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Para Sarmiento el gaucho lucha contra la naturaleza, pero es parte de la misma. El hombre
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Las sociedades secretas se multiplicaban y mantenían una disciplina estricta para la lucha por sus
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Algunos viejos resabios coloniales capaces de alentar vanas esperanza promovieron aún en
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Monografía Matrices de pensamiento y modelos de país en la conformación de las ideas rectoras
de la educación argentin...
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Monografía curso matrices de pensamiento y modelos de país.

  1. 1. 1 Trabajo monográfico Curso: “Matrices de pensamiento y modelos de país en la conformación de las ideas rectoras de la educación argentina” Karina Cresta Villa Mercedes, Octubre 2012
  2. 2. 2 Anteproyecto: Se eligió para trabajar en esta monografía la matriz de pensamiento y acción de Sarmiento porque siendo docente devenida de su idea de formar maestras considero que se debe conocer su obra, revalorizar o no sus ideas y verificar si sus objetivos en materia de educación se lograron. Sarmiento y Educación parecerían sinónimos en la Argentina. Todos los que deambulamos por escuelas argentinas crecimos con la imagen del abnegado y adusto prócer. Apóstol de la educación y “padre del aula” como se le llamó. Pero la obra sarmientina más recordada es, sin duda, la labor educativa. Esta fue llevada adelante por su ministro de Justicia e Instrucción Pública, Nicolás Avellaneda. La admiración de Sarmiento por USA, lo llevó a “importar” pedagogos y profesores de ese origen. Fundamentación: Domingo Faustino Sarmiento fue un político, pedagogo y escritor argentino. En 1868 fue presidente de la República, considerada una de las personalidades sudamericanas más ilustres del siglo XIX. Su presidencia sirvió para asentar los cimientos de la construcción de la Argentina contemporánea. Facundo: Civilización y Barbarie es una de sus principales obras. En ella elabora un apasionado ataque contra el régimen de Rosas al mismo tiempo que puede considerársele un ensayo sociológico novelado que se ha convertido en un clásico de la literatura argentina e hispanoamericana en general y de la creación literaria del romanticismo. El Facundo no es un libro más, puesto que no solo abarca la filosofía, la pedagogía, la sociología, la política, etc. Facundo encierra la pasión de un hombre por su país, un hombre que alberga las ansias transformadoras de la sociedad en la que vive y mediante su libro las describe. Así en uno de los
  3. 3. 3 pasajes de Facundo, Sarmiento dirá: "en Facundo Quiroga no veo un caudillo simplemente, sino una manifestación de la vida argentina tal como la han hecho la colonización y las peculiaridades del terreno."1 (Sarmiento, 2007) Civilización y Barbarie son la mirada sarmientina de una ciudad en la cual se encuentra la modernidad y todo lo que ella implica, mientras que el campo aparece desde Sarmiento como el reflejo de la anarquía, de la barbarie. De ahí que este pensador entendiese que en la Argentina La Civilización y La Barbarie conformaron dos estilos de vida. También desde Facundo, el educador dejará en claro una de las máximas de nuestra Nación que tiene que ver con que "el mal que aqueja a la Argentina es la extensión (el territorio)" Tanto es así que si se cambiase el territorio se podría trocar la sociedad para convertirla en el tipo de sociedad que queremos. Su pensamiento pone de manifiesto una concepción autárquica y discriminatoria, principalmente si tenemos en cuenta la referencia que Sarmiento hace cuando dice que el gaucho no puede participar de la civilización. Para él, el problema se encuentra en la sangre del argentino. Mientras que al comenzar el período de construcción del Estado Liberal Argentino y con la ola migratoria, el problema radicaría desde el positivismo en el otro, es decir, en el inmigrante. Sarmiento mostró siempre una gran admiración por la idiosincrasia yanqui. Compartía con José Lastarría y Andrés Bello, la concepción de que la población indígena y mestiza “era culturalmente irrecuperable” (como señala la actual Directora Gral. de Cultura y Educación de Bs. As. Adriana Puiggrós)2 (Puiggrós, Adriana, 2012)y llegó a lamentarse que la conquista no hubiera exterminado a los aborígenes. Rechazó también las raíces y cultura hispánica y adjudicó el atraso de los pueblos latinoamericanos a la combinación entre la sangre y cultura 1 2 Sarmiento, Domingo Faustino. "Facundo", Biblioteca La Nación. Buenos Aires . Adriana Puiggrós Directora Gral. de Cultura y Educación de Bs. As. “Qué pasó en la Educación Argentina: Desde la Conquista hasta el Menemismo”; Colección Triángulos Pedagógicos, Ed. Kapelusz; 1ª Edición, Bs. As., 1997
