Guía divorciov05

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GUIA PADRES EN PROCESO DIVORCIO-ARAGON

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Guía divorciov05

  1. 1. Nos hemosseparado…¿y nuestros hij@s?Guía de actuaciónpara progenitores
  2. 2. Edita: Gobierno de Aragón Departamento de Servicios Sociales y Familia Dirección General de FamiliaCoordina: Servicio de Prestaciones y Orientación FamiliarDiseño y maquetación: DOGO creatividad estratégicaDepósito Legal: Z-2224-10
  3. 3. PROGRAMA DE ORIENTACIÓN Y MEDIACIÓN FAMILIARLidia Rodríguez Benito. Psicóloga. Mediadora familiar.Sofía Espada Giner. Abogada. Mediadora familiar.Laura Calvo Estaún. Trabajadora Social. Mediadora familiar.
  4. 4. 3En estas páginas encontramos unas pautas sobre comoabordar una separación y la forma de planteársela a nuestroshijos. El cambio que se produce en la vida de todos requiereun periodo de adaptación y nuevas normas de convivencia.Esta guía práctica surge de la experiencia cotidiana desus autoras desde el Servicio de Orientación y MediaciónFamiliar del Departamento de Servicios Sociales y Familia.Este Servicio orienta y ayuda precisamente a aquellas pa-rejas que han decidido separarse, para que lleven a cabo suproceso de la forma menos conflictiva posible y llegando aacuerdos con la ayuda del mediador en cuestiones funda-mentales, como es el bienestar de los hijos.Con esta guía pretendemos ofrecer un apoyo a los padresque desean que, a pesar de las dificultades, sus hijos con-tinúen con su desarrollo personal y emocional. A travésde estas páginas encontrarán pistas y aclaraciones que lesayudarán a superar momentos y conflictos. Esta guía estambién para los hijos, para todos los niños y niñas que enesta Comunidad, viven una situación similar. ROSA PONS SERENADirectora General de FamiliaLa familia constituye el núcleo social básico de conviven-cia. Su estructura y las relaciones que dentro se producenson fundamentales para el desarrollo del individuo y a lavez, configuran la sociedad. Una familia es algo vivo, cam-bia y evoluciona, y le afectan las decisiones que dentro deella se toman, ya sean individuales o de todo el grupo.Una separación forma parte del recorrido de muchas fami-lias y, cada vez más, está considerada como algo cotidiano.Sin embargo se convierte, en la mayoría de los casos, enuna experiencia dolorosa con consecuencias afectivas ymateriales. Y al revés, en ocasiones la perspectiva de pasarpor un proceso de separación complicado y sin recursospersonales para superar los momentos difíciles, obliga amuchos a mantener una situación familiar sin desearlo.Los hijos son, además de una parte fundamental de la fa-milia, una de las principales preocupaciones que surgena la hora de afrontar una separación. La ruptura puedeproducirles un fuerte impacto emocional porque, lo queconsideraban un lugar cálido y seguro en el que crecer,se convierte para ellos en un lugar solitario en el que nosaben ubicarse. Esto, sin duda, dependerá de la forma enque los padres expliquen la ruptura.Presentación
  5. 5. 1. Introducción 7 2. Cómo afecta la ruptura de pareja en los padres y madres y sus reacciones ante los hijos 9 2.1. Reacciones del padre o madre con quien los niños viven. 2.2. Reacciones del padre o la madre con quien los niños permanecen periódicamente pero con quien no viven habitualmente. 3. Cómo puede afectar a los hijos la separación de sus progenitores 15 3.1. Menores de 3 años. 3.2. De los 3 a los 5 años. 3.3. De los 5 a los 7 años. 3.4. De los 8 a los 12 años. 3.5. De los 13 a los 18 años. 3.6. De los 18 años en adelante. 4. Cómo informar a los hijos de la separación de los padres 25 5. Factores que facilitan la adaptación de los hijos a la separación de sus padres 29 6. Los niños y la relación con la familia extensa 33 7. Los niños y el colegio 35 8. Las nuevas parejas de los padres y madres 37 9. Parentalidad compartida 39 10. Ayudar a los progenitores en mediación 43 11. Epílogo 45 12. Bibliografía 47Indice
  6. 6. 7Mantener la convivencia familiar por el bien de los hijospuede tener, igualmente, consecuencias negativas paraellos porque puede ocurrir que el padre o la madre adop-ten una actitud de resentimiento hacia ellos al considerarque son el motivo de que no puedan separarse, con la con-siguiente insatisfacción personal del progenitor.En definitiva, lo que realmente perjudica y resulta traumá-tico para los hijos no se centra en la nueva situación deseparación o divorcio, sino en la posible acumulación desituaciones en las que falta el cariño y el respeto mutuo, ydonde reina un clima lleno de hostilidad y rencor.En algunas situaciones en que la tensión familiar y la in-tensidad del conflicto son insostenibles e insoportables,los hijos viven la separación de sus progenitores casi conalivio, aunque sea de manera inconsciente.Por tanto, los efectos de la separación, sea legal o de he-cho, en los niños y también en los adultos parece que estámás relacionado con el estilo o con la forma de llevarlo acabo, que con el hecho de separarse en sí mismo.Por lo general la separación o el divorcio es una experienciafrustrante para todas las parejas afectadas y puede resul-tar mucho más difícil cuando se tienen hijos, sin embargo,es una realidad que forma parte de nuestra sociedad. Enmuchos casos viene a solucionar conflictos que afectana toda la familia derivados de una relación de pareja in-satisfactoria, pero se corre el riesgo de que tenga conse-cuencias muy negativas para los hijos. Los menores sonlos espectadores pasivos de la ruptura de la relación de suspadres, y con demasiada frecuencia, las victimas inocentesdel comportamiento inadecuado de éstos, así como de loserrores cometidos a lo largo del proceso de su separación.La separación de los padres no siempre es algo negativopara los hijos, ya que en muchos casos estarán mejor sisus padres dejan de convivir. Residir en una casa dondelas discusiones son frecuentes, puede ser peor que viviro relacionarse con los progenitores por separado tras laruptura. Una situación con muchas separaciones tempo-rales y reconciliaciones entre los padres también puede sermuy perjudicial, puesto que los niños viven con la angus-tia permanente de que su familia puede romperse de unmomento a otro o con la esperanza de que reanuden surelación.Introducción1
  7. 7. 8sus hijos a adaptarse a la nueva situación de la forma másadecuada posible y a comprender que aunque vivan en do-micilios diferentes siguen siendo sus padres.La elaboración de esta guía es fruto de las demandas delos padres y madres usuarios del Servicio de Orientacióny Mediación Familiar de la Dirección General de Familiadel Gobierno de Aragón, en el que las autoras prestamosel servicio desde hace varios años. Y las preguntas y cues-tiones que estos mismos usuarios nos han planteado enrelación con sus hijos antes, durante, o después de unproceso de separación o divorcio, son las que hemos to-mado como referencia para elaborar esta guía en la quese incluye la información básica que consideramos debentener los padres y madres que atraviesan por un procesode estas características y poder abordarlo de una maneraadecuada y satisfactoria.El objetivo de esta guía que se presenta es ofrecer unaserie de pautas o consejos prácticos sobre como abordar ymitigar los efectos de esta circunstancia en los hijos, bus-car soluciones a los problemas que se plantean en relacióncon ellos, y resolver todas las dudas que la nueva situaciónles puede generar, ya que la falta de información y la in-certidumbre que ello supone, es una de las más perjudicia-les consecuencias para el niño, y le conduce a la confusióny al miedo.Cuando un padre y una madre rompen su relación, dejande ser pareja, pero siguen siendo una familia, aunque conunas características diferentes a las que tenían antes dela separación. Esta circunstancia les obliga a todos a re-organizar sus relaciones familiares y a realizar los ajustesnecesarios para una correcta adaptación.Por tanto, a través de las recomendaciones que contieneesta guía se pretende que los padres y madres ayuden a
