrollo de ayuda 6Las profesiones de ayuda 10CAPÍTULO I: LA AYUDA, EL ORIENTADOR Y EL QUE SE ADIESTRA 14¿Desorden o riqueza? 14Un modelo de trabajo para la ayuda 14La crisis en la ayuda 15Destrezas y problemas socio-emocionales 17Retrato de un orientador 19Retrato del que se adiestra 20El adiestrador 22CAPÍTULO II: PANORAMA DE UN MODELO DE DESARROLLO DE AYUDA 23Introducción 23Comenzando con el final: La naturaleza de dirección a la meta de la orientación 25La fase de pre-ayuda 26Etapa I: responder al cliente/Auto-exploración del cliente 27Etapa II: entendimiento integrativo/Auto-entendimiento dinámico 28Etapa III: facilitar la acción/La acción 29La lógica del modelo de desarrollo: Adiestramiento-como-tratamiento 30El orientador como agente de refuerzo y motivación del cliente 31Usar el modelo de desarrollo como una guía: un ejemplo 33Adiestramiento sistemático 38Mutualidad en los grupos de adiestramiento 38CAPÍTULO III: ATENDER 40Inteligencia social: La distinción de discriminación/comunicación 40Atender: presencia física y psicológica 43CAPÍTULO IV: ETAPA I: LA RESPUESTA DEL ORIENTADOR Y LAAUTO-EXPLORACIÓN DEL CLIENTE 51I. Las destrezas del orientador en la Etapa I 52Empatía exacta a nivel primario 53Autenticidad: un enfoque conductual 62Respeto: un enfoque conductual 64Ser concreto 68II. Ayudar como una influencia social: La experiencia del cliente 72La experiencia del cliente en términos de influencia social 72Motivación del cliente 76Conclusión 76III. Auto-exploración 76Las metas de la auto-exploración en el proceso de ayuda 77Adiestramiento-como-tratamiento en la Etapa I 82Algunas notas finales sobre la Etapa I 83CAPÍTULO V: ETAPA II: ENTENDIMIENTO INTEGRATIVO/ 6
  3. 3. AUTO-ENTENDIMIENTO DINÁMICO 85I. Auto-entendimiento dinámico: Meta del cliente para la Etapa II 86Un cambio en perspectiva 88II. Destrezas del orientador en la Etapa II 89Mutualidad en asesoramiento y adiestramiento en relaciones humanas 89Empatía precisa avanzada 90Auto-descubrimiento del orientador 100Confrontación 104Plática mutua y directa (proximidad) 114Algunas notas de conclusión sobre la Etapa II 119CAPÍTULO VI: ETAPA III: PROGRAMAS DE ACCIÓN 120Metas de acción del cliente 122El carácter evolutivo del proceso del cambio conductual 123Principios envueltos en el mantenimiento y cambio de conducta 123Etapas I y II como programas de acción 128Una metodología completa para la solución de problemas 129Un enfoque del análisis del campo de fuerzas en la resolución de problemas 131Conclusión 151CAPÍTULO VII: EPÍLOGO 152 6
  4. 4. PREFACIOEste libro se ha escrito en primer lugar para aquellos que estarán aprendiendosobre la ayuda mediante la práctica de las destrezas que constituyen el proceso deayuda. Puesto que el ayudar es un arte, se aprende haciéndolo. La lectura extensade teorías de orientación y psicoterapia tiene un valor limitado a menos que seintegre dentro de un proceso de aprendizaje vivencial. Tradicionalmente, losprogramas de adiestramiento de orientadores han sido muy cognitivos.Frecuentemente, los estudiantes han podido discutir las teorías y los hallazgos de lainvestigación pero han sido incapaces de traducir esto en una ayuda efectiva. Estelibro, por lo tanto, se dirige no tanto al estudiante sino más bien al que se adiestra.El Orientador Experto presenta un modelo de ayuda en tres etapas y un programade destrezas de ayuda diseñado para incrementar la confiabilidad del proceso deayuda. El libro no es una introducción a las diferentes teorías de orientaciónpsicológica, como tampoco es una presentación detallada de ninguna de ellas. Másbien, presenta un modelo práctico para hacer orientación. Este modelo, aún cuandoen primer lugar es práctico, no es sin embargo ateórico. Se basa en la teoría delaprendizaje, en la teoría de la influencia social, en los principios y práctica, de lamodificación de la conducta, y en las metodologías de adiestramiento en destrezasy de solución de problemas. El modelo señala las tres etapas principales en elproceso de ayuda y las destrezas que el orientador necesita para implementar cadaetapa. Existe una cantidad substancial de evidencia (vea las referencias en laIntroducción) que prueba que el uso diestro de este modelo ciertamente incrementala confiabilidad del proceso de ayuda. Este libro de texto es un intento para integrarel adiestramiento en destrezas, la influencia social, y los enfoques conductualessobre la ayuda, y para establecer una tecnología de adiestramiento que se apliquetanto al adiestramiento del orientador como al mismo proceso de ayuda.Quisiera agradecer a Don Dinkmeyer, Presidente de la Communication andMotivation Training Institute de Coral Springs, Florida; a Allen E. Ivey de laUniversidad de Massachusetts; a Richard L. Bednar de la Universidad de Kentucky;a Ronald R. Schmidt del Arnerican River College en Sacramento, California; a FrankC. Noble de la Universidad Estatal de Arizona; y a Bruce R. Fretz de la Universidadde Maryland por las revisiones que hicieron del manuscrito original de este libro.Sus comentarios fueron sumamente útiles.También quisiera agradecer a los estudiantes del programa de orientación ypsicoterapia de Loyola. Su entusiasmo, su respuesta al aprendizaje vivencial y suscomentarios críticos continúan haciéndome un aprendiz. Por todo esto estoy muyagradecido. Gerard Egan 6
  5. 5. PRÓLOGO DEL TRADUCTOREl libro que tiene en sus manos, El Orientador Experto, es una traducción deloriginal titulado The Skilled Helper, cuyo autor es el doctor Gerard Egan.Ciertamente una traducción es una nueva creación. Se necesita utilizar el genio dela lengua para expresar y matizar, en la traducción, las ideas y los sentimientos delautor expresados en la obra original. También se debe evitar el riesgo, al traducir,de torcer o equivocar el sentido original y genuino del autor. Esta traducción alespañol de la obra del Dr. Egan pretende ofrecer la concepción original del autor.Permítaseme ahora añadir algunos comentarios sobre El Orientador Experto,Primero, la obra presenta una tecnología básica para el adiestramiento y ejercicioen las profesiones de ayuda psicológica. Dicha tecnología se basa en los mejoreshallazgos del conocimiento científico en el terreno de la psicología terapéutica y dela relación de ayuda interpersonal; además, la tecnología descrita pide para supuesta en acción un reto personal al orientador y al orientado: una invitación al retode crecer como seres auténticamente humanos.Segundo, en el proceso de traducción de la obra se tuvo gran cuidado en sometertanto la traducción como la tecnología en ella descrita, a un proceso experimentalen varias universidades de México y otros países de la América Latina. La profesoraCarmen 1. Rivera, de la Universidad Católica de Puerto Rico, tuvo buen cuidado deleer y comentar el manuscrito de la traducción. A ella le debemos nuestroagradecimiento por tan delicada misión y por sus atinados y justos comentarios.También se sometió la tecnología de la relación de ayuda, descrita en la obra, aprocesos de convalidación de tipo experimental vivencial, para cerciorarnos de suafinidad y adaptación al carácter y temperamento de la gente latinoamericana.Tercero, el eclecticismo integrador sistemático que permea la base y estructuracientífico-psicológica de la obra El Orientador Experto hace que ésta puedautilizarse por todo profesional de la relación de ayuda, independientemente de suorientación o ubicación en determinada escuela o corriente de psicología.Cuarto, estoy seguro que El Orientador Experto será de gran utilidad para losalumnos en adiestramiento de las profesiones de ayuda psicológica: orientadoresescolares, psicólogos, religiosos y psicoterapeutas.Finalmente, declaro que si tomé el reto de traducir la obra del Dr. Gerard Egan, fuepor mi afecto de amigo y admiración profesional que tengo por él y que se inició através de los años que estuve como alumno doctoral en la Universidad de Loyola,en Chicago, y en otros eventos profesionales en donde Gerry estuvo con supresencia e inspiración, como maestro, científico y, sobre todo, como amigo. Dr. Ezequiel Nieto Cardoso 6
  6. 6. Universidad Iberoamericana INTRODUCCIÓN1. El modelo de desarrollo se diseña para incrementar la confiabilidad de la ayuda.2. Este modelo se basa en:a. el trabajo de Carkhuff y otros, quienes ahogan por enfoques sistemáticos en eladiestramiento de destrezas tanto para la ayuda como para el adiestramiento deorientadoresb. la teoría de la influencia socialc. la teoría del aprendizaje y los principios que subyacen en el cambio ymantenimiento de la conducta3. Este modelo se ha desarrollado para el beneficio de todos aquellos que seenvuelven en la gran variedad de profesiones de ayuda.4. No se niega la importancia de las teorías psicológicas (por ejemplo, teoría de lapersonalidad). La teoría de la personalidad sobre la cual se basa este modelo dedesarrollo es ecléctica.S. Los valores están ligados al proceso de ayuda. Uno expresa un valorsimplemente al escoger un sistema particular de ayuda.6. Las destrezas discutidas en este libro son principalmente las destrezasnecesarias en larelación interpersonalefectiva.7. Se prefiere el enfoque de adiestramiento en grupo tanto para la educación de losorientadores como para el tratamiento de los que se ayudan.8. La terminología que se usa en este texto es variada; se trata de evitar lasconnotaciones de un determinado rol profesional.Norman Kagan (1973) sugiere que el asunto básico que confrontan las profesionesde ayuda es su confiabilidad, no su validez. Es verdad que la orientación y la psicoterapia pueden funcionar, pero ¿pueden funcionar consistentemente? Es verdad que podemos educar gente que es apta para ayudar a otros, pero ¿podemos desarrollar métodos que incrementen la probabilidad de que la mayoría de nuestros graduados lleguen a ser trabajadores efectivos en salud mental, como pocos lo son? Mi premisa básica es que los intentos para validar la terapia, derivados de las teorías de la personalidad, no 6