  4. 4. 4 españolas y la indígena. En 1847, Sarmiento viaja a USA enviado por el presidente Montt de Chile, y queda admirado de la forma en que se articulaba la educación y de que la comunidad fuera sujeto activo del sistema. Pero su exacerbado rechazo a “lo hispánico” y estrechez de visión, hicieron que aprobara “lo anglosajón” por el solo hecho de serlo. Conoció y admiró a Horace Mann y Nathaniel Hawthorne, estos lo acercaron al círculo de intelectuales de la Universidad de Harvard y la de Massachussets, a raíz de esto propendió a la educación laica y estimuló la enseñanza secundaria. Es por ello que en 1870, fundó la Escuela Normal de Paraná, destinada a la formación docente, la cual fue provista con profesores y maestras norteamericanas. Procuró crear un sistema de educación básica y escuelas de artes y oficios; quiso una educación racional y científica. Desarrollo: El proyecto educativo argentino: En un trabajo reciente, el sociólogo francés François Dubet (2006) analiza la función que tenía la educación en el mundo occidental hasta la primera mitad del siglo XX: socializar a los niños y jóvenes en los valores imperantes en la época, fundamentalmente la valoración del esfuerzo personal y el trabajo, y al mismo tiempo, hacer de los educandos sujetos responsables y autónomos. La creencia en la capacidad de la escuela para resolver de manera satisfactoria esta doble función fue lo que sustentó la expansión de la escuela pública.3 (Beer M; Costanzo C y Vinelli E, 1990) En los fundamentos del proyecto pedagógico argentino, formulado a mediados del siglo XIX tomando como principal modelo a la escuela pública francesa, se encontraba la creencia optimista acerca de que el desarrollo social se logra a través de cambios en la mentalidad de cada persona, 3 Beer, M., Costanzo C. y Vinelli, E. (1990). El docente y la prevención. Un acercamiento a la problemática del consumo de drogas, Buenos Aires, Ectilibro
  5. 5. 5 y en esta transformación la escuela juega un papel fundamental. Este principio estuvo en el centro de los discursos y debates de Juan Bautista Alberdi y Domingo Faustino Sarmiento. Mientras para el primero la inmigración, los ferrocarriles y las leyes eran instituciones socializadoras mucho más eficientes que la escuela pública, para Sarmiento, que hacía hincapié en la dimensión política de la ciudadanía, la educación era un instrumento estatal imprescindible para la solución del problema de las luchas internas y de la “tendencia del gaucho nativo a la disolución social” (citado por Tedesco, 2003). Esta última posición terminó predominando en las creencias laicas que sostuvieron el sistema educativo nacional desde fines del siglo XIX. El programa de la naciente escuela secundaria se basaba en la transmisión de los valores de “la razón y el progreso”, a través de la vocación docente, hacia los individuos/ciudadanos –en principio, de la elite y, poco a poco, del resto de la sociedad. Los planes de estudio de 1884 establecía la escuela única (no diferenciada por especialidades), mantenía el latín como materia y acentuaba el predomino de las disciplinas humanísticas sobre las científicas4 (Tedesco, 2003). Se priorizaba, entonces, la preparación para seguir estudios superiores, a partir de una base humanística. Sarmiento hablaba de razas dando cuenta de una visión ciertamente eurocentrista. "Las diferencias de volumen del cerebro que existen entre los individuos de una misma raza, son tanto más grandes en cuanto más elevadas están en la escala de la civilización. Bajo el punto de vista intelectual, los salvajes son más o menos estúpidos, mientras que los civilizados se componen de estólitos semejantes a los salvajes, de gentes de espíritu mediocre, de hombres inteligentes y de hombres superiores."5 (Sarmiento Domingo Faustino) 4 5 Tedesco, 2003, Revista Latinoamericana de Estudios Educativos Sarmiento, Domingo Faustino. "Conflicto y armonía de las clases en América", Gran Americano, Capítulo I, Talleres Gráficos Norte, Buenos Aires.