  8. 8. 9Cómo afecta la ruptura depareja en los padres y madresy sus reacciones ante los hijos2La separación o el divorcio es un acontecimiento crucial ydecisivo para hombres y mujeres, que frecuentemente nor-maliza el estado de discordia existente en la pareja y suponeuna liberación del clima crispado que la disputa ha origina-do, dando paso a un cambio de vida, a un estado diferenteque afecta a todos los aspectos de su vida. Al principio, laseparación de la pareja supone, tanto para los niños comopara los adultos, un estado de incertidumbre, pero con elpaso del tiempo no debería seguir siéndolo, porque se tratade una situación que tiene como objetivo aportar una solu-ción cuando otras alternativas son inviables.No se puede negar que la ruptura genera dolor en todoslos miembros de la familia y especialmente en los hijos,pero sus consecuencias no deben considerarse únicamentecomo nocivas o perjudiciales. Es necesario que los padres ymadres realicen un esfuerzo importante, que tenga comoobjetivo alejar el conflicto conyugal de la continuidad delas funciones como padres y evitar que sus hijos se veanimplicados y arrastrados en sus propias luchas.No es difícil observar en aquellos que se separan o di-vorcian, numerosos cambios en sus actitudes y compor-tamientos que a menudo tienen su raíz en un trasfondo
  9. 9. 10emocional. La mayoría de padres o madres expresan senti-mientos de enojo y odio hacia sus exparejas, concentrandosus esfuerzos en convencer a sus hijos de que el otro pro-genitor es incapaz de comportarse como un buen padreo una buena madre, así como insistir en advertirles delos peligros que representa para ellos, presentándoles unavisión optimista y feliz si se quedan a vivir a su lado.Otro cambio emocional característico que puede sufrir al-guno de los progenitores es la tristeza, la pena, la depre-sión en una palabra.Pero sobre todo hay que destacar una reacción emocional quesuele aparecer en este periodo y que tiene que ver con la inse-guridaddeempezarunanuevavidayelmiedoalasoledad,conla tarea de abrirse a otras perspectivas y que a veces les empujaa una búsqueda precipitada, sumergiéndose en una intensa ac-tividad social y de nuevas relaciones sentimentales.No sólo existen cambios emocionales después de unaruptura de pareja, ya que los presupuestos familiares seresienten y el cambio económico suele ser brusco. La ma-yoría de las mujeres que no desarrollaban una actividadlaboral durante la convivencia familiar tienen que hacerloposteriormente, y las que trabajaban a media jornada tie-nen que pasar a realizar una jornada completa.Por otra parte, uno de los progenitores, o a veces los dos,deben cambiar de vivienda y sacar a sus hijos del centroescolar donde hasta el momento cursaba sus estudios.Unos sufren únicamente pequeños cambios en la rutinadiaria y otros soportan cambios mayores trasladándosede vecindario, barrio o incluso a distinta ciudad. Es fácilentender que todos estos cambios afecten a los niños yhabitualmente les generen altos niveles de ansiedad.Numerosos estudios han demostrado que los niños cuyosprogenitores perciben su separación como la mejor solu-ción a sus problemas familiares, tienen menos dificultadesLa ruptura genera doloren todos los miembrosde la familia y especial-mente en los hijos, perosus consecuencias nodeben considerarse úni-camente como nocivas operjudiciales.10
  10. 10. 11psicológicas y se ajustan mejor a la crisis; sin embargo losque no están de acuerdo con esta decisión perciben en sushijos un mayor sufrimiento.Por tanto, es muy importante que los progenitores tenganpresente que el nivel de enfado que manifiesten, va a serdeterminante para el grado de estrés que padezca el niño.Es conveniente, en general, evitar expresar abiertamenteel odio hacia el otro progenitor delante de sus hijos, yaque especialmente aquellos que tienen entre ocho y nueveaños mantienen sus trastornos psicológicos de forma pa-ralela al odio que se manifiesta al otro progenitor.En los casos de separación es frecuente utilizar a los hijoscomo intermediarios entre sus padres, colocándoles entredos bandos opuestos. Se les adjudica por tanto un papel de“mensajero” cuando la comunicación directa ha quedadocortada. El niño en esta circunstancia es el encargado dereclamar la manutención, el pago del colegio, los atrasosde las mensualidades, etc., siendo habitual que el conteni-do de estos mensajes sea hostil y a veces agresivo.No se dan cuenta los adultos de que ésta es una de las for-mas de originar en el niño problemas de lealtad, y de quellegue a pensar que sus padres no se preocupan de verdadpor él, sino que le utilizan como medio de comunicación,sintiéndose inseguro y abandonado.Los arreglos de tipo económico deben resolverse entre lospadres, como adultos que son, y mantener al margen a sushijos de estas cuestiones recurriendo a los profesionalesen busca de orientación.Otra de las reacciones frecuentes de los adultos, que nobenefician en absoluto a los menores, tiene que ver conel interrogatorio, a veces casi policial, al que se les sometecuando regresan de estar con el otro progenitor, y que tie-Es necesario que lospadres y madres realicenun esfuerzo importanteque tenga como objetivoalejar el conflicto con-yugal de la continuidadde las funciones comopadres y evitar que sushijos se vean implica-dos y arrastrados en suspropias luchas.
  11. 11. 12ne como único objetivo obtener información acerca de suestilo de vida y de sus posibles relaciones sentimentales, ola búsqueda de hábitos o pautas que se consideran nega-tivas, y así confirmar el mal estado en que se encuentra elmenor cuando acude con éste último.Es muy importante que ante la angustia de los niños cuan-do tienen que acudir con el progenitor con el que no con-viven, y que a veces manifiestan incluso con reaccionescorporales, no se les sobreproteja en exceso e incluso seles impida realizar la visita. El progenitor con el que vi-ven habitualmente debe respetar ese tiempo y ese espacioque no le pertenece, y aunque el niño se niegue, puede serescuchado, pero sin llegar a ser un pretexto para evitarencontrarse con su padre o con su madre.Finalmente, algunos padres o madres intentan ganarse asus hijos colmándoles de regalos, y acceden a todos susdeseos como una forma de conseguir que estén a su ladoy se sientan felices cuando permanecen juntos. Comprarel afecto no ayuda a fomentar una buena relación ma-terno o paterno filial, pudiendo llegar a asociarse cariñocon materialismo o consumismo y conseguir que el niñose convierta exigente y manipulador.A continuación pasamos a describir las reacciones más comu-nes de los progenitores ante sus hijos y según la circunstanciaen la que se encuentre cada uno de ellos tras la separación.2.1. REACCIONES DEL PADRE O MADRECON QUIEN LOS NIÑOS VIVEN.Es habitual que entre los progenitores que viven con sushijos se den las siguientes reacciones:• Pueden sentirse abrumados por el reto de la responsa-bilidad de ser un padre o madre solos. Miedo ante laescasez de tiempo.Numerosos estudios handemostrado que los ni-ños cuyos progenitoresperciben la separacióncomo la mejor solucióna sus problemas fami-liares, tienen menosdificultades psicológicasy se ajustan mejor a lacrisis; sin embargo losque no están de acuer-do con esta decisiónperciben en sus hijos unmayor sufrimiento.
  12. 12. 13• Pueden sentirse abrumados porque sienten que tienenque hacerlo “todo ahora” en vez de dividir el peso de lasresponsabilidades. Angustia por no hacerlo bien.• Tienen que ser las personas que crían y en las que des-cansa el mayor peso de las obligaciones y decisiones, ala vez que deben mantener la disciplina.• Si es una de esas madres o padres que se quedaban enla casa y se dedicaban a las tareas domésticas, ahora tie-nen que mantener un trabajo fuera de casa para poderhacer lo necesario para sobrevivir. Angustia por carecerde dinero.• Puede ser que pierdan calidad en la relación con sushijos (tienen menos tiempo para estar con ellos).• Puede ser que vean al otro padre o madre libres de res-ponsabilidades y que tengan resentimiento sobre él oella por tener tiempo para desarrollar amistades nuevasy establecer una nueva vida.• Puede ser que se sientan agobiados, limitados y sintiempo libre para sí mismos. Miedo a organizar unanueva vida.• Sentimiento de culpa por quedarse su hijo a vivir con élo ella sin el otro progenitor.• Preocupación por cualquier problema que pueda tenersu hijo y suponer que están abandonados. Miedo a nocontrolar lo que se hace con el menor cuando no estáncon él o ella. Miedo a que el otro no lo eduque bien o lomalcríe. Miedo a posibles traumas en los hijos.• Miedo a convertirse en la figura del “policía”. Miedo a nopoder rehacer su vida. Miedo a tener que buscar ayuda ex-terna para poder atender a sus hijos (abuelos, canguros).Es muy importante quelos progenitores tenganpresente que el nivel deenfado que manifiesten,va a ser determinantepara el grado de estrésque padezca el niño.Es conveniente, engeneral, evitar expresarabiertamente el odiohacia el otro progenitordelante de sus hijos.