  7. 7. han fallado por causa de inadecuación de las teorías sino. Porque el practicante promedio no ha sido adecuadamente educado para implementar la teoría. Esto no se dice para negar que se necesitan mejores teorías, sino más bien para declarar que existe bastante verdad en las ya existentes para mejorar los problemas críticos de la salud mental de nuestro mundo, si sólo pudiéramos trasladar sus implicaciones en una acción eficaz con mayor consistencia (pág. 44).*El modelo de desarrollo para la ayuda que se presenta en los capítulos de este libro,se diseña precisamente para incrementar la confiabilidad del proceso de ayuda.El origen del modelo de desarrollo de ayudaEl modelo presentado en estas páginas es tan nuevo como antiguo, tan simplecomo sofisticado. Un buen modelo debe integrar las mejores técnicas de ayuda enun esquema sistemático, orientado a metas, como sugiere Aristóteles, "un principio,una parte media, y un final". Una forma rudimentaria de semejante modelo haexistido desde hace mucho tiempo en el sentido común del hombre, pero, comosuele suceder con el sentido común, ha sido generalmente ignorado. Este modelorudimentario de ayuda es uno de tipo de desarrollo en tres etapas; esto es, tiene "un principio, una parte media, y un final", todo ello en una relación dinámica entreetapas. Estaba en la escuela secundaria cuando este modelo se me presentóformalmente como el modelo de "Piensa, Juzga, Actúa". Esto es, explore elproblema, comprenda sus ramificaciones y demandas, y luego actúe parasolucionarlo. En un contexto de ayuda toma esta forma: establezca el tipo derelación con la persona que viene a pedir ayuda que le permita explorar librementelo problemático en su vida; después ayúdele a ver objetivamente el problema y acomprender la necesidad de la acción y, finalmente, ayúdele a actuar.El modelo, como aparece en los capítulos de este libro, tiene tres fuentes mayoresinterrelacionadas.1. El trabajo de Carkhuff y otros sistemas de adiestramiento sistemáticode destrezas. Ha sido el genio de Robert Carkhuff y sus asociados (vea, porejemplo, Carkhuff, 1969b, 1971, 1972a, b, c, d, 1973; Carkhuff y Berenson, 1967;Truax y Carkhuff, 1967) quien ha tomado este modelo "popular" para forjarlo enmodelo científico, a través de investigación y práctica extensas y rigurosas. No sólolo señala Carkhuff las demandas características de cada etapa del modelo, sinotambién delínea las destrezas que necesita el orientador para ser efectivo en cadaetapa y elabora una tecnología para seleccionar orientadores en prospecto yadiestrarlos en estas destrezas. El modelo "popular ha necesitado una tecnología yCarkhuff la ha dado. Pero ha ido más allá de esto. Puesto que las destrezas deayuda que él delinea son básicamente las mismas destrezas que todos necesitanpara vivir efectivamente como un ser humano socio-emotivo, Carkhuff sugiere queel mejor modo de tratamiento es el adiestrar directa y sistemáticamente alorientador en las destrezas que necesita para vivir más efectivamente. Estasincluyen tanto las relaciones humanas como las destrezas para la solución deproblemas. Este paso constituye una revolución en las profesiones de ayuda.Aún cuando el trabajo de Carkhuff y sus asociados constituye la, influencia mayorsobre el modelo de desarrollo presentado en estas páginas, Carkhuff, también,tiene sus predecesores. Por ejemplo, debe mucha Carl Rogers (1942, 1951, 1957,1959, 1961, 1967) en el desarrollo de la primera etapa de su modelo y las destrezasque pertenecen a la primera etapa y parte de la segunda. Pero Rogers se quedacorto frente al modelo de tres etapas de Carkhuff. Ciertamente, Carkhuff tiene suspropios críticos (vea The Counseling Psychologist, 1972, 3 (3) como un ejemplo),pero, en mi opinión, sus contribuciones al campo de la ayuda son sobresalientes.Otros han desarrollado sistemas de ayuda sistemática y adiestramiento deorientadores, ya sea independientemente o basados en parte en el trabajo deCarkhuff. Por ejemplo, Brammer (1973) presenta un modelo evolutivo, eclécticointegrado, similar al de Carkhuff. Brammer extiende las tres etapas generales deayuda a ocho etapas específicas. También es muy amplio en su señalamiento de lasdestrezas de ayuda. Por ejemplo, identifica siete conjuntos de destrezas, las cuales 6
  8. 8. incluyen más de veinte destrezas específicas, para promover la "comprensión delyo y de los otros". Aún cuando está proliferación de etapas y de destrezas causaasombro al principiante, el detalle y la especialidad son muy estimulantes para elorientador experimentado.Ivey y sus asociados (Boyd, 1973; Ivey, 1971, 1972; Haase y DiMattia, 1970;Hackney, Ivey y Oetting, 1970; Ivey, Normington, Miller, Morrill y Haase, 1968;Moreland, Ivey y Phillips, 1973; Wittmer y Lister, 1972) han desarrollado tecnologíassistemáticas para adiestrar orientadores bajo la rúbrica de "micro-orientación". Susprocedimientos de adiestramiento sistemático son también muy útiles en elenfoque de adiestramiento-como-tratamiento para la ayuda.Hackney y Nye (1973) han desarrollado un modelo de ayuda al cual denominanmodelo de "discriminación". Este modelo se orienta hacia las metas y la acción, ypone énfasis en el adiestramiento de destrezas. Los autores identifican loselementos mayores del modelo de desarrollo de tres etapas, aún cuando no losorganizan tan sistemáticamente como lo hace Carkhuff .Kagan y sus asociados (Archer, 1971; Archer et al., 1972; Archer y Kagan, 1973;Danish, 1971; Danish y Kagan, 1969; Dendy, 1971; Goldberg, 1967; Grzegorek,1970; Hartson, 1971; Heiserman, 1971; Kagan, 1971, 1973; Kagan, Krathwohl yMiller, 1963; Kagan y Schauble, 1969; Spivack y Kagan, 1972; Ward, et al., 1972)han desarrollado un enfoque de micro-destrezas para el adiestramiento deorientadores La estrategia general de enseñanza. . . se ha desenvuelto como una progresión secuencial de lecciones, principiando con una presentación didáctica de conceptos, después sigue una simulación de ejercicios en tensión afectiva interpersonal, luego una retroinformación fisiológica y de video, luego el estudio del yo en la acción, luego la retroinformación por parte de los clientes y, finalmente, la comprensión y destreza en manejar los impactos complejos bilaterales que ocurren cuando dos personas están en relación uno con el otro (Kagan, 1973, pág. 44).Su método es altamente sistemático y se enfoca en una técnica llamada"remembranza de proceso interpersonal" (IPR: Interpersonl Process Recall), unasesión de investigación en la cual tanto el orientador como el ayudado exploran laexperiencia que han tenido juntos en una sesión práctica. Un tercero sirve comomediador en esta sesión. Durante la remembranza tanto el entrevistador como el cliente están presentes. Un interrogador anima a cada uno a hablar sobre las actitudes no expresadas, las intenciones, los sentimientos, los pensamientos, las estrategias y las expectativas que cada uno ha tenido sobre el otro -cada participante por igual ... Estas sesiones de mutua remembranza proporcionan posibilidades adicionales para el aprendizaje (Kagan, 1973, pág, 49).Kagan pone énfasis en la tecnología de adiestramiento en destrezas pero no delíneasistemáticamente el modelo total de ayuda en el cual las destrezas se incorporan.Go1dstein (1973) critica los enfoques psicoterapéuticos tradicionales por fallar en elservicio del pobre; desarrolla su propia "terapia estructurada de aprendizaje" paraayudar a los pacientes pobres en la adquisición de destrezas interpersonales y otrasdestrezas relacionadas con ellas, como , un medio para incrementar sufuncionamiento interpersonal adecuado.En general, la literatura revela una renovada comprensión de la necesidad deenseñar destrezas sistemática y vivencialmente, tanto para orientadores- enprospecto como para la gente que se interesa en mejorar su estilo interpersonal. Yohe mostrado preocupación por la falta de metas ya la ambigüedad que hacaracterizado tanto al movimiento de adiestramiento en relaciones humanas, y hesugerido que el adiestramiento sistemático en destrezas se integre en estosprocesos (Egan, 1973b). Wallen (1973) ha desarrollado un enfoque de micro-destrezas para el adiestramiento en comunicación interpersonal. 6
  9. 9. 2. Teoría de la influencia social. Aún cuando pudiera sonar a algunos como unalejamiento radical de los enfoques tradicionales (especialmente no directivos) parala ayuda, decir que la ayuda es un proceso de influencia social es, en cierto sentido,una declaración de lo obvio. Toda la interacción humana se puede conceptualizar(aunque ciertamente no en forma exclusiva) desde el punto de vista del proceso deinfluencia social. Tan pronto como yo me envuelvo con mis amigos, llego a ser unoque influencia y uno que es influenciado (vea Berscheid y Walster, 1969; Gergen,1969; Kelman, 1967; Zimbardo y Ebbesen, 1970). Influencio a otros tanto por actuar(por ejemplo, cuando muestro cuidado por otros, son influenciados para quererme,respetarme, y cooperar conmigo; cuando soy cínico, otros son influenciados paraevitarme y temerme) como por no actuar (mi silencio en una reunión influenciaotros miembros a pensar de mí como impotente y despreocupado, o a sentir lanecesidad de "manejar" mi silencio). Vivimos en una sociedad cargada con fuerzasde influencia social. Todos nosotros nos envolvemos de vez en cuando en intentosde influencia social, abierta o encubiertamente, dándonos cuenta o sin quererlo.Puesto que las leyes de influencia social operan tanto en las transacciones de lavida cotidiana y en las situaciones de ayuda, es sólo natural el que se estudie laayuda y la relación interpersonal desde el punto de vista de los principios de lainfluencia social de tal manera que podamos usar estos principios creativamente envez de ser sus víctimas.Jerome Frank (1961, 1973) fue uno de los primeros en señalar los elementos de lainfluencia social en los enfoques ampliamente divergentes para la ayuda (utiliza laspalabras "persuasión y cura") en culturas diferentes. Strupp, al discutir "losingredientes básicos de la psicoterapia" (vea Garfield, 1973; Strupp, 1973a, b),define la relación de ayuda en términos de los tipos de procesos de influencia socialque caracterizan las relaciones padres-hijos. Stanley R. Strong (1968) hadesarrollado un modelo de dos etapas para la ayuda (bastante similar al deCarkhuff) basado en la teona de la influencia social. Tanto él como sus asociados(Dell, 1973; Kaul y Parker, 1971; Kaul y Schmidt, 1971; Murphy y Strong, 1972; Roll,Schmidt y Kaul, 1972; Schmidt y String, 1970, 1971; Strong, 1970; Strong y Dixon,1971; Strong y Gray, 1972; Strong y Matross, 1973; Strong, Meland y Keierleber,1972; Strong y Schmidt, 1970a, b; Strong, Taylor, Bratton y Loper, 1971) se hanenvuelto en investigación básica relacionada con dicho modelo. El modelo, en suforma más simple, declara que en la Etapa I el orientador establece una base depoder o base de influencia con el ayudado a través de percibir su pericia,confiabilidad, y atractivo; y en la Etapa II utiliza esta influencia para ayudar alcliente a cambiar tanto - sus actitudes como su conducta hacia patrones decomportamiento más constructivo. El modelo de Carkhuff es básicamente unmodelo de influencia social, aún cuando él no se refiera a su modelo en esostérminos. Ciertamente, enfatiza la autodeterminación del cliente más que el poderdel orientador. Sin embargo sigue siendo cierto que las destrezas que Carkhuff vecomo críticas para la primera etapa (y, ciertamente, para todo el modelo) sonprecisamente las destrezas que Strong ve como la base de poder del orientador ode la influencia ---esto es, la comunicación de respeto, genuinidad, y empatíaprecisa --las cuales son medios conductuales de establecer la pericia y la confianzadel orientador.La conceptualización de la ayuda únicamente como un proceso de influencia sociallleva a ciertos problemas obvios. La influencia social enfatiza la noción de obligar alcliente a hacer algo, cuando - por otro lado - los enfoques de adiestramiento endestrezas sugieren que este "algo" debe ser, principalmente, adiestramiento endestrezas que conduzcan hacia un vivir más efectivo y la autodeterminación. Loscríticos de los enfoques estrictos sobre la influencia social están temerosos de quelos "que saben más" (esto es, los orientadores) utilicen sus destrezas yconocimiento para dominar y controlar a los "que saben menos" (esto es, a losayudados). London (1964, 1969) trata directamente, con el problema de lapsicoterapia como una forma de control social. Cree que el problema ético principalde la tecnología moderna del control de la conducta es la amenaza que presenta alas ideas tradicionales de responsabilidad personal y libertad política. Sin embargo, 6