  6. 6. 6 Para Sarmiento el gaucho lucha contra la naturaleza, pero es parte de la misma. El hombre civilizado también lucha contra la naturaleza, pero es parte de un proceso histórico. Sin embargo, el pensamiento de Sarmiento encierra varias contradicciones "fue, a su vez, conservador y progresista, español y americano, fue el hijo de su época y de su medio, de sus autores juveniles y de su propia actividad. Lo que persiguió siempre fue que se realizara en estas tierras una vida auténtica, prístinamente argentina, que es lo mismo que decir, europea y americana a la par." La Nación Argentina no se logrará plenamente mediante un acto de voluntad política, ni se agotará en un sentimiento histórico dijo en algún momento.6 (Argumedo Alcira, 2002) Contexto histórico europeo: La situación que se iba delineando en toda Europa condujo a los acontecimientos que, dentro de una evolución general entre 1815 y 1848, están marcados primero por la restauración y luego por el triunfo del liberalismo. A esto se unió el impacto poderoso de la revolución industrial, en cuanto a la transformación económica europea, la incorporación de nuevas fuentes de trabajo y el desarrollo del sistema industrial. Consecuencia directa de lo último fue la presencia de una nueva fuerza dentro del panorama social: la clase obrera. En Italia y Alemania, los liberales y los patriotas se identificaban con el deseo de unir a la nación bajo una monarquía constitucional, aunque había entre ellos un sector más radical que aspiraba a un gobierno republicano. Frente al absolutismo, una carta constitucional les parecía a muchos un avance considerable. En Francia y España, el objetivo de estas tendencias consistía en reclamar el respeto de las antiguas tradiciones liberales. 6 Argumedo, Alcira. "Los Silencios y las Voces en América Latina" Notas sobre el pensamiento nacional y popular. EDICIONES DEL PENSAMIENTO POPULAR. Buenos Aires- Argentina. Edición de 1000 ejemplares que se terminó de imprimir en Octubre de 2002
  7. 7. 7 Las sociedades secretas se multiplicaban y mantenían una disciplina estricta para la lucha por sus ideales. Ello daría fisonomía propia a los numerosos clubes que con sus reuniones públicas periódicas provocaban un clima de discusión pública de distintos problemas. Paralelamente a este movimiento de tipo liberal se desarrolló otro romántico. Este romanticismo literario y artístico dio paso también a un romanticismo social que se manifestó hasta 1848 aproximadamente. Europa había experimentado un cambio muy profundo en la década de 1830. Toda la estructura absolutista que pretendió consolidar la reorganización de 1815 se iba desvaneciendo rápidamente. El panorama sufría una transformación que llevaba al triunfo del liberalismo. Junto a estas reformas se desarrollaban las corrientes de pensamiento socialista. En sus primeras manifestaciones estas doctrinas recusaban las condiciones de vida y de trabajo que eran impuestas a los obreros, la injusticia existente en la distribución de la riqueza y de manera fundamental el régimen de la propiedad privada. Surgió también el catolicismo social, que advirtió el progreso de la humanidad y sugirió cambios que mantuvieran la justicia en la sociedad. En Europa se iba manifestando, desde el fin de las guerras napoleónicas, una depresión económica que si bien tenía signos dispares en cada país, condujo a una crisis general en 1847, situación que condicionaría la ola revolucionaria característica de mediados del siglo XIX.7 (Historia Universal, 1991) Contexto histórico americano: El año 1825 puede considerarse como momento histórico de singular importancia para América. Habían terminado prácticamente las guerras de la Independencia. 7 Historia Universal, 1991, Ed. El Ateneo
  8. 8. 8 Algunos viejos resabios coloniales capaces de alentar vanas esperanza promovieron aún en Europa tibios y extemporáneos movimientos restauradores cuyos sistemáticos fracasos contribuyeron a fortalecer la crisis que puso fin a la Santa Alianza con la revolución liberal de 1830. En la segunda mitad del siglo comenzó a repercutir cada vez con más vehemencia el conflicto social que en Europa hizo crisis con la revolución radical de 1848. Durante el siglo XIX, los países americanos apenas constituidos y a pesar de los nacionalismos localistas, adquirieron también conciencia continental, confiando en que América podía transformarse rápidamente en monitora de la vieja Europa. El espíritu panamericano de Bolívar y demás forjadores de la Independencia no sucumbió con el