  13. 13. 142.2. REACCIONES DEL PADRE O LA MADRECON QUIEN LOS NIÑOS PERMANECENPERIÓDICAMENTE PERO CON QUIENNO VIVEN HABITUALMENTE.Entre los progenitores que no viven habitualmente con sus hijos,las reacciones más frecuentes son las siguientes:• Puede ser que se sientan como un extraño con su propio hijo.Miedo a perder el papel de padre o madre, en cuanto a ser in-formados o a tener dificultades para tomar decisiones acercade su educación o su salud.• Pueden estar preocupados por no tener mucha influencia so-brelosniñosdebidoalpocotiempoquepasanconellos.Pien-san que le van a querer menos y en consecuencia se vuelcanen exceso con ellos.• Puede ser que se sientan tristes porque extrañan a los niños.Miedo a la soledad.• Puede que se sientan engañados y deprimidos por vivir en so-ledad.“¿Quélesvaacontarelotrodemí?”“Talvezlepongaencontramía”“Lesvaaeducarasumanera”. Quelapersonaquepermanece con ellos más tiempo dificulte la comunicación delosniñosconelotro.Quizáotraparejaseinstaleeneldomiciliode los hijos y haga de padre o madre, sustituyéndole.• Puede haber desarraigo de la familia. Pérdida de contacto conlos abuelos de alguno de los progenitores, normalmente deaquellos con los que menos tiempo pasa. Puede que tenganque discutir de los temas concernientes a los hijos con perso-nas ajenas (con los abogados), ya que la comunicación entrelos adultos se ha roto. Creer que “cuando vengan conmigo sevan a sentir de visita”, “no es su casa”.• Puede ser que se estén sintiendo culpables porque tienen mástiempo libre, no se lo pueden dedicar a sus hijos, y sienten queles faltan responsabilidades para cuidar de ellos.• Puede ser que tengan momentos en que se sientan con ganasderendirse.“Esmuytarde”.“Quizásnomeechendemenos,detodas maneras”, “Los niños quizás estén mejor sin mí”.Puede ser que se sien-tan como un extrañocon su propio hijo.Miedo a perder el papelde padre o madre, encuanto a ser informadoso a tener dificultadespara tomar decisionesacerca de su educacióno su salud.Pueden sentirse abru-mados por el reto de laresponsabilidad de serun padre o madre solos.Miedo ante la escasezde tiempo.
  14. 14. 15do protegerse a sí mismos, antes que al niño. Aunque nosiempre las reacciones de los hijos se corresponden con suedad cronológica, es importante que los profesionales quetrabajan con padres conozcan las etapas de la evolucióninfantil y juvenil, así mismo es fundamental que intentenentender la personalidad de cada niño y la cultura, historiay circunstancias familiares.Muchos niños nos cuentan que se sienten más tranquilosdesde que sus padres ya no viven juntos. Sorprendente-mente, cuentan también que pueden pasar más tiem-po con cada uno de ellos, comparado con el tiempo quecompartían antes, y que pueden estar con más alegría ytranquilidad.Otros comentan que están mas tristes desde que sus pa-dres se separaron; a veces dejan de comer, o tienen proble-mas para dormir, su rendimiento escolar baja y extrañan asus padres continuamente, deseando que se reconcilien yvuelvan a vivir todos juntos. Pero conforme va pasando eltiempo los sentimientos negativos se van disipando hastaque desaparecen. Una ayuda importante en este sentido laprotagonizan otros compañeros del colegio o amigos queestán pasando por la misma situación, esto supone paraellos un alivio que les permite normalizar lo que sienten yno considerarse así unos “bichos raros”.Generalmente, los adultos subestiman la capacidad de sushijos para entender la dinámica de las relaciones y los sen-timientos involucrados. Con frecuencia piensan que sondemasiado pequeños para comprender lo que está pasan-do y les ocultan la situación, realmente están intentan-Cómo puede afectar a loshijos la separación de susprogenitores3Cuando los hijos estántratando de superar lasituación sin suficienteapoyo, muchas vecesmuestran su angustia através de su conducta yno de las palabras.
  15. 15. 16Cuando los hijos están tratando de superar la situaciónsin suficiente apoyo, muchas veces muestran su angustiaa través de su conducta y no de las palabras. La maneraen que exteriorizan sus sentimientos puede causar dificul-tades añadidas, porque cada progenitor suele interpretardiferentemente su comportamiento y culpar al otro de serla causa de los problemas.A continuación se enumeran y describen las reaccionesinfantiles más comunes halladas por unas importantes in-vestigadoras californianas, Wallerstein y Kelly. Debe subra-yarse que no todos los niños manifiestan estas reaccionesy, como ya hemos mencionado, todo dependerá de cómoafronta cada progenitor la separación, y de cómo ambos lamanejan en lo que a sus hijos se refiere.3.1. MENORES DE 3 AÑOS.Cualquier niño, independientemente de su edad, puede ex-perimentar las secuelas de la separación de sus padres. Lospadres suelen creer que los niños menores de tres años nose dan cuenta de lo que está ocurriendo entre ellos porqueson demasiado pequeños para comprenderlo. Sin embar-go, durante este periodo de rápido desarrollo es cuandomás dependen de sus padres y por tanto se ven afectados,igualmente, por su comportamiento.Los bebés no sienten su propia angustia, sino la del proge-nitor con quien viven y con quien permanecen más tiempoo es su cuidador principal; si este progenitor está tenso ydistraído no podrá proporcionarle la cantidad de atencióny estímulo necesarios para su desarrollo cognitivo y emoti-vo. No podemos olvidar que de la consistencia y calidad desu primer apego dependerá su sentimiento de seguridad.La ruptura de pareja plantea en esta etapa dos serios pro-blemas. Uno de ellos ocurre cuando el cuidador principal,que suele ser la madre, siente pánico ante la idea de que leDurante este periodode rápido desarrollo escuando más dependende sus padres y portanto se ven afecta-dos, igualmente, por sucomportamiento.
  16. 16. 17arrebaten a su hijo y se aferra a él respondiendo de maneraexcesiva, a veces de manera enfermiza. El segundo riesgoocurre cuando además de formarse un apego con la perso-na que le cuida, le encanta también ver al otro y jugar conél y oír su voz, que le lance al aire, le tenga en brazos, que lecuente un cuento cuando se va a dormir y de repente éste seva de su lado y siente su pérdida sin comprenderla.3.2. DE LOS 3 A LOS 5 AÑOS.Con frecuencia los niños pequeños tienen más dificulta-des para expresar emociones o pensamientos, y suelenreaccionar ante la situación de ruptura de la relación desus padres con respuestas psicosomáticas, sobre todo enocasiones determinadas, como cuando acude con el pro-genitor con el que no convive habitualmente. ¿Qué quieredecir esto?: que puede vomitar, tener dolores de barriga, decabeza, fiebre o dolores en las rodillas, etc. Es una forma deque su cuerpo exprese lo que les ocurre cuando no puedenhacerlo con las palabras.Este tipo de comunicación no verbal, las reacciones psico-somáticas, no siempre es una señal de preocupación, sinoun lenguaje que debe descifrarse y que aporta información,pero a veces no se interpreta de manera correcta y la madre3.1.1. SUGERENCIAS A LOS PROGENITO-RES PARA EVITAR O MODIFICAR LOSEFECTOS DE SU SEPARACIÓNEs importante no perder de vista que a estas edadeslos bebés necesitan la presencia activa de am-bos progenitores para conseguir un desarrolloarmónico. Las bases de la personalidad del niñoy de su organización mental están prácticamenteestablecidas al final del tercer año, y de ahí la im-portancia de que, al menos uno de ellos, se hagacargo de él. La ausencia del cuidador principal paraun bebé tiene una trascendencia enorme, ya queante su falta de comprensión y su incapacidad paratolerar la frustración, puede sentir que su padre osu madre le han abandonado.Pero también es muy importante que con aquelprogenitor con quien no vaya a convivir, puedacompartir frecuentes periodos de tiempo paragarantizar el apego con los dos, y que estosperiodos de tiempo estén sujetos a una rutinaque permita establecer un hábito. Tanto los pe-diatras como los psicólogos siempre recomiendenhorarios regulares de comida y sueño.
  17. 17. 18o el padre pueden creer que el niño se pone enfermo cuan-do acude a casa del otro debido a que no le cuida conve-nientemente, o que simplemente rechaza el encuentro conél. Esta forma de reaccionar no siempre es atribuible a laspersonas en concreto, sino a la peculiaridad de la situación.Vamos a poner un ejemplo. Si un niño vive con su madre,puede resultarle muy difícil tener una buena relación consu padre, debido a que la manera en que su madre le hacevivir la relación con él le inquieta e incomoda, transmi-tiéndole que es peligroso o que no se ha ocupado nuncade él. Hay padres que durante la convivencia familiar handejado en manos de las madres los cuidados de los bebésy comienzan a ocuparse de los niños en una edad másavanzada. Esto no significa que no se les quiera o no seinterese por ellos sino que se han repartido los roles entrelos progenitores de esta manera; una vez que la conviven-cia ha terminado, el padre deberá aprender a cuidar de sushijos y atenderles a cualquier edad y en cualquier aspecto,lo que requerirá un tiempo de adaptación.A continuación se describen las reacciones más frecuen-tes de los niños de esta etapa ante la separación de suspadres:• Confusión, ansiedad y miedo: están muy descon-certados e inseguros frente a los cambios en su vidafamiliar, porque con frecuencia los propios padres nosaben muy bien como explicar a niños de esta edad loque está pasando. Además a estas edades tienen dificul-tades en diferenciar la fantasía de la realidad y esto leshace especialmente vulnerables. Las rabietas, tozudecesy trastornos del sueño son alteraciones propias de estosniños; se niegan a ir a la guardería y se resisten a dejar lacasa, a esto le denominamos “ansiedad de separación”,llegando hasta el pánico por no querer desprenderse delos seres queridos.• Fuertes fantasías de reconciliación, se aferran a laesperanza de que sus padres volverán otra vez a estarjuntos e inventan fantasías que los consuelen. Son pro-ducto de su limitada capacidad para entender los con-fusos acontecimientos que le están sucediendo y de sutemor ante la observación de las riñas familiares, si aesto le añadimos que los adultos no les explican nadade lo que pasa, es normal que no acierte a comprenderel presente y mucho menos el futuro.• Aumento de la agresividad: muchas veces el enojo in-fantil proviene de sentimientos de pérdida y rechazo. Lasensación de pérdida del padre o de la madre cuando, amenudo inexplicablemente desaparece de su vida, puedehacerle reaccionar con agresividad hacia los hermanos,los padres y los compañeros de escuela. Es posible, in-cluso, que el otro progenitor esté tan preocupado por susituación personal que ofrezca menos atención al niño,aumentando así su sensación de pérdida y rechazo.• Sentimientos de culpa: muchas veces los niños ima-ginan que son culpables de que sus padres no siganCon frecuencia los niñospequeños tienen másdificultades para expre-sar emociones o pensa-mientos, y suelen reac-cionar ante la situaciónde ruptura de la relaciónde sus padres con res-puestas psicosomáticas.