  10. 10. puesto que (en mi opinión) es completamente imposible evitar los procesos deinfluencia social en la ayuda, los orientadores deben poner énfasis en la influenciasocial abiertamente manifestada, basada principalmente en el cuidado, lacomprensión y colaboración, y dirigida hacia ayudar a los clientes a que aprendanlas destrezas del vivir interpersonal efectivo. De otra manera los orientadores yayudados también se convierten en las víctimas de la ayuda como procesoencubierto de influencia social, basado principalmente en la necesidad delorientador de controlar y en la desorganización, sugestibilidad y dependencia delayudado. Aún cuando la teoría e investigación de Strong y sus asociados soncomponentes significativos del modelo que se presenta en estas, páginas,personalmente tengo alguna preocupación con lo que parece ser un énfasis mayorsobre el control en los escritos de ellos. El modelo de Carkhuff-Strong, sin embargo,es abierto, evolutivo, y el énfasis diferencial sobre una dimensión u otra depende delos sistemas de valor de los diferentes expositores.3. La teoría del aprendizaje y los principios que subyacen almantenimiento y cambio de la conducta. La tercera influencia mayor serelaciona con las dos primeras. Ningún modelo de ayuda que ignora los principiosbásicos de la conducta humana y del cambio puede llamarse práctico. Skinner(1953) ayudó a desencadenar una revolución en las ciencias de la conducta quetodavía no ha cesado. Su trabajo ha dado surgimiento a un gran cúmulo decontroversias que se centran alrededor de los valores (vea London, 1969; Matson,1973; Rogers y Skarmer, 1956). Algunos practicantes se declaran ya sea "en favor"o 11 en contra" de la modificación de la conducta, de un modo político, pero esto nosólo es una simplificación exagerada del planteamiento importante de los valores,sino también es dar un paso atrás en la ciencia y en el arte de ayudar. Dado que laorientación se dirige hacia ayudar a un cliente (1) a mantener transacciones decrecimiento consigo mismo y su medio, especialmente su medio ambienteinterpersonal, (2) a cambiar aquellas conductas que son autodestructivas ydestructivas para otros y (3) a adquirir destrezas que capaciten al cliente para vivirmás efectivamente, el orientador debe poseer un completo dominio práctico de losprincipios que subyacen en al aprendizaje, el desaprendizaje, y el re-aprendizaje,sin importar cómo se sienta él frente al enfoque de modificación de la conductacomo un paquete de técnicas. Si el orientador y/o el ayudado ignoran estosprincipios, serán arrollados por ellos. Algunos clientes vienen a buscar ayudaprecisamente porque han estado combatiendo en contra de las leyesfundamentales de la conducta (por ejemplo, una maestra se queja de ladependencia de sus alumnos hacia, ella y sin embargo refuerza esta dependenciapor la manera como les responde). Algunos orientadores involuntariamenterefuerzan, la misma conducta que están tratando de erradicar al tratar de ayudar alcliente a cambiar. Aún cuando no es necesario para el orientador promedio poseerun conocimiento teórico sofisticado de estos principios y una conceptualización dela ayuda como un proceso de aprendizaje (Bandura, 1961, 1969; Ferster y Perrott,1968; Glaser, 1971; Murray y Jacobson, 1971), un dominio elemental pero sólido deestos principios (Berkowitz, 1972; Sherman, 1973; Whaley y Malott, 1971) es muyútil. Pero es aún más útil la habilidad del orientador para usarlos en su propia vida yayudar a otros a que los usen en la vida de ellos (Mehrabian, 1970; Patterson yGullion, 1971; Rimm y Masters, 1974; Watson y Tharp, 1973).Este libro de texto no pretende ser un sustituto de los libros mencionados arriba, sinembargo, el modelo de ayuda que se diseña aquí está basado en estos principiosconductuales. Se alienta al estudiante en adiestramiento a que desarrolle unrepertorio de destrezas para la solución de problemas y modificación de conductabasados en principios conductuales. En los programas de adiestramiento deorientadores que yo dirijo, pido a los estudiantes en adiestramiento que aprendanvivencialmente los principios básicos del mantenimiento y cambio de la conductamediante su envolvimiento en un proyecto de auto-modificación (Watson y Tharp,1973). A su vez, los adiestrados utilizan las destrezas de las dos primeras etapasdel modelo evolutivo para ayudarse uno al otro a implementar estos proyectos deauto-modificación. 6
  11. 11. En síntesis, este libro trata de integrar las tres influencias mayores ya citadas ysirve como una introducción práctica al modelo evolutivo de tres etapas para laayuda, el cual enfatiza el adiestramiento en destrezas tanto para el orientador en suadiestramiento como para el orientador en su tratamiento.Las profesiones de ayuda¿Quién necesita el tipo de destrezas que se describen en estas páginas? Larespuesta es simple. A todos nosotros en un tiempo o en otro se nos pide queayudemos y todos nosotros nos envolvemos cotidianamente en relacioneshumanas. Muchas profesiones piden dos conjuntos de destrezas: un conjunto serefiere a una tecnología específica (tal como la medicina) y otro se refiere al área delas relaciones humanas. El médico no sólo se encara con una úlcera en la habitación436 de un hospital; se encara con un ser humano, quizá asustado y dependiente,Ningún doctor puede simplemente asignar la humanidad del paciente a loscapellanes, orientadores o voluntarios mientras cuida del cuerpo del paciente.¿Quiénes son los orientadores--- los oficialmente designados, profesionales,voluntarios, orientadores cotidianos--- que necesitan las destrezas de ayuda? • Capellanes • Trabajadores en sistemas correccionales • Encargados de guarderías de niños • Miembros de familia • Gente de iglesia • Líderes de grupo • Trabajadores en desarrollo comunitario • Amigos • Orientadores • Trabajadores de hospitales • Especialistas en relaciones humanas • Psicólogos • Entrevistadores • Trabajadores en rehabilitación • Conyugues • Directores de residencias universitarias orientadores y asistentes • Enfermeras • Trabajadores sociales • Consultores en desarrollo organizacional • Profesores • Orientadores compañeros • Entrenadores • Médicos • Tutores • Policías • Voluntarios en programas de servicios humanos • Oficiales para vigilancia • Psiquiatras • Encargados de jóvenesEstoy seguro que se puede aumentar la lista anterior. Puesto que la necesidad deayuda en este mundo termina nunca, bien podemos preguntarnos por qué la genteno se ayuda una a otro más de lo que lo hacen. ¿Esto es un simple problema deegoísmo? Nadie negaría que existe demasiado egoísmo, descuido, y autosuficienciaen el mundo, pero también seria probable que mucha gente se ofreciera comovoluntario para prestar sus servicios si pensaran que pudieran ayudar, si sintieranque tienen las destrezas necesarias para ayudar. Muchos más brindarían sus 6
  12. 12. servicios si hubiera programas inteligentemente llevados, bien organizados,centrados en la comunidad, dirigidos por orientadores de alto nivel, que proveyerana los voluntarios un adiestramiento en cualquier destreza que fuera necesaria paraun programa particular. Justamente así como los psicólogos han hablado delpotencial no usado que existe dentro de cada individuo (Maslow, 1968), así nosotrospodemos hablar de los recursos para la ayuda no utilizados que se dan dentro decualquier comunidad.Orientadores y teoría psicológicaPara poder leer este libro, el estudiante en adiestramiento no necesita muchosantecedentes en teoría psicológica (de hecho, se necesita más para leer estaintroducción que para leer el resto del libro). En el pasado la tendencia fue elsobrecargar al orientador prospectivo con teorías psicológicas. Fue escolarizado (amenudo en el peor sentido del término) en teorías de la personalidad, psicologíaevolutiva, psicología anormal, y enfoques altamente cognitivos en la orientación yla psicoterapia -a menudo a expensas de adiestramientos en destrezas yaprendizaje vivencial. Hasta cierto punto, hoy todavía esto es cierto. Sin embargo,existe un conjunto creciente de opiniones y evidencia (Archer, 1971; Archer yKagan, 1973; Carkhuff, 1968, 1969a; Carkhuff y Berenson, 1967; Carkhuff y Truax,1965; Dendy, 1971; Goldstein, 1973; Haase y DiMattia, 1970; Hurvitz, 1970; Kopita,1973; Lamb y Clack, 1974; Pyle y Snyder, 1971; Rappaport, Gross y Lepper, 1973;Rioch, 1966; Suinn, 1974; Truax y Carkhuff, 1967- por sólo nombrar a pocos) queafirma que los orientadores con un extenso adiestramiento en teoría psicológica yuna variedadadecuadamente en las destrezas de ayuda, puede llegar a ser muyefectivo aún sin un adiestramiento en teoría psicológica. Ciertamente, si se tuvieraque hacer una elección entre adiestramiento en destrezas y aprendizaje cognitivo,sería mejor elegir el primero. Sin embargo, seria mejor si dicha elección no setuviera que hacer. El orientador en prospecto debería ser entrenado en las materiasteóricas sobre la ayuda, psicología evolutiva, psicología anormal, y teoría de lapersonalidad; pero esto debería tener un impacto práctico en la habilidadprospectiva para ayudar del orientador. Muy a menudo, la teoría permanece sóloteoría, aprisionada en cursos sin relevancia que deben sufrirse como ritos deiniciación por los cuales se debe pasar, una pérdida de recursos humanos.Teoría de la personalidad. Frank (1961) sugiere que cada uno tiene unanecesidad de imponer algún tipo de orden o regularidad sobre la masa deexperiencia que le circunda diariamente. De acuerdo con Frank, cada uno denosotros desarrolla, partiendo de su propia experiencia, un conjunto más o menosexplícito de presupuestos sobre la naturaleza del mundo en el cual vivimos. Esto es"nuestro mundo hipotetizado", el cual nos ayuda a predecir nuestra propia conductay la de otros. Esta visión del mundo, sin embargo, amplia o limitada, nosproporciona algún grado de seguridad. De la misma manera, cada uno de nosotrosformula, implícita o explícitamente, un conjunto de presupuestos acerca de lanaturaleza y conducta del hombre. Cada uno de nosotros, se puede decir, tiene unateoría implícita sobre la personalidad de la cual partimos en nuestro trabajo.La teoría de personalidad que subyace al modelo evolutivo de ayuda no se explicitaen estas páginas. - La teoría de personalidad implícita en el modelo no representaninguna escuela, por ello, también, nace del tipo de "eclecticismo integrativo" queBrammer y Shostrom (1968) recomiendan en el desarrollo de teorías de ayuda(para un ejemplo de esto en el área de la teoría de personalidad, vea Janis, 1969).Sus raíces yacen en la teoría del self (Combs y Snygg, 1959; Rogers, 1959), la teoríadel aprendizaje - especialmente del aprendizaje social (Bandura y Walters, 1963;Skinner, 1953, 1963, 1971) -y en la teoría de la auto-actualización, la cual es en ellamisma "integrativamente ecléctica" (Maslow, 1968, 1970).Un problema de valoresLos valores son esenciales para la ayuda en un sinnúmero de formas diferentes.Curran (1968) señala que mucha gente experimenta crisis socio-emotivas por causade valores en conflicto en sus vidas. La ayuda se dirige, al menos en parte, hacia la 6