virtual fracaso del Congreso de Panamá y la separación de los distintos estados que hoy integran la América Latina. Lo que en su momento fue el virreinato del Río de la Plata en la tercera década del siglo XIX quedó enteramente desmembrado. El Alto Perú constituyó la república de Bolivia, Paraguay, aislado desde los albores de la revolución se declaró independiente en 1811, en cuanto a la Provincia Oriental del Uruguay, fue preciso afirmar su independencia con el apoyo formal de Gran Bretaña tras la guerra entre Brasil y Argentina (1828). Así quedó constituido un Estado neutral que asegurara la tranquilidad fronteriza de aquellos países rivales. Las declaraciones de la Independencia en cuanto a la igualdad y liberación de todos los hombres se cumplieron muchas veces en la teoría pero no tanto en la práctica. Los negros mantuvieron durante largo tiempo su situación de inferioridad respecto a los blancos y lo mismo sucedió con los indios. En esa época hubo originalidad en la literatura y el periodismo. Sin perjuicio de la agitación propia de la época en que las nacionalidades trataban de conformarse hubo diversas manifestaciones espirituales significativas, ya que representan el nacimiento de inquietudes artísticas con sabor americano. En este sentido, la literatura romántica y posromántica tuvo en
  9. 9. 9 toda América valores propios y característicos. Hay producciones admirables de un extremo al otro del continente, podemos mencionar a Walt Whitman, Bartolomé Hidalgo, José Martí, Andrés Bello, Ricardo Palma, José Joaquín de Olmedo, José Hernández. La educación pública fue, desde el primer momento, motivo de preocupación de los caudillos de la emancipación, hacia el fin del primer cuarto de siglo, el sistema lancasteriano fue considerado en Hispanoamérica como panacea para acabar a corto plazo con el analfabetismo. Los avances educativos estadounidenses y europeos tuvieron en América Latina notable aplicación en la segunda mitad del siglo. América ha demostrado esa preocupación al mundo y bastan los nombres de Horace Mann y Domingo Faustino Sarmiento para dar la pauta de la preocupación americana por la educación popular.8 (Historia Universal, 1991) Todo esto se sintetizó en la máxima “educar al soberano”, entendido este último como el pueblo. Aunque, al igual que Alberdi, se idealizó un “sujeto pedagógico” irreal, tomado del modelo yanqui, y que poco tenía que ver con el argentino de carne y hueso. Concibió un “sujeto pedagógico”, que era una proyección de la cultura francesa, de la laboriosidad inglesa y de la eficiencia norteamericana; borró al sujeto real, e hizo una abstracción irreal de su propuesta educativa, la cual debía haber sido democrática y vinculada con la realidad nacional. De aquí, que Sarmiento aspiraba a reemplazar, literalmente, a la población criolla, por población proveniente del mundo sajón. Así se fomentó la inmigración, en especial la germánica y sajona; pero los inmigrantes no fueron los nórdicos cultos y laboriosos que Sarmiento imaginó, sino que fueron, literalmente, lo que en un lenguaje actual podríamos llamar, “villeros europeos”. Pero a diferencia de Alberdi, que proponía la importación de capitales y población como prerrequisito para un sistema educativo eficaz, Sarmiento, propuso una educación general, tanto utilitaria como 8 Historia Universal, 1991, Ed. El Ateneo
  10. 10. 10 moral y cívica, para la población educable preexistente. Asimismo, a diferencia de la Generación del 37, que proponía posponer la educación temporalmente, Sarmiento, los dividió en educables y no educables, de modo definitivo. Tomando como ejemplo la labor de Horace Mann y sus publicaciones del United States Board of Education, quiso personas capacitadas para el mundo laboral y al mismo tiempo poseedoras de una formación general, al tiempo que expandió la órbita educativa, no solo a “lo estatal”, sino a lo que hoy llamaríamos ONG, como las sociedades de beneficencia, bibliotecas públicas y centros comunitarios. Se negó a que la enseñanza secundaria fuera un simple proveedor de las necesidades inmediatas de las empresas, comprendió que el progreso capitalista exigía un proyecto educativo a largo plazo. Sarmiento quiso implementar esto en la Argentina. Promovió un sistema educativo más democrático, al tiempo que dejó afuera a los sectores populares y criollos.9 Como ya se dijo, el sujeto pedagógico sarmientino jamás existió, por tanto el sistema educativo por él diseñado, nunca tuvo los resultados esperados. Su concepción fue anterior al positivismo