  18. 18. 193.3. DE LOS 5 A LOS 7 AÑOS.A estas edades los niños son más conscientes de los moti-vos y razones que tienen sus progenitores para separarse,pero quizá lo más característico en esta etapa es el riesgode presentar conflictos de lealtades reaccionando defen-sivamente, pudiendo negarse a mantener la relación conuno de ellos. A veces, son estos niños los que mantienenmás fantasías de reconciliación.• Tristeza y sufrimientos profundos: Suelen estar rela-cionados con el nivel de confusión en la casa; muchosniños están intensamente tristes incluso cuando su pa-dre o su madre no lo están.juntos, suponiendo, por ejemplo, que han sido abando-nados a causa de su propia desobediencia.• Regresión: en algunos casos demuestran su ansiedade inseguridad mediante retrocesos en el aprendizaje deconductas que ya tenían adquiridas, como el control desus esfínteres, volviendo a mojar la cama, o mostrandoconductas excesivamente dependientes.• Incremento de los miedos o aparición de problemasalimentarios. Los padres, sometidos ya a una gran ten-sión, pueden encontrar estos comportamientos muydifíciles de entender y tolerar.3.2.1. SUGERENCIAS A LOS PROGENITO-RES PARA EVITAR O MODIFICAR LOSEFECTOS DE LA SEPARACIÓN:1. Asegurar al niño que no va a ser aban-donado. Decirle que sus padres conti-nuarán ocupándose de él y le seguiránqueriendo.2. Explicarle la situación de una manerasencilla, concreta y clara. Decirle que unode sus padres saldrá del domicilio familiar,cómo y cuándo lo hará.3. Reiterarle que él no es responsable de laruptura.4. Mostrarle el sitio donde vivirá el otroprogenitor y decirle de qué modoseguirá viéndole. Si va a vivir tempora-das en esa nueva casa, puede decorar suhabitación con la ayuda del progenitorque vaya a vivir allí.
  19. 19. 20• Añoranza del progenitor ausente: similar al duelo por lamuerte, pero con mayores sentimientos de rechazo. Esteestado de tristeza es consecuencia de la elaboración deun “proceso de duelo” y precisan de un tiempo para re-solver adecuadamente la etapa de “luto emocional”.• Sentimientos de abandono y miedo: a menudo existeel temor de ser olvidados y de perder también al otroprogenitor.• Enojo: con frecuencia dirigen su rabia contra aquel aquién creen responsable de la ruptura y normalmente aaquel con quién residen, creyendo que ha echado al otrofuera de casa.• Conflictos de lealtad: se encuentran en medio de dospersonas que son las que más quieren y que hasta ahorales han ofrecido seguridad y estabilidad, pero no sa-ben cómo ser fieles a ambos. Muchos niños se hallanbajo una fuerte presión por parte del padre o madre conquien habitualmente viven, con el objetivo de que dejeny olviden al otro, sin embargo y a pesar de todo siguenleales a los dos, a menudo a costa de un gasto emocio-nal inmenso.• Preocupación por la incapacidad de los padres: cuan-to más conscientes son de los problemas de los adultospara enfrentarse a la separación, más aumenta el temorde que el progenitor en el que confiaban no sea ya capazde cuidar de ellos, especialmente ante la desorganiza-ción familiar.• Fantasías de reconciliación. Son continuas a estas eda-des, creen firmemente que su padre y su madre volverána unirse, algunos niños lo creen con tenacidad, y muchosprogenitores se muestran preocupados por ello.El riesgo de presentarconflictos de lealtadesreaccionando defensiva-mente, pudiendo negarsea mantener la relacióncon uno de ellos. A veces,son estos niños los quemantienen más fantasíasde reconciliación.
  20. 20. 213.4. DE LOS 8 A LOS 12 AÑOS.Este es un periodo de rápido crecimiento y los niños a estaedad adquieren nuevas capacidades para comprender larealidad. En esta etapa son más conscientes de las causasy consecuencias de la separación de sus progenitores, perotambién es más probable que tomen partido en los conflic-tos parentales porque tienen un sentido más estricto delbien y del mal, mostrándose enfadados con su padre o consu madre si no actúa como consideran que debe hacerlo. Eneste sentido pueden tratar de culpabilizar a uno de sus pro-genitores, considerando al otro como inocente o víctima.• Suele aflorar el sentimiento de enfado, ira extrema,rabietas de mal genio, conducta exigente.• Sentimientos profundos de pérdida, rechazo, impo-tencia y soledad.3.3.1. SUGERENCIAS A LOS PROGENITO-RES PARA EVITAR O MODIFICAR LOSEFECTOS DE LA SEPARACIÓN DE LOSPADRES EN ESTA ETAPA:1. Tomarse tiempo para responder, porquea esta edad es mayor la exigencia deexplicaciones y les inquieta saber cómoles afectará personalmente la separación.2. Multiplicar las muestras de afecto yamor. Recordarles que se les quiere igualque antes de la separación.3. Comprender al niño y permitirle expre-sar sus miedos.4. Expresarle repetidamente que su padrey su madre le seguirán queriendo.• Sentimientos de vergüenza, indignación moral y resenti-miento frente al comportamiento de sus progenitores.• Miedos, fobias y rechazo.• Aumento de dolencias psicosomáticas: dolores de ca-beza, de estómago, trastornos del sueño. Síntomas queexpresan un alto nivel de ansiedad.• Emisión de juicios. Identifican un progenitor como elbueno y al otro como el malo, rechazando a éste último.• Alianza con un progenitor, no necesariamente conquien se sienten más unidos. Se suelen constituir fuertesalianzas con el que no conviven.• Pérdida de la autoestima. Puede tener dificultad de con-centrarse en la escuela y obtener un bajo rendimiento.• Mala conducta de algunos niños, sobre todo varones, ypueden mostrar comportamientos delictivos.
  21. 21. 223.4.1. SUGERENCIAS A LOS PROGENITORESPARA EVITAR O MODIFICAR ESTOS EFECTOS:1. Animar al niño a que exprese sus sen-timientos.2. Explicarle que su padre y su madreno vivirán juntos pero que seguiránocupándose de él.3. Permitirle tener frecuentes contactoscon el adulto con el que no convivenhabitualmente.4. Ayudarle a mantener hábitos de vidaregular.Los niños son más cons-cientes de las causasy consecuencias de laseparación de sus pro-genitores, pero tambiénes más probable quetomen partido en losconflictos parentales.3.5. DE LOS 13 A LOS 18 AÑOS.En esta etapa es destacable un sentimiento de pérdida quese manifiesta como rebeldía, dificultad de concentrarse, fa-tiga crónica, pesadillas, etc. Son reacciones y sentimientoshabituales en los adolescentes, no sólo en aquellos que suspadres se han separado, y que significa la pérdida de la in-fancia y de la seguridad que ello suponía. A estos sentimien-tos de pérdida, propia de la etapa de la adolescencia, hayque añadir el de la ruptura de la relación de sus padres. Portanto, nos encontramos en este periodo con las siguientesreacciones emocionales y conductuales más significativas:• Pérdida de la infancia: los hijos mayores pueden ad-quirir nuevas responsabilidades frente a sus hermanosmenores o frente a las pretensiones de un progenitoremocionalmente dependiente.• Presión para tomar decisiones: algunos padres espe-ran que los hijos tomen sus propias decisiones sobre lasvisitas al otro progenitor o sobre la elección del proge-nitor con el que quieren vivir. Otras veces se comportande manera “adulta” y responsable y “entienden” la sepa-ración, no tomando partido por ninguno de los dos.• Conflicto entre los deseos de ver al progenitor con elque no conviven y de continuar realizando actividadescon sus amigos y compañeros. En ocasiones se enfadano se encierran en sí mismos y reaccionan descargandoemocionalmente (discusiones) su contrariedad ante laseparación de sus progenitores.• Preocupación por el dinero: resentimiento por recibirmenos que sus amigos, presiones sobre los padres paraque compensen la situación que están viviendo con unamayor generosidad material.• Mayor conciencia y turbación frente a la conductasexual de sus padres y a la vinculación de éstos connuevos compañeros.