  13. 13. exploración del sistema de valores del cliente, para averiguar si el cliente estásiendo destruido por una búsqueda de valores que son de alguna maneracontradictorios. Rokeach (1973) ha hecho investigaciones que muestran que muchagente tiene un conjunto idealizado de valores (valores "nocionales") y un conjuntopráctico (valores "reales"). El último conjuntodetermina la conducta. Él describe laconfrontación de valores como una herramienta poderosa para ayudar a otrapersona a que cambie su conducta.Los orientadores con diferentes énfasis de valores eligen diferentes sistemas deayuda. Por ejemplo, los sistemas no-directivo y de influencia social se ubicandiferentemente frente a la autonomía del cliente. El primero enfatiza el soltar elpotencial y la habilidad del cliente para dirigir su propia vida, mientras que elsegundo enfatiza la solución de problemas y hace que el cliente actúe en manerasmás productivas. Breggin (Trotter, 1973) dice que el objetivo de la terapia no es eldar atención, amor, cariño o apoyo, sino más bien liberar a la persona para queconsiga eso en algún otro lado. Por otro lado, otros ven la terapia al menos parcialy actualmente en este momento (sino total e idealmente) como la "compra de laamistad" (Schofield, 1964). Algunos valores enfatizados (al -menos implícitamente)por el modelo evolutivo son responsabilidad, autodeterminación, cuidado,altruismo, solución de problemas (conseguir que se haga el trabajo), cooperación,interdependencia, crecimiento en destrezas interpersonales, desarrollo y uso delpotencial humano, auto-control, disciplina, ayuda, y vivir intensamente. Elorientador experto conoce tanto lo que son sus valores "reales" como puede ayudara otros a ue descubran, definan e implementen los propios.Ayuda y/o relaciones humanasEste libro se enfoca sobre las relaciones de ayuda. Sin embargo, el términorelaciones humanas" aparece en el subtítulo. Como Brammer (1973) señala, lasrelaciones de ayuda tienen mucho en común con las amistades, las interaccionesfamiliares, y los contactos pastorales. Todas ellas se encaminan hacia llenar lasnecesidades humanas básicas, y cuando se reducen a sus componentes básicos,parecen muy semejantes" (pág. 48). Para expresar esto en una forma un poquitodiferente, las destrezas discutidas en los siguientes capítulos son en primer lugarlas destrezas de la relación interpersonal efectiva. Pertenecen. Primeramente atoda vida cotidiana y no son sólo intentos o herramientas de algo apartado de lavida real que se llama "ayuda". Por esta razón Carkhuff y Berenson (1967) puedenhablar sobre la orientación como "un modo de vida". Las destrezas que se discuteny se ilustran en este libro de texto son las destrezas que se necesitan en elmatrimonio, la amistad, la vida familiar, y en los aspectos interpersonales de lassituaciones de trabajo. Por lo tanto, aún cuando el libro se enfoca en primer lugarsobre la ayuda y el lenguaje que usa es el lenguaje del proceso de ayuda, tambiéntrata sobre los aspectos básicos de la comunicación interpersonal (y lo uso en loscursos de adiestramiento en relaciones humanas).Existe una diferencia importante entre la relación interpersonal y la ayuda,especialmente la ayuda que dan los profesionales y los para profesionales más quela ayuda que está tramada en el tejido de la relación humana cotidiana. Lasrelaciones interpersonales cotidianas se caracterizan por más mutualidad que losprocesos de ayuda u orientación. Los amigos se ayudan uno al otro, mientras queen las relaciones de ayuda más formalizadas, los roles se definen más: uno es elorientador y el otro es el ayudado o el cliente. El orientador bien puede encontrarsatisfacción honda en su trabajo de ayuda, pero no es ayudado por el cliente, comotampoco ordinariamente está estableciendo una amistad. Creo que esta distinciónes muy importante y diré más sobre ello a medida que examinemos el proceso deayuda más de cerca.Enfoques de grupo para el adiestramiento y el tratamientoMi presupuesto es que el mejor tipo de adiestramiento de orientadores incluye eladiestramiento en destrezas y el aprendizaje vivencial en el contexto de un grupopequeño. Carkhuff (1969b, págs. 129-185) lista. las ventajas de los métodos de 6
  14. 14. grupo de adiestramiento, y yo he argumentado sobre los grupos como el lugar deladiestramiento en relaciones humanas (Egan, 1970, , 1973a, b). Como ya se hanotado, Carkhuff también recomienda el adiestramiento directo de los ayudados enlas destrezas de relaciones humanas y de solución de problemas. El modelo que sepresenta en este libro se puede considerar de dos maneras.1. Un modelo de adiestramiento para el orientador. Este libro de texto proveeun programa para el orientador prospectivo. El adiestrado aprende él modelo y lasdestrezas necesarias para implementar cada etapa del modelo. Después usa elmodelo y las destrezas del modelo para ayudar a otros ya sea en situaciones de unoa uno o en grupo.2. Un modelo de tratamiento para el ayudado. El modelo evolutivo puedetambién verse como un programa de adiestramiento para el cliente; como Carkhuff(1969b) sugiere, en muchos casos el adiestramiento bien puede ser la mejor formade tratamiento o al menos una parte esencial del proceso de tratamiento. Elorientador, una vez que ha ido a través del proceso mismo de adiestramiento y hadominado tanto el modelo y sus destrezas, puede ayudar a los clientes usando lamisma metodología de adiestramiento para entrenarlos directamente en lasdestrezas de relación interpersonal y de solución de problemas. En el modelo deCarkhuff, el adiestramiento es e1 modo preferido de tratamiento y eladiestramiento de grupo es la mejor forma de adiestramiento. En este segundo usodel modelo, el que adiestra aprende no sólo un modelo de ayuda sino, al mismotiempo, una metodología de adiestramiento-como--tratamiento. Dado que estesegundo enfoque es mucho menos frecuente que el primero, los ejemplos en lossiguientes capítulos se enfocan principalmente en la ayuda de uno a uno. Sinembargo, todo lo que se ha dicho sobre el adiestramiento y la ayuda es aplicable alos grupos. Al igual que Carkhuff, creo que el adiestramiento es un componente deltratamiento extremamente importante, y que las ventajas del adiestramiento y deltratamiento en grupo hacen que se prefieran los enfoques de grupo.Terminología y pronombres¿Cómo debe uno referirse a la persona que viene buscando ayuda? Carkhuff serefiere a ella como el "ayudado". En los círculos médicos siempre se la ha llamadoel "paciente". Rogers (1951) usa el término "cliente" ampliamente. Ninguno deestos términos parece completamente satisfactorio. El término "ayudado" puedeparecer muy protector. El término "paciente" evoca todos los aspectos del modelomédico (enfermedad) y connota a uno que se entrega en las manos de otros paraser curado; parece muy pasivo. El término "cliente" es generalmente un buentérmino, pero sigue existiendo en él algo muy "profesional" y llevado por el rol. Si laorientación es esencialmente una experiencia libre de roles (Gibb, 19,68), lostérminos sugeridos a un rol determinado parecen no ajustarse a lo que es laorientación. Si fallan las palabras simples, podemos volvernos hacia frases talescomo 1a persona que viene por ayuda", 1a persona que busca ayuda", 0 "lapersona que usted está tratando de ayudar". Quizá no existe una manera ideal paradesignar a la persona que siente que debe ir a otra buscando ayuda. En las páginassiguientes evito el término "paciente", pero uso el término "cliente", o .ayudado" enuna variedad de frases. Pudiera preguntarse ¿por qué tanta importancia por unnombre? Traigo a luz el problema de la terminología porque estoy tratando deevitar lo que en algún lado he referido como el "efecto reverso del halo" (Egan,1970). Cuando una persona descubre los problemas que tiene en su vida, existeuna tendencia de parte de alguno a identificarle con los problemas que revela, aúncuando las áreas problemáticas formen sólo una parte de su vida, lo Cual enmuchas otras maneras pudiera ser constructivo.- Si la persona que viene buscandoayuda cae víctima de este proceso, ciertamente llega a ser un "ayudado" agobiadopor todas las connotaciones negativas de ese término. Las etiquetas de cualquiertipo estorban. Sin embargo, si yo digo "ayudado" con mucho respeto, o digo"cliente" sin encerrarme detrás de la armadura protectora o del papel de"orientador", todo está bien. 6
  15. 15. A menudo hablo directamente al estudiante adiestrando usando el pronombre"usted". Muy a menudo me refiero a mi mismo usando el pronombre "yo" en vez dedecir "el autor" u otras palabras o expresiones en tercera persona que sonengorrosas y redundantes o indirectas. En todo el libro, uso "él" y "para él" paraincluir ambos sexos al referirme al cliente y así evitar expresiones menos felices.Siento que dichas expresiones más bien distraen. Finalmente, mi experiencia conlos que adiestran me ha enseñado que la ayuda de alto nivel de ninguna manera selimita a los hombres, y he tratado de lograr un balance entre los sexos en mielección de ejemplos.*Kagan, N. "¿Puede la Tecnología ayudarnos hacia la confiabilidad en influir la interacción humana?"Educational Technology, 1973, 13, 44-51. Ésta y otras citas tomadas de la misma fuente se reimprimencon el permiso debido. CAPÍTULO I LA AYUDA, EL ORIENTADOR Y EL QUE SE ADIESTRA1. Un modelo de trabajo para la ayuda u orientación facilita al que se adiestra a quecomprenda la vasta literatura sobre la, relación de ayuda.2. Se presenta aquí un modelo de trabajo para la ayuda, más que una teoría o unaescuela.3. Hay una crisis en la profesión de ayuda: muchas personas que "ayudan",simplemente no ayudan.4. Muchos de los ayudados tienen problemas porque no poseen las habilidades quenecesitan para enfrentarse a la vida, especialmente a la vida interpersonal.5. Un orientador de alto nivel es socialmente inteligente, trabajador, orientado a laacción, se siente a gusto con la gente y en contacto con la condición humana.6. Un adiestrador debe ser él mismo un orientador de alto nivel. Los que, seadiestran tienden a inhibirse o estimularse por el nivel de habilidades del directordel adiestramiento.¿Desorden o riqueza?El nombre del juego en la literatura que se relaciona con la orientación y lapsicoterapia es complejidad o quizás, desorden. Si uno lee la sección depsicoterapia del Annual Revíew of Psychology o bien hojea libros que recopilan lasdiferentes "psicoterapias", (por ejemplo, Corsini, 1973; Ford y Urban, 1963;Jurjevich, 1973; Patterson, 1973; Stefflre, 1965), se asombra uno del número de 6