pedagógico, y al funcionalismo francés, puede considerarse antecesora de esas corrientes. Toda la concepción de “educar al soberano”, se ve reforzada por esa promoción que se hizo de la inmigración europea y de las campañas al desierto, destinadas a eliminar los restos de población aborigen y la Guerra contra el Paraguay, en la cual se eliminaron gran cantidad de los negros descendientes de los antiguos esclavos de la época virreinal. Por lo tanto, Sarmiento, desarrollo un programa educativo, democrático, participativo, interdisciplinario, integral y multirreferencial; destinado a un pueblo inexistente, dejando de lado e ignorando al “argentino real”. Tras la fundación de la Normal Nacional de Paraná, siguió, en 1871, la Normal Nacional de Tucumán y muchas otras, bajo la misma estructura anglófila de la de Paraná. Se fundó la 9 Op-cit Adriana Puiggrós
  11. 11. 11 Academia de Ciencias (Córdoba). En 1870, se fundó el Colegio Militar de la Nación, y en 1872 la Escuela Naval, las cuales tomaron como modelo, al ejército y marina prusiana y austriaca. Para solventar sus reformas y extensión de la escolaridad a toda la población, hizo aprobar la Ley de Subsidios, con la cual financió a las provincias para la instalación y sostenimiento de las escuelas primarias. Sarmiento, en el fondo, continuó la obra de algunos caudillos progresistas como Ramírez, López y Artigas, los cuales habían creado ya en su época las “Juntas Protectoras” de la educación, pero Sarmiento ignoró esto y/o desmereció la obra de los “bárbaros”, como expone en su “Educación Popular”, escrito durante su exilio en Chile, en la época de Rosas. Sarmiento, en su imaginario, opuesto al de Rosas y los caudillos del interior, desmereció “lo argentino” por el solo hecho de serlo. Pretendió convertir al país en un segundo USA, y chocó con una realidad muy diferente a la necesaria para que su proyecto fructifique. Conclusión: Se eligió para trabajar en esta monografía la matriz de pensamiento y acción de Sarmiento revalorizar o no sus ideas y verificar si sus objetivos en materia de educación se lograron. Sarmiento y Educación parecerían sinónimos en la Argentina. De la investigación realizada se desprende que su pensamiento tenía una clara concepción autárquica y discriminatoria, principalmente si tenemos en cuenta la referencia que Sarmiento hace cuando dice que el gaucho no puede participar de la civilización y que el problema se encuentra en la sangre del argentino, fue por esta razón que hizo tanto hincapié en la inmigración creyendo que esa sangre purificaría su propio país. Mostró siempre una gran admiración por la idiosincrasia yanqui y tenía la concepción de que la población indígena y mestiza “era culturalmente irrecuperable”10, y llegó 10 Op-cit Adriana Puiggrós
  12. 12. 12 a lamentarse que la conquista no hubiera exterminado a los aborígenes. Rechazó también las raíces y cultura hispánica y adjudicó el atraso de los pueblos latinoamericanos a la combinación entre la sangre y cultura españolas y la indígena. A algunos, les resulta incomprensible decir “honor y gratitud al gran Sarmiento, ¡Gloria y Loor!, para el grande...”, cuando en retrospectiva, vemos la opinión que el 4º presidente (desde la Constitución de 1853), tenía del país y su gente. Vemos con tristeza, como la historia, manipulada por tantos años, se convierte en el género literario de vencedores y poderosos. Bibliografía Argumedo Alcira. (2002). Los silencios y las voces en América Latina. Buenos Aires: Ediciones del Pensamiento Popular. Beer M; Costanzo C y Vinelli E. (1990). El docente y la prevención. Un acercamiento a la problemática del consumo de drogas. Buenos Aires: Ectolibro. Historia Universal. (1991). Historia Universal. Buenos Aires: El Ateneo. Historia Universal. (1991). Historia Universal. Buenos Aires: El Ateneo. Puiggrós, Adriana. (2012). Directora General de Cultura y Educación. Buenos Aires. Sarmiento Domingo Faustino. Gran americano. En Sarmiento, Conflicto y armonía de las clases de América (pág. Capítulo 1). Buenos Aires: Talleres Gráficos. Sarmiento, D. F. (2007). Facundo. En D. F. Sarmiento, Facundo. Buenos Aires: Biblioteca La Nación, Buenos Aires. Tedesco. (2003). Revista Latinoamericana de Estudios Educativos .
  13. 13. 13 Monografía Matrices de pensamiento y modelos de país en la conformación de las ideas rectoras de la educación argentina is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-CompartirIgual 4.0 Internacional License.

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