  22. 22. 23A estos sentimientosde pérdida, propia de laetapa de la adolescen-cia, hay que añadir el dela ruptura de la relaciónde sus padres.• Celos de la nueva pareja de un progenitor.• Miedo de establecer relaciones sentimentales a largoplazo y de confiar en las personas.• Depresión: introversión, negativa a comunicarse.• Delincuencia: hurto, robo, consumo de drogas.
  23. 23. 243.6. DE LOS 18 AÑOS EN ADELANTE.En muchas ocasiones los jóvenes quedan fuera de las dis-cusiones manteniéndoles al margen de la problemática fa-miliar, a causa muchas veces de que son económicamenteindependientes y de que los padres consideran que resultanmenos afectados por su separación que los niños más pe-queños. Estas suposiciones pueden estar equivocadas. Losestudiantes universitarios, por ejemplo, todavía necesitanuna casa a la que regresar y generalmente dependen dela ayuda económica parental. Además, muchos jóvenes sepreocupan muchísimo por sus padres y algunos están muyinvolucrados emocionalmente en los problemas de éstos.Algunos progenitores dependen en alto grado de sus hijosmayores, buscando en ellos un soporte emocional y unaayuda activa. A veces se invierten los papeles en la rela-ción parento-filial y el joven acepta conscientemente laresponsabilidad de cuidar de un padre “enfermo” o inca-paz de cumplir sus funciones debidamente. Cuidar de unprogenitor emocionalmente dependiente supone una grancarga, y si los hijos son sensibles y responsables les puederesultar muy difícil librarse de esta presión y seguir ade-lante con sus propias vidas.3.5.1. SUGERENCIAS PARA LOS PROGENITO-RES CON EL OBJETIVO DE EVITAR OREDUCIR ESTOS EFECTOS:1. Discutir abiertamente la ruptura con eladolescente.2. Tener en cuenta su opinión en lostemas que le conciernen.3. Ayudarle a determinar sus propiasnecesidades.4. Escucharle y saber estar disponible.
  24. 24. 25Cómo informar a los hijos dela separación de los padres4
  25. 25. 26Lo esencial es que losniños estén al corrientede lo que se decide.Una de las preguntas más frecuentes que los padres suelenhacernos, debido a la gran preocupación que les genera, escómo comunicarles a sus hijos la decisión que han tomadode manera que el impacto que produzca en ellos sea lomenos doloroso posible.Lo esencial es que los niños estén al corriente de lo quese decide, aunque se trate de niños que aún no hablan ocaminan. El niño debe oír las palabras exactas sobre lasdecisiones tomadas por sus padres.Les aconsejamos en primer lugar que informen conjunta-mente a sus hijos con el fin de que no crean que uno deellos sea culpable, reconociendo si es preciso, que lamen-tan no poder vivir juntos y continuar siendo felices en esasituación. Es importante explicarles las circunstancias de talforma que los niños puedan comprenderlas independiente-mente de la edad que tengan, ya que la información siemprese puede adaptar en función de su desarrollo cognitivo yutilizar un lenguaje apropiado a su etapa evolutiva.Es necesario animarles a que pregunten y manifiestensus pensamientos y sus sentimientos, ayudarles a ex-presar su malestar y no negar que pueden tener emocio-nes negativas como rabia, miedo o ira.Aunque la decisión de la separación la suele tomar uno delos progenitores, conviene decirles a los niños que es unadecisión del padre y de la madre, muy pensada y medi-tada para que todos salgan beneficiados y sobre todo quees una decisión firme y que no va a haber reconciliación.Tampoco conviene presentar la separación como algo trivialy que se supera rápidamente, ya que mostraremos una visiónmuy poco realista de la situación, procurando aclarar queante la nueva situación a todos les costará adaptarse perotambién es importante explicarles las posibles ventajas conlas que se van a encontrar en la reorganización familiar.Cuando los niños se encuentran en la etapa preescolar con-viene evitar conceptos desconcertantes como “pensión dealimentos” o “visitas” para no confundirles con cuestionesque nunca antes habían oído. Igualmente y teniendo encuenta la vaga idea que tienen del concepto tiempo, hablar-les de que verán a papá o a mamá fines de semana alternoso cada tres días o mitad de vacaciones puede desorientarles,es mucho más tranquilizador disipar esas inquietudes di-ciéndoles con ejemplos concretos qué actividades conti-nuarán haciendo con cada uno de ellos, y quien les llevaráal colegio y les irá a recoger, o quién les contará el cuento alacostarse, etc., “como siempre”. Hay que asegurarles que lacasa donde va a vivir el otro progenitor será su casa tambiény tendrá una habitación para él, con sus juguetes y sus cosaspersonales, donde acudirá frecuentemente y permanecerátodo el tiempo que decidan.Posteriormente, conforme se van haciendo mayores, ali-viarles el dolor que sienten cuando sus padres no van avivir más juntos no es fácil, y es conveniente aplicar elsentido común. Por ello los expertos sugieren que se ha-ble con los niños acerca de la separación, al menos una odos semanas antes de que se produzca, para darles tiempoa adaptarse e ir disminuyendo el golpe que ello supone,así como suavizar el sentimiento de abandono que puedaproducir.
  26. 26. 27Las razones de la ruptura deben ser expuestas en térmi-nos que puedan entenderlas para no culpar a uno de susprogenitores o a sí mismo, es importante que se vaya másallá de la simple explicación de “ya no nos queremos”, aun-que procurando no entrar en detalles que puedan dañar laimagen del otro; es decir los defectos de los progenitoresdeben ser compensados también con cualidades positivas.Y sobre todo hay que dejarles muy claro que ellos han sidomuy importantes en la vida de sus padres y que su naci-miento es lo mejor que les ha ocurrido.Si tienen edad suficiente pueden preguntar por las activi-dades y costumbres que les gustaría mantener, especial-mente con el que se irá de casa. De igual modo, en todosaquellos acontecimientos importantes para ellos comocumpleaños, fiestas escolares, bautizos o comuniones esaconsejable que los padres estén presentes de maneraconjunta.En la etapa de la adolescencia, la sinceridad de los pa-dres es fundamental, porque a esta edad son capaces decomprender que a lo largo de la vida hay dificultades y pro-blemas en las relaciones, aceptando las razones por las quesus progenitores han decidido separarse ya que algunas deesas razones las están experimentando en sus propias vidaso probablemente las vivirán. De esta forma, pueden llegara considerar esta nueva situación como una solución a unproblema que no puede ser resuelto de otra forma.En general, tengan la edad que tengan los niños en elmomento de la separación o el divorcio, los padres nodeben escatimar explicaciones a sus hijos acerca de ladecisión que van a tomar, y que es de una gran tras-cendencia en sus vidas.La incapacidad o reticencia de los padres a dar explica-ciones puede combinarse con la tendencia de los niños aesconder sus sentimientos, construyendo un muro de si-lencio en torno a aquel que ha dejado la casa. Cuanto mástiempo se mantenga este muro, más difícil será derribarlo.Es comprensible que muchos padres se sientan incapacesde hablar de la separación con sus hijos a causa del propiodolor y de la preocupación que les embarga. Cuando sepregunta a los niños sobre lo que podría haberles ayudadoen tal situación, casi siempre contestan que habrían pre-cisado de más información, explicación y seguridad de laque realmente recibieron.Hablar con los niñosacerca de la separación,al menos una o dossemanas antes de quese produzca, para darlestiempo a adaptarse.Hay que dejarles muyclaro que ellos han sidomuy importantes en lavida de sus padres y quesu nacimiento es lo me-jor que les ha ocurrido.
  27. 27. 29genitores y éstos tienen la obligación de proporcionár-sela. Es responsabilidad suya también, evitar e impedirque ningún adulto (abuelos, tíos, hermanos o amigos)hable negativamente del padre o de la madre, ya queestos comentarios son los que más daño ocasionan alos hijos, que no pueden entender que alguien descali-fique o destruya la imagen de quienes son sus modelospersonales. Es importante para el desarrollo personal deAlgunos de los factores que contribuyen a una correctaadaptación familiar se han ido comentando a lo largo de losanteriores capítulos, pero conviene recordarlos, y al mismotiempo servirán de pautas a seguir para los padres:• Evitar las discusiones entre los padres en presencia delniño ya que lo que más le ayuda en la adaptación ala nueva situación va a ser la ausencia de conflictosentre dos personas a las que quiere. Para ello, deben an-teponerse los intereses como padre y madre a los interesespersonales y evitar discusiones, especialmente sobre temasrelacionados con la custodia, régimen de visitas y manu-tención de los hijos. El diálogo es el mejor camino pararesolver cualquier conflicto de una manera adecuada.• Informarles sobre lo que está ocurriendo. Ante todolos hijos necesitan, por un lado entender los que está su-cediendo, con explicaciones apropiadas a su edad y a sucapacidad de comprensión y, por otro, seguridad sobre lacontinuidad del amor y del cuidado para con ellos.• No hablar mal a su hijo de su expareja, sean cua-les sean sus sentimientos personales hacia él o ella,porque esa persona es su padre o su madre. Los hijostienen derecho a tener una buena imagen de sus pro-Factores que facilitanla adaptación de los hijosa la separación de sus padres5No hablar mal a su hijode su excónyuge, seancuales sean sus sen-timientos personaleshacia él o ella, porqueesa persona es el padreo la madre de su hijo.