  16. 16. escuelas y sistemas, aproximaciones y técnicas, todos los cuales son propuestoscon igual seriedad y reclamando un grado muy alto de éxito. El principiante,entonces, necesita una orientación que sea eficaz en sí misma y que le ayude a darsentido a toda la vasta literatura que trata sobre relaciones de ayuda. En unapalabra, el principiante necesita un modelo práctico de trabajo que le diga • Lo que él debe hacer para ayudar a otros en malestar emocional • Qué habilidades necesita para hacerlo • Cómo adquirir estas habilidades • Lo que debe hacer la persona que viene por ayuda en este proceso • Qué habilidades necesita la persona que viene por ayuda para envolverse a sí misma en este proceso • Cómo adquiere estas habilidades • Qué pasos o etapas forman el proceso de ayudaSi el principiante asimila tal modelo y las habilidades necesarias paraimplementarlo, podrá entonces ver el desorden de sistemas, escuelas y técnicascomo riqueza favorable. Podrá hurgar lo que necesite en la literatura sobre ayuda,para desarrollar y perfeccionar este modelo abierto y adquirir técnicas que lecapaciten para extender este modelo a las siempre amplias áreas de los problemashumanos.Un modelo de trabajo para la ayudaEste 1ibro no trata sobre escuelas específicas de orientación y psicoterapia. Unaescuela, en el sentido con el cual se describe aquí, tiende a ser identificada con unafigura histórica particular, como el psicoanálisis se identifica con Freud. Una escuelatambién usualmente se la relaciona con una bien elaborada teoría de personalidady es de esta teoría que emerge su metodología terapéutica. Así pues el psicoanálisises tanto una teoría de la personalidad como un sistema de psicoterapia. Lasescuelas con frecuencia tienden a ser literarias en su tratamiento del hombre másque a ser limitadamente empíricas. Tanto la teoría de la personalidad como lapráctica psicoterapéutica tienden a basarse en observaciones clínicas (muy amenudo en las observaciones del fundador de la escuela) más que en unainvestigación controlada. Me apresuro a agregar que las formas literarias deconocer al hombre tienen su propia validez y no necesitan defenderse, peroencuentro ciertas dificultades en usar formas literarias de conocimiento (quefrecuentemente tratan con mitos y metáforas) como bases para la prácticapsicoterapéutica. Yo prefiero un enfoque empírico en la orientación y lapsicoterapia, complementado en la práctica con enfoques descriptivos sobre elhombre. Los enfoques de las escuelas en psicoterapia tienden a ser tan rígidoscomo demasiado vagos. Thorne (1973a) no ve valor en la proliferación de escuelas.Él afirma que las escuelas aparecen cuando sus practicantes redescubren viejoshechos y métodos y les dan nuevos nombres. "Novedad" y "vocabulariosesotéricos" son signos de las escuelas. Para Thorne, entonces, algunas escuelas sonsolamente modas, mientras que otras son vino viejo en nuevos odres. Es mi sentir,por lo tanto, que el principiante no debe acercarse a la orientación a través deninguna escuela específica, y que debe tener un modelo práctico para ayudarle acaptar el sentido de las escuelas, teorías y técnicas de ayuda que existen.La ayuda, el orientador y el que se adiestraEl orientador principiante necesita un marco referencial de trabajo de dos clases. 6
  17. 17. 1. Un marco práctico. El principiante necesita un sistema que le diga a él quéhacer para ayudar. El modelo de ayuda presentado aquí proporciona una estrategiapráctica para ayudar. Indica tanto las etapas a través de las cuales, como reglageneral, se mueve el proceso de ayuda como las destrezas que el orientador debeejercitar en cada etapa del modelo con objeto de lograr las metas de cada etapa. Elmodelo presentado aquí está respaldado por una gran cantidad de evidenciaempírica. Vea los trabajos de Carkhuff, Ivey, y Strong y sus asociados, citados en laintroducción, como sumarios de esta evidencia; nuevas evidencias estánapareciendo continuamente en revistas especializadas. Esta evidencia sugiere (1)que el modelo, si se usa habilidosamente, trabaja; es decir, está relacionado conresultados positivos en la orientación (medidos por una variedad de criterios deresultado) y (2) que las destrezas mencionadas para el modelo son esenciales parasu funcionamiento. Por lo tanto, el modelo trabaja si el orientador ha desarrolladolas habilidades mencionadas por el modelo y si él usa estas habilidades en elproceso de ayuda. Un ayudante así es llamado de "alto nivel" y se le distingue delorientador de "bajo nivel" que es uno que no ha desarrollado las habilidades delmodelo o que no ha dominado e1modelo mismo o que no usa las habilidades quetiene al tratar de ayudar.¿Por qué se sugiere aquí que el principiante empiece con un modelo práctico deayuda más que con una teoría o con una revisión de una variedad dé teorías?Alguna investigación muestra que en los orientadores principiantes hay confrecuencia una brecha entre su postura teórica inicial y su práctica real (Ross yFrey, 1973). Más aún, los orientadores de alto nivel que profesan teorías diferentesfrecuentemente se les ve bastante similares en la práctica (Fiedler, 1950), mientrasque los practicantes con el mismo punto de vista teórico pueden verseabsolutamente diferentes en la práctica (Lieberman, Yalom y Miles, 1973). Yo heelegido enfatizar la práctica de ayuda en este libro como algo más útil para elestudiante que se adiestra. La teoría no se ignora (vea la Introducción para algunasde las bases teóricas del modelo presentado aquí), pero la mayoría de las vecesestá implícita y subordinada a la práctica.2. Un marco integrante. El principiante también necesita un marco de trabajoque le capacite para tomar ideas, técnicas y metodología de otras teorías yenfoques e integrarlos con su propio concepto y práctica de ayuda. Espero que estemodelo provea esa clase de marco de trabajo, ya que es el producto tanto del tipollamado "eclecticismo integrativo" (aunque yo prefiero el término "eclecticismosistemático") exigido por Brammer y Shostrom (1968) y una herramienta prácticaque ayudará al estudiante que se adiestra a empezar el proceso de forjar su propioestilo de "eclecticismo sistemático" (vea Thorne, 1973b). Es un modelo abierto, quepuede tomar de cualquier escuela o enfoque. Es un modelo operacional y, comoThorne (1973a) anota, "Los enfoques operacionales simplifican el estudio de lasvarias escuelas de psicología y diferencian sus respectivas contribuciones" (pág.882).La crisis en la ayudaLas profesiones de ayuda necesitan ayuda. En una serie de artículos, Eysenck(1952, 1960, 1965) ha sugerido que la gente que necesita ayuda emocional socialpuede ser rehabilitada con psicoterapia o sin ella. Carkhuff (1969a, b, 1972c) yCarkhuff y Berenson (1967) ven un panorama más desalentador. Orientar no es un ,proceso neutral: o es para mejorar o es para empeorar. Si la persona con tensionesencuentra un orientador experto, probablemente va a mejorar-esto es, empezar avivir más efectivamente de acuerdo con una variedad de criterios. Sin embargo, siella está envuelta con un orientador de "bajo nivel", es absolutamente probable queella se ponga peor. Aún más tremendo es el hallazgo de Carkhuff de que elorientador experimentado promedio, en un proyecto de investigación que se hizo,fue un orientador de "bajo nivel". 6
  18. 18. Hay muchas profesiones de ayuda: aquéllas asociadas con el ministerio ,sacerdotal,con trabajo social, psiquiatría, orientación, enseñanza, psicología, leyes y otras más.Hay alguna evidencia de que estas profesiones son usualmente desempeñadas pororientadores de relativamente bajo nivel -es decir, orientadores que clasifican bajoen las habilidades esenciales del proceso de ayuda, tales como ser genuinos yconcretos, poseer adecuado entendimiento empático y respeto. Por ejemplo, unestudio nacional de los sacerdotes católico-romanos (Kennedy y Heckler, 1971)indicó que un 70 por ciento de aquellos sujetos estudiados cayeron en unacategoría titulada "subdesarrollado". Sin duda, una de las áreas principales de sufalta de desarrollo eran las relaciones interpersonales. Esto no significa que lossacerdotes en general son pobres seres humanos ni tampoco que ellos sean peores(o mejores) que aquellos que pueblan las otras profesiones de ayuda. De hecho,una de las conclusiones de este estudio fue que "los sacerdotes de los EstadosUnidos son hombres ordinarios". El problema es, sin embargo,, que "hombresordinarios" (como se definió en el estudio) no hacen generalmente orientadoresefectivos.Hay un interesante paralelo entre el adiestramiento de sacerdotes y eladiestramiento de otros en las profesiones de ayuda. El adiestramiento de lossacerdotes en el estudio antes citado ha sido altamente cognoscitivo en naturaleza,aún cuando ellos estuvieron siendo adiestrados para una profesión ,que demandabauna gran variedad de habilidades prácticas. Los sacerdotes no habían recibidoprácticamente ningún adiestramiento en habilidades para las relaciones humanas yel que ellos recibieron no era sistemático. Si los varios programas de adiestramientopara sacerdotes hubieran sido estudiados bajo términos operacionales indicandoclara y concretamente las dimensiones del proceso de adiestramiento, uno podríahaber predicho que unos programas de adiestramiento tan demasiadocognoscitivos harían poco para producir orientadores efectivos. El adiestramientoen el seminario, en un tergiversado (pero infortunado) sentido, era "exitoso" porqueproducía la clase de orientadores que estaba diseñado para producir.El adiestramiento para otras profesiones de ayuda es también altamentecognoscitivo en naturaleza. Algunas veces los estudiantes graduados en psicologíaclínica se mueven directamente de una educación estrictamenteacadémica a lapráctica internista, en la cual ellos son responsables de tratar clientes. Esta prácticaparece no tener ética, pues el que se adiestra no ha tenido que demostrar un niveladecuado de pericia en las habilidades básicas de ayuda. Carkhuff y sus asociados(Carkhuff, 1972d; Carkhuff y Berenson, 1967, págs. 7-11) encuentran evidencias alindicar que muchos estudiantes graduados en las profesiones de ayuda se vuelvenmenos capaces de ayudar debido al adiestramiento que ellos reciben. Son unadevastadora combinación los programas de adiestramiento demasiadocognoscitivos, no sistemáticos, llevados por educadores que carecen de lashabilidades básicas para ayudar.Nosotros necesitamos no sólo programas mejorados sino una revolución en eladiestramiento de orientadores. Hay muchos orientadores profesionales con lascredenciales apropiadas (grados, licencias, etc.) pero sin las habilidades esenciales.Carkhuff llama a un orientador un profesional "funcional" si tiene las habilidadesque se necesitan para la ayuda efectiva. Hay una gran necesidad de profesionalesfuncionales, tengan o no, credenciales.Otra señal de la necesidad de reforma en las profesiones de ayuda es la tendenciade muchos orientadores de dar más ayuda a quienes menos la necesitan(Goldstein, 1973; McMahon, 1964; Schofield, 1964; Shapiro y Asher, 1972; Williams,1956). El cliente preferido de muchos orientadores es lo que Schofield llama elpaciente "YAVIS" - young, attractive, verbal, intelligent, and successful (joven,atractivo, verbal, inteligente y con éxito). Por lo tanto, mucho del "éxito"experimentado por tales orientadores se debe al hecho de que ellos escogenclientes mínimamente perturbados y con óptimos recursos. 6