  28. 28. 30los niños que la imagen que tienen de las personas másrelevantes en su vida, sus progenitores, sea lo más posi-tiva posible y no se vea “ensuciada” precisamente por elotro progenitor o su entorno.• Mantener la comunicación, sobre todo en cuestionesque afectan a los hijos, para responder de una maneraadecuada a las necesidades de los mismos. Cuando seproduce una ruptura, es la pareja la que rompe su relacióncomo tal, pero no se separa de los hijos; la familia por tan-to no desaparece sino que de alguna forma se reestruc-tura. Finaliza el rol de pareja pero no el de progenitores ycomo tal deben continuar comunicándose y acordando lomejor para sus hijos, como ocurría anteriormente.• Los niños deben mantener sus lazos y relaciones conambos progenitores y con otras personas importantesen sus vidas. A menos que existan contraindicacionespor riesgos o daños reales al niño, deben tener contactoregular y frecuente con el progenitor que deja la casa,incluyendo pernoctas y vacaciones. Muchas investigacio-nes han mostrado la importancia que tiene para los hijospoder continuar contando con dos progenitores que lescuiden y que sean capaces de cooperar entre sí en lo queles afecta.• Mantener hasta donde sea posible su propia rutinadiaria, tanto en la escuela como en casa. Si es posi-ble, necesitan permanecer en un ambiente que les resul-te familiar. En algunos casos es inevitable y los niños seadaptan a los nuevos cambios, pero requiere un mayoresfuerzo para ellos cualquier reorganización sobre cam-bios de casa y de colegio, sumándose a la confusión ytensión que pueden vivir por la separación de los padresy aumenta la sensación de pérdida que experimentan.• Evitar las conductas sobreprotectoras o demasiadopermisivas hacia los hijos, consintiendo comporta-mientos o actitudes que no habrían sido toleradosMantener la comuni-cación, sobre todo encuestiones que afectana los hijos, para respon-der de una manera ade-cuada a las necesidadesde los mismos.
  29. 29. 31Los niños deben mante-ner sus lazos y relacio-nes con ambos padres ycon otras personas im-portantes en sus vidas.antes de la separación. La pareja separada está muypreocupada por proteger a sus hijos y demostrarles cuán-to les quieren y todo lo que hacen les parece insuficien-te. Una protección desmedida puede ser dañina para eldesarrollo normal de un niño. Los niños excesivamenteprotegidos suelen comportarse de una forma caprichosay exigente.• Asegurarles que sus necesidades van a estar cubiertas.Los hijos necesitan saber que cada progenitor tiene capa-cidad para afrontar la nueva situación, aún cuando ya novivan juntos.• El tiempo que permanezcan con sus hijos, los adultosdeben dedicarse a disfrutar de su compañía. Debenescucharles pero no utilizarles como correo ni como espíapara intentar saber lo que hace o no hace su expareja.• Los hermanos deben estar juntos el mayor tiempoposible. Los padres y madres no deben intentar ganarsea uno de sus hijos especialmente, ya que el favoritismointroduce una nota de discordancia en el grupo familiarque les va a hacer sufrir. Por el contrario, lo hermanosestando unidos pueden apoyarse mutuamente y superarla situación con mayor éxito.
  30. 30. 33advertir a los progenitores separados de la cautela con laque deben actuar a la hora de decidir cortar las relacionescon otros parientes, porque aunque parezca que no dejaCuando los adultos rompen su relación de pareja, la segu-ridad y estabilidad de un niño se tambalean y es precisa-mente en esta circunstancia tan difícil cuando los abuelos,tíos u otros parientes, desempeñan un importante papel.Algunos niños que viven cerca de sus abuelos pueden be-neficiarse de ello y pueden aliviar su soledad.Los abuelos, son por tanto, piezas clave en la vida familiar,transmitiendo experiencias a sus nietos, inculcándoles va-lores tradicionales e incluso ayudando al niño a asumir elhecho de que sus progenitores estén separados.También es sabido que tras la separación a veces los niñospierden dos abuelos, generalmente los paternos o los deaquél que no vive habitualmente con ellos. Para la madreo el padre que vive con los niños la separación le lleva acortar la relación con sus suegros como forma de romperel vínculo, y es frecuente que a los niños se les impidaesa relación, con el sufrimiento que supone tanto para losnietos como para los abuelos. Es fundamental evitar queuna de las familias desaparezca de su vida.Hay casos en que el padre o la madre corta con su pro-pia familia de origen porque ésta no ha comprendido suseparación y se han puesto en su contra. Es importanteLos niños y la relación conla familia extensa6Cuando los adultosrompen su relación depareja, la seguridad yestabilidad de un niñose tambalean y es preci-samente en esta circuns-tancia tan difícil cuandolos abuelos, tíos u otrosparientes, desempeñanun importante papel.
  31. 31. 34poco aptos para el cuidado de los niños, y ellos adopten elpapel de padres ante sus nietos.Una cosa es que los abuelos presten un servicio momen-táneo a su hija o a su hijo, ayudándoles en situacionescríticas y otra, muy perjudicial, que los abuelos se con-viertan en los padres que quieren educarles. Por tanto, tannegativo es que un niño se relacione con unos abuelos quecritican delante de él a sus progenitores por haberse sepa-rado, como aquellos abuelos que aprovechan la oportuni-dad para ejercer un rol que no les corresponde anulando elde su padre o el de su madre.secuelas emocionales en los niños, no es así, repercutiendoen la edad adulta.Los parientes, bien sean abuelos o tíos, pueden, ademásen un momento dado convertirse en familias sustitutaspasando los niños temporadas en sus casas y siendo con-fiados a ellos por su padre o su madre.Algunos adultos cuando se separan regresan con su fami-lia de origen y puede ocurrir que se conviertan otra vez enniños para sus padres, lo cual supone una inversión en losroles que estaban desempeñando. Y ante esta circunstan-cia, puede ocurrir que los abuelos consideren a sus hijosEs frecuente que a losniños se les impida re-lacionarse con los abue-los, con el sufrimientoque supone tanto paralos nietos como para losabuelos.
  32. 32. 35A muchos niños la ansiedad y la preocupación por la se-paración de su padre y de su madre les produce problemasde concentración, a veces los profesores coinciden en decirque “parece que están en la luna o en las nubes”. En losmás pequeños es evidente la tristeza que muestran jun-to con los problemas de concentración o de ensoñación ytodo ello puede provocar una disminución del rendimientoescolar; otra consecuencia importante que suelen detectarlos profesores o tutores es el deterioro en la relación conlos compañeros.La escuela es la encargada de colaborar en la educación delos niños con la familia, y frecuentemente es en el centroescolar donde se expresa lo que sucede en casa. Muchosproblemas podrían evitarse si se tuviera al corriente al pro-fesor o tutor de la nueva situación, ya que actuará ofre-ciendo su apoyo y se mostrará comprensivo.Cuando los progenitores se separan y el que queda al cui-dado del niño se encuentra deprimido y desorganizado, seaprecia un claro descenso de la capacidad del niño paraconcentrarse; por otro lado si el niño está preocupado yvolcado en conseguir que su padre y su madre se reconci-lien, sus fantasías y falsas esperanzas serán prioritarias einterferirán en sus actividades escolares.Los niños y el colegio7La escuela es la encar-gada de colaborar en laeducación de los niñoscon la familia, y fre-cuentemente es en elcentro escolar donde seexpresa lo que sucedeen casa.
  33. 33. 36Los profesores acostumbran a saber lo que les pasa a losalumnos que atraviesan este proceso de separación, lo de-tectan incluso antes de que sus progenitores tomen algunadecisión. Su capacidad y experiencia les permite observarsi la concentración o la motivación decaen y comparan laconducta del niño con la que tenía antes de la ruptura ocon la del resto de la clase.Una gran parte de los progenitores cree que es una intro-misión en la intimidad de sus vidas el confiar esta infor-mación a los profesores, lo cual es un error ya que ante ladetección de cambios en el niño y el desconocimiento desu origen, el profesor o tutor no podrá aportarle la ayudaque necesita.Es importante, por tanto, que se mantenga informados alos profesores o tutores de la decisión que los adultos vana tomar para que se pueda ayudar de forma conveniente alos niños y que la crisis que esté atravesando en su vida norepercuta en su comportamiento y rendimiento escolar.Entre los niños que funcionan peor a nivel escolar nos en-contramos con los que tienen entre 13 y 16 años. Estafranja de edad pertenece a los que están más enfadadoscon la ruptura de sus padres y que tienen serios compor-tamientos disruptivos en clase y con los compañeros, asícomo faltas injustificadas.Sin embargo hay que diferenciar a los alumnos que ya ibanmal en los estudios antes de la separación, y aquellos quepresentan fracaso escolar como consecuencia de la sepa-ración; también habría que mencionar a los que iban algo“justos” y empeoran a consecuencia de esta circunstancia.Entre las causas del deterioro escolar, es decir de aquellosalumnos que empiezan a fracasar tras el divorcio, la másfrecuente es la de la convivencia del menor con un proge-nitor alterado y una gran desorganización en el hogar.Es importante que se man-tenga informados a losprofesores o tutores de ladecisión que los adultos vana tomar para que se puedaayudar de forma conve-niente a los niños y que lacrisis que esté atravesandoen su vida no repercuta ensu comportamiento y rendi-miento escolar.
  34. 34. 37La mayoría de los niños experimentan cambios importantesen su vida cuando uno o ambos adultos vuelven a casarse o acompartir su vida sentimental con otra pareja. Estos cambiosson más notables si el que vuelve a iniciar una nueva relaciónes aquél con el que conviven y además la nueva pareja aportaotros hijos de su anterior relación. La transición no es fácil nipara los niños ni para su padre o su madre; aún así, por logeneral y con el tiempo, la mayoría no se arrepiente del pasoque han dado.Loprimeroquesehadetenerencuentaesqueuna“integraciónarmoniosa” supone el reordenamiento de la estructura familiary, como en todo proceso esto lleva tiempo. A veces los adultostienen prisa e intentan crear una nueva familia por medio deuna integración instantánea y esto es un grave error.Conviene establecer una relación, en principio, con los hijostras la separación sin imponer la presencia de terceros. Y pre-sentar a la nueva pareja cuando se considere que es estable ysiempre preguntando qué sienten por esta persona y asegu-rando que no va a sustituir a su madre o a su padre.Los problemas de una integración armoniosa suelen surgir, obien porque no se involucra a la nueva pareja lo suficiente-mente con los hijos, o bien porque se traspasan demasiadoLas nuevas parejasde los padres y madres8La mayoría de los niñosexperimentan cambiosimportantes en su vidacuando uno o ambospadres vuelven a casar-se o a compartir su vidasentimental con otrapareja.rápidamente los límites y se cambian los hábitos de cuidadoparental del progenitor ausente. Es importante que los adul-tos respeten y valoren las actividades rutinarias que unen apadres y a hijos ya que éstas suponen la estabilidad de la re-lación filial. De esta manera conviene que el cónyuge recién
  35. 35. 38llegado no se apresure a usurpar funciones que realizaba supadre o su madre, como por ejemplo leer determinados cuen-tos o realizar actividades de juego, etc.Otras veces, los problemas vienen originados por los celos del pro-genitorqueviveconelniñodemanerahabitualcuandoelotrohainiciadounanuevarelación,ocuandoaquélconelquenoconvivetieneotrohijoconsunuevapareja.Detodasmaneras,losniñostie-nennecesidaddequevariosadultosdesexosdiferentesseocupendeélylesalegralapresenciadevariasfigurascuidadoras.La situación, en cualquier caso, variará dependiendo de cada niño ysegúnelcompañeroocompañera.Elniñoloquenecesitaesqueeseadultonoleimpidamantenerunaintimidadtotalconsuprogenitor.Tampoco hay que obligar a llamar “papá” o “mamá” al pa-drastro o a la madrastra a un niño mayor, pero si lo hace unniño pequeño de forma espontánea puede ser señal de buenaintegración. Cuando un niño o niña llama “papá” al amigode su madre, ¿Qué puede haber de malo en ello? Como diceFrançoise Dolto, es preferible que un niño diga “tengo tres pa-pás” y no “mi mamá vive sola, no tengo papá”. No obstante, esfundamental que el menor tenga identificado a su progenitory que no le suponga confusión.Algunos niños muestran contrariedad cuando su padre o sumadre reanudan una relación de pareja. Ante esta situaciónse les debe responder que no mantienen esa relación paramolestarles o fastidiarles sino porque quieren a esa personay que aunque sea muy lamentable que no les guste, tienenderecho a rehacer su vida. Con el tiempo se acostumbrarán.Los niños que responden de esta manera suelen seguir siendoinmaduros durante mucho tiempo porque sus padres a vecesles obedecen y se sienten culpables por reanudar su vida sen-timental con otra persona. Lo verdaderamente penoso es que,cuando esto sucede, a veces la madre o el padre le reprocha asu hijo que en el pasado tuvo que sacrificarse por él, creandoun sentimiento de culpabilidad en el menor y de resentimien-to e insatisfacción en el progenitor.Conviene que el cón-yuge recién llegado nose apresure a usurparfunciones que realizabasu padre o su madre
  36. 36. 39Parentalidad compartida9
  37. 37. 40Custodia compartida noquiere decir que los hijospasen exactamente el mis-mo tiempo con el padrey con la madre sino queambos contribuyen a sumantenimiento, crianza yeducación en forma pro-porcional a sus recursos, alos del otro progenitor y alas necesidades del niño.La custodia compartida es un término confuso que en algu-nas ocasiones se refiere a la responsabilidad conjunta y enotras a la localización física, o a ambas. Se basa fundamen-talmente en el concepto de coparentalidad, es decir, igualimplicación de los dos progenitores en la crianza de los hijos(Heterington y Stanley-Hagan, 1997, 1999).Custodia compartida no quiere decir que los hijos pasenexactamente el mismo tiempo con el padre y con la madresino que ambos contribuyen a su mantenimiento, crianza yeducación en forma proporcional a sus recursos, a los delotro progenitor y a las necesidades del niño.Hay que diferenciarlo, por tanto, del término custodia físicacompartida, según este arreglo los hijos reparten su tiempode residencia en las casas de cada padre, a menudo un cin-cuenta por ciento de su tiempo en cada una de ellas.Que los niños puedan tener dos casas y dividir por mitad sutiempo entre ambos padres es controvertido. Algunos pro-genitores insisten en que la relación con los hijos debe seridéntica en todos sus aspectos, incluso la cantidad de tiem-po que pasan con cada uno. Como resultado, algunos niñosalternan una semana o parte de la semana con el padre ycon la madre, a veces los padres se turnan para vivir en eldomicilio familiar con sus hijos. La equidad y el equilibrioentre los padres parece razonable, pero existe el riesgo deque esta igualdad se traduzca en un ir y venir continuo desus hijos que les impida asentarse en algún lugar.Los niños tienen un profundo sentido de la igualdad y quie-ren ser justos con sus padres, por ello en algunos casos sa-crificarán sus propias necesidades con tal de ser fieles a am-bos y ellos mismos solicitarán residir el mismo tiempo concada uno de ellos. Algunos niños quieren pasar más tiempocon un progenitor en una fase particular de su desarrollo,sin por ello rechazar al otro, pero temen herir a uno de ellossi lo plantean.Moverse frecuentemente entre la casa de los padres puedeser beneficioso en cuanto permite continuar en estrechocontacto con ambos, especialmente durante la infancia, sinembargo, es posible que un acuerdo que resultaba operativoen una primera etapa tenga que modificarse posteriormentecuando los hijos son adolescentes.La guarda y custodia compartida requiere respeto mutuo,armonía y colaboración entre los excónyuges, para quepuedan resolver las cuestiones relacionadas con los hijos sindemasiados conflictos. Por ello, a la hora de adoptar con lasmáximas garantías un sistema de estas características, espreciso tener en cuenta una serie de presupuestos básicosde tipo psicosocial, de los que según diversos estudios de-pende el éxito:
  38. 38. 41- Debe proceder de un efectivo pacto entre los progenito-res. Dada su complicación, este sistema no puede impo-nerse contra la voluntad de uno de ellos.- Un alto nivel de cooperación y comunicación entre el pa-dre y la madre, y claridad sobre quien es responsable encada momento de cada actividad.- Que los progenitores tengan buena predisposición paraentenderse respecto de los problemas y responsabilidadessuscitados por los hijos. Y que cada uno de ellos percibaal otro como alguien competente e importante para losmenores.- Buena disposición de ambos a ser flexible, dentro de unaestructura clara y consistencia en las pautas educativas.Es decir, un estilo de crianza paralelo entre los padres, so-bre todo cuando los hijos son adolescentes.- Proximidad geográfica para reducir el tiempo de viaje y elcansancio del niño, además de la importancia de residircerca el uno del otro o como mínimo en la misma pobla-ción para evitar el desapego en los más pequeños.- Liberar al niño de preocupaciones sobre ser equitativocon ambos.- Solucionar los aspectos prácticos: tener algunas cosaspor duplicado en cada casa evita que el niño tenga quellevar sus pertenencias de un lado para otro.- Respeto por las amistades y actividades del niño: cada vezadquieren más importancia a medida que crece.- Escuchar al niño y poder percibir cuándo el acuerdo nece-sita ajustes.Por otra parte los inconvenientes observados tienen que vercon la sobrecarga de tener que vivir en dos domicilios, laconfusión y la ansiedad que les produce la anticipación delos cambios, especialmente en los niños muy pequeños.No obstante, cuando el nivel de conflicto es bajo, puede en-riquecer el mundo social, afectivo y familiar de los menoresteniendo la oportunidad de adaptarse a dos formas de ver lavida, adquiriendo una visión más amplia y constructiva desu personalidad.La guarda y custodiacompartida requiererespeto mutuo, armoníay colaboración entrelos excónyuges, paraque puedan resolver lascuestiones relacionadascon los hijos sin dema-siados conflictos.