  19. 19. Ivey (1973) pone en tela de juicio el conservadurismo de la profesión deorientación: Nosotros hemos sabido por años que lo que hemos estado haciendo no es particularmente efectivo (Eysenck, 1952; Bergin, 1971). Enfoques tradicionales de orientación y psicoterapia simplemente no rinden. Hay también nuevas técnicas tales como las discutidas por Carkhuff que sí rinden. Aún así, ¿qué encontramos en nuestros centros de orientación, en los centros de salud mental para la comunidad, en los hospitales? Todavía encontramos una predominancia de los mismos descuidados e ineficientes métodos de trabajo que Eysenck expuso tan claramente veinte años atrás (pág. 3).La presente crisis puede verse o como un problema o como un aprieto. Cuando seve como aprieto, se retuercen las manos y se critica, la clase de crítica que no hacenada más que suscitar más crítica. Sin embargo, si la presente crisis se ve comoproblema, podemos empezar a dar los pasos necesarios para resolverlo. Si existeuna extensa literatura sugiriendo que los presentes programas de adiestramientono producen orientadores efectivos, nosotros podemos diseñar programas que sí lohagan. Si vemos que una de las fallas principales de estos programas es que ellosno proveen el adiestramiento sistemático en habilidades que se ha demostrado serefectivas en el proceso de ayuda (Ivey, 1971; Matarazzo, Wiens y Saslow, 1966;Whitely, 1969), podemos desarrollar programas basados en tal adiestramientosistemático. Este libro intenta ser una introducción para tales programas.Como Peter Drucker (1968) nota, todas las organizaciones son por sunaturalezaconservadoras. Aún los negocios cambian solamente cuando tienen que cambiar; ytienen un criterio relativamente claro para el éxito o el fracaso: ganancias ypérdidas. Las organizaciones que no tienen un criterio claramente definido parajuzgar el éxito o el fracaso - la educación, el gobierno, la iglesia -pueden soportar elser aún más conservadora que las de los negocios (¿cómo determina usted si unauniversidad dada tiene "éxito" en un año determinado?). Las profesiones de ayudaencaran los mismos problemas. Los profesionales tienden a transferir el peso delfracaso al cliente. No hemos ayudado a un cliente porque no está "inmotivado" opor que se "resiste" a nosotros o porque deja la terapia "demasiado pronto" y lasexcusas se multiplican. Las profesiones de ayuda tienen que elaborar criteriosconcretos de éxito y fracaso y delinear los procesos esenciales que conduzcan aléxito. Solamente entonces podremos determinar si el fracaso se debe a un clienteno motivado o a un orientador poco hábil.Destrezas y problemas socio-emocionalesEste libro presenta un enfoque de destrezas para ayudar. Los presupuestos son (1)que el orientador es una persona experta, una persona que vive realizada y queciertamente está viviendo más realizada que el cliente, en las áreas de losproblemas del cliente y (2) que el cliente aprenda las habilidades que necesita paravivir más efectivamente a través del proceso de orientación.Una forma de mirar la conducta 1oca" de la persona con problemas socioemocionales es ésta: cuando una persona encara ciertas situaciones de vida llenasde tensión (por ejemplo, una mujer que trata de enfrentarse y manejar el problemade la bebida de su esposo), él o ella pueden no tener las habilidades necesariaspara tratar sobre el problema y la tensión. Si una persona no tiene estashabilidades, se comporta en varias formas. Por ejemplo, persistirá en tomarsoluciones ineficaces (por ejemplo, la esposa del alcohólico se pasará gritándole yregañándole, aún cuando esto no ayude nada a remediar el caso), o se pasaráintentando grotescas pero ineficaces soluciones (por ejemplo, la esposa toma unasobredosis de píldoras para dormir o le dispara a su esposo), o simplemente serinde (la esposa le abandona llevándose a los niños). La tendencia de ensayarsoluciones locas" para problemas que necesitan habilidades es muy común. Loshombres andan tras otras mujeres porque no pueden comunicarse con sus propiasesposas; beben porque sienten que no son necesarios; castigan a sus familiasporque no pueden manejar sus asuntos con sus jefes; toman drogas porque la vida"no tiene sentido". Una persona que no tiene las destrezas para manejar una crisisdada, se ajusta a la conducta loca" de un hombre que golpea su cabeza contra la 6
  20. 20. pared porque no tiene las destrezas necesarias para treparla, rodearla o alejarse deella. Quizás su última solución sea sentarse catatónicamente en la base de la pared.Entonces, ¿cómo se ayuda a la gente? Una respuesta es que se les ayuda al seradiestrados en las destrezas que necesitan para vivir la vida y para enfrentarse asus crisis más efectivamente. Un conjunto de habilidades es de supremaimportancia: habilidades para las relaciones humanas básicas, las habilidades quese necesitan para un efectivo envolvimiento con otros. ¡Con cuánta frecuencia sedescubre que la gente casada no tiene siquiera las destrezas necesarias para serhonesta uno con el otro!Anthony (1973) llevó a cabo un experimento sugiriendo que la destreza en el uso dedestrezas de relaciones humanas puede ser usada como un índice de ajustepsicológico total. Pierce y Drasgow (1969) demostraron que el mejoramiento en elfuncionamiento interpersonal conduce al mejoramiento en otras áreas de la vida.Cuando ellos adiestraron a pacientes severamente perturbad os directamente endestrezas de relaciones humanas, estos pacientes mejoraron de acuerdo a unavariedad de criterios.¿Por qué son relativamente pocas las personas más realizadas que los "hombresordinarios" del estudio sobre los sacerdotes? Una respuesta es que cuando losinexpertos en relaciones humanas se juntan íntimamente con otros inexpertos(como en el matrimonio y la vida familiar), no hay crecimiento humano o susinteracciones se vuelven destructivas. Todos los contactos humanos son para bien opara mal. Al crecer, el joven tiene mucho contacto con los "adultos significativos"en su vida, ya sean padres u otros tales como los maestros. Si estos adultosimportantes carecieran significativamente de la destreza de expresar el respeto, elcuidado, ser genuinos y la comprensión no solamente fallará el niño en desarrollarestas destrezas, sino que también llegará a pensar de sí mismo como inmerecedorde cuidado (pues, después de todo, nadie se lo ha dado a él). Si el mismo procesose repite en la escuela, el niño no aprenderá a valorarse a sí mismo más de lo queya hizo en casa. No encontrará modelos efectivos en destrezas de relacioneshumanas y, con más frecuencia, se encerrará en una situación de "aprendizaje-paralelo", en la cual se comunicará muy poco con sus semejantes. El resultado netoes que la mayoría de los niños se convierten en los "hombres ordinarios" de]estudio antes mencionado, acosados, si son afortunados, por la "sicopatología delpromedio" (Maslow, 1968) o, si son menos afortunados, por formas más serias desicopatología. ¿Dónde aprenden los niños, en cualquier forma sistemática, lashabilidades de relaciones humanas que son tan necesarias para una vida efectiva?Consideremos otro ejemplo. Juan y María se enamoran. Se casan y disfrutan de unperíodo de "luna de miel" en su matrimonio, relativamente libre de problemas.Finalmente, sin embargo, los problemas que inevitablemente aparecen por laconvivencia íntima se hacen sentir. Si hasta este punto Juan y María habían sidosostenidos solamente por las experiencias emocionales de valencias positivas unocon otro, entonces el problema se inicia. Encuentran, por ejemplo, que no pueden"comunicarse" entre ellos. La relación se deteriora. Viven en desgracia o sedivorcian o pueden terminar-para bien o para mal-con alguien en una profesión deayuda. Quizá ellos no han aprendido nunca las habilidades que necesitan para vivirjuntos en tal intimidad. No han aprendido que las buenas relaciones humanasexigen muchísimo trabajo. Alguna gente tiene la buena fortuna de venir de familiasen las cuales los padres poseen y modelan destrezas de relaciones humanas de altonivel. En nuestro ejemplo, sin embargo, Juan y María, como tantos otros, no hansido tan afortunados. No solamente no aprendieron estas destrezas en el contextode la vida familiar, ni tampoco las aprendieron en ninguna otra parte (ciertamenteno en 12, 16 o aún 20 años de escolaridad). Juan y María no viven correctamenteporque ni siquiera saben cómo; ellos no tienen las destrezas de comunicarse,entenderse y respetarse uno al otro.Yo no estoy sugiriendo un modelo conductual simplista de "falta de destrezas" quesustituya a un modelo médico más esotérico (pero aún simplista) de sicopatología. 6
  21. 21. Yo estoy sugiriendo que la conducta humana errática e inmadura puede darse enparte a una falta de habilidades y que el déficit de habilidades puede ser uncomponente importante de cualquier problema de conducta. Si esto es así,entonces el adiestramiento en destrezas, como Carkhuff (1969b) e Ivey (1971)sugieren, será una modalidad preferida para tratar una amplia variedad deproblemas de la conducta. La mayoría de nosotros probablemente ha visto parejascomo la de Juan y María que resuelven mucho de la problemática en sus vidasdespués de haber aprendido habilidades básicas de comunicación honesta.White (1963) sugiere que la destreza en las relaciones interpersonales es un factorcrítico en el desarrollo de un sentido de identidad. Entonces, es totalmenteasombroso que la formación de la destreza interpersonal se deje tanto a lacasualidad en nuestra sociedad. Es también asombroso que nuestros .sistemaseducativos no hayan llenado el vacío creado en el hogar. No hay dudas en mi mentede que los niños deben ser sistemáticamente adiestrados en destrezas derelaciones humanas. (Nótese que tal adiestramiento no es el mismo que se necesitaen el enfoque de un grupo de encuentro, al cual se le pide un alto descubrimientode sí mismo en las relaciones humanas que tanta gente teme). Tal adiestramientoexigirla maestros que se relacionen unos con otros a niveles relativamente altos y,si la investigación de Carkhuff está correcta, el maestro "promedio" queda ydemasiado lejos de esta meta. ¿Qué aprenden los niños sobre las relacioneshumanas en la escuela o en sus contactos humanos diarios? La evidencia indica queellos aprenden: • Cómo mantenerse superficiales • Cómo construir fachadas • Cómo ocultarse de ellos mismos y de otros • Cómo reducir el riesgo en la relación humana • Cómo manipular a otros (o tolerar ser manipulados) • Cómo promover el interés propio • Cómo lastimar y castigar a otros, si es necesarioNi el cariño ni las habilidades esenciales para trasladar el cariño a la práctica seenseñan como un valor primario. Alguna gente afirma que los Estados Unidos estánlo suficientemente bien como para cuidar de todos aquellos que necesitan ayuda-los pobres, los enfermos, los ancianos, los huérfanos, los desvalidos-pero elbienestar no significa nada, relativamente hablando, en una cultura que no poneuna alta prioridad en el cariño. ¿Qué significa cuando yo le pago a otro que no seinteresa por mí para que me cuide?Retrato de un orientador¿Cómo debe ser entonces un orientador? Idealmente, él mismo está esforzádonsepor llegar a ser como dice Ivey (1971) una "persona intencional" o como diceCarkhuff (1969a, b) una persona "viviendo efectivamente" o como dice Maslow(1968) una "persona actualizada" o como dice Jourard (1971b) una persona"transparente". Es decir, un orientador antes que nada está comprometido con supropio crecimiento: físico, intelectual, emocional, social (la gente orientadareligiosamente agregarla "espiritual"); ya que se da cuenta de que debe modelar laconducta que él espera ayudar a que otros alcancen. Sabe que puede ayudarsolamente si, en sentido pleno del término, él es un ser humano "potente", unapersona con voluntad y recursos para actuar.Muestra un respeto hacia su cuerpo a través de dieta y ejercicios apropiados. Haceque su cuerpo trabaje para él más que en contra de él. Se da cuenta de que si va avivir efectivamente necesita un alto nivel de energía y sabe que un cuerpopobremente atendido se manifiesta con pérdida de energía. 6
  22. 22. Posee una adecuada inteligencia básica, es consciente de sus propias posibilidadesintelectuales, respeta el mundo de las ideas. En referencia a su capacidadintelectual ni se subestima, ni pretende que tiene más de lo que realmente tiene.Puesto que las ideas son importantes para él, lee. Lee activa y ávidamente puesestá ansioso en ampliar su vista acerca del mundo. Respeta la buena literatura y elmundo del mito y la metáfora, Respeta la buena teoría y la buena investigación,pero es una persona práctica, un "traductor", que hace que lo que lee trabaje paraél. Porque es un buen aprendiz, es un buen traductor. Puede transformar la buenateoría y la buena investigación en programas prácticos que le capaciten paraayudar a otros más efectivamente y tiene la destreza adecuada para evaluar estosprogramas.Aún más importante, él tiene buen sentido común y buena inteligencia social. Estácomo en su hogar en el mundo socio-emocional, tanto en el suyo como en el deotros. Ha desarrollado un extenso repertorio de destrezas socio emociónales que lecapacitan para responder espontánea y efectivamente a una amplia gama denecesidades humanas. Estas destrezas son una segunda naturaleza en él.Un buen orientador sabe que el ayudar pide mucho trabajo. Atiende a la otrapersona tanto física como psicológicamente. Sabe lo que su propio cuerpo estádiciendo y puede leer los mensajes no verbales de su cliente. Escucha atentamenteal otro, conociendo que la acertada orientación es un proceso intenso en el cual sepuede conseguir mucho si las dos personas están dispuestas a colaborar. Respondefrecuentemente al otro, ya que está trabajando para comprenderlo. Respondedesde el marco de referencia de su cliente, porque él puede ver el mundo a travésde los ojos de su cliente. Respeta a su cliente y expresa su- respeto al estardisponible para él, trabajando con él, no juzgándole, confiando en las fuerzasconstructivas encontradas en él y finalmente con la esperanza de que viva la vidatan efectivamente como pueda. Se interesa auténticamente por la persona que havenido buscando ayuda; esto es, no está a la defensiva, es espontáneo y siempredispuesto a decir lo que piensa y siente, siempre que sea en beneficio de su cliente.Un buen orientador es concreto en sus expresiones, trata con sentimientos reales yconducta real más que con formulaciones vagas, psicodinámicas oscuras, o congeneralidades. Su hablar aunque cuidadoso y humano, es también llano y va algrano.Un orientador es un integrador. Ayuda al cliente a explorar su mundo deexperiencias, sentimientos y conducta; mientras el cliente da datos acerca de símismo, el orientador le ayuda a integrar esos datos en una forma que le facilita alcliente el entenderse a sí mismo y a su conducta. El orientador en este proceso, noteme compartir sus propias experiencias, si ve que esto avanzará el proceso deayuda. No teme confrontar a su cliente con cuidado, a hacerle demandas, si estasdemandas emergen de la experiencia del cliente y no de las necesidades delorientador. No teme tratar abiertamente sobre el tema de su propia relación con elcliente, al grado que ayude al cliente a entender su propia conducta y su estilointerpersonal. Pero hace todas estas cosas con precaución y respeto, recordandoque la ayuda es para el cliente; no permite que él mismo y sus necesidadesinterfieran en la ayuda.La acción es lo más importante para el buen orientador. Puesto que él es un ,agente en su propia vida - uno que se apodera de la vida antes que someterse aella -es capaz de ayudar a su cliente a elaborar programas de acción "queconduzcan a cambios constructivos de la conducta. Sabe que la propia comprensiónno es suficiente y que el proceso de ayuda no está completo. Hasta que el clienteactúe según su entendimiento. Él es práctico: procurará todos los recursos posiblesde ayuda que capaciten a su cliente a lograr sus metas. Indudablemente, se dacuenta de que el proceso de ayuda es evolutivo - que el proceso entero estállevando a un cambio constructivo de conducta por parte del cliente. Debido a suamplio repertorio de respuestas, el orientador puede "1legar a" un problema desdemuchos puntos diferentes y ayudar a generar conductas alternas. No está atado a 6
  23. 23. un solo curso de acción. Cuando usa una variedad de técnicas en el proceso deorientación, es el maestro de las técnicas que usa; él las posee, ellas no lo poseen aél. Sigue un modelo de orientación, pero no tiene miedo a divergir de él cuando taldivergencia podría probar ser más constructiva. Finalmente, no tiene necesidad demodelos o técnicas específicas, porque está viviendo efectivamente y ayudar esalgo instintivo en él.El buen orientador está a gusto con la gente. No teme entrar en el mundo de otro,con toda su tensión; no se intimida por la problemática en las vidas de sus clientes.La intimidad del proceso de orientación no es un sustituto para él, porque no estáincompleto, ni es una persona necesitada que se siente bien cuando encuentragente con problemas como los suyos. Puede manejar crisis, puede movilizar suspropias energías y las de otros con objeto de actuar enérgica y decisivamente. Seda cuenta de que es un privilegio que se le permita entrar en la vida de otrapersona, y respeta este privilegio.No es un hombre que nunca haya conocido problemas humanos, pero no se retirade la problemática de su propia vida. Explora su propia conducta y sabe quién es.Sabe lo que significa ser ayudado y tiene un profundo respeto por el proceso deayuda y su poder para lo mejor o lo peor. Aunque esté viviendo relativamente conefectividad, siempre es un hombre en proceso. No ayuda a otros para satisfacer suspropias necesidades, pero sabe que "cuando hace posible para otra persona elescoger la vida, aumenta sus propias posibilidades de continuar escogiéndola"(Carkhuff, 1969a, I, XII).Este, por lo tanto, es el orientador ideal. Los siguientes capítulos tratan nosolamente con el ideal sino también con lo que es mínimamente necesario para serun orientador que sea "para bien" más que "para mal".Retrato del que se adiestraEl mensaje fundamental de este retrato de un orientador es, obviamente, queayudar es una profesión exigente. Es obvio que la preparación para esta profesióndebe ser igual de exigente. El que se adiestra debe aprender a vivir efectivamente,física, intelectual y socio-emocionalmente. Ciertamente debe aprender a tratar conla problemática de su, propia vida, no de una vez por todas, sino continuamente,porque es una persona en proceso. Uno de los supuestos básicos de la ayuda, esque el orientador está viviendo más efectivamente que el cliente, al menos en lasáreas en las cuales el cliente está teniendo problemas. Los exalcohólicos o adictosreformados con frecuencia son excelentes orientadores (vea Yablonsky, 1965),especialmente en los programas de rehabilitación de drogas y alcoholismo. Pero losdrogadictos y alcohólicos corrientes son pobres orientadores, especialmente paraprogramas contra la drogadicción y el alcoholismo.¿Un orientador en prospecto, entonces, - se- le dará tratamiento o adiestramiento7Este punto es importante. La respuesta a la pregunta es tanto "depende" o"ambos". Depende de cuán efectivamente el que se adiestra esté viviendo cuandoingrese al programa de adiestramiento. Si tiene problemas no resueltos queinterfieran con su efectividad como orientador, debe trabajarlos durante el curso delprograma de adiestramiento. Y, puesto que el adiestramiento efectivo en lasdestrezas propuestas por el modelo es al mismo tiempo tratamiento efectivo, elorientador prospecto está siendo tanto adiestrado como tratado.Miremos este asunto en otra forma. ¿De qué hablan los que se adiestran cuandopractican las destrezas que están aprendiendo uno con otro? En sus programas deadiestramiento, Ivey (1971) usa clientes voluntarios que discuten problemas realescon los que se adiestran. Generalmente se les paga, pero algunos han rehusado elpago porque sienten que la ayuda que ellos recibieron era pago suficiente. Megustaría sugerir que en programas de adiestramiento de alto nivel (esto es, enprogramas que cuenten con practicantes altamente motivados y llevados por 6