  39. 39. 43La guarda y custodia compartida no supone la panacea ni lasolución para todos los problemas que se suscitan entre lasparejas separadas o divorciadas que tienen hijos bajo su res-ponsabilidad.Tampocotodaslasparejasestáncapacitadasparaasumir tal tarea sin un previo y completo proceso informativo.Es importante que exista un acuerdo mutuo sobre esta deci-sión, sin él carecería de sentido cualquier imposición judicial.En este sentido, consideramos que la Mediación Familiares hasta el momento una de las opciones más adecuadaspara que la pareja pueda organizar su vida en el futurotras la separación, nadie mejor que ella conoce las nece-sidades de sus hijos y sus peculiaridades, por tanto quienmejor puede alcanzar acuerdos que tengan que ver con elbienestar de sus hijos.La Mediación Familiar promueve el mantenimiento de unasrelaciones de cooperación, primordiales entre el padre y lamadre, para facilitar un correcto ejercicio de sus respectivosroles y una implicación directa.La Mediación Familiar es una forma de abordar la separacióno el divorcio, también en parejas que no han contraído ma-trimonio legal, con la ayuda de profesionales especializados.Permite afrontar responsablemente una nueva situación fa-miliar con la preocupación esencial de garantizar el futurode los hijos en la pareja separada. Facilita la superación delos problemas familiares y la toma de decisiones, pudiendollegar a acuerdos sobre todas aquellas cuestiones que tienenque ver con sus responsabilidades parentales.Ayudar a los progenitoresen mediación10La Mediación Familiarpromueve el manteni-miento de unas relacionesde cooperación, primor-diales entre el padre y lamadre, para facilitar uncorrecto ejercicio de susrespectivos roles y unaimplicación directa.
  40. 40. 44En Mediación Familiar, además, se puede facilitar que losadultos debatan sobre temas que les resultan difíciles, comolo que deben decir a los niños, quien lo hará, cuándo y cómo.Los mediadores pueden ayudar a los progenitores a prepararuna explicación consensuada apropiada a la edad del niño,que pueden dar por separado o conjuntamente, sin contra-decirse ni denigrarse mutuamente frente a los niños y quetenga como objetivo tranquilizarles con explicaciones talescomo la continuidad del amor y del cuidado por parte deambos aún cuando ya no vivan juntos.Los mediadores pueden ayudarles a prevenir las posiblesreacciones de un niño en particular, y a plantearse por an-ticipado como responderían ante ellas. Quienes se han pre-parado mejor estas cuestiones con sus hijos tienen mayorcapacidad de enfrentarse a sus propios sentimientos de ma-nera que puedan apoyarse mutuamente y evitar las peleasante los niños.La Mediación Familiar descansa sobre una serie de presupues-tos básicos que podríamos resumir de la siguiente manera:1. La separación o el divorcio no han de supo-ner para los hijos la pérdida de alguno de susprogenitores, debiendo conservarse intactos losvínculos entre aquellos y éstos. La familia en cri-sis se reestructura de forma que pueda avanzar,aprendiendo a comunicarse y a manejar los con-flictos, es decir, ayuda a construir relaciones enlugar de destruirlas.2. Las parejas que se separan pueden encontrarpor sí mismas las bases de un acuerdo queha de regir sus relaciones posteriores. Es decir,mantienen el control sobre las consecuencias desus actuaciones, en lugar de ceder a terceros elpoder sobre la toma de decisiones.3. Los procesos judiciales contenciosos enfren-tan a las partes y provocan una mayor con-flictividad, que no favorece el entendimiento yla comunicación entre los padres separados o di-vorciados respecto de sus hijos. Por tanto, con laMediación se consigue un menor coste desde elpunto de vista de la salud mental: tanto los adul-tos como los niños asumen mejor la separación.
  41. 41. 45Las familias necesitan apoyo en el instante en que toman ladecisión de romper su relación de pareja y necesitan ayudapara llevarla a cabo, porque tiene que ver con la organiza-ción de sus vidas en el futuro. También necesitarán ayudapara adaptarse a los cambios, cuando los hijos van crecien-do y sus circunstancias familiares también evolucionan.Como dice Judith Wallerstein (1983), necesitamos aprendermucho más acerca de la separación o divorcio, necesitamosaprender cómo y por qué las cosas a veces fallan y sus resul-tados no han sido los que esperábamos y necesitamos sabercómo disminuir el sufrimiento, el rencor y la decepción, tanhabituales en las relaciones entre hombres y mujeres.Crecer es inevitablemente una tarea más dura para aquellosniños que sus padres deciden separarse, ya que deben hacerfrente a problemas psicológicos que no deben afrontar losque no están en esa circunstancia. Según Wallerstein unaadecuada adaptación de los niños a la separación compren-de complejas tareas psicológicas:a) Comprender la ruptura de la relación de pareja: Es lamás importante de todas las tareas y consiste en hacercomprender a los niños de forma realista qué significa laseparación para la familia y cuáles serán sus consecuen-cias. Hemos visto cómo los niños más pequeños experi-mentan fantasías y miedos a perder a sus progenitores yestos temores pueden desvanecerse si ayudados por losadultos comienzan a comprender la realidad y a adaptar-se a los cambios reales que provoca esta situación.Epílogo11Las familias necesitanapoyo en el instante enque toman la decisiónde romper su relación depareja y necesitan ayudapara llevarla a cabo, por-que tiene que ver con laorganización de sus vidas.
  42. 42. 46b) Afrontar el enojo: por haberse enfadado y por sentirseculpables al no haber podido salvar la relación de sus pro-genitores. Superar ese enfado y reconocer que son sereshumanos, que pueden cometer errores y respetarlos porsus esfuerzos. La disminución de la rabia y la ira está aso-ciada a la madurez emocional del hijo y a su capacidadpara apreciar las necesidades de los miembros de su fa-milia. Cuando los hijos perdonan a su padre y a su madre,se perdonan a sí mismos.c) Apostar por el amor: Los hijos tras la separación debenaceptar que existen posibilidades de éxito y de fracaso yapostar por el amor. Deben aferrarse a la idea positiva deque pueden amar y ser amados.d) Elaborar la culpa: Necesitan librarse de la culpa que lesata demasiado al padre o madre apenado y deprimido, ydeben continuar sus vidas aunque sientan pena y compa-sión por ellos.e) Aceptar el carácter permanente de la separación: Lafantasía de la reconciliación se instala profundamente enlos niños y experimentan una gran necesidad de negar laseparación de sus progenitores. Esta negación inicial pue-de ser el primer paso de la aceptación del proceso y lespuede ayudar a afrontar la realidad de la separación pocoa poco, ya que no pueden hacerlo de manera repentina.
  43. 43. 47- Bird Francke, Linda: “Los hijos frente al divorcio: Sus reac-ciones según la edad”, Editorial Diana, México, 1990.- Castells Cuixart, Paulino: “Separación y divorcio: Efectospsicológicos en los hijos”, Editorial Planeta, Barcelona,1993.- Dolto, Francoise: “Cuando los padres se separan”. EditorialPaidos, Barcelona, 1989.- Espada Giner, Sofía: “La Mediación Familiar”. Aequalitas.Revista jurídica de igualdad de oportunidades entre mu-jeres y hombres. (Zaragoza) 2000, número 5, 41-8.- Parkinson, Lisa: “Mediación Familiar: Teoría y Práctica:Principios y Estrategias operativas”. Editorial Gedisa, Bar-celona, 2005.- Rodríguez Benito, Lidia: “La Mediación Familiar: Implan-tación del Servicio en el Instituto Aragonés de la Mujer”.Edita Gobierno de Aragón. 1999.- Vallejo Nájera, Alejandra: “Hijos de padres separados”. Edi-ciones Temas de Hoy. Colección Fin de Siglo.- Wallerstein, Judith S. y Blakeslee, Sandra: “Padres e hijosdespués del divorcio”. Editor Javier Vergara, Buenos Aires,1990. - Wallerstein, Judith S. y Blakeslee, Sandra: “Y los niños…¿qué?” Editorial Granica, Barcelona, 2006. Bibliografía12
  44. 44. Nos hemosseparado…¿y nuestros hij@s?Guía de actuaciónpara progenitores

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