  24. 24. adiestradores de alto nivel que sean orientadores efectivos), los practicantes tratencon material real en su práctica de interacciones. El contenido de estasinteracciones debe ser relevante para sus estilos interpersonales y de ayuda. Alprincipio, los practicantes pueden hablar sobre asuntos menos amenazantes (peroreales) hasta que la armonía y la confianza hayan sido establecidas yposteriormente hablar sobre temas más críticos. De esta manera, el programa idealproveerá tanto un adiestramiento como un tratamiento (en la medida en que esteúltimo sea necesario). Es obvio, entonces, que los practicantes no llevarán el mismopaso, pues algunos tendrán más problemas con los que trabajen que otros; asípues, la suposición de que todos deben llevar el mismo paso no es correcta. Estasson las principales razones por las que yo prefiero usar problemas reales declientes, más que el role-playing en sesiones de práctica. El que se adiestra en unprograma de este tipo aprende, a veces dolorosamente, lo que significa ser uno quepide ayuda. Yo personalmente preferiría ser ayudado por alguien que tuviera talconocimiento vivencial.Unas palabras de precaución. En las clases ordinarias de orientación, en launiversidad, no se presentan todos los presupuestos mencionados arriba; porejemplo, no todos los miembros de la clase tendrán el mismo tipo de motivación ycaracterísticas delineadas en esta sección; algunos estarán en la clase porquetienen curiosidad acerca de lo que es la orientación; otros porque necesitan uncrédito de tres horas. Por lo tanto es mejor actuar con precaución. El primerprincipio es que el que se adiestra debe siempre permitírsele hablar acerca de loque él quiera hablar; él debe siempre estar en control de su propio descubrimientoy de su propia exploración. Pero aún en la situación de clase en la universidad, losque se adiestran deben usar personalmente material relevante en sesiones depráctica, aún cuando ellos mismos se restrinjan en áreas relativamente segurastales como estilos de vida interpersonal (“cómo parezco a los demás", "cuáles sonmis fuerzas interpersonales", lo que me gustaría para mejorar en mis relacionesinterpersonales" y así otras cosas). Mientras más real sea el proceso deadiestramiento, más beneficios obtendrá el que se adiestra.Puesto que ayudar es finalmente una acción (cambio constructivo de la conductapor parte del cliente) y el orientador es un agente de cambio en un procesocolaborativo de influencia social, el que se adiestra, también, debe ser un agente;esto es, él mismo debe esforzarse y envolverse activamente en el programa deadiestramiento antes que someterse pasivamente a él y nada más. Los años deescolaridad como se conducen generalmente, enseñan a los estudiantes a serpasivos; es decir, los estudiantes aprenden a someterse a una educación. Estapasividad es difícil de erradicar. tiene exigencias consigo mismo. Practica lashabilidades del que se adiestra, fuera del salón de clases o lugar de adiestramiento,hasta que estas habilidades se vuelven una segunda naturaleza en él. Leeávidamente, no sólo para contestar bien en las pruebas, sino porque estáhambriento de las ideas que ensancharán su horizonte y que puedan servirle en elproceso de ayuda.La primera responsabilidad del que se adiestra es adquirir las destrezas que handemostrado ser efectivas en el proceso de ayuda: prestar atención, comunicar laempatía precisa, respetar, ser concreto y auténtico. Un segundo conjunto dedestrezas esenciales gira alrededor de los principios del aprendizaje y elmantenimiento y cambio de la conducta. Puesto que estos principios sustentan laconducta, incluyendo conducta de ayuda, el que se adiestra debe aprenderlos ofamiliarizarse con ellos. Incluyen la naturaleza y función del refuerzo,condicionamiento, moldear conducta, estímulos aversivos y otros. Ya que este librono es un texto sobre modificación de la conducta, se espera que el lector sefamiliarice con estos principios en otras fuentes; las leyes básicas de la conductaserán mencionadas frecuentemente y el estudiante que se adiestra debe empezar aaprender su aplicación, especialmente su aplicación en el contexto de este modelo. 6
  25. 25. Una destreza personal que el adiestrado debe adquirir durante el programa, es lade evaluar sus puntos fuertes y deficiencias reales en ayudar y en relacioneshumanas. El modelo de adiestramiento provee un criterio para esta clase deevaluación. En mi experiencia con los que se adiestran para ser orientadores,descubrí pronto que, en general, ellos no eran buenos para su auto-evaluación: nopodían ver un panorama concreto de sus áreas de fuerza y déficit. Esta destrezatambién debe enseñarse durante el programa de adiestramiento.A medida en que el que se adiestra domina el modelo de desarrollo básico yempieza a leer más ampliamente la literatura sobre la ayuda, puede empezar adescubrir técnicas de otros enfoques de ayuda que ampliarán su repertorio dehabilidades y lo capacitarán a continuar desarrollando el modelo básico.El adiestradorEl adiestramiento en el modelo de desarrollo de ayuda presentado en este libro,presume que los adiestradores mismos sean orientadores de alto nivel. Si eladiestrador no se está comunicando a un nivel más alto del que los que seadiestran, éstos últimos sufrirán, ya sea logrando poco o ningún progreso, o incluso,bajando al nivel del adiestrador. Del mismo modo que la ayuda, el adiestrar puedeser para bien o para mal.Ivey (1971) sugiere que una persona realmente posee una destreza solamentecuando es capaz de enseñarla a otros. El que se adiestra puede desear este logro:aprender, por la experiencia, las habilidades para ayudar en tal forma y hasta talgrado que él pudiera, finalmente, adiestrar a otros. Finalmente, el más exitosopracticante se vuelve un orientador que puede reproducirse a sí mismo. En un,sentido, entonces, no sólo es suficiente ser capaz de dar orientación efectiva; hayalgo que es aún más productivo socialmente que el ayudar a los perturbadosemocionales, y esto es el aumentar el número de orientadores. Los mejorespracticantes se vuelven los mejores orientadores; los mejores orientadores son losmejores adiestradores (Carkhuff, 1972c). CAPÍTULO II PANORAMA DE UN MODELO DE DESARROLLO DE AYUDA1. Este modelo se llama "de desarrollo" porque está compuesto de etapasprogresivas interdependientes. 6
  26. 26. 2. El modelo puede comprenderse mejor si se consideran las metas conductualesdel proceso de ayuda. El cambio constructivo de la conducta es la meta primera.3. El modelo tiene una fase de preayuda que acentúa la importancia de prestaratención y escuchar.4. Las etapas del modelo son:a. Etapa 1: El orientador responde al mundo del cliente con objeto de ayudarle aexplorarse a sí mismo.b. Etapa II: El orientador usa las habilidades de empatía precisa avanzada, propiodescubrimiento, confrontación y proximidad para ayudar al cliente a ver unpanorama más objetivo de él mismo y darse cuenta de la necesidad de cambiar suconducta.c. Etapa III: El orientador ayuda al cliente a escoger e implementar las clases deprogramas de acción que conducen a metas de conducta constructiva. Sostiene alcliente mientras éste se mueve a través de éxitos y fracasos en estos programas deacción.5. El modelo de desarrollo intenta proveerle al cliente las destrezas que necesitapara ayudarse y quizá convertirse en un orientador de otros.6. El orientador es una fuente de refuerzo (y, por ende, de motivación) para elcliente.7. El modelo de desarrollo sirve como una guía o un mapa cognoscitivo para elproceso de ayuda.8. Algunas precauciones en el uso de este modelo: Los principiantes algunas vecesson absurda y tremendamente rígidos al aplicar este modelo. El modelo provee unrepertorio de destrezas para usarse cuando se necesiten, más que un plan rígido deayuda.9. Para dominar este modelo, el que se adiestra necesita un buen modelaje de unadiestrador de alto nivel y una práctica supervisada.10. El adiestramiento en el modelo de desarrollo esa. un excelente camino para cotejar el repertorio de destrezas para ayudar que unoposee y para aprender aquéllas en las cuales uno es deficienteb. una forma de aprender una metodología de adiestramiento que puede usarsecomo un proceso de tratamiento básico11. Un grupo adiestrándose para ayudar es una comunidad de aprendizajeexperimental basado en la mutualidad.IntroducciónEn la página siguiente está delineado el modelo de desarrollo que se usará ennuestro examen de los procesos de ayuda y adiestramiento de orientadores.(Nótese que no es el mismo modelo de "asesoramiento de desarrollo" elaborado porBlocher (1966) y Dinkmeyer [19701). Estúdielo por un momento. ¿Por qué se llama"orgánico" o de "desarrollo"?Primero que todo, el modelo tiene etapas progresivas (una fase de pre-ayuda yluego tres etapas distintas). Lleva cierta direccionalidad. Segundo, como una reglageneral, cada etapa tiene éxito solamente en el grado en que la etapa precedentehaya tenido éxito. Por ejemplo, si las destrezas del orientador para prestar atenciónson pobres, él probablemente no tendrá mucho éxito en la Etapa 1. 0 si elorientador falla en entender el mundo del cliente en la Etapa I, el clienteprobablemente no explorará su conducta muy efectivamente. En tal caso, laintegración que toma lugar en la Etapa II será incompleta ya que estará basada endatos incompletos. Si el orientador falla en establecer la armonía efectiva con elque desea ser ayudado, este último probablemente no se revelará a sí mismo tan 6
  27. 27. completamente como es necesario; por ejemplo, fallará al discutir áreasimportantes pero sensitivas de su vida por temor a que sea mal interpretado orechazado por el orientador. Tercero, las destrezas del orientador exigidas en laEtapa II están basadas en y son más complejas que las destrezas en la Etapa I. Lasdestrezas exigidas en la Etapa III son más complejas todavía. Una de las razonespor la que muchos orientadores nunca llegan a la Etapa III es que su destreza no essuficiente ni siquiera para realizar la Etapa I efectivamente.El orientador completamente no-directivo permanece en la Etapa I o quizá procedaal principio de la Etapa IL Él presume que si ayuda al cliente a explorar su conductay empieza a entenderla él mismo, las fuerzas constructivas que de alguna manerapermanecen dormidas en el cliente, serán liberadas. El cliente, una vez que estasfuerzas han sido liberadas, cambiará su conducta y vivirá más constructivamente.Por otro lado, el orientadorPANORAMA DE UN MODELO ORGÁNICO O DE DESARROLLO DE AYUDA Y DE RELACIÓN INTERPERSONALEL MODELO TIENE UNA FASE DE PRE-AYUDA Y TRES ETAPASFase de pre-ayuda o precomunicación: AtenderMeta del orientador: prestar atención. Atender al otro, tanto física ypsicológicamente, darse completamente a "estar con" el otro; trabajar con el otro.Etapa I Respondiendo / Auto-exploraciónMeta del orientador: responder. Responder al cliente y a lo que él tiene que decir,con respeto y empatía; establecer armonía y una relación de trabajo efectiva y decolaboración con el cliente; facilitar la auto-exploración U cliente.Meta del cliente, exploración de sí mismo. Explorar sus experiencias, conducta ysentimientos relevantes en la problemática de su vida; explorar las, formas en lascuales él está viviendo inefectivamente.Etapa II: Entendimiento integrativo/ Auto-entendimiento dinámicoMeta del orientador: entendimiento integrante. El orientador empieza a reunir losdatos producidos por el cliente en la fase de auto-exploración. Él ve y ayuda al otroa identificar temas o patrones de conducta. Ayuda al otro a ver un "panoramamayor". Enseña al cliente la destreza de llevar él mismo este proceso integrativo.Meta del cliente: auto-entendimiento dinámico. Desarrollar el auto entendimientoque ve la necesidad de cambio, de acción; aprender del orientador la destreza deponer por sí mismo toda la información en un panorama mayor; identificar recursos,especialmente recursos no utilizados.Etapa III: Facilitando la acción / ActuandoMeta del orientador: facilitar la acción. Colaborar con el cliente en prepararprogramas específicos de acción. Ayudar al cliente a actuar con su nuevacomprensión de sí mismo; explorar con el cliente una amplia variedad de mediospara envolverse en un cambio constructivo de conducta, dando apoyo y dirección alos programas de acción.Meta del cliente: actuar. Vivir más efectivamente; aprender las destrezasnecesarias para vivir más efectivamente y manejar las dimensiones socio 6

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